IVÁN MAURICIO LENIS GÓMEZ
Magistrado ponente
STL6523-2022
Radicado n.° 97447
Acta 15
Bogotá, D.C., cuatro (4) de mayo de dos mil veintidós
(2022).
La Corte decide la impugnación que un magistrado de
la SALA CIVIL - FAMILIA - LABORAL DEL TRIBUNAL
SUPERIOR DE ARMENIA interpuso contra el fallo que la
homóloga Sala de Casación Civil de esta Corporación profirió
el 30 de marzo de 2022, en el trámite de acción de tutela que
SAMIR EDUARDO RODRÍGUEZ SUÁREZ promovió contra el
Colegiado recurrente y la JUEZA PRIMERA CIVIL DEL
CIRCUITO de la misma ciudad.
I. ANTECEDENTES
El convocante promovió la acción de tutela que ocupa
la atención de la Sala, con el propósito de obtener el amparo
de su derecho fundamental al debido proceso.
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Para respaldar su petición, narró que suscribió contrato
de promesa de compraventa sobre un inmueble con Geo
Casamaestra S.A.S., en el que se obligó como promitente
comprador a pagar el precio pactado y su contraparte a
perfeccionar el negocio jurídico a través de la suscripción de
escritura pública. Agregó que, cuando se acreditaran estos
dos hechos, la promitente vendedora le haría entrega del
apartamento prometido en venta.
Señaló que, con ocasión del incumplimiento de las
obligaciones de hacer por parte de Geo Casamaestra S.A.S.,
instauró demanda ejecutiva civil en su contra conforme al
artículo 428 del Código General del Proceso, para obtener «la
ejecución por perjuicios» que ocasionó tal omisión.
Indicó que el asunto se asignó a la Jueza Primera Civil
del Circuito de Armenia, autoridad que, mediante auto de 28
de septiembre de 2021, se abstuvo de librar mandamiento de
pago al estimar que el documento base de recaudo no reunía
los requisitos propios de un título ejecutivo.
Refirió que presentó recurso de apelación contra la
decisión anterior; no obstante, a través de providencia de 3
de noviembre de 2021, la Sala Civil - Familia - Laboral del
Tribunal Superior de Armenia la confirmó.
Argumentó que las autoridades judiciales accionadas
transgredieron sus derechos fundamentales, pues
desconocieron que el procedimiento que prevé el artículo 428
del Código General del Proceso, permite la ejecución de
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manera directa «por perjuicios a la cual tiene acceso el
acreedor al cual su deudor le incumple obligaciones de hacer»,
presupuesto que en este caso se acreditó, en la medida que
la sociedad demandada incumplió lo pactado en el contrato
de promesa de compraventa.
Conforme a lo anterior, solicita la protección de los
derechos fundamentales que invocó y, como medida para
restablecerlos, se deje sin efecto jurídico la providencia de 3
de noviembre de 2021. En su lugar, requiere se ordene al juez
plural accionado, proferir una decisión de remplazo favorable
a sus pretensiones.
II. TRÁMITE Y DECISIÓN DE INSTANCIA
La Sala de Casación Civil de esta Corte admitió la acción
constitucional mediante auto de 20 de enero de 2022, a
través del cual corrió traslado a las autoridades accionadas
para que ejercieran su derecho de defensa y vinculó a las
partes e intervinientes en el proceso que motivó la
interposición de la presente queja constitucional.
Durante el término correspondiente, la jueza accionada
defendió la legalidad de la decisión cuestionada.
Luego de surtirse dicho trámite, la Sala de Casación
Civil concedió la protección constitucional mediante fallo 30
de marzo de 2022. Como sustento de su decisión, consideró
que el Tribunal convocado interpretó erróneamente el
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artículo 428 del Código General del Proceso, al restringir la
ejecución de perjuicios que la norma consagra, a cierto tipo
de obligaciones o limitaciones que dicha disposición no
contempla.
En ese sentido, precisó que la norma en comento
permite exigir por la vía ejecutiva los perjuicios
compensatorios ocasionados por «la no entrega de una
especie mueble o de bienes de género distintos de dinero, o por
la ejecución o no ejecución de un hecho» y que, en este caso,
se configuran todos los presupuestos para perseguir el cobro
pretendido por la vía procesal invocada.
III. IMPUGNACIÓN
Inconforme con la decisión anterior, el magistrado
ponente de la decisión censurada la impugna y solicita su
revocatoria, aspiración que respalda en que la verdadera
pretensión del demandante es la resolución de un contrato
de promesa de compraventa, la cual, de acuerdo con las
normas procesales, tiene un trámite especial y no puede
reclamarse por la vía ejecutiva.
