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Carta de Peligrosidad Geológica Tucumán

La carta de peligrosidad analiza los procesos geológicos, geomorfológicos e hidrológicos de la hoja geológica 2766-II Tucumán a escala 1:250.000. Se realizaron mapas de litología, geomorfología, suelos e hidrología considerando factores como la sismicidad, precipitaciones y uso de suelo. La zona presenta variabilidad climática y geológica, con procesos como inundaciones, remoción de masas e inestabilidad de taludes.

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Carta de Peligrosidad Geológica Tucumán

La carta de peligrosidad analiza los procesos geológicos, geomorfológicos e hidrológicos de la hoja geológica 2766-II Tucumán a escala 1:250.000. Se realizaron mapas de litología, geomorfología, suelos e hidrología considerando factores como la sismicidad, precipitaciones y uso de suelo. La zona presenta variabilidad climática y geológica, con procesos como inundaciones, remoción de masas e inestabilidad de taludes.

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ISNN 0328-2333

Programa Nacional de Cartas Geológicas


de la República Argentina

1:250.000
Carta de Peligrosidad Geológica 2766-II
TUCUMÁN

Canales rectilíneos que colectan el drenaje de la sierra de San Javier en las cercanías de Tucumán.

Provincia de Tucumán
Fernando Pereyra, Mariana Lutz, Hildebrando Valladares y Diego Fernández

Boletín N° 325 SEGEMAR


SERVICIO GEOLOGICO
MINERO ARGENTINO
Buenos Aires, 2002
Subsecretaría de Minería de la Nación 1
SEGEMAR – IGRM
DIRECCION DE GEOLOGIA AMBIENTAL Y APLICADA

Programa Nacional de Cartas de Peligrosidad


Geológica de la República Argentina

1:250.000

Carta de Peligrosidad Geológica 2766-II


Tucumán
Provincia de Tucumán

Autores:
Fernando Pereyra
Mariana Lutz
Hildebrando Valladares
Diego Fernández

Dirección de Geología Ambiental y Aplicada

DIRECTOR: Lic. Omar R. Lapido

SUBSECRETARIA SERVICIO GEOLOGICO


DE MINERIA MINERO ARGENTINO
DE LA NACION INSTITUTO DE GEOLOGIA
Y RECURSOS MINERALES

2002

CARTA DE PELIGROSIDAD GEOLOGICA – HOJA N° 2766 II - TUCUMAN


Subsecretaría de Minería de la Nación 2
SEGEMAR – IGRM
DIRECCION DE GEOLOGIA AMBIENTAL Y APLICADA

SUBSECRETARIO DE MINERIA
CARLOS A. SARAVIA FRIAS

PRESIDENTE DEL SEGEMAR


ROBERTO F.N. PAGE

SECRETARIO EJECUTIVO DEL SEGEMAR


JUAN C. SABALUA

DIRECTOR DEL INSTITUTO DE GEOLOGIA


Y RECURSOS MINERALES
JOSE E. MENDIA

DIRECTOR DE GEOLOGIA AMBIENTAL


Y APLICADA
OMAR R. LAPIDO

AÑO 2002

CARTA DE PELIGROSIDAD GEOLOGICA – HOJA N° 2766 II - TUCUMAN


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DIRECCION DE GEOLOGIA AMBIENTAL Y APLICADA

Indice

RESUMEN ........................................................................................................... 4

INTRODUCCION ................................................................................................. 8

Ubicación ............................................................................................................ 8

Características geográficas y morfológicas ................................................... 9

Características climáticas ................................................................................. 10

Vegetación .......................................................................................................... 12

Población y uso de la tierra .............................................................................. 14

Características geológicas ............................................................................... 17

METODOLOGIA DE TRABAJO ......................................................................... 27

Mapa Litológico .................................................................................................. 30

Mapa Geomorfológico ....................................................................................... 34

Mapa de Suelos .................................................................................................. 43

Mapa de Hidrología e Hidrogeología ................................................................ 51

PROCESOS GEODINAMICOS ........................................................................... 56

Procesos geodinámicos exógenos .................................................................. 56

Procesos geodinámicos endógenos ............................................................... 73

ZONIFICACION DE LA PELIGROSIDAD GEOLOGICA .................................... 77

CONCLUSIONES ................................................................................................ 84

BIBLIOGRAFIA ................................................................................................... 86

ANEXO FICHAS DE PELIGROSIDAD ............................................................... 90

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RESUMEN

La carta de peligrosidad resulta de la combinación cualitativa y ponderada de una


serie de mapas temáticos, combinados con información climática regional, sísmica
y de ocupación y uso del territorio, sumado al inventario de procesos naturales
activos y procesos riesgosos históricos que hayan provocado daños en obras de
infraestructura o causado pérdidas de vida. La hoja Tucumán a escala 1:250000 se
encuentra comprendida entre los paralelos de 26°-27°S y los meridianos de 64°30´-
66°W. Desde el punto de vista climático, la zona estudiada muestra un marcado
gradiente en sentido este-oeste. En el sector oriental las precipitaciones oscilan
alrededor de 700 mm, con un balance hídrico estacional negativo. Hacia la parte
centro-oriental, por efecto orográfico tienen lugar las máximas precipitaciones con
valores cercanos a los 1200 mm y una marcada estacionalidad que, durante los
meses de noviembre-febrero producen lluvias intensas y torrenciales con un
aumento del escurrimiento superficial y por consiguiente de las inundaciones. Hacia
el oeste, las precipitaciones disminuyen bruscamente y en la zona de los Valles
Calchaquíes, son inferiores a los 200 mm anuales.
Se realizó un mapa de Litología sobre la base de la Carta Geológica Tucumán
(González y otros, 1999) adoptándose un criterio de integración de las diferentes
formaciones reconocidas para la región según sus litologías dominantes, edades y
comportamiento mecánico frente a potenciales procesos. De tal forma, fueron
diferenciadas 7 Unidades litológicas: 1) Basamento Cristalino, 2) Sedimentitas
cretácicas, 3) Sedimentitas terciarias, 4) Depósitos fluviales cuaternarios, 5)
Cobertura de pedimentos, 6) Sedimentos loéssicos y 7) Depósitos de bajadas. La
susceptibilidad de cada una de ellas frente a los procesos erosivos y la remoción en
masa es variable (tabla 3). La zona presenta una sismicidad importante, con sismos
registrados de magnitud 8 en épocas recientes. Al impacto propio debido al
terremoto debe sumarse el efecto de factor disparador de los procesos de remoción
en masa de los mismos, en muchos casos de mayor impacto sobre la sociedad que
el evento sísmico en si.
Desde el punto de vista de la Geomorfología la zona estudiada muestra gran
heterogeneidad debido al marcado gradiente climático y geológico-estructural. El
sector oriental muestra el predominio del proceso eólico, el cual progresivamente va
siendo superado por la acción fluvial, dominantes en el piedemonte de las Sierras

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Subandinas y de las Sierras Pampeanas. En estos sectores, se forman bajadas
pedemontanas y amplios valles y terrazas fluviales asociadas a la estructuración
submeridiana de la misma (Valle de Trancas y zona centro-sur de la Hoja). Hacia el
oeste dominan los procesos erosivos y la remoción en masa, sumada a una pasada
acción glaciaria y criogénica (Sierras de Aconquija, Calchaquíes y de Quilmes).
Finalmente, en el valle de Santa María se han formado extensos niveles de
pedimento y bajadas aluviales, sumadas a localizadas pero importantes, acciones
eólicas.
La red hidrográfica presenta un colector principal en la zona central, el río Sali que
recibe numerosos tributarios provenientes de las Sierras Pampeanas y en menor
medida de Sierras Subandinas. Hacia el este la red pierde definición con el
aumento de la infiltración y de la evapotranspiración. En la zona occidental la red de
drenaje se estructura a partir de un curso fluvial principal, el río Santa María, que
recibe numerosos cursos temporarios. De todas formas, todos los cursos fluviales
exhiben regímenes marcadamente estacionales con muy altos caudales durante los
meses más cálidos. La zona del Valle de Trancas constituye una zona de recarga
de acuíferos, mientras que ciertos sectores del piedemonte proximal, cercano a la
ciudad de San Miguel de Tucumán muestra surgencia de aguas subterráneas. Por
lo demás, en el resto de la Hoja, la capa freática se encuentra generalmente muy
deprimida.
Los suelos dominantes son los Molisoles, Argiudoles, Hapludoles y Ustoles en la
zona de transición al régimen ústico, en toda la zona centro-oriental. Estos suelos
presentan epipedón mólico, con moderado grado de estructuración y contenidos
medios de materia orgánica, por lo que poseen cierto grado de resistencia a la
erosión eólica e hídrica si son adecuadamente manejados. En la zona serrana
subandina, aparecen Alfisoles y Entisoles, estos últimos dominantes en las Sierras
Pampeanas, junto con los afloramientos rocosos. La zona de Tafí del Valle si bien
presenta intergrados de Molisoles, las altas pendientes y el uso intensivo ha
significado un grado de deterioro de suelos alarmante. Finalmente, la zona de
valles Calchaquíes, posee un régimen arídico y consecuentemente Aridisoles
(principalmente Haplocambides, Haplocalcides y Haplargides) y Entisoles (Ortentes
y Psamentes), en general mucho menos resistentes a la erosión. Los Molisoles se
destinan a agricultura intensiva, fundamentalmente de caña, cítricos, cereales y
soja en el sur, y tabaco hacia el norte, en el valle de Trancas y sur de Salta.

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En la Carta de Peligrosidad Tucumán, se han diferenciado cuatro zonas
representando su grado de peligrosidad por colores según el esquema de
semáforo, a las que se sobreimpuso el principal proceso geomórfico actuante
causante del potencial proceso destructivo. En función de las características del
medio natural y las diversas acciones antrópicas que interactúan, se han
identificados como principales procesos a la erosión-sedimentación hídrica, la
remoción en masa, las inundaciones y la erosión hídrica y eólica de suelos. La
distribución de los mismos y el grado de incidencia relativo de cada uno de estos
procesos está de acuerdo a la gran variabilidad espacial en sentido longitudinal que
presenta la Hoja, a la que se suma una dispar distribución de la población. Así, en
el sector occidental es importante la erosión-depositación hídrica de los abanicos
aluviales procedentes de las Sierras de Quilmes y Aconquija-Calchaquí, la
remoción en masa y la erosión eólica en las planicies aluviales y terrazas de los
principales cursos fluviales. En la zona serrana, predominan los movimientos
gravitacionales y, en el Valle de Tafí, la erosión hídrica y la degradación de suelos.
Hacia el este, los procesos dominantes, causantes de potencial peligrosidad, son
las inundaciones, la erosión-depositación hídrica y la erosión eólica de suelos, esta
última en el extremo oriental. El sector pedemontano de la Sierra del Aconquija-
Calchaquí y el valle intermontano entre éstas y las Sierras Subandinas presentan la
mayor densidad poblacional y el uso más intensivo de la tierra, por lo que los
impactos potenciales son mucho mayores, así como la incidencia del factor
antrópico como causante o agravante de los procesos naturales peligrosos.
Particularmente, en la zona urbana del Gran Tucumán, la existencia de una red de
canales y la irmpermeabilización debida a la urbanización coadyuvan a que la
misma presente serios problemas durante intensas precipitaciones, situación que
se traslada también a la zona de Tafí Viejo.
Las cuatro clases definidas presentan las siguientes características: a) Zonas de
peligrosidad baja: se localizan básicamente hacia el este de la Hoja,
correspondiendo a la Planicie loéssica. Las geoformas dominantes son poligénicas,
eólicas-fluviales, los suelos se encuentran bien desarrollados y las pendientes son
bajas. Las lluvias decrecen hacia el este y por consiguiente aumentan las
posibilidades de erosión eólica de los suelos, generalmente vinculados a un uso
intensivo y no sustentable del recurso suelo. Hacia la transición con el piedemonte
de Sierras Subandinas aumentan la intensidad de la erosión hídrica y

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anegamientos. Las Zonas de peligrosidad media: se localizan en sector occidental
y en partes de la zona central (Valle de Trancas y zona occidental de las Sierras
Subandinas). Las formas dominantes son las bajadas y pedimentos, con suelos de
moderado a bajo grado de desarrollo edáfico y clima semiárido a árido. Los
procesos dominantes son, en la zonas serranas la remoción en masa y la erosión
hídrica y en las zonas pedemontanas, la erosión hídrica y eólica y, en sectores
aislados las inundaciones.
Finalmente, las Zonas de peligrosidad alta y muy alta: ocupan extensos sectores de
la Hoja Tucumán y se localizan básicamente en el sector centro-sur de la misma.
Las geoformas dominantes son los abanicos aluviales y las planicies y terrazas
fluviales, sumadas a sectores de bajas serranías labradas en sedimentitas
cretácicas y terciarias (muy friables). Si bien los suelos poseen cierta resistencia a
la erosión, las altas pendientes, las intensas precipitaciones localizadas espacial y
temporalmente y la alta presión de uso y ocupación implican grados severos de
degradación de suelos. La erosión hídrica aparece como el proceso dominante
sumado a las inundaciones que afectan la mayor parte de los valles fluviales del
piedemonte de Sierras Pampeanas donde precisamente se localiza el Gran
Tucumán. En este caso, la urbanización ha resultado en el incremento del
escurrimiento superficial y consecuentemente, ha agravado la extensión e impacto
de las inundaciones sumada a inadecuadas obras de canalización y ausencia de
normativas de ordenamiento territorial.

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INTRODUCCIÓN

Ubicación

En la presente contribución se muestran los resultados obtenidos durante la


realización de la Carta de Peligrosidad Geológica correspondiente a la Hoja
Tucumán (2766 II, escala 1:250000), elaborada como parte del Programa Nacional
de Cartas Geológicas y Temáticas de la Dirección de Geología Ambiental y
Aplicada, SEGEMAR. La zona estudiada se localiza entre los paralelos de 26° y
27°S y los meridianos de 64°30´ y 66°O. Ocupa aproximadamente la mitad de la
superficie de la provincia de Tucumán, y pequeños sectores de Salta, Santiago del
Estero y Catamarca (figura 1, Mapa de Ubicación).
La cartografía de peligrosidad geológica tiene como objetivo realizar una división
del espacio físico para un sector determinado, con el objeto de identificar los
procesos naturales que puedan constituir potenciales peligros para la ocupación
humana y sus actividades y realizar una zonificación de la peligrosidad en función
del accionar de los diferentes procesos identificados. La metodología utilizada para
dicha zonificación es esencialmente cualitativa y se ha realizado sobre la base de
una serie de cartas temáticas elaboradas a tal efecto. La cartografía temática
incluye mapas: geomorfológico, de procesos activos, litológico, de suelos e
hidrológico-hidrogeológico combinados con información climática y sísmica.
Los conceptos de peligrosidad y riesgo geológico si bien están estrechamente
relacionados no son sinónimos. El concepto de peligrosidad se refiere a la
evaluación del proceso natural en si a partir de su tipificación y de la estimación
cualitativa de la posibilidad o probabilidad de su ocurrencia independientemente de
las consecuencias que pudiera ocasionar. Por otro lado, el concepto de riesgo
implica la valoración de los daños y pérdidas económicas y humanas que un
proceso natural puede ocasionar. Por tratarse de una cartografía sistemática
tendiente a realizar una primera aproximación a nivel país, y dada la gran
disparidad en la distribución poblacional, la dificultad en obtener valoraciones
comparables de una región a otra y la escala de trabajo, se ha decidido trabajar en
el carteo de peligrosidad. Esta aproximación es la más adecuada a la hora de
realizar un inventario regional y brindar pautas de ordenamiento territorial a
organismos nacionales y provinciales.

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El grado de afectación debida al accionar de los procesos geo-ambientales, sobre
vidas humanas y en la economía, depende de una serie de aspectos, entre otros, el
tipo de evento, la magnitud del mismo y la relación espacial existente entre la
actividad antrópica y el lugar de ocurrencia y la extensión del fenómeno. Si bien la
componente natural es dominante a la hora de establecer la potencial peligrosidad
de un fenémeno natural, un mejor conocimiento del medio físico y de la naturaleza
y extensión de los procesos puede reducir considerablemente las pérdidas y
potenciales daños. La ocupación del territorio sobre la base de un mejor
conocimiento del medio natural, aparece como el principal objetivo de un programa
de cartografía de peligrosidad sistemático.
El presente documento reune toda la información de campo, gabinete y
recopilación, integrada en un mapa final de fácil lectura, el que puede ser utilizado
como documento base en la toma de decisiones y elaboración de políticas de
planificación territorial. A tal efecto, los objetivos generales de la este documento
son:
• Presentación de carta de peligrosidad de facil lectura que permita identificar los
potenciales fenómenos de peligrosidad geológica y las áreas que podrían ser
afectadas.
• Identificar y delimitar las zonas en las cuales la peligrosidad se encuentre
directamente relacionada con las actividades humanas
• Contribuir a la la realización de un inventario nacional de peligros y riesgos
geológicos de Argentina.
• Caracterizar y tipificar los procesos peligrosos naturales, estudiando sus causas
y dinámica.

Características geográficas y morfológicas

La zona abarcada por la Hoja Tucumán presenta una marcada variabilidad


fisiográfica, resultante de un gradiente bioclimático y geológico longitudinal. Así, es
posible diferenciar sistemas montañosos de gran magnitud intercalados con valles
tectónicos en sentido aproximado norte-sur a noreste-sudoeste. El escalonamiento
de los sistemas serranos y las alturas diferenciales han resultado en marcadas

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diferencias en los estilos geomorfológicos, en la intensidad y tipos de procesos
morfogenéticos. Los estilos estructurales de los diferentes sistemas montañosos
también han condicionado esta dispar morfología.
Las principales unidades orográficas son, como parte de las Sierras Pampeanas
septentrionales, un sector de la sierra de Quilmes, en el ángulo noroeste; las
Cumbres Calchaquies, en el sector sur; el Extremo norte de la sierra del Aconquija,
Alto de las Totoras y las cumbres de San Javier y Taficillo y en la zona centro
oriental, dentro del sistema de las Sierras Subandinas, las Sierras de Medina,
Nogalito, del Campo, La Ramada y parte sur de la sierra de La Candelaria (Guido
et al., 1998 y Alderete, 1998).
Estos cordones montañosos están separados por valles y hacia el este y sureste de
la hoja se inicia la Llanura Chaco-pampeana. Los principales valles son, de oeste a
este, el valle de Santa María, ubicado entre las sierras del Aconquija y Cumbres
Calchaquies por el este, y la sierra de Quilmes por el oeste; el valle de Choromoro
entre Cumbres Calchaquies y la sierra de Medina; el valle de Tafí, entre la sierra del
Aconquija por el oeste y extremo sur de las Cumbres Calchaquies por el este, el
valle de Amaicha, entre el extremo norte de la sierra del Aconquija y las Cumbres
Calchaquies al nordeste. Otros valles importantes son los valles de Gonzalo–Los
Reartes, entre las Cumbres Calchaquies y el Alto de la Totora, de Medina, entre las
sierras de Medina y del Nogalito; del Cajón, entre las sierras del Campo y La
Ramada y el valle de Nío y Chorrillos, ubicados entre las sierras del Nogalito y del
Campo–La Ramada. Existen otros menores como los del Siambón, La Sala y La
Ciénega.
Desde el punto de vista geológico, la zona considerada se encuentra comprendida
parcialmente dentro de tres Provincias Geológicas: 1) Sierras Pampeanas
septentrionales, localizada en el sector occidental de la Hoja 2) Sierras Subandinas
Australes que comprende la zona nororiental de la Hoja y 3) Llanuras Chaco
Pampeana, que abarca en la zona centro y sur oriental de la zona estudiada.

Características climáticas

Desde el punto de vista climático, la zona estudiada muestra un marcado gradiente


en sentido este-oeste a lo que se suma el debido al gradiente altitudinal, no menos
importante. Consecuentemente, la región posee una elevada variabilidad espacial

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en lo referente a los tipos climáticos. Utilizando la clasificación de climas de Koppen
modificada (Zuccardi y Fada, 1972 y Sesma et al., 1998), le corresponden a la
zona abarcada por la Hoja 6 tipos de climas. El sector occidental es de tipo
continental caliente de altura, BWkaw, con inviernos fríos y secos, como en valle de
Santa María y en la zona de Amaicha del Valle. La zona de Tafí del Valle posee un
clima estépico frío, con veranos templados e inviernos secos de tipo BSkbw. Los
sectores más elevados poseen un tipo climático de alta montaña, denominado H o
EB. En la figura 2, se observa la distribución de los diferentes tipos de clima, las
precipitaciones y la temperatura.
Hacia la zona central, vinculado al efecto orográfico y la mayor exposición frente a
los vientos húmedos del este, el clima va pasando en forma más o menos abrupta a
tipos climáticos húmedos-subhúmedos. Así, en el piedemonte de las Sierras
Pampeanas y Subandinas y en las zonas serranas bajas, como las cumbres de San
javier, Taficillo, de la Ramada, los tipos climáticos son Cwa y Cwb templado
húmedo cálido con veranos cálidos e inviernos secos y transicionales al Bshaw, de
tipo estépico-caliente, con veranos cálidos e inviernos secos.

Localidad Temp. media Temp. mes Temp. mes pp media


anual más frío más cálido anual
Tafí del Valle 13,1 9 17,1 272
Colalao del Valle 16,2 9,4 21.4 185
S. M. de Tucumán 22,3 19 25,3 945
Las Cejas 20 14 30 650
Trancas 18,9 12 29 419

Tabla: 1 parámetros climáticos de algunas localidades de la hoja (fuente S.M.N.)

