Historia y características del cubismo
Historia y características del cubismo
Pablo Picasso, iniciador del cubismo, retratado por Juan Gris, 1912, óleo sobre lienzo, 93,3 x
74,4 cm, Instituto de Arte de Chicago.
El cubismo fue un movimiento artístico desarrollado entre 1907 y 1917, creado por Pablo
Picasso y Georges Braque, continuado en sus albores por Jean Metzinger, Albert Gleizes, Robert
Delaunay, Juan Gris, María Blanchard y Guillaume Apollinaire.1Es una tendencia esencial, pues da
pie al resto de las vanguardias europeas del siglo XX. No se trata de un ismo más, sino que es
considerado la ruptura definitiva con la pintura tradicional.
El término cubismo fue acuñado por el crítico francés Louis Vauxcelles, el mismo que
había bautizado a los fauvistas motejándolos de fauves (fieras); en el caso de Braque y sus pinturas
de L'Estaque, Vauxcelles dijo, despectivamente, que era una pintura compuesta por «pequeños
cubos» y figuras geométricas. Se originó así el concepto de «cubismo». El cubismo literario es otra
rama que se expresa con poesías cuya estructura forma figuras o imágenes que ejemplifican el
tema, la rima es opcional y no tienen una métrica específica ni se organizan en versos.
Características
El cubismo es considerado la primera vanguardia, ya que rompe con el último
estatuto renacentista vigente a principios del siglo XX, la perspectiva. En los cuadros cubistas,
desaparece la perspectiva tradicional. Trata las formas de la naturaleza por medio de
figuras geométricas, fragmentando líneas y superficies. Se adopta así la llamada «perspectiva
múltiple»: se representan todas las partes de un objeto en un mismo plano. La representación del
mundo en donde pasaba a no tener ningún compromiso con la apariencia de las cosas desde un
punto de vista determinado, sino con lo que se sabe de ellas. Por eso aparecían al mismo tiempo y
en el mismo plano vistas diversas del objeto: por ejemplo, se representa de frente y de perfil; en
un rostro humano, la nariz está de perfil y el ojo de frente; una botella aparece en su corte vertical
y su corte horizontal. Ya no existe un punto de vista único. No hay sensación de profundidad. Los
detalles se suprimen, y a veces acaba representando el objeto por un solo aspecto, como ocurre
con los violines, insinuados solo por la presencia de la cola del mismo.
A pesar de ser pintura de vanguardia los géneros que se pintan no son tan nuevos, y entre ellos se
encuentran sobre todo bodegones, paisajes y retratos.
Se eliminan los colores sugerentes que tan típicos eran del impresionismo o el fovismo. En lugar de
ello, utiliza como tonos pictóricos apagados los grises, verdes y marrones. El monocromatismo
predominó en la primera época del cubismo, posteriormente se abrió más la paleta.
Con todas estas innovaciones, el arte acepta su condición de arte, y permite que esta condición se
vea en la obra, es decir, es parte intrínseca de la misma. El cuadro cobra autonomía como objeto
con independencia de lo que representa, por ello se llega con el tiempo a pegar o clavar a la tela
todo tipo de objetos hasta formar collages.
La obra resultante es de difícil comprensión al no tener un referente naturalista inmediato, y ello
explica que fuera el primero de los movimientos artísticos que necesitó una exégesis por parte de
la "crítica", llegando a considerarse el discurso escrito tan importante como la misma práctica
artística. De ahí en adelante, todos los movimientos artísticos de vanguardia vinieron
acompañados de textos críticos que los explicaban.
Historia
El cubismo tuvo como centro neurálgico la ciudad de París, y como jefe y maestro del movimiento
figura el español Pablo Picasso, tuvo como seguidores al español Juan Gris y los franceses Georges
Braque y Fernand Léger. El movimiento efectivamente se inicia con el cuadro Las señoritas de
Aviñón (Demoiselles d'Avignon) de Pablo Picasso. Como elemento precursor del cubismo destaca
la influencia de las esculturas africanas y las exposiciones retrospectivas de Georges Seurat (1905)
y de Paul Cézanne (1907).
Por otro lado, el imperialismo puso a Occidente en contacto con otras civilizaciones con un arte
propio y distinto del europeo. A través de diversas exposiciones, Picasso conoció la escultura
ibérica y la africana, que simplificaban las formas y, además, ponían en evidencia que la pintura
tradicional obedecía a una pura convención a la hora de representar los objetos conforme a las
ideas renacentistas de perspectiva lineal y aérea. Lo que parece actualmente excesivo a los
historiadores de arte es atribuir una influencia directa de las máscaras africanas con la
obra picassiana.
Todo ello no hubiera sido posible sin la aparición de la fotografía pues esta, al representar la
realidad visual de manera más exacta que la pintura, liberó a este último arte de la obligación de
representar las cosas tal como aparecen ante nuestros ojos y forzó a los artistas a buscarle un
sentido diferente a la mera transcripción a las dos dimensiones de la apariencia externa de las
cosas. La aparición del cubismo se ha relacionado, además, con otros tres hechos acontecidos en
esas décadas que revelan que las cosas pueden ser diferentes a como aparentan ser:
el psicoanálisis al evidenciar que pueden existir motivaciones más profundas para los actos y
pensamientos humanos; el interés por la cuarta dimensión, fruto de la revolución acaecida en la
geometría del siglo XIX; y la teoría de la relatividad, que revela que el mundo no es exactamente,
en su estructura profunda, como lo presentaba la geometría euclidiana.
Cubismo analítico o hermético (1909-1912)
En 1909 Braque y Picasso estrechan su amistad y consiguen desarrollar la nueva tendencia. Juntos
crearon las dos tendencias del cubismo. La primera es el cubismo analítico (1909-1912), en donde
la pintura es casi monocroma en gris y ocre. Los colores en este momento no interesaban pues lo
importante eran los diferentes puntos de vista y la geometrización, no el cromatismo. Fueron
elaborando un «nuevo lenguaje» que analiza la realidad y la descompone en múltiples elementos
geométricos. Los puntos de vista se multiplicaron, abandonando definitivamente la unidad del
punto de vista de la perspectiva renacentista. Se introducen en la pintura los «pasos», definidos
como ligeras interrupciones de la línea del contorno. Los volúmenes grandes se fragmentan en
volúmenes más pequeños. Entre las obras de esta fase del cubismo se encuentra el Retrato de
Kahnweiler (1910, Instituto de Arte de Chicago).
A este período también se le llama de cubismo hermético, pues por la cantidad de puntos de vista
representados, algunas obras parecen casi abstractas. Al hermetismo se llega porque los planos
acaban independizándose en relación al volumen de manera que es difícil decodificar la figuración,
reconstruir mentalmente el objeto que esos planos representan. El color no ayudaba, al ser
prácticamente monocromos y muchas veces convencionales, no relacionados con el auténtico
color del objeto. La imagen representada, en definitiva, era ilegible, casi imposible de ver, a no ser
por algunos objetos como una pipa, o letras de periódico, que permiten distinguir lo que se está
representando.
Es en esta fase cuando el cubismo se presenta en público. Pero no por obra de Picasso y Braque,
que exponían privadamente en la galería Kahnweiler, sino por otros pintores que conocieron la
obra de aquellos en sus talleres. Se presentaron al Salón de los Independientes de 1911. En su sala
41 aparecieron obras de Jean Metzinger, Albert Gleizes, Henri Le Fauconnier, Fernand
Léger y Robert Delaunay. Provocaron el escándalo y rechazo de público y crítica. Ello llevó a que se
construyera ya una obra doctrinal de primera hora explicando los hallazgos de la nueva tendencia.
