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Estudios de Victimización en Colombia

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Revista Sociedad y Economía

ISSN: 1657-6357
[email protected]
Universidad del Valle
Colombia

Quintero Ángel, David


Balances y perspectivas de los estudios de victimización en Colombia: Delincuencia real, oculta y
denunciada
Revista Sociedad y Economía, núm. 17, diciembre, 2009, pp. 159-183
Universidad del Valle
Cali, Colombia

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Balances y perspectivas de los
estudios de victimización en Colombia:
Delincuencia real, oculta y denunciada1

Balance and perspectives of the victimization studies in


Colombia: hidden and complained real crime.

David Quintero Ángel


Sociólogo, egresado de la Universidad del Valle.
[email protected]

Recibido: 25.05.09
Aprobado: 17.11.09

Resumen
En este documento se hace un balance de los principales estudios en el
tema de la victimización, que se han realizado en Colombia desde 1985. Igual-
mente, se presenta un análisis de la criminalidad real, oculta y denunciada
para la ciudad de Cali, a partir de la Encuesta de victimización DANE 2003.
Se trata de mostrar que no todos los sectores sociales están afectados por la
criminalidad de la misma manera: los estratos bajos son los más victimizados
y los más desprotegidos, mientras que los altos parecen vivir en una situación
mucho mejor, en muchos casos debido a la protección privada. Finalmente,
se presentan algunas apreciaciones metodológicas para contribuir en futuros
estudios.
Palabras clave: Victimización, encuestas de victimización, criminalidad.

Abstract
This paper is a review of major studies on the theme of victimization that
have been conducted in Colombia since 1985. Also, an analysis of the real
crime, hidden and complained to the city of Cali, from victimization survey

1 Este artículo es producto de las actividades desarrolladas en el grupo de investigación Migración, urbanización
e identidades de las poblaciones afrocolombianas del CIDSE, con el apoyo del Programa Jóvenes Investigadores
e Innovadores de Colciencias y la Universidad del Valle, durante el periodo febrero de 2008 a febrero de 2009.

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David Quintero Ángel

DANE 2003. This is to show that not all sectors of society are affected by
crime in the same way: the lower strata are the most victimized and the most
vulnerable, while the high seems to live in a much better position, in many
cases because of private protection. Finally, some methodological findings
contribute to future studies.
Keywords: Victimization, victimization surveys, crime

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Balances y perspectivas de los estudios de victimización en Colombia: Delincuencia real, oculta y denunciada

1. Introducción
Los temas relacionados con la seguridad ciudadana tienen cada vez más impor-
tancia en la agenda de los Estados y los Gobiernos, así como entre la ciudadanía y la
opinión pública, asunto que se refleja necesariamente en el campo de la investigación
social. Son en general temas que se articulan estrechamente con el estudio de la cri-
minalidad, su dinámica y control (Guzmán y Quintero, 2008).
En el caso colombiano, a pesar del interés de los últimos gobiernos por
el tema de la seguridad y la criminalidad, los organismos del Estado trabajan
con números absolutos, es decir, con un mal manejo de los datos en términos
estadísticos; desconociendo la “tasa real de delito o criminalidad”, como un
instrumento para la toma de decisiones, y en consecuencia los medios de
comunicación y la ciudadanía en general manejan información parcial de la
realidad. En el ámbito académico se trabaja con tasas, pero en Colombia son
pocos los estudios de este tipo, a pesar de la importancia del problema, la so-
ciología del crimen ha sido incipiente en nuestro medio, no obstante contamos
con información valiosa de encuestas de victimización.
La elaboración de teorías y de políticas públicas relacionadas con la seguri-
dad ciudadana sólo parece posible, si se conoce la delincuencia que “realmente
sucede” y no sólo una pequeña parte de ésta, relacionada con los delitos de-
nunciados ante las autoridades; por lo que se hace evidente la presencia de un
delito que no es denunciado, “delito oculto”.
Al centrarnos en el tema del delito es necesario aclarar que dado el marco
legal colombiano determinadas conductas de los actores sociales que actúan
dentro de dicho marco legal pueden ser calificadas como transgresiones (con-
travenciones o delitos), esto depende de como esté tipificado en el Código
Penal Colombiano.
El desencanto por las estadísticas oficinales comienza cuando nos damos
cuenta que hay un gran número de delitos que no son registrados por los
organismos del Estado, lo cual lleva a la aplicación de distintas técnicas de
recogida de datos. Una de las más utilizadas ha sido la encuesta, que por
primera vez se empleó en EE.UU. para estudiar las victimas de delitos en
1963, con un formulario estructurado aplicado a una muestra (Alvira y
Rubio, 1982:30).
En los años setenta se llegó a la convicción política de analizar de forma
diferente el fenómeno, dos factores provocaron este cambio: el incremento de
la criminalidad real durante la década de los sesenta y la problemática social
percibida. Como consecuencia, el departamento de Justicia de EE.UU. creó
“President´s Comisión on Law Enforcement and Administration of justicie”,
poniendo en marcha la primera encuesta de victimización en USA. El primer
modelo de encuesta de victimización fue elaborado en 1972: “National Crime
Survey” y constaba de tres partes diferenciadas: las encuestas en ciudades,
encuestas comerciales y panel de crimen nacional (Gottfredson, Michael R.
and Hindelang Michael J, 1981:108). En Colombia sólo hasta 1985 se lleva
a cabo la primera Encuesta de Victimización, desarrollada por la División de
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David Quintero Ángel

Estudios Sociales (DIES) del Departamento Administrativo Nacional de Es-


tadística (Dane, 1986).

“El tema neurálgico es entonces conocer la magnitud y las características de la


“criminalidad real” que afecta una sociedad, más allá de la “criminalidad denuncia-
da”, muchas veces llamada “aparente”. Entre la una y la otra, es posible estimar el
tamaño de una “criminalidad oculta” o no denunciada, que no llega al conocimiento
de las autoridades estatales, pero que afecta a la ciudadanía y que indica claramente
la magnitud de una situación de impunidad.
En cuanto a la criminalidad denunciada, a pesar de la importancia que reviste en
la sociedad colombiana hay muy pocos trabajos sobre sus dimensiones y característi-
cas. Es cierto que se han venido recogiendo estadísticas sobre criminalidad y justicia,
especialmente desde 1958. Pero se pueden plantear dudas sobre su calidad y sobre su
cobertura (Rubio, 1999: 33-70). En efecto, se presentan disparidades notables entre
la estadística de Criminalidad recogida por la Policía Nacional y aquella que proviene
del sistema judicial y que durante algún tiempo fue sistematizada y divulgada por el
DANE. Se puede dar el ejemplo de los homicidios, o bien del delito por inasistencia
alimentaria. El primero, más confiable en su número, según fuente de Policía, el segundo
exclusivamente reportado por el sistema judicial. Pero, el problema común a ambas
fuentes es el de la “cobertura” de la estadística reportada. Ambas fuentes remiten a
lo que hemos llamado criminalidad denunciada o aparente, sin que podamos saber
algo acerca de la magnitud y características de los delitos realmente ocurridos. Los
estudios conocidos como de “victimización” de hogares y de personas, tienen entonces el
propósito de indagar por las dimensiones reales de la criminalidad y, de paso, permiten
profundizar de manera notable en una sociología de la impunidad mostrando contextos
sociales más o menos proclives a la denuncia” (Guzmán y Quintero, 2008).

