0% encontró este documento útil (0 votos)
23 vistas65 páginas

Requisitos y Procedimiento Tutela Judicial

La jurisprudencia constitucional ha señalado que la acción de tutela debe interponerse dentro de un plazo razonable y que este requisito puede ceder cuando el juez encuentre una justa causa para la dilación, como situaciones de indefensión o la ocurrencia de un hecho nuevo.

Cargado por

erika
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como RTF, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
23 vistas65 páginas

Requisitos y Procedimiento Tutela Judicial

La jurisprudencia constitucional ha señalado que la acción de tutela debe interponerse dentro de un plazo razonable y que este requisito puede ceder cuando el juez encuentre una justa causa para la dilación, como situaciones de indefensión o la ocurrencia de un hecho nuevo.

Cargado por

erika
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como RTF, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Sentencia SU-339/11

DIRECTOR EJECUTIVO DE ADMINISTRACION


JUDICIAL-Requisitos para acceder al cargo

DIRECTOR EJECUTIVO DE ADMINISTRACION


JUDICIAL-Proceso de selección

ACCION DE TUTELA-Carácter residual/ACCION DE TUTELA


FRENTE A MEDIO DE DEFENSA JUDICIAL-Procedencia
excepcional como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio
irremediable

ACCION DE TUTELA CONTRA ACTOS


ADMINISTRATIVOS-Procedencia cuando los mecanismos
ordinarios no proporcionan una eficaz y pronta protección a los
derechos que se pretenden salvaguardar/MEDIO DE DEFENSA
JUDICIAL-Formas de amparo por juez de tutela ante falta de
protección eficaz y completa

La jurisprudencia constitucional ha señalado que, en tratándose de actos


administrativos, antes de acudir al mecanismo de protección
constitucional se deben agotar las vías ordinarias, salvo que el juez
determine que tales mecanismos no proporcionan una eficaz y pronta
protección a los derechos que se pretenden salvaguardar.

ACCION DE TUTELA-Oportunidad ante la existencia de acciones


ordinarias que retardan los derechos fundamentales

Se ha establecido que las acciones ordinarias como son la acción de


nulidad y restablecimiento del derecho, retardan la protección de los
derechos fundamentales de los actores, así mismo se ha señalado que
estas acciones carecen, por la forma como están estructurados los
procesos, de la capacidad de brindar un remedio integral para la
violación de los derechos del accionante, razón por la cual, la tutela es
el mecanismo idóneo para dar protección inmediata y definitiva a los
derechos al debido proceso, al trabajo y a la igualdad.

PRINCIPIO DE INMEDIATEZ-Aplicación/ACCION DE
TUTELA-Inmediatez
Expediente T-2.385.955

En cuanto al requisito de la inmediatez, si bien el Decreto 2591 de 1991


señala que el mecanismo constitucional puede ser interpuesto en
cualquier tiempo, teniendo en cuenta que esta acción pretende dar
protección inmediata ante la vulneración o amenaza de los derechos, la
jurisprudencia ha precisado que debe ser interpuesta en un tiempo
razonable, contado desde que acaecieron los hechos causantes de la
trasgresión o desde que la persona sienta amenazados sus derechos.
Sobre este extremo se ha defendido que “la inexistencia de un término de
caducidad no puede significar que la acción de tutela no deba
interponerse dentro de un plazo razonable. La razonabilidad de este
plazo está determinada por la finalidad misma de la tutela, que debe ser
ponderada en cada caso concreto. De acuerdo con los hechos, entonces,
el juez está encargado de establecer si la tutela se interpuso dentro de un
tiempo prudencial y adecuado.”

ACCION DE TUTELA-Su interposición dentro de un término


razonable puede ceder cuando el juez constitucional encuentre una
justa causa por la inactividad del demandante/ACCION DE
TUTELA-Eventos en que resulta admisible la dilación en su
interposición

Si bien la procedibilidad de la acción de tutela exige su interposición


dentro de un término razonable y oportuno, requisito que supone una
actitud positiva del interesado, de manera que promueva el mecanismo
de amparo constitucional de forma consecutiva o próxima al suceso que
se controvierte, tal exigencia puede ceder en aras de hacer efectiva la
protección de los derechos fundamentales, cuando el juez constitucional,
previo el análisis del caso concreto, encuentre la configuración de una
justa causa que justifique la inactividad del demandante. Así, se han
reconocido ciertos eventos en que resulta admisible la dilación en la
interposición de la acción de tutela, por ejemplo: (i) cuando se
demuestre que la vulneración es permanente en el tiempo y que, pese a
que el hecho que la originó por primera vez es muy antiguo respecto de
la presentación del recurso de amparo, la situación desfavorable del
actor derivada del irrespeto por sus derechos, continúa y es actual y (ii)
cuando la especial situación del sujeto afectado convierte en
desproporcionado el hecho de adjudicarle la carga de acudir a un juez;
por ejemplo, el estado de indefensión, interdicción, abandono, minoría
de edad, incapacidad física, entre otros. Adicionalmente, la
jurisprudencia ha señalado que otra causal de justificación válida que
explica la tardanza en la interposición de la acción, es la ocurrencia de
un hecho nuevo, y éste, ha sido entendido, como una circunstancia
fáctica que es jurídicamente relevante, ocurrida entre el momento en que

2
Expediente T-2.385.955

ocurrieron los hechos causantes del daño o de la amenaza de los


derechos fundamentales y la interposición de la acción de tutela.

DEBIDO PROCESO ADMINISTRATIVO-Susceptible de


protección por vía de tutela/DEBIDO PROCESO
ADMINISTRATIVO-Alcance y contenido/DEBIDO PROCESO
ADMINISTRATIVO-Concepto

ACTUACION DE LOS PODERES PUBLICOS-Deben ajustarse


al principio de legalidad, buena fe y confianza legítima de los
administrados

ACCESO A CARGOS PUBLICOS-Carácter fundamental

ACCESO A CARGOS PUBLICOS-Ámbito de protección

La jurisprudencia de esta Corporación ha entendido que entran dentro


del ámbito de protección de este derecho (i) la posesión de las personas
que han cumplido con los requisitos para acceder a un cargo, (ii) la
prohibición de establecer requisitos adicionales para entrar a tomar
posesión de un cargo, cuando el ciudadano ha cumplido a cabalidad con
las exigencias establecidas en el concurso de méritos, (iii) la facultad de
elegir de entre las opciones disponibles aquella que más se acomoda a
las preferencias de quien ha participado y ha sido seleccionado en dos o
más concursos, (iv) la prohibición de remover de manera ilegítima
(ilegitimidad derivada de la violación del debido proceso) a una persona
que ocupen un cargo público.

IGUALDAD-Triple naturaleza constitucional, valor, principio y


derecho fundamental

En lo que hace referencia a la igualdad, la jurisprudencia constitucional


ha reconocido que cumple un triple papel en nuestro ordenamiento
constitucional por tratarse simultáneamente de un valor, de un principio
y de un derecho fundamental. Este múltiple carácter se deriva de su
consagración en preceptos de diferente densidad normativa que cumplen
distintas funciones en nuestro ordenamiento jurídico. Así, por ejemplo, el
preámbulo constitucional establece entre los valores que pretende
asegurar el nuevo orden constitucional la igualdad, mientras que por
otra parte el artículo 13 de la Carta ha sido considerado como la fuente
del principio fundamental de igualdad y del derecho fundamental de
igualdad. Adicionalmente existen otros mandatos de igualdad dispersos
en el texto constitucional, que en su caso actúan como normas especiales

3
Expediente T-2.385.955

que concretan la igualdad en ciertos ámbitos definidos por el


Constituyente.

