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Siglo XIX

El documento describe la crisis del Antiguo Régimen en España entre 1788 y 1833, incluyendo la invasión napoleónica, la guerra de independencia contra Francia, las Cortes de Cádiz y la constitución de 1812, así como el establecimiento del liberalismo bajo Isabel II.

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Siglo XIX

El documento describe la crisis del Antiguo Régimen en España entre 1788 y 1833, incluyendo la invasión napoleónica, la guerra de independencia contra Francia, las Cortes de Cádiz y la constitución de 1812, así como el establecimiento del liberalismo bajo Isabel II.

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La crisis del Antiguo Régimen (1788-1833)

Introducción

La Revolución Francesa fue el punto de partida de un proceso que abrió paso al liberalismo
político, al capitalismo y a la sociedad de clases. En España se introdujeron tras la invasión
napoleónica y nalmente se impusieron a la muerte de Fernando VII en el 1833.

Crisis de la Monarquía Hispánica

Carlos VI sucedió a su padre en 1788 y reinó hasta 1808. Mantuvo el equipo de ministros de su
padre, pero fracasó en la continuación del programa reformista. Con Floridablanca como
ministro principal fracasó la derogación de la Ley Sálica, pero se introdujeron otras medidas
económicas.

Nada más empezar su reinado sucedió la Revolución Francesa. Floridablanca reaccionó


paralizando las reformas, cerrando las fronteras, prohibiendo hablar del tema y suspendiendo
los pactos de familia. Sin embargo, en 1790 se adopta un tono de neutralidad.

En 1792 entra el conde de Aranda en escena, un hombre moderado que buscaba acercarse a
Francia. Por esto es destituido cuando encarcelan a la familia real francesa. El siguiente primer
ministro es Manuel Godoy, que se convierte en valido con plena con anza del rey. En 1793
guillotinan a Luis XVI en Francia, así que España se une a la coalición antirrevolucionaria en la
Guerra de la Convención.

La guerra fue desastrosa para España y Francia ocupó plazas en los Pirineos y en América. En
1795 Godoy negoció la Paz de Basilea, por la cual España reconoce la legitimidad de la
República Francesa y cede la colonia de Santo Domingo a cambio de las plazas pirenaicas.
Godoy se hace nombrar “Príncipe de la Paz” por estas negociaciones.

Las negociaciones van más allá y en 1796 España rma con Francia el Tratado de San
Ildefonso, por el cual se comprometen a defender la América española de las ambiciones
británicas. Sin embargo, el con icto no sale bien para España. Derrotas como cabo San
Vicente (1797) y posteriormente Trafalgar (1805) arruinan a la marina española, perdiendo
control sobre América.

Godoy, en el interior, introdujo reformas en ciencias aplicadas, amplió las sociedades


económicas de amigos del país e intentó la primera desamortización de bienes eclesiásticos,
excepto aquellos útiles para la sociedad.

La descon anza que Godoy provocaba hizo que Carlos IV prescindiese de sus servicios,
gobernando en su lugar Francisco de Saavedra y Mariano Luis de Urquijo. En 1800 vuelve
Godoy y rma el Segundo Tratado de San Ildefonso, comprometiéndose más con Francia.

Portugal era un tradicional aliado de Inglaterra. Por ello, España invadió el país en la Guerra
de las Naranjas (1801). Finalizó con el Tratado de Badajoz, por el cual España consigue
Olivenza y los puertos portugueses se abren a los franceses.

En 1806 Napoleón prohibió todo tipo de comercio con UK y Portugal se negó. Entonces el
emperador hace rmar a Godoy el Tratado de Fontaineblau (1807), en el cual se reparten
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Portugal y Godoy se queda con el principado del Algarve. Se acuerda que los franceses pasen
por España para invadir Portugal, cosa que hicieron, pero se quedaron en varias ciudades para
enfado de la población. La nobleza no quería a Godoy por su origen plebeyo, la Iglesia por
las desamortizaciones y los ilustrados por haber sido desplazados del poder.

Por todos estos motivos se producen levantamientos contra Godoy. El primero es la Conjura del
Escorial, que es frustrado ya que Fernando VII los delató a todos. En este momento se le ofrece
al rey ir a América y salvarse. Posteriormente ocurre el Motín de Aranjuez, en marzo de 1808.
Aquí el pueblo, la nobleza y el clero pedían la destitución de Godoy y la coronación de
Fernando VII.

Carlos IV abdicó pero luego se arrepintió, pidiendo mediar a Napoleón. Los dos pretendientes
y el emperador se reúnen en Bayona. Napoleón obligó a Fernando a devolver el poder a su
padre, y luego a Carlos a cedérselo a José, hermano de Napoleón. Carlos tenía como
condiciones mantener la integridad territorial del imperio y que se mantuviera la fe católica.
Tras esto José I fue coronado rey.

José I promulgó el Código de Bayona, una carta otorgada con derechos y obligaciones, que si
bien era autoritaria suponía un avance en libertades. Sus características eran:

- Inexistencia de la separación de poderes


- Estado Confesional
- Cortes estamentales con votación indirecta
- Declaración de derechos, con todos iguales ante la ley, los impuestos y los cargos públicos
- Reformas liberales para poner n al Antiguo Régimen
> Inviolabilidad del domicilio
> Desamortizaciones contra la Iglesia
> Revisión de los fueros vascos

Guerra de Independencia

Ante la llegada del gobierno francés se formaron 2 bandos. Por un lado estaban los patriotas,
formados por la nobleza, el clero, algunos ilustrados y algunos liberales moderados. Por otro
los afrancesados, que eran intelectuales a favor del despotismo ilustrado y liberales radicales.

La resistencia de los patriotas dio origen a la Guerra de Independencia española, que tuvo 3
fases distintas:

1. Origen y repliegue francés (06/1808-11/1808). Amotinamiento del 2 de mayo en Madrid,


que es reprimido con fusilamientos por el general Murat. La población se empieza a organizar
en juntas, que son de tres tipos:
I. Locales: juran lealtad a Fernando VII. Se encargan de la defensa y dar armamento
II. Provinciales: asumen la soberanía y declaran jueces.
III. Junta Suprema Central: coordinar lucha, dirigir el país, asumir la autoridad del reino hasta
q. que vuelva el rey.

La Junta Suprema Central, con Floridablanca y Jovellanos a la cabeza, migra en función del
avance francés. En julio de 1808 se produce la primera derrota francesa en Bailén. A esto le
sigue la victoria española en Zaragoza y José I huye a Vitoria. En agosto empieza a entrar
ayuda inglesa a través de Portugal.
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2. 11/1808-1812. Napoleón interviene en España con la Grande Armeé y ocupa toda la
península a excepción de Cádiz. Para debilitar el control francés se forman las guerrillas, que
son partidas de 30-50 personas que atacan la retaguardia y los suministros, normalmente de
noche. Estos grupos están formados por campesinos, artesanos, bandoleros, estudiantes y
curas. Los más destacados son Espoz y Mina, el Empecinado y el cura Merino.

3. Derrota francesa (1812-1814). La campaña de Napoleón en Rusia es un fracaso. UK, las


guerrillas y el ejército regular de España aprovechan y se unen para conseguir victorias,
normalmente bajo el liderazgo del duque de Wellington. Ejemplos son Arapiles, Vitoria y San
Marcial. Estas victorias ponen el n a la guerra y hacen que vuelva Fernando VII.

