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Desafíos del Campo Indio en Santa Cruz

Este documento describe la evolución del yacimiento gasífero Campo Indio en Argentina. Inicialmente, su desarrollo se enfocó en sectores occidentales de mejor permeabilidad, pero desde 2015 la compañía CGC aceleró el desarrollo de areniscas tight en el este mediante nuevas técnicas. Actualmente se mantienen producciones de 2 MMm3/d y se identifican nuevas oportunidades.
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Desafíos del Campo Indio en Santa Cruz

Este documento describe la evolución del yacimiento gasífero Campo Indio en Argentina. Inicialmente, su desarrollo se enfocó en sectores occidentales de mejor permeabilidad, pero desde 2015 la compañía CGC aceleró el desarrollo de areniscas tight en el este mediante nuevas técnicas. Actualmente se mantienen producciones de 2 MMm3/d y se identifican nuevas oportunidades.
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CAMPO INDIO - DESARROLLO Y NUEVOS DESAFIOS EN UN CAMPO MADURO DE


TIGHT GAS

Conference Paper · April 2024

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2 authors, including:

Martín Irigoyen
Compañía General de Combustibles (CGC)
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CAMPO INDIO
Desarrollo y Nuevos Desafíos en un Campo Maduro de Tight Gas, Cuenca Austral,
República Argentina

Martín Irigoyen, CGC, [email protected]; Ignacio Foschiatti, CGC,


[email protected]; Sergio López, CGC, [email protected]; Mauricio Rosato,
CGC; [email protected]; Martin Mallea, CGC, [email protected]; Martín
Cevallos, CGC, [email protected]

Palabras claves
Tight gas, Formación Magallanes, Cuenca Austral
Resumen
El yacimiento gasífero Campo Indio se ubica 150 km al noroeste de la ciudad de Río Gallegos,
Provincia de Santa Cruz, en la región morfoestructural de la Cuenca Austral denominada “Talud”.
Si bien el campo fue descubierto en 1994, las areniscas danianas (Paleoceno inferior) de ambiente
marino de plataforma interna de la Fm Magallanes inferior (intervalo informalmente denominado
“M1”) se consideraron un objetivo secundario hasta 2001.
Inicialmente, su desarrollo se enfocó en el sector occidental del yacimiento debido a la predominancia
de facies tight de baja productividad hacia el este. A partir del inicio de operaciones de CGC
(Compañía General de Combustibles), ocurrido a mediados de 2015, y hasta fines de 2018, se
perforaron 58 pozos que permitieron duplicar el área de explotación y aumentar la producción desde
0,6 MMm3/d a 4 MMm3/d.
Este trabajo describe la presente situación del campo, actualizando y complementando la información
publicada por CGC desde 2017.
En los últimos 4 años se perforaron 70 nuevos pozos, acelerando el desarrollo de las areniscas de baja
permeabilidad de la zona oriental. Además, se delinearon y explotaron acumulaciones periféricas,
ubicadas en el noreste y noroeste del campo, algunas de las cuales presentaron facies de alta
permeabilidad hacia el techo del reservorio, análogas al yacimiento aledaño Campo Boleadoras. De
esta manera, se logró mantener la producción actual en 2 MMm3/d.
Conforme avanzaba el desarrollo del campo se fueron optimizando operaciones, como la disminución
de los distanciamientos de los pozos monobore de 750 m a 450 m, la reducción del diámetro del casing-
tubing de 3 ½” a 2 7/8” para favorecer el acarreo de líquido asociado al gas y el aumento del tamaño
de las fracturas hidráulicas. Además, se probaron diferentes diseños en las fracturas para aumentar la
productividad: entre ellas se destacan el reemplazo de gel “crosslinkeado” por fluidos HVFR (High
Viscosity Friction Reducer) y reducción en los volúmenes de arena resinada utilizados.
Actualmente, el principal desafío consiste en continuar la explotación del yacimiento de manera
rentable con sectores donde la depleción supera el 50%. Por el contrario, las zonas con mayor presión
(70-90 kg/cm2) permiten continuar con la perforación de pozos infill (aceleración de producción). No
obstante, se han identificado nuevas oportunidades de extensión y desarrollo en otros sectores que
incluyen una zona tight con presión original en Campo Boleadoras (análoga a las facies de Campo
Indio Este) y un prospecto exploratorio identificado en la zona austral de Campo Indio. Asimismo, se
está evaluando la posibilidad de refracturar el reservorio “M1”, enfocándose en los niveles de menor
permeabilidad y mayor presión dentro de este, identificados a través de ensayadores de formación
(RFT).
Abstract
The gas field Campo Indio is located 150 km northwest of Río Gallegos city, Santa Cruz Province, in
the morphostructural region of the Austral Basin called "Slope". Although the field was discovered in
1994, the Danian (Lower Paleocene) sandstones of the lower Magallanes Formation (informally called
"M1") were considered a secondary target until 2001.
Initially, its development focused on the western sector of the field due to the predominance of tight
facies with low productivity towards the east. Following the start of operations by CGC (Compañía
General de Combustibles) in mid-2015 and until the end of 2018, 58 wells were drilled, allowing the
doubling of the exploitation area, and increasing production from 0.6 MMm3/d to 4 MMm3/d.
This work describes the current situation of the field, updating and complementing the information
published by CGC since 2017.
In the last 4 years, 70 new wells were drilled, accelerating the development of low-permeability
sandstones in the eastern zone. In addition, peripheral accumulations located in the northeast and
northwest of the field were delineated and exploited, some of which presented high-permeability facies
towards the top of the reservoir, like the adjacent Campo Boleadoras. In this way, current production
was maintained at 2 MMm3/d.
As the field development progressed, operations were optimized, such as reducing the spacing of
monobore wells from 750 m to 450 m, reducing the casing-tubing diameter from 3 ½" to 2 7/8" to
enhance liquid carryover, and increasing the size of hydraulic fractures. Different fracture designs were
also tested to increase productivity, including the replacement of crosslinked gel with High Viscosity
Friction Reducer (HVFR) fluids and reduction in the volumes of resin-coated sand used.
Currently, the main challenge is to continue the exploitation of the field profitably in sectors where
depletion exceeds 50%. On the other hand, areas with higher pressure (70-90 kg/cm2) allow for
continued drilling of infill wells (production acceleration). However, new extension and development
opportunities have been identified in other sectors, including a tight zone with original pressure in
Campo Boleadoras (analogous to the facies of Campo Indio Este) and an exploratory prospect
identified in the southern zone of Campo Indio. Additionally, the possibility of refracturing the "M1"
reservoir is being evaluated, focusing on the levels of lower permeability and higher pressure within
it, identified through formation testers (RFT).
Introducción
Los yacimientos productores de la Fm. Magallanes se encuentran en la región centro-sur de la
provincia de Santa Cruz (Cuenca Austral), formando parte de la denominada zona de "flexura" o talud
y a profundidades variables entre 2000 y 1400 metros por debajo del nivel del mar (Saccavino et al.,
2005).
El área de estudio (yacimiento gasífero Campo Indio) se ubica 150 km al noroeste de la ciudad de Río
Gallegos (Fig.1) y fue descubierto en el año 1994 con la perforación del pozo CI.x-1 por la compañía
Quintana, con la Fm Springhill (Valanginiano) como objetivo principal. De esta manera, el reservorio
de edad daniano de la Fm. Magallanes (informalmente denominado “M1” y en producción desde 1985
en el yacimiento aledaño Campo Boleadoras) quedó relegado hasta 2001, año en el que se registró la
sísmica 3D que abarca gran parte de la acumulación.
El pozo CI.a-23 (PCO, 2001), a través de un reacondicionamiento y fractura hidráulica en el año 2002,
fue el primero en producir del reservorio M1. Así, se inició un desarrollo hasta el año 2012 basado en
la perforación de 17 pozos y fracturamiento hidráulico de 9 pozos previos.
Durante la etapa de delineación y avanzada se identificó un notable deterioro en la permeabilidad del
reservorio hacia el sector oriental del yacimiento. En esta zona predominaron los ensayos sin entrada
o con escaso aporte y baja presión. Por lo tanto, el desarrollo inicial se focalizó en el sector occidental
del campo, donde las condiciones petrofísicas del reservorio permitieron obtener producciones
comerciales incluyendo, en algunos casos, ensayos pre-fractura de alrededor de 100 Mm3/d
(Cagnolatti y Miller, 2002; Saccavino et al., 2005).
Fig. 1 – Mapa de ubicación del área de estudio. CI: Campo Indio

