Hoy en día, es una práctica generalizada comunicar el conocimiento cien-
tífico. Cuando esa comunicación se hace de un científico experto a otros
científicos expertos en la materia, se habla de difusión de la ciencia y se
hace a través de artículos científicos arbitrados, los que son publicados en
revistas científicas y que pueden leerse, ya sea en su modalidad impresa,
si es que se cuenta con la suscripción vigente, o en línea, si se cuenta con
acceso remoto vigente a las bases de datos que contienen las modalidades
electrónicas de esas revistas.
Cuando un experto comunica el conocimiento científico a públicos
no expertos se trata de un proceso comunicativo que se conoce como
divulgación científica o divulgación de las ciencias y se realiza por casi
cualquier medio imaginable o existente: libros, artículos de revistas y
periódicos, monografías, ensayos, reseñas, reportes, informes, periódicos
murales, programas de radio o televisión, videos, exposiciones museo-
gráficas, etcétera.
En el campo académico, algunos de los documentos o formatos
mencionados son requeridos a los estudiantes a lo largo de su proceso
formativo, como evidencia de que han desarrollado competencias y ca-
racterísticas propias del pensamiento científico y tecnológico.
Antes de revisar los formatos de algunos de esos textos, mencionaremos
algunas de las características deseables de todo texto científico, se trate de
un texto de difusión o divulgación científica o de carácter académico.
En todo texto podemos distinguir su formato, el contenido y el len-
guaje utilizado. El formato se refiere a la estructura del documento; el
contenido a las teorías, leyes, conocimientos, hallazgos, avances, etcétera,
que son comunicados; en tanto que el lenguaje utilizado debe respetar los
parámetros del pensamiento científico.
El primer problema que se presenta es el hecho de que comunicamos
algo con un cierto lenguaje, y no es tan claro separar una cosa de la
otra. Es decir, comunicamos los hallazgos y los avances con un lenguaje,
por ello, las preguntas que debe hacerse el estudiante o el investigador
son: ¿cómo debo comunicar mis hallazgos?, ¿qué lenguaje debo utilizar?,
¿cuáles son las características generales de ese lenguaje, que debo tomar
siempre en consideración al redactar mis documentos?
De los múltiples usos que tiene el lenguaje humano destacan el expre-
sivo, el directivo y el informativo.79 El uso expresivo, característico de la
poesía, tiene el propósito de manifestar sentimientos y actitudes del autor.
Este uso no puede ser caracterizado como verdadero o falso, en todo caso
como bello, simple, rebuscado, afortunado, impresionante, etcétera.
El uso directivo tiene el propósito de que otros realicen o no alguna o
algunas acciones, este uso se realiza en las órdenes y peticiones, y tampoco
puede ser caracterizado como verdadero o falso; más bien puede cuestio-
narse la autoridad de quien ordena o la racionalidad de lo ordenado.
Por otra parte, el uso informativo tiene por objeto comunicar infor-
mación, lo cual se logra a través de proposiciones lógicas que pueden ser
caracterizadas como verdaderas o falsas, o más precisamente, en términos
epistemológicos, como proposiciones falseables o refutables.
De ahí que podamos establecer las siguientes características generales
de todo texto científico, en cuanto a su contenido y al lenguaje utilizado
para expresarlo:
1. Lenguaje informativo. El lenguaje que se utiliza en los textos cien-
tíficos es de carácter informativo, por lo que el autor debe asegurarse,
en cada caso, de estructurar las proposiciones de su texto de manera
que se identifiquen claramente los sujetos y las predicaciones. Eso le
dará el carácter de falseable a sus afirmaciones.
2. Léxico especializado. El investigador debe utilizar el léxico especia-
lizado de su área, y en caso de introducir nuevos términos deberá de-
finirlos con precisión, de manera que se distinga de todo otro término
ya definido con anterioridad y exprese claramente a qué se refiere.
79
Copi, 1998:94-96.
3. Argumentación. Las afirmaciones (toda afirmación tiene un conte-
nido lógico proposicional) deben formar parte de argumentaciones
racionales, dejando en claro las condiciones de validez de sus afirma-
ciones y evitando las falacias.
4. Evidencia. El autor debe exponer con claridad y objetividad las
evidencias que fundamentan lo que afirma en sus proposiciones y
argumentaciones, ya sea que esas evidencias las haya obtenido en
sus investigaciones, o bien en textos escritos por otros autores,
en cuyo caso deberá dar los créditos necesarios utilizando los recur-
sos del aparato crítico. En caso de presentar cuadros, imágenes o
gráficas deberá anotar al pie de cada una de ellas la fuente de la infor-
mación o el origen de la gráfica.
5. Sencillez. El conocimiento científico es racional, sistemático, exacto,
verificable y por tanto falible; es decir, cualquier afirmación científica
no refutada sigue siendo falseable, por lo que no existen dogmas ni
verdades absolutas en el discurso científico, por ello, el investigador
debe redactar con sencillez y esperar que cualquier cosa que su texto
exprese sea sujeto de revisión, crítica o falsación por parte de otros
estudiantes, académicos o científicos.
