Problemáticas Socio
Contemporáneas
2º Año
Profesor: Lic. Fernando Belletti
-Estado-
Condiciones y circunstancias históricas
que dan surgimiento al Estado
• El Estado, como modelo de dominación política, aunque sea un fenómeno
hoy extendido universalmente es, en sus orígenes, un fenómeno propio
del círculo cultural de Occidente que se plasma a partir del Renacimiento.
• En la Edad Media no existió el Estado operando independientemente
sobre personas determinadas en un territorio determinado.
• Existió, obviamente, la relación gobernantes-gobernados, pero ésta se dio
de una manera muy diferente si la comparamos con la que se efectiviza en
la actualidad
• En los tiempos medievales fue desconocida la idea de una pluralidad de
estados soberanos, coexistiendo con una igual consideración jurídica;
todas las formaciones políticas de Europa se consideraban más bien
subordinadas al Emperador (Heller, 1992).
Condiciones y circunstancias históricas
que dan surgimiento al Estado
• De esta manera, casi todas las funciones que el Estado moderno reclama
para sí se hallaban, en la Edad Media, repartidas entre: la Iglesia, el
noble propietario de tierras, los caballeros, etcétera.
• Es decir, el poder era:
• Compartido (por el Emperador y los monarcas territoriales o monarcas
medievales y los señores feudales: «poliarquía»),
• Intermitente (el monarca no podía mantener sus ordenaciones de modo
ininterrumpido, debiendo contentarse con intervenir sólo
esporádicamente para eliminar perturbaciones sumamente riesgosas) y
• Mediato (forzosamente dependía del consentimiento o permiso de los
verdaderos factores de poder).
Condiciones y circunstancias históricas
que dan surgimiento al Estado
• Esto cambiará radicalmente hacia el
Renacimiento, pues encontraremos que para
esta época, el poder del monarca:
• de Compartido se ha transformando en Único,
de Intermitente ha pasado a ser Permanente y
de mediato se ha convertido en Inmediato.
¿Qué produjo esta transformación?
Múltiples y diversos factores coadyuvaron a
ella...
• La evolución hacia el Estado moderno, en el
aspecto organizativo, principalmente consistió en
que los medios reales de autoridad y
administración, que eran propiedad privada de
los factores de poder ya señalados se
convirtieran en propiedad pública, y en que el
poder de mando -que se venía ejerciendo como
un derecho de aquellos sujetos que lo
practicaban: el noble, el obispo, el maestro de la
corporación- se expropia en beneficio del
monarca absoluto (Heller, 1992).
• Por otra parte, mediante la creación de un ejército
permanente, cuya existencia depende del pago de la
soldada, el monarca se independiza del hecho aleatorio
de la lealtad de sus feudatarios, estableciendo así la
unidad de poder del Estado en lo militar.
• Los estados europeos comienzan a partir del siglo XV a
constituirse en unidades que buscan expandirse
territorialmente. Para lograr este objetivo, apelan a la
conformación de ejércitos cada vez más numerosos y
poderosos.
• Es así como los estados fueron preparándose cada vez más para la
guerra, hasta llegar a la necesidad de crear y sostener una
maquinaria bélica de proporciones desconocidas.
• El sostenimiento administrativo financiero y económico de estas
fuerzas (militares) fue cambiando, a su vez, la fisonomía de los
estados, convirtiéndolos, lenta pero inexorablemente, en unas
complejas unidades burocráticas ávidas de recursos.
• En un principio, las ciudades estados eran unidades independientes,
de una extensión territorial menor a las actuales, que concentraban
sus actividades principalmente en los ámbitos militares, fiscales, en
la protección de sus súbditos y administración de justicia.
• Debemos afirmar entonces que el Estado
tiene una estrecha relación con la esfera de la
coerción o la utilización de la fuerza para
encontrar obediencia y conseguir de esta
manera la dominación.