En el año 2015, CGC tomó la operación del bloque y realizó un detallado análisis de la información
disponible en la zona oriental. Este incluyó la reinterpretación sísmica y petrofísica de pozos clave,
algunos con perfiles completos y cinco pozos con testigos corona.
De esta manera, en 2017 se inició un desarrollo acelerado de la zona tight perforando 22 pozos, y la
delineación de la zona norte mediante la perforación de 4 pozos de avanzada. Para ello, se
implementaron diferentes técnicas de perforación, estimulación y producción hasta lograr el desarrollo
rentable de estos reservorios de baja permeabilidad (Solanet y Melendo, 2017; Aimar et al., 2018;
Bruzzon et al., 2019; Cangini et al., 2021), alcanzando un pico de producción de 4,2 MMm3/d en
septiembre de 2019 (Fig. 2).
El presente trabajo describe la evolución del yacimiento, desde su desarrollo inicial hasta la actualidad,
donde el estado de madurez alcanzado obliga a plantear nuevas estrategias para seguir produciendo en
condiciones de depleción avanzada. Se exponen, además, nuevas oportunidades de extensión y
desarrollo que están siendo llevadas a cabo actualmente.

Relevancia de Campo Indio en la producción de gas en las concesiones de CGC (Cuenca Austral)
Fig. 2 – Hitos en la producción de gas de Campo Indio 2015 – 2023. A) Inicio de la perforación de la
zona de baja permeabilidad con el primer PAD de 3 pozos y el primer pozo horizontal B) Desarrollo
de la zona Norte convencional de Campo Indio C) Pico histórico de producción del yacimiento de
4223 Mm3/d.

Marco Geológico

El reservorio M1 se encuentra en la porción media del Miembro Inferior de la Fm. Magallanes, el cual
yace sobre la paleogeografía labrada por la discordancia de carácter erosivo “D3” (Maastrichiano
tardío, ~69 Ma) (Fig. 3). Dicha formación corresponde a una sucesión sedimentaria dominantemente
marina somera y clástica (paleoambiente de plataforma interna a media), que fue subdividida en
subsuelo en dos secuencias de 2do orden (Cagnolatti y Miller, 1998). Esta contiene a los reservorios
denominados M1 (Daniano), M2 y M3 (Maastrichtiano Superior), productores en diferentes
yacimientos en este sector de la cuenca (Saccavino et al., 2005).
El techo de la arenisca M1 está limitado por la discordancia regional post-daniana “D4”. Esta se
identifica en secciones sísmicas y de pozos como una superficie irregular, en partes canalizada, y sobre
la que se depositó un potente paquete de pelitas marinas.
De esta manera, el espesor preservado de la secuencia M1 está fuertemente controlado por el nivel
alcanzado por la discordancia D4, siendo los límites Este y Oeste de Campo Indio netamente erosivos.
En el yacimiento Campo Boleadoras, ubicado unos 3 km al Oeste de Campo Indio, el nivel de erosión
de D4 fue menor, lo que permitió preservar un mayor espesor del reservorio M1 y con permeabilidades
superiores en hasta dos órdenes de magnitud. De este modo, ambas acumulaciones responden a
trampas netamente estratigráficas compuestas de relictos erosivos (Fig. 4) (Aimar et al., 2018).

