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Realismo y Naturalismo en la Literatura Española

El documento describe los movimientos literarios del realismo, naturalismo y modernismo en España en la segunda mitad del siglo XIX, incluyendo sus características y autores principales como Galdós, Clarín, Pardo Bazán, Darío y Machado.

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El documento describe los movimientos literarios del realismo, naturalismo y modernismo en España en la segunda mitad del siglo XIX, incluyendo sus características y autores principales como Galdós, Clarín, Pardo Bazán, Darío y Machado.

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1. EL REALISMO Y EL NATURALISMO: LA NOVELA.

LA POESÍA
Y EL TEATRO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX

El realismo es una corriente artística que nace en Francia a mediados del siglo XIX y que refleja los
problemas sociales derivados de la Revolución Industrial y la sociedad burguesa. En España, influida por la
revolución Gloriosa de 1868, se va conformando una nueva conciencia con la que se sienten identificados la
mayor parte de los escritores realistas y que precisa de una nueva literatura.
Este movimiento no surge como antítesis del Romanticismo, sino como una evolución de él, continuando
con algunos de sus aspectos y eliminando o depurando otros: se mantiene un interés por la naturaleza, lo
regional y lo costumbrista, pervive la preocupación romántica por los personajes marginales y su
psicología, pero se abandonan la imaginación, lo fantástico y la evocación del pasado legendario.
El naturalismo lleva a sus máximas consecuencias los postulados realistas y añade, además, un marcado
pesimismo. La ciencia experimental, el materialismo y el determinismo están en su base con Zola, el
escritor francés, como autor fundamental.

LA NOVELA REALISTA será el género de mayor alcance, el más adecuado para dar voz a la nueva
ideología. Se toma la realidad como “materia científica” con un propósito de exactitud en la
presentación de los hechos, a través de la narración objetiva en tercera persona omnisciente, reflejo
del comportamiento de los personajes. Aparecen los testimonios de ambientes y el retrato de
individuos con un estilo sobrio, alejado de la retórica grandilocuente de los románticos.
Entre los autores de estas novelas señalaremos a Juan Valera con obras como Pepita Jiménez y Juanita la
Larga, a José María de Pereda con Peñas arriba a Pedro Antonio de Alarcón con El sombrero de tres
picos o a Fernán Caballero con La gaviota.
Sin embargo, serán Galdós y de Clarín los autores más destacados:
En la obra de Galdós se encuentran novelas de tema histórico como La Fontana de Oro, novelas de tesis,
Doña Perfecta o novelas de tema espiritual, Marianela. Podemos organizar el conjunto de su obra en torno a
tres ejes:
Novelas contemporáneas: grupo formado por veinticuatro novelas que presentan cierta unidad,
al compartir momento histórico y personajes, Fortunata y Jacinta y Miau.
Novelas espirituales: sus personajes sirven al autor para defender la justicia y el amor, Misericordia
Últimas novelas: son obras próximas a las inquietudes de los escritores del 98, El caballero encantado.
En sus Episodios Nacionales une historia y ficción en una serie de crónicas históricas sobre sucesos
españoles del siglo XIX, Trafalgar
Clarín desarrolló una intensa actividad periodística a través de artículos de crítica literaria de tono satírico.
Entre sus novelas cortas destacan Pipá y Doña Berta. De tono naturalista son Su único hijo y La Regenta,
una de las grandes novelas de la literatura española. Trata con gran singularidad y riqueza de matices el tema
del adulterio, siguiendo la línea de Madame Bovary (Flaubert) y Ana Karenina (Tolstoi).
De entre los autores naturalistas destacan Emilia Pardo Bazán con La cuestión palpitante (artículos en los
que defiende los postulados naturalistas, aunque su ideología conservadora y católica no permitió que se
implicara profundamente en algunos presupuestos). Otras obras importantes son Los pazos de Ulloa y La
madre naturaleza y Vicente Blasco Ibáñez el último representante del naturalismo en España: La barraca,
Entre naranjos, Cañas y barro

LA POESÍA EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX


Aunque Bécquer y Rosalía de Castro nacieron cuando el movimiento romántico estaba en decadencia en
Europa, representan la culminación del Romanticismo intimista español.
Bécquer está considerado como el primer poeta moderno y una de las cimas de la poesía española de todos
los tiempos. Su obra poética se caracteriza por la subjetividad y el intimismo. Las Rimas presentan una
historia amorosa desde su ilusión hasta el fracaso final. Trata temas de la propia poesía, el amor, el
desengaño, la soledad, la muerte y la naturaleza.

Rosalía de Castro dio voz en gallego al espíritu romántico y contribuyó al Rexurdimiento. Expresó como
pocos los sentimientos de saudade, dolor, soledad y angustia propios de la época. Escribió en castellano En
las orillas del Sar y, en gallego, Follas novas y Cantares galegos.

En la poesía realista se ponen de manifiesto los gustos de la burguesía dominante, predomina un lenguaje
prosaico y antirretórico que huye de los excesos románticos: Ramón de Campoamor, Doloras, y
Humoradas

El TEATRO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX


El teatro realista se va desprendiendo de los moldes románticos para adecuarse a la exigencia de la sociedad
burguesa Se distinguen las siguientes etapas:
Alta comedia de corte moralizante, el mayor representante es Tamayo y Baus, autor de Un drama
nuevo.
Drama neorromántico, un teatro melodramático, con situaciones inverosímiles, desenfrenos y
efectismos, José Echegaray O locura o santidad
Drama social que refleja los problemas sociales de la época, Joaquín Dicenta, Juan José
Teatro menor, teatro popular y realista, con entremeses, sainetes… A este grupo pertenece la zarzuela
(también llamada género chico), Ricardo de la Vega, La verbena de la Paloma y López Silva, con La
Revoltosa.