IGUALDAD-Carece de contenido material


específico/IGUALDAD-Carácter relacional/PRINCIPIO
GENERAL DE IGUALDAD-Contenido y Alcance/PRINCIPIO
DE IGUALDAD-Mandatos que comprende

La igualdad carece de contenido material específico, es decir, a


diferencia de otros principios constitucionales o derechos fundamentales,
no protege ningún ámbito concreto de la esfera de la actividad humana
sino que puede ser alegado ante cualquier trato diferenciado
injustificado. De la ausencia de un contenido material específico se
desprende la característica más importante de la igualdad: su carácter
relacional. Ahora bien, la ausencia de un contenido material específico
del principio de igualdad no significa que se trate de un precepto
constitucional vacío, por el contrario, precisamente su carácter
relacional acarrea una plurinomatividad que debe ser objeto de
precisión conceptual. De ahí que a partir de la famosa formulación
aristotélica de “tratar igual a los iguales y desigual a los desiguales”, la
doctrina y la jurisprudencia se han esforzado en precisar el alcance del
principio general de igualdad –al menos en su acepción de igualdad de
trato- del cual se desprenden dos normas que vinculan a los poderes
públicos: por una parte un mandamiento de tratamiento igual que obliga
a dar el mismo trato a supuestos de hecho equivalentes, siempre que no
existan razones suficientes para otorgarles un trato diferente, del mismo
modo el principio de igualdad también comprende un mandato de
tratamiento desigual que obliga a las autoridades públicas a diferenciar
entre situaciones diferentes. Sin embargo, este segundo contenido no
tiene un carácter tan estricto como el primero, sobre todo cuando va
dirigido al Legislador, pues en virtud de su reconocida libertad de
configuración normativa, éste no se encuentra obligado a la creación de
una multiplicidad de regímenes jurídicos atendiendo todas las
diferencias, por el contrario se admite que con el objeto de simplificar
las relaciones sociales ordene de manera similar situaciones de hecho
diferentes siempre que no exista una razón suficiente que imponga la
diferenciación. Esos dos contenidos iniciales del principio de igualdad
pueden a su vez ser descompuestos en cuatro mandatos: (i) un mandato
de trato idéntico a destinatarios que se encuentren en circunstancias
idénticas, (ii) un mandato de trato enteramente diferenciado a
destinatarios cuyas situaciones no comparten ningún elemento en común,
(iii) un mandato de trato paritario a destinatarios cuyas situaciones
presenten similitudes y diferencias, pero las similitudes sean más
relevantes a pesar de las diferencias y, (iv) un mandato de trato

4
Expediente T-2.385.955

diferenciado a destinatarios que se encuentren también en una posición


en parte similar y en parte diversa, pero en cuyo caso las diferencias
sean más relevantes que las similitudes. Estos cuatro contenidos tienen
sustento en el artículo 13 constitucional, pues mientras el inciso primero
del citado precepto señala la igualdad de protección, de trato y en el
goce de derechos, libertades y oportunidades, al igual que la prohibición
de discriminación; los incisos segundo y tercero contienen mandatos
específicos de trato diferenciado a favor de ciertos grupos marginados,
discriminados o especialmente vulnerables.

DIRECTOR EJECUTIVO DE ADMINISTRACION


JUDICIAL-Proceso de elección

PROVISION DEL CARGO DE DIRECTOR EJECUTIVO DE


LA RAMA JUDICIAL-Es un acto complejo/PROVISION DEL
CARGO DE DIRECTOR EJECUTIVO DE LA RAMA
JUDICIAL-No es un concurso de méritos, pero está sujeto a un
marco normativo

La provisión del cargo de Director Ejecutivo de la Rama Judicial es un


acto complejo, toda vez que combina un mecanismo dual, la integración
de la terna por parte de la Comisión Interinstitucional y la elección y
nombramiento entre los nominados a cargo de la Sala Administrativa del
Consejo Superior de la Judicatura. En esa medida corresponde tanto al
nominador, como al órgano encargado de elegir velar por el
cumplimiento de los requisitos legales y de las calidades que exige el
cargo, es decir, tener título profesional; maestría en ciencias económicas,
financieras o administrativas y la acreditación de experiencia no inferior
a cinco años en dichos campos. Pues a pesar de que se trata de un
procedimiento esencialmente discrecional y, por lo tanto, no es un
concurso de méritos al cual sean aplicables las reglas elaboradas por la
jurisprudencia constitucional en la materia, en todo caso está sujeto a un
marco normativo, conformado en primer lugar por el artículo 99 de la
LEAJ que señala los requisitos que deben reunir los integrantes de la
terna y, adicionalmente, por las normas reglamentarias expedidas por
la propia Comisión Interinstitucional, de manera tal que si desconoce
este marco normativo se vulnera el debido proceso, porque se desatiende
el esquema regulador que rige la provisión de cargo al cual deben
ceñirse tanto el órgano nominador como el encargado de hacer elección.
Y el desconocimiento del debido proceso a su vez acarrea la vulneración
prima facie del derecho de acceso a cargos y funciones públicos.
Entonces, la labor de conformación de la terna de la cual se elige el
Director Ejecutivo de administración judicial por parte de la Comisión

5
Expediente T-2.385.955

Interinstitucional, a pesar que no esta sometida a las reglas de un


concurso, precisamente porque de ser así existiría la obligación de
nombrar al aspirante con la mejor puntuación y el derecho subjetivo del
mismo a ser nombrado, en todo caso está estrictamente limitada por la
normativa aplicable

COMISION INTERINSTITUCIONAL DE LA RAMA


JUDICIAL Y SALA ADMINISTRATIVA DEL CONSEJO
SUPERIOR DE LA JUDICATURA-Conflicto de competencias
con ocasión de la elección del Director Ejecutivo de Administración
Judicial

EFICACIA NORMATIVA, DERECHOS FUNDAMENTALES


Y PRINCIPIOS DEL EJERCICIO DE LA FUNCION
PUBLICA EN LA CONSTITUCION POLITICA-Permite
enmarcar y delimitar el alcance de las competencias de los órganos
constitucionales y legales

CONFLICTO DE COMPETENCIA ENTRE AUTORIDADES


PUBLICAS Y ORGANISMOS ESTATALES-Si bien la Acción de
tutela prima facie no es la vía idónea para resolverlos,
indirectamente puede cumplir tal finalidad cuando estén en juego
derechos fundamentales

PRINCIPIO DE INMEDIATEZ-Justificación en tardanza para


impetrar la acción de tutela

PROVISION DEL CARGO DE DIRECTOR EJECUTIVO DE


LA RAMA JUDICIAL-Paralización del proceso de selección
afecta el derecho al debido proceso y de acceso a cargos públicos

Debe adoptarse una orden que armonice el derecho al debido proceso y


de acceso a cargos públicos de quienes participaron en la convocatoria
inicial, con el ejercicio de la potestad nominadora de la cual es titular la
Comisión Interinstitucional de la rama judicial y la competencia de
elección de la cual es titular la Sala Administrativa del Consejo Superior
de la Judicatura.

PROCESO DE SELECCION DE DIRECTOR EJECUTIVO DE


LA RAMA JUDICIAL-Aspirantes tienen derecho a que concluya
dentro de un término razonable y no que se dilate de manera
indefinida por los conflictos surgidos entre los órganos que
intervienen

6
Expediente T-2.385.955

PROCESO DE SELECCION DE DIRECTOR EJECUTIVO DE


LA RAMA JUDICIAL-Ninguno de los aspirantes puede alegar ser
titular de un derecho subjetivo

PARALIZACION EN PROCESO DE SELECCION DEL


CARGO DE DIRECTOR EJECUTIVO DE LA RAMA
JUDICIAL-Afectación de la Administración de justicia

Referencia: Expediente T-2.735.401

Acción de tutela instaurada por Juan


Carlos Abuabara Eljadue contra la
Sala Administrativa del Consejo
Superior de la Judicatura, la Comisión
Interinstitucional de la Rama Judicial
y la Unidad de Administración de la
carrera judicial del Consejo Superior
de la Judicatura.

Magistrado Ponente:
HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO

Bogotá D. C., cuatro (4) de mayo de dos mil once (2011)

La Sala Plena de la Corte Constitucional, en ejercicio de sus


competencias constitucionales y legales, ha proferido la siguiente

SENTENCIA

Dentro del proceso de revisión de las providencias proferidas el diecisiete


(17) de marzo de dos mil diez (2010), por la Sala Jurisdiccional
Disciplinaria del Consejo seccional de la Judicatura de Cundinamarca y,
el trece (13) de mayo del mismo año, por la Sala Jurisdiccional
Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura.