La temperatura varía en sentido longitudinal, con valores muy altos de temperaturas


medias anuales, temperaturas medias del mes más frío y del mes más cálido en el
sector oriental de la Hoja (ver tabla 1). La zona oriental se encuentra dentro de la
isoterma anual de 20°C con valores medios para el mes más cálido (enero) de 27°C
y para el mes más frío (julio) de 14°C. Hacia el oeste, las temperaturas van
descendiendo marcadamente, encontrándose temperaturas bajas controladas por
la altura en las Sierras Pampeanas y valles interserranos, como en el caso de Tafí
del Valle. En este sector las temperaturas medias anuales oscilan alrededor de
10°C, con temperaturas medias del mes más cálido de 10 a 15°C y para el mes
más frío del orden de menos de 5°C. Finalmente, la zona de valles Calchaquíes,

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presenta valores medios anuales similares al anterior, con la diferencia de poseer
mayores contrastes entre la estación fría y la cálida. Acorde con este clima
atmosférico, respecto al régimen de temperatura de los suelos, la zona oriental
posee un régimen hipertérmico, que pasa a un régimen térmico y en la zonas altas
y occidentales el régimen es mésico con los sectores más altos de tipo críico.
Respecto a las precipitaciones, en el sector oriental las precipitaciones oscilan
alrededor de 700 mm, con un balance hídrico estacional negativo, que hacia la
parte central rondan los 900 a 1000 mm. En el sector occidental, por efecto
orográfico, tienen lugar las máximas precipitaciones con valores cercanos a los
1200 mm con una marcada estacionalidad, observándose durante los meses de
noviembre a febrero (que en muchos casos puede ser más del 80% anual) lluvias
intensas y torrenciales con un aumento del escurrimiento superficial y por
consiguiente de las inundaciones. En la zona de los Valles Calchaquíes, límite
occidental de la hoja, las precipitaciones disminuyen bruscamente y, son inferiores
a los 200 mm anuales. La zona interserrana de Tafí del Valle, los valores medios
oscilan alrededor de 300 mm. En la tabla anexa 1, se observan algunos parámetros
climáticos para localidades seleccionadas de la Hoja.
En los últimos años se ha verificado en toda la región un marcado aumento de los
valores de precipitaciones. Existe cierta controversia respecto a si dicho cambio
responde a un fenómeno global relacionado al calentamiento o si se correspondería
con un cambio climático vinculado al fenómeno del Niño. Según diferentes autores
(Sayago et al., 1998 entre otros) se verificaría en las últimas décadas del siglo XX
un desplazamiento hacia el este de las isoyetas de 700 mm en la zona oriental de
la llanura tucumana.

Vegetación

Desde el punto de vista fitogeográfico la zona estudiada se encuentra comprendida


dentro de varias provincias fitogeográficas. Según Vervorrt (1981) y Cabrera (1994),
se reconocen las provincias fitogeograficas de (oeste a este): a) Altoandina, b)
Prepuneña, c) del Monte, d) de la Yunga y e) Chaqueña. Cada una de ellas
presenta una particular asociación de especies y géneros vegetales en diferentes
estratos En la figura 3 se observa la distribución de los principales tipos de
vegetación en el ámbito de la Hoja. La provincia Altoandina, ocupa los sectores

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más altos del paisaje, fundamentelamente en la sierra de Aconquija y Cumbres
Calchaquíes y sectores aislados de las Sierras Subandinas. En la región suele
aparecer por encima de los 3500 m. Las rigurosas condiciones ambientales
determinan que la vegetación sea rala. Predominan las gramíneas xerófilas y las
dicotiledóneas rastreras y en cojín. La comunidad climax es la estepa de festuca
orthophyla y Chrysophyla y poa gynbantha. También hay especies de Stipa y
numerosas especies de Senecio, Werneria y Adesmia. En las vegas aparecen
asociaciones de Oxychloe andina en cojines y diferentes ciperáceas, gramíneas y
juncáceas en cojín. En algunos sectores se vuelven más frecuentes los arbustos de
tipo tolas, configurando una transición hacia la provincia PrePuneña.
La Provincia Prepuneña es dominante en todo el sector occidental de la Hoja,
apareciendo entre los 2000 y los 3500 m de altitud aproximadamente. La
vegetación es predominantemente arbustiva baja y esparcida, mezclada con
catáceas arborescentes (cardones), como Trichocereus terscheckii y pasacana.
Algunos arbustos típicos de esta zona son Cassia crassiramea, Gochnatia punctata
y Adesmia inflexa. En las depresiones y zonas aledañas a cursos de agua
aparecen bosquecillos bajos de churquis (Prosopis ferox) y matorrales de molle
(Schinus areira) y chilcas (Baccharis salicifolia. En sectores dominados por
afloramientos rocosos, se vuelven frecuentes las bomeliaceas en cojín. Las
gramíneas de los géneros Festucca y Poa también pueden reconocerse en la zona.
La Provincia del Monte es transicional respecto a la anterior, localizándose a
menores alturas o a condiciones ligeramente más húmedas (hacia el este). Puede
formar extensos ecotonos con la provincia Chaqueña. La formación dominante es el
matorral muy abierto de jarillas (Larrea divaricata, cuneifolia y nitida), rodajilla
(Pletrocarpa rougessi), matasebo (Monttea aphylla), monte negro (Bougainvillea
spinosa), pichana (Cassia aphylla), brea (Crecidium praecox), alpataco (Prosopis
alpataco) y retamo (Bulnesia retama). En algunos sectores hay montecillos de
algarrobos (Prosopis flexuosa y chilensis). Hay numerosas especies herbáceas,
entre las que destacan las Portulacas. También son frecuentes las cactáceas.
La provincia de las Yungas se localiza asociada con el sector oriental de las sierras
Pampeanas y Subandinas, generalmente por encima de los 800 m, vinculadas a las
zonas de dominantes lluvias orográficas, en los sectores donde las precipitaciones
alcanzan sus mayores valores generalmente por encima de los 1000 mm anuales.
Consituye la provincia de mayor biodiversidad y la más amenazada desde el punto

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de vista de la ocupación y la expansión del uso de la tierra. Las neblinas son
frecuentes durante la mayor parte del año. La vegetación dominante es la selva
húmeda, rica en lauráceas y mirtáceas y por encima el bosque de caducas y
praderas. Dentro de las mirtáceas se encuentran Bleparocalyx gigantea, Eugenia
mato, dentro de las lauráceas, Phoebe prphyria y Ocotea pubescens y otras
especies arbóreas como los Horco cebil (Parapiptadenia excelsa), Pacará
(Enterolobium contortisiliqum), cedros (Cedrela lillosi y agustifolia), lapacho
(Tabebuia avelanadae) y pinos (Podocarpus) y alisos (Alnus jorullensis). Los prados
graminosos se vueleven más frecuentes hacia arriba. En la sierra de San Javier,
Sierra de la Ramada, Sierra de Taficillo y toda la cuesta hacia Tafí del Valle es
posible observar los diferentes estratos de la selva, en relativo buen estado de
preservación.
Finalmente, la provincia Chaqueña ocupa la mayor parte del sector oriental de la
Hoja y parte del Valle de Trancas-Choromoro. La vegetación dominante es el
bosque xerófilo caducifolio, con un importante estrato arbustivo y herbáceo, con
gramíneas, cactáceas y bomeliaceas. Hay también palmares, sabanas y estepas
arbustivas. Los sectores ocupados por ésta provincia son los actualmente más
degradados y modificados por la acción antrópica, ya que se encuentran en la zona
más intensamente cultivada. Por lo tanto, solo en muy contados lugares y aún en
ellos se encuentra muy degradados remanentes de esta provincia fitogeográfica.
Las especies arbéreas más frecuentes son los quebrachos colorados (Schinopsis) y
blanco (Aspidoderma quebracho) sumados a guayacán, mistol, brea, yuchán,
guayaibi, lapacho y diversas especies de Prosopis. Las gramíneas predominantes
son de los géneros Setaria, Digitaria, Pennisetum, Gouinia, Trchloris y
bromeliáceas. A orillas de los ríos aparecen sauces (Salix humboldtiana).

Población y usos de la tierra

La zona estudiada incluye la mayor concentración poblacional del NOA y uno de los
mayores del país. En la misma se localizan industrías, centros comerciales y es a la
vez, zona altamente productiva en productos agropecuarios, destacando algunos
cultivos tradicionales como la caña de azucar y el tabaco. Asimismo, se encuentran
diferentes centros de producción tradicional, vinculados a un uso de la tierra típico
de las zonas altoandinas de América. Finalmente, el turismo es una actividad muy

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importante en la región. Este heterogéneo mosaico de actividades y poblaciones se
dispone en forma diferencial en el ámbito de la hoja, concentrándose esencialmente
en el sur de la misma, en el conglomerado urbano del Gran Tucumán. De todas
formas es característico de la región la existencia de una importante población rural
con una comparativamente alta densidad poblacional en zonas rurales. En la Tabla
2 se muestran la población y densidad poblacional de cada uno de los
departamentos de las cuatro provincias.

Departamento habitantes densidad Departamento Habitantes Densidad

Burruyacu (T) 29064 7.950 Santa MarÍa (C) * 16949 2.851

Cruz Alta (T) 131860 109.17 Cafayate (S) * 9264 6.365

Famaillá (T) * 26641 60.70 Guachipas (S) * 2716 0.973

Leales (T) * 47311 25.38 La Candelaria (S) * 4643 3.291

Lules (T) 47311 25.38 Rosario de la Frontera 25842 4.941


(S) *
Monteros (T) * 51863 41.90 Jimenez (SE) * 12324 2.441

S.M. de Tucumán 473271 5881.33 Pellegrini (SE) * 16061 2.029


(T)
Tafí del Valle (T) * 11449 4.421 Yerba Buena (T) 43612 262.84

Trancas (T) 11977 4.105 Tafí Viejo (T) 79306 64.97

Tabla 2: población y densidad poblacional de los departamentos comprendidos total o


parcialmente (*) dentro de la hoja (fuente censo de 1990)

El Gran Tucumán constituye el quinto conglomerado urbano de Argentina, con casi


1 millón de habitantes. El Departamento S.M. de Tucumán posee una población,
según el censo de 1991, de 470809 habitantes, la zonas urbanas del dpto. de
Yerba Buena 40000 habitantes aproximadamente, la zona urbanizada del dpto. de
Tafí Viejo alrededor de 63000 y la Banda del río Salí una población de más de
40000 habitantes. Las menores concentraciones poblacionales se encuentran en el
extremo nororiental de la Hoja, mientras que en la zona occidental existe una
importante población rural dispersa y algunos centros poblacionales, entre los que
destacan Cafayate, Colalao del Valle, Tolombón y Amaicha del Valle. Tafí del Valle
tiene una población estable de alrededor de 3000 habitantes, sin embargo, su
población de incrementa notablemente durante los meses de veranéo o fines de

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semana, al tratarse de un punto turístico de importancia. Otro tanto ocurre con
Cafayate, que posee una población estable semejante. En la figura 4 se puede
apreciar la distribución de la población según circunscripción.
Desde el punto de vista del uso de la tierra, la mayor parte del territorio abarcado
por la Hoja, salvo los sectores más elevados, se encuentran sometidos a un uso
bastante intensivo con fines agrícolas y ganaderos. Esta explotación de la tierra,
además de intensiva posee una marcada continuidad en el tiempo, ya que desde
tiempos anteriores a la Conquista de América la misma se encontraba ya sometida
a un uso agrícola importante. El territorio de la provincia de Tucumán comprendido
en la Hoja ha tenido, y continua teniéndolo un destino agrícola vinculado a la caña
de azucar casi exclusivamente. En los últimos tiempos, variaciones en el mercado
han determinado un cambio en las tendencias y un reemplazo parcial de la caña de
azucar (que no ha implicado que no siga siendo la primera productora nacional de
azucar) por cítricos, principalmente en la zona pedemontana y cereales, en la zona
oriental. De tal forma, la provincia de Tucumán se ha convertido en el primer
exportador nacional de limón. Hacia el norte y principalmente en la provincia de
Salta, el cultivo dominante es el tabaco, que presenta características de
monocultivos afines a la caña.
La zona de valles Calchaquíes presenta, vinculado al regadío sectores destinados
al cultivo de vides y la producción de vinos. Esta actividad también ha sido
desarrollada desde los tiempos de la conquista. Las localidades de Tolombón,
Colalao del Valle, Amaicha y principalmente Cafayate destacan por esta actividad.
La ganadería es una actividad también importante en la región, mayormente para
consumo local y regional. La ganadería de vacunos alcanza mayor participación en
los valles intermontanos (Trancas-Choromoro y deTafí) y en la zona oriental más
seca. La ganadería de ovinos es una actividad tradicional de escala familiar en toda
la zona serrana y de los valles Calchaquíes, como una actividad de susbsistencia
relacionada a los antiguos asentamientos prehispánicos y en reemplazo (parcial) de
la cría de camélidos. Otros usos, como el urbano y minero, ocupan sectores
comparativamente pequeños, lo que no implican que no sean actividades
importantes, desde el punto de vista socio-económico. Para información acerca de
la actividadd minera en la región se remite a la Hoja geológica Tucumán (Gonzalez
y otros, 1998). La contaminación ambiental, de suelos y aguas, aparecen como
factores alarmantes en la zonas urbanas comprendidas en la Hoja, así como la

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ocupación de tierras para urbanizaciones en sectores poco aptos, lo que ha
generado y generará en forma creciente, grandes daños sobre la infraestructura y
los propios ocupantes.
En líneas generales, la intensa actividad agropecuaria ha significado creciente
presión sobre los ecosistemas naturales y los paisajes, generando un aumento en
los procesos de degradación de los recursos naturales principalmente los suelos,
agravado por la existencia de un período climático húmedo (ver apartado de
Clima). La incorporación de tierras poco aptas a la agriculatura, la existencia de
prácticas inadecuadas y no conservacionistas, sumadas al monocultivo imperante
en algunos sectores y las propias características del relieve y edáficas, convierten a
esta zona en una de las más sensibles y que se encuentran en mayor peligro de
nuestro país. Particularmente, los sectores serranos subtropicales húmedos, casi
exclusivos de esta región se encuentran en peligro, lo que puede ocasionar una
pérdida irreversible en la biodiversidad y en el paisaje, entendido como recurso
potencialmente explotable, como por ejemplo a través del turismo. La zona de Tafí
del Valle-El Mollar, presenta una situación especialmente grave de deterioro en las
últimas décadas, imponiéndose el establecimiento de pautas de ocupación, de uso
de la tierra y de ordenamiento territorial, por parte de los organismos comunales y
provinciales correspondientes.

Características geológicas

En la realización del presente apartado se ha seguido básicamente los lineamientos


generales establecidos por González (1998) en la realización de la Hoja Geológica
correspondiente.
Basamento metamórfico
Esta representado por diferentes litologías que reciben distintas denominaciones
según el sector considerado, conformando el Grupo Puncoviscana. La Formación
Medina está constituida por metagrauvacas, pizarras y filitas, de color gris verdoso
a rojizos, grises y verdes, que conservan caracteres texturales y mineralógicos de
su origen sedimentario marino. Esta representada en una franja que se extiende
desde el sector noroccidental de las Cumbres Calchaquies hasta las cumbres del
Siambón. También se encuentran en los núcleos de las sierras de San Javier, La
Candelaria, Medina, Nogalito, del Campo y de la Ramada. Las metagrauvacas,

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estan formadas por cuarzo, plagioclasa, muscovita, clorita y calcita (Rapella, 1976).
En la sierra del Nogalito se han encontrado también rocas cataclásticas (Willner,
1990).
La Formación Puncoviscana SS esta integrada por pizarras verdes grisáceas,
esquistos cuarcíticos de color gris claro, verdoso a gris azulado (Mon, 1978) filitas
moteadas verde sedosas y hornfels de color gris verdoso oscuro (Rapela, 1976 a).
Los afloramientos se extienden desde la Punilla, sobre la ruta nacional 68 y el cerro
Paranilla en la provincia de Salta, hasta el sur del río de Las Tablas en Tucumán.
Representan una zona de transición entre las metagrauvacas y las metapelitas de
la formación Medina y, los esquistos bandeados y micacitas de la unidad
micaesquistos listados. El contacto entre la formación Medina y la formación
Puncoviscana es transicional.
González (1998) en otros sectores de la Hoja no diferenció al basamento
precámbrico con nombres formacionales sino que distinguió distintas unidades
litológicas según el grado de metamorfismo. Así, diferenció Unidades litológicas de
grado metamórfico bajo (Con almandino) a medio (Con estaurolita), compuesta por
esquistos bandeados, felsitas calcosilicáticas y esquistos porfiroblásticos
bandeados. Los afloramientos se extienden en una franja que tiene orientación
noroeste–sureste, entre el cerro Pabellón y el norte del río de Las Tablas, por el
este, y Ampimpa y La Angostura, por el oeste. Las Unidades litológicas de grado
metamórfico medio con almandino:, incluyen la Subunidad Suncho (Gneis del
Suncho) compuesta por micacitas y gneises inyectados con anfibolitas intercaladas.
Los afloramientos se extienden en el flanco norte de la sierra del Aconquija , desde
el noroeste de la quebrada del río Amaicha entre el contacto norte del cuerpo
plutónico de Macho Huañusca y la falla occidental del pie de sierra. Cubren la
ladera occidental, entre el río Amaicha y el morro del Zarzo. La Subunidad
Piscoyacu (Gneis de Piscoyacu) presenta gneises biotíticos, gneises graníticos,
granitoides sintectónicos y migmatitas arteríticas que afloran en la ladera occidental
ocupan una amplia zona, que comprende el puesto de Yutuyaco, morro Ñuñorco de
San Juan, el morro Bernardo, las cabeceras de los ríos Entre Ríos y Azampay y el
sector de la laguna La Manga. Aparecen también en el faldeo oriental, en la
cabecera del río Blanco y el sur de la ciénega La Perra, e incluye el portezuelo de
las Animas. El pasaje entre las rocas de las subunidades es transicional. La Unidad
de grado metamórfico medio (cordierita–almandino) a alto (granolita) integra el

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denominado Complejo Tolombón. Son esquistos y gneises de alto grado,
granulitas, noritas y migmatitas. Los afloramientos ubicados en la sierra de Quilmes
se extienden entre la quebrada de Divisadero y la falla de Chuscha.
Basamento granítico
Diferentes cuerpos intrusivos componen el Basamento Cristalino de la región. Son
esencialmente rocas de edades ordovícicas. Destacan la Tonalita Tolombón
(ubicada al sur de Cafayate), el Granito Cafayate (en la sierra de Quilmes), la
Granodiorita Cuchiyaco y la Granodiorita Mala–Mala. La Granodiorita de
Caspinchango (Ruiz Huidobro 1966 y 1972), aflora en confluencia del río Los
Chorros con el río Caspinchango. La Monzonita Chaquivil y la Tonalita la Angostura
también se encuentran en al ámbito de la Hoja. Finalmente el Granito Loma Pelada,
ubicado en las cercanías de Tafí del Valle y el Granito del cerro Ñuñurco Grande
(Ruiz Huidobro, 1966 y 1972) son cuerpos de importancia.
Paleozoico
En la zona oriental de la Hoja afloran rocas del paleozoico Inferior (Cambro-
ordovícicas). Se agrupan en el Grupo Santa Victoria, el cual se encuentra
compuesto por diferentes formaciones. La Formación Candelaría (Ricci y Villanueva
García, 1969) aflora en el borde occidental de la sierra de La Candelaria y en el
faldeo oriental de la sierra del Campo. Según Sánchez, 1994, es una secuencia de
cuarcitas de color rosado a morado pálido, de grano mediano-fino a grueso hacia
arriba, compactas, muy micáceas en parte, con estratificación tabular gruesa,
laminación paralela fina y estratificación entrecruzada en ciertos niveles. Se
intercalan bancos más finos y wackes pardo grisáceas con motas pardas. Esta
formación se apoya en discordancia angular sobre la Formación Medina y está
cubierta en concordancia por la Formación Orcomato en la quebrada homónima,
mientras que en el resto del área se disponen unidades del Subgrupo Pirgua en
discordancia. El ambiente de depositación es marino costero, aunque debe ser más
profundo que para el Grupo Mesón. La edad es cámbrica inferior a media.
La Formación Orcomato aflora en un corto tramo del faldeo occidental de la sierra
de La Candelaria, quebrada de Orcomato y al norte del río Aguas Calientes. La
litología esta integrada por limolitas y arcilitas de color gris blanquecino hasta casi
negro, en bancos delgados no mayores de 12 cm con una grosera fisilidad, además
de existir algunos niveles con laminación fina muy marcada. La edad de esta

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unidad estaría comprendida entre el Cambrico superior tardío y el Tremadociano
inferior.
Mesozoico
Cretácico-Terciario inferior. Grupo Salta
En el sector del Valle de Choromoro y Sierras Subandinas aparecen sedimentitas
mesozoicas y terciarias inferior que integran el GRUPO SALTA. En algunos
sectores es posible diferenciar algunos de los Subgrupos característicos de esta
unidad, mientras que en otros solo aparece parcialmente, si bien en la hoja están
representados los tres subgrupos. El Subgrupo Pirgua está representado por tres
formaciones. La Formación La Yesera aflora en el faldeo oriental y occidental de la
sierra de Santa Bárbara y en el extremo norte de las Cumbres Calchaquies. Aflora
también en las Cumbres de San Javier y Taficillo y en el extremo sur de la sierra
de Medina ocupa una superficie mayor, que se extiende hacia el norte y hasta la
sierra del Nogalito. Al norte de las Cumbres Calchaquies está constituido por
conglomerados brechosos a fanglomeradicos, de grano fino a grueso, con clastos
de basamento metamófico. El color es gris azulado a verdoso oscuro y de grisáceo
pálido. A menudo tiene intercaladas aresniscas conglomerádicas y a veces finos a
mediano, algo micaceas con matriz limosa–arcillosa. En San Javier, Danieli, 1957
descubrió la presencia de tobas en un complejo sedimentario areno-tobáceo. El
ambiente de depositación es continental de pie de monte, relacionado a un relieve
juvenil de carácter metamórfico cercano y la edad es cretácica inferior.
La Formación Las Curtiembres se extiende al este y norte de la sierra de Santa
Bárbara en los cursos medios de los ríos Reartes, Arrayán (Anta), Los Sauces y en
los alrededores del filo de Chalecos. La secuencia esta compuesta por areniscas
rojas grisáceas a blanquecinos de grano fino a mediano en una mátriz limo arcillosa
y con escaso cemento calcáreo. Son frecuentes las intercalaciones de areniscas
conglomerádicas. También se ven niveles de conglomerados finos, limolitas y
limolitas arenosas de color rojizo. En el río Arrayán se midieron 2195 m. de espesor
(Serraiotto, 1976). Se apoya en concordancia sobre la Formación Yesera y la
sobreyace, la Formación Los Blanquitos. El ambiente de depositación es
continental, tipo fluvial y su edad cretácica superior.
Finalmente coronando al subgrupo Pirgua, se encuentra la Formación Los
Blanquitos, la que aflora al oeste del paraje Miraflores (pie de la sierra), en el flanco
oriental de la sierra del Brete y en el faldeo occidental y norte de la sierra de

