DERECHO DE ACCIÓN
El Derecho de acción
De la misma manera que la jurisdicción -cuyo estudio, está
comprometido con otras disciplinas el derecho de acción no
tiene una naturaleza puramente procesal. Ya que se trata de
un derecho tan estrechamente vinculado al ser de un sujeto
de derechos, que su naturaleza es constitucional.
El derecho de acción forma parte del elenco de derechos que
son configurativos de los derechos humanos básicos,
cualquiera que sea la definición de derecho de acción que se
asuma estará directamente ligada con la concepción del
derecho y con la ideología jurídica que se tenga.
En el plano concreto del proceso, el concepto de acción que se
acoja será parte del sustento para la explicación de la
naturaleza jurídica de las instituciones más importantes del
derecho procesal.
¿Qué entendemos por acción?
Sin salirnos del campo jurídico, de acción en sentido procesal se puede hablar, tres acepciones
distintas:
a) Como sinónimo de derecho; es el sentido que tiene el vocablo cuando se dice el actor carece de
acción', o se hace valer la exceptio sine actione agit, lo que significa que el actor carece de un
derecho efectivo que el juicio deba tutelar.
b) Como sinónimo de pretensión; es este el sentido más usual del vocablo, en doctrina y en
legislación; se halla recogido con frecuencia en los textos legislativos del siglo XIX que mantienen
su vigencia aún en nuestros días; se habla, entonces, de acción fundada y acción infundada', de
'acción real y acción personal', de 'acción civil y acción penal', la acción es la pretensión de que
se tiene un derecho válido y en nombre del cual se promueve la demanda respectiva.
c) Como sinónimo de facultad de provocar la actividad de la jurisdicción; se habla, entonces, de un
poder jurídico que tiene todo individuo como tal, y en nombre del cual le es posible acudir ante
los jueces en demanda de amparo a su pretensión. El hecho de que esta pretensión sea fundada
o infundada no afecta la naturaleza del poder jurídico de accionar; pueden promover sus
acciones en justicia aún aquellos que erróneamente se consideran asistidos de razón.
Chiovenda y el derecho de
acción
La ciencia procesal civil reconoce como su creador a Giuseppe
CHIOVENDA. Refiriéndose a él y a su protagonismo en el
pensamiento jurídico.
CHIOVENDA define la acción como «el poder jurídico de dar
vida a la condición para la actuación de la voluntad de la
ley». Dice además: «La acción es un poder que corresponde
frente al adversario, respecto al cual se produce el efecto
jurídico de la actuación de la ley. El adversario no está
obligado a ninguna cosa frente a este poder; está,
simplemente, sujeto a él. La acción se agota con su
ejercicio, sin que el adversario pueda hacer nada para
impedirla, ni para satisfacerla.
El derecho de acción en Calamandrei
Florentino Piero CALAMANDREL, fue el discípulo mas fiel de CHIOVENDA.
Inclusive es posible afirmar que éste reitera la tesis de CHIOVENDA Sobre el
derecho de acción, pero manera más sencilla y accesible.
CALAMANDREI define el derecho de acción:
«(...) como un derecho subjetivo autónomo (esto es, tal que puede
existir por sí mismo, independientemente de la existencia de un
derecho subjetivo sustancial) y concreto (esto es, dirigido a
obtener una determinada providencia jurisdiccional, favorable a la
petición del reclamante).
La definición de CALAMANDREI está influida por el contexto histórico-
político presente en Italia durante la década del cuarenta, especialmente
por el concepto de acción acogido en el Código de Procedimientos Civiles
de 1942. En su opinión, en la doctrina hay una pugna entre una concepción
privatista del derecho de acción que privilegia el interés individualista del
titular del derecho material afectado; y aquella otra que considera como
preeminente el interés colectivo, expresado a través del interés del Estado
en el proceso.
