0% encontró este documento útil (0 votos)
42 vistas3 páginas

Crecimiento

El documento discute que solo Dios puede causar el crecimiento de una iglesia, no los esfuerzos humanos. También describe cinco facetas del crecimiento saludable de una iglesia mencionadas en Hechos 2.

Cargado por

encomunidadgc
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
42 vistas3 páginas

Crecimiento

El documento discute que solo Dios puede causar el crecimiento de una iglesia, no los esfuerzos humanos. También describe cinco facetas del crecimiento saludable de una iglesia mencionadas en Hechos 2.

Cargado por

encomunidadgc
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Crecimiento

"Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios" (l Corimios 3:6).

Si usted asiste a una clase para aprender a hacer surf, se le enseñará todo lo que necesita
saber acerca de este deporte:
Como elegir el equipo adecuado, como utilizarlo adecuadamente, como reconocer una
ola "surfeable", como capturar una ola y montarla durante la mayor cantidad de tiempo
posible, y lo que es mas importante de todo, como salir de la ola sin caerse; pero nunca
podrá encontrar un curso que enseñe "Como crear una ola".

El surf es el arte de montarse sobre las olas que Dios crea. Dios es quien hace las olas;
los surfistas simplemente las montan.

Muchos libros y conferencias acerca del crecimiento de la iglesia caen en la categoría de


"como crear una ola". Tratan de fabricar la ola del Espíritu de Dios, utilizando trucos,
programas o técnicas de mercadeo para crear el crecimiento. ¡Pero el hombre no puede
producir el crecimiento! solo Dios puede hacer que la iglesia crezca. Solo Dios puede
soplar nueva vida en un valle de huesos secos. Solo Dios puede crear olas, olas de
avivamiento, olas de crecimiento y olas de receptividad espiritual.

Como Pablo señaló acerca de la iglesia en Corinto: "Yo planté, Apolos regó; pero el
crecimiento lo ha dado Dios" (l Corimios 3:6).
El Espíritu de Dios se esta moviendo poderosamente en oleadas alrededor del mundo.

Mi oración al comenzar cada día es la siguiente: "Padre, yo se que tu haces cosas


increíbles en tu mundo en este día. Por favor, dame el privilegio de involucrarme en
algo de lo que estas haciendo".

El problema con muchas iglesias es que comienzan haciéndose la pregunta equivocada.


Se preguntan: "¿Que hará crecer a nuestra iglesia?" Esto demuestra que no han
comprendido cual es el punto. Es como decir: "¿Como podemos crear una ola?"
En cambio, la pregunta que necesitamos hacernos es: "¿Que impide el crecimiento de
nuestra iglesia?".
"¿Cuales son las barreras que están bloqueando las olas que Dios desea enviar en
nuestro camino?"
¿Cuales son los obstáculos e impedimentos que están estorbando el crecimiento?

Todas las cosas que tienen vida crecen, usted no tiene que hacerlas crecer. Es lo natural
que suceda con un organismo viviente si se encuentra sano.
De la misma manera, como la iglesia es un organismo vivo, es natural que crezca si se
encuentra sana.
La iglesia es un cuerpo, no un negocio. Es un organismo, no una organización.
Se encuentra viva. Si una iglesia no esta creciendo, se está muriendo.

Cuando un cuerpo humano se encuentra desequilibrado, decimos que tiene una


enfermedad, lo cual indica una falta de bienestar en el cuerpo. De la misma manera,
cuando el cuerpo de Cristo se desequilibra, la enfermedad tiene lugar.

Muchas de estas enfermedades están ilustradas e identificadas en las siete iglesias del
Apocalipsis. La salud solo tendrá lugar cuando todo vuelva a su equilibrio.

La tarea del liderazgo de la iglesia es descubrir y quitar las enfermedades y barreras que
restringen el crecimiento para que el crecimiento normal y natural pueda tener lugar.
Las cinco facetas del crecimiento de la iglesia

Las iglesias necesitan crecer en amor a través del compañerismo.


Las iglesias necesitan crecer en profundidad a través del discipulado.
Las iglesias necesitan crecer en fuerza a través de la adoración.
Las iglesias necesitan crecer en amplitud a través del ministerio.
Las necesitan crecer en tamaño a través del evangelismo.

En Hechos 2:42-47 se describen estas cinco facetas de crecimiento en la primera iglesia


de Jerusalén. Los primeros cristianos tenían comunión, se edificaban los unos a los
otros, adoraban, ministraban y evangelizaban. Como resultado, el versículo 47 dice:
"Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos".

