VOL. II.- CAPITULO I : EL ACERTIJO DE LA ESFINGE.
Los santos dorados ya están dentro de Starhill y se encuentran con una estatua gigantesca que
está en el centro del templo, es una Esfinge. De pronto algo pasa, se cierran las puertas y se
quedan encerrados. Tratan de buscar otra salida pero sólo hay una, la que se acaba de cerrar.
De pronto se escucha una voz en la habitación que se burla de ellos y les dice que de ahí no van
a salir con vida. También les comunica que a partir de Starhill están los dominios de Zeus, el
Rey de los Dioses; y que mientras estén en esa habitación no podrán usar sus poderes.
Los santos le dicen que sea quien sea no se esconda y que de la cara. El sólo les contesta que
ninguno saldrá vivo de ahí, ya que tendrán que resolver su acertijo primero.
-“¡¿Acertijo?! ¿Quién eres?”. Preguntan los santos.
-“¿Acaso no pueden verme? ¡He estado frente a ustedes todo el tiempo y no me han visto!”.
Contesta la voz.
Los santos dorados se ponen en guardia; de izquierda a derecha: Mu de Aries; Saga de Gémin-
is; Aioria de Leo; Milo de Escorpión; Camus de Acuario y Afrodita de Piscis.
MIENTRAS EN EL SANTUARIO.
Continúa la lucha mortal entre los guerreros de la Corona; acompañados por los Generales
Marina, contra los Olimpianos y Ares, Dios de la Guerra.
Tómax de Orión empieza a combatir con Yao de Lince-Leopardo.
Yao es el primero en atacar con una gran gama de golpes, Tómax sólo se limita a esquivarlos
para después arremeter con su “Lanza de Luz”. El coronis logra eludir todos los ataques, pero
Tómax le dice que aunque haya esquivado la lanza, sólo el aire mismo de está le ha cortado su
ropaje. Yao se mira y se da cuenta que es cierto lo que dijo. Sin embargo comenta que aún no
termina ésta batalla.
STARHILL.
Los santos dorados se han dado cuenta que la voz proviene de la estatua de la esfinge que está
en el centro del templo.
La estatua les vuelve a decir lo del acertijo. –“Para llegar al Olimpo deben responder al acerti-
jo para que aparezca ante sus ojos la puerta invisible que los conducirá al reino de Zeus”.
La Esfinge pregunta si ya están listos para escuchar y resolver el acertijo. Los santos contestan
que sí.
-“Muy bien, entonces diganme : ¿Cuál es el animal que en la mañana anda en cuatro patas,por
la tarde en dos y por la noche en tres?”. Pregunta la Esfinge.
EL SANTUARIO.
Yao ha sido herido en repetidas ocasiones por la lanza de luz de Tómax de Orión, sin embargo
el Coronis contraataca con su “Lince Reluciente”, pero para su sorpresa el Olimpiano lo para
con su escudo. Después de esto, Tómax ataca a Yao con su “Patada de Barreno” con la que le
hace añicos su ropaje y lo envía a volar lejos...
No muy lejos de ahí Kanon se encuentra combatiendo con otro Olimpiano, se tata de Bold de
Jasón.
Bold está cansado de que Kanon sólo este esquivando sus golpes y no ataque, así que va a
usar una de sus técnicas especiales. Kanon le advierte que haga lo que haga no lo vencerá.
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El Olimpiano ataca, pero justo enfrente de Kanon se divide en dos cuerpos; aún así no es
capaz de alcanzar al santo. Arremete de nuevo pero ahora en cuatro con el mismo resultado.
Kanon le dice que aunque fueran cientos, ni aún así lo vencería.
Bold se enfurece al oír las palabras del santo y por esa ofensa usará su más poderoso ken :
“El Golpe de Maremoto”. Por fin Kanon es alcanzado por primera vez por Bold.
Para sorpresa del Olimpiano, Kanon no sufrió daño alguno por el ken; al contrario está de-
Silusionado por su nivel como Olimpiano.
-“Aún no he visto a todos los Olimpianos en acción, pero estoy seguro que tu eres el más debil.
”. Exclama Kanon.
El santo de Athena le dice que se prepare por que va a usar su más terrible ataque:
“ ¡La Explosión de Galaxias! ”.
El estruendo del ken se escucha a kilómetros a la redonda y el cuerpo de Bold sale disparado
por los aires... Sin embargo a pesar del poder no sufrió daño alguno.