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Medina, así como en la sierra de La Candelaria. Está compuesta por areniscas
conglomerádicas de color rosado a rojo suave, la fracciòn arena es gruesa a
mediana, cuarzoza, feldespática y micácea. La matriz es limo–arcillosa y en parte
con cemento carbonático. Se intercalan niveles de areniscas finas a gruesas de la
misma coloración. Esta formación en el noroeste de la hoja se apoya en
concordancia sobre la Formación Las Curtiembres mientras en las sierra de
Medinas y La Candelaria, donde no se depositó esta última, lo hace sobre la
Formación La Yesera. También es del Cretácico superior. En la zona de las sierras
de la Ramada y del Campo, que extienden hasta el cerro Negro, aflora el Subgrupo
Pirgua indeferenciado. La litología esta constituida por areniscas rojas friables. El
perfil empieza con brechas rojizas, con matriz arenosa rojiza, luego sigue un
conglomerado, luego se depositan areniscas conglomerádicas rojas y rosadas que
hacia arriba pasan a areniscas calcáreas friables, rojas.
El Subgrupo Balbuena esta integrado por las Formaciones Lecho, Yacoraite y
Olmedo. Se encuentra en las sierras del Brete, Medina y La Candelaria. En la finca
El Brete se han distinguidos las Formaciones Lecho y Yacoraite. La Formación
Lecho está constituida por areniscas de grano fino a mediano, micáceas, friables
parcialmente y con entrecruzamiento en ciertos niveles. Los colores son rojizos,
rosado, amarillento y gris blanquecino. En los niveles basales se distinguen pelitas
de colores rojo y gris. La Formación Yacoraite son areniscas gris claro a parduscas,
algo calcareas, que en los niveles basales tiene algunas intercalaciones de caliza
arenosa. El Subgrupo Balbuena se apoya en concordancia sobre el Subgrupo
Pirgua indiferenciado o bien sobre la Formación Los Blanquitos. El ambiente de
depositación es continental de tipo fluvial y las litologías indican una posición de
borde de cuenca, caracterizada por plano costero fluvio-laustre que en ciertos
momentos se hace lacustre con acumulación de calizas oolíticas que indican un
ambiente de baja energía (Bonaparte et all, 1977, Sayago, 1991). La edad de este
subgrupo es cretácica superior a paleocena inferior.
El Subgrupo Santa Barbara está integrado por distintas formaciones. La Formación
Río Loro está compuesta por areniscas y diamictitas que se distribuyen
ampliamente en la parte central de la hoja: sierra de Medina, San Javier–Taficillo,
Cumbres Calchaquies, Anfama, sur de Nogalito y en la sierra de La Ramada. En la
localidad tipo, Powel y Palma (1981) han reconocido tres secciones litológicas. El
ambiente es del del tipo de depósito maduro de tipo fluvial (mendriforme). Las

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diamictitas, se interpretan como formada por corrientes de densidad que cubren la
llanura aluvial (Powel y Palma, 1981; Bossi, 1969). La Formación Río Nío se
localiza en el río Nío y en la confluencia del río Chorrillos con el arroyo Nogalito.
Está constituida por limolitas arcillosas rojas oscuras intercaladas con areniscas
finas de poco desarrollo, de color blanco (Bossi, 1984). El ambiente de depositación
se interpreta como continental de planicie fangosa y su edad está comprendida
entre el Eoceno inferior a medio. Al norte de la hoja, en donde predominan las
areniscas, aparecen las facies proximales del Subgrupo sin discriminar (Subgrupo
Santa Bárbara indiferenciado).
La Formación Lumbrera está mejor representada en la quebrada de Chimpas, al
sur del río Saladillo, cerro Castillo de Las Brujas, sudeste de Amaicha del Valle y en
el borde oriental de la sierra del Aconquija, en el paraje Los Colorados. La litología
en el río Saladillo es de areniscas finas, principalmente limolitas y pelitas con menor
proporción de areniscas medianas y conglomerados finos. Es de color rojo y
castaño rojizo. Se apoya en discordancia angular sobre las metamorfitas inyectadas
de la sierra del Aconquija. El ambiente de depositación es de corriente de baja
energía donde las areniscas representan a estas facies y la sedimentación fue
producida, en gran parte por suspensión (planicie barrosa moderadamente salina
en clima árido). Todo el Subgrupo Santa Bárbara posee una edad comprendida
entre el Paleoceno superior y el Eoceno inferior. El Complejo Alto de las Salinas
esta constituido por traquitas, riolitas, andesitas y basaltos, que fueron intruidos en
ese orden (Bossi, 1969). Intruye a la Formación El Cadillal , en la sierra de Medina.
El basalto de Periquillo corresponde a este evento. Es de edad cretácica inferior.

Neogeno
Mioceno-Plioceno
Los depósitos terciarios superiores presentan importante desarrollo areal en el
ámbito de la Hoja, habiendo recibido diferentes denominaciones formacionales
según el sector considerado. En la zona occidental se encuentra el Grupo Santa
María. Este grupo está integrado por varias formaciones (Saladillo, San José, Las
Arcas, Chiquimil, Andalhuala, Los Corrales, Yasyamayo) del Terciario superior, que
aflora en todo el valle de Santa María, desde el cerro Paranilla hasta Punta de
Balasto en el sur. Las distintas unidades litológicas se manifiestan como paralelas
al río Santa María, sobre su margen derecha y también en la depresión tectónica

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del río Amaicha. El espesor del grupo de de 6200 m. Su edad está comprendida
entre el Mioceno inferior y el Plioceno medio a superior (Marshall y Patterson,
1981).
El Complejo Volcánico Portezuelo Las Animas aflora en la parte alta de la sierra del
Aconquija en el portezuelo Las Animas, en los alrededores de El Rincón, sur de Tafi
del Valle y oeste del cerro Ñuñorco Grande. La secuencia tipo esta en la Loma
Bola, naciente del río Las Animas (González, 1990). El complejo está constituido
por una secuencia alternante de brechas piroclásticas y lapillitas de composición
andesítica. El espesor de esta sección tipo es de 390 m, al cual hay que agregar
otros niveles superiores vecinos que alcanzarían a unos 540 m, de espesor total
visible. Este grupo se puede correlacionar con el Grupo Volcánico Farallón Negro
de Llambias (1970). Esta unidad puede atribuirse al Mioceno superior.
En el sector centro-oriental de la hoja, correlacionable parcialmente con las
unidades antes descriptas, dentro del lapso Mioceno y Plioceno aparece el Grupo
Choromoro (Mon y Urdaneta, 1972). Está integrado por las Formaciones Río Salí,
India Muerta, El Boyero y Chulca. El espesor del Grupo es de aproximadamente de
3.000 m. Es equivalente en tiempo al Grupo Santa María (Galván y Ruiz Huidobro,
1965) y al Grupo Orán (Russo, 1972). La Formación Río Salí tiene amplia
distribución al este de las Cumbres Calchaquies y ocupan una superficie importante
en el valle de Choromoro, faldeo oriental de Sierras Pampeanas y de Cumbres de
Taficillo y San Javier y sectores de las Sierras Subandinas.

Neogeno
Pleistoceno-Holoceno
Los sedimentos han sido clasificados teniendo en cuenta sus características
litológicas, geomorfológicas y hallazgos fosilíferos. Teniendo en cuentas estas
consideraciones se han reconocido, en la zona oriental, 7 unidades, algunas que
han recibido denominación formacional. La Formación Acequiones aflora en la
parte norte el valle de Choromoro formando una serie de lomadas al oeste de la
ruta nacional 9 y al norte del río Choromoro. En El Simbolar, al este y oeste aflora
en forma asomos aislados en la margen izquierda del río Acequiones. En la parte
inferior tiene limolitas pardo claras, que pasan a conglomerados gris oscuro hacia el
techo, con clastos de pizarras, estratificación marcada y bien consolidados, con
algunas intercalaciones de hasta 2 m de espesor de limolitas pardas. También se

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han observado argilitas de alta plasticidad. En función de la fauna y
consideraciones estratigráficas es de edad pleistocena inferior. La Formación
Ticucho se ubica en la parte meridional del valle de Choromoro, al sur del río Vipos.
El perfil tipo aflora en el río India Muerta, cerca de la intersección con el camino que
conduce a Ticucho desde la ruta nacional 9. En este sector se observó un apretado
sinclinal cuyo núcleo está relleno con estos sedimentos. Estos se hallan
constituidos por conglomerados medianos a finos, polimicticos, la matriz es arenosa
gruesa. Alternan con areniscas finas y limolitas poco consolidadas, en bancos de 2
a 3 m. de espesor. Se asigna a esta unidad al Pleistoceno inferior.
Los Depósitos aluviales indiferenciados, de terrazas y de planicies aluviales se
ubican en la parte occidental y central del valle de Choromoro, al oeste de la ruta
nacional 9. Están constituidos por fanglomerados con bloques y cantos rodados del
basamento metamórfico de diferentes tamaños, matriz arenosa gruesa de color
castaño claro, intercalados se observan bancos de psamitas y pelitas. Son
arenosos y conglomerádicos, con intercalaciones de limos arenosos con niveles de
cineritas. Son friables de color castaño claro. Los primeros superan los 100 m,
mientras que los espesores de los segundos no sobrepasan los 10 m (Bossi, 1969).
Los depósitos indiferenciados occidentales podrían ser equivalentes, en parte, a la
Formación Ticucho de Bossi (1969). Se asigna una edad pleistocena superior–
holocena a estos depósitos.
Los Depósitos de abanicos aluviales forman una superficie ondulada, al este de las
serranías, desde Famaillá hasta 7 de Abril, con un ancho de 10 a 20 km. con una
inclinación hacia el este con 1 a 5% de gradiente. Gran parte de esta llanura se ha
desarrollado sobre limos y arenas de la Formación Tucumán (Bonaparte y
Bobovnikov, 1974). Está tapada por una cubierta fanglomerádica o
cenoglomerádico relacionada con la cuenca imbrífera y conos aluviales grandes y
pequeños. El perfil tipo está en la perforación Nº 1 de la ex escuela de Agricultura
(153 m de profundidad). Presenta, de arriba hacia abajo, sedimentos finos
arenosos, pardo oscuro a claro; limo arcilloso pardo claro calcáreo; material
detrítico incluidos en arena media a gruesa, sedimentos arenoso fino a grueso
arcilloso pardo claro calcáreo; material detrítico de areniscas cuarcíticas y arena
fina y gruesa pardo clara. Son frecuentes en profundidad intercalaciones de
psefitas. Son Pleistocenos a Holocenos. En esta unidad se reconocen depósitos de
abanicos aluviales que se ubican en las entradas de la llanura de corrientes de

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agua provenientes de las sierras como el río Tajamar. En esta área existen
acuíferos termales, tanto surgente como semisurgentes.
Estan cubiertos parcialmente por depósitos eólicos, fundamentalmente loessicos y
loess retransportados los que ocupan la parte baja occidental de la llanura
tucumana al este y sudeste de las Sierras Subandinas: Forman una llanura
ondulada, inclinada al naciente con gradientes menores de 3%. La cubierta loesica
de potencia variable que estaba en superficie dio lugar al estilo geomorfológico
definitivo (Sayago et all, 1987) y da un aumento del espesor hacia el este y una
amplia distribución en la llanura chaqueña. Hay también depósitos eólicos arenosos
que cubren parcialmente a las unidades señaladas precedentemente, los cuales no
han sido diferenciados en el mapa en virtud de la escala y los delgados espesores
que involucran. Son importantes hacia el este de la hoja y en algunos casos se
pueden distinguir antiguos campos de dunas muy degradados y estabilizados.
En la zona occidental de la Hoja se pueden diferenciar cinco unidades: 1) Depósitos
de piedemonte, 2) depósitos de cobertura de pedimentos, 3) Depósitos de loess
(Formación Tafí del Valle), 4) Depósitos de conos de deyección y taludes, 5)
Depósitos de planicie aluvial y 5) Depósitos eólicos arenosos (dunas). Los
Depósitos de piedemonte (aluviales de torrentes y flujos de detritos) se ubican en el
lado oriental del valle y están asociados primariamente con niveles con niveles de
pedimentos y conos aluviales. Este proceso se inició según Strecker et al (1984) y
Streccker et al. (1987) con otros movimientos tectónicos después de 2,9 Ma y que
continúan en el Pleistoceno con otros movimientos. Los niveles pedemontamontano
se encuentran parcialmente aterrazados. La degradación de sedimentitas terciarias
ha dado lugar a la formación de niveles de pedimentos. Se pueden diferenciar 5
niveles. La formación de los pedimentos fue acompañada de la depositación de
conglomerados gruesos que cubren a los mismos. El nivel de pedimento I está
localizada en afloramientos reducidos en El Mollar y en Caspinchango. Los niveles
de pedimentos II y III se distribuyen junto al macizo montañoso, mientras que el IV y
V ocupan las partes orientales bajas y la depresión de Amaicha–Tafí del Valle. Los
conglomerados del pedimento II, en norte del valle, están constituidos por
fragmentos de esquistos bandeados de las Cumbres Calchaquies. Los pedimentos
III, IV y V están formados por fragmentos de rocas provenientes de la sierra del
Aconquija, que indican el levantamiento de la sierra en estos tiempos (Strecker et al

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, 1987). Estos depósitos serían, en función de consideraciones estratigráficas y
faunísitcas del Pleistoceno–Holoceno.
Los Depósitos de loess, incluyendo la denominada Formación Tafí del Valle,
definida por Collantes, et al, 1993 se distribuye en el valle de Tafí y en reducidos
afloramientos en bloques hundidos en la vertiente oriental de las Cumbres
Calchaquies: Rodeo Grande, Anfama, nacientes del río La Ciénaga y otros. Está
constituidas por loess con el desarrollo de algunos niveles de paleosuelos
intercalados y un nivel de cineritas. Tiene una posición subhorizontal y culmina en
una superficie aplanada que puede estar cubierta por una capa de material
conglomerádico. En algunos casos se observa la unidad infrayacente, que es el
basamento metamórfico de la región (Collantes et al, 1993). Esta unidad litológica
puede correlacionarse con la Formación Tucumán (Bonaparte y Bobovnikov, 1974)
y los depósitos de Las Estancias (Catamarca) por la litología y sus fósiles. A la
Formación Tafí del Valle se asigna al Pleistoceno superior. Los Depósitos de conos
de deyección se observan al oeste de la ruta nacional 40, entre Colalao del Valle y
Cafayate, y al este frente a Tolombón. En Tafí del Valle existen afloramientos en
Los Cuartos, El Churqui y Las Carreras. Estos depósitos son recientes. Los
Depósitos de planicie aluvial están ubicados en ambas márgenes del rio Santa
María y al norte en las partes bajas del dique de La Angostura, en el valle de Tafí.
Están formados por arenas finas y medianas y abundante arcilla, mientras que en
profundidad, comprobados por perforaciones, hay niveles de grava intercaladas. En
esta gran llanura predominan el material arenoso debido al efecto continuo del
viento que arrastra los materiales más finos y livianos. Estos materiales son
recientes a actuales. Finalmente, se encuentran los Depósitos eólicos arenosos que
conforman dunas. Estas se hallan el este de Cafayate y cortan a la ruta nacional
68, ocupan una superficie de aproximamanete de 4 kilómetros cuadrados. La
litología está constituida por arenas procedentes del río Santa María, de pobre
selección, siendo su principal constituyente el cuarzo, de procedencia metamórfica
como la sierra de Quilmes (Rivelli, 1987). El eje de elongación máximo tiene rumbo
sureste–noroeste, que sería paralelo al del viento. En su frente de avance las dunas
alcanzan alturas que oscilan entre los 3 y 15 m. La edad es reciente, teniendo en
cuenta que se habrían formado a partir de la época hispánica de la colonización.

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METODOLOGIA DE TRABAJO

La carta de peligrosidad resulta de la combinación cualitativa y ponderada de una


serie de mapas temáticos, combinados con información climática regional, sísmica
y de ocupación y uso del territorio, sumado al inventario de procesos naturales
activos e históricos que hayan provocado daños en obras de infraestructura o
causado pérdidas de vida. Los datos obtenidos a partir de la información
suministrada por Municipios y dependencias públicas, por los pobladores locales u
obtenida a partir de la información periodística, es chequeada y completada durante
trabajos de campo y finalmente incorporada a una base de datos anexa a la
cartografía de peligrosidad.
Si bien existen numerosas metodologías de carteo de peligrosidad y riesgos, se ha
adoptado una metodología que si bien reconoce numeroso antecedentes mundiales
y locales, posee características propias, acordes con la escala del relevamiento y
de la disponibilidad y posibilidad de utilizar y generar información a tal efecto. El
resultado final es un mapa de integración en el cual se han plasmado las diferentes
áreas según su peligrosidad relativa. De tal forma el mapa resultante puede
constituir una base útil a la hora de realizar diferentes obras y planes a nivel
provincial y nacional, establecer pautas de ordenamiento territorial y usos sugeridos
de la tierra y encarar planes de prevención y/o mitigación de los posibles impactos y
daños generados por los distintos procesos considerados potencialmente
peligrosos.
Para cada uno de los mapas temáticos que se han confeccionados y que
acompañan el presente informe, se ha utilizado la base cartográfica del IGM a
escala 1:250000 y la Carta Imagen confeccionada por el mismo organismo, según
las normativas de realización de las cartas. Asimismo se utilizaron fotografías
aéreas a diferentes escalas de vuelos realizados por el IGM de distintas fechas y
fotomosaicos a escala 1:50000 del ex Plan NOA. La información de base
preexistente utilizada en la confección de las cartas temáticas se adaptó a la escala
final de trabajo y se complementó con observaciones de campo. Los mapas
temáticos realizados son:

1. Base de infraestructura, recursos mineros y población


2. Litológico

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3. Geomorfológico
4. Suelos
5. Hidrología e Hidrogeología
6. Procesos activos
7. Mapa final de integración de peligrosidad geológica

1) El mapa Base de infraestructura, recursos mineros y población incluye la


distribución de los principales centros poblados, vías de comunicación, líneas de
alta tensión, gasoductos mineraductos y canales que pueden ser potencialmente
afectados por procesos geoambientales. Caracteriza a la zona estudiada una
comparativamente alta densidad de población, concentrada principalmente en el
Gran Tucumán que supera los 700000 habitantes. Asimismo se han incluido los
principales sitios de extracción minera, a partir de la información existente en el
SEGEMAR.
2) El mapa Litológico resulta del agrupamiento de las diferentes formaciones
geológicas aflorantes en la zona considerada según su comportamiento mecánico y
la mayor o menor susceptibilidad a experimentar procesos geológicos
potencialmente peligrosos. Las diferencias representadas en el mapa permiten
identificar su diferente comportamiento ante la erosión, grado de cohesión,
estabilidad de taludes y propiedades geotécnicas que determinen grados de aptitud
para diferentes tipos de fundaciones.
3) En el mapa Geomorfológico se han representado las principales unidades
geomórficas resultantes del accionar de los diferentes procesos geomórficos
actuantes en la región. Consecuentemente, es posible identificar los procesos
geológicos actuantes y el grado relativo de intensidad en su accionar y en la
recurrencia del fenómeno y, por lo tanto, la mayor o menor posibilidad de
ocurrencia de fenómenos potencialmente riesgosos y es posible definir situaciones
de peligrosidad natural. El mapa geomorfológico constituye la base sobre la cual se
ha elaborado el mapa final de integración de peligrosidad geológica.
4) En el mapa de Suelos se han volcado las principales unidades cartográficas que
agrupan suelos según su distribución en el paisaje, esencialmente a nivel
Subgrupo. Los suelos han sido clasificados utilizando la Soil taxonomy en su
versión de 1999, actualizando los datos preexistentes. A partir de los suelos
identificados es posible desprender aquellas propiedades edáficas relevantes a la

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hora de evaluar la distribución e intensidad de los procesos peligrosos. En la zona
estudiada, el mapa de suelos adquiere mayor relevancia que otras zonas, habida
cuenta de la importancia de las actividades agropecuarias, bàsicamente en la
provincia de Tucumán. Esta intensa y sostenida actividad ha generado crecientes
grados de afectaciones sobre el medio natural e implica a un aumento progresivo
del deterioro de las tierras y de los suelos como principal recurso natural de la
región.
5) La zona estudiada posee una importante red de drenaje a la cual se vincula
estrechamente la población de la misma. Por lo tanto, en el mapa de Hidrología e
Hidrogeología se han volcado estos aspectos en función del impacto importante
de las inundaciones en la zona considerada y la dinámica compleja y el deterioro
del recurso aguas subterráneas.
6) En el mapa de procesos activos se han volcado los principales procesos
geomórficos y geológicos que han actuado en tiempos recientes o se encuentran
en actividad sobre la base de la interpretación de material fotográfico, información
de los organismos y dependencias públicas y datos de la prensa y de los
pobladores y datos propios obtenidos a partir de la identificación y observación de
campo de los mismos. En el mismo se indica la localización de las fichas de
peligrosidad geológica realizadas y la distribución de los principales sismos de la
región.
7) Finalmente, a partir de la combinación de los mapas previamente señalados y de
los datos climáticos y socio-económicos se ha realizado el Mapa final de
integración de peligrosidad geológica de la Hoja tucumán. En la realización del
mismo se tuvieron en cuenta también la distribución de las pendientes. Se
consideraron las diferentes clases de pendientes sobre la base de las
equidistancias y distribución areal de las curvas de nivel de la hoja topográfica. Tal
representación ha permitido clasificar expeditivamente los distintos sectores del
paisaje en relación con su grado de estabilidad.

