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Kant, Na. 1989.: Felipe Martínez Marzoa, Releer

Este documento analiza el libro 'Releer a Kant' de Felipe Martínez Marzoa. El autor no busca introducir a Kant sino ofrecer una relectura asumiendo que el lector ya conoce su filosofía. El resumen también explica la tesis del autor sobre la coherencia del sistema filosófico de Kant.

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Kant, Na. 1989.: Felipe Martínez Marzoa, Releer

Este documento analiza el libro 'Releer a Kant' de Felipe Martínez Marzoa. El autor no busca introducir a Kant sino ofrecer una relectura asumiendo que el lector ya conoce su filosofía. El resumen también explica la tesis del autor sobre la coherencia del sistema filosófico de Kant.

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Felipe Martínez Marzoa, Releer a to, a todas las dudas, vacilaciones y con-

Kant, editorial A n t h r o p o s , Barcelo- tradicciones que puedan aparecer en la


na. 1989. obra escrita de Kant. Renunciamos, en
definitiva, al aspecto histórico y a la in-
Con Releer a Kant, un libro denso dividualidad que se oculta detrás de cual-
aunque breve en páginas, el profesor quier filosofía, por muchas pretensiones
Martínez Marzoa no se propone ofrecer de universalidad que ésta tenga.
una nueva introducción a la filosofía de Ahora bien, el autor de Releer a Kant
Kant. El mismo título nos pone sobre avi- no se propone una tarea de carácter his-
so: se trata de una relectura. En efecto, tórico o filologico, pues el discurso con
este libro espera que su lector ya esté fa- el que se enfrenta no es sólo un documen-
miliarizado de algún modo con la filoso- t o que hemos heredado de la tradición,
fía de Kant y que tenga, por lo tanto, su sino que también es un discurso con una
propia lectura interpretativa. Releer sig- actualidad o vigencia que nos permite vin-
nifica haber leído ya una vez y haber ga- cularnos inmediatamente a lo dicho por
nado una perspectiva desde la cual sea po- Kant. Esto es así porque nos sentimos
sible abarcar el conjunto. Sólo así hemos afectados por ese esfuerzo kantiano de
de ser capaces de distinguir el camino más comprensión del mundo y del hombre,
recto que nos conduzca de las partes al que es semejante, por lo menos parcial-
todo. La relectura es el proceso final de mente, al nuestro, y por su incitación
esta tarea de comprensión, en ella se prue- siempre rigurosa a la reflexión. En defi-
ba si el mapa de la totalidad puede ser re- nitiva, este libro está dirigido a aquellos
corrido por partes y sin tropiezos, siguien- que consideran que la filosofía de Kant
d o únicamente la principal línea del ar- es algo más que un trozo de pasado. Mar-
gumento. En consecuencia, Martínez tínez Marzoa defiende esta vinculacióri
Marzoa nos propone que recorramos de con un pensamiento que para muchos ya
nuevo la amplia obra crítica de Kant, pe- está desfasado. Solamente desde esta
ro esta vez bajo su batuta, y que confron- perspectiva, no nos cuesta aceptar esta te-
temos si su camino coincide con el sis que es el punto de partida del libro,
nuestro. aunque personalmente consideremos im.
Para poder acometer tal empresa te- prescindible no olvidar nunca la renun -
nemos que aceptar dogmáticamente una cia que esto conlleva.
tesis, de la cual se sigue una renuncia ine- Por esta necesidad de superar las con-
vitable. La tesis se refiere a la idea de que tradicciones y mostrarnos la coherencia
el conjunto de la obra escrita de Kant for- del pensamiento de Kant, es por lo que,
ma un sistema cerrado y coherente, o que, a nuestro entender, el autor se demora so-
por lo menos, Kant tenía esa intención bre todo en aquellos lugares donde los ele.
que, quizás por algunacausa externa, no mentos del sistema pueden encontrar más
pudo completar del todo. Sin aceptación dificultades para armonizarse entre sí. Es -
de esta tesis, es evidente que no es posi- to ocurre especialmente cuando hay que
ble buscar el modo de exponer la totali- mostrar que la estructura interna del co.
dad de la filosofía kantiana; pero, por nocer y la de la razón no son duales. En
otro lado, su aceptación nos lleva a renun- el primer caso, respecto de la estructura
ciar a todo aquello que no pueda ser in- del conocer, no es dificil demostrar que
cluido dentro de ese sistema ideal. En la dualidad entre la sensación y el concep.
efecto, hemos de renunciar a todo lo que to es una astucia metodológica que faci-
no es apropiado al sistema; y en concre- lita la exposición de la síntesis cognitiva.