6. Lenguaje no connotativo. El lenguaje utilizado, además de infor-
mativo, debe ser denotativo. Las palabras tienen un valor semántico
denotativo cuando son utilizadas para señalar de manera directa
aquello que significan o refieren. Las palabras adquieren un valor
semántico connotativo cuando las utilizamos con la intención de
expresar, además del significado propio de la palabra, un sentido
adicional y subjetivo.80 Por ello, además de evitar el uso connotativo
de las palabras en los textos científicos y académicos se debe limitar
el uso de adjetivos, cuyo valor suele ser subjetivo.
Actividad:
80
Veamos un ejemplo: “casa” se refiere a la construcción que habita una familia, de manera que se dice
“la dirección de mi casa es tal” o “mi casa es de una sola planta”, etcétera, en estos casos se usa la palabra
para señalar objetivamente a la cosa que se refiere la palabra; en contraste, podríamos decir “en esta playa
me siento como en mi casa”, aprovechando que el valor connotativo de “casa” evoca seguridad, tranquilidad,
etcétera.
Existe una gran variedad de textos científicos y técnicos; algunos de ellos
son utilizados para la difusión de la ciencia y otros para su divulgación (v.
apartado anterior); y todos ellos son requeridos en el proceso educativo
donde adquieren el carácter de textos académicos.
Hemos revisado líneas arriba las características comunes a todos
ellos, en relación a los contenidos que comunican y el lenguaje que deben
utilizar para hacerlo, en este apartado revisaremos la estructura formal de
algunos de ellos.
La monografía, de las raíces griegas mónos, “uno”, “solo” y ,
“escribir”, es un tipo de texto que se caracteriza por tratar un único tema
o asunto en particular. Por lo general, la monografía se sustenta en una
investigación documental sobre el tema en cuestión, por lo que el paso
inicial es la elección del tema (v. §2.4, §5.2.2, e §7.1, §7.1.1 y
§7.2). Sin embargo, en algunos casos se complementa con observaciones
directas y puede integrar información obtenida a través de entrevistas o
imágenes, tomadas por el investigador, que aportan elementos o aspectos
relevantes para el estudio monográfico.
Un estudio monográfico, por ejemplo, sobre las PyMEs de una región
definida, además de la información obtenida de los documentos existen-
tes puede complementarse con entrevistas y fotografías de los tipos de
empresas que hay en la región. De cualquier manera, lo distintivo de la
monografía no es el estudio documental sino que se enfoca en un único
tema.
En cuanto a su contenido, además de tomar en cuenta todo lo comen-
tado en el §6.1, se espera que el autor no simplemente haga una suma
de los datos y la información recopilada en los documentos consultados,
sino que trate de darle unidad al tema, es decir, que su monografía in-
corpore la información de sus fuentes en un documento que la organice
de una manera integral. En otras palabras, se espera de una monografía
que sea un texto argumentativo81 que le dé racionalidad a la información
81
Menin y Temporeti, 2005: 80.
encontrada por el autor, la cual, vista de manera aislada, puede aparecer
dispersa e inconexa.
En cuanto a su nivel de profundidad y extensión, la monografía
debe dar respuesta a los propósitos que la originan. Como trabajo
académico debe acotarse dentro de límites de profundidad y extensión
que hagan viable el trabajo monográfico con los recursos y el tiempo
disponible; lo importante es que el estudiante desarrolle la compe-
tencia de integrar en una unidad argumentativa la información de las
fuentes consultadas.
En cuanto a su estructura, una monografía debe contener los siguien-
tes apartados:
1. Portada
2. Resumen y palabras clave
3. Introducción
4. Desarrollo
5. Conclusiones
6. Aparato crítico y bibliografía
Portada. Resulta muy conveniente que todo trabajo académico inicie
con una portada y considerarla en la numeración del documento. Debe
contener el título, el nombre del o los autores, la institución a la que
pertenecen (o la carrera o programa de la que son estudiantes) y sus
correos electrónicos, así como la fecha de terminación del trabajo.
Es un uso muy normal que el título de una monografía indique que
se trata de un estudio de este tipo; ejemplos: “Estudio monográfico sobre
los problemas que genera el transporte urbano en la ciudad”, “Estudio
monográfico sobre las PyMEs de la región”, etcétera.
El nombre del o los autores debe anotarse en su orden natural y en
caso de ser varios se escribe primero el del coordinador o el que tuvo
la participación más destacada. Puede incluso, sobre el nombre de cada
uno, anotarse la palabra “Coordinador” o “Colaborador”, dependiendo de
cuál sea el caso.
Ejemplo de portada:
Estudio monográfico sobre los problemas
de vialidad en la ciudad en su relación
con el transporte colectivo.
María Pérez Gómez1
Adrián López García2
Héctor Montes Estrada2
.........................................
1Agencia de Consultoría Mar
2Universidad Autónoma del Sur
3Tecnológico del Norte
1mariapg@[Link]
2adrianlg@[Link]
3hectorme@[Link]
Resumen y palabras clave. Presentar un resumen del contenido de la
monografía, de preferencia en un sólo párrafo, de un máximo de ocho
a diez renglones. Al pie del resumen, colocar a renglón seguido las pala-
bras clave que hacen referencia a los conceptos y términos centrales que
son presentados, utilizados o analizados en la monografía.
