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Transformación Social en Nicaragua

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Autor: DUPONT, René

Título: La Transformación de la Sociedad Nicaragüense y las nuevas


responsabilidades del Trabajador Social.
País: Uruguay/Canadá.
Año: 1988.
Descriptores: Trabajo Social – Nicaragua – Transformación social –
Democracia Participativa.

- --0---

LA TRANSFORMACIÓN DE LA
SOCIEDAD NICARAGÜENSE Y LAS
NUEVAS RESPONSABILIDADES DEL
TRABAJADOR SOCIAL.i

René Dupont ii
Asistente Social.
Miembro de la Cooperación de
Trabajadores Sociales de Quebec,
Canadá.

1988
Partidarios o detractores, no ha de haber un solo latinoamericano
indiferente al proceso político nicaragüense. Prolongado, heróico, continuo
durante casi 50 años, ignorado por las agencias internacionales de noticias,
sólo pudo saberse de acciones aisladas que fueron “noticia” – presentadas a
veces como de terroristas o delincuentes comunes por muchos años -, hasta
entrada la década del sesenta, en que se hablaba alguna vez de guerrillas o
protestas populares.

Mientras el Cono Sur estaba ocupado por dictaduras militares, los


nicaragüenses – a pesar de una represión cruel – fueron tumbando poco a
poco el poder familiar de los Somoza (1934-79), organizándose en las
comunidades y barrios de todo el País insurrecciones sandinistas, consiguen al
fin desarmar, vencer o poner en fuga a la Guardia Nacional al servicio del
dictador, quien pudo haber afirmado sin exagerar “El Estado soy yo”, así era
ese estado como aquel otro del Rey de Francia.

Dicho esto, partimos de la constatación de que en su génesis, en su


desarrollo sostenido y en su culminación, así como en la sociedad en transición
al construirse un estado de nuevo tipo, el proceso de liberación une al Frente
Sandinista y al Movimiento Cristiano de la corriente progresista y
revolucionaria, que en Nicaragua – país esencialmente católico – tuvo gran
importancia a través, por ejemplo de la experiencia de organización cristiana
del Archipiélago de Solentiname por parte del P. Ernesto Cardenal, de las
Comunidades de Managua, de los sacerdotes guerrileros y otros que también
hicieron opción por los pobres, cumpliendo actividades no tradicionales, a
veces asociadas a su ministerio espiritual.

El Sandinismo articuló también a diversos grupos sociales y a los


pequeños partidos políticos, tradicionales o no, que habían logrado sobrevivir
con la dictadura, los que tuvieron cargos de gobierno después del triunfo,
varios de ellos participaron en las elecciones nacionales de 1984.

Una primera originalidad que encontramos en esta Revolución es, pues,


la de ser la única que se conoce, que no tiene en la partida contradicción
esencial con los cristianos revolucionarios.

I. Transformación de la sociedad.

Para apreciar cómo surgen las ideas y las fuerzas motrices impulsadas
por el Frente Sandinista de Liberación Nacional, hasta la toma de poder y la
construcción de un Estado de nuevo tipo, vamos a considerar brevemente dos
temas principalísimos que le dan contenido a esta parte I y sientan las bases
para tratar la parte II.

A) Sandinismo.

El Ejercito Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua, impulsado


por Augusto César Sandino puso fin al período intervencionista yanki de 1926-
33; estaba compuesto de campesinos y obreros que demandaban
reinvindicaciones democráticas, las que fueron siendo sofocadas por la

[Link] 2
Guardia Nacional recién creada, al arrasar cooperativas rurales, incendiar y
realizar asesinatos masivos y también selectivos de los sandinistas que
estaban integrados al trabajo, luego de haber sido disuelto su Ejercito.