Fig. 3 – Columna estratigráfica del área de estudio (modificado de Buatois et al., 2011) y perfil tipo de
Campo Indio
Campo Boleadoras Campo Indio

Fig. 4 – Mapa de Espesor Neto (m) del Reservorio M1 en Yacimientos Campo


Boleadoras y Campo Indio

La estructura regional del tope del reservorio M1 está dada por un homoclinal que buza 0,5° hacia el
SSE con suaves espolones SO-NE y NO-SE, relacionados con relictos erosivos dejados por la
discordancia D4. Las fallas normales NO-SE atraviesan el reservorio con escaso rechazo y presentan
un rol secundario en el entrampamiento (Fig. 5).

Fig. 5 - Mapa Estructural en Profundidad al tope M1/D4 (msnm)


Caracterización del Reservorio M1

Litología - Petrofísica

M1 se compone principalmente de areniscas finas a muy finas, las cuales mayoritariamente se


clasifican como Arenitas Lítico-feldespáticas y Arenitas Líticas. No se observan estructuras
sedimentarias primarias debido a la intensa bioturbación presente en todo el intervalo.
Las facies convencionales presentan un mayor grado de selección, predominando las areniscas finas a
medias y permeabilidades de 10 – 100 mD. Por otro lado, en las facies de baja permeabilidad
prevalecen las areniscas muy finas, con menor grado de selección y una considerable participación de
la fracción limo en algunos niveles. Esto último produce una notable reducción de los tamaños de poro
y las gargantas porales, aumentando la tortuosidad del sistema y disminuyendo severamente la
permeabilidad (Aimar et al., 2018) (Fig. 6). Dichas condiciones habrían impedido una alta saturación
de gas durante el proceso de carga del reservorio debido a las elevadas presiones de desplazamiento o
umbrales que se requieren para que dicho proceso se lleve a cabo, por lo que los hidrocarburos
coexisten con una elevada Sw (saturación de agua). El hecho de que el campo no produzca agua libre
podría indicar que el agua presente en la roca es irreductible y/o que no se habrían alcanzado las
presiones capilares umbrales necesarias para movilizar agua libre (Rosbaco y Crotti, 2022).
Mineralógicamente, la fracción clástica se compone principalmente de feldespatos (plagioclasas) y de
líticos, mayormente de origen volcaniclástico y glauconita. El origen de la glauconita se asocia a pellets
fecales que sufrieron procesos de glauconitización, favorecidos por el microambiente subóxico que
genera la descomposición del contenido orgánico de estos (Odin and Matter, 1981; Ponce y Carmona,
2017).
Zona convencional

Zona tight

A B
Fig. 6 - A) PHI vs K en zona convencional y tight. Notar que, para un mismo valor de PHI, la K no
convencional es ≈ 2 órdenes de magnitud menor B) Aporte de la microporosidad (asociadas a la
fracción pelítica) a la porosidad total

La evaluación petrofísica (log analysis) de la zona no convencional requiere el uso de métodos no


tradicionales debido a diversos factores, tratados en detalle por Aimar et al. (2018).
Entre ellos, se destacan el efecto que ciertos minerales (difíciles de cuantificar) ejercen en las lecturas
de las herramientas de perfilaje. A modo de ejemplo, se puede mencionar que el contenido de K e Fe
en la glauconita (presente tanto como líticos y como matriz, y ocupando ≈ 5 - 10% de la fracción
clástica) e Fe en la pirita (presente hasta en ≈ 3%) afectan las lecturas de los perfiles de rayos gamma,
resistividad y densidad.
Además, de acuerdo con los análisis de Difracción de Rayos X (DRX) en muestras de testigos corona
de M1, el contenido de minerales de arcillas raramente supera el 15%. Sin embargo, la clorita es el
argilomineral más abundante (20-30%) y, debido a su alta capacidad de intercambio catiónico (CEC,
por sus siglas en inglés), tiende a reducir significativamente la resistividad de la formación y a exagerar
la separación de las curvas neutrón – densidad, sobreestimando así el cálculo de Sw y del volumen de
arcillas (Vcl), respectivamente. No obstante, otro elemento para considerar es el aporte de la fracción
limo a la microporosidad, por lo que resulta más conveniente cuantificar las fracciones finas como
“volumen de pelitas” (Vsh).
La experiencia adquirida demuestra que el par neutrón – densidad, complementado con el potencial
espontáneo (SP) y el análisis cualitativo del perfil de invasión, constituye la metodología más
apropiada para calcular el Vsh.
Por otro lado, y como se mencionó anteriormente, los rangos de la Sw calculada fueron validados por
el comportamiento de los pozos en producción, por los ensayos de Presiones Capilares y, en algunos
casos, con perfiles de resonancia magnética nuclear (RMN).
La Figura 7 presenta una interpretación petrofísica del pozo CI-28, ubicado en la zona tight de Campo
Indio, y los resultados de la petrofísica básica realizados en el testigo corona. El track “Granulometría”
(sexto, de izquierda a derecha) presenta los resultados del conteo granulométrico con lupa binocular.
Se observa una buena correlación entre las zonas de menor permeabilidad (último track), deflexión
hacia la derecha de la curva Neu-Den (en color violeta) y un incremento en la proporción de pelitas,
principalmente la fracción limosa (color rosado).

