Edad Media: origen, características, etapas, feudalismo, final
La Edad Media fue el periodo de la historia de la humanidad que abarcó desde el
siglo V hasta el siglo XV. Aunque las fechas son orientativas y hay varias
opiniones entre los historiadores, tradicionalmente se ha señalado la caída del
Imperio Romano de Occidente como su inició y la caída de Constantinopla como
su finalización.
El término Edad Media fue creado entre los siglos XIV y XV, cuando Europa
estaba evolucionando hacia el Humanismo y el Renacimiento. Para los
intelectuales de esa época, ese periodo intermedio entre la antigüedad clásica y
los nuevos tiempos había tenido un carácter oscuro y decadente, muy marcado
por la influencia absoluta de la Iglesia.
Ilustración
de una ciudad típica de la Edad Media
Por otra parte, la Edad Media es un concepto eminentemente europeo. En otras
partes del mundo, como en Asia o en América, las características de ese periodo
cronológico fueron muy diferentes. A pesar de eso, al final del medievo los
contactos con civilizaciones no europeas fueron ampliándose, muchas veces en
forma de guerra.
Este periodo se divide en tres etapas, aunque muchos historiadores consideran a
la primera de ellas, la Temprana Edad Media, como un periodo de transición. Las
otras dos fueron la Alta Edad Media y la Baja Edad Media. Entre sus
características más importantes se encuentran el mencionado poder de la Iglesia y
el establecimiento del sistema feudal.
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Origen
La Edad Media abarcó diez siglos de la historia de la humanidad, desde el siglo V
hasta el XV. Para acotarla, los historiadores han usado tradicionalmente dos
sucesos de gran trascendencia: la caída del Imperio Romano de Occidente, en el
476 d. C. y la conquista de Constantinopla, en 1453 d. C. Otros prefieren marcar
su final en el descubrimiento de América, en 1492.
Pintura de la Caída de
Constantinopla, por Theophilos Hatzimihail
La invención de la imprenta o el final de la Guerra de los Cien años también han
sido utilizados como fechas indicativas de la finalización de ese periodo.
Estas fechas, no obstante, no son referencias fijas, ya que la historia es un
proceso continuo en el que no existen rupturas bruscas.
Inicio de la Edad Media
Como se ha señalado, muchos historiadores señalan que la Edad Media comenzó
en el 476 d. C., con el fin del Imperio Romano de Occidente. Sin embargo, solo se
trata de una fecha aproximada, ya que el proceso que dio lugar al paso desde la
Antigüedad clásica a este nuevo periodo fue progresivo y largo.
Algunos autores señalan que ese proceso de transición se prolongó durante cinco
siglos y que comenzó con la crisis del siglo III que puso en problemas el modelo
esclavista de producción económica.
Igualmente, también influyeron factores climáticos, las malas cosechas y las
epidemias. A esto hay que unir las primeras invasiones germánicas y algunas
revueltas protagonizadas por los campesinos. El Imperio romano entró en crisis y
fue adquiriendo una forma cada vez más medieval, especialmente tras las
reformas de Diocleciano.
Estas reformas provocaron que la sociedad se hiciera más rural y aumentó la
importancia de la aristocracia, dos elementos clave en el feudalismo.
Otro factor importante fue la declaración del cristianismo como religión oficial, así
como la división del Imperio al crearse el Imperio Romano de Oriente.
Características generales de la Edad Media
Los humanistas del Renacimiento crearon el término Edad Media con un propósito
despectivo. Para ellos, esa etapa había sido una época oscura entre dos
momentos de gran esplendor.
Sin embargo, esa consideración de época de retroceso no es totalmente cierta. En
algunos campos, como el arte, esta etapa mostró ejemplos de gran interés.
La religión como base fundamental de la sociedad
La religión católica se convirtió en el eje de toda la sociedad. La Iglesia y el resto
de instituciones religiosas adquirieron un gran poder, muchas veces superior al de
los propios reyes y nobles. El control de las creencias religiosas era utilizado como
una forma de evitar que la población se rebelara.
Los eclesiásticos fueron una de las pocas clases sociales con acceso a la
educación y eran los encargados de impartirla a unos pocos elegidos.
Europa en esta época era teocéntrica y todo se explicaba mediante conceptos
religiosos. Se consideraba que la realidad era un producto de la voluntad divina.
El miedo y la obediencia a los dogmas
Ejecución de tres brujas el 4 de
noviembre de 1585 en Baden (Suiza). Fuente: Colección de Johann Jakob Wick, Zentralbibliothek
Zürich / Public domain
En relación con el punto anterior, la Iglesia y el resto de los poderes propiciaba la
existencia de un alto nivel de miedo entre la población. Esta era, en su gran
mayoría, analfabeta y solo recibían información sobre los fenómenos naturales
desde un punto de vista religioso. Esto llegaba a extremos que provocaba
actitudes de fanatismo y persecución.
Según los dogmas de la época, las enfermedades u otros aspectos negativos eran
provocados por la brujería o la intervención del demonio. Las epidemias eran
consideradas castigos divinos y el temor de la llegada del fin del mundo produjo
fenómenos como el milenarismo del año 1000 d. C.