CONTR A T 9 S 523
2078 del Código Napoleón faculta al acreedor prendario para percibir
los intereses del crédito dado en prenda, pero le prohibe recibir el ca-
pital. En el Código alemán, por el contrario, el artículo ·1822 sí faculta
al acreedor prendario para cobrar e! crédito objeto de la garantía, excep:
to ruando éste se venza antes que el crédito garantizado.
Juzgamos que la prenda de un crédito, ruando éste se hace exigible,
en realidad se substituye por la prenda sobre la prestación objeto del
mismo. En efecto, el crédito no es otra cosa que e! derecho a exigir la
prestación del deudor. Su valor patrimonial, y por lo tanto, su función
de garantía, dependerán del exacto cumplimiento de esa prestación. POr
consiguiente, si el acreedor tiene constituida su garantía sobre el valor
patrimonial que el crédito representa, dicho valor debe substituir al eré-'
dito mismo cuando se haga exigible. Antes de la exigibilidad, el crédito
es sólo un derecho a la prestación. Realizada ésta, el crédito se extingue
y en su lugar sólo existirá una prestación de dar o de hacer, que como
tal es un valor económico, es decir, susceptible de apreciación pecuniaria.
. De la misma suerte que la teoría de la subrogación real establece
la substitución de la garantía en los casos de expropiación, venta judicial
o destrucción de la cosa por un riesgo objeto del seguro, a fin de que
la prenda o hipoteca se constituyan sobre el valor obtenido respectiva-
mente en cada uno de los casos mencionados, por iguales razones debe
establecerse la substitución ,del crédito por la prestación misma, facul-
tándose al acreedor que ha recibido dicho crédito en. garantía para que
lo cobre, e imponiéndosele también la obligación de hacerlo, de tal ma-
nera que será responsable de los daños y perjuicios causados al titular
del crédito dado en prenda por su morosidad o negligencia.
Justamente la solución propuesta por los artículos 338 y 343 de la
Ley de Títulos y Operaciones de Crédito, es la de facultar y obligar al
acreedor que recibe en prenda un crédito, a ejercitar todos los derechos
inherentes al mismo, para que en su oportunidad se impute el pago a la
deuda garantizada, con un derecho de conservación y retención sobre las
cantidades que por virtud del pago hubiese percibido.
La solución del Código suizo, al exigir para e! cobro del Crédito
prendado, la conformidad del acreedor prendario y de su deudor, prác-
ticamente da oportunidad al deudor de dicho crédito para retardar e!
pago, y por lo tanto, constituye una medida contraria en realidad a los
intereses de las dos primeras partes: acreedor prendario y acreedor de!
crédito prendado.
3.-0bligaciones existentes en el caso de prenda de cosa ajena.-
La nulidad que afecta a la prenda de cosa ajena, no debe liberar al
524 COMPENJ;lIO DE DERECHO CIVIL
deudor de las obligaciones personales inherentes a constiruir una nueva
prenda por igual valor, y en el caso de que. no la constituya, a pagar
anticipadamente !:J. obligación garantizada. Estas obligaciones de carácter
personal se desprenden de los arrículos 2020 y 2873 del Código vigente,
en virtud de que aun cuando esos preceptos no se refieren al caso es-
pecial de prenda de cosa ajena, sí contienen elementos para formular una
regla general en el sentido de que, cuando por cualquier causa resultare
ineficaz la garantía, en los casos de disminución O pérdida de la cosa,
o de nulidad del contrato prendario, el deudor deberá constituir nueva
prenda, o pagar anticipadamente su obligación.
4.-Derechos del constituyente de la prenda.-EI deudor o tercero
que hayan constituido la prenda, tienen fundamentalmente los siguientes
derechos:
a) .-Facultad para enajenar la cosa empeñada o conceder su uso
o posesión, según lo dispone el artículo 2879, pero el adquirente no po-
drá exigir la entrega de la misma, sino pagando el importe de la obli-
gación garantizada con los intereses y gastos en sus respectivos casos.
