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EDUAHOO NOGUERA
ZNTRODUCCION
* Esta investigación es parte de una más amplia que nos encomendó el Institt1to de
Historia de la Universidad Nacional Autónoma de México.
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40 ANALES DEL INSTITUTO NACIONAL DF AN TROPOLO< ; ÍA F H ISTOl{ l1\.
practicado reconocimientos superficiales, pero en pequeña escala, por otros inv es-
tigadores en épocas anteriores.
Mayer-O akes explora en El Risco, y Tolstoy empr end e un det enido re conoci -
miento por vari as semanas; de cada sitio examinado recoge cerámica superficial
que es cuidadosamente analizada a fin de identificar la cultura a la que pe rtenece.
Todo este mat erial superficial corresponde a las más tard ías culmr as, aunque es
posible que al hacerse exploraciones se encuentren culturas m ás an tiguas en lo s
niveles bajos. Las de la superficie corresponden a las culturas del complejo tol-
teca, chichimeca y azt eca, o sea, pueblos de los que tenemos ref eren cías y docu-
mentos históricos .
Los sitios arqueológicos mús importantes de los qtte tenemos estas referen-
cias de carácter arqueológico y de mayor significado, son los de Ticomán, Zaca-
tcnco, El Arbolilio, El füsco, Tenayuca, Teotihuacán, Tula, las numerosas lo-
rnlídades del distrito de Texcoco, Chalco, Xico, Azcapotzalco, Tlatilco, etc.
En esta misma área se registraron los más importantes acontecimientos his-
róricos y mov imiencos de pueblos desde la migración tolteca hasta la de acolhuas
y aztecas. Además, allí ocurrieron sucesos muy trascendentales y hay lugares de
gran significado histórico, algunos constituyendo centros importantes, como Xal-
tocan entre otros, y naturalmente algunos <le aún mayor significado como Azca-
porzalco, Tacuba, Tcxcoco, etc.
Cada uno de esos sitios tiene algún valor histórico, unos mús importantes
que otros. Se emprenderá su estudio de conformidad con los documentos históri-
cos y se tratará de identificar todos ellos con los poblados accuales. De muchos
no se conoce su antiguo nombre, por lo tanto, no es posible averiguar si es el
citado en las fuentes. Se seguirá un orden cronológico, o sea, según que perte-
nezca al horizonte tolteca, chichimeca o azteca, independientemente <le las re.la-
ciones que históricamente tengan unos con otros.
MIGRACIONES
MIGRACION TOLTECA
Empezando con el horizonte tolteca, tenemos a las fuentes que nos hablan
de las migraciones toltecas iniciadas por Topiltzin.
42 ANALES DEL INSTITUTO NACIONAL l>L ¡\NTHUh)i.OCÍJ\ E Hi .,TORIA
Los fundadores dc:l imperio to!tc.:ca venían dd noroc:~Lc, habl.than nab uatl,
se habían mezclado con los otomíes y pamcs que mús tarde se conv irtic.:ron en
los toltecas-chichimecas. La primera noticia que se tiene <le su m igrnción refiere
que fueron desterrados de su patria Huehuetlapalan, del reino de Tollan, de don-
de tomaron su nombre, vagaron por 104 años hasta llegar a Tollat zingo (Tulan-
cingo) y de allí pasaron a Tollan (Tula) .
La anterior relación la <la Clavijero/ autor de segunda mano, pero siempre
bien informado. lxtlilxoch itl '1 rc.:fiere que los toltecas fueron los segundos habi-
tantes después de los gigantes y llegaron al centro <le Máico tras larga peregri-
nación. Salieron de Huehuetlapalan, que algunos identifican como situada en
California, pasan por varios lugares como TlapalLtconco, H ueyxallan, Xahxco,
Chimalhuacán Ateneo, Tochpan, Quiahuixtlan An ahuac. Estas eran tierras de la
costa y lugares del mar. Siguen a Tutzapan, Tcpetla, Mazatepec, Xiuhcohuac, Izta-
chuexuca, Tulantzinco, y Tula, sitios ya dentro del centro de México.