Preste atención a un par de cosas acerca de este versículo.


En primer lugar, Dios añadía el crecimiento (su parte) cuando la iglesia hacía su parte
(cumplir con los cinco propósitos).
En segundo lugar, el crecimiento era diario, lo cual significa que, por lo menos, esta
iglesia saludable tenía 365 conversiones al año!
Que pasaría si esta fuera la norma evangelística que tuviera que alcanzar cada iglesia
para poder llamarse una iglesia saludable o "neotestamentaria"?
Que le parece? Cuantas iglesias estarían en condiciones de entrar en esta clasificación?

Lo que les dice exactamente es que ellos habían "dejado su primer amor" (Ap 2:4). ¿A
qué se refiere por el "primer amor"?
Tal vez se refiere al primer entusiasmo que tenían cuando descubrieron el amor de Dios
y se convirtieron.
Quizá con el paso del tiempo la primera generación de creyentes habían muerto y los
nuevos convertidos ya no tenían el mismo celo por las cosas de Dios.
Podríamos pensar que muchos eran hijos de creyentes que se habían "criado" en la
iglesia y habían llegado a asumir el evangelio sin tener una experiencia de conversión
auténtica.
Puede referirse también a que ya no se amaban entre ellos como lo hacían antes.
O que no amaban a las almas perdidas ni se preocupaban por predicarles el evangelio.

Sin duda, todas estas posibilidades podrían ser ciertas e indicarían que algo grave estaba
ocurriendo entre ellos.
Pero pensando en la causa principal del problema debemos recordar lo que Jesús
respondió cuando le preguntaron cuál era el mayor mandamiento de la ley de Dios.
Él dijo: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu
mente. Este es el primero y grande mandamiento" (Mt 22:37-38).

Probablemente, a lo que se refiere el texto de Apocalipsis cuando dice que habían


dejado su primer amor, era a que habían dejado de amar a Dios por encima de todas las
demás cosas. Fijémonos que no dice que habían dejado de amar, sino que habían dejado
su "primer amor". Su amor por el Señor había quedado relegado a otra posición, ya no
era lo más importante en sus vidas.

¿Cuál pudo ser la causa por la que llegaron a esta situación?


Como hemos visto, ellos habían luchado mucho para mantener la sana doctrina frente a
los falsos apóstoles. Y uno de los peligros de esta lucha es que los creyentes pueden
acabar centrando sus energías en amar más la doctrina que la persona de Cristo.
La oposición constante a los falsos apóstoles y maestros, algo totalmente legítimo, pudo
haberles llevado a tener un espíritu constante de censura y de crítica hacia todas las
demás personas. Al tener que disciplinar a los herejes, es fácil desarrollar un espíritu
duro y crítico que destruye el amor.
Habían trabajado arduamente por mantener la santidad dentro de la iglesia, pero esto
puede derivar en ocasiones en un legalismo externo que sin duda mata el "primer amor".

El mucho trabajo y tensión que genera estar constantemente pendiente de personas


impías que se introducen en la iglesia con la intención de hacer daño, puede quitarnos el
tiempo y el deleite para estar a solas con el Señor.

Veamos algunos de los síntomas que nos permiten identificar si hemos perdido el
primer amor:
La vitalidad espiritual que es fruto de una comunión viva con el Señor es reemplazada
por una rutina ortodoxa.
La espontaneidad y frescura espiritual es sustituida por las frases aprendidas.
Hay una pérdida de gozo en el servicio al Señor.
La vida de iglesia se convierte en algo monótono, mecánico, aburrido, carente de
interés.
Las predicaciones de la Palabra ya no nos dicen nada.
Se coloca todo el énfasis en la sana doctrina y se olvida el amor al Señor y a los
hermanos, lo cual no sirve de nada (1 Co 13:2-3).
El amor por los hermanos es sustituido por un espíritu crítico que nos lleva a censurar
todo lo que hacen.
Nos cuesta trabajo amarles, perdonarles o mostrarles misericordia.
Nos relacionamos únicamente con aquellos que nos caen bien y nos dan la razón en lo
que pensamos.
Hay un enfriamiento en la vida espiritual que se manifiesta en la falta de oración y
comunión auténtica con el Señor.
Esto nos lleva a centrarnos en nosotros mismos y en lo que a nosotros nos complace.
Hay un olvido de los demás y sus necesidades.
Se abandona la evangelización.
Se pierde la sensibilidad y somos incapaces de soportar la más mínima crítica.
Finalmente, en muchos casos, todo esto da lugar a divisiones dentro de las iglesias.

También podría gustarte