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Enteritis y Gastroenteritis: Causas y Síntomas

El documento describe las causas, síntomas y tratamientos de la enteritis y la gastroenteritis. La enteritis es la inflamación del intestino delgado que puede ser causada por bacterias, virus o medicamentos e induce síntomas como diarrea e dolor abdominal. La gastroenteritis es la inflamación del estómago e intestino que comúnmente es causada por virus como el norovirus o rotavirus, aunque también puede ser causada por bacterias, parásitos o toxinas alimentarias.

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Enteritis y Gastroenteritis: Causas y Síntomas

El documento describe las causas, síntomas y tratamientos de la enteritis y la gastroenteritis. La enteritis es la inflamación del intestino delgado que puede ser causada por bacterias, virus o medicamentos e induce síntomas como diarrea e dolor abdominal. La gastroenteritis es la inflamación del estómago e intestino que comúnmente es causada por virus como el norovirus o rotavirus, aunque también puede ser causada por bacterias, parásitos o toxinas alimentarias.

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MAPA MENTAL Fecha:9/02/2024

Nombre: Fatima Concepcion Martinez Garcia Matrícula:

3220356

Área académica: Licenciatura de enfermería.

Asignatura: Enfermedades en Adulto mayor.

Profesor: José Carlos Saturno López.

Tema: Enteritis y gastroenteritis.

Bibliografía:

1
Enteritis y Gastroenteritis
Introducción

ENTERITIS.
La enteritis es la inflamación del intestino, especialmente el intestino delgado, que
puede presentarse debido al consumo de alimentos o de agua contaminada con
bacterias o virus. Además, la enteritis también puede ser consecuencia de la
realización de radioterapia o por el uso frecuente de ciertos medicamentos que
ocasionan irritación e inflamación de la mucosa intestinal.
Como consecuencia de la inflamación del intestino, pueden surgir síntomas como
diarrea intensa, dolor abdominal, náuseas, vómitos, sangre y moco en las heces.
Ante la presencia de estos síntomas, es importante consultar al médico general o
gastroenterólogo, ya que de esta forma es posible identificar la causa de la
enteritis e indicar el tratamiento más adecuado, el cual puede realizarse con
reposo y la ingesta de alimentos de fácil digestión. En algunos casos, donde la
enteritis es ocasionada por una bacteria, el médico también podrá indicar el uso de
antibióticos.
Principales síntomas
Los síntomas de enteritis se desarrollan a medida que hay una mayor inflamación
de la mucosa del intestino, siendo los principales:
 Diarrea intensa;
 Fiebre;
 Pérdida del apetito;
 Dolor abdominal y cólicos;
 Náuseas y vómito;
 Dolor al defecar;
 Sangre y moco en las heces;
 Dolor de cabeza.

2
GASTROENTERITIS.
La gastroenteritis es la inflamación del revestimiento del estómago y el
intestino delgado y grueso. La mayoría de los casos son de etiología
infecciosa, aunque puede producirse gastroenteritis después de la ingestión de
fármacos, drogas y tóxicos químicos (p. ej., metales pesados, sustancias
vegetales). La adquisición puede ser transmitida por los alimentos, por el agua,
de persona a persona, o en ocasiones a través de la diseminación zoonótica.
En los Estados Unidos, se estima que 1 de cada 6 personas contrae
enfermedades transmitidas por alimentos cada año. Los síntomas son
anorexia, náuseas, vómitos, diarrea y molestias abdominales. El diagnóstico es
clínico o por coprocultivo, aunque cada vez se utiliza más la PCR (polymerase
chain reaction) e inmunoanálisis. El tratamiento es sintomático y se dirige a los
síntomas, pero algunas infecciones parasitarias y bacterianas requieren terapia
antiinfecciosa específica.
La gastroenteritis infecciosa puede ser causada por virus, bacterias o
parásitos. Muchos microorganismos específicos se discuten con más detalle en
la Sección enfermedades infecciosas.

Gastroenteritis viral
Los virus son la causa más común de gastroenteritis en los Estados Unidos, y
la mayoría de las gastroenteritis virales son causadas por
 Norovirus
 Rotavirus
La mayoría de las demás gastroenteritis virales son causadas por astrovirus o
adenovirus entéricos.

