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Matrimonio en el Derecho Romano

El documento trata sobre el matrimonio en el Derecho Romano. Explica conceptos como la etimología de la palabra matrimonio, sus elementos subjetivos y objetivos, y las diferentes clasificaciones y efectos del matrimonio según el derecho romano.

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Matrimonio en el Derecho Romano

El documento trata sobre el matrimonio en el Derecho Romano. Explica conceptos como la etimología de la palabra matrimonio, sus elementos subjetivos y objetivos, y las diferentes clasificaciones y efectos del matrimonio según el derecho romano.

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UNIVESIDAD JOSE FAUSTINO SANCHEZ CARRION

FACULTAD DERECHO Y CIENCIAS POLITICAS

TRABAJO MONOCRAFICO
EL MATRIMONIO
DERECHO ROMANO
ALUMNO:
Echegaray Farro Hector David

DOCENTE:

Dr. Rojas Alvarado Alberto

ASIGNATURA:

Derecho Romano

|
HUACHO - 2023
INDICE:
INTRODUCCION:
I CAPITULO
ETIMOLOGIA
CONCEPTO
ELEMENTOS
SUBJETIVO: AFFECTIO MARITALIS
OBJETIVO: CONIUNCTIO
CARACTERES
CLASIFICACION DEL MATRIMONIO EN EL
DERECHO ROMANO
Matrimonium Cum Manu

a) Confarreatio:
b) Coemptio:
c) Usus:

EFECTOS QUE PRODUCE EL MATRIMONIO


SEGÚN EL DERECHO ROMANO
FORMAS PARA CONTRAER MATRIMONIO EN
ROMA
REQUISITOS PARA CONTRAER MATRIMONIO
SEGÚN EL DERECHO ROMANO
IMPEDIMENTOS PARA CONTRAER
MATRIMONIO SEGÚN EL DERECHO ROMANO
CONCUBINATO
Disolución del matrimonio en el Derecho Romano:
II CAPITULO LOS ESPOJSALES EN EL DERECHO
ROMANO

LOS ESPONSALES PARA EL DERECHO


ROMANO
REGIMEN PATRIMONIAL DEL
MATRIMONIO
LA DOTE
EFECTOS QUE PRODUCE EL MATRIMONIO
RESPECTO CON LOS HIJOS SEGÚN EL
DERECHO ROMANO
III CAPITULO SEGUNDAS NUPCIAS
CONCLUSIONES
|

2
Derecho y Ciencias políticas
INTRODUCCIÓN

Como toda institución, el matrimonio antes de tener la importancia con la que radica en la
actualidad, tuvo sus antecedentes y orígenes en el derecho romano el cual actúa como
fuente principal para este en el Derecho Civil actual. La naturaleza de esta institución nace
con el vínculo conyugal, que con el paso del tiempo a sido reconocida tanto en la sociedad
como en la jurisprudencia. La unión conyugal es considerada como el fondo del
matrimonio teniendo a la familia como como su extensión. El matrimonio es considerado
un hecho fundamental ya que su función principal es la procreación de sus miembros, y
esto ayuda a la sociedad ya que sin esto la misma no podría progresar debido a la baja tasa
de natalidad, teniendo por encima a la tasa de mortalidad.
Si hablamos de su evolución histórica, tendríamos que remontarnos al siglo III d.c cuando
el matrimonio se constituye de manera formal como institución, aunque las costumbres
hicieron que esta institución sea celebrada únicamente por las clases sociales de alto nivel.
Sin embargo, en Roma no era necesario contraer matrimonio para poder procrear o
reproducirse, es ahí donde nace el concubinato, y el matrimonio era solo usado como una
herramienta para transmitir el patrimonio del hombre a sus descendientes directos, a
contraprestación de otros miembros de la familia.
Aquí es donde el Derecho Romano hace referencia al ordenamiento jurídico de los
ciudadanos romanos, así como los situados en las distintas extremidades de su Imperio;
temporalmente se puede hablar de una prolongación desde el año 753 a.C., con la
fundación de Roma, hasta mediados del siglo VI d.C. Dentro del Derecho Romano,
principalmente se regulaban las relaciones privadas, constituyendo una base muy
importante del derecho privado, sin embargo, también se regulan otros aspectos como el
derecho administrativo y derecho penal.
El Derecho Romano ha perdido mucha influencia como fuente en el Derecho de familia
por influencia de la religión. El matrimonio religioso es el matrimonio vinculado a las
normas y prácticas de la religión, por lo que se obliga a los cónyuges a comprometerse a
cumplir y respetar las obligaciones y dogmas de cada religión. La religión que mayor
influencia ha tenido en el matrimonio es el catolicismo. El sacramento de la Iglesia
Católica constituye la unión conyugal indisoluble entre hombre y mujer con la finalidad de
la concepción y educación de los hijos
En resumen, el matrimonio, como institución fundamental en la sociedad, ha desempeñado
un papel esencial a lo largo de la historia de la humanidad. Si bien las formas y prácticas
matrimoniales han evolucionado significativamente a lo largo del tiempo y a través de las
diferentes culturas, el estudio del matrimonio en el contexto del Derecho Romano revela
un fascinante punto de partida. En la Antigua Roma, el matrimonio no solo era un
compromiso personal entre dos individuos, sino un elemento central en la estructura de la
sociedad y en la vida legal de sus ciudadanos

