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Hora Santa: Adoración y Oración Eucarística

Este documento describe una hora santa eucarística que incluye oraciones, lecturas y cantos dedicados a adorar a Jesús en la eucaristía.

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HORA SANTA EUCARISTICA

Canto inicial:

Ministro.- En los cielos y en la tierra sea para siempre alabado/ El corazón


amoroso de Jesús Sacramentado. Padre Nuestro/Ave María/Gloria.
Canto:
Se alegra mi corazón, Mi herencia es el Señor. (2)
En Dios está mi refugio, su nombre bendeciré. Señor, mi herencia y mi gozo, con
Él jamás temeré.
En Dios descansa mi alma, se goza mi corazón. Me alegra con su presencia,
Señor tú eres mi bien.
Lector: Estamos en un momento de oración muy especial junto a Jesús Eucaristía
y bajo la mirada amorosa de María, mujer de oración. Una visita real que le
hacemos en un espíritu que impregna la totalidad de nuestro tiempo, nuestros
pensamientos, nuestras acciones y en general toda nuestra vida.
Dile a Jesús todo lo que quieras: si tienes algunos problemas, si tu corazón está
lleno de esperanzas, lleno de deseo de estar unido a Él. Confíale incluso aquéllas
preocupaciones que no te atreves a contarle a cualquiera. Dile a Jesús todo, con
la sencillez de un niño.
Silencio.
Oración: Jesús, la adoración de hoy es el encuentro de mi alma y de todo mi ser
contigo. Soy la criatura que se encuentra con el Creador, el discípulo ante el divino
maestro. El paciente con el doctor de almas. El pobre pidiendo al rico. El sediento
bebiendo de la fuente. El débil ante el Todopoderoso. El tentado que busca un
refugio seguro. El ciego que busca la luz. El amigo que va al encuentro del amigo
verdadero. La oveja perdida que ha sido encontrada por el Buen Pastor. El
corazón rebelde que hs encontrado su Camino. El ignorante que viene a buscar
Sabiduría. La novia que encuentra al Esposo del alma. La nada que encuentra al
que lo es Todo. El afligido que encuentra al Consolador. El buscador que
encuentra el Sentido de la Vida. Amén.
Silencio.
Canto:
Lector: Dios viene en la Eucaristía a nuestro encuentro, y los caminos de Dios
están muy cerca de cada uno de nosotros. Dios salva en la historia. La vida de
cada persona, la historia de cada uno, son los lugares predilectos de encuentro a
donde viene Dios. Y quiere permanecer siempre allí, muy dentro de cada uno de
nosotros, quiere permanecer para siempre dentro de nuestro corazón. Ese es el
lugar predilecto de Dios.
Qué satisfactorio es saber que uno no necesita ir al desierto para encontrarse con
Dios, ni necesita ir a un sitio particular del mundo. Dios se encuentra por siempre
en nuestro propio corazón.
Silencio.
Oración Participada:
R./: “Jesús Eucaristía, ven a nuestras almas”.
Tú eres la paz donde todas las cosas se calman… R./
Tú eres el lugar para ocultarse del mal… R./
Tú eres la luz que brilla en la oscuridad… R./
Tú eres la chispa eterna del corazón… R./
Tú eres la puerta que se encuentra abierta de par en par… R./
Tú eres el huésped que espera adentro… R./
Tú eres el extraño en la puerta… R./
Tú eres la llamada del pobre… R./
Tú eres la luz, Tú eres la verdad, Tú eres la vida… R./
Tú eres el camino… R./
Tú eres mi amigo, mi Señor y mi Salvador por siempre… R./
Silencio
Comunión Espiritual:
Señor Jesucristo, creemos firmemente que te encuentras presente en el Santísimo
Sacramento del Altar, te amamos con todo nuestro corazón y deseamos
ardientemente recibirte, más como no lo hacemos en este momento
sacramentalmente, te pedimos vengas espiritualmente a nuestro
corazón (silencio). Y porque ya te hemos recibido, no permitas, Jesús, que jamás
nos apartemos de Ti. Amén.
Canto:
Lector: Abre tu corazón a Jesús, pídele que experimentes su presencia en todo
momento, principalmente en los momentos más difíciles para ti. Adora a Jesús
también en silencio. Pide la luz del Espíritu Santo para que así puedas sentir la
presencia de Dios y recibir su consuelo.
Si en algún momento difícil de tu vida no sientes la presencia de Dios, no te
preocupes. Sentir que Dios está lejos es una experiencia común, especialmente
en tiempos de sufrimientos. Dios está cerca de los que se encuentran
angustiados. Y recuerda que tú te encuentras siempre en la presencia amorosa de
Dios. El nunca se olvida de ti. Pensar en esto, es hacer una poderosa oración de
fe.
Oración: Señor; creo que Tú estás aquí, en este momento, amándome. Pero está
oscuro y no puedo ver tu esplendor. Hay silencio y no escucho tu voz. Mi corazón
está muy roto y temeroso de no poder sentir el calor de tu presencia amable. Sólo