4
Muy semejante derrotero señala Veytia al referirse a la migración tolteca.
Salieron de Huehuetlapalan guiados por Hueman y llegan a Tlapallan, que des-
pués llamaron Tlapallanconco ( pequeña Tlapallan), siguen a H ueyxalan y I uego
fundan Xalisco en las riberas del mar. Siguen a la costa y fundan Chimalhuacán
Ateneo, luego Tuxpan , a continuación Zacatlán, Mazatepec, Ziuh cohuatl, ltzta-
chuexuca, Tolantzingo, y finalmente, Tollan.
No todas las fuentes están de acuerdo sobre el sitio en donde fundaron su
capital, pero las más acreditadas señalan que primeramente fue Culhuacán, luego
pasaron a Tulancingo y finalmente. a Tula. Llegaron en un estado semi-civilizado,
pero pronto adquirieron una cultura desarrollada que reciben, según algunos au-
tores, de los olmecas que se hallaban establecidos en el Estado de Morelos.
MIGRACION CHICHIMECA
capitanes y a su hijo
del dominio chichimeca . Segú n ésta, Xolotl ordena a sus
y reconoce como sus
Nopaltzin hacer un reconocimiento desde el cerro Xolotl
Patl ahiucan, Tez-
dominios a Cohuatipac, Tepetlao ztoc, Cerro Cuauhyacac, Cerro
s fue barrio de Texcoc o, Oztotlitíc,
cutzingo, Sierra de Tlaloc , Oztotipac que despué
llamó Coahu atlicha n, hasta
Huexotla, Tlalanoztoc, Tlachachalco gue más tarde se
altas sus guerre ros
Teotihuacán y Tenayu ca-Oztopolco. Desde las montañas más
al Cerro de Xocoti -
lanzaron a los cuatro puntos cardinales flechas que abarcaron
de Toluca), Malina lco,
tlán ( Edo. de México), montaña Chinanhtecatl (Nevado
(Atlixc ohuaca n), Temaloyuc an, Puebla;
Izucar de M atamoros (Puebla), Atlixco
n, Huahuchinan-
montaña Poyauhtecatl ( Pico de Orizaba), Xiuhtecutitlan, Zacatlá
iko, Hgo., Cahoa can, Edo. de
go, Tutotepec, Hgo., Cuacuauhcan, . Hgo., Atoton
alli o pertene ncia de los
México y Yocotl. A este límite se llamó la Chichimecad
Se:cRETARIA DE EoucA<?ION.
0 f:PTU DE MONUMENTOS PAoM-
• 1951.
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FIG. 1.- Mapa del Estado de Hidalgo. Rut a probable de la inmigración chichim eca ( según
Palado s).
LA ARQUEOLOGÍA Y LA HISTORIA EN EL NORTE DEL VALLE DE MÉXICO 45
s, Puebla, parte
chichimecas y abarcaba porciones de los Estados de México, Morelo
a y la Cuenca de México.
de Vcracruz y de Hidalgo, íntegro el Estado de Tlaxcal
migraci ones tenían
Al mismo tiempo que ocurrían estos movimientos nuevas
s. Este grupo se
lugar, como las de los "regresados" según los llaman los cronista
artes como orfe-
dirigió a la Mixteca en donde adquirió conocimientos de varias
de verdade ra arquitec tura y otros adelantos, y
brería, cerúmica policroma, el uso
años después de haberse fundado
fueron los que mús tarde, hacia 1327, pocos
ntes extranje ros, los que pro-
Tcxcoco, llegaron a esa ciudad en calidad de inmigra
s radicale s, ya que
cedentes de la Mixteca y del sur de Puebla provocaron cambio
en verdade ras
fabricaban cerámica policroma, practicaban la agricultura, vivían
cimient os del
casas y tenían escritura. Fueron estas gentes las que pusieron los
tarde.