Las consecuencias son trágicas para la demografía, con 500K muertos. La economía sufre un
grave retroceso, padeciendo la agricultura de la quema de tierras y el comercio y la hacienda
totalmente colapsados.

Cortes de Cádiz y Constitución de 1812

Las Cortes de Cádiz tienen su origen en las antiguas juntas. La Junta Suprema Central
seleccionó 30 miembros provinciales con un programa de gobierno reformista y que pidieron
ayuda a UK. En 1809 convocan las Cortes para gobernar sin Fernando VII y se van moviendo
por el territorio, estableciéndose nalmente en Cádiz. Las Cortes se disuelven por la situación
militar tan delicada de aquellos años.

En 01/1810 se forma el Consejo de Regencia, que consulta al pueblo mediante los


ayuntamientos y las juntas, pero los elegidos no podían ir todos a Cádiz. Los sustitutos solían
ser representantes liberales, pero había reformistas limitados, absolutistas y liberales radicales.
En esta institución votarían por territorio y no por estamento.

Su primera decisión fue acordar la soberanía nacional, y tras esto decretaron varias medidas
para poner n al Antiguo Régimen, entre las que se encuentran:

- Abolición de señoríos jurisdiccionales (1811)


- Supresión de la Inquisición (1813)
- Libertad de contratación en el campo y en la ciudad (1813)
- Incautación de bienes de traidores, de la Inquisición, de conventos y de órdenes militares
- Eliminar los mayorazgos
- Desamortización de bienes comunales y de órdenes religiosas
- Fomento de la agricultura y la ganadería

Todas estas medidas se retiran tras la vuelta del absolutismo con Fernando VII. Lo más
importante que acordaron las Cortes de Cádiz fue la Constitución marzo de 1812 (1812), que
consta de 384 artículos. Aquí se establece la soberanía nacional, derechos individuales básicos,
monarquía parlamentaria con división de poderes, sufragio universal masculino de mayores de
25 años, confesionalidad católica, instauración del servicio militar obligatorio y la Milicia
Nacional, división territorial en provincias y municipios, la reforma de los impuestos y la
implementación de la enseñanza primaria pública obligatoria.

La Constitución es vigente de 1812 a 1814, del 1820 al 1823 y del 1836 al 1837

Conclusión
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Isabel II
Introducción

Durante el reinado de Isabel II se establece el Estado liberal en España. Esto se debió a un


contexto internacional favorable, pues en Europa se dieron las revoluciones liberales de 1830 y
1848. Sin embargo, la exclusión de buena parte de la población de la participación política va
a explicar el fracaso de el modelo isabelino y el inicio del Sexenio Democrático.

La época de las regencias

Fernando VII tuvo como única sucesora al trono a Isabel II, pero esto era imposible por la Ley
Sálica. En 1830 promulga la Pragmática Sanción contra la Ley Sálica. Los absolutistas se
indignan y apoyan a Carlos María Isidro, hermano del rey, como candidato a la corona. Tras
la muerte del rey en 1833, los absolutistas apoyan a Carlos y los liberales a Isabel, bajo la
regencia de su madre María Cristina.

Los carlistas tenían una ideología absolutista, reaccionaria, aristocrática y clerical. También
apoyaban los fueros, de ahí que obtengan su apoyo en zonas rurales, principalmente. Los
pequeños campesinos, nobles y clérigos también van a mostrar su apoyo. Por otro lado, los
isabelinos contaban con apoyo entre los jornaleros, parte de la alta nobleza y del alto clero, y
de todas las clases urbanas. Internacionalmente, los primeros son apoyados por Rusia, Austria
y Prusia; mientras que los segundos lo son por UK, Francia y Portugal.

Las guerras carlistas van a ser tres: 1833-1840, 1846-1849 y 1872-1876. En la primera, los
carlistas optan por formar grupos guerrilleros llamados partidas. Estos empiezan avanzando en
el norte (1833-35), pero fracasan en la ocupación de ciudades como Bilbao. Posteriormente,
los isabelinos consiguen victorias, como la de Espartero en Luchana (1836) y la expedición real
de 1837. La división de los carlistas entre transaccianolistas e intransigentes contribuye a su
derrota, que culmina con el Abrazo de Vergara (1839) entre Espartero y Maroto. La lucha
guerrillera prosigue hasta la derrota de Cabrera en 1840.

La Segunda Guerra Carlista comenzó en 1846, cuando Isabel II contrajo matrimonio con
Francisco de Asís de Borbón. Los carlistas vieron esto como una oportunidad para colocar en el
trono a Carlos Luis de Borbón, aprovechando el descontento con las quintas y los impuestos de
consumo. Militarmente estuvo desequilibrado en favor de los liberales, que vencieron nalmente
para mayo de 1849.

Los liberales se dividen y forman varios partidos políticos, aunque más que partidos eran
corrientes de opinión organizadas en torno a una gura importante. Los partidos eran:

1. Moderados: apoyados sobre la alta burguesía, la nobleza, el alto clero y parte del ejército.
Su ideología era conservadora, defendiendo el derecho a la propiedad, un sufragio muy
censitario, subordinación de la libertad individual al orden social, coexistencia entre Cortes
bicamerales y amplios poderes del rey, confesionalidad católica y economía proteccionista. Sus
líderes fueron Ramón María Narváez y Francisco Bravo Murillo.

2. Progresistas: su base social eran las clases medias, parte del ejército y clases populares
urbanas. Su ideología era reformista, defendiendo un sufragio menos censitario, amplias
libertades individuales, primacía de las Cortes unicamerales sobre el rey, limitación De la
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Iglesia, economía librecambista y poderes municipales. Sus principales líderes fueron Juan
Álvarez Mendizábal y Baldomero Espartero.

3. Demócratas: se separan de los progresistas en 1849 y están apoyados en las clases


populares urbanas. De enden la soberanía popular, el sufragio universal masculino y la
libertad de culto. De estos escinden los republicanos

En 1834 María Cristina elige a Cea Bermúdez, un absolutista moderado, como primera
ministro, y este aprueba el Estatuto Real, una carta otorgada basada en principios moderados
(cortes bicamerales) que descontenta a los progresistas. Los movimientos revolucionarios de
1835-36 (Juntas Revolucionarias y Pronunciamiento de la Granja) llevan a los progresistas al
poder, bajo la presidencia de Mendizábal. Estos realizan medidas reformistas, como reformar
la ley electoral, reorganizar la Milicia Nacional y crear las diputaciones provinciales.

La principal medida de este gobierno fue la Desamortización de Mendizábal de 1836.


Proponía desvincular las tierras de la nobleza y el clero, expropiando los bienes de estos
estamentos y vendiéndolos en subasta pública para subsanar el problema de la deuda. Las
tierras siguieron en manos de terratenientes. En mayo del mismo año María Cristina aplaza la
desamortización y llama a formar nuevo gobierno. Este es presidido por Calatrava y tiene a
Mendizábal como ministro de Hacienda, quien sigue tomando medidas.

Bajo este gobierno se promulga la Constitución de 1837 es de ideología progresista,


defendiendo la soberanía nacional, amplios derechos individuales y división de poderes.
También hacen concesiones a los moderados, como las Cortes bicamerales, amplios poderes de
la Corona o nanciación a la Iglesia.