Este artículo comienza planteando un balance de los principales estudios en


el tema de la victimización, realizados desde 1985 en Colombia. Se muestran
las dimensiones del crimen, pero también los rasgos de la víctima, su relación
con las instituciones que controlan el delito y en algunos casos la percepción de
seguridad. En un segundo momento, se presenta un análisis de la criminalidad
real, oculta y denunciada en la ciudad de Cali, a partir del análisis de la base de
datos de la encuesta de victimización –DANE 2003, que permitirán plantear
posibles formas de mejorar futuras encuestas de victimización, resaltando las
principales restricciones de este estudio. Finalmente, se presentan conclusiones
y recomendaciones para futuros estudios de victimización.

2. Principales estudios de victimización en Colombia


En Colombia, en los últimos años se han desarrollado valiosos estudios de
victimización, entre ellos el estudio de victimización del DANE 2003, que será
objeto de análisis de este documento. No obstante, a continuación se presentan
a manera de marco contextual algunos de los principales estudios realizados
en el país.
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a. Población afectada por la delincuencia: una aproximación a la


criminalidad real (DANE, 1985)
La primera encuesta de victimización en Colombia Población afectada por
la delincuencia: una aproximación a la criminalidad real-(DANE - 1985), fue
realizada por la División de Estudios Sociales del DANE (DIES) en 1985 y tuvo
desarrollo en once ciudades y áreas metropolitanas.
Dicho estudio se propuso como objetivos: a) captar el volumen y el tipo de
delitos que afectan a personas y hogares, b) determinar las características socio-
económicas de las personas y hogares afectados por la delincuencia y c) estimar
la magnitud de la denuncia, así como el conocimiento, por parte de los afectados,
de las actividades emprendidas por las autoridades y sus resultados.
Para llevar a cabo el estudio, se adicionó un módulo a la Encuesta Nacional
de Hogares (etapa # 50: nov-dic/84). Con la misma metodología de muestreo
de la Encuesta Nacional de Hogares (ENH), se encuestaron 21.400 hogares,
captando la información de 104.198 personas. Se preguntó por los hogares y
las personas afectadas por la delincuencia en el último año, a partir de la fecha
de la encuesta. Vale destacar que se le preguntó al informante sobre todas las
personas del hogar, independiente de su edad.
Dentro de los resultados para destacar de este estudio se encuentra que los
hogares afectados por la delincuencia, en las once ciudades y áreas metropoli-
tanas, fue del 18,3%, mientras que en Cali y Yumbo del 24,9%.
Para este año se presentaron 4.689 delitos en una población de 104.198
habitantes. La tasa2 de criminalidad “real” en consecuencia fue de 4.500 x
100.000 habitantes, es decir, una tasa casi seis veces mayor que la observada
como criminalidad “denunciada o aparente” por el sistema judicial, en el que
se reportaron 247.174 delitos para una población de 31.593.000 personas en
1984, lo que corresponde a una tasa (denunciada ante las autoridades) de 782
delitos x 100.000 habitantes. La tasa de criminalidad real para Cali-Yumbo fue
también mayor que la nacional (6.830 x 100.000 habitantes).
Como estudio pionero en victimización, éste es fundamental por el en-
foque centrado en el Código Penal, por la metodología de muestreo seguida
a partir de la ENH, por las cifras de criminalidad que aporta como estudio
de base y por la relación que establece entre estas cifras y las variables socio-
económicas.

b. Criminalidad real (DANE 1991).


La encuesta en esta oportunidad se propuso determinar los hogares y las
personas afectados por la criminalidad y la violencia, incluyendo hechos de vio-
lencia más allá de los delitos contemplados por el Código Penal. Se encuestaron
17.203 hogares con una población de 77.118 personas en nueve ciudades y
áreas metropolitanas. Se preguntó por “hechos violentos o delitos” que hubieran
afectado algún miembro del hogar en el último año.
2 Todas las tasas presentadas en este documento son por 100.000 habitantes.

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David Quintero Ángel

Dentro de los resultados para destacar de este estudio se encuentra que los
hogares afectados por la delincuencia en 1991, en las nueve ciudades y áreas
metropolitanas, fue del 11,4%, mientras que en Cali fue del 12,3%; en cuanto a
la denuncia se encontró que el 26,3% de los casos de delitos se denunciaron.
En contraste con el anterior, este trabajo incluye una variación significa-
tiva al preguntar por delitos y hechos de violencia, al mismo tiempo. Por lo
tanto, las estimaciones y comparaciones de tasas se dificultan. El porcentaje
de hogares afectados disminuye con relación al estudio de 1985 y el porcentaje
de denuncias aumenta.
De manera interesante, la encuesta incluye aspectos que tienen que ver
con la “confianza” de la ciudadanía en las instituciones policiales y en los me-
canismos de Justicia.

c. Encuesta de hogares, Étapa 90 (DANE - 1995)


No conocemos ninguna publicación con los resultados de esta encuesta
que se aplicó en diez ciudades y áreas metropolitanas para un total de 20.076
hogares y 86.186 personas, sólo hemos encontrado algunos comentarios sobre
este estudio en Rubio (1998:8) y Vélez y Banguero (2001).
En el caso de Cali, se encuestaron 1.967 hogares con 8.359 personas. Los
datos que presentamos son el resultado de procesamientos y elaboraciones, a
partir de la copia de la ENH-Étapa 90 que tiene el Centro de Investigaciones y
Documentación Socioeconómica – CIDSE3. En esta oportunidad, la encuesta
se propuso captar el volumen y el tipo de delitos que afectaban a las personas
y los hogares. Igualmente indagar por las características socio-económicas de
las personas y los hogares afectados por la delincuencia. Finalmente, captar la
magnitud de la denuncia, así como las opiniones, por parte de los afectados, de
las actividades y resultados emprendidos y logrados por el Estado, con respecto a
los delitos denunciados. De alguna manera, captar el volumen de los problemas
de procedimiento jurídico implicados y la resolución de los mismos.
Dentro de los resultados para destacar de este estudio se encuentra que los
hogares afectados por la delincuencia, en la ciudad de Cali fueron el 15,7%.
Los delitos denunciados sobre el total de delitos fueron el 31,5%.
Este es un ejemplo de una encuesta que debió ser costosa y que no se utilizó
en todas sus posibilidades, por lo menos a partir de una publicación de resultados,
sin que podamos saber las razones para que esto sucediera. En nuestro caso, pro-
cesamos la base de datos para Cali; sin embargo no se pudieron establecer tasas y
realizar análisis más rigurosos porque se carece del libro de códigos de delitos.

d. Cámara de Comercio de Bogotá, 1996 - 2008


En la ciudad de Bogotá, la Cámara de Comercio en el Observatorio de
Seguridad realiza una medición trimestral desde 1996 con la Encuesta de

3 Un agradecimiento especial a Héctor Fabio Ramírez, Estadístico del CIDSE, quien nos instruyó y colaboró para
poder recuperar parte de la información que presentamos.

