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Fallo Judicial: Colalillo vs. Seguros

La Corte Suprema dejó sin efecto la sentencia de la Cámara de Apelaciones y ordenó que el caso vuelva a la instancia anterior. Esto se debió a que la sentencia omitió considerar un documento presentado que podría haber sido relevante para determinar si el conductor tenía la licencia requerida al momento del accidente.

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Fallo Judicial: Colalillo vs. Seguros

La Corte Suprema dejó sin efecto la sentencia de la Cámara de Apelaciones y ordenó que el caso vuelva a la instancia anterior. Esto se debió a que la sentencia omitió considerar un documento presentado que podría haber sido relevante para determinar si el conductor tenía la licencia requerida al momento del accidente.

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CORTE SUPREMA

FALLO: 238:550
SENTENCIA

Domingo Colalillo v. Compañía de Seguros España y Rio de la Plata

SENTENCIA: Principios generales.


Es condición de validez de un fallo judicial que él sea conclusión razonada del derecho
vigente, con particular referencia a las circunstancias comprobadas en la causa.

JUECES.
La condición necesaria de que las circunstancias de hecho sean objeto de comprobación ante
los jueces, no excusa la indiferencia de estos respecto de su objetiva verdad.
Si bien es cierto que para juzgar sobre un hecho no cabe prescindir de la comprobación de su
existencia, que en materia civil incumbe a los interesados, y que esa prueba esta sujeta a
limitaciones, en cuanto a sus formas y tiempo, también lo es que el proceso civil no puede ser
conducido en términos estrictamente formales.
A tal efecto, la ley acuerda a los jueces la facultad de disponer las medidas necesarias para
esclarecer los hechos debatidos y tal facultad no puede ser renunciada cuando su eficacia para
determinar la verdad sea indudable.

RECURSO EXTRAORDINARIO: Requisitos propios. Cuestiones no federales. Sentencias


arbitrarias.
Corresponde dejar sin efecto, por carecer de fundamentos bastantes para sustentarla, la
sentencia que haciendo únicamente de la presentación extemporánea de un documento del que
podía depender la solución del pleito, rechaza la demanda omitiendo toda consideración del
mismo. En el caso, tratábase de determinar si, a la fecha del accidente cuya indemnización se
perseguiría en virtud de un contrato de seguro, el conductor del vehículo de propiedad del
actor carecía o no del registro habilitante correspondiente, cuyo duplicado se acompaño a los
autos después de dictada la sentencia de primera instancia.

DICTAMEN DEL PROCURADOR GENERAL

Suprema Corte:
La pretensión de que en le sub judice se ha desconocido la garantía que la Constitución
Nacional acuerda al derecho de defensa no ha sido articulada oportunamente (fs. 70) como cuestión
federal
El recurso extraordinario es por tanto improcedente y correspondería no hacer lugar a esta
queja deducida por su denegatoria. Buenos Aires, 6 de setiembre de 1957. – Sebastián Soler.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA


Buenos Aires, 18 de setiembre de 1957.
Visto los autos: “Recurso de hecho deducido por el actor en la causa Colalillo Domingo c./
Cia. De Seguros España y Río de la Plata”, para deducir sobre su procedencia.

