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Historia del Despertar Pentecostal

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COMO 119)EJERCITO

'^¡¡^© C/Oim . ibt^^ nnr tbt^ áturyanb


I^UWU
IMA HISTORIA
DE ÍA
iglesia d e mm
1886-1976

Versión a l Español
por
Wilfredo Estrada Adorno

CLEVELAND, TENN6SSE6 37311


K ..2+ #
CONTENIDO
Proclama ............................................................................. viii
P re fa c io ................................................................................ ix
Prefacio del a u to r ................................. .............................. xi
Prefacio del traductor ................................................... xvi
C ontenido........... ................ .............................................. xix
Introducción .................................................... ............... xxix
Cronología ................................................. .. xxxvi

Parte Uno
EL DESPERTAMIENTO PENTECOSTAL
1886-1905

1. EN BUSCA DE AVIVAMIENTO............................................ 3

§1. La religión en las montañas §2. Urgía un avivamiento y


cierta reforma. §3. Nace una iglesia. §4. La unión cristiana.
§5. Una segunda invitación. §6. Expansión de un espíritu de
reforma.

2. LLEGA EL AVIVAMIENTO...................... .. 13

§1. El predicador solitario §2. Tres hombres con una


experiencia similar. §3. El avivamiento en Camp Creek. §4.
Por qué vino el avivamiento. §5. El avivamiento se difunde.
§6. El Pentecostés se repite.

xix
XX Como E jército Poderoso

3. LA PRUEBA DE LA PERSECUCIÓN............................ 27

§1. Aumenta la oposición. §2. Expulsiones de las iglesias.


§3. Expulsión de la escuela. §4. Dinamita y luego. §5. Un
domingo al mediodía. §6. Palos, piedras y balas. §7. Los
“jinetes nocturnos”. §8. Mengua la violencia.

4. PRUEBA DE LOS EXCESOS RELIGIOSOS ................. 35

§1. Carencia de una organización protectora. §2. El modelo


del fanatismo. §3. Manifestaciones de devoción errónea. §4.
Muchos bautismos en fuego. §5. Pasos para refrenar el mal.
§6. La iglesia de santidad en Camp Creek.

5. FINALMENTE HACIA ADELANTE........... ................ .. 43

§1. Un año de reajuste. §2. Frutos de un año estéril. §3. Se


gana un nuevo predicador. §4. Una escena de siete años de
cambios. §5. El comienzo de la expansión. §6. Al final de
veinte años.

Parte Dos
LA FRONTERA PENTECOSTAL
190^-1920

6. EL COMIENZO DE UNA TRADICIÓN......................... 55

§1. 'La iglesia primitiva. §2. Separación y rechazo. §3. La


necesidad de una asamblea general. §4. El día de la asam­
blea. §5. Decisiones de la asamblea. §6. El espectro del
tabaco. §7. Consideración de la escuela dominical. §8.
Cuando los fuertes lloraron. §9. Clausura de la asamblea.
Contenido xxi

7. UN NUEVO CENTRO DE ACTIVIDADES....................65

§1. El traslado a Cleveland, §2, La segunda asamblea. §3.


La Iglesia de Dios. §4. Expectativas evangelísticas. §5.
Énfasis peniecostal. §6. Un año más. §7. La expansión de
Pentecostés.

8. UN AÑO DETERMINANTE .............. ............. 73

§1. La tercera asamblea. §2. La iglesia y el estado. §3.


Divorcie y nuevas nupcias. §4. Postludio de la asamblea.
§5. El avivamiento crece. §6. Un hombre joven. §7. Días de
arrebato espiritual. §8. Termina el año.

9. CAMPOS BLANCOS ...................... ....................................... 85

§1. Asamblea de 1909. §2. Un moderador general. §3. La


urgencia de salk. §4. Hacia la Florida. §5. Un avivamiento
maravilloso. §6. Nuevos centros de fuerza. §7. La asamblea
de 1910. §8. Algunos cambios importantes.
‘ i

10. HÉROES Y HERALDOS . . . . . . . . . . ........... .. '95

§1. Heraldos del evangelio completo, §2. Varios tipos de


predicadores. §3. Cómo se inició una iglesia. §4.Rústico y
dinámico §5. Cosas extrañas en Alabama. §6. El maestro
Ellis. §7 A tierras lejanas. §8. La Iglesia de Dios en otros
estados.

11. UNA ASAMBLEA INTERMEDIA............................... 107

§1. Consolidación de logros. §2. La necesidad de un


instituto bíblico. §3. Supervisores estatales. §4. Bvmgel de
la Iglesia de Dios. §5. Delineamiento de las enseñanzas. §6.
Las finanzas de la iglesia. §7. Aceleración del avivamiento.
x x ii Como E jército Poderoso

12. PREDICADORES Y PIO N E R O S............ ... 115

§1. Años de optimismo. §2. Hacia el suroeste. §3. Se en­


cienden nuevos fuegos. §4. La urgencia de ir. §5. Ganados
para la Iglesia de Dios. §6. El noroeste. §7. El sur recibe
sus fuerzas. §8. “Santos rodadores”. §9. Años de fatiga.
§10. Nuevos estados oyen el mensaje. §11. Obra pionera
entre los afroamericanos. §12. La semilla hispana.

13. DESFILE DE ASAMBLEAS .... ........... 127

§1. La naturaleza de estas convocaciones. §2. Manifesta­


ciones espirituales. §3. Supervisión vitalicia. §4. Nuevo
local para la asamblea. §5. Concilio de los Doce. §6. Un
sistema financiero más adecuado.

14. EN OTROS FRENTES . . . . . . . . ... . ................... 135

§1. El énfasis en las misiones. §2. Nuevos campos misione­


ros. 3. Fondo para misiones nacionales. §4. La página
impresa. §5. El establecimiento de un instituto bíblico. §6.
De regreso a Cleveland. §7. Ayuda para los desamparados.
§8. Canadá. §9. Motivos de aliento.

Parte-Tres
PRUEBA POR MEDIO DE LA DESILUSIÓN
1920-1923

15. FRENTE AL DESASTRE ......................................... .. 149

§1. El derecho a existir. §2. En el auditorio nuevo. §3.


Revisión del sistema financiero. §4. Funcionamiento del
plan. §5. El peso de la deuda. §6. Avance a pesar de los
problemas.
Contenido xxiü
16. FRENTE AL DOLOR 157

§1. Virtud curativa de la asamblea. §2. “Los otros setenta”.


§3. Una corte suprema de justicia. §4. Se adopta una
constitución. §5. Aumenta la insatisfacción. §6. El trago
amargo. §7. Una asamblea decisiva. §8. Confesión de
malversación. §9, Un Comité Ejecutivo. §10. La crisis se
retrasa.

17. POR EL VALLE DE SOMBRA ................................. 167

§1. La investigación. §2. “El Concilio de Junio”. §3. La


ruptura final. §4. Un nuevo Supervisor General. §5. Asam­
blea de restauración.

Parte Cuatro
PROFUNDIDAD •
1923-1935

18. DESPUÉS DE LA TORMENTA 177

§1. Un timonel seguro. §2. Confusión y contienda. §3. El


litigio. §4. Años difíciles. §5. Primer llamado a la juventud.

19. TRANSICIÓN 185

§1. Una asamblea de consagración. §2. Convenciones. §3.


Bendición final de la asamblea. §4. Una asamblea de
cambios radicales. §5. Una asamblea de afroamericanos. §6.
Un nuevo editor* §7. Un héroe herido. §8. Una sucesión
estable. §9. Modelo de asamblea.

20. LA ÉPOCA DE ORO .................................... .. 199

§1. Un paso acelerado. §2. El “Esfuerzo Juvenil”. §3. The


Lighted Pathway (La Senda Iluminada). §4. El concilio de
obispos. §5. Asistente del Supervisor General. §6. Años de
x x iv Como E jército Poderoso

avance. §7. Educación y publicaciones. §8. Raíces en suelo


extranjero. §9. México. §10. Haití. §11. Guatemala.

21. EL CÍRCULO COMPLETO ....................................... 217

§1. La asamblea de 1934. §2. Un plan de jubilación para


ministros. §3. Escuela para el noroeste. §4. Lo viejo y lo
nuevo.

Parte Cinco
EL FLORECIMIENTO DE PENTECOSTÉS
1936-1956

22. UN TESTIMONIO MUNDIAL ......... .... 225

§1. El recorrido del jubileo de oro . §2. India §3. La


Alemania nazi. §4. Una escuela para Saskatchewan. §5.
China. §6. África.

23. LA VISIÓN PERSISTENTE ... .. .. .. . . . . .. 235

§1. Las inconveniencias del progreso §2. Un lugar para las


mujeres. §3. Énfasis en la educación. §4. Padres para más
huérfanos. §5. Énfasis en publicaciones. §6. Hacia América
del Sur. §7. El episodio haitiano.

24. NUEVOS HORIZONTES .......................-............. . . . . 247

I. §Otro Asistente del Supervisor General. §2. Secretario


Ejecutivo de Misiones. §3. Asociación Nacional de Evangé­
licos. §4. Estremecimiento administrativo. §5. El grao
experimento. §6. Límites en el término de servicio. §7. Una
naciente organización juvenil. §8. El orfanatorio de Carolina
■del Norte. §9. Adelante con Misiones. §10. Después de doce
. meses.1 §11". Un eofegio mejor. §12.'-.Establecimiento' dél
programa juvenil. §13. EL Oriente Medio. §14. Las Islas
Filipinas. ■
Contenido xxv

25. AMPLIACIÓN DE HORIZONTES ........... .. 263

§1. Otra asamblea revolucionaria. §2. Solidaridad doctrinal.


§3. La última asamblea anual. §4. Cambios administrativos.
§5. Impacto e identidad juvenil. §6. PFNA (CPNA): Fuerzas
Combinadas de Pentecostés. §7. Conferencia Pentecostal
Mundial. §8. Primicias de la limitación. §9. Rápida suce­
sión. §10. Un campo para los desamparados. §11. Una
declaración de fe. §12. Una escuela para la costa oeste,

26. UNA PERSPECTIVA GLOBAL . . . ................ .. 275

§1. La amalgama de la Iglesia del Evangelio Completo. §2.


El patrón administrativo. §3. Centro latinoamericano. §4.
Perú. §5. Brasil. §6. Chile. §7. Esparcimiento en Latino­
américa. §8. Túnez. §9. Celo por las misiones. §10. La
asamblea de 1954. §11. Adelantos en las publicaciones §12
Hogar para niños en Carolina del Sur. §13. Tiempo para
cosechar. §14. La iglesia en Inglaterra. §15. Las catacumoas
en España.

Parte Seis
EL UMBRAL DE LA GRANDEZA
1956-1976

27. LOS CANALES SE ENSANCHAN . . ................. .. . 297

§1. La comente de madurez. §2. Sucesión ejecutiva. §3. El


nombre Pathway. §4. Semillas del evangelismo. §5. Los
jóvenes pioneros. §6. YWEA (EMMJ): Juventud y Misio­
nes. §7. Forward in Faith (Adelante en Fe). §8. Nadir
académico. §9. Nueva vitalidad afroamericana. §10. Al
borde de la división.
xxvi Como E jército Poderoso

28. A MITAD DE CAMINO .................. . 311

§1. El liderazgo antiguo y el nuevo. §2. Nuevos rostros para


misiones. §3. La empresa de doble ánimo. §4. Comisión de
estudio interiglesia. §5. El establecimiento de una memoria.
§6. El impulso misionero. §7. Francia y Saarlandia. §8.
1960: Asamblea de reagrapamiento. §9. Una interrupción
divina. §10. Preocupación por la imagen de la iglesia. §11.
Ministerio a los militares.

29. REJUVENECIMIENTO ............................................... 323

§1. El segundo aire. §2. El nuevo liderazgo. §3. La falange


departamental. §4. Un superintendente para Europa. §5.
Evangelización y misiones nacionales. §6. Nueva vida en
Lee. §7. “Adelante en Fe” camina hacia adelante. §8. Una
nueva apariencia para las publicaciones. §9. Adiestramiento
para el servicio. §10. El eslabón nutritivo. §11. Los ameri­
canos olvidados.

30. UNA NUEVA DIMENSIÓN ....................................... 335

§1. Un compañerismo sin planificar. §2. Misioneros en


uniforme. §3. Retiros espirituales. §4. El frente asiático. §5.
Okinawa. §6. El inicio coreano. §7. Corea nuevamente. §8.
El frente doméstico. §9. El Concilio Ejecutivo. §10. Las
Trabajadoras Voluntarias. §11. Decisión a favor de Cleve­
land. §12. Victoria alemana. §13. La victoria japonesa.

31. GENTE, LUGARES Y PLANES ................... 349

§1. Evangelización mediante la unión. §2. Evangelización


metropolitana. §3. Concilio de asesores. §4. Liderazgo
experimentado. §5. La reserva no explotada. §6. El muro
derribado. §7. Retiros ministeriales. §8. La visión de Indo­
nesia. §9. Manos alrededor del mundo. §10. “Perpetuad
Pentecostés”.
Contenido xxvii

32. PATRONES DE PROGRESO ................................. .. 359

§1. Expansión de las oficinas. §2. A las regiones lejanas.


§3. La asamblea de 1968. §4. Junta General de Educación.
§5. Ministerio continuo a los militares. §6. Nuevas normas
en la educación. §7. “Proyecto 70”.

33. LA OLEADA DE LA DÉCADA DE LOS 70 .......... 369

§1. El cambio de escenario. §2. Mejor cuidado para los


niños. §3. Una voz alrededor del mundo. §4. El mandato
europeo. §5. Una administración trágica. §6. Una sucesión
ordenada. §7. Una asamblea de confianza. §8. Plan financie­
ro modificado. §9. Evangelización total.

34. LA HERENCIA Y LA ESPERANZA......................... 377

§1. Internacionalismo. §2. Congreso internacional de


evangelización. §3. El Rancho Highland para Jóvenes. §4.
El programa del “Hermano Mayor”. §5. El avance detenido.
§6. El regreso de un Supervisor General. §7. Emergencia en
España. §8. Vanguardia militar. §9. Una escuela para
graduados. §10. Una explosión educacional. §11. Una
escuela para la costa este. §12. Un sentido de herencia.

35. LA JORNADA INCONCLUSA ................................. 391

§1. Año de celebración. §2. Debut en la televisión nacional.


§3. Énfasis en la literatura. §4. El patrón de péndulo. §5.
Asamblea de sanidad. §6. Educación y Misiones. §7.
Búsqueda de excelencia. §8. De regreso a las montañas. §9.
Una esperanza razonable.
xxviii Como E jército Poderoso

APÉNDICES ............................................... ........................ 399

Documentos:
A. ■Minutas de la Primera Asamblea Anual . ...............' 401
B. Declaración de Fe .................................................. . 405
C. Enseñanzas de la Iglesia de Dios .................. 407

Tablas .................................. ‘...................... .. ......................421


Bibliografía . .........................................................................475
INTRODUCCIÓN
R a í c e s d e s a n t id a d

Los períodos de despertamiento espiritual dicen mucho acerca


de la historia del cristianismo, particularmente de su expansión en
Norteamérica. El último período de gran avivamiento ocurrió
alrededor del comienzo de este siglo, y debe considerarse junto
con “El Gran Despertamiento’’ del siglo 18, “El Segundo Gran
Despertamiento” de la última parte del siglo 18 y primera parte del
siglo 19, “El Gran Avivamiento del 1800-1801”, y los avivamien-
tos individuales de evangelistas como Finney y Moody. A este
último avivamiento se le refiere en esta obra como “El Desperta­
miento Pentecostal”. Comenzó en la última década del siglo 19 y
ha continuado vigorosamente hasta el presente.
A diferencia de “El Gran Despertamiento” y de “El Segundo
Despertamiento”, que sucedieron mayormente en Nueva Inglaterra,
y “El Gran Avivamiento”, que se mantuvo en los estados de la
región ápalache, e l avivamiento pentecostal se ha esparcido por
toda la tierra. A diferencia de los avivamientos de Finney, Moody
y otros, “El Despertamiento Pentecostal” no ha sido obra de
ningún hombre o grupos de hombres. Distintivamente, éste
apareció espontánea y simultáneamente en muchas regiones
distantes del mundo. En diversas ocasiones, los participantes de un
despertamiento en algún lugar estaban totalmente ajenos a aviva­
mientos similares en otros lugares.
Las raíces de la fe pentecostal se encuentran en el avivamiento
de santidad que apareció durante la segunda mitad del siglo 19. En
realidad, el énfasis pentecostal es simplemente una extensión de los
primeros conceptos de santidad. Sus adherentes sostienen firme-

xxix
XXX Como E jército Poderoso

mente que los preceptos pentecostales y de santidad son insepara­


bles, y sólo se consideran diferentes de otros creyentes de santidad
por la experiencia espiritual posterior que han recibido. La historia
de la fe pentecostal tiene que comenzar con la historia de la
separación de la santidad.

M o d e r n is m o y f u n d a m e n t a l is m o

No hay evidencia de que los primeros grupos de santidad


intentaran formar nuevas sectas o denominaciones. Estos eran
separatistas o no conformistas —tal como habían sido los líderes
de otros grandes movimientos en la historia de la iglesia. La salud
espiritual de las iglesias decayó durante el siglo 19. Se establecie­
ron fuertes líneas de división entre lo que se conoció como el
modernismo y el fundamentalismo. Perry Miller data el origen de
esta disensión con la aparición de un naturalismo presuntuoso y
sofisticado para mediados del siglo 19.

Aquí, contendería yo, está el comienzo de la división que posterior­


mente en el s gio se convertiría en el abismo fatal entre lo que, por
razoner de e pacio, llamaré “Fundamentalismo”, y todas las
múltiple- formas de liberalismo que encontraron acomodo en un
teísmo gentil de evolución y en la “alta crítica”. La línea de batalla
no estuvo tan clara en 1850 como en 1900, debido a que los
predicadores de avivamiento todavía estaban muy ocupados peleando
con abejas,1 mientras que los naturalistas todavía eran muy ambi­
guos o mostraban muy poco interés en las ideas que establecieran un
abierto desafío a la ortodoxia dominante.2

El abismo se abrió más a través de una conspiración de las


influencias liberales. La iglesia se convirtió en un escenario de
luchas en todas partes. La teoría de la evolución dé Darwin se
convirtió en una de las líneas de combate más divisorias. La
sofistería reemplazó a la teología. El pensamiento de Kant,

'Referencia a la declaración de Abraham Lincoln: “Cuando oigo predicar a un hombre, me gusta verlo
pelear con abejas” -implicando, por supuesto, con ademanes emotivos— lo cual siempre ha caracterizado a la
predicación de avivamiento.
*De: Religión and Freedom ofThought, por Perry Miller, Robert L. Caihoun, Nathan M . Pusey y Reinhold
Niebuhr, pág. 18. Derechos reservados, 1954, de Union Theological Seminary, Doubleday and Co. Usado con
permiso.
Introducción xxxi

Emerson, Newman, Volíaire, Schleiermacher, Carlyle y un enredo


de teólogos, filósofos y poetas llegó a ejercer más influencia que
la Palabra de Dios en muchos púlpitos. La Biblia fue grandemente
olvidada. Esto contribuyó al deterioro de la vida evangélica de las
iglesias. Un historiador conservador ha declarado:

En el siglo 19, la religión y la filosofía estuvieron grandemente


afectadas por la crítica bíblica y el modernismo. Bajo el liderato de
Voltaire, se desarrolló una escuela de filósofos y críticos que
enseñaban que gran parte de la Biblia estaba llena de errores. El más
famoso de estos críticos fue Renán, quien en sus biografías de Cristo
señaló que éste era sólo un hombre, y que tanto el Antiguo como el
Nuevo Testamento contenían numerosos mitos y leyendas.
Tanto el modernismo como el socialismo generaron mucho
escepticismo entre las multitudes. Consecuentemente, las personas
comenzaron a desertar de los servicios de la iglesia y perdieron
interés en la religión.3

Este empeoramiento de la religión perturbó a muchos cristianos


devotos que no podían aceptar el nuevo liberalismo. Ellos se
retiraron de las iglesias y comenzaron a adorar en pequeños grupos
de creyentes con una fe común. Surgió un avivamiento de
proporciones modestas. Los grupos de santidad —más de vein te-
aparecieron gradualmente en la escena norteamericana. Miller ha
señalado:

El protestantismo puede llevar en sus lomos la división de la


disensión, pero aun a un Bossuet se le haría difícil redactar la
crónica y mantener en su lugar las divisiones y separaciones, los
sismos, embrollos y divorcios que formaron la historia de la iglesia
norteamericana desde 1776 hasta 1865.4

Esto fue m á s real en los años siguientes —casi desde 1 8 6 5 hasta


1 9 2 5 . Los grupos de santidad lucharon por mantener viva la fe en
los corazones de los hombres. Inevitablemente, los grupos
separatistas que ya no podían asistir a las iglesias históricas, se
convirtieron en iglesias por derecho propio. Un escritor coñtempo-

3Albert Hyipa, World History: A Christian Interpretation [Historia Mundial: Una interpretación cristiana]
(Grand Rapids, Mich.: Wm. B. Eerdmans, C e.. 1942), pág. 355.
‘Miller, op. -cit., pág. 16.
xxxii Como Ejército Poderoso

ráneo ve en este proceso divisorio La verdadera fortaleza del


protestantismo:

E3 genio de la iglesia cristiana evangélica se encuentra en sus


pequeñas unidades de trabajo. A través de estos grupos de familias
denominacionales, el vasto programa cristiano evangélico mundial
se lleva a cabo. Frecuentemente se sostiene que estas divisiones del
cristianismo son en detrimento de la causa de Cristo. Hay muchos
que piensan que es esencial tener una gran organización centralizada
de todo el cristianismo evangélico. Hay varias razones por las que
el escritor contiende que esto no es así.
Primero, el mundo tiene ante sí el desalentador ejemplo de por
lo menos dos grupos religiosos altamente centralizados, cuyas almas
han sido amenazadas por recurrir a la política del poder. Éstos son:
el catolicismo romano y el catolicismo greco ruso. ¿Qué seguridad
hay de que si el vasto mundo religioso evangélico se condensara en
un poder político con gran potencial, no fuera absorbido por orgullo
presuntuoso y pusiera su alma en peligro?
Segundo, las incontables bendiciones que Dios ha impartido en
muchas familias de fe evangélica, son evidencia de su aprobación a
la obra qué están haciendo ...5

E l a m a n ec er d e P en teco stés

Como Ejército Poderoso no es una historia del movimiento


pentecostal como un todo. Es la historia de la Iglt sia de Dios, que
es el grupo pentecostal más antiguo. Su existenc la data desde el
1886, cuando comenzó como un grupo separatista de santidad.
Esta primacía de la Iglesia de Dios entre los cuerpos pentecosta-
les,6 también revela que no se originó como un grupo pentecostal.
Durante los primeros diez años de su existencia sólo fue uno dé
entre los muchos grupos de santidad que comenzaron a aparecer.
El bautismo del Espíritu Santo, con su distintivo de la glosolalia
(hablar en otras lenguas), apareció regionalmente después de una
década, y universalmente después de una generación de historia de
la Iglesia de Dios. Poco después del comienzo del presente siglo,

*W. Earle Smith, Fotm dations fo r Freedom [Fundamentos para la libertad] (Philadelphia: The Judson Press,
1952), págs. 74, 75.
6La Iglesia de Santidad Bautizada en Fuego, ahora fusionada con la Iglesia de la Santidad Pentecostal, se
organizó en 1898; las Asambleas de Dios comenzaron en 1914; la Iglesia Internacional del Evangelio
Cuadrangular comenzó en 1923.
Introducción x x x iii

algunas personas en regiones aisladas recibieron el bautismo del


Espíritu Santo. El derramamiento universal comenzó en 1906.
Muchos factores han contribuido a la expansión del movimiento
pentecostal. Quizás el más grande de todos sea el hecho de que el
modernismo se difundió junto con la expansión pentecostal. El
hambre espiritual entre las multitudes de las iglesias históricas las
llevó a la religión sencilla que predicaban las iglesias pentecosta-
les. La división final del modernismo y el fundamentalismo ocurrió
durante el primer cuarto de este siglo,7 período en que el movi­
miento pentecostal hizo algunos de sus más importantes avances.
La Enciclopedia Americana dice:

Los cinco puntos del fundamentalismo son:


La inerrancia e infalibilidad de la Biblia,
El nacimiento virginal y la completa deidad de Cristo,
La resurrección literal del cuerpo,
El sacrificio expiatorio de su muerte por los pecados del mundo, y
La segunda venida en forma corporal a la tierra.
Los fundamentalistas declaran tener una creencia irrefutable en estos
dogmas, mientras que los liberales niegan su validez o sostienen que no es
esencial creer en ellos.8

Mientras que los bautistas, presbiterianos, metodistas y otros


discutían sobre estas cosas en sus iglesias, convenciones y
asambleas, los creyentes pentecostales seguían ganando convertidos
para Cristo.
Éstos no sólo eran militantemente fundamentales, sino que
también tenían el mensaje positivo de la santidad y del bautismo
con el Espíritu Santo.

E L PROPÓSITO PENTECOSTAL

Si el movimiento pentecostal nació en un tiempo de tempestad


teológica —modernismo versus fundamentalismo—, ha florecido en
medio de una creciente apostasía. Muchas nociones teológicas
aberrantes han hallado oídos dispuestos en el siglo 20. No es

1Encyclopedia Britamica (14* edición), vo!. 9, págs. 921, 922.


The E nciclopedia Am ericana [La Enciclopedia Americana] (edición de 1948), vol. 12, pág. 162.
x x x iv Como Ejército Poderoso

exagerado sugerir que un propósito del movimiento pentecostal ha


sido contrarrestar los sonidos teológicos disonantes y caprichosos:
la adoración feliz y sencilla de cristianos llenos del Espíritu, ha
sido un oasis en medio de la turbulencia de la duda y la negación.
En un tiempo cuando algunos eruditos sofisticados declararon que
Dios está muerto, los creyentes pentecostales demostraron que Él
no sólo está vivo sino que todavía se manifiesta en medio de su
pueblo.
Los creyentes pentecostales jamás se han considerado a sí
mismos más allá de creyentes cristianos con una ortodoxia sencilla.
Su experiencia es simplemente una bendición más profunda en sus
vidas cristianas. Ésta no suplanta ni sobrepasa al evangelio de
Jesucristo como el Hijo de Dios. El reclamo pentecostal de ser
cristiano no es una pretensión infundada, pues Jesucristo es
aceptado literalmente tal como se le representa en la Palabra de
Dios; Él es Señor, Salvador y Redentor soberano, y Rey de toda
la tierra.
Aun cuando la fe de los pentecostales era sincera y sencilla,
éstos fueron objeto de desdeño y mofa hasta mediados del siglo
veinte. Sin embargo, también para mediados del siglo veinte, el
movimiento pentecostal obtuvo un respeto intelectual tardío. Un
artículo del Dr. Henry P. Van Dusen, publicado en Christian
Century (Siglo cristiano) en 1955, fue típico de este nuevo respeto
y aceptación. Hablando sobre los grupos pentecostales, dice:

“Sectas marginales” las denominamos, de una manera despectiva,


menospreciativa, ligera y condescendiente. Indudablemente que son
“sectas”, brotes de iglesias previamente establecidas, al igual que
muchos de nuestros antepasados espirituales —bautistas, congrega-
cionalistas, metodistas, discípulos, amigos y todos los demás; sí, al
igual que en los ojos de Roma, todos los protestantes son “sectas”.
¿“Marginales”? ¿Al margen de qué? De nuestras sectas, para estar
seguro, del protestantismo ecuménico. Pero, ¿al “margen” del
cristianismo auténtico, de la verdadera iglesia de Cristo? Eso no es
cierto de ninguna manera, especialmente si la regla de medir es la
afinidad de pensamiento y vida con el cristianismo original, el cual
todos compartimos orgullosamente como progenitor, y en cierto
sentido, norma. Muchas de sus huellas son fuerte, inevitable e
Introducción xxxv

innegablementeTeproducidas en este “nuevo cristianismo”, tal como


lo faeron en los albores del histórico “protestantismo sectario”:
Ardor espiritual, a veces con emocionalismo excesivo, aunque
no siempre.
Experiencia inmediata del Cristo vivo, a veces con aberraciones.
Confraternidad íntima y sustentadora, a veces con excesos.
Dirección del Espíritu Santo, a veces con reclamos exagerados,
aunque no siempre.
Escatología intensa, así como la iglesia primitiva, pero no mucho
más extremada que lo que está en boga en algunos segmentos del
respetable protestantismo ecuménico y contemporáneo.
Sobre todo una devoción dedicada, transformadora, y de siete
días a la semana, sin importar la limitación de su perspectiva, al
Señor de toda vida.9

Como si estuvieran de acuerdo, otros escritores comenzaron a


darle crédito, y otros periódicos y revistas, tanto religiosas como
seculares, enfocaron su atención sobre el movimiento pentecostal.
Otro desarrollo dramático de la década de los 50, alentado por la
nueva atmósfera hospitalaria y una persistencia pentecostal, fue
una aceptación de la experiencia pentecostal en numerosas
denominaciones históricas. Entre bautistas, metodistas, presbiteria­
nos, y hasta en episcopales y católicos, de repente surgió el sentido
de que la experiencia proclamada por los pentecostales había sido
cierta todo el tiempo. Estos creyentes llenos del Espíritu, llamados
“carismaticos”, debido a que la palabra griega para dones
espirituales es carisma, constituyen un cuerpo paralelo de creyen­
tes pentecostales.
Con esto, el propósito pentecostal llegó a su plenitud. El lugar
del movimiento pentecostal fue tan permanente en el mundo
cristiano, como vital había sido su impacto para éste.
La Iglesia de Dios estuvo a la vanguardia del despertamiento
pentecostal desde sus comienzos. Pero esa es una larga historia, a
la cual debemos ir ahora mismo desde sus comienzos.

’Henry P. Van Dusen, The Christian Century [El siglo cristiano], 17 de agosto de 1953, págs. 946-48.
1884 La insatisfacción por los credos y rituales en las iglesias
establecidas conduce a Richard G. Spurling a un nuevo
estudio de las Escrituras y la historia de la iglesia.
1886 Se organiza la Unión Cristiana con ocho miembros, en el
Condado Monroe, Tennessee.
1896 Gran avivamiento en la Escuela Shearer, Condado
Cherokee, Carolina de Norte, con el prominente líder W.
F. Bryant.
Junto con Spurling, hijo, el grupo de Tennessee se
combina con el grupo de Carolina del Norte.
Alrededor de cien personas son bautizadas en el Espíritu
Santo y hablan en otras lenguas.
1896-
1902 La persecución amenaza a la Unión Cristiana.
1900-
1902 El fanatismo casi destruye a la Unión Cristiana.
1902 Se adopta como gobierno un plan sencillo.
Se cambia el nombre de Unión Cristiana por el de Iglesia
de Santidad.
1903 A. J. Tomlinson se une a la joven iglesia y es selecciona­
do como pastor.
1905 La iglesia se extiende a Georgia; se establecen dos nuevas
iglesias en Tennessee.
1906 La primera asamblea anual se reúne en el Condado
Cherokee, Carolina del Norte, con veintiún delegados.
Los líderes de la iglesia se cambian al Condado Bradley,
Tennessee.
1907 Se cambia el nombre de Iglesia de Santidad a Iglesia de
Dios.

xxxvi
Cronología x x x v ii

1908 La Iglesia de Dios informa un total de doce congre­


gaciones locales. Un gran avivamiento barre todo Cleve­
land, Tennessee.
1909 Se instituye la posición de Supervisor General. A. I.
Tomlinson es seleccionado.
La Iglesia de Dios se extiende a Florida y Alabama.
1910 El primer misionero sale para las Islas Bahamas — R. M.
Evans. Comienza la publicación de Church of God
Evangel (El Evangelio de la Iglesia de Dios).
1911 Se nombra a los primeros supervisores estatales —a siete
estados.
1916 Se compra un auditorio para las asambleas anuales en
Harriman, Tennessee.
Se instituye el Concilio de los Doce; los miembros se
nombran en 1917.
1918 Comienza eí primer semestre de la Escuela de Adiestra­
miento Bíblico — Nora Chambers, maestra.
Se cancela la asamblea anual debido a la epidemia de
influenza.
1920 Se construye un auditorio para la asamblea en Cleveland,
Tennessee.
Se inician un Orfanatorio y un Hogar para Niños —
Lillian Kinsey, matrona.
1923 A. J. Tomlinson es residenciado como Supervisor Gene­
ral. F. I. Lee es electo Supervisor General.
1928 La Iglesia se extiende a 32 estados.
S. W. Latimer se convierte en el Supervisor General
debido a la muerte de F. J. Lee.
1929 El Esfuerzo Juvenil se convierte en un auxiliar oficial de
la iglesia.
Se publica TheLighted Pathway (La Senda Iluminada) —
Alda B. Harrison, editora.
1934 El Departamento de Música contrata a su primer editor
musical —Otis L. McCoy.
La asamblea anual se reúne en Chattanooga, ya que no
cabía en el auditorio de Cleveland.
El Colegio Bíblico del Noroeste, en Minot, Dakota del
Norte, tiene su primer semestre.
x x x v iii Como Ejército Poderoso

1935 J. H. Walker es electo Supervisor General.


1936 Se organiza las Trabajadoras Voluntarias.
Se comienza el Colegio Bíblico Internacional en Saskat-
chewan.
1938 La Escuela de Adiestramiento Bíblico se cambia a Sevier-
ville, Tennessee.
1941 Sólo a los ministros varones se les permite asistir a la
asamblea, debido a la epidemia de polio.
1943 La Iglesia de Dios se une a la Asociación Nacional de
Evangélicos.
1944 John C. Jeringan es electo Supervisor General.
1945 Un nuevo Hogar para Huérfanos se incorpora en Kanna-
polis, Carolina del Norte.
1946 Las asambleas se cambian de reuniones anuales a biena­
les.
Se instituye la posición de Director Nacional de Escuela
Dominical y Juventud —Ralph E. Williams, director.
1947 La Escuela de Adiestramiento Bíblico se traslada a Cleve­
land, Tennessee, y se le cambia el nombre a "Colegio
Lee”.
1948 H. L. Chesser es electo Supervisor General.
1949 El Hogar de Niños se cambia de Cleveland a Sevierville.
La Escuela Bíblica de la Costa Oeste comienza en
Pasadena, California.
1951 La Iglesia del Evangelio Completo de la Unión de
Sudáfrica se fusiona con la Iglesia de Dios.
1952 Zeno C. Tharp es electo Supervisor General.
1954 Se construye nuevas oficinas generales y facñidades para
la casa de publicaciones.
1956 Houston R. Morehead es electo Supervisor General.
1957 La juventud de la iglesia da inicio al programa Jóvenes
en Acción Mundial Misionera (JEAM) [Youth World
Evangelism Appeal (YWEA) \.
1958 Se inicia la transmisión radial “Adelante en fe”.
James A. Cross es electo Supervisor General.
1960 Se adopta una resolución de afirmación de la santidad.
La Iglesia de Dios auspicia el viaje a las Islas Bahamas
para el 50 Aniversario de Misiones.
Cronología x x x ix

1962 Wade H. Horton es electo Supervisor General


A. M. Philips, Primer Asistente del Supervisor General,
fallece en el puesto.
1963 Se inicia un programa de retiro para los militares.
Se organiza el Departamento de Evangelismo y Misiones
Nacionales.
1964 La Asamblea General se reúne al oeste del río
Mississippi, en Dallas, Texas.
Se crea un Comité Nacional de Laicos.
Las Trabajadoras Voluntarias se convierte en un departa­
mento general.
Se le cambia el nombre al Concilio Supremo por el de
Concilio Ejecutivo.
1966 Charles W. Conn es electo Supervisor General.
Se integran las obras anglo y afroamericana.
1967 Se forma una amalgamación con la Iglesia Bethel del
Evangelio Completo en Indonesia.
1968 Se termina de construir un nuevo edificio para las
oficinas generales.
Se crea un Comité General de Educación.
1969 El Colegio Lee recibe acreditación como un colegio de
artes liberales de cuatro años.
1970 R. Leonard Carroll es electo Supervisor General.
1971 Se crea un Centro de Investigación Pentecostal en el
Colegio Lee.
1972 El Supervisor General R. Leonard Carroll fallece en el
puesto.
Ray H. Hughes es electo Supervisor General.
1973 La Conferencia Internacional de Evangelismo se reúne en
la Ciudad de México.
1974 Wade H. Horton es electo Supervisor General por
segunda ocasión.
1975 La Escuela Graduada de Ministerios Cristianos de la
Iglesia de Dios comienza su primer semestre.
1976 Cecil B. Knight es electo Supervisor General.
Se instituye el Colegio Bíblico de la Costa Este en
Charlotte, Carolina del Norte.
Parte Uno

El Despertamiento
Capítulo 1
EN BUSCA DE AVIVAMIENTO

1. L a r e l ig ió n e n l a s m o n t a ñ a s

Las montañas TJnicoi se alzan paralelas a los valles que sirven


de límite entre Tennessee y Carolina del Norte y descienden en
inclinadas laderas hasta la frontera norte de Georgia.
En esa remota región de los Estados Unidos, la vida era
trabajosa y difícil durante la última parte del siglo diecinueve. Por
las inclinadas laderas y a lo largo de los estrechos y retorcidos
valles, los labriegos sacaban de la tierra su escaso sustento, tras el
arado, tirado por bueyes. Los pocos que tenían una muía o un
caballo eran considerados por los demás como ricos. Las cosechas
no eran muy abundantes, pues la colorada y estéril tierra apenas
producía lo necesario bajo las rudas manos de quienes la labraban.
La áspera y resistente vestimenta de estos montañeses, con la
excepción del atuendo “dominguero”, era hecha en casa, con la
lana de las ovejas que apacentaban a lo largo de las rocosas
laderas.
Pocos asistían a la escuela porque los campos demandaban
atención y predominaba la urgencia de proveer el pan diario; por
lo tanto, “los libros” tenían que esperar. Familias numerosas
llenaban las mesas, haciendo de la comida una necesidad y de la
educación un lujo.1 Eran escasos los libros en esa recóndita área
rural. Hasta bien entrado el presente siglo, los libros más volumi­
nosos con que contaban eran la Biblia, El progreso del peregrino
y el Diccionario Webster. Estos constituían la única literatura que
adornaba muchos de los hogares de estas montañas, aunque

’Hasta 1940, según el censo de ese año, había más hijos por familia en esta región montañosa que en la
mayor parte del país.

3
4 Como Ejército Poderoso

algunos ni siquiera contaban con éstos.2 Esta región tenía pocos


habitantes y las comunidades estaban esparcidas; sin embargo, eran
felices con su rústico estilo de vida. De todas las regiones de la
tierra, ésta parecía la menos adecuada para producir hombres o
incidentes notables; sin embargo, fue aquí donde nació la Iglesia
de Dios.
El protestantismo florecía en esta zona montañosa; el catolicis­
mo era desconocido o lo consideraban como pagano. Asistir a la
iglesia era el gran evento de la semana. La gente era tan religiosa
como agraria y la iglesia era más que un lugar de adoración: era
el centro de su vida social e intelectual. No obstante, fue en esta
región en donde se desarrollaron variantes endémicas de tempestad
eclesiástica que amenazaban con hacer estragos en las iglesias
establecidas. Los credos y las tradiciones oscurecieron la adoración
sencilla. El servicio a Dios perdió el entusiasmo y la espontaneidad
y se convirtió en una rutina. Lo ritual rivalizaba con la fe; las
iglesias ganaban gente para sí mismas, no para Cristo; había una
actitud de tolerancia hacia el pecado, aunque no se admitiera con
palabras; los prejuicios denominacionales produjeron un clima de
tensión y la rivalidad denominacional era denunciada con más
fuerza que el mismo pecado.3 Entre la semana santa y el tiempo
de cosecha, cada iglesia, sin fallar, tenía una especie de conven­
ción, en la que se estimulaba algún tipo de respuesta espiritual, se
daban actividades sociales para los jóvenes y se procuraba romper
la monotonía de los adultos. No obstante, el avivamiento genuino
casi había desaparecido.4 Estas cosas eran muy graves para
muchos cristianos sinceros, quienes las soportaban pacientemente
con la esperanza de que llegaría un avivamiento de adoración y fe
verdaderas.

^Jorth Callaban, Sm oty M ountain Country (Región de la Montaña Smoky] (New York: Duell, Sloan and
Pearce, 1952), pág. 192.
Tennessee, A G uide to the State, [Tennessee, una guía al estado} (New York: T he Víking Press, 1939) pág.
114. Un predicador “caracterizó a sus rivales como ‘mercenarios, orugas, fariseos, hipócritas, lacayos, simiente
de la serpiente, edificadores necios a quienes el diablo ha guiado al ministerio, perros muertos que no pueden
ladrar, hombres ciegos, muertos, poseídos p or el diablo, rebeldes y enemigos de Dios’".
Phillip M . Hamer, Edwin P. Conklin, Tennessee —A H istory, 1673-1932 [Tennessee —Una historia] (New
York: The American Historical Society, 1933), vol. 2, pág. 820.
En busca de avivamiento 5

2 . U r g ía u n a v iv a m ie n t o y cierta reform a

Para 1884, algunos de los inconformes sintieron la necesidad de


buscar algún tipo de avivamiento y reformas en lugar de dejarse
llevar por la corriente que se alejaba de la Biblia y la adoración
que ella enseña. Cerca de la comunidad de Coker Creek, en el
Condado Monroe, Tennessee, unjninistro licenciado y pastor de
la iglesia bautista se entregó a la oración, el estudio de las
Escrituras y de la historia de la iglesia en busca de una salida, del
pantano de las tradiciones, el legalismo y la eclesiolatría.5 Aunque
ya tenía setenta y dos anos de edad, y no contaba con el vigor
físico de sus años mozos dentro de su anciano pecho palpitaba un
corazón joven y valiente. Su desgaste físico no le había causado
ningún decaimiento mental; las fibras de su mente estaban tan
vigorosas y alertas, como las de su moral Aunque Richard G.
Spurling no estaba solo en su preocupación, fue él quien se atrevió
a desafiar el estado deplorablede su amada iglesia. Tal parece que
sus primeros compañeros de oración y estudio fueron su hijo,
Richard G. Spurling, y un hombre llamado John Plemons. Por más
de dos años, Spurling y sus amigos expusieron a la iglesia la
necesidad de uri despertamiento genuino y transformador. Guiados
por la Palabra de Dios y por el ejemplo de la iglesia apostólica,
estos hombres delinearon el curso a seguir. “Con oraciones,
lágrimas y ruegos” se trazó una analogía entre la iglesia anterior
a la Reforma y la presente tibieza y el alejamiento de la fe.
Desafortunadamente, el avivamiento no llegó, pues sus ruegos
dieron en oídos sordos y corazones insensibles.
Las condiciones no eran mejores en 1886. Richard G. Spurling
y ios que compartían su preocupación tal vez no estaban conscien­
tes de que las circunstancias críticas en las Montañas Unicoi eran
sólo una muestra en relieve del panorama general de modernismo

sLa información de este período es tomada, en su gran mayoría, de Una breve historia de la Iglesia de
Dios, que apareció como una introducción a ia compilación de un libro de Enseñanzas, Disciplina y Gobierno
de ¡a Iglesia de Dios, publicado en 1922. No aparece el nombre del autor, aunque se nombra a L. Howard
Juillerat como compilador del mencionado libro. Existe la idea de que fue A. J. Tomlinson quien la escribió,
por la similitud con algunos de sus escritos conocidos y porque cambia de tercera a segunda persona cada vez
que él entra en la narración. Ya que la identidad del autor es debatible, el nombre de Juillerat es usado a través
de todo este libro, no como el autor, sino como el compilador y editor.
6 Como Ejército Poderoso

y liberalismo que cubría a la cristiandad. El disgusto y la inquietud


que prevalecían, eran una amenaza contra los principios fundamen­
tales del cristianismo occidental. Los tiempos eran severos y la fe
evangélica tenía que luchar por su existencia contra las fuerzas que
sobrepasaban el nivel de comprensión de muchos fieles creyentes
en la Biblia, como los hermanos de Coker Creek. Estas fiierzas
eran de diversas clases: teológicas, sociales, educacionales,
económicas, filosóficas, políticas y psicológicas. Esta lucha se
volvería más intensa durante la primera parte del siglo veinte y
continuaría hasta la época presente.
Hacia el verano de 1886, el pequeño grupo de Coker Creek
reconoció lo inútil de sus esperanzas de revitalizar la adoración en
sus propias iglesias. Era evidente la falta de preocupación por
parte de las denominaciones locales en cuanto a la decadencia
espiritual. No sólo ignoraron los ruegos de los creyentes, sino que
éstos fueron ridiculizados y recibieron un trato hostil. Para los
líderes de la iglesia y la comunidad, estos creyentes eran tan
molestos e incómodos como lo fueron Elias para Acab, Juan el
Bautista para Herodes y Jesús para los fariseos. Los religiosos
formalistas se sienten incómodos cuando están entre creyentes más
profundos y fervorosos y quisieran alejarse de ellos como si se
tratara de una plaga, y buscan siempre la manera de evadirlos
como a desquiciados mentales. Así de mortificantes vinieron a ser
Spurling y sus compañeros a aquellos que no pudieron comprender
su visión.
Las conclusiones a las que llegó este grupo se conservan en una
crónica de ese conflictivo período:

El resultado de la oración y las investigaciones del hermano Spurling


y sus compañeros probaron tres cosas a su entera satisfacción.
Durante los siglos 16 y 17, cuando los nobles e ilustres reforma­
dores estaban liberándose del horroroso yugo del romanismo e
iniciaban lo que comúnmente se conoce como el protestantismo,
fallaron en reformar los credos: adoptaron la ley de la fe cuando
debieron haber adoptado la ley del amor; también cometieron el
error de no dar preeminencia a la dirección del Espíritu Santo y la
conciencia.
En busca de avivamiento 7

Ellos reconocieron que la iglesia del Señor sólo puede existir


donde los hijos de Dios observan su ley y su gobierno divino.6

3. N a c e u n a iglesia

A medida que el descontento de estos hombres se cristalizaba


en objetivos específicos, ellos decidieron tomar alguna acción:
había que conducir una junta con los que tenían afinidad de
opiniones y hambre espiritual. El jueves 19 de agosto de 1886
habría una sesión en la casa de reuniones de Bamey Creek, una
casa de madera rústica, construida por Spurling y otros, cerca de
la confluencia de los arroyos Bamey y Coker.
El día señalado, un pequeño grupo de creyentes se reunió en la
ruda casa, como a tres kilómetros de la línea limítrofe entre
Tennessee y Carolina del Norte. Esta sencilla reunión se inició con
una oración para pedir la dirección divina en un momento en que
se requería de decisiones positivas y corazones firmes. El venera­
ble Richard G. Spurling habló con vehemencia acerca de lo crítico
del momento en que vivían, la necesidad de ánimo espiritual y
unidad cristiana, y de la dirección divina que los había unido. Su
seriedad y sinceridad produjeron en él una elocuencia tal que sólo
se puede comparar con la respuesta entusiasta de las personas que
lo escuchaban. Si en la iglesia había oposición a la reforma y la
santidad, lo único que quedaba era separarse de la misma para
adquirir una identidad espiritual genuina. Se tenía que formar una
unión cristiana que reafirmara las doctrinas intrínsecas de la Biblia
y los puntos vitales del servicio cristiano, y cuyo objetivo fuera
“restaurar el cristianismo primitivo y lograr la unión de todas las
denominaciones” ?

