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Este documento describe las migraciones de pueblos como los toltecas en la parte norte del Valle de México según fuentes históricas y hallazgos arqueológicos. Explica las rutas de migración de los toltecas y otros grupos étnicos y cómo esto afectó el desarrollo cultural e histórico de la región.

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Este documento describe las migraciones de pueblos como los toltecas en la parte norte del Valle de México según fuentes históricas y hallazgos arqueológicos. Explica las rutas de migración de los toltecas y otros grupos étnicos y cómo esto afectó el desarrollo cultural e histórico de la región.

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CORRELACION DE LA ARQUEOLOGlA Y LA HISTORIA EN LA PORCION

NORTE DEL VALLE DE MEXICO •

EDUAHOO NOGUERA

ZNTRODUCCION

El proyecto original de esta investigación fue el de practicar una serie de


excavaciones en la porción norte del Valle de México, en sitios de significado
histórico, con objeto de encontrar la relación que se pueda obtener por medio de
las fuentes históricas y los datos arqueológicos, y así establecer la correlación
entre la arqueología y la historia de ese preciso lugar.
Sin embargo, debido a varias circunstancias no se pudieron realizar estas ex-
cavaciones, por lo que la investigación tuvo que llevarse al cabo recurriendo a
las referencias, tanto de carácter arqueológico como histórico de que se dispone,
en la inteligencia de que el material de ambas disciplinas es bastante abundante
y, además, hay la posibilidad de que en un futuro próximo puedan emprenderse
esas excavaciones que vendrían a confirmar o corregir los resultados obtenidos
por ese medio.
Los hechos históricos que registran las fuentes empiezan, por lo menos en
el centro de México, hacia finales del siglo IX. Más al sur, en la región mixteca,
se inician con anterioridad, según lo establecido por Caso en los Códices Mixte-
cos, los que aportan datos históricos desde el año de 692.
Por los datos arqueológicos obtenidos a través de muchas exploraciones e
investigaciones durante los últimos años, en especial en la parte norte del Valle
de México, tema de esta investigación, se han establecido las siguientes etapas de
desarrollo:
Horizonte preclásico
Horizonte clásico
Horizonte histórico

* Esta investigación es parte de una más amplia que nos encomendó el Institt1to de
Historia de la Universidad Nacional Autónoma de México.
39
40 ANALES DEL INSTITUTO NACIONAL DF AN TROPOLO< ; ÍA F H ISTOl{ l1\.

Evidente.mente no es posible, ni es este el Jugar para hacer una detenida


relación de estos datos, ni tampoco presentar una extensa exposiciún de los an -
tecedentes históricos, en visea de que la mayor parte de esos daros, tan to de ca-
rácter histórico como arqueológico, ya han sido publi cados.
Este esquema ya fue brillantemente iniciado por Vail lanr, 1 pero como ese
destacado arque ólogo desap areciera hace ya varios añ os, desde entonces se h an
practicado muchas investigaciones que, naturalmente, han aportado nu evas luces
que tienden a m(x!ificar los conceptos emitidos por d. D e cualquier 111 ,tncra,
esta investigación sigue algunos de los lineamiento s de ese valioso estud io.
El área investigada comprende coda la porción norte del Valle o Cuenca de
México, en donde se desarrollaron acontecimientos muy importante s de sde remo-
tas épocas como Jo atestiguan los num erosos sitios arq t1eolúg icos perten eciéntes a
divc:rsos horizontes culturales, a la vez que tuvieron lugar sucesos mú s reciente s
que han sido registrados en documentos por lo que tenemos un a r<:lació n bas-
tante precisa. Por límites tiene al sur la Capital, por el oriente una línea que
de sur a norte comprende lugarc:s y sitios de tal importanci a histórica como es el
distrito de Texcoco con sus numerosas localidades arqueol<'>gicas , línea yuc puede
extenderse en dirección noreste hasta Tepeapulco, en el Estado d e Hid algo . P or
el norte el límite lo formaría otra lín ea que corriendo de oriente a poniente com-
prendería los modernos lugares de Tepeapulco , T epeyahualco , Te zonrepec , Ixtla-
huacán, Hueypaxtla , Tequisquiac, y como límite noro este Tula y Tepeji del Río
en el extremo sur del mismo Estado <le Hidal go. El límit e poniente estaría con s-
tituído por las actuales localidades situada al sur del Tepeji dc! Río, como Te-
pozotlán, Tepujaco, Atizapán, Nau ca lpan y Los R emedios. Debemos advertir qu e
estos límites no son precisamente rígidos , ya que al referirnos a las migracion es
de agrupaciones indígenas y a las tantas tribus qu e provocaron todos los sucesos
históricos registrados en docum entos poco antes de la conquista, h abrá que salir
de esa área señalada, pero en cuanto a la confront ación arqueológica, sc.rá res-
tringido ese perímetro en vista de que fuera de dicha área, es casi nuh- la ex-
ploración arqueológica que se ha emprendido.
Las principales exploraciones que se han emprendido en esta áre a son, en
primer lugar, las de Vaillant en Zacatenco, Ticom án y El Arbolillo y enseguid a
las efectuadas por Mayer 0akes y por Tolstoy. Fuera de esta s, únicamentes se h an
0

practicado reconocimientos superficiales, pero en pequeña escala, por otros inv es-
tigadores en épocas anteriores.
Mayer-O akes explora en El Risco, y Tolstoy empr end e un det enido re conoci -
miento por vari as semanas; de cada sitio examinado recoge cerámica superficial
que es cuidadosamente analizada a fin de identificar la cultura a la que pe rtenece.
Todo este mat erial superficial corresponde a las más tard ías culmr as, aunque es
posible que al hacerse exploraciones se encuentren culturas m ás an tiguas en lo s
niveles bajos. Las de la superficie corresponden a las culturas del complejo tol-
teca, chichimeca y azt eca, o sea, pueblos de los que tenemos ref eren cías y docu-
mentos históricos .

1 Vaillant, G. C., 1938.


LA ,\I\Ql JEOLOC[¡\ Y LA HISTORIA EN EL NORTE DEL VALLE llE MÉXICO
41

Los sitios arqueológicos mús importantes de los qtte tenemos estas referen-
cias de carácter arqueológico y de mayor significado, son los de Ticomán, Zaca-
tcnco, El Arbolilio, El füsco, Tenayuca, Teotihuacán, Tula, las numerosas lo-
rnlídades del distrito de Texcoco, Chalco, Xico, Azcapotzalco, Tlatilco, etc.
En esta misma área se registraron los más importantes acontecimientos his-
róricos y mov imiencos de pueblos desde la migración tolteca hasta la de acolhuas
y aztecas. Además, allí ocurrieron sucesos muy trascendentales y hay lugares de
gran significado histórico, algunos constituyendo centros importantes, como Xal-
tocan entre otros, y naturalmente algunos <le aún mayor significado como Azca-
porzalco, Tacuba, Tcxcoco, etc.
Cada uno de esos sitios tiene algún valor histórico, unos mús importantes
que otros. Se emprenderá su estudio de conformidad con los documentos históri-
cos y se tratará de identificar todos ellos con los poblados accuales. De muchos
no se conoce su antiguo nombre, por lo tanto, no es posible averiguar si es el
citado en las fuentes. Se seguirá un orden cronológico, o sea, según que perte-
nezca al horizonte tolteca, chichimeca o azteca, independientemente <le las re.la-
ciones que históricamente tengan unos con otros.

MIGRACIONES

En México, al igual que en otros países, hubo en diversas épocas pasadas,


migraciones de pueblos que tuvieron lugar a través de su territorio. Estos movi-
mientos obedecen a distintas causas: la búsqueda de tierras más propicias, la pre-
sión de grupos bárbaros, la necesidad de expandirse a nuevos terrenos. Todo ello
provoca contactos con otras gentes y su desarrollo económico aumenta y se hace
la amalgama de varios grupos étnicos. Fenómenos de esa naturaleza se sucedieron
entre los distintos pueblos que habitaban Mesoamérica.
Todos estos movimientos han quedado debidamente registrados en las tradi-
ciones indígenas, en los códices y en los relatos de los conquistadores quienes las
recibieron de los propios indígenas.
Uno de los principales meollos de esta investigación es el relativo a las mi-
graciones puesto que ellas nos señalan los lugares que tocaron las agrupaciones
y culturas del horizonte histórico. Buscaremos si han dejado huellas
en los sitios
por los que han pasado. Esta será la finalidad primordial del presente estudio:
correlacionar los hallazgos arqueológicos, principalmente la cerámica, con los da-
tos que las fuentes nos proporcionan y en esa forma relacionar determinado tipo
de cerámica como obra de determinado grupo histórico.
Veámos, en primer lugar, las migraciones conforme la relatan los distintos
cronistas.