Y considerando:
Que de las constancias de autos resulta que, conforme “a los términos en que quedo trabada la
litis la cuestión fundamental a resolver (por el a quo) consistía en determinar si, a la fecha del
accidente, el conductor del vehículo de propiedad del accionante, carecía o no del registro habilitante
correspondiente”, como se expresa en la sentencia recurrida (fs. 89)
Que la demandada ofreció como prueba las constancias del acta policial labrada en ocasión del
accionante, de las que surgía que en el momento del hecho el conductor “carecería de registro” (fs.
46). El accionante, a su vez, solicito que se librara oficio al Intendente Municipal de la Ciudad de
Buenos Aires a fin de que informara “si en los registros de la Dirección General de Transito de la
misma, figura extendida habilitación para la conducción de vehículos automóviles” a nombre de la
persona que realmente conducía el vehículo del actor en el momento del accidente.
Reiterado el oficio, por falta de contestación del primero (fs. 48), la Dirección de Transito
manifestó que había demorado la contestación 37 días con motivo de la búsqueda realizada en los
registros respectivos y que no le eran posible informar porque “los libros padrones y ficheros de
conductores habilitados, se llevan por el numero de la respectiva licencia y no por el nombre y
apellido de sus titulares” (fs.54 vta.)
Que en atención a tal respuesta, el accionante solicito que se librara nuevo oficio en razón de
que había podido averiguar que el número del registro de que se trataba era el 2.630.314 Librado el
oficio, la Dirección de Transito respondió que la licencia de conductor con el numero indicado no
pertenecía a esa Comuna, “por cuanto el numero mas alto otorgado hasta la fecha es el 448.500” (fs.
60). La sentencia de primera instancia, haciendo merito fundamental de que el accionante no había
probado que el conductor tenia registro habilitante en el momento del accidente, desestimo la demanda
(fs. 64/65). Después de dictada esta sentencia y antes de notificada, el actor presento un nuevo escrito
manifestando que en virtud de la dificultad existente para obtener el informe solicitado sobre la
existencia de la licencia para conducir automóviles, el conductor había pedido un nuevo registro por
haber extraviado el original, el que acompañaba a los autos y hacia notar que “en la constancia de la
foja 11 del mismo figura como fecha en que concedió la licencia original el 23 de julio de 1948” (fs.
68), es decir, mas de dos meses antes del accidente. El juez de la causa decidió que se hiciera saber la
sentencia dictada, sobre la que no podía introducir variación alguna. Contra dicha sentencia, ambas
partes dedujeron recurso de apelación, el actor por el fondo del asunto y la demandada en cuanto se
había desestimado la defensa de prescripción por ella alegada.
Que, presentados los memoriales por las partes, con amplia fundamentación de su respectivo
punto de vista sobre los diversos aspectos de la litis y, en particular, sobre la pertinencia o
impertinencia de la prueba agregada por el actor después de dictarse la sentencia, la Cámara de
Apelación, en el fallo de que se ha recurrido ante esta Corte, confirmó la sentencia de primera
instancia con el explicito fundamento de que “la sola agregación del documento de fs. 66, acompañado
extemporáneamente a los autos, con posterioridad a la sentencia dictada”, era insuficiente para
modificar lo decidido por el interior (fs. 89 vta.).
Que el caso presenta ciertamente características singulares, y es propio de tales situaciones la
obligación de los jueces de ponderar con mayor rigor la aplicación de los principios jurídicos
pertinentes, a fin de no incurrir, con daño para la justicia, en la aplicación solo mecánica de esos
principios.
Que con arreglo a la jurisprudencia de esta Corte, es condición de validez de un fallo
judicial que el sea conclusión rezonada del derecho vigente con particular referencia a las
circunstancias comprobadas de la causa (Fallos: 236: 27 y otros).
Que la condicion necesaria de que las circunstancias de hecho sean objeto de
comprobación ante los jueces, no excusa la indiferencia de éstos respecto de su objetiva verdad.
Es, en efecto, exacto que, por lo regular, a fin de juzgar sobre un hecho, no cabe prescindir de la
comprobación del modo de su existencia, que en materia civil incumbe a los interesados. Y también es
cierto que esa prueba esta sujeta a ciertas limitaciones, en cuanto a su forma y tiempo, pues es exacto
que de otro modo los juicios no tendrían fin.
Que sin embargo, el proceso civil no puede ser conducido en términos estrictamente
formales. No se trata ciertamente del cumplimiento de ritos caprichosos, sino del desarrollo de
procedimientos destinados al establecimiento de la verdad jurídica objetiva, que es su norte.
Que concordantemente con ello la ley procesal vigente dispone que los jueces tendrán, en
cualquier estado del juicio, la facultad de disponer las medidas necesarias para esclarecer los
hechos debatidos. Y tal facultad no puede ser renunciada, en circunstancias en que su eficacia
para determinación de la verdad sea indudable. En caso contrario la sentencia no seria
aplicación de la ley a los hechos del caso, sino precisamente la frustración ritual de la aplicación
del derecho.
Que, desde luego y por vía de principios, es propio de los jueces de la causa, determinar
cuando existe negligencia procesal sancionable de las partes así como disponer lo conducente
para el respeto de la igualdad en la defensa de sus derechos. Pero ni una ni otra consideración son
bastantes para excluir de la solución a dar al caso, su visible fundamento de hecho, porque la
renuncia conciente a la verdad es incompatible con el servicio de la justicia.
Que en el caso de autos, la sentencia que rechaza la demanda omite toda consideración del
documento oficial agregados a fs. 66, por razón de la oportunidad de su incorporación al juicio. Y aun
cuando la solución del pleito puede depender de la existencia y autenticidad de la licencia en cuestión,
el fallo se limita a comprobar la extemporaneidad de su presentación.
Que en tales condiciones, le Tribunal estima que la alegación de que la sentencia de fs. 89
carece de fundamentos bastantes para sustentarla, autoriza la concesión del recurso extraordinario.
Por ello y habiendo dictaminado el Sr. Procurador General, se declara procedente el recurso
extraordinario deducido a fs. 93.
Y no siendo necesaria más substanciación, se deja sin efecto la sentencia recurrida de fs. 89. Y
vuelvan los autos al tribunal de su procedencia a fin de que la Sala que sigue en orden de turno,
previos los tramites que correspondan con lo dispuesto en el art. 16, 1ra. parte, de la ley 48 y lo
resuelto por esta Corte.

Alfredo Orgaz – Manuel J. Arga-


ñaras – Enrique V. Galli –
Carlos Herrera – Benjamín
Villegas Basavilbaso.

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