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Derecho y Ciencias políticas
I
CAPITULO

EL MATRIMONIO
1. Etimología
La palabra "matrimonio" tiene sus raíces en el latín, la lengua predominante en la antigua
Roma. En esta civilización, la expresión latina correspondiente es "matrimonium". Al
rastrear la etimología de "matrimonium", descubrimos que está vinculada a la palabra
"mater", que se traduce como "madre". Este vínculo etimológico sugiere una conexión
intrínseca con la idea de la maternidad, enfatizando la importancia de la relación entre
marido y mujer.En el contexto de la antigua Roma, el término "matrimonium" no solo
denotaba el acto mismo de casarse, sino que también hacía referencia al estado o condición
de una mujer una vez que contraía matrimonio. Este concepto tenía una profunda
relevancia en la sociedad romana, donde el matrimonio no solo era una cuestión personal,
sino que también llevaba consigo importantes implicaciones legales y sociales.
La palabra "matrimonium" se utilizaba tanto para describir el estado legal de una mujer
casada como para referirse a la ceremonia de matrimonio en sí. La solemnidad y la
significativa carga social asociadas con el matrimonio en la antigua Roma subrayan su
papel como una institución vital en la estructura de la sociedad romana, no solo como una
unión personal, sino también como un componente esencial para la estabilidad legal y
social. Este enfoque integral hacia el "matrimonium" resalta su importancia multifacética
en la antigua sociedad romana
2. CONCEPTO

Iniciaremos por el concepto de matrimonio ya que este fue evolucionando en Roma. En


tiempos arcaicos era considerado como un vínculo sagrado y dignísimo, una relación vital
donde varón y mujer ponían en comunidad todo lo que eran y tenían. Por ello no podía ser
disuelto ya que la misma religión era la que vinculaba a los esposos como una obligación
en orden a la perpetuación de la raza y, por tanto, el celibato no era tolerado
La base de la sociedad romana fue la familia. Y en concreto, el matrimonio.
Entendemos al matrimonio como la unión de dos seres humanos de diferente sexo que se
basa en ciertos requisitos y con consecuencias jurídicas determinadas.
Recibe el nombre de matrimonium o de nuptiae, a los que se añaden los adjetivos de
legitimum, iustum, o legitimae.
Los textos romanos no exponen su estructura, ni ofrecen una construcción teórica de la
misma. Además, su estudio quedó relegado a un segundo plano, ya que durante siglos el
matrimonio fue considerado materia reservada a los canonistas y en algunos aspectos,
fuera del campo civil. Puede decirse que, en definitiva, en este campo han sido las
investigaciones modernas las que han influido en el estudio y en la reconstrucción de la
figura romana del matrimonio.

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Derecho y Ciencias políticas
El matrimonio en Roma era un mero hecho social, carecía de relevancia jurídica, y los
juristas sólo dotaban de importancia regular las relaciones patrimoniales inherentes al
matrimonial. Esta falta de importancia jurídica se justifica, en parte, por la falta de
jurisprudencia romana existente al respecto. El matrimonio en Roma consistía en la unión
entre dos personas de sexo distinto con la intención de ser marido y mujer, concepto que
difiere mucho del actual.
En la sociedad primitiva romana, el interés político y el interés religioso hacían necesaria
la continuidad de cada familia o gens por el bien de los hijos sometidos a la autoridad del
jefe, de esta manera podemos decir que la intensión del matrimonio en roma era
meramente la de reproducirse y así procrear hijos con la finalidad de continuar la gens o
familia
En las institutas de Justiniano podemos encontrar otra definición de lo que era el
matrimonio romano la cual nos dice que “las nupcias o el matrimonio es la unión que
lleva en si un régimen inseparable de vida.
Hasta aquí podemos decir que el matrimonio es la unión de un hombre y una mujer,
es para toda la vida y que dentro de este hay intereses de por medio y estos son
pecuniarios y religiosos.
En las Institutas se afirma: “Nuptiae autem sive matrimonium est vires et mulieris
coniuctio, individuam consuetudinem vitae continens”. Nupcias o matrimonio es la unión
de varón y mujer que contiene un régimen inseparable de vida.
3. ELEMENTOS
Según doctrina romanista, la unión conyugal se sostenía sobre un elemento subjetivo
(affectio maritalis) y un elemento objetivo (coniunctio)
3.1SUBJETIVO: AFFECTIO MARITALIS
En cuanto al affectio maritalis, debe anotarse que este elemento subjetivo consiste en la
intención de ambas partes de permanecer juntos como pareja. De esta manera, y a
diferencia con el Derecho Civil, el consentimiento no se manifestaba de manera puntual,
sino que tenía que mantenerse a lo largo de la relación, por lo que la pérdida del mismo
supondría la disolución del matrimonio. Dicha manifestación debe ser continuada y
constante, ya que se interrumpe la relación matrimonial cuando cesa la recíproca intención
de ser marido y mujer.
Adicional al affectio maritalis, en cuanto al campo subjetivo, también se requiere del
“honor matrimonii” (honor matrimonial), este exige el comportamiento aparente de respeto
y de consideración recíproca.
Por lo tanto, se le entiende al “honor matrimonii” la conservación del matrimonio siempre
y cuando se guarde mutuo respeto a los cónyuges.
3.2 OBJETIVO: CONIUNCTIO:

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Derecho y Ciencias políticas
Podemos entender a este elemento como la convivencia conyugal, reflejada en la
consideración social de unión estable y permanente. En el Derecho Romano, el matrimonio
era una institución importante y estaba regulado por normas y prácticas específicas que
implicaba la celebración formal del matrimonio, que podía realizarse a través de diversas
formas de ceremonia, como el "matrimonium iustum" (matrimonio legal), el
"matrimonium coemptio" (matrimonio por compra) o el "matrimonium usus" (matrimonio
por uso). La "coniunctio" era esencial para establecer un vínculo legal y social entre las
partes y era un componente clave en la estructura familiar y la sociedad romana.
4. CARACTERES
Para que se de inicio al matrimonio es necesario que la mujer acompañe a la vivienda del
marido, a esto se le conoce como “deductio in domum”
El matrimonio puede celebrarse en ausencia del marido, con tal de que sea llevada
la mujer a casa de éste, pero nunca en ausencia de la mujer.
Se disuelve por la cautividad en guerra, y no se reintegra por el regreso del cautivo por lo
que es necesario el inicio de una nueva convivencia matrimonial.
La convivencia matrimonial se basa en la concepción del domicilium matrimoni como
hogar y casa, donde se realiza la comunidad de vida exteriormente apreciable.
Consentimiento mutuo: En el Derecho Romano, era esencial que tanto el hombre como la
mujer que deseaban casarse estuvieran de acuerdo en unir sus vidas. El matrimonio no
podía ser válido sin este acuerdo mutuo.
Ceremonia formal: La mayoría de las veces, el matrimonio en la antigua Roma requería
una ceremonia formal que podía incluir rituales específicos, pronunciaciones formales,
ofrendas e incluso sacrificios. La naturaleza exacta de la ceremonia podía variar según el
tipo de matrimonio.
Dote: En el contexto del matrimonio romano, era común que la mujer aportara una dote,
que podía ser una contribución económica o en bienes materiales, y que se entregaba al
esposo o a su familia. Esta dote se consideraba propiedad de la esposa y servía para
asegurar su seguridad financiera en caso de divorcio o fallecimiento del esposo.
Ritos religiosos: Muchos matrimonios en la Roma antigua involucraban ceremonias
religiosas, como la "confarreatio," una ceremonia solemne que incluía un ritual de
sacrificio realizado frente a un sacerdote. Estos rituales tenían un significado tanto
religioso como legal en la unión conyugal.
Herencia y patria potestad: El matrimonio tenía importantes implicaciones en términos de
herencia y en la autoridad que tenía el cabeza de familia (patria potestad). Los hijos
nacidos de un matrimonio válido tenían derechos hereditarios y estaban bajo la autoridad
del padre de familia.
A partir de la época postclásica y justimea, dada la mayor influencia cristiana, el vínculo
matrimonial se empezó a considerar como indisoluble.
5. CLASIFICACION DEL MATRIMONIO EN EL DERECHO ROMANO

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Derecho y Ciencias políticas
En el derecho romano podemos encontrar dos tipos de matrimonio, cada uno de estos con
diferentes procedimientos y características.
Entre estos podemos encontrar:
5.1 Matrimonium Cum Manu
Este tipo de matrimonio implicaba la transferencia de la esposa bajo la autoridad (manus)
del esposo. La esposa quedaba bajo la patria potestad del marido, similar a la de un hijo.
El concepto de manus en el derecho romano se refiere al poder legal que tenia el esposo
por encima de su esposa, esta implicaba un tipo de transferencia de poder desde la
autoridad de su paterfamilias (de su paterfamilias de origen) a la autoridad de su marido La
mujer bajo la "manus" de su esposo era considerada como parte de su familia y estaba
sujeta a su autoridad legal.
La manus no nacía automáticamente por la sola celebración del matrimonio, sino que
requería un acto legal especial para que el marido adquiriera tal potestad. El derecho
romano conoció tres modos de adquisición: la confarreatio, la coemptio y el usus, que no
deben tenerse por tres formas distintas de celebración del matrimonio. La confarreatio, la
coemptio y el usus no son formas de matrimonio sino exclusivamente formas de conventio
in manum, instituto totalmente distinto del matrimonio.

a) Confarreatio:
Se trataba de una ceremonia religiosa de una solemnidad única, en la
que los desposados se hacían recíprocamente solemnes interrogaciones y declaraciones
ante diez testigos ciudadanos romanos, asistidos del gran pontífice y ante el sacerdote de
Júpiter (flamen dialis), los interesados le ofrecían un sacrificio a este.
b) Coemptio:
La "coemptio" en el matrimonio romano representaba una forma de adquirir la "manus,"
remontándose a antiguas costumbres de la humanidad donde se practicaba el matrimonio
por compra. Este proceso implicaba una especie de "mancipatio" en la que la mujer era
simbólicamente vendida o se autovendía al esposo, considerándose esta transacción como
una causa matrimonial en lugar de una compra esclavista. De esta manera, la esposa
quedaba bajo la potestad del esposo, estableciendo una conexión legal que recordaba a
prácticas más arcaicas
c) Usus:
Cuando el matrimonio se celebraba sin seguir las formalidades de la confarreatio o
coemptio en el antiguo sistema romano, se aplicaban las normas asociadas a la
usucapión. En este contexto, el esposo adquiría la manus a través del usus,
manteniendo a la esposa en posesión durante un año. Durante este período, la esposa
tenía la opción de interrumpir esta peculiar usucapión al pasar tres noches fuera de la
casa del esposo (trinoctium). Este método antiguo de adquirir la autoridad marital no
perduró más allá del final de la época republicana, y se cree que fue el emperador
Augusto quien lo abolió por completo.
5.2 Matrimonium Sine Manu
Durante la Republica (III a.C.) a causa de los enormes cambios económicos y sociales en
Roma, dejo de usarse la modalidad cum manu. En efecto, a fin de evitar que el esposo