Así, el primer estudio teórico del cubismo lo hicieron en 1912 Gleizes y Metzinger: Du
"Cubisme" («Sobre el cubismo»). Apollinaire, por su parte, escribió Les peintres cubistes («Los
pintores cubistas. Meditaciones estéticas») en 1913. Hubo otras adhesiones, como la de la
mecenas Gertrude Stein o los marchantes como Ambroise Vollard y Henry Kahnweiler. Otros
poetas, además de Apollinaire, defendieron el nuevo estilo: Pierre Reverdy y Max Jacob.
Además del rechazo de los tradicionalistas de la pintura, hubo posteriormente críticos que venían
de la propia vanguardia, centradas en dos problemas que planteaba el cubismo: su estatismo y su
adhesión a lo figurativo. En efecto, sobre todo los futuristas objetaron al cubismo que en sus obras
el movimiento estuviera ausente, siendo así que el mundo actual es esencialmente dinámico. Gino
Severini, a quien se considera el más cubista dentro del futurismo, lo criticó en Del Cubismo al
Clasicismo (1921), aunque con el tiempo (1960) reconoció que debía al cubismo gran parte de su
técnica. Algunos cubistas fueron sensibles a esta crítica y crearon obras influidas por el futurismo,
como hizo Marcel Duchamp con su primera versión de Desnudo bajando una
escalera (1911, Museo de Arte de Filadelfia, col. Arensberg). Por otro lado, aunque en su época no
resultaba fácil deslindar el cubismo de la abstracción, hoy resulta evidente que siguen sujetos a
una representación figurativa de las cosas reales. Se seguían representando sillas, botellas o
figuras humanas, aunque las descompusieran en planos y volúmenes geométricos. No se
apartaban de representar la realidad, sino que querían representarla en el cuadro con un nuevo
lenguaje.
El camino trazado por Picasso y Braque pronto fue seguido por los pintores Juan Gris (José
Victoriano González) y Louis Marcoussis, el primero influido por Picasso, el segundo por Braque.
Gris, tercer gran nombre del cubismo. Este madrileño malvivía en París dibujando para revistas y
periódicos. A partir de 1911 se interesó por el problema de la luz sobre los objetos, creando
cuadros con iluminación naturalista, en los que los rayos luminosos oblicuos y paralelos entre sí
inciden sobre formas rígidas, como puede verse en su Retrato de Picasso de 1912. Él mismo dijo
haber adoptado el cubismo «analítico», multiplicando los puntos de vista y usando colores vivos.
Para el año 1912, Braque y Picasso ya habían realizado collages, y Gris comenzó a introducir en sus
obras diversos materiales como la madera o la tapicería, bien imitándolos, bien pegándolos (El
lavabo, 1912).
Braque, por su parte, influyó en el polaco Marcoussis (Ludwig Markus). Más ortodoxo y menos
original que Gris, creó una obra con colores intensos y cercana a veces al futurismo. Comenzó en
1912 a trabajar el cubismo analítico, con obras como Naturaleza muerta con damero (1912),
Museo Nacional de Arte Moderno, Centro Georges Pompidou).
En El Portugués (1911) de Braque aparecen palabras y números, lo que abrió una nueva vía que
llevó al segundo período del cubismo, el cubismo sintético (1912-1914). Braque, que había sido el
primero en utilizar la caligrafía, y que más de una vez intentó imitar la madera o el mármol, fue
quien inició esta última fase del cubismo al realizar papier collés, pegando directamente papeles
decorados en la pintura. Picasso y Braque comenzaron a incorporar material gráfico como páginas
de diario y papeles pintados, técnica que se conoce como collage. En 1912 Picasso realizó su
primer collage, Naturaleza muerta con silla de paja (Museo Picasso, París), en el que añade al
lienzo pasta de papel y hule. El color es más rico que en la fase anterior, como puede verse en los
rojos y azules de Botella de Suze (1913, Saint Louis, Misuri, Universidad Washington). Estas obras
sintéticas son más simples, más sencillas de entender en cuanto a que son más figurativas, se ve
claramente lo que se pretende representar. Los objetos ya no se reducen a volúmenes y planos
expuestos en diversas perspectivas hasta ser irreconocibles, sino que se reducen a sus atributos
esenciales, a aquello que los caracteriza de manera inequívoca sin lo cual no serían lo que son. Por
ello, aunque reducido a lo esencial, queda claro en todo momento lo que son. Para representar los
objetos «tipo» de manera objetiva y permanente, y no a través de la subjetividad del pincel, se
recurre a lo que parece un ensamblaje. Los cuadros están formados por diversos materiales
cotidianos que se pegaban o clavaban a la tela, como tiras de papel
de tapicerías, periódico, partituras, naipes, cajetillas de cigarros o cajas de fósforos. El cuadro se
construye con elementos diversos, tanto tradicionales (la pintura al óleo) como nuevos (como el
papel de periódico). Los cafés y la música inspiraron estos bodegones. Otras obras de Picasso
pertenecientes a esta fase del cubismo sintético son El jugador de cartas (1913-14) o Naturaleza
muerta verde (1914). Braque realiza en esta época El clarinete (1913), el Correo (1913), Aria de
Bach (1913-14) o Violeta de Parma (1914).
Cubismo 1914-1919
En este período Juan Gris realiza una pintura más libre y colorista. Emblemática es su Place
Ravignan, naturaleza muerta ante una ventana abierta (1915), donde el exterior se representa a la
manera tradicional, con perspectiva renacentista, mientras que el interior de formas
deconstruidas y compuestas desde diversos puntos de vista con planos quebrados. Por su
parte, Marcoussis llega a la cumbre de su tarea creadora con obras más poéticas y personales
como Músico (1914, Galería Nacional de Washington, col. Chester Dale)
María Blanchard nunca llegó a la total descomposición de la forma pero dejó su manufactura en
forma de ricos colores. Su famosa "Mujer con abanico" (1916, Museo Nacional Centro de Arte
Reina Sofía), "Naturaleza muerta" (1917, Fundación telefónica) o "Mujer con guitarra" (1917,
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía) son ejemplos del intenso estudio que realiza sobre la
anatomía de las cosas, como señaló Ramón Gómez de la Serna y del peso del color en su pintura.
Tras esta etapa regresa a las técnicas figurativas donde queda impresa la influencia de las
vanguardias.
La Primera Guerra Mundial puso fin a la fase más creadora del cubismo. Muchos de los pintores
cubistas, al ser franceses, fueron llamados a la lucha (Braque, Léger, Metzinger,
Gleizes, Villon y Lhote). En la posguerra, solo Juan Gris siguió trabajando el cubismo más o menos
ortodoxo, aunque en un estilo más austero y simple, en el que los objetos quedaron reducidos a
su esencia geométrica. Marcoussis creó una obra más poética. Braque siguió trabajando en la
misma línea del cubismo sintético, con papel encolado. Nuevos pintores adoptaron un lenguaje
cubista, como María Blanchard. Pero la mayoría de los pintores hasta entonces cubistas,
empezando por el propio Picasso, fueron adoptando nuevas tendencias, como ocurre con
Duchamp y Picabia, que crearon el dadaísmo o Mondrian que se adhirió a la abstracción. El
cubismo, como movimiento pictórico, se puede dar por terminado hacia 1919.
El propio Pablo Picasso realizó esculturas cubistas. Escultores que crearon obras cubistas
fueron Alexander Archipenko, Jacques Lipchitz y Henri Laurens, además de los españoles Pablo
Gargallo y, sobre todo, Julio González, pionero en el uso del hierro gracias a la soldadura autógena,
lo que abrió todo un mundo de posibilidades a la escultura del siglo XX.
FUENTES: https://es.wikipedia.org/wiki/Cubismo
El Futurismo
El futurismo es el movimiento de las corrientes de vanguardia artística, fundado
en Italia por Filippo Tommaso Marinetti, quien redactó el Manifiesto del Futurismo, publicado el 5
de febrero de 1909, en el diario Gazzetta dell'Emilia de Bolonia.
