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Apunts Document Claude Mossé

El documento describe la condición de la mujer en la antigua Atenas según la obra de Jenofonte 'El Económico'. Las mujeres atenienses no tenían derechos políticos y estaban recluidas al ámbito doméstico, encargadas del hogar y la crianza de los hijos. Aunque legalmente no podían poseer propiedades, algunas lograban cierta independencia económica a través de la venta de productos u otros medios.

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Apunts Document Claude Mossé

El documento describe la condición de la mujer en la antigua Atenas según la obra de Jenofonte 'El Económico'. Las mujeres atenienses no tenían derechos políticos y estaban recluidas al ámbito doméstico, encargadas del hogar y la crianza de los hijos. Aunque legalmente no podían poseer propiedades, algunas lograban cierta independencia económica a través de la venta de productos u otros medios.

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La mujer en el Económico de Jenofonte

El nacimiento de la ciudad provoca que se le otorgue a la mujer un lugar y una función


más específica en la sociedad griega.
Somos conscientes de su posición a partir de la obra El Económico de Jenofonte (se
basa en un diálogo entre el interlocutor y Sócrates).
En este Isómaco habla con Sócrates de la buena gestión de la oikos, “yo nunca me
quedo en casa porque mi mujer es muy capaz de dirigir sin ayuda de nadie los asuntos
domésticos”
«Todavía no había cumplido quince años, y hasta ese momento había vivido bajo
una estricta vigilancia; debía ver y oír el menor número de cosas posible, hacer
muy pocas preguntas. ¿No es maravilloso que al venir a mi casa haya sabido
hacer un manto con la lana que le daban, y que haya sabido distribuir a cada
sirvienta la tarea de hilandera que le correspondía?»
POSSIBLE ARGUMENTACIÓ:
La señora de la casa recibe el papel de líder, un buen jefe debe de sacar provecho de sus
subordinados, la mujer ateniense ideal es aquella que con sus conocimientos hace de lo
incapaz, capaz; transforma a la sirviente incompetente en alguien leal y válido. La
buena mujer ateniense es la administradora de los bienes de la oikos; dicta, distribuye y
economiza. No solo esto, sino que además se ocupa de la crianza de los hijos, el futuro
de la polis.
En definitiva, la buena mujer ateniense es la encargada de formar un hogar ideal, siendo
esta actividad junto el arte del hilo la virtud más álgida de su posición.
Jenofonte en El Económico compara a la función de la mujer en el oikos con la de la
reina de las abejas.

Las esposas legítimas no participaban en la vida de la polis, una mujer respetable no


asistía a un banquete, ni podía tomar la palabra en público. Resguardadas en el gineceo.
La condición de la mujer en Atenas en la época clásica
Atenas domina el mundo griego en el término político y militar durante dos siglos, era
el centro de la vida intelectual y artístico del mundo griego.
En Atenas a las mujeres no se las puede considerar directamente ciudadanes, ya que no
ejercían el derecho a la participación política de la polis. Tanto las mujeres como los
esclavos se encontraban recluidos en el ámbito doméstico.
La mujer ateniense en el término jurídico es una eterna menor, al estar vinculadas al
kirios que durante la infancia es su padre y al convertirse en esposa su marido.
MATRIMONIO
El acto mediante el cual un hombre y una mujer se
unen legítimamente se llama la engýe.
Para legitimar el matrimonio hacía Compromiso oral por el que el padre o tutor de la
falta la cohabitación, así se convierte novia se la entrega al futuro esposa, era un
la novia en esposa legítima. compromiso privado en el que no interviene ninguna
institución, solo las dos familias.
El matrimonio nunca es el resultado de una elección libre por parte de la novia, es el
Esposa legítima = gameté gyné
tutor legítimo quién decide a donde va. En ciertos casos se ponía impedimento al
matrimonio, como cuando la novia es una epíkleros es decir, la única heredera de la
riqueza paterna, ya que estaba obligada a casarse con el pariente más próximo, incluso
si ella o su pariente ya se encontraban casados.