°L, Howard Juillerat, M inutas, (Cleveland, Tenn.: Church of God Publishing House, 1922), págs, 7, 8.
7Eimer T. Clark, The SmaU Sects in America [Las sectas pequefias en América], edición revisada
(Nashville, Tenn.: Abingdon-Cokesbuiy, 1949), pág. 100. A pesar de que Clark no es del todo preciso con
relación al movimiento pentecostal, y parece no simpatizar con éste, sus observaciones son de interés. “El
movimiento moderno (pentecostal) comenzó en el área montañosa del este de Tennessee y del occidente de
Carolina del Norte en 1886, bajo el liderazgo de dos predicadores bautistas, R. G. Spurling y R. G. Spurling,
hijo. En ese año, R. G. Spurling, padre, participó en un avivamiento de santidad en el Condado Monroe,
Tennessee y, debido a las oposiciones de sus compañeros bautistas, organizó un grupo independiente llamado
Unión Cristiana, al que denominó como un ‘movimiento de reforma’ para restaurar el cristianismo primitivo
y lograr la unión de todas las denominaciones” .
8 Como Ejército Poderoso

Sin entender a cabalidad cuán importante era la ocasión, aunque


reconocía el impulso divino en su interior, el devoto pastor invitó
a los oyentes a que formaran una unión cristiana:

Todos los cristianos aquí presentes, que deseen ser libres de los
credos y las tradiciones de los hombres, y tomar el Nuevo Testa­
mento o la ley de Cristo como su única regla de fe y práctica, la
cual da a cada uno derechos y privilegios por igual para interpretar
como su conciencia le dicte, y estén dispuestos a reunirse como la
Iglesia de Dios para celebrar sesiones de negocios, pasen al frente.8

Sólo ocho personas aceptaron la invitación. Aquel era un paso


decisivo, pues significaba separarse de la iglesia en que habían
nacido y crecido para aventurarse, sin experiencia, a tomar un
camino nuevo, sin antecedentes, teniendo como guía y norma
solamente su fe en las Escrituras; sólo ocho estuvieron dispuestos
a dar este paso. Sin embargo, los ocho lo hicieron sin vacilación.
Spurling y siete hombres y mujeres pasaron al frente y solemne­
mente se estrecharon la mano en señal de confraternidad cristia-

4. La u n ió n cristiana

Acto seguido, se celebró una sesión de negocios. Se decidió que


la naciente organización se debía llamar Unión Cristiana, puesto
que su propósito era lograr la unidad de los cristianos de todas
partes. A pesar de que estos fundadores se veían como una unión
o asociación, más que como una iglesia, acordaron recibir nuevos
miembros dentro de la comunión del grupo si éstos eran de buen
carácter cristiano y estaban dispuestos a aceptar las obligaciones
que los primeros ocho habían estipulado. En caso de que un
ministro deseara adherirse a la Unión Cristiana, la licencia u
ordenación que él tuviera en su denominación sería válida en la
Unión. Esto mostraba más esperanza que razón porque parecía

“juillerat, op. cil., pág, 8.


Los nombres de los primeros miembros son: Richard G. Spurling, John Plemons, Polly Plemons, Barbara
Spurling, Margaret Lauftus, Melinda Plemons, John Plemons, hijo, y Adeline Lautas.
En busca de avivamiento 9

poco probable que ministros licenciados y ordenados quisieran


unirse a un grupo con un futuro tan incierto.
Spurling era el único ministro en el pequeño grupo y así fue
como se le reconoció dentro del mismo. Mientras fue pastor en la
iglesia bautista, había sido fiel a su cargo. Quizás algunos lo
consideraran como un fanático o radical por su énfasis en la
santidad y la consagración y por su anhelo utópico de reformar a
su iglesia, pero nadie podía impugnarle su lealtad a ella. Él fue
establecido oficialmente como el líder y moderador de la Unión.
Spurling aceptó la responsabilidad, orando por el futuro de la
nueva organización. Su primera acción fue dedicar al pequeño
grupo a la voluntad de Cristo, para ser usado en su servicio y para
su gloria. Buscó “la dirección y bendición de Dios para la
congregación, con el fin de que ésta creciera, progresara y lograra
grandes cosas”.

5. U na s e g u n d a invitación ...

La siguiente acción del grupo fue una inexplicable segunda


invitación para nuevos miembros. Tal vez sabían de algunos
indecisos entre los presentes y pensaran que para entonces ya
habrían decidido adherirse a los primeros ocho; o pudo haber sido
algo casual para atraer a otros antes de que terminara la reunión.
Cualquiera que haya sido la razón, probó ser propicia, porque un
hombre pasó al frente: Richard G. Spurling, hijo, quien también
era un ministro licenciado de la iglesia bautista. Esta oportunidad
providencial de último minuto para hacerse miembro, trajo al
nuevo redil a alguien que se convertiría en el alma y corazón del
movimiento por más de tres décadas. Él había estado con su padre
durante los dos años de oración y búsqueda de un avivamiento
pero, por razones desconocidas, claudicó cuando se hizo la
invitación inicial. Después de unirse al grupo, recibió la mano de
compañerismo.
La reunión fue fructífera. A pesar de no contar con una agenda
formal, mucho fue lo que se logró: (1) se formó una nueva
confraternidad cristiana, (2) se designó un nombre, (3) se eligió a
un ministro (4) se estableció la base para recibir más miembros,
(5) se dedicó al Señor el naciente movimiento y (6) se ganó a un
10 Como Ejército Poderoso

segundo ministro. Luego se levantó la sesión y se retiraron de la


casa de reunión de Bamey Greek. Aquél había sido un día muy
especial, era el 19 de agosto de 1886.

6 . E x p a n s ió n d e u n e s p ír it u d e r e f o r m a

Lo más probable es que los primeros miembros de la Unión


Cristiana ni siquiera imaginaran que su accióni^a a repercutir más
allá de su círculo local o regional. Quizás vieran) lo que sucedió en
la humilde casa de reuniones de Bamey Creek sólo como un paso
para revitalizar el cristianismo en su región. Empezar con sólo
nueve miembros era muy poco prometedor para soñar con una
vasta denominación. Ellos no tenían un líder de la talla de Juan
Wesley, a quien apodaron “la lanzadera que teje el destino de
Inglaterra”. No había multitudes como las que se reunían para
escuchar a Wesley, de quien se escribió:

Al principio muy pocos venían a oírlo; después venían centenares;


luego, millares y decenas de millares. Las multitudes se esparcían
por los campos y laderas como grandes rebaños de ovejas hambrien­
tas.10

Pasarían años para que se congregaran multitudes para oír a los


predicadores de la Unión Cristiana o para que el grupo llegara a
ser ampliamente conocido. El comienzo de la Iglesia de Dios,
como se llamaría veintiún años más tarde, no daba indicaciones de
ser un gran movimiento. Parecía demasiado insignificante para
llegar a ser tan notable. Pero lo fue; vino a formar parte de un
gran movimiento universal del Espíritu de Dios para restaurar la
fe en la tierra. El grupo de Coker Creek sólo desempeñó un papel
representativo dentro de un plan de proporciones mundiales: una
operación del Espíritu Santo que culminaría en las lluvias tardías
de la bendición pentecostal. El avivamiento estaba brotando por
todas partes, y el mundo cristiano se empezaba a llenar de grupos
que buscaban más de Dios.

'°Frank S. Mead, The March o f Eleven M al [La marcha de once hombres] (New York: Bobbs-Merrill Co.,
1932), pág. 199.
En busca de avivamiento 11

En todas las iglesias grandes de los Estados Unidos había mucha


gente de escasos recursos, que comenzaron a sentirse mal entre
miembros ricos y prósperos. Más aún, con el surgimiento inconteni­
ble del modernismo en las iglesias urbanas y el tipo de adoración
ceremonial, muchos creyentes sentían que estaba desapareciendo la
religión del corazón. Alrededor del año 1880 se empezó a cuestionar
“la santidad”, especialmente en las iglesias metodistas. En sus tiem­
pos, Wesley había enseñado la posibilidad de la perfección cristiana.
Pero para la mayoría de miembros de las iglesias metodistas, la
perfección cristiana ya no era una meta por la cual luchar con
ahínco. En su lugar, se había infiltrado mucha mundanalidad.
En muchas iglesias se levantaron grupos pro santidad. Éstos se
declaraban fieles a Wesley, el fundador de la Iglesia Metodista, y
deseaban que la iglesia volviera a su doctrina e ideal. Sin embargo,
los líderes de las iglesias metodistas miraban con desprecio al
movimiento pro santidad. La mayoría de los ministros prominentes
de la Iglesia Metodista, y de otras iglesias grandes, tendían hacia
puntos de vista modernistas. Esto alarmó más a los miembros
ortodoxos. Se sintieron cada vez más incómodos en las iglesias por
la apatía de éstas hacia la búsqueda de la “santidad”. En poco
tiempo comenzaron a separarse y a formar organizaciones religiosas
independientes.11

Entre los años de 1880 a 1926 se establecieron un total de


veinticinco iglesias pro santidad y pentecostales. En cada situación
la causa de su existencia era la búsqueda de la santidad. Un
prominente historiador contemporáneo señala:

Surgió cierto número de pequeñas denominaciones. Algunas eran de


origen metodista, aunque consideraban a la Iglesia Metodista
Episcopal como muy liberal. Algunas enseñaban que se puede
obtener la exención del pecado. Otras creían en la sanidad por fe.
Había otros grupos similares que incluían la palabra “santidad” en
su nombre y hablaban de una “segunda bendición”, después de la
conversión y, como resultado, la perfección de vida. Había varias
iglesias pentecostales que creían en el derramamiento del Espíritu
Santo, como en el día de Pentecostés, con la evidencia de hablar en
otras lenguas.12

nB. K. Kuiper, The Church in History [La iglesia en la historia] (Grand Rapids, Mich.: Wm. B. Eerdmans
Co., 1951), págs. 470,471.
12Kenneth Scott Latourette, A History q f Christiamty [Una historia dei cristianismo] (New York: Harper and
Bros., 1953), pág, 1260.
12 Como Ejército Poderoso

En retrospectiva, es obvio que lo que ocurrió en las montañas del


este de Tennessee fue el inicio regional de un movimiento
ecuménico. Las nacientes organizaciones de Tennessee y otros
lugares se habían rebelado, en primer lugar, contra el aumento del
modernismo en las iglesias grandes, aunque también estaban
ganando fuerza para la inmensa tarea que les esperaba. Habría sido
inspirador para las nueve personas en el Condado Monroe,
Tennessee, si el 19 de agosto de 1886 hubieran sabido que estaban
desarrollando un papel importante en un movimiento tan vasto. Lo
que ellos habían hecho pasó inadvertido o no se tomó mucho en
cuenta en sus montañas nativas.
Capítulo 2
LLEGA EL AVIVAMIENTO

1. E L PREDICADOR SOLITARIO

Poco después de que se formara la Unión Cristiana murió


Richard G. Spurling, a la edad de setenta y cuatro años.

A pesar de haber tenido el honor de ser el primer ministro ordena­


do, no vivió para ver los resultados de sus oraciones, lágrimas y
obras de amor, al ayudar en el inicio de esta última gran reforma.1

Una de las últimas acciones de Spurling fue ordenar a su hijo,


Richard G. Spurling, como pastor de la joven iglesia; el hijo era
el heredero ideal de la visión y carga que habían llenado el
corazón de su padre por tanto tiempo. Juntos habían pasado mucho
tiempo en oración: a veces se pasaban la noche entera orando,
debido a su pasión por el avivamiento; juntos habían escudriñado
las Escrituras para encontrar mayor luz sobre el tema de la
santidad. Ambos habían servido de todo corazón como pastores en
la Iglesia Bautista, por lo que eran sensibles al Espíritu de Dios.
Fue la voluntad de la iglesia que el hijo fuera ordenado como
pastor, acción que se tomó el 26 de septiembre de 1886. Habiendo
entregado las riendas de la iglesia, que sólo tenía un mes de
haberse formado, en manos más jóvenes y fuertes que las suyas,
el “noble y santo anciano” dejó su carga al morir poco tiempo
después.
En la Unión Cristiana no hubo progreso notable durante diez
años. El joven Spurling aumentó sus esfuerzos para restaurar en
las iglesias la adoración a Cristo como en los tiempos primitivos,
predicando no sólo en la localidad, sino también viajando mucho,
exhortando a la gente a que se arrepintiera y manifestara más de

‘juillerat, op. cit., pág. 9.

13
14 Como Ejército Poderoso

la naturaleza de Cristo. Sin embargo, sus exhortaciones fueron de


poco éxito inmediato porque cayeron en oídos sordos y corazones
indiferentes. Pero decir que su predicación fue enteramente
infructuosa sería negar la importancia de la preparación, ya que lo
que él hizo fue preparar el camino para lo que vendría.
Aunque no hubo mucho progreso, el vigoroso ministerio de
Spurling mantuvo latente el anhelo de un camino mejor. Sus
constantes denuncias contra el pecado y su búsqueda incesante de
una reforma espiritual, no dejaban descansar a la gente de las
montañas.

De esta manera se agitaba sin cesar el corazón de la gente y se les


iba preparando gradualmente para la obra del Espíritu. Por diez años
este siervo de Dios oró, lloró y persistió en su ministerio con mucha
oposición, bajo dificultades peculiares, antes de ver los frutos de su
trabajo.2

Viajar por las montañas no era fácil para aquel viajero solitario
que iba de lugar en lugar, predicando donde pudiera encontrar
quienes le escucharan: Cokercreek, Camp Creek, Shoals Creek,
Patrie, Famer, Turtletown o en casas de amigos. Cruzaba las
cordilleras una y otra vez, siempre a pie, tanto en Tennessee como
en Carolina del Norte, predicando a los que encontrara por el
camino, debatiéndose con predicadores antagonistas, orando y
llorando constantemente, ganándose a los pocos que pudiera
convertir. Muchas de las cosas que sufrió, aun cuando freron de
cierta consideración, nunca fueron violentas o de consecuencias
físicas, ya que lo consideraban muy poca cosa como para atacario.
En tono burlón, la gente se refería a la Unión Cristiana como “la
Iglesia de Spurling” o la “Unión de ovejas monteses”. Él se
encontró con éstos y otros reproches, pero no lo podían amedren­
tar, porque a un hombre de visión no se le puede disuadir. Por el
contrario, otros tienden a seguir sus pasos. I o umeo que pudo
haber mantenido en pie de lucha a este solitario heraldo de la
santidad fue la inspiración del Espíritu y una obses*on personal con
su misión.
Llega el avivamiento 15

No existe ningún registro de los sermones de Spurling durante


los diez años de su ministerio solitario. Sermones posteriores nos
muestran que él había sido un hombre diestro y elocuente, cuya
educación podía considerarse bastante completa en cuanto a la
historia del cristianismo. En armonía con su pasión por la reforma
en la iglesia, se especializó en el período del siglo 16 de la
Reforma Protestante. Años después, todavía predicaba mucho
sobre los temas que constantemente ocupaban su corazón y mente
durante este período: una constante protesta contra el pecado y los
credos eclesiásticos, la necesidad de avivamiento continuo y la
posibilidad de vivir en santidad.3
Como se señaló en el capítulo anterior, muchas de las iglesias
que surgieron en la parte final del siglo 19 fueron de trasfondo
metodista, con énfasis en la perfección [Link] grupos
defendían una posición que enfatizaba la santidad, la cual no era
común entre los bautistas de mentalidad más calvinista. Aunque el
bautista Spurling tenía una idea de la santidad práctica, su posición
no era tan clara como para predicarla con persuasión.
Lo que él predicaba era la doctrina del nuevo nacimiento,
enfatizando que “si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las
cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2
Corintios 5:17). La doctrina wesleyana de la santidad o santifi­
cación no eran parte de su enseñanza, porque parece que en ese
momento no la entendía. Él comprendía la necesidad de la
separación del pecado, lo cual predicaba rigurosamente,4 inclinán­
dose hacia la teología arminiana de la justificación. Tal parece que
su predicación era principalmente negativa y denunciatoria, como
la de los profetas de Israel, en la que definía y repudiaba los
impedimentos existentes en las iglesias. A pesar de todo, predicó
una forma de santidad y sembró buena semilla que un día produci­
ría abundante fruto.

3En la asamblea de enero de 1913 (octava), en Cleveland, Tennessee, Spurling pronunció un prolongado
discurso de cómo la ley del amor había sido tan cubierta con tonterías “a través de quince siglos, que he pasado
muchas noches sin dormir, tratando de eliminar la basura y revelar la ley del amor”.
La información concerniente al ministerio de Spurling, antes de 1896, se obtuvo entrevistando, en las
mismas montañas donde él predicó, a las pocas personas que aún vivían y que oyeron a Spurling en aquel
tiempo.
16 Como Ejército Poderoso

Él era emotivo y dinámico en su predicación, con una rara


habilidad para cautivar a sus oyentes, a menudo exaltándolos a
alturas sublimes.5 Tal vez los resultados de la predicación de
Spurling habrían sido más inmediatos si él hubiera poseído una
visión clara y positiva de la santidad que tan devotamente creía y
defendía. Diez años parecían una larga espera, especialmente
cuando los escasos resultados sólo proveían estímulo ocasional. Sin
embargo, por la pasión de su alma y la abundancia de su labor,
desde 1886 hasta 1896, este valeroso cristiano mantuvo ardiendo
la llama que el Espíritu Santo había encendido.

2 . T res ho m br es co n u n a exper ie nc ia sim ilar

Después de diez años de labor, casi sin frutos, el anhelado


avivamiento llegó tan abrupta e inesperadamente que conmovió la
endurecida indiferencia de los habitantes de esa área montañosa.
El avivamiento no llegó a la Unión Cristiana de Tennessee, ni
directamente a través del ministerio de Richard G. Spurling. Tres
hombres de la vecindad de Cokercreek, estimulados por el énfasis
de la Unión Cristiana hacia la santidad, se interesaron y fueron
movidos poderosamente por el Espíritu de Dios.6 Uno dé ellos era
metodista y los otros bautistas; ninguno era predicador. Su
conocimiento de la santidad era wesleyano y declaraban haber
recibido una experiencia similar a la que Juan Wesley recibió en
la calle Aldersgate de Londres, el día 24 de mayo de 1738.7 Ellos

5Las Minutas de la asamblea de 1913, celebrada en noviembre (novena), describen el tremendo efecto que
produjo en la audiencia uno de los sermones de Spurling: “Este discurso fue recibido con mucha gratitud y
todos los oyentes daban alabanzas a Dios y gritos de alegría resonaron a través de la sala de la asamblea” .
Minutas, pág. 145.
‘juillerat, op. cit., pág. 10.
Debido a que la experiencia de Juan Wesley es mencionada comúnmente entre sus seguidores espirituales,
la mencionamos aquí como aparece en su diario bajo la fecha del miércoles 24 de mayo de 1738: “Yo creo que
eran alrededor de las cinco de la mañana cuando abrí mi Nuevo Testamento en estas palabras: ‘por medio de
las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas para que por ellas llegaseis a ser participantes de la
naturaleza divina’ (2 Pedro 1:4). Inmediatamente al salir, lo abrí de nuevo en este pasaje: ‘No estás lejos del
reino de Dios’ (Marcos 12:34). En la tarde se me pidió que fuera a la Iglesia San Pablo. El himno era: ‘De lo
profundo he clamado a ti, Señor: Oh Señor, oye mi voz, oh deja que tus oídos consideren bien la voz de mi
queja. Jehová, si mirares a los pecados, ¿quién, oh Señor, podrá mantenerse? Pero en ti hay misericordia, por
lo tanto, seas reverenciado. Oh Israel, clama a Jehová y confia en el Señor; porque en Él hay misericordia y
gran redención. Él redimirá a Israel de todos sus pecados.’”
“En la noche fui en contra de mi voluntad a una sociedad en la calle Aldersgate: alguien estaba leyendo
el prefacio de Lutero en la Epístola a los Romanos. Cuando faltaba un cuarto para las nueve, mientras él
Llega el avivamiento 17

también se deleitaban en el pasaje que dice: “Por medio de las


cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas para que por
ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina” (2 Pedro
1:4), y sintieron el calor de la presencia de Dios en su corazón.
Con una experiencia como ésa, ¿qué podían hacer? Aunque
eran laicos, William Martin, el metodista, y sus compañeros
bautistas, Joe M. Tipton y Milton McNabb, se convirtieron en
predicadores de la santificación. Estos hombres viajaron juntos a
través de las montañas predicando la misma vida limpia y de
santidad que Spurling había predicado por diez años, pero con una
diferencia: en vez de enfocar el tema en una forma negativa, ellos
alentaban a la gente a buscar una clara experiencia espiritual de la
santificación, que pudiera hacer de la santidad algo no sólo posible
sino natural.
Ninguna iglesia permitía su ministerio, así que predicaban en
los hogares, al aire libre y debajo de los árboles. Aunque no
siempre caminaban juntos, iban por los caminos de herradura y
veredas, cruzando bosques, campos y riachuelos, en busca de
quienes estuvieran dispuestos a escucharlos. Igual que Spurling,
saludaban a los que encontraban con la Biblia en la mano, y les
hablaban de lá necesidad de la perfección cristiana, la cual era
posible a través de una experiencia de santificación, semejante a
la que ellos habían recibido.

describía el cambio que Dios obra en el corazón a través de la fe en Cristo, sentí que mi corazón ardía
extrañamente. Sentí que confiaba en Cristo, solamente en Él, para salvación; y me fue dada seguridad de que
Él había quitado mis pecados y me había salvado de la ley del pecado y de la muerte”.
“Comencé a orar con todas mis fuenas por aquellos que me habían perseguido. Entonces testifiqué
abiertamente a todos los que estaban allí, lo que ahora sentía por primera vez en mi corazón. Pero no pasó
mucho tiempo sin que el enemigo sugiriera: ‘Esto no puede ser fe porque ¿dónde está tu gozo?’ Entonces se
me enseñó que la paz y la victoria sobre el pecado son esenciales para la fe en el Capitán de nuestra salvación.
Pero con relación al éxtasis de gozo que usualmente la acompaña al principio, especialmente en aquellos que
han llorado profundamente, Dios lo da en algunas ocasiones y en otras no, de acuerdo al consejo de su propia
voluntad.”
“Después de mi regreso a casa, fui abofeteado mucho con tentaciones, pero clamé y éstas huyeron. Estas
regresaron una y otra vez. Muchas veces levanté mis ojos y Él me envió ayuda de su lugar santo. Y fue aquí
donde entendí en qué consistía principalmente la diferencia entre mi presente estado y el anterior. Yo estaba
luchando, si, peleando con todas mis fuerzas bajo lá ley, así como bajo la gracia. Pero entonces, algunas veces,
si no siempre, era vencido; ahora siempre era yo el conquistador” .
18 Como Ejército Poderoso

3 . E l a v iv a m ie n t o e n C a m p C r e e k

Al mismo tiempo que estos tres hombres empezaron a predicar,


un grupo de bautistas como a 22 kilómetros de Cokercreek, en el
Condado Cherokee, Carolina del Norte, comenzaron a reunirse en
sus casas a orar. Sin el apoyo de sus iglesias, ellos no contaban
con predicadores regulares para que los guiaran; así que sin
predicar, cantaban, testificaban y oraban. Lo más importante es
que oraban. “Billy” Martin, Joe Tipton y “Milt” McNabb
inevitablemente encontraron la ruta a Camp Creek, en el Condado
Cherokee —una región de las montañas tan agreste y poco habitada
como para llamarla “comunidad”. Allí empezó un avivamiento.
Anticipándose a la llegada de más gente que la que pudiera
alojarse en los hogares, los hermanos que habían estado dirigiendo
los servicios de oración hicieron arreglos con los oficiales del
condado para usar el local donde estaba ubicada la Escuela
Shearer, como a medio kilómetro del hogar más cercano.
Los tres evangelistas, aunque no eran ministros hábiles en toda
la extensión de la palabra, eran “buenos para hablar”, según la
opinión de los que asistieron a los cultos.8 No predicaban mucho
sobre la teología de la santificación; más bien exhortaban con las
Escrituras y describían la maravillosa experiencia que ellos habían
recibido. Lo que les faltaba en habilidad para predicar, preparación
teológica y entendimiento, lo tenían en dinamismo; los tres oraban
y ayunaban mucho. Como Spurling, sus exhortaciones eran
emotivas y personales, con resultados sin precedentes.
Las reuniones se empezaban con cantos y sin acompañamiento
musical, a menos que alguien que tuviera guitarra la trajera al
culto. Los himnos que siempre se cantaban eran, por ejemplo,
“Sublime gracia”, “En Jesucristo”, “En la cruz” y “Oh, qué
amigo nos es Cristo”; lo que hoy se conoce como gospel singing
(música evangélica popular) no se conocía. Después venían los
testimonios, en los que los cristianos se levantaban y compartían
sus experiencias espirituales, edificándose mutuamente. Cuando

"La información con relación a los tres evangelistas, la esencia de su predicación y algunos detalles del
avivamiento, se obtuvo por medio de entrevistas con el finado W. F, Bryant y su esposa, la señora Ella
Robinson Thompson, la señora Agnes Benton y con T. N. Elrod, quienes participaron en aquellas reuniones.
Llega el avivamiento 19

llegaba el momento de la oración, toda la congregación oraba en


voz alta al unísono; esto parece haber sido el comienzo de lo que
hoy se conoce como “oración en concierto.” Según Schaff, igual
que los cristianos primitivos:

Oraban con libertad, de todo corazón, a medida que eran movidos


por el Espíritu Santo, según las circunstancias y necesidades especia­
les.9

Después venía el mensaje por uno de los tres evangelistas, seguido


de un llamamiento para que los creyentes vinieran al altar de
oración. Casi desde el comienzo del servicio, el altar estaba lleno
de pecadores arrepentidos y de los que buscaban la experiencia de
la santificación. Muchos de los escépticos hacia la santidad fueron
convencidos y muchos pecadores se convirtieron; finalmente, el
avivamiento era una realidad.
Almas hambrientas espiritualmente llenaban el edificio cada
noche, llegando en grupos increíbles desde granjas muy lejanas
ubicadas en los valles o en las montañas. Las distancias desde
donde la gente venía quizá no parezcan muy largas ahora, pero 20,
30 o 40 kilóiríetros son distancias considerables cuando se tiene
que caminar a pie, por veredas montañosas o en carretones y
carretas tiradas por bueyes. Pero aun así, la gente acudía. Casi
desde el principio, la escuela fue muy pequeña, pues en poco
tiempo el grupo se convirtió en multitudes que venían desde las
cordilleras para oír y ver. Venían de todas partes para aprender
más de esta doctrina de la santidad, aunque en verdad no era nada
nuevo, sino que se trataba de un nuevo énfasis en una antigua
creencia, que ahora se volvía a proclamar, después que los
seguidores de Wesley la habían dejado a un lado. Tenían hambre
del cristianismo puro y sencillo que presentaban estos hombres de
poca instrucción y carentes de conocimientos teológicos, y cuya
lógica empezaba y terminaba con, “Así dice el Señor”.
A medida que más y más gente llenaba los altares, orando hasta
que eran liberados de sus cargas y dudas, la expectación de cada

’Phiíip Schaff, History o f The Christian Church (Historia de la iglesia cristiana) (New York, Charles
Scribner’s Sons, 1910), vol. 1, pág. 462.
20 Como Ejército Poderoso

servicio era cada vez mayor. En el salón, alumbrado con lámparas,


la gente sentía una extraña exaltación que a menudo los hacía
prorrumpir en llantos y gritos de gozo. Sus expresiones emociona­
les se volvieron más demostrativas, ya que muchos danzaban en
éxtasis espirituales o trances, a medida que eran profundamente
conmovidos por un sentido de felicidad y salvación. Todo era tan
maravilloso que muchos pecadores, aparentemente incorregibles,
fueron guiados a Cristo y muchos cristianos nominales adquirieron
una vida de consagración total.

4 . P or q u é v in o el a v iva m ien to

No todos los que acudían a la Escuela Shearer mostraban


simpatía o deseos de creer. Muchos eran curiosos. Otros cínicos.
Aun otros eran hostiles. Estimulados por varios líderes de iglesias
prominentes de las comunidades cercanas, unos canallas trataron
de interrumpir los servicios y crear confusión. Sus esfuerzos
fueron inútiles, en tanto que la bendición continuaba. El aviva­
miento había nacido del Espíritu de Dios y nada parecía capaz de
detenerlo.
Richard G. Spurling y los miembros de la Unión Cristiana
unieron sus servicios con los del grupo de Carolina del Norte y
formaron un solo grupo; ambos habían buscado el avivamiento de
santidad que ya había empezado y estaba creciendo. Con la
movilización del grupo de Tennessee hacia Carolina del Norte, se
formó una sola congregación, compuesta de familiares de varias
comunidades y vecindarios adyacentes y distantes. Por un lado,
Richard G. Spurling había predicado la santidad, denunciando los
credos, las tradiciones, instituciones y los dogmas; por otro lado,
Martin, McNabb y Tipton predicaban una experiencia espiritual
provista divina y abundantemente para todos. Spurling defendía la
santidad a través de la represión del mal, lo cual es bueno; los tres
evangelistas la proclamaban a través de la expresión del bien, que
es mucho mejor. Ambos tipos de predicación tuvieron su lugar en
el avivamiento del Condado Cherokee, pero el último trajo los
resultados inmediatos. Los pecadores estaban hambrientos de Dios;
los cristianos tenían necesidad de ser alimentados; por lo tanto,
cuando alguien pudo señalarles una posición en Cristo que
Llega el avivamiento 21

satisfaciera esos anhelos, lo escucharon atentamente. La gente


buscaba aquello que supliera sus necesidades individuales.
La doctrina de la santificación e s ámiiníáñá;.y el arminianismo,
no el calvinismo, ha producido los avivamientos más grandes en
la nación, particularmente en el sur. El Dr. William Warren Sweet
ha expresado que la doctrina calvinista, con su posición extrema
sobre la predestinación y la elección, ofrece esperanza a muy
pocos, mientras que el arminianismo, con su insistencia en el libre
albedrío, ofrece salvación a todos; el calvinismo es autocrático,
mientras que el arminianismo es democrático.10 Como dato
curioso, la gente del este de Tennessee y el noreste de Carolina del
Norte que abrazaba la santidad, era sólidamente arminiana en fe,
aunque su gran mayoría era de origen bautista, en donde predomi­
na el calvinismo.
La doctrina de la santidad saturó toda la región montañosa. Esta
ofrecía paz al hombre desesperado: era una gracia de la que nadie
quedaba excluido. El avivamiento llegó a las montañas'porque un
puñado de gente humilde se apropió de lo que las iglesias grandes
habían desechado. Debido a que las iglesias establecidas resistieron
el avivamiento, los pocos que ardientemente lo deseaban, se
unieron en oración y Dios oyó sus súplicas.

La desaparición del avivamiento en muchos de los grandes cuerpos


evangélicos ha sido uno de los factores principales en la creación de
nuevas sectas de avivamiento. Éstas se han levantado en gran
número desde 1880. Muchas de ellas fueron establecidas sobre bases
de avivamiento continuo y, por lo general, son relativamente peque­
ñas.11

El avivamiento no vino de adentro, sino de afuera de las iglesias,


promovido por miembros leales que al principio intentaron traer
renacimiento a sus propias congregaciones pero, siendo rechazados
y obstaculizados, se volvieron a la gente hambrienta que estaba
fuera de su dominio. Así lo hicieron Jesús y Pablo cuando el
judaismo inflexible no aceptó el mensaje del Hijo de Dios; Martín

"Villiam Warren Sweet, ReviwUsm in America (Avivamiento en América), (New York: Charles Scribner’s
Sons, 1944), pág. 128.
"¡bíd., pág.' 174.
22 Como Ejército Poderoso

Lutero, cuando el catolicismo complaciente no se reformó a sí


mismo; de igual manera, los wesleyanos se vieron forzados a
predicar afuera, después de tratar de revivir la desfallecida Iglesia
Anglicana; lo mismo pasó con los defensores de la santidad en
1896. Después de haber resistido el avivamiento desde adentro, las
iglesias no podrían pararlo una vez empezado desde afuera.

5 . E l a v iv a m ie n t o s e d if u n d e

Cuando concluyeron los servicios y los tres evangelistas


salieron a llevar las buenas nuevas a otras partes de las montañas,
el creciente grupo de creyentes de la santidad continuó el aviva­
miento en servicios de oración y sesiones regulares de escuela
dominical. Richard G. Spurling dedicaba su tiempo a viajar
extensamente para bien de la nueva obra, visitando frecuentemente
la Iglesia de Camp Creek. En ausencia de un ministro ordenado,
WilljanrF^Bryant, un hombre influyente en el área, fue escogido
por Spurling para fungir como líder de los servicios cuando él no
estaba. Estos se convertirían en compañeros y amigos por el resto
de su vida.
El espíritu de avivamiento continuó bajo el liderazgo de Bryant.
La oposición hacia la nueva iglesia no disminuyó, sino que parecía
aumentar en proporción al éxito de la doctrina de la santidad. Sin
embargo, la gente de las montañas venía, oía y se convencía; se
convertían pecadores y muchos testificaban de la experiencia de la
santificación. La religión vino a ser el tema común en todo lugar
y se encontraba la influencia del avivamiento en los campos, en
casi toda choza de las laderas y en todo lugar en donde la gente se
reunía. La santidad se argumentaba, cuestionaba, atacaba, defendía
y sostenía, según la actitud y el temperamento de la persona que
hablaba; sin embargo, muchos la practicaban.
Algunos cuyas vidas era desordenadas, enderezaron sus pasos;
hombres violentos manifestaban mansedumbre; los borrachos
dejaron el alcohol y los que practicaban juegos de azar, los
abandonaron. Estos creyentes enfatizaban tanto la perfección
cristiana que se esforzaban por demostrarlo en su vida. Para ellos,
la santidad no era un ideal místico sino un estilo práctico de vida.
Esto se lograba a través de la obra divina de la santificación.
Llega el avivamiento 23

El entusiasmo se mantuvo elevado. Los servicios eran, general­


mente, de una naturaleza emotiva; aun así, la estabilizadora
influencia de la enseñanza, aunque no muy adecuada, no estaba
ausente del todo. La emoción que hacía llorar, reír y gritar a los
adoradores fieles, no era ningún delirio sicológico indefinible; ésta
surgía de la exaltación que recibían, pues sentían la presencia de
Dios. A medida que la gente se retiraba del lugar de reunión, en
sus carretas o a pie, iban alabando a Dios.
El grupo de santidad se hubiera sentido culpable de contristar
al Espíritu si hubiera reprimido los impulsos del gozo espiritual (1
Tesalonicenses 5:19). En 1801, en Cañe Ridge, Kentucky, los
presbiterianos habían indulgido ante tal fervor religioso, que
incluso en un servicio de convención cerca de tres mil personas
cayeron en estado de éxtasis y cientos más “rodaron, danzaron,
fueron sacudidos y emitieron alaridos”.12 La historia de todo
avivamiento grande ha dado fe de fenómenos como éstos, la
mayoría de los cuales hacen palidecer las manifestaciones del
grupo de Camp Creek.

6 . E l P e n t e c o s t é s s e r e p it e
t

Por diez años, el Espíritu de Dios había estado preparando los


corazones de la gente para algo extraordinario. Y al fin sucedió.
En ocasiones de ferviente oración, algunos de los miembros se
sentían tan extasiados en Aquel a quien oraban, que el Espíritu
Santo se manifestaba en ellos de una forma especial. Igual que
Montano en el siglo segundo, ellos parecían ser tocados por el
Espíritu como si fuesen un instrumento musical13 —cuando
estaban en éxtasis hablaban en lenguas desconocidas para quienes
los escuchaban. Los cristianos sencillos y rústicos no podían
entender lo que había sucedido, porque los miembros más antiguos
de la Unión Cristiana desconocían tales manifestaciones. Una
ignorancia total de la historia de la iglesia los privó de enterarse
de que en otros períodos de despertamiento y avivamiento, había

1JSweet, op. cit. , págs. 123, 124.


" “Montano comparó a un hombre en éxtasis con un instrumento musical en donde el Espíritu Santo toca
sus melodías” . Schaff, op. cit., vol. 2, pág. 423.
24 Como Ejército Poderoso

habido manifestaciones como éstas.14 Pronto otros comenzaron a


tener experiencias similares de éxtasis y, sin consideración de
lugar, tiempo o circunstancias casuales de la experiencia, una
manifestación era uniforme: todos hablaban en lenguas o idiomas
desconocidos para los que escuchaban con asombro y esperanza.
No sabemos cuánto tiempo transcurrió antes de que entendieran
lo que le había acontecido al grupo; pero no pudo haber sido
mucho. Un estudio minucioso de las Escrituras le reveló al
entusiasmado grupo que los discípulos en el día de Pentecostés
habían hablado en lenguas (Hechos 2:4), los que estaban en casa
de Comelio habían hablado en lenguas (Hechos 10:46) y los
creyentes en Éfeso habían hablado en lenguas (Hechos 19:6). En
cada ocasión se decía que quienes experimentaban tal fenómeno
habían recibido el Espíritu Santo. Tan paralelos eran los relatos
bíblicos con la experiencia de esta gente, que entendieron clara­
mente lo que había pasado. Un nuevo derramamiento del Espíritu
Santo había ocurrido en la tierra.
El júbilo del pueblo se describe en el relato más antiguo del
incidente:

La gente buscó a Dios con toda sinceridad y el interés aumentó hasta


que, inesperadamente, como una nube en un cielo claro, el Espíritu
Santo empezó a descender sobre los adoradores honestos, humildes
y sinceros. Mientras se realizaban los servicios, uno tras otro caía
bajo el poder de Dios y pronto un gran número estaba hablando en
lenguas como el Espíritu les daba que hablasen.15

El bautismo con el Espíritu Santo no estaba limitado a ningún


grupo o género, pues tanto hombres y mujeres como niños
recibieron la experiencia con la evidencia de hablar en lenguas.
Debe notarse que esto pasó en 1896,16 diez años antes del derra­
mamiento del Espíritu Santo en California, en 1906, a lo que

l4Por ejemplo, a varios seguidores de Montano en los siglos segundo y tercero; a Pacomio en el cuartc;
Francisco Javier en el siglo dieciséis; ios hugonotes en el 1685; los jansenistas en 1731; entre los cuáqueros;
durante el avivamiento metodista; a Edward Irving y sus seguidores en 1830; y otros.
Juillerat, op. cit., pág. 11.
Clark, op. cit., pág. 100, da la fecha errónea de 1892, al igual que la persona y el lugar, R. G. Spurling
en la Iglesia Bautista “Libertad” . La primera manifestación en esta región, según testigos y registros de iglesias
e historiadores pentecostales, fue cerca de Camp Creek en 1896 bajo el ministerio del laico W. F. Bryant.
Llega el avivamiento 25

popularmente se le recuerda como el comienzo del movimiento


pentecostal moderno.17 Hubo evidencias esporádicas del bautismo
con el Espíritu Santo antes de 1896, pero éste fue el primer
derramamiento general que continuaría sin disminuir hasta abarcar
al mundo cristiano.18 La maravillosa experiencia parecía un
“amén” divino a la separación de la Unión Cristiana de las iglesias
decadentes y moribundas. Aquello para lo cual el Espíritu había
estado preparando a los cristianos sinceros, vino como una brisa
de inspiración divina y vigorizante para la joven iglesia.
Más tarde, la iglesia entendería la doctrina, persona y naturale­
za del Espíritu Santo. En aquel momento vieron la experiencia sólo
como gozo celestial y manifestación física; tal como los observado­
res del derramamiento en el día de Pentecostés consideraron que
los creyentes estaban ebrios y éstos, a su vez, tampoco entendieron
la experiencia totalmente. La neumatología era una palabra y un
tema demasiado recóndito para estos creyentes pentecostales
primitivos, pero la experiencia les enseñaría, aun antes que las
Escrituras, que habían recibido mucho más que gozo. Habían sido
partícipes del Parakletos, el Consolador, la tercera Persona del
Trino Dios.
Las noticias del gran derramamiento espiritual corrieron de tal
manera en todas direcciones, que los curiosos y creyentes se
allegaron para atestiguar esta cosa extraña. En campos distantes,
el arado se detuvo al mediodía; la mezcla para hacer mantequilla
se dejó agriar en las jarras; las vacas fueron ordeñadas al calor del
sol; los bueyes fueron alimentados de prisa y los carretones se
dirigieron por las lomas hacia Camp Creek. Richard G. Spurling
escuchó lo que había pasado y corrió de regreso al lado de su

l7En la Misión de la Calle Azusa, en Los Angeles, una misión originalmente metodista y usada por una
congregación de afroamericanos, bajo el liderazgo de W. J. Seymour, numerosos líderes, pentecostales,
incluyendo algunos que se convirtieron en ministros y misioneros de la Iglesia de Dios, recibieron el bautismo
en el avivamiento de esta misión,
laEl libro Wtlh Signs Folbwing [Señales que siguen], por Stanley H. Frodsham (Springfield, Mo.: Gospel
Publishing House, 1941), da mucha información sobre los primeros años del movimiento pentecostal. Frodsham
informa que el fenómeno de hablar en lenguas le ocurrió a R. B. Swan, en Providence, R. I., en 1875; Jetro
Waltball, Arkansas, en 1879; María Gerber, Suiza, en 1879; Daniel Awrey, Delaware, Ohio, en 1890; Henry
H. Ness, y otros, Seattle, Wash., en 1892, C. M. Hanson, Dalton, Minn., en 1895. Podemos estar seguros
de que hubo muchos otros bautismos con el Espíritu Santo a nivel individual o local.
26 Como Ejército Poderoso

pequeño rebaño, para ser uno de los primeros en recibir la llenura


del Espíritu Santo.
A medida que las multitudes se arremolinaban alrededor de la
casa de reunión, estos proclamadores de la santidad “oraron y
exhortaron hasta que cientos de pecadores endurecidos se convir­
tieron.”19 Además de los cientos que se convirtieron y fueron
llenos del Espíritu Santo, mucha gente enferma recibió sanidad.
No se registraron las enfermedades que fiieron sanadas, pero se
dice que las sanidades fueron milagrosas.
Los espectadores venían de regiones distantes del este de
Tennessee y el occidente de Carolina del Norte para asistir al
nuevo brote de avivamiento: algo nuevo, hasta donde podían
entender, había aparecido debajo del sol. El despertamiento
espiritual vino a ser una bendita realidad. Sin embargo, una
oposición violenta hacia los creyentes pro santidad se había
despertado en algunos, mientras que en otros surgía el deseo de
vivir una vida santa.

l5JuiIIerat, op. cit., pág. 11.


Capítulo 3
LA PRUEBA DE LA PERSECUCIÓN

1. A u m e n t a l a o p o s ic ió n

Mientras el grupo de santidad sólo predicó y proclamó la


santificación, no encontró oposición seria fuera de amenazas e
insultos. Generalmente, los metodistas les recordaban a todos que
esa doctrina no era otra sino la que ellos habían enseñado desde
los días de John Wesley. De igual manera, los bautistas miraban
el avivamiento sólo como una versión extrema del fervor metodis­
ta; muchos, en ambos grupos, se burlaban y hacían de la “san­
tidad” el objeto de su rivalidad y gestos ofensivos. La gente del
movimiento de santidad recibía burlas y era ridiculizada con
nombres peyorativos, aunque realmente no se registró ninguna
oposición seria de inmediato.
Sin embargo, el antagonismo tomó un curso más violento
cuando los miembros del grupo recibieron el bautismo del Espíritu
Santo. Hablar de experiencias tan extrañas como hablar en otras
lenguas que no se podían entender, tener experiencias de éxtasis
bajo el poder de Dios y orar por los enfermos y afligidos, era
demasiado chocante para ser tolerado. Brotes de violencia
comenzaron a poner en peligro la vida de muchos. La bendición
pentecostal era algo inefable en la vida de los fieles de la santidad,
pero al mismo tiempo servía como un blanco que atraía constante
amenaza y peligra físico.
La ironía de la persecución que se levantó consistía en que a la
vanguardia del ataque había ministros nominales de denomina­
ciones, cuyos fundadores habían sufrido mucho debido a gente
conformista e incrédula. En la prosperidad de sus iglesias habían
olvidado que ellos fueron abofeteados y acorralados, en la misma
manera que ahora ellos acosaban y atormentaban al pequeño grupo
de santidad.

27
28 Como Ejército Poderoso

2 . E x p u l sio n e s d e las iglesias

Las iglesias de mayor antigüedad actuaron rápidamente para


refutar y desmoralizar a aquellos que decían haber recibido el
bautismo con el Espíritu Santo. Se convocaron conferencias, en las
que se repudió a la doctrina por hereje y los participantes en el
nuevo movimiento fueron acusados también de herejes, lunáticos
e idiotas. La Iglesia Bautista Libertad, en la comunidad de Patrick,
expulsó a treinta y tres personas en una conferencia porque
“confesaron vivir una vida de santidad”.1 Esto refleja los pasos
severos tomados en muchos lugares para exterminar la difusión del
movimiento de la santidad. Había un empeño definido para
eliminar la influencia del avivamiento, aunque estos adversarios de
la fe no contaban con la convicción de los que habían creído. De
igual modo, la Unión Cristiana subestimó los extremos a los que
podían llegar “hombres religiosos”, debido a la desesperación y a
la carencia del Espíritu de Cristo.

3 . E x p u l sió n d e la e sc u e l a

Desde el derramamiento del Espíritu Santo, los miembros del


grupo de la santidad se volvieron cada vez más controversiales en
sus poblados. Se escucharon quejas acerca de sus servicios y
gradualmente se desarrolló un fuerte núcleo de hostilidad; se buscó
medios para que no se celebraran servicios y se ahogara la
doctrina. En cierta noche, la congregación se reunió en la escuela
sólo para encontrar las puertas y ventanas cerradas con candado.
Los oficiales del Condado Cherokee ya no los dejaron adorar en
el edificio, siendo persuadidos por los líderes eclesiásticos del
condado. No se había construido ningún lugar de adoración debido
a la disponibilidad de la escuela, que era frecuentemente usada por
las iglesias vecinas para servicios religiosos. La acción subversiva
sorprendió a la joven iglesia, del todo desapercibida, dejándola sin
ningún lugar en donde reunirse. Por un momento parecía que el
espíritu de avivamiento se extinguiría, ya que los miembros eran

'juillerat, op. cit., pág. 11.