Como en la hipoteca el constituyente de la garantía COnserva la facultad
de enajenar o disponer del bien, pero con la diferencia de que en este
gravamen no existe desposesión, conservando el dueño la cosa misma:
en tanto que en la prenda, por la desposesión real o jurídica, es menester
que el adquirente sufra el gravamen inherente a dicha desposesión, de
tal manera que sólo podrá exigir la entrega de la cosa. pagando la obli-
gación, sus intereses y gastos.
b) .-Facultad de constituir una nueva prenda, de acuerdo con las
restricciones que ya hemos explicado con antelación. .
En nuestro concepto, dada la posibilidad que existe en nuestro de-
recho para constituir la prenda con la simple entrega jurídica, quedando
la cosa en poder del mismo deudor, creemos que puede éste constituir
segunda garantía, bajo la condición de que la cosa quedará en su ooder
y con la facultad preferente que tendrá el primer acreedor, para ~xigir
en el caso de incumplimiento la venta y prioridad en el pago, así como
para perseguir la cosa y obtener su aseguramiento, en el caso de que se
desposeyese al deudor depositario. De esta suerte, el segundo acreedor
prendario no podrá privar al deudor depositario de la posesión de la
cosa, aun en el caso de incumplimiento, y sólo podrá exigir su venta
como sucede en el caso dela hipoteca, para que eh el remate distribuya--
el importe observando la preferencia que corresponda a los acreedores
pignoraticios según las fechas de sus respectivos créditos, las cuales de.
ben constar de un modo auténtico
CONTRATOS 525
En el caso en que el primer acreedor prendario esté de acuerdo en
que se entregue la cosa al segundo acreedor, o ambos obtengan la pose-
sión conjuntamente, no habrá problema alguno, ya que tales cuestiones
sólo po drán determinarse con el acuerdo de ambos acreedores.
Permitiendo actualmente la prenda con entrega jurídica, que el deu-
dor o constituyente de la misma, mantengan la posesión de la cosa, es
posible aplicar en dicho caso el régimen de la hipoteca, conforme al cual
.expresamente el Código permite la constitución de segundas o ulteriores
hipotecas, declarando nulo el pacto de no hipotecar. Asimismo, en cuan-
to al procedimiento a seguir por el primero o ulterior acreedor, para
asegurar la cosa y proceder a su venta, es posible aplicar en el caso de
segunda prenda, el régimen de la hipoteca, con las modificaciones con-
siguientes, de tal suerte que cualesquiera de los acreedores cuyo crédito
sea exigible, podrá solicitar el secuestro de la prenda, si no la tiene en
su poder y, como consecuencia del mismo, la venta judicial.
c) .-Facultad para dar en arrendamiento o comodato la cosa mate-
ria de la prenda, o constituir los derechos reales de uso y usufructo .
. , El constituyente de la prenda, de acuerdo con el artículo 2879, no
sólo puede enajenarla, sino además conceder su uso o posesión, pero si
el acreedor tiene la posesión de la cosa, no estará obligado a entregarla,
sin que previamente se le pague el importe de la obligación garantizada.
De aquí se desprende que aunque válidamente Se puedan celebrar los
contratos' de arrendamíento o comodato, o constituir los derechos reales
de uso o usufructo, por el dueño de la cosa, ya que tiene la facultad de
conceder el uso o posesión de la misma, no podrán tomar posesión de ella
respectivamente el arrendatario, comodatario, usuario o usufructuario,
sin hacer el previo pago_ Cuando el acreedor prendario no esté en pose-
sión de la cosa, Se presenta el. problema de saber si el deudor depositario
puede celebrar dichos contratos o constituir los derechos reales citados.
Para la hipoteca, existe indiscutiblemente tal facultad en el dueño del
fundo hipotecado, con las restricciones establecidas por la ley en cuanto
al arrendamiento.