2. LITERATURA DE FIN DE SIGLO: LA GENERACIÓN DEL 98 Y


EL MODERNISMO. LA NOVELA Y EL TEATRO ANTERIOR A
1936.
A finales del siglo XIX, en plena crisis política y económica, surgen en España dos movimientos artísticos
opuestos al Realismo: el Modernismo y la Generación del 98. Aunque han sido tratados muchas veces como
corrientes opuestas, lo cierto es que comparten muchos rasgos comunes: voluntad de renovación del
lenguaje, insatisfacción por el mundo que les rodea, inquietud intelectual y actitud crítica.
El Modernismo nace en torno 1880 en América. Sus fuentes principales son dos corrientes de la poesía
francesa del XIX: el Parnasianismo de Gautier y el Simbolismo de Baudelaire
Los temas de las obras modernistas trabajan dos líneas principales: la que trata de asuntos del pasado o
exóticos y la que da lugar a la expresión de la intimidad del poeta. Los poetas explotan todas las
posibilidades del idioma, se sirven de un léxico muy rico para crear sonoridad. Usan símbolos, aliteraciones,
y enriquecimiento del léxico con cultismos o adjetivación ornamental. Usaron con preferencia el verso
alejandrino, el dodecasílabo y el eneasílabo, aunque no dejaron los versos tradicionales, buscan sugerir,
insinuar, más que declarar abiertamente sus intenciones.
La Generación del 98 debe su nombre al llamado “desastre del 98. La decadencia del país motiva a que
estos autores analicen el problema de España y tomen una actitud muy personal ante el problema.
Intensifican el entronque con corrientes irracionalistas europeas: Nietzsche, Schopenhauer, Kierkegaard. Sus
temas fundamentales son las preocupaciones existenciales, el tema de España, la historia y lo que Unamuno
llamó "intrahistoria”. Con una clara voluntad antirretórica quieren ir a las ideas, al fondo, de ahí el sentido de
la sobriedad y el estilo cuidado, el subjetivismo se convierte en un rasgo esencial. Encontramos una
exaltación lírica de los pueblos y del paisaje, fundamentalmente de Castilla. Cultivaron todos los géneros y
revitalizaron el ensayo.

RUBÉN DARÍO es la figura más representativa del Modernismo español que se inicia con la publicación de
Azul; será Prosas profanas la culminación del Modernismo más exuberante. En Cantos de vida y esperanza
evoluciona hacia una poesía intimista y reflexiva
En Soledades ampliada en Soledades, galerías y otros poemas, MACHADO nos muestra la estética
modernista. En Campos de Castilla evoluciona hacia los temas propios de la generación del 98.
La trayectoria poética de JUAN RAMÓN JIMÉNEZ está marcada por unos temas constantes: la belleza, la
poesía, el amor, la eternidad, Dios. Dentro de la que él mismo llamó "época sensitiva" o modernista,
señalamos Elejías, y La soledad sonora.
UNAMUNO, como prosista, en sus ensayos, alternó la reflexión existencialista, Del sentimiento trágico de
la vida y la reflexión sobre España, En torno al casticismo. En sus novelas (“nivolas”) primó el contenido
filosófico e intelectual sobre la trama San Manuel, bueno, mártir; Niebla o Amor y pedagogía.
Las tres primeras novelas de AZORÍN son de carácter autobiográfico La voluntad, Azorín y Confesiones de
un pequeño filósofo. En sus ensayos, trata los mismos temas que en sus novelas: descripción impresionista
de los paisajes y de las gentes de España, La ruta de D. Quijote y Al margen de los clásicos
VALLE-INCLÁN escribió novelas carácter modernista, son sus Sonatas y Tirano Banderas. Aunque su
aportación fundamental estará en el teatro como veremos más adelante.
BAROJA concede en sus novelas una gran importancia a la acción. Escribe, entre otras obras, dos trilogías
en las que aborda los grandes problemas de la época: La lucha por la vida y La raza compuesta por El árbol
de la ciencia, La dama errante y La ciudad de la niebla.

En cuanto al TEATRO, a comienzos del siglo XX, el género teatral presentaba en España dos
manifestaciones distintas. Por una parte, un teatro para ser representado, ya que satisfacía los deseos de
diversión del público (teatro comercial) y, por otra, un teatro con intención artística y renovadora pero que
chocaba con los gustos del espectador (teatro renovador)
Destaca, en este teatro de éxito, la figura indiscutible de JACINTO BENAVENTE con una producción
inmensa, en la que aparecen sus dramas rurales: Señora ama y La malquerida y su obra más representada,
Los intereses creados. El teatro modernista en verso tiene en los hermanos Machado unos autores
importantes, La Lola se va a los puertos. Otras obras de este teatro comercial son La señorita de Trevélez de
Carlos Arniches o La venganza de don Mendo de Muñoz Seca.

Junto a este teatro existió otro, inspirado por las corrientes innovadoras europeas, que no solía llegar siquiera
a la representación. Entre los escritores que experimentaron con el lenguaje dramático están Federico García
Lorca y Valle Inclán

En la obra teatral de Valle podemos distinguir una primera de estética modernista, El marqués de
Bradomín. La segunda etapa corresponde al llamado ciclo mítico, o de “primitivismo”, a este grupo
pertenecen las Comedias bárbaras y Divinas palabras, en la que se presenta un mundo rural y primitivo de la
Galicia ancestral, para hacer sólo hincapié en lo sórdido y miserable. La tercera etapa, la del esperpento,
se encuentra en la línea del expresionismo europeo y cuyos antecedentes establece el propio Valle en
Quevedo y Goya. El esperpento queda formulado a partir de Luces de bohemia como “la realidad vista a
través de la deformación de los espejos cóncavos”. Es pues, una deformación de la realidad como vehículo
de denuncia de la España contemporánea. Los personajes, y el mundo en general, se presentan deformados,
exagerando sus rasgos y su comportamiento, con la intención de ofrecer la auténtica verdad: Martes de
carnaval
Por último, las farsas, en las que degradación de la realidad llega al máximo, como en Farsa y Licencia de
la Reina castiza.

Además de Lorca y de Valle, otros autores intentaron realizar propuestas arriesgadas: El teatro desnudo de
Unamuno, La esfinge. El antirrealismo de Azorín, Angelita. Jacinto Grau con El señor de Pigmalión y
Ramón Gómez de la Serna con Los medios seres. Rafael Alberti, con alguna obra de carácter surrealista,
como El hombre deshabitado.
Además, en esa misma época, otros intentos renovadores son los de Alejandro Casona con La dama del
alba, Max Aub, con Narciso y Miguel Hernández con El labrador de más aire.