-“¡Ja, Ja, Ja! ¿En verdad pensabas que me ibas a derrotar con ese ataque? Nunca podrás lo-
lograrlo mientras tenga puesta esta armadura Kamei”. Se jacta Bold.
Kanon le responde que no tiene la intención de destruir la armadura sino a su dueño. Así
que no se molestará en matarlo, mejor lo va a hacer vagar en : ¡Otra Dimensión !
-“¡Toma mi poderoso: “¡Triángulo Dorado !”!”.Exclama amenazante el santo.
Bold no puede contener el ken y es irremediablemente enviado a otra dimensión.
Mientras tanto, Yao está a merced de Tómax de Orión después de haber recibido la Patada de
Barreno; pero cuando Tómax se dispone a rematarlo, Belenger lo aprisiona con sus cabellos y
Atlas ordena a Yao levantarse y después atacar juntos con sus poderes más fuertes...
Sin perder tiempo lo hacen al unísono lo cual provoca la derrota irremediable de Tómax.
Con esto sólo queda derrotar a Ares, el Dios de la Guerra...
CAPITULO II : ¡UNAMOS TODOS ESFUERZOS ANTE EL PODER
INIMAGINABLE DEL DIOS DE LA GUERRA !
STARHILL.
Mu; Camus; Afrodita; Aioria; Milo y Saga están ante el dilema de resolver el acertijo que les
puso la Esfinge.
Todos están confundidos con lo que preguntó la Esfinge.
-“El animal que anda en cuatro patas en la mañana...”Dice Camus.
-“...Dos patas en la tarde...”. Agrega Milo.
-“...Y tres patas en la noche”. Acompleta Afrodita.
-“¡Ya basta! Se acabó el juego, ¡Yo lo sé!”. Exclama Mu.
-“Te escucho”. Dice la Esfinge.
-“Es muy sencillo, la respuesta es: ¡El hombre! Porque anda en cuatro patas en la mañana,
cuando es aún un bebé y gatea; anda en dos en la tarde, cuando ya es un adulto; y en tres en la
noche, cuando está en la vejez y tiene que usar bastón”. Responde Mu.
La Esfinge les dice que han resuelto el acertijo y ahora ya pueden tener acceso al Olimpo. Pero
que hay un pequeño problema, para llegar tendrán que demostrarle que son dignos de tal hon-
or. En ese momento la estatua se hace pedazos, y de ella sale un hombre...
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EL SANTUARIO.
Ahora que han sido derrotados todos los Olimpianos que invadieron el Santuario, ya sólo que-
da el poderoso Dios de la Guerra, Ares.
Kanon le dice a Ares que se rinda ya que ni él podrá sólo contra todos.
El Dios bélico se burla de tales palabras.
Belenger se ofrece para derrotarlo. A lo que exclama Ares: -“¡Tonto! Como te atreves a querer
pelear contra mi tu solo. Eso sería una locura, porque a pesar de ser un Coronis; eres aún un
simple mortal. ¡Y yo soy un Dios !”.
Belenger hace caso omiso a las palabras de Ares y lo ataca con sus cabellos, pero en el último
Instante antes de tocar al Dios, los cabellos se vuelven en contra de Belenger, lastimándolo en
serio y destruyendo su ropaje.
Atlas y Yao están sorprendidos por lo que pasó, por lo que atacan llenos de ira a Ares. Este ni
se molesta en esquivar el ataque. Al ver su actitud, los coronis aumentan el poder de su ken
para darle con más fuerza a Ares. Como era de esperarse sus ataques se volvieron contra ellos,
y para demostrar su poder; Ares hizo que se cruzaran sus poderes, es decir el de Yao dio en
Atlas, y el de éste en Yao.
Kanon y los demás no dan crédito a lo que les hizo Ares a los Coronis.
Ares les dice que no se sorprendan porque no ha usado ni una cuarta parte de su poder.
Kanon dice que ahora es su turno, y pide a todos que no intervengan. Ares le advierte que lo va
a aplastar con todo su poder. Pero en ese momento los Coronis intervienen diciendo que ellos
se encargarán de derrotar a Ares. Ares dice a Kanon que lo espere un momento que esto no le
va a llevar mucho tiempo.