Los protagonistas sobrevivientes de la guerra y las matanzas


posteriores, transmitieron oralmente los detalles de la hazaña de vencer a los
ejercitos norteamericanos, la que revestía caracteres mitológicos. Por su parte,
la dictadura había hecho un silencio absoluto sobre la personalidad y luchas de
Sandino, destruyendo publicaciones, cartas y otros escritos que hablaran de él.
Pero en cierto momento, Carlos Fonseca Amador logra ubicar cartas y busca
en el exterior otros documentos que le permiten conocer claramente los
períodos históricos e interpretar el proceso hasta ese momento.

A mediados de 1961 da los primeros pasos para el nacimiento del Frente


Sandinista de Liberación Nacional junto a Silvio Mayorga, Santos López -
compañero de Sandino al que intentaron matar el mismo día – y Tomás Borge,
actual Ministro del Interior, cuando ya la dictadura había terminado con toda
posibilidad de lucha pacífica.

Se reconoce a Carlos Fonseca como el ideólogo e inspirador, que con


otros compañeros que se nuclearon, estableció un nexo ideológico a partir de
las luchas desarrolladas desde la Colonia, pasando por las de Sandino hasta el
presente y efectuando una síntesis de teoría y práctica, que permitió concebir
estrategias conducentes a la liberación nacional.

El Frente Sandinista con su Programa, se inserta entonces en una


tradición popular que articula el humanismo cristiano con el marxista y con el
método científico de análisis de la realidad, todo lo cual viene a representar las
ansias de democracia, libertad y justicia social reinvindicadas por largos años,
las que finalmente convergen en la unidad nacional de los nicaraguenses.

Por eso, el Sandinismo constituye una clara experiencia de integración


de fuerzas políticas y también culturales; globalmente considerando hoy día, el
Frente vendría a ser la respuesta histórica a un largo proceso, una de cuyas
etapas culmina el 19 de julio de 1979. En ese momento, comienza otra que
continúa profundizándose, por la verdadera independencia nacional en lo
político, en lo económico y lo social hacia el futuro.

En este sentido, ha asumido como bases fundamentales de su accionar


transformador, tres principios generales que son: economía mixta, pluralismo
político y no alineamiento. Ellos irán cobrando su peculiaridad en el modelo
nicaraguense de revolución, en la medida que ésta vaya identificando las
fuerzas sociales a promover, que destaque los rasgos económicos y
estructuras socio-productivas en que apoyarse y enfatice un pensamiento
político-ideológico en que fundamentar su plataforma.

La economía mixta combina en una unidad regulada por el Estado, tres


tipos diversos de propiedad en los medios de producción: la estatal heredada
del régimen anterior, la de propiedad del pueblo que también es estatal pero se
origina en expropiaciones, la cooperativa – sea rural, industrial o de servicios –

[Link] 3
originada en adjudicaciones o compra, y la propiedad privada que es
mayoritaria pero no es hegemónica, a la que se le permiten márgenes de
ganancia que hagan atractivos los negocios.

El pluralismo político se concreta en 6 corrientes ideológicas


internacionales que se expresan en una pléyade de partidos, algunos de los
cuales participaron en las elecciones y tienen representación parlamentaria.

En cuanto al no aliniamiento, es un principio que garantiza la


independencia de los centros de poder dominantes, y la coexistencia pacífica
activa de todos los estados. Nicaragua se solidariza moralmente con la lucha
de los pueblos contra el imperialismo, el colonialismo, el apartheid y el racismo,
postulando la necesidad de la reestructuración de las relaciones
internacionales sobre bases justas y estableciendo un nuevo orden económico.

B) Democracia Participativa Integral.

Ella es entendida como la combinación básica de los conceptos de


libertad e igualdad, tal como lo soñaba Sandino. Es decir, la construcción
de una sociedad con participación real del pueblo, donde sea posible
efectivamente ejercer el derecho a elegir y ser elegido. Una democracia
donde los sectores políticos, económicos y sociales tradicionalmente
marginados, participen en torno a objetivos y metas concretos,
comprometiendose a consolidar la economía del País.