3. EL NOVECENTISMO Y LA GENERACIÓN DEL 14. EL ENSAYO,


LA NOVELA NOVECENTISTA. JUAN RAMÓN JIMÉNEZ .
Después del desastre de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), las nuevas generaciones europeas
defendieron la creación de un mundo nuevo, de un nuevo orden internacional y de nuevas expresiones
artísticas. En España, ese afán por la modernización y la rebeldía se reflejó fundamentalmente en dos
movimientos literarios: el novecentismo y las vanguardias.

LOS AUTORES NOVECENTISTAS configuran la segunda generación literaria del siglo XX, también
llamada Generación del 14. Tienen orientaciones ideológicas y estéticas distintas del Modernismo y el
98. Su vocación es europeísta, se concede gran importancia al rigor intelectual, al racionalismo y a la
claridad expositiva. Se rechaza lo sentimental y lo pasional y se prefiere lo clásico y las actitudes
equilibradas. Defienden el "arte puro”, que es mero placer estético. Este arte ha de liberarse de las
contaminaciones demasiado humanas y ser intrascendente. Ortega en La deshumanización del arte decía:
"el poeta empieza donde el hombre acaba".
Cuidan obsesivamente el lenguaje y el estilo, Tienen conciencia de obra bien meditada, "bien hecha". Estas
características conducen a un aristocratismo intelectual ("A la minoría, siempre", en expresión de Juan
Ramón Jiménez).
El género más cultivado es el ENSAYO, al que se accede desde todas las disciplinas. Aunque destacan
autores como Eugenio D’Ors, Gregario Marañón, Manual Azaña, Américo Castro, Claudio Sánchez
Albornoz o Salvador de Madariaga, el guía indiscutible del grupo fue JOSÉ ORTEGA Y GASSET que
funda en 1923 la Revista de Occidente, en la que hallarán cabida las nuevas corrientes europeas y
españolas.
Recogió en La España invertebrada su postura europeísta y su denuncia del aislamiento de nuestro país.
Nos centraremos en sus ideas estéticas, expuestas en La deshumanización del arte donde constata la
existencia de un nuevo arte pictórico, musical y literario, la Vanguardia, un arte que resulta minoritario e
impopular porque la masa no lo entiende, debido a que es un arte puro, un arte intelectual que no se basa
en el contagio emocional. Por ello la poesía es antirromántica, pura creación verbal cuyo instrumento
fundamental es la metáfora. En Ideas sobre la novela lleva a cabo un análisis del género narrativo donde
constata el agotamiento de los temas y propugna una renovación formal, en la que prevalezca el estilo sobre
el argumento o personajes mientras que Meditaciones del Quijote es un ensayo sobre los géneros literarios.

En NOVELA son incuestionables los intentos renovadores de Ramón Pérez de Ayala que comienza su
producción con un relato autobiográfico de corte noventayochista La pata de la raposa y evoluciona hasta
la novela intelectual en Belarmino y Apolonio, o Tigre Juan.
También renovadoras son las novelas de Gabriel Miró, que posee gran capacidad para captar sensaciones
y sentido lírico. En sus obras la acción se convierte en mero soporte para descripciones impresionistas.
Domina el lenguaje lleno de imágenes vivísimas, de emoción y belleza. Obras destacadas serán Las cerezas
del cementerio, Nuestro padre San Daniel, El obispo leproso.

En otra línea, nos encontramos el humorismo de Wenceslao Fernández Flórez, escribió Volvoreta y Las
siete columnas en los primeros años del siglo XX, y tras la guerra, su novela más famosa, El bosque
animado.

En la LÍRICA los poetas tienden a una depuración estilística, son los años de superación del Modernismo
que Pedro Salinas llamó "del cisne al búho". La poesía de esta generación está presidida por la figura de
Juan Ramón Jiménez. En 1900 se fue a Madrid a "luchar por el Modernismo". Rubén Daría le influirá en
este primer momento lírico impregnado de Romanticismo que luego repudiaría.
Lleva a cabo la superación del Modernismo mediante un trabajo constante de depuración poética. Es un
poeta consagrado a su obra, aislado por su hiperestesia Su poesía es minoritaria, de gran dificultad y
hermetismo.
Sus temas constantes serán la belleza, la poesía, el amor, la eternidad, el conocimiento, Dios.
Podemos clasificar su literatura en varias etapas, aunque todas ellas son formas diferentes de acercamiento a
lo inefable. Después de su etapa sensitiva o modernista, que culmina con Estío y Platero y yo viene la
etapa intelectual o pura donde expresa la experiencia poética sin ropajes retóricos: poesía desnuda, pura.
Conduce a una expresión cada vez más hermética y alejada de los gustos del público, el libro fundamental de
esta etapa será Diario de un poeta recién casado, que abre la poesía española a las innovaciones
vanguardistas. La etapa suficiente o verdadera es una intensificación de la anterior, en busca de la belleza y
la perfección que lo recluye en un hermetismo casi total, Dios deseado y deseante.