En 1840 aparece un nuevo movimiento insurreccional progresista motivado por la Ley de


Ayuntamientos. María Cristina es destituida como regente en favor de Espartero. Los militares
moderados realizan pronunciamientos, los cuales son reprimidos con fuerza por Espartero. Este
disuelve las Juntas Revolucionarias, no coopera con las cortes y provoca la división entre
progresistas unitarios y trinitarios. Un acuerdo librecambista con UK perjudicaba a la industria
textil catalana, así que Barcelona se rebeló y Espartero reprimió la revuelta con un bombardeo
en 1842, que disminuyó su prestigio. En 1843 Espartero es exiliado tras un pronunciamiento
exitoso del general Narváez. Para evitar más regencias, se nombra a Isabel II mayor de edad
tras cumplir 13 años en noviembre del 1843.

Reinado de Isabel II

En la Década Moderada (1844-54) se suceden gobiernos moderados, encabezados por el


general Narváez. Durante este gobierno se consolida e institucionaliza el Estado liberal. Su
objetivo es parar las etapas revolucionarias y reprimir a los más radicales.

En 1845 promulgan una nueva Constitución, basada en soberanía de la Corona y las Cortes
bicamerales, poderes de la corona (nombramiento de ministros, veto de leyes, designación del
Senado), sufragio muy censitario, derechos individuales limitados y confesionalidad católica.

En 1851 acuerdan un Concordato con la Santa Sede que pone n a las disputas contraídas
desde la desamortización. Se rati ca la venta de propiedades eclesiásticas a cambio de no
realizar más expropiaciones, mantener la confesionalidad católica, controlar la enseñanza y
recibir nanciación estatal.
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Otras reformas administrativas son el centralismo político con división en provincias cuyos
gobernadores son nombrados desde la capital, la Ley de Ayuntamientos de 1845 (alcaldes
elegidos desde capital o por gobernador), reforma tributaria de Mon-Santillano (centralización
de impuestos), Código Civil de 1848, creación del Banco de España (1857), proyecto de
instrucción pública (1857), sustitución de la Milicia Nacional por la Guardia Civil (1844) y
sistema decimal de pesos y medidas.

El centrista O'Donnel realiza un pronunciamiento en Vicálvaro, mientras que los progresistas


realizan insurrecciones. Sus peticiones de reforma quedan recogidas en el Mani esto de
Manzanares. Los moderados empiezan a gobernar sin estabilidad, vía decreto y bajo los
efectos de una subida del precio del grano, así que Isabel II llama a Espartero al gobierno,
iniciando el Bienio Progresista (1854-1856).

Los progresistas intentan promulgar una Constitución en 1856, que nunca vio luz. El ministro
Madoz realiza una nueva desamortización en 1855, expropiando y subastando bienes del
clero secular y de los ayuntamientos, incluyendo los comunales. Otras reformas económicas
están enfocadas al librecambismo, como la Ley general de ferrocarriles (1855) y la Ley de
sociedades anónimas de crédito (1856). La inestabilidad social lleva a la destitución de
Espartero por O'Donnell en 1856.

Tras un breve gobierno de O'Donnell, Isabel II llama a los moderados al gobierno, volviendo a
la situación anterior a 1854. Los moderados mantienen el poder hasta 1858. El partido de
O'Donnell, Unión Liberal, llega al gobierno intentando atraer apoyo de los progresistas. En el
interior se encuentra levantamientos campesinos y republicanos, mientras que en el exterior se
intenta recuperar el prestigio de España. El país entra en guerras en Marruecos, México,
Indochina y el Pací co. Económicamente hay una fuerte especulación con la minería y el
ferrocarril, que desembocan en crisis económica.

En 1863 y hasta 1868 se suceden gobiernos moderados autoritarios que buscan controlar la
situación, pero solo van a conseguir mayor rechazo de la oposición. Los sucesos de la noche de
San Daniel (1865) auguraban el desarrollo del futuro, cuando reprimieron una revuelta de
estudiantes. La crisis económica generalizada en Europa de 1866 llega a España y provoca
quiebra de bancos y de industria. En ese mismo año, Prim realizó un pronunciamiento en
Villarejo de Salvanés, pero fracasó, al igual que el de los sargentos del cuartel de San Gil.

En agosto de 1866, progresistas y demócratas rman el Pacto de Ostende, al que se adhieren


los unionistas tras la muerte de O'Donnell en 1867. El objetivo de este pacto era acabar todos
juntos con el régimen isabelino-moderado que los había superado; y el cual era muy censitario,
centrado en las camarillas, autoritario, etc.

Los rmantes del Pacto realizan la Revolución Gloriosa de 1868. Los generales Topete, Prim y
Serrano ganan la batalla del puente de Alcolea, que pone a los isabelinos en un aprieto. Isabel
II se ve nalmente obligada a exiliarse a la Francia de Napoleón III, para nunca volver a reinar
en España. Es el inicio del Sexenio Revolucionario.

Conclusión

El régimen isabelino fracasó por la restricción de participación a buena parte de la población,


el lento desarrollo industrial y el papel negativo de la reina. Las fuerzas democráticas se
fortalecieron a nal del periodo y dieron origen al Sexenio Revolucionario.
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El proceso desamortizador
Introducción

Entre nales del siglo XVIII y principios del XIX se produce en UK el proceso de Revolución
Industrial, que se extiende al resto de Europa, EEUU y Japón a lo largo del siglo XIX. Una de
las causas de la Revolución Industrial fue la Revolución Agraria, consistente en un crecimiento
de la productividad agraria como consecuencia del asentamiento de la propiedad privada, la
introducción de innovaciones técnicas y nuevos cultivos, pasando de una agricultura de
subsistencia a otra de mercado. En España no se produjo la revolución agraria, debido sobre
todo a la ausencia de una verdadera reforma, explicando el fracaso del proceso de
industrialización en este país.

La economía agraria del Antiguo Régimen

La mayor parte de las tierras estaban amortizadas, perteneciendo de forma vinculada a la


nobleza (títulos y mayorazgos) y la Iglesia (órdenes religiosas, catedrales e iglesias). Estos
podían aumentar sus propiedades, explotaban la mayor parte de forma indirecta a través de
arrendamientos y censos, y no podían desprenderse de ellas. Debido a esto, había una
ausencia casi total de inversiones, provocando una productividad muy escasa propia de una
agricultura de subsistencia. Existía por tanto una de ciente estructura de la propiedad,
concentrándose la mayor parte de la tierra los estamentos privilegiados.

El desarrollo del proceso desamortizador

El objetivo general del proceso era establecer la plena propiedad privada de la tierra, dando
n a su amortización. EL primer precedente se encuentra en la Ley Agraria de 1766, bajo
Carlos III. En el reinado de Carlos IV (1798) el primer ministro Godoy desamortizó los bienes
de los patronatos eclesiásticos, y parte de los realengos y baldíos, vendiéndolos en pública
subasta para solventar el problema de la deuda pública. En las Cortes de Cádiz (1810-1814) y
durante el Trienio Liberal (1820-1823) se decretó la supresión de los señoríos y la
desamortización del clero regular mediante la expropiación de sus propiedades por el Estado y
su posterior venta en pública subasta. Sin embargo, el retorno al absolutismo en 1814 y 1823
supuso la anulación de estas medidas.

