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_a debate Interpretación y gestión del patrimonio en los espacios del turismo oscuro
| coordinan Óscar Navajas Corral y Maribel Rodríguez Achútegui
Las ruinas de Belchite: de símbolo de la “barbarie roja” a
monumento por la paz
Adrià Besó Ros | Dpto. Historia del Arte, Universitat de València
URL de la contribución <www.iaph.es/revistaph/index.php/revistaph/article/view/5055>
En la pequeña localidad de Belchite, situada a 50 km en “símbolos de dos épocas y de dos sistemas, los dos
al SE de Zaragoza, se libró una de los episodios más Belchite hablan, con el lenguaje mudo de sus escombros
cruentos de la Guerra Civil española. El 24 de agosto y de sus blancas piedras, de barbarie y cultura, de mise-
de 1937, se iniciaba la ofensiva de dos divisiones del ria y de Imperio, de materia y de espíritu, de la anti-Es-
ejército republicano formadas por 80.000 soldados, que paña sojuzgada y de la España vencedora y eterna […].
daría lugar a la Batalla de Belchite. Su objetivo táctico Porque es Belchite un símbolo, quiso el Caudillo con-
era la conquista de Zaragoza, y a la vez aliviar la presión servarlo en el dolor de sus paredes calcinadas” (Gómez
de las tropas franquistas sobre el frente del Norte. La Aparicio 1940, 6). De esta manera Belchite era conver-
operación quedó bloqueada por la resistencia que opuso tida por el bando vencedor en símbolo de la “barbarie
la población, donde se concentraron algunos miles de roja” y a su vez de la heroica resistencia de sus defen-
combatientes nacionalistas. El día 26 quedó totalmente sores. Cumpliendo este programa ideológico, en octu-
rodeada por las tropas republicanas, que consiguieron bre de 1955 se inauguraba oficialmente el pueblo nuevo
entrar el 31 de agosto. Tras días de encarnizados com- y en 1964 los últimos habitantes abandonaban el viejo.
bates casa por casa, cuerpo a cuerpo, el 6 de septiem- Comenzó entonces un proceso de expolio para aprove-
bre caía definitivamente bajo el control de la República. char los materiales existentes en sus edificios, que unido
a la inexistencia de cualquier política de conservación,
La batalla de Belchite registró en solo dos semanas aceleró su degradación.
218 bombardeos de aviación en 46 ataques y unas
35.000 ráfagas de artillería por parte de ambos bandos Durante el siglo XIX el Romanticismo manifestó un sin-
(Michonneau 2017, 40). Perdieron la vida unas cinco gular aprecio y veneración por las ruinas. François-René
mil personas y resultaron dañados el 90 % de los edifi- de Chateaubriand contrapone las ruinas de la natura-
cios. Los cadáveres se amontonaban por las calles en leza, reflejo del inexorable paso del tiempo, a las ruinas
estado de putrefacción por las altas temperaturas estiva- intencionadas, fruto de la violencia ejercida por las per-
les. Poco a poco se les iba enterrando en fosas comu- sonas. Las primeras fueron especialmente admiradas al
nes, pero al no avanzar al ritmo necesario, se decidió reconocerse en ellas valores de antigüedad y estéticos,
amontonar los cuerpos en la plaza Nueva y prenderles frente a las segundas que fueron objeto de rechazo. La
fuego (Michonneau 2017, 262-269). Belchite sería recu- capacidad destructiva de las guerras del siglo XX ha pro-
perada de nuevo por las tropas de bando franquista en vocado nuevas actitudes frente a estas ruinas intencio-
marzo de 1938. nadas. Por un lado, la reconstrucción inmediata “como
era antes” impuesta por la necesidad de borrar las hue-
Un decreto de junio de 1939 prohibía la reconstrucción llas de la guerra como ocurrió en muchas localidades
completa de cualquier edificio de la localidad dañado por devastadas durante la Segunda Guerra Mundial. En
la guerra, y a la vez se ordenaba levantar un nuevo pue- otros casos se mantiene la ruina a la que se le otorga un
blo contiguo al destruido (Vázquez Astorga 2010). Así, valor rememorativo intencionado, que hace que los sig-
la propaganda del régimen convirtió estos dos núcleos nos de la tragedia continúen presentes y perduren en el
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Belchite. De izquierda a derecha de arriba a abajo: Portal de la Villa, calle Mayor, Iglesia de San Martín de Tours | fotos A. Besó, 2020