7
Expediente T-2.385.955

I. Antecedentes

El señor Juan Carlos Abuabara Eljadue impetró acción de tutela contra la


Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura, la Comisión
Interinstitucional de la Rama Judicial y la Unidad de Administración de
la carrera judicial del Consejo Superior de la Judicatura, por la supuesta
vulneración de sus derechos fundamentales de petición, al trabajo, a la
igualdad, al acceso y al desempeño de cargos y funciones públicas y al
debido proceso, todos los cuales habrían sido infringidos como
consecuencia de la ocurrencia de los hechos que a continuación resume la
Sala:

1. Hechos

1.1. Mediante Acuerdo 02 de febrero dieciocho (18) de dos mil nueve


(2009) la Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial convocó
a quienes tuvieran interés en desempeñar el cargo de Director
Ejecutivo de Administración Judicial y reunieran los requisitos
exigidos por el artículo 99 de la Ley 270 de 1996, para que
inscribieran su nombre y presentaran su hoja de vida con los
documentos que demostraran las calidades exigidas para el
desempeño del referido cargo, a más tardar a las 4:00 p. m. del día
lunes cuatro (4) de mayo dos mil nueve (2009).

1.2. El demandante atendió la anterior convocatoria y presentó


personalmente su hoja de vida junto con los documentos anexos
correspondientes.

1.3. La Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial, mediante


Acuerdo 11 de 2009, conformó la lista de aspirantes que fueron
llamados a entrevista.

1.4. Narra el demandante que se presentaron treinta y cuatro (34)


candidatos1, los cuales fueron entrevistados y se diligenció una
“Guía formato de calificación de entrevista” de cada uno de ellos,

1 Según comunicación del presidente de la Sala Administrativa del


Consejo Superior de la Judicatura fueron 37 aspirantes al cargo, ver folio
23 Cuaderno 2 del Expediente.

8
Expediente T-2.385.955

en la cual se evaluaban factores tales como la competencia


analítica y decisional; competencias gerenciales, de autoridad y
liderazgo y competencias de motivaciones e intereses.

1.5. Manifiesta que presentó la entrevista en cuestión y obtuvo una


calificación destacada.

1.6. Afirma que se elaboró una lista de finalistas con los postulantes
que obtuvieron una mayor puntuación, la cual fue votada por los
miembros de la comisión interinstitucional para confeccionar la
terna de la cual se elegiría el Director Ejecutivo de Administración
Judicial y que quedó en el cuarto lugar en esas votaciones.

1.7. Mediante Acuerdo 17 de seis (6) de agosto de 2009 la Comisión


Interinstitucional de la Rama Judicial formuló ante la Sala
Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura la terna para
proveer el cargo de Director Ejecutivo de Administración Judicial.

1.8. Alega el actor que no fue incluido en la terna, pese a reunir las
calidades exigidas para tal efecto y a haber quedado en cuarto
lugar en las votaciones que tuvieron lugar al interior de la
Comisión Interinstitucional, mientras que finalmente resultaron
nominadas personas que no cumplen los requisitos exigidos en la
convocatoria, por tal razón considera que la Comisión
Interinstitucional incurrió en una vía de hecho que vulnera sus
derechos fundamentales.

1.9. Manifiesta que presentó dos escritos ante la Sala Administrativa


del Consejo Superior de la Judicatura mediante los cuales
formulaba objeciones respecto de la manera como había sido
integrada la terna y solicitaba esta fuera revocada parcialmente,
pero que estas solicitudes no fueron atendidas, razón por la cual se
vio impelido a acudir a la acción de tutela.

2. Fundamentos de la acción impetrada y solicitud de tutela

Afirma el Sr. Juan Carlos Abuabara Eljadue que “en la terna escogida
para Director Ejecutivo de administración judicial, al menos uno de los
candidatos que la conforma, para no decir que dos o tres, no cumplen

9
Expediente T-2.385.955

con los requisitos de ley, y le corresponde al Accionante estar en el


lugar de alguno de ellos”(negrillas originales)2.

Hace referencia a los distintos integrantes de la terna y alega que ninguno


de ellos reúne los requisitos establecidos en el artículo 99 de la Ley 270
de 1996 pues:

 Sandra Lisset Ibarra Vélez acredita un título de magíster en


Derecho administrativo, el cual no corresponde al área de
conocimiento de administración, economía o contaduría tal como
exige la convocatoria.
 Otto Arnulfo Bolaños en julio de dos mil diez (2010) cumplió
sesenta y cinco (65) años, edad de retiro forzoso, razón por la cual
no podría cumplir con el período previsto para el Director
Ejecutivo de Administración judicial que es de cuatro años.
 Andrés Hiber Arévalo no cumple con el requisito de cinco (5) años
en los campos establecidos por la Ley Estatutaria con posterioridad
a la fecha de grado. Además fue nombrado Notario 5 de Bogotá y
aceptó tal cargo.

Expone que al haber conformado la terna con candidatos que no reunían


los requisitos legales ni los establecidos en la convocatoria, la Comisión
Interinstitucional incurrió en una vulneración del derecho al debido
proceso porque infringió el artículo 99 de la Ley 270 de 1996,
disposición que señala las calidades requeridas para ser Director
Ejecutivo de administración judicial.

Por tal razón considera vulnerados sus derechos fundamentales al debido


proceso, a acceder a cargos y funciones públicas y a la igualdad, pues fue
escogido como finalista y ocupó el cuarto lugar en el “concurso de
méritos”, pero finalmente no fue incluido en la terna a pesar de que
reunía las calidades previstas por el artículo 99 de la LEAJ, a diferencia
de los candidatos que finalmente resultaron postulados.

Con base en lo anterior solicita que se ordene a la Sala Administrativa del


Consejo Superior de la Judicatura suspender la elección del Director
Ejecutivo de Administración judicial mientras se falla la tutela y devolver
la terna a la Comisión Interinstitucional, para que ésta proceda a elaborar
2Folio 4 de la solicitud de tutela.

10
Expediente T-2.385.955

una nueva, de la cual deben ser excluidos aquellos aspirantes que no


reúnen los requisitos legales y debe ser incluido el demandante por haber
ocupado el cuarto lugar dentro del “concurso de méritos”. La nueva
terna debe ser remitida a la Sala Administrativa del Consejo Superior de
la Judicatura para que proceda a hacer la elección.

3. Intervenciones de las entidades demandadas y de los integrantes


de la terna elaborada por la Comisión Interinstitucional de la rama
judicial

El Consejo Seccional de la Judicatura de Cundinamarca ordenó vincular


al proceso a la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura,
a la Comisión Interinstitucional de la rama judicial, a la Unidad de
Administración de Carrera Judicial y a los integrantes de la terna
elaborada para la elección del director administrativo de administración
judicial, a saber: la Sra. Sandra Lisset Ibarra Vélez, el Sr. Andrés Hiber
Arévalo Pacheco y el Sr. Otto Arnulfo Bolaños Bolaños.

Leonor Cristina Padilla Godín, Magistrada Auxiliar de la Oficina de


Coordinación de Asuntos Internacionales y Asesoría Jurídica de la Rama
judicial de la Presidencia de la Sala Administrativa del Consejo Superior
de la Judicatura, dio respuesta a la acción instaurada por el Sr. Abuabara.
Expuso que dentro de las funciones de la Sala Administrativa del Consejo
Superior de la Judicatura no se encuentra la de elaborar la terna para la
elección del Director Ejecutivo de Administración Judicial, por lo tanto
considera que esa Corporación no es responsable de la vulneración de los
derechos fundamentales alegada e igualmente carece de competencia
para reformar la terna, excluir a aquellos integrantes que supuestamente
no reúnen los requisitos legales e incluir al accionante, como pretende el
demandante.

Expone que los derechos fundamentales del actor no fueron vulnerados


pues éste tenía una mera expectativa a ser nominado en la terna y no un
derecho cierto e indiscutible a ser incluido en la misma. Así mismo,
considera que la acción de tutela impetrada es improcedente porque éste
cuenta con otros medios judiciales a su disposición, por ejemplo, acudir a
la jurisdicción contencioso administrativa y solicitar la suspensión
provisional del acto mediante el cual la Comisión Interinstitucional
postuló la terna para Director Ejecutivo de Administración Judicial.

11
Expediente T-2.385.955

Añade que el accionante no demostró la ocurrencia o inminencia de un


perjuicio irremediable que hiciera procedente la tutela como mecanismo
transitorio para la salvaguarda de sus derechos fundamentales.
También intervino el Director de la Unidad de Administración de la
Carrera Judicial, Jorge Mario Rivadeneira Mora, quien sostuvo que la
dependencia a su cargo no es responsable de la presunta vulneración de
los derechos fundamentales del actor “por cuanto su participación fue
una labor de apoyo técnico consistente en un primer análisis de
cumplimiento de requisitos y elaboración de sendos resúmenes de cada
hoja de vida de los aspirantes al cargo de Directos Ejecutivo de
Administración Judicial; y (…) carece de facultades para eliminar o
calificar aspirantes dentro del proceso”3.