La desamortización se lleva a cabo durante el reinado de Isabel II a través de las


desamortizaciones de Mendizábal (1836), de Espartero (1841) y de Madoz (1855), todas
ellas decretadas durante periodos de dominio progresista.

En la Desamortización de Mendizábal se realizó un plan de expropiación de bienes del Estado


y extinción de las órdenes militares, excepto aquellas con actividades bené cas. Su objetivo era
disminuir la deuda pública y crear una nueva clase media de campesinos, pero los campesinos
no podían acceder a la tierra por sus altos precios, así que quedó en manos de terratenientes
burgueses, condensando más la propiedad de la tierra. Posteriormente intento suprimir los
bienes del clero secular, pero la ley se pospuso. La desamortización provocó una crisis
diplomática con la Santa Sede.

En la Desamortización de Espartero se decreta la desamortización de los bienes del clero


secular (Catedrales e iglesias), vendiéndose en pública subasta. El retorno de los moderados al
poder hizo que las ventas quedaran paralizadas.
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En la Desamortización de Madoz o Ley de Desamortización General (1855) se expropiaronn y
subastaron los bienes que le quedaban a la Iglesia y los de los Ayuntamientos, en este último
caso tanto propios (satisfacer los gastos de la institución) como comunes. La gran bene ciada
fue la burguesía terrateniente.

Consecuencias en la agricultura española

La propiedad privada de la tierra se consolida gracias a las reformas liberales. Los objetivos de
las desamortizaciones fueron paliar los problemas de la Hacienda Pública y consolidar el
apoyo de la Burguesía al régimen liberal: esto se tradujo en una ausencia de verdadera
reforma agraria, ya que el sistema de subasta hizo que las tierras fueran adquiridas por la
burguesía, concentrándose las tierras nuevamente. Los campesinos disminuyeron su calidad de
vida debido a la desaparición de arrendatarios y la pérdida de las tierras comunales.

En el aspecto económico, las desamortizaciones produjeron un aumento de la producción


agraria, destinada ahora más al mercado. Este aumento de la producción fue consecuencia del
aumento de la super cie cultivada. El cultivo de cereales decae en favor de frutales y productos
de regadío, como la vid, el olivo y el naranjo. El proteccionismo impuesto sobre los cereales
(que siguen siendo el principal cultivo) supuso una ausencia de inversiones y un
empobrecimiento de las clases obreras.

La ausencia de revolución agraria en España explica en buena parte el fracaso del proceso de
industrialización y el atraso social y económico de España durante el siglo XIX y la primera
mitad del siglo XX. Por tanto, las características socio-económicas de España fueron: un
crecimiento demográ co bastante menor que otros países industrializados, predominio de la
población rural frente a la urbana, predominio del sector primario, industrialización, muy
desigualmente repartida en el territorio, desarrollo de la minería en función de intereses
extranjeros, ferrocarril subdesarrollado, subdesarrollo del mercado interior, comercio exterior
de citario y predominio de la políticas proteccionistas e intervencionistas por los intereses de
las oligarquías agrarias e industriales que desincentivaron la inversión.
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El Sexenio Revolucionario (1868-1874)
Introducción

Los problemas que marcaron la construcción del Estado Liberal provocaron la llegada al poder
de un conjunto de fuerzas muy dispares, que junto a la fuerte inestabilidad social y política, dan
lugar a un intento democratizador fracasado entre 1868-1874 y la consiguiente restauración de
la monarquía borbónica ese último año.

La Revolución “Gloriosa” de 1868

(Parte nal de Isabel II) En 1863 y hasta 1868 se suceden gobiernos moderados
autoritarios que buscan controlar la situación, pero solo van a conseguir mayor rechazo de la
oposición. Los sucesos de la noche de San Daniel (1865) auguraban el desarrollo del futuro,
cuando reprimieron una revuelta de estudiantes. La crisis económica generalizada en Europa
de 1866 llega a España y provoca quiebra de bancos y de industria. En ese mismo año, Prim
realizó un pronunciamiento en Villarejo de Salvanés, pero fracasó, al igual que el de los
sargentos del cuartel de San Gil.

En agosto de 1866, progresistas y demócratas rman el Pacto de Ostende, al que se adhieren


los unionistas tras la muerte de O'Donnell en 1867. El objetivo de este pacto era acabar todos
juntos con el régimen isabelino-moderado que los había superado; y el cual era muy censitario,
centrado en las camarillas, autoritario, etc.

Los rmantes del Pacto realizan la Revolución Gloriosa de septiembre de 1868. Los generales
Topete, Prim y Serrano ganan la batalla del puente de Alcolea, que pone a los isabelinos en un
aprieto. Isabel II se ve nalmente obligada a exiliarse a la Francia de Napoleón III, para nunca
volver a reinar en España. Al mismo tiempo surgen los voluntarios de la libertad y las juntas
revolucionarias, provocando el rechazo de varios dirigentes.

Gobierno Provisional-Constitución de 1869

En Madrid se proclama regente al general Serrano y se forma un Gobierno Provisional


presidido por Prim, marginando a republicanos y demócratas del gobierno. Sus primeras
medidas son la disolución de las Juntas revolucionarias, el desarme de la Milicia Nacional, la
supresión de las órdenes religiosas, nuevas desamortizaciones y libertades de culto, prensa y
opinión. Convocaron elecciones a Cortes Constituyentes mediante sufragio universal masculino
para enero de 1869.

En enero de 1869 se celebran elecciones a Cortes Constituyentes, que por primera vez en la
historia de España se realizan por sufragio universal masculino, triunfando la coalición formada
por progresistas, unionistas y un sector de los demócratas.

Las Cortes aprueban la Constitución de 1869, la primera constitución democrática de la historia


de España. Recoge soberanía nacional (con sufragio universal masculino para mayores de 25),
monarquía parlamentaria en la que el rey puede sancionar leyes, división de poderes (poder
legislativo en unas Cortes bicamerales, ejecutivo en el Rey y judicial en los tribunales), amplia
declaración de derechos y libertades (manifestación, reunión, asociación) y estado
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aconfesional, con una nueva Ley de matrimonio civil y de cementerio.

Se inicia la búsqueda de un nuevo rey, de la que se encarga Prim. Los candidatos son Leopoldo
de Hohenzollern, Fernando de Portugal, Carlos VII y Amadeo de Saboya. Prim elige a este
último por ser católico, liberal y perteneciente a una prestigiosa dinastía. Es elegido en
noviembre de 1870.

De la mano del ministro de Hacienda Figuerola, el gobierno se propone superar la crisis


económica de 1866. Sus medidas son suprimir la contribución a la renta, la uni cación y
racionalización del sistema monetario (peseta), la Ley de Minas de 1871 (la mayoría acaban
en manos extranjeras) y la Ley de Bases Arancelarias de 1869 (librecambismo). Estas medidas
provocan el descontento de algodoneros catalanes y cerealistas.

En Cuba se inicia una insurrección independentista con el “Grito de Yara”, en las zonas más
pobres del país. Sus líderes son Máximo Gomez y Antonio Maceo. Dentro de España, los
campesinos exigen reformas de tierras y el movimiento obrero está cada vez más radicalizado.
Las revueltas son instigadas por republicanos.