El derecho de acción en la doctrina peruana
• A pocos años de iniciada la vigencia del Código de 1912, don Julián
Guillermo ROMERO, prestigioso jurista nacional, publicó una obra que tuvo
seis tomos de comentario del código antes citado. En ella Romero hace
suyo el concepto de acción expresado por CELSO y publicitado por
JUSTINIANO en sus Institutas, es decir, aquel concepto vigente en el
derecho romano. Fiel a dicha tesis, considera que el derecho de acción es
concreto, es decir, que sólo lo puede ejercer quien tiene derecho a una
sentencia favorable
• Podemos concluir que el comentarista nacional más importante del Código
de Procedimientos Civiles de 1912, acoge la tesis precientífica según la cual
la acción sólo es una expresión del derecho material, es éste mismo en
movimiento, en ejercicio.
• Muchos años después de la obra de Romero a comienzos de la
década del cincuenta, el jurista Mario ALZAMORA VALDEZ hizo
efectiva a través de sus obras, su empeño por difundir en el Perú la
ciencia procesal civil.
• La obra de ALZAMORA es fundacional. Sin embargo, apreciando
desde una perspectiva histórica lo ocurrido en el país en los años
posteriores a la elaboración de su trabajo, no se advierten los
resultados. Es una lástima que esta labor de introducción a los
estudios científicos del proceso civil no haya fructificado.
La pretensión material y la pretensión
procesal
• Al ser abstracto, el derecho de acción carece de existencia material: es sólo
un impulso de exigir tutela jurisdiccional al Estado. Sin embargo, es cierto
también que realizamos tal actividad cuando tenemos una exigencia
material y concreta respecto de otra persona o de otro sujeto de derechos,
es decir, cuando tenemos un interés con relevancia jurídica respecto de un
bien tutelado, que es resistido por otro. El acto de exigir algo que debe
tener por cierto la calidad de caso justiciable, es decir, relevancia jurídica-a
otro, antes del inicio de un proceso se denomina pretensión material. La
pretensión material no necesariamente es el punto de partida de un
proceso. Así, es factible que un sujeto interponga una demanda sin antes
haber exigido a la persona que ahora demanda, la satisfacción de la
pretensión. Por otro lado, tampoco lo es porque puede ocurrir que al ser
exigida la satisfacción de una pretensión material, ésta sea cumplida por el
requerido. En consecuencia, puede haber pretensión material sin proceso y
proceso sin pretensión material.
• Veamos el siguiente ejemplo: concluido un contrato de arrendamiento, el
propietario le solicita al arrendatario la devolución del predio. Sin embargo,
este último le solicita un plazo mínimo para entregarle el bien. Si
transcurrido este plazo el arrendatario devuelve el predio al propietario, no
se habrá producido un conflicto de intereses, dado que la pretensión
material del propietario fue satisfecha primariamente. Adviértase que en el
contrato se pactó un plazo y que el sistema jurídico concede a quien tenga
un plazo vencido a su favor, la facultad de exigir judicialmente el
cumplimiento de la prestación pendiente. Sin embargo, si bien no está
previsto en el derecho positivo, el propietario requirió previamente al
arrendatario el cumplimiento de la prestación sin necesidad de recurrir a
los tribunales. Este acto de exigir la satisfacción de un interés con
relevancia jurídica de manera extrajudicial, es la pretensión material.
La estructura interna de la pretensión
procesal
• Siendo la pretensión procesal el núcleo de la demanda, y en consecuencia,
el elemento central de la relación procesal, resulta necesario describir qué
elementos la conforman. Dado que se trata de una manifestación de
voluntad por la que se exige algo de otro, la pretensión procesal debe tener
fundamentación jurídica, es decir, atrás de la exigencia del pretensor, debe
invocarse un derecho subjetivo que sustente el reclamo. Si tomamos como
ejemplo un contrato de arrenda- miento cuyo plazo ha vencido, en donde
el arrendatario no ha devuelto la posesión, el propietario deberá
interponer una demanda de desalojo por vencimiento de contrato para
lograr su recuperación. En esa demanda, las normas de derecho material
que regulan el cumplimiento de los contratos, los plazos convenidos en
ellos, así como el derecho de posesión, serán la fundamentación jurídica de
la pretensión procesal.