4. LAS VANGUARDIAS EN EUROPA, ESPAÑA E


HISPANOAMÉRICA
La segunda década del siglo XX fue una etapa de innovación y experimentación en el continente europeo.
Con el término “vanguardias” se designan aquellos movimientos que se oponen con virulencia al pasado y
que proponen –con sus manifiestos- nuevos caminos para el arte y las letras. Suponen un camino de
renovación del concepto de literatura y del lenguaje poético, se dieron de manera simultánea en Italia,
Francia, Inglaterra, Portugal, España e Hispanoamérica. Suponen una auténtica ruptura, un ejercicio de
experimentación creadora. Muchos de ellos afectan por igual a las artes plásticas, al arte escénico o al
cinematográfico, a las letras e incluso al pensamiento.
Las características de la literatura vanguardista pueden resumirse en los siguientes puntos:
·Afán de originalidad.
·Hermetismo.
·Autosuficiencia del arte.
·Antirrealismo y antirromanticismo
·Sobrerrealismo.
·Intrascendencia.
Y uso importante de la metáfora y la escritura onírica.
En Europa, el primer movimiento es el FUTURISMO, cuando el italiano Marinetti publica su primer
manifiesto. Fue dado a conocer en España por Ramón Gómez de la Serna en su revista Prometeo. Alababan
la civilización mecánica y técnica: "un automóvil es más bello que la Victoria de Samotracia".
El CUBISMO había nacido para la pintura, pero el Cubismo literario arranca gracias a los caligramas de
Guillaume Apollinaire, con una especial disposición tipográfica, formando "imágenes visuales", "collage"
que serían aprovechados por los movimientos posteriores.
El DADAÍSMO surgió con el rumano Tristán Tzara. Reivindicaron la negación total, la rebeldía pura, la
destrucción del arte tradicional. Propugnan también "la fantasía de cada individuo", la superación de todas
las inhibiciones y la creación de un lenguaje incoherente.
De sus cenizas nacerá el SURREALISMO, cuyo padre es el francés André Breton, autor de Los campos
magnéticos, quien en 1924 publica el "Primer manifiesto surrealista". Estuvo influido por las teorías
psicoanalíticas de Freud que pretendía reflejar el funcionamiento real de nuestra mente, sin las cortapisas
éticas o estéticas impuestas por la razón. Practicaban la escritura automática, la metáfora encadenada con
uniones inesperadas de palabras, enumeraciones caóticas...
El EXPRESIONISMO surgió en Alemania y se extendió en los diferentes géneros literarios y de manera
muy sobresaliente en las artes plásticas. Los expresionistas buscan retratar lo puro e interno, a través de la
exageración y la deformación como principios estéticos.
Podemos citar también, entre estos movimientos, el MODERNISMO ANGLOAMERICANO, donde lo
moderno consistió en el rechazo de lo contemporáneo. Tres nombres destacan: Eliot, Pound y James Joyce,
con su Ulysses, laboratorio de técnicas narrativas donde el poder vanguardista reside en el trasfondo irónico
y humorísticos de su lenguaje, repleto de alusiones literarias chistosas y de complicados juegos de palabras.

Por otra parte, LAS VANGUARDIAS EN ESPAÑOL muestran un claro paralelismo cronológico con el
resto de las vanguardias europeas y norteamericanas gracias a “agitadores” como Ramón Gómez de la
Serna y Cansinos-Asséns.
El chileno Vicente Huidobro funda el CREACIONISMO tras su paso por París. El poeta debe dejar ya de
cantar a la naturaleza, lo que tiene que hacer es imitarla: "No cantes a la rosa, hazla florecer en el poema".
Gerardo Diego será uno de sus representantes con Imagen y Juan Larrea con Oscuro dominio.
El ULTRAÍSMO debe mucho a Cansinos-Asséns, a Guillermo de Torre con Hélices y a Jorge Luis
Borges. En la revista Cervantes apareció el primer manifiesto ULTRAÍSTA en 1919, donde ya se
vislumbraban las relaciones de esta tendencia con el futurismo italiano y el dadaísmo: exaltación de la
técnica como manifestación de la belleza, metáforas chocantes, ilógicas…
En cuanto al SURREALISMO, fue conocido tempranamente a través de la traducción del Manifiesto en
1925 y en su difusión jugó un papel fundamental el poeta Juan Larrea. No fue un surrealismo ortodoxo, no
practicaron la escritura automática ni llegaron a la pura creación inconsciente, lo que sí hubo fue una
liberalización de la imagen y un enriquecimiento del lenguaje poético. Fusionó, además, Ultraísmo,
Creacionismo y la tradición autóctona.
La poesía de vanguardia encuentra en Hispanoamérica tres poetas excepcionales: Vicente Huidobro, ya
nombrado anteriormente, con obras como El espejo de agua o Altazor. El peruano César Vallejo, autor de los
poemarios Los heraldos negros, Trilce, y España, aparta de mí este cáliz. Y la obra del chileno Pablo Neruda
con Veinte poemas de amor y una canción desesperada, Residencia en la tierra o Canto general.
Por último, abordaremos la figura de Ramón Gómez de la Serna quien en 1910 publicó el manifiesto
futurista en su revista Prometeo. Su creación más personal fue la greguería, que él definió con fórmula
matemática: Greguería=humorismo +metáfora. De hecho, la mayor parte de su producción, en cualquier
género viene a ser una sucesión de greguerías. Ejemplos de ellas: El acento es la vacuna de la palabra, El
beso nunca es singular, La eternidad envidia a lo mortal.
En el ámbito de la novela, supone la superación del canon tradicional realista-naturalista por su ingenio, su
humor y los personajes estrafalarios: Piso bajo, El doctor inverosímil. Escribió también un teatro
simbólico e insólito. La utopía y Los medios seres.

5. LA GENERACIÓN DEL 27: CARACTERÍSTICAS Y


TRAYECTORIA POÉTICA DE LOS POETAS DEL 27. EL TEATRO
LORQUIANO
Con el nombre de Generación del 27 se denomina a una serie de poetas que, asimilando la rica tradición
literaria española e imbuidos por las nuevas corrientes de vanguardia, llegó a ser la más brillante promoción
de la literatura española del siglo XX.
Los miembros del 27 comparten rasgos que nos permiten agruparlos: cursaron estudios universitarios, fueron
profesores y críticos literarios de gran prestigio, publicaron sus textos en revistas como La Gaceta
Literaria, Cruz y Raya, o Litoral; fueron amigos y compartieron experiencias vitales (La Residencia de
Estudiantes). Además, reivindicaban a Góngora por su esteticismo, su ausencia de sentimentalismo y su
cuidado de la forma. De hecho, el nombre de la generación surge a raíz de su participación en el tercer
centenario de la muerte de Góngora. La influencia de este autor supuso el definitivo descubrimiento de la
literatura barroca, que ensalzó la libertad de la imaginación y la supremacía de la metáfora.