Texcoco que descollara en forma preponderante algunos años más
MIGRACION ACOLHUA
a, otomí
Por esta migraoon se entienden los movimientos de pueblos tepanec
México hacia el siglo xm.í Los primero s pro-
y acolhua que llegaron al Valle de
n, zona de los mazahu as, tam-
cedían del Valle de Toluca, los otomíes, de Xaltoca
al traslado de la capital del
bién en el actual Estado de México. Los acolhuas,
ente. de la región de
imperio chichimeca a Texcoco, llegaron procedentes directam
o, donde ocupan
Xilotepec y Tula, entonces se establecen en el distrito de Texcoc
la, Tlantep echpa, Tepetla oztoc , Chiault epec, en don-
Coatlinchan, Xaltocan, Huexot
de encontramos restos de su cultura.
MIGRACION MEXICA
los que
Los últimos en llegar al centro de México fueron los mexica, sobre
ón, los lugares por donde pasa-
tenemos profusión de datos acerca de su migraci
imperio que logr aron formar.
ron, dónde se establecieron y la extensión del enorme
, según Du-
En primer lugar tenemos la presencia de los chalcas que salieron
y fueron a vivir
rán,8 con los aztecas de las siete cuevas, llegaron a Tlalmanalco
y San Martín.
a Amecameca, Tcnango, Quaxuclipas, Ayotzingo; Chalco Ateneo
De acuerdo con el mismo Durán los aztecas salieron de las siete cuevas y
Xaltocan, Ecate-
pasaron a Tula, luego a Atlitlatacpan, Tequisquiac, Tzompanco,
pec, Tulpetlac, Chapultepec y Tenochtitlan.
ción azteca,
Sin embargo, es Pomar quien da mayores detalles de la migra
1)
n p ara establecerse
citando dos sitios por donde pasaron. Los h ace salir de Culiacá
árboles que
entre dos sierras y luego llegaron a un lugar donde había muchos
ll ano enfrente
llaman Quausticaca, a continuación a Chicomustoque . Pasan a un
Ocozaza. De allí
de Pánuco que llamaron Cuautlicamac. Continuan a Matlauc ala,
a Tula llamado Coatab ogme. Siguen a Chima-
partieron a un sitio antes de llegar
coque, Ensicox, Tlemaco que estú junto a Tula, hoy Atlitaquia, Atotoniltengo, Te-
cuzquiac, Apazco, Zumpango, Tlilac, Clautitlan, Ecatebeque, Nepopualco, Cuauri-
rlan, Visachitlan, cerro Teubulco, luego a Tenayuca, cerro Texaquilla , Chapu ltepec,
Tlachetongo, Aguakomas ( cerca del tianguis dt: San Lázaro), Uchilobusco, luego
pasaron a Vetatlún, Ixocan, Tcuculuacán, cerro Tepetocan, Ciavichilar, Culuacán,
Quexumale, Capuko, Tacuxcako, Zacaquipa, Chapultepequc, Tenoch titlún ( figu-
ra 2).
Por su parte, Orozco y Berra también traza el derrotero de los aztecas. De
Tula pasan a Atlicaloquian, luego a Tlamaco, Atotonilco, Apazco, Huixtepec, Xal-
tocan, Acalhuacan, Tulpetlac, Coatitlan, Chalco, Huixachititlán, Tccpayocan, Pan-
titlan, Amalinalpan, Colnahuac, Popotla.
Después de su establecimiento definitivo en Tenochtitlan, los mcxirn fueron
extendiendo su dominio por todo Mesoarn érica, <le tal manera que estuvieron a
punto de unificarse con todos los pueblos de ese inmenso territorio y quizás, de
no haber sobreve.nido la conquista, se hubieran constituído en nación.