Explica que el cargo de Director Ejecutivo de Administración Judicial no


es un cargo de carrera sino de período y que no se provee mediante un
concurso de méritos, por lo tanto el procedimiento para la elaboración de
la terna y la designación del mismo es discrecional. Entiende que no se
vulneró el derecho al debido proceso del actor porque la Comisión
Interinstitucional ejerció la atribución autónoma de la que es titular
dentro del marco legal que regula la materia y los acuerdos proferidos
por ella misma. Añade que tampoco se vulneró el derecho a la igualdad
por cuanto el accionante no acreditó tener “mejores o iguales
condiciones profesionales y personales que los ternados.”4

Considera que la acción de tutela presentada es improcedente porque


carece del requisito de inmediatez, ya que transcurrieron más de siete
meses desde la fecha en que, mediante el Acuerdo 17 de seis (6) de
agosto de 2009, la Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial
formuló ante la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura
la terna para proveer el cargo de Director Ejecutivo de la Rama Judicial y
la presentación de la acción de tutela por el Sr. Abuabara, el dos (2) de
marzo de dos mil diez (2010). También hace alusión a que el demandante
cuenta con otro medio de defensa judicial para la protección de sus
derechos, la acción de nulidad y restablecimiento contra el Acuerdo 17 de
2009, y no acreditó la inminencia de un perjuicio irremediable.

3Folio 82 Cuaderno 1.
4 Folio 84 Cuaderno 1.

12
Expediente T-2.385.955

De los integrantes de la terna postulada para la elección del Director


Ejecutivo de administración judicial sólo intervino la Sra. Sandra Lisset
Ibarra Vélez, cuyo apoderado judicial reiteró los argumentos en torno a la
improcedencia de la acción impetrada expuestos por la representante de
la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura y por el
Director de la Unidad de Administración de la Carrera Judicial. Aseveró
que la actuación adelantada por la Comisión Interinstitucional de la
Rama Judicial para la conformación de la terna en disputa estuvo
ajustada al principio de legalidad de manera que no se configuró una
vulneración del derecho al debido proceso del actor. Finalmente hizo
referencia a las condiciones personales de su representada y afirmó que la
Sra. Ibarra Vélez reúne los requisitos señalados en el artículo 99 de la
Ley 270 de 1996 para ocupar el cargo de Director Ejecutivo de
Administración Judicial.

Los restantes miembros de la terna, a pesar de haber sido debidamente


notificados por el tribunal de primera instancia, no participaron en el
trámite de la acción de tutela.

4. Decisiones judiciales objeto de revisión

Mediante sentencia proferida el diecisiete (17) de marzo de dos mil diez


(2010) la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Seccional de la
Judicatura de Cundinamarca declaró improcedente y rechazó
parcialmente la tutela presentada por el Sr. Abuabara. Estimó el tribunal
de primera instancia el amparo invocado “acusa una manifiesta
improcedencia por falta de inmediatez” 5, pues el demandante no
justificó por qué esperó más de siete meses para alegar la supuesta
vulneración de sus derechos fundamentales ocasionada por el Acuerdo 17
de 2009 de la Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial, y además
contaba con otros medios de defensa judicial para atacar dicho acto
administrativo y de esa manera obtener la protección de sus derechos.
Consideró así mismo que ni la Sala Administrativa del Consejo Superior
de la Judicatura ni la Unidad Administrativa de Carrera Judicial habían
participado en la elaboración de la terna para la elección del Director
Ejecutivo de Administración Judicial y por lo tanto no eran sujetos
pasivos de la acción impetrada.

5Folio 224 Cuaderno 1.

13
Expediente T-2.385.955

El Sr. Abuabara apeló la sentencia de primera instancia y reiteró los


argumentos fácticos y jurídicos expuestos en el escrito de tutela 6 y añadió
otros para controvertir la improcedencia de la acción impetrada. Por un
lado, afirmó que en el caso concreto la oportunidad para interponer la
acción de tutela debía valorarse no a partir de la fecha de expedición del
Acuerdo 17 de 2009 por la Comisión Interinstitucional de la Rama
Judicial, sino desde el momento en que él tuvo conocimiento de las
dificultades surgidas para la elección de Director Ejecutivo de
Administración Judicial, es decir, en febrero del año siguiente. Por otra
parte, alegó que el mentado Acuerdo era un acto administrativo de
trámite y no definitivo, razón por la cual no podía ser demandado ante la
jurisdicción de lo contencioso administrativo.

La Sala jurisdiccional disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura,


mediante sentencia de trece (13) de mayo de dos mil diez (2010), revocó
la providencia impugnada y amparó los derechos al debido proceso y a la
igualdad del demandante. Respecto de la supuesta improcedencia de la
tutela impetrada sostuvo el juez de segunda instancia que, en el caso
concreto, el actor había interpuesto la acción de manera oportuna, pues la
inmediatez no debía contarse a partir de la fecha del Acuerdo 17 de seis
(06) de agosto de dos mil nueve (2009), expedido por la Comisión
interinstitucional de la rama judicial, sino de la fecha a partir de la cual el
Sr. Abuabara se había enterado de las dificultades surgidas en torno a la
terna propuesta a la Sala Administrativa del Consejo Superior de la
Judicatura, esto es, el diez (10) de febrero de dos mil diez (2010), a partir
de ciertas declaraciones que se habían ventilado en medios de
comunicación. Sobre este extremo señala la Sala Jurisdiccional
disciplinaria:

Pues bien, en cuanto a la procedibilidad de la vía tutelar


impetrada, contrario a lo sostenido por el Juez colegiado a quo,
considera esta Sala, que en el presente caso, sí es procede su
estudio de fondo. En efecto, véase que la Sala a quo, en primer
lugar afirmó que la tutela no fue presentada en forma oportuna,
puesto que si el actor estaba cuestionado el Acuerdo No. 17 del
6 de Agosto de 2009, emanado de la Comisión
Interinstitucional de la Rama Judicial, no había razón para que
sólo hasta el 2 de marzo de 2010 hubiera impetrado la acción
de amparo.
6 Folios 71 a 89, cuaderno 1.

14
Expediente T-2.385.955

Al respecto, la Sala partiendo del principio de la buena fe, la


cual se presume, debe tener por cierto el hecho esbozado por el
accionante en su libelo genitor de la presente acción, en el cual
afirmó que sólo hasta cuando se enteró de las declaraciones
que por medios radiales y de prensa en el mes de febrero de
2010 dio por ese entonces la Presidente de la Comisión
accionada, Dra. María Mercedes López Mora, "encontró viable
y pertinente convertirse en parte actora de este proceso y por
consiguiente optó por formular la Acción de que trata el
artículo 86 de la Carta Magna”.

En cuanto a la existencia de otros medios de defensa judicial para


controvertir el acto administrativo mediante el cual se formulaba la terna,
estimó el a quem que le cabía razón al apelante, pues se trataba de un
acto de trámite, no susceptible de ser controvertido ante la jurisdicción de
lo contencioso administrativo, razón por la cual la acción de tutela se
convertía en el instrumento idóneo para subsanar la pretendida
vulneración de los derechos fundamentales del actor.

Rechazados los argumentos expuestos en primera instancia para descartar


la procedencia de la garantía iusfundamental, abordó el examen del caso
concreto y concluyó que el cargo de Director Ejecutivo de administración
judicial es de “periodo, y su designación es discrecional, en la medida de
que independientemente de la obligatoriedad del cumplimiento de
requisitos de ley, cualquiera de los que ostentan las calidades necesarias
para desempeñarlo, puede ser escogido por la Comisión
Interinstitucional de la Rama Judicial para conformar la terna, y para
ello se valen de entrevistas, en las que se valoran sin regla específica, sus
capacidades, personalidad, etc., siendo luego sometidos los nombres de
la lista a votaciones internas entre los integrantes de la Comisión, para
finalmente, escoger los que creen tienen las calidades requeridas para
desempeñar tan alto cargo.”