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Derecho y Ciencias políticas
tuviera poder sobre la mujer se empezó a utilizar el matrimonio sine manu pero la mujer
seguía bajo la potestas de su paterfamilias
El "matrimonium sine manu" que es completamente diferente a la anterior mencionada, era
una forma de matrimonio en el Derecho Romano en la que la esposa no quedaba bajo la
autoridad (manus) del esposo. A diferencia de las formas de matrimonio con "manus," en el
"matrimonium sine manu," la esposa conservaba su independencia legal y no estaba sujeta
a la autoridad directa del esposo ni de su familia.
Se discute el origen y la antigüedad de este matrimonio. El principio según el cual el
paterfamilias formaba su familia como deseaba, explicaría esta forma de nupcias. La
decadencia de la manu maritalis, desaparecida absolutamente torna corriente la práctica
del matrimonio sine manu, en el que, al no tener el marido poder alguno sobre la mujer,
ésta quedaba en la misma situación familiar y patrimonial que tenía antes de las
nupcias.
El matrimonium sine manu se volvió más común a medida que avanzaba la historia
romana, y las mujeres que se casaban de esta manera tenían una mayor independencia y
libertad en comparación con aquellas que contraían matrimonio con "manus." A lo largo
del tiempo, la mayoría de los matrimonios en Roma tendieron a ser de este tipo, lo que
refleja una evolución en las normas y prácticas matrimoniales en la sociedad romana.

6. EFECTOS QUE PRODUCE EL MATRIMONIO SEGÚN EL DERECHO ROMANO


Una unión conyugal con los requisitos y siendo el varón ciudadano romano, produce los
efectos propios del matrimonio romano (iustae nuptiae):
A) Los concebidos en tal unión son hijos legítimos, ciudadanos romanos y sujetos a la
patria potestad del paterfamilias, sea el mismo progenitor o un ascendiente de éste.
B) Se establece el vínculo de afinidad, relación entre un cónyuge y los cognados del
otro.
C) Hay obligación de fidelidad por parte de la mujer.
D) Entre cónyuges se establecen derechos a alimentos y sucesorios.
E) Existe prohibición de donaciones entre cónyuges, mientras transcurra el
matrimonio.
7. FORMAS PARA CONTRAER MATRIMONIO EN ROMA
Confarreatio: forma sacra de contraer matrimonio. Los contrayentes cocían juntos un pan
ante el pontifex maximus y el flamen dialis. Su carácter sacro lo hacía de difícil disolución,
pero no imposible (el divorcio sería mediante la difarreatio).
Coemptio: forma más usual y práctica. Se realizaba una compraventa ficticia de la novia,
por la que el marido adquiría la manu (poder) sobre ella. Es la versión matrimonial de la
ceremonia de liberación de esclavos, la manumissio.
Usus: si el marido ejercía sobre la mujer la manus (poder) durante un año, se entendía que
la adquiría para siempre. Excepto si la mujer se ausentaba de la casa durante tres noches
seguidas: usurpatio trinoctii. Es una versión matrimonial de la prescripción adquisitiva.

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Derecho y Ciencias políticas
Hay que decir aquí que lo expuesto sirve hasta Augusto quien introdujo pequeñas
variaciones encaminadas a una política demográfica: procurar que los romanos “puros”
procrearan y que los libertos no lo hicieran tanto. Que consiguió mediante una política de
incentivos fiscales.
Como el matrimonio romano estaba pensado para ser una institución que debía renovarse
con el consentimiento continuado de los cónyuges (affectio maritalis), se permitía el
divorcio.
8. REQUISITOS PARA CONTRAER MATRIMONIO SEGÚN EL DERECHO
ROMANO

