ÍNDICE
1. El papel y la tinta
2. La gratitud de la fiera
3. El viajero extraviado
4. El muñeco de nieve
5. La aventura del agua
6. El caballo amaestrado
7. Caperucita y las aves
8. El avaro mercader
9. Secreto a voces
10. La gata encantada
EL PAPEL Y LA
TINTA
Una hoja de papel, que estaba sobre una escribanía junto a otras hojas iguales a ella,
se encontró un buen día, completamente manchada por unos signos. Una pluma,
bañada en una negrísima tinta, había escrito en ella multitud de palabras.
- ¿No podías ahorrarme esta humillación? dijo enojada la hoja de papel. Me has
ensuciado con tu negro infernal, me has arruinado para siempre.
- Espera le respondió la tinta. Yo no te he ensuciado, te he revestido de palabras.
Desde ahora ya no eres una hoja de papel, sino un mensaje. Custodias el
pensamiento del hombre. Te has vuelto un instrumento precioso.
En efecto, poco después, ordenado la escribanía, alguien vio aquellas hojas
espaciadas y las juntó para arrojarlas al fuego. Pero de pronto advirtió la hoja
"sucia" de tinta: y entonces tiró las demás y devolvió a su lugar la que llevaba, bien
visible, el mensaje de la palabra
LA GRATITUD DE LA FIERA
Un pobre esclavo de la antigua Roma, en un descuido de su amo, escapó al bosque.
Se llamaba Androcles.
Buscando refugio seguro, encontró una cueva. A la débil luz que llegaba del
exterior, el muchacho descubrió un soberbio león.
Se lamía la pata derecha y rugía de vez en cuando. Androcles, sin sentir temor, se
dijo:
-Este pobre animal debe estar herido. Parece como si el destino me hubiera guiado
hasta aquí para que pueda ayudarle. Vamos, amigo, no temas, vamos...
Así, hablándole con suavidad, Androcles venció el recelo de la fiera y tanteó su
herida hasta encontrar una flecha profundamente clavada. Se la extrajo y luego le
lavó la herida con agua fresca.
Durante varios días, el león y el hombre compartieron la cueva. Hasta que
Androcles, creyendo que ya no le buscarían se decidió a salir. Varios centuriones
romanos armados con sus lanzas cayeron sobre él y le llevaron prisionero al circo
Pasados unos días, fue sacado de su pestilente mazmorra. El recinto estaba lleno a
rebosar de gentes ansiosas de contemplar la lucha.
Androcles se aprestó a luchar con el león que se dirigía hacia él.
De pronto, con un espantoso rugido, la fiera se detuvo en seco y comenzó a
restregar cariñosamente su cabezota contra el cuerpo del esclavo.
-¡sublimé! ¡Es sublime! ¡César, perdona al esclavo, pues ha sojuzgado a la fiera! –
gritaron los espectadores.
El emperador ordenó que el esclavo fuera puesto en libertad. Lo que todos
ignoraron fue que Androcles no poseía ningún poder especial y que lo ocurrido no
era sino la demostración de la gratitud del animal.
EL VIAJERO EXTRAVIADO
Érase un campesino suizo, de violento carácter, poco simpático con sus semejantes y cruel con
los animales, especialmente los perros, a los que trataba a pedradas.
Un día de invierno, tuvo que aventurarse en las montañas nevadas para ir a recoger la
herencia de un pariente, pero se perdió en el camino. Era un día terrible y la tempestad se
abatió sobre él. En medio de la oscuridad, el hombre resbaló y fue a caer al abismo. Entonces
llamó a gritos, pidiendo auxilio, pero nadie llegaba en su socorro. Tenía una pierna rota y no
podía salir de allí por sus propios medios.
-Dios mío, voy a morir congelado...
-se dijo.
Y de pronto, cuando estaba a punto de perder el conocimiento, sintió un aliento cálido en su
cara. Un hermoso perrazo le estaba dando calor con inteligencia casi humana. Llevaba una
manta en el lomo y un barrilito de alcohol sujeto al cuello. El campesino se apresuró a tomar
un buen trago y a envolverse en la manta. Después se tendió sobre la espalda del animal que,
trabajosamente, le llevó hasta lugar habitado, salvándole la vida.
¿Sabéis, amiguitos qué hizo el campesino con su herencia? Pues fundar un hogar para perros
como el que le había salvado, llamado San Bernardo. Se dice que aquellos animales salvaron
muchas vidas en los inviernos y que adoraban a su dueño...
EL MUÑECO DE NIEVE
Había dejado de nevar y los niños, ansiosos de libertad, salieron de casa y
empezaron a corretear por la blanca y mullida alfombra recién formada.
La hija del herrero, tomando puñados de nieve con sus manitas hábiles, se entregó a
la tarea de moldearla.
Haré un muñeco como el hermanito que hubiera deseado tener se dijo.