En esa medida consideró que no era pertinente la pretensión del


accionante de ser incluido en la terna, dado que no podía alegar derecho
alguno en tal sentido “por el solo hecho de cumplir con los requisitos
legales para ocupar el cargo, pues desde un principio, es decir desde
cuando voluntariamente postuló su nombre, con claridad sabía que bien
podía o no ser postulado para ser integrante de la terna.”

15
Expediente T-2.385.955

Así mismo, sostuvo que no correspondía al juez de tutela suplantar las


funciones de la Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial y
formular una nueva terna, como tampoco verificar si los integrantes de la
misma cumplían con los requisitos legalmente establecidos para ocupar
el cargo de Directo Ejecutivo. Pese a lo anterior constató que: “en la
elaboración de la mencionada terna sí se presentaron inconsistencias,
por cuanto se incluyeron dos aspirantes que no cumplían con los
requisitos establecidos en artículo 99 de la Ley 270 de 1996: "tener
título profesional, maestría en ciencias económicas, financieras o
administrativas y experiencia no inferior a cinco años en dichos
campos" (negrillas y subrayas originales).

Debido precisamente a esa irregularidad en la integración de la terna


consideró que se había vulnerado el debido proceso no sólo del
demandante sino de todos los aspirantes al cargo, como también el
derecho a la igualdad. Al respecto sostuvo el a quem:

En efecto, el artículo 29 de la Constitución Nacional establece


el debido proceso como derecho fundamental de toda persona,
el cual debe ser aplicado a todo tipo de actuaciones, tanto
judiciales como administrativas, garantizando el respeto de
los derechos fundamentales de quienes se ven involucrados
en un debate de tipo judicial o administrativo.

Este derecho impone que las actuaciones que se surtan en el


desarrollo de una acción judicial o administrativa deban
regirse bajo los parámetros establecidos por la norma y con
observancia de las formas propias de cada juicio. Entonces el
debido proceso es todo ese conjunto de garantías que protegen
al ciudadano sometido a cualquier proceso, que le aseguren a lo
largo del mismo una recta y cumplida administración de
justicia, al igual que la libertad, la seguridad jurídica y la
fundamentación de las resoluciones judiciales y administrativas
proferidas conforme a derecho, y bajo estricta observancia de
los pasos que la ley impone a los procesos judiciales y trámites
administrativos.

En el sub examine, como bien se precisó en el fallo de tutela al


que antes se hizo referencia, el derrotero legal fijado en el
artículo 99 de la Ley Estatutaria de Administración de Justicia,

16
Expediente T-2.385.955

no sólo es de obligatorio cumplimiento para quienes aspiran a


ejercer el cargo de Director Ejecutivo de Administración
Judicial, sino que también es de ineludible cumplimiento para
la Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial, pues de no
ser así, y de permitirse que se incluyan en la terna aspirantes
que no cumplen con tal exigencia, indudablemente también se
constituye en una vulneración al derecho a la igualdad frente a
las personas que cumplen con las exigencias para desempeñar
tan importante cargo (negrillas originales).

Constatada por el tribunal de segunda instancia la vulneración de los


derechos fundamentales del actor, se profirieron las siguientes órdenes:

SEGUNDO: ORDENAR dejar sin efectos el Acuerdo 17 del 6


de agosto de 2009, por medio del cual la COMISIÓN
INTERINSTITUCIONAL DE LA RAMA JUDICIAL, formuló
ante la Sala Administrativa del Consejo Superior de la
Judicatura la terna de candidatos para proveer el cargo de
Director Ejecutivo de Administración Judicial.

TERCERO: ORDENAR a la COMISIÓN


INTERINSTITUCIONAL DE LA RAMA JUDICIAL,
representada por su actual Presidente, doctor FRANCISCO
ESCOBAR HENRÍQUEZ, que en un término no mayor de 30
días rehaga y formule ante la Sala Administrativa del Consejo
Superior de la Judicatura, la terna para proveer el cargo de
Director Ejecutivo de Administración Judicial, escogida
discrecionalmente de la lista de aspirantes efectuada por la
Unidad de Administración de Carrera Judicial en la que figuran
las personas que cumplen con los requisitos establecidos en el
Artículo 99 de la Ley 270 de 1996, sin que ello implique la
obligatoriedad de incluir al accionante en la misma, tal como se
expuso en las consideraciones de este fallo.

5. Pruebas relevantes allegadas al expediente

En el expediente obran las siguientes pruebas:

 Comunicación fechada 16 de octubre de 2009, suscrita por la


doctora Martha Silva Arbeláez Gómez, dirigida al doctor Jorge
Antonio Castillo Rugeles, Presidente para ese entonces de la Sala
Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura. Mediante la

17
Expediente T-2.385.955

cual se informa que, en ejercicio de la misión encomendada por el


artículo 3° del Acuerdo 02 del 18 de febrero de 2009, relacionada
con la realización del análisis sobre el cumplimiento de los
requisitos de los aspirantes, conceptúo que la integrante de la terna,
Sandra Lisset Ibarra Vélez, no cumple con el requisito de contar
con Maestría en Ciencias, Económicas, Financieras o
Administrativas, y que Otto Arnulfo Bolaños Bolaños, si bien
había presentado diploma de especialización en Administración de
Empresas de la Universidad Autónoma de Madrid, no había
allegado la convalidación correspondiente.

 Oficio de fecha 8 de febrero de 2010, signado por el doctor Jorge


Antonio Castillo Rugeles, dirigido a la Dra. María Mercedes
López Mora, en calidad de Presidente, para ese entonces, del
Consejo Superior de la Judicatura y de la Comisión
Interinstitucional de la Rama Judicial, mediante la cual se
manifiesta una serie de cuestionamientos respecto de las personas
que fueron elegidas para conformar la terna para proveer el cargo
de Director Ejecutivo de Administración Judicial, entre ellas el no
cumplimiento de requisitos por parte de Sandra Lisset Ibarra Vélez
y Andrés Hiber Arévalo Pacheco, este último por no contar con
cinco años de experiencia en áreas de ciencias económicas,
financieras y administrativas, por cuanto sus labores se han
centrado en el cumplimiento de funciones de orden jurídico y
además por haber sido designado como Notario 5° de Bogotá.

 Comunicación de fecha 21 de abril de 2010 dirigida al doctor


Francisco Escobar Henríquez, actual Presidente del Consejo
Superior de la Judicatura y de la Comisión Interinstitucional de la
Rama Judicial, suscrita por el doctor Hernando Torres Corredor, en
calidad de Presidente de la Sala Administrativa del Consejo
Superior de la Judicatura, por medio de la cual informa que en la
sesión del día 14 de abril del mismo año, esta última Corporación
decidió devolver la terna remitida por la citada Comisión, para
proveer el cargo de Director Ejecutivo de Administración Judicial.

6. Actuación surtida ante la Corte Constitucional.

18
Expediente T-2.385.955

Mediante providencia fechada el trece (13) de octubre el Magistrado


Sustanciador ofició al Presidente de la Comisión Interinstitucional y al
Presidente de la Sala Administrativa del Consejo Superior de la
Judicatura para que enviara un informe sobre el estado actual de proceso
de selección del Director Ejecutivo de Administración Judicial.

El Presidente de la Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial rindió


el informe solicitado, mediante oficio radicado en la Secretaría General
de la Corte Constitucional el diecinueve (19) de octubre de 2010 y
adjunto los acuerdos elaborados para dar cumplimiento a la sentencia
proferida en segunda instancia, dentro del presente proceso, por la Sala
Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura.

Posteriormente, la Sala Plena de la Corte Constitucional, el veintiocho de


octubre de 2010, decidió que el proceso de la referencia sería resuelto
mediante sentencia de unificación jurisprudencial y suspendió los
términos para proferir el respectivo fallo de conformidad con el artículo
34 del Decreto 2591 de 1991, en concordancia con los artículos 53 y 54A
del Reglamento Interno de esta Corporación. Mediante Auto A-354/10,
proferido el cuatro (4) de noviembre de dos mil diez (2010) por la Sala
Plena, se adoptó como medida provisional la suspensión de la elección
del Director Ejecutivo de administración judicial.