La sensación y el concepto no son más vir, además, de elemento conciliador de
que las dos caras de una misma moneda, las dualidades que acabamos de citar. Pe-
y el propio Kant ya subrayó su necesaria ro, ¿cuál es esa exigencia que pone en
dependencia recíproca. Más difícil se hace marcha todo el pensar kantiano? Según
encontrar una justificación de la corres- Martínez Marzoa, esa exigencia procede
pondencia en el segundo caso, donde exis- de la necesidad de poner de manifiesto lo
te una clara dualidad entre conocimien- que sea la razón, entendida, a partir de
to teórico y decisión práctica, como dos la época moderna, como el ámbito de la
usos diferenciados de la razón. Martínez quaestio juris en general; y esto se alcan-
Marzoa no niega que estos dos usos o dis- za a través de una explicitación o inter-
cursos son irreductibles uno al otro, pe- pretación del hombre como sujeto, te-
ro, con todo, sugiere que Kant propone niendo en cuenta que ahora el término su-
una superación de la dualidad a través de jeto recibe un nuevo uso (cfr. p. 36). Mar-
la doctrina de la figura bella tal como la tínez Marzoa define ese sujeto puro, es
encontramos en la Crítica del juicio. En decir, el posible sujeto en general, como
este sentido no hay duda de que en Re- ((aquello en lo cual, para lo cual y en vir-
leer a Kant está muy presente el anterior tud de lo cual puede haber en general uno
libro de Martínez Marzoa, Desconocida u otro tipo de validez o legitimidad))
raíz común (Madrid, 1987), donde se ha- (p. 127). El hombre se interpreta por tan-
cía una lectura muy atenta de la Crítica to como soporte de la validez del discur-
del juicio, a partir del papel mediador que so. Este discurso tendrá dos modos carac-
esta obra tenía que jugar entre las otras terísticos de presentarse: como conoci-
dos críticas. La Crítica del juicio se pue- miento, y estamos en el ámbito del uso
de interpretar, entonces, como el esfuer- teórico de la razón, y como decisión, y,
zo de Kant por encontrar la forma de sa- en este caso, el uso es práctico. La estra-
lir del dualismo en el que había caído el tegia a seguir no es difícil de adivinar.
doble uso de la razón. Hay que recordar Tras haber reconocido la exigencia que
ahora que esta necesidad de una coheren- mueve la reflexión filosófica de Kant, a
cia del sistema total también tiene una raíz saber, la necesidad de mostrar la legiti-
histórica, pues los primeros seguidores del midad del sujeto a legitimar su discurso,
kantismo, especialmente Reinhold y Fich- lo único que resta es mostrar cómo se rea-
te, también buscaron acordar toda la doc- liza esa legitimación tanto en el discurso
trina de Kant en un sistema unitario. Aho- cognoscitivo como en el práctico. (Ano-
ra bien, Martínez Marzoa rechaza de pla- temos aquí de pasada que en toda esta re-
no, al principio del libro, que su lectura flexión sobre la centralidad del sujeto no
pueda haber sido influenciada por estas se puede olvidar el antecedente de Heideg-
primeras interpretaciones de la filosofía ger; sin embargo, éste no es el lugar indi-
de Kant, y considera que esta unidad del cado para poner de manifiesto el alcance
sistema es inherente a una exigencia pri- concreto de esta influencia sobre la pro-
mera y fundamental, que es el motor de pia lectura de Martínez Marzoa.)