Reinado de Amadeo I (1870-1873)

El 27/12/1870 el general Prim es asesinado por un republicano, justo antes de llegar Amadeo
a España, perdiendo así a su principal valedor. El nuevo rey se apoya en los partidos
Constitucional (dirigido por Sagasta, agrupa a unionistas y progresistas moderados) y Radical
(dirigido por Zorrilla, agrupa a progresistas y demócratas). En la oposición se sitúan los
moderados, los republicanos y los carlistas.

En 1872 la situación empeora notablemente por el inicio de la III Guerra Carlista, el


agravamiento de la sublevación independentista en Cuba, las insurrecciones de carácter
federalista y la ruptura de la coalición gubernamental, dándose 6 gobiernos y 3 elecciones. En
febrero de 1873 el rey abdica, proclamando el Congreso y el Senado en sesión conjunta la
primera República de España.

La Primera República (1873-1874)

Los federales querían gobernar con un sistema de pactos, y con separación Iglesia-Estado.
Gobiernan el país en el periodo de la República Federal. Estanislao Figueras es nombrado en
junio y dimite a los pocos días. Le sustituye en la presidencia Pi y Margall, que lleva a cabo el
proyecto de Constitución Federal de 1873, que no llega a aprobarse. Por culpa de la
Constitución surge el problema cantonalista, con varias ciudades sublevándose contra el
gobierno central declarando su independencia (cantones), especialmente en Cartagena, Murcia
y el Levante.

Pi y Margall dimite al negarse a usar la fuerza para reprimir estos levantamientos. Nicolás
Salmerón le sucede y sofoca las rebeliones salvo en Cartagena, pero se niega a rmar la
sentencia de muerte de los líderes, así que es destituido por Emilio Castelar.

Tras el fracaso de los federales llega la República Unitaria. Castelar llega al poder, reforzando
la posición estatal, suprimiendo el principio federal y anulando las cortes. Para enero de 1874
quiso abrir las cortes de nuevo, pero la oposición de izquierda quería hacer una moción de
censura, así que el general Pavía da un golpe de Estado exitoso.
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Serrano ocupa la presidencia tras el golpe. Este tomó medidas dictatoriales, suspendiendo la
Constitución y las cortes, ilegalizando el movimiento obrero, reavivando la lucha contra los
carlistas y sometiendo lo que quedaba de los cantonalistas.

Mientras, los monárquicos, dirigidos por Cánovas, mueven hilos para tomar el poder por la vía
civil. Publican el Mani esto de Sandhurst para recuperar el régimen político liberal y la
estabilidad social y política, bajo principios conservadores y católicos. Finalmente, el general
Martínez Campos se pronuncia en Sagunto y proclama a Alfonso XII rey de España,
restaurándose la monarquía.

Conclusión
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El régimen de la Restauración: características y funcionamiento
Introducción

Cánovas del Castillo fue el líder de los conspiradores monárquicos que trabajaron para el
retorno de la monarquía durante la Primera República. El 1 de diciembre de 1874 hizo rmar al
príncipe Alfonso, en quien Isabel II había abdicado, el Mani esto de Sandhurst, que abogaba
por la monarquía constitucional como forma de poner n a los problemas del régimen
republicano. Su intención era volver por la vía civil, pero el general Martínez Campos
proclamó en Sagunto a Alfonso como rey de España, en contra de los deseos de Cánovas. Con
la coronación de Alfonso XII se consolidó el régimen constitucional y parlamentario en España,
sin llegar nunca a ser este plenamente democrático.

El régimen de la Restauración borbónica pasó por tres etapas. La primera es el reinado de


Alfonso XII, época de estabilidad tras los desastres republicanos. La segunda sería la regencia
de María Cristina de Habsburgo, caracterizada por la aparición de los primeros síntomas de
crisis. Por último, la tercera etapa es el reinado de Alfonso XII, marcada por sucesiones
interminables de crisis.

Bases ideológicas

Cánovas fue también el ideólogo del nuevo régimen político. Se inspiró en el modelo
bipartidista inglés para otorgar estabilidad y gobernabilidad al país. Aunque constaba de
constitución formal, primaba una “constitución interna”, formada por verdades madre fuera de
toda discusión. Estas eran la monarquía parlamentaria con soberanía compartida entre el rey y
las Cortes, división de poderes con cortes bicamerales y el respeto a la libertad y a la
propiedad. A esto se le añadían cuestiones accesorias, como el sufragio o los derechos
individuales, que podían variar según el partido hegemónico del momento.

El régimen canovista tenía un compromiso constructivo en la acción política, basado en que los
nuevos gobiernos debían respetar la acción de los anteriores. También otorgaba al régimen un
carácter plenamente civil, excluyendo a los militares de la vida política para evitar los
numerosos pronunciamientos de la etapa isabelina.

Los principios de la Restauración se recogieron en la Constitución de 1876. Cánovas convocó


elecciones por sufragio universal masculino para realizarla, aunque el texto ya estaba hecho
desde antes. La Constitución fue aprobada y promulgada el 30 de junio de 1876 y se mantuvo
hasta 1923. A día de hoy sigue siendo la constitución más longeva de la historia española.

Sus principios eran conservadores o liberales moderados. Constituye un equilibrio entre la


moderada de 1845 y la demócrata de 1869. A esta última se parece mucho en la declaración
de derechos y libertades, que es muy amplia, aunque está sujeta a la regulación del gobierno
de turno. La forma de gobierno establecida fue la monarquía constitucional, basada en la
soberanía compartida entre Corona y Cortes. El rey contaba con muchas competencias, tales
como derecho de veto, convocatoria y disolución de la Cortes, y nombramiento de ministros.
Tampoco era responsable de sus acciones ante las Cortes.
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Se estableció también la división de poderes. El poder legislativo recaía en las Cortes
bicamerales, formadas a su vez por el Senado (constituido por senadores de derecho propio,
elegidos por el rey o elegidos por corporaciones del Estado y mayores contribuyentes) y el
Congreso de los Diputados (elegidos por sufragio directo cada cinco años). El rey quedaba a
cargo del poder ejecutivo y los tribunales del judicial.

El tipo de sufragio no quedaba determinado en la Constitución. Los conservadores tendieron al


voto censitario y así fue durante los primeros años del régimen, hasta que los liberales
impusieron el sufragio universal masculino en 1890. El catolicismo se estableció como religión
o cial del Estado y recibía ayuda económica por parte de este, pero existía libertad de culto en
el ámbito privado.

Funcionamiento

Los partidos políticos que gozaron del poder solo fueron dos. El primero es el Partido Liberal
Conservador, del propio Cánovas del Castillo. Se identi caba con un sufragio muy censatario,
la confesionalidad católica, el orden social y el inmovilizo político. En el otro lado estaba el
Liberal Fusionista, fundado por Práxedes Mateo Sagasta en el 1880. Este abogaba por una
visión más laica, un reformismo más progresista y el sufragio universal masculino. Aglutinaba a
los antiguos progresistas, unionistas y republicanos moderados.

