Bases teóricas
Especialización en literatura Infantil y juvenil
2023
Una narración dual: La experiencia infantil y juvenil de la guerra en Persépolis, de
Marjane Satrapi
El objetivo de este análisis es hablar del cómic Persépolis de Marjane Satrapi como un libro
que se despliega para convertirse en dos, que parecieran dirigidos a dos públicos diferentes:
el primero, representando una experiencia de infancia dentro de un contexto de guerra y la
segunda como una representación de la experiencia de migración de un personaje
adolescente. Ambas de estas historias se cuentan desde la relación dialógica entre palabra e
imagen y es este mismo medio el que permite que estas narraciones se puedan sentir
multidimensionales y como dirigidas a niños y jóvenes, más allá de reducirse a una sola
narración del pasado. De igual manera se busca hablar de cómo esta narración dual le da
lugar al niño en estos escenarios de lo público, dándole espacio también a estas sensaciones
de “otredad”, asociadas a los niños.
Esta novela es una autobiografía a través de la cual la autora busca hablar de la revolución
islámica iraní. Se trata de una narración que se divide en pequeños capítulos que componen
los eventos o episodios más relevantes de esta historia, que se divide en las dos etapas: la
experiencia infantil y la experiencia juvenil. Ambas están narradas en pasado, dándonos a
entender como lectores que se trata de un recuerdo, sin embargo, al tratarse de un cómic no es
solo la palabra escrita la que importa en el discurso narrativo. Satrapi divide imagen y
palabra, planteándolos en una relación dialógica y complementaria.
El primer discurso que se nos presenta aparece en la primera viñeta, se trata de la Marjane
Satrapi hablando directamente al espectador, un discurso, desde la actualidad y un lugar
desconocido y que está escrito siempre en pasado. Desde este primer momento la narración
parece abrirse en dos. Ambas nos presentan el recuerdo de cómo era la autora cuando era
niña, pero la narración de la palabra está situada en el presente, dejando la experiencia
infantil en el tiempo pasado, mientras que la imagen, que incluye diálogos en sí misma, nos
plantea una narración inmersa en el momento de la infancia vivida, como si esta fuera el
presente.
Al tratarse de una narración de la experiencia de una niña, se puede abrir espacio para la
pregunta de si eso necesariamente implica que podría caber dentro del género de la literatura
infantil. Este, es un tipo de literatura cuyo nombre está definido por la audiencia a la que va
dirigida, y que surge con el concepto de infancia, que define a los niños desde la diferencia
con el adulto, reconociéndolos como personas con características y necesidades diferentes.
Esto lleva a la creación de literatura especialmente dirigida a un público infantil, diferente al
pasado en donde los textos no eran pensados para los niños, sino apropiados por ellos, como
era el caso de obras como las recopilaciones de cuentos de los hermanos Grimm (1812) o
Perrault (1697) , u obras como Robinson Crusoe (1719). Con el surgimiento de esta idea de
infancia empieza a generarse una percepción permeada por la idea de la otredad de los niños.
El autor Perry Nodelman menciona cómo esta definición de la infancia a través de la
diferenciación con el adulto genera una percepción del niño como un ser irracional que debe
ser formado y que esta percepción puede encontrar puntos en común con los discursos
planteados desde el contexto colonial y de choque con diferentes culturas.1 Esta característica
de otredad, asociada a los niños, es lo que plantea una necesidad didáctica en la literatura
infantil, que empezaría a caracterizar a una gran parte del género en sí. Esta idea es
cuestionada por Jack Zipes, que trae el término de institución para describir más
correctamente la literatura infantil, en donde esta se convierte en un dispositivo de control
con el que se busca introducir al niño a un sistema ya planteado. Dice “La institución de la
literatura infantil sirve a una función de culturizar al niño, moldeando sus hábitos de lectura a
favor de unas necesidades socioeconómicas específicas.”2 Esta idea que trae Zipes es
importante ya que plantea a la literatura infantil como algo inevitablemente ligado al contexto
y a una ideología, ya que se trata de introducir a los niños a un sistema o escenario ya
existente. De cualquier manera, es verdad también que este tipo de literatura no era
formalmente puro contenido didáctico, el placer en la lectura es algo que también caracteriza
a este género, dando por lo general espacio a recursos como la comedia o la fantasía.
1
Nodelman, P. “La literatura infantil y juvenil como género” (p.201)
2
Zipes, J. “Why Children’s Literature Does Not Exist” (pp. 39-60).