Los astrovirus pueden infectar a individuos de todas las edades, pero en


general infectan a lactantes y niños pequeños. En climas templados, la
infección es más común en los meses de invierno y en las regiones tropicales,
la infección es más común en los meses de verano. La transmisión se produce

3
por la vía fecal-oral. La incubación es de 3 a 4 días.

Los adenovirus son la cuarta causa en orden de frecuencia de gastroenteritis


viral en la infancia. Las infecciones se producen durante todo el año, con un
ligero aumento en verano. Afectan fundamentalmente a niños < 2 años. La
transmisión se realiza por vía fecal-oral, así como por gotitas respiratorias. La
incubación es de 3 a 10 días.

Los virus infectan los enterocitos del epitelio de las vellosidades del intestino
delgado. El resultado es la trasudación de líquidos y electrolitos en la luz
intestinal; a veces, hidratos de carbono no absorbidos como resultado de la
malabsorción en el intestino afectado empeoran los síntomas al causar diarrea
osmótica. Ésta es acuosa. La diarrea inflamatoria (disentería), con leucocitos y
eritrocitos o sangre macroscópica en materia fecal, es infrecuente.

En pacientes inmunocomprometidos, otros virus (p. ej., citomegalovirus,


enterovirus) pueden causar gastroenteritis.

Gastroenteritis bacteriana
Las bacterias implicadas con mayor frecuencia son las siguientes:
 Campylobacter
 Clostridioides difficile
 Escherichia coli (en especial, serotipo O157:H7)
 Salmonella
 Shigella
Estafilococos, que causan intoxicación alimentaria estailocócica
La gastroenteritis bacteriana es menos frecuente que la viral. Las bacterias
causan gastroenteritis por varios mecanismos.

Las enterotoxinas producidas por ciertas especies (p. ej., Vibrio cholerae,

4
cepas enterotoxigénicas de E. coli) que se adhieren a la mucosa intestinal sin
invadirla. Estas toxinas alteran la absorción intestinal y causan secreción de
electrolitos y agua al estimular la adenilciclasa, lo que provoca diarrea acuosa.
C. difficile produce una toxina similar.

Las exotoxinas que se ingieren con alimentos contaminados son producidas


por algunas bacterias (p. ej., Staphylococcus aureus, Bacillus cereus,
Clostridium perfringens). La exotoxina puede causar gastroenteritis sin
infección bacteriana. Por lo general, estas toxinas causan náuseas, vómitos y
diarrea agudos dentro de las 12 horas de la ingestión de alimentos
contaminados. Los síntomas desaparecen en el término de 36 horas.

La invasión mucosa ocurre con otras bacterias (p. ej., Shigella, Salmonella,
Campylobacter, C. difficile, algunos subtipos de E. coli) que invaden la mucosa
del intestino delgado o del colon y causan ulceración, sangrado, exudación de
líquido rico en proteínas, y secreción de electrolitos y agua. El proceso invasivo
y sus consecuencias pueden aparecer ya sea que el microorganismo produzca
o no una enterotoxina. La diarrea resultante muestra evidencias de esta
invasión e inflamación con leucocitos y eritrocitos en el examen microscópico y
a veces con sangre macroscópica.

La Salmonella y el Campylobacter son causas bacterianas comunes de


enfermedad diarreica en los Mexico. Ambas infecciones se adquieren la
mayoría de las veces por aves de corral poco cocinadas; la leche no
pasteurizada también es una posible fuente. A veces el Campylobacter se
transmite por perros o gatos con diarrea. Salmonella puede transmitirse por
consumir huevos poco cocidos y por contacto con reptiles, aves o anfibios.

En Mexico, las especies de Shigella son la tercera causa bacteriana de diarrea


en orden de frecuencia y suelen transmitirse de persona a persona, aunque

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hay epidemias de transmisión alimentaria. Shigella dysenteriae tipo 1, rara en
los Estados Unidos (1) produce la toxina Shiga, que puede causar un síndrome
urémico hemolítico.

La gastroenteritis por E. coli puede deberse a varios subtipos diferentes de la


bacteria. La epidemiología y las manifestaciones clínicas varían mucho según
el subtipo.