Le salió un niñito precioso, redondo, con ojos de carbón y un botón rojo por boca. La
pequeña estaba entusiasmada con su obra y convirtió al muñeco en su inseparable
compañero durante los tristes días de aquel invierno. Le hablaba, le mimaba...
Pero pronto los días empezaron a ser más largos y los rayos de sol más cálidos... El
muñeco se fundió sin dejar más rastro de su existencia que un charquito con dos
carbones y un botón rojo. La niña lloro con desconsuelo.
Un viejecito, que buscaba en el sol tibieza para su invierno, le dijo dulcemente: Seca
tus lágrimas, bonita, por que acabas de recibir una gran lección: ahora ya sabes
que no debe ponerse el corazón en cosas perecederas.
LA VENTURA DEL AGUA
Había una vez una hermosa Gotita
Que vivía en el mar. Todos los días
Soñaba con elevarse muy alto para saber
A dónde van las nubes
Un día se acercó una Gaviota que le
Ofreció ayudarla a cumplir su sueño.
Le dijo que con el calor del Sol, la Gotita
Se convertiría en vapor y se elevaría
Hasta las nubes. Gotita comenzó a sentir
Su cuerpo más liviano y se elevó hasta
Una nube.
De repente, el viento despertó y la
Hizo viajar hasta una nube arriba de la
Montaña. En ese instante apareció Don
Queltehue, que le dijo que se preparara
Para bajar a la tierra en forma de lluvia.
Siendo una gota de lluvia fue a parar
Al río, donde se le acercó Doña Trucha.
Ella le explicó que ahora estaba en un
Río de agua dulce y que muy pronto sería
Agua potable.
En la fábrica de potabilización de
Aguas Andinas le dieron la bienvenida
A Gotita. Le explicaron que en ese lugar
La harían más limpia y pura, así podría
Ser bebida por las personas.
Cuando Gotita ya era potable, Pablito en
Su casa la reconoció de inmediato mientras
Cerraba la llave después de ducharse.
Gotita felicito a Pablito por eso y, mientras
Ella se iba por el alcantarillado, le advirtió
Que no botara basura al WC porque este se
Taparía y así ella no podría seguir su viaje.
Pablito se despidió de Gotita mientras
Se iba por el alcantarillado. Ahora Gotita
Estaba muy sucia y con mal olor. Cuando
Llegó al campo pensó que podría servir
Para regar verduras, pero Doña Lechuga
Le dijo que ahora era agua sucia y podía
Trasmitirle enfermedades a las
Verduras.
Gotita se sintió muy triste. Sin embargo
Doña Frutilla la tranquilizo y le contó que
La solución estaba a la vuelta de la esquina,
En la Planta de Tratamiento de Aguas
Servidas de Aguas Andinas.
La gota fue recibida con los brazos
Abiertos por la Planta de Tratamiento,
Donde fue limpiada para poder regar
Frutas y verduras.
De vuelta en el río se encontró con
Su amiga Trucha, quien le dio ánimo y le
Dijo que si seguía por ese caudal pronto
Estaría en su casa, el mar.
Una vez en el mar se encontró
Nuevamente con la Gaviota, que la felicito
Por su valiente viaje y la invito a iniciar
Otra vez la Aventura del Agua.
EL CABALLO AMAESTRADO
Un ladrón que rondaba en torno a un campamento militar, robo un hermoso caballo
aprovechando la oscuridad de la noche. Por la mañana, cuando se dirigía a la ciudad, paso por
el camino un batallón de dragones que estaba de maniobras. Al escuchar los tambores, el
caballo escapo y, junto a los de las tropa, fue realizando los fabulosos ejercicios para los que
había sido amaestrado.
¡Esta caballo es nuestro! Exclamo el capitan de dragones. De lo contrario no sabria realizar
los ejercicios. ¿Lo has robado tú? Le pregunto al ladrón.
¡Oh, yo...! Lo compre en la feria a un tratante...
Entonces, dime como se llama inmediatamente ese individuo para ir en su busca, pues ya no
hay duda que ha sido robado.
El ladron se puso nervioso y no acertaba a articular palabra. Al fin, viéndose descubierto,
confeso la verdad.
¡Ya me parecía a mí exclamo el capitán Que este noble animal no podia pertenecer a un rufián
como tú!
El ladrón fue detenido, con lo que se demuestra que el robo y el engaño rara vez quedan sin
castigo
INTRODUCCIÓN
Es importante leer porque, te ayuda a ampliar tus conocimientos y cultura literaria,
también te ayuda a ser más hábil en tu pensamiento.
Leer amplía la conciencia, aunque actualmente no sea lo más importante para la
gente porque los demás formatos de comunicación dan prioridad al espectáculo y la
gente se ha acostumbrado a privilegiarlo.
La lectura genera mentes activas, hay un ejercicio intelectual El libro le da un
espacio al lector, lo considera un individuo que piensa, que tiene ideas propias.
