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Lunas

Este documento describe las características físicas y geológicas de la Luna. La Luna es el satélite natural de la Tierra y se formó hace aproximadamente 4500 millones de años luego de un gran impacto. El documento detalla el tamaño, composición, órbita y otras propiedades físicas de la Luna.

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Este documento describe las características físicas y geológicas de la Luna. La Luna es el satélite natural de la Tierra y se formó hace aproximadamente 4500 millones de años luego de un gran impacto. El documento detalla el tamaño, composición, órbita y otras propiedades físicas de la Luna.

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Luna

273 idiomas
 Artículo
 Discusión
 Leer
 Ver código fuente
 Ver historial
Herramientas















Apariencia
ocultar
Para otros usos de este término, véase Luna (desambiguación).

Luna
Desde el espacio, la Luna luce como una esfera gris-
blanquecina, con cráteres de varios tamaños.

Categoría satélite natural planetario

Orbita a Tierra

Distancia estelar 356 565 kilómetros

Magnitud aparente -12,6

Elementos orbitales

Inclinación 5,1454 °

Excentricidad 0,0549

Elementos orbitales derivados

Periastro o perihelio 363 300 kilómetros

Apoastro o afelio 405 500 kilómetros

Período orbital sinódico 29 d 12 h 44 m 2.9 s

Radio orbital medio 384 403 km

Satélite de la Tierra

Características físicas

Masa 7,349 × 1022 kg

Volumen 2,1958 × 1010 km³

Densidad 3,34 g/cm³

Área de superficie 38 millones de km²

Radio 1737,1 kilómetros

Diámetro 3474.8 km
Diámetro angular Perigeo 33' 28,8"
Apogeo 29' 23,2"
Medio 31' 5,2"

Gravedad 1,62 m/s²

Velocidad de escape 2,38 km/s

Periodo de rotación 27d 7h 43,7min

Inclinación axial 1,5424°

Albedo 0,12

Composición corteza Oxígeno 43%


Silicio 21%
Aluminio 10%
Calcio 9%
Hierro 9%
Magnesio 5%
Titanio 2%
Níquel 0,6%
Sodio 0,3%
Cromo 0,2%
Potasio 0,1%
Manganeso 0,1%
Azufre 0,1%
Fósforo 500 ppm
Carbono 100 ppm
Nitrógeno 100 ppm
Hidrógeno 50 ppm
Helio 20 ppm

Características atmosféricas

Presión 3 × 10-10 Pa

Temperatura Mínima 40 K (-233 °C)


Media (día) 380 K (107 °C)
Media 120 K (-153 °C)
(noche)
Máxima 396 K
(123 °C)

