ANALISIS SENTENCIA C-637/09
FALSEDAD IDEOLÓGICA
La falsedad ideológica consiste en la falta de verdad de un documento, independientemente
de su integridad materialidad. Así, el documento que contiene información no veraz, es
ideológicamente falso: “La falsedad ideológica en documentos se presenta cuando en un
escrito genuino se insertan declaraciones contrarias a la verdad, es decir, cuando siendo el
documento verdadero en su forma y origen (auténtico), contiene afirmaciones falsas sobre
la existencia histórica de un acto o un hecho, o sus modalidades, bien porque se los hace
aparecer como verdaderos no habiendo ocurrido, o cuando habiendo acontecido de
determinada manera, son presentados de una diferente.
HECHOS
Los ciudadanos Gonzalo Rodrigo Paz Mahecha, Julián Rivera Loaiza, Julián Andrés Durán
Puentes, y Edgar Saavedra Rojas (D-7594) y Kerin Jaramillo Martínez (D-7595),
presentaron demanda de inconstitucionalidad, por presunta violación del artículo 9 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, y los artículos 4 y 29 de la Constitución
Política, contra el artículo 289 de la Ley 599 de 2000 (Código Penal)
TEXTO DEMANDADO
Artículo 289. FALSEDAD EN DOCUMENTO PRIVADO. El que falsifique documento
privado que pueda servir de prueba, incurrirá, si lo usa, en prisión de dieciséis (16) a ciento
ocho (108) meses.
FUNDAMENTO DE LA DEMANDA
El legislador no precisó clara e inequívocamente la conducta prohibida. La norma es
tan ambigua e indeterminada que no se sabe con certeza si el legislador sanciona a
quien altere la materialidad de un documento privado o a quien consigne
afirmaciones mendaces o calle total o parcialmente la verdad en un documento
privado.
La redacción finalmente aprobada no indica inequívocamente que el legislador
también hubiese incluido la falsedad ideológica con la expresión “falsifique
documento”.
La expresión “el que falsifique documento privado que pueda servir de prueba” es
tan abierta e indeterminada que, a la luz del criterio hermenéutico de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos y de la Corte Constitucional, no define de
manera clara los elementos que permitan establecer inequívocamente qué conducta
se está prohibiendo, si sólo la falsedad material o sólo la falsedad ideológica o si lo
que hizo el legislador fue castigar ambas modalidades mediante una fórmula
omnicomprensiva. Los antecedentes legislativos citados indican, sin lugar a dudas,
que sólo la falsedad material en documento privado es punible. No obstante, ya
hemos visto que la Corte Suprema de Justicia le da un significado omnicomprensivo
al tipo penal.
CONSECUENCIAS DE LA OMMISIÓN DE LA NORMA
La norma, al excluir las falsedades ideológicas que consignan los particulares en
documentos privados impide que las víctimas de tales conductas puedan acceder a la
administración de justicia, solicitar la práctica de pruebas para lograr el esclarecimiento de
los hechos, las circunstancias de su ocurrencia, la determinación de los responsables, la
magnitud de los daños sufridos y el esclarecimiento de la verdad, así como el derecho de
las víctimas.
PROBLEMA GENERADO POR DICHA OMISIÓN
El problema radica en resolver cuándo los particulares están obligados a decir la verdad en
los documentos privados, pues no resulta suficiente la afirmación de la Corte Suprema de
que, en algunas ocasiones, se impone a los particulares, de manera expresa o tácita, el deber
de decir la verdad en ciertos documentos privados. “Cuando la ley, de manera expresa,
impone la obligación de decir la verdad en ciertos documentos privados estamos frente a un
verdadero tipo penal; pero cuando frente a determinados documentos, como por ejemplo la
declaración de renta, la ley no exige consignar en ellos la verdad no ocurre lo mismo; luego
no puede afirmarse que tácitamente se puedan imponer obligaciones”.
INTERVENCIÓN DEL MINISTERIO DEL INTERIOR Y DE JUSTICIA
El Ministerio del Interior y de Justicia defendió la constitucionalidad de la norma
demandada apoyado en los siguientes argumentos
La norma acusada tipifica la falsedad en documento privado, tanto ideológica como
material. Si bien la obligación de decir la verdad en esta clase de documentos está
impuesta por normas legales, en aquellos casos no expresamente contemplados por
la ley, la destinación probatoria del documento - la posibilidad de emplearlo como
prueba en un juicio - es fundamento de tal deber. El daño al tráfico jurídico o la
puesta en peligro de los bienes protegidos por esta norma, solo aparece cuando se
hace uso del documento privado falso.
En caso de ambigüedad de la norma penal lo procedente no es que la Corte dicte
una sentencia interpretativa, para precisar la descripción de la conducta o el
señalamiento de la pena de conformidad con la Constitución, pues dicha sentencia
sería contraria al principio de legalidad en sentido amplio, por tratarse de una
competencia exclusiva del legislador, y en cambio debe declarar su inexequibilidad
INTERVENCIÓN DE LA UNIVERSIDAD DEL ROSARIO.