CAPERUCITA Y LAS AVES
Aquel invierno fue más crudo que de ordinario y el hambre se hacía sentir en la comarca. Pero
eran las avecillas quienes llevaban la peor parte, pues en el eterno manto de nieve que cubría
la tierra no podían hallar sustento.
Caperucita Roja, apiadada de los pequeños seres atrevidos y hambrientos, ponía granos en su
ventana y miguitas de pan, para que ellos pudieran alimentarse. Al fin, perdiendo el temor, iban
a posarse en los hombros de su protectora y compartían el cálido refugio de su casita.
Un día los habitantes de un pueblo cercano, que también padecían escasez, cercaron la aldea
de Caperucita con la intención de robar sus ganados y su trigo.
-Son más que nosotros -dijeron los hombres-. Tendríamos que solicitar el envío de tropas que
nos defiendan.
-Pero es imposible atravesar las montañas nevadas; pereceríamos en el camino -respondieron
algunos.
Entonces Caperucita le habló a la paloma blanca, una de sus protegidas. El avecilla, con sus
ojitos fijos en la niña, parecía comprenderla. Caperucita Roja ató un mensaje en una de sus
patas, le indicó una dirección desde la ventana y lanzó hacia lo alto a la paloma blanca.
Pasaron dos días. La niña, angustiada, se preguntaba si la palomita habría sucumbido bajo el
intenso frío. Pero, además, la situación de todos los vecinos de la aldea no podía ser más
grave: sus enemigos habían logrado entrar y se hallaban dedicados a robar todas las
provisiones.
De pronto, un grito de esperanza resonó por todas partes: un escuadrón de cosacos envueltos
en sus pellizas de pieles llegaba a la aldea, poniendo en fuga a los atacantes.
Tras ellos llegó la paloma blanca, que había entregado el mensaje. Caperucita le tendió las
manos y el animalito, suavemente, se dejó caer en ellas, con sus últimas fuerzas. Luego,
sintiendo en el corazón el calor de la mejilla de la niña, abandonó este mundo para siempre.
EL AVARO MERCADER
Erase un mercader tan avaro que, para ahorrarse la comida de su asno, al que hacía trabajar
duramente en el transporte de mercancías, le cubría la cabeza con una piel de león y como la
gente huía asustada,
el asno podía pastar en los campos de alfalfa.
Un día los campesinos decidieron armarse de palos y hacer frente al león.
El pobre asno, que estaba dándose el gran atracón, rebuznó espantado al ver el número de sus
enemigos.
-Es un borrico! -dijeron los campesinos-. Pero la culpa del engaño debe ser cosa de su amo.
Sigámosle y descubriremos al tunante.
El pobre asno emprendió la gran carrera hasta la cuadra del mercader; y tras él llegaron los
campesinos armados con sus palos propinando tal paliza al avaro, que en varios días no pudo
moverse. Al menos la lección sirvió para que aquel avaricioso alimentase a su asno con pienso
comprado con el dinero que el fiel animal le daba a ganar.
SECRETOS A VOCES
Gretel, la hija del Alcalde, era muy curiosa. Quería saberlo todo, pero no sabía
guardar un secreto.
-Qué hablabas con el Gobernador?
-le preguntó a su padre, después de observar una larga conversación entre los
dos hombres.
-Estábamos tratando del gran reloj que mañana, a las doce, vamos a colocar en
el Ayuntamiento. Pero es un secreto y no debes divulgarlo.
Gretel prometió callar, pero a las doce del día siguiente estaba en la plaza con
todas sus compañeras de la escuela para ver colocar el reloj en el ayuntamiento.
¡Ay!, el tal reloj no existía. El Alcalde quiso dar una lección a su hija y en
verdad que fue dura, pues las niñas del pueblo estuvieron mofándose de ella
durante varios años. Eso sí, le sirvió para saber callar a tiempo.
LA GATA ENCANTADA
Erase un príncipe muy admirado en su reino. Todas las jóvenes casaderas deseaban tenerle
por esposo. Pero él no se fijaba en ninguna y pasaba su tiempo jugando con Zapaquilda, una
preciosa gatita, junto a las llamas del hogar.
Un día, dijo en voz alta:
Eres tan cariñosa y adorable que, si fueras mujer, me casaría contigo.
En el mismo instante apareció en la estancia el Hada de los Imposibles, que dijo:
Príncipe tus deseos se han cumplido
El joven, deslumbrado, descubrió junto a el a Zapaquilda, convertida en una bellísima
muchacha.
Al día siguiente se celebraban las bodas y todos los nobles y pobres del reino que acudieron
al banquete se extasiaron ante la hermosa y dulce novia. Pero, de pronto, vieron a la joven
lanzarse sobre un ratoncillo que zigzagueaba por el salón y zampárselo en cuanto lo hubo
atrapado.
El príncipe empezó entonces a llamar al Hada de los Imposibles para que convirtiera a su
esposa en la gatita que había sido. Pero el Hada no acudió, y nadie nos ha contado si tuvo que
pasarse la vida contemplando como su esposa daba cuenta de todos los ratones de palacio.