A. ¿Qué son las drogas?
Consumo de drogas
Las drogas son sustancias naturales o sintéticas que al ser ingeridas por una
persona, pueden producir cambios psicológicos, físicos (orgánicos) y
emocionales. Aunque algunas son utilizadas con fines médicos, para el
legales e ilegales
tratamiento, prevención y diagnóstico de algunas enfermedades, gran parte de
estas sustancias son utilizadas de maneras que causan daño a la integridad de
la persona que las utiliza y de quienes están a su alrededor.
Como se dijo anteriormente, todas las drogas producen uno o varios cambios
físicos y psicológicos. Sin embargo, no todas las drogas generan adicciones,
únicamente lo podrían hacer aquellas que son llamadas “psicoactivas”, es decir,
las que afectan el sistema nervioso central (lo estimulan o lo “deprimen”), y que
pueden generar abuso y dependencia por parte de la persona que las ingiere.
Se cataloga como “uso de drogas” el consumo que no ha provocado daños
físicos o psicosociales en el individuo. El “abuso” de estas sustancias ya implica
un nivel de riesgo y un malestar importantes en la persona. Cuando se habla del
abuso, se entiende que se encuentran presentes consecuencias físicas, sociales
y psicológicas en la persona.
La dependencia (o adicción) supone un deterioro significativo y un malestar
importante en el sujeto. Conlleva un desarrollo significativo de la tolerancia a la
droga (es decir, se desarrolla una necesidad constante de incrementar las dosis
utilizadas para lograr el efecto deseado, pues al utilizar las mismas dosis los
efectos de la droga disminuyen), una pérdida de control sobre el consumo, una
reducción de las actividades sociales, laborales o recreativas, e incluye dedicar
Manual mucho tiempo a conseguir, consumir y recuperarse de los efectos del consumo.
de Contenidos
Cabe aclarar que en el período de la adolescencia, no siempre se dan
adicciones instauradas como tales, lo que es más común es que exista una
conducta de abuso, pero de ahí a la adicción, especialmente durante la adultez,
la transición puede ser rápida.
La adicción puede darse en dos niveles, no excluyentes uno del otro:
dependencia física y dependencia psicológica. La dependencia física se da
cuando el cuerpo de una persona necesita de la droga para desenvolverse
cotidianamente. Este tipo de dependencia se relaciona con el desarrollo de la
tolerancia a esta sustancia, pero su característica fundamental es que cuando se
deja de consumir la droga, se presenta el “síndrome de supresión”, el cual es un
estado de alteración física, conductual y emocional que sigue a la suspensión del
uso de la droga.
Aunque las características de este síndrome dependen del tipo y la cantidad de
droga que se haya consumido y las condiciones físicas de la persona, en
general, se caracteriza por perturbaciones en el sueño, el apetito, fatiga
permanente, ansiedad y depresión.
La dependencia psicológica se presenta cuando la persona busca el uso
compulsivo de la droga que consume, pues experimenta un estado de placer que
le exige la administración regular de esta sustancia y le hace sentir que no puede
dejar de consumir. También se genera cuando la persona piensa y siente que
solo con la droga puede enfrentar algunas situaciones de su vida.
B. Incidencia del consumo de drogas entre los y las
adolescentes.
Al pensar en cuán significativo es el uso de drogas dentro de la población
adolescente, llama la atención el hecho de que muchos adolescentes suelen
394 expresar que “todo el mundo fuma”, “todo el mundo toma” o “todo el mundo
consume drogas”. Estas expresiones dan a entender que el uso de sustancias
se ha puesto de moda, y que por tanto, el consumo se justifica en un “si todos lo
hacen, ¿porqué yo no?”, dejando expresado entre líneas que “no puede ser tan
malo entonces”, o bien, “que si todos lo hacen, es porque debe ser normal”, o
hasta “bueno”. Estar fuera de esta supuesta normativa social, podría implicar
una creencia, ya sea real o imaginaria, de que el rechazo por ello ocurriría.