Sin embargo los guerreros de Apolo se ven muy convencidos de su victoria. Kanon les pregunta
que tienen planeado hacer, a lo que le contestan que usarán la última técnica de los Guerreros
de la Corona.
-“Así como ustedes tienen la Exclamación de Athena, como última opción; nosotros contamos
con la : “¡Extinción de la Corona solar!”. Dicen los Coronis.
El Dios de la Guerra no puede creer que vayan a usar una técnica tan poderosa como esa, ya
que sabe que el que la haga morirá junto con su oponente...
En ese instante, Shion; Seiya y sus amigos arriban al Santuario.
-“¡Extinción de la Corona solar!”. Gritan los tres Coronis a la vez.
Al darse cuenta Shion de lo que van a hacer crea su “Muro de Cristal” para proteger a todos
los que estaban alrededor; y los eleva hacía el cielo con su poder mental.
El impacto del ataque es catastrófico, donde estuvo alguna vez el Santuario ya sólo queda un
enorme cráter inmensamente profundo que parece no tener fin. De los guerreros de Apolo;
sólo cenizas quedan... Sin embargo en el centro del cráter hay algo, es decir alguien...
¡Es Ares! El cual salió ileso del ataque.
Tanto Shion como Kanon y los santos de bronce no entienden como pudo sobrevivir Ares a tal
técnica. Ares voltea hacía arriba y le dice a Kanon que es su turno. El santo dorado se alista a
combatir ante la insistencia de Seiya y los otros de ayudarlo, pero en ese instante...
Uno de los Dioses del Olimpo se comunica telepáticamente con Ares diciéndole que se le nese-
cita en el Santuario del Cielo, ya que los santos de Athena han llegado al Monte Olimpo. Ares
comprende el mensaje y le dice a Kanon que debe darle gracias a su buena suerte de que él se
tenga que marchar al Olimpo. Después de esto, Ares se desvanece...
Seiya dice que no deben perder más tiempo; ya que hay que ir a ayudar a los santos dorados al
Olimpo. Shion les dice que él los llevará.
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CAPITULO III : LA MORTAL BATALLA EN STARHILL, LA
LLEGADA DE LOS SANTOS DORADOS AL OLIMPO.
STARHILL.
Los santos dorados han resuelto el acertijo que les puso la esfinge, pero ahora se encuentran
ante otro nuevo obstáculo. Pues de la esfinge ha salido un hombre y no saben de quien se tra-
ta; y si es amigo o enemigo.
El extraño les dice que no van a poder salir de ahí con vida, porque en Starhill los santos no
pueden usar sus poderes ni cosmo. Y así no son rivales para un Olimpiano de Zeus.
-“Yo soy Armand de Hércules, uno de los doce Olimpianos que sirven a Zeus”. Dice.
Los santos dorados se encuentran entre la espada y la pared ya que no pueden usar su cosmo
ni poderes y tienen como oponente a uno de los Olimpianos de Zeus.
Aioria; Saga y Milo atacan a Armand al mismo tiempo, pero sus ataques no sirven de nada en
contra del Olimpiano.
Camus le dice a Mu y Afrodita que tienen ninguna oportunidad contra él. Armand sólo se ríe
de ellos diciendo : -“¿Y éstos son los temibles santos de Athena que derrotaron a Hades?”.
-“¿Entonces no harán el intento por derrotarme?”. Pregunta Armand.
El Olimpiano les recuerda que si no lo vencen no podrán llegar al Olimpo.
Ante las palabras de Armand, Camus y Afrodita reaccionan y lo atacan sin causarle el menor
daño; y son repelidos con facilidad. Sólo Mu queda ya para hacerle frente.
Armand pregunta a Mu porque no lo ataca como sus compañeros, a lo que el santo de Aries
contesta que él no tiene intención alguna de combatir.
El Olimpiano le dice que es por que sabe que no puede vencerlo.
-“Tienes razón, no quiero pelear por que ya sé que no estoy a tu nivel”. Dice Mu.
Armand comenta que desde que oyó que a Mu lo entrenó el maestro Shion de Aries, su más
ferviente deseo era de combatirlo y derrotarlo. Pero ahora que lo tiene enfrente se ha dado
cuenta de que todo lo que se dice de él es mentira.
El santo dorado le contesta diciendo : -“Lo que dije sobre mi deseo de pelear contra ti es cier-
to. Pero de eso a insultar a su maestro, eso es algo que no puedo pasar por alto”.