Pero una democracia que si en su forma es participativa integral, en sus


contenido también llegará a serlo, porqué estarán integrados en ella –
equilibradamente no sólo los aspectos políticos formales, sino los
intrínsicamente tales, así como los económicos y sociales.

En la realidad nicargüense actual, la unidad mínima de la


democracia participativa es el Comité de Defensa de la Revolución,
organización de carácter principalmente comunal más que partidario,
con la que se responde, desde la base y creativamente, a las
necesidades y problemas específicos del área geográfica de que se
trate. Y ello a través de sus representantes naturales,nombrados por los
vecinos en razón de la colaboración prestada en la asociación de de
padres de la escuela, en el grupo de alcohólicos anónimos, en los
grupos cristianos o en tareas de voluntarias para mantener la limpieza y
la ornamentación.

La democracia participativa funciona también en las fábricas,


oficinas y otros colectivos de trabajo, en los sindicatos y asociaciones
gremiales de todo tipo: desde los trabajadores del campo, hasta los de la
cultura, las asociaciones profesionales y los centros de enseñanza.

Otra peculiaridad de esta sociedad en transición, es la de haber


creado varias formas de democracia directa para comunicarse con los
gobernantes, la más peculiar de las cuales sería la reunión semanal al
aire libre que se realiza por todo el País y se transmite por radio y T.V.

[Link] 4
Se llama “De cara al pueblo” y en ella el presidente de la República y
representantes de los ministerios, atienden denuncias,quejas, pedidos y
preguntas que se les hacen. Áquel está de pie mientras escucha y
responde, sentándose cuando le pasa la palabra al funcionario que por
sus tareas conoce el asunto en profundidad. El estilo y contenido no
tienen parecido alguno con las reuniones políticas que conocemos.

Los más difíciles problemas de gobierno son explicados sencilla y


brevemente para que todos entiendan las dificultades y limitaciones,
impedimentos y posibilidades, como también los logros y espectativas
realistas, en relación con cada queja o pedido.

Dentro de un clima de alta comunicación pedagógica, honesto y


constructivo, se ve funcionando en la realidad el sueño casi imposible de
tantos latinoamericanos, de que la gente que sufre sea escuchada,
importa y sea verdaderamente sostenida y ayudada a comprender la
realidad, a aprender a participar en ella y a ser el artífice de su propia
transformación. ¿Verdad que parecería que ya estamos hablando de
Trabajo Social?

La democracia participativa integral ha encontrado nuevas formas


directas durante las discusiones para la elaboración del Estatuto de
Autonomía de la Costa Atlántica, en el proceso electoral de 1984 y en el
del análisis del Ante-Proyecto de Constitución, precedido de una etapa
de consultas múltiples y culminando por cuatro Cabildos Abiertos en
1986.

El estudio público concienzudo dándole cabida a cada uno de los


ciudadanos, profundizó y generalizó en un pueblo recién salido del
analfabetismo y la represión más cruel, el interés y la capacidad para la
participación plena en pie de igualdad de todos los miembros de la
sociedad.

Pero cuando decimos todos, incluimos también a ese cincuenta


por ciento y a veces más que son las mujeres que, aquí en Nicaragua,
por tradición colonial reforzada por un sistema jurídico obsoleto, tenían
una posición especialmente subordinada que facilitaba la represión que
el sistema ejercía sobre ella, en tal grado, que para amedrentar
poblaciones o reprimirlas, eran ostumbre las violaciones masivas de
mujeres por parte de la Guardia Somocista.

Por eso desde su primer programa, el Frente incluyó en él, la


liberación de la mujer, mostrando luego cuando fue gobierno la voluntad
política de lograrlo.