MIGRACION TOLTECA

Empezando con el horizonte tolteca, tenemos a las fuentes que nos hablan
de las migraciones toltecas iniciadas por Topiltzin.
42 ANALES DEL INSTITUTO NACIONAL l>L ¡\NTHUh)i.OCÍJ\ E Hi .,TORIA

Los fundadores dc:l imperio to!tc.:ca venían dd noroc:~Lc, habl.than nab uatl,
se habían mezclado con los otomíes y pamcs que mús tarde se conv irtic.:ron en
los toltecas-chichimecas. La primera noticia que se tiene <le su m igrnción refiere
que fueron desterrados de su patria Huehuetlapalan, del reino de Tollan, de don-
de tomaron su nombre, vagaron por 104 años hasta llegar a Tollat zingo (Tulan-
cingo) y de allí pasaron a Tollan (Tula) .
La anterior relación la <la Clavijero/ autor de segunda mano, pero siempre
bien informado. lxtlilxoch itl '1 rc.:fiere que los toltecas fueron los segundos habi-
tantes después de los gigantes y llegaron al centro <le Máico tras larga peregri-
nación. Salieron de Huehuetlapalan, que algunos identifican como situada en
California, pasan por varios lugares como TlapalLtconco, H ueyxallan, Xahxco,
Chimalhuacán Ateneo, Tochpan, Quiahuixtlan An ahuac. Estas eran tierras de la
costa y lugares del mar. Siguen a Tutzapan, Tcpetla, Mazatepec, Xiuhcohuac, Izta-
chuexuca, Tulantzinco, y Tula, sitios ya dentro del centro de México.
4
Muy semejante derrotero señala Veytia al referirse a la migración tolteca.
Salieron de Huehuetlapalan guiados por Hueman y llegan a Tlapallan, que des-
pués llamaron Tlapallanconco ( pequeña Tlapallan), siguen a H ueyxalan y I uego
fundan Xalisco en las riberas del mar. Siguen a la costa y fundan Chimalhuacán
Ateneo, luego Tuxpan , a continuación Zacatlán, Mazatepec, Ziuh cohuatl, ltzta-
chuexuca, Tolantzingo, y finalmente, Tollan.
No todas las fuentes están de acuerdo sobre el sitio en donde fundaron su
capital, pero las más acreditadas señalan que primeramente fue Culhuacán, luego
pasaron a Tulancingo y finalmente. a Tula. Llegaron en un estado semi-civilizado,
pero pronto adquirieron una cultura desarrollada que reciben, según algunos au-
tores, de los olmecas que se hallaban establecidos en el Estado de Morelos.

MIGRACION CHICHIMECA

Con la destrucción de Tula quedó deshabit ada la tierra hasta la llegada de


los chichimecas. Su país original situado en el norte de México, era Amecameca,
salieron de ~llí y se encaminaron a Tula, continuan a Cempohuallan, Tepepolco
y luego se establecen en Tenayuca.
Precisa, antes de abordar el itinerario de las migraciones de los chichimecas
según diversos autores, indicar que a finales del siglo XII y durante el XIII hubo
una serie de migraciones que precedieron a la grande que tuvo lugar en 1224,
en_cabezada por Xolotl y procedente de El Mezquit al, de zonas donde hay plantas
cactus, quien emprende una serie de conquistas. Según aparece en los códices, es-
tos _chichimecas iban vestidos de pieles y habitaban en las cuevas. Poco a poco
extendieron sus conquistas hasta llegar a Tenayuca donde fundaron una ciudad,
hoy explorada detenidamente y sobre la que ex isten magníficas publicaciones. A
pesar de este establecimiento, Xolotl, no pudiendo olvidar sus costumbres nóma-

2 Clavijero, F. S., 1948.


a Ixtlilxochitl, F. de A., 1952.
4
Veytia, M., 1944. T. I. p. 229.
EN EL NORTE DEL VALLE DE .MÉXICO 43
Lt\ ARQUEOJ.OC~Íi\ Y LA HlSTORIA

n a perseguir a los tol-


das, cambia frecuentemente de morada. Adcmús, se dedica
que hoy día se llama
tecas. Este choque entre toltecas y chichimecas produjo lo
de una cueva, pero
"aculturación" de estos últimos. En Culhuacán estaban dentro
luego los toltecas los hacen salir.
Muñoz Camargo ¡¡
Siguiendo la relación de las fuentes tenemos que según
a Mazate pec, luego a
llegaron los chichimecas a las siete cuevas, de allí pasaron
Teohuitznahuac y pa-
Tcpenec, continúan a Comayan, Culhuacún, Tcotlacochako,
san luego a Huepuchtlan y Tepoczotlán.
ión acaudilla-
Otras fuentes indican que los chichimecas emprenden su migrac
llegan a Tula, la que encuentran
dos por Xolotl. Salen de Tampico y Tamiahua,
a Mizqu iyahua la, luego a
destruída y sus calles llenas de yerbas. De allí pasan
o Xaloqu e en la falda
Tecpan y de allí a Xaltocan (allí hay un pueblito llamad
Xolotl, a Tepepu lco,
de un cerro, con cuevas) . Luego prosiguen, todavía bajo
ac, Quahuatícpac, Te-
Oztotl, Cahuacayan y Tecpantepec. Pasan luego por Oztotip
Quahu yacac, ele donde divisan la ciudad
petlaoztoc, Cinacamoztoc, suben al cerro
a Patlach iucan, Tetzcutzingo,
en ruinas de Toltecateopan. A continuación siguen
Huexo tzingo. De allí pasan
suben al cerro Tlaloc y divisan Cholula, Tlax cala y
cen en Tenayu ca y
a Techchalco, Coatlican y Tlalanozroc. Finalmente se estable
( fig. 1).
reconocen que Culhuacán estaba aún ocupado por toltecas
De acuerdo con otros autores tenemo s que los chichim ecas vinieron con los
ocupado, pasaron
olmecas, chalmecas y xicalancas, pero como el territorio estaba
chalca s en la provin cia de Chalco y
a las faldas del volcán y ali í se quedaron los
otros se dirigieron a la provincia de Tlaxcala.
número de luga-
Otras crónicas hablan con mayor detalle y señalan mayor
abandonada, siguen
res tocados en su migración. Pasan a Tula que ya había sido
ulco, Oztotl, Cahuaca-
a Mizquiahualla, To chpan, Xaltocan, Zempoallan, Tepup
dauhco, Tepetlaoz-
tlan, Tepactepec, Cerro Ateman, Oztotipac, Cohuatipac, Cuaxa
, Tetzcu tzingo, Oztotipac, Huexo-
toc, Zinacaosto c, Cerro Xuauhyaca, Patla chucan
Tlanoz toc, Tenayuca.
tla, Tachachalco, (hoy Coatlichan), Oztotlitectlacoyan,
extens ión geográfica
Orozco y Berra presenta una buena exposición de la
O

capitanes y a su hijo
del dominio chichimeca . Segú n ésta, Xolotl ordena a sus
y reconoce como sus
Nopaltzin hacer un reconocimiento desde el cerro Xolotl
Patl ahiucan, Tez-
dominios a Cohuatipac, Tepetlao ztoc, Cerro Cuauhyacac, Cerro
s fue barrio de Texcoc o, Oztotlitíc,
cutzingo, Sierra de Tlaloc , Oztotipac que despué
llamó Coahu atlicha n, hasta
Huexotla, Tlalanoztoc, Tlachachalco gue más tarde se
altas sus guerre ros
Teotihuacán y Tenayu ca-Oztopolco. Desde las montañas más
al Cerro de Xocoti -
lanzaron a los cuatro puntos cardinales flechas que abarcaron
de Toluca), Malina lco,
tlán ( Edo. de México), montaña Chinanhtecatl (Nevado
(Atlixc ohuaca n), Temaloyuc an, Puebla;
Izucar de M atamoros (Puebla), Atlixco
n, Huahuchinan-
montaña Poyauhtecatl ( Pico de Orizaba), Xiuhtecutitlan, Zacatlá
iko, Hgo., Cahoa can, Edo. de
go, Tutotepec, Hgo., Cuacuauhcan, . Hgo., Atoton
alli o pertene ncia de los
México y Yocotl. A este límite se llamó la Chichimecad

5 Muñoz (amarg o, D., 1892 .


6 Orozco y Berra, M., 1880.
44 ANALES DEL INSTITUTO NACIO N AL nt AN TROPOLO( jJ A 1: III STORI A

Se:cRETARIA DE EoucA<?ION.
0 f:PTU DE MONUMENTOS PAoM-
• 1951.