En todo caso, los gobiernos se diferenciaban poco unos de otros gracias a la política del
compromiso constructivo y la alternancia pací ca, para la cual recurrían a la manipulación de
resultados electorales. Las agrupaciones políticas excluidas del poder fueron los carlistas o
ultracatólicos, republicanos, socialistas y nacionalistas periféricos.

En el modelo canovista fue frecuente la manipulación electoral y el caciquismo. Algunas


herramientas usadas fueron la compra de votos, la falsi cación de actas, adulteración del censo
y la coerción del electorado. En esta última era básica la labor de los caciques, personajes que
en una comarca o provincia detentaban una gran in uencia y poder económico, especialmente
en zonas rurales. La práctica más descarada era el pucherazo, que consistía en alterar
directamente el resultado de las votaciones.

Desarrollo histórico

La primera etapa del régimen canovista ocurre en los años 1876-1885, y tiene predominio
conservador dentro de la alternancia pací ca. Se caracteriza por el a anzamiento del régimen
dentro del contexto de crisis. Para esto recurren al centralismo, la censura, la falta de libertad
de cátedra, la prohibición de asociaciones obreras y un sufragio más censitario. Los gobiernos
se esfuerzan en mejorar las condiciones económicas.

Una preocupación central de la primera etapa fue paci car el país. Para esto se intensi can los
esfuerzos bélicos contra los carlistas, terminando la guerra en 1876 con el exilio del
pretendiente Carlos VII y con la abolición de los fueros vascos. En Cuba se logra La Paz de
Zanjón (1878), que incluía promesas como la abolición de la esclavitud y mayor autogobierno.
El incumplimiento de estas promesas provoca una revuelta de menor alcance en la Guerra
Chiquita (1879-1880), que también es sofocada.
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Alfonso XII ganó popularidad por haber dado estabilidad al país. Esta popularidad aumenta al
morir su esposa María de las Mercedes. Sin embargo, el rey muere en 1885, dejando a su
nueva esposa María Cristina de Habsburgo embarazada como regente. Los dos partidos
dinásticos rman el Pacto de El Pardo para apoyar a la regente.

La segunda etapa comienza en el 1885 y se extiende hasta 1892, caracterizándose por el


predominio liberal. Destaca el gobierno largo de Sagasta (1885-1890), en el que realizó una
obra legislativa y reformadora para modernizar el Estado. Algunas de sus medidas fueron la
ampliación de la libertad de prensa, una nueva Ley de Asociaciones, la participación política
de los opositores, la abolición de la esclavitud en las colonias, un nuevo Código Civil, jurados
públicos, y una reforma en hacienda y en el Ejército.

Durante estos dos periodos se suceden 6 gobiernos conservadores y 4 liberales. A partir de


1890 el modelo se deteriora por un personalismo excesivo, centrado en Cánovas y Sagasta
como cabezas de sus partidos.

Oposición

La oposición se encontraba muy dividida entre diversas tendencias. Destacan los republicanos,
los carlistas, los socialistas, los anarquistas y los nacionalistas periféricos.

Los republicanos se encontraban muy divididos al terminar el Sexenio Revolucionario. Se


pueden establecer cuatro tendencias: los posibilistas o conservadores de Castelar, el Partido
Republicano Radical de Zorrilla, los centralistas de Unión Republicana con Salmerón y el
Partido Republicano Federal con Pi i Margall. A comienzos del siglo XX, el republicanismo
surgió de nuevo con Alejandro Lerroux y su Partido Radical.

Los carlistas renunciaron a la lucha armada tras su derrota en 1876. Cándido Nocedal
reorganizó el movimiento y acentuó su carácter católico. Su hijo Ramón Nocedal siguió esta
tendencia, que acabó escindiéndose de la corriente principal en el Partido Integrista. El
carlismo principal siguió bajo la dirección de Vázquez de Mella, quien lo modernizó en el Acta
de Loredan. Aquí aceptaba el sistema capitalista. El carlismo siguió con fuerza en Euskadi,
Cataluña y Navarra.

Bajo el régimen de la Restauración, las fuerzas obreras fueron reprimidas. A partir de 1881 se
produjo una mayor tolerancia. Desde el gobierno también se empezó a intervenir en la cuestión
social. El anarquismo fue la corriente principal del movimiento. Se organizó en la Federación
de Trabajadores de la Región Española y tuvo buena acogida entre el proletariado catalán y
los jornaleros andaluces. Muchos realizaron actos terroristas, destacando la Mano Negra en
Andalucía. Tras el asesinato de Cánovas del Castillo (1897) algunos sectores se manifestaron en
contra del terrorismo, posicionándose con el anarcosindicalismo, base de la posterior CNT.

El socialismo tuvo sus principales apoyos en Madrid, Asturias y Euskadi. Su representante fue el
PSOE, fundado por Pablo Iglesias en 1879, y el sindicato del partido, la UGT (1888). En 1889
consiguieron representación municipal y en 1890 lograron la implantación del día del
trabajador. Pablo Iglesias llegó a ser el primer diputado obrero en 1910.

Durante la Restauración surgieron movimientos nacionalistas periféricos que defendían un


modelo más descentralizado de Estado. Tuvo expresiones en distintas zonas del país.
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En Cataluña surgió vinculado al desarrollo industrial y al movimiento cultural de la Renaixença.
Desde la década de 1880 adquirió un carácter político (Unió Catalanista), que elaboró las
Bases de Manresa (1892), un proyecto autonomista. Tras la crisis de 1898, un sector
conservador fundó la Lliga Regionalista (1901), primer partido político o cial.

En Euskadi surgió vinculado al carlismo, defendiendo el Euskadi y los fueros. Sabino Arana fue
su principal ideólogo y con este el movimiento adquirió un carácter racista. En 1895 fundó el
PNV, conservador y asociado a la pequeña burguesía.

En Galicia fue un movimiento cultural (Rexurdimento), asociado al uso del gallego y a varias
guras intelectuales. En Valencia destaca la asociación Valencia Nova y en Andalucía el
regionalismo tuvo su primer signo de vida con el Proyecto de Constitución Federal para
Andalucía (1883).
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La guerra colonial y la crisis del 98
Introducción

Antecedentes en Cuba

Tras el proceso emancipador en América, España perdió todo su imperio colonial, con las
excepciones de Cuba, Puerto Rico, Filipinas, el Golfo de Guinea y las plazas norteafricanas.
Algunos signos de debilidad se mostraron con la Guerra de los Diez Años (1868-1878) en
Cuba, primer intento independentista en aquella isla.

La guerra terminó en febrero de 1878 con la Paz de Zanjón, según la cual se acordaron
algunos mínimos de libertad en cuanto a partidos políticos, representación en Cortes, libertad
de expresión, etc. Un sector minoritario y descontento cubano, encabezado por Antonio
Maceo, realizó en 1879 otro alzamiento de poca extensión y alcance, la Guerra Chiquita.

Cuba había logrado un gran desarrollo económico con la producción de azúcar y tabaco, pero
dependiendo cada vez más de EEUU. Para impedir esto, los españoles desarrollaron medidas
proteccionistas que limitaban el comercio con los estadounidenses. En 1891 subieron los
aranceles de varios productos, perjudicando a Cuba y a EEUU.

