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Historia de la Revolución Argentina

La Revolución de Mayo de 1810 inició el proceso de independencia de Argentina, estableciendo la Primera Junta de gobierno. En los años siguientes hubo conflictos entre facciones centralistas y federales sobre cómo organizar el país, lo que llevó a períodos de inestabilidad. Juan Manuel de Rosas gobernó la provincia de Buenos Aires entre 1829-1832 y 1835-1852, imponiendo orden pero también una fuerte represión sobre sus opositores.

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Historia de la Revolución Argentina

La Revolución de Mayo de 1810 inició el proceso de independencia de Argentina, estableciendo la Primera Junta de gobierno. En los años siguientes hubo conflictos entre facciones centralistas y federales sobre cómo organizar el país, lo que llevó a períodos de inestabilidad. Juan Manuel de Rosas gobernó la provincia de Buenos Aires entre 1829-1832 y 1835-1852, imponiendo orden pero también una fuerte represión sobre sus opositores.

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Resumen, práctico de Historia Argentina y Latinoamericana (17-05-23)

Revolución de Mayo
En 1808 los franceses al mando de Napoleón Bonaparte invadieron España y apresaron al
rey Fernando vii. Cuando estas noticias se conocieron en el Río de la Plata comenzó a crecer
un clima de agitación: muchos criollos pensaban que era la oportunidad esperada para librarse
del dominio español y establecer un gobierno propio, otros querían abolir los privilegios de
los Nacidos en España y liberar el comercio. Los acontecimientos se agravaron en 1810. El
14 de mayo llegó a Buenos Aires la noticia de la caída de casi toda España y pocos días
después, los criollos exigieron al virrey Cisneros, la convocatoria a un cabildo abierto.
El cabildo tuvo lugar el día 22, y se impuso la postura que el virrey debía renunciar y que
el cabildo decidiría quién o quiénes lo reemplazarían. El 25 de mayo, el cabildo presionado
por batallones criollos designó la Primera Junta de gobierno, integrado en su mayoría por
criollos elegidos por la voluntad de los vecinos de Buenos Aires.
Asamblea del año XIII
La guerra con los españoles no era el único problema que enfrentaban los hombres que
dirigían la Revolución. Las diferentes opiniones acerca de cómo organizar el país generaron
diversos conflictos que demoraron la declaración de la independencia.
La Junta Grande que sucedió a la Primera Junta, resultó ineficaz para gobernar. En 1811
fue reemplazada por un triunvirato integrado por Juan José Paso, Sarratea y Chiclana.
En 1812 este primer triunvirato fue reemplazado por otro, el segundo triunvirato formado
por Juan José Paso, Rodríguez Peña y Álvarez Jonte.
En 1813, el nuevo gobierno convocó a una Asamblea General Constituyente conocida
como asamblea del año xiii, para declarar la independencia y sancionar una constitución. Las
provincias de Corrientes, Santa Fe, Entre Ríos y la Banda Oriental, lideradas por Artigas, no
participaron de esta asamblea. Estas, habían enviado a sus diputados para el establecimiento
de un gobierno confederado para que cada provincia conservara su autonomía. Estas ideas
chocaban con los intereses de los porteños que preferían un gobierno central y las provincias
queden subordinadas a él. Los asambleístas de tendencia centralista, rechazaron a los
diputados liderados por Artigas.
Debido a estas diferencias y el temor de que Fernando xii recuperara el trono, la Asamblea
aunque no logró los objetivos de independencia y sancionar una constitución, tomó un
conjunto de medidas que significaban romper los vínculos que nos unían a España: se aprobó
un himno nacional, escudo como sello de las provincias y se declaró fecha festiva el 25 de
mayo.
Para reemplazar al triunvirato, a principios de 1814 la Asamblea creó un gobierno
unipersonal, el Directorio, que era ejercido por un director supremo y estaba en condiciones
de tomar rápidas decisiones.
La independencia
Con la noticia de que los realistas habían recuperado gran parte del territorio americano, el
directorio decidió convocar a un congreso a reunirse en Tucumán. Este congreso no contaba
con Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes y la Banda Oriental, lideradas por Artigas, que se
oponían a la manera que el directorio pretendía organizar el país.
El 9 de julio de 1816 el Congreso declaró la independencia de las Provincias unidad del
Río de la Plata, cortando los vínculos con el rey Fernando xii y de otra potencia extranjera.
Crisis del año XX y autonomías provinciales
La crisis del año 20 marcó el fin del sistema revolucionario de centralización política y el