En cuanto a su recorrido, en sus primeros años estuvieron influidos por la poesía modernista, la poesía pura
y las vanguardias deshumanizadas (futurismo y creacionismo, especialmente). Desde entonces hasta la
Guerra Civil, el surrealismo humaniza sus versos. Junto a la experiencia personal y la angustia existencial,
sus poemas reflejan la preocupación social por España y tras la Guerra Civil, con enormes ausencias como
la de Lorca, deben escoger entre el exilio o permanecer en un país donde no pueden expresar libremente sus
ideas (exilio interior)

La estética del 27 es ecléctica, su rasgo más característico es la mezcla de elementos dispares. Admiran la
poesía popular que se manifiesta en el folclore y en los romances y sienten devoción por la literatura clásica
española. Siguen a Bécquer, Machado, Rubén Darío y Juan Ramón. Aspiran a una poesía pura, lúdica,
deshumanizada, pero también son capaces de emplear técnicas surrealistas para bucear en los más profundo
del ser humano. Desean expresar lo más hondamente español, sin dejar de estar abiertos a la influencia de las
corrientes extranjeras. Buscan el equilibrio y la armonía entre lo intelectual y lo sentimental, entre la
pureza estética y la autenticidad humana, entre la inspiración y la técnica, entre lo minoritario y la inmensa
mayoría.

Sobre los autores, su evolución poética y sus obras, empezaremos citando a Rafael Alberti que expresó
la nostalgia por su Cádiz natal siguiendo la estética neopopularista en su obra Marinero en Tierra. Su etapa
surrealista se abre con la publicación de Sobre los ángeles que nace como consecuencia de una grave crisis
personal. Es un poemario de verso libre que recoge también algún verso tradicional como la copla y destaca
por la densidad de las imágenes y la creación de un mundo onírico. Durante su exilio, Alberti manifestó su
dolor por la España perdida y la indignación por el destierro, su poesía se vuelve más social, El poeta en la
calle.
Toda la vida de Luis Cernuda fue una permanente tensión entre la realidad y el deseo (título bajo el que
engloba gran parte de su obra lírica en 1936), términos ambos sobre los que sustentó su escritura. Su obra se
organiza en torno a cuatro etapas. En la poesía de aprendizaje compone poemas en los que rinde homenaje
a la tradición clásica a la vez que aborda los temas más recurrentes de su obra, el amor y el eros, Perfil del
aire. En la etapa centrada en la poesía surrealista manifiesta su rebeldía y lucha contra el orden
preestablecido, Los placeres prohibidos. Llega después la poesía personal de tono becqueriano, Donde
habite el olvido que ofrece una visión más desengañada y amarga de la vida, para terminar con la poesía del
exilio llena de desilusión y de nostalgia provocadas por su situación personal, La desolación de la quimera.
Vicente Aleixandre recibe el premio Nobel en 1977. A lo largo de su obra reflexiona sobre el amor, la
naturaleza y la muerte. Es el poeta más influido por el surrealismo, abundan en él las imágenes
sorprendentes y grandiosas, el versículo de sonoridad y el contenido solemne. En Espadas como labios o
Sombra del paraíso presenta el amor como una fuerza ciega que arrastra al ser humano a la destrucción.
Con Historia del corazón el estilo se hace más sencillo y aparecen las preocupaciones del hombre común. En
su poesía de vejez reflexionará sobre la cercanía de la muerte, componiendo sus últimos versos que se
agruparán en obras como Poemas de la consumación.

El poeta y dramaturgo Federico García Lorca supo unir a su predisposición natural para la creación
poética, un riguroso trabajo en busca de la perfección. Asesinado al comenzar la Guerra, muestra una
vitalidad desatada junto a un sentimiento profundo de frustración. Los grandes temas de su producción serán
el destino trágico, la muerte inevitable y el amor imposible. En su primera etapa aparece El Romancero
gitano donde se suma a la influencia de la poesía popular, el surrealismo y el Modernismo y convierte al
pueblo gitano en el símbolo de las personas enfrentadas a su destino fatal. La segunda etapa comienza con
Poeta en Nueva York donde muestra la conmoción que supuso su visita a la ciudad en la que el progreso se
había convertido en una cárcel para el ser humano. A esta etapa pertenecen también el poema Llanto por la
muerte de Ignacio Sánchez Mejías y Los sonetos de amor oscuro.
A estos autores se suman otros poetas fundamentales como Pedro Salinas con sus obras La voz a ti debida y
Razón de amor; Jorge Guillén con Cántico, Clamor y Homenaje; Gerardo Diego con Manuel de espumas y
Alondra de verdad y Dámaso Alonso con Poemillas puros. Poemillas de ciudad. Después de la guerra
publicará Hijos de la ira Inaugurando la poesía existencial.
Se añade también el epígono del 27, Miguel Hernández con obras como Perito en lunas, El rayo que no
cesa y Viento del pueblo.
La poesía del 27 no estaría completa sin citar a Las Sinsombrero, nombre por el que son conocidas un
grupo de mujeres pensadoras y artistas españolas que reivindicaron su papel intelectual en la vida cultural
del momento. En poesía destacan Rosa Chacel con Versos prohibidos, Josefina de la Torre con Versos y
estampas y Ernestina Champourcín con La voz del viento y Cántico inútil.

Lorca muestra en su teatro las mismas obsesiones que nutrían su poesía: destino trágico, amor imposible,
frustración y muerte. A pesar de tratarse de un teatro poético escasean los versos. Para Lorca en el teatro
español clásico residían valores educativos que debían transmitirse a las personas del campo por ello fundó
un grupo teatral. Escribe farsas como El Retablillo de don Cristóbal y La zapatera prodigiosa. Con Mariana
Pineda recupera la figura de una mujer que fue ejecutada en el siglo XIX por sus ideales liberales, aunque la
cima de su producción teatral serán las tragedias Bodas de sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba, a las
que hay que añadir el drama Doña Rosita la soltera. Comparten estas cuatro piezas el protagonismo de la
mujer y el tema de la represión que sobre su amor y sexualidad ejerce la moral establecida. Son obras sobre
la coerción de la libertad individual, sobre la frustración de los deseos y, en suma, sobre la soledad de la
mujer española. En ellas, Lorca se propone conmover al espectador y poner en tela de juicio sus
convicciones. Creó un verdadero teatro poético como el mismo expresaba así «El teatro es poesía que se
levanta del libro y se hace humana»
6. LA POESÍA Y EL TEATRO POSTERIORES A 1936.
La guerra civil deja un panorama desolador en las letras españolas. La riqueza cultural de los años 30 da
paso a una época difícil en la que escritores importantes han fallecido, están exiliados, o permanecen en el
denominado “exilio interior”. A esto hay que añadir el aislamiento internacional en que está sumergida
España y la censura férrea que sufre la literatura.