Contamos con muy buenas referencias acerca de las regiones que cayeron
bajo el dominio de los mexica en territorio ele Mesoamérica. La información más
detallada nos la da Barlow, 10 pero sólo señalaremos aquellos inmediatos a la zona
que estamos investigando y a fin de comprobar si en esos precisos lugares tene-
mos huellas arqueológicas de los mexicas, es decir, trataremos de averiguar si en
esos sitios hay los tipos de cerámica que se han atribuído a los aztecas.
En la referida obra, Barlow cita los lugares principales de ocupación del im-
perio azteca, nombre que él considera erróneo y propone substituirlo por el de
Culhua-Me.xica. La extensión geográfica del llamado imperio comprende todas
las provincias y lugares sujetos a los mexicas en 1519. En el mapa que presenta
ese autor, basado en el Códice Mendocino , muestra la extensión de todo el im-
perio, pero solamente para las finalidades de esta investigación aparece el centro
del imperio, los lugares principales de los valles centrales en donde estuvo el
corazón del imperio culhua-mexica ( fig. 3 ).
Empezaremos por la región señalada con el número 7 que corresponde al
antiguo dominio tepaneca y encierra los lugares siguientes, de los que algunos
conservan su antigua denominación, según lo regi stra el citado códice, pero otros,
o ya no existen, o su nombre ha sido transformado al español, o está completa-
mente cambiado_ En esa forma se indican las division es que señala Barlow y se
establece su concordancia con lug ares qu e aparecen en los mapas modernos_
..... I
'
XOLOC. .. , ,-.
-.. @)coATEP
e ACOLMAN
• TEXC.OCO
•
TLACOPAN
e
e HUEXOTLA
CUATLICHAN
' ".......
CHAPULTEPEC
COYOACAN
VALLE DE MEXICO
FIG. 2.-Peregrinación Mexica. I, II, III, IV, V, VI, VII, VIII: Fuegos Nu evos (según Ji-
ménez Moreno).
48 ANALES DEL INSTITUTO NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA E HISTORli\
8
l. Xocotitlan Jocotitlán
2. Xiquipilco Xiquipilco
10
l. Tepoxaco Tepoxaco
2. Quauhtitlan Cuautitlán
3. Tepo tzotlan T epotzotlán
4. Tehuiloyoca Tcoloyucan
5. Huehuetoca Huehuetoca
6. Cuezcomahuaca
7. Xilo¡;ingo Xilotzingo
11
l. Titlmilpa Timilpan
2. Xilorepec Jilotepec
3. Tzayanalquilpan Soyaniquil pan
4 . Tula Tula
5. Michmaloyan Michimaloyan
6. Tep ctitlan Tcpct itlán
7 Acaxochitla
8. Nopala Nopa la
9. Atlan
10. Huclchiapan Huichapan
11. Teco¡;auhtla Tecozautla
12. Zimapan Zimapán
12
1. Axocopan
2. Temohua ya
3. Tetepanco Tetepango
4. Tlaahuilipa Tlahuelilpa
5. Ateneo
50 ANALES DEL INSTITUTO NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA E HISTORIA
6. Tezontcpec
7. Mizquiyahuala Mixquiahuala
8. Tecpatcpec Tecpactcpec
9. Tczcatepec
1O. Yzmiquilpa lxmiquilpan
Provincia de Atotonilco 19
El Grande l. Atotonilco Atotonilco El Grande
2. Quachque~aloya
3. Acaxochitla Acaxochitlán
4. Tulani;:ingo Tulancingo
5. Hueyapan Hueyapan
20
l. Pachuca Pachuca
2. Epar;oyuca Epazoyuca
3. Tlaquilpa Tlaquilpan
4. Tezontepec Tezontepec
5. Cenpoalan Zempoala
6. Tctlyztaca
7. Tepepulco Tepcapulco
8. Tuc;:ayuca Tizayuca
9. Huii;:ilan Huitzilac
Provincia de Acolhuacan 10. Temazcalapa Temaxcala pan
11. Tcacalco Teacalco
12. Tonan ytia Tonanitla
13. Tcotihuacan Teotihuacán
14. Matixco Maquixco
15. Ecatcpec Ecatepec
16. Tepechpa Tepexpan
17. Tec;:oyuca Tezoyuca
18. T epetlaoztoc Tepetlaoxtoc
20. ( Número omitido)
21. Chimalcuacantoyac
22. Chicualoapan
23. Acolhuaca Acolhuacán
24. Otompan Otumba
LA J\RQlJEOLOGÍA Y LA HISTORIA EN EL NORTE DEL VALLE DE MÉXICO 51
37
l. Ci tlal tcpec Citlaltepec
2. Tzonpanco Zump ango
3. Xaltocan Xaltocan
4. Puputlan Popotlan
5. Yztacalco Iztacalco
6. Chalco Ateneo Chalco
CORRELACIONES
yuca y otros lugares del Valle, que consideraremos m:ts adelante, sería pr oducto
de los chichimecas y acolhuas; los grupos Ill y IV pertenecen a los m ás recie ntes
pueblos acolhuas, tlatelolcas , mexicas. De acuerdo con ello, cada tipo de cerámica
corresponde a determinado grupo cultural y a distintos períod os dentro del ho-
rizonte histórico.