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Balances y perspectivas de los estudios de victimización en Colombia: Delincuencia real, oculta y denunciada

Percepción de Seguridad y Victimización. El objetivo ha sido establecer los


factores subjetivos que afectan la seguridad ciudadana en Bogotá-Cundina-
marca.
La Encuesta de Percepción de Seguridad y Victimización se realiza en
hogares, a personas mayores de dieciocho años, por medio de una encuesta
personal directa, con un muestreo estratificado y segmentado por localidad,
estrato socioeconómico, género y edad. La muestra tiene una confiabilidad del
95% con un margen de error de 3%.
La primera encuesta de 1996 se realizó a partir de encuesta telefónica,
cubriendo los habitantes de 19 de las 20 localidades, en la que se buscaba dili-
genciar 1.034 encuestas con hombres y mujeres mayores de 18 años a quienes
se les tomó como representantes del grupo de allegados.
La estructura del cuestionario ha estado compuesta, históricamente, por
tres módulos básicos. A) victimización, que caracteriza las principales diná-
micas delictivas que afectan a los ciudadanos, sus niveles y además establece
los delitos más frecuentes y determina el grado de denuncia; B) percepción:
establece las variables que afectan la sensación de seguridad de los ciudadanos,
C) institucional: evalúa la opinión de los ciudadanos frente al servicio de la
Policía.
Entre los resultados para destacar en el año 2008, se encuentra que en
Bogotá 31% de las personas ha sido víctima de un delito, es decir, una de cada
tres personas. Los hombres fueron victimizados en mayor proporción que las
mujeres (16%, 12% respectivamente).
En Bogotá, cuatro de cada diez víctimas denunciaron el delito ante las
autoridades, las justificaciones más importantes para no denunciar fueron la
falta de pruebas y la falta de confianza en las autoridades.

e. CISALVA (Vélez y Banguero, 2001)


El Instituto CISALVA de la Universidad del Valle y el Ministerio de Salud
aplicaron en el segundo semestre de 1996 una Encuesta de Violencia en las
ciudades de Cali, Bogotá, Medellín, Pereira, Barranquilla y Bucaramanga a
una muestra total de 5.854 personas mayores de 15 años. En la ciudad de Cali,
aplicaron 2.904 encuestas, indagando el número de veces que el “entrevistado”
fue víctima de algún delito en los últimos 12 meses. En este estudio seleccio-
naron cuatro tipos de delitos: robo a mano armada, herida por arma de fuego,
herida por arma blanca y amenazas. Encontrándose para Cali que el 23,2% de
los encuestados fue víctima de alguno de estos cuatro delitos, mientras que el
76,8% no fue victimizado.
A partir de estos resultados, el estudio muestra caracterizaciones de las
víctimas por estrato, comuna y demás variables sociodemográficas; realizando
posteriormente modelos de probabilidad (modelos de regresión cuadrática)
para determinar las probabilidades de ser víctima. El trabajo se orienta a medir
“riesgos” de ser víctima más que a estimar coberturas de delito y características
de las víctimas.
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David Quintero Ángel

En 1999, en el marco del proyecto Crimen y Violencia en ciudades de Amé-


rica Latina y del Caribe, financiado por el Banco Mundial, CISALVA realizó en
Cali una encuesta de victimización, con una muestra de 1.211 hogares (5.799
personas) en un muestreo aleatorio, por conglomerados.
Entre los principales hallazgos se observa que el 23,3% de los hogares
tuvo por lo menos uno de sus miembro victimizado, en el 79,8% de los
casos los miembros de hogar fueron victimizados una sola vez, en el 11,7%
fueron victimizados dos veces y el 8,5% más de tres veces. En esta encuesta
se destaca igualmente que en el 80,1% de los casos fue victimizado un solo
miembro de hogar, mientras que en el 11% de los casos fue victimizada “toda
la familia”. El 23% de las personas víctimas de algún delito denuncia ante la
autoridad. En esta encuesta no se pregunta por la no denuncia y sus motivos,
igualmente es difícil calcular tasas de criminalidad, porque se pregunta en
general si alguno de los miembros fue víctima de algún delito y el número de
veces que los miembros del hogar fueron víctimas y no se sabe la cobertura
de personas.

f. Encuesta de Victimización (Univalle, 2006)


El estudio de la Universidad del Valle4 (2006) fue realizado durante un
ejercicio académico con estudiantes de Pregrado y Maestría en Sociología de la
Universidad del Valle, en la ciudad de Cali. La encuesta contiene información
sobre los hogares, los delitos que afectaron a cualquier miembro del hogar sin
distingos de edad, sobre algunas características socio-económicas de la per-
sona que contestó la encuesta en nombre del hogar, sobre las características
socio-económicas de la víctima del principal delito que afectó al hogar, sobre
razones que se tuvieron para denunciar o no denunciar ante las autoridades y,
finalmente, un conjunto de opiniones del encuestado sobre temas de seguridad
ciudadana y del barrio.
Entre los principales resultados de este estudio se encuentra que en pro-
medio, el 52% de los hogares de la ciudad estuvo afectado por uno o más
delitos durante el año anterior a la realización de la encuesta. El promedio
de delitos por hogar afectado fue de 2,5%. La tasa de delitos por 100.000
habitantes encontrada fue de 29.086 que corresponde a la tasa de “delito
real”, descomponiéndose en una tasa de “delito oculto” de 22.138 (76,1%
del delito real) y de 6.948 de “delito denunciado” (23,9% del delito real)
(Tabla 13).

4 Realizado por Grupo de Acción Colectiva y Cambio Social del CIDSE, Universidad del Valle.

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Balances y perspectivas de los estudios de victimización en Colombia: Delincuencia real, oculta y denunciada

Tabla 13: Tasas de delito real, oculto y denunciado por estrato

Estrato Tasa Delito Real Tasa Delito Oculto Tasa de Denunciado


Estrato 1 53.129 44.832 8.297
Estrato 2 19.560 10.989 8.571
Estrato 3 25.976 21.875 4.101
Estrato 4 23.057 17.042 6.015
Estrato 5 25.000 16.035 8.965
Estrato 6 20.884 10.073 10.810
Total ponderado 29.086 (100%) 22.138 (76.1%) 6.948 (23.9%)
Fuente: Encuesta de victimización de la Universidad del Valle 2006. Cálculos del Grupo de Acción Colectiva y Cambio Social del CIDSE,
Universidad del Valle.

Se da cuenta de variaciones altamente significativas de victimización de los


hogares por estrato. En el estrato 1 el 86,8% de los hogares ha sido afectado
por algún delito, en el estrato 3 el 47,2% y en el 6 el 42%. De manera más es-
pecífica, se pueden observar las variaciones en las tasas de delito, según estrato
socioeconómico de la población. La tasa de delito real es pronunciadamente
decreciente entre el estrato 1 (53.129) y el 6 (20.884).
La tasa de delito “oculto” en el estrato 1 es de 44.832, es decir, el 84,4%
del total del delito del estrato, en el estrato 6 es de 10.073, es decir, el 48,2%
del total del delito del estrato. La tasa de delito “denunciado” es de 8.297 en
el estrato 1, es decir, el 15,6% del total del delito de ese estrato, mientras que
en el estrato 6 la tasa de denuncia es de 10.810, es decir 51,8% del total de
delitos en el estrato.
Al considerar sólo el delito más importante que afectó al hogar, en el
estudio de la Universidad del Valle se puede tener un perfil diferenciado de
victimización, según el estrato del hogar. De manera resumida y aproximada
para toda la ciudad, el 40% son delitos sobre la propiedad, 29% tienen que
ver con condiciones ambientales que afectan a las personas, 9% delitos que
tienen que ver con la calidad de la interacción, 8% con homicidios y lesiones
personales, 6% con delitos referidos a la familia, 2% actos de terrorismo, 2%
desplazamiento forzado, 1% secuestro o desaparición y 1% abuso sexual.
Al discriminar por estrato, la propiedad se afecta, ante todo, en los estratos
altos y las personas y su integridad en los estratos bajos. Los delitos que tienen que
ver con el medio ambiente afectan de manera marcada a los estratos medios.
Respecto a características de la principal víctima, en promedio para todos
los estratos, la principal víctima del delito son todos los miembros del hogar
(31,3%), debido esencialmente a los delitos medio-ambientales, seguidos por
el jefe de hogar o su cónyuge (27,7%), por los hijos (23,3%) y otros parientes
(15,4%). Al discriminar por sexo las víctimas son principalmente las mujeres
(52,9%) y por edad los menores de 18 años contabilizan un 13,6% de las víc-
timas.
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Dados los niveles bajos de denuncia observados, es relevante, que en el 54,9%