tiempo con nuevos significados. En Belchite la dictadura greso. No es casual que durante este periodo de olvido
apostó por esta segunda opción. Durante las primeras incentivado suceda una nueva destrucción intencionada,
décadas de la postguerra, el discurso oficial del bando lenta, perceptible al cabo del tiempo, en este caso cau-
vencedor las relacionó con los “horrores del marxismo” sada por el expolio material. De esta manera, la ruina
y con la heroica resistencia que posibilitó su victoria. Su que llegó a finales del siglo XX es fruto de tres actitu-
abandono definitivo en 1964 coincide con la celebración des que se dan en dos momentos sucesivos: primero la
de los XXV Años de Paz, un nuevo hito ideológico del destrucción de la guerra, y con posterioridad, el expo-
régimen franquista que pretendía dejar atrás los desas- lio y la falta de conservación. Y en este momento, como
tres de la guerra y sus consecuencias durante los años advierte Riegl (1999, 63) al hablar de la ruina intencio-
posteriores para proyectar una nueva etapa de pro- nada, “contemplada a una distancia considerable, la
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actuación humana, que de cerca parece violenta y desa- la ciudadanía de aproximarse a este momento a través
gradable, se siente como si fuera tan natural y necesaria de novelas, películas, redes sociales… donde los restos
como la de la naturaleza, de la que nos parece formar materiales conservados, y sobre todo los escenarios de
parte”. los hechos, juegan un papel importante por su relación
directa y evocadora.
La instauración de la democracia acabó con la dictadura
implantada con la victoria militar del bando nacionalista. El reconocimiento de pertenencia de estos restos a una
La progresiva consolidación de las libertades tras las etapa cerrada de la historia posibilita la aparición del con-
tensiones ideológicas que acompañaron la Transición, cepto de monumento histórico. Durante el siglo XIX este
crearon una consciencia social de ruptura con el pasado, se entendió como aquella obra relevante que es capaz
necesaria para que los vestigios de este período comien- de evocar un pasado glorioso, sobre el que fundamen-
cen a adquirir un valor histórico. Durante los primeros taban las identidades nacionales. A partir de la segunda
años, algunas opiniones propusieron la demolición de mitad del siglo XX comenzaron a considerarse como
las ruinas de acuerdo con esa necesidad que se respi- monumento las ruinas producidas por la acción violenta
raba en muchos ambientes de pasar página y de olvidar del ser humano a las que se otorga un nuevo valor reme-
el pasado. Posteriormente, en el transcurso de los siglos morativo intencionado, no por evocar acontecimientos o
XX al XXI se advierte la atribución de nuevos significa- momentos de un pasado relevante, sino por lo contrario,
dos y actitudes que darán lugar a una nueva recepción por la capacidad de recordar los horrores de una etapa
de estos vestigios por parte de la sociedad democrática. anterior. Y por ello, estas ruinas, junto con otros vesti-
gios de la pasada Guerra Civil, como líneas de defensa,
El encuentro con el pasado histórico se produce a tra- refugios antiaéreos, prisiones, etc., se convierten en pre-
vés del relato de los hechos y de los testimonios mate- sentes históricos para mantener viva la memoria de la
riales relacionados con los mismos. Durante las últimas tragedia, con una clara finalidad pedagógica: la historia
décadas se asiste a una reelaboración del discurso de no se puede cambiar, pero su presencia y conocimiento
la Guerra Civil y de la postguerra, que presta especial a través del escenario de los hechos puede contribuir
atención a la microhistoria y a la historia basada en fuen-
tes orales y pone el foco en los perdedores del conflicto,
silenciados durante décadas. Fruto de ello, son los rela-
tos o memorias aportados por personas de ambos ban-
dos. La mayor parte de estos testimonios son unánimes
en identificar la tragedia y coinciden en la necesidad de
no olvidar para que la historia no se repita, pues en una
guerra, aunque siempre hay vencedores y vencidos, en
realidad todos acaban perdiendo. El olvido en que se
sumieron los restos a partir de los XXV Años de Paz faci-
litaba una nueva recepción de estas ruinas basada en
este relato desideologizado.