El olimpiano le pregunta si ha decidido pelear, el santo dorado dice que no hay otra salida...
-“Te arrepentirás de haber retado a Mu, ya que él es el segundo santo dorado más poderoso”.
Exclama Afrodita.
-“Sí, pero también es cierto que en Starhill ustedes los santos de Athena no pueden desarrollar
su cosmos. Ahora Mu, sabiendo esto, ¿Estás preparado para pelear?”. Dice Armand.
Mu solo asienta con la cabeza.
-“Entonces ahora probarás mi poderoso ken: “¡Centella de Trueno!””. Grita Armand.
Armand esta convencido de que Mu no podrá hacer nada, ya que en Starhill los santos no pue-
den usar sus poderes y habilidades; se necesita tener el nivel de un Dios para hacerlo. Pero
para su sorpresa, Mu desaparece esquivando su ataque y después aparece sobre él y le dice :
-“Cuando te dije que no quería pelear contigo por que no estaba a tu nivel, era en serio ya que
no deseaba humillarte. Y ahora que he visto tu poder, veo que estaba en lo cierto. Pero como
muestra de mi buena voluntad te perdonaré la vida si aceptas tu derrota y te quitas de nuestro
camino. Tú decides”.
Armand le contesta que no esta en posición de condicionar nada, ya que si no se hubiera quita-
do, el ken lo hubiera destruido.
-“Muy bien entonces recibiré tu poder de frente esta vez”. Dice Mu.
Armand concentra su cosmos al máximo y dispara nuevamente la “Centella de Trueno” contra
Mu, el resultado es una tremenda explosión que hace temblar los cimientos del templo.
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El Olimpiano está seguro de su victoria, pero... ¡Mu ha salido ileso!
Por última vez el santo dorado le pide que se rinda pero el olimpiano se niega de nuevo.
Armand comprende que no puede con Mu, así que antes de que lo elimine, quiere que le revele
como le hizo para usar sus poderes en Starhill.
Mu le contesta que el puede usar sus poderes ahí; porque simplemente él no está en Starhill.
Armand se queda asombrado. El santo de Aries le dice que desde que se acercaban a la Colina
Ida, sintieron un cosmos dentro de Starhill, pero en ese momento pensaron en que era del ma-
estro Shion. Por eso los otros santos dorados no estaban preparados para enfrentarlo. Sin em-
bargo, él se teletransportó a otra dimensión paralela a la nuestra y con los santos sólo dejo una
proyección astral de su subconsciente controlada por el. Armand reconoce la victoria del santo
dorado y se da por vencido a cambio de que le perdone la vida. Mu esta de acuerdo pero...
Al dar la espalda al Olimpiano, éste lo ataca con su “Centella de Trueno”; sin embargo a lo
que le da es a una proyección astral de Mu quien esta arriba de él. Al darse cuenta de que todo
el tiempo ha estado combatiendo contra un holograma, Armand comprende que ha llegado su
hora ya que el santo de Aries es más poderoso que él. Mu lo ataca con su “Revolución del
Polvo Estelar”, a diferencia de él, Armand no puede esquivar el ataque y queda reducido a
polvo. Sólo su kamei permanece intacto...
CAPITULO IV : EL RETO DE LOS SANTOS DE BRONCE.
STARHILL.
Mu acaba de derrotar a Armand de Hércules; uno de los Doce Olimpianos que sirven a Zeus.
Ahora ya nada ni nadie les impide a los santos dorados llegar al Olimpo.
EN ALGUN LUGAR DEL MAR EGEO.
Shion de Aries ha llevado a los santos de bronce a una isla remota perdida en el Mar Egeo.
Los santos de bronce preguntan a Shion porque no los llevó al Olimpo como se los prometió.
A lo que Shion les contesta que a que irían ir al Olimpo con ese nivel tan bajo de poder.
Los santos de bronce se sorprenden.
EL OLIMPO.
Los santos dorados se encuentran ante un emisario de Zeus, el cual los conducirá ante el señor
de los Dioses.
Les dice que su nombre es : Altair de Ganímedes; uno de los Doce Olimpianos. También les ha-
ce saber que para llegar a ver a Zeus, antes tendrán que atravesar: La Ciudad de los Dioses.