B C D
Fig. 7 A) Pozo tipo de la zona tight B) PHI: 22% - K: 0,29 mD C) PHI: 26,7% - K: 5,76 mD D) PHI:
16,9% - K: 0,12 mD
Expresión sísmica

Inicialmente, el desarrollo de Campo Indio fue guiado por la sísmica 3D adquirida en el año 2001, la
cual permitió orientar la prospección mediante extracciones de amplitud sísmica (Fig. 8).
En general, el reservorio está representado por un evento negativo que se amplifica y/o espesa en
condiciones de mayor espesor. No obstante, los sismogramas sintéticos muestran que en algunos
sectores el pico de amplitud negativo coincide con la base.
Actualmente, el análisis de geometrías sísmicas a escala de reservorio constituye la herramienta
prospectiva más adecuada (Aimar et al., 2018).

Campo Indio Norte

Campo Boleadoras

Campo Indio Este

Campo Indio Oeste

Fig. 8 - Mapa de Máxima Amplitud Sísmica Negativa

Estrategias de Perforación

A partir de 2017, la zona oriental de Campo Indio, de baja permeabilidad se desarrolló con pozos
verticales y dirigidos entubados con cañería única (monobore slimhole). Hacia los bordes del campo,
donde se reduce el espesor total del reservorio, se perforaron pozos horizontales estimulados con
fracturas múltiples (Bruzzon et al., 2019). Dado que el reservorio M1 es el único objetivo, ambos
diseños de pozos tienen la ventaja de que la terminación se realiza sin equipo de torre (terminación
rigless).

Pozos monobore
El diseño de los pozos monobore consiste en cementar el tubing de producción directamente contra la
formación, actuando el mismo de casing. De esa manera, se evita instalar un tubing con packer ya que
no hay diferentes capas para aislar entre sí y el fluido a producir es principalmente gas (Fig. 9).
Dado que no existe una doble barrera (casing por detrás del tubing) durante la etapa productiva, para
minimizar riesgos de contaminación de capas someras con gas de formación se decidió utilizar roscas
Premium con sello metal-metal y “levantar” el anillo de cemento para que se solape con la cañería
guía.
El desarrollo comenzó principalmente mediante pads de 3 pozos monobore direccionales con
trayectoria tipo “S” y entrando al objetivo con una inclinación máxima de 8-10°. Sus respectivas
bodegas se ubicaban a 4 m entre sí en el centro geométrico del triángulo formado por las coordenadas
de subsuelo. Así, se alcanzaron desplazamientos horizontales promedio al tope del reservorio de 400-
500 m. Para ello, es necesario que el KOP (kick off point) se realice lo antes posible en la cañería guía,
la cual tiene un diámetro de 8 ¾” o 9 ½” con casing de 7” y el zapato en el tramo tangente. La
verticalización se realiza durante la perforación de la fase aislación con 6 1/8” de diámetro.
Para la perforación de ambas secciones se utiliza un BHA (bottom hole assembly) direccional con
motor de fondo y bent housing (BH).
El avance del desarrollo del yacimiento redujo las locaciones disponibles para perforar pads de 3
pozos, por lo que se continuó con pozos verticales del mismo diseño slimhole y, en menor medida,
pads de 2 pozos.
Se redujo, además, el diámetro del casing-tubing de 3 ½” a 2 7/8” para mejorar la productividad de los
pozos, favoreciendo el acarreo del líquido y condensado asociado al gas, evitando así un ahogamiento
prematuro de los mismos.
Con el avance del desarrollo y del conocimiento del área tight se verificó que el área drenada por cada
pozo era menor al esperado, por lo que en los últimos años se redujeron los distanciamientos desde
750 m a 450 – 500 m. Esto condujo a prescindir de cierta información en zonas con suficientes datos,
optimizando las distintas operaciones. De esta manera, se simplificaron las carreras de perfilaje y se
eliminó el servicio de control geológico en algunos pozos infill o perforados en pads (Cangini et al.,
2021).

Fig. 9 – Esquema de pozo dirigido monobore slimholes


Pozos horizontales
La estrategia de perforación de pozos horizontales con múltiples etapas de fractura se basó en la mejor
economicidad de estos con respecto a los pozos verticales o dirigidos en las zonas con peores
propiedades petrofísicas. De esta manera, se incrementa la superficie de contacto con el reservorio,
aprovechando el bajo grado de estructuración y la ausencia de agua libre (Aimar et al., 2018; Cangini
et al., 2021).
El diseño de los pozos horizontales consiste en 3 secciones (Fig. 10):

Sección guía: se perfora vertical hasta 380 m aproximadamente con un trépano tricónico de 13 ½” y
BHA liso y se entuba en 9 5/8”. Posteriormente, se cementa hasta la superficie.

Sección intermedia: se perfora vertical en rotación hasta el KOP (≈ 1100 m) y luego comienza el
trabajo direccional con motor de fondo de 8 ¾” más bent housing con trayectorias “2D” hasta el
landing point, finalizando a 90°, dentro del reservorio. Este es identificado gracias al perfilaje LWD
(logging while drilling) y a la información suministrada por la cabina de control geológico. Finalmente,
se entuba en 7”.
En los últimos pozos horizontales perforados (fines de 2021) se implementó la técnica de soft-landing,
en la cual se termina de construir la curva con el RSS (rotary steerable system) dentro del reservorio,
realizando una tangente al landing point de unos 100 m y aumentando así la longitud del pozo expuesto
a la formación.