En el pasado, la infección por Clostridioides difficile afectaba casi con


exclusividad a pacientes hospitalizados tratados con antibióticos. Con la
aparición de la cepa hipervirulenta NAP1 en los Estados Unidos a finales de la
primera década del siglo XXI, ahora hay muchos casos extrahospitalarios. Es
probable que C. difficile sea la causa bacteriana más común de diarrea en los
Estados Unidos en la actualidad.

Perlas y errores
Es probable que C. difficile sea la causa bacteriana más común de diarrea en
los Estados Unidos en la actualidad.
Varias bacterias más causan gastroenteritis, pero la mayoría de ellas son
infrecuentes en los Estados Unidos. Yersinia enterocolitica puede causar
gastroenteritis o un síndrome que imita una apendicitis porque los pacientes
pueden tener dolor en el cuadrante inferior derecho. Se transmite por carne de
cerdo poco cocinada, leche no pasteurizada o agua contaminada. Varias
especies de Vibrio (p. ej., V. parahaemolyticus) causan diarrea después de la
ingestión de mariscos poco cocinados. V. cholerae a veces causa diarrea
deshidratante grave en regiones donde las personas carecen de acceso al
agua potable y la eliminación sanitaria de los desechos humanos y es un
problema importante después de desastres naturales o en campos de
refugiados. Listeria rara vez puede causar gastroenteritis transmitida por los
alimentos, pero con mayor frecuencia causa infección del torrente sanguíneo o

6
meningitis en mujeres embarazadas, recién nacidos (véase Listeriosis
neonatal), o adultos mayores. Las Aeromonas se contagian al nadar en agua
dulce o salobre contaminada o al beberla. Plesiomonas shigelloides puede
causar diarrea en pacientes que han comido mariscos crudos o que han
viajado a regiones tropicales de bajos recursos.
Gastroenteritis parasitaria
Los parásitos más comúnmente implicados en los países de altos recursos son
 Giardia
 Cryptosporidium
Ciertos parásitos intestinales, en especial Giardia intestinalis (G. lamblia), se
adhieren a la mucosa intestinal y causan náuseas, vómitos, diarrea y malestar
general. La giardiasis se observa en todas las regiones de los Estados Unidos
y en todo el mundo. La infección puede volverse crónica y causar síndrome de
malabsorción. Por lo general, se adquiere por transmisión de persona a
persona (a menudo en guarderías) o por la ingestión de quistes en agua o
alimentos contaminados.

Cryptosporidium parvum provoca diarrea acuosa, acompañada a veces de


cólicos abdominales, náuseas y vómitos. En individuos sanos, la enfermedad
es autolimitada y dura alrededor de 2 semanas. En pacientes
inmunosuprimidos, la enfermedad puede ser grave, con pérdida sustancial de
electrolitos y agua. Por lo general, el Cryptosporidium se contagia a través de
agua contaminada. No es destruido con facilidad por el cloro y, en los Estados
Unidos, es la causa más común de enfermedad transmitida por el agua en
contexto recreativo y es responsable de alrededor de tres cuartos de los
brotes.

Otros parásitos que pueden provocar síntomas similares a los de la


criptosporidiasis son Cyclospora cayetanensis y, en pacientes
inmunosuprimidos, Cystoisospora (Isospora) belli y una serie de

7
microorganismos denominados microsporidios (p. ej., Enterocytozoon bieneusi,
Encephalitozoon intestinalis). Entamoeba histolytica (véase Amebiasis) es una
causa común de diarrea sanguinolenta subaguda en regiones con bajos
recursos con saneamiento deficiente, pero es rara en los Estados Unidos. La
amebiasis puede causar una forma de colitis ulcerosa que imita a este tipo de
colitis y debe excluirse cuando se considera ese diagnóstico.
Signos y síntomas de la gastroenteritis
El carácter y la intensidad de los síntomas de la gastroenteritis varían.
Por lo general, el comienzo es súbito, con anorexia, náuseas, vómitos, cólicos
abdominales y diarrea (con sangre y moco, o no). Puede haber malestar
general y mialgias. El abdomen puede estar distendido y levemente doloroso a
la palpación; en casos graves, puede haber defensa muscular. Pueden
palparse asas intestinales distendidas por gas. Hay ruidos hidroaéreos
hiperactivos en la auscultación aun sin diarrea (una característica diferencial
importante respecto del íleo paralítico, en el que hay ausencia o disminución de
ruidos hidroaéreos). Los vómitos y la diarrea persistentes pueden provocar
depleción de líquido intravascular, con hipotensión y taquicardia. En los casos
graves puede ocurrir shock hipovolémico con colapso vascular e insuficiencia
renal oligúrica.