LOS POETAS exiliados escriben sobre la derrota, la nostalgia y el régimen franquista: Pedro Salinas, El
contemplado, Alberti El poeta en la calle o León Felipe, Español del éxodo y el llanto. De entre los autores
que se quedaron cabe destacar a Miguel Hernández, extraordinario poeta, más joven que los del 27, que
había comenzado su creación siguiendo en los años treinta la estela de ese grupo, El rayo que no cesa, Viento
del pueblo o Cancionero y Romancero de ausencias.

En la década de los 40 inicia su vida poética la Generación del 36. La revista “Escorial” dio voz a una
“poesía arraigada”, intimista, de temas líricos tradicionales como el amor, la muerte, o la religión.
Pertenecen a este grupo Luis Rosales, Rimas o Leopoldo Panero, La estancia vacía. Otros autores optaron
por una poesía “desarraigada” con mayor contenido humano y existencial que refleja la dolorosa realidad
española de la época. Escriben en torno a la revista “Espadaña” y publican obras como Hijos de la ira,
Dámaso Alonso o Sombra del Paraíso, Vicente Aleixandre.

Hacia 1955 se consolida el llamado «realismo social» con Pido la paz y la palabra de Blas de Otero y
Cantos íberos de Gabriel Celaya. Esta una poesía dirigida “a la mayoría” que pretende convertirse en un
arma capaz de trasformar el mundo, saltando del “yo” al “nosotros” y tratando temas como la injusticia
social, España, o el anhelo de libertad.

En estas fechas comienza a escribir José Hierro, uno de los poetas más personales de la segunda mitad del
siglo XX. De su obra destacamos Cuanto sé de mí y Libro de las alucinaciones.

A finales de los años cincuenta aparecen los poetas de la Generación del 50. Son Ángel González Sin
esperanza, con convencimiento, Gil de Biedma Moralidades, José Ángel Valente Poemas a Lázaro, o
Claudio Rodríguez Don de la ebriedad. Se puede establecer una temática común a todos ellos: la reflexión
sobre el paso del tiempo y la creación poética, el amor como cauce del erotismo y la amistad, o la
familia.

A Los Novísimos o Generación del 70 les une la idea de que la poesía debe alejarse del tono conversacional
y buscar una postura esteticista llena de referencias culturales, usando lenguajes ajenos al mundo literario
(cine, publicidad, música, cómic) y entendiendo el texto poético como entidad autosuficiente (metapoesía).
Pertenecen a este grupo, entre otros, Ana María Moix, A imagen y semejanza, Leopoldo María Panero
Así se fundó Carnaby Street o Luis Antonio de Villena Hymnica.

En los años ochenta y noventa, se multiplican las corrientes: el “neoclasicismo” de Luis Antonio de
Villena, El viaje a Bizancio; el “neobarroco” de Antonio Carvajal, Del viento en los jazmines; “La poesía
de la experiencia” de Luis García Montero, Diario cómplice; “la poesía del silencio” de José Ángel
Valente o “El surrealismo” de Blanca Andreu De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagal.

En la actualidad, la gran fuerza de las nuevas tecnologías impulsará que las corrientes se dispersen aún más,
como muestran los poemarios de Paca Aguirre, Historia de una anatomía; Pere Gimferrer, Tristíssima
noctis imago (2022) o María Paz Otero, Los atormentados (2023- premio Adonáis)
En cuanto al TEATRO, aparecen también distintas tendencias durante estos años:

Dentro de la producción dramática de los años 40 y 50 encontramos la comedia burguesa de Joaquín


Calvo Sotelo, La muralla; el teatro del humor de Jardiel Poncela, Eloísa esta debajo de un almendro o
Miguel Mihura, Tres sombreros de copa, y las obras de los autores en el exilio, como Max Aub, San Juan
o Alejandro Casona, La dama del alba.

Durante los años 50 y 60 se desarrolla en España un tipo de teatro que trata de reflejar la realidad social
tal y como se presenta cotidianamente, con una clara finalidad de denuncia. En un teatro serio, preocupado e
inconformista dentro de la corriente existencial. Sus obras se caracterizan por la complejidad de los espacios
escénicos y la profundización en los caracteres de los personajes. Los autores más destacados serán Buero
Vallejo, Historia de una escalera, El tragaluz o La fundación y Alfonso Sastre, Escuadra hacia la muerte o
La taberna fantástica

A partir de 1965 comienza una renovación en el panorama teatral español, el teatro comercial se renueva
con autores como Antonio Gala, Los verdes campos del Edén, Anillos para una dama y el teatro realista de
intención social se mantiene, aunque encuentra dificultades para su representación debido a la censura y al
público conservador, como muestran La camisa de Lauro Olmo o Los salvajes de Puente San Gil de Martín
Recuerda.

En los años 70 se recuperan las técnicas de vanguardia, cobran importancia los elementos extraverbales y se
da entrada a la farsa, la deformación esperpéntica y lo onírico. Algunos críticos hablan de” teatro soterrado”
porque pocas veces subió a las tablas. Destacamos entre sus autores a Francisco Nieva La carroza de plomo
candente o Pelo de tormenta y Fernando Arrabal, creador del “teatro pánico”, presidido por la confusión y
el humor, con Picnic o El cementerio de automóviles. También en esta época empiezan a surgir compañías
de teatro independiente que potencian el elemento coreográfico, plástico o musical: Els Joglars, La Fura dels
Baus, etc.

Tras el experimentalismo de los años 60 y 70, todos los géneros literarios vuelven la vista a la tradición y
lo convencional, se desarrollan temas de actualidad como la droga, la delincuencia, o los conflictos
amorosos; se trata de llevar al escenario el mundo en el que vivimos. Entre sus autores están José Luis
Alonso de Santos La estanquera de Vallecas, o Bajarse al moro. Fernando Fernán Gómez, Las bicicletas
son para el verano, y José Luis Sanchís Sinisterra con ¡Ay, Carmela!