Al presente, la mujer está definitivamente incorporada a todas las


instancias de gobierno, como no hay ejemplo en otro país de América
Latina, ni de Europa Occidental. Ella es Comandante, es Jefe de la
Policía Nacional, Diputada, Embajadora, Ministro, Juez, Delegada.
Ninguna ley la discrimina, sólo las costumbres la limitan; cuenta con una

[Link] 5
organización de masas a nivel nacional que nuclea miles y constituye un
centro de poder propio, pero no segregacionista ni feminista, sino de
reinvindicaciones específicas ante necesidades y situaciones distintas.
La consigna entonces es la de “Hombre y Mujer juntos en todo”. O
sea compartir responsabilidades y derechos, frente a una realidad
anterior en que estaba marginada, pero se le cargaban todas las tareas
de la familia ampliada y de los hijos.

En consuencia, la Democracia Participativa Integral, tiene ya dos


elementos originales en Nicaragua: la creación de formas diversas de
democracia directa y el otorgamiento a la mujer de la igualdad y una
parte del poder tradicionalmente detentado por el hombre.

II Hacia nuevas responsabilidades del Trabajador Social.

Los comienzos.

En 1964 egresaron los primeros trabajadores sociales de la


Escuela fundada en el Seguro Social, dentro de los Programas de la
Alianza para el Progreso; ese mismo año se trasladó a la Universidad
Nacional Autónoma de Nicaragua.

Al momento del triunfo en 1979, sus egresados se distribuían


principalmente en las áreas de Salud, Seguridad Social, Orientación
Vocacional y Vivienda. A ese Trabajo Social podríamos definirlo como
desarrollista y de absoluto trasplante; tenía 15 años de existencia – o
sea el tiempo que llevaba el sólo proceso de reconceptualización en el
Cono Sur-, 2 mártires de la Revolución y la Asociación Nacional que
nucleaba a los egresados.

En ese mismo 1979, la Junta de Gobierno de Reconstrucción


Nacional, abrió un nuevo campo de acción al incorporar varios de
aquéllos al Ministerio de Trabajo. Pero en 1980, se comenzaron a
examinar los planes de estudio y el papel ocupacional de los egresados
de las diferentes carreras universitarias, circunstancia en que el Consejo
Nacional de la Educación Superior resuelve clausurar la de Trabajador
Social.

Sin producción científica y prácticamente desconocido en el


Exterior, el grupo profesional organizado se redujo, debido a los que se
fueron del País o se separaron por discrepancias políticas, en momentos
en que se encontraban debilitados por sufrir un serio cuestionamiento.

Cuatro años en busca de identidad y fundamentos.

Un grupo representativo e idelológicamente avanzado, asume el


desafío de, reorganizándose en su Asociación Nacional, llevar adelante

[Link] 6
grupos de estudio sobre la práctica realizada en las diferentes áreas, a
fin de poder delinear un perfil.

Llegaron asesores extranjeros y se obtuvo el apoyo de la Alaets -


Celats, con quienes la Asociación organiza el I Seminario Nicargüense
de Trabajadores Sociales en 1982. El Frente Sandinista participa con
conferencistas del más alto nivel, con el Comandante Henry Ruiz y el Dr.
Sergio Ramírez, actual Vice-Presidente de la República, quienes hacen
aportes para la clarificación del problema que nos ocupa.

Es invitada al Evento la gremial que nuclea a los trabajadores


sociales cubanos – si bien allí tienen otro origen, fundamentaciones y
formación- que llega con varios trabajos.

Los presentados por los grupos de estudios sobre la práctica


realizada en cada área, sirvieron de base a la discusión de los talleres, a
los que se agregaron los aportes de los asesores, sobre todo lo referente
al Estado y sus Políticas Sociales.

Entre 1980 y 84 la discusión clarificadora prosigue, al mismo


tiempo que las tramitaciones tendientes a cambiar la decisión adoptada
por el Consejo Nacional de la Educación Superior. Cuando ello se logra,
la Escuela es finalmente ubicada en la Facultad de Humanidades de la
Universidad Centro Americana, perteneciente a la Compañía de Jesús.