• Si bien a partir del siglo XV y XVI, hablamos de la existencia
de “reinos” que poseían grandes extensiones territoriales,
los monarcas mantenían una relación nominal o indirecta
con la población.
• Existía una relación de “intermediación” entre los monarcas
y los súbditos.
• Estos intermediarios constituían un sector social, político y
económico de importancia y estaba conformado por
duques, archiduques, señores militares, grandes
propietarios de tierras, etc. Eran éstos quienes tenían un
trato directo con la población.
• Había entonces una relación social
estructurada en la sociedad medieval. Los
monarcas obtenían de los intermediarios
tributos y hombres para sus empresas
militares y éstos obtenían, a su vez, una
amplia libertad para gobernar y administrar
sus territorios sin injerencias externas.
• La ciudad y su hinterland (entiéndase por hinterland la zona rural en
donde una ciudad mantiene su predominio y su influencia administrativa,
fiscal y militar) operaban en la práctica como unidades políticas
autónomas.
• Los aparatos administrativos de estas ciudades se ocupaban
fundamentalmente del aspecto militar, fiscal y de la administración de
justicia, dejando todos los otros aspectos de la vida cotidiana en el terreno
social y autónomo de las comunidades.
• Aspectos como la educación, la salud, el bienestar social y demás
funciones no figuraban entre los objetivos de los estados.
• Será recién a partir del Siglo XIX, y fruto de las tensiones y conflictos entre
el Estado y los diversos sectores sociales, que irán incorporándose entre
sus obligaciones indelegables.
¿Qué hace diferente al Estado
moderno de los estados anteriores?
• Los estados modernos poseen entonces ciertas
características que los distinguen de sus estados
antecesores de la Edad Media. Éstas son:
• Progresiva centralización del poder.
El Estado adquiere bajo su órbita la totalidad de las
relaciones sociales, económicas y políticas. Esta órbita
entiende tanto el control como la intervención para
dirimir cuestiones y diferencias, no aceptando dentro de
su territorio ningún otro poder equivalente que pueda
disputarle esta primacía.
¿Qué hace diferente al Estado
moderno de los estados anteriores?
• Creciente concentración de funciones en manos de una burocracia
profesional.
Parte de esta centralización del poder, ocurre como consecuencia del
crecimiento y del desarrollo de un tipo particular de gestión.
Esta administración se basa en parámetros “profesionales” e
“impersonales”; esto significa que opera en base a códigos y leyes
estatuidas con anterioridad, elaborados sobre criterios de racionalidad
para la administración.
Quienes llevan adelante esta tarea son funcionarios que perciben un
“salario” y que poseen la idoneidad necesaria para desempeñar dicha
tarea.
De esta forma, todas las tareas que se desarrollaban dentro de la
comunidad y que guardaban la forma de una “autogestión”, fueron
cediendo lugar a esta nueva forma de administración.
• Creciente proceso de secularización.
Este proceso se entiende tomando en cuenta el desarrollo
histórico por el cual se van constituyendo los estados
modernos.
Al dejar paulatinamente de lado a los estados cristianos, el
poder y la política se van legitimando cada vez más sobre sus
propias bases, o sea, sobre la racionalidad del individuo.
La secularización consiste en separar a la política y a la
administración de toda reminiscencia dogmática o religiosa
como fuente de su fundamentación. Creando ámbitos
separados para cada instancia, la política y la religión, el
Estado avanza autónomamente en su proceso de construcción
política.
• La primera característica que debemos
remarcar es que este tipo de Estado, es una
construcción política y sobre todo, es fruto de
un tipo particular de desarrollo histórico.
Entonces como dato fundamental para su
estudio debemos recordar en primer lugar,
que el Estado moderno está íntimamente
ligado con la “política” y en segundo término,
como es producto de un desarrollo histórico,
está siempre sujeto a cambios.
La Política moderna
en el centro de la escena
• Una de las características que tienen los Estados modernos
es su relación directa e intrínseca con la política.