Objetivo del matrimonio: Procreación de hijos legítimos destinados a heredar


la fortuna paterna.
La mujer era un nexo que proporcionaba la sucesión de los bienes
patrimoniales.
¿Las mujeres tenían derecho a la ruptura del matrimonio?
Parece imposible ya que solo puede decidir la ruptura del matrimonio su kyrios,
es decir su marido.
Existencia de excepciones: FUENTE: PLUTARCO
Mujer de Alcibíades (finales del siglo V a.C.)
Hipareta era una mujer discreta y fiel pero al ver que Alcibíades frecuentaba a
cortesanas continuamente, abandonó el hogar y se fue a la oikos de su hermano.
Acibíades no le doy importancia y ante esta respuesta Hipareta presento ella misma una
demanda de divorcio al arconte, no a través de un intermediario.
Cuando acudió al arcontado Alcibíades se la llevó violentamente por todo el ágora,
debido a este agresivo comportamiento fue condenado por ello, enfrentándose también a
un conjunto de juicios desfavorables por su figura como político.
Por consiguiente, la ley ateniense permitía a la mujer actuar como un ser mayor de edad
cuando quería divorciarse, y debía presentar en persona su demanda ante el arconte.
(Proceso llamado Apoleipsis)
Sin embargo, las leyes del adulterio en Atenas eran confusas. Frase: «Las cortesanas
están para el placer, las concubinas para las necesidades cotidianas, las esposas para
tener una descendencia legítima y ser una fiel guardiana del hogar».
Funciones de la mujer:
Gyné > mujer legítima. Función: cuidado de la casa y procreación de los hijos.
Cortesanas > placeres del espíritu de los hombres.
Pallakaí o concubinas > cubrir los placeres sexuales de los hombres. Era introducida a la
oikos de manera clandestina, normalmente era una mujer pobre o una esclava.
Aunque la monogamia fuese obligatoria en la Atenas clásica, la existencia de la pallké
no era considerado legalmente como adulterio.
- Cometer adulterio con la esposa legítima de otro ateniense.
¿QUE ERA ADULTERIO?
Si la mujer comete adulterio tiene sanciones más graves, era repudiada
y excluida de los cultos en la ciudad.
Única actividad cívica que tenía la
En defensa de la muerte de Eratóstenes de Lisias. mujer ateniense.

Al ser la gyné la guardiana de la oikos y que administraba los bienes familiares nos
preguntamos una serie de cuestiones:
¿Le concedía la ciudad por ello una cierta «propiedad» sobre los bienes que ella
tenía a su cargo?
Como vemos en la figura de la epikleros la mujer en ningún caso podía ser propietaria
de bienes raíces, ya que esta propiedad estaba reservada solo a los ciudadanos varones.
¿Tenía algún derecho sobre los bienes raíces respecto a su dote?
En teoría el aprovechamiento de las tierras residía en el marido pero en la práctica es
otra cosa. Una parte de los recursos sacados de la tierra (frutos de sus bienes) se
guardaban o se consumían, sin embargo, durante la Atenas clásica estos excedentes se
llevaban al mercado.
Ejemplo: La madre del poeta Eurípides vendía en el mercado perejil cosechado en su
jardín.
La ateniense de buena familia se quedaba en su casa, rodeada de criadas, y solo salía
para cumplir con sus deberes religiosos. Por el contrario, la mujer del pueblo se veía
obligada por la necesidad a salir de su casa para ir al mercado, incluso, como lo
atestiguan alegatos del siglo IV, para aumentar los recursos familiares con un escaso
salario de nodriza. En los autores cómicos nos queda reminiscencia de las figuras de las
mujeres vendedoras en los mercados de la polis ateniense.
Des de la página 46 – La mujer en la Grecia Clásica (Claude Mossé)
Las mujeres atenienses por ley como tal no podían tener propiedades, sin embargo en la práctica
tanto mujeres ricas como pobres tenían medios para eludir la ley y tener su propia libertad.
Ejemplificación:
- Alegato de Lisias: Explica la situación en que una mujer, temerosa de que su hijo no sea
capaz de proporcionarle una sepultura decente, envía tres minas (trescientas dracmas) a
una tal Antífanes para asegurar sus funerales.
- Alegato de Demóstenes: Una mujer al morir deja una suma de dos mil dracmas a los
hijos habidos de su segundo marido.
Otros alegatos testimonian también una relativa independencia de las mujeres atenienses de la
segunda mitad del siglo IV con relación al matrimonio:
- Dos muchachas herederas que siguen casadas, tras la muerte de su padre, con personas
que no pertenecen a su familia.
Hemos de recordar que normalmente en estas situaciones obligaban a la mujer a casarse
con un familiar para que la herencia recaiga en el kirios y así sea un familiar de la
familia.
- En el tema económico la mujer de un tal Polieucto había prestado dinero a un hombre
llamado Espudias y el propio préstamo hizo constancia de manera escrita.
Según las fuentes las mujeres en la época helenística tenían una mayor libertad, en la época
clásica, esta independencia solo lo han experimentado las mujeres cortesanas.
LA CORTESANA
Existe una categoría jurídica para las mujeres que residen en Atenas con el estatuto de metecas,
aunque recolectemos escasos conocimientos sobre las mujeres metecas somos conscientes de la
existencia del metoíkon, el impuesto especial que recaía en los extranjeros residentes en Atenas.
Mujeres = 6 dracmas al año. Hombres= 12 dracmas al año.
Las mujeres metecas con obligadas a subsistir por sí mismas, no podían hacerlo sin comerciar
con lo único que propiamente les pertenecía, su cuerpo.
Las más pobres son llamadas pornai, son prostitutas que trabajaban en las posadas de Atenas o
del Pireo.
Divididas:
- Aquellas que entraban en la categoría de esclavas.
- Aquellas mujeres supuestamente libres jurídicamente.
Por otro lado también se encontraban las hetairas o compañeras, las hetairas eran las únicas
mujeres verdaderamente libres en la Atenas Clásica. Actividades que realizaban:
- Salían libremente.
- Participaban en los banquetes al lado de los hombres, incluso “recibían en su casa”.
La figura de la hetairai máxima en la Atenas Clásica es la de Aspasia de Mileto.
Fuente Plutarco en el libro La vida de Pericles: «dominaba a los hombres de Estado más
influyentes y suscitó en los filósofos una grande y sincera consideración». Más adelante añade:
«Se dice que fue solicitada por Pericles a causa de su ciencia y su agudeza política. Es cierto
que Sócrates iba a veces a su casa con amigos, y que los íntimos de la casa de Aspasia llevaban
allí a sus mujeres con objeto de escuchar su conversación, aunque su profesión no fuera ni
honesta ni respetable: formaba jóvenes cortesanas»
Autores cómicos afirman que la política de Pericles le era impuesta por su amante. Platón en
uno de sus diálogos (con intención satírica) afirman que la propia Aspasia preparaba los
discursos de Pericles.
Después de la guerra del Peloponeso los enemigos de Pericles se posicionaron abiertamente en
contra de Aspasia de Mileto. El poeta cómico Hermipo le obligo a acudir ante la justicia,
acusándola de doble inculpación de impiedad y de libertinaje, sin embargo, gracias a la
intervención de Pericles finalmente fue absuelta.
Igualmente, la carrera de Aspasia no terminó y trato como amante a Lisicles, un hombre
vulgar que, gracias a ella, desempeñó un papel político importante en Atenas.
“La influencia de Aspasia era enorme, con su belleza, astucia y inteligencia controló a uno de
los dirigentes principales de Atenas, podríamos llegar a afirmar que fue una de las lideres en la
sombra halladas en la Atenas Clásica.”
Otras cortesanas que fueron el foco de atención entre los siglos IV i V a.C.
- Jenofonte en las Memorables cuenta la relación de Sócrates con la cortesana Teodota,
amiga de Alcibíades (general político que desempeñó un importante papel en la
destrucción de la ciudad de Atenas).
El siguiente fragmento es un dialogo entre Sócrates que entra en casa de la cortesana para
visitarla: «Cuando Sócrates la vio, lujosamente ataviada, y junto a ella su madre, con un
vestido y adornos poco comunes, muchas y hermosas criadas cuyo porte no desmerecía en
absoluto y una casa abundantemente provista de todo, le preguntó: “—Dime, Teodota,
¿tienes tierras? —Yo no, contestó esta. — ¿Tienes tal vez una casa cuyas rentas te permitan
vivir? —Tampoco tengo casa, dijo. —¿Tienes entonces esclavos que trabajen para ti? —
Tampoco, contestó. —¿De dónde sacas lo necesario para vivir?, dijo Sócrates. —Si tengo la
suerte de encontrar un amigo que quiera ayudarme, él es quien me resuelve la vida”»
(Memorables, III, 11, 4).
Este fragmento es nuestro foco de atención debido a que nos revela la forma en la que las
cortesanas procuraban sus medios de vida, aunque dependían de sus amantes, también nos
demuestra la independencia de estas mujeres, ellas podían recibir en sus casas a hombre de
su elección y podían disfrutar de rentas de bienes raíces, lo cual es claro que implica la
existencia en Atenas de cortesanas nacidas de padres atenienses.
Aunque un hombre rico le hubiera regalado a Teodota su casa y sus criadas, ella disfrutaba
del uso y de su propiedad.
- En un discurso de Demóstenes llamado Contra Neera, texto compuesto por Apolodoro
(amigo del propio Demóstenes) y dirigido hacía un tal Estéfano.
El discurso "Contra Neera" se centra en la figura de la cortesana Neera y sus libertades
como mujer en la antigua Atenas. Neera, aunque considerada extranjera y esclava
inicialmente, disfruta de una vida de alta sociedad como cortesana, participando en
banquetes y eventos sociales junto a hombres ricos. A través de diversos amantes, Neera
eventualmente obtiene su libertad y se establece en Atenas como la principal amante de
Frinión. Sin embargo, su libertad se ve amenazada cuando se relaciona con Estéfano, quien
la reconoce como su esposa y madre de sus hijos. El discurso debate si Neera debe ser
considerada ciudadana ateniense, lo que desencadena un enfrentamiento legal que revela las
tensiones entre las mujeres de la élite y las cortesanas en la sociedad ateniense. Aunque el
resultado del proceso no se revela, la historia de Neera destaca las complejidades de género
y estatus social en la antigua Atenas.
La comedia nueva nos revela la figura de la cortesana en la sociedad ateniense de finales del
siglo IV, o también lo observamos en adaptaciones que los cómicos latinos, como Plauto y
Terencio, han hecho de ella.
La figura de las cortesanas refleja la lenta desaparición de los valores tradicionales de la
ciudad y por otro lado la importancia creciente del dinero como símbolo de libertad y poder.
Las cortesanas de la comedia nueva se definen por su relación con el dinero, lo que es
determinante para ellas es la elección de sus amantes y la importancia de los regalos que
estos les hacen. La codicia es uno de los símbolos fundamentales del personaje de la
cortesana.
En la comedia Asinaria de Plauto, inspirada en la comedia griega Onagos de un tal
Demófilo, la acción se concentra en el protagonista el cual quiere conseguir las veinte
minas (dos mil dracmas) que le permitirán gozar de los favores de una cortesana durante
un año entero.
En la Andria, inspirada en La Perintiana de Menandro, la cortesana Crisis, a punto de
morir, cede en prenda su joven hermana ateniense y le lega sus bienes, reproduciendo la
función que tiene el kirios en la sociedad ateniense.
Por otro lado, en la obra el eunuco de Terencio, la cortesana Tais era muy rica gracias a
la generosidad de sus amantes, en la riqueza se basa su poder y los jóvenes buscan su
protección, su patronazgo.
En conclusión, la cortesana no es solo un personaje marginal de la sociedad atenienses, en
un mundo en el que la mujer ateniense es representada como una eterna menor, la cortesana
representa aquella mujer libre e independiente tanto en palabras como en comportamiento.
Aunque su independencia sea vendiendo su cuerpo, ella sigue siendo la dueña, cuenta con
una riqueza propia, siendo este hecho totalmente verídico la última instancia de su libertad.
LA ESCLAVA
En Atenas había un numeroso nombre de esclavos, podemos encontrarlos tanto en actividades
económicos como en actividades domésticas. Cabe destacar que eran considerados un objeto, es
decir como mercancías que podrían comprarse, venderse, alquilarse, empeñarse, etc.
Mientras que un hombre esclavo podía ser campesino, obrero, agente comercial, escribano,
forense, policía, marinero, etc., las mujeres esclavas tenían empleos domésticos, aunque
circunstancialmente podían vender fuera el producto de su trabajo.
Sin embargo, la mayoría de las mujeres eran sirvientas, sometidas a la dueña de la casa. En las
comedias la sivienta normalmente prepara la comida, aunque en las casas importantes (siglo IV)
se recurre a un cocinero. Otra de las funciones principales de las mujeres esclavs consiste en
ocuparse de los niños pequeños, la nodriza.
A parte del trabajo doméstico, se ha utilizado a mujeres esclavas como obreras en manufacturas
para el mercado. Jenofonte nos proporciona la prueba de la existencia de los talleres femeninos.
Las mujeres esclavas no tenían ningún tipo de vida familiar, en la obra el Económico de
Jenofonte nos cuenta como Isómaco aconseja a su mujer de que haga dormir a los esclavos y a
las esclavas en habitaciones separadas para evitar que las esclavas tengan hijos sin su permiso.
La esclava joven podía actuar de concubina o entregarla para fines sexuales a sus amigos, es
decir, las prostitutas eran la mayoría esclavas.
Las esclavas tenían muy pocas posibilidades de convertirse en mujeres libres, su liberación
dependía solo de la buena voluntad de su dueño que se debía al afecto que le tenía o por
agradecimiento.

LA MUJER ESPARTANA
A diferencia de las demás mujeres griegas, las espartanas vivían volcadas en el exterior de la
oikos, se adiestraban para las carreras y para la lucha, las cuales se rivalizaban con hombres, por
tanto, cuentan con sus mismas vigorosas características físicas.
Ejemplificación de las espartanas en la obra Lisístrata de Aristófanes:
«Hola, querida laconiana, ¿cómo estás, Lampitó? ¡Cómo resplandece tu belleza, querida! ¡Qué
buen color! ¡Qué cuerpo tan vigoroso tienes! Podrías estrangular a un toro»
Hemos de decir que no tenemos ningún documento de origen espartano relativo a la época
clásica, ni inscripción, ni discurso político o judicial procedente de una fuente espartana,
siempre es vista la cultura y la sociedad espartana en los ojos de un ateniense.
Jenofonte > En el primer capítulo de la obra la República de los lacedemonios donde aborda
Jenofonte el problema de las mujeres. Afirma que la principal función de las mujeres es la
procreación.
«Los otros griegos quieren que las jóvenes vivan como la mayor parte de los artesanos que son
sedentarios, y que trabajen la lana entre cuatro paredes. Pero ¿cómo puede esperarse que
mujeres educadas de esa forma tengan una magnífica prole? Licurgo pensó, por el contrario, que
bastaba con los esclavos para ocuparse de la vestimenta y, considerando que el quehacer más
importante para las mujeres era la maternidad, dispuso primero que las mujeres practicaran los
mismos ejercicios físicos que los hombres; después estableció carreras y pruebas de fuerza tanto
entre las mujeres como entre los hombres, convencido de que si los dos sexos eran vigorosos
tendrían retoños más robustos»
(I, 3-4).
En conclusión, la libertad de las mujeres espartanas de salir del domicilio doméstico para
realizar deportes y así ejercitarse, tiene un motivo fundamentalmente relacionado con la
maternidad.
Plutarco por otro lado, en su pasaje de la Vida de Licurgo dentro de su obra Vidas Paralelas nos
ofrece informaciones complementarias de la vida de las jóvenes espartanas.
«Por orden suya (de Licurgo), las jóvenes se adiestraron en las carreras, en la lucha, en el
lanzamiento de disco y de jabalina… Despreciando la blandura de una educación hogareña y
afeminada, acostumbró a las jóvenes, lo mismo que a los jóvenes, a mostrarse desnudas en las
procesiones, a danzar y cantar con ocasión de algunas ceremonias religiosas en presencia de los
muchachos y bajo su mirada»
La desnudez no tenía un toque sexual ni llamativo,
(XIV, 3-4). ya que la desnudez era propia del atleta.
Más adelante esta misma desnudez era según las palabras de Plutarco «una forma de incitación
al matrimonio».
Plutarco nos ofrece una visión detallada del matrimonio espartano:
«En Esparta el matrimonio se llevaba a cabo raptando a la mujer, que no debía ser ni demasiado
pequeña, ni demasiado joven, sino que debía estar en la plenitud de la vida y de la madurez. La
joven raptada era entregada a una mujer llamada nympheutria, que le cortaba el cabello al rape,
le ponía vestido y calzado de hombre y la tendía sobre un jergón, sola y sin luz. El recién
casado, que no estaba ebrio ni debilitado por los placeres de la mesa sino que, con su sobriedad
acostumbrada, había cenado en los phiditia (comidas públicas donde se servía el famoso caldo
negro), entraba, le desataba el cinturón y, tomándola en sus brazos, la llevaba a la cama.
Después de pasar con ella un breve espacio de tiempo, se retiraba discretamente y se iba a
dormir, según esa costumbre, en compañía del resto de los jóvenes»
(XV, 4-7).
Resumen del texto anterior: El matrimonio se llevaba a cabo raptando a la
mujer
Procedían a:
- Raparle el pelo
- Le ponían un vestido La novia era entregada a Objetivo: estar en la plenitud
- Calzado de hombre una mujer llamada de la vida, ni muy mayor ni
- La tendían sobre un colchón nympheutria. muy pequeña.
de paja, sola y sin luz.

El hombre que había cenado en los phiditia


(comidas públicas), entraba sobrio y la tomaba a
la fuerza.
Añade Plutarco que, tras este primer acoplamiento rápido, los encuentros entre esposos
conservaban un carácter de clandestinidad, hasta el punto de que «a veces un marido tenía hijos
antes de haber visto a su mujer a la luz del día». Según Jenofonte esto se debe es que pensaban
que el mayor deseo de los esposos los haría más fecundos.
También se establecía una cierta legitimidad al adulterio, Jenofonte en su obra la República de
los lacedemonios nombra una de las leyes que estableció Licurgo para establecer la procreación
y la descendencia espartana.
«Podía suceder, no obstante, que un anciano tuviese una mujer joven. Entonces Licurgo, viendo
que a esta edad uno protege a su mujer con celosa solicitud, hizo una ley en contra de estos
celos, y dispuso que el anciano eligiese un hombre cuyas cualidades físicas y morales le
agradaran y lo llevase junto a su mujer para que engendrara hijos para él. Si, por otro lado, un
hombre no quería cohabitar con una mujer y deseaba sin embargo tener hijos que le honraran,
Licurgo le autorizó a escoger una mujer que fuese madre de una gran familia y de buena estirpe
para tener hijos con ella si obtenía el consentimiento del marido»
(República de los lacedemonios, I, 7-8)
Con sus leyes Licurgo pretendía que los hijos no fuesen una propiedad de los padres, sino que
fuesen un bien común de la ciudad, del Estado, por ese mismo hecho se aseguraban que fueran
engendrados para asegurar el nacimiento de niños robustos y fuertes.
Plutarco afirma: «Después, solo veía estupidez y ceguera en las reglas establecidas por los
demás legisladores en esta materia. Hacen, decía, que las perras y las yeguas sean montadas por
los mejores machos, que piden prestados a sus propietarios, bien de favor o bien mediante una
cantidad de dinero; por el contrario, a sus mujeres las mantienen bajo llave y las guardan,
quieren que no tengan hijos más que de ellos, aunque sean idiotas, viejos o enfermos, como si
los que tienen hijos y los educan no fuesen los primeros en aguantar sus defectos, si son hijos de
padres defectuosos, o, por el contrario, disfrutar de las cualidades que por herencia les
correspondan» (XV, 14-15)
Comparación de las mujeres y los niños como
animales, engranajes que deben dar pleitesía a Esparta.

SEGUNDA PARTE. LAS REPRESENTACIONES DE LA MUJER EN EL MUNDO


IMAGINARIO DE LOS GRIEGOS
CAPÍTULO 3. LA ESTIRPE DE LAS MUJERES
El gran escritor Hesíodo nos cuenta con sus obras la Teogonía y Los Trabajos y los días la
visión de la mujer griega míticamente. Por ejemplo, en la Teogonía Hesíodo desarrolla el mito
de Pandora, siendo la creación de la la mujer, naciendo así el genos gynaikôn, de la estirpe de
las mujeres. Hablando de la formación de Pandora, en su obra se cuenta. «Pues de ella
desciende la funesta estirpe y las tribus de mujeres, gran calamidad para los hombres que con
ellas viven».
Por otro lado, en su obra Los trabajos y los días también se manifiesta el mito de pandora de una
forma más detallada, por ejemplo en la parte en la que Zeus encoleriza por el robo del fuego
tramado por Prometeo, el dios supremo afirmó «Yo a cambio del fuego les daré un mal con el
que todos se alegren de corazón acariciando con cariño su propia desgracia» refiriéndose así a
las mujeres, obras míticas que quedarán grabadas en la cultura innata de la sociedad griega.
Así para el poeta Hesíodo la mujer era un mal adornado por todo tipo de seducciones que, sin
embargo, escondía toda clase de artimañas para buscar la desdicha del hombre; aunque el
hombre no puede prescindir de la mujer, ya que sin ella no obtendría un heredero.

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