Para que el matrimonio tenga validez, el derecho romano estableció una serie de requisitos
entre los cuales encontramos: capacidad jurídica o ius connubii, capacidad sexual para
procrear, consentimiento de los contrayentes y consentimiento del paterfamilias.
Como el factor fundamental para que se celebre el matrimonio podemos decir que el
affectio mariatalis era de gran influencia, pues este era la voluntad por ambas partes de
contraer matrimonio, sin esta voluntad de casamiento, simplemente el matrimonio no se
celebraba o se acababa. Este consentimiento fue considerado con mayor significado
durante el Imperio Romano.
Para unirse en matrimonio y que este tuviera el carácter de matrimonium legitimum o
iustae nuptiae se requeria que ambos esponsales gozaran del ius connubi para poder
contraer matrimonio. En los primeros tiempos, este derecho solo lo podían gozar los
considerados ciudadanos romanos, es decir, quedaban excluidos de este derecho los
peregrinos, los latinos y los esclavos, entre otros.
Otro presupuesto fundamental del matrimonio fue la pubertad (potentia coeundi), o sea, la
aptitud sexual para poder procrear, los conyugues tenían que ser puberes, para esto el
derecho romano estableció una edad propia para ambos contrayentes, en el caso de las
mujeres la pubertad era alcanzada a partir de los 12 años y del varón era hasta los 14 años
de edad, sin embargo por decisión de Justiniano, quien se apartó de la idea de los
sabinianos (corriente de juristas romanos ) que entendían que respecto de los varones debía
comprobársela mediante una inspectio corporis.
En el derecho romano, especialmente durante la época de la República Romana, el
consentimiento del "paterfamilias" era esencial para los asuntos matrimoniales. El
"paterfamilias" desempeñaba un papel fundamental en la toma de decisiones relacionadas
con el matrimonio de los miembros de su familia.
Dentro de las antiguas costumbres romanas, el "paterfamilias" ostentaba autoridad sobre
los asuntos familiares, incluyendo los enlaces matrimoniales de sus hijos e hijas. Se
esperaba que los hijos obtuvieran la aprobación del "paterfamilias" antes de contraer
matrimonio. Este consentimiento no solo estaba vinculado a consideraciones emocionales,
sino que también tenía implicaciones legales y sociales.
El matrimonio romano tenía facetas formales y jurídicas, y la carencia del consentimiento
del "paterfamilias" podía afectar la validez del matrimonio. La falta de dicho

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Derecho y Ciencias políticas
consentimiento podría resultar en la anulación del matrimonio o en consecuencias legales
para los participantes.
Con el transcurso del tiempo y la evolución del derecho romano, especialmente durante el
Imperio Romano, la importancia del consentimiento del "paterfamilias" se redujo, y los
individuos ganaron mayor autonomía en las decisiones matrimoniales. Sin embargo, las
influencias de esta antigua práctica perduraron en la cultura jurídica romana.
9. IMPEDIMENTOS PARA CONTRAER MATRIMONIO SEGÚN EL DERECHO
ROMANO

Así como había requisitos y reglas para contraer matrimonio en roma según el Derecho
Romano, también se estableció un régimen de impedimento para este.
Estos impedimentos podíamos relacionarlos como absolutos, estos producían una
incapacidad total del matrimonio. Por otra parte, encontramos a los impedimentos
relativos, estos producían una incapacidad entre determinadas personas
Los impedimentos absolutos son los siguientes:
- El matrimonio precedente aún no se haya disuelto
- La esclavitud de uno de los cónyuges
- El voto de castidad
- Las ordenes mayores
Los impedimentos relativos
- Parentesco de sangre o cognación.
- Parentesco espiritual
- La afinidad
- El adulterio
- El rapto
-La impotencia
-Por orden sacerdotal
-Crimen (impedimento a quien comete homicidio)
En cuanto al parentesco de sangre, quedaba prohibido el matrimonio entre ascendientes y
descendientes indefinidamente, y en línea colateral, hasta el tercer grado inclusive,
comprendiendo a hermanos, tíos y sobrinos.
Como adicional a estos impedimentos también fue considerado una prohibición que la
viuda contrajera matrimonio antes de pasados diez meses desde la muerte de su marido.
Por una razón: por si estaba embarazada, no tener dudas de quién era el padre.
10. CONCUBINATO

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Derecho y Ciencias políticas
Como bien comentamos anteriormente, en la antigua roma, solo las personas de una clase
social alta en roma podían contraer matrimonio, e incluso en tiempo donde ya existía el
matrimonio como institución, solo podían practicarlo los declarados ciudadanos, por lo que
en esos tiempos era muy frecuente esto, e incluso algunas personas lo siguen practicando
en la actualidad.
El concubinato (concubinatus) en Derecho Romano consiste en la unión estable entre
hombre y mujer sin la recíproca intención de estar unidos en matrimonio38. Siendo una
institución reconocida por los juristas en Derecho Romano, hoy en día la misma es
socialmente castigada. De esta manera, la concubina, o mujer con la que se guarda
relación, de ninguna manera pasa a considerarse mujer del hombre, por lo que no entra en
la familia de este y sus hijos se consideran ilegítimos. Esta concepción del concubinato,
por tanto, permitía que el hombre mantuviera varias relaciones con más de una mujer,
siendo la figura de esposa, exclusivamente reservada para aquella con la que contrajo
matrimonio, pero no inhabilitado esto a la coexistencia con el concubinato.
Justiniano siguió otro procedimiento para suprimir en el concubinato lo que dé contrario a
la moral encerraba. Lo asemejó al matrimonio, considerándolo una especie de él, aunque
de rango inferior.
Dispuso que el concubinato no fuera admitido con mujeres ingenuas y respetables,
prohibiendo además que un hombre soltero tuviera varias concubinas. La mujer debía
tener, al igual que para contraer matrimonio, una edad mínima de doce años y la concubina
de un hombre no podía serlo de su hijo o de su nieto, reputándose su infidelidad como
adulterio, igual que en la mujer casada. Una liberta que fuera concubina de su patrón no
podía abandonarlo sin su consentimiento; si lo hacía, no estaba autorizada a celebrar
matrimonio y, tal vez, ni siquiera volver a una nueva relación concubinari.
11. Disolución del matrimonio en el Derecho Romano:
Las causas de la disolución del matrimonio en Roma eran tres fundamentalmente: muerte,
incapacidad sobreviniente y divorcio.
Nos limitaremos, por exceder a este trabajo, a la legislación desde los origines hasta fines
de la etapa clásica. El término divorcio viene del latín divortium que deriva de divertere,
alejarse, separarse, irse cada uno por su lado, termino vinculado al repudium. Esto es, uno
o ambos cónyuges decidían pone fin a la comunidad de vida tomando rumbos separados.
El divorcio siempre existió en Roma, salvo durante la época posclásica experimenta
restricciones por los emperadores, pues era fundamental la affectio maritalis para continuar
el vínculo, dicha idea no se relaciona con los sentimientos sino con la voluntad de
mantener el estado matrimonial, cesada la cual, terminaba el matrimonio, esto es, quedaba
disuelto.
De todos modos, en los tiempos arcaicos solo se permitía por causas muy graves y era una
facultad exclusiva del paterfamilias