toda la especulación kantiana. El libro Conviene empezar por el discurso teó-
que reseñamos pretende únicamente po- rico. La legitimidad o validez del conoci-
ner al descubierto esa exigencia primera miento de objetos desde el sujeto ha de
que es la que pone en marcha, por así de- ser buscada en la misma posibilidad del
cir, la reflexión filosófica de Kant. conocimiento. Aceptamos que hay esos
Esa exigencia, pues, ha de servir de hi- conocimientos como un hecho empírica-
lo conductor de esta relectura, y ha de ser- mente contrastable. Ahora de lo que se
trata es de justificar por qué se dan pre- va que transforma la pluralidad en uni-
cisamente estos conocimientos y no otros. dad. Por este camino llegamos, pues, has-
Esta pregunta no puede ser contestada ta el concepto, que es el segundo elemen-
desde la mera constatación de lo que hay, to que participa en la actividad de cono-
sino desde un ámbito previo que es des- cer. Sensación y concepto son los dos po-
de donde lo que hay es posible. En efec- los formales que configuran el conoci-
to, hay algo previo en el conocer que es miento. Ambos son imprescindibles. En
la condición de la posibilidad de que se un segundo momento, Martínez Marzoa
den unos conocimientos con contenido. muestra cómo es posible regresar desde
Este ámbito previo es lo trascendental que el concepto hasta alcanzar la sensación,
se presenta entonces como el modo de la pues este tránsito de ida y vuelta es im-
investigación de las condiciones de la po- prescidible para legitimar la mutua vin-
sibilidad del conocimiento, y que, como culación de las formas del conocimiento.
tal, ha de pertenecer al conocimiento an- Ahora bien, de esta vinculación no se si-
tes de que éste tenga contenidos concre- gue que alguna de las dos formas sea re-
tos. Lo previo del conocimiento es, por ducible a la otra, sino que, por el contra-
lo tanto, forma. Este «antes» no deter- rio, la vinculación se resuelve en una sín-
mina a lo buscado como un conocimien- tesis. La sensación y el conocimiento, co-
to apriori, sino como una posibilidad del mo ya hemos anticipado al hablar de las
conocimiento. Que el conocimiento tras- dualidades del sistema, son las dos caras
cendental no sea un tipo de conocimien- de la síntesis que forma el conocimiento
to especial, caracterizado por su aprioris- (cfr. p. 64). Tanto la pluralidad como la
mo, es una de las tesis interpretativas más actividad de agrupación de esa pluralidad
tenaces del libro. A partir de estas impor- en una unidad necesaria se tienen que to-
tantísimas aclaraciones iniciales que se re- mar, recordémoslo, desde una perspecti-
fieren en general a esa exigencia de una va formal, y, por lo tanto, como las ((con-
validez del discurso cognoscitivo, Martí- diciones de la posibilidad)) de una sínte-
nez Marzoa emprende la tarea de expli- sis concreta. En efecto, la síntesis pura
citar las formas concretas de la posibili- aquí estudiada no está determinada por
dad del conocimiento y lo hace siguien- un cierto caso, sino que es completamente
do de cerca el desarrollo de las dos pri- indeterminada y vale para cada caso. La
meras etapas de la Crítica de la razónpu- cuestión fundamental que hay que resol-
ra, a saber, la Estética trascendental y la ver para poder completar la explicación
Analítica trascendental. Los capítulos IV de este proceso de síntesis es la siguiente:
a VI11 del libro de Martínez Marzoa des- ¿desde dónde se realiza la síntesis? La pri-
tilan la sustancia de la doctrina trascen- mera edición de la Crítica de la razón pura
dental del conocimiento mediante una ar- contesta: ((desde la imaginación)). La
gumentación muy cuidadosa. Dos ele- imaginación preside la vinculación entre
mentos, como formas del conocimiento, el producto de la sensibilidad, la sensa-
han de servir para legitimarlo. La sensa- ción, y el producto del entendimiento, el
ción, que determina formalmente lo que concepto, sin ser por eso una facultad in-
procede de fuera del conocimiento, es la termedia. Por el contrario, en la segun-
primera forma del conocimiento. Esta da edición de 1787, Kant propone una su-
sensación es, en realidad, una multitud o bordinación de la sensación al concepto.