surgimiento del federalismo mediante violentas agitaciones que sacudieron a la sociedad.
El congreso, que había sancionado una constitución de tendencia centralista que otorgaba
amplios poderes al gobierno nacional, fue rechazada por las provincias que sostenían
principios federales. La resistencia fue encabezada por Francisco Ramírez, gobernador de
Entre Ríos y Estanislao López, gobernador de Santa Fe, quienes a principios de 1820
vencieron a las fuerzas porteñas en la batalla de Cepeda. Entre sus consecuencias estuvieron
la disolución del Directorio y el Congreso Nacional y el comienzo de la anarquía del año 20,
en donde surgieron las autonomías provinciales. El país quedó desde entonces integrado por
trece provincias autónomas. Las provincias, con la responsabilidad de gobernarse a sí
mismas, eran lideradas por los caudillos, quienes cumplían su rol político y capacidad de
movilizar tropas integradas por gauchos y peones.
Diferencias económicas y políticas
Buenos aires obtenía grandes beneficios del comercio con el exterior que se realizaba a
través de su puerto. Este comercio, perjudicaba a otras provincias que no tenían puerto ni
ganado suficiente como para exportar sus cueros al exterior, o que no disponían de máquinas
para fabricar productos capaces de competir con los europeos.
Por otra parte, las provincias se oponían a que Buenos Aires les impusiera sus decisiones
políticas y aspiraban a la autonomía. Con el tiempo, aquellos que luchaban para que se
respetase la autoridad de las provincias fueron llamados federales, mientras que los
partidarios a crear un gobierno nacional con amplios poderes, se los llamó unitarios.
Si bien la mayoría de los porteños eran unitarios y los jefes de las provincias federales,
también había unitarios en las provincias y federales en Buenos Aires.
Tratados
En febrero de 1820, Buenos Aires firmó el tratado del Pilar, con las provincias de Entre
Ríos y Santa Fe. El acuerdo establecía la libre navegación de los ríos Paraná y Uruguay, y
reconocía la federación como forma de gobierno del país, entre otras cosas más.
El 24 de noviembre de 1820, se firmó el tratado de Benegas, que disponía la paz y
armonía entre Buenos Aires y Santa Fe, la reunión de un congreso en Córdoba para organizar
el país, entre otras cosas más.
El 25 de enero de 1822, las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe
firmaron el tratado del cuadrilátero, que disponía la paz y unión entre las cuatro provincias y
una alianza posible ante una agresión extranjera, además de la libre navegación de los ríos
por parte de las provincias firmantes, entre otras cosas más.
Presidencia de Rivadavia
En 1824, el gobierno de Buenos Aires decidió convocar a todas las provincias un congreso
para concretar la unidad del país. Este congreso creó el cargo de presidente de la República, y
para ejercerlo, designó al unitario Bernardino Rivadavia. También declaró a la ciudad de
Buenos Aires como capital del país y en 1826, sancionó una constitución de carácter unitario.
Estas medidas provocaron descontento entre algunos porteños, como entre los federales del
interior, que las veían como una muestra más del centralismo porteño.
La situación se complicó aún más cuando se conoció el desenlace de la guerra con el
imperio del Brasil. Los términos del tratado de paz que Rivadavia acordó con el Brasil (que
aceptaban la pérdida de la Banda Oriental) provocaron la indignación general, tanto de
unitarios como de federales. Sin apoyos, Rivadavia renunció en 1827 y el país quedó sin
autoridad es nacionales.
Luego de la renuncia de Rivadavia, las provincias volvieron a hacerse cargo de su propio
gobierno. En Buenos Aires, una junta de representantes designó gobernador a Manuel
Dorrego que pertenecía al partido federal porteño. Dorrego envió una misión diplomática a
Brasil donde aceptaba la propuesta británica de que se creara un nuevo Estado en la Banda
Oriental. Varios militares unitarios que habían luchado contra Brasil, encabezados por
Lavalle, se levantaron en armas contra el gobernador y lo destituyeron. Lavalle se hizo
designar en el cargo y ordenó fusilar a Dorrego. Pero Lavalle no pudo mantenerse en el
cargo: Juan Manuel de Rosas, jefe de las milicias de la campaña bonaerense, atacó a Lavalle
y lo derrotó en abril de 1829.
El primer gobierno de Rosas
Juan Manuel de Rosas era uno de los estancieros más importantes de la provincia de
Buenos Aires. Contaba con el apoyo de todos los sectores sociales que veían en él la
personalidad capaz de restablecer el orden y la paz.
Cuando asumió el gobierno en 1829, la legislatura de Buenos Aires le otorgó facultades
extraordinarias. Esto significaba que el gobernador podía dictar las leyes que considerara