puedo orar: quédate conmigo, Señor. Quiero ver tu rostro. Quiero saber que Tú
estás cerquita de mí. Quiero sentir que me tomas entre tus brazos. Quiero
sentirme seguro junto a Ti. Quiero tener paz. Aunque no te pueda
sentir, sostenme fuerte. Aunque no pueda verte, permanece a mi lado, nunca me
dejes sólo. Aún en la hora más oscura, quédate conmigo, Señor. Me encomiendo
completamente a tu amor misericordioso. Amén.
Silencio.
Canto:
Estoy pensando en Dios. Estoy pensando en su amor (2)
Olvida el hombre a su Señor y poco a poco se desvía Y entre angustia y cobardía
va perdiéndose el amor. Dios le habla como amigo, huye el hombre de su amor.
Lector: Este momento de adoración es muy importante para ti. Encomienda tu
pasado a la misericordia de Dios, encomienda tu futuro a su providencia y vive el
presente con todo su amor. Nuestra indignidad es grande, pero mucho más
grande es el amor y la misericordia de Dios.
Esta Hora Santa es el gran modo de sentir y de vivir a Jesús, es el gran modo de
dejar a un lado la infancia e ir formando en nosotros una personalidad en Cristo
Jesús, es el gran secreto para experimentar una transformación en nuestra vida.
Es experimentar la relación de Jesús con su Padre y con la humanidad. Es la
garantía de la perseverancia.
Canto:
Gracias quiero darte por amarme. Gracias quiero darte yo a Ti, Señor
Hoy soy feliz porque te conocí. Gracias por amarme a mí.
Yo quiero ser, Señor amado. Como el barro en manos del alfarero
Toma mi vida, hazla de nuevo Yo quiero ser un vaso nuevo.
Te conocí y te amé Te pedí perdón y me escuchaste
Si te ofendí, perdóname Señor. Pues te amo y nunca te olvidaré.
Oración:
Que la fuerza de Dios nos gobierne. Que el poder de Dios nos preserve
Que la sabiduría de Dios nos instruya. Que la mano de Dios nos proteja
Que el camino de Dios nos dirija. Que el escudo de Dios nos defienda
Que las huestes de Dios nos protejan ahora y siempre. Amén.
Canto:
Lector: Esta es la esencia verdadera de la oración: no que nosotros nos dirijamos
a Dios, sino que Dios se dirige a nosotros. La oración expone a Dios lo que
somos, todos nuestros dolores, nuestra debilidad. Dios siempre ve nuestro
corazón. Incluso aquello que aún todavía no ha sido visto por nosotros mismos.
Abre tu corazón a Jesús y permite que invada tu vida entera con su presencia.
Oración: Señor del mundo y de la paz, Ayúdanos a unir estas dos palabras en
nuestra vida diaria.
Paz en el mundo y paz en nuestros corazones. Esto es lo que te pedimos, Señor.
Porque para que haya paz en el mundo, Debe haber paz en nuestro corazón.
Quita de nosotros el odio y el rencor
Y todo lo que impida una vida serena y feliz Danos tu paz, oh Señor, la paz que el
mundo a menudo ni comprende ni valora, Pero sin la cual el mundo no podría vivir.
Amén.
Canto:
Tan cerca de ti, tan cerca de mi
Que hasta lo puedo tocar. Jesús está aquí (2)
Míralo a tu lado caminando, paseando entre la multitud
Muchos ciegos son, sin quererlo ver, ciegos de ceguera espiritual
Oración participada: Gracias Jesús, por que darte con nosotros como lo
prometiste a tus apóstoles. Ahora, en estos momentos de oración oramos juntos y
te decimos:
R./ “Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”
Tu presencia nos llena de alegría… R./
Tu presencia nos da fortaleza… R./
Tu presencia nos ilumina… R./
Tu presencia nos da confianza para seguir siempre adelante… R./
Tu presencia nos da paz… R./
Tu presencia nos alimenta… R./
Tu presencia nos compromete a dar un buen testimonio… R./
Gracias Jesús, por quedarte entre nosotros en el sacramento de la eucaristía…
R./ Amén.
Oremos: Oh Dios, que bajo este admirable sacramento nos has dejado el
memorial de tu pasión, concédenos, venerar de tal modo los sagrados misterios
de tu cuerpo y de tu sangre, que experimentemos constantemente en nosotros los
frutos de tu redención. Te lo pedimos a Ti que vives y reinas por los siglos de los
siglos. Amen.
En los cielos y en la tierra sea por siempre bendito y alabado/ el corazón amoroso
de Jesús Sacramentado.
Bendito sea Dios
Bendito sea su santo nombre
Bendito sea Jesucristo verdadero Dios y verdadero Hombre
Bendito sea el santo nombre de Jesús
Bendito sea su sacratísimo corazón
Bendita sea su preciosísima sangre
Bendito sea Jesucristo en el santísimo sacramento del altar
Bendito sea el Espíritu Santo consolador
Bendita sea la gran Madre de Dios María Santísima
Bendita sea su santa e inmaculada concepción
Bendita sea su gloriosa asunción
Bendito sea el nombre de María: Virgen y Madre
Bendito sea san José su castísimo esposo
Bendito sea Dios en sus ángeles y en sus santos.

Canto final:

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