Aun cuando en la prenda el artículo 2879 permite al deudor, y tam-
bién debemos decir al constituyente de la garantía cuando es un tercero,
conceder el uso o posesión de la cosa, sin limitar el término de duración,
se sobreentiende que se refiere al caso en que la prenda se encuentre en
poder del acreedor, y por esto agrega que aquel a quien se Conceda el
uso o posesión, no podrá exigir su entrega, sino pagando el importe de
la obligación garantizada.
Por consiguiente, cuando el constituyente-depositario, en los casos
de entrega jurídica, entregue en arrendamiento, comodato, uso O usufruc-
COMPENDIO DE DERECHO CIVIL
too el bien objeto de la garantía. la duración de los contratos o derechos
reales no podrán exceder del término de duración de la prenda. bajo
pena de nulidad en la parte que exceda de dicha duración.
Si la prenda no tiene plazo cierto. los citados contratos o derechos
deberán extinguirse cuando la obligación principal se haga exigible.
Lo mismo deberá decirse respecto al adelanto de rentas. que no
podrán exceder del término de duración de la prenda. bajo pena de
nulidad.'
d) .-Facultad de exigir que la prenda se deposite. cuando el acree-
dar abusa de la misma. o que otorgue fianza para restituirla en el estado
en que la recibió. Se dice que el acreedor abusa de la cosa empeñada.
cuando usa de ella sin estar autorizado por convenio. la deteriora o aplica
a objeto diverso de aquel a que está destinada. (Art. 2877 y 2878).
e) .-Facultad de exigir los frutos de la cosa empeñada, que. según
el artículo 2880. le pertenecen. excepto que por convenio hubiese facul-
tado al acreedor para percibirlos. en cuyo caso se imputarán dichos frutos
primero a los gastos. después a los intereses y el sobrante al capital.
Conforme al artículo 791 el acreedor pignoraticio tiene una posesión
derivada respecto a la cosa dada en prenda. El artículo 809 dispone que
los poseedores a que se refiere el artículo 791. y entre ellos está el acree-
dor prendario; se regirán por las disposiciones que norman los actos jurí-
dicos en virtud de los cuales son poseedores. en todo lo relativo a frutos.
pagos de gastos y responsabilidad por pérdida o menoscabo de ·la cosa
poseída. En el caso de la prenda. los frutos de la cosa empeñada per-
tenecerán al deudor si es el dueño de la misma. o al tercero que haya
constituido la garantía.
Al referirse al artículo 2880. Gomís y Muñoz (Elementos de Derecho
Civil Mexicano. t. 11. pág. 479. México. 1943). dicen lo siguiente: "¿Es
preceptivamente obligatoria esta disposición? Entendemos que sí: pues
habiendo proscrito el Código de su seno a la anticresis que confería al
deudor percibir los frutos y a gozar de la cosa en pago de los intereses
de su capital según el concepto romano del pago anticrético. no podía
tolerar que por voluntad de las partes se diese vida a la anticresis en el
parágrafo siguiente".
Continúan los citados autores en los términos siguientes: "El Có-
digo Civil español, en su artículo 1881 define así la anticresis: "El dere-
cho de anticresis es un derecho real constituido en garantía de una oblí-
gacíón y que autoriza a su titular para percibir los frutos de un inmueble
de su deudor, con la obligación de aplicarlos al pago de los intereses,
si se debieren. y después al del capital de su crédito". Estas mismas pa-
labras emplea el artículo 2880 del Código de 1928 cuando dispone que
CONTRATOS 527
los frutos de la cosa empeñada pertenecen al deudor; "mas si por con-
venio los percibe el acreedor, su importe se imputará primero a los gas·
tos, después a los intereses y el sobrante al capital". "¿Entenderemos que
aquí reconoce el Código de 1928 el derecho de anticresis? En modo al-
guno, no. El artículo 2880 lo que hace en realidad es revivir el pacto
romano anticrético, pero na el derecho de anticresis y su contrato, ya que
la anticresis sólo puede constituirse sobre un inmueble, y el pacto anti-
crético del artículo 2880 se refiere, a la exclusiva, a los bienes muebles,
que son los únicos susceptibles de ser objeto de prenda. Digamos de
paso que los romanos, cuando crearon la hipoteca, admitieron también
el pacto anticrético en el contrato hipotecario". (Ob. cir., pág. 482).