Mapa Litológico

Se realizó un mapa de Litología sobre la base de la Carta Geológica Tucumán


(González y otros, 1999) adoptándose un criterio de integración de las diferentes
formaciones reconocidas para la región según sus litologías dominantes, edades y

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comportamiento mecánico frente a potenciales procesos. De tal forma, fueron
diferenciadas 7 Unidades litológicas: 1) Basamento Cristalino, 2) Sedimentitas
Cretácicas, 3) Sedimentitas terciarias, 4) Depósitos fluviales cuaternarios, 5)
Depósitos de Cobertura de pedimentos, 6) Sedimentos loéssicos y 7) Depósitos de
bajadas (tabla 3).

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Tabla 3: características principales de las unidades litológicas reconocidas

Unidad Litología dominante Coeficiente de Susc. a la Susc. a la Susc. a la


litológica escorrentía erosión hídrica erosión eólica remoción en masa
Basamento Rocas plutónicas y Muy alto Muy baja Nula Alta
cristalino metamórficas

Sedimentitas Arenas y pelitas Alto Baja Muy baja Moderada


cretácicas

Sedimentitas Arenas, pelitas y Alto Media Muy baja Moderada


terciarias piroclastitas

Depósitos Arenas y gravas Bajo Alta Moderada Alta


fluviales
cuaternarios
Cobertura de Gravas y arenas Moderado Media Moderada Moderada
pedimentos

Sedimentos Limos y arenas Muy bajo Alta Muy alta Baja


loéssicos

Depósitos de Gravas y arenas Moderado Alta Alta Moderada


bajadas

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Unidad Litológica Basamento Cristalino
Incluye variadas litologías ígneas y metamórficas, destacando, entre otras, pizarras,
filitas, esquistos, micacitas, gneisses, migmatitas, hornfels, calizas metamorfizadas,
cuarcitas, granitoides, granodioritas, monzonitas y tonalitas. También se encuentran
rocas sedimentarias, si bien en mucho menor proporción. Estas han recibido
diferentes denominaciones formacionales, pero básicamente se incluyen en el
Grupo Puncoviscana, Formaciones Candelaria y Orcomato y los cuerpos intrusivos
Tolombón, Cafayate, etc. Las edades de estas litologías incluyen el período
Precámbrico y Paleozoico inferior (Cámbrico y Ordovícico). En líneas generales,
salvo las facies esquistosas, los materiales son poco friables, si bien presentan
elevada grado de diaclasamiento en diferentes sectores. Aparecen conformando las
serranías altas del sector occidental de la Hoja (Cumbres Calchaquíes y Sierras de
aconquija y Quilmes) y en sectores de las Sierras Subandinas (Sierras del Campo,
Candelaria y Medina).

Unidad Litológica Sedimentitas Cretácicas


Agrupan las variadas litologías incluidas en el grupo Salta. Son rocas
esencialmente clásticas, con menor participación de facies evaporíticas y
organógenas. El Grupo Salta incluye a los Subgrupos Pirgua, Balbuena y Santa
Bárbara y poseen una edad comprendida entre el Cretácico Inferior y el Eoceno.
Los materiales componentales son generalmente friables y, sometidas a la acción
fluvial, presentan una densidad de drenaje muy alta y tendencia a formar bad lands.
Si bien poseen un comportamiento mecánico diferente, en función de su
comparativamente escasa representación areal, se han incluido en esta unidad
aquellas volcanitas y piroclastitas cretácicas-paleógenas. Aparecen principalmente
en ambos flancos del Valle de Trancas-Choromoro y en sectores de las Sierras
Subandinas.

Unidad Litológica Sedimentitas Terciarias


Agrupa a las rocas y sedimentos continentales, de ambiente pedemontano y facies
de playa incluidas en los Grupos Santa María y Choromoro de edades miocenas
inferior a pliocenas superior. Son materiales muy friables, fácilmente meteorizables
y con abundantes intercalaciones solubles, que generan fenómenos de disolución.
Al igual que en la anterior unidad, si bien poseen un comportamiento mecánico

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diferente, en función de su comparativamente escasa representación areal, se han
incluido en esta unidad aquellas volcanitas y piroclastitas mio-pliocenas. Se
encuentran bien representadas en los valles de Santa María y de Trancas-
Choromoro, asociados a los frentes orogénicos terciarios.

Unidad Litológica Depósitos fluviales cuaternarios


Se asocia a los cursos fluviales actuales, conformando depósitos de planicies
aluviales y terrazas fluviales. Son materiales clásticos generalmente gruesos
(conglomerádicos y arenosos) en los sectores serranos y proximales, que se
vuelven más finos hacia los sectores pedemontanos distales (limosos, loess
retransportado). La mayor extensión areal la alcanzan en relación con los ríos
Santa María y Salí.

Unidad Litológica Depósitos Cobertura de pedimentos


Se relaciona a los extensos niveles de pedimentos formados en el lateral oriental
del valle de Santa María, en ambos flancos del valle de Trancas-Choromoro y el
flanco oriental de las Sierras Subandinas. Los pedimentos poseen variados grados
de cobertura. Los materiales son conglomerádicos, cementados en el sector
occidental de la Hoja. Cubren a las sedimentitas terciarias.

Unidad Litológica Sedimentos loéssicos


Ocupa en valle de Tafí y el sector oriental de la Hoja, coincidiendo con la provincia
geológica Chaco-Pampeana. Los materiales son limosos y masivos, con
paleosuelos y niveles de cementación carbonáticos hacia el extremo oriental,
coincidente con un aumento en el déficit hídrico. Estos materiales son fácilmente
erosionables por el viento y el agua en caso de hallarse desprovistos de la
cobertura vegetal o en zonas de pendientes.

Unidad Litológica Depósitos de bajadas


Oocupan partes de los valles de Santa María y Trancas-Choromoro y el
piedemonte de las Sierras Pampeanas y Subandinas. En el sector occidental los
materiales son gruesos mientras que hacia oriente los materiales se vuelven más
finos. Los depósitos son friables y poseen escasa estabilidad una vez sometidos a

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procesos erosivos. En la Tabla 3 adjunta se observan los principales parámetros
ambientales de las unidades litológicas definidas.

Mapa Geomorfológico

Desde el punto de vista de la Geomorfología la zona estudiada muestra gran


heterogeneidad debido al marcado gradiente climático y geológico-estructural. El
sector oriental muestra el predominio del proceso eólico, el cual progresivamente va
siendo superado por la acción fluvial, dominante en el piedemonte de las Sierras
Subandinas y de las Sierras Pampeanas. En estos sectores, se forman bajadas
pedemontanas y amplios valles y terrazas fluviales asociadas a la estructuración
submeridiana de la misma (Valle de Trancas y zona centro-sur de la Hoja). Hacia el
oeste dominan los procesos erosivos y la remoción en masa, sumada a una pasada
acción glaciaria y criogénica (Sierras de Aconquija, Calchaquíes y de Quilmes).
Finalmente, en el valle de Santa María se han formado extensos niveles de
pedimento y bajadas aluviales, sumadas a localizadas pero importantes, acciones
eólicas (tabla 4). En función de la variabilidad aludida, las unidades
geomorfológicas fueron agrupadas en función de cuatro grandes unidades
morfoestructurales, de oeste a este, Sierras Pampeanas, Valles Interserranos
(Trancas-Choromoro), Sierras Subandinas y Llanura Chaco-pampeana.

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SIERRAS PAMPEANAS
Niveles de bajadas
Terrazas fluviales y planicies aluviales
Pedimentos cubiertos
Pedimentos disectados
Superficie de planación regional exhumada y disectada
Relieve erosivo-agradacional glaciario y criogénico
Relieve erosivo en sedimentitas terciarias
Relieve erosivo en sedimentitas cretácicas
VALLES DE TRANCAS-CHOROMORO
Pedimentos cubiertos
Pedimentos disectados
Niveles de bajadas
Terrazas fluviales y planicies aluviales
Relieve erosivo en sedimentitas terciarias
Relieve erosivo en sedimentitas cretácicas
SIERRAS SUBANDINAS
Relieve erosivo en sedimentitas terciarias
Relieve erosivo en sedimentitas cretácicas
Superficie de planación regional exhumada y disectada
LLANURA CHACO-PAMPEANA
Niveles de bajadas y planicies pedemontanas proximales
Pedimentos cubiertos
Pedimentos disectados
Terrazas fluviales y planicies aluviales
Planicies pedemontanas cubiertas por loess

TABLA 4: unidades geomórficas reconocidas en cada una de las grandes unidades


morfoestructurales

Niveles de bajadas (incluye Planicie pedemontana proximal)


Las características estructurales y tectónicas regionales han determinado la
existencia de grandes bloques de basamento limitados por frentes de corrimiento.
Al pie de los mismos se han formado extensos niveles de agradación
pedemontanos (bajadas). Estos presentan características diferenciales según la
región en la cual se encuentran, desde bajadas de ambientes áridos (en Valles
Calchaquíes) hasta piedemontes húmedos como los que se encuentran en la zona
oriental de las Sierras Pampeanas y Subandinas.
En el valle de Santa María, se formaron extensos niveles de bajada provenientes
de ambos bloques de basamento, Sierra de Aconquija-Cumbres Calchaquíes, por
el este y Sierra de Quilmes, por el oeste. Ambos piedemontes presentan diferente
desarrollo, siendo los orientales más extendidos que los occidentales. En este

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segundo sector los abanicos aluviales que integran las bajadas se encuentran
mejor definidos y los cursos permanentes son más frecuentes. las poblaciones se
localizan básicamente sobre este faldeo precisamente por esta circunstancia
(Colalao del valle, Tolombón, Cafayate, etc). Como contrapartida las mismas
tienden a presentar diversas condiciones de peligrosidad derivadas de esta
circunstancia, como anegamientos, erosión hídrica localizada y flujos densos. El
flanco oriental más tendido y más seco, presenta al menos dos niveles de bajada,
los cuales no fueron separados en el mapa, ya que comparten características. Los
materiales son gruesos, con dominio de rodados metamórficos de grandes
dimensiones, verificándose la existencia de materiales comparativamente más finos
sobre el lateral oriental, situación determinada porque sobre este flanco aparecen
extensos afloramientos de sedimentitas terciarias más friables y finas.
En la zona de Tafí del Valle provenientes de todos los laterales de la depresión se
han formado niveles de bajada los cuales presentan elevada inclinación debido al
importante relieve relativo y la dimensión comparativamente pequeña de la
depresión tectónica en la cual se encuentran las poblaciones de Tafí y el Mollar. La
frecuencia de flujos densos (debris flows) es grande y los efectos sobre las
poblaciones importantes. El crecimiento enorme experimentado por estas
poblaciones en las últimas décadas ha significado un aumento en los procesos
erosivos en toda la cuenca y una mayor potencialidad de ocurrencia de fenómenos
de remoción en masa. La localidad de El Mollar, por su localización muestra
especial peligrosidad potencial (abanicos de muy alta pendiente).
Hacia la zona oriental, el Valle de Trancas-Choromoro presenta niveles de
agradación pedemontanos provenientes de ambos flancos. Los cursos fluviales que
los han formado son colectados por el río Trancas-Salí y si bien muestran marcada
estacionalidad en sus regímenes, generalmente son permanentes. Las bajadas son
tendidas, los materiales más finos, con predominio en su construcción del proceso
fluvial, encontrándose la remoción en masa subordinada y localizada en las
cercanías del frente serrano. Así, en san Pedro de Colalao, se encuentran claras
evidencias de flujos densos recientes. Los materiales dominantes provienen de la
erosión de rocas mesozoicas y terciarias, salvo en sectores aledaños a los bloques
de basamento, como la sierra de la Candelaria, por el este. El relieve de esta
unidad es suavemente ondulado y como principal proceso riesgoso aparecen las
inundaciones.

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FOTO 1: erosión hídrica en las cercanías de Candelaria en la ruta que une esta localidad
con Rosario de la Frontera. El ancho de la calzada se encuentra afectada en más de un
50%.

La ciudad de S.M. de Tucumán y poblaciones cercanas, constituyen la principal


aglomeración poblacional en el ámbito de la Hoja y del NOA en general. Las
mismas se encuentran en niveles de bajadas parcialmente interdigitadas con
depósitos loéssicos. La Planicie pedemontana proximal ocupa el sector aledaño a
las sierras Pampeanas, en el sector centro-sur de la Hoja. En ella se localiza la
mayor parte de la población y de las actividades económicas de la región. Son
abanicos aluviales que tienen sus nacientes en el citado sector serrano. Estos
abanicos coalescen formando una bajada que se dispone en el piedemonte. Los
cursos que han formado los abanicos poseen hábito anastomosado y van
aumentando su sinuosidad aguas abajo. La red de drenaje presenta un diseño
distributario a paralelo y la mayor parte de los cursos fluviales son afluentes del río
Salí. Esta faja aluvial consituye el límite oriental de la Unidad considerada.
Estas bajadas provenientes de las Sierras Pampeanas, al sur y de las Sierras
Subandinas al norte, están conformadas por grandes abanicos aluviales que van
disminuyendo progresivamente su pendiente hacia el este. Los materiales que
componen estos abanicos son finos (limo-arenosos) provenientes de la

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desagregación de las rocas terciarias y el retrabajo de los sedimentos loéssicos. La
inclinación de los abanicos, en la zona proximal es alta, lo que se manifiesta en
frecuentes inundaciones y erosión hídrica. Los flujos densos son comparativamente
menos importantes, lo que puede deberse en parte a las grandes precipitaciones
que ocasionan las crecidas. La Ciudad de S.M. de Tucumán ha crecido hacia la
zona pedemontana, ocupándose sectores cercanos a la zona serrana y a las vías
de avenamiento por lo que la posibilidad de experimentar problemas por
anegamientos se ha incrementado notablemente.

Terrazas fluviales y planicies aluviales


La existencia de numerosos cauces fluviales es característica de la región,
destacando los ríos Salí y Santa María. Estos cursos poseen amplias planicies
aluviales y niveles de terraza, generalmente sometidos a intensa presión antrópica.
Los cursos de la región, acorde con la carga que transportan (materiales gruesos) y
las pendientes longitudinales (relativamente altas) poseen generalmente hábitos
anastomosados. Las terrazas son amplias, así como las planicies aluviales. Los
depósitos suelen ser gruesos y en general muestran cierto grado de participación
de procesos de remoción en masa. El régimen estacional característico de los ríos
de esta región implica marcadas variaciones de caudal de los cursos, los cuales
crecen llamativamente durante los estiajes. Así, la mayor parte de las planicies
aluviales son ocupadas durante los mismos, generándose frecuentes inundaciones
y fenómenos erosivos en los niveles de terrazas y laterales de los valles. Tal
situación se ve agravada por la frecuente utilización y ocupación de las terrazas e
incluso de las planicies, como por ejemplo en la zona urbana del Gran Turcumán, y
particularmente, en Tafí Viejo y Banda del río Salí.
Otros aspectos son la existencia de numerosos puentes los que generalmente
tienen una luz menor que la necesaria para permitir el crecimiento de los cursos
fluviales durante el verano. Esta situación, además de afectar la propia estabilidad
estructural de los puentes, los convierte en verdaderos diques, anegándose
sectores aguas arriba de los mismos y disparándose procesos erosivos por
aumento de la energía potencial de los cursos fluviales. Todos los principales
cursos fluviales de la región poseen esta característica, pero se destacan entre
otros los ríos Choromoro, Trancas y Salí, en la propia zona de S. M. Tucumán,
como por ejemplo el puente Luca Córdova.

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FOTO 2: erosión hídrica en un badén en la Ruta 40 entre la Ciénaga y Colalao del Valle.

Pedimentos
Los pedimentos son formas poligenéticas erosivas que alcanzan importante
extensión areal en el ámbito de la Hoja. Se desarrollan en los frentes serranos
durante períodos de relativa calma tectónica y bajo condiciones climáticas áridas a
semiáridas. Afectan básicamente a las sedimentitas terciarias ampliamente
distribuidas en los frentes de corrimiento de los distintos bloques de basamento.
Los pedimentos son superficies subhorizontales que inclinan suavemente aguas
abajo. En general poseen una cobertura de material aluvial grueso de poco
espesor. En la región han sido diferenciados distintos niveles de pedimentos.
Alcanzando gran desarrollo en el valle de Santa María, en el cual se reconocen al
menos cuatro niveles de pedimentación, que no han sido distinguidos en el mapa
geomorfológico, ya que se comportan en forma similar. Se pueden observar niveles
de pedimentos cubiertos y niveles de pedimentos disectados o parcialmente
erosionados. Los sectores de pedimentos más erosionados gradan a una paisaje
de tipo badlands.
En el valle de Trancas-Choromoro se observan varios niveles de pedimentación,
siendo los provenientes del bloque oriental los mejor desarrollados y preservados.
Afectan también a las sedimentitas neógenas y se desarrollan varios niveles
vinculados a los distintos bloques de basamento los que han sufrido movimientos

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relativos en tiempos geológicamente recientes. Comparando con los pedimentos de
valles Calchaquíes, poseen menor inclinación y los materiales de las coberturas
son más finos. Finalmente, el frente oriental de las Sierras Subandinas y de Sierras
Pampeanas también presentan niveles de pedimentación los que se van volviendo
menos frecuentes hacia el sur de la hoja. En general estos niveles se encuentran
más degradados y aparecen como remanentes aislados elevados respecto de los
niveles de bajada actuales. En líneas generales los pedimentos son superficies
relativamente estables, sometidos a erosión hídrica en las proximidades de los
cauces y cañadones que los disectan. La naturaleza friable del sustrato (terciario)
favorece la rápida erosión de los mismos. En algunos sectores se observan
evidencias de acciones eólicas en la superficie, pudiéndose formar dunas sobre los
mismos.

Superficie de planación regional exhumada y disectada


Esta unidad se posee amplia representación areal en el sector occidental de la
Hoja, incluyendo la mayor parte de los sistemas serranos más elevados de la
región, entre otros, la Sierra de Aconquija, Cumbres Calchaquíes, de Siambón,
Cabra Huirco y la porción oriental de las sierras de Quilmes, en el ambiente de las
Sierras Pampeanas y sectores más restringidos en el ambiente de Sierras
Subandinas, especialmente en la Sierra de la Candelaria. Corresponden a una
superficie de planación regional, fundamentalmente debida al proceso erosivo
fluvial (peneplanicie, en el sentido de Davis) labrado principalmente en
metamorfitas y plutonitas precámbricas y paleozoicas inferiores. Es posible que en
la formación de esta superficie hayan participado otros procesos como por ejemplo
la meteorización profunda durante largos períodos de estabilidad geológica y bajo
condiciones bioclimáticas subtropicales a las que se le habría sumado el proceso
fluvial (etchplanación, según Budel). Esta superficie sería probablemente de edad
gondwánica. Con posterioridad se habría fallado y movilizado durante los diferentes
pulsos de la Orogenia Andina, hasta adquirir su actual configuración.
Debido a su elevación, predominan los procesos de meteorización física
(crioclastismo) y de remoción en masa (soliflucción, reptaje, flujos densos y
deslizamientos) y, localizadamente el proceso fluvial en las quebradas y valles
fluviales. En el sector del subandino, las menores elevaciones y la existencia de un
clima más cálido y húmedo, implica un aumento de la meteorización química y una

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tipología diferente de la remoción en masa, fundamentalmente de tipo avalanchas y
deslizamientos de detritos. Esta unidad, en líneas generales, presenta altas
pendientes y marcada inestabilidad de los taludes. Las pendientes se encuentran
tapizadas por una importante cobertura detrítica la que es susceptible de
experimentar movilizaciones por fenómenos gravitacionales.

FOTO 3: erosión hídrica en cárcavas en el Valle de Tafí, en las cercanías de El Mollar. Los
sedimentos afectados son limosos, parcialmente loéssicos.

Relieve erosivo-agradacional glaciario y criogénico


Ocupa los sectores más altos de las Sierras Pampeanas, dentro de la Hoja aparece
en pequeños sectores de la Sierra del Aconquija y de las Cumbres Calchaquíes. El
proceso glacial, bajo la forma de casquete de hielo de alta montaña, afectó los
sectores más elevados probablemente durante la Ultima Glaciación, como
resultado de lo cual se formó un relieve erosivo, en el que se reconocen pequeñas
artesas y circos, y formas deposicionales como morenas de fondo y marginales.
Resultado del proceso glaciario, la meteorización física (crioclastismo) y los proceso
criogénicos actuales y pasados es la presencia de importante cobertura detrítica
gruesa que se puede movilizar por remoción en masa, facilitados por las pendientes
altas.

