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Trastornos de la personalidad
Frida Sofía Blanco Galván
Facultad de Psicología, Universidad Autónoma de Nuevo León
002: Clasificación de Trastornos Mentales
Dr. Pedro Cortines Hernández
9 de febrero del 2022
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Trastornos de la personalidad
Los trastornos de la personalidad son un conjunto de alteraciones o perturbaciones de las
emociones, afectividad y relaciones sociales de las personas. Las personas con estos trastornos
suelen tener un patrón de comportamiento inflexible de percepción, desempeño y
comportamiento marcado no saludable. Son afecciones mentales que afectan el comportamiento,
pensamientos y emociones. Las personas con un trastorno de personalidad tienen problemas
para percibir y relacionarse con diversas situaciones y personas, causando graves problemas y
limitaciones a la hora de relacionarse en actividades sociales, de pareja, trabajo, escuela, o el
bienestar emocional de la persona. Con el tiempo dan lugar a un malestar o deterioro.
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1. Trastorno de la personalidad paranoide. Personas suspicaces y se ofenden con
facilidad. Tienden a confiar poco y pueden imaginar que las afirmaciones inocentes
tienen significados ocultos.
Lo más llamativo es la poca confianza que tienen, y lo mucho que sospechan de otras
personas. Las sospechas que albergan son injustificadas, pero debido a su temor de ser
explotados, no confían en aquéllos cuyo comportamiento tendría que haber merecido su
confianza. En vez de esto, identifican significados ocultos en los comentarios y las
acciones positivas, e interpretan los eventos indeseables como consecuencia de una
acción deliberada. Tienden a albergar resentimiento durante mucho tiempo, y quizá por
siempre. Estos individuos tienden a ser rígidos y prejuiciosos, y pueden tener una
necesidad en particular intensa de ser autosuficientes.
2. Trastorno de la personalidad esquizoide. Poco interés en relaciones sociales, cuentan
con rango emocional restringido y parecen indiferentes a la crítica o elogios. Tendencia a
la soledad, evitan relaciones interpersonales estrechas. Las personas con trastorno de la
personalidad esquizoide se muestran indiferentes a la asociación con otras personas, en
ocasiones en gran medida. De manera característica son solitarios de toda la vida, que
cuentan con un rango emocional restringido, parecen insociables, fríos y huraños.
Pueden tener éxito en empleos solitarios que otros encuentran difíciles de tolerar. Pueden
soñar despiertos en exceso, tener gran apego a los animales y con frecuencia no se casan
o no tienen relaciones románticas duraderas. Conservan el contacto con la realidad, a
menos que desarrollen esquizofrenia. Sin embargo, sus parientes no tienen un riesgo más
alto de padecer el trastorno. Si bien se diagnostica con poca frecuencia, el TPE es
común, y afecta a un porcentaje bajo de la población general. Los varones pueden tener
un riesgo más alto que las mujeres.
3. Trastorno de la personalidad esquizotípica. Las relaciones interpersonales para estos
individuos son tan difíciles que otros los consideran extraños o peculiares. Carecen de
amigos cercanos y se sienten incomodos en situaciones sociales. Desde una edad
temprana los pacientes con trastorno de la personalidad esquizotípico tienen deficiencias
perdurables en las relaciones interpersonales que reducen en gran medida su capacidad
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para tener cercanía con otros. También muestran pensamientos, percepciones y
comportamientos distorsionados o excéntricos, lo que pudiera hacerles parecer
peculiares. Con frecuencia se sienten ansiosos al estar con extraños, así que no cuentan
con amigos cercanos. Pueden ser suspicaces y supersticiosos. Entre las características
llamativas de su pensamiento se encuentran el pensamiento mágico y la creencia en la
telepatía o en otras modalidades inusuales de comunicación. Estos pacientes pueden
hablar acerca de sentir una “fuerza” o “presencia”, o tener un lenguaje que se caracteriza
por vaguedad, divagación, abstracción excesiva, pobreza de vocabulario o aplicación
inusual de palabras. Los pacientes con TPET pueden, de manera eventual, desarrollar
esquizofrenia. Muchos de ellos se encuentran deprimidos al llegar por primera vez a
recibir atención clínica. Sus relaciones con otros son malas, y al sentirse estresados
pueden desarrollar estados psicóticos breves.