La prueba de la persecución 29

agricultores pobres, sin tierra suficiente para construir un edificio


y los dueños de las tierras no estaban dispuestos a vender propie­
dades para construir un edificio para una iglesia pro santidad.
Dios tenía un plan para su pueblo. Durante este tiempo, como
en todo gran avivamiento, había muchas personas que simpatizaban
con la gente de la santidad, aunque no aceptaban la fe para sí
mismos. Una de esas personas fue Richardjvilpatrick, hombre de
tal estima en los alrededores que se le conocía afectuosamente
como el “Tío Dick”. Este hombre vino a la ayuda de ios desecha­
dos con una donación de tierra en la cual se construiría un edificio
para la adoración.
El terreno donado estaba muy bien ubicado: al otro lado de la
polvorienta carretera de la escuela, muy cercano al lugar de donde
habían sido expulsados. El lugar descansaba sobre el tope de un
pequeño monte desde donde se veían las montañas circunvecinas
a la distancia. Se cortó y preparó madera, y se limpió con una
actitud de acción de gracias. El donador de la propiedad ayudó en
el corte de la madera y en la construcción de la rústica iglesia.
Impávidos por la oposición, el grupo de la santidad mantuvo
encendido e l,avivamiento, mientras trabajaban durante el día y
adoraban en el hogar de W. F. Bryant durante las noches.
Con júbilo, la Unión Cristiana comenzó la adoración en su
nuevo edificio, orgullosamente anidado entre los sombríos pinos
que cubrían las lomas de los alrededores. El rompimiento con las
grandes denominaciones fue completo e irreparable: excomulgados
de las iglesias, expulsados del lugar de adoración, despreciados y
abominados por muchos, admirados y respetados por otros, con
mansedumbre y determinación, los creyentes de la santidad habían
llegado a un punto del cual no podrían volverse.

.A D in a m it a y f u e g o

Richard G. Spurling continuó siendo el predicador viajero de


antaño, dejando a W. F. Bryant a cargo de los servicios en Camp
Creek. Bryant no fue designado pastor porque aún no era ministro
ordenado, pero como predicador laico realizó un trabajo extraordi­
nario, enseñando y guiando al rebaño al crecimiento.
30 Como Ejército Poderoso

La ira de sus enemigos fue más o menos aplacada por casi un


año, después de que se mudaron a su propia iglesia; luego se
desató la hostilidad hacia la obra de Dios. En una noche lluviosa,
un grupo de bandoleros prendió fuego al edificio, huyendo
precipitadamente, aunque las fuertes lluvias apagaron las llamas
antes de que causaran daños considerables. Las huellas en el lodo
guiaron a los hombres de la iglesia a ciertos hogares, revelando la
identidad de los maliciosos. Confrontados con sus hechos, los
hombres confesaron e insolentemente desafiaron a los miembros de
la iglesia a que los acusaran ante las autoridades legales. Los
cristianos no deseaban hacer esto, aunque sí hicieron algunas
gestiones para obtener promesas de que esta banda de maleantes ya
no los molestaría.
No obstante, las persecuciones continuaron. Cuatro o cinco
hogares donde la gente pro santidad se reunía para orar fueron
quemados. Aun así, el avivamiento continuó porque, cuanto más
trataban sus enemigos de destruirlos, más se aferraban ellos a
Aquel por quien sufrían. Cierta noche, después de que los
miembros de la congregación partieron hacia sus hogares, se oyó
un sonido seco a través de las montañas, el cual provenía del
templo. Una explosión de dinamita había destruido gran parte de
la estructura de madera. Los enemigos de la congregación eran
numerosos, como las montañas mismas, así que no valía la pena
tratar de determinar quién lo había hecho. En lugar de esto, el
edificio fue reparado con paciencia.

5 . U n d o m in g o a l m e d io d ía

Los servicios del domingo se celebraban generalmente en la


tarde, pues era más conveniente para aquellos que vivían a gran
distancia de Camp Creek. Uno de los ataques más terribles en
contra de la Unión Cristiana, ocurrió mientras la congregación se
dirigía a su lugar de adoración. Enfurecidos por los intentos
frustrados de impedir el esparcimiento del grupo de santidad, los
furtivos maleantes corrieron el riesgo de atacar durante el día,
animados por su espíritu de turbulencia.
Uno de los hombres de santidad, un comerciante llamado Tom
Elrod, ensilló su caballo para su acostumbrado paseo dominical
La prueba de la persecución 31

matutino, antes de asistir al servicio de la tarde. Mientras


galopaba por el polvoriento camino, se encontró con un grupo de
cuatro o cinco hombres que caminaban con malas intenciones hacia
el templo. Ellos lo saludaron con burlas: “¡Ven con nosotros si
quieres ver cómo arderá tu iglesia!”
Los hombres caminaban airados y con paso firme. Otros grupos
empezaron a llegar al templo y la furia aumentaba a medida que
el número crecía. Aparéntemente, la malvada reunión fue fijada
para el mediodía, tiempo en que 106 hombres se reunieron para
destruir el edificio. Esto no fue solamente un plan de maleantes
irresponsables; éntre el populacho salvaje había varios ministros,
administradores, diáconos, un magistrado de paz y un alguacil.2
Unos cuantos hombres del grupo de santidad, que ya estaban
también reunidos a lo largo de la carretera, aunque sin ninguna
esperanza, trataron de razonar con los líderes, quienes profesaban
ser cristianos. No había forma de detenerlos. El gentío atacó el
edificio con herramientas de demolición y empezaron a destrozar
la casa de Dios, en donde los inconversos eran guiados a Cristo en
cada servicio. A medida que los troncos y las vigas cedían y caían
al suelo, los amontonaban en hileras a lo largo de la orilla de la
carretera; luego, mientras las mujeres y los niños de santidad
retorcían imposibilitados sus manos, con lágrim as rodando por sus
mejillas, se le prendió fuego a lo que una vez había sido un
templo.3 Por tercera ocasión, el grupo de santidad se había
quedado sin lugar de adoración. Era casi media tarde cuando la
turba se dispersó y se alejó de las humeantes cenizas.

6 . P a l o s , p ie d r a s y b a l a s

El templo no fue reconstruido. En su lugar, los servicios se


reanudaron en la residencia de W. F. Bryant. Su hogar era una

*La confirmación de estos hechos se ha obtenido por entrevistas con Tom Elrod, cuando tenía 84 años; con
la esposa de W.F. Bryant, a la edad de 91 años, y otros que presenciaron este hecho y que conocían
íntimamente a muchos hombres en el motín. Muchos de los perseguidores eran parientes cercanos de los
perseguidos. Vea también Juillerat, op. cit., págs. 11, 12.
3¿Por qué derribaron el templo para quemarlo? Se cree que ya que algunos de los hombres eran líderes de
las iglesias, no deseaban quemar un lugar de adoración, aunque se justificaron estableciendo que lo que
quemaron eran troncos y no una iglesia. Al menos, esa fue la explicación de algunos cuando fueron juzgados
en el Condado Cherokee, un año después.
32 Como Ejército Poderoso

casa de madera rústica, situada en un valle entre dos montañas


bastante altas. Durante los servicios, a menudo sonaban disparos
de armas de fuego a través del valle y la casa era rociada con
perdigones de las armas de maleantes ocultos. Milagrosamente,
nunca mataron a nadie, aun cuando las balas de los rifles penetra­
ban las casas de las familias del grupo de santidad.
En cierta ocasión, Bryant estuvo arando hasta muy tarde y no
llegó a su casa sino hasta que ya estaba oscuro. Después de
alimentar a sus bueyes, estaba cerrando las puertas del establo que
estaba arriba de su casa, cuando una bala pasó muy cerca de él.
Cayó al suelo golpeado por cuatro balas de perdigones. Luego
siguió una descarga de armas de fuego, pero Bryant escapó de la
herida fatal, arrastrándose debajo del granero para protegerse.
En otra ocasión, un grupo de siete hombres vino al hogar de
Bryant con la intención de matarlo. Cuando oyeron sus pisadas, la
esposa de Bryant y sus niños lo escondieron en una esquina detrás
de un baúl. La señora Bryant enfrentó a los intrusos en la puerta
y les pidió que se fueran. Cuando se dieron cuenta que ella estaba
embarazada, no forzaron la entrada, pero demandaron que no
celebraran cultos y les prohibieron que la familia orara junta.

7 . LOS “JINETES NOCTURNOS”

Otra de las persecuciones a la joven iglesia fue la intimidación


de parte de turbas de “jinetes nocturnos” encapuchados (al estilo
del Ku Klux Klari), que regularmente patrullaban las carreteras, en
un esfuerzo por interrumpir los servicios. Ya que por lo general
los habitantes de la región se conocían entre sí y se sabía abierta­
mente quién estaba a favor o en contra del grupo de santidad, se
puede establecer que estos hombres eran los mismos que en otras
ocasiones habían perseguido al grupo. Por lo menos, así pensaban
los miembros de la Unión Cristiana.
Un día, un grupo estaba reunido para adorar en el hogar de un
miembro llamado Ross Alien. La reunión fue interrumpida cuando
25 o 30 hombres invadieron la casa con cuchillos, garrotes y
revólveres en mano, demandando que se terminara el servicio y
que no celebraran ni uno más en ese lugar. Las consecuencias de
la desobediencia serían más latigazos, los hogares de los líderes
La prueba de la persecución 33

serían quemados y se expulsaría de la región a los que continuaran


participando de los servicios.
La valiente esposa de Alien, Emiline, con una dulce y desar­
mante autoridad, se enfrentó a los hombres en el patio y los invitó
a entrar, cosa que ellos rechazaron con agresiva murmuración y
peligrosas amenazas. Entonces, esta dama cristiana respondió
firmemente al grupo, señalándoles que los servicios no cesarían
hasta que Dios terminara con ellos, porque obedecerían a Él antes
que al hombre. Ella continuó diciendo: “¿Por qué no se quitan
esos disfraces y me dejan prepararles algo de comer? No hay
razón para esconderse detrás de máscaras, cuando yo los conozco
a todos. Así que, quítense ese disfraz y yo les prepararé comida.
Nosotros no dejaremos de servir al Señor”.
Los hombres trataron en vano de reanudar su ferocidad
anterior, pero la caridad cristiana de una mujer valiente los había
desarmado. La turba se desintegró lentamente, tratando de cubrir
su confusión con amenazas pero no volvieron a molestarlos más.

8 . M e n g u a l a v io l e n c ia

Cerca de un año después de la destrucción y el incendio del


templo, el Condado Cherokee enjuició a los 106 hombres que
habían integrado la turba. Los líderes de la Unión Cristiana fueron
llamados a testificar en el juicio celebrado en Murphy, sede del
tribunal del condado. Cuando parecía que los maleantes, incluyen­
do prominentes líderes de las iglesias, serían enviados a la prisión,
los miembros del grupo de santidad pidieron a la corte clemencia
por estos hombres que eran sus vecinos y parientes, quienes
necesitaban conversión en vez de prisión. Los hombres fueron
puestos en libertad. Desde ese momento hubo una mengua en la
persecución, la cual, aunque no desapareció del todo, vino a ser
asunto de palabras en vez de armas, látigos y garrotes, piedras y
torturas. Sin embargo, por un período de casi seis años existió una
persecución más o menos intensa hasta cerca de 1902.
La persecución no hizo daño perdurable; por el contrario, sirvió
para unir al grupo de santidad y fortalecerlo en su fe en Aquel que
los había llenado con su Espíritu.
Capítulo 4
PRUEBA DE LOS
EXCESOS RELIGIOSOS

1. C a r e n c ia d e u n a o r g a n iz a c ió n p r o t e c t o r a

Desde el comienzo de la Unión Cristiana en 1886, no hubo


ninguna organización o gobierno distintivo. Inclusive, la manera
de seleccionar a un ministro y de aceptar nuevos miembros era
demasiado informal. No se mantenían registros permanentes y no
había reglas para gobernar a los miembros, excepto la promesa de
los ocho miembros originales. Cuando cristianos sinceros expresa­
ban su deseo de ser admitidos en la Unión, simplemente se les
recibía y se les daba la diestra de confraternidad, pero no hay
registro conocido de sus nombres. Tampoco hay manera de saber
cuál era la cantidad de miembros en este período.
Más de cien recibieron el bautismo en el Espíritu Santo du ante
el avivamiento de 1896,1 aunque no se sabe cuántos se hicieron
miembros de la Unión. Se sabe que el número de miembros era lo
suficientemente grande como para que Spurling y Bryant previeran
el peligro de la falta de una organización apropiada. Mientras el
grupo fue pequeño no hubo mayor problema, ya que todos estaban
íntimamente entrelazados. Sin embargo, cuando el cuerpo creció,
se volvió susceptible a la falsa doctrina y al fanatismo: confusiones
gemelas que, desde tiempos bíblicos, han rondado como lobos a
ios pies de todo avivamiento.

‘■Juillerat, op. cit., págs. 12, 13.

35
36 Como Ejército Poderoso

2. El m o d e lo d e l fa na tism o

En el círculo de los discípulos de Cristo se evidenció el peligro


del fanatismo, quienes hubieran pedido que descendiera fuego del
cielo para devorar a los que no creían (Lucas 9:54); denunciaron
a aquellos que no formaban parte de su círculo (Marcos 9:38); de
manera inmadura se exaltaron por el éxito (Lucas 10:17); y
riñeron celosamente entre sí (Marcos 10:37). También fue evidente
entre los primeros cristianos, que optaron por vivir en comunidad
y no en privado (Hechos 6:1) y quienes hubieran preferido dividir
a la iglesia primitiva antes que convivir con los gentiles incircunci­
sos ya convertidos (Hechos 15:1). El fanatismo condujo a tan
agudas confusiones entre los cristianos de Corinto, que los hizo
vergonzosamente notorios (1 Corintios 14). En el siglo dieciséis,
Martín Lutero tuvo que reprender a Spalatin y Carlstadt porque
bajo el mando de ellos, la Reforma Protestante se había vuelto
violenta, ya que las iglesias católicas eran destruidas, se atacaba a
los sacerdotes y se cometían otras atrocidades debido al celo
excesivo.2 En cada período de avivamiento se ha tenido que
combatir olas de fanatismo y persecución, peculiares del aviva­
miento mismo, así como del tiempo y las circunstancias en que se
da.
En los Estados Unidos, donde los avivamientos son básicamente
evangelísticos en su naturaleza, las formas de fanatismo que han
abundado en su despuntar son tan comunes que han sido enumera­
das por William Sweet de la siguiente manera: (1) controversia y
división, (2) errores doctrinales, (3) negligencia, (4) confusión y
desorden, (5) debilitamiento en la santidad de la adoración,
especialmente en los cánticos y (6) énfasis desmedido en lo
emocional y poco énfasis en el elemento racional de la experiencia
religiosa.3

zRolar-c Bainton, Here I Stand [Aquí estoy de pie] (Nashvilie, Tenn.: Abingdon-Cokesbury, 1950), pág.
207.
Sweet, op. cit. , págs. 140-145. La evaluación del avivamiento por el doctor Sweet, su valor y sus peligros,
es notablemente simpática y útil. “Aún hoy, los ministros de iglesias con énfasis en el avivamiento
frecuentemente omiten o, por lo menos, son muy negligentes en su función de enseñar. No están bien fundados
en las grandes verdades cristianas. Se han adherido a la iglesia sobre las bases de una experiencia emocional
y, cuando la experiencia emocional se enfría, queda muy poco o nada. Por otro lado, la religión es algo más
que razón e intelecto; fiindamentalmente, es una gran emoción y un plan de vida. La mayoría de nuestras
Pmeba de los excesos religiosos 37

Esto no necesariamente significa que los avivamientos y las


reformas sean perjudiciales. De hecho, son tan importantes para
mantener viva la fe evangélica y preservar su vitalidad, que
Satanás lucha por extirpar los avivamientos, explotando la
sinceridad y el entasiasmeujue los originan. Lo que el diablo no
puede detener por medio de la persecución, lo estimula hacia el
fanatismo, el cual provoca daños que la persecución no puede
causar. El movimiento que no se puede detener por la oposición,
muchas veces se puede desequilibrar con un fuerte empujón.

3 . M a n ife st a c io n e s d e d evo c ió n errónea

El grupo que había sido tan genuino en su victoria sobre la


persecución, pronto se encontró dividido y manchado por el
fanatismo. Esta calamidad fue intensificada por aquellos que no
tuvieron paciencia con los fanáticos. Una dolorosa inquietud se
apoderó de los miembros más caritativos, quienes palpaban lo que
estaba sucediendo, pero no tenían poder para detener el tremendo
mal.

Durante estos años de avivamientos y persecuciones, el señor


Spurling a menudo les hablaba y en vano trataba de mostrarles la
necesidad que tenían de la ley y el gobierno de Dios.
Las cosas anduvieron sin sobresalto... por varios meses, aun
años, y ellos pudieron soportar todas las persecuciones que les
sobrevinieron, con gracia y amor. Debido a la ausencia de gobierno
y autoridad, ,se levantaron falsos maestros y guiaron a macha gente
humilde y sincera por caminos de error. Comenzaron a surgir
facciones y el fanatismo tomó posesión de algunos que eran
fácilmente engañados por Satanás.4

Sin duda que las personas que cayeron en error eran sinceras y
honestas, pero su intenso deseo de ser espirituales, junto a su falta
de estabilidad emocional, crearon un ascetismo que no tiene

grandes decisiones se toman emocionalmente. En ciertas áreas de la vida, la emoción es mejor guia que la
razón. Eso se da con más frecuencia en las áreas consideradas como superiores. Nosotros no podemos vivir
una vida cristiana balanceada sin la razón y emoción; van mano a mano y son necesarias en el desarrollo de
la vida superior” .
Juillerat, op. cit., pág. 12.
38 Como Ejército Poderoso

respaldo bíblico. Se volvieron más estrictos que la Palabra de


Dios; prohibieron cosas no prohibidas en las Escrituras. No se
podía comer carne ni dulces; los alimentos medicinales eran tabú;
no se usaban corbajas; las damas dejaron de hacerse trenzas y
moños y se dejaban caer el pelo libremente hasta la cintura; otras
prácticas y privaciones semejantes se volvieron rampantes. La
razón Ies hubiera enseñado que lo dulce provee la dextrosa
necesaria para el cuerpo; la carne le fue dada al hombre desde el
Edén como proteína necesaria para dar fortaleza y vitalidad; los
alimentos con propiedades medicinales son un medio natural de
prevenir enfermedades y regular el sistema físico. De manera
similar, las otras facetas del fanatismo reflejaban ignorancia y
devoción mal dirigida. No razonaban porque buscaban desespera­
damente ser espirituales y creían que mientras más drásticos fueran
con ellos mismos, más tendrían la naturaleza de Cristo.

4. M uchos ba u tism o s e n fuego

Pequeños grupos de personas se imponían ayunos j^siJslenni-


nables. Se recluían en sus hogares y ayunaban esperando una señal
del Señor, hasta que llegaban al punto del colapso por la demacra­
ción y debilidad. Por lo general, la gente de la iglesia ayunaba
mucho, pero estos ayunos excesivos se practicaban para sobresalir
en los dones espirituales y por conveniencia personal. Su humilla­
ción vino a ser ensombrecida por el orgullo .
Una persona que se priva de la comodidad, salud y el placer,
especialmente cuando ella misma se lo impone, generalmente ve
con desprecio a quienes no comparten su sacrificio. Luego los
ataca y trata de inducirlos para que practiquen su estilo de
ascetismo privado. De este modo surgieron facciones entre, el
pueblo de santidad, Los ascetas miraban con desdén a los miem­
bros “no espirituales”, quienes seguían llevando una vida cristiana
normal, los cuales a su vez argüían que tales rigores y excesos no
forman parte de la vida cristiana expuesta en la Palabra.
Maestros fanáticos se infiltraron en el grupo y guiaron a
muchos en la búsqueda de falacias religiosas. De acuerdo a su
doctrina, había muchos otros “bautismos de fuego” para quienes
habían recibido el bautismo del Espíritu Santo. Se guiaba errónea­
Pmeba de los excesos religiosos 39

mente a los cristianos para que buscaran la “santa dinamita”, luego


el “santo lidito” y finalmente el “santo oxidito”. Éstos términos
químico-religiosos se usaban para distinguir los pasos progresivos
del poder espiritual.5 Ya que Satanás no podía negar la realidad
del bautismo del Espíritu Santo, trató de invalidarla por medio del
fanatismo; las subsecuentes orgías de búsqueda de alguna experien­
cia fantástica bastaron para que los cristianos se desalentaran y
dejaran de orar por la bendición genuina enseñada en la Biblia.
Todo lo que no se puede refutar se falsifica, al grado de que es
difícil discernir lo genuino de lo falso, y quienes tienen incerti-
dumbre desconfían y rechazan lo bueno junto con lo malo.
Otra enseñanza prominente fue una rama pentecostal de “la
preservación de los santos” o “seguridad eterna”. Si el Espíritu
Santo había sellado hasta el día de la redención a quienes había
bautizado (Efesios 4:30), los que habían recibido la bendición eran
incapaces de pecar y preservados irrevocablemente en gracia. La
consecuencia de tal enseñanza es que nada de lo que haga el
creyente es pecado porque aquellos que son sellados son incapaces
de pecar.

5. P aso s pa r a r efr en a r el m a l

Estas descabelladas proscripciones y falsas enseñanzas empeza­


ron a aparecer para finales de siglo. El pastor laico Bryant se
opuso al fanatismo, pero ningún poder existente en la iglesia
parecía capaz de erradicar a éste, así que prosiguió su curso
maligno. Para 1902, mediante la enseñanza, consejos, oración y
espera, el asunto murió, aunque con él también murieron muchos
miembros de la iglesia. Algunos de los que fueron descarriados
pudieron reanudar una vida cristiana equilibrada y se convirtieron

sSe desconocen los nombres de los líderes de esta falsa enseñanza. Sin embargo, parece que fue muy
conocida por algún tiempo; la referencia a esto se encuentra en las historias primitivas de otres iglesias
pentecostales. Joseph E. Campbell, eaLa Iglesia Pentecostal de la Santidad: 1898-1948 ([Link].:
The PubUshing House of Tne Pentecostal Holiness Church, 1951), págs. 203-205, tenía una excelente sección
de los errores pentecostales primitivos, en donde se dice: “Además, habla otras extravagancias religiosas que
debían corregirse, las cuales incluían las siguientes ideas: se debía hacer una confesión pública de todo tipo de
pecado para evidenciar un arrepentimiento genuino; se debía hacer restitución hasta de las cosas más pequeñas
o insignificantes; los que estaban llenos del Espíritu Santo no necesitaban que nadie los instruyera; se debía
denunciar a los doctores como impostores y a sus remedios como veneno...”
40 Como Ejército Poderoso

en miembros leales de la iglesia, aunque la mayoría de ellos fueron


espiritualmente destruidos por la desilusión, confusión y angustia.
¿Por qué continuó esto hasta que las almas fueron destruidas?
W. F. Bryant se hizo esta pregunta una y otra vez. La iglesia
había sido demasiado vulnerable a los falsos maestros que
surgieron dentro de ella. El registro dice que la causa se atribuyó
a la falta de gobierno.6 Con esto en mente, se tomaron pasos para
corregir la deficiencia en la estructura de la iglesia, con el fin de
proteger al grupo en el futuro.

6 . La ig lesia d e sa n t id a d en C a m p C reek

Aquellos que no habían sido eliminados por las ráfagas del


fanatismo se reunieron en el hogar de W. F. Bryant, citados por
R. G. Spurling, el 15 de mayo de 1902. Es difícil imaginar cuánto
se había reducido el número de creyentes debido a las ráfagas del
fanatismo. La saturación emocional había enfermado espiritualmen­
te a muchos, el disgusto había echado afuera a otros y la vergüen­
za había alejado a muchos más. Sin embargo, alrededor de veinte
que habían adquirido equilibrio cristiano y rectitud espiritual, se
reunieron para restaurar el orden en medio del caos. El fanatismo
y las falsas enseñanzas le habían infligido un terrible golpe a la
Unión Cristiana pero la iglesia había sobrevivido. La fe y el
entusiasmo eran tan vibrantes en los corazones de los que estaban
reunidos allí, que en años posteriores casi se olvidarían de que la
ola de confusión había sido de tan graves consecuencias.
La iglesia fue reorganizada el día 15 de mayo de 1902 con un
simple plan de gobierno, diseñado para proteger al grupo de
futuras aberraciones. A pesar de que era la misma iglesia que
había sido organizada dieciséis años antes en el Condado Monroe
de Tennessee, su nombre se cambió de Unión Cristiana a “Iglesia
de Santidad de Camp Creek”. Esta nueva designación implicaba
que la iglesia comenzaba a considerarse a sí misma más como una
asociación, con una misión diferente a la de sólo reunir a todas las
denominaciones. La “Iglesia de Santidad” describía su posición

‘juillerat, op. cit-, pág. 12.


Prueba de los excesos religiosos 41

doctrinal y el sufijo “Camp Creek” apuntaba hacia la localización


de la iglesia en vez de formar sólo parte de su nombre.
Durante la reunión, el fiel líder laico W. F. Bryant fue
ordenado como ministro y seleccionado como un oficial de la
iglesia. R. G. Spurling, quien había sido la fuerza motriz de la
iglesia desde sus comienzos, fue seleccionado como pastor, lo cual
indicaba que nuevamente comenzaría a hacer la obra que tan
determinadamente había iniciado hacía dos décadas. El siguiente
párrafo de Breve Historia de la Iglesia de Dios da una idea de
cuán humilde fue este nuevo comienzo:

...ellos continuaron sus reuniones; sin embargo, la obra fue algo


lenta en su desarrollo, ya que muchos habían sido encaminados al
error por la falta de enseñanza... pero un número suficiente se
mantuvo fiel para mantener viva la obra.7

Las esperanzas habían sido muy halagadoras en la casa de reunión


de Bamey Creek, dieciséis amos antes. Ahora, después de años de
lucha y trabajo, avivamiento y persecución, triunfo y tragedia,
había suficientes razones para que esa esperanza muriera. Sin
embargo, de. la evidencia de años posteriores sabemos que la
esperanza no había muerto: seguía tenaz, dinámica y maravillosa­
mente viva.

7Ibfd„ pág. 13.


Capítulo 5
FINALMENTE HACIA ADELANTE

1. U n a ñ o d e reajuste

La Iglesia de Santidad no había tenido el éxito inicial en volver


a capturar el interés de la gente de las montañas, como lo tuvo
durante el tiempo de su gran avivamiento. La confianza y simpatía
que se han poseído una vez y luego se pierden, no se vuelven a
obtener fácilmente. Se había perdido el ímpetu de la iglesia y se
tendría que trabajar duro para volver a obtenerlo.
Muchos de los que inicialmente estuvieron a favor del movimiento
de santidad, encontraron tan desagradables los últimos excesos
emocionales que no se sentían a gusto en asistir a los cultos o no
mostraban ningún interés en las actividades de la Iglesia de
Santidad. Aquellos que habían sido inducidos en las formas
mórbidas del fanatismo se habían desilusionado y, como se
sintieron engañados en cuanto a la bendición que buscaban,
dudaron para separar la verdad de la mentira. Peor aún, comenza­
ron a cuestionar la autenticidad de las manifestaciones de la
presencia divina. El miedo a otro brote de fanatismo hizo que
aquellos que permanecieron con la iglesia fueran extremadamente
reservados y críticos. La situación era tal que:

Por un año fue una verdadera lucha mantener la organización en


contra de la incredulidad y las críticas y no hubo adiciones a la
iglesia.1

El que no hubiera adiciones al pequeño grupo por más de un año,


después de uno de los avivamiento más significativos en la historia
de la fe cristiana, tuvo que haber sido una experiencia desesperante
para la Iglesia de Santidad; de hecho, hubiera derrotado a gente

‘juillerat, op. cit., pág. 13.

43
44 Coma Ejército Poderoso

con menos inspiración. No obstante, ellos entendieron que las


heridas internas del fanatismo sanan lentamente, así que con mucha
oración y exhortación lucharon por mostrar que las turbulencias
que se habían manifestado en la congregación, no habían sido
sancionadas ni toleradas en la iglesia. Ahora se había establecido
un gobierno que daba autoridad para tratar con tales manifestacio­
nes de irresponsabilidad.

2 . F r u to s d e u n a ñ o estéril

A pesar de que no hubo aumento numérico durante los primeros


trece meses de la reorganización de la iglesia, se obtuvieron
algunos logros. Hasta la reorganización del 15 de mayo de 1902,
la iglesia había funcionado bajo la premisa de aceptar a todos los
cristianos en su comunión, en base a su testimonio de fe, sin
recurso para excomulgarlos o llamarlos a cuentas si predicaban
doctrinas espurias o iniciaban olas de fanatismo. Lo ideal sería la
libertad individual; . pero mientras personas de inestabilidad
emocional, doctrina herética e inmadurez mental se unan a la
iglesia, tienen que existir algunas regulaciones para tratar con los
errores e influencias corruptas que inevitablemente la penetran. La
carencia de estas regulaciones hizo de la fe pentecostal una
empresa a la deriva, antes de que se difundiera sobre la nación y
el mundo. Así que la introducción de un gobierno que proveía
ampliamente para contener estos brotes enfermizos, fue un
tremendo paso hacia adelante.
Durante el primer año de la reorganización de la iglesia hubo
un notable cambio dentro de la adoración en los servicios, aun
cuando se duda que esto fuera consciente o deliberado. Parece que
el cambio fue la respuesta natural a la emergencia presente. La
enseñanza se convirtió en parte prominente de las reuniones y
había muchas reuniones donde las Escrituras eran discutidas por el
grupo en su totalidad. Esto dio amplia oportunidad para instrucción
en asuntos vitales relacionados con las necesidades individuales.
Estas sesiones eran ejemplo de su determinación de que ningún
alboroto futuro de fanatismo los tomaría desapercibidos. En el
pasado, cuando las grandes multitudes estaban presentes, los
servicios habían sido tan evangelísticos que se descuidó la
Finalmente hacia adelante 45

enseñanza pastoral profunda. Tal parecía que dar instrucciones


básicas sobre la fe pentecostal sería suficiente, pero ahora, con
sólo unos pocos cristianos que asistían a los servicios, se evidenció
un estudio más serio de las Escrituras.
Sir embargo, los servicios todavía mantenían su inherente
elemento de manifestación espiritual. “El gozo en el Señor” era
mas que una expresión; era una realidad en sus vidas, cuya
negación hubiera sido una demostración de frialdad de corazón y
falta de espiritualidad. Es probable que este año de escasez
material fuera de bendición para lograr un mejor equilibrio entre
las enseñanzas doctrinales y el entusiasmo evangelístico.
El pastor Spurling permaneció en la iglesia de Camp Creek,
casi durante todo el año, a pesar de que era su deseo viajar de
lugar en lugar en la obra evangelística, dejando la iglesia a otros
líderes. Él y Bryant trabajaron mano a mano con el grupo local;
esto no implica que no tuviera actividades de predicación en otros
lugares, pues en ocasiones se hacían breves viajes con la intención
de ganar convertidos en otras localidades. Estos líderes de la
Iglesia de Santidad fueron grandes amigos a través de los años,
fortaleciéndose mutuamente. Una de las cosas más hermosas de su
amistad era el tiempo de oración en conjunto. Frecuentemente iban
a la montaña, detrás del hogar de Bryant, a veces con otros hom­
bres de la congregación, en ocasiones solos, y oraban por horas en
el retiro del bosque. El lugar fue llamado “Montaña de oración”.
Esto fue sentimentalmente recordado en los últimos años de los
que oraban allí y todavía lo recuerdan los que aún permanecen
vivos hasta el día de hoy.

3. S e g a n a u n n u e v o predicador

A pesar de que la obra de la iglesia era menos espectacular que


lo que había sido previamente, lo que se hizo después de la
reorganización, el 15 de mayo de 1902, fue básicamente sólido.
Cinco nuevos miembros ingresaron a la iglesia el 13 de junio de
1 9 0 3 , luego de convencerse de que el pequeño grupo estaba de
acuerdo al Nuevo Testamento. Dos de los cinco miembros fueron
ordenados como diáconos y uno como ministro ordenado.
46 Como Ejército Poderoso

El nuevo ministro era un colportor de la Sociedad Bíblica


Americana y de la Sociedad Americana de Tratados. Este se había
convertido a la fe cuáquera en Indiana y en ese entonces vivía en
Culbertson, Carolina del Norte, como a veintidós kilómetros de la
iglesia en Camp Creek, en la frontera con el estado de Georgia. Él
había venido durante el gran avivamiento de 1896. Era un hombre
profundamente religioso quien había admirado a la gente de
santidad en Camp Creek, a lo largo de los siete años en que se
había familiarizado con ellos.
Su nombre era A. J. Tomlinson. En una carreta tirada por dos
caballos viajaba por las regiones montañosas, vendiendo Biblias,
Nuevos Testamentos y literatura religiosa. La Iglesia de Santidad
atrajo su atención el día que observó a dos muchachos cerca de un
arroyuelo, mientras sus caballos abrevaban. Alegremente entabló
conversación con los dos muchachos y Ies vendió un Nuevo
Testamento de cinco centavos a cada uno. Estos muchachos, los
hijos de W. F. Bryant, impulsivamente invitaron al extraño a
visitar a su padre, ya que vendía Biblias y el padre de éstos era
“profundamente religioso”. Tomlinson, el colportor, caminó hacia
el hogar de Bryant y allí se familiarizó con el avivamiento
pentecostal que estaba entonces en progreso.

4. U na e sc e n a d e siete a ñ o s d e cam bios

Durante los próximos siete años, Tomlinson fue un observador


muy cortés de la nueva iglesia, pero se mantuvo separado, a pesar
de que tenía un gran interés. Mientras hacía sus viajes periódicos
a la región montañosa, se detenía en los hogares de Spurling,
Bryant y otros miembros del movimiento de santidad, inquirién­
doles acerca del progreso de la obra. En muchas ocasiones se
quedaba durante la noche con alguna de esta gente humilde. El
derramamiento del Espíritu Santo, una experiencia sin precedente
que le fascinaba, se encontraba en su punto más elevado cuando él
llegó a la región por primera vez. Sin embargo, no participaba en
los servicios y no mostraba ningún deseo personal por la experien­
cia. Más tarde fue testigo de la ignominiosa persecución del grupo,
del esparcimiento destructivo del fanatismo y, finalmente, de la
Finalmente hacia adelante 47

reorganización y los aparentes esfuerzos infructuosos de la Iglesia


de Santidad.
Durante sus siete años de familiarización con la gente de
santidad, Tomlinson, a quien se tenía como un hombre educado y
muy capaz en las Escrituras, a pesar de que no era ministro,
predicó varias veces a la gente. En muchas ocasiones subió a la
cumbre de la “Montaña de oración” con los hombres y oró con
ellos allí. Junto con el grupo, Tomlinson escudriñó las Escrituras
hasta que nació en su corazón la convicción de que el camino de
éstos era correcto.
En su breve panfleto de memorias, Answering the Cali of God
(En respuesta al llamado de Dios), él relata su asociación con la
congregación de santidad:

Un pequeño grupo de amigos se reunieron en el hogar de W. F.


Bryant... para orar y estudiar la Palabra de Dios. Era mi deseo
aprender, si podía, el plan de la Biblia para la obra que yo sabía que
debía hacerse en los últimos días. Ya había estudiado e investigado
muchos movimientos pero mi fe en ellos se había extinguido
completamente. Parecía ser como un barco sin timón en el mar, el
cual no podía ser controlado. Yo había escuchado del pequeño grupo
en el área occidental de Carolina del Norte y estaba relacionado con
la mayoría de ellos, habiéndoles predicado en varias ocasiones y
asistiendo ocasionalmente a sus reuniones, por cuatro o cinco años,
antes de que estuvieran organizados formalmente. Disfrutaba su
espíritu libre y apreciaba la calurosa bienvenida que siempre me
daban cuando los visitaba.2

A cesar de que Tomlinson sentía gran admiración por la gente de


santidad, como se manifiesta en las palabras anteriores, no se
persuadió inmediatamente de que debía unirse al grupo. Tomlinson
no creía en la organización eclesiástica y repetidamente le
aconsejaba al grupo que cometería un gran error si se organizaba.3

2A. J. Tomlinson, Answering the Cali o f God {En respuesta al llamado de Dios] (Cleveland, Tennessee:
White Wing Publishing House), pág. 16.
En 1949, W. F. Bryant, en una entrevista que grabó H. L. Chesser, relató que Tomlinson le escribió una
carta amonestándole de la siguiente manera: “Ten cuidado con este asuntó de la iglesia. Es peligroso.” Sin
embargo, Bryant continuó diciendo: “nosotros continuamos de todos modos e impusimos el orden en la iglesia..
En pocos meses el hermano Tomlinson regresó y pasó una noche en casa, pero todavía me dijo: Tengo miedo
de esto’. Le contesté: ‘Yo no’. Se dio cuenta que estaba totalmente convencido. El hermano Spurling y yo
estábamos hombro a hombro en ese menester”.
48 Como Ejército Poderoso

Sin embargo, se estableció el gobierno eclesiástico en la asamblea


de la montaña. Tomlinson esperó alrededor de trece meses antes
de expresar su deseo de convertirse en miembro. El 13 de junio de
1903 decidió unir su suerte con esta pequeña congregación.
Tomlinson escribió lo siguiente en relación a esta tardía decisión
de unirse al grupo:

Estos amigos tenían como trece meses de haberse organizado


definitivamente cuando los visité, en el tiempo previamente
mencionado, con el fin de reunimos para orar y estudiar la Palabra
de Dios. Aprendí más acerca de la organización y entonces entendí
plenamente lo que ellos querían decir con sostener toda la Biblia
correctamente interpretada y el Nuevo Testamento como su única
regla de fe y práctica; esto captó mi atención e inmediatamente me
interesé muchísimo. Yo hacía toda clase de preguntas y se me daban
respuestas bíblicas que satisfacían perfectamente mis inquietudes.
Luego dije: “Esto significa que ésta es la Iglesia de Dios.” Ellos
respondieron afirmativamente. Luego me aventuré a preguntar si
estarían dispuestos a recibirme en la iglesia con el entendimiento de
que esta era la Iglesia de Dios de la Biblia. El grupo estuvo de
acuerdo. Tomé la obligación con profunda sinceridad y con una
consagración extrema que nunca olvidaría.4

A. J. Tomlinson fue ordenado y nombrado pastor de la congrega­


ción por Spurling y Bryant, quienes se sintieron libres, de este
modo, para evangelizar la región montañosa y ganar nuevos
• convertidos para la causa. Tomlinson probó ser un buen pastor,
bajo cuyo liderazgo catorce nuevos miembros se unieron a la igle­
sia durante el primer año; uno de éstos fue M. S. Lemons, otro
nuevo ministro para la Iglesia de Santidad.
A través de labor paciente y consistencia espiritual, se combatió
el error en que había caído la iglesia y se tomó un nuevo ímpetu.
Lentamente, la iglesia comenzó a moverse hacia adelante nueva­
mente. El registro dice que “la obra continuó sin problemas y
prosperó, a pesar de algunas persecuciones” .5

'Tomlinson, Answering the Cali cfC o d [En respuesta al llamado de Dios], págs. 16, 17.
Juillerat, op. cit., pág. 13.
Finalmente hacia adelante 49

5. E l co m ien zo d e l a ex pan sió n

Con dos nuevos ministros, la Iglesia de Santidad estaba en una


posición de establecer nuevas congregaciones en otras comunidades
y localidades. Tomlinson y Lemons estaban muy bien educados
para su tiempo y ambiente, así que se convirtieron en excelentes
maestros de la nueva obra. Lemons se unió a Spurling y Bryant en
la evangelización de Carolina del Norte, Tennessee y Georgia.
Ninguno de los tres hombres mantuvo un diario de sus campañas
de avivamiento, así que no sabemos dónde predicaron ni cuáles
fueron los resultados.

Los obreros habían aumentado, se dio apoyo a la evangelización, así


que la obra creció y prosperó bajo la bendición y aprobación de
Dios.6

En diciembre de 1904 Tomlinson se cambió de Culbertson,


Carolina del Norte, a Cleveland, Tennessee, el pequeño poblado
del Condado Bradley. A pesar de que su nueva residencia estaba
a más de 77 kilómetros de Camp Creek y separada por altas y
profusas montañas, Tomlinson no dejó de pastorear allí. Regular­
mente hacía las largas travesías a caballo, a través de lo que ahora
se conoce como el Bosque Nacional Cherokee.7 Muy pronto,
después de establecer su residencia en el Condado Bradley,
Tomlinson comenzó a predicar en una unión o iglesia de la
comunidad llamada Union Grove, como a catorce kilómetros de
Cleveland. Su dedicación y habilidad en el pulpito, muy pronto lo
hicieron un predicador favorito y eventualmente la congregación
se unió a la Iglesia de Santidad.
«Los registros muestran que en el 1905 la organización es­
tableció una iglesia en Georgia y dos en Tennessee.8 Aun cuando

% íd ., pág. 14.
Tomlinson viajó mucho a pie, especialmente cuando vivía en Culbertson, pero las entrevistas revelan que
también viajó mucho a caballo. Es probable que algunos de sus viajes a Camp Creek fueran hechos por tren,
viajando alrededor de Knoxville o Atlanta, ya que su diario revela algunos viajes en tren durante este período,
a pesar de que los viajes relacionados con su pastorado no se mencionan específicamente.
(Juillerat, op. cit, págs. 13, 14). Debido a que la iglesia no mantuvo registros permanentes de estos días
primitivos, estas iglesias no pueden ser totalmente identificadas. Se ha investigado cada fuente conocida para
localizarlas y estamos casi seguros de que las congregaciones de Tennessee estaban en Union Grove, como a
quince kilómetros al este de Cleveland, y en el poblado de Drygo, diecinueve kilómetros al norte de Cleveland.
50 Como Ejército Poderoso

las nuevas iglesias eran muy pequeñas, todas localizadas en áreas


rurales de los confines de Tennessee, Carolina del Norte y la
esquina de Georgia, representaban el paso vital inicial, sin el cual
no hubiera habido ningún avance o progreso. Estas se encontraban
en las poblaciones del interior de los bosques y aunque no eran lo
suficientemente grandes como para aparecer en un mapa, había
almas que necesitaban a Dios. La Iglesia de Santidad estaba gozosa
y animada porque, en vez de una sola congregación, ahora había
cuatro, lo que indicaba que la fuerza de trabajo se había cuadrupli­
cado. Comenzaba a notarse que la reorganización de la iglesia y
el nuevo énfasis en la enseñanza habían sido divinamente ordena­
dos para el crecimiento en este tiempo. A pesar de que no era un
crecimiento fenomenal como lo había sido en Camp Creek
anteriormente, era substancial y duradero.
Estos pasos hacia adelante se debieron a varios factores. En
primer lugar, hubo un cambio en la organización y estructura de
la iglesia que, a pesar de que retrasó el crecimiento rápido,
estableció un fundamento sólido para la expansión duradera.
También había un nuevo énfasis en la enseñanza, el cual apelaba
más al intelecto que a las emociones. El doble énfasis ministerial
jugó un papel importante debido a la mayor diseminación del
esfuerzo total. Tampoco se puede minimizar la senda forjada por
las previas predicaciones de R. G. Spurling. Este modesto
crecimiento fue un fruto oportuno de su labor y sus lágrimas.
El año 1905 parecía ser el año de Dios: el creciente descontento
en las denominaciones tradicionales hizo la predicación de la
santidad y la bendición pentecostal mucho más atractiva para
aquellos que estaban mal nutridos espiritualmente. Este evangelio
positivo era como agua en tierra desértica para aquellos que su
misma naturaleza les revelaba la posibilidad de una mayor
intimidad con el Padre de la humanidad. Dios, a través de la
perfección de su voluntad y del ecumenismo de su gracia, despertó
en sus corazones esta hambre y sed de justicia.

De la iglesia en Georgia no hay más que pura especulación en cuanto a su localización. Ya que se reunían en
un hogar privado, no hay registro municipal alguno de ésta o de la memoria de su localización entre las
personas que han sido interrogadas. Es difícil establecer la historia de las congregaciones antiguas, debido a
sus: extremadas localizaciones rurales y porque no se mantenía registro al tiempo de su organización, y debido
a que subsecuentes registros eran descartados periódicamente, sin pensar en su valor histórico.
Finalmente hacia adelante 51

6 . A l f in a l d e v e in t e a ñ o s

Mirando en retrospectiva, se puede distinguir siete pasos en ese


período naciente: (1) los años de la búsqueda, 1884-1886; (2) el
año del comienzo, 1886; (3) los años de la siembra, 1886-1896;
(4) los años de avivamiento y persecución, 1896-1900; (5) los años
de confusión, 1900-1902; (6) el año de la reorganización, 1902;
(7) los años de expansión, 1902-1905.
Aunque parecía que la iglesia había logrado muy poco progreso
durante sus primeros veinte años, esa perspectiva superficial no
presenta una dimensión exacta de los logros obtenidos. En
realidad, mucho más que el nacimiento de una nueva iglesia, un
movimiento había recibido vida: un movimiento que introdujo un
nuevo período en la historia del cristianismo. Los veinte años
habían insertado en el vocabulario cristiano moderno, términos
como “pentecostal, lenguas desconocidas y sanidad divina”. Otros
términos, como “santidad, perfección cristiana y santificación ”, los
cuales se habían perdido en una jungla teológica, fueron reconquis­
tados y se convirtieron en algo más que reliquias religiosas.
No sólo la Iglesia de Dios crecía, sino que su fe, su doctrina de
santidad y el bautismo del Espíritu Santo, se esparcían hasta cubrir
la tierra. En esas montañas de Tennessee y Carolina del Norte, el
Espíritu Santo se había derramado en un flujo continuo, el cual
continuaría ensanchándose para influir en todo el mundo. La
Iglesia de Dios había nacido y se había nutrido, luego había
reunido fuerzas, por la gracia de Dios, para ayudar en la tarea de
llevar la fe de Cristo a todos los hombres.
Parte Dos

La Frontera
Pentecostal
1905-1920
Capítulo 6
EL COMIENZO
DE UNA TRADICIÓN

1. L a IGLESIA PRIMITIVA

El apóstol Pablo señaló que entre los cristianos primitivos no


había “muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni
muchos nobles”, porque “Dios escogió lo necio del mundo para
avergonzar a los sabios... y lo débil del mundo escogió Dios, para
avergonzar a lo fuerte” (1 Corintios 1:26, 27).
Las cosas que Dios ha escogido son “las cosas humildes y
despreciadas” por el mundo. Con relación a los cristianos de Roma
en el primer siglo, un historiador del siglo veinte ha observado:

Los primeros cristianos eran predominantemente proletarios, con un


puñado de la clase media baja... Sin embargo, distaban mucho de
ser “la escoria de la gente”... vivían mayormente de manera
industriosa y ordenada, financiaban a las misiones y recaudaban
fondos para las comunidades cristianas en necesidad.1

El paralelo es tan marcado que se pudo haber declarado lo mismo


acerca de la Iglesia de Dios en sus años de formación. Los
poderosos y los nobles no oyeron ni acataron el llamado, aunque
halló eco en otros oídos. La gente sencilla oyó y vino con
regocijo. Llegaron de los campos de algodón y hogares rústicos,
de sus fábricas, molinos, escuelas y tiendas y, sobre todo, llegaron
con sus almas hambrientas y corazones solitarios. Sin ser obstacu­
lizados por los escarnios y el desánimo de los “sabios, poderosos
y nobles”, que condenaban sus reuniones, estos humildes hijos de
Dios fortalecieron sus corazones en el conocimiento de que la
gente sencilla “oía de buena gana” (Marcos 12:37).