S i los vómitos son la principal causa de pérdida de líquido, puede observarse


alcalosis metabolica hipoclorémica. Si es más prominente la diarrea, hay mayor
probabilidad de acidosis metabólica. Tanto los vómitos como la diarrea pueden
causar hipocaliemia. Puede producirse hiponatremia, en particular si se
administran líquidos hipotónicos durante el tratamiento de reposición.

Gastroenteritis viral
En las infecciones virales, la diarrea acuosa es el síntoma más común; las
heces rara vez contienen moco o sangre. Para conocer las manifestaciones
específicas del norovirus y el rotavirus, véase Gastroenteritis por norovirus y

8
Gastroenteritis por rotavirus.

La característica distintiva de la gastroenteritis por adenovirus es la diarrea que


persiste de 1 a 2 semanas. Los lactantes y niños afectados pueden tener
vómitos leves que, en general, aparecen de 1 a 2 días antes del comienzo de
la diarrea. El 50% de los pacientes tienen hipertermia leve. Pueden aparecer
síntomas respiratorios. Los síntomas son generalmente leves pero pueden
durar más tiempo que otras causas virales de gastroenteritis.

Los astrovirus causan un síndrome similar a la infección leve por rotavirus.


El citomegalovirus puede causar diarrea sanguinolenta en pacientes con
inmunocompromiso.

Gastroenteritis bacteriana
Las bacterias que causan enfermedad invasiva (p. ej., Shigella, Salmonella)
tienen mayor probabilidad de provocar fiebre, postración y diarrea
sanguinolenta.
La infección por E. coli O157: H7 suele comenzar con cólicos abdominales
graves y diarrea acuosa durante 1 a 2 días, seguidos de diarrea sanguinolenta.
No hay fiebre o esta es de grado bajo.
El espectro de la enfermedad por infección por C. difficile varía de cólicos
abdominales y diarrea con moco leves a colitis hemorrágica grave y shock.

Las bacterias que producen una enterotoxina (p. ej., S. aureus, B. cereus, C.
perfringens) suelen provocar diarrea acuosa. S. aureus y algunas cepas de B.
cereus causan sobre todo vómitos.

Gastroenteritis parasitaria
En general, las infecciones parasitarias causan diarrea subaguda o crónica. La
mayoría provoca diarrea no sanguinolenta; una excepción es E. histolytica, que

9
causa disentería amebiana (véase Amebiasis). El cansancio y la pérdida de
peso son comunes cuando la diarrea es persistente.

Diagnóstico de gastroenteritis
Evaluación clínica
Pruebas en materia fecal, en determinados casos
Deben descartarse otros trastornos digestivos que causan síntomas similares
(p. ej., apendicitis, colecistitis, colitis ulcerosa) (véase también evaluación de la
diarrea).
Los hallazgos que sugieren gastroenteritis incluyen los siguientes:
 Diarrea copiosa y acuosa
 Ingestión de alimentos potencialmente contaminados (en particular,
durante un brote conocido), agua superficial no tratada o un irritante
digestivo conocido.
 Viaje reciente
 Contacto con personas infectadas o con ciertos animales
La diarrea inducida por E. coli O157:H7 es notoria porque parece un proceso
hemorrágico más que infeccioso, y se manifiesta por hemorragia digestiva con
deposiciones escasas o ausentes. Luego puede ocurrir un síndrome urémico-
hemolítico caracterizado por insuficiencia renal y anemia hemolítica.

El uso reciente de antibióticos orales (dentro de los 3 meses previos) debe


plantear la sospecha de C. infección por C. difficile. Sin embargo, alrededor de
un cuarto de los pacientes con infección por C. difficile extrahospitalaria no
tienen antecedentes de uso reciente de antibióticos.