Historia
El futurismo surgió en Milán, Italia, impulsado por Marinetti. Este movimiento buscaba romper
con la tradición, el pasado y los signos convencionales que la historia del arte consideraba
como elementos principales a la poesía, el valor, la audacia y la revolución, ya que se
pregonaba el movimiento agresivo, el insomnio febril, el paso gimnástico, el salto peligroso y
la bofetada irreverente. Tenía como postulados: la exaltación de lo sensual, lo nacional y
guerrero, la adoración de la máquina, el retrato de la realidad en movimiento, lo objetivo de lo
literario y la disposición especial de lo escrito, con el fin de darle una expresión plástica.
Rechazaba la estética tradicional e intentó ensalzar la vida contemporánea, basándose en sus
dos temas dominantes: la máquina y el movimiento. Se recurría, de este modo, a cualquier
medio expresivo (artes plásticas, arquitectura, urbanismo, publicidad, moda, cine, música,
poesía) capaz de crear un verdadero arte de acción, con el propósito de rejuvenecer y
construir un nuevo orden en el mundo.
El futurismo es un movimiento fundamentalmente italiano. El poeta italiano Marinetti recopiló y
publicó en el diario francés "Le Figaro" los principios del futurismo en el Manifiesto futurista el
20 de febrero de 1909. Al año siguiente los artistas italianos Giacomo Balla, Umberto
Boccioni, Carlo Carrà, Luigi Russolo y Gino Severini firmaron el Manifiesto de los pintores
futuristas.
El futurismo procede directamente del cubismo,1 incluso los primeros cuadros, son de pleno
derecho, cubistas, pero evolucionan rápidamente hacia una estética diferenciada, debido a su
obsesión por representar la velocidad. Además, incluso la línea que utilizaban procedía
directamente del Divisionismo.
El futurismo es el primer movimiento artístico que se organiza como tal, se reconoce y se
define en 1909 a través del Manifiesto futurista. Se busca el escándalo, se admira la velocidad
y la tecnología, las señas de identidad del mundo moderno y pretende romper con el pasado.
Nada del pasado merece la pena ser conservado. Condenan los museos, a los que
consideran como cementerios. Pretenden, y valoran, la originalidad por encima de todo.
Sus obras se caracterizan por el color y las formas geométricas, y la representación del
movimiento y la velocidad, para ello representan los objetos sucesivamente, pintándolos en
varias posiciones, o emborronándolos, un código que se ha popularizado en los cómics y los
dibujos animados. Tienden a utilizar colores puros. El futurismo llegará a la abstracción a
través del rayonismo.
Los futuristas eran además muy patrióticos. Por su carácter agresivo -"No puede haber belleza
sin lucha"- y por el hecho de aclamar la guerra como la única higiene del mundo, cuando
estalló la Primera Guerra Mundial la mayoría de ellos se fue al frente para luchar y,
desafortunadamente, sin volver nunca. Entre los que murieron destacan Antonio
Sant'Elia y Umberto Boccioni. El conflicto fue letal para el movimiento: algunos de los artistas
que no murieron en guerra se alejaron del futurismo, la herencia de Boccioni pasó a Giacomo
Balla y el centro operativo de Milán a Roma. En 1944, año de la muerte de Marinetti, se
concluye finalmente la experiencia futurista que ya desde hace unos años se había
comprometido con la academia, traicionando la inicial alma rebelde. El mismo Marinetti, no
obstante continuase a declararse contrario a lo que él llamaba "passatismo", aceptó en 1929
la nombración de académico de Italia por parte del régimen fascista.
Características
Aldo Palazzeschi, Carlo Carrà, Giovanni Papini, Umberto Boccioni y Filippo Tommaso Marinetti,
1914.
Entre las características que nos pueden permitir clasificar el movimiento podemos destacar las
siguientes:1
Exaltación de la originalidad.
Contenido relacionado con el mundo moderno, las ciudades y los automóviles, su bullicio y
dinamismo. Así como máquinas, deportes, guerra, etc.
Colores resplandecientes.
Transparencias.
FUENTES: https://es.wikipedia.org/wiki/Futurismo
El Expresionismo
El expresionismo fue un movimiento cultural surgido en Alemania a principios del siglo xx, que se
plasmó en un gran número de campos: artes
plásticas, arquitectura, literatura, música, cine, teatro, danza, fotografía, etc. Su primera
manifestación fue en el terreno de la pintura, coincidiendo en el tiempo con la aparición
del fauvismo francés, hecho que convirtió a ambos movimientos artísticos en los primeros
exponentes de las llamadas «vanguardias históricas». Más que un estilo con características propias
comunes, fue un movimiento heterogéneo, una actitud y una forma de entender el arte que
aglutinó a artistas de tendencias muy diversas, así como de diferente formación y nivel intelectual.
Surgido como reacción al impresionismo, frente al naturalismo y el carácter positivista de este
movimiento de finales del siglo xix, los expresionistas defendían un arte más personal e intuitivo,
donde predominase la visión interior del artista —la «expresión»— frente a la plasmación de la
realidad —la «impresión»—.
El expresionismo suele ser entendido como la deformación de la realidad para expresar de forma
más subjetiva la naturaleza y el ser humano, dando primacía a la expresión de
los sentimientos más que a la descripción objetiva de la realidad. Entendido de esta forma, el
expresionismo es extrapolable a cualquier época y espacio geográfico. Así, a menudo se ha
calificado de expresionista la obra de diversos autores como Matthias Grünewald, Pieter Brueghel
el Viejo, El Greco o Francisco de Goya. Algunos historiadores, para distinguirlo, escriben
«expresionismo» –en minúsculas– como término genérico y «Expresionismo» –en mayúsculas–
para el movimiento alemán.1
Definición
La transición del siglo xix al xx comportó numerosos cambios políticos, sociales y culturales. Por
una parte, el auge político y económico de la burguesía, que vivió en las últimas décadas del
siglo xix (la Belle Époque) un momento de gran esplendor, reflejado en el modernismo,
movimiento artístico puesto al servicio del lujo y la ostentación desplegados por la nueva clase
dirigente. Sin embargo, los procesos revolucionarios efectuados desde la Revolución francesa (el
último, en 1871, la fracasada Comuna de París) y el temor a que se repitiesen llevaron a las clases
políticas a hacer una serie de concesiones, como las reformas laborales, los seguros sociales y la
enseñanza básica obligatoria. Así, el descenso del analfabetismo comportó un aumento de
los medios de comunicación y una mayor difusión de los fenómenos culturales, que adquirieron
mayor alcance y mayor rapidez de difusión, surgiendo la “cultura de masas”.2
Por otro lado, los avances técnicos, especialmente en el terreno del arte la aparición de
la fotografía y el cine, llevaron al artista a plantearse la función de su trabajo, que ya no consistía
en imitar a la realidad, pues las nuevas técnicas lo hacían de forma más objetiva, fácil y
reproducible. Igualmente, las nuevas teorías científicas llevaron a los artistas a cuestionarse la
objetividad del mundo que percibimos: la teoría de la relatividad de Einstein,
el psicoanálisis de Freud y la subjetividad del tiempo de Bergson provocaron que el artista se
alejase cada vez más de la realidad. Así, la búsqueda de nuevos lenguajes artísticos y nuevas
formas de expresión comportó la aparición de los movimientos de vanguardia, que supusieron una
nueva relación del artista con el espectador: los artistas vanguardistas buscaban integrar el arte
con la vida, con la sociedad, hacer de su obra una expresión del inconsciente colectivo de la
sociedad que representa. A la vez, la interacción con el espectador provoca que este se involucre
en la percepción y comprensión de la obra, así como en su difusión y mercantilización, factor que
llevará a un mayor auge de las galerías de arte y de los museos.3
El expresionismo forma parte de las llamadas “vanguardias históricas”, es decir, las producidas
desde los primeros años del siglo xx, en el ambiente previo a la Primera Guerra Mundial, hasta el
final de la Segunda Guerra Mundial (1945). Esta denominación incluye, además, al fauvismo,
el cubismo, el futurismo, el constructivismo, el neoplasticismo, el dadaísmo, el surrealismo, etc. La
vanguardia está íntimamente ligada al concepto de modernidad, caracterizado por el fin
del determinismo y de la supremacía de la religión, sustituidos por la razón y la ciencia,
el objetivismo y el individualismo, la confianza en la tecnología y el progreso, en las propias
capacidades del ser humano. Así, los artistas pretenden ponerse al frente del progreso social,
expresar mediante su obra la evolución del ser humano contemporáneo.4
El término «expresionismo» fue utilizado por primera vez por el pintor francés Julien-Auguste
Hervé, que utilizó la palabra “expressionisme” para designar una serie de cuadros presentados en
el Salón de los Independientes de París en 1901, en contraposición al impresionismo. El
término alemán «Expressionismus» fue adaptado directamente del francés –ya que la expresión
en alemán es ‘Ausdruck’–, empleándose por primera vez en el catálogo de la XXII Exposición de
la Secesión de Berlín en 1911, que incluía tanto obras de artistas alemanes como franceses. En
literatura, fue aplicado por primera vez en 1911 por el crítico Kurt Hiller.5 Posteriormente, el
término expresionismo fue difundido por el escritor Herwarth Walden, editor de la revista Der
Sturm (La tormenta), que se convirtió en el principal centro difusor del expresionismo alemán.