Una parte de la burguesía criolla había formado el Partido Separatista, enfrentado a la Unión
Constitucional, formado por los españolistas. Maura, ministro de Ultramar español, propuso en
1893 mayor autonomía para las colonias, medida mal acogida por la Unión Constitucional y
los españoles, que tacharon a Maura de independentista, y también por los independentistas,
que consideraban a la propuesta insu ciente. Ante el creciente descontento José Martí creó el
Partido Revolucionario Cubano, que recibió apoyo estadounidense.

En 1895 José Martí llegó a un acuerdo con Máximo Gómez y Antonio Maceo, empezando una
nueva insurrección con el grito de Baire el 24 de febrero de 1895. Comenzó en Oriente y
sorprendió a los destacamentos españoles. Cánovas reaccionó enviando a la isla a Martínez
Campos, con la intención de llegar a un acuerdo similar al de 1878. Sin embargo, este no
consiguió resultados positivos. Los españoles tuvieron 53K bajas por enfermedad y 2K en los
combates. EEUU apoyó a Cuba, pero ocultando sus intereses imperialistas.

Cánovas se estaba impacientando, así que sustituyó a Martínez Campos por Weyler. Este
recurrió a las brutales tácticas de tierra arrasada desarrolladas por el general Sherman en la
Guerra de Secesión estadounidense, incluyendo recluir a la población en campos. Sus violentas
medidas dieron resultado, pero en España no todo el mundo estaba de acuerdo. Sagasta tomó
el poder en 1897 y sustituyó a Weyler por Ramón Blanco, con instrucciones de moderar la
represión. Mientras, se elaboraban nuevos proyectos para mayor autonomía, pero ya era
demasiado tarde.

Antecedentes en Filipinas

A nales de agosto de 1896 comenzó la lucha por la independencia en Filipinas. Este hecho
venía precedido por la fundación de la Liga Filipina por José Rizal en 1892, apoyándose en la
burguesía mestiza y varios grupos indígenas. Posteriormente se creó la organización
clandestina Katipunan en 1896, que defendía abiertamente la independencia y expulsión de los
españoles gobernantes.
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Una insurrección dirigida por Emilio Aguinaldo se extendió por todo el archipiélago,
proclamando la República y una constitución similar a la cubana. El capitán general Blanco no
supo controlar la revuelta y fue sustituido por el general Polavieja, que apresó a Rizal y lo
fusiló. Finalmente, el negociador militar Fernando Primo de Rivera logró una paci cación
momentánea en 1897. La insurrección se reactivó en 1898, coincidiendo con la guerra hispano-
estadounidense en el Caribe.

Crisis del 98

Ante el desarrollo de los acontecimientos, el presidente estadounidense McKinley pidió a María


Cristina la venta inmediata de Cuba a EEUU por 300M D, pero fue totalmente rechazada por
el gobierno español. Otra de sus peticiones fue la modi cación de los aranceles.

En febrero de 1898 se produjo la explosión del Maine que sirvió como excusa perfecta para
declarar la guerra a España. El navío estaba allí para proteger los intereses americanos en la
isla. Tras el suceso los americanos mandaron el últimatum, pero los españoles consideraron
humillante aceptarlo.

En abril se declaró nalmente la guerra y se decidió en los mares, donde la ota


norteamericana se demostró superior. En mayo de 1898, en el Pací co, ganaron la batalla de
Cavite. El 3 de julio, la ota del almirante Pascual Cervera fue destruida frente a Santiago de
Cuba. El 16 la ciudad se rendía a las fuerzas americanas.

Puerto Rico se mantuvo en todo momento el a España, pero el 25 de julio de 1898


desembarcaron los marines norteamericanos y se apoderaron de la isla. En Filipinas coincidió
con la generalización de la insurreción, siendo Manila tomada en agosto de 1898.

Finalmente, el 10 de diciembre de 1898 se rmó el armisticio con la paz de París. En esta


quedaron como naciones tutelaras Cuba, Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam. En febrero de
1899, España vendió a Alemania los archipiélagos de las Carolinas, Palaos, y las Marianas.

Consecuencias

Las consecuencias de la crisis del 98 fueron variadas y nefastas para España. Desde el punto
de vista político, abrieron paso a mayores críticas al sistema y al Regeneracionismo, que
proponía la mejora del campo y del nivel educativo, y que se representa en la literatura con la
Generación del 98. También aumentan los sentimientos nacionalistas periféricos.

Desde el punto de vista militar, se manifestó la incapacidad del ejército, principalmente por
excesivo número de mandos y reclutamiento de quintas injusto. Los militares consideraron que el
desastre había sido causado por la falta de presencia militar en la política.

Desde el punto de vista económico, supuso la desaparición del mayor mercado de las
manufacturas españolas, pero la repatriación de grandes cantidades de capital español de las
islas sirvió para dinamizar la economía en la península. Sin embargo, las deudas siguieron
creciendo, así que se tuvo que hacer una reforma de hacienda para aumentar la recaudación.

Conclusión
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Dictadura de Primo de Rivera
Introducción

El desastre del 98 puso de mani esto la incapacidad del Gobierno y la necesidad de una nueva
reforma que solucionara la crisis que se había expandido por toda España. Así, surgió el
Regeneracionismo, una corriente que pretendía una «regeneración» de la vida política y
económica de España, frente al sistema desgastado y corrupto de la Restauración.

En 1902, Alfonso XIII cumplió la mayoría de edad y comenzó a reinar. Los primeros años de su
reinado fueron marcados por un gobierno conservador que trató de hacer frente a las pérdidas
de la crisis. El periodo comprendido entre 1917 y 1923 destacó la crisis de nitiva de la
Restauración. La con ictividad social, las tensiones del exterior y el protagonismo de los
militares favoreció que, el 13 de septiembre de 1923, el militar Miguel Primo de Rivera se
pronunciara y declarara una dictadura. Sin embargo, su Regeneracionismo fracasado llevó a su
dimisión y la proclamación de la II República, el 14 de abril de 1931.

Antecedentes

La historia de España comprendida entre 1902 y 1923 consta de un reinado constitucional


marcada por grandes tensiones entre los partidos dinásticos al perder sus principales
representantes, llevando a una crisis personalista. Entre 1903 y 1909 se dio el Gobierno Largo
de Maura, que trató de desarrollar una política reformista desde arriba. Trató de acabar con el
caciquismo y la corrupción política, integrar las fuerzas que estaban al margen de la
Restauración y atraer al movimiento obrero mediante una política social.

Entre 1910 y 1912, destacó el gobierno liberal de Canalejas, que desarrolló unas reformas más
activas y se convirtió en la gura del Regeneracionismo. Intentó separar la Iglesia del Estado
con la Ley Candado, continuó la preocupación por el nacionalismo, decretando la Ley de
Mancomunidades en 1914. Sin embargo, Canalejas fue asesinado por anarquistas en 1912,
hecho que nalizó las reformas desde arriba. Entre 1914 y 1917, se dio la alternancia de los
gobiernos conservadores y liberales, incapaces de mejorar la situación.

En cuanto a los problemas internos del país, destaca la Semana Trágica de Barcelona. En 1909,
los reservistas fueron llamados a las para la Guerra de Marruecos. Se desarrolló una huelga
que rápidamente se convirtió en una revuelta popular que resultó en más de 112 edi cios (78
religiosos) quemados y más de 100 muertos. 1.000 sublevados fueron detenidos y muchos,
fusilados. Esta revuelta causó la dimisión de Maura.