El Decano de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario solicita se declare
la exequibilidad de la norma demandada por considerar que:
Lo que se debe analizar es si la omisión del legislador de aclarar si dentro de la
falsedad en documento privado se incluye tanto la falsedad material como la
ideológica y si ello contraría la Carta Fundamental en lo que tiene que ver con el
principio de taxatividad. Al respecto, consideramos que la respuesta debe ser
negativa, pues de la manera como se encuentra regulada la falsedad en documentos
privados en el Código Penal no queda duda alguna de lo que se está sancionando y
por ende se da cumplimiento al principio de taxatividad penal, por lo que la norma
debe ser declarada exequible.
El verbo rector contenido en el artículo 289 del Código Penal acusado señala que
incurrirá en la pena prevista para el delito quien "falsifique" documento privado que
pueda servir de prueba. Si se atiende a un criterio de literalidad, se observa que el
vocablo falsificar alude a lo "engañoso, fingido, simulado, falto de ley, de realidad o
de veracidad" de donde se desprende que este vocablo incorpora tanto la carencia de
autenticidad -falsedad material como la de veracidad falsedad ideológica. Por lo que
es claro que el legislador incrimina todas las modalidades de falsedad dentro del
verbo rector contenido en esta conducta.
INTERVENCIONES CIUDADANAS
El ciudadano Francisco Bernate Ochoa intervino para defender la exequibilidad del
artículo 289 de la Ley 599 de 2000, porque el artículo demandado de ninguna
manera deja dudas sobre lo que se está incriminando, pues dentro de la falsedad
documental en materia de documentos está claro que se incluye tanto a la falsedad
material como la ideológica, por las siguientes razones.
El artículo demandado hace referencia a la falsedad, no indica cuál, no diferencia
ninguna. Incluye la ideológica y el material. Lo relevante para el tipo es que el
documento privado pueda servir de prueba. Así lo ha expresado la Corte Suprema
de Justicia Sala de Casación Penal, lo cual está dentro de sus funciones
Constitucionales y legales, como máximo Tribunal de la Justicia Ordinaria, sin que
lo decidido vulnere el principio de legalidad
CONCEPTO DEL PROCURADOR GENERAL DE LA NACIÓN
El Ministerio público solicita que se declare la exequibilidad de la norma demandada
porque:
En los delitos de falsedad en documentos el bien jurídicamente protegido es la fe
pública, que se refiere a la confianza que la colectividad tiene en ciertos medios de
prueba, como es el caso de los documentos que permiten establecer la existencia,
modificación o alteración de un derecho.
La Corte Suprema de Justicia interpreta la disposición atacada del Código Penal, en
el sentido de aducir que la falsedad en documento privado tiene dos vertientes, la
puramente material, es decir, la que atenta contra la integridad del documento, y la
ideológica cuando el particular estando en la obligación de certificar la verdad no lo
hace.
PREGUNTA SOBRE LA CUAL VERSA LAS CONSIDERACIONES DE LA
CORTE
La pregunta que debe resolver en este punto la Corte Constitucional es:
Si el delito de falsedad ideológica en documento privado está incluido en el tipo penal del
artículo 289 del Código Penal; de estarlo, si tal hecho resulta respetuoso del principio de
legalidad constitucional.
CONSIDERACIONES
Con posterioridad a la expedición del Código Penal de 2000, la conclusión
mayoritaria de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) ha sido que la sanción penal de la
falsificación de documento privado, tipificada en el artículo 289 de la nueva
regulación, incluye la hipótesis de la falsedad ideológica
La falsedad ideológica es susceptible de producirse sólo en documentos que están
llamados a ser verdaderos, es decir, a contener la verdad. La veracidad ideológica de
documentos públicos es irrefutable porque dichos documentos están naturalmente
emplazados a contener la verdad.
De los antecedentes legislativos del Código Penal no se infiere la intención de haber
despenalizado la conducta. Las normas previas al Código la sancionaban
expresamente y las que no lo hacían, partían de la base de que un documento
privado puesto en circulación se vuelve público. Del análisis de las actas de
aprobación del anterior Código Penal se infiere, por el contrario, que la intención de
las comisiones redactoras era incluir el tipo penal, pero dentro del esquema de una
norma gramaticalmente simplificada.
De acuerdo con las reglas del derecho viviente, el intérprete autorizado de la ley ha
entendido que cuando el legislador se refiere a la falsedad, a secas, incluye las dos
modalidades en que la misma es posible, esto es, que el tipo penal demandado sí
incluye el delito de falsedad ideológica en documento privado.
La Corte Suprema de Justicia encontró que la expresión “falsedad” utilizada por el
legislador era contentiva de las dos modalidades de falsedad: de la que se comete
mediante la adulteración física del documento y de la que se deriva de mentir en la
elaboración del documento;
El término “falsedad” era incluyente de los diferentes tipos de falsedad y que, como
el legislador no había establecido distinción explícita, ambas modalidades debían
considerarse incluidas en la sanción, pues no le correspondía al intérprete establecer
diferencias.
DECISIÓN.
Declarar EXEQUIBLE el artículo 289 de la Ley 599 de 2000, por el cargo analizado en la
presente sentencia