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Derecho y Ciencias políticas
CAPITULO
II
LOS ESPONSALES EN EL
DERECHO ROMANO
1. LOS ESPONSALES PARA EL DERECHO ROMANO

Los esponsales en el derecho romano son la petición y promesa de futuras nupcias,


se llamaron esponsales de prometer por sponsiones pues tenían costumbre los
antiguos de estipular y prometer por esponsios las que iban a ser sus mujeres
La sponsalia en Derecho Romano era una figura jurídica diferenciable del
matrimonio, sin embargo, el fondo consensual de los esponsales es el mismo que
sirve de fundamento para la concepción del matrimonio. Se puede afirmar, por
tanto, que el mismo constituía el compromiso de tomar por marido y mujer, y que
la consumación del mismo fuera meramente la ejecución de este compromiso
“Los esponsales se celebraban entre el paterfamilias de la desposada y el prometido
o su paterfamilias”. De esta manera, el paterfamilias, se comprometía a entregar la
mujer, y, por otro lado, el prometido o su paterfamilias se comprometía a acoger a
la desposada. Este compromiso, entendido como un hecho consensual, carecía de
sanciones jurídicas en caso de incumplimiento, sin perjuicio de las posibles
sanciones sociales y morales. Sin embargo, esto no exime de la posible
responsabilidad originada por la falta de compromiso por una de las partes cuando
de la misma se materialicen perjuicios sufridos. Para exigir esta responsabilidad se
recurría a la actio sponsalitia, que daba lugar al pago de una prestación patrimonial
equivalente al gasto ocasionado por el incumplimiento del matrimonio. A medida
que surge la época postclásica en Roma, los esponsales.
En el Derecho Justineano, se puede resumir los efectos de los esponsales en los
siguientes cuatro puntos:

 La cuasi afinidad entre los parientes de los prometidos que sirve de


impedimento para el matrimonio entre dichos parientes.

 No poder contraer otra promesa de matrimonio, sin incurrir en infamia, sin


haber disuelto la promesa existente.

 El derecho del novio a ejercitar la acción de injurias por las ofensas inferidas a
la novia.

 El deber de fidelidad de la novia.

Justiniano establece principios básicos que rigen el comportamiento de los esponsales. Se


aprecian mismamente indicios de impedimentos, como el de afinidad o el de fidelidad.
Expuesta la evolución de los esponsales en Derecho Romano, se aprecia como poco a poco
dicha figura iba cobrando mayor regulación. Partiendo de su consideración inicial, en la
12
Derecho y Ciencias políticas
que no constituía un negocio jurídico, van adquiriendo forma, y su regulación viene siendo
cada vez más específica. Se puede apreciar en el breve análisis de las promesas de
matrimonio en Roma una relación directa con el sistema actual, dotado el mismo de una
tremenda coherencia y lógica, que ha facilitado su propagación a lo largo de los siglos.
Las causas de disolución de los esponsales eran las siguientes:
 Muerte: automáticamente por la muerte de uno de los desposados.
 Impedimentos: impedimentos al matrimonio disolvían los esponsales sobre
el mismo, por tanto, era necesario la dispensa de los impedimentos.
 Voluntad: se podían disolver por la mera voluntad de las partes.