A pesar de esta concepción popular bastante generalizada, lo cierto en todo
esto, es que la mayor parte de los y las adolescentes no suelen tomar, fumar ni
consumir drogas. Inclusive, aunque existe un importante porcentaje de
adolescentes que ha probado alguna vez alguna de estas drogas, este
porcentaje no llega a alcanzar nunca la mayoría, es más, ni tan siquiera en “la
mitad” en el consumo de tabaco y drogas. En el caso del alcohol, este porcentaje
alcanza cifras más altas, pero que descienden significativamente al hablar de un
consumo regular.
A continuación se presentan los resultados que demuestran en la “Encuesta
Nacional sobre Conductas de Riesgo en los y las Adolescentes de Costa Rica”
(2001), realizada por el Programa Atención Integral de la Adolescencia, lo
expresado anteriormente.
C onsumo de Tabaco
Únicamente 5.6% del total la población de 10 a 12 años y 11 meses ha probado
alguna vez un cigarrillo. Entre las mujeres de estas edades el porcentaje es de
5.1%, y entre los hombres asciende ligeramente a 6.2%. El porcentaje de
quienes reportaron continuar fumando, es aún menor, pues desciende a 0.3%,
tanto entre los hombres como entre las mujeres.
En la población de 13 a 17 años y 11 meses, se señala que es 34.3% del total,
el porcentaje correspondiente a adolescentes que han fumado alguna vez un
cigarrillo completo. Entre las mujeres, el porcentaje correspondiente es de 28.2%
y entre los hombres asciende significativamente a 40.1%. Sin embargo, como se
puede comprobar, estos porcentajes no alcanzan nunca la categoría de
“mayoría”, y descienden de manera importante ante la pregunta de si se continúa
fumando actualmente: únicamente 14.9% de la población total dice hacerlo,
20.6% de los hombres y 8.9% de las mujeres.
C onsumo de Alcohol
En la población de 10 a 12 años y 11 meses de edad, 16% expresa haber
probado alguna bebida alcohólica, 13.8% de las mujeres, y 18.2% de los
hombres. Pero al preguntar si el consumo continuaba haciéndose regularmente
(al menos una vez por semana), el porcentaje desciende a 0.9% del total, para
un correspondiente 0.3% de las mujeres y 1.4% de los hombres.
En los y las adolescentes de 13 a 17 años y 11 meses, se reporta que 62.6% de
la población ha probado alguna vez alguna bebida alcohólica, siendo similares
los porcentajes según sexo: 63.9% de los hombres y 61.4% de las mujeres. Sin
embargo, al preguntarse por un consumo regular, únicamente un 11.1% de la
población total dice tenerlo, presentándose en 8.6% de las mujeres y 13.5% de
los hombres.
C onsumo de sustancias ilegales
En los y las adolescentes de 10 a 12 años y 11 meses, los porcentajes son poco
significativos, pues es 0.5% de la población total, quien reporta haber probado
alguna vez alguna droga, presentándose un 0.7% de las mujeres y un 0.35% de
los hombres. En este caso, no se indagó si el consumo se continuó
regularmente.
395
En la población entre los 13 y 17 años y 11 meses, se encontró que 8.9% del
total había probado alguna vez alguna droga, presentándose 5.1% de las
mujeres y 12.5% de los hombres. En esta población, el porcentaje referido a
adolescentes que continuaron consumiendo es relativamente bajo, pues
corresponde a un 2.2% del total.
C. ¿Cómo actúan las drogas en el cuerpo humano? 1
Al momento de ser introducidas al cuerpo humano, las drogas atraviesan por un
proceso que consta de cuatro momentos: la absorción de la droga por el cuerpo,
la distribución de la droga en el cuerpo, la biotransformación y la eliminación de
la droga (Souza y Machorro, M.; Guisa, V.; Barriga, L.D.; y Sánchez, R., 1997).
La absorción, se refiere al proceso por el cual la droga, a través de los tejidos,
pasa al torrente sanguíneo. Cuando se administra una droga, se debe tener claro
la ruta de administración (vía oral, vía rectal, inyección - intravenosa,
intramuscular o subcutánea -, inhalación, absorción a través de la piel, absorción
a través de las membranas mucosas), la dosis (cantidad), y la forma de la dosis
(en líquido, tableta, cápsula o inyección), la presencia de alimento en el
estómago, el nivel de acidez del aparato digestivo, entre otros, pues con estos
datos se puede determinar la concentración de esta sustancia en la sangre y con
ello la intensidad de los efectos durante un determinado período de tiempo
(Julien, 1998; Souza y Machorro, M.; Guisa, V.; Barriga, L.D.; y Sánchez, R.,
1997).