f) .-Facultad de cobrar el crédito dado en prenda, o las acciones
que no sean al portador o negociables por endoso, que hayan sido rna-
teria de la garantía, cuando no se notifica al deudor de dicho crédito la
constitución de la prenda, pues de acuerdo COn el artículo 2865, para
que la prenda se considere legalmente constituida en dichos casos, de-
berá ser notificado el citado deudor del crédito dado en prenda, de don-
de se desprende que por falta de notificación, al no quedar constituida
la garantía, el constituyente de la misma, titular del crédito que está en
vías de empeñarse (supuesto que falta un requisito de constitución), sí
podrá cobrarlo, quedando sujeto en cuanto al importe, por una obliga-
ción personal,. a entregar el mismo al acreedor prendario, .para. que se
opere la sustitución real, pues entre las partes sí surtió efectos el contrato
para originar obligaciones personales. El incumplimiento de las mismas
dará lugar al pago de los daños y perjuicios consiguientes, sin perjuicio
de que el acreedor prendario pueda exigir el pago anticipado de la obli-
gación garantizada.
5.-Caso de evicción sufrida por el adquirente de la prenda.-Pres-
cribe el artículo 2889 que el acreedor no responde por la evicción de
la prenda vendida, a no ser que intervenga dolo de su parte o que se hu-
biere sujetado a aquella responsabilidad expresamente.
De tal manera que cuando el acreedor procede de buena fe, por
ignorar que la cosa que recibió en prenda es ajena, si ésta se vende ju-
dicial o extrajudicialmente, no responderá de la evicción que sufra el
adquirente.
Hemos dicho que la prenda de cosa ajena es nula, pero si la nuli-
dad no se reclama, puede el acreedor solicitar la venta en el caso de
incumplimiento de la obligación principal, y posteriormente el adquirente
estará expuesto a sufrir evicción, es decir, que Se le prive de la cosa en
528 COMPENDIO DE DERECHO CIVIL
virtud de sentencia que cause ejecutoria y en raz6n de un derecho de ter-
cero anterior a la citada enajenación, tal como la define el artículo 2119.
Se presumirá que el acreedor prendario obr6 de buena fe, si ignora
que la cosa es ajena, y si además no se entabló demanda antes de la
venta, por el dueño, pues en este caso siendo el acreedor prendario un
poseedor derivado, queda protegido por las presunciones de buena fe
que contienen los artículos 798, 806 Y 807, .conforrne a los cuales el que
posea en virtud de un derecho real distinto de la propiedad, tiene a su
favor la presunci6n de haber obtenido la posesión del dueño de la cosa
o derecho poseído, reputándose poseedor de buena fe el que entra en
la posesión en virtud de un título suficiente para darle derecho de po-
seer, o e! que ignora los vicios de su título que le impiden poseer con
derecho. Se entiende por título la causa generadora de la posesi6n, que
en e! caso es e! contrato de prenda, que otorga al acreedor pignoraticio
la posesión derivada" que se refiere el artículo 791.
La buena fe, según e! artículo 807, se presume siempre; al que afirme
la mala fe de! poseedor le corresponde probarla, y se entiende por mala
fe, e! hecho de entrar a la posesión sin título alguno para poseer, o cono-
ciendo los vicios del mismo. .