Pruebas en materia fecal


Las pruebas en heces se guían por los hallazgos clínicos y los organismos que
se sospechan según los antecedentes del paciente y los factores

10
epidemiológicos (p. ej., Inmunosupresión, exposición a un brote conocido,
viajes recientes, uso reciente de antibióticos). (See also the American College
of Gastroenterology's 2016 clinical guideline for the diagnosis, treatment, and
prevention of acute diarrheal infections in adults.)
Los casos se estratifican en forma clásica en
 Diarrea acuosa aguda
 Diarrea acuosa subaguda o crónica
 Diarrea inflamatoria aguda
Las plataformas múltiples de PCR (polymerase chain reaction) que pueden
identificar organismos causantes en cada una de estas categorías se utilizan
con más frecuencia (1). Sin embargo, esta prueba es costosa, y dado que las
categorías a menudo se distinguen clínicamente o los cursos de la enfermedad
son autolimitados, por lo general es más rentable evaluar microorganismos
específicos según el tipo y la duración de la diarrea. Además, la reacción en
cadena de la polimerasa no permite evaluar la susceptibilidad a los antibióticos.

Es probable que la diarrea acuosa aguda sea viral y las pruebas no están
indicadas a menos que la diarrea persista. Aunque las infecciones por rotavirus
y adenovirus entéricos se pueden diagnosticar mediante análisis rápidos
comerciales que detectan antígeno viral en materia fecal, estos análisis rara
vez se indican.

La diarrea acuosa subaguda y crónica requiere pruebas para detectar causas


parasitarias, generalmente con examen microscópico de heces para hallarr
huevos y parásitos. Las pruebas de antígeno fecal están disponibles para
Giardia, Cryptosporidia, y Entamoeba histolytica.
La diarrea inflamatoria aguda sin sangre puede ser reconocida por la presencia
de leucocitos en el examen de heces. Se debe obtener coprocultivo en busca
de patógenos entéricos típicos (p. ej., Salmonella, Shigella, Campylobacter, E.
coli).

11
La diarrea inflamatoria aguda con sangre macroscópica debe también
promover la evaluación específica de E. coli O157:H7 en todos los pacientes
con diarrea sanguinolenta macroscópica, así como en la diarrea no
sanguinolenta durante un brote diagnosticado. Deben solicitarse cultivos
específicos, porque este microorganismo no se detecta en los medios de
coprocultivo convencionales. Alternativamente, puede realizarse un análisis
enzimático rápido para detectar toxina Shiga en materia fecal; una prueba
positiva indica infección por E. coli O157:H7 o por alguno de los otros serotipos
de E. coli enterohemorrágica. (NOTA: las especies de Shigella en los Estados
Unidos no producen toxina Shiga). Sin embargo, un análisis enzimático rápido
no es tan sensible como el cultivo. En algunos centros, se practica PCR
(polymerase chain reaction) para detectar la toxina Shiga.
Los adultos con diarrea sanguinolenta macroscópica pueden requerir una
evaluación endoscópica (sigmoidoscopia o colonoscopia) para llevar a cabo
una evaluación adicional. Los candidatos a la endoscopia incluyen pacientes
en riesgo, como aquellos con antecedentes de enfermedad inflamatoria
intestinal o inmunocompromiso (en el caso de sospecha de colitis por
citomegalovirus). El aspecto de la mucosa colónica puede ayudar a
diagnosticar una disentería amebiana, una shigellosis o una infección por E.
coli O157:H7, aunque la colitis ulcerosa puede causar lesiones similares. La
biopsia y el cultivo son útiles para el diagnóstico.

Los pacientes con antecedentes de uso reciente de antibióticos u otros factores


de riesgo de infección por C. difficile (p. ej., enfermedad inflamatoria intestinal,
uso de inhibidores de la bomba de protones) deben ser sometidos a un análisis
de materia fecal para investigar toxina de C. difficile, pero la prueba también
debe hacerse en pacientes con enfermedad significativa incluso en ausencia
de estos factores de riesgo, ya que actualmente alrededor del 25% de los
casos de infección por C. difficile afectan a personas sin factores de riesgo
identificados. Tradicionalmente, se utilizaban enzimoinmunoanálisis de toxinas