Este carácter didáctico y que, a la vez, abre un espacio para el placer de la lectura se puede
apreciar en Persépolis desde la primera página. Este discurso comienza siendo inicialmente
explicativo de la situación de ese entonces en Teherán. La palabra y la imagen crean este
juego de tiempos mencionado, en donde la narración del pasado abre paso a un discurso más
didáctico, mientras que es la imagen que representa una posibilidad de comedia que toma
lugar en la vivencia de la infancia, representada como el presente.
Estas características presentes desde la primera página pueden evidenciar un posible discurso
dirigido a niños, sin embargo la temática tratada es la guerra, y esto podría entrar en diálogo
con otras ideas presentes en la crítica de la literatura infantil.
Nodelman plantea una “performatividad de la infancia”3, en donde este desconocimiento del
mundo no solo es visto como esta ignorancia a ser eliminada a través de lo didáctico, sino
también, paradójicamente, como una inocencia a ser preservada. Bajo esta convención, existe
lo que debe y no debe ser un niño, generando y fomentando una imagen específica de niño en
el imaginario social desde la misma literatura, y desde este mismo carácter didáctico. Temas
como la muerte, el sexo y la guerra son temas considerados propios de los adultos y de los
cuales los niños deben ser excluídos ya que amenazan esta inocencia propia de ellos, sin
embargo este “performance” toma lugar al contraponerse a la experiencia de la infancia real,
en donde los niños no tienen un completo desconocimiento de estos temas, sin embargo
saben que son temas de los cuales, bajo esta lógica, no deben hablar. Esta separación de los
temas de niños y adultos tiende también a estar permeada por la diferenciación entre espacio
público y privado y, sin duda, esto es algo que también se ve reflejado en la literatura infantil.
Zipes4, en su texto también hace alusión a la mayoría de presencia femenina en este medio,
dando pie a evidenciar un sistema que considera esta literatura como algo menos serio o
válido en comparación con otros tipos de géneros. El lugar público siempre ha sido tratado
como propio al hombre, mientras que la mujer y el niño (por ende, la literatura infantil) han
sido asociados con el espacio íntimo, en donde problemáticas como la guerra no llegan o no
permiten una participación activa.
En la experiencia infantil representada por Satrapi, se podría decir que hay una afinidad con
la problemática planteada por Nodelman. Aquí también se separan inicialmente desde la
palabra y la imagen aquello que es público de aquello que es privado. La primera remite a
una narración de naturaleza más pública, se separa de la segunda que, a su vez, retrata la
visión de ese momento en la niñez ligada a la familia, el hogar y lo íntimo. Sin embargo estas
fronteras empiezan a romperse a lo largo de la historia, en donde Marjane, siendo niña con
3
Nodelman, P. “La literatura infantil y juvenil como género” (pp. 225-258).
4
Zipes, J. “Why Children’s Literature Does Not Exist” (pp. 39-60).
padres que no temen explicarle a su hija el contexto en el que se encuentran (claramente a
través también de su propia ideología), empieza en cierto momento a tomar decisiones y dejar
de ser un ser pasivo en este ámbito de lo público y que sería considerado como impropio de
un niño.
En esta escena, podemos ver a la pequeña Marjane caminando en la noche al cuarto de sus
padres, ella va en pijama, descalza, en un lugar que podría significar seguridad. Aquí, es el
diálogo lo que nos saca como espectadores de este espacio íntimo y “protector” del niño
frente a estos temas.
Al hablar de temas como este en la literatura infantil tiende a haber mucha reserva con
respecto a qué tanto mostrar, debido a que en contextos como el planteado en el libro, ignorar
temas como este termina por convertirse en omitir o ignorar lo que construye una experiencia
real de infancia, sin embargo no se trata de exponer a los niños a la misma crudeza a la que se
ven enfrentados día a día en la experiencia del conflicto. Frente a esta problemática, el crítico
e investigador venezolano Fanuel Hanán Díaz dice “Me parece que valdría la pena, en este
punto, hacerse la pregunta de si tiene sentido el realismo como copia fiel de la realidad en la
literatura infantil. Y si ello es así, de qué manera se traslada a los libros.