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Relieve erosivo en sedimentitas cretácicas y en sedimentitas terciarias
Estas unidades geomórficas presentan características similares, desde el punto de
vista morfológico. Poseen mayor representación areal en la zona del Valle de
Trancas-Choromoro, sobre el lateral occidental del mismo; en la zona sur de la
Sierras Subandinas y en sector oriental de las Sierras Pampeanas, formando las
cumbres de Taficillo, San Javier y Periquillos. En los mismos, la naturaleza friable
de las sedimentitas cretácicas y terciarias, un clima húmedo con intensas
precipitaciones estivales y altos relieves relativos, ha resultado en un relieve
quebrado, con importantes pendientes y marcada inestabilidad de las mismas. El
proceso erosivo fluvial ha conformado una red de drenaje de relativamente alta
densidad, y en aquellos sectores en los cuales el uso de la tierra es intensivo y
carente de prácticas conservacionistas, puede generar un paisaje de tipo bad lands.
La remoción en masa también puede ser importante, fundamentalmente bajo la
forma de soliflucción, deslizamientos y avalancha de detritos. Vinculado a niveles
yesosos tienen lugar fenómenos localizados de disolución.

Planicies pedemontanas cubiertas por loess


Esta unidad geomórfica ocupa todo el sector oriental de la Hoja. Los extensos
niveles pedemontanos, formados durante diferentes pulsos tectónicos de la zona
serrana, han sido cubiertos parcialmente por sedimentos eólicos loessoides y, en
menor porporción por arenas eólicas. Los depósitos pedemontanos se interdigitan
con los sedimentos loéssicos. Se extiende desde el piedemonte proximal de las
Sierras Pampeanas y Subandinas hacia el este, constituyendo el ámbito de la
Llanura Chaqueña propiamente dicha, ya en la provincia de Santiago del Estero,
entre cotas de 400 m y menores. El impacto morfológico de la depositación del
loess es poco significativo (salvo quizás por el hecho de suavizar el relieve
preexistente), por lo que la morfología de esta unidad se corresponde básicamente
con la propia de una planicie pedemontana distal.
El relieve es suavemente ondulado, las pendientes son bajas, así como el relieve
relativo. Cosecuentemente, desde el punto de vista geomórfico constituye la unidad
más estable. De todas formas, la potencial desaparición de la cobertura edáfica y
de la vegetación puede generar una intensa actividad eólica y erosión hídrica
localizada. Así, en la zona oriental, con una disminución en las precipitaciones y un

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uso poco adecuado del suelo, las acciones eólicas son importantes y se verifica la
formación de campos de dunas. El carcavamiento y formación de profundos
cañadones también es una situación frecuente.

Mapa de Suelos

El tipo y grado de desarrollo pedogenético de los suelos dentro de la Hoja Tucumán


presentan una marcada variación en sentido este-oeste. Esta situación, es debida
principalmente a las características del relieve, las condiciones climáticas y los materiales
parentales a partir de los cuales se formaron los suelos. De esta forma, a grandes rasgos,
se puede realizar una primera caracterización de los suelos dentro del área de estudio en:
a) Suelos con moderado desarrollo edáfico: Constituyen los suelos más productivos de la
región y se ubican en el sector centro-oriental de la Carta, b) Suelos con bajo a moderado
desarrollo edáfico: Son los suelos que se forman en los cordones montañosos orientales,
integrantes de las Sierras Subandinas, que cumplen la función de sostén de la vegetación
subtropical y C) Suelos con bajo a nulo desarrollo edáfico, ubicados en el valle de Santa
María y ambiente de Sierras Pampeanas, los que poseen severas limitaciones productivas
debido al clima árido/semiárido de la región. En base al trabajo de campo y a la información
generada por Sayago et al. (1998), Puchulu y Sayago (1999), SEAGYP-INTA (1990) y
Zucardi y Fadda (1972) se han reconocido suelos pertenecientes a 4 ordenes, siguiendo
los criterios taxonómicos del sistema norteamericano (Soil Taxonomy, versión ajustada a
1999): Molisoles, Inceptisoles, Entisoles y Aridisoles. A su vez dentro de éstos se han
diferenciado 14 Grandes grupos de acuerdo a la tabla 5.

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ORDEN SUB-ORDEN GRAN GRUPO


Molisoles Udoles Argiudoles Hapludoles
Ustoles Argiustoles, Haplustoles, Paleoustoles,
Natrustoles
Acuoles Endoacuoles
Entisoles Ortentes Torriortentes, Ustortentes, Criortentes
Fluventes Ustifluventes
Psamentes Torripsamentes
Aridisoles Salides Haplosalides
Calcides Haplocalcides
Argides Haplargides
Inceptisoles Umbreptes Haplumbreptes

Tabla 5: principales suelos de la zona.

Para el mapeo de los suelos se han determinado 12 unidades cartográficas, en


donde cada unidad se encuentra conformada por una asociación de suelos
específica y relacionada con las unidades geomorfológicas principales
determinadas previamente (Tabla 6).

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Unidad cartográfica Suelos Dominantes


Suelos de los valles Torriortentes típicos
intermontanos occidentales Torripsamentes típicos
Haplargides típicos
Haplocalcides típicos
Suelos del Valle de Tafí Haplustoles típicos
Ustortentes típicos
Ustifluventes típicos
Suelos de los valles Haplustoles fluvénticos y típicos
intermontanos centrales Argiustoles típicos
Ustortentes típicos
Suelos de las Sierras Torriortentes típicos y líticos
Pampeanas Haplustoles típicos
Haplumbrptes típicos
Criortentes típicos
Suelos del Piedemonte de Hapludoles típicos tapto-árgicos y énticos
Sierras Pampeanas Argiudoles típicos
Udifluventes típicos
Suelos de Sierras Subandinas Torriortentes típicos
Haplumbreptes típicos
Haplustoles típicos y énticos
Suelos del Piedemonte de Torriortentes típicos
Sierras Subandinas Hapludoles típicos, tapto-árgicos y énticos
Argiudoles típicos
Haplustoles típicos y énticos
Suelos de la Llanura Chaco- Hapludoles típicos, tapto-árgicos y énticos
Pampeana Argiudoles típicos
Endoacuoles típicos
Suelos de la planicie del río Salí Udi-ustifluventes típicos
y tributarios Natrustoles típicos
Endoacuoles típicos
Hapludoles típicos y énticos
Argiudoles típicos
Suelos de los pedimentos de Haplustoles típicos, líticos y énticos
Sierras Subandinas Ustortentes típicos

Suelos de los pedimentos de los Haplustoles típicos, líticos y énticos


valles intermontanos centrales Argiustoles líticos
Ustortentes típicos

Tabla 6: distribución de los suelos según unidades de paisaje.

Suelos de los Valles Intermontanos Occidentales


Dentro de esta unidad predominan los Entisoles que son suelos de escaso a nulo
grado de desarrollo, caracterizados por ser pocos profundos y presentar perfiles
simples de tipo A-C o A-C-R. Dentro de estos, los Torriortentes típicos se
desarrollan en los pedimentos cubiertos y disectados, mientras que en los niveles
de bajada y sobre las sedimentitas terciarias se asocian con los Torriortentes líticos.
Debido a la importante actividad eólica que existe en estos valles, en los sectores
en donde hay acumulación de arenas se observan Torripsamentes típicos.

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En sectores restringidos del paisaje se describieron suelos pertenecientes al orden
Aridisol, que se caracterizan por presentar un balance hídrico negativo, ser pocos
desarrollados y sin infiltración de agua en el perfil. A este orden pertenecen los
Calcides (Haplocalcides tipicos), suelos que tienen un horizonte petrocálcico (K) y
cuya secuencia típica es A-Ck o A-AC-Ck y que se forman sobre los materiales
gruesos de los abanicos aluviales. También se encuentran Halargides típicos
(suelos con Bt). En el fondo del valle y más precisamente en las áreas marginales
de la llanura de inundación del río Santa María aparecen suelos halomórficos como
los Haplosalides típicos.

Suelos del Valle de Tafí


Constituyen suelos desarrollados sobre sedimentos loésicos y detríticos
depositados durante el Pleistoceno y Holoceno y que corresponden a los ordenes
Entisol (principalmente) y Molisol. Los entisoles se hallan representados por
Ustifluventes típicos, ubicados en las planicies y conos aluviales, y por Ustortentes
líticos en los niveles de bajadas. En cuanto a los molisoles, que tienen menor
extensión, se hallan representados por Paleoustoles udicos formados sobre los
pedimentos cubiertos y que se caracterizan por ser suelos antiguos con horizontes
argilicos en profundidad y que se formaron bajo un régimen paleoclimático udico.

Suelos de los Valles Intermontanos Centrales


En el valle intermontano de la cuenca Tapia-Trancas predominan los suelos
pertenecientes al orden Molisol, que son suelos con horizontes superficiales
profundos, oscuros, con un contenido de materia orgánica superior al 1% y bien
desarrollados. En los sectores de las terrazas fluviales se encuentran Haplustoles
típicos y fluvénticos, asociados a Argiustoles ácuicos en las zonas de mayor
influencia fluvial del río Salí. En los niveles de bajada se desarrollan Entisoles
(Ustortentes típicos) con secuencias de tipo A-C.

Suelos de las Sierras Pampeanas


Los suelos desarrollados en los cordones montañosos de las Cumbre Calchaquíes
corresponden principalmente a tres ordenes. Los Inceptisoles son suelos pocos
evolucionados, algo más que los entisoles, que presentan por lo general un
epipedón ocrico o umbrico y que se ubican en las laderas siendo cubiertos por el

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bosque subtropical. Dentro de éstos, se encuentran los Haplumbreptes enticos que
se caracterizan por tener un epipedón umbrico, oscuro, ricos en materia orgánica
pero poco profundos con secuencias de tipo O-A-R. Los Entisoles se desarrollan
sobre laderas y zonas cumbrales descubiertas de vegetación y pertenecen al
subgrupo Torriortentes líticos. En los sectores de relieve glaciar/periglaciar
afectadas por procesos criogénicos, se observan Criortentes típicos y Torriortentes
xéricos. Finalmente, los Molisoles constituyen suelos que se encuentran en los
valles intramontanos de fondo plano, y pueden responder a un régimen de
humedad udico, en cuyo caso se observan Argiudoles típicos, o a un régimen de
humedad ústico, representados por Argiustoles udicos y Paleoustoles udicos.

Suelos de las Sierras Subandinas


En las Sierras Subandinas se encuentran suelos pertenecientes a los ordenes
Entisoles, Inceptisoles y Molisoles. Dentro de los Entisoles se observan
Torriortentes típicos que se desarrollan sobre materiales de granulometría y
composición variable que se ubican en los relieves erosivos labrados sobre
sedimentitas cretácicas y terciarias. Los Inceptisoles se encuentran representados
por Haplumbreptes típicos, con secuencias de tipo O-A-R, que se ubican sobre las
laderas cubiertas por el bosque chaqueño serrano. Los molisoles son del tipo
Haplustoles líticos, cuya secuencia es de tipo A-B-C y se ubican en areas
peneplanizadas, teniendo amplia distribución en las serranías de altura intermedia.

Suelos del Piedemonte de Sierras Pampeanas


Los suelos que se encuentran en esta unidad suelen ser profundos, bien
estructurados y con altos contenidos de materia orgánica. Se distribuyen en un
paisaje de piedemonte y conos aluviales, que se extiende en una franja paralela al
relieve serrano. Taxonómicamente son suelos pertenecientes al orden Molisol,
Hapludoles tapto argicos y Argiudoles típicos, que se formaron a partir de
materiales loésicos que recubren las planicies pedemontanas proximales. En los
valles fluviales, coincidiendo con los ríos permanentes y temporarios, predominan
los Entisoles representados por Ustifluventes típicos.

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Suelos del Piedemonte de Sierras Subandinas
Los suelos presentes en el piedemonte de las Sierras Subandinas son Molisoles
que se desarrollan tanto, bajo un régimen de humedad Udico (hacia las Sierras)
como, bajo un régimen Ustico (hacia el este). Esta transición de un régimen a otro
concuerda con la isoieta de 600 mm que pasa cerca del límite entre las provincias
de Tucumán y Santiago del Estero. En las zonas próximas a las sierras predominan
los Hapludoles, del tipo tapto argico, cumúlico y típico, y Argiudoles típicos. Hacia el
este, estos pasan a Haplustoles Típicos. En la planicie fluvio-eólica, predominan los
Haplustoles fluvénticos que alternan con Agiustoles acuicos característicos de
zonas con anegamientos estacionales.

Suelos de la Llanura Chaco-Pampeana


Se caracterizan por ser suelos bien evolucionados formados a partir de material
loésico holocénico que cubrió a los depósitos pedemontanos de las sierras.
Aparecen Molisoles, Hapludoles tapto argicos y Argiudoles típicos, que pasan hacia
el este a Haplustoles típicos. Los Argiudoles típicos son molisoles que presentan
horizontes diagnósticos mólicos y argílicos, formados bajo un régimen de humedad
údico, con una secuencia de horizontes de tipo A-E-Bt-C. Los Hapludoles tapto
argicos se encuentran cubriendo a antiguos suelos con características argílicas y
presentan una secuencia de tipo A-B-2Bt-2C. Los Haplustoles típicos, que se
desarrollan hacia el este, presentan un epipedón mólico y horizonte cámbico. Se
forman bajo un régimen de humedad hústico, observándose carbonatos libres en
profundidad. Finalmente, es posible reconocer suelos ácuicos en los sectores mal
drenados (Endoacuoles típicos).

Suelos de la Planicie del río Salí y cursos tributarios


Constituye una unidad caracterizada por la influencia de una dinámica de
divagación fluvial, representada edáficamente por Ustifluventes típicos (Entisoles),
formados sobre materiales aluviales, y Natrustoles acuicos (Molisoles), ubicados en
zonas con problemas de anegamiento y con presencia de rasgos hidromórficos. En
los sectores en que se observan depositos tanto de orígen fluvial como de origen
eólico, los suelos presentes son Haplustoles Fluvénticos (Molisoles). En los
sectores mal drenados son frecuentes los Endoacuoles típicos.

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Suelos de los Pedimentos de Sierras Subandinas
Son suelos pertenecientes al orden Molisol que se desarrollan sobre pedimentos
ubicados al pie de las Sierras Subandinas. En los pedimentos cubiertos por material
loésico predominan los Haplustoles típicos, con secuencias de tipo A-B-Bk-Ck y con
la presencia de carbonatos libres en profundidad, y Haplustoles enticos con
secuencias de tipo A-B-C1-C2. En los pedimentos disectados se observan
Haplustoles líticos, formados a partir de fragmentos líticos de variada granulometría
y naturaleza litológica.
Suelos de los Pedimentos de los valles intermontanos centrales
Son suelos desarrollados sobre pendientes y laderas descubiertas que debido a las
severas limitaciones edáficas y climáticas que presentan los hacen aptos solo para
el pastoreo. Taxonómicamente, los suelos ubicados sobre los pedimentos
disectados corresponden a Haplustoles líticos y enticos y Argiustoles líticos,
caracterizados por presentar perfiles de profundidad moderada y secuencias de tipo
A-B-C. En los pedimentos cubiertos se observan Haplustoles típicos y Ustortentes
típicos, mientras que en las zonas de relieve erosivo desarrollado sobre las
sedimentitas terciarias constituyen Haplustoles líticos y enticos.
A modo de conclusión parcial, los Molisoles constituyen los suelos con mayor
distribución areal dentro de la carta y gracias a su desarrollo y contenido de materia
orgánica representan los suelos más fértiles y con mayor resistencia frente a los
procesos degradatorios. Si bien poseen una elevada susceptibilidad a la
contaminación debido a la presencia de horizontes impermeables o poco
permeables en profundidad (argilicos), es esta misma particularidad la que los
convierte en filtros naturales frente a la migración de contaminantes hacia los
acuíferos profundos. Los Inceptisoles son suelos menos evolucionados que los
Molisoles pero algo más que los Entisoles, y si bien presentan un epipedón umbrico
rico en materia orgánica, al perder la cobertura vegetal éste es rápidamente
erosionado como consecuencia de las altas pendientes y las intensas
precipitaciones que tienen lugar en los sectores en que se forman. En cuanto a los
Entisoles y Aridisoles constituyen suelos muy poco evolucionados, ubicados en
sectores en donde se conjugan la acción de las escasas pero intensas lluvias del
verano con procesos eólicos intensos. En la tabla 7 se observan las características
salientes de los principales suelos de la región.

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Tabla 7: Características principales de los suelos más frecuentes en la zona

Suelos Espesor &C C.I.C. Textura Grado de Sus. a la Fertilidad


sup./Subsup desarrollo erosión
Hapludoles Alto Alto Moderado FA/F Muy Alto Baja Alta
Argiudoles Alto Alto Alto FA/AF Muy Alto Baja Alta
Haplustoles Moderado Moderado Moderado FL/Far Alto Moderada Moderada
Argiustoles Moderado Moderado Moderado FA/FL Alto Moderada Moderada
Paleoustoles Alto Moderado Alto FA/AF Alto Baja Moderada
Natrustoles Moderado Alto Moderado F/Far Moderado Moderada Moderada
Torriortentes Variable Bajo Bajo ArF/Ar Bajo Muy Alta Baja
Ustortentes Variable Bajo Bajo Ar/ArG Bajo Muy Alta Baja
Criortentes Bajo Muy Bajo Muy Bajo ArG Muy Bajo Muy Alta Muy Baja
Ustifluventes Bajo Bajo Bajo ArF/Ar Bajo Alta Baja
Torripsamentes Bajo Muy Bajo Muy Bajo Ar/ArG Muy Bajo Muy Alta Muy Baja
Haplosalides Bajo Bajo Muy Bajo ArF/Ar Bajo Alta Muy Baja
Haplocalcides Bajo Bajo Muy Bajo ArF/Ar Bajo Muy Alta Muy Baja
Haplumbreptes Muy Bajo Alto Bajo FAr/Ar Moderado Alta Alta

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Los suelos dominantes en la zona centro-oriental son los Molisoles, los que
presentan una transición del régimen ústico (Ustoles), en el sector oriental, a un
régimen údico (Argiudoles y Hapludoles) en el sector central. Estos suelos tienen
un epipedón mólico, con moderado grado de estructuración y contenidos medios de
materia orgánica, por lo que poseen cierto grado de resistencia a la erosión eólica e
hídrica si son adecuadamente manejados. En la zona serrana subandina, aparecen
Inceptisoles, Alfisoles y Entisoles, estos últimos dominantes en las Sierras
Pampeanas, junto con los afloramientos rocosos.
La zona de Tafí del Valle si bien presenta intergrados de Molisoles, las altas
pendientes y el uso intensivo ha significado un grado de deterioro de suelos
alarmante. Finalmente, la zona de valles Calchaquíes, posee un régimen arídico y
consecuentemente Aridisoles (principalmente Haplocambides, Haplocalcides y
Haplargides) y Entisoles (Ortentes y Psamentes), en general mucho menos
resistentes a la erosión. Los Molisoles se destinan a agricultura intensiva,
fundamentalmente de caña, cítricos, cereales y soja en el sur, y tabaco hacia el
norte, en el valle de Trancas y sur de Salta. El sector occidental se presta para
actividades ganaderas extensivas y cultivo de vides bajo riego en el valle de Santa
María.

Mapa de Hidrología e Hidrogeología

Aguas superficiales
La red hidrográfica presenta un colector principal en la zona central, el río Sali que
recibe numerosos tributarios provenientes de las Sierras Pampeanas y en menor
medida de Sierras Subandinas. Hacia el este la red pierde definición con el
aumento de la infiltración y de la evapotranspiración. En la zona occidental la red de
drenaje se estructura a partir de un curso fluvial principal, el río Santa María, que
recibe numerosos cursos temporarios. De todas formas, todos los cursos fluviales
exhiben regímenes marcadamente estacionales con muy altos caudales durante los
meses más cálidos. Desde el punto de vista hidrográfico (Alderete, 1998), dentro
del área comprendida por la Hoja se encuentran parcial o totalmente incluidas las
cuencas de los ríos Santa María, Salí, El Tala, Choromoro, Vipos, Tapia, Loro,
Lules, Balderrama, Nío-El Cajón y Urueña. El principal curso fluvial en el ámbito de
la Hoja es el río Salí que atraviesa la hoja en sentido norte-sur. Este curso muestra

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un marcado control estructural y tiene sus nacientes en el valle de Trancas-
Choromoro. Colecta las aguas de prácticamente todo el piedemonte oriental de las
Sierras Pampeanas y buena parte de las aguas provenientes del flaco occidental de
las Sierras Subandinas. Recibe numerosos afluentes antes del Embalse de Río
Hondo, al sur de la zona estudiada. En el valle de Trancas integra las cuencas de
los ríos de los Sauces, Candelaria, Acequiones, Zanjón de Jorge, Choromoro,
Vipos e India Muerta, principalmente provenientes del oeste, antes del Embalse el
Cadillal. Hacia el sur separa la ciudad de Tucumán de la Banda del río Salí y recibe
las aguas de los ríos la Calera y Lules entre otros numerosos cursos menores. la
mayor parte de los cursos fluviales señalados son permanentes, si bien muestran
una marcada variabilidad en sus caudales entre las estaciones secas y húmedas (el
verano).

FOTO 4: campos activos de dunas en las cercanías de Cafayate desarrollados en la


bajada procedente de la Sierra de Quilmes.

En la zona occidental, todo el drenaje se estructura a partir de un colector principal


que es el río Santa María. Al tratarse de una zona árida a semiárida, son frecuentes
los cursos temporarios, e incluso el propio río Santa María puede secarse
temporariamente. Recibe afluentes provenientes de las sierras de Quilmes, por el

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oeste y de Aconquija-Cumbres Calchaquíes, por el este, siendo los provenientes
del primero mucho más importantes en cuanto a su caudal. En el extremo
sudoccidental de la hoja destaca el río Amaicha, proveniente de la quebrada
homónima que tiene sus nacientes en la divisoria de aguas ubicada en el Abra del
Infiernillo. Hacia el sudeste el río de Tafí, tras el embalse la Angostura cambia su
nombre a río Angostura y luego a los Sosa. Finalmente, respecto al extremo
nororiental de la Hoja, los cursos provenientes de las Sierras Subandinas tienden a
insumirse recorridos unos pocos kilómetros del frente serrano. De norte a sur
destacan los ríos Capo Quille, Blanco, Ureña, Aguas Blancas y del Cajón o
Tajamar. La mayor parte de los cursos de la región son de hábito anastomosado, lo
que se encuentra relacionado a las relativamente altas pendientes longitudinales de
los mismos y los materiales relativamente gruesos que transportan, al menos
durante una parte del año.