.:if pm.n.i

:: fr··.....
.
...... 1 .•••

. 'ñuo/o IIActopai
,-· '"3,JMé np,,.,.
: .... t. •.Podlut>o
: ..
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1
...
....

FIG. 1.- Mapa del Estado de Hidalgo. Rut a probable de la inmigración chichim eca ( según
Palado s).
LA ARQUEOLOGÍA Y LA HISTORIA EN EL NORTE DEL VALLE DE MÉXICO 45

s, Puebla, parte
chichimecas y abarcaba porciones de los Estados de México, Morelo
a y la Cuenca de México.
de Vcracruz y de Hidalgo, íntegro el Estado de Tlaxcal
migraci ones tenían
Al mismo tiempo que ocurrían estos movimientos nuevas
s. Este grupo se
lugar, como las de los "regresados" según los llaman los cronista
artes como orfe-
dirigió a la Mixteca en donde adquirió conocimientos de varias
de verdade ra arquitec tura y otros adelantos, y
brería, cerúmica policroma, el uso
años después de haberse fundado
fueron los que mús tarde, hacia 1327, pocos
ntes extranje ros, los que pro-
Tcxcoco, llegaron a esa ciudad en calidad de inmigra
s radicale s, ya que
cedentes de la Mixteca y del sur de Puebla provocaron cambio
en verdade ras
fabricaban cerámica policroma, practicaban la agricultura, vivían
cimient os del
casas y tenían escritura. Fueron estas gentes las que pusieron los
tarde.
Texcoco que descollara en forma preponderante algunos años más

MIGRACION ACOLHUA

a, otomí
Por esta migraoon se entienden los movimientos de pueblos tepanec
México hacia el siglo xm.í Los primero s pro-
y acolhua que llegaron al Valle de
n, zona de los mazahu as, tam-
cedían del Valle de Toluca, los otomíes, de Xaltoca
al traslado de la capital del
bién en el actual Estado de México. Los acolhuas,
ente. de la región de
imperio chichimeca a Texcoco, llegaron procedentes directam
o, donde ocupan
Xilotepec y Tula, entonces se establecen en el distrito de Texcoc
la, Tlantep echpa, Tepetla oztoc , Chiault epec, en don-
Coatlinchan, Xaltocan, Huexot
de encontramos restos de su cultura.

MIGRACION MEXICA

los que
Los últimos en llegar al centro de México fueron los mexica, sobre
ón, los lugares por donde pasa-
tenemos profusión de datos acerca de su migraci
imperio que logr aron formar.
ron, dónde se establecieron y la extensión del enorme
, según Du-
En primer lugar tenemos la presencia de los chalcas que salieron
y fueron a vivir
rán,8 con los aztecas de las siete cuevas, llegaron a Tlalmanalco
y San Martín.
a Amecameca, Tcnango, Quaxuclipas, Ayotzingo; Chalco Ateneo
De acuerdo con el mismo Durán los aztecas salieron de las siete cuevas y
Xaltocan, Ecate-
pasaron a Tula, luego a Atlitlatacpan, Tequisquiac, Tzompanco,
pec, Tulpetlac, Chapultepec y Tenochtitlan.
ción azteca,
Sin embargo, es Pomar quien da mayores detalles de la migra
1)

n p ara establecerse
citando dos sitios por donde pasaron. Los h ace salir de Culiacá
árboles que
entre dos sierras y luego llegaron a un lugar donde había muchos
ll ano enfrente
llaman Quausticaca, a continuación a Chicomustoque . Pasan a un
Ocozaza. De allí
de Pánuco que llamaron Cuautlicamac. Continuan a Matlauc ala,
a Tula llamado Coatab ogme. Siguen a Chima-
partieron a un sitio antes de llegar

7 Martín ez Marín, C., 195 4-5 5.


s Durán, D., 1951.
o Pomar, J. B., 1891.
46 ANALES DEL INSTITUTO NACIONAL I>E J\N 'rtlül'OLOGÍA 1: HIS'i'OIU ,I

coque, Ensicox, Tlemaco que estú junto a Tula, hoy Atlitaquia, Atotoniltengo, Te-
cuzquiac, Apazco, Zumpango, Tlilac, Clautitlan, Ecatebeque, Nepopualco, Cuauri-
rlan, Visachitlan, cerro Teubulco, luego a Tenayuca, cerro Texaquilla , Chapu ltepec,
Tlachetongo, Aguakomas ( cerca del tianguis dt: San Lázaro), Uchilobusco, luego
pasaron a Vetatlún, Ixocan, Tcuculuacán, cerro Tepetocan, Ciavichilar, Culuacán,
Quexumale, Capuko, Tacuxcako, Zacaquipa, Chapultepequc, Tenoch titlún ( figu-
ra 2).
Por su parte, Orozco y Berra también traza el derrotero de los aztecas. De
Tula pasan a Atlicaloquian, luego a Tlamaco, Atotonilco, Apazco, Huixtepec, Xal-
tocan, Acalhuacan, Tulpetlac, Coatitlan, Chalco, Huixachititlán, Tccpayocan, Pan-
titlan, Amalinalpan, Colnahuac, Popotla.
Después de su establecimiento definitivo en Tenochtitlan, los mcxirn fueron
extendiendo su dominio por todo Mesoarn érica, <le tal manera que estuvieron a
punto de unificarse con todos los pueblos de ese inmenso territorio y quizás, de
no haber sobreve.nido la conquista, se hubieran constituído en nación.
Contamos con muy buenas referencias acerca de las regiones que cayeron
bajo el dominio de los mexica en territorio ele Mesoamérica. La información más
detallada nos la da Barlow, 10 pero sólo señalaremos aquellos inmediatos a la zona
que estamos investigando y a fin de comprobar si en esos precisos lugares tene-
mos huellas arqueológicas de los mexicas, es decir, trataremos de averiguar si en
esos sitios hay los tipos de cerámica que se han atribuído a los aztecas.
En la referida obra, Barlow cita los lugares principales de ocupación del im-
perio azteca, nombre que él considera erróneo y propone substituirlo por el de
Culhua-Me.xica. La extensión geográfica del llamado imperio comprende todas
las provincias y lugares sujetos a los mexicas en 1519. En el mapa que presenta
ese autor, basado en el Códice Mendocino , muestra la extensión de todo el im-
perio, pero solamente para las finalidades de esta investigación aparece el centro
del imperio, los lugares principales de los valles centrales en donde estuvo el
corazón del imperio culhua-mexica ( fig. 3 ).
Empezaremos por la región señalada con el número 7 que corresponde al
antiguo dominio tepaneca y encierra los lugares siguientes, de los que algunos
conservan su antigua denominación, según lo regi stra el citado códice, pero otros,
o ya no existen, o su nombre ha sido transformado al español, o está completa-
mente cambiado_ En esa forma se indican las division es que señala Barlow y se
establece su concordancia con lug ares qu e aparecen en los mapas modernos_

Códi ce Mendocino M apa Mod erno u


7
l. Quahuac an Cahuacan
2. Tlalachco ( ? ) Atarasqu illo ( ? )
3. Huiczicilapa Huiczilapan
10
Muchos de estos sirios ya no existen y otros han sufrido transformaciones en el
nombre, y algunos es difícil identific arlos cori los poblad os mod ern os. Algun os de estos
lugares figuran en el mapa de la Univ ersidad de Uppsala .
ll Mapa del Valle de México, Secretaría de Agricultura y Fomento, 1: 100 .00 . M éxico,
193 7; The Millionth Map of the American Geographic Society,
LA AllQUEOLüGÍA Y LA HIS 'fORlA EN EL NORTE DEL VALLE DE MÉXlCO 47

..... I
'
XOLOC. .. , ,-.
-.. @)coATEP

e ACOLMAN

• TEXC.OCO


TLACOPAN
e
e HUEXOTLA

CUATLICHAN
' ".......
CHAPULTEPEC

COYOACAN

VALLE DE MEXICO

FIG. 2.-Peregrinación Mexica. I, II, III, IV, V, VI, VII, VIII: Fuegos Nu evos (según Ji-
ménez Moreno).
48 ANALES DEL INSTITUTO NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA E HISTORli\

FIG. 3.-El centro del Imperio Mexica (según Barlow).