de los casos de delito más importantes se conoce al agresor. El conocimiento del
agresor es mayor en los estratos 1, 2 y 3, encontrándose el mayor porcentaje en el
estrato 1 (67,9%). Por su parte, en los estratos 4, 5 y 6 el menor peso porcentual
de conocimiento del agresor se encuentra en el estrato 5 con el 22,7%.
Teniendo en cuenta la localización, la mayoría de delitos identificados
como los más importantes suceden en el barrio (70,9%). Este porcentaje es de
83,3% en el estrato 3 y de 71,4% en el estrato 4. Las menores participaciones
relativas se encuentran en los estratos 5 (56%) y 6 (45,2%).
Los delitos más importantes fueron denunciados solamente en 30.8% de los
casos, promedio para Cali. Como ya lo observamos para los delitos en general,
cuanto mayor el estrato mayor nivel de denuncia. Así mientras que en el estrato
1 se denuncia el 17,9% de los casos, en el estrato 6 se denuncia el 54,8% de los
delitos considerados más importantes por el hogar.
Como hecho novedoso, sobre encuestas anteriores, se destaca un número
significativo de denuncias hechas ante la Fiscalía-CTI (Cuerpo Técnico de
Investigaciones) (38,1%), seguido por la Policía (29,8%), el Departamento
Administrativo de Seguridad –DAS- (8,4%), la Administración Departamental
o Municipal (7,1%), las Comisarías de Familia o Bienestar Familiar (6,6%), la
Administración Nacional (4,8%), la Defensoría o Personería (2,2%).
Al discriminar por estrato, se encuentra que en el estrato 1, el 80% de las
denuncias se concentran en la Fiscalía y la Policía y 10% en Bienestar Familiar.
En el estrato 4, las denuncias se hacen en un porcentaje muy elevado ante la
Policía (41,2%) y relativamente bajo ante la Fiscalía (17,6%) y de manera muy
pronunciada ante instancias administrativas municipales o departamentales
(29,4%). En el estrato 6 el 52,2% de las denuncias se hacen ante la Policía y
30,4% ante la Fiscalía, sigue la administración municipal o departamental con
el 8,7%. De manera interesante se está produciendo una diferenciación en la
denuncia ante el Estado, con una creciente participación de la Fiscalía, una
participación que disminuye, aunque sigue siendo importante de la Policía, y la
participación significativa de instancias para el tratamiento de delitos familiares
y de defensa de Derechos Humanos.
En cuanto a las razones por las cuales los delitos más importantes no se
denunciaron, en el estudio de la Universidad del Valle se encuentra que (cada
una se contestó afirmativamente o negativamente) el 44,7% prefiere “dejar las
cosas así” (conformismo); un 35,7% desconocía el procedimiento; un 22,8%
no denunció por temor a represalias; un 22,5% porque no tenía pruebas; un
20,7% por la corrupción imperante; otro 20,3% porque el trámite es costoso y
lento. Finalmente, un 3,8% no denuncia por pena o pudor.
Es muy significativo que en el 14,5% de los delitos más importantes no de-
nunciados, la víctima o sus representantes hicieron algo diferente a denunciar.
Estas alternativas consistieron básicamente en “apoyarse en vecinos y amigos”
(49,3%), “actuar por cuenta propia” (25,8%), “apoyarse en instituciones pri-
vadas” (5%) y otros (18,4%).
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Balances y perspectivas de los estudios de victimización en Colombia: Delincuencia real, oculta y denunciada

En la encuesta de la Universidad del Valle se solicitó a los encuestados que


calificaran la seguridad de su barrio, encontrándose en el consolidado para
Cali, que el 40,3% considera que su barrio es “seguro”, mientras que el 20,6%
lo considera “inseguro” y el 37,6% considera la seguridad de su barrio como
“regular”. Por otro lado, el 43,7% considera que la seguridad de su barrio mejoró
en los últimos cuatro años, mientras que el 33% considera que la situación ha
seguido igual y un 20,6% que ha empeorado.
Finalmente, los encuestados señalaron algunas propuestas para mejorar la
seguridad de sus barrios, que se pueden clasificar en orden de importancia así:
mayor presencia y actuación de la Policía (46,5%), realización de actividades
comunitarias (12,4%), mayor vigilancia privada (11,4%), política pública de tipo
social (5,2%), conformismo (4,1%), alarmas y mejores comunicaciones con las
autoridades (2,3%), mejoras en el espacio público y en la cultura ciudadana (2,0%)
y acabar con los criminales (1,1%), destacándose que el 15% no propuso nada.

g. Criminalidad y victimización en las ciudades más grandes de


Colombia (2006 al 2008)
En este caso una Fundación privada, Seguridad y Democracia, orientada
de manera prioritaria a los estudios sobre el conflicto armado y la seguridad del
Estado, hace la encuesta, lo que no deja de ser significativo por el cambio de
énfasis en el estudio de la seguridad. Su objetivo principal es estimar los niveles
de criminalidad real en una serie de ciudades. Adicionalmente, indagar por la
percepción que los ciudadanos tienen de la seguridad en sus localidades, por la
prestación del servicio de policía, el grado de aceptación de la institución policial
y de otras instituciones que tienen que ver con la seguridad ciudadana.
La encuesta se aplica en seis ciudades (Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla,
Cúcuta y Cartagena), anualmente desde 2006. Se encuestaron 1.500 hogares y
establecimientos comerciales en cada oportunidad (hombres y mujeres mayores
de 18 años, con 50% para cada sexo), distribuidos por conglomerados de 250
encuestas por ciudad, para un margen de error global del 3% y un margen de
error por cada conglomerado del 7%. Confiabilidad del estudio de 95,5%. Al
encuestado se le preguntó si alguien cercano a él o ella o a su familia había
sido víctima de algún delito, independiente si es en el hogar o establecimiento
comercial, durante los últimos doce meses.
Respecto a la victimización se encuentra que los ciudadanos afectados en las
seis ciudades fueron el 15% y en Cali el 14% para el año 2006. Conocimiento
de alguien cercano que fue víctima de un delito: seis ciudades 25% y en Cali
el 32%. En las seis ciudades la denuncia fue realizada en el 32% de los casos,
principalmente ante estación de Policía (64%), Fiscalía (21%), CAI (7%), Sijin
(7%), Alcaldía (2%), mientras que en Cali se denunció en el 14% de los casos
y siempre en estación de Policía (100%).
Más allá de los problemas metodológicos por cuestiones de “operaciona-
lización” del concepto de criminalidad y de muestreo, la encuesta introduce
temas interesantes de correlación como el lugar del delito, la presencia de
Sociedad y Economía No. 17, 2009 • p159-183 169
David Quintero Ángel

violencia en los hechos, el “sentimiento de seguridad” y ante todo, muestra


que se puede hacer una evaluación crítica del servicio de Policía, conducente
a un re-direccionamiento del mismo.