Siguiendo la ruta de las migraciones y teni endo en cuenta los sitios tocados
por distintos pueblos en su recorrido, y de conformidad con la clasificaci c'in y asig-
nación de los tipos de cerámica, es de esperarse que determinado tipo de ella se
encuentre en los lugares citados . De conformidad con esa suposición, en los sirios
ocupa<los por pueblos toltecas encontramos cerámica Coyotl ateko, Mazapan y Az-
teca I. En los lugares habitados por chichimecas, Azteca 11; y en los de filiaci ón
acolhua, tlatelolca o tenochca, Azteca II I y 1V.
La relación que hemos pres~~tado en páginas precedentes incluye la infor-
mación que nos proporcionan diversas fuentes. Unas son más detalladas que otras,
en unas los nombres de los sitios corresponden a la denominación antigua y son
localidades que, o ya no existen, o bien llevan nombre distinto. De cualquier m a-
nera, en la imposibilidad de indicar y establecer la correlación entre cada uno de
los sitios previstos, se hará esto cuando se tenga la referen cia histórica y el dato
arqueológico de un determinado lugar. En caso de no contar con la coincidencia
de los dos daros bastará señalar el lugar aproximado de la región bajo estudio,
ya que posiblemente el sitio donde actualmente hay vestigios arqueológicos fue
ocupado en épocas prehispánicas por pueblos afines que corresponden a otros de
1
los que tenemos toda clase de datos. ~
Por otra parte, en las listas de los derroteros de las migraciones necesaria-
mente hay rc¡)(:tición de muchos <le los lugares, por lo que a continuación solamente
señalaremos en conjunto los sitios que citan los diversos cronistas.
Esta correlación, basada en datos tomados de las crónicas, se hará sólo en lo
concerniente al horizonte histórico. En cuanto a la del horizonte anterior trat a-
remos de buscar alguna explicación en el preclásico y el clásico. Nuestra correla-
ción consistirá en identificar los materiales arqueológicos que se encuentran con
los pueblos que los produjeron. Tratándose de los más recientes los podremos
identificar basándonos en los documentos escritos, pero se tratará de correlacionar
los materiales que corresponden a horizontes anteriores con los posibles pueblos
que los produjeron.
En varios sitios de la porción norte del Valle de México hemos visto que
hay algunos correspondientes al horizonte preclásico: Zacatenco, Ticom án, El
Arbolillo, entre los más importantes y mejor estudiados. Dijimos que se trata
de una cultura de bastante desarrollo, pero los autores de esa cultura se extin-
guieron, o si no es de admitirse que hubieren desaparecido por completo, siguie-
ron evolucionando y generación tras generación fueron creando nuevos elementos
culturales para prod1,1cir en su evolución la cultura clásica y después las m ás re-
cientes.