Walden aplicó inicialmente el término a todas las vanguardias surgidas entre 1910 y 1920. En
cambio, la aplicación del término expresionismo ligado exclusivamente al arte alemán de
vanguardia fue idea de Paul Fechter en su libro Der Expressionismus (1914), que siguiendo las
teorías de Worringer relacionó las nuevas manifestaciones artísticas como una expresión del alma
colectiva alemana.6
El expresionismo surgió como reacción al impresionismo: así como los impresionistas plasmaban
en el lienzo una “impresión” del mundo circundante, un simple reflejo de los sentidos, los
expresionistas pretendían reflejar su mundo interior, una “expresión” de sus propios sentimientos.
Así, los expresionistas emplearon la línea y el color de un modo temperamental y emotivo, de
fuerte contenido simbólico. Esta reacción frente al impresionismo supuso una fuerte ruptura con
el arte elaborado por la generación precedente, convirtiendo al expresionismo en un sinónimo del
arte moderno durante los primeros años del siglo xx.7 El expresionismo supuso un nuevo concepto
del arte, entendido como una forma de captar la existencia, de traslucir en imágenes el sustrato
que subyace bajo la realidad aparente, de reflejar lo inmutable y eterno del ser humano y la
naturaleza. Así, el expresionismo fue el punto de partida de un proceso de transmutación de la
realidad que cristalizó en el expresionismo abstracto y el informalismo. Los expresionistas
utilizaban el arte como una forma de reflejar sus sentimientos, su estado anímico, propenso por lo
general a la melancolía, a la evocación, a un decadentismo de corte neorromántico. Así, el arte era
una experiencia catártica, donde se purificaban los desahogos espirituales, la angustia vital del
artista.8
La aparición del expresionismo en un país como Alemania no fue un hecho aleatorio, sino que se
explica por el profundo estudio dedicado al arte durante el siglo xix por los filósofos, artistas y
teóricos alemanes, desde el romanticismo y las múltiples aportaciones al campo de la estética de
personajes como Wagner y Nietzsche, hasta la estética cultural y la obra de autores como Konrad
Fiedler (Para enjuiciar obras de arte visual, 1876), Theodor Lipps (Estética, 1903-1906) y Wilhelm
Worringer (Abstracción y empatía, 1908). Esta corriente teórica dejó una profunda huella en los
artistas alemanes de finales del siglo xix y principios del XX, centrada sobre todo en la necesidad
de expresarse del artista (la “innerer Drang” o necesidad interior, principio que asumió
posteriormente Kandinski), así como la constatación de una ruptura entre el artista y el mundo
exterior, el ambiente que lo envuelve, hecho que lo convierte en un ser introvertido y alienado de
la sociedad. También influyó el cambio producido en el ambiente cultural de la época, que se alejó
del gusto clásico grecorromano para admirar el arte popular, primitivo y exótico –sobre todo
de África, Oceanía y Extremo Oriente–, así como el arte medieval y la obra de artistas como
Grünewald, Brueghel y El Greco.11
En Alemania, el expresionismo fue más un concepto teórico, una propuesta ideológica, que no un
programa artístico colectivo, si bien se aprecia un sello estilístico común a todos sus miembros.
Frente al academicismo imperante en los centros artísticos oficiales, los expresionistas se
agruparon en torno a diversos centros de difusión del nuevo arte, especialmente en ciudades
como Berlín, Colonia, Múnich, Hannover y Dresde. Asimismo, su labor difusora a través de
publicaciones, galerías y exposiciones ayudaron a extender el nuevo estilo por toda Alemania y,
más tarde, toda Europa.7 Fue un movimiento heterogéneo que, aparte de la diversidad de sus
manifestaciones, realizadas en diversos lenguajes y medios artísticos, presentó numerosas
diferencias e incluso contradicciones en su seno, con gran divergencia estilística y temática entre
los diversos grupos que surgieron a lo largo del tiempo, e incluso entre los propios artistas que los
integraban. Incluso los límites cronológicos y geográficos de esta corriente son imprecisos: si bien
la primera generación expresionista (Die Brücke, Der Blaue Reiter) fue la más emblemática, la
Nueva Objetividad y la exportación del movimiento a otros países supuso su continuidad en el
tiempo al menos hasta la Segunda Guerra Mundial; geográficamente, si bien el centro neurálgico
de este estilo se situó en Alemania, pronto se extendió a otros países europeos e incluso del
continente americano.12
Tras la Segunda Guerra Mundial el expresionismo desapareció como estilo, si bien ejerció una
poderosa influencia en muchas corrientes artísticas de la segunda mitad de siglo, como
el expresionismo abstracto estadounidense (Jackson Pollock, Mark Rothko, Willem de Kooning),
el informalismo (Jean Fautrier, Jean Dubuffet), el grupo CoBrA (Karel Appel, Asger
Jorn, Corneille, Pierre Alechinsky) y el neoexpresionismo alemán –directamente heredero de los
artistas de Die Brücke y Der Blaue Reiter, lo que queda patente en su nombre–, y artistas
individuales como Francis Bacon, Antonio Saura, Bernard Buffet, Nicolas de Staël, Horst Antes,
etc.15
Origines e Influencias
La Crucifixión, tabla central del Retablo de Isenheim (1512-1516), de Matthias Grünewald, Museo
de Unterlinden, Colmar.