En atención a lo expuesto, será menester para que el acreedor pren-
dario responda de la evicción, que haya recibido la cosa de mala fe, cono-
ciendo que es ajena, es decir, a sabiendas de que e! constituyente de la
garantía carecía de título de propiedad o de derecho para constituir
la prenda, puesto que conforme al artículo 2868, nadie puede dar en
prenda las cosas ajenas sin estar autorizado por su dueño; pero si se
prueba debidamente que el dueño prestó la cosa a otro, COn el objeto
de que éste la empeñara, valdrá la prenda como si la hubiere constituido
el mismo dueño. Por esto, en el artículo 2889 se requiere que exista dolo
de parte del acreedor, o que se hubiere sujetado expresamente a la evic-
ción, para que se haga responsable de ella.
En relación con este tema, se presenta e! problema de la prenda de
cosa robada O perdida, que haya sido comprada en almoneda pública, o
a persona o comerciante que en mercado público se dedique a la venta
de objetos de la misma especie.
El artículo 799 de! Código Civil vigente estatuye que: "El poseedor
de una cosa mueble perdida o robada no podrá recuperarla de un ter-
cero. de buena fe que la ha ya adquirido en almoneda o de un comerciante
que en mercado público se dedique a la venta de objetos de la misma
especie, sin reembolsar al poseedor el precio que hubiere pagado por la
cosa. El recuperante tiene derecho de repetir contra el vendedor".
CONTRATOS
En el mismo sentido prescribe el artículo 8' del Código de Procedi-
mientos Civiles, al negar la acción reivindicatoria de las cosas muebles
perdidas o robadas que un tercero haya adquirido en las condiciones
mencionadas, excepto si se le reembolsa del precio que haya pagado,
agregando el precepto que se presumirá que no hay buena fe en el ad-
quirente si de la pérdida o robo se dio aviso público y oportunamente.
Si aplicamos estos preceptos al caso de la prenda sobre cosas roba-
das o perdidas, cuando el acreedor prendario las haya recibido de un
tercer adquirente de buena fe, por haberlas comprado en almoneda pú-
blica o de comerciante que se dedique públicamente a la venta de dichos
objetos, es jurídico concluir, que el dueño de los bienes no podrá exigir
su entrega al acreedor prendario, sin pagarle a éste lo que hubiere cos-
tado la prenda al constituyente de la misma, pues el acreedor prendario
debe ser protegido en los mismos términos que el tercero adquirente de
buena fe que constituyó la garantía. Ahora bien, como virtud de la ac-
ción reivindicatoria el dueño podrá intentar su acción en contra del acree-
dor prendario, en los mismos términos en que podría intentarla contra
el tercer adquirente, debe decirse que en uno y en otro caso, para que
prospere la reivindicación deberá reembolsar o pagar el precio de adqui-
sición de la cosa, tal como lo prescriben los artículos 799 de! Código
Civil Y 89 del Procesal.
De aquí se desprende que el acreedor prendario tendrá el derecho
de retención, para no entregar la cosa entre tanto no se le pague e!
precio citado.
El artículo 2141 estatuye que: "En las ventas hechas en remate ju-
dicial, el vendedor no está obligado por causa de la evicción que sufriera
la cosa vendida, sino a restituir el precio que haya producido la venta".
Este artículo viene a aclarar la cuestión planteada, para determinar
quién responde en el caso de evicción sufrida por el adquirente de la
prenda en venta o remate judicial, pues como el acreedor no responde
por dicha evicción, a no ser que intervenga dolo de su parte o se hubiere
sujeto a aquella responsabilidad expresamente, responderá el consti-
tuyente de la garantía, que es justamente el vendedor en e! remate judi-
cial, ya que aun cuando la venta se haga en su rebeldía u oposición, el
juez se substituye al citado constituyente y firma en su nombre la escri-
tura o contrato de adjudicación.