• Debemos realizar entonces algunas aproximaciones al
concepto de “política” y la implicancia que tiene esta
actividad en la modernidad y con relación al Estado.
• Hay aquí un vínculo indisoluble que no debemos olvidar,
esto es la relación
Modernidad – Política – Poder – Estado.
Sólo cuando relacionamos estos conceptos, el proceso de
construcción estatal cobra real significación.
• Podemos encontrar una definición clásica de la política ya en la obra
de Aristóteles. Ésta se relaciona con la Polis griega y
fundamentalmente con los asuntos de la administración al interior
de ésta. Las actividades vinculadas a la vida en la ciudad.
• Durante la temprana Edad Media, la política se representa como un
arte, una actividad vinculada fuertemente al deber ser y al dogma,
en una visión muy restringida de la que participaba un grupo muy
reducido.
• Esta noción cambia con el ingreso al mundo moderno a finales del
siglo XV y comienzos del siglo XVI. En esta etapa la política
comienza a reivindicar una esfera propia, alejada del mundo extra
terrenal, y empieza a definir unos contornos que la hacen más
cercana a la concepción política de la actualidad.
• Y en la medida en que el futuro deja de estar
determinado y que no hay una autoridad
divina que guíe las acciones de los individuos y
las instituciones, es decir, a medida que la
desacralización de la vida va ganando terreno,
la política como “actividad humana”
tendiente a la construcción de poder va
asentándose cada vez más.
• La política moderna incorpora como una de sus características
principales, la concepción “medios–fines”. Estos procesos van
creando las bases para el desarrollo del capitalismo, como sistema
productivo que moldea las sociedades europeas hacia finales del
siglo XVIII.
• A partir de este período, podemos comenzar a pensar en la política
como una actividad en expansión de la cual participan cada vez más
sectores sociales.
• De este modo, la política se constituye en una opción válida y
accesible a todos los sectores sociales que participan de la “cosa
pública” (res pública) y sobre todo, en el proceso de construcción
del Estado moderno.
• Todas estas características de la política -como
herramienta y actividad humana al servicio
de la transformación social- es parte
constitutiva del proceso de secularización y
constitución de poder que lleva a la
construcción del Estado moderno.
Definiciones del concepto de Estado
• El politólogo argentino Guillermo O’Donnell (n. 1933) define al Estado de
la siguiente manera:
“Entiendo por Estado el componente específicamente político de la
dominación en una sociedad territorialmente delimitada. Por dominación (o
poder) entiendo la capacidad, actual y potencial, de imponer regularmente la
voluntad sobre otros, incluso pero no necesariamente contra su resistencia.
Lo político en sentido propio o específico lo entiendo, entonces, como una
parte analítica del fenómeno más general de la dominación, aquella que se
halla respaldada por la marcada supremacía en el control de los medios de
coerción física en un territorio excluyentemente delimitado.”
(O’Donnell, G., “Apuntes para una teoría del Estado”, en Oszlak, Oscar
(comp..), Teoría de una burocracia estatal, Buenos Aires, Piados, 1984)
• En la definición de O’Donnell podemos observar algunas de
las características centrales que persiguen los estados:
• El primero y fundamental es la posibilidad de observar
“obediencia” de parte de los individuos e instituciones que
se encuentran dentro de un territorio delimitado.
• La dominación puede obtenerse a través del uso de la
fuerza física, pero fundamentalmente se consigue a través
del control ideológico o “convencimiento” en la legalidad y
legitimidad del sistema. Sólo cuando este último recurso da
muestras de agotamiento, puede recurrirse a la coacción
física.
• Por su parte, el politólogo argentino Oscar Oszlak, concibe
al Estado de la siguiente manera:
“*…+ una relación social, como la instancia política que articula
un sistema de dominación social. Su manifestación material es
un conjunto interdependiente de instituciones que conforman
el aparato en el que se condensa el poder y los recursos de la
dominación política.”