Composición Helio 25%


Neón 25%
Hidrógeno 23%
Argón 20%
Metano ?
Amoníaco ?
Dióxido de carbono trazas

La Luna es el único satélite natural de la Tierra. Con un diámetro ecuatorial de


3474,8 km, es el quinto satélite más grande del sistema solar, mientras que en
cuanto al tamaño proporcional respecto a su planeta es el satélite más grande:
un cuarto del diámetro de la Tierra y 1/81 de su masa. Es, además, después
de Ío, el segundo satélite más denso. Se encuentra en relación síncrona con la
Tierra, siempre mostrando la misma cara hacia el planeta. El hemisferio visible
está marcado con oscuros mares lunares de origen volcánico entre las
brillantes montañas antiguas y los destacados astroblemas.
A pesar de ser, en apariencia, el objeto más brillante en el cielo después
del Sol, su superficie es en realidad muy oscura, con una reflexión similar a la
del carbón. Su prominencia en el cielo y su ciclo regular de fases han hecho de
la Luna un objeto con importante influencia cultural desde la antigüedad, tanto
en el lenguaje como en el calendario, el arte o la mitología. La influencia
gravitatoria de la Luna produce las mareas y el aumento de la duración del día.
La distancia orbital de la Luna, cerca de treinta veces el diámetro de la Tierra,
hace que se vea en el cielo con el mismo tamaño que el Sol y permite que la
Luna cubra exactamente al Sol en los eclipses solares totales.
La Luna es el único cuerpo celeste en el que el ser humano ha realizado
un descenso tripulado. Aunque el programa Luna de la Unión Soviética fue el
primero en alcanzar la Luna con una nave espacial no tripulada, el programa
Apolo de Estados Unidos realizó las únicas misiones tripuladas al satélite
terrestre hasta la fecha, comenzando con la primera órbita lunar tripulada por
el Apolo 8 en 1968, y seis alunizajes tripulados entre 1969 y 1972, siendo el
primero el Apolo 11 en 1969, y el último el Apolo 17. Estas misiones regresaron
con más de 380 kg de roca lunar, que han permitido alcanzar una detallada
comprensión geológica de los orígenes de la Luna –se cree que se formó hace
4 500 000 000 (cuatro mil quinientos millones) de años después de un gran
impacto–, la formación de su estructura interna y su posterior historia.
En 1970 la Unión Soviética puso en la superficie el primer vehículo robótico
controlado desde la Tierra: Lunojod 1. El rover fue enviando fotografías y
vídeos de la superficie que recorrió (10 km.) durante casi un año.1
Desde la misión Apolo 17, en 1972, ha sido visitada únicamente por sondas
espaciales no tripuladas, en particular por el astromóvil soviético Lunojod 2.
Desde 2004, Japón, China, India, Estados Unidos y la Agencia Espacial
Europea han enviado orbitadores. Estas naves espaciales han confirmado el
descubrimiento de agua helada fijada al regolito lunar en cráteres que se
encuentran en la zona de sombra permanente y están ubicados en los polos.
Se han planeado futuras misiones tripuladas a la Luna, pero no se han puesto
en marcha aún.
La Luna se mantiene, bajo el Tratado sobre el espacio ultraterrestre, libre para
la exploración de cualquier nación con fines pacíficos.
Etimología
La palabra que designa al satélite de la Tierra, «luna», procede del latín. En
esta lengua era originalmente la forma femenina de un adjetivo, 'luminoso', que
deriva de la raíz *lūc-/lŭc- ('brillar', 'ser luminoso'), de donde proceden
igualmente luceo ('lucir'), lumen ('lumbre'), lux ('luz'), etc. A su vez, esta raíz
procede de la raíz indoeuropea *leuk-, que se encuentra en otras lenguas en
términos relacionados con la luz, como el griego λευκός (leukós), 'blanco', o
λύχνος (lýjnos), 'lámpara'.2 Probablemente, el epíteto *leuksno-/ *louksno-, 'la
luminosa', ya era utilizado para designar a la luna en protoindoeuropeo.
En protoindoeuropeo también existió un nombre masculino para la Luna,
formado sobre la raíz *mēns-, del que se conservan formas en varias lenguas,
como el griego μήν, μηνός (mên, mēnós, 'mes'); e incluso manteniendo el
sentido primitivo, como en el inglés Moon o en lenguas itálicas como
el umbro (ablativo singular) "menzne" ('Luna'). En latín, esta forma *mēns- ha
evolucionado semánticamente para designar el 'mes', que en origen seguía las
fases de la luna. De «luna» procede el término «lunes», que en su original
latino designaba al 'día de la luna' (dies lunae).3
Asimismo, el término griego Selene (en griego antiguo Σελήνη Selênē, nombre
de la diosa mitológica asociada a la Luna) ha pervivido en el español y en otros
idiomas como una forma culta para expresar determinados conceptos
relacionados con la Luna; como, por ejemplo: las palabras «selenografía», que
designa la cartografía lunar; o «selenita», el gentilicio de los supuestos
habitantes del satélite; o «selenio», elemento químico llamado así por analogía
con el telurio, cuyo nombre procede de la tierra (télos).
Características físicas

Comparación en escala de la Luna y la Tierra.

La imagen en color de la superficie lunar tiene una saturación de color mejorada,


los colores marrón rojizo y oxidado provienen de los minerales de hierro, y el
azulado, de los minerales de óxido de titanio.

Estructura y características de la Luna.


La Luna es un satélite excepcionalmente grande en comparación con su
planeta, la Tierra: un cuarto del diámetro del planeta y 1/81 de su masa.4 Es el
segundo satélite más grande del Sistema Solar en relación con el tamaño de su
planeta, siendo Caronte el más grande en relación con el planeta enano Plutón.
La superficie de la Luna es menos de una décima parte de la Tierra, lo que
representa cerca de un cuarto del área continental de la Tierra. Sin embargo la
Tierra y la Luna siguen siendo consideradas un sistema planeta-satélite, en
lugar de un sistema doble planetario, ya que su baricentro, está ubicado cerca
de 1700 km (aproximadamente un cuarto del radio de la Tierra) bajo la
superficie de la Tierra.5

 Caras de la luna

90° Oeste

Cara visible

Cara oculta

90° Este

Polo norte de la Luna

Polo sur de la Luna


Rotación de la Luna
Formación
Artículos principales: Origen de la Luna y Teoría del gran impacto.

Representación gráfica de la teoría del gran impacto.