En el caso de la literatura infantil, en narrativa y en libros álbum, representar el entorno,
especialmente los aspectos sombríos y escabrosos, activan la posibilidad de que la realidad se
vista de otro ropaje. Diferentes recursos hacen posible mostrar incluso los aspectos más
chocantes, sin traicionar las expectativas del lector.”5
Creo que dentro de esta obra, de nuevo, es esta relación dialógica entre imágen y palabra lo
que permite vestir con este otro ropaje mencionado la realidad. En la historia se nos habla de
cómo Marjane frente a cada nuevo aprendizaje, se empieza a cuestionar cosas, sin embargo,
este cuestionamiento tiene lugar en su mente, o imaginación, que como espectadores
podemos ver. En este lugar imaginario, la niña habla con lo que para ella es la representación
de Dios. Este le hace ver nuevas ideas, le plantea nuevas preguntas, y su presencia entonces
se vuelve este espacio interno, este otro ropaje a través del cual Marjane puede hablar y
pensar sobre la realidad, protegida y aislada de todo lo que pasa allá afuera. Este otro ropaje
también da lugar a la comedia.
5
Díaz, F. H. “El realismo y sus formas en la literatura infantil y juvenil” (P.125)
En este “primer libro”, se puede ver una narración que ilustra algunas de las características de
la literatura infantil, sin embargo también plantea una experiencia que está inevitablemente
permeada por la guerra, alineándose con el cuestionamiento hacia los límites de esta
protección a la inocencia de los niños y permitiéndose darle lugar a una voz infantil en un
contexto como ese, propio de lo público y generalmente considerado adulto.
A partir de cierto punto en la historia, Marjane crece un poco más, volviéndose adolescente y
planteando un tipo de narración diferente en la historia. Esta ruptura se podría ubicar en el
momento en el que el tío de Marjane es ejecutado. Este personaje representa para ella esta
relación con lo público y su muerte, termina sacándola de este lugar seguro y privado de la
infancia. Un elemento que puede simbolizar esta transición de una etapa a otra, de un libro a
otro, puede ser cuando ella rechaza a este dios de su cabeza, rompiendo este lugar protector.
Es en este momento en donde la narración de lo público vuelve a tomar lugar, en un pequeño
recuadro en la parte inferior derecha, y que nos posiciona en este lugar de lo público, fuera de
esa experiencia en primera persona. De igual manera, el diálogo nos introduce en el contexto
otra vez, sacando de forma explícita a Marjane de esta protección.
A partir de aquí la experiencia de la adolescente empieza a estar mucho más permeada por
asuntos públicos, sin embargo sigue siendo algo diferenciado de la experiencia de sus padres.
Mientras que ellos están viviendo la violencia de forma explícita, y tomando partido como
protestantes, Marjane tiene participaciones desde su espacio propio, que se reduce a la
escuela y su vida social. En algunos momentos se logra ver también cómo de alguna manera
existe cierta búsqueda de protección hacia la jóven cuando esta de igual manera está expuesta
a la violencia de la guerra.
Cart 6 habla de cómo los adolescentes entran en una etapa de cuestionamiento a estas
autoridades o reglas que se plantearon en su infancia, de alguna manera buscan salir de esta
sensación de sentirse manipulados. Esta salida se busca desde elementos de exploración para
encontrar la identidad propia y, en el caso de este cómic, el personaje principal empieza a
cuestionar poco a poco esto desde su relación con la cultura occidental, en un contexto en
donde esta era cada vez más rechazada. De igual manera, hay cierto elemento humorístico
dentro de esto, ya que de igual manera se ve cierto aislamiento del personaje con el mundo
exterior.
6
Cart, M. “The Sixties and the Seventies: The Rise of Realism and the First Golden Age” (pp. 23-39)
La experiencia adolescente de Marjane dentro del conflicto es seguida de su experiencia de
migración, en la cual sus padres deciden mandarla a Austria para que siga estudiando,
buscando de igual manera esta protección hacia su hija. Aquí el personaje se enfrenta con una
posición de “outsider” no solo desde su lugar de migrante, sino también desde su lugar como
adolescente. Estos dos elementos que componen su “otredad” ilustran muy bien lo que
menciona Coats7 acerca de cómo esta experiencia es propia del adolescente, que se siente
ajeno a su entorno.