'Will Durant, Caesar and Christ [El César y Cristo] (New York: Simón and Sctaster, 1944), pág. 596.

55
56 Como Ejército Poderoso

2. S eparación y rechazo

La Iglesia de Santidad no era popular entre los demás grupos


eclesiásticos porque era muy pequeña y por sus tenaces preceptos
de santidad. Esta falta de popularidad se agravó grandemente por
la doctrina del bautismo con el Espíritu Santo. El doctor Sweet ha
observado que:

Una práctica muy común entre las “iglesias respetables” es denun­


ciar a estos grupos como gente no privilegiada; apodándolos “santos
rodadores”; señalándolos como problemáticos. Yo he oído a
ministros decir que se alegraban de que existieran tales grupos
porque podían enviarles a la gente problemática de sus iglesias. Es
bueno tener en mente que los bautistas, metodistas y cuáqueros en
un tiempo fueron considerados problemáticos por las iglesias
respetables: congregacionalistas, presbiterianas y episcopales. Y no
hace mucho que los episcopales, congregacionalistas y presbiterianos
también eran considerados problemáticos. Como alguien ha
sugerido, éstos son los motores de arranque que movilizan al
mundo.2

La joven Iglesia de Santidad no se desanimó por la postura de las


iglesias grandes, sino que buscó más consuelo en la confraternidad
de su propio grupo. Si a los creyentes se les rechazaba y menos­
preciaba en las comunidades donde vivían, criaban a sus hijos,
eran buenos vecinos, pagaban sus deudas y trabajaban arduamente,
y sufrían sólo por servir a Dios con alegría y buena conciencia,
entonces rehusarían agobiarse y poner atención a prejuicios que los
aislaran. Si la Iglesia de Santidad se volvió exclusiva y un tanto
separada en su relación con otras iglesias, una acusación que se
oiría en años posteriores, fue debido a la intolerancia y rechazo
por parte de dichas iglesias en ese período inicial de su historia.

3 . LA NECESIDAD DE UNA ASAMBLEA GENERAL

Antes de que comenzaran a organizarse nuevas congregaciones,


la Iglesia de Santidad había sido un grupo íntimamente unido en

^w eet, op. cit., pág. 177.


El comienzo de una tradición 57

los alrededores de Camp Creek, aunque los hogares de sus


miembros estaban dispersos a través de toda la montaña, tanto en
Carolina del Norte como en Tennessee. Esta compacidad se perdió
cuando hubo cuatro iglesias en vez de una. Cada congregación
crecía lentamente y en los ministros empezó a latir un deseo de
estar .más unidos.
No sólo se deseaba tener una comunión más íntima entre las
cuatro iglesias, sino que se sentía la necesidad una reunión debido
a la creciente demanda de conocer más de Dios. La decisión de
hacer esta reunión la tomaron los ministros, que todavía eran
cuatro, a pesar de que había algunos predicadores laicos que
estaban bastante activos.

Para finales de 1905, la obra había prosperado tanto que se hacía


necesario celebrar una reunión general de los miembros de todas las
iglesias, con el fin de contestar preguntas de importancia y estudiar
la Biblia para adquirir más conocimiento.3

Siete años más tarde, uno de los ministros relataba cómo se llegó
a la decisión para esta convocación:

En 1905 se concibió la idea de una asamblea anual. En ese año se


había cosechado algunas almas y habían surgido algunas preguntas.
Nosotros nos habíamos unido como Iglesias de Dios para caminar
en la luz y, al mismo tiempo, para escudriñar las Escrituras y
adquirir más conocimiento.
La demanda había crecido a tal grado, para fines de ese año, que
los ministros casi fueron forzados a buscar en las Escrituras algo que
garantizara la convicción de tal convención. Nosotros caminamos
suave y cautelosamente en oración, delante de Dios, como lo hemos
hecho hasta el día de hoy, determinados a seguir la luz que se nos
daba.4

Se señaló que los israelitas practicaron reuniones similares hasta


el tiempo de Cristo. La conferencia de Jerusalén que Pablo y
Bernabé celebraron con los apóstoles y ancianos de la iglesia del

3Juillerat, op. cit., pág. 14.


*Minutas de la Séptima Asamblea General (1912), pág. 54. En un discurso de A. J. Tomlinson.
58 Como Ejército Poderoso

primer siglo (Hechos 15), convenció a los líderes de la Iglesia de


Santidad que tal reunión “estaría en armonía con las Escrituras”.
No se registró los problemas específicos que confrontaba la
iglesia, pero se discutió ampliamente que debía haber unidad de
opiniones en cuanto a enseñanzas bíblicas y concordancia en las
prácticas de adoración. No se permitiría ninguna desintegración
sutil que separara a las congregaciones en grupos independientes,
como había ocurrido en muchas otras denominaciones. Se manten­
dría un acuerdo en doctrina y práctica entre las congregaciones,
aunque esta afinidad se alcanzaría a través de la discusión y
deliberación, y no a través de coerción o intimidación. Esto no
significa que no hubo conflictos en este tiempo, porque no hay tal
evidencia. Pero debía haber una búsqueda mutua de la verdad;
debía haber comunión entre los miembros porque la persecución
había comenzado a resurgir.
Los cuatro ministros estaban de acuerdo en celebrar esta
reunión general lo más cerca posible a Camp Creek, ya que era el
lugar original de la iglesia. Se designaron los días 26 y 27 de
enero de 1906 para el evento. Cuando buscaron un sitio de
reunión, pronto se dieron cuenta de que no había ningún edificio
con capacidad suficiente para la reunión. No se podía arrendar
ningún edificio escolar, salones de reunión o templos. Definitiva­
mente, a la gente de santidad no se le quería en ninguna parte. El
único recurso fue tener la reunión en el hogar de algún miembro
hospitalario.

4 . EL DÍA DE LA ASAMBLEA

Cualquier familia de la congregación de Camp Creek hubiera


abierto gustosamente sus puertas para esta convención, pero se
optó por el pequeño hogar de J. C. Murphy, debido a que su
localización era conveniente. Carretas y carruajes tirados por
caballos se dirigieron hacia esta humilde cabaña en las montañas,
provenientes de las dos iglesias en Tennessee, de la de Georgia y
de la iglesia anfitriona en Carolina del Norte. Sólo unos cuantos
miembros hicieron el viaje, ya que el hogar no acomodaría a una
congregación numerosa. De haberse conseguido un lugar más
cómodo para la reunión, tal vez la cantidad de delegados hubiese
El comienzo de una tradición 59

sido más numerosa.5 Como era de esperarse, nadie notó los


pequeños grupos que iban por la carretera y las vías casi intransita­
bles en ese tiempo de crudo invierno.
El hogar de Murphy estaba a medio camino de donde estaba la
cabaña original de la iglesia y el hogar de W. F. Bryant, el lugar
regular de reunión. Azotada por las inclemencias del tiempo, la
casa se encontraba en un camino lodoso y lleno de curvas que se
adentraba hacia las montañas, al filo de un denso bosque, y una
hilera de pinos teñidos de azul la rodeaba. A medida que el
pequeño grupo de creyentes de santidad llegaba para su histórica
reunión de comunión y estudio, gélidos vientos azotaban las
montañas, castigando a los deshojados robles y meciendo ligera­
mente las ramas de los sombríos pinabetes. Debido a esto, J. C.
Murphy apiló más leña cerca de la chimenea para mantener el
fuego ardiendo.
Se había arreglado un pequeño cuarto al frente de la casa para
las veintiuna personas que asistieron. Cuando llegó la hora de la
reunión, los delegados se sentaron frente a la chimenea. Debido a
que era el pastor de la iglesia anfitriona, se le pidió a Tomlinson
que dirigiera el devocional y moderara la reunión.
Los fervorosos buscadores de la verdad estaban tan absortos en
la actividad que apenas notaron la cantidad de nieve que estaba
cayendo afuera.6 El anfitrión, Murphy, le echaba leña al fuego y
cuidó de que hubiera suficientes trozos de madera para que el
grupo estuviera cómodo en su cabaña. Las actas de esta reunión,
y las subsecuentes referencias a las mismas, revelan tal pasión por
Cristo que las molestias físicas y la falta de comodidades no fueron
un obstáculo para su trabajo.

5En la asamblea de 1916, A. J. Tomlinson mencionó en su discurso que “en aquel tiempo había muchas
estructuras bonitas y cómodas, bien preparadas y equipadas para reuniones públicas, pero no había lugar para
nosotros en ninguna de ellas. Por la bondadosa mano de la providencia, se seleccionó esta modesta cabaña, en
donde un grupo de humildes seguidores del Nazareno pudieron reunirse para contestar preguntas relacionadas
con la doctrina de Cristo y las Escrituras” . Minutas de la Décima Asamblea General (1916), pág. 209.
Por lo menos dos veces en años posteriores, Tomlinson se refirió a la tormenta de nieve durante la reunión
“en la casa de campo de J. C. Murphy y su fiel esposa". Ibld,, (Octava, enero 1913), pág. 78. “En aquel
tiempo estábamos tan interesados en la causa que nos había reunido que apenas le dimos atención a la nieve
deslumbrante que estaba cayendo afuera. El hermano Murphy mantuvo su chimenea llena de leña y el cuarto
estaba confortable a pesar de que el tiempo era desagradable” . Ibíd., (Duodécima, 1961), pág. 209.
60 Como Ejército Poderoso

5. D ecisiones de la asamblea

El primer asunto a discutirse fue la naturaleza de la nueva


iglesia. ¿Sería legislativa la asamblea general, y formularía
reglamentos para gobernarse a sí misma, o sería encabezada por
poderes ejecutivos para conducir e iniciar sus actividades, o se
gobernaría judicialmente por medio de la interpretación común de
las Escrituras? La decisión fue que: “Nosotros no nos considera­
mos un grupo legislativo o ejecutivo, sino judicial solamente” J
Este fiie el ideal y ha permanecido hasta nuestros días, aunque no
siempre ha sido un principio práctico de las asambleas generales.
Tan sincero fue el deseo del grupo que el moderador y
secretario de la conferencia iniciaron las actas con las siguientes
declaraciones:

Confiamos y esperamos que ninguna persona, o grupo, use jamás


estas actas o alguna parte de ellas, como artículo de fe para
establecer una secta o denominación. Los temas fueron discutidos
meramente para obtener luz y entendimiento. Nuestros artículos de
fe son inspirados y nos han sido dados por los santos apóstoles, y
escritos en el Nuevo Testamento, que es nuestra única regla de fe y
práctica.8

Se discutieron muchos otros problemas durante los dos días de


sesiones y cada sección era moderada por un ministro diferente o
diácono. R. G. Spurling habló sobre la comunión y el lavatorio de
pies, y fue decidido que debían ser practicados por cada congrega­
ción local, por lo menos una vez al año. La práctica del lavatorio
de pies9 había sido común entre las iglesias de avivamiento de la
nación, pero había perdido fuerza entre éstas. Desde su inserción,
esta muestra de armonía, servicio y hermandad ha sido parte de la
adoración pentecostal.
Con el aumento del modernismo en la iglesia denominacional,
habían decaído los servicios de oración entre semana. Por lo tanto,

’Esto fue reiterado por la tercera asamblea anual, del 8 al 12 de enero de 1908, en la cual se adoptó la
siguiente resolución: “Esta asamblea no es legislativa ni ejecutiva, sino exclusivamente judicial”. Ibíd. ,
(Tercera, 3908), pág. 26.
Mimaos de la Primera Asamblea General (1906), pág. 1.
El lavatorio de pies es practicado según Juan 13:4-17.
El comienzo de una tradición 61

la asamblea manifestó su deseo de que tales servicios formaran


parte del programa semanal de cada iglesia. Estos no eran
ocasiones para predicar sino para la adoración devocional e
inspiracional. También se discutió ampliamente la adoración
familiar y se enfatizó como algo vital para cada hogar cristiano. Se
recomendó:

que las familias de las iglesias practicaran este sagrado e importante


servicio, por lo menos una vez al día en el tiempo más conveniente
para la familia...10

Se fijó la meta para iniciar el culto familiar en cada hogar antes de


finalizar el año. Los diáconos tendrían que presentar un informe
en la próxima conferencia del número de familias que mantuviera
regularmente el culto familiar en sus hogares.

6 . E l ESPECTRO DEL TABACO

De particular atención para los delegados era el persistente y


molesto problema del tabaco. Este problema era local, debido a su
uso intenso en la región. Las personas de esa región no sabían
nada acerca de los efectos dañinos del tabaco y, a pesar de su
impureza, lo miraban sólo como una forma de pasatiempo. El
hábito era considerado amoral, aunque las llamadas iglesias
“respetables” proveían a sus miembros recipientes para escupir. El
uso del tabaco era una práctica aceptada en gran parte de la vida
social y personal. Esto se debe entender para poder considerar la
convicción e inspiración que la joven iglesia tuvo para denunciar
su usó en aquellos días primitivos. Hoy día es común oír denuncias
acerca del tabaco, prácticamente por todos los grupos de persua­
sión evangélica; pero no fue así cuando la Iglesia de Santidad
levantó la voz por primera vez en contra de su uso. Hoy día
muchos otros han señalado los peligros (médicos, científicos y
clérigos), pero la Iglesia de Santidad tomó la iniciativa de objetar
al uso del tabaco en aquellos días.11

10Minutas de la Primera Asamblea General, (1906), pág. 17.


' 'La Disciplina de la Iglesia Metodista siempre ha desaprobado el uso de tabaco por sus predicadores, pero
no hace mención de su uso para los miembros.
62 Como Ejército Poderoso

La asamblea fue positiva aunque no áspera en su trato del


problema. Muchas personas de la congregación de las iglesias de
santidad habían usado el tabaco desde su niñez, así que necesitaban
ser educados e instruidos pacientemente en los peligros del mismo
y en la violación de la santidad.

Después de amplia consideración, la asamblea aprobó oponerse al


uso del tabaco en cualquier forma. Este es ofensivo a los que no lo
usan; debilita y deteriora el sistema nervioso; es un pariente cercano
de la borrachera, un mal ejemplo para los jóvenes; un gasto inútil,
ya que el dinero debiera usarse para vestir a los pobres, expandir el
evangelio y hacer los hogares más cómodos; finalmente, creemos
que el uso del tabaco es contrario a las Escrituras y, como Cristo es
nuestro ejemplo, nosotros no creemos que Él lo hubiera usado bajo
ninguna circunstancia.12

No era sabio ser totalmente inflexible con los que estaban en la


congregación de santidad y usaban el tabaco, pero los pastores y
diáconos tendrían que usar su influencia en contra de su uso y
“tratar con ternura y amor a aquellos que lo usaban, aunque debían
insistir con espíritu afectuoso que se descontinuara su uso”.

7. C on sider ac ió n d e la esc ue la do m inical

Desde sus inicios, la Iglesia de Santidad enfatizó el lugar de la


evangelización y la escuela dominical en su programa. En ningún
momento de la historia del avivamiento se pasó por alto el valor
de la escuela dominical; las primeras iglesias organizaron sus
escuelas dominicales junto con la organización de la iglesia misma.
Sin embargo, de acuerdo al espíritu de su tiempo, el grupo
consideraba la escuela dominical esencialmente como un departa­
mento de niños.

Se discutió sobre la escuela dominical y fue altamente favorecida


como un medio para enseñar a los niños a reverenciar la Palabra de
Dios, el lugar señalado para la adoración y para elevar la moral de
la comunidad. Por lo tanto, la asamblea recomienda, aconseja y urge
que cada congregación local celebre una escuela dominical cada

aMinutas de la Primera Asamblea General (1906), pág. 16.


El comienzo de una tradición 63

domingo, durante todo el año si es posible...Creemos que algunas


veces se puede organizar una escuela dominical con éxito, en lugares
donde no se ha podido establecer una iglesia, abriendo el camino
para una obra más permanente.13

Se estimuló a que los obreros localizaran lugares donde no se


celebraba escuela dominical para comenzar a expandir el ministerio
de la iglesia. La hora más recomendable para esta clase dominical
parecía ser en la mañana, aunque en muchos lugares era más
beneficioso reunirse por la tarde.

8. C u a n d o lo s fu er tes llo ra ro n

La carga del evangelio era mucha en los corazones de los


presentes. Había un sentido de urgencia por llegar más allá de los
límites de las montañas con el evangelio de redención, santidad y
el bautismo con el Espíritu Santo. Los informes de los avivamien-
tos celebrados el año anterior fueron seguidos por un período de
consagración a la evangelización el año siguiente. En esta sesión
hubo muchas lágrimas debido a que la carga por las almas era muy
pesada en los corazones de estos hombres.

Después de considerar los campos listos para la siega y las puertas


abiertas para la evangelización ese año, estos hombres fuertes
lloraron y señalaron que no sólo estaban dispuestos sino ansiosos por
ir.14

Entre los que decidieron esforzarse en el año venidero se encontra­


ban cuatro ministros y varios diáconos. Ellos se comprometieron
mutuamente:

... a tocar en cada puerta abierta... y trabajar con más celo y energía
para el esparcimiento del glorioso evangelio del Hijo de Dios.15

aJbiá., págs. 17, 18.


"ib td ., pág. 16.
>sLoc. cit., pág. 16.
64 Como Ejército Poderoso

9 . C la u s u r a d e l a a sa m b le a

La conferencia de dos días probó ser uno de los pasos más


ventajosos que la iglesia había tomado. El tiempo era extraordina­
riamente frío, pero en términos generales, todo funcionó bien. Las
comidas habían sido preparadas por Nettie Bryant y las otras
hermanas del grupo; los niños cargaron agua de manantiales casi
congelados y los delegados visitantes durmieron en los hogares de
los miembros de Camp Creek. Fue un tiempo precioso de
confraternidad para las cuatro congregaciones. La reunión fue tan
edificante que se aprobó la siguiente recomendación:

Recomendamos más unión y confraternidad entre las iglesias. Por


lo tanto, concluimos que una asamblea una vez al año, compuesta
de ancianos, hombres y mujeres de cada congregación, sería de gran
importancia para la promoción del evangelio de Cristo y su
iglesia.16

Se decidió que la asamblea debía reunirse cada año en enero, de


ser posible, para no interferir con los avivamientos del verano.17
Una tradición había nacido y continuaría a través de los años como
el cénit de cada año. Sería en estas reuniones que se tomarían
todas las decisiones finales de la creciente iglesia, de tal manera
que el programa de todo el cuerpo comenzó a girar gradualmente
en tomo a este núcleo. Con esta centralización de gobierno y
política democrática llegaría la concentración de la fuerza, energía
y magnetismo.
La conferencia concluyó a las 7:30 de la noche del sábado 27
de enero de 1906. El significado total de la asamblea no se
comprendería aquella noche, ya que este entendimiento vendría
sólo a través de las pruebas de los años venideros.

"‘ibíd. , pág. 18.


17- . _
aeis anos más tarde se informó: “Antes del cierre de la convención se consideró que era mejor hacer
arreglos para una asamblea anual, en una fecha regular, ya que asuntos de importancia surgirían cada año, ios
cuales necesitarían atención y ajustes. De este modo se decidió que se haría el mes de enero, ya que durante
este tiempo del año era muy difícil desarrollar obra evangelista...”lbtd., (Séptima, 1912), pág. 55.
Capítulo 7
UN NUEVO CENTRO
DE ACTIVIDADES

1. E l t r a s l a d o a C l e v e l a n d

Algunos de los miembros prominentes de Camp Creek se


trasladaron a Cleveland en 1906, a donde su pastor, A. J.
Tomlinson, se había mudado hacía poco más de un año.1 R. G.
Spurling se quedó en su finca de Turtletown y desde allí salía a
predicar. La iglesia de Camp Creek permaneció como la iglesia
central por un tiempo, pero gradualmente el foco cambió a los
lugares de más población, Cleveland y el Condado Bradley.2
En 1905, Tomlinson había celebrado una campaña bajo carpa
a la salida del pueDlo, pero los resultados fueron muy insignifican­
tes como para organizar una iglesia local. Los servicios continua­
ron en un edificio alquilado y la congregación aumentó hasta que
hubo miembros para garantizar la organización. El 10 de octubre
de 1906, se organizó la Iglesia de Santidad, sin pompas ni
anuncios.3 Esta fue una importante adición al crecimiento numéri­
co de congregaciones establecidas por el joven movimiento.
Para el tiempo de la segunda asamblea general, había suficien­
tes miembros en y cerca del Condado Bradley como para reunirse
en la iglesia de “Union Grove”, que tenía el único edificio en el

'Véase E. L. Simmons, History o fth e Church ofG od [Historia de la Iglesia de Dios], (Cleveland, Tenn.:
Church of God Publishing House. 1938), pág. 16.
En aquel entonces, Cleveland tenía una población de 5,000 y el Condado Bradley 15,000. La única
distinción de Cleveland era que el ferrocarril de Norfolk y Western paraba ahí, y era el asiento del Condado
Bradley, el cual tenía más de 15,000 fincas de tres acres o más. A pesar de que Cleveland era un pueblo de
típicos edificios pequeños de madera, calles estrechas de tierra y pocas aceras, era muy ambiciosa buscando
nuevos residentes. En 1902, su periódico Journal hizo las siguientes declaraciones: “Si usted cree que Cleveland
no está creciendo, lo invitamos a que alquile una casa aquí. Cleveland es como un centro vacacional tanto en
verano como en invierno. De hecho, tenemos cuatro estaciones con tiempo agradable. Cleveland es una ciudad
que nunca ha tenido epidemias de ninguna clase. Si quiere vivir saludablemente, establézcase aquí” .
Diario de A. J. Tomlinson.

65
66 Como Ejército Poderoso

movimiento. Durante ese año, la iglesia experimentó un crecimien­


to sustancial y ciertas corrientes comenzaron a tomar forma. La
iglesia recientemente organizada en Cleveland era la más promete­
dora de todas las congregaciones, aunque muchos de sus miembros
habían venido de las iglesias de Camp Creek y Drygo, Tennessee,
lo que debilitó grandemente dichas congregaciones. El que hubiera
tres iglesias cerca de Cleveland: Union Grove, Drygo y Cleveland,
y que el área ofreciera un campo fértil para el mensaje pentecostal
de santidad, hacía obvio que este pueblo se convertiría en el punto
de expansión de la Iglesia de Santidad: la Iglesia de Dios.

2 . La se g u n d a a sa m blea

A las siete de la noche del miércoles 9 de enero de 1907, se


celebró el servicio de apertura de la segunda asamblea en la
pequeña iglesia de Union Grove. El querido R. G. Spurling
predicó el sermón de apertura, en el que enfatizó la responsabili­
dad de la iglesia de llevar el evangelio a todo el mundo. Muy de
mañana el siguiente día, W. F. Bryant condujo un servicio de
oración y testimonios. A las diez de la mañana, la asamblea fue
oficialmente abierta. Después de un período de recepciones
generales y presentaciones, el grupo oró al unísono, llorando de
regocijo.
Igual que en la primera asamblea, y debido a que era pastor de
la iglesia en la que se celebraba la convención, se le pidió al
reverendo A. J. Tomlinson que sirviera como moderador y
secretario tesorero de las sesiones.4 Él era un moderador capaz y
sus compañeros pastores reconocían su liderazgo inconfundible.
Después, cada pastor leyó un informe de su iglesia a la asamblea,
en los que se revelaba que la iglesia había ganado un número con­
siderable de hombres y mujeres. Esta realidad hizo que la
asamblea discutiera las “posiciones importantes que ocupaba la
mujer en el tiempo de Cristo y sus apóstoles” .5

Tomlinson era pastor de varias iglesias en ese entonces: Union Grove, Cleveland y, tal vez, Camp Creek,
a t e que atendía como solían hacerlo los predicadores metodistas.
Minutas de la Segunda Asamblea General (1907), pág. 20.
Un nuevo centro de actividades 67

Tomlinson presentó a la convención los temas que se discuti­


rían, que era lo mismo que una agenda oral de los negocios
pendientes.

Después de leer una parte de 1 de Timoteo 4, dijo: “Hay tantas


sectas, doctrinas, opiniones y divisiones que es de vital importancia
que nosotros conozcamos las verdades que hay en las Escrituras” .
Luego de hablar por algún tiempo sobre las diferentes “doctrinas del
diablo” que están en boga hoy, el orador siguió con el tema del
programa y brevemente bosquejó los temas importantes uno por
uno, aconsejando que los oradores defendieran con denuedo sus
convicciones, revistiéndose de amor para que nadie fuese herido y
estuvieran siempre listos para ceder a la enseñanza bíblica sencilla,
aun cuando entrase en conflicto con algunos enfoques anteriores; la
enseñanza de la Biblia, debidamente interpretada, para establecer
todos los puntos.6

El punto más sobresaliente, entre los asuntos considerados, fue la


insistencia en la unidad de fe y. doctrina. La joven iglesia estaba
preocupada con la creencia de que una completa unión de fe no era
solamente posible, sino una obligación, y estaban determinados a
lograr y preservar la unidad de doctrina y práctica.

3. L a Iglesia de D ios

Una de las decisiones más significativas de la iglesia se logró


de manera rápida y unánime a las 8:30 de la mañana del viernes:
el nombre de la organización se cambió de Iglesia de Santidad a
Iglesia de Dios. Todos los presentes estuvieron de acuerdo en que
este era el nombre bíblico para la Iglesia de Cristo. La “Unión
Cristiana” había designado un ideal, la “Iglesia de Santidad” una
doctrina, pero ninguno de los dos parecía ser una designación
escritural para la iglesia de la Biblia. Esta gente tenía interés en
buscar una base escritural para sus acciones. Especialmente,
deseaban ser conocidos por un nombre usado en la Biblia.7 Su

'’lbíd., pág. 22.


7E1 nombre de la Iglesia de Dios se encuentra en 1 Corintios [Link] “A la Iglesia de Dios que está en Corinto,
a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos...” ; Hechos [Link] “ Por tanto, mirad por vosotros y
todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos para apacentar la Iglesia de Dios, la cual él
ganó por su propia sangre” .
68 Como Ejército Poderoso

postura era que el cuerpo de Cristo debía mantener el ideal de la


unión cristiana y proclamar la doctrina de la santidad, y su nombre
debía ser Iglesia de Dios. Parece que no hubo ninguna pregunta
acerca de la selección del nombre y la decisión fue “aprobada
armoniosamente”.

4 . E x pec ta tiv a s eva ng elístic as

En la segunda asamblea había dos nuevos predicadores: Alex


Hamby, quien había asistido a la convención previa en Camp
Creek, y H.L. Trim, un nuevo miembro quien había estado
formalmente asistiendo a la iglesia de la comunidad de Union
Grove, en donde se estaba celebrando la asamblea. Antes de
terminarse la asamblea, Hamby fue ordenado obispo y a Trim se
le extendió credencial de ministro licenciado.8
Un día antes de que estos nuevos ministros fueran ordenado y
licenciado hubo un servicio en el cual todos los predicadores se
consagraron a sí mismos para la labor del nuevo año. Uno por
uno, estos humildes hombres de Dios, se pararon con lágrimas en
los ojos para comprometerse a la labor de ganar almas:

A. J. Tomlinson: “Yo espero pasar todo el tiempo este año en el


ministerio de la Palabra y la oración”.
R. G. Spurling: “Yo espero dar todo mi tiempo a la obra del Señor
este año”.
Alex Hamby: “Yo espero caminar en la luz. Cuando sienta que Él
me necesita en el campo, espero ir. Cuando sienta que debo estar en
el hogar, espero estar allí, pero me mantengo presto a ir” .
M. S. Lemons: “Yo espero dar todo mi tiempo al ministerio de la
Palabra y la oración, aunque también espero trabajar algo en la
hortaliza de mi casa si el tiempo es propicio, pero si se requiere ir
a la obra, así será”.
W. F. Bryant: “Yo espero estar en la obra todo el año, en alguna
manera; yo estoy a su servicio. Estaré en la obra con todas mis
fuerzas. Siento fuego en los huesos por servir a Dios”.

esta asamblea (1907), se creó el oficio ministerial de “evangelista", que podían obtener los ministros
que no calificaban para la ordenación. El título de “evangelista” fue cambiado a “ministro licenciado” en el
1948. Durante un tiempo, a los ministros ordenados se les conocía comúnmente como “ancianos”, pero
oficialmente eran “obispos” , io cual fue cambiado a “ministro ordenado” en el 1948.
Un nuevo centro de actividades 69

H. L. Trinas: “Yo he estado trabajando parte del tiempo, pero he


sentido que debo dar todo. Si el Señor abre el campo de labor para
mí, espero ir al mismo. Siento deseos de ir y espero hacerlo con la
ayuda de Dios”.
L. W. Smith: “Yo espero hacer más de lo que he hecho en el
pasado. Dios me ha bendecido de muchas maneras” .
Oscar Withrow dijo que estaba listo para servir todo el año si Dios
le dirigía con su Espíritu y providencia.
Henry McNabb dijo que él y su esposa estaban listos para la batalla
como el Señor dirigiera.9

5. ÉNFASIS PENTECOSTAL

En esta convención, el cuerpo de la doctrina pentecostal


continuó creciendo, haciéndose énfasis en los dones espirituales,
sanidad divina y bautismo con el Espíritu Santo. H.C. McNabb
predicó sobre los “Dones del Espíritu”, después de lo cual
“muchos otros hablaron con libertad, bajo el poder y la manifesta­
ción del Espíritu”. En conexión con los dones espirituales, se
discutió el tema de sanidad divina por todos los allí reunidos.10

¿Deberí[Link] drogas en caso de enfermedad o solamente confiar


en Jesús? Esto fue discutido con poder y demostración del Espíritu,
y se llegó a la decisión de que deberíamos confiar en Jesús como
nuestro médico.u

Después de esta decisión, se condujo un servicio de sanidad


divina, del cual se informa que algunos fueron sanados instantánea­
mente. La posición de la iglesia con relación a la sanidad divina
se convierte en uno de sus puntos más distintivos, ya que sería
algo poderoso dentro de la Iglesia de Dios, aunque traería más
críticas y persecución de los de afuera. Muchas sanidades tuvieron

,Mimaas de la Segunda Asamblea General (1907), pág. 23,24.


La doctrina de tos dones espirituales (pneumatikon) está ampliamente basada en 1 Corintios 12 y 14, donde
Pablo discute en detalle la operación de los dones (charismata) en la vida de los creyentes. Generalmente se
considera que los dones son nueve, y cualquiera puede manifestarse divinamente a través de aquellos a quienes
Dios da favor: 1 Corintios 12:8-10: (1) palabra de sabiduría (2) palabra de conocimiento, (3) fe. (4) dones de
sanidad, (5) milagros, (6) profecía, (7) discernimiento de espíritus, (8) diversos géneros de lenguas, (9)
interpretación de lenguas. Debido a su doctrina de los charismata, Clark y otros se refieren a la Iglesia de Dios,
y demás grupos pentecostales, como “sectas carismáticas” .
Minutas de ¡a Segunda Asamblea General (1907), pág. 25.
70 Como Ejército Poderoso

lugar durante el avivamiento en el Condado Cherokee y muchas


más se han registrado en todos los derramamientos pentecostales.
El bautismo en el Espíritu Santo y la sanidad divina han sido
sostenidos por la Iglesia de Dios como obras complementarias del
Espíritu Santo, casi al punto de ser inseparables.
La noche del sábado, un día antes de que terminara la asam­
blea, Tomlinson predicó sobre el “bautismo del Espíritu Santo y
fuego”. Extrañamente, aunque él era el pastor principal y había
moderado dos asambleas, no había recibido esta experiencia.
Predicó con convicción y fervor poco usuales, entonces invitó al
altar a todos los que deseaban ser bautizados con el Espíritu Santo.
Aunque la iglesia había enfatizado el bautismo del Espíritu Santo
desde 1896 y Spurling, Bryant, Lemons y la mayoría de los otros
delegados habían recibido la experiencia, Tomlinson no había
buscado intensamente el bautismo hasta cuando predicó este gran
sermón.

En enero de 1907, yo comencé a disertar más profundamente sobre


el tema de recibir el Espíritu Santo, tal como se derramó el día de
Pentecostés. Yo no tenía la experiencia y siempre estaba entre los
que la buscaban en el altar.12

6. U n a ño m ás

La iglesia recibió un ímpetu tan sobresaliente en la asamblea de


1907 que prevaleció un gran esfuerzo y hubo un crecimiento
extraordinario a través de todo el año. Se organizaron varias
iglesias nuevas en Tennessee, Georgia y Carolina del Norte.
Aunque había habido muchos avivamientos de cierto éxito, en
1907 fueron comunes los grandes avivamientos. En Cleveland, el
pastor Tomlinson celebró una campaña de avivamiento que produjo
resultados sobresalientes y añadió un grupo numeroso de nuevos
hombres a la iglesia.
Cierta persona donó un solar en la esquina de las calles College
y People a la iglesia de Cleveland y se construyó un pequeño

'^Tomlinson, Answering to the Cali o f God [En respuesta al llamado de Dios], pág. 9.
Un nuevo centro de actividades 11

edificio antes de que terminara el verano. Este fue dedicado el 29


de septiembre de 1907.

7. La e x p a n sió n d e P entecostés

Mientras que el ministerio de Tomlinson se centralizó alrededor


de Cleveland, M.S. Lemons comenzó a predicar más en Georgia
y en el área de Chattanooga; Spurling dedicó la mayoría de su
tiempo a la región de Camp Creek, donde había nacido la iglesia;
él estableció y pastoreó una iglesia en Jones, Georgia. W.F.
Bryant fue a las montañas de Tellico poco después de la asamblea
de 1907. Él encontró tal pobreza en aquellas montañas, que la
gente era más pobre que los más desvalidos de su propia región,
en las montañas de Unicoi. Tres años más tarde, seguía trabajando
en las montañas de Tellico y lo hacía con denuedo. Él escribió
sobre las condiciones existentes en aquel lugar:

Algunos miembros de la iglesia no pueden venir a los servicios por


falta de ropa. Se me ha dicho que algunas personas sufrirán
necesidades este verano debido a que el invierno fue tan severo que
no pudieron trabajar. Algunos de ellos me pidieron que les trajera
alguna ropa, como lo había hecho antes. Yo vi descalzos a niños
pequeños de 5 a 8 años, caminando con dificultad por la tierra
congelada y las montañas totalmente cubiertas por la nieve.13

Bryant continuó su labor en las montañas por varios años,


sufriendo mucho pero logrando también mucho y estableciendo la
iglesia de Hillview y otras. A pesar de las dificultades que
encontró, Bryant amaba las montañas. Todos los predicadores de
la Iglesia de Dios pastoreaban varias iglesias. La cantidad de
predicadores no era tan numerosa como para que cada iglesia
tuviera su propio pastor, ya que se organizaban nuevas iglesias en
donde se celebraban campañas de avivamiento. Aun cuando el
crecimiento de las iglesias no era espectacular, era substancial a
través de los tres estados. Un movimiento real había comenzado
y el presagio era de un consistente progreso en el futuro.

11W . F. Bryant, Work in The Moiuttains o f Tennessee [Obra en las montañas de Tennessee], The Evening
Light and Church of God Evangel, 1 de marzo de 1910, pág. 8.
Capítulo 8
UN AÑO DETERMINANTE

1. La ter c er a asam blea

La iglesia de Cleveland tenía un total de sesenta miembros a


finales de 1907, más que ninguna otra iglesia local de la Iglesia de
Dios. Esto revela la pequeña membresía de la organización, pero
es totalmente engañoso con relación a su fortaleza. Decir que había
sesenta miembros en una congregación es implicar que había
sesenta miembros activos en la obra de la iglesia y totalmente
dedicados a Cristo. La Iglesia de Dios era tan celosa en mantener
a todos sus miembros activos en el Señor como lo era en ganarlos
para Él.
Debido al espíritu de avivamiento en Cleveland, la atención de
la iglesia se centró en este pequeño pueblo, de tal manera que se
decidió tener la tercera asamblea en la nueva iglesia de allí. La
conferencia del 8 al 12 de enero de 1908 siguió el patrón de las
primeras dos' con un sermón de apertura por R. G. Spurling,
después del cual hubo cuatro días completos de oración, estudio y
discursos de las Escrituras. Por tres años consecutivos, A. J.
Tomlinson fae seleccionado moderador de la conferencia en virtud
de ser el pastor de la iglesia anfitriona. Muchos nuevos ministros
estaban presentes, luego de haberse unido a la Iglesia de Dios
desde la asamblea de 1907.1
En esta reunión se enfatizaron dos asuntos discutidos en la
primera asamblea: que la asamblea debía ser judicial en vez de
legislativa o ejecutiva, y que todos los miembros debían ser
amonestados en contra del uso del tabaco.2 En este último asunto,

*Dos de ellos, A. J. Lawson y J. H. Simpson, participaron vigorosamente en las discusiones, pero parece
que los otros tuvieron muy poca participación, ya que no hay ninguna referencia a sus discusiones en las actas
de la asamblea.
V éase el punto seis del capítulo 6.

73
74 Como Ejército Poderoso

la medida aprobada era considerablemente más estricta que la de


la primera asamblea.

Se decidió que se debía tratar con bondad y cariño a ios que usaban
tabaco en la iglesia y darles un poco de tiempo para la considera­
ción, y quienes rehusaran descontinuar su uso en un tiempo
razonable, deberían ser excomunicados.3

También surgió la pregunta: “¿Descalifica el uso del tabaco a un


hombre para el cargo de diácono?”, a la cual un “sí” enfático fue
la respuesta.4

2 . L a ig l e s ia y e l e s t a d o

Desde sus inicios, la Iglesia de Dios ha estado opuesta,


siguiendo la tradición protestante, a la unión de la iglesia con el
estado. Esta posición se hizo oficial muy pronto en esta asamblea.
No sólo la joven iglesia levantó su voz en este asunto, sino
también en otros asuntos sociales y de estado, que tenían ramifica­
ciones espirituales persistentes.

Primero: Los miembros de la iglesia deben votar siempre y cuando


puedan hacerlo con una conciencia clara.5
Segundo: Ningún miembro que pertenezca a una logia es elegible
para ser miembro de la Iglesia del Señor.6
Tercero: Se debe obedecer las leyes mientras las mismas no estén en
conflicto con la ley de Cristo.
Cuarto: Es una burla adorar a Dios en contra de la conciencia del
hombre, aunque ésta debe ser limpia y enseñada según la ley de
Jesús.
Quinto: Debe haber separación del estado y la iglesia bajo cualquier
circunstancia.

3Minutas de la Tercera Asamblea General (1908), pág. 30.


4Ibld., pág. 28.
Algunos cristianos sinceros, pero sin mucha dirección, insisten en que los hijos de Dios deben ser
completamente pasivos con relación a los asuntos políticos. La Iglesia de Dios alienta la participación en las
elecciones de los oficiales de gobierno para la preservación de la libertad y democracia.
JLas Escrituras citadas son: 2 Corintios 6:14 17; Efesios 5:4-7, 11, 12; 2 Timoteo 3:4, 5; Mateo 5:34-37;
Santiago 5:2. Por muchos años, la iglesia era tan firme en sus objeciones a las logias o fraternidades, que no
les permitía a los miembros tener seguros con ninguna orden secreta. En el año de 1940 esta posición se volvió
más flexible: “Si alguien se une con la Iglesia de Dios y tiene seguros con una fraternidad u orden secreta,
puede continuar su seguro con la mencionada orden, siempre y cuando no asista a sus reuniones secretas”.
Un año determinante 75

Sexto: La iglesia debe apreciar las leyes que protegen la adoración


pública y reconocer a ios oficiales de la ley como ministros de Dios.
Romanos 13:1-6.7

3. D ivorcio y n u e v a s nu pc ias

Cuando sus iglesias estaban localizadas en las áreas rurales, el


problema de hogares deshechos raramente llegaba a la Iglesia de
Dios, pero tan pronto las ciudades y los pueblos fueron alcanza­
dos, los problemas más antiguos de la humanidad hicieron impacto
en las congregaciones. Del siguiente escrito breve, aunque
revelador, captamos la idea de la gravedad de la primera discusión
de este asunto en la asamblea de la Iglesia de Dios.

¿Es elegible para ser miembro de la iglesia del Señor, esté o no


divorciado, alguien que tenga dos o más cónyuges vivos?
Después de horas de discusión y búsqueda en las Escrituras, y
una sesión extra que se extendió hasta la media noche, nunca se
llegó a una decisión definitiva, pero se acordó discutir el tema al año
siguiente. Sin embargo, se decidió que sólo había una causa para el
divorcio que dejaría a cualquiera de las dos partes absuelta y libre
para contraer matrimonio nuevamente: adulterio. Se aconsejó que lo
más seguro para cualquiera que se hubiera divorciado, por cualquier
causa, sería no volver a casarse. Luego se decidió que ninguno que
se haya divorciado y casado nuevamente es elegible para ser
miembro de la iglesia del Señor, a menos que sea la parte inocente
del divorcio.8

Con el registro de las opiniones conflictivas de los delegados y el


ardor de su discusión, la Iglesia de Dios adoptó lo que se converti­
ría en uno de los temas más debatidos en sus asambleas. Además
de los asuntos ya mencionados, la asamblea estuvo muy ocupada,
e hizo buen trabajo, en numerosas áreas de doctrina y gobierno de
la iglesia, pero el tiempo consumido en la discusión del divorcio

1Minutas de la Tercera Asamblea General (1908), págs. 26, 27.


’lbíd., págs. 27, 28.
76 Como Ejército Poderoso

redujo el tiempo para discutir otros asuntos y causó que éstos


fueran pospuestos.9

4 . POSTLUDIO DE LA ASAMBLEA

Cerca de la clausura de la asamblea, G. B. Cashwell, de


Carolina del Norte, visitó la conferencia, habiendo llegado
recientemente del gran avivamiento pentecostal de la misión de la
calle Azusa en Los Angeles, en donde había recibido el bautismo
del Espíritu Santo. Él vino por invitación especial de Tomlinson,
el pastor de Cleveland, quien había decidido orar para recibir la
experiencia desde que había predicado sobre el tema en la
asamblea previa. Él había visitado anteriormente un servicio en
Birmingham, Alabama, con M. S. Lemons, para conocer más del
tema y experimentar el bautismo.

Para finales del año yo estaba tan hambriento del Espíritu Santo que
apenas me preocupaba por comer, por amistades o cualquier otra
cosa; yo quería una sola cosa: el bautismo con el Espíritu Santo. Le
escribí a G. B. Cashwell, quien había estado en Los Angeles,
California, y había recibido el bautismo allí, y le pedí que fuera a
nuestro hogar por algunos días. El llegó el 10 de enero de 1908.10

Cashwell no predicó en la asamblea general pero predicó después


de la clausura, en la iglesia local, el sábado por la noche y
domingo en la mañana. Mientras él predicaba el domingo por la
mañana, Tomlinson recibió el bautismo del Espíritu Santo que
tanto había estado buscando. Lo ocurrido al pastor ha sido grabado
en sus propias palabras:

9Des<fc el tiempo de Moisés hasta ei presente, el desastre de hogares deshechos ha acaparado la iglesia. Ha
sido un cáncer para la civilización y una plaga para la conciencia del hombre espiritual. Todos los grupos
eclesiásticos han sentido la amargura de ese persistente problema. En la asamblea de enero de 1913, el
supervisor general de la Iglesia de Dios señalaría que “el asunto del divorcio y nuevas nupcias ha sido
considerado y pasado de una asamblea a otra sin llegar a una conclusión final. Hemos estado esperando un
entendimiento perfecto y esperamos que pueda ser revelado por el Espíritu y las Escrituras en este tiempo”.
En la siguiente asamblea todavía se discutía intensamente el asunto “con un gran tiempo de oración acerca del
divorcio y nuevas nupcias”. A través de los años, este grave problema ha invadido la discusión de la asamblea,
ya que siempre ha agobiado a los clérigos, quienes aman a las almas pero odian la tragedia del divorcio.
Cashwell nunca fue miembro de la Iglesia de Dios, pero se convirtió en una figura prominente por un
tiempo en la Iglesia de Santidad con Bautismo en el Fuego Pentecostal, de Falcon, Carolina del Norte. Vea las
páginas 239-247, del libro de Josepb E. Campbell, The Pentecostal Holiness Churdi 1898-1948.
Un año determinante 77

...El domingo en la mañana, 12 de enero, mientras él predicaba,


una sensación peculiar se apoderó de mi y casi inconscientemente
me resbalé de mi silla, hasta poner el rostro en los pies del hermano
Cashwell. Yo no sabía lo que significaba aquello. Yo estaba
consciente pero un poder peculiar sacudió todo mi ser y decidí
rendirme y esperar los resultados. En poco tiempo perdí noción de
lo que me rodeaba, absorto sólo en Dios y las cosas eternas...
Mientras estaba en el piso un gran gozo invadió mi alma. Fueron
los momentos más felices que he conocido hasta hoy. Nunca supe
lo que era el gozo real hasta ese entonces. Mis manos se apretaron
sin ningún esfuerzo de mi parte. ¡Oh, tales diluvios y oleadas de
gloria corrieron a través de todo mi ser por algunos minutos...!11

Más tarde, Tomlinson escribió que al momento de su bautismo


habló cerca de diez idiomas desconocidos para él. Para cuando
recibió el bautismo, todos los ministros de la Iglesia de Dios eran
hombres bautizados con el Espíritu Santo.

