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Fear

El documento narra la historia de Sasuke y Kaede, dos personas que han sufrido mucho en el pasado. Kaede logra acercarse a Sasuke y ganarse su confianza, a pesar de las dudas y temores de él. Ella le demuestra su cariño y le ayuda a sanar sus heridas.

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Fear

El documento narra la historia de Sasuke y Kaede, dos personas que han sufrido mucho en el pasado. Kaede logra acercarse a Sasuke y ganarse su confianza, a pesar de las dudas y temores de él. Ella le demuestra su cariño y le ayuda a sanar sus heridas.

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La felicidad es solo para afortunados, independientemente de que fuera efímera o duradera,

aunque de lo que no tenía duda es que yo no era una de esas personas. Eso creía, cuando
recordaba todo el daño que le había hecho a mi propia familia y amigos, dicho pensamiento
regresaba a mí.

Quizás solo fue cosa del destino encontrarte bajo paupérrimas circunstancias; jamás te oí
quejarte de tu situación, solo pedías ayuda en silencio. ¿Cómo lograbas estar tan tranquila
con tanto caos en tu cabeza? Yo hubiera perdido la razón. Ya lo hice antes, pero ya me
entiendes.

Tú no me merecías.

Recuerdo cuando te vi: había regresado a Konoha, estabas con Naruto y Sakura hablando
amablemente. Todo el asunto de Toneri Ōtsutsuki ya había pasado y ellos te estaban
poniendo al día. No comprendí del todo la manera en que llegaste a la aldea, solo sé que
fue después de la batalla con ese marciano. A pesar de estar cerca de ti nunca se me
ocurrió hablarte. Tu apariencia se me hizo conocida, Kaede. Los Uchiha de alguna manera
resaltaban y no fuiste la excepción.

Me sentí incómodo cuando me propusiste ir a un viaje, los dos juntos, pero estabas tan
ilusionada que no pude negarme. Tenías tus razones de todos modos. Me gusta hacer las
cosas solo, sin embargo la compañía nunca iba mal. La sonrisa que me diste cuando acepté
fue indescriptible. Estaba tan llena de calidez y me trajo un torrente de recuerdos cuando
aún tenía a mis padres y a Itachi conmigo. Cuando todavía conservaba un lugar al que
llamar hogar.

Extraño a nī-san, las tardes que pasábamos los dos juntos, sus toques en la frente y la paz
con la que crecí en ese entonces. Me es difícil aceptar que todo eso se me fue arrebatado;
todo por la culpa de unos tontos líderes que deseaban el poder. Tuve que vivir casi toda mi
vida bajo una mentira de mi hermano y cuando me enteré de la verdad ya era demasiado
tarde.

Pensé que ya no podría tener una segunda oportunidad para querer; y aquí estoy,
intentando olvidar todos mis pecados, estando a tu lado. Sanando heridas que permanecen
abiertas, con el miedo de que todo se derrumbe otra vez.

Mamá una vez me dijo que las cosas buenas tardan en venir.

Al principio no le había entendido mucho. Ella intentó explicarme: que a pesar de las
dificultades podemos seguir adelante y recibir nuestra recompensa, pero mi poca capacidad
para razonar de ese entonces no era suficiente. No le había prestado demasiada atención a
sus palabras.

Después de que ella se fuera intenté bajo todos los medios aferrarme a sus palabras.
Quería olvidarme de la masacre de mi clan, fue imposible. De verdad quise empezar de
nuevo.
La oscuridad hizo una vez que me sintiera incómodo, ya que en su momento representó
una de las noches más horribles de mi vida. Con el tiempo que pasaba, llegué a
acostumbrarme. Aprendí a vivir con eso. La oscuridad empezaba a albergar en mí, pero en
vez de dejar que desaparezca, cometí el error de que me invadiera, como si se tratara de
una débil llama que se convertía en fuego abrasador para acabar con todo a su paso.

Aprendí a adaptarme a todo tipo de situaciones, sin embargo, como cualquier ser humano,
no soporté vivir así. Por las malas tuve que coexistir con la soledad.

Incluso en los momentos más extremos, solo había alguien que había logrado implantarse
en mi vida: Kaede. Como si se tratara de hiedra, había resistido mi frialdad. Y por algún
motivo, no fuí capaz de evitar echar raíces hasta quedar cubierta de ella. Cosas de Uchiha
seguro.

Había aceptado la posición de quedarme solo para siempre debido a mis pecados que
cometí en su momento. Estaba dispuesto a hacerlo, no obstante ella me hizo cuestionar esa
decisión. Y siendo completamente sincero, su presencia me desorientaba.

Con las sonrisas más pequeñas y el roce más ligero de sus dedos, mi corazón daba un
vuelco salvajemente contra el pecho. Era una sensación tan desconocida que tenía miedo
de sus implicaciones.

En teoría, sabía lo que significaba este sentimiento, pero me negaba a reconocerlo. Sin
embargo, eso no me impidió pasar la mayor parte del tiempo con Kaede. Fue tan egoísta de
mi parte que soy muy consciente de ello, razón por la cual sentía que la culpa inundaba mis
sentidos.

Todos estos pensamientos pasaban por mi mente mientras caminaba con ella en silencio
después de cenar juntos.

