Reproducción de Mariposas
Las mariposas son insectos voladores que presentan una gran diversidad de especies y
colores en sus alas. Su reproducción implica varias etapas y comportamientos
específicos. Los machos y las hembras de la misma especie se reconocen entre sí por
características como el tamaño, el color y la forma de las alas, así como por las
feromonas que emiten. Durante el cortejo, los machos realizan piruetas en el aire o
permanecen estáticos en ramas, emitiendo feromonas para atraer a las hembras. Las
hembras también liberan feromonas para que los machos las encuentren, incluso a
kilómetros de distancia. Una vez que el macho encuentra a la hembra, bate sus alas
sobre sus antenas para impregnarla con pequeñas escamas llenas de feromonas. Después
del apareamiento, los huevos son puestos en hojas, tallos, frutos o ramas de plantas
específicas, que proporcionan los nutrientes necesarios para el desarrollo de las larvas.
Las larvas, conocidas como orugas, pasan por varias mudas mientras crecen y se
alimentan. Finalmente, la oruga se transforma en una crisálida, donde ocurre la
metamorfosis y se desarrolla la mariposa. Una vez que la mariposa emerge de la
crisálida, está lista para volar y reproducirse. Las mariposas pueden vivir entre 2 y 4
semanas, aunque algunas especies pueden vivir más tiempo, como la mariposa monarca,
que puede llegar a vivir casi 10 meses. Es importante destacar que las mariposas son
animales ectotermos, lo que significa que no pueden regular su temperatura corporal
internamente y dependen del entorno para mantenerse activas. Además de su ciclo de
vida y reproducción, las mariposas son consideradas símbolos de belleza, pureza y
cambio en muchas culturas y tradiciones.