HISTORIA DE LOS PUENTES
El arte de construir puentes tiene su origen en la
misma prehistoria . Puede decirse que nace cuando un
buen día se le ocurrió al hombre prehistórico derribar
un árbol en forma que, al caer, enlazara las dos riberas
de una corriente sobre la que deseaba establecer un
vado. La genial ocurrencia le eximía de esperar a que
la caída casual de un árbol le proporcionara un puente
fortuito. También utilizó el hombre primitivo losas de
piedra para salvar las corrientes de pequeña anchura
cuando no había árboles a mano. En cuanto a la
ciencia de erigir puentes, no se remonta más allá de
unos siglo y nace precisamente al establecerse los
principios que permitían conformar cada componente
a las fatigas a que le sometieran las cargas.
El arte de construir puentes no experimentó cambios
sustanciales durante más de 2000 años. La piedra y la madera
eran utilizadas en tiempos napoleónicos de manera similar a
como lo fueron en época de julio Cesar e incluso mucho
tiempo antes. Hasta finales del siglo XVIII no se pudo obtener
hierro colado y forjado a precios que hicieran de él un
material estructural asequible y hubo que esperar casi otro
siglo a que pudiera emplearse el acero en condiciones
económicas.
La historia de los puentes es también la historia de la ingeniería estructural. El problema de pasar
un vano construyendo una estructura fija se ha repetido
a lo largo del tiempo con distintas soluciones. Según se
fue avanzando en el conocimiento de los materiales y la
forma en que éstos resisten y se fracturan hizo que se
construyeran cada vez puentes más altos y con mayor
vano y con un menor uso de materiales. La madera
quizás fuese el primer paso, después la piedra, el ladrillo
que dieron paso al acero y al hormigón en el siglo XIX. Y
aún la evolución continúa, en la actualidad nuevos
puentes de fibra de carbono son diseñados1 con luces
mayores y espesores nunca vistos antes.
LOS ORÍGENES DE LA IDEA DE PUENTE
Los primeros puentes se realizaron seguramente por elementos
naturales simples, como un tronco dejado caer sobre un arroyo
o unas piedras dispuestas en un río. Los primeros puentes
seguramente serían una combinación de rocas apiladas como
pilares sosteniendo los maderos que funcionaban como
tableros. Se sabe que algunas tribus americanas usaron arboles
y cañas para construir pasarelas que les permitían salvar
agujeros en las cavernas. Con el tiempo supieron crear cuerdas
que permitían unir los distintos elementos del puente. Estas
cuerdas también sirvieron para crear primitivos puentes de
cuerdas atados a los dos lados que se querían cruzar. En cierta
manera así nacieron los puentes colgantes.
PUENTES DE PIEDRA. LA ERA DEL ARCO
El Puente Arkadiko, de la cultura micénica, es uno de
los cuatro puentes de falso arco que formaban parte
de la red de carreteras, diseñada para acomodar las
cariotas, entre Tiryns y Epidauros en el Peloponeso,
en Grecia. Datan de la Edad del Bronce, siendo uno de
los puentes arcos más antiguos que sigue en uso.
Varios puentes arcos intactos han sido encontrados
en el Peloponeso que provienen de la Edad
helenística en el sur de Grecia.2 Todo parece indicar
que los griegos desconocían el concepto de arco, pero
sí los mesopotámicos que lo usaron en la
arquitectura. De alguna forma los etruscos también
aprendieron a usar el arco y transmitieron la técnica a los romanos.
La civilización romana fue la primera cultura en
construir puentes de forma generalizada.3 La
necesidad de tener una red de calzadas bien
comunicada y fija hizo que los ingenieros romanos
construyeran una gran cantidad de puentes para salvar
los ríos y valles que se encontraban.4 Los romanos
fueron los precursores del hormigón5 y del cemento
hidraúlico. Eran capaces de cimentar los puentes en
grandes profundidades y de realizar vanos enormes
para la época. El Puente Romano de Orense es el de mayor luz en piedra construido por ellos, con
38 metros.6 También se le debe a los romanos los
primeros puentes arco en madera, caso del Puente
de Trajano, con los cimientos en piedra y la arcada
en madera, con arcos rebajados. Este puente es
especialmente singular ya que la madera permitió
luces de 52 metros (la madera al ser más ligera
permitía salvar luces mayores) y además la
estructura medía 1.130 metros, siendo por muchos
siglos el puente más largo jamás construido.
Si bien en la Edad Media se construyeron puentes, la ingeniería no avanzó, y en algunos casos
retrocedió. Se olvidó cómo se realizaba el hormigón y los arcos se redujeron en tamaño. Aún así el
arco perduro con pocas variaciones, usándose a veces el arco gótico. Mientras tanto en el Imperio
Inca se empezó a perfeccionar la construcción de puentes de cuerda, que serían los precursores de
los puentes colgantes.