LA AllQUFOLOGÍA Y LA HISTORIA EN EL NORTE DEL VALLE DE MÉXICO 49

Cáclicc Mendocino lvfap# Modc:mo

!¡, Chichicquautla Xochiquauhtla


5. Huizquilocan Huixquilucan
6. Acaxochic Santa Fé
7. Cuauximal pan Cuajimalpa
8. Amcyalco Amcyalco
9. Quauhpanoa ya
1o. Ocoyacac Ocoyacac
1 J. Atlapulco Adapulco
12. Capulhuac Capulhuac
u. Tlal atlauhco Xalatlaco
14. Coatepec Coatepec Bateas

8
l. Xocotitlan Jocotitlán
2. Xiquipilco Xiquipilco

Antiguo Dominio Tcpancca 9


l. Odazpa
2. Tepcxic
3. Apaxco
4. Atotonilco Atotonilco de Pedraza

10
l. Tepoxaco Tepoxaco
2. Quauhtitlan Cuautitlán
3. Tepo tzotlan T epotzotlán
4. Tehuiloyoca Tcoloyucan
5. Huehuetoca Huehuetoca
6. Cuezcomahuaca
7. Xilo¡;ingo Xilotzingo

11
l. Titlmilpa Timilpan
2. Xilorepec Jilotepec
3. Tzayanalquilpan Soyaniquil pan
4 . Tula Tula
5. Michmaloyan Michimaloyan
6. Tep ctitlan Tcpct itlán
7 Acaxochitla
8. Nopala Nopa la
9. Atlan
10. Huclchiapan Huichapan
11. Teco¡;auhtla Tecozautla
12. Zimapan Zimapán

12
1. Axocopan
2. Temohua ya
3. Tetepanco Tetepango
4. Tlaahuilipa Tlahuelilpa
5. Ateneo
50 ANALES DEL INSTITUTO NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA E HISTORIA

C,ídice Mendocino MtlfJa Moderno

6. Tezontcpec
7. Mizquiyahuala Mixquiahuala
8. Tecpatcpec Tecpactcpec
9. Tczcatepec
1O. Yzmiquilpa lxmiquilpan

Antiguo Dominio Tepaneca n


l. Tcc¡uixquiac Tcquixquiac
2. Tetlapanaloya Tlapanaloyan
). Hucypuchtla Hucypoxtla
!¡_ Xicalhuacan
5. Xomcyocan
6. Tczcapectonco
7. Acayoca Acayoca
8. ltzcuincuitlapilco ltzcu i ncuitla pi leo
9. Tolnacuchtla
10. Atocpan Actopan

Provincia de Atotonilco 19
El Grande l. Atotonilco Atotonilco El Grande
2. Quachque~aloya
3. Acaxochitla Acaxochitlán
4. Tulani;:ingo Tulancingo
5. Hueyapan Hueyapan

20
l. Pachuca Pachuca
2. Epar;oyuca Epazoyuca
3. Tlaquilpa Tlaquilpan
4. Tezontepec Tezontepec
5. Cenpoalan Zempoala
6. Tctlyztaca
7. Tepepulco Tepcapulco
8. Tuc;:ayuca Tizayuca
9. Huii;:ilan Huitzilac
Provincia de Acolhuacan 10. Temazcalapa Temaxcala pan
11. Tcacalco Teacalco
12. Tonan ytia Tonanitla
13. Tcotihuacan Teotihuacán
14. Matixco Maquixco
15. Ecatcpec Ecatepec
16. Tepechpa Tepexpan
17. Tec;:oyuca Tezoyuca
18. T epetlaoztoc Tepetlaoxtoc
20. ( Número omitido)
21. Chimalcuacantoyac
22. Chicualoapan
23. Acolhuaca Acolhuacán
24. Otompan Otumba
LA J\RQlJEOLOGÍA Y LA HISTORIA EN EL NORTE DEL VALLE DE MÉXICO 51

Códice Mendocino Mapa Moderno

Antiguo Dominio Acolhua 21


Suroeste l. Chalco Chalco
2. Quaxuhxumulco Cuajomulco
3. Tepuzrlan Tepoztlán

37
l. Ci tlal tcpec Citlaltepec
2. Tzonpanco Zump ango
3. Xaltocan Xaltocan
4. Puputlan Popotlan
5. Yztacalco Iztacalco
6. Chalco Ateneo Chalco

El Centro del Imperio 38


7. Tecoloapan
8. Petlacalcatl
9. Huicilppochco Churubusco
10. Tzapotitlan Zapotitlán
11. Cuitlahuac Tlahuac
12. Olac
13. Xico Xico
14. Mizquic Mizquic
15. Cocotlan Cocotlán
16. Tepopulan Tepopulan

Finalmente, en este vasto territorio se encuentran restos arqueológicos de


los mexica, y lugares que ellos habitaron, como examinaremos en la parte final.

CORRELACIONES

Como lo indica el título de esta investigación, la tendencia principal es la


correlación de la arqueología con la historia. De acuerdo con ello se tratará de
identificar la cerámica u otros restos arqueológicos que se encuentren en deter-
minado sitio con los datos históricos que poseemos acerca del mismo.
En otras palabras, la idea que se persigue es localizar los lugares ocupados
por pueblos históricos según las fuentes, y cotejarlos con los datos arqueológicos.
Como sea que las huellas más frecuentes, y en ocasiones únicas, de esos pueblos
es la cerámica, se tratar á de identificar el tipo cerámico encontrado en determi-
nado sitio como obra de ese pueblo.
Y a hemos presentado un rápido bosquejo de las princip ales migraciones que
tuvieron lugar dentro del territorio que se investiga. Vamos ahora a correlacio-
nar la arqueología con la historia, basándonos especialmente en la cerámica. Vai-
llant ya trató inicialmente el tema en su obra citada.
De acuerdo con los estudios y clasificaciones que se han establecido, pode-
mos considerar el grupo llamado Azteca I, que es abundante en Culhuacán, Xico,
Cholula, etc., como obra de los toltecas. El grupo II tan característico de Tena-
52 ANALES DEL INSTITUTO NACIONAL DI : ANTROPOLO(iÍi\ E HI STORIA

yuca y otros lugares del Valle, que consideraremos m:ts adelante, sería pr oducto
de los chichimecas y acolhuas; los grupos Ill y IV pertenecen a los m ás recie ntes
pueblos acolhuas, tlatelolcas , mexicas. De acuerdo con ello, cada tipo de cerámica
corresponde a determinado grupo cultural y a distintos períod os dentro del ho-
rizonte histórico.
Siguiendo la ruta de las migraciones y teni endo en cuenta los sitios tocados
por distintos pueblos en su recorrido, y de conformidad con la clasificaci c'in y asig-
nación de los tipos de cerámica, es de esperarse que determinado tipo de ella se
encuentre en los lugares citados . De conformidad con esa suposición, en los sirios
ocupa<los por pueblos toltecas encontramos cerámica Coyotl ateko, Mazapan y Az-
teca I. En los lugares habitados por chichimecas, Azteca 11; y en los de filiaci ón
acolhua, tlatelolca o tenochca, Azteca II I y 1V.
La relación que hemos pres~~tado en páginas precedentes incluye la infor-
mación que nos proporcionan diversas fuentes. Unas son más detalladas que otras,
en unas los nombres de los sitios corresponden a la denominación antigua y son
localidades que, o ya no existen, o bien llevan nombre distinto. De cualquier m a-
nera, en la imposibilidad de indicar y establecer la correlación entre cada uno de
los sitios previstos, se hará esto cuando se tenga la referen cia histórica y el dato
arqueológico de un determinado lugar. En caso de no contar con la coincidencia
de los dos daros bastará señalar el lugar aproximado de la región bajo estudio,
ya que posiblemente el sitio donde actualmente hay vestigios arqueológicos fue
ocupado en épocas prehispánicas por pueblos afines que corresponden a otros de
1
los que tenemos toda clase de datos. ~
Por otra parte, en las listas de los derroteros de las migraciones necesaria-
mente hay rc¡)(:tición de muchos <le los lugares, por lo que a continuación solamente
señalaremos en conjunto los sitios que citan los diversos cronistas.
Esta correlación, basada en datos tomados de las crónicas, se hará sólo en lo
concerniente al horizonte histórico. En cuanto a la del horizonte anterior trat a-
remos de buscar alguna explicación en el preclásico y el clásico. Nuestra correla-
ción consistirá en identificar los materiales arqueológicos que se encuentran con
los pueblos que los produjeron. Tratándose de los más recientes los podremos
identificar basándonos en los documentos escritos, pero se tratará de correlacionar
los materiales que corresponden a horizontes anteriores con los posibles pueblos
que los produjeron.
En varios sitios de la porción norte del Valle de México hemos visto que
hay algunos correspondientes al horizonte preclásico: Zacatenco, Ticom án, El
Arbolillo, entre los más importantes y mejor estudiados. Dijimos que se trata
de una cultura de bastante desarrollo, pero los autores de esa cultura se extin-
guieron, o si no es de admitirse que hubieren desaparecido por completo, siguie-
ron evolucionando y generación tras generación fueron creando nuevos elementos
culturales para prod1,1cir en su evolución la cultura clásica y después las m ás re-
cientes.