Sección horizontal: en esta sección se navegaban, en un principio, 800 m dentro del tercio superior del
reservorio (donde predominan las facies más productivas) con BHA direccional para favorecer la
limpieza del pozo y luego se realizaba un perfilaje a pozo abierto con cable asistido por sondeo. Con
la experiencia operativa e información adquirida en los primeros pozos, se decidió incrementar la
longitud a 1200 m (pasando de 10 a 16 etapas de fractura) y se eliminó la carrera de perfilaje.
La entubación se realiza con un liner de 4 ½” que se baja con el sondeo y se cuelga y empaqueta dentro
de la cañería intermedia de 7”. Este no requiere ser cementado ya que cuenta con una serie de camisas
separadas por packers que sellan contra la formación directamente. Una vez fijo el liner, se baja un
tie-back tubing de 3 ½” con la unidad de sellos para empaquetar dentro del colgador de 4 ½” (Cangini
et al., 2021).

Fig. 10 – Esquema de pozo horizontal

En abril de 2016, antes de comenzar con el desarrollo de Campo Indio, se realizó un estudio de
geomecánica a partir de imágenes acústicas, minifracs y análisis de los eventos de perforación. Si bien
la mayor parte de los datos evidenciaron una zona casi isótropa, en base a los breakouts incipientes del
pozo CI-50 se pudo establecer que la dirección del esfuerzo horizontal máximo (Sh máx) es N72°,
coherente con la tendencia regional (O-E). Por lo tanto, se determinó que la dirección perpendicular
(N162°) sería la más adecuada para navegar los pozos horizontales, dada la menor interferencia pozo
– fractura (Fig. 11A).
Posteriormente, en noviembre de 2018, se intentó obtener un dato adicional de la orientación de las
fracturas a través de la imagen microresistiva en el pozo CI-92. Para ello, se realizó un registro y, luego
del minifrac a pozo abierto, se repitió el registro. Se observó una fractura de 3 m de altura con rumbo
N75°, muy similar a lo previamente interpretado en CI-50 (Fig. 11B – 11C) (Bruzzon et al., 2019).
A

B C
Fig. 11A) Dirección de navegación de los pozos horizontales (NO-SE) – B) Orientación
de la fractura generada en el pozo CI-92 C) Imagen microresistiva mostrando la fractura
generada

Estrategias de fracturamiento hidráulico

El desarrollo sostenido de la zona de baja permeabilidad permitió una optimización y variación en las
estrategias de fractura.
Previo a 2017, se contemplaban las estimulaciones con 500 sacos de agente sostén. Luego, se decidió
incrementar de manera significativa este volumen hasta llegar a las 3000 bolsas en promedio para las
propuestas verticales o desviadas. Este aumento obtuvo resultados positivos en las producciones
iniciales de los pozos. Se trabajó en esta etapa en la determinación de caudales de bombeos óptimos,
ya que valores de 18 a 23 bpm producían incrementos súbitos de presión, lo que obligaba a redefinir
los programas durante la operación. Se decidió continuar los diseños con 14 a 16 bpm con el fin de
evitar arenamientos prematuros o screen out. Estas estimulaciones se realizaban con gel
“crosslinkeado” y concentraciones de arena de 7 u 8 ppg. Con el fin de evitar la devolución de propante
al ponerse los pozos en producción, se concluían los tratamientos con un 30% respecto del volumen
total con arena resinada. Este cambio también resultó positivo en el control de arena (Bruzzon et al.,
2019).
A partir de 2020, se comenzó a implementar en diseños el uso paulatino de HVFR (High Viscosity
Friction Reducer) como agente de transporte. Debido al alto peso molecular que poseen este tipo de
productos, se precisa también de agentes ruptores para reducir el tamaño del polímero. La principal
ventaja es que resulta en un fluido más limpio, que deja menor residuo de viscosidad en la fractura
generando un impacto negativo menor en la conductividad de esta.
Inicialmente, se limitaba su implementación para las concentraciones de hasta 3 ppg y luego se
continuaba con gel “crosslinkeado”. A partir de 2022, y gracias a los buenos resultados que se estaban
obteniendo en experiencias en otros yacimientos de CGC, se decidió fracturar todos los pozos con el
100% de HVFR, salvo algunos casos puntuales en los que se utilizó el sistema anteriormente
mencionado. Los resultados fueron óptimos, obteniéndose estimulaciones con caudales de alrededor
de 20 bpm y concentraciones de HVFR no mayores a 5 gal/Mgal en los últimos steps de las
operaciones.
Paralelamente, en 2021, se visualizó otra oportunidad de mejora en la economicidad de las
terminaciones con el uso de arena nacional. Con este propante, se ensayaron las dos posibilidades en
los esquemas de bombeo respecto del sand control que ya se venían realizando en la compañía. Uno
contemplaba el uso de arena resinada en las etapas finales, mientras que el otro consistía en el uso de
100% del propante nacional mencionado, con el adicionamiento al final de resina específica, que luego
con tiempo de curado, lograba una buena consolidación de la fractura. Ambos resultaron efectivos. En
los últimos años se estuvo trabajando en la optimización del porcentaje de resina específica intentando
disminuirlo. Se ha conseguido disminuir dichos valores del 30 al 18% con pozos de la campaña actual
ya en producción sin evidencia significativa de arena en las instalaciones superficie (Fig. 12).
Actualmente, debido a la avanzada depleción encontrada, se están intentado optimizar los diseños de
fracturas. Debido a la menor energía de fondo, se está trabajando en diseños con menor volumen de
agua bombeado y buscando disminuir la cantidad de gel utilizado tratando de disminuir la viscosidad
residual remante en fondo. Incluso se está incursionando en fractura asistidas con nitrógeno.