(Oszlak, O., Formación histórica del Estado en América Latina:
elementos teóricos – metodológicos para su estudio, Buenos
Aires, Cuadernos de CEDES)
• Esta definición de Oszlak, también hace hincapié
en la característica de la dominación política y
social, que se realiza a través de un entramado
institucional dentro de un territorio
geográficamente delimitado.
• Para llevar adelante esta tarea, el autor distingue
algunos atributos especiales que poseen los
estados, denominados “atributos de estatidad”.
• Esto significa que los estados en sus procesos de construcción van adquiriendo
estos atributos, que serán utilizados para llevar adelante sus objetivos y
finalidades.
Tales atributos, en la visión del autor, son:
• Reconocimiento de la soberanía estatal por parte de los otros estados (externalizar
su poder).
• Capacidad cierta de ejercer el monopolio de los medios legítimos de coerción.
• Desarrollo de un sistema de administración burocrática profesional y autónoma,
de la sociedad civil, especializado en las tareas de extracción de recursos y
asignación eficiente de los mismos, compuestos por funcionarios aptos e idóneos.
• Capacidad y decisión de generar en los habitantes un sentimiento de
“pertenencia” y de crear los lazos de solidaridad para responder sólo a ese Estado.
Conformación del Estado
• El Estado está conformado por una serie de
componentes constitutivos. Éstos conforman
la médula del aparato del Estado. Podemos
afirmar que todo estado cuenta con una serie
de elementos que lo instituyen como tal.
• Estos son cinco: Soberanía, territorio,
población, un aparato administrativo de
naturaleza burocrática y un gobierno.
• 1. Soberanía- Una implicancia básica de la
soberanía estatal es que el Estado posee un
control exclusivo sobre su territorio y sobre la
población que la habita. Además, este poder
que ejerce no puede ser cuestionado, y si es
necesario, deberá probar que puede sostener
esta prerrogativa frente a otros actores del
sistema, ya sean éstos del propio territorio o
externos (otros Estados, corporaciones
económicas, etc.).
• 2. Territorio- El Estado controla una
determinada porción de tierra, espacio aéreo,
ríos interiores y espacio marítimo, así como
las riquezas que se hallan en el subsuelo
(petróleo, minerales, etc.). Esta porción
territorial está estricta y fehacientemente
delimitada y reconocida a su vez por los
demás estados. Sobre esta porción territorial,
el Estado posee una autoridad indiscutida, o
sea, es soberano.
• Población- El conjunto de personas que
residen en el territorio estrictamente
delimitado en un momento particular.
• 4. Aparato administrativo de naturaleza burocrática-
Desarrollo de instituciones destinadas a controlar y gestionar los
distintos ámbitos de la vida de la población. Este control y gestión va
desde las tareas irrenunciables de todo Estado (defensa exterior e
interior, cobro de impuestos, documentación e identificación de la
población, etc.), como así también aquellas tareas y obligaciones que
fue adquiriendo con el paso del tiempo y hasta la sucesión de luchas
políticas y sociales (atención de la seguridad social, educación, salud,
política ambiental, etc.). Este aparato burocrático, creciente y
especializado, se ocupa de la administración de la vida cotidiana de la
población. Es en este sentido, el brazo ejecutor de la política. Para
aquellas decisiones extraordinarias que requieren decisión de un
rumbo determinado y/o de transformaciones de la realidad, los
estados se han visto en la necesidad de garantizar una instancia de
mando y deliberación.
• 5. Gobierno- El gobierno, entonces, se constituye en esta
instancia para la toma de decisiones trascendentales y es
quien determina el rumbo específico.
Como afirma el constitucionalista Germán Bidart Campos
(1927–2004):
“el gobierno representa al Estado y actúa en su nombre”, o
sea que “son los hombres titulares del poder del Estado
quienes conforman el gobierno”
(Bidart Campos, G., Lecciones elementales de política, Buenos
Aires, EDIAR, 1987, “Elementos del Estado”).