En este sentido, la velocidad con que el cuerpo absorbe la droga, se ve
mediatizada por la interacción de los factores antes mencionados.
La distribución de la droga por el cuerpo depende de varios factores a la vez,
tales como las características físicoquímicas de la droga, el gasto cardiaco y la
circulación de la sangre (Souza y Machorro, M.; Guisa, V.; Barriga, L.D.; y
Sánchez, R., 1997). Así por ejemplo,
“los medicamentos con alta liposolubilidad [solubles en las grasas]
... cruzan con facilidad las membranas celulares y llegan con
rapidez al corazón, cerebro, hígado, riñones y otros tejidos
altamente irrigados, aunque se distribuyen con mayor dificultad en
los músculos, y más lentamente aún en el tejido graso del
organismo. De modo que los fármacos que no atraviesan con
facilidad las membranas celulares se distribuyen en términos
generales de manera restringida”. (p. 40)
Es una pequeña proporción del total de droga que contiene el cuerpo, la que
entra luego a interactuar con los receptores corporales. El resto de dicha
sustancia circula en diferentes áreas del cuerpo, ocasionando lo que serían los
efectos secundarios. Las membranas del cuerpo que se ven involucradas en la
distribución de las drogas son: las membranas de las células, las paredes de los
vasos capilares del sistema circulatorio, la barrera de sangre del cerebro y la
barrera de placenta.
La biotransformación de la droga ocurre en las células del hígado, sitio donde se
llevan a cabo los procesos metabólicos ayudados por enzimas. También
intervienen en esta acción el plasma sanguíneo, la función del sistema renal y el
aparato gastrointestinal. Gracias a este proceso, las características de la droga
son modificadas para producir su inactivación y eliminación (Souza y Machorro,
M.; Guisa, V.; Barriga, L.D.; y Sánchez, R., 1997).
1 En este punto se plantean generalidades de la interacción de las sustancias psicoactivas con el cuerpo del ser
humano. Dado que no es objetivo del presente documento profundizar en este tema, si se requiere más
396 información, se debe acudir a bibliografía de consulta.
La eliminación de la droga del cuerpo ocurre principalmente por medio de la
orina. Solamente las drogas que el intestino no absorbe, así como los productos
residuales de otras drogas que se eliminan por la bilis, se desechan del cuerpo
a través de las heces. Por su parte, el sudor, la saliva y la respiración resultan
vías de poco significado para la eliminación final de las drogas (Souza y
Machorro, M.; Guisa, V.; Barriga, L.D.; y Sánchez, R., 1997).
Pese a que existen ciertos factores que inciden en la velocidad de eliminación
de la sustancia (como factores genéticos, edad, sexo, peso), esta velocidad no
se acelera ni se retarda, sino que es constante.
En el proceso de absorción, distribución, metabolización y eliminación de una
droga en el cuerpo, se puede hacer referencia a las interacciones de la droga
con los receptores del sistema nervioso central responsables de producir el
efecto característico de la droga en el cuerpo. Estas son reacciones de índole
químico y físico. Para comprenderlas, se debe tomar en cuenta que las
sustancias químicas transmiten información dentro de los organismos, y esto lo
hacen por medio de transmisores contenidos en el sistema nervioso, cada uno
de los cuales actúa con una parte de la célula llamada receptor. Esto implica
células que liberan la sustancia y moléculas que detectan su presencia, en un
proceso llamado transmisión sináptica (Carlson, s.f.) y que responde al contacto
virtual que se lleva a cabo entre dos o más neuronas.
En este proceso, las moléculas de una droga psicoactiva, se unen con
receptores específicos de la neurona, lo cual ocasiona cambios en la neurona
que resultan en la respuesta farmacológica característica del uso de drogas
(Julien, 1998).
D. ¿Cómo se clasifican las drogas psicoactivas?
En la actualidad se comercializan muchos tipos de drogas y existen diversos
criterios para la clasificación de las mismas, entre ellos: el origen de las mismas,
el uso terapéutico, el mecanismo de acción, el efecto sobre el organismo, la
estructura química o farmacológica, y el estado legal.