7
Coats, K. “Young Adult Literature: Growing Up, In Theory” (pp. 315-329)
Este autor, también menciona cómo esta experiencia adolescente tiene cierta afinidad con la
idea de lo monstruoso, ya que puede encontrar ciertos puntos en común con la sensación de
no tener un lugar. Dice: “Both de la Cruz and Westerfeld offer shades of humor in their “now
you know the rest of the story” explanations for the origins of vampirism, which answers to a
contemporary appetite for debunking myth and legend in favor of pseudo-scientific
explanations, but they also present their vampires as attractive, special, and able to save the
world, which is a very affirming and redemptive message indeed for teens who feel a kinship
with the monstrous.”8
En cierto momento, Marjane menciona su crecimiento como algo monstruoso, en donde la
imagen abre una posibilidad de comedia y apropiación de esta transformación corporal.
8
Coats, K. “Young Adult Literature: Growing Up, In Theory” (P. 327)
En este segundo libro, el romance también se abre lugar en la narración. La autora nos cuenta
de sus diferentes intereses amorosos, que se ven permeados también por esta diferencia y este
distanciamiento de la tierra natal, que se encuentra en guerra. Constantemente ella compara la
perspectiva de sus compañeros con la de su país. Mientras tiene un compañero que no le
encuentra sentido a la vida y se siente atraído por la muerte, ella piensa en cómo la gente en
su país se aferra tan fuertemente a la vida y a sus ideales. En un momento de la historia, una
de sus parejas la invita a una “fiesta revolucionaria”. Ella, emocionada por ir, ya que eso la
hace tener una expectativa de arraigo con los ideales en los que fue criada, se decepciona al
descubrir que esas fiestas en realidad son fiestas comunes y corrientes, en donde la narración
añade el elemento cómico o de burla de que esas fiestas consistían en fumar y comer
salchichas.
Este segundo libro ilustra varias de los elementos característicos de la literatura juvenil,
permitiendo que el personaje principal, de igual manera tome posición en las diferentes
situaciones a las que es expuesta. En ninguno de los dos libros Marjane es completamente
aislada del contexto en el que se encuentra y su experiencia se ve inevitablemente afectada
por la guerra en su país. Sin embargo, esta exposición se representa de maneras diferentes,
dando paso también a elementos que, aunque se presentan en un tono cómico, dejan ver las
voces de la Marjane niña y la Marjane adolesacente, sin necesidad de que este darle voz se
vuelva des legitimante o algo que minimice la experiencia vivida, se podría decir que es un
humor presentado desde el abrazo al lado bueno al recuerdo.
Como último punto, me gustaría acercarme un poco más a esta idea del recuerdo. Nodelman
habla de que la literatura infantil no podrá reflejar lo que es la experiencia actual de la
infancia ya que, como menciona Hunt9, los conceptos de infancia cambian rápido ya que
9
Hunt, P. (1996). Defining Children’s Literature. (p.15)
evolucionan con el mundo, y eso genera una desconexión de nosotros como adultos para
poder hablar de una experiencia actual. Estas narraciones siempre estarán ligadas a algún
sesgo, concepto o idealización de infancia mediada por las convenciones sociales o por la
nostalgia del recuerdo. Sin embargo, en este caso creo que hablar del recuerdo es también
hablar de una experiencia real de infancia en un contexto específico. Hablar del recuerdo es
importante ya que, como lo dice Machado10, en un contexto como este, es la remembranza, la
narración lo que permite que el sujeto organice lo vivido para poder entenderlo mejor y darle
sentido, ordenar un caos interior. Esto puede darse tanto en el proceso de escritura de la
artista, como en el proceso de lectura de un externo, que haya vivido en el mismo contexto o
uno similar. La autora defiende que es la narrativa la que permite la construcción de la
identidad y abre paso para una sanación de lo vivido. De igual manera, en el caso de la
literatura infantil, es ella el puente entre generaciones para poder introducir a los niños al
contexto en el que viven, para permitirles entenderlo mejor. Dice: “En un mundo en el que
cada vez más se comprende cómo es vana la ilusión de una educación que transmite
respuestas listas, el contacto con el arte en general (...) nos obliga a lidiar con la falta de
certezas, nos recuerda que no hay un significado único para las cosas y nos despierta a la
formulación de nuestras propias ideas.”11
Persépolis es una obra que se divide en dos experiencias diferentes que ilustran y a la vez
cuestionan elementos de la literatura infantil y juvenil, los dos tipos de narración planteados
muestran dos momentos que se pueden dirigir a públicos diferentes y esto está mediado por el
diferente trato que se le da a la relación palabra- imagen en el libro. Este recurso de la
10
Machado, A.M. “En honor de la narrativa” (pp. 249 - 269)
11
Machado, A.M. “En honor de la narrativa” (p. 269)
imagen, como lo menciona Fanuel Díaz12 es propio de ciertos medios de literatura infantil y
tiene una potencialidad de narración que no podemos ignorar. “Los préstamos de otros
lenguajes, como el de las imágenes, han abierto nuevas fronteras para explorar relaciones
entre diferentes formatos y tecnologías(…) Los riesgos y las bondades de esta apertura son
abundantes y en algún caso impredecibles. El adulto como mediador, no puede quedarse
ajeno a esta dinámica.”