Que es una serie de templos enclavados en todo el Monte Olimpo; y que cada templo esta pro-
tegido a la entrada por guardias pretorianos, es decir los Doce Olimpianos. Sin mencionar que
Para atravesar cada templo tendrán que vérselas con uno de los Dioses del Olimpo.
El Olimpiano les advierte que no llegarán ni al primer templo, ya que el los derrotará.
Camus propone a los demás quedarse el a combatir. Los santos lo aceptan con desagrado y se
marchan deseándole buena suerte.
Altair pregunta a Camus si se va a quedar a pelear solo, a lo que el santo dorado asienta con la
cabeza. Altair sólo sonríe mostrando el número cinco con la palma de su mano; esto significa
que la pelea sólo durará cinco segundos...
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EN OTRO LUGAR.
-“¿En donde estamos?”. Pregunta Seiya.
Shion contesta que en un lugar perdido desde tiempos ancestrales.
-“Esta isla es sólo un pequeño pedazo de lo alguna vez fue el imponente continente de Tao. El
cual era el hogar de mis ancestros, los constructores de las armaduras que portamos”. Dice el
maestro Shion.
También les dice que en el centro de la isla se encuentran unas grutas llamadas : “Las Cuevas
de Sangüita”, se cuenta que aquel que logre atravesarlas obtendrá un poder supremo. Es por
eso que los ha llevado ahí antes de ir al Olimpo.
EL OLIMPO.
Camus y Altair están por iniciar su pelea. Mientras tanto los demás santos dorados se acercan
al primero de los templos del Olimpo.
Camus y Altair se miran de arriba abajo como queriéndose encontrar sus puntos débiles, y el
santo dorado es el primero en atacar con un ken congelante que Altair esquiva con facilidad.
Camus lo felicita, pero le recomienda que revise su piernas... ¡ Están congeladas !
El olimpiano no sale de su asombro, sin embargo le dice a Camus que eso no es suficiente para
derrotarlo. El santo de Acuario promete a Altair que el siguiente ataque lo vencerá; ya que
usará su mejor técnica: “¡ La Ejecución Aurora !”...
Altair de Ganímedes recibe el aire congelado y es lanzado hacia arriba para después caer al
suelo inerte. Camus decide que para honrar la valentía de su oponente le hará un ataúd.
El santo dorado da la media vuelta y se encamina a alcanzar a los demás santos, pero...
MIENTRAS TANTO EN OTRO LUGAR.
Seiya y sus amigos están por entrar a las cavernas que les contó el maestro Shion.
Shion les recomienda antes de entrar que ahí se van a ver cara a cara con sus más grandes te-
mores, y que la única forma de alcanzar el poder supremo es seguir adelante sin importar que
ó quien se tengan que enfrentar. –“Recuerden que ahí adentro se verán reflejados sus mentes.
A lo que más le teman encontrarán, sólo tienen que concentrarse y escuchar a su corazón no a
su mente, acallen su mente ¡Recuérdenlo! Sólo así lograrán atravesarlas”. Aconseja Shion.
Los santos de bronce comprenden.
EL OLIMPO.
Camus voltea y ocurre una gran explosión, ¡Altair se ha liberado del ataúd congelado!
El olimpiano se burla del ataque de Camus, y le que como se atrevió a creer que con esa tem-
peratura lo iba a derrotar. Altair le dice que para congelar un kamei se requiere del golpe de
varios ceros absolutos; para ser más exacto de por lo menos : ¡ 500, 000 °C bajo cero !
Camus comprende que mientras Altair traiga puesto ese kamei será imposible vencerlo. Así
que el santo de Acuario se prepara para su último ataque y concentra su cosmos, Altair usa
su ken “Cruz de Aguila”; y para su sorpresa Camus la intenta rechazar con la “Ejecución de
Aurora”. Sin embargo la balanza se inclina hacia el olimpiano...
El santo de Acuario se sabe perdido, apaga su cosmos y se despoja de su armadura dorada.
-“Ya no me servirá a mi, Hyoga hará un mejor uso de ella”. Piensa para sí.
Camus es golpeado por el ken y es derrotado sin remedio.
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-“H..Hy...oga, a...a...diós. Cu..ida a...a A...thena p..por mí...í ”. Se despide Camus de Hyoga.
MUY LEJOS DE AHÍ.
Hyoga siente la muerte de Camus, y quiere ir al Olimpo a vengarlo. Pero Shion lo detiene y le
dice que ya nada puede hacerse, es mejor que se quede y entre a las cavernas; ya habrá tiempo
después para vengar a Camus.