Varios mecanismos han sido propuestos para explicar la formación de la Luna
hace 4527±10 millones de años. Esta edad se ha calculado según la datación
del isótopo de las rocas lunares, entre 30 y 50 millones de años luego del
origen del sistema solar.6 Entre ellos están: la fisión de la Luna desde la corteza
terrestre debido a fuerzas centrífugas,7 que deberían haber requerido también
un giro inicial de la Tierra;8 la atracción gravitacional de la Luna en estado de
formación,9 que hubiera requerido una extensión inviable de la atmósfera para
disipar la energía de la Luna, que se encontraba pasando;8 y la coformación de
la Luna y la Tierra juntas en el disco de acreción primordial, que no explica la
depleción de hierro en estado metálico.8 Estas hipótesis tampoco pueden
explicar el fuerte momento angular en el sistema Tierra-Luna.10
La hipótesis general hoy en día es que el sistema Tierra-Luna se formó como
resultado de un gran impacto: un cuerpo celeste del tamaño de Marte colisionó
con la joven Tierra, expulsando material en órbita alrededor de esta, el cual se
fusionó para formar la Luna.11 Se cree que en el Sistema Solar primitivo eran
frecuentes impactos gigantescos como este. Los modelados de un gran
impacto por simulaciones computacionales concuerdan con las mediciones del
momento angular del sistema Tierra-Luna y el pequeño tamaño del núcleo
lunar; a su vez demuestran que la mayor parte de la materia de la Luna
proviene del objeto que impactó, no de la joven Tierra.12 Además,
ciertos meteoritos demuestran que las composiciones isotópicas del oxígeno y
el tungsteno de otros cuerpos del Sistema Solar interior tales como Marte y (4)
Vesta son muy distintas de las de la Tierra, mientras que la Tierra y la Luna
tienen composiciones isotópicas prácticamente idénticas. La mezcla de materia
evaporada tras el impacto entre la Tierra y la Luna pudo haber equiparado las
composiciones,13 aunque esto es debatido.14
La importante cantidad de energía liberada en el gran impacto y la subsecuente
fusión del material en la órbita de la Tierra pudo haber derretido la capa
superficial de la Tierra, formando un océano de magma.1516 La recién formada
Luna pudo también haber tenido su propio océano de magma lunar; las
estimaciones de su profundidad varían entre 500 km y el radio entero de la
Luna.
Distancia a la Luna
Representación a escala del tamaño y distancia relativa entre la Tierra y la Luna, 500 km
por píxel.

Comparación de tamaño aparente de


la Luna entre el perigeo-apogeo.
En astronomía, una distancia lunar (LD) es la medida de la distancia desde la
Tierra a la Luna. La distancia media entre la Tierra y la Luna es
384 400 kilómetros17 (1.26 segundos a velocidad de la luz). La distancia real
varía a lo largo de la órbita de la Luna.
Se realizan mediciones de alta precisión de la distancia a la Luna midiendo el
tiempo que tarda la luz en viajar entre las estaciones LIDAR en la Tierra y
los retrorreflectores colocados en la Luna.
La Luna se aleja de la Tierra a una tasa promedio de 3,8 cm por año, como lo
detectó el experimento de medición lunar láser.181920 La tasa de la recesión se
considera anormalmente alta.21 Por coincidencia, la diagonal de los cubos de
los retrorreflectores en la Luna también es de 3,8 cm.2223
La primera persona que midió la distancia a la Luna fue el astrónomo y
geógrafo Hiparco en el año 150 a. C., para lo que se basó en el dato del
diámetro de la Tierra calculado por Eratóstenes 100 años antes, y obtuvo una
distancia de 348 000 km. Para este cálculo utilizó la curvatura de la sombra que
proyecta la Tierra sobre la Luna en un eclipse lunar, un método ideado
por Aristarco de Samos.24 Es notable el pequeño error, dada las limitaciones de
la época, que es de solamente de unos 36 000 km, lo que representa menos de
10 %.
El catálogo de objetos cercanos de la NASA incluye las distancias a la Tierra
de asteroides y cometas medidas en distancias lunares.25
Revoluciones de la Luna
Cara oculta de la Luna iluminada por el sol,
mientras cruza entre la cámara del DSCOVR y la Tierra.
La Luna tarda en dar una vuelta alrededor de la Tierra 27 d 7 h 43 min si se
considera el giro respecto al fondo estelar (revolución sideral), pero 29 d 12 h
44 min si se la considera respecto al Sol (revolución sinódica) y esto es porque
en este lapso la Tierra ha girado alrededor del Sol (ver mes). Esta última
revolución rige las fases de la Luna, eclipses y mareas lunisolares.
Como la Luna tarda el mismo tiempo en dar una vuelta sobre sí misma que en
torno a la Tierra, presenta siempre la misma cara hacia el planeta. Esto se
debe a que la Tierra, por un efecto llamado gradiente gravitatorio, ha frenado
completamente a la Luna. La mayoría de los satélites regulares presentan este
fenómeno respecto a sus planetas. Así pues, hasta la época de la investigación
espacial (Luna 3) no fue posible ver la cara lunar oculta, que presenta una
disimetría respecto a la cara visible. El Sol ilumina siempre la mitad de la Luna
(excepto en los eclipses de luna), que no tiene por qué coincidir con la cara
visible, produciendo las fases de la Luna. La inmovilización aparente de la Luna
respecto a la Tierra se ha producido porque la gravedad terrestre actúa sobre
las irregularidades del globo lunar de forma que en el transcurso del tiempo la
parte visible tiene 4 km más de radio que la parte no visible, estando el centro
de gravedad lunar desplazado del centro lunar 1,8 km hacia la Tierra.