necesarias sin el acuerdo del Poder Legislativo provincial.
Contando con ese instrumento, Rosas impuso el orden y disciplina en la provincia.
Restaurando el orden en su territorio, Rosas se dedicó a sofocar a las fuerzas unitarias que en
ese momento dominaban buena parte del interior. Para lograrlo, en 1831 firmó el Pacto
Federal con los gobernadores de Corrientes, Santa Fe y Entre Ríos. Este acuerdo selló la
formación de la Liga del Litoral, que poco tiempo después, venció a la Liga Unitaria que
encabezaba el general José María Paz. Vencidos los unitarios, los federales retomaron el
control de todas las provincias.
En 1832, al concluir el mandato de Rosas, la Legislatura de Buenos Aires decidió no
renovarle las facultades extraordinarias, ya que la provincia había recuperado la tranquilidad
y el orden. Disgustado por esta circunstancia, Rosas decidió renunciar a un nuevo mandato.
El segundo gobierno de Rosas
En 1835, el prestigioso caudillo Facundo Quiroga, fue asesinado por sus rivales políticos
en Córdoba. Conocida la noticia, la legislatura de Buenos Aires convencida de la necesidad
de reimplantar un gobierno fuerte, le ofreció a Rosas la gobernación de la provincia con la
suma del poder público. De esta manera, Rosas que aceptó la designación, podía sancionar
leyes, hacerlas cumplir y juzgar a aquellos que las violaran. Haciendo uso de esas facultades,
Rosas persiguió implacablemente a sus opositores y consolidó su autoridad en todo el país.
Por temor o respeto, las provincias delegaron en él su representación ante el exterior e
integraron una confederación conocida como la federación rosista. Esta era una forma
particular de unificación basada en el control de Rosas sobre los caudillos de las provincias.
Caída de Rosas
Hacia mediados de la década del 1840, Buenos Aires seguía siendo la provincia más
poderosa y Rosas su gobernador representaba a todas las provincias en el extranjero. En
aquellos años, Rosas debió enfrentar graves conflictos con Francia e Inglaterra, que
pretendían navegar libremente por nuestros ríos para ampliar su comercio. Después de
soportar un duro bloqueo de ambas potencias sobre el puerto de Buenos Aires, en 1850 Rosas
firmó un tratado de paz que establecía condiciones favorables para nuestro país. A pesar del
prestigio que le otorgó esa resolución favorable, el régimen rosista mostraba signos de
debilidad. En 1851, Justo José de Urquiza, gobernador federal de la provincia de Entre Ríos,
organizó una alianza con Corrientes, Paraguay, Uruguay y Brasil, con el objeto de forzar la
libre navegación de los afluentes del Río de la Plata. Las fuerzas de los aliados conformaron
el Ejército Grande que, en febrero de 1852, derrotó a Rosas en la batalla de Caseros. Después
de la derrota, Rosas se refugió en Inglaterra donde permaneció hasta su muerte en 1877.
Conceptos clave:
Centralismo porteño: el centralismo porteño era una doctrina política que propugna la
centralización política o administrativa.
Unitarios ideología: luchaban por un gobierno centralizado. Promovían el centralismo
político y el liberalismo económico. Rechazaban la autonomía de las provincias.
Federales ideología: defendían las autonomías provinciales: cada provincia debía tener su
propio gobierno, constitución, leyes y economía
Rosas: se le decía el “restaurador” porque nunca estuvo muy de acuerdo con las leyes que se
dictaron en la independencia; por lo que uno de sus propósitos era precisamente la de
restaurar las leyes.
Urquiza: un año después de haber derrotado a Rosas en la batalla de Caseros, Urquiza
convocó un Congreso Constituyente que aprobó la primera constitución nacional argentina,
la constitución de 1853. En 1854 fue electo como primer presidente de la Confederación
Argentina, cargo que ocupó por seis años, por lo que también se convirtió así en el primer
presidente constitucional argentino, aunque el país no incluía a la provincia de Buenos Aires
que había decidido separarse.
La batalla de Pavón, librada en 1861, Significó el fin de la Confederación Argentina, y la
incorporación de la Provincia de Buenos Aires. Terminado su período presidencial en 1860,
el capitán general Justo José de Urquiza entregó el mando ante el Congreso
Nacional de Paraná al abogado cordobés Santiago Derqui. Ese mismo año, la Legislatura de
la Provincia de Buenos Aires eligió gobernador al brigadier Bartolomé Mitre. Mitre, quien
puso fin a la Confederación Argentina y consolidó la unificación del país, Al asumir la
presidencia al año siguiente, se convirtió así en el primer presidente constitucional en
gobernar una Argentina unificada hasta 1868.

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