En 1917, se manifestó una profunda crisis del régimen. El excesivo número de o ciales y las
tensiones entre los peninsulares y los africanistas provocó la elaboración del Mani esto de junio
de 1917, que culpaba al gobierno por sus males y pedía la renovación de la política. El
gobierno liberal del conde de Romanones estuvo asociado a la corrupción. En 1916, el conde
cerró las Cortes debido a la inestabilidad. Cuando entró al gobierno Eduardo Dato, se negó a
abrirlas y declaró un Estado de Excepción, suprimiendo las garantías constitucionales y
reprimiendo las fuerzas de oposición. Por otro lado, la UGT y la CNT encabezaron una huelga
general, pidiendo el n de la monarquía y un gobierno provisional que implantase un sistema
republicano. Sin embargo, fueron fuertemente reprimidos. Esta Crisis debilitó la Restauración,
dio lugar al pistolerismo y aumentó el paro y los precios.
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En el exterior, la pérdida de las colonias llevó a España a enfocarse en Marruecos. La a
conferencia de Algeciras de 1906 dividió el territorio en 2 zonas de in uencia: francesa y
española. Sin embargo, las tribus beréberes se resistieron y derrotaron a los españoles en el
Barranco del Lobo en 1909, provocando la Semana Trágica. En 1921, el rifeño Abd el-Krim
lideró una insurrección en Annual, conocido como el Desastre de Annual, que supuso más de
12.000 muertos, la pérdida del Rift y la posible pérdida de Ceuta. Esta derrota se investigó en
el Informe Picasso, que demostró la incapacidad y la improvisación de los mandos militares y la
desidia del gobierno.

Durante la Gran Guerra (1914 - 1918), el gobierno de Dato declaró la neutralidad para poder
mejorar la economía del país, exportando productos industriales y agrícolas a mayores precios.
Sin embargo, los salarios no aumentaban frente a los precios interiores, llevando a la
con ictividad. La revolución bolchevique de 1917, además, sirvió como ejemplo para los
campesinos andaluces, que organizaron huelgas y protestas.

Dictadura de Primo de Rivera

Entre 1917 y 1923, España se encontraba en una profunda crisis, en el que el sistema político
era incapaz de resistir los cambios que se producirían. En 1917, se formó un gobierno de
concentración entre los líderes dinásticos y los regionalistas nacionalistas. Sin embargo, sus
diferencias irreconciliables llevaron al fracaso. Entre 1918 y 1923, se dio un turnismo dinástico
inestable que establecían cambios mediante medidas de excepción.

El 13 de septiembre de 1923, el capitán general Miguel Primo de Rivera realizó un


pronunciamiento contra la legalidad constitucional y declaró un Estado de Guerra, con el
propósito de poner n al caciquismo, a la corrupción y a los problemas sociales. En su
mani esto inaugural, declaró la constitución de un Directorio Militar para salvar la patria. Fue
apoyado por algunos militares, las clases dirigentes y los políticos monárquicos. Dos días más
tarde, Primo de Rivera juró como Jefe de Gobierno.

Este periodo marcó el n de la Restauración. El Directorio constituía un gobierno dirigido sólo


por militares. Realizaron numerosas medidas, como la suspensión del régimen constitucional, la
disolución de las cámaras legislativas y la prohibición de la actividad de los partidos y de los
sindicatos. Este periodo marcó el n de la Restauración. Primo de Rivera puso n al caciquismo
municipal y provincial y disolvió los Ayuntamientos. Persiguió a los anarquistas y a los
comunistas, que nalizó los atentados violentos (pistolerismo).

En 1924, asumió el Alto Comisionado de Marruecos y dirigió las operaciones militares para
acabar con la Guerra de Marruecos. El mismo año, creó la Unión Patriótica (partido único)
solamente para apoyar la dictadura. Siguiendo el modelo fascista italiano, trató de
institucionalizar el régimen para darle permanencia, continuidad y legitimidad. En 1925,
subdividió la Mancomunidad de Cataluña, desembarcó en Alhucemas para derrotar Abd el-
Krim (el con icto nalizará en 1927).

El propósito del Directorio Civil fue dar continuidad al régimen. Tomaron varias medidas
políticas, como la formación de la Asamblea Nacional Consultiva o la elaboración de una
constitución no aprobada. En lo social, buscó reglar el problema laboral sin con icto, creando
la Organización Cooperativa del Trabajo, con el apoyo de la UGT. Se fomentaron las
cooperativas de casas baratas, los seguros sociales y los derechos del pueblo.

En lo económico, se desarrolló una política intervencionista y expansiva: se proclamó el


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Derecho de Protección de la Industria Nacional, se concedieron monopolios y el conde de
Guadalhorce llevó a cabo varias obras públicas.

Estas medidas, aunque mejoraron la calidad de vida, no cambiaron el sistema, por lo que se
desarrolló una fuerte oposición. En 1926, se produjo la Sanjuanada, un golpe de Estado
fallido. Los intelectuales, censurados, rmaron un mani esto contra la dictadura. Los sindicatos y
partidos políticos actuaron clandestinamente. Los anarquistas formaron la Federación
Anarquista Ibérica. Los socialistas colaboraron con la dictadura hasta 1928.

A pesar de los éxitos de la dictadura, recibió una fuerte oposición por parte de los
republicanos, nacionalistas, socialistas, anarquistas y comunistas, además de algunos militares y
la totalidad de los intelectuales, fuertemente censurados por la dictadura. Los antiguos partidos
dinásticos criticaron su duración y algunos conspiraron participando en la Sanjuanada.

El con icto más persistente fue desarrollada por los republicanos y los nacionalistas catalanes.
Los republicanos se unieron en la Alianza Republicana, que desarrolló sus campañas
propagandísticas en el exterior. La supresión de la Mancomunidad de Cataluña en 1925, junto
a la prohibición del catalán y de la sardana en público, alejó a la Lliga Regionalista de la
dictadura, que, en un principio, se habían acogido al régimen.

Fin de la dictadura

La fuerte oposición al régimen llevó al rey a perder su con anza en ella, por lo que Primo de
Rivera dimitió el 30 de enero de 1930, reemplazado por Dámaso Berenguer. Este se encargó
de recuperar la normalidad constitucional. Gobernó por decreto, pero eliminó la censura y
desarrolló la tolerancia política. Así, su gobierno se convirtió en la llamada "Dictablanda".

Los problemas sociales y económicos llevaron a que republicanos, socialistas, catalanistas de


izquierda rmaran en agosto de 1930 el Pacto de San Sebastián para crear un comité ejecutivo
encabezado por Alcalá Zamora que acabara con la monarquía y formará un Gobierno
Provisional. En diciembre, se produjo una sublevación de la guarnición de Jaca que marcó el
fracaso del comité. Esto provocó la dimisión de Berenguer. El rey instituyó a Juan Bautista
Aznar a formar un gobierno de concentración. Por miedo a unas elecciones generales, convocó
unas elecciones municipales. Aunque no ganaron las elecciones, los republicanos consiguieron
una mayoría en casi todas las grandes capitales. Ante esta presión republicana, Alfonso XIII
renunció la Corona, abandonó el país y se proclamó la II República, el 14 de abril de 1931

Conclusión
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