3. Criminalidad real, oculta


y denunciada en la ciudad de Cali
Después de describir los principales estudios de victimización que se han
llevado a cabo en Colombia, resaltando sus principales resultados, sus enfo-
ques, algunos aspectos metodológicos, entre otros, se evidencia la importancia
del tema, “de manera general, los diferentes estudios justifican plenamente el
propósito de medir y caracterizar la criminalidad real en Colombia. En medio
de la diversidad de cifras, aparecen ciertos patrones que hacen referencia, en
todos los casos, a la enorme impunidad” (Guzmán y Quintero, 2008).
A continuación se presentan los resultados de la encuesta del DANE 2003,
con la intención de analizar la victimización, las restricciones metodológicas,
es decir, algunos errores y aciertos de esta encuesta y los estudios anteriores,
con miras a proponer aspectos que pueden ser mejorados en futuras encuestas
de victimización.

a. Encuesta de victimización (DANE, 2003)


Esta es la última encuesta de victimización realizada por el DANE en el año
20035. En esta encuesta (DANE, 2003) se trató de cuantificar el volumen de
victimización y de no-denuncia, allegar información sobre la población víctima
del delito (incluyendo percepciones de seguridad) y caracterizar los distintos
delitos (escena, medio, modo). Se propuso hacer un estudio exploratorio de
delitos de extorsión, riñas y golpes, corrupción, paseo millonario, hurto a per-
sonas, residencias y automotores. Una de las principales características de esta
encuesta es que captó tanto delitos, como contravenciones, diferenciando la
información entre tentativos y consumados.
La encuesta se hizo siguiendo el muestreo de la Encuesta Nacional de
Hogares ENH. En Bogotá, Medellín y Cali se realizaron 24.774 encuestas que
incluyeron a 75.209 personas. Se tuvieron en cuenta personas con 12 o más años
y con un período de referencia de un año, entre diciembre 2002 y noviembre
2003. En Cali se aplicaron 5.924 encuestas, captando la información de 18.430
personas. Diferentes entidades (distintas del DANE) aportaron 1.682 millones
de pesos para el estudio. La alcaldía de Cali, 150 millones.
Sólo se conocen resultados preliminares, por lo cual hemos realizado el
ejercicio de procesar la base de datos facilitada por la Alcaldía Municipal
encontrando que los datos presentados por el DANE son distintos a nuestros

5 De la cual la divulgación de los resultados, produjo la salida de César Caballero, el entonces director de esta
entidad. En el 2004 renunció debido a las presiones del Ejecutivo que le pidió no revelar las cifras de esta encuesta
sobre el impacto de la violencia en Bogotá, Cali y Medellín.

170 Sociedad y Economía No. 17, 2009 • p159-183


Balances y perspectivas de los estudios de victimización en Colombia: Delincuencia real, oculta y denunciada

propios procesamientos. Esta diferencia se puede deber a varios motivos, en


primer lugar que no se sabe cómo el DANE calcula tasas y saca sus resultados
con los delitos consumados o tentativos, o sumando ambos. Adicionalmente,
no se conoce cuál es la base poblacional con la que trabaja el DANE para el
año 2003, en nuestro caso hemos utilizado las proyecciones del Censo de 1993
(Cali en Cifras 2003).

b. Victimización y estrato socio-económico


Teniendo en cuenta los datos preeliminares del DANE se puede señalar
que en Cali, 12 de cada 100 habitantes fueron víctimas de un delito, lo que
implica una tasa de criminalidad de 12.000 x 100.000 habitantes. Esta tasa de
criminalidad real presentada por el DANE duplica la de 1985, a pesar de tener
un grupo de referencia menor y casi la mitad de la encontrada en el estudio de
la Universidad del Valle, seguramente por captar diferentes delitos, como por
ejemplo delito ambiental.
La afectación mayor está en los estratos extremos: el uno y el seis. Así, el
estrato 1 se afecta en el 12,9%, el 3 en el 11,4% y el 6 en el 14,4%. Respecto a
la denuncia, el DANE reporta que en Cali se denuncia el 15,3% de los delitos.
A mayor estrato mayor proporción de denuncia. Consecuentemente, la no
denuncia por estrato en Cali, en el estrato 1 es del 91,8%, en el 3 del 84,1% y
en el 6 del 65,6%.
Según nuestros cálculos a partir de la base de datos de la encuesta de victi-
mización del Dane 20036, en la ciudad de Cali el 13,7% de los habitantes de la
ciudad fue víctima de algún delito o contravención (Ver Tabla 1). Teniendo
en cuenta sólo los delitos, la tasa de delito real es de 9.259 delitos x 100.000
habitantes.

Tabla 1. Ha sido víctima de un delito o contravención

Porcentaje
Si 13,7
No 86,3
Total 100,0
N= 1,823,258
Fuentes: DANE. Victimización 2003. Cálculos del autor.

La Tabla 2 presenta la información de las tasas de delito “real, oculto y


denunciado” para cada estrato en Cali.

6 Hay que recordar que los datos son diferentes entre el DANE y los cáculos propios porque se trabaja solamente con
los delitos y no las contravenciones, además que no tienen los delitos tentativos. En algunos casos hemos tenido
que hacer cálculos sumados a las contravenciones porque la pregunta del formulario no permite desagregación.

Sociedad y Economía No. 17, 2009 • p159-183 171


David Quintero Ángel

Tabla 2. Tasas de delito real, oculto y denunciado por estrato

Estrato Tasa Delito Real Tasa Delito Oculto Tasa de Denunciado


Estrato 1 15329 14073 1256
Estrato 2 8714 7243 1470
Estrato 3 7371 6198 1173
Estrato 4 7115 5213 1902
Estrato 5 5877 3728 2150
Estrato 6 5971 3918 2053
Total 9259 (100%) 7838 (84,7%) 1421 (15,3%)
Fuentes: DANE. Victimización 2003. Cálculos del autor.

La tasa de delito real es pronunciadamente decreciente entre el estrato


1 (15.329), estrato 3 (7.371) y el seis (5.971). La del estrato 1 es 2,5 veces
mayor que la del estrato 6, dándose una dinámica igual en la encuesta de la
Universidad del Valle 2006. Llama la atención que la tasa de delito real, más
baja para Cali, se encuentra en el estrato 5 (5877).
La tasa de delito “oculto” promedio para Cali es de 7.838 x 100.000
habitantes y corresponde al 84,7% del total del delito, siendo este resultado
mayor 8,6% que en la encuesta de la Universidad del Valle 2006. Esta tasa
también tiene una variación muy significativa por estrato: mientras que
el estrato 1 es de 14.073, es decir el 91,8% del total del delito del estrato,
en el estrato 3 es de 6.198, es decir 84,1% del total de delitos del estrato,
mientras que en el estrato seis es de 3.918, es decir el 65,6% del total del
delito del estrato. El delito oculto es 3,5 veces mayor en el estrato 1 que
en el 6.
Finalmente, la tasa de delito “denunciado” en promedio para Cali es de
1.421, es decir, el (15,3%) del total del delito. Desagregado por estrato, la tasa
de denuncia es de 1.256 en el estrato 1, es decir el 8,2% del total del delito de
ese estrato, en el estrato 3 la tasa de denuncia es de 1.173, es decir 15,9% del
total del delito del estrato, mientras que en el estrato 6 la tasa de denuncia
es de 2.053, es decir 34,4% del total de delitos en el estrato. En este caso, el
estrato seis denuncia 1.6 veces más que el 1.

c. Los delitos más importantes y el estrato


El estudio del DANE 2003, no permite realizar un análisis de los delitos más
importantes que afectaron al hogar, pues se focaliza sólo en los siete módulos
(delitos y contravenciones que capta la encuesta), pero si tenemos en cuenta
la cantidad de delitos consumados por estrato, se puede observar que el 89,2%
de éstos se producen en los estratos 1, 2 y 3 y que las víctimas en consecuencia
se concentran en estos estratos (89,3%) (Ver Tabla 3).
172 Sociedad y Economía No. 17, 2009 • p159-183
Balances y perspectivas de los estudios de victimización en Colombia: Delincuencia real, oculta y denunciada

Tabla 3: Cantidad de delitos y víctimas en la ciudad de Cali, según estrato socioeconómico

%Delitos Consumados %Personas víctimas


Estrato 1 32,1 34,0
Estrato 2 31,1 29,5
Estrato 3 26,0 25,8
Estrato 4 4,6 5,0
Estrato 5 4,8 4,4
Estrato 6 1,3 1,3
Total 100,0 100,0
N= 179552 207559
Fuentes: DANE. Victimización 2003. Cálculos del autor.

d. Características de la víctima
En el estudio del DANE se encuentra que las víctimas de los delitos con-
sumados son en mayor número hombres (54,3%), mientras que si se tienen en
cuenta los delitos consumados y tentativos se presenta en hombres y mujeres
por igual (Ver Tabla 4).
Al discriminar por edad de la víctima se encuentra que el 11,2% fueron
menores de edad (entre 12 y 17 años), lo cual lleva a plantear la importancia
de realizar este tipo de estudios con toda la población como unidad de análisis,
independiente de la edad; el 43% de las victimas se encontraba en el rango de
edad de 18 a 34 años y el 38,9% entre 35 y 59 años. Por su lado, las personas
mayores de 60 años fueron las menos victimizadas (6,9%) (Ver Tabla 5).
Tabla 4. Personas de doce años o más, víctimas de algún delito en la ciudad de Cali, según
sexo.