2. REGIMEN PATRIMONIAL DEL MATRIMONIO:


Las dinámicas patrimoniales entre cónyuges, es decir, el régimen de bienes dentro del
matrimonio, constituyen uno de los aspectos más intrigantes y relevantes en el contexto del
derecho romano. Esta faceta de la institución matrimonial revela vívidamente las notables
disparidades que existen entre las uniones denominadas iustae nuptiae cum manu y sine
manu. Las normativas específicas que rigen estas dos formas de matrimonio ofrecen una
visión detallada de las complejidades y particularidades que caracterizan las relaciones
patrimoniales en el marco legal romano. Es a través de estas disposiciones legales que
emergen claramente las distinciones esenciales que definen las obligaciones y derechos de
los esposos, subrayando la importancia de comprender las modalidades específicas de las
iustae nuptiae para discernir las variaciones clave en el régimen de bienes, ya sea bajo la
presencia de la manus o en su ausencia. En este sentido, el estudio detallado de estas
normas proporciona una comprensión más profunda de la compleja intersección entre el
matrimonio y la propiedad en la antigua Roma.
Cuando mediante el matrimonio, el esposo obtenía la potestad sobre su esposa, todos los
bienes de esta última, en caso de que fuera sui iuris, pasaban a ser propiedad del esposo.
De manera similar, las adquisiciones realizadas por la esposa durante el matrimonio
también se convertían en propiedad del cónyuge, dado que la mujer bajo la manus maritalis
estaba incapacitada patrimonialmente. Tras el fallecimiento del esposo, la esposa asumía
un estatus similar al de una hija, y sus derechos sucesorios en su familia de origen se
extinguían al ingresar en la familia de su cónyuge. Este cambio de estatus post mortem
ilustraba la profunda influencia de la manus maritalis en los derechos y la propiedad de la
mujer dentro del contexto matrimonial romano.
En el contexto del matrimonio libre, donde la mujer continuaba siendo parte de su familia
paterna, se establecía una clara separación de bienes. En este escenario, si la mujer era
alieni iuris, las adquisiciones realizadas durante el matrimonio se convertían en propiedad
de su paterfamilias. En caso de que tuviera la calidad de sui iuris, poseía la propiedad de
todos sus bienes y de aquellos adquiridos durante las nupcias, gozando de un amplio poder
de disposición. No obstante, una regla atribuida al jurisconsulto Q. Mucio Scaevola, de
finales de la República, establecía la presunción de que todas las adquisiciones de la mujer
durante el matrimonio se consideraban hechas por el esposo, a menos que se demostrara lo
contrario (praesumptio Muciana).

13
Derecho y Ciencias políticas
El esposo no tenía autoridad sobre los bienes propios de la esposa, y si esta le confiaba la
administración, actuaba como mandatario. Estos bienes bajo la administración marital se
denominaban extradotales (res quae extra dotem sunt) o parafernales. En lo que respecta a
los parafernales, el marido debía actuar de acuerdo con las instrucciones dadas por la
esposa, siendo responsable de cualquier pérdida que pudiera ocurrir si hacía un uso no
autorizado de ellos. Tras la disolución del matrimonio, el esposo estaba obligado a restituir
los bienes extradotales, y la mujer podía reclamarlos a través de una actio ad exhibendum,
como preparación para la reivindicatio, o mediante una condictio.
En el matrimonio sine manu, caracterizado por un régimen de separación de bienes entre
los cónyuges, no existía la obligación de proporcionarse alimentos mutuos. Además, no se
reconocía el derecho de sucesión mutua intestada según el derecho civil. En el ámbito del
derecho pretorio, el viudo o la viuda eran convocados en última instancia por una bonorum
possessio unde vir et uxor. Estos principios generales en el derecho matrimonial de bienes
experimentaron cambios significativos con la instauración de la dote, que se convirtió en la
piedra angular del sistema patrimonial del matrimonio romano.
3. LA DOTE
La dote, también conocida como dos o res uxoriae, se refería al conjunto de bienes o
propiedades específicas aportadas por la mujer, su paterfamilias, o alguien en su
representación, con el propósito de cubrir los gastos asociados a la vida matrimonial (ad
sustinenda onera matrimonii). Este concepto tuvo una amplia aceptación en la sociedad
romana, donde la idea de que una mujer se presentara sin dote al matrimonio era
considerada deshonrosa. La práctica de la dote parece haber surgido debido al carácter del
matrimonio cum manu, que al privar a la mujer de sus derechos hereditarios en su familia
de origen justificaba la entrega de bienes como una especie de adelanto de herencia. Con la
evolución hacia el matrimonio sine manu, la dote adquirió un significado de contribución
por parte de la mujer para sufragar los costos asociados al matrimonio, sin perder de vista
la protección de la mujer después de la disolución del vínculo matrimonial.
n la concepción inicial del derecho romano, la dote era considerada como propiedad
exclusiva del marido, y la mujer carecía de derechos sobre estos bienes. Sin embargo,
debido a la vinculación específica de la dote a un propósito acordado, surgió la noción
inevitable de que esta contribución económica estaba, de alguna manera, destinada a la
mujer o que, al menos en parte, le correspondía. A medida que evolucionó la legislación
romana, comenzaron a emerger ciertos aspectos que restringían la propiedad del marido
sobre la dote, evidenciando una cierta pertenencia especial de estos bienes a la mujer.
Este cambio se refleja, por ejemplo, en la exclusión de la actio furti para los objetos dótales
sustraídos por la mujer, donde se aplicaba en su lugar una acción específica de "cosas
movidas de sitio" (actio rerum amotarum). Asimismo, mediante la lex Iulia de fundo doiali
durante la época de Augusto, se prohibió al marido enajenar los fundos itálicos de la dote
sin el consentimiento de su esposa, limitando así su control absoluto sobre estos activos.
Además, se estableció la responsabilidad del marido por la pérdida de los objetos dótales,
tratándolo de manera similar a un poseedor de bienes ajenos.
Finalmente, se reconocía a la mujer el derecho de recuperar la dote en caso de disolución
del vínculo conyugal, subrayando un cambio progresivo hacia la protección de los

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Derecho y Ciencias políticas
intereses y derechos patrimoniales de la mujer en el ámbito del matrimonio romano. Estas
modificaciones legales indican una evolución en la percepción de la dote, reconociendo
cada vez más su conexión intrínseca con la posición y protección de la mujer en el
matrimonio.