Introducción. Debe definir el tema y el o los problemas que dan ori-
gen a la necesidad del estudio monográfico. Recuérdese que cualquier
documento científico o académico da respuesta a una necesidad de
información y análisis derivada de un proyecto de investigación. En caso
de tener un proyecto claro, será posible exponer en la introducción sus
líneas generales, sobre todo exponer sus propósitos, tema, objetivos,
problemas e hipótesis principales. De esa manera quedará más claro al
lector el valor del estudio monográfico y sus alcances.
Dado que la introducción no es lo primero que se escribe, aunque
aparece primero, es posible que el autor haga una descripción general
de la metodología aplicada, así como de las fuentes documentales consul-
tadas y de otros recursos utilizados, tales como entrevistas u observación
directa.
También es posible adelantar la estructura general del estudio mo-
nográfico, eso permitirá a los lectores adentrarse en el análisis de la
monografía de manera gradual desde el resumen.
Desarrollo. Este apartado no suele titularse “Desarrollo”, se llama así
porque en él se desarrollan las ideas y tesis del autor. Es decir, lo común
es que en este apartado, que es el más amplio, se presente una estructura
de títulos y subtítulos, que es el resultado del análisis del monografista, al
mismo tiempo que facilita la presentación de sus argumentaciones.
En cuanto a su contenido, el autor propone, explica y argumenta
a favor de una tesis central (o muy pocas), que da estructura al tema
estudiado y arroja luz sobre las posibles soluciones al o los problemas
presentados en la introducción, esto lo hace a lo largo del desarrollo y
sus subapartados, analizando y refiriendo la información de las fuen-
tes documentales consultadas, así como la información obtenida por
técnicas no documentales.
Conclusiones. De manera breve, pero no tanto como en el resumen, el
autor presenta la tesis central de su trabajo y los principales argumentos
que la sustentan; hace un resumen de las soluciones que propone a la
problemática analizada, o de las posibles vías de solución, aclarando sus
alcances e implicaciones (sus soluciones pueden ser válidas sólo para
las condiciones de esa ciudad y puede implicar una reingeniería que deje
sin empleo a muchas personas).
Debe señalar, también, los posibles problemas derivados que tendrían
que ser atendidos en caso de que fuesen adoptadas sus propuestas de
solución a los problemas primarios. De ser el caso, deberá señalar otros
problemas encontrados durante su investigación, que previamente no
aparecían como identificados y señalar temas relacionados o líneas de
investigación que ameriten ser trabajados en el futuro.
Bibliografía y aparato crítico. Como ha sido comentado en el Capí-
tulo 2, es absolutamente necesario que en un documento académico
o científico se utilice un sistema de citas y referencias de las fuentes
documentales y se anote, al final del texto, la bibliografía que contenga
las fichas bibliográficas de las obras consultadas y sólo esas, recuérdese
que da muy mala impresión presentar en la bibliografía obras no referidas
en el texto (v. §2.4).
Aunque es muy común referir la palabra “ensayo”, en español, a la raíz
griega , que significa “acto de pesar algo”, parece más exacto
y justo mencionar que este género fue creado por uno de los grandes
pensadores del Renacimiento, el francés Michel Eyquem de Montaigne
(1533-1592). Montaigne mismo es reconocido por haber escrito un gran
número de este tipo de textos, a los que llamó “ensayos”. De hecho,
en 1580 logra una primera edición de una colección importante de sus
escritos en una obra que titula precisamente , en francés
. 82
Es por ello más justo remitir a ese origen la palabra “ensayo” que
utilizamos hoy en día, para referirnos a este tipo de textos académicos; y
aclarar, en todo caso, que el sustantivo francés essais deriva a su vez del
infinitivo , que significa “tratar” o “intentar”.
En cuanto a su contenido y estructura, la primera característica
del ensayo es su total libertad y apertura. Aun cuando lo usual es que
un ensayo sea más bien breve, algunos autores reconocidos como en-
sayistas destacados han presentado libros completos en calidad de un
solo ensayo.
Sin metodología aparente, el ensayo es un despliegue del pensamien-
to de su autor sobre un tema en particular o, más raramente, sobre una
correlación entre varios temas. Aunque puede estar precedido de
una investigación documental y contener algunas referencias bibliográ-
ficas, lo importante del ensayo no es el reporte objetivo de lo encontrado
en la investigación documental o en las observaciones del autor, lo im-
portante es la opinión subjetiva del ensayista, quien defiende una tesis
o punto de vista, de manera libre, pero no sin el rigor del pensamiento
lógico. Es decir, de alguna manera, el ensayista abre una ventana hacia
su mundo interior y sus perspectivas de la vida o el tema abordado.
El ensayista puede iniciar con una especie de planteamiento o in-
troducción, apoyado sobre algunas referencias documentales, donde
presente el estado de cosas que analizará en el resto de su ensayo, el cual
puede cerrar con una especie de conclusión.
