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Gozo

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El MISMO GOZO QUE TUVO JESÚS

la palabra que les voy a entregar es algo que recibí hace 2 semanas en
un discipulado que hicimos con mi esposo y en todo lo que estaba
hablando tocó una parte de la felicidad y el gozo y mientras lo
escuchaba yo recibí algo que lo escribí porque fue del momento , la
felicidad depende de las circunstancias externas pero el gozo está
determinado por la actividad del espíritu santo en tu vida.

todos queremos ser felices pero resulta que la felicidad depende las
cosas externas hoy todo fue bueno estoy feliz gano chile todos felices
perdió chile todos en silencio pero el gozo es distinto porque no
depende de lo externo puede estar la escoba afuera pero el gozo nadie
te lo puede quitar porque depende de la actividad del espíritu santo en
tu vida y si está fundamentado en cristo tu vas a seguir adelante
sabiendo que tienes un final de victoria.

SI HAY ALGO QUE DEBIERA CARACTERIZAR LA VIDA DE TODA


CRISTIANA, ¡ES EL GOZO! En Juan 15:11, Jesús les dice a Sus
discípulos, “Estas cosas les he hablado, para que Mi gozo esté en
ustedes, y su gozo sea completo.”

y que les estaba hablando jesús , les decía yo soy la vid verdadera ,
permaneced en mi , separados de mí nada podéis hacer , si
permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros pedid todo
lo que queréis y os será hecho, permaneced en mi amor , guarda mis
mandamientos así como yo los he guardado , y así mi gozo
permanecera en ustedes .

y otro punto interesante es que estas palabras fueron pronunciadas por


nuestro Señor Jesucristo en un momento muy extraño para hablar de
gozo y alegría, porque al cabo de poco tiempo estaría en el oscuro
Getsemaní, y poco después se vería frente a sus acusadores y
escuchando las burlas e insultos de quienes le odiaban. Sí, fue justo
antes de las agonías del Calvario cuando Él habló de “mi gozo…” y es
muy significativo que, en las Escrituras, esta es la única ocasión en que
habló de Su gozo. ¡Qué extraordinario habrá sido el gozo del Señor para
permanecer en Él en unos momentos de prueba tan duros! Y su deseo y
provisión para nosotros (es decir, para cada creyente) es que su gozo,
que es tan diferente al del mundo, sea nuestro gozo: “…que mi gozo
esté en vosotros, y vuestro gozo sea completo”.

¡Jesús estaba a punto de ser crucificado! ¡Y Él lo sabía! Él sabía la


terrible experiencia que lo esperaba al día siguiente. El sería burlado,
azotado, insultado, humillado, y crucificado. Y con todo lo que iba a
sufrir, podríamos haber dicho, “¿De qué gozo estaba hablando Jesús?”

Hebreos 12:2 nos dice, “Que por el gozo que lo esperaba…” Su gozo
era la redención del hombre. Su gozo era tener poder y suficiencia para
decirte, “Te perdono tus pecados. Entra al gozo de tu Señor.”

En la vida de cada cristiano debería haber una plenitud profunda del


gozo de Cristo, que ninguna circunstancia de la vida puede apagar. Esto
viene cuando dejas que el Espíritu Santo SE EXPRESE A SÍ MISMO
EN TU VIDA.

El gozo es el fruto del Espíritu Santo. Este gozo es distinto a cualquier


felicidad producida por el mundo. ¡El gozo llena e impregna todo lo que
haces!

Jesús no oró para que tú fueras simplemente feliz, o para que te


pudieras quitar los problemas de encima. ¡NO! El oró para que tú
pudieras tener el mismo gozo, que el Padre le había dado a Él: un gozo
divino, un gozo que viene de una relación profunda e inquebrantable
con el Padre.

ES UN GOZO QUE ESTÁ TAN FIRMEMENTE CONECTADO a una


relación con Dios, que ningún cambio de circunstancias, puede alterarlo
jamás. Esta es la clase de gozo, que Cristo oró, para que tú y yo
tengamos.
¿Qué circunstancias, o pensamientos estamos permitiendo, que nos
roban el gozo que deberíamos tener? Dejamos que las preocupaciones
de la vida nos consuman, y que nos roben nuestro gozo.

Si no tenemos GOZO en nuestras vidas, ¿No será, que tal vez, nos
hemos olvidado de la RIQUEZA de Cristo?

A veces pensamos, QUE PARA TENER GOZO, nuestras circunstancias


tienen que cambiar. O que ALGO tiene que curar nuestras heridas
pasadas...

Así que nos enfocamos en las circunstancias, en las heridas, o en


cualquier otra cosa, QUE NOSOTRAS PENSAMOS, son la causa de
nuestro descontento.

En Filipenses 4:11-12 Pablo dice, “He aprendido a estar contento en


cualquier situación. 12 Sé vivir con limitaciones, y también sé tener
abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, tanto para estar
satisfecho como para tener hambre, lo mismo para tener abundancia
que para sufrir necesidad.”Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

A veces fomentamos nuestro propio descontento jugando al juego de


“Ay, Si solo”. “Si solo no tuviéramos que mudarnos…” “Si solo tuviera
una casa más grande, entonces no andaría siempre de mal genio…”
“SI SOLO”… “SI SOLO”… Nos engañamos al pensar que seríamos más
felices si nuestras circunstancias fueran diferentes. La verdad,es que SI
NO ESTAMOS CONTENTAS en nuestra situación actual, es muy
probable, que tampoco estemos contentas en otras circunstancias.