El panorama de estos últimos años es variado y cambiante. Predomina el teatro comercial, el institucional
(desde El Centro Dramático Nacional o La Compañía Nacional de Teatro Clásico), el teatro de humor, los
monólogos, las comedias mudas, el teatro de improvisación y el teatro musical. También surgen autores y
grupos que realizan nuevas propuestas escénicas, como Sergi Belbel Si no te hubiese conocido, (2018),
Alberto Conejero La geometría del trigo (2018) o Juan Mayorga, Silencio (2022).
7. LA NOVELA DE 1939 A 1974. TENDENCIAS, AUTORES Y
OBRAS IMPORTANTES
La narrativa de posguerra abarca un periodo que se extiende desde 1939 hasta 1975, año en que termina el
régimen franquista y se instaura la democracia. Durante ese periodo, la novela española arranca con la
pérdida de numerosas referencias literarias por diversas razones: la muerte de algunos escritores, el exilio de
otros, la censura (exilio interior), y la imposibilidad de importar textos de autores extranjeros.
Después de la Guerra Civil, se abandonaron el vanguardismo y la experimentación que se escribían antes de
la guerra. Los narradores retomaron los modelos de la narrativa realista de Galdós y Baroja, creando una
nueva tradición novelística. En cuanto al contenido, aparece una actitud de compromiso con la realidad. En
la evolución del género en este periodo se distinguen las siguientes etapas:

NOVELA DEL EXILIO.


Los autores que abandonaron España al terminar la Guerra Civil continuaron escribiendo en otros países.
Cada uno de ellos evolucionó de manera personal, pero todos hablaron de la experiencia de la guerra y la
nostalgia de la patria. Destacamos a Francisco Ayala con Muertes de perro o El fondo del vaso; Max Aub,
El laberinto mágico; Ramón J. Sénder, Réquiem por un campesino español o Rosa Chacel, Memorias de
Leticia Valle.

LA NOVELA EN LOS AÑOS CUARENTA.


La novela de estos años se caracteriza por la realidad como tema literario. Entre todas las tendencias destaca
la novela existencial, corriente que se aleja de la denuncia social para reflejar la conciencia personal del
“yo”, con temas como la soledad, la inadaptación, la frustración o la muerte. Irrumpen en el panorama
literario títulos emblemáticos de esta corriente que configuran el inicio de la generación del 36, como :
Nada de Carmen Laforet, planteando el conflicto existencial de una joven universitaria en la asfixiante
posguerra en Barcelona y a Delibes con La sombra del ciprés es alargada, junto a La familia de Pascual
Duarte de Camilo José Cela, iniciadora también de la corriente tremendista, variante del realismo,
insistiendo en lo más sórdido y desagradable de la realidad.

LA NOVELA DE LOS AÑOS 50


En los cincuenta la novela refleja la sociedad española del momento, su falta de libertad, la desigualdad
social y la miseria. Sin embargo, se deja de lado el pesimismo y se escribe con una estética realista,
describiendo la lenta evolución de la sociedad. La publicación iniciadora es La Colmena, de Camilo José
Cela, de 1951. Se trata de una novela sin desenlace, que con trescientos personajes entreteje una crónica del
Madrid con un lenguaje natural y antirretórico, duro y desgarrado, pero con toques de humor.

Dentro de la novela social se observan dos grandes tendencias:


● El neorrealismo que se centra en los problemas del hombre como ser individual como la soledad o la
frustración y en el que destacan autores como Carmen Martín Gaite, Entre visillos o Rafael Sánchez
Ferlosio El Jarama, crónica de un día de domingo de un grupo de jóvenes junto al río Jarama.

● Realismo social en la que el escritor además de presentar la realidad, denuncia las injusticias que marginan
a determinados grupos sociales: obreros, campesinos, gentes de suburbios etc, con una simplificación del
estilo y la técnica. Títulos significativos son: Central eléctrica, de López Pacheco y La mina, de López
Salinas. Más temas predominantes de la novela social son la soledad del ser humano y las consecuencias
de la Guerra Civil. Los escritores utilizan un narrador testigo en tercera persona que no opina ni juzga,
simplemente narra lo que ve y oye, aunque predomina el diálogo para evitar su aparición. Escriben en
presente y gracias a la condensación espacial y temporal, la trama suele desarrollarse en lugares únicos y
concretos, y en breves períodos de tiempo, como Retahílas de Carmen Martín Gaite, que transcurre en
una noche. Otros títulos significativos son: de Delibes, Las ratas, y Pequeño teatro de Ana María Matute.

LA NOVELA DE LOS AÑOS SESENTA Y SETENTA


La fórmula del realismo social empieza a desgastarse, y su calidad a decaer. Por eso se abandona el enfoque
social, y se da paso a una renovación en la novela en la que predomina la experimentación del lenguaje y la
técnica. Gana importancia la imaginación y la introspección en la conciencia de los narradores. El
existencialismo se retoma gracias a la reaparición de corrientes filosóficas irracionalistas como el
psicoanálisis. También influyen escritores extranjeros como Kafka, Faulkner, Joyce y Proust, e
hispanoamericanos como Vargas Llosa. Este cambio lo inicia Tiempo de silencio, de Luis Martín Santos,
en 1962.

Se da paso a una obra más preocupada por el lenguaje y la estructura que por el planteamiento de conflictos
colectivos, por eso la trama pierde importancia, y junto al espacio se reducen al mínimo. En cuanto al
tiempo, se evita el relato cronológico lineal. El diálogo es poco habitual, y se sustituye por el estilo indirecto
libre, por el punto de vista múltiple y por el monólogo interior, que pretende reflejar el libre y caótico
pensamiento de los personajes.
Se escriben obras complejas que precisarán de la participación del lector para interpretarlas, por ejemplo,
para la conclusión del argumento debido a una estructura abierta. Todo esto da lugar a una falta de orden y
lógica que causa una sintaxis desorganizada y la ausencia de signos de puntuación en algunos casos. Títulos
significativos de la novela experimental son Cinco horas con Mario, de Delibes; Volverás a Región, de Juan
Benet.

Cuando se empieza a abandonar la experimentación, los autores se centran más en la trama, y los autores
priorizan contar historias de forma clara y conectada con los lectores, con una estructura más tradicional.
Hay un resurgimiento de la novela de género, en especial la negra y la histórica. Este cambio es detonado por
"La saga/fuga de J.B." de Gonzalo Torrente Ballester, que destaca por su ironía y parodia el género
experimental, y "La verdad sobre el caso Savolta” de Eduardo Mendoza.