5.. EL AVIVAMIENTO. CRECE

Muchos pueblos nuevos fueron alcanzados en 1908. Lemons,


Trim y Tomlinson predicaron mucho en Georgia y en el sur de
Tennessee; Bryant estaba en las montañas de Tellico y Spurling al
oeste de Carolina del Norte. En Chattanooga se estableció una
iglesia, con Lemons como pastor, después de haberse celebrado
una campaña bajo carpa con varios de los ministros. Esta iglesia
fue organizada en la parte este de Chattanooga, en una sección
difícil de la ciudad. Allí había una persecución considerable,
principalmente por rufianes que cortaban y tumbaban la carpa; no
obstante, alrededor de setenta y cinco personas recibieron el
Espíritu Santo, sesenta de las cuales se unieron a la iglesia.12 No
fue fácil ganar esta iglesia, pero se estableció firmemente después
de muchas semanas de enseñanza e instrucción en este centro
metropolitano. Se condujo servicios en Chattanooga todo el año,
y algunos de los predicadores pasaban mucho tiempo en la obra,
ya que ésta era la primera ciudad que alcanzaba la Iglesia de Dios

aTofnlinson, Answering the Cali ofG od [En respuesta al llamado de Dios], págs. 9, 10.
aMinutas de ¡a Cuarta Asamblea General (1909), pág. 31.
78 Como Ejército Poderoso

y su fe debía establecerse firmemente para que la decadencia y las


corrientes de la vida de la ciudad no la eliminaran.
Otras iglesias fueron establecidas por Bryant en la región de
Tellico, en un lugar conocido localmente como Red Knobs. Se
comenzaron servicios regulares y se celebró una campaña de
avivamiento en la que se convirtieron treinta personas. Se organizó
una iglesia en Chickamauga, Georgia, 24 kilómetros al sur de
Chattanooga, convirtiéndose en la tercera iglesia de Georgia:
Rising Fawn, Jones y Chickamauga. A pesar de que la obra en
general tuvo un progreso alentador a través del año, las iglesias de
Drygo y Camp Creek tuvieron poco o ningún avance.
La campaña de avivamiento más sobresaliente del año se
condujo en Cleveland. Se erigió una carpa en la Avenida Central,
a ocho cuadras del centro del pueblo y se comenzaron los servicios
la noche del 11 de agosto. La reunión fue un éxito desde el
principio; quinientas personas asistieron al servicio de apertura y
un gran número se convirtió y fue bautizado con el Espíritu Santo.
Se celebraban tres servicios diarios: uno de oración cada mañana
y dos evangelísticos bajo carpa, uno en la tarde y otro en la noche.
Varios evangelistas predicaron durante las reuniones, pero el
pastor local predicó la mayoría de las veces, con más energía y
elocuencia desde su bautismo pentecostal.
Grandes multitudes vinieron del Condado Bradley a la reunión,
que hacía recordar el avivamiento del Condado Cherokee doce
años antes. La gente venía en grandes multitudes (pronto llegaron
a los miles); muchos protestaron y profirieron amenazas, mientras
que otros creyeron y encontraron perdón para sus pecados.
Muchos llenaban el altar en respuesta a las magnéticas invitaciones
de los predicadores. Los inconversos y creyentes, hambrientos por
el Espíritu Santo, eran movidos en forma tal que se olvidaban de
los pasillos y saltaban sobre las bancas hacia el altar. Las reunio­
nes continuaron semana tras semana y el pueblo fue inundado por
la influencia del avivamiento. En cada desayuno y comida se
discutía sobre Pentecostés, en las tiendas, en las calles, en las
iglesias más antiguas, en las fábricas y los campos.
Cinco semanas después de haber comenzado el avivamiento, el
siguiente reportaje apareció en el periódico semanal:
Un año determinante 79

GRANDES REUNIONES DE SANTIDAD


No ha disminuido el interés, entusiasmo o la asistencia en las
reuniones de esta ciudad.
A pesar de que los servicios celebrados por la Iglesia de
Santidad se han extendido por más de un mes, las multitudes son tan
grandes como al principio, el interés por la causa todavía es enorme,
y el fervor religioso de los miembros y convertidos es evidente.
La gente de santidad ha capturado prácticamente todo el oeste y
noreste de Cleveland y su fuerza sigue aumentando.13

Los efectos de las doctrinas pentecostal y de santidad entre los


miembros de las iglesias más antiguas, desencadenaron la ira de
muchos de los pastores locales. Sus miembros, en números
alarmantes, estaban cambiando de doctrina y tenían hambre de una
vida espiritual más profunda, como la que predicaba la Iglesia de
Dios. Muchos de sus mejores miembros se estaban uniendo a la
nueva organización. Uno de sus predicadores estaba tan perturbado
que escribió la siguiente declaración publicada en la portada de
The Journal and Bdnner:

...esta es la oportunidad para que la gente buena de Cleveland use


todas sus, energías para promover la causa del Maestro. Nunca ha
habido un tiempo como el presente, en la historia del pueblo, en que
la verdadera doctrina de Cristo debiera establecerse claramente.
Nuestro pueblo y país han sido inundados con falsas doctrinas;
el poder satánico y su influencia está causando estragos. ¡Que el
Señor ayude a los cristianos verdaderos de Cleveland a despertar a
un sentido completo de responsabilidad! “Tomad toda la armadura
de Dios en contra de las asechanzas del diablo”. Amados, levante­
mos la bandera de nuestro Rey y Señor. Jesús dijo que muchos
falsos cristos y maestros vendrían al mundo a engañar a muchos.
Ahora, permítanme decirles a todos los que son fieles a la Biblia,
que se informen de sus enseñanzas generales, de tal manera que
puedan conocer cuáles son las doctrinas falsas cuando se encuentra
con ellas. Que el Señor les dé gracia y valor suficientes para
expandir y defender las verdaderas doctrinas de las Escrituras.14

Sin lugar a dudas, fue sincero, pero estaba mal informado porque
la Iglesia de Dios consistentemente enseñaba la doctrina fundamen­

l3The (Cleveland) Journal and Banner, 17 de septiembre de 1908, pág. 3.


uIbíd., 29 de octubre de 1908, pág. 1.
80 Como Ejército Poderoso

tada en el evangelio de la fe histórica, enfatizando una vida


espiritual profunda.

6 . U n h o m b r e jo v e n

Durante el avivamiento, el espíritu del cual duró todo el año,


hubo trescientos convertidos; doscientos cincuenta creyentes fueron
bautizados con el Espíritu Santo; el número de miembros de la
iglesia creció de sesenta a doscientos treinta. Uno de los que
recibió el bautismo con el Espíritu Santo fue un joven de treinta y
tres años. Este espléndido cristiano era el director del coro de la
Primera Iglesia Bautista de Cleveland, un hombre ampliamente
reconocido por su piedad, en quien las virtudes cristianas obraban
en conjunto con un refinamiento y una dignidad caballeresca. En
la primera visita al avivamiento, él se mantuvo fuera de la carpa
pero en sus visitas periódicas se aventuraba a sentarse en las
bancas de atrás. Él y su cuñado, un metodista, observaban y oían
mientras una devota hermana cantaba en lenguas bajo la unción del
Espíritu Santo.15 En su determinación por conocer la verdad
acerca de la santidad y el pentecostés, después del servicio, se
puso a estudiar más ampliamente la Palabra en relación a este
asunto. Se despidió de su esposa y se quedó orando y meditando.
Cuando la luz de la verdad resplandeció en su corazón, cayó al
suelo frente a la estufa de la cocina de su casa, derramando su
corazón delante de Dios, hasta que fue poderosamente sobrecogido
por el Espíritu, aunque no recibió el bautismo.
La noche siguiente, otra vez con su cuñado, fue a la carpa. El
servicio de aquella noche 28 de agosto estaba impregnado de la
presencia divina y cuando se hizo la invitación, el altar se llenó de
personas buscando el Espíritu. Este joven cristiano, completamente
sobrecogido, comenzó a dirigirse al altar pero cayó al piso antes
de llegar. Las manos fuertes y bondadosas de M.S. Lemons levan­
taron y llevaron a Flavius J. Lee al altar.
Poco tiempo después, el humilde adorador fue bautizado con el
Espíritu Santo y comenzó a hablar en otras lenguas.

*La señorita Clyde Cotton, quien ayudaba en los servicios y más tarde se convirtió en la señora de Efford
Haynes.
Un año determinante 81

El tipo quieto, solitario, de una personalidad discreta, estaba ahora


exuberante y lleno de gozo. Bajo el poder del Espíritu, se levantó
del altar donde había estado postrado. Luego, en forma maravillosa,
el Espíritu lo llevó a través de la plataforma y los pasillos, predican­
do poderosa y elocuentemente en otras lenguas...ts

F. J. Lee permaneció en este éxtasis por varias horas, y los


adoradores permanecieron en la carpa casi hasta las tres de la
mañana. Algunos de sus familiares no podían entender su conducta
extraña y llamaron a un doctor para que lo examinara. Cuando el
médico lo examinó, tranquilamente diagnosticó la situación como
“el mejor caso de religión que jamás he visto”.17 Mexicanos
presentes testificaron que él habló en español durante su discurso,
aunque no se han descubierto registros de lo que Lee dijo mientras
hablaba en el Espíritu.
Lee parecía estar completamente bajo la influencia del Espíritu
de Dios y toda la ciudad se maravilló debido a su experiencia.18
Se le conocía popularmente como el “mejor hombre del pueblo,”
un cristiano cuyo carácter era impecable, diestro artesano y
fabricante de moldes para una fundición local, cantante y músico
excelente, coii una mente brillante y lógica, y modelo de carácter
cristiano, íntegro y humilde. A pesar de que su disposición para el
liderato se haría evidente inmediatamente, pasarían más de quince
años para que la iglesia se diera cuenta de la gracia que Dios le
había dado a este hombre.

lsFrank W. Lemons, A Hero q fth e Faith, The Lighted Pathway [Un héroe de la fe, La Senda Iluminada),
noviembre de 1953, pág. 7. Este incidente fue tan sobresaliente en el avivamiento, que Tomlinson hizo una
anotación de él en su diario.
l7Señota de F. J. Lee, U fe Sketch and Sermons ó f F. J. Lee [Perfil biográfico y sermones de F. 3. Lee],
(Cleveland, Tenn.: Church of God Publishing House), pág. 3.
'*En una carta escrita 16 años más tarde (22 de agosto de 1924), en respuesta a la pregunta de un pastor
sobre demostraciones extrañas del Espíritu en una iglesia, F. J. Lee recordaría su actitud de esa noche: “...Yo
tengo miedo de decir que esas demostraciones peculiares no son del Espíritu. Recuerdo haber tenido ciertas
demostraciones singulares cuando recibí el bautismo del Espíritu Santo. He tenido miedo de criticar las acciones
de los nuevos convertidos. Es probable que muchos de más experiencia hagan cosas en la carne, pero no creo
que esto incluya a los que son recientemente bautizados con el Espíritu Santo. Si tienen un bautismo completo
y total, actúan de manera peculiar... mantente alerta... y fíjate si viven el bautismo; su experiencia debe
producir el fruto del Espíritu”.
82 Como Ejército Poderoso

7. D ías de arrebato espiritual

Un día después de su experiencia maravillosa, Lee y su esposa


viajaron en carreta a la finca de su padre, diez kilómetros fuera de
la ciudad de Cleveland. Sterling Rose Lee, su padre, había
educado a su familia de cinco mujeres y cinco hombres en un
ambiente estrictamente cristiano. Cada domingo la familia iba a la
escuela dominical dos veces: a la cercana Iglesia Metodista en la
mañana, y tres kilómetros a pie hasta la Iglesia Bautista en la
tarde.19
Debido a que Flavius, como era conocido por su familia, era
salvo desde que tenía quince años y era un joven consagrado, su
familia estaba ansiosa de saber qué le había pasado la noche
anterior. Flavius les contó de la paz y tranquilidad que sentía en
su corazón. Para él, la experiencia del Espíritu Santo era una
sublime realidad que vitalizaba todo su ser.
Mientras hablaba, la experiencia de la noche anterior se repitió
casi literalmente. Entró en un éxtasis y cayó hacia atrás en la
escalera donde se encontraba, profiriendo las alabanzas de Dios en
una lengua desconocida e interpretando el mensaje bajo la unción
del Espíritu. Las hermanas de Lee le pidieron a Dios que les diera
la experiencia que había transformado a su querido hermano.20
Una multitud llenó el patio de la casa de Lee y viendo la realidad
del bautismo del Espíritu Santo en Flavius, se convirtieron en
creyentes pentecostales.21 Así de grande fue la influencia de este
hombre a través de su vida y también en su legado histórico hasta
hoy.

l5Según un manuscrito sin publicar de la señora T. L. McLain, hermana de F. J. Lee.


Estas hermanas fueron Alora (señora de T. L. McLain) y Lillie (señora de Fate Miiiion). No todos los
familiares que estaban reunidos se convencieron inmediatamente. Una dama concluyó que él se había
desquiciado y de lástima lo besó en la frente. Su padre, desesperado e impotente, corrió a cortar una sandia y
le ofreció un pedazo a Flavius esperando que eso lo ayudara. El joven le respondió jubilosamente: “No, gracias,
lo que yo tengo es mucho mejor”.
Eventualmente, Lee ganarla a su familia a la fe pentecostal y la Iglesia de Dios. El cuñado que asistió a
los servicios con él fue T. L. McLain, quien recibió el bautismo del Espíritu Santo un poco más tarde y se
convirtió en ministro de la iglesia. T. L. Mclaín relató en su diario: “Así que el 18 de febrero, a la una de la
mañana, el bendito Espíritu Santo vino sobre mi cuerpo, su templo, y tomó mi lengua como lo hizo con aquella
gente el día de Pentecostés”.
Un año determinante 83

8. T e r m in a e l a ñ o

Hasta la clausura de los servicios en Cleveland, el 14 de octu­


bre, el interés se mantuvo avivado y la respuesta fue grande; la
última noche había como setenta y cinco personas en el altar
buscando de Dios.22 A medida que la doctrina del Espíritu Santo
inundaba la ciudad, el condado y los campos, algunos ministros
molestos denunciaron públicamente los servicios en la plaza del
edificio de la corte de justicia. Muchas personas se burlaron y
mofaron de la gente de santidad y se reían del Espíritu Santo. Dos
fuentes refieren la muerte repentina de uno que se burlaba y
perseguía a la gente de santidad. La muerte de éste se tomó como
juicio del Señor, así que promovió grandemente el interés en el
avivamiento.
Miles continuaron llenando la carpa de la gente de santidad a
pesar de las amenazas de los pastores locales. Un circo puso su
carpa frente a la carpa del avivamiento, pero la quitó después de
una noche, ya que lo ignoraron totalmente; las multitudes llenaban
y rodeaban la carpa del evangelio para oír la Palabra del Señor. La
ciudad de Cleveland fue totalmente sacudida por el Espíritu Santo,
como sucedió ’en la ciudad de Samaría en el Libro de los Hechos.
Muchos enfermos fueron sanados y personas poseídas por los
demonios eran liberadas y se . convertían. Muchos que no se
identificaban con la Iglesia de Dios fueron restaurados en el
servicio del Señor.23
Al terminar el año, la iglesia programó una escuela bíblica de
diez días para educar a los nuevos convertidos en la fe pentecostal.
Con una congregación fuerte en la cabecera de la organización,
había suficientes fuerzas para expandir las fronteras. Esta obra de
expansión comenzó pronto.

^Diario de Tomlinson.
Hechos 8:6-8: “Y las gentes escuchaban atentamente unánimes las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo
las señales que hacía. Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían, éstos dando voces; y muchos
paralíticos y cojos eran sanados. Así que había gran gozo en aquella ciudad”.
Capítulo 9
CAMPOS BLANCOS

1. A sa m blea d e 1909

Después de un año tan próspero, los miembros de las doce


congregaciones estaban deseosos de que llegara la cuarta asamblea
anual que daría inicio el 6 de enero de 1909. La conferencia se
celebró nuevamente en la iglesia de Cleveland, y por tercera vez,
R. G. Spurling predicó el sermón de apertura. Una vez más, A.
J. Tomlinson fue seleccionado como moderador de las sesiones,
porque era el pastor de la iglesia en la cual se reunía la asamblea.
El primer día se dedicó para presentar informes y dar instruc­
ciones acerca de la selección de pastores. Cada iglesia debía orar
para que Dios le diera al hombre ideal como pastor; luego
presentaría un informe a la asamblea con los nombres de dos
ministros que fueran de su agrado. La asamblea nombraría a los
pastores que estuvieran “lo más cerca posible a las peticiones y
deseos de cada iglesia”.1
También se discutió el ministerio de las mujeres y se decidió
que se les permitiera predicar y recibir certificado ministerial, pero
no ordenación.

2 . U N MODERADOR GENERAL

La acción principal de esta asamblea fue la decisión de tener un


moderador general que sirviera de tiempo completo y no sólo
durante la asamblea anual. Se adoptó la siguiente resolución:

Por cuanto el siguiente cargo se considera en armonía con el Nuevo


Testamento y en vista de las necesidades presentes para el bienestar
general de la iglesia y la promoción de los intereses de la misma,

'Minutas de la Cuarta Asamblea General (1909), págs. 32, 33.

85
86 Como Ejército Poderoso

instituimos la posición de moderador general, cuyo término de oficio


comenzará al cierre de cada asamblea anual y expirará el año
siguiente en la misma fecha, o hasta que sea nombrado su sucesor.
Los deberes de dicho oficial serán los siguientes: Expedir
credenciales a los ministros y mantener un registro de todos los
predicadores y evangelistas dentro de los límites de la asamblea;
velar por los intereses generales de la iglesia; hacer nombramientos
para llenar vacantes, lo cual puede hacer en persona o enviar a
alguien que a su juicio pueda edificar el cuerpo de Cristo, y servir
como moderador y secretario de la asamblea general.2

Este fue el primer puesto ejecutivo creado por la Iglesia de Dios


y era un cargo de tal magnitud que imponía sobre la asamblea
general una gran responsabilidad el proceso de elegir para el
mismo a la persona apropiada. El moderador de las cuatro
asambleas había servido tan bien provisionalmente que se convirtió
en el candidato lógico para tal posición; así que el 9 de enero de
1909, A. J. Tomlinson fue electo como el primer moderador
general de la Iglesia de Dios o “Supervisor General”, como se
designaría la posición un año más tarde. La selección de Tomlin­
son pareció buena a los delegados, aunque Spurling y Bryant
habían estado en la iglesia por mucho más tiempo que él y a pesar
de que éste último no tenía más de un año de haber recibido e!
bautismo del Espíritu Santo. Tomlinson era un orador elocuente y
poderoso, un hombre equilibrado y dinámico y con más educación
que los otros dos predicadores.3
Esta selección no tuvo nada de extraordinario, como lo
estableció el mismo Tomlinson en sus breves memorias:

Los pasos para mi elección como Supervisor General se pueden


presentar brevemente como sigue: Cuando se celebró la primera
asamblea, yo era pastor de la iglesia local en aquella comunidad.
Como pastor, presidí la reunión y se pidió a los hermanos que selec­
cionaran como presidente o moderador a quien creyeran convenien­
te. Yo fui electo unánimemente. No se hicieron arreglos durante la

2¡b(d., pág. 35.


Una visita a la biblioteca de Tomlinson muestra muy buenos libros con estudios subrayados, libros de
referencia como la Enciclopedia Británica, libros históricos, teológicos y obras explicativas. Él era un estudioso
de los Padres Ante-Nicenos y la Historia Eclesiástica de Eusebio. Sus discusiones usualmente estaban
iluminadas con ideas de estos libros. Sus escritos demostraban un buen dominio de palabras y una expresión
aguda.
Campos blancos 87

primera asamblea para que alguien continuara en la posición durante


el año. El año siguiente yo era el pastor de la iglesia local donde se
reunió nuevamente la asamblea y presidí la reunión, al igual que lo
había hecho el año anterior, con resultados similares. Serví como
moderador y secretario. Una vez más, yo era el pastor de la iglesia
local donde se celebró la tercera asamblea anual. Se siguió el mismo
patrón con los mismos resultados. Serví como moderador y
secretario... en la cuarta asamblea... A. J. Tomlinson fue seleccio­
nado moderador general por el resto del año.4

3. LA URGENCIA DE SALIR

A pesar de que el recién electo moderador general seguía


pastoreando la iglesia de Cleveland, pudo viajar bastante debido a
la abundancia de obreros eficientes que había en la iglesia local.
F. I. Lee comenzó a ser usado poderosamente por el Señor
después de su bautismo en el Espíritu Santo. También su cuñado,
T. L. McLain, dio muestras de convertirse en ministro; y así
muchos más. Con gran entusiasmo, el moderador general empezó
a hacer planes de conducir campañas de avivamiento en Alabama,
de donde recibía más invitaciones que las que podía atender. Las
noticias del gran avivamiento de Cleveland se habían propagado y
los creyentes de muchos estados, especialmente de Alabama,
estaban ansiosos de que el Espíritu Santo se manifestara en su
corazón.
A. I. Tomlinson inició una campaña de avivamiento en
Florence, Alabama, el 15 de abril de 1909, donde predicó por

‘Tomlinson, Answering the Cali o f God [En respuesta al llamado de Dios], págs. 19, 20. A pesar de que
Tomlinson era un organizador y ejecutivo sobresaliente, el anciano R. G. Spurling parece haber sido el gran
líder espiritual de la iglesia. Tomlinson amaba a Spurling como su padre espiritual. En la asamblea del año
1913, Tomlinson presentó a Spurling como aquel que lo había traído a la comunión de la iglesia: “Yo estaba
buscando la verdad. Sabía que debía haber un plan, todavía sin descubrir, para el gobierno de la gente de Dios.
Estuvo en la providencia de Dios que yo conociera al hermano Spurling, quien me explicó la visión de ia Iglesia
de Dios como él la veía en la Palabra. Él me enseñó que nosotros éramos recibidos en la comunión de la
iglesia, haciendo un pacto mutuo para obedecer las leyes de Cristo y de esta manera yo lo considero como mi
padre”. Minutas de la Octava Asamblea General, (enero, 1913), pág. 97. En esta misma asamblea, Tomlinson
fue tan sobrecogido por la emoción mientras aceptaba el cargo de supervisor general por cuarto año consecutivo,
que cayó sobre sus rodillas delante de Spurling y le pidió: “Ponga sus manos sobre mi cabeza y ore por mí” .
Esto fue hecho como una bendición paternal. (Ibld., pág. 103). En la asamblea de 1914, Spurling señaló que
él se sentía como si fuera el padre de Tomlinson. [¡bíd., (Décima, 1914), pág. 173], Debido a la primacía de
Spurling en la iglesia, regularmente se dirigía a la asamblea en varias ocasiones, dando a los miembros su
conocimiento y madurez espiritual. Él no tenía la personalidad carismática de Tomlinson, ni era un predicador
tan destacado como éste. Sin embargo, su enseñanza era suprema.
Como Ejército Poderoso

once noches.5 John B. Goins y la hermana Clyde Cotton estuvieron


en esta campaña en la que se convirtió mucha gente y hubo
sanidades y bautismos con el Espíritu Santo. Cuando Tomlinson
salió de Florence el 26 de abril, ya se había organizado la primera
Iglesia de Dios en Alabama.

4 . H a c ia la F lo rida

El 28 de abril, Tomlinson se dirigió a Tampa, Florida. T. L.


McLain se le unió en Cleveland para acompañarlo en la gira
evangelística a través de Florida y Georgia. El 29 de abril se
comenzó una campaña en Tampa, la segunda área metropolitana
a la que entró la Iglesia de Dios. Tomlinson y McLain hicieron
buena pareja, pues ambos eran fervientes en la oración y persuasi- '
vos en las Escrituras, a pesar de que en ese tiempo McLain
todavía era novato en la fe pentecostal. Por alguna razón la
campaña de Tampa no produjo efectos inmediatos. Como veremos,
el evangelio pentecostal no era nuevo en la región de Tampa, pero
en este avivamiento adquirió un carácter de novedad. Pasaron casi
dos semanas para que empezaran a notarse algunos resultados,
pero los dos evangelistas oraron, se pusieron a ayunar, orar y
llorar delante de Dios hasta que el avivamiento se concretó. El 17
de mayo, unas veinte personas se unieron para formar la primera
Iglesia de Dios en la Florida.
Como a veinticinco kilómetros de Tampa, cerca de la oficina de
correos de Durant, estaba el ahora famoso campamento de Pleasant
Grove, que había sido construido por un grupo metodista de
santidad y operaba bajo la administración de la Asociación de
Santidad del Sur de la Florida. Esta asociación, en cuyos campa­
mentos anuales predicaron personas como L. L. Pickett, A. B.
Crumpler y “Bud” Robinson, carecía de organización y era hostil
hacia el gobierno eclesiástico y la membresía. F. M. Britton, de
Carolina del Norte, había traído el mensaje pentecostal a Pleasant

5Diario de Tomlinson.
Campos blancos 89

Grove en 1907.6 Un confiable historiador del movimiento pente­


costal ha revelado que Britton recibió el bautismo del Espíritu
Santo bajo el ministerio de J. B. Cashwell, quien predicó en
Cleveland en el tiempo en que Tomlinson recibió esta bendición.
Fue entonces cuando Britton fue a la Florida con el mensaje.

Él condujo una campaña en el campamento de Pleasant Grove, en


Durant, Florida, en junio y julio de 1907, en la que hubo muchos
salvos, reconciliados y renovados, y cerca de setena fueron llenos
con el Espíritu Santo, hablando en otras lenguas según el Espíritu
Santo les daba que hablasen. Entre los que fueron llenos con el
Espíritu Santo había ministros y obreros cristianos que salieron por
todos los lugares esparciendo el fuego.7

En aquel momento, Britton no creía en la organización eclesiástica,


pero regresó al año siguiente, en 1908, con J. H. King8 y estable­
ció una Iglesia de Santidad Bautizada con Fuego, convirtiéndose
él mismo en un miembro de la denominación. El resultado de este
cambio de opinión en cuanto a la organización de la iglesia dividió
al grupo en dos bandos, uno a favor del movimiento pentecostal y
otro en contra. Muchas familias se dividieron: unas favorecían el
someterse al «gobierno de la iglesia y otras con toda seriedad
aseguraban que ser miembros de una denominación era como
recibir el sello de la bestia. El campamento quedó en manos de los
que se oponían a la organización. Un ministro metodista jubilado,
llamado R. M. Evans, había llegado a Pleasant Grove en 1908.
Parece que él tuvo mucho que ver con la campaña de Tomlinson;
por lo menos, estaba gozoso porque el Supervisor General de la
Iglesia de Dios vendría a predicar al campamento de Pleasant
Grove. Evans se convertiría en el primer misionero de la Iglesia
de Dios, cuando foera enviado a las Bahamas en 1910.

6Las dos primeras personas que recibieron el bautismo con el Espíritu Santo en esta reunión fueron Sylvia
Tharp Meares, hermana de Zeno C. Tharp, y la esposa de E. E. Simmons, cuyo esposo se convirtió en un
destacado ministro de la Iglesia de Dios.
Stanley H. Frodsham, WUh Signs Following [Con señales que le siguen] edición revisada, (Springfield,
Mo., Gospel Publishing House, 1941), pág. 42.
*J. H. King era un antiguo supervisor general de la Iglesia de Santidad Bautizada con Fuego, que más tarde
se amalgamó y cambió a Iglesia Pentecostal de la Santidad, cuyo nombre aún permanece. (Véase Campbell,
op. cit. , pág. 201 ss).
90 Como Ejército Poderoso

5. U n avivamiento maravilloso

El avivamiento de Pleasant Grove fue uno de los más grandes


triunfos en el ministerio del Supervisor General. Lo que el
avivamiento de Cleveland hizo para convencer a la gente de la
realidad del bautismo con el Espíritu Santo, lo hizo éste para
convencer a los de Pleasant Grove de la necesidad de una organi­
zación. En los tres servicios diarios había grandes manifestaciones
del Espíritu Santo y Tomlinson predicaba poderosamente, a veces
bajo el control del Espíritu Santo. La gente que asistía a los
servicios lloraba, hablaba en lenguas, interpretaba lenguas,
danzaba y el Espíritu se manifestaba de muchas maneras. Las
manifestaciones eran semejantes a las que se dieron entre los
creyentes primitivos cuando alguien dijo que éstos parecían estar
borrachos (Hechos 2:13-15). Hubo algunos servicios que duraron
toda la noche, y por lo general concluían como a la media noche.
Muchos se convirtieron, otros fueron sanados y muchos más
recibieron el Espíritu Santo y por lo menos ciento setenta y cuatro
se convencieron de que la organización eclesiástica era bíblica. El
28 de mayo, cuando Tomlinson extendió una invitación para
hacerse miembros de la Iglesia de Dios, sesenta y cuatro personas
respondieron con gran entusiasmo. El predicador dijo que hasta la
fecha, ese había sido el momento más grandioso en cuanto a
recibir grupos en el seno de la iglesia.9
Antes de terminada la campaña, ciento setenta y cuatro personas
se habían unido a la Iglesia de Dios. Durante la cruzada, seis
obispos y seis diáconos fueron ordenados y a siete evangelistas se
les extendió licencias; luego, éstos fueron por todas partes
predicando el evangelio. Entre los ordenados estaban Sam C.
Perry, E. E. Simmons y H. B. Simmons; todos vinieron a ser
figuras prominentes en la expansión de la Iglesia.10
Este sólo fue el inicio, pues a lo largo de todo el año 1909
muchas iglesias nuevas se unieron a la Iglesia de Dios.

Un primitivo historiador de la Iglesia de Dios, que fue miembro de la Asociación de la Santidad del Sur
de la Florida, le dio mucha información al autor.
Simmons, op. cit., pág. 21.
Campos blancos 91

...en Arcadia, Largo, Midway y muchos otros lugares... se organizó


y extendió la obra de la iglesia como había sucedido con la iglesia
de Cleveland. Muchos grupos pentecostales que no aceptaban la
organización eclesiástica vinieron a formar parte de la Iglesia de
Dios, y muchos que se habían identificado con otra organización,
sintieron gozo al oír de nuestra obra y solicitaron predicadores para
que fueran a organizar sus asambleas. Así creció y prosperó la
Iglesia de Dios en el estado de la Florida.11

6. N u ev o s c en tr o s d e fu er za

En vez de estar concentrado en un solo punto, el fuego


pentecostal ahora se había esparcido por muchos puntos y más
ministros eficientes se añadían en cada lugar. Muy pronto se
establecieron iglesias en varios pueblos de Alabama y Florida.
Antes de que el año terminara, había congregaciones prósperas en
Birmingham, Georgiana y Woodlawn. La iglesia no sólo echó
raíces en nuevos territorios, sino que los tres estados originales
también crecieron en mémbresíá y congregaciones locales, de
manera que la Iglesia de Dios tomó el aspecto de un cuerpo
sustancial de creyentes.

7. L a a sam blea d e 1910

Cuando las iglesias se reunieron en Cleveland para la asamblea


de 1910, el crecimiento denominacional se hacía patente. Había
veintidós ministros ordenados y veinte licenciados, representando
a treinta y una iglesias con mil cinco miembros.12 Para los que
asistieron a la asamblea, esto era algo increíble; Dios había dado
un crecimiento tan efectivo que, por primera vez, se hacía
necesario rendir un informe estadístico. Mientras tanto, en el
tercer día de la conferencia, como si fuera un solemne recordatorio
de que la fe pentecostal era odiada por la gente, llegaron informes

"Según entrevistas que se hicieron a los que permanecieron, eventualmente todos vinieron a la Iglesia de
Dios, con la excepción de tres personas de la Asociación de la Santidad del Sur de la Florida. Llegaron de los
que se habían opuesto a la organización y de los que se habían unido a la Iglesia de la Santidad del Bautismo
con Fuego. Los predicadores regresaron a sus iglesias y adhirieron sus congregaciones a la Iglesia de Dios.
12Minutas de la Quinta Asamblea General, (1910), pág. 37,
92 Como Ejército Poderoso

de que las iglesias en Largo y Midway, Florida, habían sido


quemadas.

La asamblea acordó escribir una carta de apoyo para los santos de


aquellos lugares.13

8 . A lg un o s c am bios im po rtantes

En esta asamblea el título de moderador general se cambió a


supervisor general, debido a que “supervisor” parecía estar más de
acuerdo con las Escrituras que “moderador”. A. I. Tomlinson fue
electo para continuar en dicha posición. La manera de nombrar
pastores se cambió: el Supervisor General haría los nombramien­
tos. Se dedicó más tiempo a señalar la importancia del gobierno
eclesiástico, supuestamente porque muchos en la iglesia habían
estado en contra del mismo y ahora había que fundamentar
ampliamente su validez como lo enseñan las Escrituras.
Desde 1908 se había discutido establecer un periódico de la
iglesia. El asunto fue ampliamente estudiado en la asamblea de
1910 y se nombró un comité para comenzar la publicación.14 El
periódico quincenal debía contener informes de la obra de la
iglesia, anuncios del Supervisor General, sermones de los predica­
dores y testimonios de los miembros.
Alentados y fortalecidos, los delegados regresaron a sus campos
de labor con la esperanza de tener el mejor año que la Iglesia de
Dios hubiera conocido. Mientras se preparaban para salir, sabían
muy bien que estaban regresando a un mundo hostil e ingrato, a la
incomodidad y vida de privaciones, a la persecución y las penu­
rias; aunque también irían a las almas que deseaban oír y aceptar
él evangelio. Sin embargo, como se demostraría al año siguiente,
también regresaron a sus casas contentos y llenos de fe en el
futuro.

^Tabulación de los números de la iglesia como se informó en la asamblea de 1910.


Miembros 1,005
Iglesias 31
Ministros Ordenados 22
Ministros Licenciados 20
A . J. Tomlinson, M . S. Lemons, F . J. Lee, T. L. McLain, Sam C. Perry, A . J. Lawson y George T.
Campos blancos

Muévese potente, la Iglesia de Dios;


de los ya gloriosos marchamos en pos.
Somos sólo un cuerpo, y uno es el Señor,
una la esperanza y uno nuestro amor.
Capítulo 10
HÉROES Y HERALDOS

1. H e r a ld o s d e l ev angelio com pleto

En 1910 se logró un crecimiento fenomenal.1 Los miembros


crecieron de 1,005 a 1,855, un aumento de casi el 85%; las
iglesias locales casi se duplicaron de 31 a 58. Siete nuevos
ministros fueron ordenados y nueve licenciados, lo que elevó el
número de ministros a 107, incluyendo a los diáconos.
Durante ese año, los ministros predicaban en cualquier lugar en
que pudieran reunir a la gente: en iglesias, bajo carpas, al aire
libre, bajo los árboles, en escuelas, en las esquinas de las calles y
a individuos con quienes se encontraran por casualidad. En
ocasiones fueron apedreados, en otras fueron golpeados con huevos
y tomates podridos, ridiculizados, escarnecidos, denigrados,
difamados, golpeados, atemorizados y algunas veces eran amados;
pero no eran ignorados.
La única recompensa inmediata que recibían por su labor era el
conocimiento de que estaban haciendo la voluntad de Dios, el gozo
inefable de ver pecadores salvados, gente enferma sanada,
reincidentes reconciliados, creyentes bautizados con el Espíritu
Santo y el reino de Dios esparciéndose por toda la tierra. Ellos
recibieron muy poca o ninguna paga; porque cinco de cada seis

'inform e de crecimiento en 1910:


Iglesias nuevas .................................................................................................. 27
Total ............................................................. ............................................. 58
Miembros de las iglesias n u e v as..................................................................... 540
Adición en iglesias antiguas ........................................................................... 310
Aumento t o t a l ......................................................................................... 850
Total de miembros .............................................................................. 1,855
Ordenaciones en 1 9 1 0 ......................................................................................................7
Total de ministros o rd en ad o s............................................................... 29
Licenciados en 1 9 1 0 ......................................................................................... 9
Total de ministros licenciados ............................................................. 29
TOTAL de ministros ....................................................................................... 107

95
96 Como Ejército Poderoso

trabajaban por el día y predicaban por la noche. Pero todavía


predicaban.2
Estos heraldos predicaban lo que hoy se conoce como el
“evangelio completo”: salvación para todos, santificación por la
sangre, bautismo en el Espíritu Santo, sanidad divina, señales y
milagros, lenguas, santidad en fe y práctica. En respuesta a su
predicación, muchos oyeron y creyeron y la fe pentecostal se
esparcía maravillosamente.

2. V arios tipo s d e pr edicado res

Los predicadores de esa época eran de varios tipos. Todos


predicaban el mismo mensaje, cada cual a su manera. En sus
montañas Tellico, Bryant era un hombre sencillo y franco, aunque
en su manera llana y simple, hizo un gran trabajo para el Señor.
En contraste con él, Lemons era mucho más erudito y metódico.
Pero más dinámico que estos dos era Tomlinson, hombre ricamen­
te dotado de aplomo y energía. F. J. Lee, de hablar pausado,
gentil e irresistible, comenzó a llamar la atención con sus predica­
ciones sólidas y teológicas. McLain era deliberado en su predica­
ción, lento y amplio, sin muchos relámpagos ni truenos. Los otros,
cada uno en su forma, probaron ser poderosos mensajeros de la
línea pentecostal, la cual avanzaba implacablemente hacia adelante.
Un nuevo predicador, Sam C. Perry, se convirtió en una tremenda
influencia en la iglesia, en parte porque fue uno de los primeros
hombres con educación universitaria en la Iglesia de Dios, cuando
muchos de nuestros predicadores eran autodidactas o carecían de
educación.

3. C óm o se inició u n a iglesia

Antes de que Perry se agregara a la Iglesia de Dios, condujo un


avivamiento pentecostal en Atlanta, al cual asistieron dos dedicadas
damas de Dahlonega, Georgia: Emma L. Boyd y Ella Fry. La
predicación de Perry ganó para la fe pentecostal a estas dos damas,

M inutas de la Sexta Asam blea General, (1911), pág. 4.


Héroes y heraldos 97

quienes regresaron a Dahlonega a compartir las maravillosas


noticias con sus amigos. Ambas damas eran de muy buen nivel
social, bien educadas y consagradas al Señor. El esposo de Emma
Boyd era un profesor de matemáticas en el Colegio de Agricultura
del Norte de Georgia; el esposo de Ella Fry era ingeniero en minas
de oro en Dakota del Sur, quien había venido a Dahlonega en
momentos en que la noticia del oro había traído fama a este
pequeño pueblo.
Las dos damas comenzaron a compartir con sus amigos acerca
del bautismo del Espíritu Santo e iniciaron servicios de oración en
la casa de Boyd donde varios recibieron dicha experiencia
pentecostal. Las noticias de estos eventos hicieron que más y más
personas asistieran. Muy pronto se hizo necesario alquilar una
iglesia vacía que había sido construida por los presbiterianos. El
entusiasmo de estas mujeres era contagioso entre los que asistían
a los servicios y muy pronto el pueblo entero se percató de la
nueva enseñanza. Inmediatamente surgió la oposición. Un día, al
llegar a la iglesia, los creyentes descubrieron que el piano había
sido destruido con una pequeña carga de dinamita; los restos del
piano estaban regados por todo el auditorio. Muchas de las teclas
habían sido incrustadas en el techo y en las paredes por la
explosión.
Pronto construyeron su propia iglesia: una linda estructura
blanca, cerca de la casa de Fry. Cuando se terminó la construc­
ción, la persecución aumentó contra el pequeño grupo. Se supo de
fuentes fidedignas que en varias ocasiones se colocó dinamita
debajo de la plataforma de la iglesia durante los servicios, pero
que en cada ocasión la mecha se apagó antes de que la dinamita
pudiera detonar. En más de una ocasión, los niños entraron
corriendo a la iglesia para prevenir a todos del peligro inminente.
En vez de huir en pánico, los hermanos clamaban al Señor y
después del servicio sacaban la dinamita. Los alborotos eran
comunes, casi siempre perpetrados por muchachos irresponsables,
instigados por hombres cobardes.
A la congregación se le ocurrió que la iglesia debía tener un
nombre, así que buscaron la dirección divina y decidieron llamarla
“Iglesia de Dios”. Cuando Sam C. Perry oyó de esta iglesia,
escribió a las damas acerca de la denominación que llevaba el
98 Como Ejército Poderoso

m ism o nombre que su congregación. Perry entonces fue a


Dahlonega, a donde sólo se podía llegar a pie o en carreta. Allí,
él condujo un gran avivamiento y la congregación se unió a la
Iglesia de Dios. H. W. McArthur, de Gainesville, Georgia, ayudó
a Perry a establecer la iglesia.
Esta fue sólo una de las veintisiete nuevas iglesias que ganó la
creciente organización durante 1910. El número de nuevas iglesias
no era una mera estadística y buenos informes, sino que cada una
representaba arduo trabajo, lágrimas, pasión por las almas y
santidad como la que se experimentó en Dahlonega.

4 . RÚSTICO Y DINÁMICO

Los dieciséis ministros establecidos durante el año no eran


meras estadísticas frías y sin vida, sino que cada uno era una
adquisición, una victoria, una brasa encendida del altar de Dios
para ayudar a esparcir el fuego de Pentecostés. Completamente
opuesto al educado y equilibrado Perry, hubo un ministro amplia­
mente conocido como la figura de mayor colorido en la historia de
la Iglesia de Dios: J. W. Buckalew, a quien cariñosamente
llamaban “rústico y dinámico” por su manera brusca y su tempera­
mento tempestuoso.3
Buckalew había sido un borrachón y jugador antes de su
conversión, un fugitivo de la ley, un esposo y padre irresponsable
que había abandonado su hogar en Trion, Georgia y vagaba por
Alabama, donde fue influido por el mensaje pentecostal de la
santidad. Se convirtió después de saltar de su asiento una noche en
un culto pentecostal bajo una carpa y salir huyendo hacia un
bosque cercano, tratando de evadir su convicción sobrecogedóra;
luego se acercó lentamente, con tiempo suficiente para ir al altar
y dar su corazón a Cristo.4 Buckalew vivió tan vigorosa y
atrevidamente para Cristo, como había vivido para el pecado.
Algunos años después de su conversión, recibió el bautismo del

*Esto no era original. Obviamente era imitación del apodo del Presidente Zachary Taylor (1849 1850)
“Rústico y dinámico".
J. W . Buckalew, ln d d en ts m th e L ife o f J. W. Buckalew [Incidentes en la vida de J. W. Buckalew],
(Cleveland, Tenn.: Church o f God Publishing House), pág. 33.
Héroes y heraldos 99

Espíritu Santo en un avivamiento que condujo la hermana Clyde


Cotton, en Boaz, Alabama. El 20 de febrero de 1910 se hizo
miembro de la Iglesia de Dios y fue ordenado.
Para entonces, Buckalew tenía unos 40 años de edad; era un
fortachón de hombros encorvados y brazos extremadamente largos.
Pero cuando tomaba el púlpito, era todo un maestro; ciertamente,
el evangelista más efectivo de la historia pentecostal. Condujo
grandes avivamientos y estableció iglesias ñiertes con su rústica
predicación.5 Durante el día recogía algodón o realizaba cualquier
trabajo para sostener a su familia, y por las noches predicaba el
evangelio.

5. C o sas ex tr a ñ a s e n A la b a m a

Durante el verano de 1910, J. W. Buckalew levantó su carpa en


el pequeño pueblo de Alabama City, donde más de 2,000 personas
se reunieron cada noche debajo y alrededor de la carpa. El
evangelista informó acerca de esta reunión en el nuevo periódico
de la iglesia, Evening Light and Church of God Evangel:

Estamos teniendo una de las mejores campañas jamás vistas. Más de


cien personas han recibido el bautismo con el Espíritu Santo. Como
dos mil personas rodean la carpa hasta la media noche, escuchando
los gritos de los creyentes que buscan más de Dios. Algunos están
recibiendo el poder de Dios aun en las escuelas públicas y... pasan
horas hablando en lenguas. Algunos reciben poder en las escuelas
dominicales de otras iglesias.6

sAlgunos que lo conocieron han contado que él podía atraer más personas al altar que una docena de sus
compañeros ministros. Sin embargo, era impredecible y hacía cosas pocos usuales. A veces ordenaba a los que
estaban en el altar que se fueran y regresaran cuando realmente quisieran buscar a Dios, La siguiente noche,
la gente llegaba corriendo y gritando al altar. Muy a menudo, hambriento y sin dinero en sus campañas, él iba
a tiendas y miraba cosas de comer a través de las ventanas; luego se daba palmadas en la boca diciendo:
“Compórtate, boca, hasta que llegues a la carpa y entonces podrás saborear algún queso y galletas”. Le daba
hasta el último centavo a una persona necesitada, aun cuando sus propios zapatos estuvieran rotos, su ropa
gastada y su cuerpo desnutrido. No me parece sorprendente que este hombre se convirtiera en una leyenda, aun
en sus propios días.
'‘The Evening Light and Church o f God Evangel, 15 de octubre de Í9I0, pág. 7.
100 Como Ejército Poderoso

En otro informe, Buckalew destacó:

La gente cae bajo el poder de Dios por toda la carpa. Recuerdo muy
bien a un hombre que se subió a un árbol cerca del altar para poder
ver a la gente en el altar. El poder lo alcanzó y él cayó al suelo
clamando por misericordia... Las casas de juegos, los salones de
billares y hasta los locales donde vendían helados y refrescos en la
iglesia tuvieron que ser cerrados... A veces más de un centenar de
personas hambrientas corren al altar y empiezan a clamar en
oración.7

La oposición fue inevitable. A Buckalew se le ordenó que abando­


nara el pueblo o su carpa sería quemada. Él se quedó pero algunos
jóvenes se quedaban a dormir en carpa por la noche, para ayudarlo
a él y a su esposa en caso de que hubiera problemas. Un viernes
23 de septiembre, como a las once de la noche, mientras Bucka­
lew, Hubert McCarty y J. G. Graham estaban cenando después del
servicio, tres policías borrachos entraron a la carpa y arrestaron al
grupo. A la esposa de Buckalew se le permitió quedarse con la
esposa del carcelero, pero los tres hombres fueron a la cárcel,
donde pasaron toda la noche orando, cantando y gritando. El
injusto encarcelamiento no desanimó al intrépido evangelista.
La carpa fue incendiada. Por la ventanilla de su celda, Bucka­
lew observaba cómo las llamas de la carpa ardiendo iluminaban el
cielo. A pesar de esto, él escribió: “Mientras las llamas se
elevaban, nosotros estábamos en las férreas celdas alabando a Dios
porque éramos contados como dignos de sufrir por su causa”. Lo
que sucedió la mañana siguiente se describe mejor en las propias
palabras de Buckalew:

La mañana clareó y el sol salió con sus rayos dorados detrás del
horizonte oriental y llegó hasta la cárcel de piedra. La gente
comenzó a levantarse. “¡Escuchen!”, exclamaban mientras oían los
gritos y cánticos de Buckalew, Graham, McCarty y la hermana
Buckalew en la cárcel. Una multitud comenzó a reunirse alrededor.
Yo podía oír los sollozos y gemidos de los corazones quebrantados.
Podía ver a mis hermanas llorando... La multitud siguió reuniéndo­
se, y a las ocho de la mañana cantamos: “Jesús pasó este camino

7Buckali;w, op. cit., pág. 122-124.