12 El mapa II, de la Universidad de Uppsala, contiene los nombres de las localidad es

como se conocían en el siglo XVI.


LA ARQUEOLOGÍA Y LA HISTORIA EN EL NORTE DEL VALLE DE MÉXICO 53

Ahora bien, ¿con qué pueblos o con qué grupos lingüísticos se pueden re-
lacionar los autores de la cultura preclásica? Según Gamio, los otomíes eran los
arcaicos o preclásicos. Su argumento tiene como base el hecho de que compara-
dos los motivos decorativos de la industria otomí con la cerámica preclásica, son
iguales o en todo caso muy semejantes. Además, según ese mismo autor, dicho
~rupo lingüístico parece haber sido el que ocupó el Valle de México desde el
mús remoto pasado y fue Jesalojado por migraciones posteriores hasta quedar con-
finado a territorio inhóspito, habiendo permanecido estancado en su evolución
cultural. Por otra parte, el idioma otomí también presenta ciertos rasgos que in-
di can una gran antigüedad .
Este problema ya ha sido discutido, aunque no con la debida extensión. Men-
di zabal, en su estudio, i: i lo refuta en forma terminante .
Desde luego, el tipo físico de los pueblos preclás icos no se conoce suficiente-
mente. Es cierto que hay abundante material descubierto por Vaillant en Zaca-
tenco y Ticomán, pero su análisis aún permanece inédito. La única investigación
<le que disponernos, gracias a la gentileza del Dr . Genovés, es su estudio preparado
para el Handbook of Middle American lndians, obra que aún no se da a la pu-
blicidad. Sin embargo, son muy pequeños los datos de que se dispone al respecto
para llegar a una conclusión firme. De cualquier manera, esta es una investiga-
ción que le correspondería a un antropólogo físico, por lo que invadimos esos
terrenos únicamente a título de comparación y presentamos algunas de las prin-
cipales medidas craneanas, según el mismo Genovés y Comas, para el hombre
vivo.H
Esta comparación, a nuestro modo de ver, no difieie sensiblemente entre sí.
Estas medidas se basan en el estudio del citado Genovés sobre material de Tlatil-
co, sitio preclásico.
INDICE CEF ALICO
Tlatilco
H. 77 . 88
M. 80.92
ESTATURA
Tl atilco
H. 163.69
M . 152 .3 0

Las medidas y datos sobre la población moderna se indican a continuación:


DIAMETRO ANTERO-POSTERIOR DE LA CABEZ,\ ( en mm.)
Otom íes
H. 189. 7 Starr
M. 181 . 7
Az tecas
H. 180 Siliceo Pauer
M. 185 Silíceo Pauer

rn Mendizabal, M. O., 1927.


14
Comas, ]., 1943.
54 ANALES DEL IN STIT UTO NACION AL DE ANTROPOLOGÍA E HISTORIA

INDICE CEFALICO
Otomíes
78 .10 Hrdlicka
77. 10 Starr
A ztecas
79 . 10 Hrdlicka
78 .90 Starr
80.0li Silíceo Pauer

DIAMETRO TRANSVERSO MAXIMO l>E LA CAREZA

Otomies
H. 147 . 7 Starr
M. 1/¡!¡. 6
Azteca.r
H. 146. 5 Silíceo Paucr
M. 142.0

ESTATURA
Otomíes
H. 157.9 M . 145. 5 Starr
H . 159. 3 M . 147.3 Hrdli cka
Aztecas
H. 161. 9 M. 147.7 Silíceo Pau er
H. 159.0 M. 146 .2 Starr

Quizás con la excepción de la estatura que es un poco m ás alta según el ma-


terial óseo de Tlatilco, los otros índices no muestran discrepancias muy sensibles.
Naturalmente no pasa esca afirmación más que de una observación, ya que son
los especialistas quien es con más autoridad pueden opin ar sobre este asunto.
En cuanto a la afirmación de G amio relativa a la supervivencia, según él, de
motivos decorativos en los productos de los otomíes actuales, no vemos una abso-
luta identidad ni una semejanza mu y definida , ya que son formas de decoración
que han sido utilizadas por diversas cult uras de Mesoamérica y en los diferentes
horizontes. Por otra parte, y aún admitiendo que los otomíes hubieran sido los
descendientes directos de los pueblos preclásicos, es de dudarse que hubieran sido
tan conservadores y de tan poca innovación, para que después de más de dos mil
años y arrojados a zonas marginales conservaran el mismo sentido ar tístico, cuan-
do sus otras manifestaciones culturales son en extremo inferiores si las parangona-
mo con las de los pueblos preclásicos en el momento de su mayor auge cultural.
En la imposibilidad también de poder averiguar nada en lo relativo al idiom a
hablado por esos pueblos, no es de aceptarse la hipótesis de Gamio y concluir que
los otomí es, o estaban en un estado cultural muy atrasado o bien ya se h allaban
viviendo en zonas marginales e inhóspitas como ocurre en la actualidad.
Por lo que se refiere al horizonte clásico hasta hoy todos los indicios son de
que su centro prin cipal fue Teotihuacán. El nombre de esta ciudad es de orig en
náhuatl, denominaci ón que todavía subsiste. Así fue designado por los cronistas,
aunque no nos es posible afirmar si bajo ese nombre era conocido por los crea-
dores de esa cultura.
LA ARQUEOLOGÍA Y LA HISTORIA UN EL NORTE DEL VALLE DE MÉXICO
55

Las crónicas y los investigadores de Mesoamérica, tenían por un hecho que


esa cultura fue obra de los toltecas, pero se ha demostrado que los grupos que la
historia denomina tolteca fueron posteriores a Teotihuacán.
Ahora bien, tal parece que no se conservan restos de ningún idioma fuera
del mexicano que todavía se habla por ciertas gentes de la comarca, ya que no
se ha encontrado ninguna huella de algún otro idioma, como pudiera ser el otomí
(JUC se ha supuesto fue el idioma que en épocas remotas
allí se habló. Por esa
razón es de aceptarse que la única lengua fue el náhuatl y de allí es de creerse
l¡ue los fundadores de Teotihuacán eran de filiación náhuad, quizás mejor nahuat,
y los actuales habitantes sean los descendientes de aquellas gentes, puesto que es
difícil admitir la total extinción de ellos o completo abandono de la región al
producirse el colapso de la cultura clásica, además de que las culturas posteriores,
del horizonte histórico, son una evolución de la clásica.
Ahora pasemos a la parte final, al verdadero meollo de esta investigación, o
sea la correlación de los datos arqueológicos con los históricos. Sobre este período
tenemos abundantísirno material de consulta, pero la confronta mejor y más di-
recta es la identificación de los lugares que señalan las migraciones de los pueblos
históricos con los sitios arqueológicos que allí se encuentran.
El proyecto original para realizar esta investigación era el de practicar una
serie de pozos estratigráficos en diversos sitios clave de la porción norte del Valle.
En esa forma se obtendrían datos no solamente de las culturas que dejaron sus
huellas sobre la superficie del terreno sino de las que existieron en épocas ante-
riores. Sin embargo, como ello no pudo llevarse al cabo por diversas circunstan-
cias, se trató de coteíar o hacer coincidir exactamente oda localidad mencionada
por los cronistas con su equivalente sitio arqueológico, coincidencia que no se
pudo lograr en todos los casos. Hay localidades mencionadas por las fuentes que
todavía subsisten, pero en la mayoría de las veces ese preciso lugar no se ha explo-
rado, con contadas excepciones. Por tal motivo tendremos que recurrir únicamente
a establecer concordancias generales, compararemos el área o región determinada
que mencionan los cronistas con la región de donde tenemos referencias arqueo-
lógicas a fin de establecer una muy aproximada concordancia.
En tal virtud hubiera sido motivo de una más prolongada investigación si se
hubiese contado con fondos adecuados para que, tomando como guía la relación
de las crónicas, se explorara cada sitio mencionado y en esa forma determinar si
hubo ocupación permanente o si en ese lugar dejaron huellas de cerámica, a fin
de establecer la debida concordancia.
En vista de que ese proyecto no se pudo realizar, tuvimos que recurrir sola-
mente al análisis de los restos superficiales que corresponden a la última ocupa-
ción del pueblo que allí vivió. Afortunadamente contamos con una excelente y
detenida investigación de acuerdo con el clásico sistema de la seriación. La obra
de referencia se debe a Paul Tolstoy, quien por medio de un reconocimiento se-
riado ( seriation) reune material procedente de 111 localidades arqueológicas, el
que clasifica en varios períodos. Además, presenta una descripción de las secuen-
cias de los tipos de cerámica. Para el horizonte que nos ocupa, o sea el histórico,
en la porción norte del Valle de México, se escogieron cinco sitios clave, carac-
56 ANALES DEL INSTITUTO NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA E HISTORJ1\