Este conjunto de tendencias, autores y obras refleja el panorama político, social y emocional de la España del
momento. Las novelas mostrarán a la perfección el camino desde la oscura posguerra a la deseada libertad y
serán un testimonio de la vida y las dificultades de los hombres y mujeres de esa época.

8. LA NOVELA ESPAÑOLA A PARTIR DE 1975. LA RENOVACIÓN


DE LA NOVELA.

Tras la muerte de Franco en 1975, España experimenta un cambio significativo hacia la modernidad,
marcado por el fin de la dictadura y el inicio de la transición democrática. Esta transformación política
permite una escritura más libre y crítica, dando lugar a una narrativa que abandona el experimentalismo y se
centra en contar historias de forma clara y conectada con los lectores. Se observa un resurgimiento de la
novela de género, especialmente la negra y la histórica, mientras que temas como la guerra civil y la
posguerra conviven con la vida moderna, la ciudad y la tecnología en las obras literarias.

Dos novelas clave marcan el fin de la novela experimental y el regreso al gusto por la narración tradicional.;
"La saga/fuga de J.B." de Gonzalo Torrente Ballester destaca por su ironía y parodia el género
experimental, y "La verdad sobre el caso Savolta” de Eduardo Mendoz emplea una variedad de recursos
narrativos para contar historias que abarcan diferentes géneros. A pesar de la diversidad de obras, autores y
corrientes, se pueden identificar tres etapas principales en la narrativa española post 1975: la generación del
68, la narrativa de los 80 y la última narrativa.

LA GENERACIÓN DEL 68.


El término “generación” resulta discutible, ya que se trata de un grupo de escritores nacidos en los años 30 y
40 muy diverso, populares en los años 70, y cada uno de los novelistas tiene diferentes estilos estéticos. Sus
obras de esta época se conocen como novela de la Transición. Comparten la vuelta a la narratividad, la
importancia de la subjetividad y un nuevo clasicismo, evitando el experimentalismo. Destacan en la
metanovela, donde el proceso literario es tema central, con obras como "El cuarto de atrás” de Carmen
Martín Gaite y "El parecido" de Álvaro Pombo. La novela policiaca florece tras la desaparición de la
censura, explorando ambientes marginales y personajes ambiguos, como en "La verdad sobre el caso
Savolta" de Eduardo Mendoza y "Un beso de amigo" de Juan Madrid. La novela histórica también
prospera, clasificada por temas, argumentos y narradores, con obras como "El hereje" de Delibes y
"Extramuros" de Jesús Fernández Santos.

LA NARRATIVA A PARTIR DE LOS 80.


Durante esta década, emergen nuevos autores o consolidan su carrera, manteniendo la tendencia narrativa
iniciada por generaciones anteriores. Se enfatiza la introspección y el interés por la novela de género.
Destaca la obra "Bélver Yin" de Jesús Ferrero, que combina elementos cultos y populares, creando una
poesía similaral collage y al pastiche. Los rasgos más destacados incluyen la introspección, la capacidad de
evocación, la experimentación con otros géneros y la ironía. Entre los autores destacados y sus obras se
encuentran Luis Landero con Juegos de la edad tardía, Enrique Vila-Matas con París no se acaba nunca,
Javier Marías con Corazón tan blanco y Los enamoramientos, Rosa Montero con Te trataré como a una
reina,y Amado amo, Antonio Muñoz Molina con El invierno en Lisboa, y Plenilunio y Almudena
Grandes con Te llamaré Viernes o Malena es un nombre de tango.
También se suman otros autores como Manuel Vicent, Terenci Moix, Félix de Azúa, Cristina Fernández,
Manuel de Lope y Julio Llamazares.

LA ÚLTIMA NARRATIVA.

Autores emergentes desde los años 90 hasta la actualidad continúan explorando subgéneros y tendencias
iniciadas en los 80, como la novela negra y la histórica, y además, incursionan en el realismo sucio, la novela
lírica y los libros de viajes. Se observa un retorno a la novela comprometida, donde ficción y realidad se
entrelazan mediante diversas técnicas narrativas. Destacan obras como "La niebla y la doncella" de Lorenzo
Silva en la novela negra y "La voz dormida" de Dulce Chacón en la histórica. El realismo sucio, breve pero
exitoso en los 90, refleja el lenguaje juvenil y el mundo de la marginalidad, con Historias del Kronen de José
Ángel Mañas. Se desarrollan también el relato y el microrrelato, con ejemplos como "Los girasoles ciegos”
de Alberto Méndez. La novela comprometida aborda temas contemporáneos como la corrupción y la
precariedad laboral, como en "Crematorio" de Rafael Chirbes y "El padre de Blancanieves" de Belén
Gopegui. La narrativa intimista trata la memoria y la identidad, con obras como "Un calor tan cercano" de
Maruja Torres y "La sonrisa etrusca" de José Luis Sampedro. Además, se añaden nuevas tendencias como
la novela gráfica, la fantástica y de ciencia ficción, la infantil y juvenil, y los libros de viajes.

Además, muchos de los autores citados con anterioridad continúan con su labor literaria, recordemos a
Antonio Muñoz Molina, No te veré morir (2023); Javier Cercas Terra Alta (2019). Javier Marías Tomas
Nevilson. Otros autores irrumpen con fuerza en el panorama literario como Fernando Aramburu Patria
(2016) y la visión del mundo femenina adquiere cada vez más importancia en el terrenonarrativo: Rosa
Montero El peligro de estar cuerda La buena suerte (2020), Sara Mesa Cicatriz (2015), Un amor (2020) y
Familia(2022), Alicia y Carmen Mola, El Infierno (2023).

Enconclusión, los aspectos más significativos de la novela española en los últimos treinta años son:la
inclusividad, abarcando prácticamente todas las tendencias, modalidades, discursos, temas, experiencias y
preocupaciones personales, así como la individualidad, pues cada novelista elegirá su propio enfoque para
expresar su mundo personal y su particular visión de la realidad.

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