Dioxina
Para otros usos de este término, véase 2,3,7,8-tetraclorodibenzo-p-dioxina.
La fórmula estructural y esquema de numeración de sustituyentes del compuesto principal de dibenzo-p-
dioxina.
Las dioxinas son compuestos químicos que se producen a partir de procesos de combustión que
implican al cloro.1 El término se aplica indistintamente a las policlorodibenzofuranos (PCDF) y
las policlorodibenzodioxinas (PCDD).
Las dioxinas son un grupo de compuestos químicos que devienen contaminantes ambientales
persistentes. Las dioxinas se encuentran en el medio ambiente por todo el mundo y debido a su
persistencia se van acumulando a lo largo de la cadena alimentaria, principalmente en el tejido
adiposo de los animales por su solubilidad en las grasas. Los productos de origen animal son los
mayores contribuyentes a la ingesta de dioxinas por los humanos.,23
Índice
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1Origen y presencia
2Efectos en humanos y en el medio ambiente
o 2.1Efectos cancerígenos
o 2.2Efectos en la reproducción sexual
3Mecanismos de formación
4Mecanismos de degradación
5Referencias
o 5.1Bibliografía
6Enlaces externos
Origen y presencia[editar]
En los alimentos están presentes en forma de trazas, es decir en cantidades del orden
del nanogramo y del picogramo por kilogramo,
Las dioxinas se han hecho muy conocidas en los últimos años porque preocupa su presencia en el
medio ambiente ya que se encuentran en muchos lugares, aunque en bajas concentraciones, y
algunas de ellas son extremadamente tóxicas.4Junto con las dioxinas se suelen encontrar furanos
que son unos compuestos químicos similares.
Las dioxinas son fundamentalmente subproductos de procesos industriales, pero también pueden
producirse en procesos naturales como las erupciones volcánicas y los incendios forestales. Las
dioxinas son subproductos no deseados de numerosos procesos de fabricación tales como la
fundición, el blanqueo de la pasta de papel con cloro o la fabricación de algunos herbicidas y
plaguicidas. En cuanto a la liberación de dioxinas al medio ambiente, la incineración no controlada
de desechos (sólidos y hospitalarios) suele ser la causa más grave, dado que la combustión es
incompleta. Existe tecnología que permite la incineración controlada de desechos con bajas
emisiones.5
Las dioxinas no se fabrican deliberadamente, excepto en pequeñas cantidades para trabajos de
investigación.
Hay varios cientos de dioxinas y furanos. Una simple dosis de 6 millonésimas de gramo de la
dioxina más letal, la 2,3,7,8-TCDD, puede matar a una rata [cita requerida]. Todavía no se sabe bien cómo
afectan -puntualmente- a los humanos estas sustancias. Se ha podido observar la acción de estos
compuestos cuando alguna persona ha quedado expuesta por accidente a ellas, pero en estos
casos sólo se puede conocer la dosis que han recibido muy aproximadamente. Por esto es
arriesgado pronunciarse sobre los efectos que producen las distintas dosis, especialmente cuando
hablamos de contacto con estas sustancias durante periodos de tiempo largos.
La dioxina 2,4,5-T es uno de los componentes del Agente Naranja, arma química utilizada
por Estados Unidos en la Guerra de Vietnam.
Efectos en humanos y en el medio ambiente[editar]
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Las dioxinas tienen elevada toxicidad y pueden provocar problemas de reproducción y desarrollo,
afectar el sistema inmunitario, interferir con hormonas y, de ese modo, causar cáncer.2 Cuando
algunas personas han estado expuestas a altas[cita requerida] concentraciones de 2,3,7,8-TCDD han
tenido cloracné, con efectos que puede durar décadas eliminar.
Recientemente se ha encontrado una asociación de las dioxinas con la génesis de
la endometriosis,6 una enfermedad ginecológica caracterizada por el crecimiento del tejido
endometrial por fuera de la cavidad uterina y que puede ocasionar dolor pélvico, dismenorrea o
dolor menstrual e infertilidad.
A bastantes investigadores [cita requerida] les preocupan más los efectos que a largo plazo pueden darse
en personas expuestas a dosis muy bajas, que no provocan efectos apreciables a corto plazo. El
problema con este tipo de sustancias es que no se eliminan con facilidad (tardan cinco años en
reducirse a la mitad [cita requerida] ni se degradan y, por tanto, van acumulándose en los tejidos. En
experimentos de laboratorio con animales [cita requerida] se ha comprobado que dosis no letales pueden
producir cáncer, defectos de nacimiento, reducción en la fertilidad y cambios en el sistema
inmunológico.