Otro de los referentes del arte expresionista fue el arte primitivo, especialmente el de África y
Oceanía, difundido desde finales del siglo xix por los museos etnográficos. Las vanguardias
artísticas encontraron en el arte primitivo una mayor libertad de expresión, originalidad, nuevas
formas y materiales, una nueva concepción del volumen y el color, así como una mayor
trascendencia del objeto, ya que en estas culturas no eran simples obras de arte, sino que tenían
una finalidad religiosa, mágica, totémica, votiva, suntuaria, etc. Son objetos que expresan una
comunicación directa con la naturaleza, así como con las fuerzas espirituales, con cultos y rituales,
sin ningún tipo de mediación o interpretación.17
En última instancia cabe remarcar la influencia de dos artistas que los expresionistas consideraron
como precedentes inmediatos: el noruego Edvard Munch, influido en sus inicios por el
impresionismo y el simbolismo, pronto derivó hacia un estilo personal que sería fiel reflejo de su
interior obsesivo y torturado, con escenas de ambiente opresivo y enigmático –centradas en el
sexo, la enfermedad y la muerte–, caracterizadas por la sinuosidad de la composición y un colorido
fuerte y arbitrario. Las imágenes angustiosas y desesperadas de Munch –como en El grito (1893),
paradigma de la soledad y la incomunicación– fueron uno de los principales puntos de arranque
del expresionismo.19 Igual de influyente fue la obra del belga James Ensor, que recogió la gran
tradición artística de su país –en especial Brueghel–, con preferencia por temas populares,
traduciéndolo en escenas enigmáticas e irreverentes, de carácter absurdo y burlesco, con un
sentido del humor ácido y corrosivo, centrado en figuras de vagabundos, borrachos, esqueletos,
máscaras y escenas de carnaval. Así, La entrada de Cristo a Bruselas representa la Pasión de
Jesús en medio de un desfile de carnaval, obra que causó un gran escándalo en su momento.20
FUENTES: https://es.wikipedia.org/wiki/Expresionismo
El Creacionismo
El creacionismo es la creencia religiosa de que el universo y la vida se originaron de actos
concretos de creación divina.123
Para los creacionistas de la Tierra joven, esto incluye una interpretación bíblica literal de la
narrativa acerca de la narración de la creación del Génesis (El primer libro de la Biblia) y el rechazo
de la teoría científica de la evolución.4Mientras la historia del pensamiento evolutivo se
desarrollaba a partir del siglo xviii, varias posturas apuntaron en reconciliar las religiones
abrahámicas y el Génesis con la biología y otras ciencias desarrolladas en la cultura occidental. 56
Aquellos que sostenían que las especies se habían creado por separado (como Philip Gosse en
1857) eran llamados comúnmente "partidarios de la creación" pero también "creacionistas", como
se lee en la correspondencia privada entre Charles Darwin y sus amigos. Mientras la controversia
creación-evolución se desarrollaba, el término "antievolucionistas" se hizo común.
La evolución teísta, una postura dentro del creacionismo evolutivo, es un intento de reconciliar la
religión con los hallazgos científicos sobre la edad de la Tierra y la evolución. El término
creacionismo evolutivo cubre una gama de posturas, como la del creacionismo de Tierra
vieja(tierra antigua).
El rápido éxito social de la teoría de Charles Darwin promovió la reacción no solo de algunos
importantes teólogos, sino también por parte de científicos, los cuales veían en el darwinismo un
importante fundamento para el materialismo filosófico, así como una puerta abierta a la
refutación del argumento teleológico y cosmológico para la existencia de Yahvé. El propio Darwin
usó en su correspondencia el término «creacionista» para referirse a sus opositores. 38Así aparece
en ocho ocasiones en su correspondencia publicada, en misivas dirigidas
a Bates, Huxley, Bentham y Hooker.39
Durante mucho tiempo, época conocida como creacionismo clásico, el término no fue usado de
manera general para designar la oposición al evolucionismo darwinista, que se designaba en otras
formas. En 1929 el biólogo Harold W. Clark, un adventista del Séptimo Día, describió como
creacionista la obra de su maestro George McCready Price en el título de un libro autopublicado. 40
Durante algún tiempo el término sirvió para describir tanto a los teístas evolucionistas (creyentes a
la vez en un dios creador y en la verdad del darwinismo) y a los fundamentalistas bíblicos que,
como los dos autores citados, defendían la literalidad bíblica desde sus títulos universitarios en
ciencias.
Creacionismo contemporáneo[editar]
Se habla así de creacionismo «científico», nombre que le dan sus partidarios. Sin embargo, a
diferencia de las ciencias naturales, en este tipo de creacionismo no se sigue el método científico y
no se producen hipótesis falsables
Por otra parte, este tipo de creacionismo contemporáneo trata de desdibujar la distinción entre
hecho evolutivo (parentesco y transformación de las especies a lo largo del tiempo) y teoría de la
evolución (síntesis evolutiva moderna o «neodarwinismo»), englobándolo todo con el término
«evolución», «evolucionismo» o «darwinismo», y descalificándolo como «una simple teoría»
(jugando con el doble significado de la palabra teoría en el habla común y en las ciencias
naturales).
Así intenta negar el hecho de que la teoría de la evolución es considerada una de las más grandes
y sólidas teorías científicas actuales, que describe un hecho sobre el que no existen pruebas o
evidencias científicas que lo refuten.
La Iglesia católica rechaza una interpretación literal de los primeros capítulos del Génesis y, para su
doctrina, cualquier propósito similar ignoraría el sentido de la creación y del propio Yahvé, al que
se presenta como fundamento y causa última trascendente de la realidad. 46Al no entrar
el magisterio de la Iglesia en cuestiones científicas, tampoco se opone a la teoría de la evolución,
siempre que el creyente considere algunos aspectos básicos de su doctrina, como pueden ser
la causalidad divina, que el ser humano haya sido creado a imagen y semejanza de Dios y que
su alma ha sido creada por voluntad de Dios, diferenciándolo de los otros seres vivos.47
Algunos autores defienden que la doctrina católica podría estar de acuerdo con un creacionismo
de tipo proevolución teísta,4849ya que no interpreta el Génesis de manera estrictamente literal, y
no ve contradicción de la doctrina filosófica y religiosa de la Creación, que explica el origen del
universo a partir de la nada, con la teoría de la evolución biológica.
FUENTES: https://es.wikipedia.org/wiki/Creacionismo
El Dadaísmo
El dadaísmo fue un movimiento cultural y artístico creado con el fin de contrariar las artes, que
surgió en 1916 en el Cabaret Voltaire en Zúrich. Fue propuesto por Hugo Ball, escritor de los
primeros textos dadaístas; posteriormente, se unió el rumano Tristan Tzara, que llegaría a ser el
emblema del dadaísmo. Una característica fundamental del dadaísmo es la oposición al concepto
de razón instaurado por el positivismo. El dadaísmo se caracterizó por rebelarse en contra de las
convenciones literarias, y especialmente artísticas, por burlarse del artista burgués y de su arte.1
La poesía era ilógica y de difícil comprensión, dado que se basaba en una sucesión de palabras o
sonidos muchas veces sin sentido. Y tomaba una actitud de burla y humor contra la sociedad
burguesa. Y en la pintura seguía el mismo camino, eran collages hechos con objetos de desecho y
de la basura.
Para los miembros del Dadaísmo, este era un modus vivendi que hacían presente al otro a través
de los gestos y actos dadaístas: acciones que pretendían provocar a través de la expresión de la
negación dadaísta. Al cuestionar y retar el canon literario y artístico, el Dadaísmo crea una especie
de antiarte moderno, por lo que se trata de una provocación abierta al orden establecido.3
Introducción
El dadaísmo fue un movimiento cultural surgido primero en Europa y posteriormente en Estados
Unidos. Fue creado en el Cabaret Voltaire en Zúrich (Suiza) entre 1916 y 1922 con Hugo Ball como
fundador, cuando grandes artistas de distintas nacionalidades se encontraron como refugiados en
esa ciudad durante la Primera Guerra Mundial. Posteriormente fue adoptado por Tristan Tzara,
quien se convertiría en la figura más representativa del Dadaísmo. 1 El dadaísmo surgió del
desencanto que sentían esos artistas al vivir en la Europa del periodo tardío de la Primera Guerra
Mundial y, posteriormente, de la actitud de rebelión hacia la abulia y desinterés social
característico de los artistas del periodo de entreguerras.1
Artistas relevantes de este movimiento fueron Tristan Tzara y Marcel Janco de Rumanía, los
franceses Jean Arp, Juliette Roche, Marcel Duchamp y Suzanne Duchamp, los alemanes Hugo
Ball, Emmy Hennings, Hannah Höch, Hans Richter, Richard Huelsenbeck y la suiza Sophie Taeuber-
Arp. Tras varios encuentros informales en distintos cafés, empezaron a darle forma a la idea de
crear un cabaret internacional. La primera celebración tuvo lugar el 5 de febrero de 1916 en
el Cabaret Voltaire, y consistió en un espectáculo de variedades con canciones francesas y
alemanas, música rusa, música negra y exposiciones de arte. Ese mismo año se publicó un panfleto
titulado Cabaret Voltaire que contenía aportaciones de Guillaume Apollinaire, Filippo Tommaso
Marinetti, Pablo Picasso, Amedeo Modigliani y Vasili Kandinski; en la cubierta aparecía un dibujo
de Jean Arp. En 1917 se inauguró la Galería Dadá.