Para efectos del presente apartado se tomarán únicamente las últimas tres
clasificaciones:
Clasificación según sus efectos sobre el organismo:
Al clasificar las drogas, se debe tomar en cuenta que estas sustancias
psicotrópicas generan distintos efectos en el Sistema Nervioso Central (SNC),
debido a las propiedades químicas y farmacológicas que tienen. Según Souza y
Machorro, M.; Guisa, V.; Barriga, L.D.; y Sánchez, R. (1997) una clasificación de
gran utilidad es la planteada por NIDA (National Institute of Droug Abuse) la cual
determina que los fármacos pueden tener efectos estimulantes o depresores de
las funciones del SNC, “provocando ya sea efectos sedantes o de alertamiento
en mayor o menor medida” (p.30).
En este sentido, se puede clasificar las drogas en depresoras, estimulantes o
alucinógenas:
a) Depresoras: estas drogas se unen al receptor y bloquean o inhiben las
funciones del mismo. Se le llaman sustancias depresoras del sistema
nervioso, pues causan efectos tales como disminuir el estado de alerta hacia
el ambiente, reducir la respuesta a la estimulación sensorial, reducir el
funcionamiento cognitivo, disminuir la espontaneidad y reducir la actividad
física. Entre estas se encuentran: alcohol, sedantes, hipnóticos, ansiolíticos,
disolventes volátiles y opiáceos como opio, morfina,heroína, entre otros. 397
b) Estimulantes: las drogas de este tipo al unirse al receptor, producen acciones que
simulan o potencian las funciones del transmisor. Además actúan bloqueando la
inhibición o produciendo excitación directa en las neuronas. Se les llaman
sustancias estimulantes del sistema nervioso, pues cambian el humor,
produciendo euforia, incrementa el estado de alerta, reducen la fatiga, producen
un sentimiento de mucha energía, disminuyen el apetito y quitan el aburrimiento.
Algunos de sus efectos secundarios pueden ser ansiedad, insomnio e irritabilidad.
Entre las drogas estimulantes se puede mencionar la cocaína y anfetaminas.
c) Alucinógenos: Estas son sustancias naturales o fabricadas químicamente, que
alteran la percepción, el pensamiento, la orientación y la memoria y en algunos
casos producen comportamientos similares a los que se observan en los
pacientes psicóticos. Los efectos de los alucinógenos, suelen notarse unos veinte
o treinta minutos después de haber sido ingeridos. Anteriormente se les llamaba
psicodélicos. Algunas de estas drogas son: LSD y el grupo de cannabinoides
(como la marihuana).
Clasificación farmacológica de las drogas de abuso más frecuentes:
398
Clasificación según el estado legal:
En nuestro país existe la Ley N∞7223 desde mayo de 1991, la cual es conocida
como “La Ley de Psicotrópicos”. Esta ley pretende regular el uso, tráfico y
comercialización de estupefacientes, sustancias psicotrópicas, drogas de uso no
autorizado y fiscalizar las actividades relacionadas con las mismas. De acuerdo
con esta ley, se ha clasificado el uso y comercialización de drogas en dos
categorías: lícita (o legal) e ilícita (o ilegal).
Las drogas lícitas, son sustancias que aunque en muchos casos son
psicoactivas, y por tanto con efectos importantes sobre el organismo del
individuo, son aceptadas social y culturalmente o bien, prescritas por un/a
médico. Corresponden a este tipo de drogas la cafeína, el tabaco, el alcohol y
los medicamentos bajo prescripción médica.
Con respecto a estos últimos, cabe aclarar que, no todos los fármacos o
medicamentos contienen sustancias psicoactivas, pero que cuando así lo hacen,
es necesario que el o la médico tenga el cuidado de valorar la vulnerabilidad del
paciente a generar una dependencia y tomar las medidas del caso, previniendo
al mismo de cualquier tipo de abuso de la sustancia y monitoreando los efectos
que el fármaco vaya teniendo sobre la persona.
Con respecto al consumo y comercialización del tabaco y del alcohol, cabe
aclarar que aunque este sea catalogado como legal, es ilegal su venta a
personas menores de 18 años.