El artículo 2141 ordena que e! vendedor en el remate judicial, sólo
deberá restituir el precio que haya producido la venta, en el caso de que
el adquirente sufra evicción. Creemos que en el caso de la prenda, cuando
de mala fe se constituya ésta y posteriormente se venda, el comprador
debe tener derecho a ser indemnizado en los términos del artículo 2127,
530 COMPENDIO DE DERECHO CIVIL
o sea, podrá exigir al constituyente de la garantía que procedió de mala
fe, las siguientes prestaciones: l.--Que devuelva a elección del adquí-
rente, el precio que la cosa tenía al tiempo de la adquisición, o el que
tenga al tiempo en que sufra la evicción. 2.-Que pague el importe de
las mejoras voluntarias y de mero placer que haya hecho en la cosa.
3.--Que pague los daños y perjuicios. 4.--Que pague las prestaciones
a que se refiere el artículo 2126.
En los casos de hipoteca, prenda o señalamiento de bienes por
el mismo ejecutado para el embargo, debe considerarse que aun en el
caso de buena fe, por tener la creencia fundada de que Se podían cons-
tituir dichos gravámenes, el constituyente deberá responder en los tér-
minos del artículo 2126, dado que es en realidad el causante de todos
los daños y perjuicios que sufra el adquirente, y en los mismos térmi-
nos que el enajenante de buena fe a que se refiere el artículo 2126, por
lo que responderá: l.-Del precio íntegro que recibió por la cosa. 2.-De
los gastos causados en la venta, si fueron satisfechos por el adquirente.
3.-De los gastos causados en el pleito de evicción y en el de sanea-
miento. 4.-Del valor de las mejoras útiles y necesarias, siempre que en
la sentencia no se determine que el vendedor satisfaga su importe.
CAPITULO V
RELACIONES JURÍDICAS QUE ORIGINA LA PRENDA
l.-DiverJaJ relaciones iurídicaJ:-Con motivo del contrato de
prenda pueden existir sólo relaciones jurídicas entre acreedor y deudor,
cuando la garantía es constituida por este último. Estas relaciones ·han
sido ya estudiadas en los capítulos que anteceden; pero pueden existir
relaciones especiales, cuando un tercero constituye la prenda, semejantes
a las relaciones que se establecen con motivo de la fianza, entre el fia
dor y el acreedor, O entre el primero y el deudor. Por consiguiente, estu-
diaremos las relaciones jurídicas que desde el punto de vista procesal
pueden surgir entre el acreedor y el tercero constituyente de la prenda,
por lo que toca a las excepciones que éste pueda legalmente oponerle,
ya que las relaciones de carácter sustantivo, relativas a los derechos y
obligaciones de dichas partes, han sido tratadas también con antelación.
Además, ofrece especial interés estudiar .las relaciones y consecuencias
jurídicas que se presentan entre el tercero constituyente de la prenda, y
el deudor, cuando el primero sufre el remate o venta judicial de la cosa
dada en garantía, y con su producto se paga la obligación
CONTRATOS 531
2.-Excepciones que puede oponer el tercero constituyente de la
prenda, al acreedor.-Aun cuando el Código no reglamenta esta mate-
ria, podemos aplicar por analogía, mutatis mutandi, el régimen de la
fianza.
De esta suerte, dicho tercero, podrá oponer al acreedor todas las
excepciones inherentes a la obligación principal, que no sean personales
del deudor, y las relativas al contrato de prenda mismo.
Las excepciones inherentes a la obligación principal, son todas las
formas de extinción de las obligaciones: pago, dación en pago, com-
pensación, novación, remisión, confusión, delegación prescripción libe-
.ratoria, nulidad y rescisión.
El tercero constituyente de la garantía, puede invocar las distintas
formas de extinción mencionadas, toda vez que en los términos del ar-
tículo 2891, extinguida la obligación principal, sea por el pago, sea por
cualquier otra causa legal, queda extinguido el derecho de prenda.
.3.-Excepciones .que puede oponer el deudor constituyente de M
prenda.-Cuando sea el deudor el que constituya la garantía, podrá opo-
ner todas las excepciones inherentes a la obligación principal, así como
las relativas al contrato de prenda. Entre las primeras, como es eviden-
te, podrá oponer las que le sean personales, y en cuanto a las segun·
das, todas las que afecten al contrato mismo de prenda, cuyo estudio
.~ haremos en el apartado siguiente. .