82
V. Montaigne 1937.
Pero lo importante seguirá siendo la manera particular como el autor
presenta y argumenta a favor de su perspectiva del asunto. Por ello, el
ensayo requiere de una gran habilidad lingüística y argumentativa y no
está peleado con la elegancia en la redacción y el estilo. De manera que
un ensayo revela más del autor que del tema tratado, pero, en ocasiones,
el ensayista puede sorprender al lector, quien de pronto tiene ante sí una
prosa inteligente que le presenta un tema de una manera innovadora, au-
daz y brillante, incitándolo a reflexionar sobre sus propias convicciones
y creencias.
Cuando leemos los ensayos de científicos, académicos o escritores
importantes lo que queremos es saber su opinión sobre algún tema (que
por lo general ya conocemos de manera general, la energía, la pobreza, el
narcotráfico, la corrupción, etcétera), pero también la manera en que lo
presentan, lo estructuran, lo tratan, lo argumentan.
Por ello, al imponer el reto de estructurar y escribir una opinión inte-
ligente, el ensayo es un recurso educativo que fomenta en los estudiantes
el desarrollo de habilidades del pensamiento, lingüísticas y de redacción,
y por su elegancia, provoca también un gusto por la estética del pensa-
miento y del lenguaje.
El sustantivo “reseña” deriva del verbo “reseñar”, el cual tiene su origen
etimológico en el verbo latino “ , que significa “tomar nota,
83 Dado que es posible tomar nota sobre cualquier cosa
escribir, apuntar”.
o hecho, existen reseñas de libros y artículos, pero también se escriben
reseñas de películas, obras de teatro, exposiciones, congresos, pinturas,
obras arquitectónicas, proyectos de investigación, competencias acadé-
micas, etcétera.
Por lo general, la reseña es un texto muy breve (más o menos dos
cuartillas), que contiene dos aspectos sustantivos, primero, una síntesis
del suceso u objeto reseñado y, segundo, la opinión crítica y valorativa del
reseñador. Es decir, cuando se lee una reseña se espera que el reseñador
haga una descripción general del objeto, sin que omita nada esencial,
pero que al mismo tiempo nos proporcione una opinión autorizada sobre
83
RAE.
el valor del objeto reseñado, en relación a los otros objetos o sucesos de
su clase o categoría.
En cuanto al primer aspecto, la reseña exige al reseñador una gran
capacidad de análisis y síntesis. Analizar para identificar las partes cons-
titutivas principales del objeto; y sintetizar para exponerlas de manera
breve y sin desvirtuar el objeto reseñado.
En relación al segundo aspecto, es necesario que el reseñador conozca
el terreno del objeto reseñado, es decir, si se trata de una obra de teatro,
debe tener un conocimiento suficiente para valorar la obra reseñada y
poder aquilatarla en relación a otras obras similares; si se trata de un
evento académico, una competencia de prototipos, el reseñador debe
conocer lo suficiente, o investigar, para describir la tecnología utilizada
por los competidores, pero también sobre otras competencias similares
con el fin de poder dar su opinión acerca del valor académico de la com-
petencia, respecto de otras del mismo tipo. Este segundo aspecto exige,
además, una capacidad argumentativa destacada, para poder expresar y
defender el valor de la obra.
Por ello, en las reseñas de libros y artículos se espera no sólo una bue-
na síntesis de su contenido, sino también, la opinión crítica del reseñador
sobre la relevancia que el libro o el artículo reseñado tienen respecto de
los libros y artículos que abordan temáticas afines.
En cuanto a su estructura, podemos decir que la reseña tiene un
encabezado y un cuerpo textual. En el primero debe aparecer el título,84
la ficha técnica del objeto reseñado85 y los datos del reseñador. En el
cuerpo textual suelen integrarse, sin subtítulos o marcas de apartado,
una introducción, la descripción del objeto y la valoración crítica del
reseñador.
En ocasiones, los comités editoriales de algunas revistas prefieren
que el nombre del reseñador se anote al final de la reseña. En todo caso,
es importante anotar el nombre de la institución a la que pertenece el
reseñador, debajo de su nombre.
84
Se estila, en ocasiones, anotar sólo la ficha técnica del objeto reseñado, sobre todo cuando se trata de
reseñas de libros a artículos, sin poner un título adicional a la reseña.
85
En el caso de libros o artículos la ficha técnica equivale a la ficha bibliográfica. En otros casos, la ficha
técnica se estructura con el título de la obra o evento (ya sea pintura, película, congreso), el nombre del
autor, director u organizador, la fecha y lugar de realización, etcétera. En el caso de pinturas se incluyen
datos como las dimensiones y la técnica utilizada.
La palabra “reportar” proviene del latín “ ”, de “ ”, “posterior”
y“ ”, “cargar”, de ahí su sentido literal de “traer de regreso algo
cargando” o “cargar algo de regreso”.86 Derivado de “reportar”, el sustan-
tivo “reporte” tiene actualmente el significado de traer de regreso alguna
“noticia” o “informe”.
Aunque la etimología se remonta en última instancia al latín, cabe
hacer la aclaración de que en el francés antiguo se utilizaba la palabra
“ ” (actualmente “ ) ya con el sentido de “noticia o rumor
traído por una persona a otra”. En la palabra inglesa “ ” debemos
reconocer tanto su etimología latina, como su origen más próximo en
el término francés citado. Es decir, si bien la etimología es latina, his-
tóricamente el uso técnico de la palabra “reporte” proviene del francés
(“ ”/“ , de ahí al inglés (“ ”) y posteriormente al
español (“reporte”).