Las drogas ilícitas, son sustancias psicoactivas cuyo uso es prohibido por la
peligrosidad en su uso y en su abuso. No son aceptadas social ni culturalmente
y se incluyen los medicamentos que no son utilizados bajo prescripción médica.
Entre las drogas ilegales se encuentran la marihuana, la cocaína, la heroína, los
ácidos, etc.
También la Décima Revisión de la Clasificación Internacional de las
Enfermedades, CIE-10, realiza una clasificación de las drogas a partir de los
Transtornos Mentales y del Comportamiento que producen (citada por Souza y
Machorro, M.; Guisa, V.; Barriga, L.D.; y Sánchez, R., 1997). La clasificación de
las drogas que propone la CIE-10 es la siguiente: 399
a) Alcohol etílico
b) Opiáceos
c) Mariguana
d) Sedantes, Hipnóticos y Ansiolíticos
e) Cocaína
f) Anfetamínicos (Simpaticomiméticos)
g) Cafeína (Xantinas)
h) Alucinógenos
i) Fenilciclidina, PCP
j) Nicotina (Tabaco)
k) Disolventes volátiles.
Basados en esta clasificación, se puede proponer lo siguiente con respecto a los
efectos de las drogas:
Alcohol etílico:
El alcohol es una droga legal y socialmente aceptada. Se encuentra presente en
bebidas como cerveza, guaro, ron, vino, whiskey, etc., y en medicamentos para
la tos. Es un depresor del sistema nervioso central.
Sus efectos dependen de diversos factores, entre ellos el volumen corporal, el
sexo, la edad, la frecuencia con que se consuma, las cantidades que se ingieran,
etc. Al ser el alcohol un inhibidor del sistema nervioso, este bloquea funciones
de la corteza cerebral que están ligadas al control de los valores morales, por lo
que entre sus efectos está la desinhibición, razón por la cual erróneamente se
puede creer que el alcohol es un estimulante. También disminuye la capacidad
para recibir y analizar información, la sensibilidad al dolor, interfiere con la
memoria reciente, la coordinación de los movimientos y disminuye el estado de
alerta ante los estímulos del ambiente y puede provocar violencia en el individuo.
Su consumo permanente puede dañar el hígado y el sistema digestivo (gastritis),
disminuir las defensas y alterar la memoria, la capacidad de atención y la
asociación de ideas. Cuando una persona que consume regularmente deja de
ingerir alcohol, se pueden producir delirios, temblores, alucinaciones,
convulsiones y hasta la muerte.
Esta sustancia se metaboliza en el hígado (aproximadamente solo un 5% de lo
que se consume se elimina por orina y sudor). El hígado de una persona sana
de unos 25 años de edad, tiene la capacidad de metabolizar en una hora (60
minutos) una cerveza (una lata de las pequeñas o una botella), un trago de
destilados de una onza o una copa de vino de 4 a 5 onzas2. La cantidad de
alcohol que se ingiera y que supere esta velocidad constante de metabolización,
se concentra libre en la sangre. El grado de concentración en la sangre es el que
determina los efectos del alcohol. Partiendo de una medida de tiempo de una
hora, según la cantidad de alcohol que se ingiere, los efectos y sensaciones que
se presentan podrían ser:
• Cuando se han consumido de 2 a 3 cervezas se da una embriaguez leve.
Algunas de las sensaciones que se presentan en esta fase de la ebriedad
pueden ser: calor leve, sensaciones de ligero placer, ligera extroversión,
sensación de alerta, disminución de preocupaciones.
• Al consumir 4 cervezas la embriaguez se cataloga como media. Esta
produce animación, conductas exageradas, verborrea o melancolía.
• 5 cervezas: Embriaguez aguda. Los efectos incluyen trastornos de
coordinación visomotriz y del equilibrio, ideas fijas y perseverantes.
• 6 ó 7 cervezas: Intoxicación grado I. Los efectos son trastornos
significativos en los reflejos y en la visión, lenguaje lento y torpe,
incoherencia.
400 2 Estas medidas son equivalentes entre si en cuanto a la concentración de alcohol.
• 8 cervezas: Intoxicación grado II. Se produce un trastorno severo de la
visión y la coordinación motriz, lagunas mentales y conducta automática.