La expansión del mensaje dadaísta fue intensa, amplia y tuvo repercusiones en todos los campos
artísticos. En Alemania encontró adeptos entre los intelectuales y artistas que apoyaban el
movimiento espartaquista. En Francia ganó las simpatías de escritores como Breton, Louis Aragon,
el poeta italiano Ungaretti.
El dadaísmo suele ser una sucesión de palabras, letras y sonidos a la que es difícil
encontrarle lógica. Se distingue por la inclinación hacia lo dudoso, la muerte, lo fantasioso, y por la
constante negación. Así, busca renovar la expresión mediante el empleo de materiales inusuales o
manejando planos de pensamientos antes no mezclables, lo cual conlleva a una tónica general de
rebeldía o destrucción. El dadaísmo es caracterizado, también, por gestos y manifestaciones
provocadoras en las que los artistas pretendían destruir todas las convenciones con respecto al
arte, creando, de esta forma, un antiarte. El movimiento dadaísta es un movimiento antiartístico,
antiliterario y antipoético porque cuestiona la existencia del arte, la literatura y la poesía. De
hecho, por definición, cuestiona el propio dadaísmo.
El dadaísmo se presenta como una ideología total, como una forma de vivir y como un rechazo
absoluto de toda tradición o esquema anterior. En el fondo es un antihumanismo, entendiendo
por humanismo toda la tradición anterior, tanto filosófica como artística o literaria. [cita requerida] No
por casualidad en una de sus primeras publicaciones había escrito como cabecera la siguiente
frase de Descartes: «No quiero ni siquiera saber si antes de mí hubo otro hombre.»
El dadaísmo se manifiesta contra la belleza eterna, contra la eternidad de los principios, contra las
leyes de la lógica, contra la inmovilidad del pensamiento, contra la pureza de los conceptos
abstractos y contra lo universal en general. Propugna, en cambio, la desenfrenada libertad del
individuo, la espontaneidad, lo inmediato, actual y aleatorio, la crónica contra la intemporalidad,
la contradicción, el "no" donde los demás dicen "sí" y el "sí" donde los demás dicen "no"; defiende
el caos contra el orden y la imperfección contra la perfección. Por tanto, en su rigor negativo,
también está contra el modernismo, y las demás vanguardias: el expresionismo, el cubismo,
el futurismo y el abstraccionismo, acusándolos, en última instancia, de ser sucedáneos de cuanto
ha sido destruido o está a punto de serlo. La estética dadaísta niega la razón, el sentido, la
construcción del consciente. Sus formas expresivas son el gesto, el escándalo, la provocación. Para
el dadaísmo, la poesía está en la acción y las fronteras entre arte y vida deben ser abolidas.
Con el fin de expresar el rechazo de todos los valores sociales y estéticos del momento, y todo tipo
de codificación, los dadaístas recurrían con frecuencia a la utilización de métodos artísticos y
literarios deliberadamente incomprensibles y desafiantes, que se apoyaban en lo absurdo e
irracional. Sus representaciones teatrales y sus manifiestos buscaban impactar o dejar perplejo al
público con el objetivo de que este reconsiderara los valores estéticos establecidos, siguiendo el
principio de épater le bourgeois. Para ello utilizaban nuevos materiales, como los de desecho
encontrados en la calle, y nuevos métodos, como la inclusión del azar para determinar los
elementos de las obras. El pintor y escritor alemán Kurt Schwitters destacó por
sus collages realizados con papel usado y otros materiales similares. El artista francés Marcel
Duchamp expuso como obras de arte productos comerciales corrientes —un secador de botellas y
un urinario— a los que denominó ready-mades.
En poesía el dadaísmo abre el campo para la llegada del surrealismo y ayuda a crear un lenguaje
poético libre y sin límites. Para entender qué es la estética dadaísta en el mundo de la poesía nada
mejor que recoger los consejos que Tzara propone para hacer un poema dadaísta. El texto fue
publicado en la recopilación Siete manifiestos dadá, «Dadá manifiesto sobre el amor débil y el
amor amargo», VIII (1924).
El dadaísmo dejó como legado las revistas y el manifiesto, que son la mejor prueba de sus
propuestas. Pero, por definición, no existe una obra dadá. Lo propio del dadaísmo eran las veladas
dadá realizadas en cabarets o galerías de arte donde se mezclaban fotomontajes con frases
aisladas, palabras, pancartas, recitales espontáneos y un ceremonial continuo de provocación.
Aunque los dadaístas utilizaron técnicas revolucionarias, sus ideas contra las normas se basaban
en una profunda creencia, derivada de la tradición romántica, en la bondad intrínseca de la
humanidad cuando no ha sido corrompida por la sociedad.
Aunque la discusión sobre el origen y el significado de la palabra dadá son amplios, no hay un
conocimiento legítimo sobre lo que significa. 4Las explicaciones de los mismos dadaístas varían
tanto que es imposible señalar una y llamarla correcta. 1Hans Arp, miembro del grupo en 1921,
declara lo siguiente en una revista del movimiento:
Declaró que Tristan Tzara encontró la palabra «Dadá» el 8 de febrero de 1916 a las seis de la tarde.
[...] Estoy convencido de que esta palabra no tiene ninguna importancia y que solo los imbéciles
pueden interesarse por los datos. Lo que a nosotros nos interesaba es el espíritu Dadaísta, y todos
nosotros éramos Dadaístas antes de la existencia del Dadaísmo.
Hans Arp1
Se dice[cita requerida] que Tristan Tzara tomó un diccionario, lo puso encima de su escritorio y
queriendo buscar una palabra abrió el diccionario en una página y buscó la palabra más rara y
desconocida, y encontró dadà, que significa ‘caballo de batalla’ en francés.
El mismo Tzara ofreció diversas explicaciones sobre la palabra, todas apuntando al sinsentido de la
misma y, no obstante, confusas. Entre estas encontramos, en el Manifiesto dadaísta de 1918, lo
siguiente:
Dadá no significa nada. Si alguien lo considera inútil, si alguien no quiere perder su tiempo con una
palabra que no significa nada [...] Por los periódicos sabemos que los negros kru llaman dadá al
rabo de la vaca sagrada. El cubo y la madre en cierta comarca de Italia reciben el nombre de dadá.
Un caballo de batalla en francés, la nodriza, la doble afirmación en ruso y en rumano: dadá.
Tristán Tzara1
Todo apunta que los dadaístas querían mostrarle a su público que la palabra dadá, el nombre de
su movimiento, era poco importante; lo que importaba era el arte, la creación que de su
agrupación surgiera.4
Fue un movimiento antiartístico, antipoético y antiliterario que busco la forma de terminar con
todos los sistemas tradicionales existentes en al ámbito del arte.
Su expresión era totalmente espontánea, absurda e irracional, en cuanto a las imágenes y pinturas
dadaísmo, simplemente eran incoherentes e incomprensibles.