Héroes y heraldos 101

anteriormente” . Luego los invitamos a orar. Nunca había visto yo


un cuadro como éste. Hombres y mujeres estaban postrados sobre
sus rostros y bajo el poder de Dios. Como a las nueve de la
mañana, oímos que el carcelero abrió la celda y nos ordenó que
saliéramos; después nos condujo por el largo pasillo. Allí se nos dijo
que si acatábamos sus órdenes, podríamos quedar en libertad.
Nosotros no prometimos nada excepto regresar y predicar. Luego
nos dieron libertad incondicional.8

Buckalew y sus ayudantes no fueron intimidados por las autorida­


des policiacas, sino que fueron inmediatamente a las ruinas de su
carpa e hicieron arreglos para tener un servicio esa noche. De
acuerdo con el periódico Gadsden, para la hora del servicio había
un acre lleno de hombres y mujeres que se reunieron alrededor de
las ruinas de la carpa, con más deseos que nunca de oír al rústico
y dinámico predicador del evangelio,9 Allí sobre las cenizas de la
carpa, se organizó otra congregación de la Iglesia de Dios.
Además de organizar numerosas iglesias en Alabama, Georgia
y estados adyacentes, BüCkalew también ganó varios predicadores
para la iglesia. Él viajó desde Alabama City a Armuchee, Georgia,
una pequeña comunidad cerca de Rome donde se organizó una
iglesia el 16 dp octubre de 1910. Entre los miembros de esta nueva
congregación estaba T. S. Payne, quien se convertiría en un
prominente predicador.10

"¡bíd,, pág. 125. Parece que no se hizo ninguna acusación contra estos hombres; probablemente fue sólo
un modo de intimidarlos. Cómo obtuvo información, Buckalew no lo dice, pero en ambos informes al periódico
de la iglesia, escrito en menos de una semana después del incidente (The Evening Light and Church o f God
Evangel, 15 de octubre de 1910, pág. 6) y en su autobiografía escrita varios años después, él menciona que el
alcalde y el consejo de ancianos de Alabama City escribieron a Cleveland, Tenn., para saber cómo “se libraban
allí de los pentecostales”. La respuesta fue que ellos encarcelaban a la gente y quemaban sus carpas. De hecho,
las carpas eran deshechas en Cleveland, pero nunca quemadas y la gente jamás fue encarcelada. Es dudoso que
hubiera tal correspondencia oficial, a pesar de que pudo haber algún tipo de intercambio entre los oficiales de
ambas ciudades.
Estas noticias se mencionan en las memorias de Buckalew sin mencionar el nombre y edición del periódico.
Youth Interviews Experience, The lighled Pathway [Experiencia de entrevistas a jóvenes], febrero de 1950,
pág. 14. “En 1910, el hermano John W. Buckalew, uno de los más grandes predicadores pioneros de la iglesia,
vino a nuestra comunidad. Por el día recogía algodón y por la noche predicaba el evangelio debajo de un árbol,
en medio de persecuciones severas de las iglesias mundanas. Algunos recibieron el bautismo del Espíritu Santo
y una pequeña iglesia fue establecida...”
102 Como Ejército Poderoso

6. E l maestro E llis

Durante las grandes reuniones de Buckalew en Alabama, un


prominente maestro de escuela pública, que era también un
predicador metodista, fue acogido por la influencia del mensaje
pentecostal y se unió a la Iglesia de Dios. Este fue J. B. Ellis,
hombre dotado y muy eficiente, cuya energía y perspicacia le
ganaron respeto inmediato y lo hicieron destacar como líder en la
iglesia. En su breve autobiografía, Ellis relata su llegada a la
iglesia:

El hermano Buckalew y una multitud de pentecostales vinieron a


Alabama City, a una Iglesia Metodista del vecindario e iniciaron una
campaña. En ese tiempo yo enseñaba en la escuela pública, como a
diez kilómetros del lugar. El segundo día de la campaña, un diácono
de la iglesia me llamó por teléfono y me informó que algo terrible
estaba ocurriendo. Alrededor de doce miembros habían recibido el
Espíritu Santo; y como yo había sido pastor de esa iglesia, él quería
que yo fuera e hiciera algo al respecto...
El sábado por la noche fui y me uní a ellos. Yo había asistido
a un servicio hacía como dos años en Birmingham; había estado
leyendo y estudiando sobre el tema pero allí me convencí de que el
bautismo con el Espíritu Santo era otra experiencia que yo no había
recibido.11

Ellis reconoció su necesidad espiritual personal y comenzó a


buscar el bautismo con el Espíritu Santo, junto con otros en el
altar; él fue uno de los primeros en recibir dicha experiencia. La
persecución no se hizo esperar. El lunes en la mañana sólo una
tercera parte de los alumnos de Ellis fue a la escuela; a los otros
se los mantuvo en sus hogares en protesta contra la participación
del maestro en el avivamiento pentecostal. Él no se dejó intimidar
por éste ni otros esfuerzos para avergonzarlo; así que finalmente
todos los alumnos regresaron. En su iglesia fue diferente; la junta
oficial le entregó una resolución que decía que “nadie podía entrar
a los edificios ni las propiedades de la iglesia con la herejía de
recibir el bautismo del Espíritu Santo, subsecuente a la santifica­

" j. B. Ellis, Blazing the Gospel Trails [Encendiendo las veredas del evangelio], (Cleveland. Tenn.: Church
of God Publishing House), pág. 23 ss.
Héroes y heraldos 103

ción, con la evidencia de hablar en otras lenguas”. Una multitud


inmensa se reunió para oír a Ellis ese día. Él pidió que le señala­
ran la línea de la propiedad de la iglesia, entonces invitó a la
congregación a un lugar apropiado, junto a la propiedad y predicó
allí. Estuvo sin iglesia hasta que se unió a la Iglesia de Dios en
Alabama City. Ellis fue ordenado por M. S. Lemons el 12 de
diciembre de 1910.

7. A TIERRAS LEJANAS

En 1909, Edmond S. Barr, un nativo de las Islas Bahamas,


asistió a la convención de otoño en Pleasant Grove, Florida y con
su esposa Rebeca recibió el bautismo del Espíritu Santo.12 Barr
después regresó a su tierra natal para dar a sus compatriotas las
buenas nuevas del evangelio completo. R.W. Evans, el ministro
metodista retirado que había ayudado a traer a Tomlinson a
Pleasant Grove en 1909, y que había sacrificado su jubilación por
unirse a la Iglesia de Dios, también sentía gran preocupación por
llevar el mensaje pentecostal a las Bahamas. Él señaló que sentía
el llamado definitivo de Dios para ir a dichas islas. Empezó por
recaudar fondos, siendo él quien más dinero aportó para enviar a
Barr y a su esposa de regreso a las Bahamas, con la promesa de
seguirlos tan pronto como pudiera hacer los arreglos necesarios.
Barr llegó a su tierra natal en noviembre de 1909 y comenzó a dar
testimonio de las cosas que había recibido de Dios.13
Para poder ir a las islas personalmente, Evans vendió su casa
en Durant, a tres kilómetros de Pleasant Grove; también vendió
sus vacas, pollos y cerdos. Con ese dinero compró una carreta y
un grupo de muías, con las cuales se transportó por más de 300
millas hasta Miami junto con su esposa, en donde guardó la carreta
y vendió las muías. Esto le proveyó el pasaje para las islas. El 4
de enero de 1910, Evans y su esposa junto a Carlos M. Padgett,
llegaron a Nassau, los primeros misioneros que representaban a la
Iglesia de Dios en el extranjero.
El primero de febrero, Evans envió un informe a la iglesia:

'*Ver Simmons, op. cit., pág. 119, 120.


l3R. M. Evans, Missionary. The Evening Ligkt and Church o f God Evangel, 1 de marzo de 1910, pág. 7.
104 Como Ejército Poderoso

Nosotros... inmediatamente buscamos al hermano Barr y su esposa,


quienes... estaban dando a conocer la plenitud de su ministerio. A
pesar de que no tenían acceso a los templos y lugares comunes de
adoración, habían alquilado un local y predicaban fielmente el
evangelio completo, incluyendo el bautismo con el Espíritu Santo,
según lo indicaba la Biblia, con las señales de hablar en lenguas...
y el Espíritu Santo se estaba moviendo en los corazones.
Nosotros obtuvimos una cabaña y comenzamos a cooperar con
ellos inmediatamente; hasta el presente, entre quince y veinte se han
convertido, cinco han sido santificados y cerca del mismo número
han recibido el bautismo con el Espíritu Santo... Esto es más que
sobresaliente debido a que muy pocos parecían saber de este
mensaje.14

Evans y Barr pronto tuvieron siete lugares disponibles para


celebrar servicios, y a medida que se esparcían las noticias de su
mensaje empezaron a llegarles llamadas e invitaciones de muchas
otras islas. Estos dos evangelistas erigieron carpas, alquilaron
locales y visitaron hogares, y aunque eran de distintos trasfondos
étnicos y nacionales, predicaban la misma cosa: el mensaje de
salvación plena para toda la humanidad. Grandes avivamientos
tuvieron lugar ese año, conducidos por estos hombres y otros
obreros de las islas. El informe de Evans decía: f

...la condición espiritual de la gente en muchos lugares en verdad


es lamentable. Pero se nos están abriendo puertas en diferentes islas,
donde se puede predicar el evangelio con toda efectividad a los
sedientos corazones de esta gente de habla inglesa, tanto blanca
como de color. La cosecha es en verdad muy grande y los obreros
muy pocos. Pero no dejemos que venga nadie si no ha muerto y
revivido en Cristo Jesús, y no ha sido limpio y lleno de su Espíritu
Santo, de manera que quien venga no vacile en entrar de lleno a
trabajar por las criaturas más degradadas y pobres del Señor...

Hubo persecución, tal como el incendio de las dos casas de


Eribella Eneas el 17 de mayo, porque el mensaje pentecostal era
desconocido por la gente allí, y muchos no toleraban lo que era
para ellos nuevo y poco familiar.15

'"Evans, op. cit., pág. 7.


'sThe Evening Light and Church o f God Evangel, 15 de agosto, 1910, pág. 7.
Héroes y heraldos 105

8. L a I glesia de D ios en otros estados

Después del gran avivamiento en Dahlonega, Georgia, Sam C.


Perry visitó Cuba y preparó el terreno para la obra pentecostal allí,
pero no estableció ninguna iglesia.16 Luego regresó y condujo
campañas en varios lugares de la Florida, Georgia, Carolina del
Norte y Tennessee. Antes de que terminara el año, se trasladó a
Kentucky y fijó su residencia en London. Muy pronto, la Iglesia
de Dios se estableció en Kentucky, el sexto estado en ser alcanza­
do por la creciente organización.
Además de estos estados, donde ya se contaba con iglesias
organizadas, se logró establecer muy buenos contactos en Missis-
sippi, Arkansas, lowa, Indiana y Virginia. Muchos de estos estados
fueron visitados por ministros de la Iglesia de Dios y en varios de
ellos, a finales de 1910 ya había familias pentecostales estableci­
das. Como había sucedido con los cristianos primitivos, un gran
factor en el esparcimiento de la Iglesia de Dios fue la migración
de sus familias de un lugar a otro. Cualquier lugar en el cual se
estableciera un pentecostal fogoso se convertía en un campo fértil
para el evangelio. Así fue como se esparció el fuego por todo el
país.

“'Ibld., 1 de abril de 1910, pág. 4.


Capítulo 11
UNA ASAMBLEA INTERMEDIA

1. C o n s o l id a c ió n d e l o g r o s

Como consecuencia de un año de gran prosperidad, la asamblea


de 1911 se convirtió en una oportunidad para confraternizar y
hacer planes. Los delegados buscaban con gran determinación que
sus esfuerzos para ese año fueran más efectivos que el año
anterior. Tanto doctrinal como organizacionalmente, la iglesia se
propuso consolidar sus logros y renovar sus fuerzas para empren­
der mejores proyectos. En su discurso anual, el Supervisor General
señaló que “la obra ha crecido a tales proporciones que ya se
requiere de un mejor sistema”.1 Seis estados y un país extranjero
habían sido alcanzados por la Iglesia de Dios, pero debía haber
una mejor y más sistemática organización para alcanzar todos los
estados y todo el mundo.

2 . L a n e c e s id a d d e u n in s t it u t o b íb l ic o

Una apremiante necesidad de la pujante iglesia era un centro


preparatorio para el adiestramiento de obreros. Se nombró un
comité “para que buscara un lugar y construyera una escuela”.2
Se nombró además un comité educacional de siete miembros.3 A
pesar de que pasaron siete años para que dicha escuela fuera una
realidad, este interés inicial en ella indica lo importante que era
para la esforzada y joven Iglesia de Dios un ministerio educado.

'Minutas de la Sexta Asamblea General, (1911), pág. 43.


Ibíd., pág. 48. El comité quedó compuesto por: F. J. Lee, Sam C. Perry, 3. W. Buckalew, V. W.
Kennedy, y George C. Barron.
3A. J. Tomlinson, F. 3. Lee, Sam C. Perry, H. W. McArthur, George C. Barron, J. B. Ellis, M. S.
Lemons.

107
108 Como Ejército Poderoso

3. S upervisores estatales

Uno de los pasos administrativos más importantes en la


administración de la Iglesia de Dios fue establecer la posición de
supervisor estatal. La necesidad era evidente:

Para ese tiempo la obra era tan extensa que el supervisor no podía
cumplir con todas las responsabilidades que su posición le había
impuesto en relación con las iglesias locales. Con las iglesias tan
dispersas hubiera sido imposible que él pudiera visitarlas todas y
nombrarles pastores.4

Estas nuevas posiciones no disminuyeron la autoridad del Supervi­


sor General, porque los supervisores de los diferentes estados
servían bajo su dirección. En cada caso, el supervisor era un
pastor sobresaliente en su estado y continuaría como tal; pasarían
varios años para que los supervisores pudieran y necesitaran
dedicarle el tiempo completo a su superintendencia. Aun el
Supervisor General pastoreaba la iglesia local en Cleveland, TN.
W. F. Bryant, de las montañas Tellico, quien residía en Cleveland,
fue nombrado supervisor de Tennessee; Sam C. Perry, que se
había mudado recientemente a London, Kentucky, fue nombrado
para servir allá. La lista quedó así:

1. Tennessee, W. F. Bryant, Cleveland, Tn.


2. Kentucky, Sam C. Perry, London, Ky.
3. Carolina del Norte, C. R. Curtís, Hayesville, N. C.
4. Virginia, J. J. Lowman, Hiwassee, Va.
5. Georgia, H. W. McArthur, Gainesville, Ga.
6. Alabama, V. W. Kennedy, Adamsville, AI.
7. Florida, J. A. Giddens, Clearwater, Fia.5

Cada supervisor tenía que velar porque sus iglesias tuvieran pastor,
mantener un registro de las iglesias y los ministros de su estado y
enviar un informe anual de la obra en su estado al Supervisor
General. Se esperaba que cada uno supiera los nombres y dxreccio-

“Simmoíis, op. cit., pág. 24.


sM¿nutas de la Sexta Asamblea General, (1911), págs. 51, 52.
Una asamblea intermedia 109

nes de los ministros de la Iglesia de Dios y el número de miem­


bros de su estado respectivo. Sobre todo, se esperaba que “organi­
zara o coordinara uña campaña evangelística general en su estado
durante el año”. Todo el plan fue instituido para producir una
mejor organización y acelerar el avance del avivamiento.6

4. E vangel d e l a I g l e s i a d e D io s

El periódico de la iglesia fue elogiado por su contribución al


avance de la Iglesia de Dios durante ese año, pues sirvió como un
enlace moral entre los obreros en los diferentes estados donde
estaba establecida la Iglesia de Dios. Tomlinson, quien editaba la
nueva publicación, dijo:

El periódico es un gran factor para el esparcimiento de las noticias


de la iglesia en los campos.7

Con el número de marzo de 1911, cuando el periódico tenía


exactamente un año, el nombre se abrevió a Church of God
Evangel (El Evangelio de la Iglesia de Dios), como se conoce
desde entonces.

5. D e l in e a m ie n t o d e las e n se ñ a n z a s

Hasta 1910 la iglesia no había publicado declaraciones o


artículos de fe, ni siquiera un esbozo de sus enseñanzas. Durante
el verano de 1910, la edición del 15 de agosto de el Evangel se
dedicó a la doctrina de la iglesia, donde un comité hizo una lista
de las enseñanzas prominentes.8 Esta no pretendía ser una

eDesde las primeras divisiones de la Iglesia de Dios en distritos, se han seguido las líneas estatales con muy
pocas excepciones. Estas excepciones son como siguen: (1) Estados adyacentes en algunas ocasiones han sido
agrupados bajo un solo supervisor, debido a la escasez de miembros en esas áreas, como Nueva Inglaterra y
las Dakotas, (2) También ha habido tiempos cuando, debido a conveniencias geográficas, se ha pensado que
es mejor colocar parte de un estado bajo supervisores separados (e.g., la parte extrema oriental de Virginia,
en la faja de la península Maryland-Delaware oriental, está bajo los supervisores de esos estados). (3) Varios
estados han sido divididos bajo dos supervisores, (e.g., Texas 1937 y Alabama en 1950). Tres estados ahora
han sido divididos bajo dos supervisores. Estos son: California (1968), Ohio (1969) y Georgia (1976).
M inutas de la Sexta Asamblea General, (1911), pág. 43.
*Este comité estuvo compuesto por: M. S. Lemons, R. G. Spurling, T. L. McLain y A. J. Tomlinson,
Minutas de la Quinta Asamblea General, (1910), pág. 37.
110 Como Ejército Poderoso

codificación formal del credo de la Iglesia de Dios, sino un


bosquejo conciso para ayudar a los candidatos para la ordenación.
La manera abreviada de expresar las enseñanzas sirvió principal­
mente para identificar las referencias bíblicas sobre las cuales
estaban basadas las enseñanzas, lo que explica por qué no son
detalladas ni claras.

La Iglesia de Dios sostiene toda la Biblia debidamente


interpretada. El Nuevo Testamento es su única regla de
gobierno y disciplina...

ENSEÑANZAS

1. Arrepentimiento: Marcos 1:15; Lucas 13:3; Hechos


3:19.
2. Justificación: Romanos 5:1; Tito 3:7.
3. Regeneración: Tito 3:5.
4. El nuevo nacimiento: Juan 3:3; 1 Pedro 1:23; 1 Juan
3:9.
5. Santificación, subsecuente a la justificación: Romanos
5:2; 1 Corintios 1:30; 1 Tesalonicenses 4:3; Hebreos
13:12.
6. Santidad: Lucas 1:75; 1 Tesalonicenses 4:7; Hebreos
12:14.
7. Bautismo en agua por inmersión: Mateo 28:19; Marcos
1:9, 10; Juan 3:22, 23; Hechos 8:36, 38.
8. Bautismo en el Espíritu Santo, subsecuente a la limpie­
za, el cual da poder para el servicio: Mateo 3:11;
Lucas 24:49, 53; Hechos 1:4-8.
9. Hablar nuevas lenguas, como evidencia inicial del
bautismo en el Espíritu Santo: Hechos 2:4; 10:44-46;
19:1-7; Juan 5:26.
10. Dones espirituales: 1 Corintios 12:1, 7, 10, 28, 31;
14:1, 11.
11. Señales siguiendo a los creyentes: Marcos 16:17-20;
Romanos 15:18, 19; Hebreos 2:4.
12. Los frutos del Espíritu: Romanos 5:22; Gálatas 5:22,
23; Efesios 5:9; Filipenses 1:11.
asamblea intermedia 111

13. Sanidad divina provista para todos en la expiación:


Salmo 103; Isaías 53:4, 5; Mateo 8:17; Santiago 5:14-
16; 1 Pedro 2:24.
14. La cena del Señor: Lucas 22:17-20; 1 Corintios 11:23-
26.
15. Lavatorio de los pies de los santos: Juan 13:4-17; 1
Timoteo 5:9, 10.
16. Diezmos y ofrendas: Génesis 14:18-20, 28:22; Mala-
quías 3:10; Lucas 11:42; 1 Corintios 9:6-9; 16:2;
Hebreos 7:1-21.
17. Restitución hasta donde sea posible: Mateo 3:8; Lucas
19:8, 9.
18. La premilenial segunda venida de Jesús:
Primero, para resucitar a los santos que han muerto y
levantar a los creyentes vivos hacia Él en el aire: 1
Corintios 15:52; 1 Tesalonicenses 4:15-17; 2 Tesaloni-
■ censes 2:1. ....
Segundo, para reinar sobre la tierra por mil años:
Zacarías 14:4; 1 Tesalonicenses 4:14; 2 Tesalonicenses
1;7-10; Judas 14, 15; Apocalipsis 5:10; 19:11-21;
20:4-6.
19. Resurrección: Juan 5:28, 29; Hechos 24:15; Apocalip­
sis 20:5, 6.
20. Vida eterna para los justos: Mateo 25:46; Lucas 18:30;
Juan 10:28; Romanos 6:22; 1 Juan 5:11-13.
21. Castigo eterno para los inicuos sin liberación y sin
aniquilación: Mateo 25:41-46; Marcos 3:29; 2 Tesalo­
nicenses 1:18,19; Apocalipsis 20:10,15; 21:8.
22. Abstinencia absoluta de bebidas embriagantes: Prover­
bios 20:1; 23:29-32; 1 Corintios 5:11; 6:10; Gálatas
5:21; Isaías 28:7.
23. Contra el uso del tabaco en cualquier forma; contra el
opio, morfina, etcétera: Isaías 55:2; 1 Corintios 10:31,
32; 2 Corintios 7:1; Efesios 5:3-8; Santiago 1:21.
24. Carnes y bebidas: Romanos 14:2, 3, 17; 1 Corintios
8:8; 1 Timoteo 4:1-5.
25. El sábado: Oseas 2:11; Romanos 14:5, 6; Colosenses
2:16, 17; Romanos 13:1, 2.
112 Como Ejército Poderoso

Estas enseñanzas fueron aceptadas en esta forma por la asamblea


de 1911,9 y en 1912 fueron publicadas en las minutas, donde, con
ligeras enmiendas, han sido publicadas desde entonces.10 En 1915
se añadieron las tres enseñanzas siguientes:11

26. Contra el uso de joyas para ornamento o para decora­


ción tales como: anillos, brazaletes, aretes, portarretra­
tos, etcétera: 1 Pedro 3:3; 1 Timoteo 2:9.
27. Estamos en contra de que nuestros miembros pertenez­
can a logias: Juan 18:20; 2 Corintios 6:14-17.
28. Estamos en contra de que nuestros miembros juren:
Mateo 5:34-37; Santiago 5:12.

Las enseñanzas de la iglesia permanecieron virtualmente sin


cambios por 61 años. En la asamblea de 1974, el cuerpo de las
enseñanzas fue dividido en dos secciones: declaraciones doctrinales
y prácticas. Las declaraciones doctrinales nunca han sido alteradas,
aunque ocasionalmente se han hecho modificaciones y adiciones a
las declaraciones prácticas.

6 . L a s f in a n z a s d e l a ig l e s ia

Como se señaló anteriormente, la falta de un sistema adecuado


de sostenimiento ministerial hacía que cinco de cada seis pastores
se ganaran su sustento trabajando fuera del ministerio. Naturalmen­
te, esta situación impedía el progreso de la obra y constituía tan
serio problema que hizo que en esta sexta asamblea se dedicara
más tiempo para buscar un plan bíblico para las finanzas de la
iglesia.

'’lbid., (sexta asamblea, 1911), págs. 45-47. En ia asamblea de 1930 (vigesimoquinta) estas enseñanzas se
discutieron otra vez y se “reafirmó que sostenemos la Biblia completa, correctamente interpretada, y el Nuevo
Testamento como nuestra única regla de fe y práctica. Ahora declaramos las leyes y enseñanzas como la Biblia
las establece... bajo el título ‘Enseñanzas de la Iglesia de Dios’ como los acuerdos oficiales y las interpretacio­
nes de la asamblea de 1930 de la Iglesia de Dios..." Minutas de la Vigéstmoquinta Asamblea Anual, 1930, pág.
23.
^Compárense estas enseñanzas como fueron bosquejadas originalmente con la presente forma.
Minutas de la Undécima Asamblea Anual, 1915, pág. 33.
Una asamblea intermedia 113

Se discutió el asunto de los diezmos. Algunos sugerían que se dieran


diezmos y ofrendas; otros preferían sólo un sistema de ofrendas, sin
diezmar; todos estuvieron de acuerdo en que no había que imponerlo
como obligación, sino que cada uno caminara en la luz así como Él
está en la luz. Se llegó a una conclusión cuando el Supervisor
General leyó y explicó Hebreos 7, citando otros pasajes que
aportaban mucho sobre el tema. La siguiente acta fue leída y
aprobada:
Se aconseja que se dé libertad para enseñar sobre el diezmo y la
ofrenda con el entendimiento de que la iglesia no debe presionar a
los miembros a diezmar, sino enseñarles la bendición de dicha
práctica, exhortándolos a abundar en la gracia la cual los capacitará
e impulsará a practicarlo voluntariamente. Nadie objetó el diezmar
o enseñar a la gente a que diezmara, siempre y cuando no se tomara
como una imposición.12

Esta asamblea fue un éxito en todos los aspectos. Motivacional-


rnente, los delegados fueron rejuvenecidos e inspirados con valor,
:'e y esperanza. Doctrinal y éticamente, a pesar de no haberse
hecho nada nuevo, la iglesia hizo clara su posición sobre temas
como el bautismo en agua por inmersión,13 los dones y frutos del
Espíritu, objeción al uso del tabaco y la doctrina de seguridad
eterna. Organizacionalmente, la asamblea de 1911 fue una de las
inás exitosas que se hayan tenido hasta ese tiempo.

7. A c e l e r a c ió n d e l a v iv a m ie n t o

El avivamiento pentecostal no sólo continuó, sino que creció


poderosamente bajo la organización de los supervisores de estado
y mejoró bajo el nuevo sistema financiero. Este distribución de

nMimitas de la Asamblea General (1911), pág. 46. Desde esta asamblea de 1911, la Iglesia de Dios ha
¡consejado que se diezme como el plan ministerial de Dios para sostener la iglesia. Su posición no ha cambiado
sustancialmente porque todavía el diezmar no es obligatorio, sino que se enfatiza y se pide a todos los miembros
que se conformen a la práctica de diezmar. La iglesia sostiene que el diezmar no es una ley levítica dirigida al
sacerdocio precristiano, sino que es un sistema financiero perpetuo y divino para la iglesia. Para respaldar esta
posición se señala que el diezmo formó parte de la práctica de Abraham y Jacob (Génesis 14:31), mucho antes
de que la ley levítica fiiera dada (Levítico 27:30), y que en Mateo 23:23, Cristo sancionó esta práctica sin
argumentar. Se entiende además, que el apóstol Pablo se refiere al diezmo en 1 Corintios 9:1-7; 16:1-2, a pesar
de que él no usó la palabra diezmo.
Minutas de la Asamblea General (1911), pág. 45. Las palabras “por inmersión” se extrajeron sobre la
base de que la palabra “inmersión” no es un término bíblico, pero con el pleno entendimiento de que el
bautismo significa sumergimiento, hundir, o sumergir debajo de la superficie de las aguas y que no es un mero
rociamiento o derrame de agua.
114 Como Ejército Poderoso

autoridad y responsabilidades aceleró el envío de predicadores a


nuevos campos y el énfasis en los diezmos liberó a algunos
ministros de su trabajo secular para que pudieran dedicar más
tiempo al ministerio. Pero a pesar de esto, pocos ministros eran
totalmente sostenidos por su congregación y muchos de los
supervisores estatales teman que suplementar sus finanzas con
salario ganado por sí mismos o por alguien de su familia. Las
privaciones y los sacrificios de los predicadores de este período de
avivamiento fueron severos, pero la llama que ardía en sus
corazones los indujo a rescatar la parte que alcanzaron de la
humanidad perdida. Cuantas más personas se unían a la Iglesia de
Dios y comenzaban a diezmar sus ingresos, más predicadores
dedicaban su tiempo completo al ministerio. El resultado fue un
período de diez años de avivamiento sin precedentes.
!H¡I-
SlÉtete'

Capítulo 12
PREDICADORES ¥ PIONEROS

1. AÑOS DE OPTIMISMO

De 1911 a 1920, la Iglesia de Dios disfrutó un período de


avivamiento prodigioso y prosperidad relativa. Esto no quiere decir
que la iglesia experimentara gran popularidad, porque en este
tiempo se dieron las persecuciones más vigorosas jamás vistas en
la iglesia. La expansión no llegó fácilmente, pues las tareas y
luchas fueron las más arduas jamás sentidas por sus miembros. Sin
embargo, fue un tiempo de avance porque los heraldos de
Pentecostés eran oídos, aunque no fueran amados, y el evangelio
se esparcía maravillosamente sobre toda la nación y gran parte del
mundo:"" ' ....... ...............
El 15 de febrero de 1911, un grupo de trece ministros se
embarcó desde Miami para las islas Bahamas para fortalecer la
obra allí. En este viaje estaban A. J. Tomlinson, J. W. Buckalew,
C. M. Padgett, Roy Miller, Efford Haynes, Clyde Cotton Haynes,
Flora E. Bower, y Lulu Williams. Este grupo misionero viajó por
las islas predicando, cantando y guiando almas a Dios en las
plazas, mercados y muelles portuarios. Este esfuerzo fue victorioso
y le dio un gran empuje al programa de misiones de la Iglesia de
Dios. La banda misionera regresó a fines de abril.1
En otros lugares, la iglesia alcanzó nuevos Campos y fueron
ganados nuevos obreros. Hombres como I. W. Buckalew, J. B.
Ellis, M. S. Lemons, Sam C. Perry, Efford Haynes y otros
establecieron nuevas iglesias en varios lugares y el movimiento
logró avances considerables. F. J. Lee ganó prominencia como
predicador y teólogo. En la séptima asamblea general, reunida en
1912, Lee predicó un sermón sobre “demonología” con tal

'Diario de Tomlinson.

115
116 Como Ejército Poderoso

comprensión y convicción que sus servicios como conferencista y


evangelista fueron solicitados en muchos lugares. Después de este
famoso discurso, él predicó en cada asamblea general hasta su
muerte.2

2 . H a c ia e l s u r o e s t e

Cuando R. M. Singleton de Ratón, Nuevo México, un líder


pentecostal de dos iglesias misioneras en ese estado, oyó de la
Iglesia de Dios, buscó unir su pequeño grupo a la creciente
organización pentecostal. Estas dos obras con un total de cincuenta
y tres miembros fueron aceptadas en la iglesia y se reportaron en
la asamblea de 1912. Durante los siguientes meses, A. 1. Tomlin­
son hizo un viaje a estas nuevas iglesias en el suroeste y luego
continuó su viaje extenso a varios estados del oeste.3
El viaje de Tomlinson por el oeste le llevó hasta Colorado,
Nebraska, Kansas, lowa, y Missouri, donde predicó la fe pentecos­
tal con cierto éxito. La tierra fue así arada para el evangelio
completo y la Iglesia de Dios.

3 . S e e n c ie n d e n n u e v o s f u e g o s

En 1912, un predicador metodista en Evansville, Indiana, que


había estado escudriñando las Escrituras por cerca de un año, se
convenció de que el bautismo con el Espíritu Santo era una
bendición que debía recibirse en los días modernos por hombres
de fe y consagración. En sus notas inéditas, D.P. Bamett ha
relatado:

Totalmente persuadido de esta verdad gloriosa, procedí a predicar


la doctrina a mi congregación. Luego, orábamos en el altar
esperando el bautismo del Espíritu. Fue un domingo por la mañana
cuando Dios derramó su Espíritu sobre nosotros, como lo hizo sobre
los ciento veinte el día de Pentecostés. Muchos en mi congregación

zMinutas de la Séptima Asamblea General (1912), pág. 68 ss.


3Diai io de Tomlinson.
Predicadores y pioneros 117

fueron bautizados y hablaron lenguas como el Espíritu les daba que


hablasen. Yo también recibí esta preciosa experiencia.4

Esto resultó en la expulsión de Bamett y algunos de sus miembros


de la Iglesia Metodista. Pero consiguieron alquilar un salón y lo
convirtieron en una misión pentecostal, que rápidamente llegó a
ser, bajo el ministerio de Bamett, una obra poderosa del evangelio
completo. Un gran avivamiento sacudió a Evansville bajo la
poderosa predicación que más tarde haría de este evangelista uno
de los ganadores de almas más efectivos en la Iglesia de Dios. El
periódico local publicó observaciones como la siguiente:

Los pentecostales alzaron tal clamor anoche que aun los espectado­
res lloraron con gran emoción.5

4. L a u r g e n c i a de ir

Como Jeremías, quien sentía en sus huesos un fuego que lo


impulsaba a ir con el mensaje de Dios,6 Bamett sintió que debía
esparcir el mensaje pentecostal en otras aldeas, pueblos y ciudades;
así que su carpa se foe trasladando a esos lugares. En Rumsey,
Kentucky, ganó a dos hermanos que un día serían predicadores de
la Iglesia de Dios, Prony y Tony Ford.
En Carmi, Illinois se alquiló una escuela rural para un aviva­
miento, pero antes de una semana el patronato ordenó que se
clausurara la campaña. Sin desanimarse, el evangelista levantó su
carpa y siguió predicando acerca de la regeneración, la santifica­
ción y el bautismo con el Espíritu Santo. El avivamiento fue tan
grande que millares de personas asistieron desde distancias de
treinta y cuarenta kilómetros. La gente del pueblo que recuerda
esto ha calculado que algunas noches llegaron a reunirse hasta
12,000 o 15,000 personas para oír la voz de trompeta del heraldo
pentecostal. Bamett relata:

De las memorias sin publicar de D. P. Bamett, de donde se tomó el material de esta sección. Gran parte
de la información se recibió personalmente de Bamett antes de su muerte en agosto de 1952, y subsecuentemen­
te de entrevistas con sus obreros, Houston R. Morehead y otros que estaban bien relacionados con su obra.
Citado en las memorias de Bamett de The Evansville Courier-Journal [El Diario-Expreso de Evansville].
Jeremías [Link] “Había en mi corazón como un fuego ardiendo metido en mis huesos; traté de soportarlo
y no pude” .
118 Como Ejército Poderoso

Yo nunca esperaba tener una multitud para empezar a predicar.


Nunca cerraba los servicios, ni de día ni de noche. Para entonces yo
tenía una voz fuerte; no me cansaba tan fácilmente... Predicaba una
vez tras otra, día y noche. El altar se llenaba. Orábamos por la
gente. Muchos se quedaban hasta recibir el bautismo. Otros caían
bajo el poder del Espíritu Santo... Cuando se vaciaba el altar
predicaba otro mensaje y el altar se volvía a llenar.

Algo nuevo estaba sucediendo en Illinois. Los oficiales de la


ciudad enviaban médicos a la carpa para examinar a los que habían
sido tocados por el Espíritu, pero no encontraban ningún mal, sino
sólo un “poder más grande que el hombre”. Una carpa de carnaval
se levantó frente a la de la campaña, pero la gente de la otra carpa
corría fascinada a oír el evangelio. Aun los payasos se arriesgaron
a cruzar la calle para ir a la campaña y algunos se convirtieron.
Los demás del carnaval pronto se fueron del pueblo.
La campaña de Bamett en Eldorado, en la primavera de 1914,
fue aun más exitosa que la de Carmi. Cientos de personas
recibieron el bautismo del Espíritu Santo; la gente acampaba cerca
de la carpa para no perderse un servicio o sermón. Los servicios
eran tan emotivos y la voz del evangelista tan poderosa y sincera,
que la gente caía sobre el aserrín, en el pasillo de la carpa, cuando
él los llamaba al altar. Él iba por los pasillos señalando con el
dedo a los pecadores y ordenándoles que buscaran a Dios; muchos
de ellos caían gritando ya fuera de miedo o en éxtasis, mientras se
dirigían al altar.7

5 . G a n a d o s p a r a l a I g l e s ia d e D io s

Una iglesia pentecostal se construyó en Eldorado y Bamett


permaneció como pastor. Uno de los miembros era una dama de
la Iglesia de Dios de Alabama quien le rogó a su pastor que
mandara a buscar a T. S. Payne, para aquel entonces un predica­
dor notable en la Iglesia de Dios. Payne visitó Eldorado en 1916
y mostró a la gente la necesidad de una organización. Tanto

’Esta información ha sido recibida y verificada por Houston R, Morehead, T. L. Forestar. John O. Yates,
ministros de la Iglesia de Dios.
Predicadores y pioneros 119

Bamett como la congregación se unieron a la Iglesia de Dios.8


Entre los futuros ministros que se unieron a la Iglesia de Dios
estaba John O. Yates, quien muy pronto ayudaría a regar la llama
pionera en Illinois y Missouri. La iglesia de Eldorado no fue la
única traída a la Iglesia de Dios, sino que también la iglesia de
Carmi y otras que se habían organizado de estos grandes aviva­
mientos. De este comienzo, la Iglesia de Dios se extendió a través
del medio oeste.

6. E l n o r o este

Fue en el 1912 que Jarper P. Matthews, de la Fe Apostólica en


Portland, Oregon, llevó el mensaje pentecostal a las Dakotas. En
el pueblo de Golden Valley, Dakota del Norte, entre Bismarck y
las montañas Kildeer, hacia donde él había sentido un llamado
definido del Señor, Matthews condujo un avivamiento en un
pequeño y estrecho taller. Cuando las rústicas facilidades llegaron
a ser muy pequeñas para el grupo, un pastor congregacional
alemán le ofreció su iglesia a Matthews para los servicios de
avivamiento. Los servicios fueron altamente exitosos y dos
misiones pentecostales se establecieron en Dakota del Norte —una
en Golden Valley y otra en la Escuela Barker, catorce millas al
norte, donde mucho antes Matthews había desarrollado una
campaña. Después que Matthews salió, la congregación en Golden
Valley adoraba en un viejo edificio para teatro que fue comprado
por E. M. Walker9, uno de los nuevos miembros pentecostales.
Muchos años pasaron y doctrinas espurias fueron predicadas
clandestinamente a la gente por predicadores “pentecostales libres ”
que solían pasar por aquel lugar. La gente oró para que Dios le
enviara a alguien que les enseñara y les ayudara a encontrar el
plan bíblico de gobierno eclesiástico. Un predicador de la Iglesia
de Dios, llamado William Hance, fue guiado a este lugar y allí le
explicó la necesidad de concordia, unidad y organización a la gente

Por muchos años, Eldorado, Illinois, fue la congregación más grande de la Iglesia de Dios.
Mucha de la información de esta sección ha sido reunida de entrevistas con Paul H. Walker, quien era un
mozo de once años cuando Matthews fue a Dakota del Norte. Waíker ha preservado mucho material sobre la
Iglesia de Dios en el noroeste en su autobiografía, Path o fa Pioneer [Senda de un Pionero], (Pathway Press,
1970).
120 Como Ejército Poderoso

que estaba confundida por la desunión y las doctrinas precarias.


Hance le envió una petición a G. T. Stargel, de Gastonia, Carolina
del Norte, para que viniera y le ayudara en los servicios. Stargel
se apresuró hacia Golden Valley y ayudó a su amigo en servicios
que duraron por varios meses. La gente que había sido alarmada
en contra de la organización fueron persuadidos de que la organi­
zación eclesiástica es escritural y necesaria, de manera que en el
1916, la primera Iglesia de Dios se estableció en el noroeste. La
iglesia fue organizada en un rancho en la finca de E. M. Walker,
dos millas del pueblo de Golden Valley. J. W. Barker fue
nombrado pastor. Después de la reunión en Golden Valley, Hance
y Stargel se movieron al norte, a la Escuela Barker, donde había
una disensión similar y condujeron un avivamiento, después del
cual se organizó la segunda Iglesia de Dios con Robert Merrifield
como pastor. Ambas iglesias eran pequeñas, pero la gente era
buena y fiel y el mensaje pentecostal se esparcía a través del
noroeste.

7 . E l s u r r e c ib e s u s f u e r z a s

Mientras la Iglesia de Dios se extendía por el suroeste y el


mediano oeste, también estaba creciendo rápidamente en el sur.
Para el 1913, varias iglesias rurales pequeñas se establecieron en
Mississippi, Virginia Occidental y una iglesia en Colorado y otra
en California. Louisiana ya estaba representada en el registro de
la iglesia del 1915, con cinco congregaciones, tres de las cuales se
organizaron aquel año, y Carolina del Sur tenía tres congregacio­
nes.10 No sólo se estaban alcanzando nuevos estados, sino que
también todos los estados sureños eran fortalecidos a través del
esfuerzo incansable de ministros celosos. J. W. Buckalew continuó
su ministerio fructífero en nuevos campos. En un pueblo de
Tennessee, Copperhill, notorio por la persecución de la santidad,
Buckalew oró en un servicio al aire libre con tal unción que una
gran multitud se reunió por la curiosidad. Cuando el pintoresco

Friendship (Charleston), Pilgrim Rest, y Holcomb, Mississippi; Matoal, West Virginia; Colorado Springs,
Colorado; Whittier, California; Dunn, Kenwood, Roseland, Scanlon, y Spring Creek, Louisiana; Langley, Rock
Hill y Morgan Place, Carolina del Sur.
Predicadores y pioneros 121

predicador concluyó su oración y vio la multitud, les predicó el


evangelio y comenzó un avivamiento que resultó en una nueva
Iglesia de Dios.11
J. B. Ellis estableció iglesias en numerosos pueblos y comuni­
dades en Alabama. Su labor y privaciones se han convertido en
una leyenda; pero éstas son sólo ejemplos de lo que un incendiario
pentecostal experimentaba en aquellos días. Acosados como eran
por las turbas, atacados por oponentes insanos de la fe, durmiendo
en las carpas de avivamiento, en árboles toscos o bajo el cielo, co­
miendo donde había comida, ayunando donde no había, los
evangelistas ganaron muchas almas para el Señor.

8. “ Sa n to s r o d a d o r es”

Los niños de las primeras familias de la Iglesia de Dios muchas


veces sufrían más abusos que sus padres. Debido a que éstos no
participaban en la mayor parte de las actividades sociales de sus
escuelas y por su ropa sencilla, a menudo se mofaban de ellos y
los ridiculizaban hasta hacerlos llorar. Algunos de los padres
sacaban a sus hijos de la escuela antes de que se desmoralizaran y
desmayaran eü su vida cristiana.
Uno de los epítetos proferidos a los pentecostales primitivos fue
“santos rodadores”. En qué tiempo este sobrenombre sacrilego fue
usado por primera vez para referirse a los pentecostales, no se
puede definir, pero parece que se usó desde el mismo comienzo
del movimiento.12 Obviamente, el término era usado debido a la
naturaleza emocional de los servicios, pero era realmente una
designación inaplicable, ya que rodar era bastante raro en los
servicios de pentecostales, mientras que brincar, gritar y otras
manifestaciones eran mucho más evidentes. El término “metodista”
había comenzado como algo afectivo, a pesar de que era un
seudónimo para Wesley y sus amigos en Oxford. Aun el término
“cristiano” se cree que comenzó como un apelativo de mal gusto

"Minutas de la Séptima Asamblea General, (1912), págs. 8, 9.


I2De hecho el término “santos rodadores" se usó mucho antes del comienzo de las lluvias tardías del
Espíritu Santo. Quizás usado por más de un siglo en referencia a cualquier grupo religioso cuyos servicios
fueran fuertemente emocionales. Su largo y común uso ha dado reconocimiento lexicográfico aun cuando se usa
raramente hoy.
122 Como Ejército Poderoso

en Antioquía (Hechos 11:26), pero le dio honor a Cristo como


líder de aquellos que alababan su nombre. A otros grupos de
cristianos se les había dado nombres peyorativos por observadores
no simpatizantes (metodistas, cuáqueros, shakers, etc.), pero la
expresión “santos rodadores” era una de mal gusto y demasiado
burlona para ser aceptada y tolerada. La indignidad del epíteto era
hostigamiento para la Iglesia de Dios y ésta rehusaba aceptar su
uso.
En la asamblea de 1915 (decimoprimera), una declaración fue
presentada por M. S. Lemons “rechazando el término burlón
santos rodadores”. La siguiente resolución fue aceptada el viernes
5 de noviembre de 1915:

Por cuanto la Iglesia de Dios está sufriendo un reproche indebido


por medio del título burlón “santos rodadores”, que se usa común­
mente en público, al hacer referencia a sus miembros y obras,
Sea conocido de todos los hombres de cualquier lugar y todas las
naciones que nosotros, la Iglesia de Dios... por medio de ésta y de
aquí en adelante, rechazamos y repudiamos el título “santos
rodadores” en referencia a la Iglesia de Dios.
Como consecuencia de esta decisión, y por medio de ésta
hacemos constar al público que todas las referencias a la Iglesia de
Dios por el uso... “santos rodadores” por la prensa pública y de otra
manera, sea considerada y tratada como una burla y una ofensa mal
intencionada.13

Rechazar este título de oprobio no desalentó su uso en la referencia


pública a la iglesia, pero con el tiempo, el entendimiento y la
apreciación pentecostal, trajo su declinación y virtual desaparición.

9 . AÑOS DE FATIGA

Ninguna de las persecuciones a la cual la gente fue sujeta pudo


detener su ardor por el Señor, ya que muchos de aquellos que eran
severamente perseguidos estaban tan obsesionados en sus misiones,
que nunca registraron en sus mentes que estaban siendo abusados.
Simplemente esperaban que los predicadores pentecostales podrían

13Minutas de la Duodécima Asamblea General (1915), pág. 20.


Predicadores y pioneros 123

ser encarcelados, apedreados, tiroteados, acosados por asesinos o


que sus lugares de adoración fueran destruidos. Era casi una rutina
para un predicador de la Iglesia de Dios ser maliciosamente
maltratado en los púlpitos y por la prensa antagonista como una
persona pervertida y disoluta. Estas acusaciones y ataques fallaron
grandemente en desarrollar un complejo de persecución entre la
gente, ya que ellos no parecían haber sido impresionados con lo
que sus enemigos les decían o hacían. Ningún diario, documento
o registro al alcance nuestro hoy, sugiere de alguna manera que
hubiera depresión debido a las injurias que recibían estos herma­
nos; por el contrario, hubo una connotación dominante de gozo y
contentamiento, como en los primeros discípulos, que se regoci­
jaron “gozosamente de haber sido tenidos por dignos de padecer
afrenta por causa de su nombre” (Hechos 5:41).

10. N u e v o s e s t a d o s o y e n e l m e n s a je

Los registros muestran que para la asamblea de 1917 (decimo­


tercera), Arkansas, Maryland, Michigan, Ohio, Oklahoma,
Pennsylvania y Texas, habían sido alcanzados por la Iglesia de
Dios, haciendo un total de 23 estados con congregaciones organi­
zadas. Con un énfasis considerable en evangelismo, la Iglesia de
Dios firmemente avanzó sobre la nación con las buenas nuevas de
santidad y el bautismo del Espíritu Santo. Entre el 1912 y 1918,
los miembros de la iglesia aumentaron de 2,294 a mucho más de
10,000; el número de iglesias aumentó de 68 en siete estados a 309
en veintitrés estados. Ningún aumento vino fácilmente, sino que
cada paso adelante representaba una labor en contra de montañas
enormes y una victoria sobre las adversidades espirituales, ceguera
y pobreza. Estos fueron años grandes, pero años mucho más
grandes estaban en el futuro.