12
A y B para diagnosticar infección por C. difficile. Sin embargo, las pruebas de
amplificación de ácidos nucleicos dirigidas a uno de los genes de la toxina de
C. difficile o su regulador han demostrado tener mayor sensibilidad y, en la
actualidad, son las pruebas diagnósticas de elección en la mayoría de los
casos.
Pruebas generales
Es preciso determinar electrolitos séricos, nitrógeno ureico en sangre y
creatinina para evaluar la hidratación y el estado ácido-básico de pacientes que
impresionan graves.
El hemograma completo es inespecífico, aunque la eosinofilia puede indicar
una infección parasitaria.
Se deben realizar pruebas de funcionalidad renal y hemograma completo
alrededor de una semana después del inicio de los síntomas en pacientes con
E. coli O157:H7 para detectar síndrome urémico hemolítico de inicio temprano.
Tratamiento de la gastroenteritis
Rehidratación oral o IV
Considerar agentes antidiarreicos si no se sospecha infección por C. difficile o
E. coli.
Antibióticos sólo en determinados casos
El tratamiento de sostén es todo lo que necesitan la mayoría de los pacientes.
Es conveniente el reposo en cama con acceso cómodo a un baño o a una
chata.
Las soluciones orales de glucosa-electrolitos o caldo pueden impedir la
deshidratación o tratar la que es leve. Aunque vomite, el paciente debe tomar
pequeños sorbos frecuentes de estos líquidos; los vómitos pueden
desaparecer con la reposición de volumen. En pacientes con infección por E.
coli, la rehidratación con líquidos IV isotónicos puede atenuar la gravedad de
cualquier lesión renal en caso de que se produzca un síndrome urémico-
hemolítico. Los niños pueden deshidratarse con mayor rapidez y deben recibir
una solución de rehidratación apropiada (hay varias en el mercado, véase

13
Rehidratación oral). Las bebidas carbonatadas y las deportivas carecen de la
relación correcta de glucosa y sodio, y no son apropiadas, en particular para
niños < 5 años. Si el niño es amamantado, debe continuar la lactancia. Si los
vómitos son prolongados o si hay deshidratación grave notoria, se requiere
reposición de volumen y electrolitos por vía IV (véase Reanimación con
líquidos intravenosos).

Cuando el paciente puede tolerar líquidos sin vomitar y ha comenzado a


recuperar el apetito, pueden reintroducirse los alimentos gradualmente.
Aunque se recomienda con frecuencia, no se ha demostrado un beneficio con
la restricción de la dieta a alimentos blandos (p. ej., cereales, gelatina,
bananas, tostadas). Algunos pacientes presentan intolerancia transitoria a la
lactosa.

No se recomiendan los agentes antidiarreicos (antimotilidad) en casos


pediátricos y, por lo tanto, deben evitarse en niños < 18 años de edad con
diarrea aguda (véase también las 2017 clinical practice guidelines for the
diagnosis and management of infectious diarrhea de la Infectious Diseases
Society of America). El uso de agentes antidiarreicos está contraindicado en
niños < 2 años de edad. Estos agentes suelen ser seguros para los pacientes
adultos con diarrea acuosa (confirmado por el hallazgo de heces hemo-
negativas). En cambio, pueden causar deterioro en pacientes con infección por
C. difficile o E. coli O157:H7 y, por lo tanto, no deben administrarse a pacientes
que recibieron antibióticos en etapa reciente, presentan una prueba hemo-
positiva o sangre oculta en materia fecal, o tienen diarrea con fiebre, hasta
arribar al diagnóstico específico.

Los antidiarreicos eficaces incluyen loperamida o difenoxilato/atropina.


Si los vómitos son intensos y se ha descartado un cuadro quirúrgico (p. ej.,
obstrucción del intestino delgado), puede ser beneficioso un antiemético. Los