Efectos cancerígenos[editar]
Múltiples estudios realizados con personas expuestas a estos productos han asociado exposición a
las dioxinas con un aumento de probabilidad de cáncer .7 por otra parte, existen estudios realizados
y expuestos en la Ocupational & Environmental Medicine que atribuyen, tras un seguimiento de
23 años después de cerrada una planta química en Hamburgo, concluyendo que la mortandad de
sus trabajadores por cáncer tha radicado en la exposición a los compuestos PCDD/F.8 Un estudio
hecho por investigadores suecos [cita requerida] halló proporciones anormalmente elevadas de un extraño
tipo de cáncer entre personas que trabajaban con herbicidas que contenían muy pequeñas
cantidades de 2,3,7,8-TCDD. Pero estudios similares en otros países [cita requerida] no han confirmado
este resultado. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos considera el estudio de los
investigadores suecos como una evidencia importante pero no adecuada de que estos productos
producen cáncer en humanos.[cita requerida] De todas formas recomienda que se considere a éstas
sustancias como probablemente cancerígenas, ya que causado cáncer en animales en
experimentos de laboratorio.[cita requerida]
Efectos en la reproducción sexual[editar]
Las dioxinas y los furanos también reducen el éxito reproductivo en los animales de laboratorio al
provocar nacimientos de bajo peso, camadas más pequeñas y abortos prematuros[cita requerida]. Los
problemas sólo suceden cuando es la madre la expuesta al 2,3,7,8-TCDD, nunca cuando es el
macho, lo que demuestra que no se produce alteración del ADN, sino alteraciones en el proceso de
formación del embrión[cita requerida].
Se han hecho muchos estudios [cita requerida] sobre defectos de nacimiento entre mujeres expuestas al
2,3,7,8-TCDD. Algunos han encontrado un número de nacimientos defectuoso mayor que el normal,
pero en la mayoría de las investigaciones [cita requerida] no se han encontrado evidencias de defectos de
nacimiento o problemas reproductivos por este motivo.
Por lo que sabemos hasta ahora, con estudios minuciosos y detallados [cita requerida], las personas que
han recibido dosis anormalmente altas de estas sustancias mantienen una salud normal[cita requerida].
Todo indica [cita requerida] que el hombre soporta estas sustancias mucho mejor que la mayoría de los
animales de laboratorio[cita requerida]. También es claro que trazas (concentraciones muy bajas, casi
inapreciables) de estas sustancias se han encontrado en tejidos y en la leche materna de personas
de muchos países; pero no se puede afirmar nada con seguridad [cita requerida] sobre los efectos a largo
plazo que esta contaminación puede suponer hasta la realización de nuevos y más detallados
estudios.
Mecanismos de formación[editar]
Las dioxinas proceden principalmente[cita requerida] de las emisiones de incineradores y otras fuentes de
combustión. Su formación se produce como consecuencia de procesos químicos que ocurren
durante la combustión, principalmente a partir de compuestos químicos relacionados
como clorobencenos, clorofenoles y policloruros de bifenilo. Debido a la elevada toxicidad de las
dioxinas, se han realizado numerosos estudios sobre sus mecanismos de formación, ya que este
conocimiento es de vital importancia a la hora de estudiar posibles procesos para su degradación.
Se ha propuesto un mecanismo en fase gas que transcurre mediante una serie de reacciones
radicalarias:
1. P → P• + H
2. P + OH → P• + H2O
3. P• → Pr
4. P + P• → PD + Cl
5. PD → D + HCl
6. PD + OH → D + H2O
7. P• + R → P + R•
8. P• + OH → Pr
9. D → Pr
10. D + OH → Pr
11. P• + O2 → Pr
12. R + OH → R• + H2O
13. R → Pr
Donde P son fenoles policlorados, P• son radicales fenoxi policlorados, PD son 2-fenoxifenoles
policlorados (precursores de las dioxinas), D son PCDDs, R es algún componente del combustible
orgánico, R• es una molécula del combustible sin un átomo de hidrógeno y Pr son productos sin
especificar.
La formación de dioxinas en fase gas sólo explicaría una parte del contenido total de estos
compuestos encontrados en las emisiones de los procesos de combustión, por lo que también se ha
propuesto un mecanismo basado en una catálisis heterogénea. Se sugiere que un mecanismo de
Langmuir-Hinshelwood, que implica reacciones radical-radical superficiales, y un mecanismo de
Eley-Rideal, que implica reacciones entre una molécula en fase gas y otra adsorbida, son los
responsables de la formación de PCDFs y PCDDs, respectivamente, en superficies. Las principales
diferencias de este mecanismo con el mecanismo en fase gas es la formación del radical fenoxi
clorado por el impacto de quimisorción del fenol policlorado en la superficie catalítica (normalmente
óxidos metálicos como CuO) y el impedimento estérico de radicales centrados en el oxígeno
adsorbidos en la superficie, que inhiben reacciones radical-radical que llevan a la formación de
dibenzo-p-dioxina.