Creo que este texto puede llegar a ser difícil de clasificar debido a su dualidad en la
narración, dualidad de dos formas diferentes. La primera siendo el despliegue de este libro en
dos libros diferentes, que podrían estar dirigidos a dos públicos diferentes y que a ojos de una
industria editorial pueden llegar a ser incompatibles entre sí. La segunda, siendo la narración
dual que se genera a partir de la interacción de dos elementos: la palabra y la imagen. Este
libro desde la temática y la forma se sitúa en un lugar incómodo e inclasificable, también en
afinidad con la idea de Nodelman de la literatura infantil como algo contradictorio en su
propia definición. Creo que esta otredad de la infancia y lo juvenil se ve bien reflejada en este
libro, dignificando la voz de estos dos personajes. Castaño- Lora13, en una recopilación de
literatura colombiana que habla de violencia hace la mención de que en temas políticos y de
guerra los niños y jóvenes no tienen lugar como sujetos políticos y creo que esta propuesta de
Satrapi tiene afinidad sin duda con la propuesta de Castaño, dándole así un espacio y una voz
a los niños y jóvenes como sujetos activos.
Para cerrar, creo que vale la pena mencionar cómo la idea de lo híbrido se hace presente en
esta obra, es una obra que en su narración y en lo formal termina siendo una mezcla de
diferentes dualidades, dándole valor a este libro más allá de su solo contenido. Este carácter
híbrido tiende a asociarse a un lugar incómodo e inclasificable y el autor Nestor Canclini
12
Díaz, F. H. (2015). Literatura infantil: bordes y fronteras. (p.38)
13
Castaño-Lora, A. y Valencia-Vivas, S. “Formas de violencia y estrategias para narrarla en la literatura
infantil y juvenil colombiana”
(pp. 114-131)
hace alusión a este concepto no solo desde un aspecto contextual, en donde menciona la
migración como un ejemplo de hibridación, sino también desde un aspecto formal, en donde
propone un rol del arte, híbrida al encontrarse en espacios interdisciplinarios, difíciles de
clasificar. “La primera condición para distinguir las oportunidades y los límites de la
hibridación es no hacer del arte un recurso para el realismo mágico de la comprensión
universal. Se trata, más bien, de colocarlo en el campo inestable, conflictivo, de la traducción
y la traición. Al preguntarnos qué es posible o no hibridar estamos repensando lo que nos une
y nos distancia de esta desgarrada e hipercomunicada vida. Las búsquedas artísticas son
claves en esta tarea si logran a la vez ser lenguaje y ser vértigo.” 14
14
García Canclini, Néstor, “Noticias recientes sobre la hibridación, Trans. Revista Transcultural de
Música, núm 7, diciembre, 2003 (p.16)
Bibliografía:
- Satrapi, Marjane. “Persépolis”. Reservoir Books, 2020.
- Nodelman, P. “La literatura infantil y juvenil como género” (p.201)
- Zipes, J. “Why Children’s Literature Does Not Exist” (pp. 39-60).
- Díaz, F. H. “El realismo y sus formas en la literatura infantil y juvenil” (P.125)
- Castaño-Lora, A. y Valencia-Vivas, S. “Formas de violencia y estrategias para
narrarla en la literatura infantil y juvenil colombiana”
- Díaz, F. H. (2015). Literatura infantil: bordes y fronteras. (p.38)
- (pp. 114-131)
- Cart, M. “The Sixties and the Seventies: The Rise of Realism and the First
Golden Age” (pp. 23-39)
- Coats, K. “Young Adult Literature: Growing Up, In Theory” (P. 327)
- Machado, A.M. “En honor de la narrativa” (pp. 249 - 269)
- García Canclini, Néstor, “Noticias recientes sobre la hibridación, Trans. Revista
Transcultural de Música, núm 7, diciembre, 2003 (p.16)