4. EFECTOS QUE PRODUCE EL MATRIMONIO RESPECTO CON LOS HIJOS


SEGÚN EL DERECHO ROMANO:
En el contexto del matrimonio romano, la filiación, o la relación entre padres e hijos, se
distinguía entre legítima e ilegítima, dependiendo de si los hijos nacían de padres unidos en
un matrimonio válido (iustum matrimonium) o no. La filiación legítima, derivada de
matrimonios legítimos, confería al hijo el estatus de legítimo, presumido por la ley cuando
nacía después de 180 días de la celebración del matrimonio y antes de 300 días de su
disolución.
En casos de filiación legítima, se presumía que el marido era el padre del hijo, aunque esta
presunción podía ser desafiada si el marido demostraba su imposibilidad de cohabitar con
su esposa o su impotencia para la unión carnal. En otros casos, la mujer debía probar la
paternidad si el marido la negaba, utilizando la actio de partu agnoscendo.
Para evitar la suposición de un parto, según un senadoconsulto Plaucianum, la mujer que
creía estar embarazada en el momento del divorcio debía comunicárselo al marido dentro
de los treinta días. Más tarde, el edicto del pretor extendió esta disposición al caso de la
disolución del matrimonio por la muerte del marido, exigiendo que se comunicara el
embarazo a las partes interesadas. De lo contrario, la mujer perdía el derecho a la "actio de
partu agnoscendo", aunque el hijo podía hacer valer sus derechos en cualquier momento a
través de la "actio de liberi agnoscendo".
Los hijos legítimos tenían el derecho de exigir alimentos de sus padres si no podían
satisfacer sus propias necesidades. Esta obligación recaía primero en el padre y la madre, y
en ausencia de estos, en los abuelos. La prestación de alimentos era recíproca, y los hijos
también estaban obligados a mantener a sus padres en caso de necesidad.

Dentro de las obligaciones fundamentales que el matrimonio imponía a los hijos, se


encontraba el deber esencial de demostrar respeto y obediencia hacia sus padres. Este
compromiso impedía a los hijos iniciar acciones que deshonraran a sus progenitores y
limitaba su capacidad para exigir pagos de deudas más allá de los medios disponibles para
garantizar su propia subsistencia, conocido como el "beneficium competentiae". Este
principio subrayaba la importancia de mantener una relación de respeto y cuidado mutuo
dentro del contexto familiar, estableciendo límites éticos en las interacciones financieras y
legales entre padres e hijos. En este marco, se esperaba que los hijos reconocieran la

III
autoridad parental y actuaran de manera responsable en sus asuntos económicos,
priorizando la armonía familiar y la protección del bienestar de todos los miembros.

SEGUNDAS
CAPITULO
NUPCIAS
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Derecho y Ciencias políticas
En el derecho romano, las segundas nupcias (segundas uniones matrimoniales) no estaban
sujetas a restricciones legales particulares. A diferencia de algunas culturas antiguas que
podían imponer restricciones o estigmatizar las segundas nupcias, en Roma no existían
impedimentos legales específicos para volver a casarse después de un divorcio o la muerte
del cónyuge.
En el caso del divorcio, que era una práctica relativamente común en la antigua Roma, las
personas eran libres de buscar un nuevo matrimonio después de la disolución de su unión
anterior. La muerte de un cónyuge también abría la posibilidad de nuevas nupcias sin
restricciones legales significativas. La sociedad romana, en general, no imponía estigmas
sociales o jurídicos a aquellos que decidían casarse nuevamente.
La posibilidad de contraer segundas nupcias tras la disolución del matrimonio estaba
abierta para los cónyuges en el derecho romano, aunque se imponía a la mujer un período
de luto de diez meses, extendido a un año en el derecho postclásico. Este tiempo de luto
tenía como objetivo principal asegurar la certeza en la paternidad y evitar cualquier
confusión en las líneas de descendencia, evitando la llamada turbatio sanguinis.
A pesar de la flexibilidad en permitir segundas uniones, el derecho romano siempre mostró
una actitud desfavorable hacia el cónyuge que decidía casarse nuevamente, especialmente
en el caso de la mujer. Después de la época de Augusto, durante la cual se promovían
activamente los matrimonios, los emperadores retomaron las tradiciones romanas más
antiguas. En este sentido, Alejandro Severo adoptó una medida que prohibía a la viuda que
contrajera segundas nupcias asumir la educación de sus hijos.
Posteriormente, Teodosio II y Valentiniano III fueron aún más restrictivos al limitar los
derechos de los viudos en cuanto a la disposición de los bienes de sus hijos. Establecieron
que el cónyuge que celebraba un segundo matrimonio solo conservaría el usufructo de los
bienes del cónyuge premuerto, reservando la nuda propiedad para los hijos. Estas
restricciones adicionales reflejan la persistente desconfianza y desestimación hacia las
segundas nupcias en el marco legal romano, subrayando la importancia atribuida a la
preservación de la paternidad y la protección de los intereses familiares.

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Derecho y Ciencias políticas
CONCLUSIONES:

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Derecho y Ciencias políticas
BIBLIOGRAFIA

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de Derecho Romano, Tecnos, Madrid, 2006.
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