% Delitos (consumados y tentativos) % Delitos (consumado)


Hombre 49,7 54,3
Mujer 50,3 45,7
Total 100,0 100,0
N= 207559 187249

Al tener en cuenta el nivel educativo de la víctima (Ver Tabla 6), se des-


taca que el 54,9% de éstas tenía un nivel educativo de secundaria al momento
de cometerse el crimen, el 23,5% tenía un nivel de primaria, y 11,5% nivel
universitario.

Tabla 5. Personas de doce años y más, víctimas de algún delito en Cali, según grupo de edad

% Delitos % Delitos
(consumados y tentativos) (consumado)
Entre 12 y 17 años 11,0 11,2
Entre 18 y 24 años 19,3 14,4
Entre 25 y 34 años 26,9 28,6
Entre 35 y 44 años 18,2 19,2
Entre 45 y 59 años 18,1 19,7
60 y más años 6,5 6,9
Total 100,0 100,0
N= 207558 187249
Fuentes: DANE. Victimización 2003. Cálculos del autor.

Sociedad y Economía No. 17, 2009 • p159-183 173


David Quintero Ángel

Tabla 6. Personas de doce años y más, víctimas de algún delito en Cali, según nivel educa-
tivo

%Delitos (consumados y tentativos) %Delitos (consumado)


Preescolar 0,0 0,0
Primaria 21,8 23,5
Secundaria 57,2 54,9
Técnico 6,6 6,8
Superior o Universitario 11,3 11,5
Posgrado 1,3 1,8
Ninguno 1,7 1,5
Total 100,0 100,0
N= 207558 187248
Fuentes: DANE. Victimización 2003. Cálculos del autor.

e. Denuncia y trámite ante la autoridad


En esta encuesta, el DANE discrimina los tipos de delito y contravención
(Ver Tabla 7) en los que hace énfasis la encuesta, destacándose que cada uno
de estos delitos es catalogado como el más importante que afectó al hogar,
encontrándose que la mayor denuncia se presenta en el paseo millonario
(100,0%); seguido por el hurto automotor con el 75,0% de denuncia de los casos
y por consiguiente en el 25,0% de no denuncia; en el caso de las riñas y golpes
el 33,3% de los casos se denuncia y el 66,7% no se denuncia; la extorsión se
denuncia en el 18,9% de los casos y no se denuncia en el 81,1%; en el caso del
hurto a personas la denuncia es del 15,2% y por consiguiente la no-denuncia
es del 84,8%; en el hurto a residencias se denunció el 9,9% de los casos y el
90,1% no se denunció; finalmente la corrupción es el delito o contravención
que menos se denuncia 2,9%, es decir, que su no denuncia es del 97,1%.

Tabla 7. Delitos y contravenciones en Cali, por característica del hecho y denuncia

Denunció No Denunció Real N=


Hurto a Personas 15,2 84,8 100,0 130656
Hurto a Residencias 9,9 90,1 100,0 22853
Hurto Automotor 75,0 25,0 100,0 5641
Riñas y Golpes 33,3 66,7 100,0 8541
Corrupción 2,9 97,1 100,0 9814
Paseo Millonario 100,0 0,0 100,0 50
Extorsión 18,9 81,1 100,0 4142
Fuentes: DANE. Victimización 2003. Cálculos del autor.

Se destaca en la encuesta de victimización que no se hace diferenciación


entre delito y contravención al preguntar sobre la autoridad u organismo ante
el que se denunció, este es un ejemplo de los problemas conceptuales de esta
encuesta, pues no se sabe si los delitos y contravenciones fueron tentativos o con-
sumados, por lo tanto la población victimizada varía en las tablas anteriores.
174 Sociedad y Economía No. 17, 2009 • p159-183
Balances y perspectivas de los estudios de victimización en Colombia: Delincuencia real, oculta y denunciada

A pesar de conocer esta dificultad para el análisis, vale la pena señalar ante
qué autoridades se denunció, encontrándose que principalmente se denuncia
ante la Policía 68,9% (Policía 36,3%, Inspección de Policía 32,6%), la Fiscalía
21,7%, entre otros organismos con participaciones porcentuales muy pequeñas
(Ver Tabla 8). En esta encuesta no se captan denuncias ante el Instituto de
Bienestar Familiar - ICBF, Gaula de la Armada, grupo antisecuestro antiex-
torsión – DAS y la Procuraduría.
Tabla 8: Entidad ante la que denunció la víctima
Entidad ante la que se denuncia %
Policía 36,3
Inspección de policía 32,6
Fiscalía 21,7
Otra 5,3
Gaula de la policía 1,2
Ejército 0,4
Comisaría de familia 0,4
DAS 0,4
Defensoría del pueblo 0,3
Conciliador en equidad 0,3
Personería 0,3
Medicina Legal 0,3
Gaula del ejército 0,3
Juez de paz 0,2
ICBF 0,0
Gaula Armada 0,0
Grupo antisecuestro antiextorsión – DAS 0,0
Procuraduría 0,0
Total 100,0
N= 48.138

Fuentes: DANE. Victimización 2003. Cálculos del autor.

Se destaca entre quienes denunciaron que el 50,4% tuvo que acudir a una
sola entidad para que le recibieran la denuncia, mientras que el 11,1% tuvo que
acudir a dos entidades, el 2,4% a tres entidades, el 1,5% a cuatro entidades y
el 0,9% a cinco o más entidades. Llama la atención que el 33,7% no tuvo que
acudir a ninguna entidad, lo cual plantea un error más de la encuesta, pues
para que haya denuncia se debe acudir a alguna autoridad (Ver Tabla 9).
En esta encuesta se preguntó a quienes denunciaron la principal razón por
la que denunciaron (Ver Gráfica 1), encontrándose que el 24% lo hizo para
recuperar lo perdido; el 15,6% para evitar que pase de nuevo; el 15,4% para
castigar al ofensor; el 12,5% para conseguir ayuda; el 11,9% porque era un
requisito; el 9,8% por obligación ciudadana; el 7,7% por buscar protección;
entre otras (3,1%).
Sociedad y Economía No. 17, 2009 • p159-183 175
David Quintero Ángel

Tabla 9. Número de entidades a que tuvo que acudir la víctima antes de que le recibieran la
denuncia
%
Una 50,4
Dos 11,1
Tres 2,4
Cuatro 1,5
Cinco o más 0,9
Ninguna 33,7
Total 100,0
N=42.538
Fuentes: DANE. Victimización 2003. Cálculos del autor.