Ahora bien, ¿con qué pueblos o con qué grupos lingüísticos se pueden re-
lacionar los autores de la cultura preclásica? Según Gamio, los otomíes eran los
arcaicos o preclásicos. Su argumento tiene como base el hecho de que compara-
dos los motivos decorativos de la industria otomí con la cerámica preclásica, son
iguales o en todo caso muy semejantes. Además, según ese mismo autor, dicho
~rupo lingüístico parece haber sido el que ocupó el Valle de México desde el
mús remoto pasado y fue Jesalojado por migraciones posteriores hasta quedar con-
finado a territorio inhóspito, habiendo permanecido estancado en su evolución
cultural. Por otra parte, el idioma otomí también presenta ciertos rasgos que in-
di can una gran antigüedad .
Este problema ya ha sido discutido, aunque no con la debida extensión. Men-
di zabal, en su estudio, i: i lo refuta en forma terminante .
Desde luego, el tipo físico de los pueblos preclás icos no se conoce suficiente-
mente. Es cierto que hay abundante material descubierto por Vaillant en Zaca-
tenco y Ticomán, pero su análisis aún permanece inédito. La única investigación
<le que disponernos, gracias a la gentileza del Dr . Genovés, es su estudio preparado
para el Handbook of Middle American lndians, obra que aún no se da a la pu-
blicidad. Sin embargo, son muy pequeños los datos de que se dispone al respecto
para llegar a una conclusión firme. De cualquier manera, esta es una investiga-
ción que le correspondería a un antropólogo físico, por lo que invadimos esos
terrenos únicamente a título de comparación y presentamos algunas de las prin-
cipales medidas craneanas, según el mismo Genovés y Comas, para el hombre
vivo.H
Esta comparación, a nuestro modo de ver, no difieie sensiblemente entre sí.
Estas medidas se basan en el estudio del citado Genovés sobre material de Tlatil-
co, sitio preclásico.
INDICE CEF ALICO
Tlatilco
H. 77 . 88
M. 80.92
ESTATURA
Tl atilco
H. 163.69
M . 152 .3 0
INDICE CEFALICO
Otomíes
78 .10 Hrdlicka
77. 10 Starr
A ztecas
79 . 10 Hrdlicka
78 .90 Starr
80.0li Silíceo Pauer
Otomies
H. 147 . 7 Starr
M. 1/¡!¡. 6
Azteca.r
H. 146. 5 Silíceo Paucr
M. 142.0
ESTATURA
Otomíes
H. 157.9 M . 145. 5 Starr
H . 159. 3 M . 147.3 Hrdli cka
Aztecas
H. 161. 9 M. 147.7 Silíceo Pau er
H. 159.0 M. 146 .2 Starr
C.UAUTEPEC.
NO PALUCAN
y No-
torio que nos ocupa, o sean, Calpulalpan, Cuautepec, Jilotepec, Panotla
palucan.
Sería una feliz coincidencia que todos los sitios mencionados por los cronistas
iones, en
hubieran sido registrados por los investigadores modernos en sus explorac
Tolstoy. En la lista <le este último tenemos varios
especial el reconocimiento de
tolteca que correspo nden al territorio
sirios conteniendo cerúmica del complejo
las cróni-
que señalan los cronistas. En algunos casos cada sitio mencionado por
iones moderna s, el que se distingue
cas corresponde al señalado por las explorac
por tener cerámica Je ese período y, por Jo tanto, es de la época tolteca.