4. Trastorno de la personalidad antisocial. Comportamiento irresponsable y con
frecuencia criminal. Actúan de manera irresponsable o impulsiva y no muestran
remordimiento por su comportamiento. Ignoran y violan en forma crónica los derechos
de otras personas; no pueden adaptarse a las normas de la sociedad o deciden no hacerlo.
Dicho esto, existen distintas alternativas por las que es posible que se manifieste el TPA.
Algunos son emprendedores y artífices de la estafa; otros, con franqueza, son rufianes
sin gracia. Las mujeres (y algunos hombres) con el trastorno pueden involucrarse en la
prostitución. En otros individuos, los aspectos antisociales más tradicionales pudieran
encontrarse opacados por el consumo intenso (y, con frecuencia, la distribución) de
drogas ilícitas. Aunque algunos de estos individuos pueden parecer encantadores en la
superficie, muchos son agresivos y tienden a la irritabilidad. Sus comportamientos
irresponsables afectan casi todas sus áreas de vida. Además del consumo de sustancias,
pueden incurrir en peleas, mentiras y conducta criminal de todo tipo concebible: robo,
violencia, argucias, y maltrato de hijos y cónyuge. Pueden referir sentimientos de culpa,
pero no parecen sentir remordimiento genuino por su comportamiento. No obstante,
pudieran referir problemas somáticos múltiples y en ocasiones tienen intentos suicidas.
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5. Trastorno de la personalidad limite. Patrón de inestabilidad de las relaciones
interpersonales, de la imagen de sí mismo y de los afectos, con una impulsividad
marcada. Comportamientos que les genera daño. A lo largo de su vida adulta, las
personas con TP limítrofe parecen inestables. A menudo se encuentran en un punto
crítico en cuanto al estado de ánimo, el comportamiento y las relaciones interpersonales.
Muchos se sienten vacíos y aburridos; se apegan con intensidad a otros, y luego
desarrollan ira u hostilidad marcadas cuando piensan que son ignorados o maltratados
por aquéllos de quienes dependen. Pueden tratar de manera impulsiva de lesionarse o
mutilarse; estas acciones son expresiones de ira, gritos de ayuda o intentos de dejar de
percibir su dolor emocional. Si bien los pacientes con TPL pueden experimentar
episodios psicóticos breves, éstos se resuelven con tanta rapidez que rara vez se les
confunde con psicosis similares a la esquizofrenia. Los cambios intensos y rápidos del
estado de ánimo, la impulsividad y las relaciones interpersonales inestables dificultan en
estos pacientes desarrollar el potencial social, laboral o escolar completo.
6. Trastorno de la personalidad histriónica. Patrón de emotividad y de búsqueda de
atención excesivas. Tienen un patrón de larga evolución de búsqueda extrema de
atención y emotividad que se cuela a todas las áreas de vida. Estas personas satisfacen su
necesidad de encontrarse en el centro del escenario por dos vías principales: (1) sus
intereses y temas de conversación se concentran en sus propios deseos y actividades; y
(2) de manera continua llaman la atención sobre sí mismos por medio de su
comportamiento, lo que incluye el lenguaje. Se encuentran en extremo preocupados por
el atractivo físico (el propio y el de otros, en lo que se relaciona con ellos), y se expresan
de manera tan extravagante que pudiera parecer casi una parodia de la emotividad
normal. Su necesidad de aprobación puede inducirles a ser seductores, con frecuencia de
manera inapropiada (o incluso ostentosa). Muchos llevan vidas sexuales normales, pero
algunos son promiscuos y otros más pudieran carecer de interés en el sexo. Estas
personas con frecuencia son tan inseguras que buscan de manera constante la aprobación
de otras. La dependencia del favor de otros pudiera hacer que sus estados de ánimo
parezcan superficiales o sean en extremo reactivos al entorno. La tolerancia baja a la
frustración puede dar origen a berrinches. Les suele gustar platicar con los profesionales
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de la salud mental (es otra oportunidad de ser el centro de la atención), pero debido a que
su lenguaje es con frecuencia vago y está lleno de exageraciones, pueden generar
frustración en el entrevistador.