Aguas Subterráneas
Las reservas de agua subterránea en la hoja Tucumán se encuentran alojadas en
sedimentos cuaternarios constituyendo acuíferos con agua de buena calidad y que
brindan caudales importantes. Los espesores de estos depósitos varían según su
ubicación, alcanzado las decenas de metros en el sector de los valles
intermontanos, mientras que en la zona de la llanura tucumana se han citado
espesores de más de 400 metros. El área de la hoja abarca 4 cuencas
hidrogeológicas principales que son: Cuenca de Llanura Oriental (abarca la región
centro-este), Cuenca Tapia Trancas (al norte) y Cuencas de Tafí del Valle y del río
Santa María (al oeste). De éstas, la primera es la más importante y extensa de la
provincia y una de las principales del país. Ha sido dividida en 2 subcuencas que
son: Cuenca del Río Salí, ubicada al sur de la hoja, y Cuenca de Burruyacu ubicada
al noreste. Para la caracterización hidrogeológica de la zona, se confeccionó un
esquema hidrogeológico a partir de la interpretación de imágenes satelitales y
sobre la base de los trabajos de Tineo et al (1998) y García (1999). En el esquema
se mapearon zonas con permeabilidad diferente, se ubicaron las areas de
surgencia presentes en el área de estudio y se indicaron tentativamente las
direcciones de flujo subterráneo dentro de las cuencas. En base a las
características litológicas y texturales de los materiales que fueron observados, se
pudieron diferenciar las siguientes zonas:

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Zonas de alta permeabilidad


Son zonas caracterizadas por la presencia de materiales aluviales de granulometría
variable, gravas y arenas principalmente, que se depositan en los conos aluviales y
en las planicies aluviales de los principales ríos de la hoja. Constituyen la zona de
recarga por excelencia de los acuíferos de la provincia de Tucumán. Abarcan la
zona pedemontana de las Cumbres Calchaquíes y Sierras Subandinas, los
depósitos aluviales de los ríos Acequiones, Choromoro y Vipos en la cuenca Tapia-
Trancas, los conos aluviales del valle de Tafí y de la Sierra de Quilmes y los
depósitos de la planicie aluvial del río Santa María, al oeste de la Hoja.

Zonas de moderada a alta permeabilidad


Constituyen zonas compuestas por depósitos de orígen eólico o formados a partir
de materiales aluvionales. Los primeros son los de mayor extensión areal y pueden
ser de dos tipos, depósitos limosos (loess) que cubren todo el sector centro-oriental
de la Hoja y gran parte del valle de Tafí y depósitos arenosos, ubicados en el valle
de Santa María conformando médanos en los alrededores de la ciudad de
Cafayate, provincia de Salta. En cuanto a los segundos conforman los depósitos
ubicados en los niveles de bajada y pedimentos, disectados y cubiertos, de la
cuenca Tapia-Trancas y de los valles intermontanos de Tafí y Santa María.

Zonas con baja a moderada permeabilidad


Estas zonas se extienden a lo largo de los principales cordones montañosos de la
hoja, Cumbres Calchaquíes, Sierra de Quilmes, Sierra de Medina, Sierra de la
Ramada y Sierra del Campo, y están conformadas por depósitos de edad
precámbrica-paleozoica inferior (metamorfitas de grado bajo a medio e intrusivos
graníticos), sedimentitas cretácicas (conglomerados, areniscas y arcilitas) y
sedimentitas terciarias (areniscas, arcilitas, margas y yeso). Las zonas compuestas
por metamorfitas y sedimentitas cretácicas se caracterizan por presentar
permeabilidad secundaria baja debido a la fracturación que sufrieron durante la
tectónica ándica. Las sedimentitas terciarias se encuentran bien cementadas por lo
que presentan una permeabilidad baja a moderada aunque no se descarta que
existan niveles permeables finos que puedan alojar agua en depósitos de edad
pliocena.

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Areas de Surgencia
Dentro del ámbito de la hoja se encuentran dos áreas de surgencia muy
importantes, la primera de ellas se ubica en la cuenca del río Salí, la cual alcanza
su máximo desarrollo hacia el sur de la hoja abarcando la mayor parte de la llanura
tucumana hasta llegar a los alrededores del embalse Río Hondo (fuera del área de
estudio). Sólo su extremo norte entra dentro de la hoja en forma de cuña y se
extiende abarcando una franja entre las ciudades de Yerba Buena y San Miguel de
Tucumán, llegando casi hasta la ciudad de Tafí Viejo. La segunda área de
surgencia, se encuentra dentro de la cuenca de Burruyacu y se extiende desde el
norte de la ciudad de Burruyacú, en la cuenca del río Tajamar o del Cajón, hasta la
población de Las Cejas por el sur, pasando a la provincia de Santiago del Estero
hacia el este.

Sentido del Flujo Subterráneo


En la cuenca de la llanura oriental, la zona de recarga se encuentra en el sector
pedemontano de las sierras en las cuales se observan las máximas precipitaciones
(alrededor de 1.200 mm), el agua de lluvia se infiltra en los niveles permeables de
los conos aluviales y migra hacia las areas de surgencia con sentido general
noroeste-sudeste y en menor medida norte-sur. La cuenca Tapia-Trancas cuenta
con una buena recarga anual, con precipitaciones del orden de los 600 mm, las
cuales se infiltran en los materiales aluviales depositados por los principales ríos de
la cuenca, siendo sólo posible la extracción de agua subterránea en las zonas
aledañas al río Salí. El agua que se infiltra en los niveles de bajada del faldeo
occidental de las Sierras de Medina presentan un escurrimiento con sentido general
sudoeste, descargando en las zonas más profundas del valle.

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FOTO 5: caída de rocas que cortan la Ruta 307 camino a El Mollar, como respuesta a
intensas precipitaciones. El material afectado es un granito intensamente meteorizado.

En la cuenca del río Santa María, se observa un marcado déficit hídrico con
precipitaciones inferiores a los 250 mm anuales, la cual se infiltra en los conos
aluviales que descienden de la Sierra de Quilmes y descarga en la planicie aluvial
del río Santa María. Estos acuíferos, también reciben el aporte del agua que se
infiltra directamente del río principal y de otros ríos menores de régimen
permanente, como el río Amaicha. Por último, en la cuenca de Tafí del Valle el
agua proveniente de las escasas precipitaciones y del deshielo se infiltra en los
depósitos permeables de los conos aluviales y escurre siguiendo la pendiente
general hacia el sector del dique de La Angostura.

PROCESOS GEODINAMICOS

Procesos geodinámicos exógenos

Diferentes autores han encarado el estudio de los distintos aspectos referidos a la


dinámica geomorfológica y a los factores de peligrosidad geológica que de ellos
derivan. De tal forma, el territorio de la provincia de Tucumán y zonas aledañas
cuenta con una de las más profusas bibliografías específicas de nuestro país.

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Destacan entre otros, las contribuciones de Sayago y colaboradores, como Sayago
et al., 1987, Sayago et al., 1991, Sayago et al., 1992 y Sayago et al., 1998 entre
otros; Collantes y Sayago, 1987, Neder y Sayago, 1987, Sesma y Escalante, 1994,
Mon, 1999, Guido, 1994, Fernández y Sayago, 1987, Eremchuk y Mertensen, 1996,
Suayter et al., 1995 y Toledo, 1992.
En líneas generales, la región se caracteriza por poseer, salvo en la zona oriental,
una muy activa morfogénesis. Los principales procesos geodinámicos exógenos
son la erosión y deposición fluvial, la erosión costera, deflación y acumulación
eólica y la remoción en masa. Destaca como principal factor de peligrosidad
geoambiental las inundaciones, las que si bien con características diferentes,
afectan de una u otra forma a todo el ámbito abarcado por la Hoja. Las pendientes
en las zonas de llanuras y pìedemontes distales se suelen encontrar estabilizadas,
si bien debe tenerse en cuenta que la zona, principalmente debido a las
características bioclimáticas y de la cobertura edáfica es muy sensible y puede
degradarse con facilidad si se superan los umbrales de estabilidad. Por otro lado,
en las zonas montañosas y pedemontanas proximales las pendientes son
inestables, debido a la combinación de una serie de factores, entre los que
destacan las altas inclinaciones, la importante cobertura detrítica que las tapizan y
la vegetación de bosque, la cual una vez afectada, se degrada rápidamente y no
protege las pendientes.
El factor antrópico aparece como el principal agente potenciador de los procesos
erosivos y de la remoción en masa afectando en general a pendientes naturalmente
estabilizadas. Así, se ha podido comprobar una mucha mayor morfogénesis y
consiguiente deterioro de las tierras en las zonas aledañas a la ciudad de Tucumán
y en Tafí del Valle-El Mollar, agravado en este segundo caso por las mucho
mayores inclinaciones de las pendientes y los materiales gruesos que las cubren.
Exceptuando las inundaciones, que serán tratadas específicamente, la acción del
escurrimiento superficial es la erosión en rills y en cárcavas que, en algunos
sectores pueden ocasionar la formación de cañadones de varios metros de
profundidad. Las características climáticas, que independientemente de si las
precipitaciones son abundantes (zona central) o escasas (zona occidental) son
siempre de alta intensidad, implican una alta erosividad de las precipitaciones. La
situación se ve agravada en aquellos sectores en los cuales la cobertura vegetal es

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escasa, ya sea por las propias características de la región como por sobrepastoreo,
en la zona occidental y valle de Tafí o por las prácticas agrícolas.

FOTO 6: camino a San Javier desde Tucumán, afectado por deslizamiento rotacionales
(asentamientos) de las pendientes en las que faldea el camino.

La naturaleza de los materiales superficiales también puede favorecer la erosividad


de las lluvias. Los sectores más afectados por la erosión fluvial, vertical y lateral, se
observan en la zona norte de la Hoja, en el Valle de Trancas-Choromoro, en la
depresión de Tafí y en el piedemonte oriental proximal de las Sierras Pampeanas,
en las vecindades del Gran Tucumán. En estos sectores ocasionales crecidas han
afectado las vías de comunicación deteriorándose los caminos, badenes y puentes.
Estos últimos han actuado en ciertos sectores como verdaderos diques
produciendo una intensa acumulación aguas arriba.

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En los sectores en los cuales afloran materiales poco consolidados y de
granulometrías finas, generalmente desprovistos de vegetación natural, la intensa
erosión fluvial puede producir verdaderos bad lands, tal es el caso, si bien
incipiente, del flanco oriental de la depresión de Tafí. Finalmente, procesos de
aluvionamiento (deposición rápida de sedimentos por desbordes) son frecuentes en
los sectores distales de los abanicos aluviales, coincidiendo con quiebres de
pendientes. Los mismos pueden afectar sectores ocupados por población o las vías
de comunicación, como por ejemplo el flanco occidental de la Sierra de Quilmes,
ocurrido durante la estación lluviosa del año 1999.

FOTO 7: cicatriz (chutte) correspondiente a una zona de arranque de avalanchas de


detritos.

La deflación eólica es el principal proceso de degradación de suelos en la zona


nororiental, sumado a la localizada pero fuerte contaminación de suelos. Los suelos
de la región poseen un epipedón (A1, horizonte superficial) con tamaño de grano
predominantemente franco-arenoso a arenosos que hacen que los mismos sean
especialmente sensibles a la erosión eólica Los horizontes superficiales también
poseen características estructurales que favorecen a la deflación eólica, en el caso
de encontrarse descubiertos. Particularmente los horizontes A1 en general tienen

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débil estructura. En la zona del Valle de Santa María, en las superfcies de los
abanicos aluviales, terrazas fluviales y pedimentos, las acciones eólicas son
particularmente importantes. En la zona aledeña a Cafayate, se han formado
campos de dunas activas que muestran un movimiento en sentido oeste-este y
entorpecen las vías de comunicación y las actividades agrícolas (Rivelli, 1995). Es
posible que el uso de la tierra, cultivos de vides, haya potenciado las acciones
eólicas en la región. En la tabla 8 se muestran las causas principales de los
procesos de degradación de suelos en el ámbito de la Hoja.

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Tabla 8: causas de la degradación de suelos en áreas críticas

Valle de Trancas- Planicie Planicie Bajadas y Bajadas de Sierras


Choromoro pedemontana pedemontana Pedimentos de Tafí Pampeanas
proximal cubierta por loess

Factores Déficit hídrico estacional Lluvias intensas Déficit hídrico estacional Lluvias intensas Déficit hídrico estacional
bioclimáticos Lluvias intensas Vegetación natural muy Lluvias intensas Estepa mixta y arbustiva Estepa arbustiva muy rala
Estepa mixta y arbustiva degradada Vegetación natural muy muy degradada
degradada
Factores Suelos pedregosos Suelos de moderada Suelos de baja Suelos pedregosos Suelos pedregosos
edáficos Escasa materia orgánica permeabilidad permeabilidad Escasa materia orgánica Escasa materia orgánica
Débil estructura del A1 Débil estructura del A1 Escasa materia orgánica Débil estructura del A1 Débil estructura del A1
Presencia de sales Presencia de sales Débil estructura del A1 Suelos de texturas finas Presencia de sales
Presencia de sales
Suelos de texturas finas
Factores Relieve fluvial Relieve fluvial Relieve eólico Relieve fluvial Relieve fluvial pedemontano
geomorfológicos pedemontano pedemontano pedemontano Altas pendientes
Altas pendientes Altas pendientes Muy altas pendientes Sectores de dunas
Alta densidad de drenaje Alta densidad de drenaje Alta densidad de drenaje

Factores Uso intenso de la tierra Uso intenso de la tierra Uso intenso de la tierra Uso intenso de la tierra Cultivos bajo riego
antrópicos Alta densidad poblacional Muy alta densidad Alta densidad poblacional
Numerosas vías de poblacional Numerosas vías de
comunicación Numerosas vías de comunicación
comunicación

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La remoción en masa, o sea los movimientos gravitacionales en pendientes,
constituye un importante factor de riesgo geológico en la región. Siguiendo la
tipología de movimientos de remoción en masa propuesta por Varnes (1978 y
otros), se han reconocido flujos, deslizamientos, caídas y subsidencia. Los flujos
densos de tipo de debrisflows tienen lugar en sectores vinculados a la red de
drenaje, en las cercanías de fuertes pendientes. Comparativamente alcanzan
dimensiones más bien pequeñas y forman una gradación desde términos
estrictamente fluviales (¨aluviones¨) hasta debrisflows propiamente dichos.
Evidencias de estos procesos han sido observados en Tafí del Valle, El Mollar, en
las cercanías del Abra del Infiernillo, en la zona de Cafayate, y los cursos fluviales
provenientes del flanco oriental de las Cumbres Calchaquíes, como por ejemplo en
la zona de San Pedro de Colalao. Asimismo, en la Ruta que une Tucumán con Tafí
del Valle, se han observado unos lóbulos de movimientos de tipo complejo, que
habrían comenzado como deslizamientos, pasando luego a flujos densos.

FOTO 8: acumulación de un debrisflow (torrente de barro) en la ruta 307.

Los deslizamientos son el proceso dominante en la zona de las Sierras


Pampeanas, implicando volúmenes altamente variables de material. La naturaleza
litológica y estructural de los afloramientos del terciario de la región, hacen que los

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mismos sean especialmente susceptibles a los deslizamientos. Generalmente estos
movimientos son de tipo complejo con varios pulsos de movilización y combinan
más de un tipo de movilización (generalmente deslizamiento más flujo). Las
avalanchas de detritos, de las cuales suelen reconocerse las “muescas de
arranque” o chuttes y no así los depósitos ya que estos suelen incorporarse a los
cursos fluviales, son fenómenos muy frecuentes en todas las zonas serranas,
particularmente en los sectores que afloran sedimentitas terciarias y cretácicas o
donde existe un importante manto de meteorización de rocas de basamento y
granitos.

FOTO 9: acumulación de un debrisflow (torrente de barro) en el río Blanquito en el pueblo


de Tafí del Valle. Este movimiento se produjo en 1987.

Evidencias de este tipo de avalanchas han sido observadas básicamente en los


sectores en los cuales la construcción de vías de comunicación han sobreempinado
las pendientes o en las cuales la cobertura vegetal (generalmente la selva de las

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Yungas) se encuentra degradada. Algunos sitios en los cuales se han observados
chutes (cicatrices) y zonas transporte en las Ruta que atraviesa la Sierra de San
Javier, la que une Tucumán con Tafí del Valle y en la Sierra de la Ramada y de
Medina (estas últimas en el Subandino). También en las Cumbres de Taficillo y
Periquillos y sierras de Siambón. En la zona de la Sierra de San Javier se han
observado caídas de rocas y de detritos, movimientos subverticales asociados a la
presencia de afloramientos de rocas de basamento y graníticas.
Los factores litológicos y geomorfológicos (presencia de caras libres subverticales),
sumados a los aspectos bioclimáticos, favorecen este tipo de movimientos. A los
mismos se suman, como factores disparadores, grandes precipitaciones en cortos
períodos de tiempo, sismos de pequeña magnitud, la erosión fluvial y litoral y la
actividad antrópica. La actividad antrópica aparece como el principal factor de
intensificación, a partir de la modificación de las pendientes naturales (aumento),
superando los umbrales de equilibrio de los materiales. Finalmente, las caídas de
rocas y detritos se vinculan a la actividad erosiva fluvial y la subsidencia se
encuentra asociada a fenómenos de piping y disolución de niveles carbonáticos y
yesosos, particularmente en la zona oriental de la Hoja (Gobernador Garmendia y
Gobernador Piedrabuena).

FOTO 10: acumulación de un debrisflow (torrente de barro) en las cercanías del Abra del
Infiernillo en el camino que une Tafí del Valle con Amaicha del Valle.

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Inundaciones
Si bien las inundaciones son un fenómeno generalizado en el ámbito de la Hoja, es
posible realizar una diferenciación en zonas, en cuanto a las causas, características
e impacto de las mismas. En la tabla 9 se esquematizan las causas principales de
las inundaciones en dos sectores críticos de la Hoja. En el sector de Valles
Calchaquíes, las inundaciones tienen lugar como respuesta a precipitaciones que
se producen básicamente en la Sierra de Quilmes. El agua se encauza en los
arroyos y se expanden desbordando en la parte distal de los abanicos aluviales que
conforman la bajada occidental del valle. Estas inundaciones son
comparativamente poco frecuentes, sin embargo no son extraordinarias, poseyendo
un período de recurrencia inferior a los 10 años. Los cursos fluviales poseen altas
tasas de depositación por lo que las obstrucciones y desbordes son altamente
frecuentes.

Valle de Trancas-Choromoro Area del Gran Tucumán

Causas Grandes lluvias Grandes lluvias


Naturales Bajadas y Planicies aluviales Bajadas y Planicies aluviales
Proximidad de la zona serrana Proximidad de la zona serrana
Altas pendientes Altas pendientes
Alta densidad de drenaje Suelos de moderada permeabilidad
Alta densidad de drenaje
Nivel Freático alto
Causas Uso de la tierra Ocupación de áreas no apropiadas
Antrópicas Interferencia de las vías de Red de canales insuficientes
comunicación con los cauces fluviales Obstrucción de canales
Localización de las poblaciones Alta densidad poblacional

Tabla 9: Causas de las inundaciones en los dos sectores más críticos de la Hoja

El principal impacto de los anegamientos se produce sobre las vías de


comunicación y en sectores sometidos a cultivo bajo riego. Por ejemplo en la Ruta
Nacional 40, como resultado de importantes precipitaciones durante el año 1999 se
produjeron numerosos cortes en los badenes los cuales fueron atravesados durante
algunos días por grandes caudales de agua, que durante momentos impedían el
paso de vehículos. En otros sectores la ruta actuo como dique anegándose
sectores ubicados aguas arriba de la misma. En otros sectores, la erosión
retrocedente producida por el resalto topográfico generado por los badenes
ocasionó el descalce de partes de la ruta y roturas en la capa asfáltica. Los
sectores distales de los abanicos aluviales que conforman la bajada occidental

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suelen experimentar anegamientos, vinculados a los desbordes en sectores
cóncavos aledaños a los cursos efímeros, como por ejemplo en la zona del
Bañado.

FOTO 11: acumulación de un debrisflow (torrente de barro) en el pueblo de El Mollar.

