¿Qué es la lluvia ácida y por qué se produce?
La lluvia ácida es producida por la contaminación atmosférica cuando los
gases procedentes de la quema de combustibles reaccionan con el oxígeno
del aire y el vapor de agua y se transforman en ácidos que transporta la
lluvia.
POR REDACCIÓN NATIONAL GEOGRAPHIC
La lluvia ácida roba los nutrientes esenciales del suelo y libera aluminio, lo que
dificulta la absorción del agua por parte de los árboles. Los ácidos también
dañan las agujas de las coníferas y las hojas de los árboles.
FOTOGRAFÍA DE WIKIMÉDIA COMMONS
Este artículo se publicó el 9 de septiembre de 2010 y ha sido actualizado el 28 de
abril de 2023.
ÍNDICE
¿Qué causa la lluvia ácida?
¿Qué consecuencias tiene la lluvia ácida?
Reducir las emisiones de los contaminantes
El concepto de lluvia ácida engloba cualquier forma de precipitación que presente
elevadas concentraciones de ácido sulfúrico y nítrico. También puede mostrarse en
forma de nieve, niebla y partículas de material seco que se posan sobre la Tierra. La
lluvia normal es lígeramente ácida, con un pH de 5,6, mientras que la lluvia ácida
normálmente tiene un pH entre 4,2 y 4,4.
¿Qué causa la lluvia ácida?
La capa vegetal en descomposición y los volcanes en erupción, como el volcán de La
Palma que estalló a finales de 2021, liberan algunos químicos a la atmósfera que
pueden originar lluvia ácida, pero la mayor parte de estas precipitaciones son el
resultado de la acción humana. El mayor culpable de este fenómeno es la quema
de combustibles fósiles procedentes de plantas de carbón generadoras de
electricidad, las fábricas y los tubos de escape de los automóviles.
Cuando el ser humano quema combustibles fósiles, libera dióxido de azufre (SO2)
y óxidos de nitrógeno (NOx) a la atmósfera. Estos gases químicos reaccionan con el
agua, el oxígeno y otras sustancias para formar soluciones diluidas de ácido nítrico
y sulfúrico. Los vientos propagan estas soluciones acídicas en la atmósfera a través
de cientos de kilómetros. Cuando la lluvia ácida alcanza la Tierra, fluye a través de
la superficie mezclada con el agua residual y entra en los acuíferos y suelos de
cultivo.
Un proceso similar se está produciendo en los oceános. Los océanos se están
volviendo más ácidos, y los científicos creen que el cambio está ocurriendo más
rápido que en cualquier otro momento de la historia geológica. Es una mala noticia
para la mayoría de las criaturas que viven en el océano, muchas de las cuales son
sensibles a los sutiles cambios de acidez de su hábitat acuático. Es especialmente
problemático para los corales, las ostras y otras criaturas con delicados
caparazones o esqueletos de carbonato, que se debilitan incluso con cambios muy
leves en el equilibrio ácido del océano, de forma similar a cómo la lluvia ácida
corroe las gárgolas de piedra y los edificios de piedra caliza.
(Relacionado: ¿Qué hay detrás de la COP26 y su batalla contra el metano?)
¿Qué consecuencias tiene la lluvia ácida?
El dióxido de azufre y óxidos de nitrógeno no son gases de efecto invernadero
primarios que contribuyan al calentamiento global, uno de los muchos efectos del
cambio climático; de hecho, el dioxido de azufre tiene un efecto refrigerante en la
atmósfera. Pero los óxidos de nitrógeno contribuyen a la generación de ozono
estratosférico, un importante conteminante que puede ser pernicioso para las
personas. Ambos gases causan peligros medioambientales y de salud porque se
pueden distribuir fácilmente con la contaminación atmosférica y la lluvia ácida.
La lluvia ácida tiene muchas consecuencias nocivas para el entorno, pero sin lugar
a dudas, el efecto de mayor insidia lo tiene sobre los lagos, ríos, arroyos, pantanos y
otros medios acuáticos. La lluvia ácida eleva el nivel acídico en los acuíferos, lo que
posibilita la absorción de aluminio que se transfiere, a su vez, desde las tierras de
labranza a los lagos y ríos.