11. O b r a p io n e r a e n t r e l o s a f r o a m e r ic a n o s

Desde 1909 en adelante, la Iglesia de Dios tuvo en su comunión


miembros y ministros de raza de color. Por algunos años, y
aproximadamente hasta el 1920, no había ninguna mención pública
u oficial de raza o color —lo que hace más difícil, aún ahora,
124 Como Ejército Poderoso

determinar nombres y fechas precisas. El primer esfuerzo misione­


ro en el 1909-1910 fiie una aventura interracial. Edmond S. Barr,
de la raza de color y R. M. Evans, blanco, eran amigos que
asistieron a la convención de Pleasant Grove y después fueron
juntos a las Bahamas. Barr, el más antiguo ministro de color, fue
licenciado en el 1909 y ordenado el 3 de junio de 1912. Casi
inmediatamente hubo otros; el primer registro oficial de las
minutas de enero de 1913 incluye once ministros de la raza de
color sin ninguna mención de raza.14 Tres de éstos, Barr, Samuel
Rice, y D. O. Wall, eran obispos y ministros ordenados, el rango
más alto del ministerio. Algunos de los predicadores eran de las
Bahamas, a pesar de que algunos vivían y trabajaban en Florida.
Otros cinco fueron añadidos a los rangos ministeriales a fines de
1913,15 uno de ellos obispo.16 En el 1912 había tres congrega­
ciones de hermanos de color en Florida —Jacksonville, Miami y
Cocoanut Grove, en un suburbio de Miami— que estaban anotados
en las Minutas de la Asamblea en enero de 1913.17 C. F. Bright
era el secretario de Jacksonville, David LaFleur en Miami y I. P.
Brookins en Cocoanut Grove. Más tarde en el 1913, una congrega­
ción de hermanos de color se estableció en la comunidad de Ten­
nessee llamada Betsytown, con Margaret Collier como secretaria.
Las congregaciones Cocoanut Grove y Betsytown se dispersaron
a los pocos años. Estas no se mencionan como iglesias en el 1915,
a pesar de que para ese tiempo ya habían nueve congregaciones de
hermanos de color, todas en la Florida.
La obra de color estaba bajo la supervisión de un supervisor de
estado blanco, pero Edmond S. Barr fue nombrado supervisor de
la iglesia de color en la asamblea de 1915. Esto fue revisado
después de dos años, y las iglesias de color fueron nuevamente
colocadas bajo la supervisión de un supervisor blanco. Parece que

'*Estos fueron: Edmond S. Barr (Florida), Rebeca Barr (Florida), C. F. Bright (Florida), W. V. Eneas
(Bahamas), William Eaves (Bahamas), Lizzie Green (Florida), James E. Lowe (Bahamas), Samuel Rice (North
Carolina), Thomas B. Smith (Florida), Edward Traman (Florida), D. O. Wall (Florida).
l3Estos fueron: Z. Furleson, (Florida): Alford Hoiland, (North Carolina): David LeFleur, (Florida): A. L.
Odom, (North Carolina): y P. C. Talle, (Tennessee).
^Minutas de ta Novena Asamblea General (noviembre de 1913), pág. 21-26.
Minutas de la Octava Asamblea General (enero de 1913), pág. 91-94: también vea Simmons, History o f
the Church o fG o d [Una historia de la Iglesia de Dios], pág. 85.
Predicadores y pioneros 125

hasta 1922 no se hizo ningún otro esfuerzo para unir las iglesias
bajo supervisiones separadas.
Las congregaciones de color, todas en Florida por varios años,
prosperaron y se multiplicaron por un tiempo; pero luego disminu­
yeron y se convirtieron algo estáticas. A la obra entre los america­
nos de color le faltaba el esfuerzo y vigor que le dio a la obra
blanca en los estados, y a la obra de color en el campo de
misiones, su constancia en crecimiento y expansión. A pesar del
ideal primitivo interracial, los asuntos inexplicables del sur, con
sus severas líneas de demarcación, tuvieron su efecto negativo en
la expansión de la obra de color.

12. L a s e m il l a h is p a n a

La primera congregación de habla hispana de la Iglesia de Dios


fue una de las dos iglesias organizadas en Ratón, Nuevo México,
por R. M. Singleton e n 1911. T. F. Chávez, un hombre de 73
años, fue ordenado como pastor y ministro de la congregación el
26 de febrero de 1912. Al igual que los ministros y las iglesias de
color, no se hizo mención pública del idioma de Chávez o su
trasfondo étnibo, pero los hechos se revelan en la correspondencia
de ese período. Chávez, ayudado por Juan Padilla, quien no estaba
a tiempo completo en el ministerio, trabajaron diligentemente para
el Señor en Ratón hasta su muerte el 23 de diciembre de 1922.18
La obra de habla hispana creció lentamente desde sus co­
mienzos en Ratón hasta que hubo numerosas congregaciones por
todo el suroeste. La semilla hispánica había sido plantada en buena
tierra y un día brindaría una buena cosecha. La Iglesia de Dios se
movió adelante con una comunión para todas las razas y un
mensaje para todas las lenguas.

'“Correspondencia de 0. R. House a E. J. Boehmer, 12 de febrero de 1923.


Capítulo 13
DESFILE DE ASAMBLEAS

1. L a n a t u r a l e z a d e e s t a s c o n v o c a c io n e s

Fueron muchas y muy significativas las medidas y decisiones


que se tomaron en las asambleas generales de 1912 a 1920. Estas
reuniones anuales, que crecieron de veintiún delegados en la
primera asamblea en 1906 a cerca de 400 en 1912, se fueron con­
virtiendo en el foco central de las actividades de la Iglesia de Dios.
En estas reuniones era donde se tomaban acuerdos sobre disciplina,
gobierno y doctrina, no por un solo ministro sino por todos los
miembros de la iglesia, concediendo a cada uno facultades demo­
cráticas para tratar los asuntos del cuerpo de Cristo. Aunque
predominaba una atmósfera de informalidad, los procedimientos
eran ordenados y progresivos. En varias asambleas, el Supervisor
General amonestó a los delegados en cuanto a la solemnidad de las
reuniones.

No estamos aquí para pasar el tiempo cantando, gritando, danzando,


hablando en lenguas o divirtiéndonos. Nos hemos reunido para
ocupamos en los negocios del Maestro. Estamos aquí para adquirir
conocimiento y prepararnos mejor para los grandes conflictos que
enfrentamos. Estamos aquí para ayudarnos unos a otros compartien­
do lo que sabemos y estudiando juntos los temas de importancia que
todavía no han sido desarrollados plenamente en nuestro entendi­
miento.1

Tomlinson casi siempre presentaba en su mensaje los temas a ser


considerados por la asamblea, y en algunas ocasiones permitía que
fueran desarrollados más extensamente por F. J. Lee u otro

1Mimaos (Décima, 1914), pág. 168.

127
128 Como Ejército Poderoso

ministro capacitado.2 Muchos de los asuntos que tenían que ver


con moralidad eran aclarados por el Supervisor General en
períodos de preguntas y respuestas, cuando, desde el pulpito
contestaba preguntas hechas por los delegados. Fue en estas
reuniones donde se articularon por primera vez algunas de las
reglas extrañas que aparecieron en ese período y se convirtieron en
leyes. Ninguna doctrina fue aprobada en esta forma; sólo se
establecieron así algunas costumbres y prácticas éticas.3 Cuando
se formulaba preguntas conflictivas, por lo regular Tomlinson
nombraba un comité para estudiar el problema e informar sus
acuerdos a la asamblea.4

2 . M a n if e s t a c io n e s e s p ir it u a l e s

En cada asamblea había manifestaciones espirituales maravi­


llosas. Muchos enfermos eran sanados, ya faera en servicios
regulares o en servicios de oración por los enfermos. Había
mensajes en lenguas e interpretaciones; generalmente eran
exhortaciones y amonestaciones para una vida cristiana de más
devoción. Durante un sermón de J. W. Buckalew, el sermón fue
interrumpido cuatro veces por el ejercicio del don de lenguas e
interpretación. Este hablar en éxtasis no era poco usual; de hecho,
se esperaba en los servicios, ya que la glosolalia prevalecía no sólo

2En la asamblea de enero de 1913, F. J. Lee habló sobre el tema “Confirmación de las acciones de las
asambleas pasadas”, en el cual repasó el programa de la Iglesia de Dios a la luz de las Escrituras.
En varias asambleas, durante el período de 1912 al 1920, se formularon y contestaron muchas preguntas,
como las siguientes: P. ¿Puede un hombre que no ha sido bautizado con el Espíritu Santo tener un cargo en la
Iglesia de Dios? R. Refiriéndose a los obispos, diáconos o evangelistas, no. Alguien que no es bautizado puede
servir como secretario, sólo para mantener los registros. P. ¿Podemos ser obligados por la ley a levantar
nuestras manos y jurar en corte? R. No. La ley provee para que nosotros afirmemos sin levantar nuestras
manos. P. ¿Y qué con relación a la Coca-Cola y otras bebidas frías? R. Nosotros esperamos que ninguno de
nuestros miembros sea culpable de beber tales cosas, pero si lo son, confiamos en que ya no lo hagan. ¿Qué
será lo próximo? Parece que el diablo nos tiene muchas trampas preparadas, pero no nos atraerá a todos. P.
¿Qué sobre las gomas de mascar? R. Éstas no son algo que atente contra la membresía, pero nuestra gente no
debe usarlas. No daremos credenciales a ninguna persona que usa estas cosas.
De más está decir que no todas las respuestas dadas en estas sesiones se convirtieron en reglas permanentes
de la Iglesia de Dios. Por ejemplo: la prohibición de las bebidas suaves y las gomas de mascar. La asamblea
de 1929 (vigesimocuarta) aprobó la siguiente resolución: “que nosotros, la Iglesia de Dios, no consideremos
las preguntas y respuestas, cuyas respuestas sean dadas por un individuo sin tener la aprobación de la asamblea
general en sesión, como parte de las enseñanzas o el gobierno de la Iglesia de Dios” . Minutas de la
Decimocuarta Asamblea Anual, 1929, pág. 35.
Por ejemplo, la pregunta del divorcio y nuevas nupcias se refirió a un comité en la asamblea de enero de
1913 (octava).
Desfile de asambleas 129

en las asambleas, sino en los servicios de adoración en las iglesias


locales.5
En las minutas de las asambleas de este período hay una expre­
sión que se repite periódicamente: “lenguas como de fuego”, la
cual parecía hacer referencia a la apariencia de una luz brillante
sobre o alrededor de los que eran movidos por el Espíritu.6

Esto de “lenguas como de fuego” fue atestiguado por algunos... hu­


bo grandes manifestaciones de la presencia y el poder de Dios.
Muchos vieron el destello de las “lenguas como de fuego” .7

Otro fenómeno fue el que alguien que no supiera tocar un instru­


mento musical, regularmente el piano o el órgano, lo hiciera en el
Espíritu.

Una persona tocaba el órgano bajo el poder del Espíritu.8

Tales manifestaciones eran frecuentes tanto en las asambleas como


en los servicios de adoración local. En muchas fuentes se da in­
formes sobre tales incidentes.9 El Espíritu Santo estaba presente
en la adoración privada y pública.

3 . SUPERVISIÓN VITALICIA

A. 1. Tomlinson fue seleccionado como Supervisor General


vitalicio en la asamblea de 1914 (décima). Cuando llegó el tiempo
para elegir al supervisor, Tomlinson se arrodilló en oración y “la

’WiU Durant, en César y Cristo, ha descrito un servicio de la iglesia del primer siglo en Roma, el cual es
muy similar a los servicios pentecostales modernos: “En ese dies Domini, o día del Señor, los cristianos se
reunían para su ritual semanal. El ministro leía de las Escrituras, los dirigía en oración y predicaba un sermón
de instrucciones doctrinales, exhortación moral y controversias sectarias. En los primeros días, a los miembros
de la congregación, especialmente a las mujeres, les era permitido ‘profetizar’ (por ejemplo: ‘hablar en trance
o éxtasis’) palabras cuyo significado sólo se podía dar por interpretación pía” .
Aparentemente, tomado de Hechos [Link] “y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego,
asentándose sobre cada uno de ellos” .
1Minutas (Décima, 1914), págs, 154, 180.
'ib id ., (Octava, enero, 1913), pág. 101.
Al escritor de este libro se le ha relatado sinceramente que la esposa de un pastor, quien no tenía habilidad
musical, tocó bellamente el piano mientras era movida por el Espíritu. La primera vez que ella se dirigió en
éxtasis hacia el piano, su esposo cerró el instrumento para evitarle una vergüenza, pues sabía que ella no tenía
habilidad para tocarlo. A pesar de que sus ojos estaban completamente cerrados, ésta abrió el instrumento como
si hubiera visto a su esposo cerrarlo y tocó música sencilla, pero de manera tal, que edificó a la congregación.
130 Como Ejército Poderoso

congregación quedó completamente en silencio y todos se mantu­


vieron inmóviles, como muertos”. Su elección fue unánime.
Después de la elección, cinco líderes de la iglesia pidieron que
dicha elección fuera perpetua.10 Esto fue aprobado por toda la
asamblea y por varios años no hubo más elecciones.

4. N uevo local pa ra la a sa m ble a

Para 1916, la asamblea general ya había sobrepasado la


capacidad del edificio de la iglesia de Cleveland, donde se habían
celebrado las asambleas desde 1908. En 1913 se cambió la fecha
de las reuniones, de enero al otoño, por ser más conveniente para
los delegados, lo cual resultó en dos asambleas durante ese año.
Las reuniones de otoño tuvieron una mayor asistencia que las de
invierno. La asistencia a la asamblea de 1914 fue tan grande que
motivó a que se buscara un auditorio más grande para futuras
asambleas. Se nombró un comité para que planeara la construcción
de un auditorio que sirviera como escuela cuando no fuera usado
por la asamblea anual.11 Para la asamblea de 1915, (onceava), el
comité apenas había reunido $235.35 para dicho proyecto. La
necesidad de un nuevo local para las asambleas era tan urgente,
que se añadieron dos nuevos miembros al comité y el trabajo con­
tinuó.12 Durante la asamblea se tomó ofrendas y promesas que
elevaron la cantidad a $1,821.40.13
El 15 de enero de 1916, el comité compró el templo de la
Unión Femenil Cristiana, de Harriman, Tennessee, por $3,000, el
cual fue renovado y preparado para la asamblea siguiente. El
entusiasmo con el cual se ocupó el edificio nuevo se refleja en el
discurso del Supervisor General:

Cuando los delegados de la primera asamblea se reunieron en aquel


humilde local, el 26 y 27 de enero de 1906, ni siquiera se imagina­
ban que la asistencia aumentaría anualmente a las proporciones de

!°J.
ii
A. Davis, W. R. Anderson, J. L. Scott, F. I. Lee,
.
y M. S. Lemons.
J. S. Lleweliyn, A. J. Tomlisony S. M. Latimer.
12B . W. Haworth y A. Hora. El supervisor general y el pastor de la iglesia local, entonces F. J. Lee,
fueron nombrados miembros honorarios del comité.
13Minutas {Onceava, 1915), pág. 198.
Desfile de asambleas 131

hoy. Si un profeta se hubiera parado en nuestro medio en aquel


momento y nos hubiera dicho que la asamblea anual (doceava) se
celebraría en... un edificio tan cómodo como éste, tal vez ni le
hubiéramos creído.14

Las asambleas de 1916 y 1917 (doceava y treceava) se celebraron


en este edificio, pero debido a una terrible epidemia de influenza
en 1918, no hubo asamblea en aquel año y la asamblea regresó a
Cleveland en 1919.

5. C oncilio d e los D oce

Una medida de último momento fue aprobada en la asamblea de


1916 (duodécima), la primera de las dos celebradas en Harriman.
En su mensaje del año anterior, el Supervisor General había
mencionado la idea de un “Concilio de Ancianos” y se le había
dado mucho tiempo y reflexión al tema, aunque no se había
tomado acción.15 Sin embargo, en 1916, el Comité de Planes de
Orden Bíblico ofreció la siguiente recomendación:16

...que se seleccione un cuerpo de ancianos cuyo deber sea tener


jurisdicción sobre asuntos de toda naturaleza que le sean presenta­
dos; sus acciones y decisiones serán ratificadas por la asamblea en
sesión. Este cuerpo de ancianos debe tener no menos de doce
miembros y nunca más de setenta...17

Este concilio sería restringido a doce hombres y más tarde sería


llamado oficialmente “Concilio de los Doce”, como existió hasta
1984, cuando dicho concilio se aumentó a dieciocho. Este se
reuniría entre asambleas para discutir con el Supervisor General
todos los negocios de la iglesia y antes de cada asamblea para
preparar una agenda de asuntos para ponerla a consideración de
todo el cuerpo. El Concilio de los Doce estaba destinado a

uIbíd„ (Doceava, 1916), págs. 209, 210.


,slbíd„ (Onceava, 1915), págs. 190-195.
,6F. 3. Lee, M. S. Lemons, George T. Brouayer, J. S. Llewellyn, W. S. Camthers, S. W. Latimer, y Z.
D. Simpson.
17Minutas (Doceava, 1916), pág. 242. El número 12 correspondía al número de apóstoles. El número 70
a los 70 ancianos en Números 11:16 y los 70 discípulos llamados por el Señor en Lucas 10:1.
132 Como Ejército Poderoso

convertirse en un comité de suma importancia y a jugar un gran


papel en la historia de la Iglesia de Dios.18
No fue sino hasta el 13 de febrero de 1917 cuando este cuerpo
comenzó a funcionar, después de haberse seleccionado a sus
miembros. Según el consenso de la asamblea general, A. J.
Tomlinson nombró a los dos primeros ancianos: F. J. Lee y T. L.
McLain. El 15 de febrero, Tomlinson, Lee y McLain nombraron
a otros cuatro: T. S. Payne, M. S. Lemons, J. B. Ellis y Sam C.
Perry. El 1 de marzo, Tomlinson, Lee y McLain nombraron a los
seis restantes: M. S. Haynes, George T. Brouayer, S. W. Latimer,
E. J. Boehmer, S. O. Gillaspie y J. S. Llewellyn.
El concilio tuvo su primera reunión del 4 al 17 de octubre y
preparó una agenda de catorce recomendaciones para la asamblea,
que empezó el 1 de noviembre. Su trabajo fue bien recibido y los
delegados parecían estar muy satisfechos de confiar los asuntos de
la Iglesia de Dios en las manos de estos doce hombres. Esta
actitud de confianza ha sido continua a través de los años, ya que
su trabajo ha sido sincero y sus miembros dignos de la confianza
de su gente.19

6 . U n s is t e m a f in a n c ie r o m á s a d e c u a d o

Desde el inicio de la Iglesia de Dios, sus miembros han pagado


los diezmos a la tesorería de la iglesia local para el sostenimiento
del ministerio. Debido a que esta cantidad era insuficiente por
muchos años, la mayoría de los pastores trabajaba secularmente
para complementar su sostenimiento. Los supervisores de estado
pastoreaban iglesias y a veces hacían algún trabajo secular para su
sostenimiento. Inclusive el Supervisor General pastoreó una iglesia
local por muchos años, ya que no se proveía ningún salario para
dicha posición. Es de entenderse que la obra del ministerio sufrió
debido a esta situación desafortunada.

Hoy día, el Concilio de los Doce y el Comité Ejecutivo componen el Concilio Ejecutivo, el comité de
mayor envergadura en la Iglesia de Dios.
El Concilio de los Doce ha sido seleccionado por el Concilio de Ministros Ordenados desde el 1930, en
lugar de ser nombrado de la manera como se hizo con este primer concilio.
Desfile de asambleas 133

Un creciente número de pastores entraba al ministerio de


tiempo completo, a medida que las iglesias locales se fortalecían;
sin embargo, el sistema era muy inestable como para proveer para
la mayoría de los ministros y supervisores. Para la novena
asamblea anual (noviembre 1913), C. M. Padgett presentó un plan
que decía:

... Cada miembro debe pagar una décima parte de sus entradas
semanales a la tesorería cada domingo. Se enviará una décima parte
[de los diezmos de la iglesia localj al supervisor del estado al que
pertenezca la iglesia. Luego, el supervisor del estado enviará una
décima parte de los diezmos que él reciba de las iglesias al Supervi­
sor General para gastos generales.20

No existe ningún dato de que se haya tomado acción oficial sobre


esta proposición, así que no se convirtió en una ordenanza de la
asamblea. Sin embargo, a dicha proposición se adjuntó esta nota:

Este pían fue explicado con tal claridad ante la asamblea que si
había dudas, todas se disiparon.21

Esto indica que el plan fue aceptado por algunos desde los albores
de 1913. Sin embargo, la respuesta no fue satisfactoria, como se
aprecia en los recibos anuales de diezmos en las oficinas generales:
$149.12 en 191422; $206.82 en 191523; $484.06 en 191624; y
$491.19 en 1917.25
En la decimotercera asamblea (1917), Tomlinson, el Supervisor
General, aceleró la adopción del plan por medio del cual los
diezmos locales serían compartidos por el pastor local, el supervi­
sor de estado y las oficinas generales:

20Minutas (Novena, 1 de noviembre de 1913), pág. 146.


21IbU ., pág. 147.
22IbU., (Décima, 1914), pág. 172.
a lbhL, (Onceava, 1915), pág. 199.
2'lb íd ., (Doceava, 1916), pág. 233.
(Treceava, 1917), pág. 271.
134 Como Ejército Poderoso

...Se enviará el diezmo de los diezmos locales a las oficinas


generales. El 90% restante se destinará para suplir las necesidades
locales, incluyendo a los supervisores.26

Este plan fue adoptado por la asamblea después de mucha


deliberación. Esto significaba que de los diezmos pagados en cada
iglesia local, una décima parte iría al supervisor estatal, otra a las
oficinas generales y el resto al pastor local. Esta nueva forma de
disponer de los diezmos proveyó fondos para la expansión general
de la obra, ya que todo el dinero enviado a las oficinas generales,
después de cubrir el salario del Supervisor General, se destinaba
para el ministerio general, los pastores necesitados, los evangelis­
tas y para abrir nuevas obras. Esta redistribución de los diezmos
fue anunciada el 4 de mayo de 1918 en el Evangel y puesta en
práctica inmediatamente.27 El plan fue muy exitoso desde el
principio y proveyó el ímpetu para un trabajo más amplio en el
futuro.28
Los predicadores todavía pasarían hambre y necesidad en su
trabajo, pero no tanto como antes. Aun cuando los buenos efectos
del plan no fueron dramáticos o definitivos, las finanzas ayudaron
para mantener a los obreros en el ministerio, ganando almas para
Dios y haciendo que la obra del Señor creciera y prosperara.

™lb(d., pág. 286.


Hasta la asamblea de 1936 (trigesimoprimera), a los pastores se les pagaba de la tesorería de la iglesia
local, ya fuera todo el 80%, o una cantidad establecida por el comité financiero local. Desde, el 1936, la
asamblea ha establecido un salario máximo para todos los pastores y supervisores. Cualquier sobrante en los
fondos de la iglesia o el estado, se destina para la promoción de la obra en ese lugar o estado.
La importancia del plan se ve en el marcado aumento de diezmos (diezmos de diezmos) recibidos en las
oficinas generales de $491.19, en 1917, a $10,210.09, en 1919.
Capítulo 14
EN OTROS FRENTES

1. E l é n f a s is e n l a s m is io n e s

La evangelización mundial ha sido la misión de la Iglesia de


Dios desde sus comienzos. A medida que se establecían obras en
otras tierras, éstas venían a ser parte de la obra general de la
iglesia, tal como si se hubieran establecido en los Estados Unidos.
De hecho, para las Bahamas se nombraba a un supervisor en cada
asamblea, como se hacía con los demás estados. El término
“foráneo” en realidad no se había oficializado, a pesar de que la
evangelización mundial fue aceptada como parte integral en los
planes de la iglesia. La Iglesia de Dios nunca ha sido de corazón
.provincial.....................................
Debido a que cada congregación era primeramente un esfuerzo
misionero en sí misma, pasaron muchos años para que se recauda­
ran fondos para ayudar o sostener a misioneros. En 1918, R. M.
Evans fue a lais islas Bahamas, pagando sus propios gastos, aunque
se pidió a las iglesias que le enviaran ofrendas personales. En la
asamblea de 1911 (sexta) se levantó una ofrenda para este
misionero y, aunque fue de sólo $21.05, representó la primera
ofrenda general para misiones en la Iglesia de Dios.
En la asamblea de 1914 (décima) se nombró un comité para
“considerar planes para la obra misionera foránea”.1 Las reco­
mendaciones del comité fueron las siguientes:

Primero: Que haya un tesorero general el cual reciba todos los


fondos para las misiones foráneas.
Segundo: Que tales fondos sean distribuidos para suplir las necesida­
des de obreros en las islas Bahamas, la señorita Lillian Thrasher,

'j. C. Underwood, W. M. Rumbler, John Burk, S. W. Latimer, Sam C. Perry.

135
136 Como Ejército Poderoso

misionera en Egipto y obreros que saldrán a otros campos forá­


neos.2 El Supervisor General y el tesorero general estarán a cargo
de la distribución de los fondos.
Tercero: Que el tesorero de cada iglesia local recoja una ofrenda
para las misiones foráneas por lo menos una vez al mes...
Cuarto: Que estimulemos a nuestros pastores y evangelistas a
presentar la causa de misiones y... levantar ofrendas cuando sea
oportuno.
Quinto: A discreción de los diáconos, se puede añadir cualquier
diezmo en la tesorería de la iglesia que no se necesite para el
sostenimiento del pastor.3

F. J. Lee fue electo tesorero del fondo de misiones.

2 . N uevos c a m po s m isioneros

Antes de la asamblea de 1917 (decimotercera), la Iglesia de


Dios recibió cuatro iglesias y ochenta miembros en Jamaica,
Antillas Británicas, junto con su fundador y pastor, J. A. Joseph,
de Bridgetown, Barbados. F. L. Ryder viajó a Barbados, donde
conoció a Joseph, quien había oído de la Iglesia de Dios y deseaba
conocer más de cerca su organización, doctrina y programa. Muy
complacido con lo que oyó, Joseph se unió a la creciente organiza­
ción con su ambiciosa obra.4 Ryder mismo fue a la Argentina
donde organizó dos misiones y ganó algunas almas. Él envió un
informe a la asamblea de 1919, en el que señalaba que tenía dos
misiones en Argentina con 2 4 miembros, de los cuales 14 ya
habían recibido el bautismo del Espíritu Santo, y una escuela
dominical con una asistencia de 4 7 personas.5
Las minutas de la asamblea de 1919 (decimocuarta) muestran
que se estaba enviando ayuda a los misioneros en las Bahamas,
Egipto, India, Sudamérica y las Antillas. Esto no quiere decir que

^illian Thrasher fue a Egipto costeando sus propios gastos. Tanto ella como su trabajo fueron producto
de la Iglesia de Dios. Ella estuvo íntimamente ligada a la obra de Dahlonega, Georgia, y allí fue en donde
recibió el bautismo del Espíritu Santo. Ella contribuyó frecuentemente para el Evangel de la Iglesia de Dios y
desde el inicio de la obra misionera en Egipto se le enviaron ofrendas, aunque la iglesia no pudo sufragar todos
los gastos de su trabajo. La maravillosa labor que ella realizó en ese país musulmán, especialmente entre los
niños de su orfanatorio, es uno de los capítulos más brillantes de la historia pentecostal.
3Minutas (Décima, 1914), pág. 176.
'ibíd., (Treceava, 1917), págs. 256, 257.
Minutas de la Decimocuarta Asamblea Anual (1919), pág. 32.
En otros frentes 137

en ese tiempo la iglesia tuviera misioneros en Egipto e India, sino


que ya poseía la visión saludable de las misiones. Las islas
Bahamas tenían un total de 19 iglesias y 312 miembros en 1920,
Jamaica tenía 7 iglesias y 232 miembros. Ambos campos eran
parte de la obra general de la iglesia, al grado de que se les
nombró un supervisor junto con los de todos los estados.6

3 . F o n d o p a r a m is io n e s n a c io n a l e s

La Iglesia de Dios no tuvo fondos específicos para las misiones


nacionales sino hasta 1916. En realidad, todos sus esfuerzos
consistían en abrir misiones, ya fuera en el país o fuera de él, pero
se usaba el término “evangelización” de manera general. Sin
embargo, el 8 de noviembre de 1916, el Supervisor General
Tomlinson recibió $26.00 de un amigo de la iglesia para que “se
enviara a los ministros a donde tuvieran que ir”. Casi inmediata­
mente, otra persona contribuyó con $13.75. Ambas ofrendas
fueron combinadas bajo el título “Fondo misionero nacional”.
Tomlinson informó:

Aunque parezca extraño, los informes muestran que en un mes yo


había recibido e incorporado a este fondo la suma de $62.97... El
libro muestra recibos de dinero en cada uno de los meses durante
todo el año... No hubo peticiones de dinero y... la cantidad total
recibida durante el año fue de $295.47. Esta se ha usado para
ayudar a 22 ministros en 11 estados y algunas islas.7

El interés en los fondos para misiones nacionales aumentó al grado


que se tuvo que nombrar a un secretario tesorero para administrar­
lo. Este secretario, T. S. Payne, informó en la asamblea de 1919
(decimocuarta) que se había recibido $2,454.19 en dos años, desde
la asamblea de 1917.8 Los ministros que habían recibido parte de

‘Debido a su delicada salud, R M. Evans regresó a Miami en el 1913 y fue sucedido como supervisor de
las Bahamas por C. M. Padgetl, quien a su vez fue sucedido por Milton Padgett en 1914. Milton Padgett
continuó como supervisor hasta ei 1926, exceptuando como 6 meses, durante el 1916-1917, cuando W. H.
Cross sirvió como supervisor. Las condiciones en Jamaica no fueron muy seguras hasta 1922, cuando E. E.
Simmons fue nombrado supervisor, y no mostró un crecimiento real hasta que Z. R. Thomas fae allá en 1928.
1Minutas (Onceava, 1915), pág. 195.
’M inutas de la Catorceava Asamblea Anual (1919), pág. 27.
138 Como Ejército Poderoso

este fondo relataron cómo habían sido sostenidos mientras abrían


nuevas obras. La obra misionera nacional siempre había sido parte
de la obra de la iglesia, pero el uso de este fondo ayudó en gran
manera.

4 . L a p á g in a im p r e s a

El Evangel continuó como intermediario para los obreros en el


campo. Sus páginas estaban repletas de informes positivos y
testimonios alentadores que inspiraban a los líderes a aumentar sus
propios esfuerzos por el Señor. Desde su primera edición el 1 de
marzo de 1910, se esperaba que el Evangel fuera autofinanciable,
ya que no había fondos disponibles para garantizar los gastos de su
publicación. Esto no era posible con una cuota de subscripción de
50C al año, así que se recogió una ofrenda en la asamblea para
cuadrar el déficit anual.9 En 1912, un impresor llamado C. H.
Schriner se comprometió a imprimir la revista por el precio de la
subscripción, pero siempre hubo déficit hasta la asamblea de
noviembre de 1914 (décima), cuando finalmente se informó que la
revista estaba solvente.10 Durante el año de 1914, el Evangel
cambió de edición quincenal a semanal, lo cual permaneció hasta
años recientes.11
No fue sino hasta 1915 cuando el editor recibió pago por sus
servicios; siempre se había opuesto a que se levantara una ofrenda
para él.12 Tomlinson, quien sirvió como editor además de ser
Supervisor General, recibió $275.83 en 1915. Su familia lo
ayudaba en esta obra. Tomlinson fue un buen escritor e hizo una
labor encomiable con la revista; sin embargo, la magnitud de sus
quehaceres le obligaron ocasionalmente a buscar relevo de sus
responsabilidades editoriales.13

En la asamblea de 1912 (séptima) se informó de un déficit de $123.18; $331.61 en enero de 1913 (octava);
y $225.00 en noviembre de 1913 (novena).
Simmons, op. cit., pág. 34.
El Evangel volvió a su edición quincenal en 1970. Es la revista quincenal más antigua en el movimiento
pentecostal.
^Mimaos (Onceava, 1915), pág. 199.
Ibíd., (Octava, enero, 1913), pág. 97; (doceava, 1916), pág. 234.
En otros frentes 139

Al principio, la iglesia alquiló un pequeño edificio de 7 x 10


metros para sus humildes propósitos de impresión. No obstante,
era tanta su ambición en el campo de las publicaciones que en cada
asamblea se discutía el tema de construir un edificio propio. El
equipo de impresión ya era propiedad de la iglesia. También había
un clamor constante por literatura pentecostal de escuela domini­
cal, ya que la literatura comercial (no de la denominación de la
Iglesia de Dios) no satisfacía sus necesidades.
La iglesia canceló su contrato con el impresor y organizó su
propia planta en 1917, acatando la decisión de la asamblea de 1916
(doceava). Por $3,000.00 de pago inicial, se compró el edificio
que ya ocupaba y comenzó a publicar sus lecciones de escuela
dominical (literatura trimestral, hojas sueltas y cuadros en
cartulina), folletos y panfletos.14 Se dio así inicio a un programa
progresivo de publicaciones. Sin embargo, el nuevo proyecto causó
déficit por tercera vez y no dejó remuneración para el editor.15
La iglesia empleó a sus propios miembros (siete de tiempo
completo y cinco de medio tiempo), así que, a pesar del aprieto
financiero, había finalmente la satisfacción de que la parte
mecánica, así como la editorial, de la literatura se haría por
“manos consagradas”.
Dentro de un período de dos años posterior al establecimiento
de su propia casa de publicaciones, el Evangel aumentó su
circulación semanal de 5,000 a 15,000. El interés publicitario
aumentó de tal manera que fue necesario hacer tres adiciones al
edificio. Primero, un anexo de dos pisos que fue construido detrás
del edificio original de una planta; luego, una segunda planta fue
construida sobre la original y finalmente se añadió un tercer piso.

5 . E l e s t a b l e c im ie n t o d e u n in s t it u t o b íb l ic o

En la asamblea de 1917 (decimotercera) se tomaron medidas


para establecer una escuela bíblica con el fin de “entrenar

"Había alrededor de 5,000 suscriptores al Evangel en el 1917, El trimestre previo a la asamblea, la iglesia
publicó 4,200 cartulinas de cuadros, 5,500 números de literatura trimestral y 3,000 lecciones en hojas sueltas.
lsMinutas (Treceava, 1917), págs. 272, 273. La asamblea también decidió “que el Evangel debía ser
publicado sin importar los gastos y si no cubría los gastos de la publicación, la asamblea debía cubrirlos, ya
que la revista es propiedad de la asamblea”.
140 Como Ejército Poderoso

eficientemente a jóvenes y señoritas para el servicio en el campo”.


Las clases se impartirían en un salón de la nueva casa de publica­
ciones, donde el Concilio de doce había tenido sus reuniones. En
esta escuela, la Biblia sería “el libro principal de texto”, aunque
los cursos también incluirían “tantas obras literarias y musicales
como fueran necesarias”. Esta sería una escuela de capacitación
bíblica. La asamblea esperaba que las clases comenzaran alrededor
del 1 de diciembre, pero las cosas no estuvieron listas sino hasta
el 1 de enero de 1918. Debido a su obvia habilidad para el
liderazgo, A. J. Tomlinson fue solicitado para servir como director
del instituto, además de sus responsabilidades como Supervisor
General, editor y publicador.
En la casa de publicaciones trabajaba como revisora, una mujer
inteligente, talentosa y aunque era raro para ese entonces, con
estudios académicos: Nora I. Chambers. Ella y su esposo habían
permanecido en la Iglesia de Dios desde 1910 y habían evangeliza­
do en las montañas de Carolina del Norte y Georgia. Mientras
estudiaban en la escuela bíblica de Holmes, en Carolina del Sur,
ella figuró entre los pocos que llevaron el mensaje pentecostal a
aquellas regiones montañosas. Años más tarde, la hermana
Chambers recordaba que un periódico del sector instó para que
fueran “desterrados y expulsados del estado”.

Allí estábamos, un grupito sin dinero, sin amigos, sin ley que nos
protegiera, a la merced de nuestros enemigos... quienes estaban
determinados a echamos del ¿Tea, ya fuera por la fuerza o matándo­
nos. Fuimos apedreados, envenenados y tiroteados muchas veces.
Uno del grupo fae golpeado hasta que quedó inconsciente; turbas
enfurecidas amenazaban nuestras vidas continuamente pero Dios se
nos revelaba en muchas maneras... Cuando teníamos que caminar
más de 30 kilómetros para asistir a un servicio, hacíamos el viaje en
medio de alaridos, danza, lenguas y alabanzas a Dios. ¡Cuán alegres
nos sentíamos!16

La hermana Chambers era una mujer altruista e incansable, que


buscaba ayudar y alentar a todos en todo tiempo. Fue natural que
fuera seleccionada como la primera maestra para la nueva escuela;

16Nora I. Chambers, The Lighted Pathway, octubre, 1951. pág. 14.


En otros frentes 141

aunque de acuerdo a su modesta disposición, ella insistió al


principio en que se nombrara a un hombre como instructor.17
Aun cuando su actitud era sincera, nunca fue en ella una señal de
timidez.
El martes 1 de enero de 1918, a las 9:30 de la mañana, después
de un mensaje del supervisor Tomlinson, la señora Chambers
reunió a la primera clase del instituto de entrenamiento bíblico.
Doce estudiantes, provenientes de cuatro estados se inscribieron;
y no todos permanecieron hasta el final del curso.18 Sólo seis, de
los doce inscritos el 1 de enero se quedaron hasta el final: Jessie
Capshaw, Carolina del Norte; Jesse Darihower, Arkansas; A. D.
Evans, Carolina del Norte; R. E. Hamilton, Tennessee; Bertha
Hilbun, Louisiana; y Lillie Mae Wilcox, Georgia. El plan de tres
meses concluyó el 5 de abril con un servicio en la iglesia local. La
señora Chambers informó que el servicio fue “muy interesante” y
que los “ancianos estaban presentes en el servicio”; una nota muy
optimista para la conclusión de un período escolar no muy
prometedor. Pero nuevamente, este fue un comienzo en la
dirección correcta y los comienzos modestos nunca han desalentado
a la Iglesia de Dios.
El segundo período de estudios comenzó el lunes 11 de
noviembre de 1918 con cinco estudiantes y dos más que llegaron
un poco más tarde.19 Un estudiante murió de pulmonía y dos más
abandonaron la escuela, quedando cuatro estudiantes que completa­
ron el término de siete semanas, el 27 de diciembre de 1918. El
tercer período comenzó el 6 de enero de 1919 con siete estudian­
tes, de los cuales cinco permanecieron hasta el cierre del mismo
el 4 de abril. Dos estudiantes recibieron diplomas: A. D. Evans y

llYoiuh Interviews Experience, The Lighted Patkway, (Experiencia de entrevistas juveniles. La Senda
Iluminada], junio, 1949, pág. 14.
lsUn punto de real interés es el registro de asistencia de este primer término, que se descubrió después de
permanecer encubierto por muchos años. En este registro de clase, la señora Chambers había escrito detalles
amplios e interesantes acerca del comienzo del término. Los nombres y edades de aquellos que se registraron
fueron Jessie Capshaw (14), Jesse Danehower (20), A. D. Evans (19) Nannie Hagewood (23), R. E. Hamilton
(19), Berta Hilbun (21), H. L. Payne (25), Lillie Max Wilcot (18), Willie Mae Bamett (17), Stella Champion
(20), MaudEUis (22), y ArthurWhite (?). White permaneció sólo cuatro días y Barnett, Champion y Ellis sólo
seis días. Payne dejó la escuela el 1 de febrero y Hagewood la dejó el 1 de marzo.
'5La palabra “término” se usa aquí tal como se hizo en los registros de esa época. Aparentemente no había
uniformidad en la duración de los “términos ”, aunque cada uno era aproximadamente un semestre, ya que había
dos “términos” por año, uno en otoño y el otro en invierno.
142 Como Ejército Poderoso

R. Earl Hamilton. Ellos completaron satisfactoriamente los tres


períodos de estudios y se convirtieron en los primeros graduados
del Instituto de Adiestramiento Bíblico (IEB).
La iglesia inició un curso por correspondencia el 29 de
septiembre de 1919,20 una función de la escuela que se había
planificado desde el comienzo de las clases residenciales. El curso
de 20 lecciones fue tan popular, y la cuota de $40 tan módica, que
en el primer año 788 personas se inscribieron como estudiantes por
correspondencia.
El cuarto período de estudios comenzó el 29 de septiembre de
1919 con un seminario de diez días para pastores y evangelistas,
bajo el liderazgo de M. S. Lemons. El programa regular comenzó
el 13 de octubre de 1919 con once estudiantes de siete estados:
California, Illinois, Florida, Mississippi, Carolina del Sur,
Tennessee y Arkansas. Este cuarto término fue interrumpido por
la asamblea general y se suspendieron las clases desde el 24 de
octubre hasta el 10 de noviembre. Cuando se reanudaron las
clases, dos hermanos de Dakota del Norte se inscribieron, uno de
los cuales fue Paul H. Walker, un joven de 18 años quien se
convirtió en un destacado ministro de la iglesia. Debido a que no
se había celebrado ninguna asamblea general desde 1917, había un
espíritu de expectación en los salones de clase. Este fervor era una
concentración del entusiasmo que prevalecía en toda la Iglesia de
Dios. La Primera Guerra Mundial había concluido y la epidemia
de influenza había terminado.

6. D e regreso a C lev ela n d

La Iglesia de Dios continuó su obra durante los años de la


Primera Guerra Mundial en una forma más o menos normal,
aunque su trabajo se vio afectado inevitablemente por las crisis de
la nación. Con la excepción de una breve medida en contra de que
los miembros participaran en la guerra, no hay ninguna mención

™Minutas de la Quinceava Asamblea Anual (1920), pág. 66.


En otros frentes 143

del conflicto en los registros de la iglesia.21 La plaga de la


influenza que azotó al país ya cerca del final de la guerra, en
1918, evitó que la iglesia tuviese asamblea general ese año. Esa
fue la única asamblea general que se canceló, además de otras que
fueron limitadas durante la segunda guerra mundial.
Debido a tanta inconformidad con el templo recientemente
adquirido, la asamblea de 1919 (decimocuarta) no se reunió en
Harriman, sino que regresó a la iglesia local en Cleveland. E.
S im m ons describió gráficamente las condiciones de aquella
reunión:

El edificio de la iglesia era demasiado pequeño para la multitud que


asistió a la asamblea antes de que se cambiaran a Harriman, así que
se montó una carpa enorme en un lote baldío detrás de la iglesia,
para controlar la situación, y se celebró servicios en las misiones
Sunny Side y South Cleveland. Hubo que proveer transporte a los
delegados para que pudieran asistir a los cultos en dichas iglesias
locales.
Todo el espacio disponible se llenó al máximo. Más de 800
delegados de fuera de la ciudad asistieron a esta asamblea.22

Las inconveniencias no fueron suficientes para apagar el fervor de


la asamblea, pues los delegados se consideraban un pueblo
bendecido; el apoyo de la multitud era sólo una demostración de
su éxito. Si ya no cabían en las instalaciones que tenían, lo
indicado era proveer más espacio. El Supervisor General explicó
que después de pagar todas las deudas, la Iglesia de Dios tenía un
saldo positivo de $1,507.12, de la venta del templo en Harriman.
M. S. Lemons y T. S. Payne sugirieron que se usara este dinero
para construir un tabernáculo adecuado para la asamblea anual; un
edificio que acomodara a millares, no centenares de personas. La
construcción de tal auditorio fue autorizada por la asamblea y la

21De 1917-1921, las minutas incluyen una regla en “contra de que los miembros vayan a la guerra”. De
1928-1945 había una enseñanza “en contra de que los miembros vayan a la guerra como combatientes” . Desde
ese tiempo, la posición de la Iglesia de Dios es la siguiente: “La Iglesia de Dios cree que las naciones pueden
o deben resolver sus diferencias sin ir a la guerra; sin embargo, en la eventualidad de guerra, si un miembro
se alistara en servicio activo, esto no afectará su posición con la iglesia. En caso de que un miembro sea
llamado al servicio militar y tenga objeción por motivos de conciencia, la iglesia lo respaldará en sus derechos
constitucionales.” Minuias de la Cuadragésima Asamblea Anual (1945, pág. 31).
Simmons, op. cit., pág. 31.
144 Como Ejército Poderoso

gente comenzó a dar dinero espontáneamente, en espera de que el


edificio pudiera estar listo para la asamblea de 1920. Esto se logró
felizmente.23

7. A y u d a para los desa m pa ra d o s

En la asamblea de 1919 (decimocuarta) se tomó la determina­


ción de establecer un orfanatorio y hogar para niños. Esta carga
había estado en el corazón de la Iglesia de Dios por muchos años
y ya se habían hecho esfuerzos para comenzad esta obra. En 1911
se había iniciado el proyecto de orfanatorio bajo la supervisión de
W. F. Bryant. Se alquiló un edificio y se iniciaron las labores con
quince niños, que oscilaban entre las edades de seis meses a quince
años. Dos matronas ayudaban a Bryant con la obra, pero la misma
fue suspendida después de varios meses por no funcionar adecua­
damente.24
La señora Mattie Perry, de Elhanon, Carolina del Norte,
hermana de Sam C. Perry, envió una invitación a la asamblea de
1912 (séptima) para que algunos representantes visitaran el
Instituto Elhanon, orfanatorio y escuela que ella había fundado.25
Se envió a un comité para conversar con ella sobre la!posibilidad
de unir su obra a la Iglesia de Dios, pero esta unión nunca se
efectuó.26
Antes de 1919 se había discutido el tema en las asambleas, pero
en esa reunión el Espíritu de Dios se movió sobre el pueblo en una
forma maravillosa con relación al orfanatorio. Mientras el
Supervisor General dirigía su discurso anual sobre este asunto, un
espíritu de llanto impactó a toda la congregación,27 en medio del
cual un delegado se levantó y contribuyó con $100 para ayudar a

“ El auditorio fue construido en la esquina suroeste de ia que es hoy la Calle 11 y la Avenida Montgomery.
L a labor de cosstaKráéti comenzó el 15 de tnaxzo, después de la dedicación del terreno al Señor el 14 de
marzo.
Yoiuh Interviews Experiences, The Lighted Pathway [Entrevistas de experiencias juveniles, The Lighted
Pathway], julio 1949, pág. 1.
23Minutas, (Séptima, 1912), pág. 63.
En esta asamblea también se discutió la unión con la Mountain Assembly Church ofG od, con un comité
de la misma. Esta no se logró pues la Mountain Assembly Church o f God declinó la proposición de la Iglesia
de Dios.
‘ M inutos de la Catorceava Asamblea Anual, (1919), pág. 21.
En otros frentes 145

establecer el orfanatorio. La respuesta fue electrizante. Luego se


levantaron otros para contribuir y prometer varias sumas para el
cuidado inmediato de los niños desamparados.
Al principio se pensó dedicar una parte del nuevo auditorio para
el hogar de niños, pero durante el año se descartó la idea y se
adquirió una casa de seis cuartos para tal efecto. El centro,
localizado frente al auditorio de ladrillo, fue llamado “Orfanatorio
Número 1”. La señora Lillian Kinsey fae empleada como matrona
y al darle apertura, cuatro niños fueron colocados bajo su cuidado,
d. 17 de diciembre de 1920. Una vez más, este fue un pequeño
Inicio, pero el cuidado de huérfanos vendría a ser un aspecto
permanente de la misión de la Iglesia de Dios.

8. C a n a d á

La Iglesia de Dios entró a Canadá por la planicie del noroeste.