 Revolución sinódica: es el intervalo de tiempo necesario para que la Luna


vuelva a tener una posición análoga con respecto al Sol y a la Tierra. Su
duración es de 29 d 12 h 44 min 2,78 s. También se le denomina lunación o
mes lunar.
 Revolución sideral: es el intervalo de tiempo que le toma a la Luna volver
a tener una posición análoga con respecto a las estrellas. Su duración es
de 27 d 7 h 43 min 11,5 s.
 Revolución trópica: es el lapso necesario para que la Luna vuelva a tener
igual longitud celeste. Su duración es de 27 d 7 h 43 min 4,7 s.
 Revolución draconítica: es el tiempo que tarda la Luna en pasar dos
veces consecutivas por el nodo ascendente. Su duración es de 27 d 5 h
5 min 36 s.
 Revolución anomalística: es el intervalo de tiempo que transcurre entre 2
pasos consecutivos de la Luna por el perigeo. Su duración es de 27 d 13 h
18 min 33 s.
Movimiento de traslación lunar
Fases de la Luna vistas desde el hemisferio norte (desde el hemisferio sur su
orden es inverso).
El hecho de que la Luna salga aproximadamente una hora más tarde cada día
se explica conociendo la órbita de la Luna alrededor de la Tierra. La Luna
completa una vuelta alrededor de la Tierra aproximadamente en unos 28 días.
Si la Tierra no rotase sobre su propio eje, sería muy fácil detectar el movimiento
de la Luna en su órbita. Este movimiento hace que la Luna avance alrededor
de 12° en el cielo cada día. Si la Tierra no rotara, lo que se vería sería la Luna
cruzando la bóveda celeste de oeste a este durante dos semanas, y luego
estaría dos semanas ausente (durante las cuales la Luna sería visible en el
lado opuesto del Globo).
Sin embargo, la Tierra completa un giro cada día (la dirección de giro es
también hacia el este). Así, cada día le lleva a la Tierra alrededor de 50 minutos
más para estar de frente con la Luna nuevamente (lo cual significa que se
puede ver la Luna en el cielo). El giro de la Tierra y el movimiento orbital de la
Luna se combinan, de tal forma que la salida de la Luna se retrasa del orden de
50 minutos cada día.
Teniendo en cuenta que la Luna tarda aproximadamente 28 días en completar
su órbita alrededor de la Tierra, y esta tarda 24 horas en completar una
revolución alrededor de su eje, es sencillo calcular el «retraso» diario de la
Luna.
Mientras que en 24 horas la Tierra habrá realizado una revolución completa, la
Luna solo habrá recorrido un 1/28 de su órbita alrededor de la Tierra, lo cual
expresado en grados de arco da:
Si ahora se calcula el tiempo que la Tierra en su rotación tarda en recorrer
este arco,
da los aproximadamente 50 minutos que la Luna retrasa su salida cada
día.
Para notar el movimiento de la Luna en su órbita, hay que tener en
cuenta su ubicación en el momento de la puesta de Sol durante algunos
días. Su movimiento orbital la llevará a un punto más hacia el este en el
cielo en el crepúsculo cada día.
Movimiento de rotación
La Luna gira sobre un eje de rotación que tiene una inclinación de 88,3°
con respecto al plano de la eclíptica de la Tierra, por tanto casi
perpendicular. Dado que la duración de los dos movimientos es la
misma, la Luna presenta a la Tierra constantemente el mismo
hemisferio. La Luna tarda 27,32 días en dar una vuelta sobre sí misma.
Traslación de la Luna alrededor del Sol
Al desplazarse en torno del Sol, la Tierra arrastra a su satélite y la forma
de la trayectoria que esta describe es una curva de tal naturaleza que
dirige siempre su concavidad hacia el Sol.
La velocidad con que la Luna se desplaza en su órbita alrededor de la
Tierra es de 1 km/s.
Libraciones
Artículo principal: Libración

Libración.
Debido a la excentricidad de la órbita lunar, la inclinación del eje de
rotación de la Luna con respecto al plano de la eclíptica y al movimiento
de rotación de la Tierra en el curso de una revolución sideral, se logra
ver, desde la Tierra, un 59 % de la superficie de la Luna —en vez del
50 %—, como si estuviese animado de ligeros balanceos de este a
oeste y de norte a sur. Estos movimientos aparentes se conocen con el
nombre de libraciones.
Libración en longitud
Se debe a que el movimiento de rotación de la Luna es uniforme
mientras que su velocidad angular no lo es. Es máxima en el perigeo y
mínima en el apogeo. Debido a esa Libración el satélite tiene un
balanceo de oriente a poniente, gracias al cual se logra ver la superficie
convexa correspondiente a la de un huso de 7°.
Libración en latitud
Es debido a la inclinación del eje de rotación de la Luna con respecto al
plano de su órbita y a la eclíptica. Dicho eje forma un ángulo de 88° 30′
con el plano de la eclíptica y como el de la órbita lunar es de 5° con
respecto a la eclíptica, entonces el ángulo formado con el eje de
rotación de la Luna con el plano de su órbita es de 6° 30′. Por lo tanto,
no solo pueden verse el polo norte y el polo sur de la Luna sino que se
logra ver 6° 30′ más allá del polo sur. Esta libración es una especie de
cabeceo de norte a sur en un tiempo que no es igual a una revolución
sideral pues
Luna
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Luna
Desde el espacio, la Luna luce como una esfera gris-
blanquecina, con cráteres de varios tamaños.