• 10 cervezas: Intoxicación grado III. Produciéndose reacción de estupor y
pobre respuesta a estímulos.
• 14 cervezas: Intoxicación grado IV. Se corre el riesgo de entrar en coma
alcohólico, depresión severa de la respiración.
• Más de 14 cervezas: Intoxicación mortal. Se puede generar un paro
respiratorio.
O piáceos:
Los opiáceos son depresores del sistema nervioso central que generan
dependencia en períodos muy cortos. Los hay lícitos (únicamente bajo
prescripción médica), como la morfina, la codeína y la metadona; e ilícitos, como
la heroína y el opio.
Tienen un efecto analgésico (inhibidor del dolor) y provocan somnolencia,
embotamiento, pérdida de conciencia, incapacidad para concentrarse,
dificultades para la elaboración mental, apatía, letargo, agudeza visual y falta
de motivación.
Los opiáceos suelen inyectarse (por esto quienes lo consumen suelen tener
marcas en sus extremidades), pero también se pueden ingerir oralmente. El opio
y la heroína también se fuman, y la heroína puede también inhalarse.
C annabis ( Marihuana y Hachís):
La cannabis sativa es la planta del cáñamo. Cuando las preparaciones de esta
planta contienen principalmente hojas y unidades floridas con resina (lo cual
tiene un aspecto como el del perejil seco mezclado con tallo y puede contener
semillas), se le llama “marihuana”. El “hachís” (llamado hash o hashísh) es la
resina del cannabis (su apariencia es como el de tortas de color pardo o negro).
Ambas suelen fumarse o algunas veces, comerse y pueden producir
dependencia psicológica.
Algunos de los nombres que se le dan a la marihuana son: mota, grifa, yesca,
ganja, la “g”, verde, hierba, chora, belula, grilla, chipiturca, doradilla, morisqueta,
entre otros.
Tras su consumo, puede producirse un comportamiento descontrolado, pueden
disminuir las inhibiciones, las alteraciones del estado de ánimo y el apetito puede
aumentar.
Dado que el consumo de cannabis deprime el sistema nervioso central, este
puede anular o debilitar la memoria inmediata y la comprensión, alterar el sentido
del tiempo y reducir la capacidad de realizar tareas que requieren concentración
y coordinación, como la conducción de un automóvil. Pueden alterarse la
motivación y el entendimiento, lo cual dificulta el aprendizaje. Los estudiantes no
retienen los conocimientos que adquieren mientras están “intoxicados”. Tras un
consumo permanente, estas sustancias pueden llegar a producir paranoia y
psicosis.
Pese a ser una droga con efectos sedativos, en altas dosis puede producir
euforia y alucinaciones, efectos similares a los de los alucinógenos.
S edantes, Hipnóticos y Ansiolíticos:
Se incluyen en este grupo las benzodiacepinas y los barbitúricos, que actúan
como depresores de Sistema Nervioso Central. 401
Las benzodiacepinas generalmente se consumen por vía oral, y producen un
efecto ansiolítico y de relajación muscular en las personas. Entre las más
comunes se encuentran: diazepan, flunitrazepan y valium. El consumo
prolongado y frecuente de este tipo de drogas puede generar dependencia física
y psicológica, promoviéndose la adicción.
Por su parte, los barbitúricos se presentan en cápsulas que se ingieren
oralmente. Pueden producir alucinaciones y trastornos en la percepción, en la
coordinación motora y pérdida de control en los impulsos sexuales y agresivos.
En dosis altas, o combinadas con otras drogas como el alcohol, estas sustancias
pueden llegar a ser letales. Al ser consumidos por períodos prolongados, pueden
producir fallos serios en la memoria.
Algunos de los nombres que se le dan popularmente a los barbitúricos son:
pastas, barbas, cacahuates, alivianadores, chaquetas amarillas, muñecas
amarillas, seconal, pájaros rojos, muñecas rojas, arco iris, entre otros.
C ocaína (en sus diversas formas):
La cocaína estimula el sistema nervioso central, y puede provocar dependencia
psicológica y fisiológica. La tolerancia a esta droga se desarrolla con rapidez.