4.-Excepciones que puede oponer el deudor o tercero y que son
mberentes al mismo contrato de prenda.-Además de las excepciones in-
herentes a la obligación principal de que hemos tratado, el deudor o
el tercero que constituyó la garantía, pueden oponer las excepciones pro·
pias de la prenda misma. Es decir, existen excepciones por vía de con-
secuencia, que suponen la extinción de la obligación principal, y excep-
ciones por vía directa, que implican la extinción de la prenda misma, o
del contrato prendario sin afectar la exigibilidad de la obligación prin-
cipal. Estas excepciones, como es natural pueden ser opuestas por el
que haya constituido la garantía, trátese del deudor o de un tercero.
Respecto a estas excepciones que por vía directa afectan a la pren·
da, procede distinguir dos grupos: a) Excepciones que implican la extin-
ción del contrato prendario y b) Excepciones que implican la extinción
del derecho real de prenda.
a) Excepciones que implican la extinción del contrato prendario.
Estas excepciones parten de la base de que el contrato de prenda pue·
de estar afectado de invalidez o ineficacia, a pesar de la validez del con-
~32 COMPENDIO DE DERECHO CIVI.L
trato principal; o bien, que el contrato prendario deba extinguirse por
rescisión, cumplimiento de una condición resolutoria, remisión de la pren-,
da exclusivamente, confusión por reunirse en una misma persona las ca-
lidades de 'acreedor prendario y constituyente de la garantía, con las ex-
cepciones a que nos hemos referido en el caso de "prenda de propieta-
rio", novación en cuanto a la prenda misma, para substituida por otra
garantía, compensación entre e! acreedor y el que estableció la prenda
etc., etc.
En todos estos casos, e! contrato principal subsiste, pero la prenda
se ha extinguido y, por consiguiente, puede hacerse valer la excepción
relativa.
No deben confundirse los casos de nulidad, rescisión, confusión, no-
vación; remisión, compensación, etc., de la obligación principal, con los
casos anteriormente señalados para la extinción de! contrato prendario
exclusivamente. Por ejemplo, puede existir una remisión de la obligación
principal, que motivará la extinción de la prenda por vía de consecuen-
cia; pero además, sólo puede darse e! caso de remisión de la prenda mis-
ma, dejando subsistente la obligación principal. En la novación, caben
ambas situaciones: si se nova la deuda y e! acreedor se reserva la prenda
con consentimiento de! que la constituyó, subsiste la garantía, de lo con-
trario se extingue por vía de consecuencia; pero además, puede sólo
novarse la prenda, para substituirse por hipoteca o fianza, caso en e!
cual subsiste la relación jurídica principaL
En la compensación, cuando e! acreedor prendario es a su vez deudor
de! constituyente de la prenda, debe hacerse la distinción, según que la
garantía se haya concedido por el deudor o un tercero. Si la constituyó
el deudor, se opera la extinción de la deuda en el supuesto de gue el
crédito compensable en contra del acreedor prendario, sea igualo mayor
al crédito de éste, caso en el cual se extingue también la prenda; o bien
si es menor, subsistirá el crédito prendario por e! remanente. Si es el
tercero constituyente de la garantía, el que tiene un crédito compensable
en contra de! acreedor pignoraticio, debe aplicarse e! régimen de la
fianza consignado por los artículos 2198 y 2199, de tal manera gue
dicho tercero, antes de ser demandado por el acreedor para la venta de
la prenda, no puede oponer a éste la compensación del crédito que
contra él tenga, con la deuda principal; pero si podrá hacerlo, cuando
sea solicitada la venta judicial. Además, puedeytilizar)a_compensación
de lo que e! acreedor deba al deudor principal, siendo evidente que este
último no puede oponerse la compensación de lo que el acreedor deba
al dueño de la prenda.