La ausencia de reglas y normas hizo que este arte fuera uno de los más transgresores en la historia
del arte.
¿Qué es el dadaísmo en la literatura?
Se define como una secuencia de palabras, sonidos y letras en los que es difícil encontrar lógica
porque en su creación, son palabras obtenidas de recortes de revistas y se colocan una tras otra,
se han realizado innumerables poemas dadaísmo sencillamente dudosos, de fantasía e
imaginación, el poeta se expresa mediante el uso de materiales inusuales o manejando planos de
pensamiento previamente no mezclables.
FUENTES: https://es.wikipedia.org/wiki/Dada%C3%ADsmo
El Ultraísmo
El ultraísmo fue un movimiento literario iniciado en España en 1918, siguiendo el
modelo creacionista de Vicente Huidobro, enfrentado al modernismo y al novecentismo,1 que
habían dominado la poesía en lengua española desde fines del siglo xix. A la sombra de esos
estímulos americanos, los ultraístas se reunieron en la tertulia del Café Colonial de Madrid,
presidida por Rafael Cansinos Assens y animada por Guillermo de Torre, Juan Larrea, Pedro
Garfias, Ernesto López-Parra, Pedro Iglesias Caballero, José María Quiroga Plá y los hermanos Rivas
Panedas,2 en un círculo que se iría ampliando y que llegaría a atraer la atención de un joven Jorge
Luis Borges, pupilos como Rogelio Buendía, Isaac del Vando Villar, Eugenio Montes y Gerardo
Diego, o de militante feministas como Lucía Sánchez Saornil.3
Orígenes y Manifiestos
El círculo inicial ultraísta reconocía el padrinazgo del chileno Vicente Huidobro y los
franceses Mallarmé y Apollinaire.1a Y aunque no lo mencionan, hay que anotar su
contemporaneidad con el movimiento «dadá» creado en Zúrich por Tristan Tzara. Max
Aub sintetiza las tesis vanguardistas de los ultraístas en su «deseo de apartamiento de la masa,
llevando a su natural fin lo iniciado por los “raros” de finales del siglo xix. La literatura era ‘de’ y
‘para’ iniciados».1Tesis de alguna manera herederas del futurismo, aunque limitado a lo literario y
sobre todo a lo poético. Durante más de una década su actividad e ideología creativa quedaron
reflejadas en las revistas Cervantes (1919-1920), Grecia (Sevilla-Madrid), Vltra (1919-1920) en
Oviedo y Vltra (1921-1922) en Madrid, Horizonte (Madrid, 1922-1923) y, con menos fuerza,
en Alfar (La Coruña), Reflector (Madrid, 1920) o Ronsel (Vigo). También hay que citar
a Cosmópolis (1919-1922), que, aunque no es ultraísta, publica los artículos críticos y ensayos
sobre literatura de vanguardia de Cansinos Assens, Guillermo de Torre o Borges. Otras revistas de
existencia efímera y que sirvieron de cierre para un ultraísmo que conocería su ocaso, ya entrada
la década de los veinte, son Perseo (1919), Tableros (1921-1922) o Revista de Casa de América de
Galicia (1921-1927).4
A lo largo de su existencia, el movimiento dio a luz varios y variados manifiestos. El primero se
publicó en el número de enero de 1919 de la revista Cervantes.5 Otros manifiestos ultraístas
posteriores pero importantes fueron el redactado por Guillermo de Torre en Madrid, en
noviembre de 1920,6 o el escrito por Borges y publicado en la revista Vltra, en Madrid, el 20 de
mayo de 1921,7
Se dio la circunstancia que entre dos de los países europeos más alejados de Europa, en un
momento de eclosión de las vanguardias nacionalistas, como Polonia con el formismo, florecido
entre 1917 y 1922, y España con el ultraísmo, se llegaron a intercambiar ideas y materiales. 8
Concordante con las dos características señaladas, el ultraísmo buscó eliminar los trabajos
ornamentales, es decir, la retórica, los versos grandilocuentes. También eliminó el
confesionalismo, fue una poesía escéptica que no buscaba transmitir un mensaje ideológico
positivo.
El movimiento ultraista se acabo hacia 1915 y en estos anos tenemos nuevos caminos poeticos
que seran desarrolados por los poetas de la generacion de 27.
POESIA NEOPOPULAR: los temas y las formas vuelven a la tradicion y al mundo popular, por ej. El
romancero Gitano de F. Garcia Lorca.
POESIA SUREALISTA: que exprime un mundo irracional, onirico, el del subcosciente. No todos los
poetas de la generacion de 27 fueron afectados por ese tipo de poesia. Entre ellos que lo fueron
destacan Alberti, Aleixandre y Lorca con su obra Poeta en Nueva York que es un agrio desdén por
la civilizacion moderna de norte America.
Desde joven se vio atraído por la lectura y la escritura, lo que lo llevó a escribir sus primeras obras,
como el poemario Fervor de Buenos Aires*, el cual lo lanzó a la fama en Argentina.
En 1940 comenzó una relación con Estela Canto, también escritora y traductora, por lo cual Jorge
Luis Borges se ganó la fama de antiperonista. Sin embargo, eso no le impidió seguir con su carrera
literaria.
Entre 1960 y 1970 Borges publicó sus mejores relatos, consagrándose en la academia argentina y
estadounidense, y se casó con Elsa Astete Millán. Posteriormente, tuvo un segundo matrimonio
con Maria Kodama. Finalmente, Borges se retiró a Ginebra, Suiza, donde falleció de cáncer en
1986.
FUENTES: https://es.wikipedia.org/wiki/Ultra%C3%ADsmo
EL Surrealismo
El surrealismo1 (del francés surréalisme) fue un movimiento cultural desarrollado en Europa tras
la Primera Guerra Mundial, influenciado en gran medida por el dadaísmo.2 La RAE lo describe
como "movimiento artístico y literario que intenta sobrepasar lo real impulsando lo irracional
y onírico mediante la expresión automática del pensamiento o del subconsciente".3
El movimiento es conocido por sus artes visuales y su escritura mezclado a una imaginación
inusual. Los artistas pintaban imágenes desconcertantes e ilógicas, a menudo con una precisión
fotográfica, creando extrañas criaturas de objetos cotidianos y desarrollando técnicas pictóricas
que permitían desvelar el subconsciente. 4 El objetivo era, según André Breton, "convertir las
contradicciones de los sueños y la realidad en una realidad absoluta, una súper realidad". 5
Las obras surrealistas contienen elementos y sus otras posiciones inesperadas y non sequitur; sin
embargo, muchos artistas y escritores surrealistas describen su obra primero como una expresión
del movimiento filosófico y, lo que es más importante, concebidas como un artefacto. Breton
afirmaba que el surrealismo era un movimiento revolucionario, siendo asociado a causas políticas
como el comunismo y el anarquismo.
El término "surrealismo" fue acuñado por primera vez por Guillaume Apollinaire en 1917.6 No
obstante, el movimiento surrealista no se estableció hasta el 15 de octubre de 1924, cuando el
poeta y crítico francés André Breton publicó el Manifiesto del surrealismo en París.7 Esta ciudad
sería la sede central del movimiento. Desde la década de 1920 en adelante, el movimiento se
expandió por el mundo, influyendo las artes visuales, la literatura, el cine y la música de múltiples
países e idiomas, así como pensamiento y práctica política, filosofía y teoría social.
Origen del término
El término proviene del francés: surréalisme; sur ['sobre o por encima'] más réalisme ['realismo'].