terísticos de determinado período: Tenayuca, Ecatepec, Xaltocan, Texcoco y Te-


peyac.
Empezando por el complejo tolteca señalaremos los sitios <le ocupación de
esa cultura a través de sus movimientos migratorios.
Veárnos cuáles son los lugares citados por los cronistas, en la inteligencia
de que sólo mencionaremos el sitio al que las diversas crónicas se refieren para
evitar repeticiones del mismo, y solamente aquellos sittudos en la porción norte
de la Cuenca de México, región de nuestra investigación.
Gracias al detenido trabajo de Tolstoy 1 '' se logra suplir en forma bastante
eficiente las series de exploraciones que se hubieran tenido que efectuar. En dicha
obra aparece un mapa indicando los sitios de donde se recogió cerámica superfi-
cial ( fig. 4) y la misma contiene una lista de localidades arqueológicas en la que
se indica qué tipo de cerámica se encuentra y a qué período cultural pertenece.
Con este material podremos llegar a determinadas comparaciones y conclusiones
finales.
La obra de Tolstoy no es, afortunadamente, la única fuente con que conta-
mos. Además de los trabajos del mismo Vaillant y de la detenida investigación de
Mayer-Oakes en El Risco,16 disponemos de los estudios de los que obtuvimos al-
gunos buenos datos, aunque en menor escala, hechos por las señoras Sejourné de
Orfila, Müller, y Cook de Leonard, y de los trabajos de O'Neill y de Piña Chán,
todos en relación con la porción norte y oriente del Valle y efectuados con mo-
tivo de la reunión de la VI Mesa Redonda <le la Sociedad Mexicana de Antro-
pología, dedicada al estudio de las culturas indígenas del Valle ele México. 17
Precisa hacer la advertencia, antes de seguir adelante, de que los sitios men-
cionados en las crónicas relativas a migraciones y lugares que tocaron, no fueron
muchos de ellos ocupados por largo tiempo para que dejaran huellas profundas.
Por otra parte, muchos de esos pueblos en su migración buscaban sitios apropiados
para establecerse definitivamente y por esa circunstancia aún no tenían desarrolla-
das todas sus manifestaciones ni todavía fabricaban su céramica típica. Por ello es
necesario adoptar cierta cautela antes de declarar en definitiva que un preciso sitio
tiene el tipo de cerámica que caracteriza la cultura propia de determinado pueblo
histórico.
Los sitios señalados por los cronistas ocupados por los toltecas son los si-
guientes:
Tutzapan, Tepetla, Mazatepec, Xiuhcohuac, Itzachuexuca, Culhuacán, Tulan-
cingo y Tula. Sin embargo de estos sólo los últimos se hallan dentro del perí-
metro bajo estudio: Culhuacán, Tulancingo y Tula. Además, en el mapa de la
figura 5 tenernos el itinerario de los mismos tolteca-chichimeca en su migrac10n
de Tula a Cholula y allí apareceq otros nombres que se hallan dentro del terri-

15 Tolstoy, P., 1958.


16
Mayer-Oakes, W. J., 1959.
17
Revista Mexicana de Estudios Antropológicos. Sociedad Mexicana de Antropología,
T. XIV, 2a. parte. México, 1956-1957.
E DE 1,1úx1co 57
LA Al\QUEOLOGÍA y LA HISTORIA EN EL NORTE DEL VALL

sitios en donde Tolstoy


FIG. 4.-Porcioncs norte y oriente del Valle de México con los
llevó al cabo detenido recono cimien to.
58 ANALES DEL INSTITUTO N ACIONAL DE ANTROPOLOGÍA E HISTORIA

C.UAUTEPEC.

NO PALUCAN

FIG. 5.-Mígración de los tolteca-chichimeca de Tula a Cholula, según la Historia Tolteca-


Chichimeca ( Kirchhoff, 1940).
Y L A HISTORIA EN EL NORTE DEL VALLE DE MÉX1CO 59
I.A ARQUEOLOGL,

y No-
torio que nos ocupa, o sean, Calpulalpan, Cuautepec, Jilotepec, Panotla
palucan.
Sería una feliz coincidencia que todos los sitios mencionados por los cronistas
iones, en
hubieran sido registrados por los investigadores modernos en sus explorac
Tolstoy. En la lista <le este último tenemos varios
especial el reconocimiento de
tolteca que correspo nden al territorio
sirios conteniendo cerúmica del complejo
las cróni-
que señalan los cronistas. En algunos casos cada sitio mencionado por
iones moderna s, el que se distingue
cas corresponde al señalado por las explorac
por tener cerámica Je ese período y, por Jo tanto, es de la época tolteca.
án,
En conjunto, los sirios mencionados por ]as crónicas son los de Culhuac
Cuautep ec, Jilotepcc , Panotla y Nopaluc an. Estos
Tulancingo, Tula, Calpulalpan,
muchos
se hallan en lugares localizados en la porción norte del Valle de México,
s levantad os en los últimos años y que
de elJos aparecen en los mapas moderno
su vez los sitios compren didos dentro
contienen todas las poblaciones actuales. A
. Estos
del reconocimiento de Tostoy se hallan igualmente en el mismo territorio
y se hallan anotados
sitios son los que también aparecen en el mapa de Tostoy,
nden
bajo los números 35, 36, 37, 38, 44, 49, 59, 77, 78, 79, 81, 97, que correspo
Cerro Portesue lo
a las localidades de Cerro Portesuelo; Tula y sus alrededores;
tla;
en el distrito de Texcoco y otros lugares del mismo distrito; zona de Tlanepan
s de
Atlatongo sobre la carretera a Teotihuacán; Xa]ostoc situado en las cercanía
cercanías
El Risco a corta distancia de Santa Clara y Cerro Gordo; y en las
Tolstoy
de Tultepec y Zumpango. Todas estas localidades fueron reconocidas por
y se distinguen por contener cerámica del complejo tolteca.
En consecuencia, las crónicas nos hablan de migraciones y ocupación tran-
arqueoló-
sitoria o permanente en determinados sitios de esa área y los vestigios
región.
gicos acusan también ocupación de pueblos de esa cultura en la misma
hici-
Contamos, además, con otros datos de carácter arqueológico a que ya
del hallazgo de cerámica Co-
mos mención. Florencia MüJler proporciona el dato
Azteca I en Santa
yotlatelco en Santa Lucía, Ahuizotla, Santa Cecilia y San Felipe;
Coyo-
luda . Igualmente Laurette Sejourné informa de la existencia de cerámica
cantidad . A
tlatelco, Mazapa y Azteca en Ahuizotla, pero dice que en muy corta
la abun-
su vez, O'Neill en su reconocimiento en la región de Chalco-Xico señala
policrom o al oriente del poblado de Chalco, lo mismo
dancia de Azteca I y Chalco
pero no siempre en las capas bajas; en Xico
que tiestos con impresiones de textil,
Coyotlat elco. Un rasgo importan te
también O'Neill encontró abundante material
es la relación tan íntima entre el Azteca I y el policrom o Chalco.
de
En el reconocimiento hecho por Piña Chán y estudiantes en el distrito
tol-
Texcoco se encontró entre otras cerámicas, las más características del período
de textil en la región de las cuevas de
teca: Coyotlatelco, Mazapan e impresio nes
El Gavilán.
Por su parte Carmen Cook de leonard, durante sus excavaciones en el Cerro
a por
de El Tesoro, a orillas de Tepeji del Río y no muy lejos de Tula, encuentr
ocupa-
medio de pozos estratigráficos, cerámica Coyotlatelco y Mazapan, es decir,
ción tolteca, cerca de su principa l centro como fue Tula.
60 AN.\LES DEL INSTITUTO NACIONAL Dli ANTROPOLOGÍ ,\ E HISTORIA