Este tipo de reacciones son muy complejas y difíciles de estudiar, ya que los radicales que
intervienen en ellas son extremadamente reactivos. Además, la variabilidad del material orgánico
incinerado y el amplio rango de tecnologías de combustión hacen su estudio todavía más complejo.
Por ello, el mecanismo preciso de la formación de dioxinas aún no está del todo claro, aunque
existen varias teorías en desarrollo.
Es importante mencionar que también se pueden encontrar estudios sobre posibles mecanismos
para la inhibición de estas reacciones, los cuales sugieren que la presencia de algunos compuestos
básicos como amoniaco, óxido de calcio o hidróxido sódico inhiben la formación de PCDDs y
PCDFs a partir de fenoles y bencenos clorados con eficacias de hasta el 99%.
Mecanismos de degradación[editar]
Existen evidencias[cita requerida] de que las dioxinas son susceptibles a la biodegradación en el medio
ambiente como parte del ciclo natural del cloro. Las dioxinas poco cloradas pueden ser degradadas
por bacterias aerobias del género de las Sphingomonas, Pseudomonas y Burkholderia[cita requerida]. La
degradación es normalmente iniciada por dioxigenasas angulares que atacan el anillo adyacente
al oxígeno del éter, obteniéndose finalmente los fenoles clorados[cita requerida]. Estas dioxinas también
pueden ser atacadas metabólicamente bajo condiciones aeróbicas por hongos que utilizan
peroxidadasas de la lignina extracelular. Las dioxinas altamente cloradas pueden ser decloradas
reductivamente en sedimentos anaeróbicos por bacterias del género Dehalococcoides[cita requerida].
Estos estudios[cita requerida] indican que la biodegradación puede contribuir a la atenuación natural de
los niveles de dioxinas en suelos, aguas superficiales o sedimentos, pero esta degradación es muy
lenta, con tiempos de vida media en un rango desde 2 hasta 170 años según el tipo de dioxina, y
para algunas de ellas la degradación observada es nula. Por este motivo se han llevado a cabo
numerosos estudios[cita requerida] para aumentar la eficacia de esta degradación por vías no naturales.
La degradación de PCDDs en concentraciones de 10 ng/L llega a ser completa[cita requerida] con
sistemas de Fe(II)/H2O2/UV en disolución acuosa a tiempos de entre 20 y 300 minutos en
condiciones óptimas. La velocidad de esta fotodegradación decrece con el número de átomos de
cloro en la dioxina. Este proceso parece ser iniciado por una reacción oxidativa producida por el
ataque de radicales OH• a los cuatro átomos de carbono adyacentes a los átomos de oxígeno,
produciendo finalmente fenoles clorados. La producción de estos radicales estaría
inducida fotoquímicamente a partir del hidróxido de hierro. Otros estudios[cita requerida] sugieren que la
velocidad de este proceso puede ser incrementada añadiendo ultrasonidos al sistema que
favorecen la formación de radicales OH•. Basándose en estos resultados, estos sistemas podrían
ser una tecnología útil para el tratamiento de aguas residuales que contengan estos contaminantes.
También se ha encontrado[cita requerida] un proceso mediante el cual se pueden declorar dioxinas
en disolventes orgánicos como etanol, n-nonano y tolueno. Se basa en una degradación radiolítica
con rayos γ de un isótopo de Co. Las especies reactivas producidas por la irradiación de los
disolventes son átomos de hidrógeno, radicales del disolvente y electrones libres o solvatados. La
degradación es principalmente atribuida a la decloración por los electrones y, en parte, por los
radicales del disolvente. El mecanismo propuesto[cita requerida] para la degradación de octacloro
dibenzo-p-dioxina (OCDD) en etanol:
1. OCDD + e- → hepta-CDD• + Cl-
2. hepta-CDD• + CH3CH2OH → hepta-CDD + CH3C•HOH
3. OCDD + CH3C•HOH → hepta-CDD• + HCl + CH3CHO
4. hepta-CDD• + CH3C•HOH → hepta-CDD-CH3CHOH(aducto)
De igual manera, el hepta-CDD es reducido a hexa-CDD[cita requerida], y a través de una decloración
secuencial se produce dibenzo-p-dioxina. Este estudio[cita requerida] demuestra que la adición de etanol
a residuos líquidos produce la degradación de más del 90% de las dioxinas.