pluralidad de sensaciones que necesitan Martínez Marzoa considera que, si bien
ser recogidas en una unidad, y esto es po- en la segunda edición existe una tenden-
sible gracias a una actividad constructi- cia a suprimir ese papel central de la ima-
ginación, esta tendencia no se concreta de tica del juicio, así como de la Dialéctica
una forma definitiva (cfr. p. 82), pues trascendental de la Crítica de la razón pu-
Kant conserva muchos pasajes donde se ra, de una forma quizá demasiado rápi-
sigue defendiendo la tesis de que existe da. Al igual que ha hecho con el conoci-
una facultad mediadora. El papel desem- miento, el autor deReleeraKant preten-
peñado por la imaginación entre la razón de resumir el argumento fundamental que
teórica y la razón práctica ha de venir en legitima el otro tipo de discurso, el dis-
defensa de esta argumentación como ve- curso práctico. Con vistas a ello, el pri-
remos más adelante. Sin embargo, y a pe- mer paso que hay que dar es el de purifi-
sar de lo convincente de la argumentación car el discurso práctico de cualquier cons-
que desarrolla Martínez Marzoa, no que- tricción empírica dejando el concepto de
dan explicadas con claridad suficiente las decisión y su objeto, la acción, como uni-
razones por las que Kant afirma en la pri- cos elementos de la investigación. En el
mera parte de la Analítica que sólo hay conocimiento de una serie de alternativas
dos fuentes del conocimiento (B 7 9 , pa- no existe ninguna pista que nos imponga
ra luego pasar a hablar de tres en la De- la necesidad de adoptar una sola de esas
ducción (A 1 1 5 ) . Este cambio es muy di- alternativa. Preferir una alternativa, de-
fícil de justificar desde la idea de cohe- cidir cuál es mi alternativa, es un acto del
rencia del sistema; y, en este caso, consi- yo, que no se encuentra en el mismo pla-
deramos imprescindible el empleo de un no que el conocimiento. Es la decisión la
análisis histórico y filologico para poder que atribuye un valor a cada alternativa
llegar a comprender ese cambio. y opta por una de ellas. A este acto de atri-
Una vez alcanzada esta primera legi- bución Kant lo llama máxima. La máxi-
timación del discurso cognoscitivo se pue- ma t i e n w n contenido y, por consiguien-
den sacar algunas consecuencias. Pode- te, no puede ser ni necesaria ni universal,
mos enumerar las más importantes. Por dado que yo siempre puedo cambiar a vo-
ejemplo, la idea de una objetividad que luntad el contenido de la máxima. Sin em-
es la que determina el hecho de que sólo bargo, lo que no puedo cambiar es la for-
una figura es la válida entre muchas, aun- ma misma de esa máxima, es decir, la ne-
que apriori no se pueda determinar cuál, cesidad misma de decidir. «La necesidad
o la idea del yo como lugar donde se reu- no se orienta por fines, sino que los po-
nen e integran todas estas representacio- ne, y nopersigue cosas que fuesen de su-
nes, o, finalmente, la relación de las ca- yo bienes, sino que decide qué son bie-
tegorias con una de las formas puras de nes. » (p. 104) A nuestro entender, Mar-
la sensibilidad, el tiempo. Este ultimo tinez Marzoa sintetiza en esta frase, con
apartado es de especial interés porque gran acierto, la esencia de la decisión al
Martínez Marzoa esclarece las oscuras de- caracterizarla como la posibilidad de la
finiciones que hace Kant de las distintas misma decisión de ser legitimada. Esta es,
categorías a partir del tiempo como for- en general, tal como explicamos, la pri-
ma interna de la sensibilidad. mera exigencia del kantismo que ahora se
La exposición de la estrategia de Kant nos aparece bajo el punto de vista del dis-
para legitimar el conocimiento ocupa una curso práctico. Dada la gran perspicacia
gran parte del libro de Martínez Marzoa, con la que el autor trata el problema del
y los tres últimos capítulos quieren decir discurso práctico echamos de menos una
mucho en p o w espacio ya que en ellos se mayor profundización en los distintos ele-
tratan algunos aspectos fundamentales de mentos subsidarios que conforman la Crí-
la Crítica de la razón práctica y de la Crí- tica de la razónpráctica. Quizá podemos
esperar de Martínez Marzoa un tercer li- criticismo que es la justificación de la po-
bro que complete los dos trabajos que ha sibilidad del discurso; el segundo aspec-
publicado hasta el momento sobre la fi- to sería la existencia de dos pares de tér-
losofía de Kant. minos duales -sensación y concepto,
Al final de Releer a Kant, Martínez teoría y práctica- que sólo encuentran
Marzoa vuele sobre el problema, ya tra- su reconciliación en la fuerza imaginativa.