La práctica como fuente de la teoría: el desafío a la creatividad de


los trabajadores sociales.

Nadie crea que los esfuerzos de los grupos de estudio y los


trabajos del Seminario de 1982 fueron suficientes para revertir la
situación, si bien clarificaron el panorama y aportaron argumentos serios.
Fue en las instituciones estatales donde se decidieron finalmente las
cosas, por ser de la práctica que se extraían nuevos conocimientos
orientadores que la enriquecían y los parámetros de eficacia profesional
que ella ratificaba y evaluaba.

Por eso, los diversos gobiernos que se sucedieron, en ningún


momento recortaron sino que ampliaron los espacios profesionales. De
manera que, si bien la carrera como tal estaba seriamente cuestionada,
los trabajadores sociales fueron poco a poco quedando a cargo del área
de Bienestar Social del nuevo Estado y de la ampliación de la de
Seguridad Social; también se les designó responsables de los
Departamentos de Bienestar Social de los trabajadores en el Ministerio
de Trabajo y las empresas nacionalizadas dependientes de él, así como
del Departamento de Rehabilitación Psico Social para mujeres
prostitutas, en el Ministerio de Bienestar Social, campos esto
enteramente nuevos.

Nunca antes ni ahora he sabido que en país alguno de América


Latina los colegas lograran tanta credibilidad y poder en tan poco tiempo,

[Link] 7
a nivel de planificación, programación y ejecución. Este fenómeno se
produce a partir de 1979, como vimos, y continúa hasta 1982-83, en que
el Estado concluye una primera etapa de reorganización.

Desde esos primeros momentos, muchos trabajadores sociales


estaban ya abiertos al cambio y disponían de los instrumentos para ello,
mientras que otros universitarios más esclerosados, debían invertir su
proceso de desarrollo desde lo liberal e individual hacia la socialización,
por lo menos en algún grado, que en circunstacias que todo cambiaba, a
ninguno le servían en su práctica los procedimientos y relaciones
sociales acostumbrados.

En tal sentido, los siempre cercanos a los problemas y la gente,


no tuvieron dificultad para oir, entender y actuar a gran escala con los
grupos comunitarios y las organizaciones de masas existentes, ya
movilizadas desde el período insurrecional o antes.

Pero quienes salen de las instituciones hacia los grupos, las


comunidades u organizaciones, no son un poder intermedio sino
interlocutores que ponen sus experiencias y conocimientos a disposición
de aquéllos que reciben sus demandas y las presentan al organismo
donde trabajan, al que si es necesario buscan adecuar a las
reivindicaciones sociales que es preciso satisfacer.

El Estado, por su parte, no es benefactor ni asistencialista, sino


que con la participación popular se irá transformando o constituyendo en
el verdadero Estado de esa índole. Las políticas se adoptan entonces de
esfuerzos mancomundados que las hagan posibles, considerando la
situación económica del País, la guerra y la coyuntura.

Claro está que en los grupos de base, tanto como en el aparato


estatal y en la Asociación de Trabajadores Sociales, hubo lucha
ideológica y política, dudas y discusiones, clarificándose por último los
objetivos estratégicos: más bienestar social pero para todos, con la
mayor posible participación de los beneficarios, y descentralizando las
estructuras administrativas para facilitar la cantidad y calidad de la
cobertura y las prestaciones. Todo ello redundaría en propuestas de
democratización, mayor eficiencia y aprendizaje de la participación,
como respuesta a una realidad que siempre contiene en cantidades
mayores de las deseables, el centralismo, la ineficiencia y la pasividad.