Esta combinación incrementa la toxicidad de las aguas para los cangrejos de río,
mejillones, peces y otros animales acuáticos. Un ejemplo de las consecuencias de la
acidificación de las aguas y el impacto de la lluvia cuando arrastra contaminantes
es el desastre ecológico que vive el Mar Menor, la laguna salada más grande de
Europa.
Algunas especies pueden tolerar las aguas acídicas mejor que otras. Sin embargo,
en un ecosistema interconectado, lo que afecta a algunas especies con el tiempo
acaba afectando a muchas más a través de la cadena alimentaria, incluso a especies
no acuáticas como los pájaros.
(Relacionado: Mariúpol, la ciudad ucraniana quebrada por la guerra y la
contaminación del aire)
La lluvia ácida también contamina selvas y bosques, especialmente los situados a
mayor altitud. Esta precipitación nociva roba los nutrientes esenciales del suelo a la
vez que libera aluminio, lo que dificulta la absorción del agua por parte de los
árboles. Los ácidos también dañan las agujas de las coníferas y las hojas de los
árboles.
"Las plantas sufren abrasión de sus partes verdes, principalmente las hojas; con
estos órganos dañados la planta queda debilitada, retrasado su desarrollo, es
fácilmente atacada por distintos tipos de parásitos, y con más sensibilidad a los
periodos de sequía, situaciones todas ellas que en condiciones normales hubiera
resistido. Esto puede llegar a causar la muerte de grandes masas vegetales, como
los bosques, y el deterioros más o menos importante de la producciones agrícolas",
afirma un comunicado de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).
Los efectos de la lluvia ácida, en combinación con otros agentes agresivos para el
medioambiente, reduce la resistencia de los árboles y plantas a las bajas
temperaturas, la acción de insectos y las enfermedades. Los contaminantes
también pueden inhibir la capacidad árborea de reproducirse. Algunas tierras
tienen una mayor capacidad que otras para neutralizar los ácidos. En aquellas áreas
en las que la «capacidad amortiguadora» del suelo es menor, los efectos nocivos de
la lluvia ácida son significativamente mayores.
(Relacionado: Los hijos de los supervivientes de Chernóbil no presentan un exceso
de mutaciones genéticas)
Además, la lluvia ácida puede afectar también a nuestra salud. "Determinadas
concentraciones de estos compuestos de azufre y nitrógeno de la atmósfera pueden
penetrar a los sistemas respiratorio y cardiovascular, dando como resultado
enfermedades o incluso la muerte", afirma la UCM.
"Los metales como el mercurio y cadmio de depósitos del suelo de lagos, corrientes
y reservas pueden acumularse en los tejidos vegetales y animales, haciéndolos
tóxicos para el consumo humano. Los metales también pueden separarse del suelo
hacia las reservas de agua o de viejas tuberías de plomo y cobre, llegando
directamente hacia el agua corriente de los hogares y causando serias
enfermedades".
(Relacionado: ¿Qué es la acidificación de los océanos y por qué se produce?)
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ASÍ AFECTA AL CALENTAMIENTO GLOBAL LA QUEMA DE
COMBUSTIBLES FÓSILES
Reducir las emisiones de los contaminantes
La única forma de luchar contra la lluvia ácida es reducir las emisiones de los
contaminantes que la originan. Esto significa disminuir el consumo de
combustibles fósiles. Muchos gobiernos han intentando frenar las emisiones
mediante la limpieza de chimeneas industriales y la promoción de combustibles
alternativos. Estos esfuerzos han obtenido resultados ambivalentes. Si pudiéramos
detener la lluvia ácida hoy mismo, tendrían que transcurrir muchos años para que
los terribles efectos que genera desaparecieran.
Apostar por la movilidad eléctrica, reducir el nivel máximo de azufre en los
combustibles e impulsar las energías limpias son algunas de las líneas de acción
que pueden mitigar la contaminación industrial.
(Relacionado: Las compensaciones de emisiones de carbono en jaque por el
cambio climático)
El hombre puede prevenir la lluvia ácida mediante el ahorro de energía. Cuanta
menos electricidad se consuma en los hogares, menos químicos emitirán las
centrales. Los automóviles también consumen ingentes cantidades de combustible
fósil, por lo que los motoristas pueden reducir las emisiones nocivas al usar el
transporte público, vehículos con alta ocupación, bicicletas o caminar siempre que
sea posible.
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