Categoría satélite natural planetario

Orbita a Tierra

Distancia estelar 356 565 kilómetros

Magnitud aparente -12,6

Elementos orbitales

Inclinación 5,1454 °

Excentricidad 0,0549

Elementos orbitales derivados

Periastro o perihelio 363 300 kilómetros

Apoastro o afelio 405 500 kilómetros

Período orbital sinódico 29 d 12 h 44 m 2.9 s

Radio orbital medio 384 403 km

Satélite de la Tierra

Características físicas

Masa 7,349 × 1022 kg

Volumen 2,1958 × 1010 km³

Densidad 3,34 g/cm³

Área de superficie 38 millones de km²

Radio 1737,1 kilómetros

Diámetro 3474.8 km
Diámetro angular Perigeo 33' 28,8"
Apogeo 29' 23,2"
Medio 31' 5,2"

Gravedad 1,62 m/s²

Velocidad de escape 2,38 km/s

Periodo de rotación 27d 7h 43,7min

Inclinación axial 1,5424°

Albedo 0,12

Composición corteza Oxígeno 43%


Silicio 21%
Aluminio 10%
Calcio 9%
Hierro 9%
Magnesio 5%
Titanio 2%
Níquel 0,6%
Sodio 0,3%
Cromo 0,2%
Potasio 0,1%
Manganeso 0,1%
Azufre 0,1%
Fósforo 500 ppm
Carbono 100 ppm
Nitrógeno 100 ppm
Hidrógeno 50 ppm
Helio 20 ppm

Características atmosféricas

Presión 3 × 10-10 Pa

Temperatura Mínima 40 K (-233 °C)


Media (día) 380 K (107 °C)
Media 120 K (-153 °C)
(noche)
Máxima 396 K
(123 °C)