Su apariencia es la de un polvo blanco y cristalino. Se suele inhalar por las fosas
nasales, pero también se inyecta o se fuma, muchas veces diluído con otros
ingredientes. Entre los nombres que se le dan comúnmente están: coca, perica,
cocacola, nieve, copos, polvo, dulce, bernice, cocoa o la “C” grande.
Su consumo provoca sensaciones de fuerza muscular y de viveza mental y
aumenta el ritmo cardiaco y respiratorio. También puede producir sudoración,
dolor de cabeza, visión borrosa, mareos, ansiedad y trastornos psicóticos. Su
inhalación frecuente puede dañar el tabique nasal, y el consumo de altas dosis
tiende a provocar sentimientos de ansiedad y una actitud paranoide. El consumo
constante de la misma, puede provocar daños al sistema nervioso y al cerebro
principalmente, pero también al sistema respiratorio, al cardiovascular, al
digestivo y al reproductor.
Una de las formas en que comúnmente se presenta la cocaína es el crack
(llamado popularmente “piedra” o “papa”), el cual provoca alucinaciones táctiles,
paranoia y ataques de aplopejía, produciendo un acelerado deterioro en la
persona. Puede presentarse en comprimidos de color castaño o beige o en
piedritas cristalinas y es sumamente adictivo.
Anfetaminas y sustancias derivadas:
Las anfetaminas se presentan en cápsulas, píldoras o tabletas. Algunas se
ingieren oralmente, otras se inyectan o se inhalan por las fosas nasales.
Al consumirse, además de la agitación, la sudoración y el aumento de la presión
arterial, pueden producir inquietud, ansiedad, euforia, hiperactividad, insomnio,
pérdida de la realidad, del control, del apetito y mal humor.
Las personas que consumen anfetaminas por períodos prolongados pueden
contraer una psicosis que produce alucinaciones, delirios y paranoia, síntomas
que desaparecen generalmente si se suspende el uso de la droga.
Algunos de los nombres populares utilizados para llamar a las anfetaminas son:
acelete, azote, ruedas, alegradoras, abejorros, desoxyn, bencedrina, dexedrina,
402 bifetamina, camioneras, dentroanfetamina, entre otros.
Entre las drogas derivadas de las anfetaminas, se encuentran las
metanfetaminas (presentadas en polvo blanco, píldoras o en una pieza parecida
a un trozo de parafina). Algunas veces son llamadas popularmente acelere,
metacristal, conecte, dados, crank, o cristal.
C afeína (xantinas):
Las xantinas, café, té y cocoa son sustancias legales que se destinan para
consumo, como alimentos. También incluye la teofilina, teobromina y aminofilina,
esta última con un gran uso terapéutico debido a su acción broncodilatadora.
Entre sus principales efectos se encuentran: pensamiento rápido, disminución
del sueño y fatiga, favorece la asociación de ideas, aumenta la eficacia en tareas
motoras, estimula los centros respiratorios, aumenta la tensión arterial, irritación
digestiva, entre otros.
Estos estimulantes tienen una capacidad adictiva mucho menor que otras
drogas de este tipo; sin embargo, debido a que las personas las consumen
durante períodos muy largos y en cantidades similares a través del tiempo,
generan habituación a estas sustancias.
Alucinógenos:
Las formas en que se pueden presentar estas sustancias son muy diversas: en
líquido, en cápsulas, en píldoras, en papelitos secos, comprimidos, hongos,
cuadritos de gelatina. Generalmente se ingieren oralmente (se mastican, se
lame del papel, se tragan), pero también se inyectan o se fuman.
El ácido lisérgico (LSD) es uno de los alucinógenos más conocidos, pero hay
una gran variedad de drogas de este tipo. Entre los nombres que popularmente
se les dan a algunas de estas sustancias están: ácidos, LSD, barco del amor,
dragón verde o rojo, cielo azul, pizca, hongo, cactus, polvo blanco, entre otros.
Las experiencias alucinógenas que producen estas sustancias suelen ser
llamadas “viajes” o “rides”, muchos de los cuales pueden ser “malos viajes” (o
“mal ride”), pues se viven con una gran angustia.