Un reporte es un documento que notifica o informa sobre los avances
o resultados de un proyecto, investigación o experimento, y es dirigido a
una entidad específica o conjunto de lectores cuya formación les permite
leer, interpretar, valorar, aplicar o tomar decisiones en relación a la infor-
mación transmitida por el reporte.
El formato más usual del reporte de avances o resultados de proyectos
e investigaciones científicas y/o tecnológicas es el conocido por las siglas
IMRyD,87 cada una de las cuales refiere a uno de sus apartados: Intro-
ducción, Métodos, Resultados y Discusión. Un reporte con el formato
IMRyD equivale a un artículo científico, por lo general arbitrado, que
es publicado en alguna revista de difusión científica, y cuyos destinatarios
son los pares expertos ( §6.3).
Sin embargo, se ha extendido el uso de la elaboración de reportes
en casi cualquier ámbito, ya sea público o privado, y en casi cualquier
área: educación, industria, comercio, negocios, economía, políticas de
gobierno, salud, etcétera.
Se espera que un reporte sea redactado en un lenguaje técnico y con
la terminología especializada en la materia reportada, pero también debe
ser sencillo y claro. Debe incluir datos e información estadística que
describan el comportamiento del fenómeno reportado y sus posibles
86
RAE.
87
Del inglés IMRAD ( ).
tendencias, así como imágenes, planos, hipervínculos, secciones anexas,
etcétera. Como en todo documento académico, científico o técnico, debe
incluirse un aparato crítico y la bibliografía consultada. En algunos casos
se hace referencia a objetos (anexos o no) que complementan la informa-
ción tales como prototipos, componentes, videos, instrumentos, etcétera.
Aun cuando el modelo de reporte en cualquier ámbito es el formato
IMRyD, no es obligatorio. En la mayoría de los casos un reporte se elabora
ya sea porque el autor tiene el propósito de comunicar algo específico, o
bien porque ha sido solicitado por alguna entidad a la que el investigador
debe informar sobre el avance de su trabajo.
Cuando el autor tiene un propósito definido elige la estructura que
mejor se adapta a sus necesidades, no sin asegurarse que no debe faltar
alguna sección que se corresponda con alguna de las partes del IMRyD.
Cuando el reporte es solicitado, generalmente la petición incluye la
mención de los aspectos que interesa que el autor incluya en su reporte.
Cualquiera que sea el caso, el IMRyD es siempre un referente válido.
Tesis. La palabra “tesis” tiene su origen en el griego , “acción de
poner”, derivado de “yo pongo”. En su sentido actual, la tesis
88
es un documento académico en el cual el autor propone y defiende ya
sea una posición científica o tecnológica, línea argumentativa o teoría,
en torno a un tema, problema o conjunto de temas o problemas relacio-
nados entre sí. En nuestros días, la tesis suele ser un documento que se
presenta como requisito en algunas carreras para obtener algún grado
académico.
Generalmente, el tema se presenta claramente delimitado y la tesis
que se defiende puede ser verbalizada en unas cuantas oraciones, aun
cuando sea necesario escribir entre 150 ó 400 cuartillas para explicarla
de manera suficiente.
La tesis es un trabajo original, resultado de una investigación que,
en algunos casos puede ser principalmente documental (si lo permite la
reglamentación de la carrera y escuela donde se realiza), o respaldada por
88
Corominas, 1973: 565.
una serie de investigaciones documentales, de campo y experimentales
realizadas por el autor o grupo de autores.
Es posible también pensar en tesis de compilación,89 es decir, que
agotan la bibliografía relacionada con el tema o problema investigado
pero con una línea argumentativa que analiza, ordena y estructura las
ideas principales presentes en la literatura.
La tesis se estructura en capítulos, pero, de cualquier manera, se
espera que tenga un título y que sus capítulos inicial y final sean una
introducción y una conclusión respectivamente (sin que necesariamente
lleven ese título). El resto de los capítulos se titulan en función de las
necesidades expositivas del autor. Por supuesto que no pueden faltar el
aparato crítico y la bibliografía.
Como se explica en §6.3, la estructura IMRyD constituye la es-
tructura fundamental de presentación, exposición y argumentación del
conocimiento científico, por ello, cuando se redacta una tesis y en ella
se presentan resultados de investigaciones experimentales, el autor debe
asegurarse de que reporta lo suficiente de cada uno de sus experimentos,
tomando como referencia el formato IMRyD, lo cual no significa que una
tesis sea una colección de artículos o reportes de investigación. Recuér-
dese, lo que caracteriza a una tesis es que, finalmente, todo lo encontrado
en la literatura, el campo o el laboratorio sirve de apoyo para la línea
argumental de la tesis.
Tesina. El término “tesina” corresponde al diminutivo de “tesis”. Para
formarnos una idea de la diferencia entre una tesis y una tesina tomemos
como referente una tesis de grado doctoral, la cual debe cumplir con las
exigencias de ser exhaustiva en la revisión de la literatura pertinente,
relevante en el trabajo de campo y experimental, así como novedosa y
original en la postura científica propuesta. Al caracterizar a la tesis doc-
toral con estos parámetros estaríamos estableciendo el nivel más alto de
la tesis.