El Renacimiento traería una nueva dimensión al
diseño de puentes. En 1415 se recuperan los
manuscritos de Vitrubio y además por esta época
empiezan a reaparecer las ruinas de la época
romana. Estos hechos provocaron que los ingenieros
de aquella época retomarán el estilo clásico de los
puentes. Volvió a adoptarse el arco de medio punto.
Ejemplos de esto son el Puente de Rialto en Venecia,
Pont Neuf de París o el Puente della Trinitá en
Florencia.7 Con el paso de los años el puente no sólo
se considera un elemento funcional sino también un elemento artístico de una ciudad, y sin duda
un signo de poder e influencia respecto a otras ciudades.
La Revolución Científica conllevó un planteamiento científico que llevó a la mejor comprensión del
funcionamiento de las estructuras. Esto cambió la forma de ver el material, los arcos podían
cambiar de forma, rebajarse y estilizarse, buscando aprovechar el material. Así se impusieron los
puentes de arcos rebajados y los de arcada sucesivas, cuyo esfuerzo se apoya en pesados estribos
en las orillas. Un ejemplo tardío de esto es el Puente Alejandro III en París. Si bien se siguieron
realizando puentes de piedra, la historia de los puentes cambió radicalmente al aparecer nuevos
materiales más resistentes y que precisaban nuevas formas completamente inaúditas hasta
entonces.
PUENTES DE ACERO Y HORMIGÓN
El 1 de enero de 1781 se inauguró el Puente de Coalbrookdale, el primero fabricado en hierro
fundidos . El puente (aún hoy en pie) es un puente arco metálico, a imitación de los de piedra,
pero el material es completamente distinto, más resistente y más liviano. En 1795 el río se
desbordó destruyendo todos los puentes que encontró, excepto el de Coalbrookdale lo que hizo
que la gente empezara a confiar en este tipo de puentes.
PUENTES EN CELOSÍA Y MÉNSULA
En 1890 se construye en Escocia el Forth Bridge con
dos luces de 521,3 metros. Este puente representa
una nueva tipología, la de los puentes en ménsula.
Consistía en hacer trabajar las vigas como voladizos,
lo que facilitaba la construcción del puente.
PUENTES COLGANTES
En 1826 se completó el Puente colgante de Menai,
iniciando una nueva tipología de puentes. Al principio
los puentes colgantes se construían de cadenas, lo que
resultaba peligroso, ya que la rotura de un eslabón
suponía la rotura del tensor. De esta forma también se
construyó el puente de Clifton (1864). A pesar del
éxito que suponían empezaron a aparecer problemas.
En 1831 un regimiento de soldados que desfilaban
sobre el Puente de Broughton en Reino Unido hizo
entrar al puente en vibración, debido al paso
acompasado del desfile, lo que provocó su rotura. Por
desgracia en 1851 se volvió a repetir un desastre
similar en Francia, en el puente de Angers, donde fallecieron 200 soldados. Los ingenieros
franceses no volvieron a construir un puente colgante hasta 1871, y aún hoy en Europa existe
tendencia a evitar construirlos. En América no fue así, los puentes colgantes tuvieron mucho éxito.
En 1842 se completó el puente de cables de Fairmount en Filadelfia con una luz de 109 metros.
Para finales del siglo XIX Estados Unidos había perfeccionado la construcción del puente colgante
hasta alcanzar las enormes actuales. En 1866, el Puente de Roebling sobre el río Ohio tenía 322
metros de luz, en 1869 éste es superado por el Puente del Niagara con 386 metros, y en 1883 se
termina el Puente de Brooklyn con 486,3 metros.
A principios de siglo XX el puente colgante ya
dominaba ampliamente las grandes luces. Para 1931
se superó por primera vez el kilómetro en un solo vano
con el Puente George Washington, en Estados Unidos.
En 1937 se termina el famoso Puente Golden Gate con
un vano de 1280 metros, un puente que perduró con
el récord de mayor luz hasta 1964. En la actualidad hay
ya 10 puentes que superan en luz al Golden Gate,
siendo el de mayor luz el Gran Puente de Akashi
Kaikyō con una luz de 3911 metros (3 veces mayor que
el Golden Gate). Si bien los proyectos de grandes
puentes colgantes son difíciles de financiar, las
ventajas económicas que suponen para una región han
hecho que se sigan planteando nuevos puentes, aún
mayores que los existentes, como el Puente del
estrecho de Mesina. Por otro lado el éxito de
proyectos de túneles bajo estrechos como el Eurotúnel
o el Túnel Seikan han hecho replantearse grandes
proyectos de puentes como el puente de Gibraltar. En
otros casos se han adoptado soluciones híbridas
(puente y túnel) como es el Puente de Oresund con
excelentes resultados para la navegación marítima y el
tráfico rodado. En la actualidad el puente colgante es
una opción usual para vanos mayores a los 500
metros, y la única posible para vanos superiores al
kilómetro.
PUENTES ATIRANTADOS
Pues estaban Hace mucho tiempo los moros y crearon el puente antirantados. Eran puentes muy
resistentes y con grandes pilares y vigas.