Gráfica 1. Principal razón por la que denunció el delito de contravención

Fuentes: DANE. Victimización 2003. Cálculos del autor.

f. No denuncia y sus razones


En este estudio se encuentra entre las razones para no denunciar (Ver
Gráfica 2) que el 41,1% no denuncia porque las autoridades no hacen nada; el
22,2% porque las ofensas o pérdidas fueron menores; el 14,5% por otra razón; el
10,9% no sabía cómo denunciar; el 2,6% porque los ofensores se podían enterar
de la denuncia; otro 2,6% porque antes había denunciado y no pasó nada; el
2% porque lo amenazaban si lo hacía; el 1,3% porque acordó condiciones con
los agresores; el 1% porque el o los ofensores pertenecían a alguna entidad del
Estado, con este mismo porcentaje porque el o los ofensores pertenecían a la
milicia urbana, paramilitarismo, guerrilla o banda; el 0,9% porque un familiar
o amigo estuvo entre los agresores.
En síntesis, hay una alta incidencia de la no denuncia, pero más allá de esto
al ver las razones para no denunciar se puede establecer que la denuncia tiene
que ver con la credibilidad y eficiencia de las autoridades.
176 Sociedad y Economía No. 17, 2009 • p159-183
Balances y perspectivas de los estudios de victimización en Colombia: Delincuencia real, oculta y denunciada

Gráfica 2. Principal razón de no denuncia

No sabia cómo Ofensas o Lo amenazaban si La autoridades no Un familiar o El o lo ofensores El o lo ofensores Acordó Los ofensores se Antes había Otro
denunciar pérdidas menores lo hacía hacen nada amigo estuvo entre pertenecían a la pertenecían a la condiciones con podían enterar de denunciado y no
los agresores policía, ejercito milici urbana, los agresores la denuncia pasó nada
o entidad del paramilitares,
estado guerrilla o banda

Fuentes: DANE. Victimización 2003. Cálculos del autor.

g. Percepción sobre la seguridad de la ciudad y del barrio


En este estudio se encuentra que el 48,4% de los habitantes de Cali con-
sidera que la ciudad es segura o relativamente segura, mientras que el 51,4%
tiene una percepción de que la ciudad es insegura o muy insegura. El 69,3%
de sus habitantes tiene la percepción de que la seguridad sigue igual al año
anterior; el 16,1% considera que la ciudad es menos segura y el 11,7% que es
más segura que el año anterior. Respecto al barrio se encuentra que el 76,2%
de los ciudadanos tiene la percepción de que su barrio es seguro o relativa-
mente seguro, mientras que el 23,6% tiene la percepción de que el barrio es
inseguro o muy inseguro. Si se tiene en cuenta la percepción de la seguridad
del barrio con respecto al año anterior, se encuentra que el 68% considera que
la seguridad sigue igual; el 13,0% que el barrio es más seguro, mientras que el
9,4% tiene la percepción de que es menos seguro, con respecto al año anterior
(Ver Tablas 10 y 11).

Tabla 10. Personas de doce años o más, por percepción de seguridad de la ciudad y el barrio

Relativamente Muy NS/


Seguro Inseguro Total N=
seguro inseguro NR
Cali 28,9 19,5 46,5 4,9 0,3 100,0 1823258
Barrio 56,6 19,6 20,8 2,8 0,3 100,0 1823259
Fuentes: DANE. Victimización 2003. Cálculos del autor.

Sociedad y Economía No. 17, 2009 • p159-183 177


David Quintero Ángel

Tabla 11. Personas de doce años o más, por percepción de seguridad con relación a hace
un año de la ciudad y el barrio

Más Menos
Igual NS/NR Total N=
Seguro Seguro
Cali 11,7 16,1 69,3 2,9 100,0 1823261
Barrio 13,0 9,4 68,0 9,6 100,0 1823257

Fuentes: DANE. Victimización 2003. Cálculos del autor.

Finalmente, el estudio del DANE pregunta sobre lo que hace la gente para
resolver los problemas del barrio (Ver Tabla 12), que se pueden clasificar en
orden de importancia (medidos individualmente): acudir a las autoridades pú-
blicas (44,1%); contratar vigilantes o celadores (35,8%); cada uno se defiende
como puede (33,9%); se une para vigilar y prevenir (13,3%); se une para recha-
zar a los agresores (5,4%); algunos vecinos hacen de mediadores y conciliadores
(5,0%); no hacen nada (4,6%); abandonar el barrio (3,0%), entre otros.
Tabla 12: Lo que hace la gente para resolver los problemas de inseguridad del barrio

% N=
Acude a las autoridades públicas 44,1 605384
Contrata vigilantes o celadores 35,8 605384
Cada uno se defiende como puede 33,9 605384
Se une para vigilar y prevenir 13,3 605384
Se une para rechazar a los agresores 5,4 605384
Algunos vecinos hacen de mediadores y conciliadores 5,0 605384
No hace nada 4,6 605384
No sabe/No responde 4,0 605384
Están abandonando el barrio 3,0 605384
Define unas reglas y le pide a todo el mundo que las cumpla 2,2 605384
Se une para obligar a cumplir las normas 1,6 605384
Pide ayuda a otras organizaciones privadas, religiosa, comunitarias 1,5 605384
Otros 0,9 605384
Fuentes: DANE. Victimización 2003. Cálculos del autor.

4. Conclusiones
• La importancia de los estudios de victimización tiene que ver con elabo-
rar diagnósticos precisos sobre la criminalidad: sus causas, sus efectos, la
relación de las víctimas con los delitos y con los delincuentes, así como
los perfiles de éstos y de las víctimas más frecuentes; es decir, el principal
propósito de este tipo de estudios es obtener una radiografía de lo que
sucede, un acercamiento al número y tipo de delitos cometidos en un
período específico, así como captar información de actitudes en torno a

178 Sociedad y Economía No. 17, 2009 • p159-183


Balances y perspectivas de los estudios de victimización en Colombia: Delincuencia real, oculta y denunciada

la delincuencia y a su percepción respecto de las propias de instituciones


encargadas de prevenir y procurar justicia, a la vez contextualizar el delito
oculto que no es más que los delitos cometidos pero no denunciados por
la sociedad, que permite contextualizar igualmente la impunidad, ya que
capta información de delitos no registrados en los datos oficiales. Este punto
es quizás el más importante que arrojan las encuestas de victimización, ya
que sin duda conocer el tamaño real de la delincuencia es tarea indispen-
sable para combatirla. Realizar estudios de victimización con información
sesgada llevará, en el mejor de los casos, a combatir el problema también
de manera parcial.

“Se pueden poner en evidencia los problemas teóricos y metodológicos de cada uno
de los trabajos presentados. Pero, en todos los casos, se destaca la importancia del tema
tratado: averiguar la magnitud de la criminalidad real en el País, sus características
y aquellas de las víctimas. Este ejercicio de investigación debería tener continuidad
y periodicidad con claro apoyo estatal” (Guzmán y Quintero, 2008).