7. Trastorno de la personalidad narcisista. Patrón de grandiosidad, necesidad de
admiración y falta de empatía. patrón de grandeza (de la conducta y de sus fantasías) de
por vida, sed de admiración y ausencia de empatía. Estas actitudes permean la mayor
parte de los aspectos de sus vidas. Se consideran inusualmente especiales, son individuos
prepotentes que a menudo exageran sus logros (sin embargo, desde el inicio es necesario
señalar que estos rasgos constituyen sólo un TP en el adulto. Los niños y los
adolescentes son prepotentes por naturaleza; en los niños, los rasgos narcisistas no
necesariamente implican que se evolucionará a TP). A pesar de sus actitudes de
grandeza, las personas con TPN tienen una autoestima frágil y con frecuencia consideran
que carecen de valía; incluso en las ocasiones en que tienen un éxito personal
importante, pueden sentir que son un fraude o que no lo merecen. Son en extremo
sensibles a lo que otros piensan acerca de ellos y necesitan recibir cumplidos. Cuando
critican pueden ocultar su tensión con una fachada de indiferencia helada. Tan sensibles
como son en torno a sus propios sentimientos, al parecer comprenden poco los
sentimientos y las necesidades de los otros, y pudieran fingir empatía, al igual que
pudieran mentir para ocultar sus propias faltas. Los pacientes con TPN con frecuencia
fantasean con un éxito salvaje y envidian a quienes lo han logrado. Pudieran elegir
amigos que piensan que pueden ayudarles a obtener lo que desean. El desempeño laboral
puede sufrir (debido a los problemas interpersonales) o mejorar (por su impulso eterno
hacia el éxito). Debido a que tienden preocuparse por el arreglo y valoran su aspecto
juvenil, pueden deprimirse cada vez más al tiempo que envejecen.
8. Trastorno de la personalidad evitativa. Inhibición social, sentimientos de
inadecuación e hipersensibilidad de la evaluación negativa. Extremos sensibles a la
crítica. Estas características se presentan a lo largo de toda la vida adulta y afectan la
mayor parte de los aspectos de la vida cotidiana (al igual que los rasgos narcisistas,
aquéllos por evitación son frecuentes en niños y no necesariamente implican el
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desarrollo eventual de un TP). Su sensibilidad a la crítica y la desaprobación hace que
estas personas sean modestas y estén dispuestas a agradar a otras, pero también puede
dar origen a un aislamiento social intenso. Pueden malinterpretar como críticos los
comentarios inocentes; con frecuencia se rehúsan a establecer una relación a menos que
estén seguras de que serán aceptadas. Se mantienen ocultas en los eventos sociales por
temor a decir algo tonto y pudieran evitar las actividades que impliquen demandas
sociales. Excepto por sus progenitores, hermanos o hijos, tienden a contar con pocos
amigos cercanos. Sintiéndose cómodos con la rutina pueden hacer un gran esfuerzo por
evitar dejar sus costumbres. En una entrevista pueden parecer tensos y ansiosos,
pudieran malinterpretar incluso las afirmaciones positivas como crítica.
9. Trastorno de la personalidad dependiente. Comportamiento de sumisión y adhesión
relacionado con una necesidad excesiva de ser cuidado. Temen la separación con
desesperación, su comportamiento se vuelve tan sumiso y empalagoso que pueden llevar
a que otros se aprovechan de ellos o los rechacen. La ansiedad florece si se les coloca en
una posición de liderazgo, y se sienten desamparados e incómodos cuando están solos.
