Descripción general
El trastorno por consumo de alcohol es un patrón de consumo de alcohol que
consiste en tener problemas para controlar lo que bebes, estar preocupado por el
alcohol o continuar consumiéndolo aun cuando te causa problemas. Este trastorno
también implica la necesidad de tener que beber más para lograr el mismo efecto
o la presencia de síntomas de abstinencia cuando disminuyes o suspendes
rápidamente el consumo. El trastorno por consumo de alcohol incluye un nivel de
consumo que suele llamarse alcoholismo.
El consumo no saludable de alcohol comprende todo consumo de alcohol que
pone en riesgo tu salud o tu seguridad, o que provoca otros problemas
relacionados con la bebida. También incluye el atracón de alcohol, un patrón de
consumo de alcohol por el cual un hombre toma cinco o más bebidas en dos
horas, o, en el caso de una mujer, al menos, cuatro bebidas en dos horas. El
atracón de alcohol provoca riesgos significativos para la salud y para la seguridad.
Si tu patrón de consumo de alcohol te produce una gran aflicción y problemas
reiterados para desenvolverte en la vida diaria, es probable que tengas un
trastorno por consumo de alcohol. Puede oscilar entre leve y grave. Sin embargo,
incluso un trastorno leve puede intensificarse y dar lugar a problemas graves, por
lo que el tratamiento temprano es importante.
¿Cuáles son los síntomas del alcoholismo?
El alcoholismo provoca una patología grave y profunda en el organismo, pudiendo
distribuirse su sintomatología y complicaciones en los siguientes apartados:
físicos, psíquicos y sociales.
Los datos clínicos de mayor interés suelen ser la ingesta de alcohol en ayunas, la
existencia de temblor o naúseas matutinas y lagunas amnésicas que coinciden
con ingestas importantes de alcohol.
No obstante, en la actualidad, el bebedor de fin de semana no presenta este tipo
de síntomas pero si alteraciones de conducta (entre ellas, los accidentes de tráfico
y las disputas familiares).
Entre los problemas psíquicos más habituales que provoca el alcoholismo
están:
Trastornos de la conducta por el consumo de alcohol.
Irritabilidad en el medio familiar. Embriaguez.
Delirium tremens. Alucinosis alcohólica.
Psicosis alcohólica de Korsakoff. Delirio de celos.
Demencia de los alcohólicos. Envejecimiento precoz.
¿Qué son las drogas?
Las drogas son sustancias que, cuando se meten en el organismo, provocan
cambios en la mente o en las funciones del cuerpo. Las drogas son generalmente
clasificadas como drogas de prescripción médica (medicamentos recetados) o
drogas ilícitas, aunque hay poca diferencia entre algunos de los medicamentos
recetados y las drogas de la calle. Por ejemplo, la heroína, una droga de la calle,
es muy similar químicamente al medicamento de prescripción médica llamado
oxicodona.
Algunas drogas salvan vidas o ayudan a una persona que tiene un dolor severo. A
una persona que está muy estresada después de un accidente o de la muerte de
un ser querido, se la puede ayudar administrándola un sedante durante un corto
tiempo. Pero cuando se abusa de las drogas, ellas se toman sin la autorización de
un médico o de una manera que no fue autorizada por un médico. Se consumen
normalmente en dosis mucho más altas de lo que normalmente es recomendado o
de una forma no recomendada, tal como esnifar un analgésico.
Consumo de Drogas – Información
Hay muchas señales, tanto físicas como de comportamiento, que
indican consumo de drogas. Cada droga tiene sus manifestaciones características,
pero hay unas indicaciones generales de que una persona está usando drogas:
Cambio repentino de su comportamiento
Cambios de humor – irritable y gruñón y luego de repente feliz y brillante
Alejado de los miembros de la familia
Descuidado con su presentación personal
Pérdida de interés en sus aficciones, sus deportes y otras actividades
favoritas
Cambio en su patrón de dormir; despierto de noche y duerme durante el día
Ojos rojos o vidriosos
Nariz que sorbe o que moquea
Las siguiente son algunas de las señales y síntomas de consumo de una
droga específica:
Metanfetaminas: “Electrizado”, sin dormir durante días, por días y semanas a la
vez, pérdida total del apetito, pérdida extrema de peso, pupilas dilatadas, excitado,
hablador, sentido iluso de poder, paranoia, depresión, pérdida de control,
nerviosidad, sudor inusual, temblores, ansiedad, alucinaciones, agresión,
violencia, mareo, cambio de humor, visión borrosa, confusión mental, agitación.
Cocaína: Pensamiento atrofiado, confundido, ansioso, deprimido, de mal humor,
ataques de pánico, desconfiado, pupilas dilatadas, sin sueño, pérdida de apetito,
pérdida de deseo sexual, inquietud, irritabilidad, muy hablador, picazón,
alucinaciones, paranoia.
LSD (Acido): Pupilas dilatadas, descolocación de la piel, pérdida de coordinación,
falso sentido de poder, euforia, distorsión del tiempo y del espacio, alucinaciones,
confusión, paranoia, náusea, vomito, pérdida de control, ansiedad, pánico,
desamparado, y comportamiento auto destructivo.
PCP: Algunas veces comportamiento violento o extraño, a menudo ha ocurrido
suicidio, paranoia, temor, ansiedad, agresivo o retraído, enrojecimiento de la piel,
sudor, mareo, entumecimiento total, afección de las percepciones.
Inhalantes: Euforia de corta duración, risa nerviosa, actuar tonto, mareo. Luego
vienen los dolores de cabeza y desmayos total o inconciencia. Uso a largo plazo,
pérdida de memoria a corto plazo, inestabilidad emocional, afección del
razonamiento, lengua pesada, caminado tambaleante tosco, parpadeo rápido,
temblor, pérdida auditiva, pérdida del olfato, y pasos escalonados de atrofia
cerebral. Algunas veces estos efectos serios a largo plazo con desintoxicación del
cuerpo y terapia nutricional, algunas veces el daño cerebral es irreversible o
reversible solo parcialmente.
Heroína: Euforia forzada químicamente. “Cabeceando”, que es un estado como
sonoliento, casi dormido, flotando por minutos u horas. Para abusadores a largo
plazo la heroína puede actuar como un estimulante y pueden hacer una vida
rutinaria normal; sin embargo, a otros, los deja completamente sin poder para
hacer nada.
Marihuana: Compulsión para comer, ojos rojos con estrabismo (puede tener
problemas para mantenerlos abiertos), boca reseca, risa excesiva y fuera de
control, olvidadizo, pérdida de memoria a corto plazo, letargo extremo, habilidades
motrices retrazadas, ocasional paranoia, alucinaciones, pereza, falta de
motivación, estupidez, olor de cuerpo, del cabello y de la ropa, empalagoso, y
fuertes cambios de comportamiento y de humor cuando la persona está
“trabada”.
Antidepresivos (Tranquilizantes y Barbitúricos): Disminución de las
inhibiciones, coordinación motriz desacelerada, letargo, músculos relajados,
caminado tambaleante, falta de juicio, lerdo, reflejos inciertos, desorientado, y
lengua pesada.