• Es necesario señalar que a pesar de los esfuerzos, los resultados de las en-
cuestas que se han realizado en el país, en muchos casos no son comparables.
Por ejemplo las encuestas del DANE 1985, 1991 y 1995, porque se utilizan
marcos conceptuales del delito distintos, lo que no permite tener una idea
completa de la evolución de la criminalidad real en el tiempo. En algunos
textos relacionados con la criminalidad real (Fundación Seguridad y De-
mocracia, 2006 y Rubio, 1998) se han encontrado comparaciones de las
tasas colombianas con tasas de diversos países, lo cual plantea de entrada
grandes dificultades, ya que al comparar coberturas de criminalidad concep-
tualmente o en un sentido operacional, los hechos delictivos son distintos
y de sociedades muy diferentes, por lo que para el caso de Colombia es un
delito, en otro país puede no serlo.
• Se ha tratado de mostrar que no todos los sectores sociales están afectados
por la criminalidad de la misma manera: los estratos bajos son los más
victimizados y los más desprotegidos, mientras que los altos parecen vivir
en una situación mucho mejor, en muchos casos debido a la protección
privada. A partir de los datos del DANE se puede señalar que en Cali
12 de cada 100 habitantes fueron víctimas de un delito, lo que implica
una tasa de criminalidad de 12.000 x 100.000 habitantes. Esta tasa de
criminalidad real presentada por el DANE duplica la de 1985, a pesar de
tener un grupo de referencia menor y es casi la mitad de la encontrada en
el estudio de la Universidad del Valle (29.086), seguramente por captar
diferentes delitos, como por ejemplo delito ambiental. La tasa de delito
real es pronunciadamente decreciente entre el estrato 1 (15.329), estrato
3 (7.371) y el 6 (5.971). La del estrato 1 es 2.5 veces mayor que la del
estrato 6, dándose una dinámica igual en la encuesta de la Universidad
del Valle 2006.
Sociedad y Economía No. 17, 2009 • p159-183 179
David Quintero Ángel

• Tanto en el estudio de Victimización del Dane (2003) al igual que en el


estudio de la Universidad del Valle (2006) se presenta una victimización
mayor en los estratos bajos que en los altos. Igualmente en los estratos bajos
hay tasas más altas de delito oculto, es decir, tasas relativamente más bajas
de denuncia del delito, configurándose una situación que concentra tanto
la victimización como la impunidad en los estratos más bajos. Se puede
decir que a medida que aumenta el estrato, la criminalidad disminuye y la
denuncia aumenta.
• Más allá del grado de victimización, se debe destacar cómo el tipo de delito
tiene variaciones significativas por estrato. La propiedad se afecta, ante
todo, en los estratos altos y las personas y su integridad en los estratos bajos.
Los delitos que tienen que ver con el medio ambiente afectan de manera
marcada a los estratos medios.
• A pesar de tan importantes resultados de los estudios sobre la victimización
en Cali, la pregunta es ¿cómo explicar la variación de tasas entre los estu-
dios? En primer lugar, al analizar los cuestionarios se evidencian problemas
de delimitación conceptual de delitos, que definitivamente hacen variar las
tasas. En el caso colombiano ¿delitos o contravenciones?, ¿algún tipo de
delito?, ¿qué afecta a un grupo en particular?
• De manera general, en una encuesta se trata de lograr una traducción de
las definiciones legales a las definiciones de la vida cotidiana, de modo que
una vez se tengan los datos se puedan comparar con las estadísticas oficia-
les, en todo caso, lo que se puede sugerir es hacer una selección de delitos
del Código Penal que afectan a los ciudadanos, similar a las encuestas del
Dane de 1985 y la Universidad del Valle (2006) (con una lista de delitos)
y evitar preguntas abiertas o abstractas como ocurre en la encuesta del
DANE 2003, en el caso de las preguntas de delitos y contravenciones.
• Aunque se llegue a delimitaciones conceptuales adecuadas en los formula-
rios, la aplicación de éste y la interpretación de las preguntas relacionadas
con los delitos pueden llegar a variar las cifras, generalmente no se producen
problemas relacionados con los delitos graves, pero con delitos de menor
gravedad o de menor conocimiento, por ejemplo si comparamos el hurto u
homicidio con inasistencia alimentaria, puede ocurrir que algunos incidentes
sean catalogados como delitos cuando no lo son. Igualmente se presentan
dificultades cuando se encuesta a informantes con bajo nivel educativo, que
no entienden las preguntas, o cuando se encuesta en hogares en momentos
en que no se presentan las condiciones idóneas para realizar la encuesta,
ya sea porque la persona está ocupada, hay ruido en el vecindario, malos
olores, etc. o incluso cansancio del informante, dado que la encuesta es
muy larga, sobre todo las aplicadas por el DANE.
• Una restricción complementaria a la anterior, es que los entrevistados
pueden engañar, olvidar o no decir todos los delitos de los que han sido
víctimas, ya sea por pena o pudor, lo cual depende del delito, como pue-
de ser delitos relacionados con la integridad sexual; o bien donde se ven
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Balances y perspectivas de los estudios de victimización en Colombia: Delincuencia real, oculta y denunciada

implicados familiares o amigos, igualmente puede haber entrevistados que


pueden señalar ser víctimas de delitos de los que nunca han sido víctimas.
Independiente de esta problemática que puede ocurrir en cualquier tipo de
encuesta, surgen problemas con la memoria, ya que las encuestas captan
por lo general los delitos ocurridos en el transcurso de un año para poder
comparar con las estadísticas oficiales. Los problemas relacionados con la
memoria son, por un lado, incluir delitos que ocurrieron antes del tiempo
en que se circunscribe la encuesta y por otro que el informante se olvide de
delitos de menor gravedad, a lo cual contribuye que la mayoría de encuestas
de victimización realizadas en el país la pregunta sobre si ha sido víctima de
algún delito en los últimos doce meses es abierta, cuando podría cerrarse para
una selección de delitos y así evitar en parte el olvido de ciertos delitos.
• Otro problema relacionado con la unidad a entrevistar es la información
no relacionada con individuos o grupos de éstos, como establecimientos
comerciales, que pueden ser víctimas de algún delito. Si bien en una en-
cuesta se pueden captar dueños o empleados de estos establecimientos se
tendría problemas de muestreo, para lo cual se sugiere separar las unidades
a entrevistar, como en Estados Unidos, que se aplica una encuesta diferente
a organizaciones.
• La unidad a entrevistar plantea el problema del conocimiento del escenario
en el que se presenta el delito. Por ejemplo, si la unidad a entrevistar es el
hogar, el problema es quién debe responder por toda la familia o si cada
uno de los miembros debe contestar. En las encuestas en que se pregunta a
personas no surge este problema si no se pregunta por allegados y familiares,
pero plantea el problema de encuestar menores de doce años. En algunas
encuestas se tiene en cuenta para encuestar a personas mayores de doce
años, en otros mayores de dieciocho años; pero en nuestra opinión se debe
encuestar a un miembro del hogar que se refiera a todos los individuos,
independientemente de la edad.
• El costo de los estudios de victimización es uno de los problemas principales
de este tipo de tabajo, son muy altos porque el crimen afecta uno de cada
cuatro hogares por lo que se deben realizar muestras muy grandes para poder
captar su magnitud, pero además para poder ver las características de la
denuncia y no denuncia, por ejemplo, la última encuesta del DANE (2003)
para tres ciudades tuvo una muestra de 28.000 hogares, en esta ocasión este
estudio costó 1.682 millones de pesos. “En general, las encuestas producen
muchos datos, cuestan mucho dinero, pero se analizan y, ante todo, se utilizan
muy poco” (Guzmán y Quintero, 2008).
• Las encuestas de victimización muestran los bajos niveles de denuncia y
por ende los altos niveles de impunidad que imperan en la sociedad, por
lo que una sociología del crimen debe entrar a mirar el contexto en que se
desarrollan los delitos y las características de las víctimas, diferenciando
por estrato, etnia, edad, sexo, su confianza en las instituciones estatales,

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David Quintero Ángel

etc, sin distinción de la edad, al respecto se recomienda para futuras en-


cuestas de victimización captar información de menores de doce años y
separar las unidades de análisis, es decir, hacer encuestas aparte para co-
mercios y sobre todo realizar estas encuestas con marcos conceptuales de
delitos que afectan realmente a la ciudadanía y no al Estado. Igualmente
es fundamental trabajar a dos niveles, ciudad y barrio, porque los datos
“inducen a pensar en la importancia del ordenamiento de la ciudad como un
todo, el diagnóstico y control de problemas de criminalidad y violencia en este
nivel y, por otro lado, en la necesidad de tener en cuenta las dinámicas propias
de los barrios y las estrategias contra el delito de base comunitaria” (Guzmán y
Quintero, 2008).

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