En ese sentido y en atención a la obligación de hacer y
suscribir escritura pública, resaltó que el proponente debió
acudir a la acción que prevé de forma especial el artículo 434
del Código General del Proceso sobre la «obligación de
suscribir documentos». Por su parte, respecto a la resolución
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del contrato de promesa de compraventa, adujo que debió
solicitarla mediante el procedimiento que prevé el artículo
368 del mismo compendio normativo.
Por otra parte, resaltó que la cifra pretendida por el
demandante no corresponde con una «estimación
juramentada» como lo exige la acción que trata el artículo 428
en comento, pues la misma se propuso como «si se tratara de
una aspiración derivada de los hipotéticos efectos de la
resolución del contrato por incumplimiento -restituciones
mutuas-».
IV. CONSIDERACIONES
El artículo 86 de la Constitución Política consagra la
acción de tutela como instrumento para que toda persona
reclame la protección inmediata de sus derechos
constitucionales fundamentales, siempre que estos sean
lesionados o amenazados por la acción o la omisión de
cualquier autoridad pública o de los particulares en los casos
expresamente previstos por la ley.
El instrumento descrito no está consagrado como
escenario para que los ciudadanos controviertan las
decisiones válidamente adoptadas por los jueces en ejercicio
de sus funciones, pues estas se presumen compatibles con
el ordenamiento jurídico, así como amparadas por los
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principios de autonomía, independencia y cosa juzgada que
rigen la actividad judicial.
Sin embargo, cuando se verifica que una providencia
jurisdiccional es opuesta a los fines esenciales del Estado
Social de Derecho, caprichosa, arbitraria, abiertamente
irracional o contraria a los derechos fundamentales de una
persona, la acción de tutela es procedente para lograr el
restablecimiento del carácter vinculante de la prerrogativa
lesionada.
En esa dirección, no es procedente acudir a la acción
constitucional en comento para plantear discrepancias de
criterio con las interpretaciones normativas o las
valoraciones probatorias que hacen los jueces naturales,
dado que el procedimiento sumario no está concebido para
que el juez de tutela imponga sus propias reflexiones sobre
la manera en que los procesos ordinarios deben resolverse.
En el caso que se analiza, el accionante cuestiona el
auto que la Sala Civil – Familia – Laboral del Tribunal
Superior de Armenia profirió el 3 de noviembre de 2021, en
el trámite del proceso ejecutivo originario de la presente
queja constitucional.
Así, la Sala procede a analizar la decisión censurada,
para establecer si de su contenido se extrae la vulneración
que alega el tutelante.
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Al respecto, se advierte que el Colegiado de instancia
analizó los antecedentes fácticos y procesales del caso y
determinó que el problema jurídico consistía en establecer si
procedía librar mandamiento de pago a favor del demandante
por las sumas reclamadas.
En esa dirección, de forma preliminar reseñó naturaleza
y trámite del proceso ejecutivo en materia civil y señaló que
el título ejecutivo se define como el documento que, por
mandato legal o voluntad de las partes, «contiene el
compromiso de pagar una suma de dinero o de dar otra
prestación, de hacer o no hacer».
En ese sentido, agregó que solo es posible inferir el
mérito ejecutivo de los documentos, cuando en su contenido
material y jurídico contenga una obligación clara, expresa y
exigible; pues si, por el contrario, carece de los requisitos
sustanciales en comento, «las aspiraciones de recaudo
cederán en su vocación de éxito y el candidato a ejecutar
deberá redirigir sus acciones para constituir un título
diferente».
De igual forma, explicó que el título ejecutivo puede ser
complejo o compuesto, cundo la obligación se respalda en
dos o más documentos dependientes o conexos según el
artículo 422 del Código General del Proceso.
Luego, analizó las condiciones especiales del caso e
indicó que la pretensión del demandante tenía como fin que
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se libre mandamiento de pago al estimar, como ejecutables
por perjuicios, el incumplimiento de las obligaciones de hacer
que se pactaron en el contrato de promesa de compraventa,
relativas a la entrega de un inmueble objeto de negocio y su
transferencia.
Sobre el particular, inicialmente precisó que, si bien el
artículo 428 del Código General del Proceso permite «el pago
de perjuicios por la no entrega de una especie mueble o de
bienes de género distintos de dinero, o por la ejecución o no
ejecución de un hecho», el asunto bajo estudio contiene una
situación distinta a la citada, en la medida que el
incumplimiento de un contrato de promesa de compraventa
se puede reclamar por la vía que establece el artículo 434 del
mismo compendio normativo.