Composición Helio 25%


Neón 25%
Hidrógeno 23%
Argón 20%
Metano ?
Amoníaco ?
Dióxido de carbono trazas

La Luna es el único satélite natural de la Tierra. Con un diámetro ecuatorial de


3474,8 km, es el quinto satélite más grande del sistema solar, mientras que en
cuanto al tamaño proporcional respecto a su planeta es el satélite más grande:
un cuarto del diámetro de la Tierra y 1/81 de su masa. Es, además, después
de Ío, el segundo satélite más denso. Se encuentra en relación síncrona con la
Tierra, siempre mostrando la misma cara hacia el planeta. El hemisferio visible
está marcado con oscuros mares lunares de origen volcánico entre las
brillantes montañas antiguas y los destacados astroblemas.
A pesar de ser, en apariencia, el objeto más brillante en el cielo después
del Sol, su superficie es en realidad muy oscura, con una reflexión similar a la
del carbón. Su prominencia en el cielo y su ciclo regular de fases han hecho de
la Luna un objeto con importante influencia cultural desde la antigüedad, tanto
en el lenguaje como en el calendario, el arte o la mitología. La influencia
gravitatoria de la Luna produce las mareas y el aumento de la duración del día.
La distancia orbital de la Luna, cerca de treinta veces el diámetro de la Tierra,
hace que se vea en el cielo con el mismo tamaño que el Sol y permite que la
Luna cubra exactamente al Sol en los eclipses solares totales.
La Luna es el único cuerpo celeste en el que el ser humano ha realizado
un descenso tripulado. Aunque el programa Luna de la Unión Soviética fue el
primero en alcanzar la Luna con una nave espacial no tripulada, el programa
Apolo de Estados Unidos realizó las únicas misiones tripuladas al satélite
terrestre hasta la fecha, comenzando con la primera órbita lunar tripulada por
el Apolo 8 en 1968, y seis alunizajes tripulados entre 1969 y 1972, siendo el
primero el Apolo 11 en 1969, y el último el Apolo 17. Estas misiones regresaron
con más de 380 kg de roca lunar, que han permitido alcanzar una detallada
comprensión geológica de los orígenes de la Luna –se cree que se formó hace
4 500 000 000 (cuatro mil quinientos millones) de años después de un gran
impacto–, la formación de su estructura interna y su posterior historia.
En 1970 la Unión Soviética puso en la superficie el primer vehículo robótico
controlado desde la Tierra: Lunojod 1. El rover fue enviando fotografías y
vídeos de la superficie que recorrió (10 km.) durante casi un año.1
Desde la misión Apolo 17, en 1972, ha sido visitada únicamente por sondas
espaciales no tripuladas, en particular por el astromóvil soviético Lunojod 2.
Desde 2004, Japón, China, India, Estados Unidos y la Agencia Espacial
Europea han enviado orbitadores. Estas naves espaciales han confirmado el
descubrimiento de agua helada fijada al regolito lunar en cráteres que se
encuentran en la zona de sombra permanente y están ubicados en los polos.
Se han planeado futuras misiones tripuladas a la Luna, pero no se han puesto
en marcha aún.
La Luna se mantiene, bajo el Tratado sobre el espacio ultraterrestre, libre para
la exploración de cualquier nación con fines pacíficos.
Etimología
La palabra que designa al satélite de la Tierra, «luna», procede del latín. En
esta lengua era originalmente la forma femenina de un adjetivo, 'luminoso', que
deriva de la raíz *lūc-/lŭc- ('brillar', 'ser luminoso'), de donde proceden
igualmente luceo ('lucir'), lumen ('lumbre'), lux ('luz'), etc. A su vez, esta raíz
procede de la raíz indoeuropea *leuk-, que se encuentra en otras lenguas en
términos relacionados con la luz, como el griego λευκός (leukós), 'blanco', o
λύχνος (lýjnos), 'lámpara'.2 Probablemente, el epíteto *leuksno-/ *louksno-, 'la
luminosa', ya era utilizado para designar a la luna en protoindoeuropeo.
En protoindoeuropeo también existió un nombre masculino para la Luna,
formado sobre la raíz *mēns-, del que se conservan formas en varias lenguas,
como el griego μήν, μηνός (mên, mēnós, 'mes'); e incluso manteniendo el
sentido primitivo, como en el inglés Moon o en lenguas itálicas como
el umbro (ablativo singular) "menzne" ('Luna'). En latín, esta forma *mēns- ha
evolucionado semánticamente para designar el 'mes', que en origen seguía las
fases de la luna. De «luna» procede el término «lunes», que en su original
latino designaba al 'día de la luna' (dies lunae).3
Asimismo, el término griego Selene (en griego antiguo Σελήνη Selênē, nombre
de la diosa mitológica asociada a la Luna) ha pervivido en el español y en otros
idiomas como una forma culta para expresar determinados conceptos
relacionados con la Luna; como, por ejemplo: las palabras «selenografía», que
designa la cartografía lunar; o «selenita», el gentilicio de los supuestos
habitantes del satélite; o «selenio», elemento químico llamado así por analogía
con el telurio, cuyo nombre procede de la tierra (télos).
Características físicas

Comparación en escala de la Luna y la Tierra.

La imagen en color de la superficie lunar tiene una saturación de color mejorada,


los colores marrón rojizo y oxidado provienen de los minerales de hierro, y el
azulado, de los minerales de óxido de titanio.

Estructura y características de la Luna.


La Luna es un satélite excepcionalmente grande en comparación con su
planeta, la Tierra: un cuarto del diámetro del planeta y 1/81 de su masa.4 Es el
segundo satélite más grande del Sistema Solar en relación con el tamaño de su
planeta, siendo Caronte el más grande en relación con el planeta enano Plutón.
La superficie de la Luna es menos de una décima parte de la Tierra, lo que
representa cerca de un cuarto del área continental de la Tierra. Sin embargo la
Tierra y la Luna siguen siendo consideradas un sistema planeta-satélite, en
lugar de un sistema doble planetario, ya que su baricentro, está ubicado cerca
de 1700 km (aproximadamente un cuarto del radio de la Tierra) bajo la
superficie de la Tierra.5

 Caras de la luna

90° Oeste

Cara visible

Cara oculta

90° Este

Polo norte de la Luna

Polo sur de la Luna


Rotación de la Luna
Formación
Artículos principales: Origen de la Luna y Teoría del gran impacto.

Representación gráfica de la teoría del gran impacto.