Finalmente Florencia Mi.iller, en detenidas exploraciones en Tulancingo, que


fuera asiento importante de los tolteca , encontró Azteca I y Coyotlatelco dentro
del período que ella llama Horizonte Zazacuala que ocupa un lugar estratigrá-
fico entre el clásico que denomina Hualpalcalco y el posterior conocido como
T ulancingo.
El Azteca I fue encontrado igualmente por Weitlaner en Xaltocan. Datos
adicionales y de mayor extensión son los proporcionados por Mayer-Oakcs en sus
exploraciones en la región de El Risco, situado al noroeste de Zacatenco. Allí hay
gran proporción de Mazapan y Coyotlatelco, además de otros tipos menos signifi-
cativos, pero propios del período tolteca.
En consecuencia, las crónicas nos hablan de migracion es y ocupación transi-
toria o permanente en determinados sitios de esa úrea bajo estudio y vemos que
los datos arqueológicos también acusan la presencia de tipos característicos de ce-
r{tmica que se han identificado como obra de esa cultura, pero no es posible
establecer estrechas relaciones entre el sitio preciso mencionado por las crónicas
y las localidades arqueológicas, para lo cual hemos visto que son necesarias ex-
ploraciones en esos lugares para confirmar definitivamente la aserción de las fuentes .
Son bastante abundantes las referencias que nos dan los crónistas respecto a
la migración chichimeca y numerosos los sitios por donde pasaron, habitaron por
corto tiempo o bien se establecieron permanentemente. A continuación indicamos
los lugares mencionados en las crónicas, en la inteligencia de que algunos de
ellos sólo son citados por pocos cronistas, en cambio, otros de ellos lo son por
casi todos. Así tenemos: Mazatepec, Pepenec, Comayan, Culhuacán, Teotlacochal-
co, Teohuitznahuac, Tepotzotlán, Tula, Mixquiahuala, Tecpan, Xaltocan, Tepea-
pulco, Oztotl, Cahuayacan, Tepantepec, Oztotipac, Quahuatiopan, Tepetlaoztoc
Cinacamoztoc, Patlchiucan, Tetzcutzingo, Techachalco, Coatlichan, Tlalanoztoc,
Zempoala, Tenayuca, Oztotl, Cahuacatlan, Tepatepec, Cohuatipac, Cuaxatlauaco,
Huexotla, Oztotlitectlacoyan.
La mayoría de estos lugares se hallan en los actuales Estados de Méx ico y
de Hidalgo. Ahora vamos a cotejar los lugares de los que tenemos referencias de
carácter arqueológico, en otras palabras, sitios que contienen en especial la cerá-
mica del tipo Azteca II, que se ha atribuido a los chichimecas, cuyo centro prin-
cipal de distribución, o al menos el lugar mejor conocido, es Tenayuca, que fue
además la capital del imperio chichimeca.
Muy semejantes referencias arqueológicas poseemos acerca de los chichimecas,
por lo que utilizaremos las mismas obras de consulta que traen también pormeno-
rizados datos de este complejo cultural.
En primer lugar Tolstoy señala numerosos sitios por él explorados en donde
encontró cerámica Azteca II. Menciona las siguientes localidades que aparecen en
su mapa citado (fig. 4): 13, 17, 22, 28, 30, 35, 39, 41, 45, 46, 50, 52, 53, 54,
57, 58, 61, 62, 63, 66, 67, 68, 69, 74, 82, 83, 84, 85, 86, 87, 88, 89, 90, 92,
103, 104, 107, 108, 110, 111. Desde luego está Tula, km. 21 de la carretera
México-Texcoco, a corta distancia de Chimalhuacán; a l km. al este de Costitlán;
en San Vicente Chicoloapan; en Huexotla; en Los Melones y San Diego, dentro
de la ciudad actual de Texcoco; en Talantongo, situado al norte de la carretera
LA 1\RQUEULOG .Í/\ Y LA HlSTORIA l,N EL NORTE DEL VALLE DE MÉXICO 61

Tepcxpan-Tcxcoco; en El GaviLín, distrito de Texcoco, lo mismo que en el smo


La Blanca; entre Chiconcoac y Tezoyuca, también sobre la carretera Texcoco-Te-
pexpan; en un pcquciío montículo al norte de Tezoyuca; Cerro Santa Isabel, cer-
y
cano a Zacatenco; al pie del cerro Chiquihuite sobre la carretera a Cuautepec
al sur de El Arbolillo; a l 00 m. al noroeste de la carretera de Laredo cerca de
y
la base del Cerro Esmeralda y al noroeste de San Juanico; muy abundante
extenso material en El Risco, lugar que fue explorado detenidamente por Mayer-
Oakes; en la falda norte del Cerro Santa Isabel y poniente de San Juanico; en
un sitio a 800 m. al noroeste de la localidad anterior y en el lado sur del camino
a Ticomán; al noroeste de San Juaníco y en el extremo sur del Cerro Petlaca-
lcs; a 50 al suroeste del Cerro Risco sobre la carretera a Laredo; a 300 m. al
este de la carretera a Larcdo y 700 m. de Tulpetlac; en la bifurcación del camino
Santa Clara que va a 1.aredo y la Ciudad de México; en la parte posterior de la
Fábrica Kclvinaror, a 600 m. de Tulpetlac; al sureste de San Cristóbal Ecatepec
y 800 m. de distancia de la carretera de Laredo; a 400 m. del Canal de Castera
situado a 1 km. al norte de San Cristóbal Ecatepec; en un sitio al lado sur del
camino de San Cristóbal Ecatepec a Coacalco y a 350 m. antes de entrar a Gua-
dalupe Victoria; en una pequeña pirámide sobre la que reposa la iglesia de Coa-
calco; a 2 km. al oeste de Cuautitlán al entrar a Cuamatla; a 600 m. al este del
Canal de Castera y en otros sitios cercanos; en una pequeña eminencia al norte
de Tultepec; en la parte sur de Zumpango y junto a una iglesia; en San José,
barrio poniente de San Juan Citlaltepec a 30 m. del camino a Huehuetoca y al
a
este del camino a Teoloyucan; en terrenos del camino Huehuetoca-Teoloyucan;
1 km. al este de Chiconautla; a 200 m. al sur de Ozumbilla sobre el lado oeste
de la carretera a Laredo; también Tolstoy encontró cerámica de este tipo en San
Francisco Mazapan.
Las otras obras ya indicadas nos traen datos muy semejantes a los sitios de
ocupación tolteca. Desde luego en Sama Lucía, en Azcapotzalco, Florencia Mii.ller
encuentra Azteca II. En pequeñísima cantidad y en forma intrusiva, O'Neill en-
contró Azteca II en Chalco; igualmente Carmen Cook de 1.eonard halló Azteca II
en la pirámide de El Tesoro cercana a Tepe ji del Río. Lo mismo que Florencia
Müller encontró Azteca II en el horizonte Zazacuala, en Tulancingo. Por su parte
Mayer-Oakes descubre este tipo en El Risco, como ya fue indicado por Tolstoy,
pero sin lugar a eluda hasta hoy el sitio clásico, el más abundante y de mayor
significación es Tena yuca, que fu:: explorado detenidamente.
Acerca de la ocupación acolhua, tenemos también algunas referencias. Tols-
toy cita los siguientes lugares donde encontró cerámica representativa de la cultura
acolhua-azteca, o sea cerámica tipos III y IV que en su mapa (fig. 4) aparecen
bajo los números: 15, 16, 32, 40, 43, 47, 51, 55, 56, 60, 65, 61, 72, 73, 76,
94, 100, 105. En comparación con los sitios de las culturas anteriores, son me-
nores, pero más adelante veremos que son muy numerosos los lugares citados por
Barlow en épocas de la expansión azteca, que es preciso hacer un reconocimiento
para señalar la presencia de la cerámica Azteca III-IV, como producto esencial
de los tenochca-tlatelolca. Puede decirse que la porción norte del Valle fue ocu-
62 ANALES DEL INSTITUTO NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA E HISTORIA