Las tesinas suelen solicitarse como documentos de obtención de
grados inferiores al de doctor, en consecuencia las expectativas de los
revisores no son tan estrictas como en el caso de la tesis doctoral. Una
tesina puede no ser exhaustiva en la revisión de la literatura, puede
ser poco relevante en el trabajo de campo y experimental, y quizá no
tan novedosa y original en la postura científica, pero debe constituir
89
Eco, 1987: 18ss.
una evidencia clara de que se ha realizado un ejercicio responsable
de investigación documental, de campo y experimental, de manera que
se presenta un trabajo académico honesto y respetuoso de las formas
de comunicación científica y académica.
Proyecto de inversión. Aunque en sentido estricto un proyecto de in-
versión es más un texto cuya finalidad es principalmente financiera, es
importante que los estudiantes de educación superior tengan una idea
general de cómo está integrado ya que, sobre todo en el caso de los estu-
diantes de ingeniería, es necesario que se establezca un continuo desde la
investigación básica y la aplicada, hasta el mundo de la industrialización
y la inversión.
Revisaremos brevemente la estructura de un proyecto de inversión,
misma que puede servir de referente a estudiantes y profesionales cuando
se ven en la necesidad de presentar proyectos emprendedores.
La estructura básica de un proyecto de inversión contiene cuatro
estudios: de mercado, técnico, financiero y administrativo - legal.90
Sin embargo, en función de su profundidad, éste se denomina “perfil
del proyecto”, “gran visión” o “identificación de la idea” cuando se le
presenta de manera superficial y con apoyo, sobre todo, en el sentido
común; se le llama “anteproyecto” o “estudio de prefactibilidad” cuando
se ha logrado la definición conceptual del proyecto, se ha estudiado y
evaluado, y se han tomado decisiones sobre la realización del mismo;
finalmente, se le conoce como “proyecto definitivo” cuando se toman
las acciones necesarias para llevarlo a su realización.91 Las diversas enti-
dades de gobierno o los evaluadores del proyecto pueden exigir, además
de los estudios mencionados, estudios de impacto social, ambiental,
económico, tecnológico, ético u otros ( §4.5).
Estudio de mercado. Presenta una aproximación cuantitativa
de la oferta y la demanda del producto o servicio que se propone
en el proyecto, así como un análisis de precios y un estudio de su
comercialización. Este estudio permite evaluar las posibilidades de
penetración del producto o servicio en un mercado determinado. En
su etapa definitiva, este estudio está fundado en investigación de
90
V. García Mendoza, 1998 & Baca Urbina, 2006.
91
Baca Urbina, 2006: 5ss.
campo cuantificable, sobre todo encuestas y observación directa de
las condiciones del mercado, aunque puede integrar también algunas
entrevistas.
Estudio técnico. Este estudio debe determinar el tamaño óptimo de la
planta o el negocio, su localización óptima y la ingeniería necesaria.
Toda planta tiene una cierta capacidad instalada, i.e., una cierta
capacidad de producción, aquí se calcula cuál debe ser el tamaño de
la planta para que opere con los menores costos totales o la máxima
rentabilidad económica.
Con esa misma lógica, la localización se decide tomando en
consideración los costos de transporte, tanto de la materia prima
como del producto terminado; se toman en cuenta también aspectos
fiscales, disponibilidad de mano de obra, clima de la región, altura,
y en general, cualquier otro aspecto que represente una ventaja o
desventaja para la ubicación de la planta.
La ingeniería del proyecto consiste en describir todo lo necesa-
rio para instalar y hacer funcionar la planta, como se puede entender
es la parte del estudio técnico que resuelve todo lo concerniente al
equipamiento y la tecnología necesarios. En esta parte se presenta
el diseño de los procesos, las tecnologías que serán instaladas e
incluso detalles relacionados con la adquisición de los equipos y la
tecnología (incluidos los sistemas de ).
Estudio financiero (o económico). Los estudios anteriores, sobre todo
el de ingeniería, permiten determinar los costos totales de la instalación
de la planta, así como la inversión inicial (incluido el capital de trabajo)
necesaria para arrancar el proceso de producción. Este estudio presenta
cálculos sobre el rendimiento mínimo aceptable que deberá tener la
planta, tomando en cuenta los compromisos de financiamiento adquiri-
dos por los inversionistas para la realización del proyecto. Este estudio
también contiene estimaciones sobre el punto de equilibrio, i.e., el
nivel de producción en que los costos totales y los ingresos totales son
iguales. Este último dato es de suma importancia porque es indicador
de en qué momento la empresa operará con pérdidas o con utilidades.
A fin de cuentas, el estudio financiero permite establecer la rentabilidad
de un proyecto de inversión.
Estudio administrativo y legal. Presenta las opciones más adecuadas
para la organización y la administración, así como el marco jurídico y
fiscal que más convienen a la nueva empresa.
En cuanto a la organización y administración, presenta el organi-
grama de la empresa, el manual de procedimientos, los puestos nece-
sarios para la operación de toda la planta, las funciones y facultades,
así como el perfil del personal que deberá será contratado para cada
uno de los puestos.