Varios mecanismos han sido propuestos para explicar la formación de la Luna
hace 4527±10 millones de años. Esta edad se ha calculado según la datación
del isótopo de las rocas lunares, entre 30 y 50 millones de años luego del
origen del sistema solar.6 Entre ellos están: la fisión de la Luna desde la corteza
terrestre debido a fuerzas centrífugas,7 que deberían haber requerido también
un giro inicial de la Tierra;8 la atracción gravitacional de la Luna en estado de
formación,9 que hubiera requerido una extensión inviable de la atmósfera para
disipar la energía de la Luna, que se encontraba pasando;8 y la coformación de
la Luna y la Tierra juntas en el disco de acreción primordial, que no explica la
depleción de hierro en estado metálico.8 Estas hipótesis tampoco pueden
explicar el fuerte momento angular en el sistema Tierra-Luna.10
La hipótesis general hoy en día es que el sistema Tierra-Luna se formó como
resultado de un gran impacto: un cuerpo celeste del tamaño de Marte colisionó
con la joven Tierra, expulsando material en órbita alrededor de esta, el cual se
fusionó para formar la Luna.11 Se cree que en el Sistema Solar primitivo eran
frecuentes impactos gigantescos como este. Los modelados de un gran
impacto por simulaciones computacionales concuerdan con las mediciones del
momento angular del sistema Tierra-Luna y el pequeño tamaño del núcleo
lunar; a su vez demuestran que la mayor parte de la materia de la Luna
proviene del objeto que impactó, no de la joven Tierra.12 Además,
ciertos meteoritos demuestran que las composiciones isotópicas del oxígeno y
el tungsteno de otros cuerpos del Sistema Solar interior tales como Marte y (4)
Vesta son muy distintas de las de la Tierra, mientras que la Tierra y la Luna
tienen composiciones isotópicas prácticamente idénticas. La mezcla de materia
evaporada tras el impacto entre la Tierra y la Luna pudo haber equiparado las
composiciones,13 aunque esto es debatido.14
La importante cantidad de energía liberada en el gran impacto y la subsecuente
fusión del material en la órbita de la Tierra pudo haber derretido la capa
superficial de la Tierra, formando un océano de magma.1516 La recién formada
Luna pudo también haber tenido su propio océano de magma lunar; las
estimaciones de su profundidad varían entre 500 km y el radio entero de la
Luna.
Distancia a la Luna
Representación a escala del tamaño y distancia relativa entre la Tierra y la Luna, 500 km
por píxel.

Comparación de tamaño aparente de


la Luna entre el perigeo-apogeo.
En astronomía, una distancia lunar (LD) es la medida de la distancia desde la
Tierra a la Luna. La distancia media entre la Tierra y la Luna es
384 400 kilómetros17 (1.26 segundos a velocidad de la luz). La distancia real
varía a lo largo de la órbita de la Luna.
Se realizan mediciones de alta precisión de la distancia a la Luna midiendo el
tiempo que tarda la luz en viajar entre las estaciones LIDAR en la Tierra y
los retrorreflectores colocados en la Luna.
La Luna se aleja de la Tierra a una tasa promedio de 3,8 cm por año, como lo
detectó el experimento de medición lunar láser.181920 La tasa de la recesión se
considera anormalmente alta.21 Por coincidencia, la diagonal de los cubos de
los retrorreflectores en la Luna también es de 3,8 cm.2223
La primera persona que midió la distancia a la Luna fue el astrónomo y
geógrafo Hiparco en el año 150 a. C., para lo que se basó en el dato del
diámetro de la Tierra calculado por Eratóstenes 100 años antes, y obtuvo una
distancia de 348 000 km. Para este cálculo utilizó la curvatura de la sombra que
proyecta la Tierra sobre la Luna en un eclipse lunar, un método ideado
por Aristarco de Samos.24 Es notable el pequeño error, dada las limitaciones de
la época, que es de solamente de unos 36 000 km, lo que representa menos de
10 %.
El catálogo de objetos cercanos de la NASA incluye las distancias a la Tierra
de asteroides y cometas medidas en distancias lunares.25
Revoluciones de la Luna
Cara oculta de la Luna iluminada por el sol,
mientras cruza entre la cámara del DSCOVR y la Tierra.
La Luna tarda en dar una vuelta alrededor de la Tierra 27 d 7 h 43 min si se
considera el giro respecto al fondo estelar (revolución sideral), pero 29 d 12 h
44 min si se la considera respecto al Sol (revolución sinódica) y esto es porque
en este lapso la Tierra ha girado alrededor del Sol (ver mes). Esta última
revolución rige las fases de la Luna, eclipses y mareas lunisolares.
Como la Luna tarda el mismo tiempo en dar una vuelta sobre sí misma que en
torno a la Tierra, presenta siempre la misma cara hacia el planeta. Esto se
debe a que la Tierra, por un efecto llamado gradiente gravitatorio, ha frenado
completamente a la Luna. La mayoría de los satélites regulares presentan este
fenómeno respecto a sus planetas. Así pues, hasta la época de la investigación
espacial (Luna 3) no fue posible ver la cara lunar oculta, que presenta una
disimetría respecto a la cara visible. El Sol ilumina siempre la mitad de la Luna
(excepto en los eclipses de luna), que no tiene por qué coincidir con la cara
visible, produciendo las fases de la Luna. La inmovilización aparente de la Luna
respecto a la Tierra se ha producido porque la gravedad terrestre actúa sobre
las irregularidades del globo lunar de forma que en el transcurso del tiempo la
parte visible tiene 4 km más de radio que la parte no visible, estando el centro
de gravedad lunar desplazado del centro lunar 1,8 km hacia la Tierra.