Dioxinas
Las dioxinas (policlorodibenzodioxinas) son una familia de sustancias
químicas que tienen el dudoso honor de ser reconocidas como los
productos químicos más tóxicos que el hombre ha sido capaz de
sintetizar. Forman parte, junto los furanos (paradiclorobenzofuranos),
asimismo altamente tóxicos, de una familia química más amplia:
los organoclorados.
Los organoclorados son las sustancias que resultan de la unión de uno o más
átomos de cloro a un compuesto orgánico (estos útimos, constituyen la base
de la materia viva y están formados por átomos de carbono e hidrógeno
fundamentalmente). Aunque esta unión puede ocurrir de forma natural, la
inmensa mayoría de estas sustancias se forma artificialmente. Por ejemplo, la
industria química combina gas cloro con derivados del petróleo para crear:
pesticidas (DDT, lindano)
plásticos (PVC, PVDC)
disolventes (percloroetileno, tetracloruro de carbono)
refrigerantes (CFC, HCFC)
Así hasta sumar más de 11000 productos diferentes.
Cuando se blanquea el papel con cloro, o se utiliza éste como desinfectante
en el tratamiento de las aguas, o se quema algún producto clorado, se crean
nuevos organoclorados. Al introducirse en el medio ambiente y sufrir
reacciones con la luz, otros compuestos químicos o agentes biológicos,
vuelven a generarse nuevos productos de este tipo.
De cara a valorar su impacto ambiental, hay tener en cuenta las siguientes
características:
Son muy estables. Permanecen en el aire, el agua y el suelo cientos
de años, resistiendo los procesos de degradación físicos o químicos
No existen en la naturaleza, salvo en un par de excepciones, por lo
que los seres vivos no han desarrollado métodos para metabolizarlos y
detoxificarlos. Resisten por tanto la degradación biológica
Son más solubles en grasas que en agua, por lo que tienden a
bioacumularse (migran desde el ambiente a los tejidos de los seres
vivos)
Esquema químico de las Dioxinas Esquema químico de los Furanos
Efectos biológicos
En el caso de las dioxinas, citaremos el último informe referente a estas
sustancias de la Agencia del Medio Ambiente (EPA) de EE.UU, publicado en
septiembre de 1994. Según este informe :
las dioxinas producen cáncer en el ser humano
dosis inferiores a las asociadas con cáncer ocasionan alteraciones en
los sistemas inmunitario, reproductor y endocrino
los fetos y embriones de peces, aves, mamiferos y seres humanos son
muy sensibles a sus efectos tóxicos
no existe un nivel seguro de exposición a las dioxinas
El mismo informe afirma que las fuentes principales de generación de
dioxinas son, por orden de importancia:
la incineración de residuos
las fábricas de pasta de papel que usan cloro o dióxido de cloro como
agente blanqueante
la fabricación de PVC
Este informe ha venido a corroborar tristemente las consecuencias de lo
sucedido en Seveso. En 1976 se produjo un accidente de una planta de
fabricación de tricloroetano, próxima a la localidad italiana de Seveso, que
liberó al ambiente miles de gramos de dioxinas. Trece años después del
accidente que mató a 73.000 animales domésticos y obligó a la evacuación
de 700 personas, se han documentado aumentos en la frecuencia de
cánceres de la sangre y del sistema linfático entre la población afectada.
Recientemente, han ocurrido dos escándalos acerca de contaminación de
alimentos con dioxinas. Por un lado, el escándalo ocurrido en Bélgica acerca
de la contaminación de los pollos, huevos y carne, y cuyas causas no fueron
aclaradas del todo, hacen sospechar de la contaminación de los piensos
empleados para alimentar estos pollos por aceites de origen industrial que
contenían PCBs (un organoclorado pariente directo de las dioxinas). En
cuanto a lo ocurrido en Francia, el contenido de dioxinas en la leche de las
vacas de la zona de Lille, obligó a prohibir su consumo; y a cerrar
temporalmente tres incineradoras de RSUs de los alrededores, sospechosas
de haber contaminado la atmósfera y entorno vegetal en muchos kilómetros a
la redonda de sus puntos de emisión.
En España, de los miles de compuestos organoclorados producidos,
utilizados y emitidos al medio ambiente, sólo se han reconocido los efectos
negativos de una docena de ellos: el DDT, los PCBes, y otros pesticidas y
disolventes.
Mientras en el resto de Europa se buscan soluciones para frenar la creciente
contaminación por dioxinas, la sociedad española permanece ajena a este
peligro, y las administraciones no solamente lo ignoran, sino que además se
muestran reticentes a prohibir la fabricación de productos que contienen o
crean dioxinas, rehusan las tecnologías industriales que evitan su formación,
y promueven la construcción de plantas incineradoras, que son su principal
fuente de emisión.