Por otra parte, describe el marco jurídico pertinente, i.e., la le-
gislación vigente en el país en el que se realizará la inversión y los
acuerdos internacionales aplicables, en función de lo cual se define
el régimen fiscal más conveniente, los trámites que deben seguirse
para dar de alta la empresa y las acciones que deben realizarse para
satisfacer las exigencias de las leyes, reglamentos y normas técnicas
que rigen sobre el tipo de producción de la planta.
El IMRyD es el formato internacional de comunicación científica más
usado en el mundo por la gran mayoría de publicaciones científicas,
sobre todo aquellas que reportan resultados de carácter experimental. Sus
siglas se refieren a sus apartados: Introducción, Métodos (y Materiales),
Resultados y Discusión. En inglés es conocido con el acrónimo IMRAD
(Introduction, Methods, Results and Discussion).92
En términos prácticos, la diferencia entre un reporte de investigación
y un artículo es que el segundo ha sido publicado. De cualquier manera,
casi todas las revistas utilizan alguna variante del IMRyD y en el último
de los casos, cuando un investigador decide enviar a una revista específica
un reporte de investigación para su publicación, debe revisar la sección
de instrucciones para autores en la que se informa de manera clara y
precisa sobre el formato que debe dar a su reporte.
En este apartado revisaremos de manera general la estructura de un
reporte de investigación o artículo científico con el formato IMRyD, la
92 ICMJE & UW-MWC.
cual debe contener: título, nombre del autor, , palabas clave, in-
troducción, métodos y materiales, resultados, discusión y bibliografía.93
Todo estudiante universitario debe conocer la estructura IMRyD
puesto que es, en esencia, la estructura fundamental de presentación,
exposición y argumentación del conocimiento científico.
Título. Debe describir con claridad y precisión el contenido del artículo o
reporte. Es el primer criterio para decidir si se lee o no un artículo, por lo
que el título debe contener los términos técnicos que más acertadamente re-
fieran al contenido. Se debe evitar el uso de frases como “Estudio sobre…”,
“Investigación acerca de…”, “Artículo que presenta los resultados…” Re-
cuérdese, también, que el lenguaje de los escritos académicos y científicos
es informativo y denotativo por lo que debe evitarse el uso de palabras
elegantes, poéticas o metáforas. Un título descriptivo del contenido, claro,
directo y con los términos adecuados hará posible una indexación más útil
del artículo y facilitará su localización electrónica por parte de los pares
interesados en conocer los resultados que reporta.
Nombre del autor. Proporcionar el nombre del autor y la institución en
la que labora. En caso de que sean varios los autores, se suelen colocar
los nombres en orden de importancia (en relación a la investigación
específica reportada).
Abstract y palabas clave. El resume, generalmente en un
único párrafo (entre 50 y 300 palabras), todo el contenido del reporte o
artículo. Expone los objetivos principales de la investigación, describe
los métodos, menciona los resultados más importantes y explica las con-
clusiones y su significado. Es decir, resume los puntos centrales de cada
una de las secciones del IMRyD ya que, por obvias razones, aunque se
presenta primero en el artículo, se redacta al final. El no incluye
referencias a figuras, tablas, fuentes o a información no contenida en el
reporte. Debajo del se colocan las palabras clave del contenido
del artículo.
Una vez que los lectores potenciales han identificado títulos de
artículos que les pueden ser de utilidad proceden a leer los 94
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Ya sea en las revistas físicas, en algún de o en las bases de datos que son consultadas de
manera remota.
lo que en definitiva les dará la pauta para leerlos o no, por ello es tan
importante su redacción.
Introducción. Presenta los elementos necesarios para que el lector tenga
una idea clara del contexto y los antecedentes de la investigación, así
como los principales problemas, sus alcances y significado. Debe ex-
poner los propósitos y los objetivos de la investigación. Debe hacer una
descripción rápida de sus hipótesis y la metodología del trabajo realizado,
pero no debe incluir datos o conclusiones de la investigación.
Es un apartado en el que se exponen conceptos teóricos y resultados
de trabajos relevantes de otros autores. La revisión del estado del arte debe
dejar claro el valor de los objetivos de la investigación y su metodología.
Es decir, mostrar que se aborda la problemática estudiada con un enfoque
teórico o metodológico no presente en la literatura.
Es de utilidad construir el contexto del problema partiendo de su
manifestación en el mundo, haciendo luego una valoración teórica, re-
visando después los estudios reportados en la literatura, para presentar
finalmente la especificidad de la investigación que se reporta.
Métodos y materiales.
Esta sección debe redactarse pensando en aportar la información suficiente
para que los experimentos o estudios realizados puedan ser replicados por
otros investigadores y obtengan resultados similares a los reportados. Por
ello, el investigador, al redactar esta sección debe tomar en consideración
que será analizada en detalle y su prestigio como investigador estará bajo
la lupa de sus pares. De ahí que debe asegurarse que expone claramente
cómo estudió el problema, qué fue lo que hizo y con qué, así como qué
procedimientos y métodos siguió (y sus limitaciones). Redactar esta
sección en pasado simple y de manera cronológica ayuda a alcanzar los
objetivos que se mencionan.