Al presente, los trabajadores sociales conocen global y


profundamente las nuevas situaciones sociales dentro de las cuales les
toca intervenir, encontrándose en el proceso intelectual de explicitar las
hipótesis implícitas en su hacer transformador, ya que la fuerza de los
hechos y la urgencia de las demandas –por justas espectativas de
reivindicaciones y de mejores niveles de vida-, imponen en la mayoría de
los casos el procedimiento empírico o el ensayo y el error. Es decir, la
investigación, la planificación y la programación, no llegan a ser

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suficientemente abarcadores ante la exigencia y dinamismo de los
hechos cotidianos.

En Nicaragua no es difícil la justificación de ello, porque los


ejemplos son igualmenta válidos en cualquier momento, lugar o cultura:
se trata de las poblaciones desplazadas, los huérfanos y los heridos o
discapacitados por la guerra.

Otras manifestaciones de la etapa de teorización que está


transcurriendo, ubicase en la Universidad Centroamericana, como ser la
ya terminada investigación sobre la historia del trabajo social –a través
de fuentes documentales y testimoniales- y el análisis permanente de los
vínculos entre políticas sociales, trabajo social y participación popular.

En resumen, los trabajadores sociales han recreado su carrera a


partir de una sociedad en transición, han asumido tareas de
investigación, planificación, programación y sistematización,
integrándose en el proceso que conduce hacia una sociedad más justa.
Para ello se han instaurado las formas grupales de intervención,las más
generalizadas de las cuales son la investigación –acción participativa
con los grupos populares, y el trabajo en equipo interprofesional en las
diversas instancias dentro de las estructuras administrativas.

Al día de hoy el Trabajo Social parece consolidado, entre otras


razones por la coherencia entre sus objetivos y procedimientos y la
filosofía de la democracia participativa integral vigente. No hay, pues,
limitaciones políticas para trabajar de forma nueva.

Como conclusión final, sostenemos la hipótesis de que aquí se


está creando un nuevo modelo, posterior y más completo, que el del
Trabajo Social Reconceptualizado, lamentablemente aún circunscripto a
enclaves, experiencias aisladas o lejanas del Estado. El nuevo modelo,
al que llamaríamos de transformación social o revolucionario, hacia el
que evolucionó el de orientación desarrollista que regía, no generó una
etapa de reconceptualización sino que la sobrepasa, al intertarse en el
proceso de transformación general, desde su posición en la estructura
estatal. Es así como se coloca, visto desde una perspectiva
internacional, en una postura diametralmente opuesta a la vigente en el
norte de América, de orientación terapéutica y con amplio espacio para
el ejercicio privado.

Nicaragua nos ofrece entonces un aporte originalísimo a los


trabajadores sociales, especialmente los latinoamericanos, que llega a
convertirse en un desafío, quizá también para los de otras regiones de
Tercer Mundo. Hay, pues, que venir a verlo.

Managua, 20 mayo de 1988.

[Link] 9
i
Este artículo fue publicado por la Revista Servicio Social Tribuna Libre, en su Nº 6 – Año III –
Septiembre 1988. Buenos Aires (Argentina).
ii
RENÉ DUPONT. Asistente Social uruguaya. Fué una de las pioneras del proceso de
Reconceptualización del Trabajo Social en la R.O. del Uruguay. Profesora en la Escuela de
Servicio Social, de la Universidad de la República, en Montevideo, en la asignatura de Servicio
Social de Grupo. Fue Jefe del Instituto de Criminología. Publicó libros sobre Servicio Social de
Grupo, así como artículos sobre investigación; Organización y Administración de Servicios
Sociales, Servicio Social Criminológico. Sus obras más importantes son: Servicio Social de
Grupo: el método decisivo en la realidad latinoamericana, Editorial ECRO, Buenos Aires, 1969;
Reconceptualización del Servicio Social, Ediciones Guillaumet, Montevideo, 1971. Participó
como disertante, en numerosos congresos y seminarios En Nicaragüa, se desempeñó en el
área de Rehabilitación Psico-Social de Mujeres Prostitutas. El presente trabajo ha sido su
último aporte, realizado antes de su fallecimiento.

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