 Revolución sinódica: es el intervalo de tiempo necesario para que la Luna


vuelva a tener una posición análoga con respecto al Sol y a la Tierra. Su
duración es de 29 d 12 h 44 min 2,78 s. También se le denomina lunación o
mes lunar.
 Revolución sideral: es el intervalo de tiempo que le toma a la Luna volver
a tener una posición análoga con respecto a las estrellas. Su duración es
de 27 d 7 h 43 min 11,5 s.
 Revolución trópica: es el lapso necesario para que la Luna vuelva a tener
igual longitud celeste. Su duración es de 27 d 7 h 43 min 4,7 s.
 Revolución draconítica: es el tiempo que tarda la Luna en pasar dos
veces consecutivas por el nodo ascendente. Su duración es de 27 d 5 h
5 min 36 s.
 Revolución anomalística: es el intervalo de tiempo que transcurre entre 2
pasos consecutivos de la Luna por el perigeo. Su duración es de 27 d 13 h
18 min 33 s.
Movimiento de traslación lunar
Fases de la Luna vistas desde el hemisferio norte (desde el hemisferio sur su
orden es inverso).
El hecho de que la Luna salga aproximadamente una hora más tarde cada día
se explica conociendo la órbita de la Luna alrededor de la Tierra. La Luna
completa una vuelta alrededor de la Tierra aproximadamente en unos 28 días.
Si la Tierra no rotase sobre su propio eje, sería muy fácil detectar el movimiento
de la Luna en su órbita. Este movimiento hace que la Luna avance alrededor
de 12° en el cielo cada día. Si la Tierra no rotara, lo que se vería sería la Luna
cruzando la bóveda celeste de oeste a este durante dos semanas, y luego
estaría dos semanas ausente (durante las cuales la Luna sería visible en el
lado opuesto del Globo).
Sin embargo, la Tierra completa un giro cada día (la dirección de giro es
también hacia el este). Así, cada día le lleva a la Tierra alrededor de 50 minutos
más para estar de frente con la Luna nuevamente (lo cual significa que se
puede ver la Luna en el cielo). El giro de la Tierra y el movimiento orbital de la
Luna se combinan, de tal forma que la salida de la Luna se retrasa del orden de
50 minutos cada día.
Teniendo en cuenta que la Luna tarda aproximadamente 28 días en completar
su órbita alrededor de la Tierra, y esta tarda 24 horas en completar una
revolución alrededor de su eje, es sencillo calcular el «retraso» diario de la
Luna.
Mientras que en 24 horas la Tierra habrá realizado una revolución completa, la
Luna solo habrá recorrido un 1/28 de su órbita alrededor de la Tierra, lo cual
expresado en grados de arco da:
Si ahora se calcula el tiempo que la Tierra en su rotación tarda en recorrer
este arco,
da los aproximadamente 50 minutos que la Luna retrasa su salida cada
día.
Para notar el movimiento de la Luna en su órbita, hay que tener en
cuenta su ubicación en el momento de la puesta de Sol durante algunos
días. Su movimiento orbital la llevará a un punto más hacia el este en el
cielo en el crepúsculo cada día.
Movimiento de rotación
La Luna gira sobre un eje de rotación que tiene una inclinación de 88,3°
con respecto al plano de la eclíptica de la Tierra, por tanto casi
perpendicular. Dado que la duración de los dos movimientos es la
misma, la Luna presenta a la Tierra constantemente el mismo
hemisferio. La Luna tarda 27,32 días en dar una vuelta sobre sí misma.
Traslación de la Luna alrededor del Sol
Al desplazarse en torno del Sol, la Tierra arrastra a su satélite y la forma
de la trayectoria que esta describe es una curva de tal naturaleza que
dirige siempre su concavidad hacia el Sol.
La velocidad con que la Luna se desplaza en su órbita alrededor de la
Tierra es de 1 km/s.
Libraciones
Artículo principal: Libración

Libración.
Debido a la excentricidad de la órbita lunar, la inclinación del eje de
rotación de la Luna con respecto al plano de la eclíptica y al movimiento
de rotación de la Tierra en el curso de una revolución sideral, se logra
ver, desde la Tierra, un 59 % de la superficie de la Luna —en vez del
50 %—, como si estuviese animado de ligeros balanceos de este a
oeste y de norte a sur. Estos movimientos aparentes se conocen con el
nombre de libraciones.
Libración en longitud
Se debe a que el movimiento de rotación de la Luna es uniforme
mientras que su velocidad angular no lo es. Es máxima en el perigeo y
mínima en el apogeo. Debido a esa Libración el satélite tiene un
balanceo de oriente a poniente, gracias al cual se logra ver la superficie
convexa correspondiente a la de un huso de 7°.
Libración en latitud
Es debido a la inclinación del eje de rotación de la Luna con respecto al
plano de su órbita y a la eclíptica. Dicho eje forma un ángulo de 88° 30′
con el plano de la eclíptica y como el de la órbita lunar es de 5° con
respecto a la eclíptica, entonces el ángulo formado con el eje de
rotación de la Luna con el plano de su órbita es de 6° 30′. Por lo tanto,
no solo pueden verse el polo norte y el polo sur de la Luna sino que se
logra ver 6° 30′ más allá del polo sur. Esta libración es una especie de
cabeceo de norte a sur en un tiempo que no es igual a una revolución
sideral pues

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