Hyoga comprende y decide quedarse y pasar las cavernas. Todos juntos entran...
CAPITULO V : EN BUSCA DEL PODER SUPREMO.
EL TEMPLO DE ZEUS, LA CIMA DEL OLIMPO.
Está a punto de comenzar una discusión que decidirá el destino del universo.
Eduardo de Zeus se encuentra reunido con Laertes de Hermes, el mensajero de los Dioses le
comunica al señor del Olimpo que Poseidón y Apolo quieren verlo. En eso llega Ares, el Dios de
la Guerra; Zeus le pide consejo. Ares sólo asiente con la cabeza, Zeus comprende.
-“Házlos pasar mi fiel Hermes”. Exclama el señor de los Dioses.
EN UNA ISLA PERDIDA DEL MAR EGEO.
Seiya y los otros han empezado ha adentrarse en las cavernas de Sangüita.
Al poco tiempo de andar se dan cuenta que el camino se divide en cuatro senderos, por lo que
deciden separarse para seguir cada uno su camino y prometen encontrarse en la salida para
juntos derrotar a Zeus. Afuera Shion se pregunta si lo lograrán. El sabe que ya puede perder
más el tiempo ahí y decide ir por Dohko para ayudar a los santos dorados en el Olimpo.
EL OLIMPO.
Saga, Milo, Aioria, Mu y Afrodita han llegado a la primera ciudadela del Olimpo, donde se
halla el templo de la Armonía y Paz Universal.
Sin embargo justo cuando van a entrar aparece otro olimpiano más.
-“Ustedes no entrarán a este templo que representa la armonía y la paz del universo. Yo Gad
de Odiseo, guardia pretoriano de este recinto sagrado, los destruiré”. Exclama el olimpiano.
Milo de Escorpión dice que ha llegado la hora de que le toque combatir por lo que ha decidido
quedarse a pelear contra Gad de Odiseo. Los demás santos están de acuerdo y se despiden de
él. Pero Gad no está dispuesto a dejarlos ir, así que se pone en su camino. Milo lo detiene con la
“Restricción”, al momento que les dice a Mu y a los demás que se vayan.
MIENTRAS TANTO EN EL TEMPLO DE ZEUS.
Poseidón y Apolo tratan de convencer al señor de los dioses de que aún no es tiempo de que se
castigue a la humanidad.
-“Bien, los escucho”. Habla Zeus.
-“Escucha mi señor, esto que estás haciendo no debe ser ya que aún no es tiempo para juzgar a
los humanos ni tampoco para que establezcas tu utopía”.
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Zeus les dice que si eso era todo lo que tenían que hablar entonces les sugeriría que se fueran y
que no perdieran el tiempo, él no se detendrá en sus planes de castigar a la humanidad por sus
actos.
Es entonces que Poseidón le dice que no les deja otra opción más que... ¡Derrotarlo!
Zeus sólo sonríe ante las palabras desafiantes del emperador de los mares.
Zeus les dice que aceptará su desafío y les advierte que no les va a tener compasión. Justo en
ese momento se escucha una voz: -“Mi señor, no tiene por que rebajarse a destruir a estos dos
traidores. Déjemelos a mí”.
Se trata de... ¡Ares, el Dios de la Guerra!
LAS CAVERNAS DE SANGÜITA.
Seiya y sus amigos se han separado, y ahora él se encuentra corriendo por un camino que pa-
arece no tener fin, cuando nota a lo lejos una luz; cree que es la salida así que se apresura y al
llegar al lugar de la luz se da cuenta que entró a un cuarto cubierto de luz y que no tiene salida
De pronto llega un extraño que lo llama por su nombre, Seiya voltea y se da cuenta que es él
mismo.
EL OLIMPO.
Zeus ha dado permiso a Ares de encargarse de Poseidón y Apolo.
Después de esto el señor de los Dioses se marcha.
Ares les dice que los vencerá sin usar todo su poder, y que aún así no tendrán oportunidad en
su contra. Apolo aconseja a Poseidón atacarlo juntos pero éste se niega y le aclara que él solo lo
enfrentará y que no desea que intervenga.
Poseidón enciende su cosmos y ataca, una y otra vez sin causarle daño al Dios de la guerra.
Ares responde con una ráfaga de energía que azota a Poseidón contra el techo del templo.