Fig. 12 - Programa de fractura para un pozo de la campaña actual con 18% de sacos con resina
específica y 100% de HVFR.

Sistema de Captación y Producción de Yacimiento

En las primeras etapas de desarrollo de la zona de menor permeabilidad del yacimiento, la captación
inicial de los pozos se daba en media presión (presión promedio de boca de pozo rondando los 40
kg/cm2). Posteriormente, conforme con la declinación de la producción, se cambiaba la misma a baja
presión considerando una presión promedio en boca de unos 15 kg/cm2 (Bruzzon et al., 2019).
El desarrollo intensivo del campo, que contempló la perforación de 70 pozos en los últimos cuatro
años (a la actualidad se poseen 127 en producción efectiva de gas), requirió una mejora de las
instalaciones de superficie. Se aumentó la capacidad de compresión en las baterías ya existentes y se
construyó otra adicional con deshidratación para poder captar los volúmenes obtenidos. El máximo
histórico producido fue de 4,2 MMm3/d en septiembre de 2019.

Maduración del campo

La declinación natural del campo, sumada al aumento en la depleción encontrada en las últimas
campañas, requirió un cambio en la forma de producir el campo. Actualmente la red de captación del
yacimiento se encuentra en baja presión en los distintos nodos, con presiones que varían entre los 15
y 10 kg/cm2 en los puntos más alejados. De esta manera, creció significativamente la necesidad de
compresión, instalando los mismos en prácticamente todos los colectores de campo y las baterías. Para
estos equipos, la presión de succión promedio ronda los 8 kg/cm2. Adicionalmente, se colocó
compresión en boca de pozo con presiones rondando los 3 a 5 kg/cm2, aumentando el parque de
compresión en un 40%.
El fenómeno de carga líquida, por el cual los pozos con bajo caudal tienden a ahogarse, cobra especial
relevancia ya que es un gran causante de mermas de producción. Este efecto depende, entre otros
factores, de la presión de boca, las instalaciones de fondo y de la escasa fluencia. Para las condiciones
actuales, el caudal de Turner (o crítico) oscila alrededor de los 20 Mm 3/d. La instalación de equipos
de medición continua a través de placa orificio permitió observar este efecto de ahogue hasta en cuatro
oportunidades en un lapso de 24 horas. En conjunto con el trabajo de optimización de presiones en la
red de captación se probó la tecnología de barras espumantes (o “velas”, como se conocen
coloquialmente). Se realizaron pruebas con varios tipos de barras para distintos porcentajes de agua y
condensado, encontrándose que el tipo de vela adecuado variaba con el tiempo en algunos casos.
Debido al aumento de pozos que necesitaban asistencia, se intentó el uso de dispensadores automáticos
de velas, configurables por tiempo o presión. Al poder almacenar un buen número de barras
espumantes resultaba en una menor necesidad de estimulación manual. Sin embargo, se decidió no
implementarlos dado que la producción de arena en algunos casos trababa los mecanismos o bien, el
agua proveniente del pozo “derretía” las velas pegándolas entre sí, no permitiendo una correcta
dispensación de estas. Se mantuvo la estimulación puntual para estos casos.
De esta manera, dado el éxito que tuvo dicho sistema, se implementó la utilización de capilares en éste
y otros yacimientos de gas de la compañía. Este sistema consiste en inyectar de forma líquida en fondo
un espumante de forma de alivianar la columna de carga líquida que contrapresiona los punzados. Los
resultados obtenidos fueron satisfactorios y a la actualidad se continúan realizando campañas de
instalación de este sistema. Esto permite mantener aporte de gas continuo del pozo, minimizando las
mermas de producción. Debe tenerse especial cuidado con los caudales de químicos bombeados para
no lograr el efecto contrario al deseado. El tiempo de desintegración de la espuma generada también
es otro factor para tener en cuenta, ya que puede interferir con el correcto funcionamiento de los
scrubbers integrados en los compresores. Dado que el flotante no sube debido a la baja densidad de la
espuma, el equipo no realiza el ciclo de descarga de líquidos e ingresa la misma al compresor.
La condición climática es otro de las principales causales de downtime. Los inviernos fríos que se
encuentran en la provincia de Santa Cruz (con temperaturas que pueden alcanzar hasta los -20 °C),
propician la formación de hidratos de metano. Este problema se intenta mitigar con inyección de
metanol en boca de pozo. Se está trabajando actualmente en la medición de variables y en modelos de
inteligencia artificial para intentar predecir la formación de estos. En verano, por otro lado, si bien las
temperaturas no son excesivas, pueden generar ocasionalmente paros de compresión por alta
temperatura de descarga en los equipos.
Por último, cabe mencionar que la depleción trae aparejada no sólo menores presiones estáticas de
fondo sino también menores caudales iniciales de producción. Esto, sumado a la declinación natural,
implica una necesidad más temprana de estimulación debido a carga líquida, a diferencia de años
anteriores, ya que los pozos arriban más temprano a caudales de Turner.