Las hipótesis de la investigación deben ser explícitas así como la
manera en que fueron operacionalizadas. Debe describirse el diseño
experimental, pero es muy importante, también, describir los materiales,
aparatos, instrumentos, sustancias, cepas, etcétera que fueron utilizados.
En el caso de instrumentos y aparatos se deben reportar las marcas y
los modelos utilizados; en relación a las cepas deben ser descritas sus
características taxonómicas; debe darse información sobre el origen de
las sustancias químicas; en el caso de incluir animales o seres humanos
se debe explicar qué características los hicieron elegibles y qué controles
se diseñaron; es importante describir, también, el equipo de cómputo y el
utilizados. Como se puede entender, el propósito de esta sección
es asegurar que la replicación experimental arroje resultados similares, al
seguir la misma metodología, con los materiales y equipos reportados.
Aunque no se espera una explicación de los procedimientos estadís-
ticos, sí es necesario dar la suficiente información estadística como para
que otros investigadores con acceso a la base de datos del investigador
(que no se incluye en el reporte o en el artículo) puedan verificar las
mediciones estadísticas reportadas, por ello el investigador debe definir
los términos estadísticos, abreviaciones y símbolos que utiliza.
El investigador debe consultar a la parte que solicita el reporte, o en
la sección de instrucciones para autores de la revista a la que enviará su
artículo, sobre el sistema de medidas que debe utilizar.
Resultados.
Los resultados que deben ser presentados en esta sección son sólo aquellos
que son pertinentes en función de los objetivos e hipótesis de la investi-
gación, por ello, los datos reportados deben ajustarse a esa lógica —para
cada uno de los experimentos reportados— en el texto, tablas, gráficas
e ilustraciones, mostrando primero los hallazgos más importantes. Debe
redactarse esta sección en pasado simple y evitarse la interpretación de
los datos.
El texto no debe repetir todos los datos presentes en las tablas, gráficas
e ilustraciones, sino hacer correlaciones de datos relevantes y destacar los
más importantes. Por otra parte, no deben duplicarse los mismos datos en
las tablas, gráficas e ilustraciones. En el texto no deben aparecer resul-
tados numéricos sólo como derivativos ( porcentajes, proporciones,
etcétera) sino que deben aparecer los números absolutos de los cuales se
obtienen los derivados y los métodos de derivación.
De ser muy necesario, el autor puede añadir un apéndice o anexo con
materiales suplementarios o detalles técnicos para no afectar la fluidez
de esta sección.
Discusión. El propósito de esta sección es determinar el significado de los
hallazgos de la investigación, por lo que es conveniente iniciar haciendo
un recuento breve de los principales hallazgos.
A manera de conclusión, por cada uno de los experimentos, mencio-
nar los resultados más significativos, describir sus patrones y principios,
y explicar de qué manera se relacionan con las propias expectativas
de la investigación así como con los resultados de las investigaciones
citadas en la introducción. Es importante hacer notar si los resultados
son consistentes con la literatura citada, o si la contradicen, o si pueden
ser considerados una excepción a la regla. En este punto es posible que
el autor pueda indicar el tipo de experimentos necesarios para aclarar las
contradicciones o explicar las excepciones. Se deben comentar, también,
las limitaciones detectadas en el diseño y la metodología empleados y,
por ende, las posibles limitaciones del estudio realizado.
Es en esta sección en la que el autor debe reflexionar sobre las im-
plicaciones teóricas de sus resultados, i.e., debe valorarlos a la luz de
los paradigmas vigentes y tratar de establecer si sus hallazgos ayudan
a ampliar el entendimiento básico de su campo; es también importante
que el investigador sugiera algunas aplicaciones prácticas del nuevo
conocimiento, si las hay.
Nótese que en la redacción de este apartado se describen primeramen-
te los resultados de la investigación, a continuación se comparan con los
resultados reportados en la literatura referida en la introducción, se hace
luego una valoración teórica y, finalmente, se sugieren aplicaciones.
Si bien en esta sección no es necesario repetir en detalle la informa-
ción y los datos disponibles en las otras secciones del reporte, de ninguna
manera deben hacerse afirmaciones o generalizaciones que no tengan un
firme fundamento en los resultados obtenidos.
Bibliografía. Todo reporte de investigación debe contener referencias,
citas, notas y las fichas bibliográficas de las fuentes consultadas, es decir,
un aparato crítico. En el caso de los reportes de investigación que por
alguna razón no se elaboran con fines de publicación se puede adoptar
cualquier formato estandarizado, como el que se utiliza en esta obra.
Cuando se elabora un reporte con el propósito de lograr su publicación,
se debe consultar la sección de autores de la revista en la que se pretende
publicar, en esa sección se especifica el formato que debe ser utilizado.
Es importante que el autor tome seriamente en consideración las reco-
mendaciones que se le hagan en esa sección, ya que de no hacerlo puede
ser razón suficiente para que el editor rechace el artículo. Contrariamente
a como lo percibe el sentido común, los editores de las revistas pueden
decidir rechazar un artículo y no enviarlo a los árbitros para su evaluación
si no se respeta su línea editorial; además, en ningún caso se tomarán el
tiempo para hacer correcciones técnicas o de estilo en el reporte.
Actividad al final de la unidad: