Guatemala: La importancia de otorgar de un
testamento y los riesgos de la falta de declaración de
última voluntad
El Testamento es el acto jurídico unilateral,
eminentemente revocable, a través del cual una
persona dispone de la totalidad de sus bienes, derechos
y obligaciones susceptibles de transmisión para
después de su muerte. La legislación guatemalteca le
da al testamento la calidad de un acto solemne, en el
cual deben de cumplirse, atendiendo al tipo de
testamento que se está otorgando, formalidades
especiales para que el mismo pueda llegar a surtir
efectos y no sea impugnable por nulidad o
anulabilidad del mismo.
Dentro de los aspectos que deben tomarse en cuenta al
momento de elaborar un testamento y organizar el
patrimonio se encuentran principalmente: el estado
civil, dinero, bienes e hijos; ya que estos aspectos
regulan de manera global los derechos y obligaciones
susceptibles de transmisión, por lo que a los mismos se
les debe prestar especial importancia derivado de la
incidencia en la vida de una persona.
Al tomar en cuenta el estado civil es importante
determinar el régimen bajo el cual se contrajo
matrimonio, ya que del mismo dependerá la
posibilidad de disponer de los bienes con los que se
cuenta. Deberá atenderse también si los bienes fueron
adquiridos antes o durante del matrimonio, o bien si
determinados bienes encuadran en las excepciones
legales en virtud de las cuales los mismos podrían ser
considerados como propios de cada cónyuge.
Otro de los puntos que quedan comúnmente olvidados
es el relacionado con el dinero, y las cuentas bancarias
en donde se maneja el mismo. Es importante recordar
que, por disposiciones legales especiales, los fondos de
las cuentas e instrumentos bancarios serán entregados
a los beneficiarios establecidos como tales de
conformidad con los registros que para el efecto
manejan las entidades financieras. Las disposiciones
testamentarias no serán aplicables en este sentido, de
tal cuenta, al momento de otorgar un testamento
siempre es recomendable que el testador revise las
referidas disposiciones dadas a las instituciones
bancarias, con la finalidad de evitar incongruencias
con la disposición de última voluntad.
Es necesario mencionar que dentro de los bienes
también deben tomarse en cuenta no solo los bienes
inmuebles, sino todos aquellos bienes muebles de los
cuales se es propietario, y las disposiciones que para el
efecto son aplicables. Una correcta asesoría al
momento de disponer a futuro de los bienes debería de
involucrar la estructura de transmisión de bienes
muebles tales como menaje de casa, obras de arte,
joyas, materiales preciosos y demás que tienden a
dejarse desatendidos o fuera de la esfera de
disposición.
En caso no se elabore un testamento, todos los bienes
que poseía una persona serán dispuestos conforme a
las reglas que para las sucesiones intestadas determina
la ley, lo cual podría ser diferente a la voluntad con la
que se hubiera deseado proceder.
El artículo 1074 del Código Civil establece que son
llamados a la sucesión intestada, los parientes del
difunto. En primer lugar, la ley llama a los hijos y al
cónyuge supérstite que no tenga derecho de
gananciales, estos heredarán en partes iguales (artículo
1078 Código Civil). En segundo lugar, son llamados
los ascendientes más próximos y el cónyuge, quienes
hederán en iguales proporciones (artículo 1079 Código
Civil). En tercer lugar, son llamados los parientes
colaterales hasta el cuarto grado de consanguinidad
(artículo 1080 Código Civil). Finalmente, en caso
exista imposibilidad de heredar por parte de los
parientes referidos, heredará el Estado y las
universidades de Guatemala, en partes iguales (artículo
1078 Código Civil).
Además de las declaraciones patrimoniales referidas,
la ley también permite que a través del testamento se
pueda instituir la tutela testamentaria para para los
hijos menores de edad que se encuentran bajo la patria
potestad del testador al momento de la muerte (artículo
297 Código Civil); caso contrario, en el supuesto que
los hijos menores de edad se encuentren bajo la patria
potestad al momento del fallecimiento de una persona
que no ha instituido tutores testamentarios, la ley
establece que la tutela legítima de los menores se
designaría conforme el orden siguiente: 1. Al abuelo
paterno; 2. Al abuelo materno; 3. A la abuela paterna;
4. A la abuela materna; y 5. A los hermanos sin
distinción de sexo, siendo preferidos los que procedan
de ambas líneas y entre estos el de mayor edad y
capacidad. (artículo 299 Código Civil). En caso no
exista un tutor testamentario o legítimo, la tutela será
establecida por juez competente (artículo 300 Código
Civil).
Otra de las ventajas del otorgamiento de un testamento
es la designación del albacea testamentario, quien es la
persona a la cual el testador le encomienda el
cumplimiento de su declaración de última voluntad, lo
cual permite que el referido cargo recaiga en una
persona de confianza para el testador, designación que
le da al testador la confianza del adecuado
cumplimiento de su voluntad.
Por otra parte, la seguridad jurídica de los bienes,
especialmente de los inmuebles adquiridos por la
sucesión intestada, es cuestionable, debido a que se
debe tener presente el derecho que tiene una persona
con igual o mejor derecho al de los herederos
intestados de requerir la ampliación o rectificación del
auto de declaratoria de herederos dentro del término de
diez años a partir de la fecha de la declaratoria
(artículo 481 Código Procesal Civil y Mercantil).
La importancia del otorgamiento de un testamento
radica en que, a través de este, el testador dispone con
absoluta libertad, salvo la obligación de prestar
alimentos, de los bienes, derechos y obligaciones que
son susceptibles de ser transmitidos, designación que
puede ser hecha a título universal (heredero) o a título
particular (legado).
En los casos en los que una persona no ha manifestado
su declaración de última voluntad a través del
otorgamiento de un testamento, la ley, de manera
supletoria, regula las situaciones jurídicas que podrían
acontecer al momento de la muerte de una persona,
tratando las posibles situaciones bajo soluciones
estándar, las cuales podrían no ser la mejor solución en
los casos en que el testador hubiera dejado plasmada
su última voluntad.