Sn 1920 se organizó una pequeña congregación en un área rural
de Manitoba, llamada Scotland Farm.2* Se conoce muy poco de
■a obra, excepto que la congregación consistía de catorce miembros
y el nombre de su líder era James M. Inlah. Canadá fue incluida
en los informes de las misiones foráneas de la iglesia por un corto
período y se destinó una pequeña ofrenda para la obra allí. Casi
inmediatamente, mientras se organizaban congregaciones en la
provincia occidental de Saskatchewan y la provincia del oeste
medio de Ontario, las iglesias canadienses estuvieron bajo el
cuidado de los supervisores de estados adyacentes y la obra de
Estados Unidos y Canadá era considerada como una sola.

9. M o t iv o s d e a l ie n t o

Para 1920 la Iglesia de Dios tenía muchas razones para estar


alegre y optimista. Estaba alcanzando a las almas hambrientas con
el mensaje de la Palabra; se había dado inicio a prometedores
programas de misiones foráneas y nacionales, publicaciones,
educación y cuidado de los huérfanos; y lo mejor de todo, Dios

28Minutas de la Decimosexta Asamblea Anual, (1921), págs. 57, 76.


146 Como Ejército Poderoso

estaba bendiciendo todo esfuerzo. A través de los años, y a medida


que se edificaba el nuevo auditorio, junto con él aumentaban el
ánimo, las esperanzas, los esfuerzos y la satisfacción de la gente.
Fue un año muy bueno. Parecía que nada podía desalentar a la
Iglesia de Dios. Este cuerpo creciente y feliz, que había aumentado
a 14,606 miembros y 470 iglesias locales, con una propiedad
valorada en $202,929.69; esta iglesia visionaria había ampliado sus
fronteras a 26 estados, Canadá y varias islas.
Caminando en el temor del Señor y la consolación del Espíritu
Santo, la iglesia aumentaba diariamente. El futuro parecía brillante
y prometedor a finales de 1920.
Parte Tres

Prueba por medio


de la desilusión
1920-1923
Capítulo 15
FRENTE AL DESASTRE

1. E l d e r e c h o a e x is t ir

La historia nos ha demostrado que las grandes instituciones


deben probar su derecho a existir sobreviviendo un período de
pruebas. Cuando los principios no han sido sólidos, muchas
instituciones que no se han rendido al enemigo han sido destruidas,
ya sea por desintegración o luchas internas. El cristianismo ha
sobrevivido exhibiendo una habilidad para juzgarse a sí mismo con
candor, corregirse con sinceridad, fortalecerse con humildad y
hacer que su causa avance frente al caos. Dé la misma manera, la
Iglesia de Dios se ha tambaleado, ha sufrido, buscado a Dios y
salido triunfante. Por tres años la iglesia avanzó a pesar de recias
tormentas, desilusión paralizante y la amenaza de desastre.
Los problemas no surgieron de repente; éstos fueron provoca­
dos por una, serie de eventos y circunstancias que, aunque
aparentemente insignificantes, en retrospectiva se pueden conside­
rar como factores contribuyentes al colapso de la confianza en el
liderazgo de la Iglesia de Dios.

2. E n EL AUDITORIO n u e v o

El auditorio nuevo estaba listo para la asamblea de 1920


(decimoquinta), aunque aún quedaban algunos detalles por
terminar. El miércoles 3 de noviembre se celebró un gran servicio
de apertura. El Supervisor General leyó el Salmo 57, dedicando a
Dios el edificio en oración. Su mensaje, basado en 2 Reyes 6:1-4,
fue apropiado y toda la ceremonia fue espectacular.1 Había gran
regocijo en esta nueva casa que tenía capacidad para cuatro mil

1Minutas de la Decimoquinta Asamblea Anual, (1920), págs. 3-8.

149
150 Como Ejército Poderoso

personas. Los delegados desfilaron de la iglesia local al nuevo


auditorio y dos bandas musicales acompañaron la marcha: una de
Atlanta, con instrumentos de viento y otra local, con instrumentos
de cuerdas.2 Muchos de los delegados que llegaron con anticipa­
ción para ver el cómodo auditorio de ladrillo, se gloriaban de que
jamás necesitarían un auditorio más grande. Hubo 1,268 delegados
inscritos, además de cientos de participantes de la localidad.

3 . R e v is ió n d e l s is t e m a f in a n c ie r o

Una medida aprobada por la asamblea de 1920 (decimoquinta),


tarde o temprano apagaría el fervor manifestado durante esta
reunión. Aquél era el primer paso hacia la confusión. Lo irónico
del caso es que la propia naturaleza de la moción hubiera evitado
que la misma fuera aprobada a no ser por la extrema confianza,
sinceridad y amor cristiano que había entre los delegados.
El Supervisor General y el Concilio de los Doce recomendaron
la creación de

... una tesorería en las oficinas generales en la que se recibieran


todos los diezmos, con siete hombres para que regularan, hicieran
u ordenaran la distribución de estos fondos entre los ministros, de
acuerdo con sus necesidades, la eficiencia de su trabajo y la
responsabilidad de la posición que ocuparan.3

La proposición fue aprobada el tercer día de la asamblea, aunque


con cierta renuencia. Tomlinson invitó a la discusión del plan que
había presentado, y fue endosado con discursos de varios minis­
tros.4 Luego dijo: “Si hay alguien que no esté de acuerdo, que
hable.”
Nadie habló, así que se informó que por su silencio:

La asamblea aprobó unánimemente... el sistema financiero, según


lo presentó el Supervisor General en su discurso anual.5

2S¡mmons, op. cit. , pág. 32.


Minutas de la Quinceava Asamblea Anual, (1920), pág. 19.
4I b t d pág. 43.
5J. W. Culpepper, R. G. Spurling, W. G. Rembert, T. L. Pinkiey.
Frente al desastre 151

Debido al apuro con que se trató el asunto, se dejó que Tomlinson


y el Concilio de doce pulieran los detalles del nuevo sistema finan­
ciero. El nuevo reglamento establecía que ningún pastor recibiría
el pago directo de los diezmos de su iglesia local, sino que este
dinero sería enviado a las oficinas generales, de donde recibiría su
salario según sus necesidades y méritos. Este era un plan comunal
en el que no habría predicadores con salarios bajos o altos, sino
que todos recibirían equitativamente de este fondo general.
Fue aprobado con tal precipitación y tan sigilosamente, que
muchos ni siquiera se dieron cuenta del revolucionario y arriesgado
plan que se había adoptado. Un año después, incluso el Supervisor
General relataría en su discurso anual:

[La precipitación con que se cambió el sistema financiero] fue de tal


sorpresa para mí, que casi me aturdió. El sentimiento por el cambio
del sistema fue más fuerte que lo que yo esperaba, y cuando llegó
el momento de la decisión, fue como la toma de una fotografía.
Parecía como si un poder invisible presionara el detonador y todo
terminó en pocos minutos. Yo no me siento responsable de esto, ya
que no esperaba que sucediera como sucedió.6

Tomlinson había presentado y apoyado la adopción del plan, pero


la pronta aceptación de la asamblea demostró la confianza que toda
la Iglesia de Dios tenía en su Supervisor General. Un año más
tarde, Tomlinson no quiso asumir responsabilidad por la presenta­
ción del plan y dijo que él sólo había referido los sentimientos de
otros.

4 . F u n c io n a m ie n t o d e l pla n

El plan entró en función en enero de 1921. Tomlinson y los


doce miembros del concilio seleccionarían a los siete hombres que
distribuirían los diezmos, pero inexplicablemente, tal comité nunca
fue nombrado. En cambio, Tomlinson manejó la situación
personalmente. En su diario, el 2 de septiembre de 1921, Tomlin­
son admitió que desde el principio del sistema (“en enero”), él
había distribuido el dinero personalmente. En el Evangel salían

6Minutas de la Decimosexta Asamblea Anual, 1921, pág. 28.


152 Como Ejército Poderoso

noticias casi todas las semanas instando a que tuvieran paciencia


hasta que se perfeccionara el plan. Tanto el Supervisor General
como otros protagonistas del nuevo sistema trataron varias veces
de explicar la mala administración. F. I. Lee, supervisor del
estado de Florida para ese tiempo, escribió varios artículos de
aclaración y siempre apoyó el plan. Pero este sueño extrañamente
no se realizó.
Desde el primer mes de operación, muchos predicadores
recibieron poca o ninguna paga por sus servicios. El caso de M.
P. Cross, en Crane Eater, Georgia, fue típico. Aunque su iglesia
enviaba más de cien dólares al mes a la oficina general, él sólo
recibió $10 dólares en enero, $70 dólares en febrero, $53 en
marzo, $50 en abril, nada en mayo, $20 en junio, nada en julio y
$30 en agosto.7 Los archivos muestran que otros recibían mucho
menos y otros nada. Durante este tiempo, Cross y su familia
vivían de pan de maíz y miel. Cuando las congregaciones locales
descubrieron que sus pastores estaban pasando hambre, empezaron
a hacer colectas de dinero y comida, y continuaron mandando
fielmente los diezmos a las oficinas generales.
En estas declaraciones de Tomlinson se sugiere el impacto del
sufrimiento:

Quiero expresar mi comprensión y afecto a todos los pastores y


obreros. Yo sé lo que es estar sin un centavo y tener que responder
a mis compromisos de la mejor manera posible.8

Siento profundamente que los fondos de las oficinas generales no


sean suficientes para sufragar las necesidades de los ministros. Cada
iglesia debe hacer lo mejor que pueda por ayudar con ofrendas
voluntarias. Tenemos tanta gente sin empleo, que ni siquiera pueden
pagar diezmos. Tratemos de ayudarnos mutuamente todo lo que
podamos.9
***

M. P. Cross suplió esta información en una entrevista y por correspondencia con el escritor.
Church o f God Evangel, 12 de febrero de 1921, pág. 2.
'‘ibíd., mayo 21, pág. 2.
Frente al desastre 153

...Si usted y su familia no han tenido la comida apropiada, y si los


niños han llorado por pan y se han acostado con hambre, el
Supervisor General y su familia saben lo que esto significa...10

El Evangel explicaba constantemente que el desempleo del año


1921 era la razón por la que los diezmos no eran suficientes. En
ese entonces, el país sufría una depresión económica que duró
desde mayo de 1920 a noviembre de 1921.11 Naturalmente, esto
contribuyó parcialmente al cese total de la contribución de diezmos
en las iglesias locales. Según los informes estadísticos anuales, el
total de diezmos pagados a las tesorerías locales en 1920 fue de
$163,302.30; mientras que en 1921, el total fue de sólo
$79,557.63, una baja mayor del 51%. Esto estaba fuera de toda
proporción a las circunstancias económicas, así que muchos
predicadores comenzaron a preocuparse y a cuestionar. A medida
que aumentaba el hambre, las preguntas se convirtieron en
dudas.12
Parecía extraño que unos cuantos ministros recibieran
mensualmente su pago total y otros no recibieran nada. Algunos
cuyas iglesias mandaban cientos de dólares a las oficinas centrales
estaban entre los olvidados. Por primera vez, desde que nació la
Iglesia de Dios, surgió un sentido general de inseguridad e
inquietud. Esta triste situación trató de ser contestada con noticias
alentadoras en el Evangel, pero la situación no fue remediada.

5. E l p e s o d e l a d eu d a

La iglesia tenía una gran deuda para este tiempo: el auditorio


nuevo no estaba pagado y la casa publicadora mostraba un déficit
de $23,000. El Evangel era publicado como la voz de la Iglesia de
Dios, no como un periódico con fines de lucro, pero las demás

10Minutas de la Decimosexta Asamblea Anual, 1921, pág. 29.


Richard B. Morris, Enciclopedia o f American History [Enciclopedia de la Historia Americana] (New
York: Harper, 1953), págs. 508, 511. En 1921, 1922 hubo un serio desempleo provocado por la deflación
económica y asociaciones conflictivas de empresas con uniones laborales. El ingreso per cápita en los talleres
.extiles y las minas de carbón fue lento en su mejoramiento: ambas eran las ocupaciones principales de los
miembros de la Iglesia de Dios.
Aun cuando el desempleo severo empezó en mayo de 1920, y el ingreso per cápita permaneció bajo por
algunos años, la Iglesia de Dios mantuvo un nivel consistente, excepto en los años en que los diezmos fueron
administrados en las oficinas generales.
154 Como Ejército Poderoso

publicaciones no estaban pagando por la operación de la planta.


Cuando se informó de un déficit de $22,899.96 en la asamblea de
1920 (decimoquinta), algunos líderes opinaron que la asamblea
general subvencionara la publicación del Evangel, e incluso un
hombre ofreció vender su abrigo para ayudar a reducir el défi­
cit.13 No obstante, el entusiasmo y las buenas intenciones no eran,
suficientes y el déficit aumentó durante el año.
Las oficinas generales tomaron dinero prestado de miembros de
la iglesia en un esfuerzo por pagar el nuevo auditorio, pero la
deuda no disminuyó. La presión por la falta de solvencia aumentó
al grado de que Tomlinson declaró un ayuno de tres días para julio
15, 16 y 17. En el último día de ayuno, domingo, cada iglesia
local levantaría una ofrenda para sufragar la deuda.14 El auditorio
había costado más de $36,000 y sólo se habían pagado $13,000.15
La casa publicadora llegó a un déficit de $33,018.05, a pesar de
que se recibieron como dos mil dólares en ofrendas de las iglesias
locales. De cualquier ángulo que se viera, el panorama financiero
de la Iglesia de Dios era totalmente desalentador.

6. A v a n c e a pesa r d e los pro blem a s

No se echaba de ver la crisis económica de la iglesia en el


trabajo que su gente seguía realizando. El número de estudiantes
del instituto bíblico aumentó. J. B. Ellis fue a servir como director
y maestro para el sexto período de estudios, en 1920. Ellis era un
brillante educador y trabajó en la escuela hasta el otoño del 1922,
cuando su salud lo obligó a renunciar. Dos jóvenes que en años
futuros servirían a la Iglesia como supervisores generales, John C.
Jemigan, de Tennessee y Zeno C. Tharp, de Florida, entraron al
instituto en el otoño de 1921.

aMinutas de la Quinceava Asamblea Anual, 1920, pág. 41.


u Churck o f God Evangel, 9 de julio de 1921, pág. 1.
l!Números exactos sobre el auditorio.
Costo $ 36,096.10
Recibos 12,901.22

Déficit $ 23,194.88
¡-rente al desastre 155

En 1921 hubo un aumento de casi cuatro mil miembros y 105


iglesias. El trabajo en el norte era muy alentador, especialmente
en Ohio, donde Efford Haynes era supervisor del estado, y
Maryland, bajo el joven supervisor Paul H. Walker.16 Haynes y
M. S. Lemons extendieron la obra a Michigan con una iglesia
prometedora en Detroit. La mayor parte de los estados del sureste,
junto con Missouri, Illinois, Virginia del Oeste y Texas, obtuvie­
ron notables aumentos. El hambre no era nada nuevo para estos
íogosos pentecostales, así que se ajustaron sus cinturones,
remendaron su ropa, levantaron sus carpas y siguieron ganando
almas para Cristo.

"Valker sólo tenía 19 años, el supervisor estatal más joven jamás nombrado. Su trabajo consistía
principalmente en la evangelización de ios campos.
. Capítulo 16
FRENTE AL DOLOR

1. V ir t u d c u r a t iv a d e l a a s a m b l e a

A pesar de las luchas y los malos entendidos de cualquier año,


la celebración de la asamblea general siempre traía nuevo fervor
e inspiración a los santos. Muchos de los problemas que no se
podían resolver en el campo eran solucionados en el ambiente de
hermandad y rejuvenecimiento de aquellas fiestas anuales. El
descontento desaparecía frente a la brillantez de la unidad; el
desasosiego daba paso a la inspiración; los conflictos quedaban en
el olvido dentro de aquel espíritu de amor fraternal; cuales fueran
las dificultades de todo el año, de alguna manera la asamblea
general impartía un bálsamo curativo a los delegados. Así que,
cada vez más, la Iglesia de Dios consideraba estas convenciones
como el centro de su vida misma. No hubo excepciones durante las
primeras diecisiete reuniones; definitivamente, el tiempo de
asamblea era de alegría y sanidad.
Como de costumbre, los delegados de la decimosexta asamblea
anual se reunieron en 1921, en Cleveland, con una actitud de
esperanza y expectación. Aun cuando se había generado una
actitud de incertidumbre sobre el estado financiero de la iglesia, la
asamblea se celebró sin obstáculos. Antes de la conferencia, el
nuevo sistema financiero había sido el tema de discusión en
dondequiera que se reunían los ministros; sin embargo, en la
asamblea se hicieron a un lado las conversaciones de insatisfac­
ción. Por lo general, los ministros creían que el plan era bueno,
pero que el manejo había sido terrible.1 El Supervisor General
defendió hábilmente el nuevo sistema en su mensaje anual,2 así
que el plan continuó sin cuestionamiento alguno por otro año. No

'Simmons, op. cit., pág. 38.


tMimttas de la Decimosexta Asamblea Anual, 1921, págs. 28, 29.

157
158 Como Ejército Poderoso

se hizo nada específico con relación a la deuda de la iglesia y el


asunto pasó por alto, dándose sólo informes sobre la situación.

2. “Los OTROS SETENTA”

Cuando se creó el Concilio de los Doce en 1916, se habló de


la posibilidad de que fuera aumentado a setenta miembros. En la
asamblea de 1921, Tomlinson trajo el tema nuevamente a conside­
ración y F. J. Lee lo discutió como una recomendación del
Concilio Supremo. Tomlinson y Lee hablaron persuasivamente,
con base bíblica, a favor de los setenta ancianos, además de los
doce que ya estaban. Los doce y los setenta corresponderían a los
doce apóstoles y a los setenta discípulos que ayudaron a Jesús en
su ministerio (Lucas 10:1). Estos dos concilios, junto con el
Supervisor General, formarían la “asamblea oficial”, aunque no se
excluiría de las discusiones a los demás miembros y ministros.
El Concilio de los Setenta (o “los otros setenta”, como se les
llamaba), fue instituido, y por muchos años fue un cuerpo
poderoso e influyente. Los hombres eran electos en cinco grupos
de catorce y con una duración dispuesta de tal manera que sólo un
grupo se reemplazaría cada año. Este plan de términos rotativos
continuó mientras existió el concilio.

3. U n a c o r t e s u p r e m a d e j u s t ic ia

Otro comité establecido en la asamblea de 1921 fue la Corte


Suprema de Justicia, una junta de siete jueces supremos. Este era
el cuerpo más alto al cual una persona podía apelar, si en su
apreciación sentía que había sido excluida de la Iglesia de Dios
impropia o ilegalmente. Cada estado tendría una corte similar
compuesta de dos hombres, los cuales trabajarían con el supervisor
estatal. Ésta primero oiría los casos de apelaciones de las sesiones
locales. Si la persona todavía pensaba que había sido tratada
injustamente, entonces podía apelar a la Corte suprema, cuya
decisión sería final. Estos jueces supremos serían seleccionados
por el Concilio supremo por el término de un año, con derecho
indefinido a ser renombrados. Los primeros jueces electos fueron:
Frente al dolor 159

M. S. Lemons, F. J. Lee, J. S. Llewellyn, T. L. McLain, S. W.


Latimer, J. B. Ellis y E. J. Boehmer.

4 . Se a d o p t a u n a constitución

Antes de la asamblea, el Concilio de los Doce había diseñado


una constitución, la cual fue presentada el martes 8 de noviem­
bre.3 Tomlinson hizo la presentación de esta constitución en su
mensaje anual, según su costumbre, aclarando que ésta serviría de
ancla y protección bíblica para la iglesia. De manera elocuente, él
sostuvo que

Con esta constitución (o este sistema de principios fundamentales)


debidamente establecida, la iglesia considerará el ataque más feroz
del enemigo como un simple juego y hará que se mofe de las
artimañas más feroces, candentes y belicosas que provengan de las
profundidades del infierno...4

Cuando se discutió la adopción de la constitución, el Supervisor


General explicó que no se estaba estableciendo credos o normas,
sino que: “Estamos articulando lo que hemos estado practicando
por años”. Con un preámbulo y ocho artículos, la constitución
sentó bases para dos pasos futuros que crearían cierta confusión,
pero que ayudaron a salvar a la Iglesia de Dios. La constitución
establecía que cualquier oficial culpable de malversación o mala
representación podía ser llamado a cuentas y que se podría
establecer nuevas posiciones para llenar las crecientes demandas de
la iglesia.
Después de mucha consideración, la constitución fue adoptada
sin enmiendas ni alteraciones y el Supervisor General jubilosamen­
te gritó: “He aquí lo que Dios ha hecho”. Sin embargo, este gozo
duró poco.

3E1 documento original de la constitución fue diseñado por un comité (M. S. Lemons, F. J Lee y L. S.
Llewellyn) y luego le fue enviado al supervisor general y al Concilio de Ancianos para su presentación final.
Minutas de la Vigesimoprimera Asamblea Anual, 1926, pág. 29.
1Minutas de la Decimosexta Asamblea Anual, 1921, pág. 27.
160 Como Ejército Poderoso

5. A u m e n t a l a insatisfacció n

Durante los doce meses siguientes hubo considerable mejoría en


la situación financiera de la Iglesia de Dios. El informe de los
diezmos mostraba un aumento de $ 7 9 ,5 5 7 .6 0 a $ 1 0 6 ,1 2 6 .6 0 , un
cambio apreciable. Sin embargo, esto se debió en parte a que en
julio de 1922, se había abandonado el nuevo sistema. Se abolió la
tesorería general para diezmos y el sistema de diezmo regresó a su
orden original: cada pastor recibiría los diezmos de su pastorado.
Inclusive, los demás fondos generales fueron tan mal administrados
que había muchas sospechas contra el Supervisor General. E. L.
Simmons, un ministro de creciente prestigio durante este período,
ha informado que

La administración de las finanzas de la iglesia era de continua


insatisfacción para los ministros y la mayoría de las iglesias.
Algunas de las iglesias en y cerca de Cleveland comenzaron a
desconfiar de la manera como se manejaba el dinero, incluyendo a
la casa de publicaciones, misiones y el orfanatorio. Sin embargo, el
Supervisor General seguía con la cabeza en alto y aseguraba que no
había nada malo. Tal parece que él pensaba que todos debían
sentirse complacidos por la manera en que marchaban las cosas.5

Al estudiar los archivos se aprecia la causa de la preocupación. En


los recibos del orfanatorio, las misiones y entradas de diezmos se
registraron bajas drásticas. Los informes de los recibos de
misiones bajaron a menos de la mitad entre 1920 y 1922. Los
recibos del orfanatorio mostraban un descenso similar en los
informes. En sí, esto no probaba nada malo, ya que la Iglesia de
Dios había tenido períodos de recesión financiera, pero mucha
gente comenzó a preocuparse. Durante este mismo período en el
que se había informado de un recorte de las finanzas a menos de
la mitad, la cantidad de miembros de la Iglesia había aumentado
de 1 5,0 5 1 a 2 1 ,6 7 3 . Los registros de las iglesias locales no
mostraban esa baja en las finanzas; así que la preocupación creció
hasta llegar a la desconfianza y la desconfianza creció hasta
desembocar en sospechas.

5Simmons, op. cit., pág. 38.


Frente al dolor 161

6. E l tra g o am argo

Algo le sucedió a Tomlinson. Él siempre había sido un hombre


de optimismo, franqueza, rectitud y ebullición; sin embargo, de
repente se convirtió en un hombre de creciente inseguridad y
rencor. Dondequiera hay evidencias de un sentido de inseguridad
personal. El diario que mantuvo meticulosamente por muchos
años, había sido la expresión más privada y sencilla de su corazón;
sin embargo, las últimas anotaciones en el mismo parecían haberse
escrito para el dominio público. Aparentaba estar demasiado
consciente de la importancia de su persona y muy obsesionado con
su posición.
El 17 de noviembre de 1919, él escribió en su diario que cada
asamblea daba más evidencia a la gente de que Dios lo había
establecido como Supervisor General. Hizo alusiones vagas a que
en ciertas ocasiones habían aparecido rayos de luz a su derredor y
sobre él. Declaró que Jesús [Link] ángeles se les aparecían a
muchas personas para decirles que Tomlinson era el Supervisor
General por la expresa voluntad de Dios.6
Si Tomlinson se volvió egocéntrico y autócrata, no se le debe
culpar sólo a él. La iglesia propició esto, por dejarlo tomar tantas
responsabilidades. No hay razón para dudar de su sinceridad
cuando en ocasiones hizo intentos de renunciar a ciertas partes de
su trabajo. Llegó el momento en que se cansó. En su diario se
aprecia claramente la fatiga, al mencionar constantemente la
enormidad de su labor, cuyo trajín lo agotó. La iglesia lo indujo
a pensar que él era un hombre muy importante.
El 2 de septiembre de 1921 escribió en su diario que estaba
ocupando las posiciones de Supervisor General, editor y publica-
dor, administrador de la casa de publicaciones, superintendente del
instituto de entrenamiento bíblico y superintendente del orfanatorio
y del hogar de niños. Tomlinson añade que estaba distribuyendo
personalmente el dinero a los ministros. También señala que

‘Tomlinson, Diario.
162 Como Ejército Poderoso

trabajaba un promedio de 18 horas diarias y que apenas tenía


tiempo para ir al centro de la ciudad.7
La Iglesia de Dios cometió un error al delegar tanta responsa­
bilidad en un solo hombre. Tomlinson fue un líder capaz y
dedicado, pero sujeto a las flaquezas comunes del ser humano. La
iglesia reconoció sus habilidades innatas y las usó demasiado, en
forma muy exclusiva. Esto fue injusto para Tomlinson y peligroso
para la obra del Señor. Tomlinson llegó a ser amado hasta el punto
de la adulación y él creyó ser merecedor de tanta admiración.
Cuando llegó la asamblea de 1922, él no toleró ninguna oposición.

7. U n a a sa m ble a decisiva

La influencia unificadora de las asambleas previas estuvo


trágicamente ausente de la de 1922 (decimoséptima). Las cosas
estaban tan mal en el manejo de las finanzas, que los delegados
estaban determinados a tomar los pasos necesarios para corregir la
situación. Tomlinson parecía estar al tanto de esta predisposición
y tocó el asunto en su mensaje anual. Él esperó hasta haber
avanzado en su discurso para presentar su apelación. Después de
discutir los asuntos que le ganaron el consentimiento de todos y de
haber establecido cierta relación con su audiencia, dijo:

La atmósfera que nos rodea en este momento es lo suficientemente


sagrada para considerar y reconsiderar algunos asuntos necesarios:
asuntos dignos de ser tratados con una actitud de oración y sumo
cuidado.8

Algunas de las cosas que él había explicado y defendido ardiente­


mente en asambleas anteriores fueron denunciadas y repudiadas.
Se hizo un escrutinio de su manera cuestionable de manejar las
finanzas y él asumió la actitud de mártir. Una de las cosas que
atacó en particular fue la constitución que él había ayudado a
escribir el año anterior.

1lbíd. Además de estas citas, en esta inscripción en particular —ía del 1921 —Tomlinson enumeraba muchas
otras responsabilidades y refería al lector al Evangel, las M inutas de la Asam blea , y otros libros y papeles para
detalles de la magnitud de su labor.
M inutas de la Decimoséptima Asam blea Anual, 1922, pág. 17.
Frente al dolor 163

¿Qué se puede hacer? Sólo una cosa nos queda por hacer, y es
probable que yo pierda mi posición por decirla: abrogar todo el
documento y hacer un registro al efecto; inclusive, borrarlo de
nuestra memoria...9

Sus objeciones a la constitución fueron referidas al “Comité de


Mejoramiento del Gobierno”, el cual debía hacer una recomen­
dación para ser considerada por todo el cuerpo ministerial.
Tomlinson también atacó el método de selección del Concilio
de los Doce. Trató de conseguir la autoridad para nombrar él
mismo este concilio:

Que yo recuerde, jamás se ha hecho ninguna excepción especial con


relación a los nombramientos, aunque quiero señalar que esto no es
bíblico. En ningún lugar del libro de nuestra ley sagrada se
encuentra un método como el utilizado. Y la iglesia es una teocra­
cia.10

Luego Tomlinson comparó a la Iglesia de Dios con el gobierno de


los Estados Unidos. Esta fue una analogía paradójica, especialmen­
te cuando él había enfatizado una supuesta teocracia en contra de
un gobierno democrático.

El presidente de los Estados Unidos ha sido honrado por la república


con más poderes que el Supervisor General. Él tiene el poder de
seleccionar a cada miembro de su gabinete... Yo no puedo pensar
que sea bíblico que el Supervisor General de la gran Iglesia de Dios
tenga menos autoridad para seleccionar a sus consejeros que el
presidente de los Estados Unidos. Ya que estamos haciendo
correcciones, corrijamos también este error.11

Era extraño que un hombre que se quejaba de estar sobrecar­


gado de trabajo ahora solicitara autoridad absoluta. Parecía estar
consciente de que su nueva actitud autocrática podría llevarlo a
conseguir más autoridad o a perder la que ya se le había dado. Vez
tras vez trató de mantener la posición de un campeón de la
teocracia y de las Escrituras, aun señalando que se arriesgaba a

"¡bíd., pág. 27.


“W , pág. 32.
Loe. cií.
164 Como Ejército Poderoso

perder el puesto tan sólo por defender la fe. De hecho, Tomlinson


acusó a algunos ministros de “inclinarse a perturbar, formular
intrigas y otras truhanerías con el fin de sacar partido de la
situación”.12

8 . C o n f e s ió n d e m a l v e r s a c ió n

Tomlinson también explicó en su discurso que las circunstancias


lo habían obligado a usar parte de los diezmos para pagar deudas
de la casa de publicaciones y era por eso que muchos ministros
habían recibido poco o ningún salario durante el año.

... Yo sólo usé una parte de los diezmos en varias ocasiones, con la
esperanza de que en pocos días conseguiría suficiente dinero para
reponerlo y ayudar a los ministros, igual que a la casa de publicacio­
nes y la iglesia. Pero era algo tan difícil de lograr que en ocasiones
la preocupación casi me hacía sentir enfermo.13

Tomlinson explicó el asunto tan cuidadosamente que convenció a


muchos de que no era culpable de haber obrado mal. Se ganó la
simpatía de algunos con palabras como éstas:

... Yo soy el Supervisor General, una posición que ninguno de


ustedes ha ocupado jamás ni saben mucho de lo que esto implica, tal
como no sabrían lo que contiene un reloj si nunca lo han abierto.
¡No, ustedes no saben! Nadie lo sabe. Ya se han molestado conmigo
al punto de preguntarse si soy la misma persona de años anteriores
y quiero asegurarles que lo sigo siendo. Sin embargo, las experien­
cias del pasado afio me han hecho humillarme al grado de tener que
revestirme de una nueva gracia. Estoy listo para ser humillado o
exaltado con el mismo efecto sobre mí corazón y mi mente.14

Muchos simpatizaron con él, pero otros se convencieron que ahora


más que nunca, era necesario efectuar un cambio. El discurso fue
tan largo que fue necesario emplear la sesión de la mañana y la de
la tarde. Cuando Tomlinson concluyó, muchos de los delegados

albtd., pág. 32.


aIb(d„ pág. 29.
"ibfd., pág. 28.
Frente al dolor 165

corrieron a la plataforma aplaudiendo para asegurarle que tenía su


confianza.

9. U n C om ité E jecutivo

A pesar de la situación tan difícil, la asamblea procedió con


equilibrio en su tarea. Muchos de los delegados no se dejaron
impresionar con la elocuencia y el histrionismo de Tomlinson.
Había que hacer cambios para la preservación de la Iglesia, aunque
todo debía hacerse con amor y consideración.
Cuando el comité para mejorar el gobierno dio su informe y
recomendación, la mayoría de las peticiones de Tomlinson fueron
negadas.15 No se cambió el método para seleccionar el Concilio
de los Doce y se mantuvo la constitución. Después de una larga
enmienda de J. S. Llewellyn, se crearon dos posiciones: un editor
y publicador y un superintendente de educación. Los dos hombres
que ocuparon estas posiciones trabajarían con el Supervisor
General como un Comité Ejecutivo, que de ahí en adelante
manejaría los fondos generales, nombraría a todos los supervisores
de estado y haría los arreglos para las asambleas generales.
Anteriormente, Tomlinson había hecho todo esto.
El Comité Ejecutivo también se sentaría con el Concilio de los
Doce, por lo menos una vez al año, y ambos grupos formarían el
Concilio Supremo de la Iglesia de Dios. Esta nueva distribución de
la responsabilidad relevaría al Supervisor General de gran parte de
su labor y le daría más tiempo para supervisar a la Iglesia. No
hubo ningún esfuerzo para quitarlo de su posición, aunque la
medida establecía la elección de todos los oficiales en cada
asamblea. Desde la asamblea de 1914 no se había hecho provisión
alguna para votar por el Supervisor General. En este tiempo de
tribulación, la supervisión perpetua era terriblemente frustrante.
Estas reformas radicales fueron aprobadas por la asamblea. F.
I. Lee fiie electo superintendente de educación y J. S. Llewellyn
editor y publicador. Lee había trabajado como director de la
escuela desde septiembre de 1922, reemplazando a J. B. Ellis,

’5Alonzo Gann, J. A. Self, M. W. Letsinger, J. W. Culpepper, John Attey, Z. R. Thomas, J. A. Davis.


166 Como Ejército Poderoso

quien había enfermado. Tomlinson, Lee y Llewellyn se convirtie­


ron en el primer Comité Ejecutivo de la Iglesia de Dios. Los tres
compartirían la responsabilidad de la administración, autorización
de los gastos generales y nombramiento de los supervisores de
estado. Lee era un hombre que respaldaba decididamente a
Tomlinson y Llewellyn era su crítico más prominente. Así que la
asamblea sintió que con este equilibrio las cosas andarían mejor en
las oficinas generales.
Tomlinson no recibió estos cambios con una actitud positiva.
Había llegado a amar la autoridad y consideraba que. era una
invasión de sus derechos. Al día siguiente renunció como Supervi­
sor General, “efectivo tan pronto como instalara a su sucesor”.16
La iglesia no deseaba su renuncia sino que se corrigieran las
irregularidades administrativas. Su renuncia fue rechazada. En la
nueva sesión de la asamblea, él consintió en continuar en su posi­
ción como Supervisor General:

Ya que ustedes parecen quererme y no me quieren dejar ir, retiro mi


renuncia y les serviré durante un año más en la capacidad de
Supervisor General.17

10. L a crisis se retrasa

Parecía haberse solucionado todo; como si la crisis ya hubiera


pasado y las cosas hubieran mejorado después de las reformas. En
una sesión del Concilio de los Doce, celebrada el 5 de septiembre
de 1922, se había nombrado un comité de tres ministros para
investigar si todos los departamentos de la Iglesia de Dios estaban
en orden.18 Cuando este comité: F. J. Lee, J. B. Ellis y J. S.
Llewellyn, completara su investigación y se disiparan todos los
temores sobre los asuntos financieros, la Iglesia de Dios estaría en
completa paz nuevamente. En esto tenían fe los delegados, al ser
despedidos de la asamblea por el Supervisor General, a las 9:30 de
la noche del martes 7 de noviembre de 1922. Eso era lo que ellos
creían porque querían creerlo, pero les aguardaba frustración en el
futuro.

^Minutas de la Decimoséptima Asamblea Anual, pág. 52.


"ibíd., pág. 58.
Simmons, op. cti., pág. 40.
Capítulo 17
POR EL VALLE DE SOMBRA
1. L a i n v e s t ig a c ió n

Inmediatamente después de la asamblea de 1922 (decimosépti­


ma) se hizo evidente que la iglesia aún no había salido de su
momento difícil. El comité investigador trabajó cuidadosa y
conscientemente buscando hechos. Los tres miembros residían en
Cleveland y aunque estaban conscientes de las condiciones
deplorables que habían existido en los últimos dos años, se
negaban a creer lo peor.1
Tomlinson no cooperó con la investigación y de muchas
maneras violó los acuerdos de la asamblea general. Él siguió
depositando las finanzas de la iglesia en su cuenta bancaria
personal,2 tal como lo había hecho en años anteriores.3 Rehusó
someter los fondos de la iglesia al cuidado del Comité Ejecutivo,
del cual él era miembro, como se había indicado en la asamblea
reciente pasada. Inclusive rehusó consultar a los otros miembros
del comité.
No deseando creer lo que habían encontrado, el comité
investigador contrató los servicios de un prestigioso contador
público, quien hizo una investigación de la situación financiera. El
informe del auditor reveló un déficit de $14,141.83, del cual no se
encontraba ningún registro en los distintos fondos. Se había usado
impropiamente alrededor de $31,000.00, de los cuales $3,973.23
provenían del orfanatorio y del resto del fondo de diezmos.4

’F. J. Lee era superintendente de educación, J. S. Llewellyn era editor y publicador, J. B. Ellís era pastor
de la iglesia local.
JEsto era una violación del Artículo 6, sección 4, de la Constitución: “Será responsabilidad de todas las
personas encargadas de finanzas, como tesoreras de una iglesia, depositar la nómina en una cuenta bancaria
confiable a nombre de la Iglesia de Dios” .
3Church ofG od Evangel, julio de 1923.
'"La mayor parte del informe relacionado con la investigación y el informe del auditor provienen del
Evangel, el cual detalló informes documentados de los procedimientos en julio 14 de 1923 y en ediciones
subsecuentes.

167
168 Como Ejército Poderoso

El 8 de mayo de 1923 le fue dada a Tomlinson una copia del


informe del auditor para que la estudiara y diera las correspondien­
tes explicaciones. Junto con su tenedor de libros, él se reunió con
el comité y el auditor para tratar de explicar el asunto. F. J. Lee
informó que

él trató de explicar dos veces el asunto de los $14,141.83... pero en


ambas careció de evidencias delante del auditor.5

En correspondencia al comité investigador, el auditor informó:

Los registros muestran que se recaudó una gran cantidad de dinero


y que pasó por las manos de Tomlinson, aunque no muestran cómo
fiie distribuida. Es la responsabilidad del Sr. Tomlinson someter a
las autoridades pertinentes un estado de cuenta, mostrando qué se
hizo con todo el dinero que él manejó. Simples declaraciones
negativas... no bastan para balancear la frialdad de los hechos
existentes.6

Tomlinson amenazó con emplear a otro auditor para preparar el


informe. El comité le escribió el 24 de mayo animándolo a que lo
hiciera “antes de la reunión del Concilio de Ancianos el 12 junio,
para que nosotros podamos rendir un informe concienzudo a dicho
concilio”. El comité también le indicó a Tomlinson que era
urgente que ayudara a preparar la reunión del Concilio de
Ancianos en junio, que había sido convocada por el Comité
Ejecutivo para considerar estos asuntos.

2. “E l C oncilio de Ju n io ”

Lo que llegó a conocerse como el “Concilio de Junio”, se


reunió en el auditorio de Cleveland del 12-21 de dicho mes en
1923.7

^Church o f God Evangel, 21 de julio de 1923, pág. 23.


Esta correspondencia no está fechada pero aparece cronológicamente en el registro, del 10 al 21 de julio
de 1923.
En el Evangel se dieron amplios detalles de esta audiencia, a medida que se fueron desarrollando los
eventos. Después de la audiencia, se publicó un Informe de Investigación, bajo el subtítulo “Procedimientos del
Concilio de Ancianos; Correspondencia y Declaración. Cleveland, Tennessee, junio 12 al 21, 1923” . La
información tíe estas dos fuentes fueron documentadas, siendo las principales para esta sección.
Por el valle de sombra 169

Debido a ia naturaleza de esta reunión, también se citó al


Concilio de los Setenta; y a todos los ministros ordenados que
estuvieran interesados en asistir. Alrededor de doscientas personas
estaban presentes.
Tomlinson trató de presidir su propio juicio, lo cual produjo
bastante confusión. Luego se le exigió que cediera el lugar a un
presidente interino, Efford Haynes. La audiencia procedió en
orden durante una semana y Tomlinson habló libremente en su
defensa. Cuando no pudo justificar sus acciones, se presentó
acusación formal en su contra para que fuera enjuiciado en la
Corte Suprema de Justicia.
Diez de los doce ancianos que oyeron el caso8 presentaron un
total de quince acusaciones contra el Supervisor General. Estas
fluctuaban entre deslealtad y conspiración en contra de la Iglesia
de Dios hasta usurpación de autoridad y malversación de fondos.
Según las informaciones del concilio, el déficit se debió a su
negligencia y mal proceder .
Brouayer y Gillaspie también fueron acusados por “ayudar y
encubrir a Tomlinson en la parte principal de sus actos ilegales”
y por tratar de evitar que se celebrara la audiencia. Diez de los
miembros dél concilio encontraron a Tomlinson culpable de los
cargos. Los otros dos se comportaron de una manera tan indebida
que también fueron llevados ajuicio. El concilio concluyó el 21 de
junio, después de haberse reunido por diez días. La audiencia con
la suprema corte era para el 26 de junio.

3. L a r u pt u r a fin a l

El 26 de julio, los jueces de la Corte Suprema de Justicia


sostuvieron las acusaciones del concilio en contra de Tomlinson,
Brouayer y Gillaspie.9 Ninguno de los tres se presentó a la
audiencia. En su lugar, el trío estaba ocupado en separar de la
organización a la mayor cantidad posible de iglesias, ministros y
miembros. La confusión creció como reguero de pólvora a través

SF. I. Lee, M. S. Lemons, T. L. McLain, S. W. Latimer, J. B. Eilis, I. S. Llewellyn, E. J. Boehmer,


Efford Haynes, Alonzo Gann, T. S. Payne,
9Minutas de la Decimoctava Asamblea Anual, 1923, pág. 28.
170 Como Ejército Poderoso

de la Iglesia de Dios; no obstante, la mayoría de la gente permane­


ció firme. Algunos apoyaron firmemente a Tomlinson, quien
reconoció “que sólo unos cuantos ministros se quedaron conmi­
go”.10
Gillaspie era Supervisor de Illinois, pero D. P. Bamett fue al
estado después del “Concilio de Junio” y explicó el asunto a los
ministros, evitando así una pérdida considerable. Brouayer era
Supervisor de Carolina del Norte, pero falló en su intento de
llevarse muchas de las iglesias al redil de Tomlinson. En general,
la iglesia sufrió pocas pérdidas pero la desilusión fue considerable.
Otros ministros habían sido expulsados en tiempos pasados pero
ésta fue la prueba más severa a la que se había sometido la
organización.11 La Iglesia de Dios demostró una enorme capaci­
dad de mantener su equilibrio. A pesar de las pérdidas por causa
de Tomlinson, hubo mejoras en cada departamento de la iglesia.12

4. U n nuevo S upervisor G en e r a l

El Concilio Supremo se reunió el 26 de julio de 1923, día en


que la corte suprema sostuvo las acusaciones contra Tomlinson, y
eligió a F. J. Lee para cumplir con el término de Supervisor
General.13 J. B. Ellis reemplazó a Lee como superintendente de
educación y de este modo, Lee, Ellis y Llewellyn se convirtieron
en el nuevo Comité Ejecutivo. Aun cuando la tormenta no acabó
inmediatamente, la iglesia había sobrevivido y comenzó a endere­
zar su curso nuevamente. Todavía había inconversos por ganar y
los campos todavía estaban blancos para la siega. Así que el
énfasis de la iglesia se volvió a poner de inmediato en donde debía
estar: en la misión de Jesucristo.

“Tomlinson, Answering The Cali o f God [En respuesta al llamado de Dios], pág. 22.
Por ejemplo, J. H. Simpson y J. B. Goins se fueron de la iglesia en 1909 por la enseñanza de ésta en
relación con las lenguas, y en 1919, J. J. Scott salió de la iglesia, por cuestión de los diezmos, para iniciar lo
que él llamó la “Iglesia de Dios Original”.
IJLas siguientes comparaciones demuestran algún crecimiento:
Miembros Iglesias Ministros
1922 21,076 666 923
1923 22,394 740 1,020
Se registraron aumentos en finanzas, asistencia, escuelas dominicales, propiedad, misiones y otros
departamentos.
13Church o f God Evangel, 4 de agosto de 1923.
Por el valle de sombra 171

5. A s a m b l e a d e r e s t a u r a c i ó n

Como era de esperarse, la asamblea de 1923 (decimoctava)


comenzó con una mezcla de dudas y expectación. Las asambleas
no habían tenido un cambio de moderador por diecisiete años;
ahora presidiría un nuevo líder. Lee era amado y respetado pero
todavía no había sido probado como moderador de la asamblea.
Debido a su amor por Tomlinson, igual que muchos otros, estaba
desilusionado y herido. Algunos de los que vinieron a la conven­
ción no sólo se sentían heridos, sino que habían sido debilitados en
su fe. No obstante, pesar del recelo, en la primera sesión se hizo
evidente que ésta sería una de las asambleas más bendecidas. Un
poco después de que las puertas fueran abiertas, el 31 de octubre
a las 6:30 p.m ., el auditorio estaba completamente lleno.14 Con
aproximadamente 1,600 delegados, esa era la mayor asistencia a
cualquier asamblea.15 J. B. Ellis dio una nota de optimismo en su
discurso de bienvenida, lo cual inmediatamente se convirtió en la
actitud de todos. Una ministra de California habló por muchos
cuando dijo:

Después de la experiencia del año pasado, yo vine con cierto temor,


pero mis dudas se han disipado al ver el amor y la unidad que
prevalecen, y las manifestaciones de la presencia del Señor...
Ustedes nunca sabrán lo que esta asamblea ha significado para
mí.16

Lee probó ser un moderador capaz y los negocios de la asamblea


se llevaron a cabo de manera acertada y positiva. Cuando se hizo
el “Llamado de los estados”17 el jueves 1 de noviembre, muchos
de los supervisores respondieron con palabras de aprecio hacia la
Iglesia de Dios e informaron de la estabilidad en sus congregacio­
nes. Entre los hermanos afroamericanos habían ocurrido algunas
deserciones, aunque su supervisor, J. H. Curry, informó: “Noso­

uMinutas de la Decimoctava Asamblea Anual, 1923, pág. 3.


aIbld., pág. 59.
,6lbíd„ pág. 7.
I7Por muchos años, una de las características de cada asamblea fue el pase de lista de los estados, en donde
los delegados marchaban hacia la plataforma y cantaban un himno apropiado, seguido de un corto discurso por
el supervisor del estado.
172 Como Ejército Poderoso

tros hemos tenido nuestros conflictos con los demás hermanos pero
hemos sido más que vencedores y nos mantenemos adheridos a la
iglesia.”18 Toda la delegación de los hermanos afroamericanos
cantó “Nada, no, nada me ha de mover”.
F. J. Lee fue electo Supervisor General, J. B. Ellis, superinten­
dente de educación y J. S. Llewellyn, editor y publicador. Según
las prácticas de ese tiempo, estos hombres fueron nominados por
el Concilio de los Doce y electos por la asamblea general.19
Después de la selección

...el poder de Dios cayó sobre la congregación y la gente se


regocijó, gritó y habló en lenguas. Seguramente, les pareció bien al
Espíritu Santo y a los delegados que estos hombres ocuparan estas
posiciones.20

La confianza en el liderazgo de la iglesia fue restaurada porque la


humildad y calidad espiritual de Lee, unida a su firmeza y
verticalidad, ofrecier