Experimentar el gozo debe ser parte de la vida de todo cristiano. El gozo


es un fruto del Espíritu Santo, producido por la obra de Dios en
nosotros, y es parte de la voluntad de Dios para con nosotros. Sabemos
que incluso los grandes hombres de Dios experimentaron períodos de
falta de gozo. Por ejemplo, Job deseaba que nunca hubiera nacido (Job
3:11). David oraba para que fuera llevado a un lugar donde no tuviera
que lidiar con la realidad (Salmo 55:6-8). Elías, aún después de vencer
a los 450 profetas de Baal pidiendo que bajara fuego del cielo (1 Reyes
18:16-46), huyó al desierto y le pidió a Dios que le quitara la vida (1
Reyes 19:3-5). pero igual continuaron .

Una persona que toma demasiado alcohol tal vez se ría mucho. Pero,
cuando se le pasa la borrachera, deja de reírse y recuerda que todavía
tiene muchos problemas. Su alegría era temporal. No era gozo de
verdad (Prov. 14:13).

El gozo es algo muy diferente. Es un sentimiento profundo de felicidad o


placer que se experimenta al poseer o esperar algo bueno. Sentir gozo
significa sentirnos felices sin importar que las circunstancias sean
buenas o malas (1 Tes. 1:6).

De hecho, una persona puede sentirse mal por algo y aun así sentir
gozo. Por ejemplo, los apóstoles recibieron azotes por hablar de Cristo,
pero la Biblia dice que “se fueron regocijándose porque se les había
considerado dignos de sufrir deshonra a favor del nombre de él” (Hech.
5:41 : Y ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber
sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre)
Claro, no sintieron gozo por los azotes, sino por haber permanecido
fieles a Dios.

La felicidad es un sentimiento, y es producto del mundo natural, de


cosas materiales y de eventos, hechos o momentos que vienen y se van
a lo largo de la vida. Es circunstancial.
Por ejemplo, la diversión y el esparcimiento nos traen felicidad. Alcanzar
una meta nos permite alcanzar felicidad, sin embargo, esta no es
permanente.

La felicidad en el mundo es circunstancial y depende de tales cosas;


mientras que el gozo es un estado de plenitud que implica estabilidad y
consistencia, es decir, que a pesar de que las circunstancias no sean las
mejores, podemos confiar y creer que van a cambiar para bien en el
nombre de Jesús.
Es el sentimiento de plenitud que sentimos al estar en la presencia de
Dios. Es poder disfrutar de lo que Dios hace con nosotros.
Los sentimientos pueden cambiar gracias a cualquier circunstancia,
mientras que el gozo es estabilidad, paz, seguridad y confianza, porque
el gozo es el fruto del Espíritu Santo (Gálatas 5:22-23), junto con el
amor, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, y dominio
propio.

Es algo así como parte de tener a Jesucristo en mi vida. El gozo es un


don de Dios, que no depende ni del tiempo, ni del lugar ni de las
personas que nos rodean, sino exclusivamente de la presencia de Dios
en nuestra vida.

El gozo es el producto de una estrecha comunión con Dios, y es un


estado permanente. El Señor nos enseña que sin Él es imposible
alcanzar el gozo. El gozo viene cuando tenemos la certeza de que Dios
está con nosotros, de que cuida de nosotros, de que actúa en nuestra
vida y tiene control sobre ella.

El sumo gozo debe ser nuestra reacción a las dificultades de la vida.


Los cristianos que verdaderamente amamos, creemos y confiamos en el
Señor, deberíamos caracterizarnos por pasar la adversidad en un
estado de paz y de gozo que hace más llevaderos los problemas.
Es la paz de Cristo, aquella paz que sobrepasa todo entendimiento.
Esto no significa que dichas circunstancias no nos afecten de algún
modo, puede que sí afectan, pero a diferencia de aquellos que no tienen
su fe y su confianza puesta en Cristo, esas circunstancias difíciles no
nos destruyen ni nos desmoronan, sino que más bien nos hacen más
fuertes y nos acercan más a Dios.

El gozo es algo sobrenatural que viene a nuestras vidas, que nos llena
interiormente y que nos mantiene alegres y en paz aun en medio de las
peores circunstancias. Es el principio divino, es la esencia de Dios que
adquirimos al recibir a Cristo en nuestro corazón y al decidir seguirlo.
Así que si estás en Cristo no te dejes robar tu gozo por nada.
3. ¿CÓMO PODEMOS TENER ESTE GOZO?
(1) Teniéndole a Él. Si este gozo profundo y permanente es el de
Cristo, sólo podremos tenerlo teniéndole a Él.

(2) Leyendo su Palabra.

(3) Sometiéndonos a Él. Note en Lucas 10:21 que se nos dicen dos
cosas: la primera, que “Jesús se regocijó…”, y la segunda, que se
sometía completamente a la voluntad de su Padre. Su gozo era el gozo
de una total y continua sumisión a la voluntad de su Padre celestial.o”.

(4) Por el Espíritu Santo. La traducción literal de Lucas 10:21 es


“Jesús se regocijó en el Espíritu Santo”, y otra traducción dice “en aquel
mismo momento, el Espíritu Santo llenó de alegría a Jesús”: mire
Romanos 15:13. Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en
el creer, para que abundeis en esperanza por el poder del Espíritu
Santo.

Ahora mismo Jesús está exaltado en el Cielo, Su deseo es que Su gozo


sea completo en nosotros. ¿Cómo será esto posible, estando él allá y
nosotros acá? ¡Él está en el Cielo y nosotros en la tierra! La respuesta
es: por el Espíritu Santo.
por eso él tenía que morir para que llegara el espíritu santo en nuestra
vida.

El gozo se diferencia de la felicidad en que no depende de las


circunstancias externas, sino que está determinado por la actividad del
Espíritu Santo en la persona.

TERMINO CON JUAN 16:16-33 RVR , LUEGO EN TLA

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