Por el rabillo del ojo, vi como sus labios se movían mientras hablaba. Pero no te estaba
escuchando en absoluto. Mi mente estaba en otra parte, y seguramente no estaba en un
buen lugar.

—Oye.

Rápidamente detuvo sus palabras ante el tono que usé. Me dio una mirada curiosa.

Podía sentir mi corazón tartamudear ahora que dirigía su atención únicamente a mí. Pero
tenía una mirada tan inocente en los ojos que al instante me sentí indigno de ella.

—Deberíamos dejar de vernos.

Inmediatamente frunció el ceño, pero no habló; lo que la incitó a continuar hablando.

—¿Por qué?
—Tú eres… —comencé a decir, pero no sabía qué decir en realidad. Así que me conformé
con lo que solía decir—: Molesta.

Incluso yo me sorprendí ante la frialdad que usé, pero no me atreví a retractarme. Solo me
armé de valor mientras observaba lo que harías a continuación.

Francamente, no sabía lo que esperaba que hiciera o dijera, pero definitivamente no


esperaba verla levantar una ceja sin impresionarse.

—Sasuke, siendo sincera, esperaba algo más profundo.

Tenía una mirada impasible en mi rostro. Simplemente con observarla bastaba para saber
que se dio cuenta del cambio en mis movimientos, dando a entender que estaba sintiendo
una ráfaga de emociones. Se suavizó enseguida. Con el tono más suave que pudo reunir,
dijo: —Sé que tienes muchas cosas en mente... Y puede ser aterrador revelarte ante
alguien, pero si alguna vez necesitas a alguien que te escuche, aquí estoy ¿sabes?

Por una fracción de segundo, contemplé decirte todo lo que quería decir, pero lo que salió
de mi boca fue un silencioso: —Eres demasiado buena para mí.

Por muy bajo que fuera el tono, lo escuchó claramente.

—¿Qué quieres decir, Sasuke?

Aparté la mirada.

—Hice muchas cosas de las que me arrepiento… Tengo muchos pecados acumulados.

—Lo sé.

—No, no lo sabes —expreso—. Soy repulsivo. Si supieras todas las cosas que hice, dudo
que te hubieras acercado a mí en primer lugar.

Escaneó mi perfil lateral y frunció el ceño. Seguro pensó todo lo contrario, que solo me veía
como un tipo perdido, roto y sin futuro. Era típico de ella.

Sé que Kaede tiene sus razones para estar conmigo. Me lo dijo cuando nos estábamos
quedando en un lugar de reposo, mientras esperaba a dormirme.

Su madre era Uchiha y su padre un civil normal y corriente. Vivían apartados del clan para
evitar problemas con sus miembros, porque conocían cómo eran en el fondo. Lo entiendo,
seguro yo hubiese hecho lo mismo.

La mamá de Kaede solía ir a la aldea para asegurar el estado de los Uchiha o solo
visitarlos. Kaede y su papá siempre la esperaban. Hasta que llegó el día en que no regresó.
Ella no podía dejar a su papá porque sufría una enfermedad. Desgraciadamente se quedó
sola. Kaede, cómo cualquier otro niño inocente, esperó a que su madre volviera para que la
pudiera ayudar. Nunca lo hizo.
Y todo por culpa de…

Sacudí la cabeza evitando desconcentrarme ante la conversación.

Continuó: —Entonces dime todas las cosas horribles que hiciste, y déjame quererte de
todos modos.

Las palabras salieron de la boca con tanta facilidad que estoy seguro no se le ocurrió que
acababa de confesarme sus sentimientos mientras me tenía al frente. No hubo segundas
conjeturas ni dudas, solo sentimientos genuinos que se dieron a conocer.

Sí me sorprendió tu declaración. Si bien estaba seguro de que sentía algo por ti, nunca se
me había ocurrido que tú sintieras lo mismo por mí.

—Lo siento, pero no podemos… —Me quebré—. No quiero que te hagas pasar por todos
los horrores que vienen con los Uchiha. Tú misma debes saberlo. Te mereces el sol, pero
conmigo, la lluvia siempre va a llegar. Nunca podré darte una vida pacífica.

—Escucha, Sasuke. No me importa, ¿de acuerdo? Los dos hemos pasado por malos
momentos por separado, pero algún día, si voy a pasar por cosas peores, prefiero que sea
contigo que solo.

—Yo no… yo no te merezco —susurro—. Eres demasiado buena… Solo mancharía tu


nombre si vas a estar asociado conmigo. Solo voy a desperdiciar tu honor… Te mereces a
alguien mejor, nunca seré lo suficientemente bueno para ti.

Dio un paso adelante y levantó la mano para acunar mi rostro. La miré, el miedo y la duda
eran evidentes en sus ojos. Por un tiempo no habló. En cambio, nos miramos el uno al otro
por más tiempo. Mirando a través de sus ojos, de alguna manera me sentí más tranquilo.

—No quiero a alguien mejor, te quiero a ti, Sasuke.

Eso fue todo lo que se necesitó para derribar todas mis preocupaciones. Era increíble como
por tan poco tiempo que pasamos juntos tuvimos un vínculo para mantenernos firmes ante
el mundo. Ella me liberó, y yo también lo hice. De alguna manera triunfamos, salvándonos
de un triste final.

Por primera vez en mucho tiempo, vi un atisbo de luz en mi vida. Y vino en forma de ti.

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