Situación Actual de Campo Indio y Nuevas Oportunidades de Desarrollo

Durante los años 2018 y 2019 se continuó con el desarrollo perforando 54 pozos, de los cuales 10
fueron horizontales, mayormente en las zonas de menor espesor inferido. Además, se desarrolló la
zona noroeste convencional con pozos verticales y excelentes resultados (Fig. 13). Se descubrió,
además, una acumulación gasífera satélite hacia el NE, aislado de la zona principal. De esta manera,
se alcanzó un pico de producción en Campo Indio de 4,2 MMm3/d.

Fig. 13 – Correlación de pozos estratigráfica en la zona convencional de Campo Indio, horizontalizado


a un marker cercano a la base de M1. La discordancia D4 obliteró completamente las facies productivas
en CI.a-1006 y CI.a-1005. Por el contrario, CI-1014 tuvo una IP: 390 Mm3/d – PBP: 80 kg/cm2. En
rojo se presenta el cruce de gas de las curvas densidad - neutrón.

Desde 2020 y hasta la actualidad (julio de 2023), el campo se encuentra en una etapa madura de
“Consolidación” (Cangini et al., 2021), en la que se han perforado 50 pozos (12 de ellos durante el
presente año), con una producción actual de 2 MMm3/d (Fig. 14).
En 2021 se actualizó el modelo geológico estático 3D distribuyendo la Sw por facies. Así, se calculó
un GOIS (gas original in situ) de 820 BCF (billion cubic feet), lo que representa un incremento del
85% respecto del volumen in situ certificado en el proceso de Reservas del año 2015.
Inicio de Delineació Desarrollo Declinación
Operación n

Fig. 14 – Etapas de explotación por CGC de la zona de baja permeabilidad y la zona norte
convencional del yacimiento Campo Indio en el período 2016 – 2023.

En la etapa actual, la rentabilidad y factibilidad operativa de las propuestas son constantemente


desafiadas por la significativa depleción encontrada: 40-60% (≈ 60 – 80 kg/cm2). Por lo tanto, se
intentan optimizar todas las operaciones: simplificar carreras de perfilaje, prescindir del control
geológico en pozos infill, disminuir frecuencias de muestreo para aumentar ROP, rediseñar los
programas de estimulación, etc.
Además, se está considerando refracturar el reservorio M1, intentando contactar los niveles con menor
permeabilidad y mayor presión dentro de este (Fig. 15).

Fig. 15 – Evaluación petrofísica del pozo infill CI-126d, perforado en mayo


de 2023 en la zona tight. Los puntos negros del tercer track muestran la
significativa variabilidad de presiones estáticas.
Junto con la perforación infill, actualmente se están evaluando áreas marginales y/o con mayor riesgo
que habían quedado relegadas en el pasado.
En este sentido, en 2022 se perforó el pozo CBo-41, en Campo Boleadoras. Si bien se estimaba (a
través de gradientes de presión estáticos), que las facies convencionales de este yacimiento tenían una
presión de solo 20 kg/cm2, el objetivo fueron las facies basales tight, análogas a las de Campo Indio
Este y con presión original. Estas habían sido probadas en 2019 por el pozo CI-1027 y mantuvieron
una producción estable de 28- 30 Mm3/d por alrededor de un año (Fig. 16). Efectivamente, CBo-41
encontró una presión de 130 kg/cm2 en facies de baja permeabilidad, pero la producción nunca superó
los 10 Mm3/d post-fractura (≈ 3000 bolsas). Sin embargo, dado que el área de estudio tendría un
potencial interesante (≈ 60 BCF), se está evaluando la perforación de un tercer pozo en el área para
continuar delineando la zona norte de la acumulación.

CBo.e-4 CBo-36 CBo-41 CI - 1027


A 1210 m
B
1644 m 1354 m

M1 convencional
≈ 20 kg/cm2
(MBAL + GPE) M1 tight ≈
130 kg/cm2
D4/Tope M1 (RFT + GPE)

M1
Marker (horizontalizado)
A B

Base M1

Fig. 16 – Correlación de pozos estratigráfica en la zona oriental de Campo Boleadoras, horizontalizado


a un marker cercano a la base de M1.

En el año 2019 se perforó el pozo exploratorio CBoS.x-1 con la Fm. Springhill como objetivo, en la
zona austral de Campo Indio - Campo Boleadoras, y fuera de la anomalía de amplitud del reservorio
M1. Este pozo presentó al reservorio cretácico superior con un espesor similar al resto de los pozos de
la zona, pero con manifestación de hidrocarburos sólo en el techo (Fig. 17).
Este hecho, sumado a una mayor relación agua/gas y/o a problemas de carga líquida en varios pozos
del área, permitió inferir en la zona sur la presencia de un contacto gas-agua en ≈ -1158 mbnm. Si bien
la profundidad a la que se encuentra el GWC (contacto gas-agua, por sus siglas en inglés) puede
depender de la calidad del reservorio, el valor identificado es generalmente coincidente con el límite
sur de la anomalía de amplitud.
Recientemente se propuso la perforación del pozo exploratorio CIS.x-1 en el extremo austral del
yacimiento (estrella amarilla en la Fig. 18). Este fue identificado principalmente mediante la anomalía
de amplitud negativa y las truncaciones erosivas de M1. Se encuentra limitado por fallas normales
planares de rumbo NO-SE que conectan el nivel M1 con la roca madre (Fm Margas Verdes – PAI
inferior), las cuales se interpretan como potenciales vías de migración, siendo secundaria su
participación en el entrampamiento.
CI-39 CI-29 CI-40 CBoS.x-1

A B

Fig. 17 – Correlación de pozo estructural en la zona austral de Campo Indio. Notar la disminución de
la resistividad y la ausencia del cruce de gas densidad – neutrón en la parte inferior de M1 en los pozos
ubicados dentro de la anomalía (CI-39, CI-29 y CI-40).