En cumplimiento de las instrucciones impartidas por la Sala Plena, el


Magistrado Sustanciador, mediante providencia de veintisiete (27) de
enero de 2011, ordenó que por Secretaría General de la Corte
Constitucional se pusiera en conocimiento, por el medio más expedito
posible, la tutela de la referencia a todos quienes se habían postulado para
el cargo de Director Ejecutivo de administración judicial en virtud de la
convocatoria efectuada mediante el Acuerdo 02 de febrero dieciocho (18)
de 2009, debido a que se trataba de terceros que si bien no tenían la
condición de demandantes podían verse afectados por la decisión que se
adoptara en este proceso.

A continuación se hace una breve relación de los escritos de intervención


presentados en virtud de la comunicación surtida por la Secretaría
General de esta Corporación.

19
Expediente T-2.385.955

La Directora Administrativa de la División de Procesos de la Dirección


Ejecutiva de Administración Judicial, Luz Mónica Acevedo Talero, se
refirió a la improcedencia de la acción impetrada por disponer el Sr.
Abuabara de otro medio de defensa judicial, no haber acreditado un
perjuicio irremediable y por incumplimiento del requisito de inmediatez.

El Sr. José Tomás Montalvo Herrera alegó la vulneración de sus derechos


fundamentales debido a que reúne los requisitos para hacer parte de la
terna y solicitó su inclusión en la misma. En el mismo sentido se
pronunciaron los Sres. José Oliverio Cano Sanabria y Vladimir
Fernández Andrade. Este último además adujó que la Comisión
Interinstitucional no tuvo en cuenta su título de Magíster en Gobierno
Municipal y por lo tanto no lo incluyó en la terna sometida a
consideración de la Sala Administrativa del Consejo Superior de la
Judicatura, lo que en su opinión configuró una vulneración de su derecho
fundamental al trabajo.

La Sra. Sandra Lisset Ibarra Vélez reiteró los argumentos que había
expuesto en primera instancia. Aseveró que la actuación adelantada por la
Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial para la conformación de
la terna en disputa estuvo ajustada al principio de legalidad, de manera
que no se configuró una vulneración del derecho al debido proceso del
actor. Insistió en que reúne los requisitos señalados en el artículo 99 de la
Ley 270 de 1996 para ocupar el cargo de Director Ejecutivo de
Administración Judicial.

El Sr. Andrés Hiber Arévalo Palacio alegó que en el trámite de la acción


de tutela se vulneró su derecho fundamental al debido proceso porque no
fue debidamente vinculado por la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del
Consejo Superior de la Judicatura, sostuvo así mismo que esta
Corporación no podía “inhabilitar” a los integrantes de la terna porque no
se demostró que no reunían los requisitos para hacer parte de la misma.

El Sr. Arturo Ruiz Galeano afirmó que no tenía interés en pronunciarse


acerca de las pretensiones y el problema jurídico planteado en la referida
acción de tutela, y menos aún objetar el manejo y proceso interno para el
estudio y selección de la terna de candidatos propuesta por la Comisión
Interinstitucional de la Rama Judicial.

20
Expediente T-2.385.955

El Sr. Ernesto Orlando Benavides se refirió a las vicisitudes que se


habían presentado durante la elección del Director Ejecutivo de
administración judicial, hizo un extenso análisis del fallo proferido por
la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura,
en el trámite de la acción de tutela impetrada por el Sr. Abuabara, y
solicitó que dicha providencia fuera ratificada debido a las
irregularidades en que había incurrido la Comisión Interinstitucional al
integrar la terna.

El Sr. Sigifredo Serrato consideró que le cabía razón al demandante en


solicitar la protección de sus derechos fundamentales, debido al
incumplimiento de la normatividad vigente en el proceso de selección del
Director Ejecutivo de administración judicial.

El Sr. José David Marín alegó desconocer los hechos mencionados por el
demandante y refirió que solamente presentó su hoja de vida para
participar en el proceso de selección.

El Sr. Fernando Rodríguez Corredor aseveró que en el procedimiento de


selección del Director Ejecutivo de administración judicial se vulneró el
derecho al debido proceso de todos los participantes porque se había
desconocido la normatividad que rige la materia en detrimento de
aquellos que reunían los requisitos para ocupar este cargo, consideró por
lo tanto que la acción de tutela era procedente como mecanismo
transitorio para evitar un perjuicio irremediable.

II. Consideraciones y fundamentos

1. Competencia

Es competente esta Sala de la Corte Constitucional para revisar la


decisión proferida dentro de la acción de tutela de la referencia de
conformidad con lo dispuesto en los artículos 86 y 241, numeral 9o., de
la Constitución Política y en concordancia con los artículos 31 a 36 del
Decreto 2591 de 1991.

2. El asunto objeto de revisión

21
Expediente T-2.385.955

El Sr. Abuabara Eljaude impetra tutela contra la Sala Administrativa del


Consejo Superior de la Judicatura, la Comisión Interinstitucional de la
Rama Judicial y la Unidad de Administración de la carrera judicial del
Consejo Superior de la Judicatura, entidades a las que atribuye la
supuesta vulneración de sus derechos fundamentales al debido proceso, a
la igualdad y al acceso a cargos y funciones públicas durante el proceso
de selección del Director Ejecutivo de administración judicial. Alega que
participó en dicho proceso y no fue incluido en la terna elaborada por la
Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial, a pesar de reunir los
requisitos señalados por el artículo 99 de la Ley Estatutaria de
Administración de Justicia (en adelante LEAJ), mientras que ninguno de
los integrantes de la terna cumple las condiciones legales. Considera, por
lo tanto, que al haber sido desplazado por candidatos no aptos para
ocupar el cargo fueron vulnerados sus derechos fundamentales.

La Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Seccional de la


Judicatura de Cundinamarca denegó por improcedente el amparo
solicitado porque consideró que en el caso concreto no se cumplía con el
requisito de inmediatez y el demandante contaba con otros medios de
defensa judicial. La Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo
Superior de la Judicatura revocó la anterior providencia, pues juzgó que
la tutela impetrada era procedente y constató la vulneración de los
derechos fundamentales del demandante, por tal razón ordenó a la
Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial la confección de una
nueva terna para la elección del Director Ejecutivo de Administración
Judicial.

Dentro de la actuación surtida ante la Corte Constitucional el Magistrado


Sustanciador ordenó poner en conocimiento de la acción de tutela
impetrada por el Sr. Abuabara a todas las personas que habían participado
en el proceso de selección del Director Ejecutivo de administración
judicial, convocado mediante el Acuerdo 02 de dieciocho (18) de febrero
de 2009, no sólo con el propósito de integrar debidamente el
contradictorio sino con la finalidad de proteger sus derechos
fundamentales en el caso que éstos hubieran sido vulnerados durante la
elaboración de la terna por parte de la Comisión Interinstitucional de la
rama judicial.

22
Expediente T-2.385.955

En efecto, aunque la tutela fue presentada individualmente por el Sr.


Abuabara los hechos a los que hizo referencia involucran no solamente
sus derechos fundamentales, sino los de todos aquellas personas que
presentaron su hoja de vida para participar en la selección del Director
Ejecutivo de administración judicial, pues tal como los distintos
participantes manifestaron en los escritos presentados con ocasión del
traslado del expediente, de haberse desconocido la normativa que regía el
procedimiento de elaboración de la terna, se habría afectado el debido
proceso y el derecho de acceso a cargos públicos de todos quienes
concurrieron al proceso de selección.

En atención a lo expuesto, corresponde a esta Sala de Revisión


determinar si la acción impetrada es procedente y si en el proceso de
selección del Director Ejecutivo de Administración judicial resultaron
vulnerados los derechos fundamentales del actor y de los restantes
participantes. Para tal efecto se abordará lo relacionado con (i) la
procedencia de la acción de tutela; (ii) el alcance de los derechos
fundamentales al debido proceso y al acceso a cargos y funciones
públicas; (iii) el proceso de selección del Director Ejecutivo de
administración judicial, (iv) el conflicto de competencias surgido entre la
Comisión Interinstitucional de la rama judicial y la Sala Administrativa
del Consejo Suprior de la Judicatura y, finalmente; (v) examinará el caso
concreto.

3. Algunas consideraciones en torno a la procedencia de la acción de


tutela.