án,
En conjunto, los sirios mencionados por ]as crónicas son los de Culhuac
Cuautep ec, Jilotepcc , Panotla y Nopaluc an. Estos
Tulancingo, Tula, Calpulalpan,
muchos
se hallan en lugares localizados en la porción norte del Valle de México,
s levantad os en los últimos años y que
de elJos aparecen en los mapas moderno
su vez los sitios compren didos dentro
contienen todas las poblaciones actuales. A
. Estos
del reconocimiento de Tostoy se hallan igualmente en el mismo territorio
y se hallan anotados
sitios son los que también aparecen en el mapa de Tostoy,
nden
bajo los números 35, 36, 37, 38, 44, 49, 59, 77, 78, 79, 81, 97, que correspo
Cerro Portesue lo
a las localidades de Cerro Portesuelo; Tula y sus alrededores;
tla;
en el distrito de Texcoco y otros lugares del mismo distrito; zona de Tlanepan
s de
Atlatongo sobre la carretera a Teotihuacán; Xa]ostoc situado en las cercanía
cercanías
El Risco a corta distancia de Santa Clara y Cerro Gordo; y en las
Tolstoy
de Tultepec y Zumpango. Todas estas localidades fueron reconocidas por
y se distinguen por contener cerámica del complejo tolteca.
En consecuencia, las crónicas nos hablan de migraciones y ocupación tran-
arqueoló-
sitoria o permanente en determinados sitios de esa área y los vestigios
región.
gicos acusan también ocupación de pueblos de esa cultura en la misma
hici-
Contamos, además, con otros datos de carácter arqueológico a que ya
del hallazgo de cerámica Co-
mos mención. Florencia MüJler proporciona el dato
Azteca I en Santa
yotlatelco en Santa Lucía, Ahuizotla, Santa Cecilia y San Felipe;
Coyo-
luda . Igualmente Laurette Sejourné informa de la existencia de cerámica
cantidad . A
tlatelco, Mazapa y Azteca en Ahuizotla, pero dice que en muy corta
la abun-
su vez, O'Neill en su reconocimiento en la región de Chalco-Xico señala
policrom o al oriente del poblado de Chalco, lo mismo
dancia de Azteca I y Chalco
pero no siempre en las capas bajas; en Xico
que tiestos con impresiones de textil,
Coyotlat elco. Un rasgo importan te
también O'Neill encontró abundante material
es la relación tan íntima entre el Azteca I y el policrom o Chalco.
de
En el reconocimiento hecho por Piña Chán y estudiantes en el distrito
tol-
Texcoco se encontró entre otras cerámicas, las más características del período
de textil en la región de las cuevas de
teca: Coyotlatelco, Mazapan e impresio nes
El Gavilán.
Por su parte Carmen Cook de leonard, durante sus excavaciones en el Cerro
a por
de El Tesoro, a orillas de Tepeji del Río y no muy lejos de Tula, encuentr
ocupa-
medio de pozos estratigráficos, cerámica Coyotlatelco y Mazapan, es decir,
ción tolteca, cerca de su principa l centro como fue Tula.
60 AN.\LES DEL INSTITUTO NACIONAL Dli ANTROPOLOGÍ ,\ E HISTORIA
De acuerdo con las crónicas hemos pre sentado los lugares precisos de ocupa-
c10n de pueblos toltecas, chichimecas, acolhuas y mexica, algunos de ellos los to-
caron de paso en su emigración, en otros tuvieron asiento más estable y en los
demás se establecieron en forma permanente. Al mismo tiempo hemos señalado
los sitios arqueológicos que contienen ccrúmica que se ha atribuido a cada uno
de esos grupos históricos. Ante la imposibilidad, como hemos dicho , de hacer coin-
cidir exactamente cada sitio mencionado por las crónicas con el lugar en donde
tenemos restos arqueológicos, en vista ele no contar por ahora con los elementos
necesarios para hacer excavaciones, llegamos a la conclusión de que todas esas
localidades corresponden a la región general ocupad a por esos pueblos histcíricos
y en donde tuvieron también desarrollo esas culturas prehispánicas.
La conclusión inmediata, o mejor dicho, la rccomendacic'm que se desprende
de esta investigación, es la de emprend er una serie de exploraciones tomando como
base los datos históricos. En otras palabras, como comprobación definitiva conven-
dría hacer exploraciones por medio de pozos estratigráficos en lugares que citan
las fuentes, siguiendo el derrotero de las migraciones. En teoría es de esperarse
que se encontrará cerámica de todos los períodos post-clásicos en debida super-
posición.
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