En Cafayate, Tolombón, Colalao del Valle, al encontrarse las poblaciones en


abanicos aluviales, los cursos fluviales que las atraviesan son frecuentes. Estos
poseen un régimen torrencial, de tipo efímero, por lo que solo llevan agua como
respuesta a las ocasionales precipitaciones que tienen lugar en las serranías. Los
sectores aledaños a los mismos suelen encontrarse ocupados ya que tiende a
minimizarse la potencialidad de los cursos. En Cafayate los ríos Chuschas y
Lorohuasi inundan frecuentemente sectores de la población y de los campos de
cultivos (Rivelli, 1995). Particularmente el primero atraviesa la población y sobre
sus márgenes se han establecido nuevas viviendas. En todos estos cursos los
riesgos de la ocurrencia de debrisflows (“aluviones”) son importantes.
En el valle de Tafí, las inundaciones son comparativamente menos importantes,
aumentando considerablemente los riesgos por flujos densos (debrisflows). Esta
situación se debe fundamentalmente a las altas pendientes y a que los cursos
generalmente se encuentran “encajonados” en las quebradas provenientes del
sector montañoso. De todas formas, ocasionalmente se producen inundaciones en

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las partes distales de los ríos El Mollar, de los Carreros, en los cursos menores que
cruzan la zona urbanizada de Tafí (como el Blanco y el Blanquito) y en la zona de
los Cuartos. El 19 del enero de 1987, una fuerte crecida en el arroyo Blanquito
produjo daños en viviendas, obstruyo la Ruta 307 de acceso a la localidad de Tafí
del Valle y rompio la toma de agua, por lo que la localidad quedó sin agua potable.
Aguas abajo de la Cuesta del Infiernillo, los arroyos que cruzan la Ruta Tafí-
Amaicha ocasionalmente cortan e inundan parcialmente sectores de la misma.
Finalmente, el río Amaicha puede afectar pequeños sectores poblados y zonas de
quintas en los alrededores de Amaicha del Valle.
En todo el flanco oriental de las Sierras Pampeanas las inundaciones aparecen
como el principal factor de riesgo ya sea por su impacto directo sobre las
poblaciones y asentamientos humanos, como sobre las actividades productivas;
caña y cítricos en Tucumán y tabaco hacia el norte de la Hoja. Diversos factores
explican tal situación, entre los que podrían destacarse el efecto de barrera
orográfica que producen las sierras Pampeanas frente a los vientos húmedos
provenientes del este, la alta densidad de drenaje de los diferentes abanicos que
conforman la bajada oriental de las sierras, el uso de la tierra (que ha tendido a
aumentar el coeficiente de escurrimiento, las texturas finas de los suelos (con
moderada a baja permeabilidad) y la intensa ocupación humana, que presenta los
mayores valores de densidad poblacional del NOA.

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FOTO 12: “terrazuelas” formadas por solifluxión en laderas ubicadas al oeste de El Tala
(Salta).

Conformando los diferentes abanicos aluviales destacan algunos cursos fluviales


de importancia, de sur a norte del Rodeo-de los Sauces-Tala, Zarate-Acequiones,
Choromoro, Vipos, India Muerta, Tapia y Lules, todos tributarios del río Salí. En los
años 1999 y 2000, todos estos cursos experimentaron frecuentes desbordes,
inundando grandes sectores, incluyendo las zonas aledañas de diferentes
poblaciones. En la zona del valle de Trancas-Choromoro, el régimen torrencial de
los ríos implica importantes variaciones de caudal de los cursos como respuesta a
grandes precipitaciones, por ejemplo en la zona de Zarate en relación con el río
Choromoro.
Fenómenos de erosión lateral que han afectado vías de comunicación han sido
observados en diferentes zonas, como por ejemplo los originados por las grandes
lluvias durante febrero del 2000 . Durante estas lluvias gran parte de las principales
rutas sufrieron cortes y derrumbes, ya sea por erosión lateral de cursos fluviales

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como por procesos de remoción en masa asociados a los mismos. Así, la zona del
Valle de Choromoro-Trancas las Rutas 310, 312, 532, 336 y 351, entre otras se
vieron obstruídas parcialmente, especialmente en las cercanías de Zarate, Trancas,
San Pedro de Colalao y Simbolar.

FOTO 13: caída de rocas (sedimentitas terciarias muy meteorizadas) en caminos


secundarios al oeste de El Tala (Salta).

En el centro-sector sur, coincidiendo con la zona más densamente urbanizada, las


inundaciones son frecuentes, generalmente en respuesta a las grandes
precipitaciones, como por ejemplo, la ocurrida en el año 1999. En este caso, la
ocupación de potenciales vías de escurrimiento y la impermeabilización del suelo
debida a la urbanización disminuyen la capacidad de infiltración del mismo,
aumentando consecuentemente el escurrimiento superficial por lo que los picos de
crecida aumentan así como la velocidad en la cual se producen los mismos.

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Asimismo, generalmente, las obras realizadas para intentar controlar o disminuir los
potenciales riesgos generados por las inundaciones adolecen de fallas de diseño y
carecen usualmente de mantenimiento. En la figura 5 se observa la distribución de
los principales canales en la zona del Gran Tucumán.
Tal situación es particularmente evidente en la zona del Gran Tucumán, incluyendo
especialmente los municipios de Tafí Viejo, Yerba Buena y Banda del Río Salí. El
drenaje de la Ciudad de Tucumán es colectado por dos canales principales,
llamados Norte y Sur. Los mismos son insuficientes en cuanto a su sección y
capacidad de transporte de agua durante lluvias excepcionales o muy intensas. El
diseño de los canales principales y sus tributarios no ha considerado las
características propias del drenaje natural, como por ejemplo las pendientes, la
carga de los ríos y el hábito de los cursos preexistentes y el diseño en planta y
densidad de drenaje necesario. Así, por ejemplo es frecuente la incorporación de
tributarios a los canales con ángulos rectos lo que genera desbordes en esos
sectores durante los picos de crecida.

FOTO 14: anegamiento de la Ruta 40 entre la Ciénaga y Colalao del Valle producida
durante grandes precipitaciones acaecidas en la Sierra de Quilmes en el año 2000.

La localidad de Tafí Viejo, al encontrase más próxima a la zona serrana, y poseer


mayores pendientes es una zona especialmente afectada por inundaciones, como

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por ejemplo en los años 1998, 1999 y 2000. El municipio de Yerba Buena comparte
las características ambientales con la anterior la localización, a lo que se suma la
ocupación de terrenos cada vez menos aptos en la zona de faldeo de San Javier.
Problemas de inundaciones y flujos densos asociados se han verificado en la zona
del arroyo Muerto. La ocupación de planicies aluviales y otras zonas anegables,
vinculado al explosivo e incontrolado crecimiento urbano de la región, aparece
como uno de los principales factores de intensificación de riesgo de inundaciones y
erosión fluvial. Tal situación es particularmente evidente en la Banda del río Salí y
sectores aledaños al río Salí de la ciudad de S.M. de Tucumán.
El 16-03-99 una fuerte tormenta generó inundaciones en San Miguel de Tucumán,
sur de Tafí Viejo y Yerba Buena, desbordando los canales Norte, San José, Oeste y
Sur, como respuesta a intensas precipitaciones. La inundación provocó la muerte
de una persona como resultado del desborde del canal Sur. Se evacuaron
alrededor de mil personas en diferentes barrios y se produjeron roturas en los
canales, los que perdieron sus revestimientos de hormigón, se deterioraron calles y
puentes y se vieron afectadas plantaciones. Las localidades de Tafí Viejo y Yerba
Buena tuvieron serios problemas de abastecimiento de agua potable.

FOTO 15: aspecto del río Choromoro durante una crecida.

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El mes de marzo de 1999 fue el mes más lluvioso del siglo, con más de 420 mm,
lloviendo 25 de los 31 días del mes y con días cercanos a los 100 mm de lluvia. La
elevada tasa de urbanización, con la consiguiente disminución en la capacidad de
infiltración de los suelos (aumento del coeficiente de escorrentía) experimentada
por la zona urbana del Gran Tucumán, particularmente hacia las zonas de mayores
pendientes ha hecho que el sistema de canales resulte insuficiente. A esto se suma
la sobrecarga generada en el canal norte por el sistema de desagues de Tafí y la
falta de mantenimiento y limpieza de los canales lo que reduce su capacidad
considerablemente.
En el sector oriental de la zona estudiada, si bien la frecuencia e intensidad de
tormentas es menor, las características edáficas y de uso de la tierra determinan
que lluvias comparativamente menores pueden generar daños en vías de
comunicación y áreas de cultivos. Por ejemplo lluvias ocurridas durante el mes de
marzo del 2000 generaron erosión laminar, carcavamiento intenso y depositación
de materiales finos en distintos sectores del Dpto. de Burruyacu. Las Rutas 304,
336, 337 y Nacional 34 se vieron afectadas, y esta última estuvo cortada el día 7 de
abril del 2000.

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FOTO 16: anegamiento de caminos secundarios en la cercanía de Zárate por desborde del
río Choromoro.

Procesos geodinámicos endógenos

Sismicidad
Según el INPRES, el área comprendida dentro de la Hoja Tucumán se encuentra
en una región de moderada actividad sísmica, correspondiente a la zona 2, dentro
de la zonificación sísmica del país, con una probabilidad superior al 75 % se sufrir
los efectos de sismos de intensidad VII, según la escala de Mercali modificada. Los
antecedentes de sismos especialmente detructivos, en el ámibito de la Hoja son
escasos, si se lo compara con otras regiones del país. En líneas generales, el
promedio de magnitud de los sismos para la zona considerada es de
aproximadamente 4,5 utilizando la escala de Richter. De todas formas, tal como se
observa en los mapas y tablas anexas, se han determinado sismos de hasta VII, en

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la zona de la Hoja y sectores inmediatamente aledaños, particularmente en la zona
central (Zossi, 1979). Si se utilizan la escala de magnitudes de Richter, las mismas
han alcanzado valores máximos de entre7 y 6. En la tablas 9, 10 y 11 se observan
las principales características de los sismos y la distribución de los mismos en el
ámbito de la Hoja y zonas aledañas, según datos del INPRES.
Intensidad (Mercalli) Magnitud (Richter) Cualitativo
I Menos de 2 No percibilble
II Aprox. 2-3 No percibible
III Aprox. 3-4 Débil
IV Aprox. 4-5 Moderado
V Aprox. 5 Relativamente fuerte
VI Aprox. 6 Fuerte
VII Aprox. 6-7 Muy fuerte
VIII Aprox. 6-7 Destructivo
IX Más de 7 Ruinoso
X Aprox. 8 Desastroso
XI Más de 8 Muy desastroso
XII Aprox. 9 Catastrófico

Tabla 10: relación entre las intensidades y magnitudes de los sismos

Fecha Intensidad Magnitud Localización Sitio


13-9-1692 VIII 7.3 25.5°S-64.8°O Talavera del Esteco
19-1-1826 VIII 6.5 26,2°S-65,25°O Trancas
17-11-1906 VII 6,1 26.75°S-65.75°O Tafí del Valle
6-11-1913 5.5 26.8°S-65.1°O
13-2-1924 5.2 26°S-65°O
8-1-1928 V 5.5 26.8°S-65.20°O Tucumán
23-9-1930 5.5 26°S-66°O
3-4-1931 VII 6.3 27°S-65°O El Naranjo
12-2-1933 VI 5.5 26.6°S-65.35°O Aconquija
21-1-1935 6 26.5°S-65°O
22-2-1967 4.6 26°S-65.1°O
16-1-1968 4.5 26°S-65°O
5-3-1968 4.5 26.18°S-65.4°O
16-6-1973 4.8 26.52°S-65°O
7-1-1974 V 5.7 26.87°S-65.7°O
9-5-1981 VI 5 26.57°S-64.89°O B. Araoz
5-9-1981 4.4 26.69°S-65.57°O
22-11-1984 4.7 26.41°S-64.95°O
22-5-1985 4.7 26.57°S-64-68°O
9-8-1991 III 4.3 27°S-64.52°O
29-2-1992 VI 5.2 26.69°S-64.93°O
27-11-1993 III 4.5 26°S-64.76°O
26-6-1996 4.3 26.42°S-65.05°O
1-11-1996 III 4.5 26.87°S-65.1°O
23-10-1998 III 4.1 26.02°S-64.68°O

Tabla 11: principales sismos registrados en el ámbito de la Hoja y zonas aledañas (fuente
INPRES)

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Tal situación se encuentra motivada por la particular y compleja configuración


estructural de la zona considerada, zona transicional entre un elemento rígido,
como las Sierras Pampeanas y su interacción con los bloques estruturales que
conforman el sistema de Santa Bárbara-Sierras Subandinas, con un sector
intermedio más dúctil. Las variaciones en la configuración espacial de la Placa de
Nazca subductada ha determinado la presencia de una zona activa oblicua a la
estructuración andina submeridional, con fallas activas de sentido NE-SO y NO-SE,
algunas de las cuales pueden ser observadas en el esquema sismo-tectónico
basado en Suayter (1983, 1997a, 1997b y 1998) y coincidentes con los
lineamientos Monteros y de Tucumán.

FOTO 17: canales rectilíneos que colectan el drenaje de la sierra de San Javier en las
cercanías de Tucumán. Durante las grandes precipitaciones estos canales son
insuficientes para evacuar los grandes caudales producidos, anegando las zonas aledañas.

La intensidad IV (escala de intensidad Mercalli, modificada por F. Richter) se


caracteriza por que se percibe en el interior de los edificios, reconociéndose que se
trata de un sismo. Los objetos colgantes oscilan y las puertas y ventanas crujen. Se
perciben vibraciones como las ocasionadas por un camión pesado. En la parte
superior de este grado crujen las paredes de madera y tintinean vasos y la loza.

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Para la “VI¨ lo perciben todos. Muchos se asustan y salen al descubierto. Las
personas caminan inseguras. Las ventanas, platos y artículos de vidrio se rompen.
Los adornos, libros y objetos similares se caen de los estantes. Algunos cuadros se
caen de las paredes. Los muebles se mueven o se vuelcan. Los revoques débiles y
la mampostería se agrietan. Las campanas pequeñas repican (iglesias, escuelas,
etc.). Los árboles y arbustos se sacuden visiblemente.”
Finalmente, debe considerarse que si bien los efectos directos de los sismos
pueden ser comparativamente poco significativos sobre la población y sus
actividades de subsistencia, en el caso de sismos menores que 5 de magnitud, el
impacto mayor, como factor de peligrosidad de estos sismos puede tener lugar en
forma indirecta. Los sismos suelen actuar como factores disparadores de
fenómenos de remoción en masa, los cuales pueden ser catastróficos. En líneas
generales se han constatado en todo el mundo que los eventos de remoción en
masa más desbastadores se han encontrado asociados a eventos sísmicos o
volcánicos actuantes como factores disparadores. Sin ocasionar necesariamente
grandes movimientos gravitacionales, los sismos actúan como factor importante de
inestabilidad de taludes y pendientes y por consiguiente, para la zona considerada,
debe tenerse en cuenta en la planificación y realización de cualquier tipo de
emprendimiento.

Erupciones volcánicas

La zona comprendida por la hoja presenta un grado de peligrosidad potencial muy


bajo a nulo, considerando la mayor parte de los productos de material grueso que
pueden generar los aparatos volcánicos (ubicados principalmente hacia el oeste en
el límite con la República de Chile). Mientras que para la fracción ceniza, favorecida
por la dirección e intensidad del viento, tiende a aumentar la peligrosidad sin
alcanzar grados muy altos. Esto se debe a que el área se encuentra fuera del
alcance de las fracciones volcánicas más gruesas y de aquellos procesos
generados por las erupciones como los hundimientos, deslizamientos, torrentes de
barro, colapsos o lahares.
La zona no tiene geoformas ni elementos que definen actividad volcánica pasada
reciente como conos volcánicos, calderas, cráteres y coladas, pero sí de material
piroclástico como la ceniza. La región fue afectada, durante el año 1991, por lluvias

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de ceniza del volcán Lascar, ubicado al NO en Chile a la latitud del norte de Salta.
La distribución de las cenizas fue irregular y estuvo vinculada a vientos procedentes
del sector noroeste, lo que implicó la movilización de cenizas hacia el este. Un
aspecto aún no verificado en la zona estudiada, pero constatado para Salta es el
empeoramiento de la calidad de aguas como respuesta a la caída de cenizas. Tal
situación puede llevar el contenido de fluoruros a valores cercanos al límite
tolerable.

ZONIFICACION DE LA PELIGROSIDAD GEOLOGICA

En la Carta de peligrosidad Tucumán, se han diferenciado cuatro clases


representadas por colores según el esquema de semáforo, rojo correspondiente a
muy alta peligrosidad, anaranjado a alta, amarillo a moderada y verde a baja, a las
que se sobreimpuso el principal proceso geomórfico actuante causante de la
potencial peligrosidad. En función de las características del medio natural y las
diversas acciones antrópicas que interactúan, se han identificados como principales
procesos a la erosión-sedimentación hídrica, la remoción en masa, las
inundaciones y la erosión hídrica y eólica de suelos.

FOTO 18: aspecto de la planicie inundada en el puente L. Córdova, que une Tucumán con
la Banda del río Salí (año 2000).

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La distribución de los mismos y el grado de incidencia relativo de cada uno de estos
procesos varía de acuerdo a la gran variabilidad espacial en sentido longitudinal
que presenta la Hoja, tal cual se señalara más arriba, a la que se suma una dispar
distribución de la población y de las obras de infraestructura, datos necesarios para
considerar el riesgo. Así, en el sector occidental es importante la erosión-
depositación hídrica en los abanicos aluviales procedentes de las Sierra de Quilmes
y Aconquija-Calchaquí, la remoción en masa y la erosión eólica en las planicies
aluviales y terrazas de los principales cursos fluviales. En la zona serrana,
predominan los movimientos gravitacionales y, en el Valle de Tafí, la erosión hídrica
y la degradación de suelos. En la Tabla 12 se esquematizan los parámetros
ambientales de las principales unidades geomórficas reconocidas.

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Tabla 12: parámetros ambientales de las principales unidades geomórficas reconocidas


Unidad geomórfica Relieve relativo material sup. Cobertura vegetal Suelos dominantes

Pedimentos de Sierras Pampeanas Medio Grueso Estepa arbustiva muy rala Calcides
Ortentes

Bajadas de Sierras Pampeanas Medio Grueso Estepa arbustiva rala Ortentes


Calcides
Cambides
Bajadas y Pedimentos de Tafí Alto Variable Estepa mixta media y cultivos Ustoles
Ortentes

Sierras Pampeanas (incluye 4 Muy alto grueso roca Alta montaña rala Ortentes
unidades) Rocas

Pedimentos, Bajadas y terrazas Medio Variable Estepa mixta-selva media y Ustoles


fluviales del Valle de Trancas- cultivos Ustalfes
Choromoro Psamentes
Planicie pedemontana proximal Bajo arena limo Estepa herbácea-selva alta y Udoles
cultivos Udalfes

Planicie pedemontana cubierta por Muy bajo Limo Estepa herbácea alta y Udalfes
loess cultivos Ustalfes

Sierras Subandinas (incluye las tres Alto Variable Estepa mixta y selva alta Udoles
unidades) Udalfes
Ocreptes

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Hacia el este, los procesos dominantes, causantes de potencial peligrosidad, son
las inundaciones, la erosión-depositación hídrica y la erosión eólica de suelos, esta
última en el extremo oriental. El sector pedemontano de la Sierra del Aconquija-
Calchaquí y el valle intermontano entre estas y las Sierras Subandinas presentan la
mayor densidad poblacional y el uso más intensivo de la tierra, por lo que los
impactos potenciales son mucho mayores, así como la incidencia del factor
antrópico como causante o agravante de los procesos naturales peligrosos.
Particularmente, en la zona urbana del Gran Tucumán, la existencia de una red de
canales y la impermeabilización debida a la urbanización coadyuvan a que la
misma presente serios problemas durante intensas precipitaciones, situación que
se traslada también a la zona de Tafí Viejo. En la tabla 13 se observa, a modo de
síntesis, la distribución de los principales procesos peligrosos en la Hoja.

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Tabla 13: parámetros ambientales de las principales unidades geomórficas reconocidas

Unidad geomórfica Relación Grado de Erosión Erosión Remoción en Inundaciones Degradación de


esc/inf perturbación hídrica eólica masa suelos
antrópica
Pedimentos de Sierras Media Baja Alta Alta Baja Baja Alta
Pampeanas

Bajadas de Sierras Media Moderada Alta Alta Media Media Alta


Pampeanas

Bajadas y Pedimentos de Media muy alta muy alta Media Alta Media Muy alta
Tafí baja

Sierras Pampeanas Alta muy baja muy alta Baja Alta Baja Media
(incluye 4 unidades)

Pedimentos, Bajadas y Media muy alta muy alta Alta Media Alta Alta
terrazas fluviales del Valle baja
de Trancas-Choromoro
Planicie pedemontana Media muy alta Alta Baja Alta Muy alta Alta
proximal baja

Planicie pedemontana Muy baja Muy alta alta Muy alta Baja Media Alta
cubierta por loess

Sierras Subandinas Variable Moderada media Media Alta Media media


(incluye las tres unidades)

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Las cuatro clases de peligrosidad definidas presentan las siguientes características:

a) Zonas de peligrosidad baja


Se localizan básicamente hacia el este de la Hoja, correspondiendo a la Planicie
loéssica. Las geoformas dominantes son poligénicas, eólicas-fluviales, los suelos
se encuentran bien desarrollados y las pendientes son bajas. Las lluvias decrecen
hacia el este y por consiguiente aumentan las posibilidades de erosión eólica de los
suelos, generalmente vinculados a un uso intensivo y no sustentable del recurso
suelo. Hacia la transición con el piedemonte de Sierras Subandinas aumentan la
intensidad de la erosión hídrica y anegamientos.

FOTO 19: otra vista de la planicie inundada en el puente L. Córdova, que une Tucumán
con la Banda del río Salí (año 2000).

b) Zonas de peligrosidad media


Se localizan en sector occidental y en partes de la zona central (Valle de Trancas y
zona occidental de las Sierras Subandinas). Las formas dominantes son las
bajadas y pedimentos, con suelos de moderado a bajo grado de desarrollo edáfico
y clima semiárido a árido. Los procesos dominantes son, en la zonas serranas la

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remoción en masa y la erosión hídrica y en las zonas pedemontanas, la erosión
hídrica y eólica y, en sectores aislados las inundaciones.

c) Zonas de peligrosidad alta


Ocupan extensos sectores de la Hoja Tucumán y se localizan básicamente en el
sector central de la misma. Las geoformas dominantes son los abanicos aluviales y
las planicies y terrazas fluviales, sumadas a sectores de bajas serranías labradas
en sedimentitas cretácicas y terciarias (muy friables). Si bien los suelos poseen
cierta resistencia a la erosión, las altas pendientes, las intensas precipitaciones
localizadas espacial y temporalmente y la alta presión de uso y ocupación implican
grados severos de degradación de suelos. La erosión hídrica aparece como el
proceso dominante sumado a las inundaciones que afectan la mayor parte de los
valles fluviales del piedemonte oriental de Sierras Pampeanas.

d) Zonas de muy alta peligrosidad


La combinación de condiciones naturales y características del medio físico
señaladas para la clase antes nombrada, con uso de la tierra intensivo, de tipo
urbano y agrícola ha resultado en el incremento del escurrimiento superficial y
consecuentemente, ha agravado la extensión e impacto de las inundaciones
sumada a inadecuadas obras de canalización, ausencia de normativas de
ordenamiento territorial y prácticas agrícolas no sustentables. La zona del Gran
Tucumán y sectores aledaños aparece como uno de los sectores más proclibes a
experimentar procesos peligrosos. Particularmente, en la zona urbana del Gran
Tucumán, la existencia de una red de canales y la irmpermeabilización debida a la
urbanización coadyuvan a que la misma presente serios problemas durante
intensas precipitaciones, situación que se traslada también a la zona de Tafí Viejo y
piedemonte y Sierra de San Javier.