Fue acuñado por el escritor francés Guillaume Apollinaire en 1917. En el programa de mano que
escribió para el musical Parade (mayo de 1917) afirma que sus autores han conseguido:
Una alianza entre la pintura y la danza, entre las artes plásticas y las miméticas, que es el heraldo
de un arte más amplio aún por venir. (...) Esta nueva alianza (...) ha dado lugar, en Parade a una
especie de surrealismo, que consideró el punto de partida para toda una serie de manifestaciones
del Espíritu Nuevo que se está haciendo sentir hoy y que sin duda atraerá a nuestras mejores
mentes. Podemos esperar que provoque cambios profundos en nuestras artes y costumbres a
través de la alegría universal, pues es sencillamente natural, después de todo, que éstas lleven el
mismo paso que el progreso científico e industrial.
La palabra surrealista aparece ya en junio de 1917, en el subtítulo de Las tetas de Tiresias (drama
surrealista), para referirse a la reproducción creativa de un objeto, que lo transforma y enriquece. 6
Como escribe Apollinaire en el prefacio al drama:
Cuando el hombre quiso imitar la acción de andar, creó la rueda, que no se parece a una pierna.
Del mismo modo ha creado, inconscientemente, el “surrealismo”... Después de todo, el escenario
no se parece a la vida que representa más que una rueda a una pierna.
En cuanto a las artes, la poesía surrealista bebe de la dialéctica y encuentra precursores en Arthur
Rimbaud, Alfred Jarry o Lautréamont. En la pintura, el precedente más antiguo es el
de Hieronymus Bosch "El Bosco", que en los siglos XV y XVI creó obras como El jardín de las
delicias o El carro de heno; así como, a finales del siglo XIX, el más notable es Giorgio de Chirico y
su pintura metafísica. El surrealismo retoma estos elementos y ofrece una formulación sistemática
de los mismos. Sin embargo, su precedente más inmediato es el dadaísmo, corriente de la que
retoma diferentes aspectos.2
Primeros pasos
La primera fecha histórica del movimiento es 1916, año en que André Breton, precursor, líder y
gran pensador del movimiento, descubre las teorías de Sigmund Freud y Alfred Jarry, además de
conocer a Jacques Vaché y a Guillaume Apollinaire. Durante los siguientes años se da un confuso
encuentro con el dadaísmo, movimiento artístico precedido por Tristan Tzara, en el cual se
decantan las ideas de ambos movimientos. Estos, uno inclinado hacia la destrucción nihilista
(dadá) y el otro a la construcción romántica (surrealismo) se sirvieron como catalizadores entre
ellos durante su desarrollo.
Surrealismo: "sustantivo, masculino. Automatismo psíquico puro, por cuyo medio se intenta
expresar, verbalmente, por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento real del
pensamiento. Es un dictado del pensamiento, sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a
toda preocupación estética o moral."
Filosofía: "El surrealismo se basa en la creencia de una realidad superior de ciertas formas de
asociación desdeñadas hasta la aparición del mismo, y en el libre ejercicio del pensamiento.
Tiende a destruir definitivamente todos los restantes mecanismos psíquicos, y a sustituirlos por la
resolución de los principales problemas de la vida.
Han hecho profesión de fe de Surrealismo Absoluto, los siguientes señores: Aragon, Baron,
Boiffard, Breton, Carrive, Crevel, Delteil, Desnos, Eluard, Gerard, Limbour, Malkine, Morise,
Naville, Noll, Peret, Picon, Soupault, Vitrac."
Tal fue la definición del término dada por los propios Breton y Soupault en el primer Manifiesto
Surrealista fechado en 1924. Surgió por tanto como un movimiento poético, en el que pintura y
escultura se conciben como consecuencias plásticas de la poesía.
Durante unas sesiones febriles de automatismo, Breton y Soupault escriben Los Campos
Magnéticos, primera muestra de las posibilidades de la escritura automática, que publican en
1921. Más adelante Breton publica Pez soluble. Dice así el final del séptimo cuento:
"Heme aquí, en los corredores del palacio en que todos están dormidos. ¿Acaso el verde de la
tristeza y de la herrumbre no es la canción de las sirenas?"
En 1929 Breton publica el Segundo Manifiesto Surrealista, en el que condena entre otros
intelectuales a los artistas Masson y Francis Picabia. En 1936 expulsa a Dalí por querer mantenerse
neutral frente a la politización del movimiento y no condenar el nazismo alemán, y a Paul Éluard.
En 1938 Breton firma en México junto con León Trotski y Diego Rivera el Manifiesto por un Arte
Revolucionario Independiente.
Pese a esta escisión, existen numerosos artistas y obras de arte a los que se identifica y clasifica
como surrealistas, sin que sus obras tengan sesgos políticos. El elemento más importante dentro
del surrealismo sigue siendo la realidad aumentada, deformada o reinterpretada a partir de
elementos oníricos y subconscientes.
Técnicas surrealistas
El surrealismo tomó del dadaísmo algunas técnicas de fotografía y cinematografía así como la
fabricación de objetos. Extendieron el principio del collage (el "objeto encontrado") al ensamblaje
de objetos incongruentes, como en los poemas visibles de Max Ernst. Este último inventó
el frottage (dibujos compuestos por el roce de superficies rugosas contra el papel o el lienzo) y lo
aplicó en grandes obras como Historia Natural, pintada en París en 1926.
Crearon el cadáver exquisito, en el cual varios artistas dibujaban las distintas partes de una figura o
de un texto sin ver lo que el anterior había hecho pasándose el papel doblado. Las criaturas
resultantes pudieron servir de inspiración a Miró.
Otras de las técnicas utilizadas en el surrealismo fue el caligrama, el Objet Trouvé, la cubomanía, el
soufflage, el método crítico paranoico, el ahumado, la decalcomanía, el frottage, entre otros.
Todas estas técnicas tenían como base el azar y la improvisación, siguiendo con la filosofía del
movimiento surrealista.9
La pintura surrealista
Masson adoptó enseguida las técnicas del automatismo, hacia 1923-1924, poco después de
conocer a Breton. Hacia 1929 las abandonó para volver a un estilo cubista. Por su
parte, Dalí utilizaba más la fijación de imágenes tomadas de los sueños, según Breton,
«...abusando de ellas y poniendo en peligro la credibilidad del surrealismo...»; inventó lo que él
mismo llamó método paranoico-crítico, una mezcla entre la técnica de observación de Leonardo
da Vinci, por medio de la cual, observando una pared se podía ver cómo surgían formas 10 y
técnicas de frottage; fruto de esta técnica son las obras en las que se ven dos imágenes en una
sola configuración. Óscar Domínguez inventó la decalcomanía (aplicar gouache negro sobre un
papel el cual se coloca encima de otra hoja sobre la que se ejerce una ligera presión, luego se
despegan antes de que se sequen). Además de las técnicas ya mencionadas de la decalcomanía y
el frottage, los surrealistas desarrollaron otros procedimientos que incluyen igualmente el azar:
el raspado, el fumage y la distribución de arena sobre el lienzo encolado.11
Miró fue para Breton el más surrealista de todos, por su automatismo psíquico puro. Su
surrealismo se desenvuelve entre las primeras obras donde explora sus sueños y fantasías
infantiles (El Campo labrado), las obras donde el automatismo es predominante (Nacimiento del
mundo) y las obras en que desarrolla su lenguaje de signos y formas biomorfas (Personaje
lanzando una piedra). Arp combina las técnicas de automatismo y las oníricas en la misma obra
desarrollando una iconografía de formas orgánicas que se ha dado en llamar escultura biomórfica,
en la que se trata de representar lo orgánico como principio formativo de la realidad.
René Magritte dotó al surrealismo de una carga conceptual basada en el juego de imágenes
ambiguas y su significado denotado a través de palabras poniendo en cuestión la relación entre un
objeto pintado y el real. Paul Delvaux carga a sus obras de un espeso erotismo basado en su
carácter de extrañamiento en los espacios de Giorgio de Chirico.