tado en su anterior libro Desconocida raíz En este resumen de las principales te-
común, de la dualidad de la razón en su sis que sustenta Martínez Marzoa en su
doble uso práctico y teórico, y que noso- libro Releer a Kant, no era posible entrar
tros citamos al principio de este comen- a discutir en detalle aquellos aspectos más
tario. Este problema se sintetiza en la pre- controvertidos de su excelente interpre-
gunta de cómo es posible vincular el dis- tación. La identificación de lo trascenden-
curso práctico al teórico sin que por ello tal y lo metafísico, o la caracterización de
se reduzca uno al otro. También aquí nos la imaginación como esa desconocida raíz
complace la solución propuesta por Mar- comun, por poner sólo dos ejemplos, son
tínez Marzoa. La irreductibilidad de un cuestiones de matiz que hemos preferido
discurso a otro no implica que estos dis- reservar para una discusión posterior.
cursos sean las dos partes de un todo que
Alfonso Freire
los abarca. Más bien cabría entender que
es cada discurso ese mismo todo, aunque
tomado cada vez por separado de tal ma- Octavi Fullat, Eulalia o la benparla-
nera que sea imposible que ambos discur- da, Plaza y Janés, Barcelona 1987.
sos coincidan al unísono en su aplicación Eulalia, la del buen hablar, C E A C ,
a un objeto. Los mismos objetos pueden Barcelona 1987 (versión castellana).
ser enfocados desde el conocimiento o
desde la decisión, estableciéndose de es- Octavi Fullat, catedrático de Filoso-
ta forma siempre una disyuntiva. Cabe, fía de la Educación en la Universidad
sin embargo, buscar una raíz común que, Autónoma de Barcelona, nos ofrece con
según Martínez Marzoa, puede encon- Eulalia o la benparlada el último fruto de
trarse en la misma solución propuesta pa- su reflexión sobre el acto educativo. De
ra la síntesis de la sensación y el concep- su larga trayectoria como ensayista sobre
to. Esta ((desconocida raíz común» es la estos temas nos hablan los 21 libros de su
imaginación que, en la figura bella, esque- bibliografía dedicados a temas de Filoso-
matiza sin conceptos. Esta expresión «es- fía de la Educación.
quematizar sin conceptos)) significa que Octavi Fullat nos indica en el inicio del
se encuentra una unidad a la pluralidad, libro que su Eulalia es ((unapedagogiafe-
significa que existe una figura que orde- ta carn femenina» y que su pretensión es
na lo múltiple, aunque ahora esa unidad hablarnos de ella, proponiéndola como
o figura no responde a un concepto ni «una pedagogia estirnulant per aquest
puede ser expresada por éste (p. 120). ocas del segle x x » . Su intención, pues,
Hemos visto, pues, que el libro de queda clara desde el primer momento; se
Martínez Marzoa nos propone un paseo tratará de un libro sobre pedagogía, so-
por un territorio conocido. Se trata de bre la propuesta pedagógica de O . Fullat.
descubrir el espíritu de la filosofía de Una pregunta nos asalta: ¿por qué
Kant. En este paseo se destacan dos as- ha escogido esa forma de presentar su
pectos. El primero sería la concreción de pensamiento y no la tradicional del ensa-
la exigencia central o motivo y motor del yo como había hecho hasta ahora?

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