Para sustentar tal razonamiento, destacó que la
obligación de suscribir escritura pública no puede
remplazarse con una suma líquida de dinero, así como
tampoco, el crédito derivado de la entrega del inmueble
puede estimarse como ejecutable por la vía descrita, pues
aquellas «no pueden corresponder en su naturaleza a la
ejecución de un hecho, como predica el demandante».
En síntesis, señaló que los aspectos propuestos por el
accionante no pueden considerarse bajo los presupuestos
previstos en el artículo 428 del Código General del Proceso,
porque más allá de proponer el incumplimiento en la entrega
del inmueble y el otorgamiento de una escritura pública, la
verdadera orientación de las pretensiones busca «la
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restitución de los dineros que se dicen pagados por el
prometiente comprador a la prometiente vendedora».
Aunado a lo anterior, insistió que es inapropiado acudir
a la ejecución por perjuicios, cuando se trata de una
obligación de entregar un bien inmueble y otorgar una
escritura pública, en tanto existen otros medios procesales
adecuados para tal fin, como la «ejecución por incumplimiento
del compromiso de suscribir documentos (art. 4343 del C.G.P.)
y la entrega de la cosa por el tradente adquirente (art. 378 del
C.G.P.)».
En el anterior contexto, confirmó la decisión del a quo
que se abstuvo de librar mandamiento de pago a favor del
demandante.
Así, luego de analizar la decisión cuestionada, la Sala
considera que la autoridad accionada sí incurrió en los
defectos endilgados y lesivos de las garantías fundamentales
que el promotor señaló en el escrito inaugural.
En esa dirección, lo primero que se advierte es que el
artículo 428 del Código General del Proceso, norma que se
invocó para promover el trámite judicial, establece:
ARTÍCULO 428. EJECUCIÓN POR PERJUICIOS. El acreedor podrá
demandar desde un principio el pago de perjuicios por la no
entrega de una especie mueble o de bienes de género distintos de
dinero, o por la ejecución o no ejecución de un hecho, estimándolos
y especificándolos bajo juramento si no figuran en el título
ejecutivo, en una cantidad como principal y otra como tasa de
interés mensual, para que se siga la ejecución por suma líquida de
dinero.
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Cuando el demandante pretenda que la ejecución prosiga por
perjuicios compensatorios en caso de que el deudor no cumpla la
obligación en la forma ordenada en el mandamiento ejecutivo
deberá solicitarlo subsidiariamente en la demanda, tal como se
dispone en el inciso anterior.
Si no se pidiere así y la obligación original no se cumpliere dentro
del término señalado, se declarará terminado el proceso por auto
que no admite apelación.
Al respecto, luego de analizar la literalidad de esta
disposición normativa, se extrae que faculta la ejecución de
perjuicios en tres escenarios: (i) por «la no entrega de una
especie mueble o de bienes de género distintos de dinero», (ii)
por «la ejecución [de un hecho]» o (iii) por la «no ejecución de
un hecho».
Sobre el tercer aspecto, que es sobre el cual se invocó la
acción judicial ejecutiva, cabe resaltar que, tal como lo
expuso la Corte Constitucional en sentencia CC C-472-1995,
la ley no determinó ningún tipo de limitación o restricción al
respecto, pues aunque la suma de la obligación pretendida
no figure sobre una cantidad líquida de dinero en el título de
recaudo ejecutivo, el acreedor tiene la facultad de estimarlos
y concretarlos bajo juramento.
Sobre el particular, la sentencia en comento, a través de
la cual se analizó la constitucionalidad del artículo 496 del
Código de Procedimiento Civil que se mantuvo en el nuevo
estatuto procesal, explicó:
En los términos del artículo 495, también se permite al acreedor
reclamar el pago de perjuicios compensatorios "por la no entrega
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de una especie mueble o de bienes de género distinto de dinero, o
por la ejecución o no ejecución de un hecho, estimándolos y
especificándolos bajo juramento sino figuran en el título ejecutivo
en una cantidad como principal y otra como tasa de interés
mensual". En este evento, obviamente no se demanda la entrega
del respectivo bien ni la realización del hecho, sino su equivalente
o compensación en dinero, de manera que el cobro coactivo se
asimila o convierte en una ejecución por suma de dinero.