-“Ahora es tu turno, Apolo”. Amenaza Ares.
Sin embargo en ese momento se siente un inmenso cosmos, al voltear se dan cuenta de que es...
¡Poseidón!
Repentinamente aparece el tridente del emperador del océano, Ares ahora lo comprende, ¡El
verdadero Poseidón acaba de despertar!
MIENTRAS TANTO EN EL TEMPLO DE LA ARMONIA Y PAZ UNIVERSAL.
Aioria, Afrodita, Saga y Mu quienes han entrado al primero de los templos divinos se percatan
de que al parecer no hay nadie dentro del recinto sagrado. De pronto empieza a aparecer una
espesa niebla que lo cubre todo. Saga propone dividirse en dos grupos para cubrir más terreno
y así encontrar la salida. Y así lo hacen, Saga y Mu van por un lado y Aioria y Afrodita por el
otro.
Al poco tiempo de separarse se empieza a escuchar una bella melodía la cual hace que los
envuelva la niebla y en unos instantes unos desaparecen a la vista de los otros.
Aioria habla a Afrodita y éste le contesta aunque no lo puede ver; En eso se dan cuenta de que
no están solos en la habitación, una especie de guerrero oscuro ha aparecido enfrente de cada
uno de ellos. Pero no sólo Afrodita y Aioria lo ven, sino que también a Saga y Mu les pasa lo
mismo.
Aioria le dice a Afrodita que tal vez ese guerrero es el Dios guardián del templo, y que si lo de-
rrotan podrán seguir adelante. Afrodita le contesta que puede que tenga razón, así que se dis-
pone a atacarlo.
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Al mismo tiempo, Aioria ve venir al guerrero oscuro en su contra. Sin embargo logra eludirlo.
Y responde con un ken a la velocidad de la luz, para su sorpresa, su oponente lo esquiva con
mucha facilidad. Ninguno de los dos santos puede hacerle daño a su rival; así que deciden usar
sus técnicas especiales.
Afrodita usará una técnica nueva y más poderosa que su rosas, mientras que Aioria usará su
“Plasma de Relámpago”.
Los santos atacan al mismo tiempo a su rival, pero, los guerreros oscuros también atacan al
unísono provocando tremenda explosión que hace que todos salgan volando por los aires...
EN OTRA PARTE DEL TEMPLO.
A Mu y a Saga les está ocurriendo lo mismo, sólo que ellos no han atacado a los guerreros
oscuros sino que se han puesto a esperar a que los ataquen. Saga comenta que es muy poco
probable que esos guerreros sean los guardianes del templo. Mu no lo escucha pues está me-
ditando como salir de ahí. El santo de Aries aquieta su mente, cierra los ojos, y se concentra en
el guerrero que está frente a él; y para su sorpresa al abrirlos el guerrero es en realidad...
¡ Saga de Géminis !
Saga observa que por fin el guerrero empieza a moverse hacia él, así que se prepara para reci-
bir el ataque. El guerrero se para frente a él y le pone la mano sobre el rostro; y al retirarla, el
santo de Géminis se percata de que a quien tiene frente a él es a...¡Mu! y no al guerrero oscuro.
En eso se escucha una voz que los felicita por haber resuelto el enigma del templo, y les dice
que se han ganado el derecho de seguir adelante.
Los santos preguntan que quien es, sin recibir respuesta alguna.
Comprenden que es el guardián del templo y deciden seguir adelante a la siguiente ciudadela,
Preguntándose si Aioria y Afrodita habrían logrado pasar ya.
Mientras tanto los otros santos dorados apenas se recuperan del impacto de sus kens.
De pronto se escucha la misma voz que oyeron Saga y Mu diciendo: -“Veo que han soportado
la pelea. Creo que los subestimé, ya que pensé que con ese ataque se iban a destruir mutua--
mente pero me equivoqué. Así que voy tener la penosa necesidad de matarlos yo mismo”.
Los santos se preguntan a que se refiere con que se iban a eliminar ellos mismos y en eso se
disipa la niebla que envolvía al cuarto y se percatan que estaban luchando el uno contra el otro
y que nunca existieron los guerreros oscuros, sino que eran ellos mismos.
Un rayo de luz atraviesa el templo y cae frente a ellos. Una figura humana sale de él, ahora los
santos dorados saben que el verdadero combate está por comenzar...