Tal como reza el artículo 86 constitucional, la acción de tutela tiene un


carácter residual dado que su procedencia está supeditada a que el
afectado carezca de otro medio de defensa judicial para la protección de
sus derechos fundamentales, salvo que se utilice como mecanismo
transitorio para evitar un perjuicio irremediable. El alcance de esta
disposición constitucional fue precisado por el artículo 6º del Decreto
2591 de 1991, precepto que al regular la procedencia de la acción de
tutela consagra en su numeral primero que ésta no procederá “[c]uando
existan otros recursos o medios de defensa judiciales, salvo que aquélla
se utilice como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio
irremediable. La existencia de dichos medios será apreciada en concreto,

23
Expediente T-2.385.955

en cuanto a su eficacia, atendiendo las circunstancias en que se


encuentra el solicitante”.

De conformidad con la precisión introducida por esta última disposición,


para que la acción de tutela se torne improcedente no basta la mera
existencia de otro medio de defensa judicial, es necesario igualmente
constatar la eficacia de este último para la protección de los derechos
fundamentales, apreciación que en definitiva implica realizar un estudio
ponderado del mecanismo “ordinario” previsto por ordenamiento jurídico
en cuanto a su idoneidad para conseguir el propósito perseguido, esto es,
hacer cesar la vulneración o amenaza de los derechos constitucionales y,
adicionalmente, examinar detenidamente la situación del solicitante.

Desde fecha temprana la Corte Constitucional ha intentado precisar


cuales son los requisitos que ha de reunir el otro medio de defensa
judicial para que se le considere eficaz para la protección de los derechos
fundamentales. Así, en la sentencia T-003 de 1992 sostuvo esta
Corporación que el enunciado normativo del inciso tercero del artículo
86 constitucional debía interpretarse en el sentido que el otro medio de
defensa judicial “(…) tiene que ser suficiente para que a través de él se
restablezca el derecho fundamental violado o se proteja de su amenaza,
es decir, tiene que existir una relación directa entre el medio de defensa
judicial y la efectividad del derecho. Dicho de otra manera, el medio
debe ser idóneo para lograr el cometido concreto, cierto, real, a que
aspira la Constitución cuando consagra ese derecho”. Dentro de la
misma tónica en la sentencia T-006 de 1992, se aseveró que correspondía
al juez de tutela indagar si la “acción legal alternativa, de existir, es
capaz de garantizar la protección inmediata de los derechos vulnerados
o amenazados”. En esa oportunidad la Corte acudió al artículo 25 de la
Convención Americana de Derechos Humanos 7 para precisar las
características que debía reunir el otro medio de defensa judicial para
desplazar a la acción de tutela, y concluyó que éste debía ser sencillo,

7 Cuyo tenor es el siguiente: “Toda persona tiene derecho a un recurso sencillo y rápido o a cualquier
otro recurso efectivo ante los jueces o tribunales competentes, que la ampare contra actos que violen
sus derechos fundamentales reconocidos por la Constitución, la ley o la presente convención, aún
cuando tal violación sea cometida por personas que actúen en ejercicio de sus funciones oficiales”.

24
Expediente T-2.385.955

rápido y efectivo8, de conformidad a lo previsto en dicho instrumento


internacional.
Criterios que han sido reiterados en numerosos fallos posteriores. En
definitiva, de la interpretación sistemática del artículo 86 de las Carta y
del artículo 6º del Decreto 2591 de 1991, ha entendido esta Corporación 9,
que han de existir instrumentos realmente efectivos e idóneos para la
protección de los derechos; cuando ello ocurre la persona debe acudir a la
vía judicial ordinaria y no a la tutela, pues el carácter subsidiario de esta
acción así lo exige10. Contrario sensu, es posible que en virtud de
circunstancias especiales el otro medio de defensa no cuente con
suficiente aptitud para salvaguardar los derechos en juego, caso en el cual
resulta desplazado por la acción de tutela11.

8 Términos cuyo alcance fue precisado de la siguiente manera: “La "sencillez" del medio judicial se
determina según la mayor o menor complejidad del procedimiento y las limitaciones de orden
práctico que ello suponga para que el afectado pueda tener posibilidades reales de iniciar y mantener
la correspondiente acción, atendidas sus condiciones socio-económicas, culturales y las
circunstancias de tiempo, modo y lugar en que se encuentre. Las peticiones que a este respecto
formulen las personas pertenecientes a los grupos discriminados o marginados deben merecer
especial consideración, pues la acción de tutela puede ser una medida de favor que mitigue en algo la
desigualdad que tradicionalmente ha acompañado a estos grupos (C.P. art. 13).
La "rapidez" del medio judicial está relacionada con la mayor o menor duración del proceso y el
efecto que el tiempo pueda tener sobre la actualización de la amenaza de violación del derecho o las
consecuencias y perjuicios derivados de su vulneración, para lo cual deberán examinarse las
circunstancias del caso.
La "efectividad" del medio judicial es una combinación de las dos notas
anteriores, pero se orienta más al resultado del proceso y por ello se
relaciona con la medida de protección ofrecida al afectado durante el
proceso y a su culminación. Aquí el juez debe analizar a la luz de los
procedimientos alternativos, cuál puede satisfacer en mayor grado el
interés concreto del afectado, lo cual en modo alguno implica anticipar
su resultado sino establecer frente a la situación concreta, el tipo de
violación del derecho o de amenaza, la complejidad probatoria, las
características del daño o perjuicio y las condiciones del afectado, entre
otros factores, lo adecuado o inadecuado que puedan ser los medios
judiciales ordinarios con miras a la eficaz protección de los derechos
lesionados”.
9 Corte Constitucional, sentencias T-179 de 2003, T-620 de 2002, T-999 de 2001, T-968 de 2001, T-
875 de 2001, T-037 de 1997.

10 Ver, entre muchas otras, las Sentencias T-179 de 2003, T-500 de 2002,
T-135 de 2002, T-1062 de 2001, T-482 de 2001, SU-1052 de 2000, T-815
de 2000, T-418 de 2000, T-156 de 2000, T-716 de 1999, SU-086 de 1999,
T-554 de 1998 y T- 287 de 1995.
11 Cfr., Corte Constitucional, sentencias T-127 de 2001, T-384 de 1998 y
T-672/98

25
Expediente T-2.385.955

Para lo que interesa a la presente causa, la jurisprudencia constitucional


ha señalado que, en tratándose de actos administrativos, antes de acudir
al mecanismo de protección constitucional se deben agotar las vías
ordinarias, salvo que el juez determine que tales mecanismos no
proporcionan una eficaz y pronta protección a los derechos que se
pretenden salvaguardar12.

Si bien el proceso de selección del Director Ejecutivo de administración


judicial no se adelanta por medio de un concurso de méritos, a juicio de
esta sala de revisión son aplicables los precedentes sentados en estos
casos sobre la procedibilidad de la acción de tutela porque en definitiva
se trata de la protección de los derechos fundamentales al debido
proceso, al trabajo y a la igualdad en el acceso a cargos y funciones
públicas.

En estos casos se ha establecido que las acciones ordinarias como son la


acción de nulidad y restablecimiento del derecho, retardan la protección
de los derechos fundamentales de los actores, así mismo se ha señalado
que estas acciones carecen, por la forma como están estructurados los
procesos, de la capacidad de brindar un remedio integral para la violación
de los derechos del accionante13, razón por la cual, la tutela es el
mecanismo idóneo para dar protección inmediata y definitiva a los
derechos al debido proceso, al trabajo y a la igualdad del concursante que
no obstante, debido a sus méritos, ocupó el primer lugar en la lista de
elegibles, no fue nombrado en el respectivo cargo público.

Las anteriores consideraciones son plenamente aplicables en esta


oportunidad pues las acciones contencioso administrativas no resultan
idóneas y eficaces para proteger los derechos fundamentales del actor. En
primer lugar por no ser lo suficientemente rápidas y efectivas para
garantizar la reparación de las supuestas vulneraciones iusfundamentales
alegadas por el actor con ocasión de la elaboración de la terna para la
elección del Director Ejecutivo de administración judicial y en segundo
lugar al no proporcionar un remedio idóneo para subsanar el supuesto
desconocimiento de la normativa que rige el procedimiento de provisión
de dicho cargo.

12 Ver las sentencia T-502 de 2010 y T-715 de 2009 entre otras.


13 Precedente sentado desde la Sentencia SU-961 de 1999.

26
Expediente T-2.385.955

En cuanto al requisito de la inmediatez, si bien el Decreto 2591 de 1991


señala que el mecanismo constitucional puede ser interpuesto en
cualquier tiempo, teniendo en cuenta que esta acción pretende dar
protección inmediata ante la vulneración o amenaza de los derechos, la
jurisprudencia ha precisado que debe ser interpuesta en un tiempo
razonable, contado desde que acaecieron los hechos causantes de la
trasgresión o desde que la persona sienta amenazados sus derechos.