Lo que caracteriza y a la vez asimila las situaciones reguladas en
las normas mencionadas anteriormente, es que el cobro ejecutivo
de los perjuicios, en ambos casos, se puede adelantar en los
términos de los artículos 491 y 498 del C.P.C., a pesar de que la
obligación no versa sobre una cantidad líquida de dinero ni consta
expresamente en el título de recaudo ejecutivo, defiriéndose al
acreedor la facultad de estimarlos y concretarlos bajo juramento.
Como es fácil deducirlo, el juramento constituye el instrumento
eficaz, autorizado por la ley, para cumplir las exigencias del
recaudo y complementar el título de ejecución, en los eventos
previstos por ésta.
En tal contexto y como acertadamente lo expuso el juez
de tutela de primera instancia, la posibilidad de perseguir los
perjuicios compensatorios por la vía ejecutiva requiere la
existencia e incumplimiento de la ejecución de un
determinado hecho y la estimación de los perjuicios
ocasionados:
(i) La existencia de una obligación consistente en: (a) la entrega de
una especie mueble o de bienes de género distintos de dinero; (b)
la no ejecución de un hecho; o (c) la ejecución de un determinado
hecho.
(ii) El incumplimiento de alguna de esas obligaciones.
(iii) La estimación de los perjuicios ocasionados con tal
incumplimiento, los cuales pueden versar en el título ejecutivo o,
de no haberse pactado en el mismo, deberán ser estimados, “bajo
juramento», por el demandante, «en una cantidad como principal y
otra como tasa de interés mensual, para que se siga la ejecución
por suma líquida de dinero»”.
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De este modo y al tener en cuenta el alcance
interpretativo de la disposición en comento, la Sala considera
que en este caso sí se configuran los requisitos necesarios
para reclamar por la vía ejecutiva los perjuicios que el
demandante, ahora tutelante, pretende, pues nótese que los
elementos de convicción que se aportaron al proceso dan
cuenta que el ejecutante fundamentó sus pretensiones en
que:
(i) Suscribió como promitente comprador, contrato de
promesa de compraventa con Geo Casamaestra S.A.S., para
adquirir el derecho de dominio de un apartamento en la
ciudad de Armenia.
(ii) En el acuerdo contractual se pactó un precio de
$81.091.500, que el promitente comprador pagaría en varias
cuotas y, por su parte, el 31 de agosto de 2016, la promitente
vendedora perfeccionaría el acuerdo a través de la
suscripción de escritura pública. Adicionalmente, una vez se
cumplieran las dos condiciones descritas, la promitente
tradente se obligó a entregar el apartamento prometido en
venta.
(iii) El promitente comprador: (a) pagó la totalidad del
precio pactado, (b) mientras que la promitente vendedora no
compareció a la Notaría para suscribir la escritura pública,
es decir «no ejecutó el hecho al cual se obligó, consistente en
perfeccionar el acuerdo de la promesa de compraventa», (c) ni
tampoco, «ejecutó el hecho al cual se obligó […] de entregar el
inmueble».
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Conforme a los fundamentos fácticos expuestos, el
demandante solicitó se libre orden de pago:
1.- Por la suma de $81'091.500 como cantidad principal y que
corresponde al precio pagado según obra en el contrato de
promesa de compraventa de fecha 24 de septiembre de 2015 […].
2.- Por los intereses moratorios liquidados mensualmente sobre la
suma principal y de conformidad con las fechas en las cuales se
hicieron los abonos al precio antes mencionado, a la tasa máxima
permitida por la ley […].
De igual forma, para respaldar su aspiración, fijó el
juramento estimatorio en $81.091.500, correspondiente al
«precio que pagó completamente» y «como tasa de interés
mensual la tasa máxima legal permitida por la ley por tratarse
de un contrato de promesa de compraventa comercial».
En el anterior contexto, la Sala concluye que el
promotor cumplió en su totalidad los presupuestos que exige
la acción que contempla el artículo 428 del Código General
del Proceso, en tanto: (i) exigió el pago de una suma liquida
de dinero por perjuicios compensatorios derivados por el
incumplimiento de la obligación que se pactó en el contrato
de promesa de compraventa y (ii) estimó bajo juramento los
perjuicios ocasionados.
Conforme a lo anterior, se desestimarán los argumentos
de la impugnación y se confirmará el fallo de primera
instancia.
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V. DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia,
Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre
de la República y por autoridad de la ley,
RESUELVE:
PRIMERO: Confirmar el fallo impugnado.
SEGUNDO: Comunicar esta decisión a los interesados
en la forma prevista en el artículo 30 del Decreto 2591 de
1991.
TERCERO: Remitir el expediente a la Corte
Constitucional para la eventual revisión del fallo
pronunciado.
Notifíquese, publíquese y cúmplase
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