pada en su totalidad por esos pueblos y que así se hallaba al momento de la


conguista.
Los lugares citados por Tolstoy comprenden: un sitio en las cercanías de
Otumba, entre el Puente del Soldado y esa población, al sur de la estación del
ferrocarril; a 1 km. al este de la localidad anterior y cercana a la vía dd ferro-
carril; a 1.6 km. al este de la carretera Texcoco-Los Reyes y sobre el camino que
va a Santiago Cautlalpan; a la entrada del poblado de Coatlinchan y cercana a
la carretera Los Reyes-Texcoco; a l km. al este de Chapingo; cerca de este úl-
timo sitio, la ciudad de Texcoco y el río del mismo nombre; al sur del camino
Texcoco-Calpulalpan por San Andrés y al sur de la vía del ferrocarril; a 6 km.
al este de Texcoco en el camino de San Nicolás (Tetzcutzingo) a San Miguel
Tlaixpan; a l km. al noroeste de San Nicolás en e1 camino del Molino de las
Flores; en el lado sur de una colina situada al noroeste de San Agustín y a 4 km.
de la Hacienda de Cadena cercana a Maquixco, Teotihuacán; en El Risco, ya
explorado por Mayer-Oakes; a 250 m. al este de la carretera de Laredo y en
la base del acueducto de Guadal upe; a 100 m. adelante del sitio anterior; tlatel al
este de la carretera de Laredo y 100 m. al norte del Cerro Guerrero; al pie del
cerro en donde se halla situado el poblado de Santa María Tequesquitengo; sitio
al norte de Jaltenco y 1.3 km. al sur del puente de Zumpango, y oeste del ca-
mino Jaltenco-Zumpango.
Como se observará, muchas de estas localidades se hallan dentro del distrito
de Texcoco, lo que correspondería a una ocupación acolhua y las restantes a sitios
propiamente aztecas o mexica, pero como hemos dicho, esta ocupación debió ser
mucho más extensa.
En efecto, Barlow, hemos visto, presenta numerosos sitios de ocupación de
esa última cultura prehispánica como podemos notar en el mapa de la figura 3,
en el que aparecen las regiones números 7, 8, 9, 10, l2, 13, 19, 20, 21, y las
37 y 38. Estas últimas corresponden a lo que el mismo Barlow denomina el centro
del Imperio, en especial la 37 que corresponde a Tlatelolco y Tcnochtitlán. En
la actualidad es imposible poder verificar la existencia de vestigios de esa cultura
debido a que se hallan dentro de los límites de la actual Ciudad de México y,
por lo tanto, están totalmente cubiertos por los edificios y calles modernas, pero
se ha comprobado Ia presencia de material azteca-mexica en forma abundante en
los sitios que correspondían al Templo Mayor de Tenochtitlán (Av. Argentina y
Guatemala) y prácticamente en lo gue hoy es el primer cuadro de la Ciudad de
México. Igualmente en Tlatelolco, donde actualmente se llevan al cabo sistemá-
ticas exploraciones, se ha encontrado todo un sistema de edificios que correspon-
den a los principales templos tlatelolcas . Fuera de esos límites, más allá de los
linderos de la Ciudad, se han encontrado varios sitios que contienen cerámica y
otros restos de la cultura mexica-tlatelolca.
En efecto, en la obra citada de Tolstoy, se señalan los sitios 15, 16, 3 2, 40,
42, 43, 47, 51, 55, 56, 60, 62, 63, 71, 72, 73, 75, 76, 94, 100, 105. Estas loca-
lidades son las de una milpa al sur de Otumba, entre el Punto del Sol y la es-
tación del ferrocarril; otra localidad situada un kilómetro al este de la anterior;
localidad situada 1 km. al este de la carretera Los Reyes-Texcoco sobre el camino
L,\ í\RQUEOLOGÍ,\ Y l./, HlSTORlA EN EL NORTE DEL VALLE DE MÍiXJCO 63

a Santiago Cautlalpan y a media distancia entre El Colorado y Tepatitlán; a corta


distancia de Coatlinclrnn al entrar al poblado, sobre el camino que viene de la
carretera los Rcyes-Texcoco; a 1 km. al este de Chapingo; sitio situado entre
la carretera de Texcoco y el Río Texcoco y sobre el camino a San Sebastián; en
una milpa al pie de la llamada pirúmide de San Rafael, en la intersección del
camino que viene de Tcnayuca y la carretera a Tlanepantla, a corta distancia de
las vías del ferrocarril; al sur del camino de Texcoco a Calpulalpan, a corta dis-
tancia de San Andrés, al lado poniente del ferrocarril; en un sitio a 6 km. al este
de Tcxcoco, al suroeste del puente del camino que va de San Nicolás (Tetxcutzingo)
a San Miguel Tlaixpan; l km. al noroeste de San Nicolás en el camino al Mo-
lino de las Flores, cercano a Texcoco; en el lado sur del cerro de San Agustín, a
1 km. al norte de la hacienda Cadena sobre la carretera Tepexpan-Teotihuacán;
en el sitio El Risco a corta distancia de Xalostoc; sitio a 250 m. al este de la
carretera de Laredo y al pie del acueducto de Guadalupe; hay otro tlatel a 100
m. adelante del sitio anterior; montículo cortado en parte por un canal al este
de la carretera de Laredo y a 100 m. al norte del Cerro Gordo; en El Risco
hay varios montículos a 50 m. al oeste de la carretera de Laredo y a un kiló-
metro al suroeste; al pie de la elevación sobre la que se halla situado el pue-
blo de Santa María Tequesquitengo, sobre el camino que va a La Aurora; sitio
al norte de Jaltenco, cerca del puente sobre la carretera Jaltenco-Zumpango; fi-
nalmente, la última localidad registrada por Tolstoy es un montículo muy erosio-
nado a 4 km. al noroeste de Huehuetoca, en las faldas del Cerro Sincoc.
Por su parte, los autores antes citados en relación a las culturas correspon-
dientes a chichimecas y acolhuas son, primeramente, la mencionada Florencia
Müller quien encuentra indicaciones del Azteca IV, lo mismo que en Chalco
O'Neill señala el Azteca IV como intrusivo; Piñá Cháo igualmente encuentra
en el distrito de Texcoco muestras de cerámica azteca; la llamada policroma y
azteca III, como huella de la cultura azteca. En Tepeji del Río, Carmen Cook
de Leonard halló cerámica Azteca II y IV según se desprende de su informe.
En cuanto a los mexica podemos decir que antes de su establecimiento en
Tenochtitlán, cuando adquirieron su avanzada cultura, eran trashumantes y no ha-
bían desarrollado su peculiar civilización. Por lo tanto, no es de esperarse encon-
trar cerámica típica azteca en su primer recorrido, pero ocurre todo lo contrario
cuando emprenden sus conquistas y dominan a diversos pueblos a los que impu-
sieron sus costumbres. En tal virtud, hemos de encontrar cerámica del tipo Azte-
ca III y IV en los sitios citados por Barlow. En atención a los numerosísimos lu-
gares mencionados por ese autor, no nos referiremos a cada uno en particular,
sino a la comarca en general, aunque cabe advertir que estos son apenas una parte
de los muchísimos otros de ocupación mexica, ya que al momento de la conquista
se habían establecido en todo el Centro de México en donde al explorarse dete-
nidamente se encontrarán huellas muy patentes, pero no sólo eso, sino que domi-
naron vascas regiones más allá de las actuales fronteras del México moderno, y
con mayor razón su ocupación fue casi total en los valles centrales. Por ello es
que casi todos los sitios de ocupación prehispánica reconocidos en esa área contienen
cerámica típica Azteca III-IV, además de otras variedades del policromo.
1

64 ANALES DEL JNSTITUTO NACIONAL DE ANTHOPOLOGÍ!\ L l lISTOIUr\

De acuerdo con las crónicas hemos pre sentado los lugares precisos de ocupa-
c10n de pueblos toltecas, chichimecas, acolhuas y mexica, algunos de ellos los to-
caron de paso en su emigración, en otros tuvieron asiento más estable y en los
demás se establecieron en forma permanente. Al mismo tiempo hemos señalado
los sitios arqueológicos que contienen ccrúmica que se ha atribuido a cada uno
de esos grupos históricos. Ante la imposibilidad, como hemos dicho , de hacer coin-
cidir exactamente cada sitio mencionado por las crónicas con el lugar en donde
tenemos restos arqueológicos, en vista ele no contar por ahora con los elementos
necesarios para hacer excavaciones, llegamos a la conclusión de que todas esas
localidades corresponden a la región general ocupad a por esos pueblos histcíricos
y en donde tuvieron también desarrollo esas culturas prehispánicas.
La conclusión inmediata, o mejor dicho, la rccomendacic'm que se desprende
de esta investigación, es la de emprend er una serie de exploraciones tomando como
base los datos históricos. En otras palabras, como comprobación definitiva conven-
dría hacer exploraciones por medio de pozos estratigráficos en lugares que citan
las fuentes, siguiendo el derrotero de las migraciones. En teoría es de esperarse
que se encontrará cerámica de todos los períodos post-clásicos en debida super-
posición.

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