Puesto que en forma característica requieren gran afirmación, pueden tener dificultad
para tomar decisiones. Estos pacientes tienen dificultad para iniciar proyectos y
mantenerse en un negocio propio, no obstante, pueden tener buenos resultados bajo la
dirección cuidadosa de otra persona. Tienden a menospreciarse y estar de acuerdo con
personas no obstante saber que están equivocadas. También pueden tolerar un abuso
considerable (incluso físico). Si bien pudiera ser frecuente, esta condición no ha sido
bien estudiada. Algunos autores consideran que es difícil distinguirla del TP por
evitación.
10. Trastorno de la personalidad obsesivo-compulsiva. Preocupación por el orden,
perfeccionismo y control. Necesitan ejercer un control interpersonal y mental. Estos
rasgos persisten a lo largo de la vida, a expensas de eficiencia, flexibilidad y encanto. Sin
embargo, el TPOC no es tan solo un trastorno obsesivo-compulsivo en miniatura.
Muchos pacientes no presentan obsesiones o compulsiones, aunque algunos en forma
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eventual desarrollan TOC. El perfeccionismo rígido de estos pacientes con frecuencia se
acompaña de indecisión, inquietud por el detalle, escrupulosidad e insistencia en que
otros hagan las cosas de la misma manera. Estas conductas pueden interferir con su
eficacia en el trabajo o en situaciones sociales. Con frecuencia parecen deprimidos, y
esta depresión puede mostrar oscilaciones, quizá hasta el punto de que los lleve al
tratamiento. En ocasiones estos individuos son avaros; pueden guardar todo y rehusarse,
incluso, a deshacerse de objetos inútiles que ya no necesitan. Pueden tener dificultad
para expresar afecto. Los pacientes con TPOC gustan de hacer listas, administran mal su
propio tiempo y son adictos al trabajo, necesitan planear de manera meticulosa incluso
su propio placer. Pueden planear sus propias vacaciones sólo para posponerlas. Se
resisten a la autoridad de otros, pero insisten en la propia. Pueden ser percibidos como
forzados, rígidos o moralinos. Esta condición quizá es común; su prevalencia en distintos
centros de estudio se ubica en 5%. Se diagnostica con más frecuencia en varones que en
mujeres, y quizá tenga distribución familiar.
11. El cambio de la personalidad debido a otra afección médica. Trastorno de
personalidad persistente que se sospecha que es debido a los efectos fisiológicos directos
de una afección médica. La mayor parte de los casos de cambio de la personalidad deriva
de una lesión cerebral o algún trastorno del sistema nervioso central distinto, como la
epilepsia o la enfermedad de Huntington; sin embargo, las enfermedades sistémicas que
tienen efecto sobre el cerebro también se encuentran implicadas en ocasiones. Varios
tipos de cambios de la personalidad ocurren con frecuencia. El estado de ánimo puede
volverse inestable, quizá con explosiones de ira o suspicacia; otros pacientes pueden
desarrollar apatía y pasividad. Los cambios del estado de ánimo son, en particular,
frecuentes cuando existe daño a los lóbulos frontales del cerebro. Los individuos con
epilepsia del lóbulo temporal pueden desarrollar una religiosidad excesiva, verborrea y
falta del sentido del humor; algunos pueden volverse en extremo agresivos. Las ideas
paranoides también son comunes. La beligerancia puede acompañar a las explosiones
temperamentales, al grado de que el juicio social en algunos de los afectados puede
comprometerse con intensidad
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12. Otro trastorno de la personalidad especificado y trastorno de la personalidad no
especificado. Categoría que se compone de dos situaciones: 1) patrón de personalidad
del individuo que cumple los criterios de un trastorno de la personalidad y que presenta
rasgos de varios trastornos de la personalidad. 2) patrón de la personalidad que cumple
los criterios generales para un trastorno de la personalidad, aunque se considera que la
persona tiene un trastorno de la personalidad que no está incluido en el DSM-5.