Los efectos de estas sustancias varían, pero quienes las consumen suelen
referirse a un sentimiento de distanciamiento y extrañeza. El tiempo y los
movimientos corporales se retardan, la coordinación se entorpece y los sentidos
se embotan. El habla se torna incongruente, se interrumpe la sección del cerebro
que controla el intelecto y modera a los instintos. Las sensaciones y sentimientos
pueden cambiar con rapidez.
Además, estas drogas inhiben los receptores del dolor, por lo que los episodios
violentos de intoxicación pueden dar lugar a heridas que el adicto se auto
provoca.
Los consumidores habituales, tienen anomalías persistentes de la memoria y
dificultades al hablar. Se presentan también trastornos del ánimo: depresión,
ansiedad y conducta violenta. En esta etapa, se da un comportamiento
paranoide y violento y se pueden dar alucinaciones posteriores al consumo.
Fenilciclidina:
PCP es el nombre abreviado de este compuesto, llamado popularmente ice,
“cristal” o “polvo de ángel”.
Esta droga es una sustancia sintética, utilizada en la medicina veterinaria, que
tiene un alto efecto alucinatorio, produciendo alteraciones en la percepción del 403
tiempo y espacio, y otros transtornos de la conducta tales como síntomas
psicóticos (alucinaciones y delirios). Otros efectos son: hiperactividad, rigidez
muscular, incremento del ritmo cardiaco que puede llevar a producir insuficiencia
pulmonar y cardiaca, entre otros.
Es un polvo blanco y cristalino, pero dependiendo de cómo se haya fabricado,
puede variar a un color marrón con aspecto gomoso. Puede presentarse en
tabletas, cápsulas, polvo o líquido. También pueden venderlo mezclado con
perejil, menta, orégano o mariguana.
Tabaco
Esta sustancia comúnmente llamada “blanco”, tiene a la nicotina como su
principal sustancia psicoactiva. El tabaco es un estimulante del sistema nervioso
central y puede provocar dependencia física y psicológica.
Entre sus efectos está el de reducir el apetito, lo que provoca pérdida de peso
en algunas personas. La nicotina produce que se aumenten las actividades
motoras y las funciones cognitivas, pero después del estímulo, se produce un
periodo depresivo.
Puede provocar un olor desagradable en el aliento, los dedos y la ropa y dar un
color amarillento a los dientes. Una particularidad de esta droga, es que afecta
tanto a quien fuma como a quien se encuentra cerca de una persona que se
encuentre fumando.
Su uso prolongado puede provocar principalmente, cáncer en el pulmón, pero
también en la laringe, faringe, páncreas, esófago, riñones, vesícula y páncreas.
Puede generar también enfisema pulmonar, bronquitis y alteraciones
cardiovasculares.
Disolventes volátiles:
Son sustancias que pueden conseguirse lícitamente para diversos fines
(industriales, artesanales, entre otros), pero que para el organismo humano
resultan sumamente tóxicas. Estas son sustancias que se evaporan con la
temperatura ambiente o a bajas temperaturas.
En esta categoría están incluidas aquellas drogas que son inhaladas, como la
goma, aerosoles, cemento, thinner, solventes industriales, pinturas, laca,
gasolina y otras. Algunos de los nombres populares para estas sustancias son:
gas hilarante, alivianador, maíz tostado, castañuelas pop, precipitador, rayo,
locker, bala, clímax, aspersión en aerosol, solventes, entre otros.
Sus efectos inmediatos son similares a los del alcohol: dificultad al hablar,
pérdida de inhibiciones y de coordinación, desorientación, náuseas, vómitos y
comportamientos violentos.
Son drogas que degeneran en corto tiempo el cerebro, producen daños al
corazón, hígado, riñones; puede generar encefalopatía permanente (trastornos
en el encéfalo, cuya función es coordinar y controlar todos los procesos
orgánicos y la dirección de las relaciones con el mundo exterior), y pérdida de la
sensibilidad en los pies y las extremidades. Cuando se han utilizado por períodos
prolongados, producen un síndrome cerebral orgánico y dañan el sistema
nervioso.
E. La interacción entre sustancias: “Los cruces”
Los efectos de una droga en el organismo pueden alterarse al interactuar en el
404 cuerpo con otra droga. Un común ejemplo de ello es el consumo de alcohol con