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FOTO 20: barrios nuevos (sin entregar) ubicados entre Tucumán y Tafí Viejo anegados
durante las inundaciones del año 1999.

Asimismo, la zona de Tafí del Valle–El Mollar muestra elevados grados de


peligrosidad y de deterioro ambiental actual. En esta última ha tendio lugar un
explosivo crecimiento urbano asociado a la expansión del turismo como actividad
central del sector. El crecimiento urbano ha carecido de planificación, ocupándose
zonas de altas pendientes, consiguientemente más inestables desde el punto de
vista geomorfológico.

CONCLUSIONES

La zona estudiada presenta una marcada heterogeneidad geológica y climática. De


todas formas, diversos aspectos coexisten y hacen que la misma presente altos
grados de peligrosidad. En primer lugar, la existencia de un relieve quebrado con
pendientes y relieve relativo altos. En segundo lugar un clima suptropical con
estaciones contrastantes y consecuentemente, altas precipitaciones estacionales y
déficits estacionales hídricos. En líneas generales, en toda la zona estudiada, se
observa una marcada correspondencia entre los sitios más intensamente ocupados
y las zonas de mayores grados de peligrosidad. La degradación de la cobertura

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vegetal natural aparece como una de las principales causas de la degradación del
paisaje natural. En la zona se ubican epicentros de algunos sismos que requieren
de estudios específicos.
En la Carta de peligrosidad Tucumán, se han diferenciado cuatro clases
representadas por colores según el esquema de semáforo (de rojo, correspondiente
a muy alta peligrosidad a verde, que representa baja peligrosidad). En función de
las características del medio natural y las diversas acciones antrópicas que
interactúan, se han identificado como principales procesos a la erosión-
sedimentación hídrica, la remoción en masa, las inundaciones y la erosión hídrica y
eólica de suelos. Su distribución y grado de incidencia relativo de cada uno de
estos procesos varía de acuerdo a la gran variabilidad climática, geomorfológica y
altitudinal que presenta la Hoja.
En la parte occidental predomina la erosión-depositación hídrica y la remoción en
masa en las bajadas de las Sierra de Quilmes y Aconquija-Calchaquí. La erosión
eólica en las planicies aluviales y terrazas de los principales cursos fluviales es
también importante y afecta zonas cultivos y vías de comunicación. En la
generación de esta última parece haber jugado un importante papel la actividad
antrópica (cultivo bajo riego intensivo). En el Valle de Tafí, la erosión hídrica y la
degradación de suelos son dominantes. En la zona zona centro-oriental los
procesos dominantes son las inundaciones, la erosión-depositación hídrica y la
erosión eólica de suelos, esta última en el extremo oriental. Este sector presenta la
mayor densidad poblacional y el uso más intensivo de la tierra, por lo que los
impactos potenciales son mucho mayores, así como la incidencia del factor
antrópico como causante o agravante de los procesos naturales peligrosos. En
líneas generales, en el sector oriental se están incorporando tierras poco aptas y se
las está sometiendo a grados altos de producción, por lo que muestran elevados
grados de degradación.
En este estudio se adjuntan a manera de ejemplo en el Anexo, ejemplos
representativos de las Fichas Inventario que conforman la Base de Datos de
Peligros Geológicos, que en muchos de los cuales han constituido un daño en
infraestructuras y vidas.
Esta Base de Datos está para su consulta en la Dirección de Geología Ambiental y
Aplicada.

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CARTA DE PELIGROSIDAD GEOLÓGICA – HOJA N° 2766 II - TUCUMAN


Subsecretaría de Minería de la Nación 89
SEGEMAR – IGRM
DIRECCIÓN DE GEOLOGIA AMBIENTAL Y APLICADA
Suayter, L., 1983. Relaciones entre la sismicidad y la tectónica del Noroeste argentino.
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pp. Tucumán.

CARTA DE PELIGROSIDAD GEOLÓGICA – HOJA N° 2766 II - TUCUMAN


Subsecretaría de Minería de la Nación 90
SEGEMAR – IGRM
DIRECCIÓN DE GEOLOGIA AMBIENTAL Y APLICADA

ANEXO

FICHAS DE PELIGROSIDAD

CARTA DE PELIGROSIDAD GEOLÓGICA – HOJA N° 2766 II - TUCUMAN


Tipo de peligro Erosión-Sedimentación Eólica.

Forma de erosión (cárcavas, bad land, etc. ) Migración de dunas.

Fecha de registro 08/03/2000 Registro nº 2766-II E 1

Autor Fernando Pereyra y Diego Fernandez.

Localidad Cafayate

Departamento Cafayate Provincia Salta

Nº de hoja 1:100.000 Nº de hoja 1:250.000 2766-II

Latitud 26°00' Longitud 66°00'

Fechas del evento Activo

Ubicación (río, playa, cerro, etc.) Bajadas

Causas Climáticas-Antrópicas.

Superficie de terreno afectada 50 Km2

Longitud afectada

Profundidad

Litología Depósitos pedemontanos Cuaternarios

Edad Cuaternarios

Zona afectada Campos de cultivos y vías de comunicación

Perdidas de campos cultivables, disminución de la producción de vides,


Daños materiales obstrucción de rutas y caminos

Nº de muertos Nº de heridos

Pérdidas económicas No evaluado

Efectos indirectos

Referencias

Bibliografía?: 0

El uso intensivo de la tierra sin mediar prácticas conservacionistas ha


potenciado la formación de campos de dunas y su migración en la zona
Notas/comentarios pedemontana aledaña a Cafayate. La migración de las dunas afecta la
producción viñatera y provoca obstrucciones de las vías de comunicación, por
ejemplo la Ruta Nacional 68. Asimismo afectan un sector de bosque natural de
algarrobos. Se han detectado velocidades de migración de 1.20 m/mes
Carta de Peligrosidad (SEGEMAR-IGRM)

Tipo de Proceso Erosión. Sedimentación Eólica Número de Ficha 2766-II E 1

Fecha de Registro 8/03/2000 Hoja 250000 2766-II

Autor Dr. Fernando Pereyra y Lic. Diego Fernández

Croquis

Foto

Comentarios
Tipo de peligro HUNDIMIENTO DE TERRENO

Fecha de registro 16/03/2000 Registro nº 2766-II H 10

Autor Lic. María Ana Lutz, LicHildebrando Valladares C.,

Paraje Finca López(a la entrada de El Cadillal)

Localidad Los Nogales

Departamento Tafí Viejo

Provincia Tucumán

Nº de hoja 1:100.000 Nº de hoja 1:250.000 2766-II

Latitud 26°44' Longitud 65°12'

Fechas del evento 23/02/2000

Activo

Tipo de movimiento Hundimiento de terreno

Ubicación Finca López

Litología

Edad

Forma

Extensión (m2) 3750 Profundidad (m) 10

Causas Climáticas, geológicas

Hidrogeología

Observaciones

Zona afectada Finca López, senda de acceso a la Escuela 299 "El Cadillal"

Daños materiales No registrado

Nº de muertos No registrado Nº de heridos No registrado

Pérdidas económicas No registrado

Efectos indirectos Aislamiento de familias y de la Escuela 299 "El Cadillal"

Referencias "La tierra bramó y se partió en dos", La Gaceta 03/03/2000. "Accidente geológico en Los
Nogales", El Períodico 26/02/2000

Bibliografía?: 0

Notas/Comentarios El hundimiento del terreno se produjo a causa de la lluvia.La grieta producida tiene
10m de profundidad, 25m de ancho y unos 150m largo.
Carta de Peligrosidad (SEGEMAR-IGRM)

Tipo de Proceso Hundimiento de Terreno Número de Ficha 2766-II H 10

Fecha de Registro 16/03/2000 Hoja 250000 2766-II

Autor Lic. M. A. Lutz, Lic. H. Valladares, J. C. Valoy

Croquis

Foto

Comentarios
Tipo de peligro INUNDACION

Fecha del registro 16/03/2000 Registro n° 2766-II I 6

Autor Lic. María Ana Lutz, Lic.Hildebrando Valladares C., Lic. Juan Carlos Valoy

Localidad El Tala

Zonas afectadas

Departamento Trancas Provincia Tucumán

N° de hoja 1:100.000 N° de hoja 1:250.000 2766-II

latitud: 26°07' longitud: 65°17'

Fechas del evento Sin Fecha

Duracion Frecuencia 10-25 años

Ubicacion (mar, cuenca, río, bahía, estuario, etc.) Río Salí - río El Tala

Climáticas
Causas

Hidrogeología:

Superficie afectada (km2)

Altura máxima del nivel del agua (m) Medido en:

Caudal máximo Medido en::

Precipitación máxima Estacion:

Caudal específico 0 Medido en:

Observaciones Socavamiento de los pilares de soporte del puente del ferrocarril por la acción del agua,
también causa daños en la ruta provincial Nº 25. El recorrido del ferrocarril se interrumpió
hace 10 años.

Daños materiales Destrucción del puente del ferrocarril y corte en la ruta provilcial Nº 25.

N° de muertos Sin información

Pérdidas economicas Sin información


N° de heridos Sin información (miles de pesos)

Efectos indirectos Sin información

Referencias

Bibliografía?: 0

Notas/comentarios
Carta de Peligrosidad (SEGEMAR-IGRM)

Tipo de Proceso Inundación Número de Ficha 2766-II I 6

16/03/2000 Hoja 250000 2766-II


Fecha de Registro
Autor Lic. M. A. Lutz, Lic. H. Valladares, J. C. Valoy

Croquis

Foto

Foto

Comentarios
Tipo de peligro INUNDACION

Fecha del registro 23/08/99 Registro n° 2766-II I 18

Autor Lic. María Ana Lutz, Lic. Hildebrando Valladares C, Lic. Juan Carlos Valoy

Localidad San Miguel de Tucumán

Zonas afectadas Yerba buena, Tafí Viejo

Departamento Capital, Yerba Buena y Tafí Viejo Provincia Tucumán

N° de hoja 1:100.000 N° de hoja 1:250.000 2766-II

latitud: 26º45' a 26°52' longitud: 65º10' a 65°20'

Fechas del evento 16/03/99

Duracion Frecuencia <10años

Ubicacion (mar, cuenca, río, bahía, estuario, etc.) Cainzo, rio Tafí

Climáticas
Causas

Hidrogeología:

Superficie afectada (km2)

Altura máxima del nivel del agua (m) Medido en:

Caudal máximo Medido en::

Precipitación máxima Estacion:

Caudal específico 0 Medido en:

Observaciones La fuerte tormenta que se produjo el 16/03/99 produjo inundaciones y problemas críticos
en San Miguel de Tucumán, zono sur de Tafí Viejo, Yerba Buena y los canales Norte,
San José, Oeste y Sur que desbordaron en algunos sectores de su recorrido.

Daños materiales Roturas en los canales colectores, calles deterioradas y plantaciones desvastadas.

N° de muertos 1(varón)

Pérdidas economicas
N° de heridos (miles de pesos)

Efectos indirectos Sin información

Referencias Salin Grau, J, F, 1994. "Los aluviones en el pie de monte de la Sierra de San Javier-
ciudad de Yerba Buena y su incidencia en el asentamiento humano. Tésis. "La
urbanización desequilibria a los canales", La Gaceta 28/03/99. "Tucumán amaneció
bajo el agua", La Gaceta 08/02/99.
Bibliografía?: 0

Notas/comentarios
Carta de Peligrosidad (SEGEMAR-IGRM)

Tipo de Proceso Inundación Número de Ficha 2766-II I 18

Fecha de Registro 23/08/1999 Hoja 250000 2766-II

Autor Lic. M. A. Lutz, Lic. H. Valladares, J. C. Valoy

Croquis

Foto

Foto

Comentarios
Tipo de peligro INUNDACION

Fecha del registro 02/09/99 Registro n° 2766-II I 21

Autor Lic. María Ana Lutz, Lic. Hildebrando Valladares C, Lic. Juan Carlos Valoy

Localidad San Miguel de Tucumán

Zonas afectadas Lastenia, Los Gutierrez, Agua Dulce, Tacanas

Departamento Capital, Yerba Buena, Cruz Alta. Provincia Tucumán

N° de hoja 1:100.000 N° de hoja 1:250.000 2766-II

latitud: 26º50' longitud: 65º15'

Fechas del evento 31/12/86

Duracion Frecuencia 10-25 años

Ubicacion (mar, cuenca, río, bahía, estuario, etc.) Río Muerto, río Medinas.

Climáticas
Causas

Hidrogeología:

Superficie afectada (km2)

Altura máxima del nivel del agua (m) Medido en:

Caudal máximo Medido en::

Precipitación máxima 111 mm Estacion:

Caudal específico 0 Medido en:

Observaciones Esta tormenta causó muchos inconvenientes en esta provincia. Lugares como Lastenia,
Los Gutierrez, Aguas Dulces y Tacanas quedaron sin el suministro de corriente
eléctrica. En Villa de Medinas la inundación fue grave, el cauce estába a 50 m de la plaza

Daños materiales Caidas de árboles, cortes de líneas de alta tensión, anegamientos de calles y viviendas.

N° de muertos 3(varones electrocutados.

Pérdidas economicas Sin información


N° de heridos Sin información (miles de pesos)

Efectos indirectos Sin información

Referencias "Una reciente tormenta azotó a Tucumán", "Fue un fin de año luctuoso que dejó por
saldo 6 muertos"; "La situación en el interior, más dramático", "Hecho insólito en el
rescate de 80 niños tucumanos" , La Gaceta 02/01/87

Bibliografía?: 0

Notas/comentarios
Carta de Peligrosidad (SEGEMAR-IGRM)

Tipo de Proceso Inundación Número de Ficha 2766-II I 21

02/09/1999 Hoja 250000 2766-II


Fecha de Registro
Autor Lic. M. A. Lutz, Lic. H. Valladares, J. C. Valoy

Croquis

Foto

Foto

Comentarios
Tipo de peligro MOVIMIENTO DE LADERA

Fecha del registro 16/03/2000 Registro n° 2766-II ML 9

Autor Lic. María Ana Lutz, Hildebrando Valladares C.,, Lic. Juan Carlos Valoy

Paraje La Higuera - Chuscha

Localidad La Higuera

Departamento Trancas Provincia Tucumán

N° de hoja 1: 100.000 N° de hoja 1:250.000 2766-II

Latitud 26°24' Longitud 65°24' a 65°27'

Fechas del evento No registrada

Activo

Tipo de movimiento Deslizamiento

Ubicación En faldeo de sierrra.

Litología Esquistos fracturados

Edad Prec. sup. a Camb. inf.

Volúmen (m3)

Extensión (m2) Profundidad

Causas Climáticas

Hidrogeología

Observaciones

Chuscha y rutas. Puede afectar a viviendas y al dique La Higuera


Zona afectada

Sin información
Daños materiales

N° de muertos Sin informacion N° de heridos Sin información

Pérdidas económicas Sin información

Efectos indirectos Sin información

Referencias

Bibliografía?: 0

Deslizamiento en esquistos muy fracturados.

Notas/comentarios
Carta de Peligrosidad (SEGEMAR-IGRM)

Tipo de Proceso Movimientos de laderas Número de Ficha 2766-II ML 9

16/03/2000 Hoja 250000 2766-II


Fecha de Registro
Autor Lic. M. A. Lutz, Lic. H. Valladares, J. C. Valoy

Croquis

Foto

Foto

Comentarios
Tipo de peligro MOVIMIENTO DE LADERA

Fecha del registro 16/03/2000 Registro n° 2766-II ML 12

Autor Lic. María Ana Lutz, Hildebrando Valladares C, Lic. Juan Carlos Valoy

Paraje El Mollar

Localidad El Mollar

Departamento Tafi del Valle Provincia Tucumán

N° de hoja 1: 100.000 N° de hoja 1:250.000 2766-II

Latitud 26°56' Longitud 65°43'

Fechas del evento Sin fecha

Activo Si

Tipo de movimiento Deslizamiento -flujos de detritos, terracetas.

Ubicación Al sur de El Mollar

Litología Conglomerados

Edad Cuaternario

Volúmen (m3)

Extensión (m2) Profundidad

Causas Climático, litológico - tectónico, antrópicas o combinación de ellos.

Hidrogeología

Observaciones

Zona afectada

Sin información
Daños materiales

N° de muertos Sin información N° de heridos Sin información

Pérdidas económicas Sin información

Efectos indirectos Sin información

"Caracterización de los procesos de remoción en masa en la cuenca del río Tafí, Tucumán -
Referencias Artentina" - Actas I Congreso Argentino de Cuaternario y Geomorfología

Bibliografía?: 0

La actividad humana ha producido modificación en la vegetación y en sustrato generando la


aceleración de los procesos de remoción en masa.
Notas/comentarios
Carta de Peligrosidad (SEGEMAR-IGRM)

Tipo de Proceso Movimientos de laderas Número de Ficha 2766-II ML 12

16/03/2000 Hoja 250000 2766-II


Fecha de Registro
Autor Lic. M. A. Lutz, Lic. H. Valladares, J. C. Valoy

Croquis

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Foto

Comentarios
Tipo de peligro MOVIMIENTO DE LADERA

Fecha del registro 28/08/99 Registro n° 2766-II ML 20

Autor Lic. María Ana Lutz, Lic. Hildebrando Valladares C., Juan Carlos Valoy

Paraje San Javier

Localidad San Javier

Departamento Yerba Buena Provincia Tucumán

N° de hoja 1: 100.000 N° de hoja 1:250.000 2766-II

Latitud 26º50' Longitud 65º15'

Fechas del evento

Activo Si

Tipo de movimiento Deslizamiento rotacional

Ubicación Ruta 338 entre kms. 17.5 y 22, Villa Nougues

Litología Esquisto de bajo grado de metamorfísmo

Edad Prec. sup. - Camb. inf

Volúmen (m3)

Extensión (m2) 500.000 Profundidad

Causas Climáticas, fallas geológicas, inclinación de las rocas en sentido de la pendiente litológica,

Hidrogeología

Observaciones

Villa Nogues y faldeo de la sierra de San Javier entre kms. 17.5 y 22.
Zona afectada

Corte de rutas, desplazamiento de postes y cortes de cables de alta tensión, amenaza a


Daños materiales poblaciones cercanas.

N° de muertos No registrado N° de heridos No registrado

Pérdidas económicas No registrado

Efectos indirectos Afecta al tránsito vehicular y de vecinos.

Trabajos realizados por los autores. "San Javier, una leyenda" por Lic. Juan Carlos Valoy (DPV)
Referencias

Bibliografía?: 0

Deslizamientos masivos y rápidos provocados por falla regional y fracturas menores. También
hace efecto la accion antrópica que con la construcción del camino que modifica la esorrentía
Notas/comentarios superficial y en parte la subterránea agrabándose las condiciones naturales adversas
preexistentes.
Carta de Peligrosidad (SEGEMAR-IGRM)

Tipo de Proceso Movimientos de laderas Número de Ficha 2766-II ML 20

Fecha de Registro 28/08/1999 Hoja 250000 2766-II

Autor Lic. M. A. Lutz, Lic. H. Valladares, J. C. Valoy

Croquis

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Comentarios
Tipo de peligro MOVIMIENTO DE LADERA

Fecha del registro 10/10/98 Registro n° 2766-II ML 31

Autor Lic. María Ana Lutz, Lic. Hildebrando Valladares C, Lic. Juan Carlos Valoy

Paraje Alto de Yerba Huasi -Ruta 341

Localidad Villa Nougues

Departamento Tafí Viejo Provincia Tucumán

N° de hoja 1: 100.000 N° de hoja 1:250.000 2766-II

Latitud 26°53'20" Longitud 65°24'23"

Fechas del evento En 1983 se produjo el primer derrumbe y en 1987 el último

Activo Si

Tipo de movimiento Deslizamiento rotacional de ladera.

Ubicación Camino al Potrero de las Tablas

Litología Areníscas rojas con intercalaciones arcillosas

Edad Cretácico

Volúmen (m3)

Extensión (m2) 500 m2 Profundidad

Causas Litológicos

Hidrogeología

Observaciones

Zona afectada

Interrupción en la ruta.
Daños materiales

N° de muertos Sin información N° de heridos Sin información

Pérdidas económicas Sin información

Efectos indirectos Afecta el tránsito vehicular y peatonal.

Referencias

Bibliografía?: 0

Los taludes se encuentran cubierto por plantas que se llaman "achiras", que se fijan a las
rocas. Si el talud se encuentra con in ángulo favorable, se produce el deslizamiento, influye
Notas/comentarios también la presencia de lentes arcillosos or los cuales drena el agua . Actualmente el talud
tiene 40° de inclinación y un extensión de 10 x 50m.
Carta de Peligrosidad (SEGEMAR-IGRM)

Tipo de Proceso Movimientos de laderas Número de Ficha 2766-II ML 31

10/10/1998 Hoja 250000 2766-II


Fecha de Registro
Autor Lic. M. A. Lutz, Lic. H. Valladares, J. C. Valoy

Croquis

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