Ciclo Rankine
El Ciclo de Rankine es un modelo utilizado para determinar la performance de
máquinas de vapor. El mismo consiste en un ciclo termodinámico ideal que
convierte la energía térmica en trabajo mecánico. El calor aportado al sistema es
proporcionado por una fuente externa, en general representado por una caldera,
que normalmente utiliza agua como fluido de trabajo. El ciclo describe el proceso
mediante el cual, las máquinas térmicas basadas en vapor generan la potencia
necesaria en las centrales de generación termoeléctricas.
El Ciclo de Rankine está compuesto por cuatro procesos delimitados por los estados
que atraviesa el fluido por el mismo:
Proceso 1-2: Expansión isoentrópica del fluido de trabajo en la turbina desde la
presión de la caldera hasta la presión del condensador. Se realiza en una turbina de
vapor y se genera potencia en el eje de la misma.
Proceso 2-3: Transmisión de calor a presión constante desde el fluido de trabajo
hacia el circuito de refrigeración, de forma que el fluido de trabajo alcanza el estado
de líquido saturado. Se realiza en un condensador (intercambiador de calor),
idealmente sin pérdidas de carga.
Proceso 3-4: Compresión isoentrópica del fluido de trabajo en fase líquida mediante
una bomba, lo cual implica un consumo de potencia. Se aumenta la presión del
fluido de trabajo hasta el valor de presión en caldera.
Proceso 4-1: Transmisión de calor hacia el fluido de trabajo a presión constante en
la caldera. La potencia neta del ciclo se obtiene realmente descontando la
consumida por la bomba, pero ésta suele ser muy pequeña en comparación y suele
despreciarse.
En un ciclo más real que el ciclo Rankine ideal descripto, los procesos en la bomba
y en la turbina no serían isoentrópica y el condensador y la caldera presentarían
pérdidas de carga. Todo ello generaría una reducción del rendimiento térmico del
ciclo.
Recalentamiento: Consiste en calentar el vapor saturado a la salida de la caldera y
elevar su temperatura convirtiéndolo en vapor sobrecalentado. Esto eleva la
temperatura promedio a la que se proporciona calor aumentando el rendimiento
térmico del ciclo. El limitante a este proceso es la calidad de los materiales
integrantes de la caldera para los cuales es recomendable no exceder los 540 ºC.
Regeneración o Sangrado: Otra técnica utilizada consiste en extraer vapor de la
turbina en diversos puntos denominados “sangrías”. Este vapor, que podría haber
producido más trabajo si hubiera continuado su expansión en la turbina, se utiliza
para calentar el agua de alimentación en un dispositivo llamado regenerador. La
fracción de vapor enviada al regenerador se ajusta, para cada valor de la presión de
extracción, de forma que el vapor salga del regenerador como líquido saturado. De
esta forma el agua que entra a la caldera llega a una temperatura cercana a la
vaporización evitando la necesidad de calor aportado para el cambio de estado y
por consiguiente mejorando el rendimiento general.