El amplio impacto social del conflicto bélico y de la repre-
sión explica que actualmente estos hechos continúen
presentes en muchas historias familiares por los recuer-
dos de los antepasados que los vivieron en primera per-
sona. En este contexto existe una demanda por parte de Visita guiada en la plaza Nueva | foto A. Besó, 2020
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a evitar que se repitan los episodios no deseados que construir un mensaje de paz, para, desde lo local, con-
evocan. Y conforme van desapareciendo las personas tribuir al servicio de un objetivo universal para el desa-
que los vivieron y su memoria, se acentúa todavía más rrollo sostenible contemplado por Naciones Unidas:
el papel rememorativo intencionado de estos lugares y “reducir significativamente todas las formas de violencia
de sus restos. y las correspondientes tasas de mortalidad en todo el
mundo”. Su consideración como monumento garantiza
El aprecio y estima hacia los vestigios del pasado por su preservación para las futuras generaciones.
parte de la ciudadanía en muchos casos culmina en su
reconocimiento como monumento. En octubre de 2002
el Gobierno de Aragón declaraba la Villa de Belchite BIBLIOGRAFÍA
Viejo como bien de interés cultural en la figura de sitio
histórico, completando un proceso iniciado en 1982. La • Borobio Sanchiz, J. (2010) El Plan Director del Pueblo Viejo
de Belchite. En: Cinca Yago, J. y Ona González, J.L. (coord.)
asunción de esta tutela jurídica implica su conservación,
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a cabo obras de cerramiento del conjunto para contro- por el que se declara Bien de Interés Cultural, en la figura de
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supuestos del Estado con una inversión de 7 millones de • Michonneau, S. (2017) Fue ayer. Belchite: un pueblo frente
euros durante los próximos cinco años. a la cuestión del pasado. Zaragoza: Prensas de la Universidad
de Zaragoza; Institución Fernando el Católico
Desde el municipio se ha implantado un programa de • Moreno Bueno, A. (2018) Belchite. La ruina como valor
difusión con diversas actividades: programas de visi- patrimonial. Trabajo Fin de Grado inédito. Universidad
Politécnica de Madrid. Disponible en: https://oa.upm.es/51393/
tas guiadas que incluyen visitas nocturnas, recitales de [Consulta: 10/11/2021]
música, la ruta “Las huellas de la Guerra Civil” con un
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recorrido señalizado por los vestigios de la batalla en los 1903. Madrid: Visor
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relacionado con los valores de la paz y de la toleran- a la sombra de unas gloriosas ruinas. En: Cinca Yago, J. y
cia, un concurso de cortometrajes, etc., de las que se Ona González, J.L. (coord.) Comarca del Campo de Belchite.
puede encontrar una información actualizada y detallada Zaragoza: Gobierno de Aragón, pp. 241-248. Disponible en:
https://links.uv.es/duiEz9n [Consulta: 10/11/2021]
en la web y redes sociales del Ayuntamiento. Estas acti-
vidades han dado como resultado en los últimos años
pre pandemia unas cifras anuales próximas a los 40.000
visitantes.
De un símbolo construido desde la ideología de los ven-
cedores, las ruinas de Belchite, desprovistas de su sig-
nificado inicial, han sido asumidas por la sociedad como
monumento que recuerda los desastres del pasado para
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