Fig. 18 – Mapa de Máxima Amplitud Negativa. Propuesta de pozo


exploratorio 2023: CIS.x-1: - CBoS.x-1: Pozos de la Fig. 17
ubicados en la anomalía de amplitud:

Conclusiones

Cuando CGC comenzó las operaciones en el yacimiento Campo Indio (año 2015), se habían perforado
alrededor de 30 pozos, la gran mayoría de ellos en el sector occidental del campo, con buenas
propiedades petrofísicas.
El estudio detallado de la información disponible de los escasos pozos del sector oriental y la
reinterpretación sísmica permitió identificar un interesante potencial del tipo tight gas sands.
En 2017 comenzó una etapa de perforación continua que involucró la perforación de pozos pilotos
verticales y horizontales para probar diferentes geometrías de fractura. En paralelo, la perforación de
pozos de avanzada y delineación lograron triplicar el área productiva del campo.
Conforme avanzaba el conocimiento del yacimiento se fueron probando diferentes estrategias, como
la disminución de los distanciamientos entre pozos, la utilización de casing-tubing de 2 7/8” en lugar
de 3 ½” y el aumento en la longitud de los tramos horizontales.
Esto último permitió aumentar las etapas de fractura de 10 a 16 en cada pozo horizontal, los cuales
utilizaban un sistema de terminación a pozo abierto con packers y camisas activadas con sistema ball
droping. Además, en el caso de los pozos verticales y dirigidos, las diferentes optimizaciones
implementadas incluyeron el aumento de los sacos bombeados de 500 a 3000 en promedio, se
reemplazó gradualmente el gel “crosslinkeado” por fluidos HVFR, se variaron las cantidades de arena
resinada o con resina específica y se comenzó a utilizar arena nacional.
En cuanto a la estrategia de Producción, inicialmente la captación se daba en media presión (presión
promedio de boca de pozo ≈40 kg/cm2), la cual se cambiaba a baja presión (≈15 kg/cm2) conforme con
la declinación.
El desarrollo intensivo del campo requirió ampliar la capacidad de las instalaciones de superficie. Se
incrementó la capacidad de compresión en las baterías existentes y se construyó otra adicional con
deshidratación para poder captar los volúmenes obtenidos. Asimismo, se aumentó significativamente
la cantidad de equipos compresores y se masificó el uso de barras espumantes y capilares para mitigar
el efecto de carga líquida. El máximo histórico producido fue de 4200 Mm3/d en septiembre de 2019.
En la etapa actual, el principal desafío consiste en continuar la explotación del yacimiento de manera
rentable con una presión de reservorio variable generalmente entre 60 y 80 kg/cm2. No obstante, se
han identificado nuevas oportunidades de extensión y desarrollo en otros sectores que incluyen una
zona tight con presión original en Campo Boleadoras y un prospecto exploratorio identificado en la
zona austral de Campo Indio, el cual será perforado próximamente.
Asimismo, se está evaluando la posibilidad de refracturar el reservorio “M1” enfocándose en los
niveles de menor permeabilidad y mayor presión dentro de este, identificados a través de ensayadores
de formación (RFT).

Referencias

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Hidrocarburos, IAPG, Mendoza, Argentina.

Bruzzon, M., Cremonini, A., Melendo, F., Vega Sainz, J., 2019, “Estimulación hidráulica de pozos
verticales y horizontales en el desarrollo de un yacimiento de baja permeabilidad en Cuenca Austral”.
VII Congreso de Producción y Desarrollo de Reservas, IAPG, Mar del Plata, Argentina.

Buatois, L. A., L. L. Saccavino, and C. Zavala, 2011, “Ichnologic signatures of hyperpycnal flow
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C. Zavala, eds.,Sediment transfer from shelf to deep water—Revisiting the delivery system: AAPG
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Cagnolatti, M. y Miller, M., 2002, “Los reservorios de la formación Magallanes: Rocas reservorio de
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Jait, D., Cevallos, M., Molinari, M. L., Cangini, A., Cattapan, F. Vega, V.,2018, “Exploración y
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Rosbaco, J., Crotti, M., 2022, “La Física de los Reservorios de Hidrocarburos. Tomo I: Rocas, Fluidos,
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Solanet, F., Melendo, F., 2017, “Optimización económica a través del re-diseño de pozos en un campo
tight gas marginal”. III Congreso Latinoamericano y del Caribe de Perforación.

CV Autores principales:
MARTÍN IRIGOYEN
Licenciado en Geología, UNLP (2012). Entre 2012 y 2021 trabajó como Geólogo de Desarrollo en la
Cuenca del Golfo San Jorge, en la compañía Sinopec Argentina.
En 2013 realizó una Especialización en Geociencias Aplicadas a la Exploración y Desarrollo de los
Hidrocarburos en el Instituto Argentino del Gas y del Petróleo (FIUBA). En 2019 realizó un Máster
en Geología Aplicada a los Recursos Energéticos en la Universidad de Granada (España), por medio
de una beca otorgada por el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación.
Desde 2021 trabaja como Geólogo de Desarrollo en CGC en el yacimiento de tight gas Campo Indio,
en la Cuenca Austral.

IGNACIO FOSCHIATTI

Ingeniero en Petróleo, ITBA (2020). En 2019 trabajó como pasante para Ingeniería de Reservorios en
CGC. Luego, continuó su formación en la misma compañía en Ingeniería de Producción con base en
Río Gallegos. Actualmente trabaja como Ingeniero de Reservorio en el yacimiento de tight gas Campo
Indio, en la Cuenca Austral.

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