14
fármacos útiles en adultos incluyen ondansetrón, proclorperazina y
prometazina.
Prevención de la gastroenteritis
Hay dos vacunas antirrotavíricas de virus vivos atenuados que son seguras y
eficaces contra la mayoría de las cepas responsables de enfermedad. La
inmunización antirrotavírica forma parte del calendario de vacunación
recomendado para lactantes.
Prevenir la infección se complica por la frecuencia de infección asintomática y
la facilidad con la que muchos agentes, en particular virus, se transmiten de
persona a persona. Por lo general, deben cumplirse los procedimientos
correctos para manipular y preparar alimentos. Los viajeros deben evitar
alimentos y bebidas potencialmente contaminados.
Para prevenir las infecciones transmitidas por el agua en contexto recreativo,
las personas no deben nadar si tienen diarrea. Se deben controlar con
frecuencia los pañales de los lactantes y deambuladores, y se los debe
cambiar en un cuarto de baño y no cerca del agua. Los nadadores deben evitar
tragar agua cuando nadan.
Los lactantes y otras personas inmunosuprimidas están particularmente
predispuestos a desarrollar casos graves de salmonelosis y no deben
exponerse a reptiles, aves ni anfibios, que suelen ser portadores de
Salmonella.
El amamantamiento confiere cierta protección a los recién nacidos y lactantes.
Los encargados de su cuidado deben lavarse bien las manos con agua y jabón
después de cambiarles los pañales, y las zonas donde se realiza el cambio
deben desinfectarse con una solución recién preparada de lejía casera 1:64 (¼
de taza diluida en 4 litros de agua [1 galón]). Los niños con diarrea deben ser
excluidos de las guarderías mientras persistan los síntomas. Los niños
infectados por E. coli enterohemorrágica o Shigella también deben tener dos
pruebas de materia fecal negativas antes de reingresar en la guardería.

15
Conclusión
En conclusión, la gastroenteritis aguda es un proceso infeccioso autolimitado que
generalmente dura entre 3 a 5 días. Aunque no se considera una patología grave,
puede causar síntomas como diarrea, fiebre, vómitos y dolor abdominal. La
deshidratación es un problema común debido a la pérdida de electrolitos por la
diarrea y el vómito. Las infecciones virales, especialmente por norovirus, son la
principal causa de gastroenteritis aguda. Es importante mantener una buena
hidratación y seguir medidas higiénicas para prevenir complicaciones¹²³. Siempre
es recomendable consultar con un especialista en enfermedades digestivas o un
pediatra si aparecen complicaciones.
La enteritis es la inflamación del intestino, especialmente el intestino delgado.
Puede ocurrir debido al consumo de alimentos o agua contaminada con bacterias
o virus. También puede ser consecuencia de la radioterapia o el uso frecuente de
ciertos medicamentos que irritan e inflaman la mucosa intestinal. Los síntomas
incluyen diarrea intensa, dolor abdominal, náuseas, vómitos, sangre y moco en las
heces. Si experimentas estos síntomas, es importante consultar a un médico
general o gastroenterólogo para identificar la causa y recibir el tratamiento
adecuado. El tratamiento puede incluir reposo y una dieta de alimentos de fácil
digestión. En algunos casos, se pueden recetar antibióticos si la enteritis es
causada por una bacteria1. Recuerda siempre buscar atención médica si los
síntomas son graves o persisten.
En resumen, la enteritis es una inflamación del intestino que puede ser causada
por diversas razones y se manifiesta con síntomas gastrointestinales. La
hidratación y la consulta médica son fundamentales para su manejo

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INSTRUMENTO DE EVALUACIÓN: Rúbrica
Producto a evaluar: mapa mental

Forma
Variable Descripción Puntos Calif.
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Datos
tema, actividad, fecha, equipo (en caso de ser un trabajo 5
generales
grupal), título del reporte.
Inclusión apropiada de datos bibliográficos. Consultar con el
profesor y/o tutor los lineamientos a seguir para reportar
Bibliografía libros u otros materiales escritos, así como otras fuentes de 10
información que hayan sido utilizadas para elaborar el
documento. Reportar todas las fuentes correctamente
Contenido
Variable Descripción Puntos

Título Es el tema o idea principal del mapa. 5

Contextualizar los conceptos clave que se presentan en el


mapa, describiendo el alcance del documento y dando una
Introducción breve explicación del mismo. Además de explicar algunos 10
antecedentes que son importantes para el posterior
desarrollo del tema central.
Cumple con las reglas básicas de elaboración de un mapa
Mapa mental mental. Deberá contener una idea central, conceptos claves 40
encerrados en círculos, subrayados, con colores, imágenes,
etc., y muy creativo.
Conclusión Se presenta una reflexión personal sobre la actividad de 20
aprendizaje que se realizó.
Ortografía y Ortografía: comas, acentos, puntos, punto y coma
Redacción: Ideas claras, lógicas y secuenciadas en todos 10
redacción
los párrafos.

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