Sobre este extremo se ha defendido que “la inexistencia de un término de


caducidad no puede significar que la acción de tutela no deba
interponerse dentro de un plazo razonable. La razonabilidad de este
plazo está determinada por la finalidad misma de la tutela, que debe ser
ponderada en cada caso concreto. De acuerdo con los hechos, entonces,
el juez está encargado de establecer si la tutela se interpuso dentro de un
tiempo prudencial y adecuado.”14

Esta exigencia se justifica porque la garantía iusfundamental ha sido


creada con el propósito de dar protección urgente a los derechos
vulnerados o amenazados, por lo que la “inmediatez es consustancial a
la protección que la acción brinda a los derechos de los ciudadanos, ello
implica que debe ejercerse de conformidad con tal naturaleza. Esta
condiciona su ejercicio a través de un deber correlativo: la interposición
oportuna y justa de la acción.”15

Desde esta perspectiva, puede concluirse que si bien la procedibilidad de


la acción de tutela exige su interposición dentro de un término razonable
y oportuno, requisito que supone una actitud positiva del interesado, de
manera que promueva el mecanismo de amparo constitucional de forma
consecutiva o próxima al suceso que se controvierte, tal exigencia puede
ceder en aras de hacer efectiva la protección de los derechos
fundamentales, cuando el juez constitucional, previo el análisis del caso
concreto, encuentre la configuración de una justa causa que justifique la
inactividad del demandante. Así, se han reconocido ciertos eventos en
que resulta admisible la dilación en la interposición de la acción de
tutela, por ejemplo: (i) cuando se demuestre que la vulneración es
permanente en el tiempo y que, pese a que el hecho que la originó por
primera vez es muy antiguo respecto de la presentación del recurso de
14 Sentencia SU-961 de 1999.
15 Ibidem

27
Expediente T-2.385.955

amparo, la situación desfavorable del actor derivada del irrespeto por sus
derechos, continúa y es actual y (ii) cuando la especial situación del
sujeto afectado convierte en desproporcionado el hecho de adjudicarle la
carga de acudir a un juez; por ejemplo, el estado de indefensión,
interdicción, abandono, minoría de edad, incapacidad física, entre otros 16.

Adicionalmente, la jurisprudencia ha señalado que otra causal de


justificación válida que explica la tardanza en la interposición de la
acción, es la ocurrencia de un hecho nuevo, y éste, ha sido entendido,
como una circunstancia fáctica que es jurídicamente relevante, ocurrida
entre el momento en que ocurrieron los hechos causantes del daño o de la
amenaza de los derechos fundamentales y la interposición de la acción de
tutela.

Se ha establecido por esta Corporación que una circunstancia fáctica


relevante para el mundo jurídico, es la expedición en sede de revisión, de
una sentencia, que contenga un precedente que antes no existía.

Al respecto la Sentencia T-014 de 2008 17 estableció frente a la inmediatez


en un caso de indexación de mesada pensional que “el actor interpuso la
acción de tutela para reclamar sus derechos en un término razonable, es
decir, una vez tuvo conocimiento de la Sentencia C-862 de 2006 (que
concretó lo que con anterioridad habían expuesto otras sentencias de
tutela, tal y como lo expuso el actor en su demanda), situación que se
puede considerar en el presente caso como un hecho nuevo que abrió la
posibilidad para que con fundamento en ella, el accionante interpusiera
la presente acción de tutela”.

Conforme con lo anterior, se puede concluir que el requisito de la


inmediatez es esencial para interponer la tutela, es decir, que sin éste la
acción no está llamada a prosperar, sin embargo, la jurisprudencia ha
establecido, tal como quedó consignado, eventos en los que este requisito
no puede ser aplicado en forma tan rigurosa y en los que se encuentra una

16 Corte Constitucional, Sentencia T-851 del 13 de octubre de 2006. M.P.


Rodrigo Escobar Gil, Sentencia T-158 de 2 de marzo de 2006, MP.
Humberto Antonio Sierra Porto, Sentencia T- 618 del 3 de septiembre de
2009, MP. Jorge Iván Palacio Palacio
17 Sentencia del 17 de enero de 2008, MP. Marco Gerardo Monroy
Cabra.

28
Expediente T-2.385.955

justificación válida de la tardanza como es, la ocurrencia de un hecho


nuevo.

En el caso concreto algunos intervinientes alegan la falta de inmediatez


de la acción impetrada por el Sr. Abuabara porque transcurrieron más de
siete meses desde la fecha en que, mediante el Acuerdo 17 de seis (6) de
agosto de 2009, la Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial
formuló ante la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura
la terna para proveer el cargo de Director Ejecutivo de la Rama Judicial y
la presentación de la acción de tutela por el Sr. Abuabara, el dos (2) de
marzo de dos mil diez (2010). No obstante, el actor plantea que con
posterioridad a la postulación de la terna se produjo un hecho nuevo, cual
fue el conflicto surgido entre estos dos organismos debido a las
objeciones formuladas por la Sala Administrativa del Consejo Superior
de la Judicatura a la terna postulada, del cual sólo tuvo conocimiento
cuando tal situación fue ventilada por los medios de comunicación en
febrero del año pasado.

Entre las dos posturas antes enunciadas considera la Sala Plena que la
cabe razón al demandante pues el impase que terminaría por paralizar el
procedimiento de selección del Director Ejecutivo de administración
judicial, se prolonga hasta la fecha y ha incidido en la afectación de los
derechos fundamentales de quienes presentaron sus hojas de vida para
participar en dicho proceso, ya que todavía no se ha provisto el cargo.
Por tal razón no es justificable alegar la supuesta falta de inmediatez del
amparo solicitado puesto que, por una parte, el demandante sólo tuvo
conocimiento de las dificultades surgidas en torno a la terna propuesta
cuando esta situación se ventiló públicamente, mientras tanto no podía
suponer que sus derechos fundamentales habían sido conculcados ya que
entendía que los candidatos postulados reunían los requisitos legalmente
establecidos; por otra parte, el proceso de selección del cargo público
disputado aun no culminado y se encontraba paralizado a la fecha en que
se presentó la tutela, motivo por el cual no puede entenderse que la tutela
fue interpuesta fuera de un plazo razonable.

Una vez analizados la procedencia de la acción impetrada y el


cumplimiento del requisito de la inmediatez, se hará una breve referencia
a los derechos fundamentales que el actor considera vulnerados.

29
Expediente T-2.385.955

4. El derecho al debido proceso, el derecho al acceso a cargos y


funciones públicos y el derecho a la igualdad.

La Constitución Política de 1991 elevó el derecho al debido proceso


administrativo a rango fundamental, motivo por el cual es susceptible de
protección por vía de tutela. En efecto, de conformidad con lo previsto en
el artículo 29 constitucional “el debido proceso se aplicara a toda clase
de actuaciones judiciales y administrativas”.

Distintas salas de revisión se han ocupado del alcance y contenido de este


derecho, sobre todo cuando se trata de actuaciones de carácter
sancionador18 o de la revocatoria directa de actos propios por parte de la
Administración19, pero también en lo que hace referencia al concurso de
méritos para ocupar cargos públicos 20. Este derecho ha sido definido
como “(i) el conjunto complejo de condiciones que le impone la ley a la
administración, materializado en el cumplimiento de una secuencia de
actos por parte de la autoridad administrativa (ii) que guardan relación
directa o indirecta entre sí, y (iii) cuyo fin está previamente determinado
de manera constitucional y legal”21.

La anterior definición es lo bastante amplia como para cobijar todo tipo


de actuaciones administrativas que deban surtir las autoridades públicas,
sin importar a la rama del poder público a la cual pertenecen. En esa
medida comprende no sólo aquellos procedimientos de carácter
sancionador, sino también, por ejemplo, los de naturaleza nominadora. Y
debe entenderse que el único sujeto obligado no es sólo la
Administración, sino todos los órganos estatales y, en general, los
servidores públicos cuando cumplen funciones de carácter
administrativo. Al respecto cabe recordar que el artículo 123
constitucional señala que “[l]os servidores públicos están al servicio del
Estado y de la comunidad; ejercerán sus funciones en la forma prevista
por la Constitución, la ley y el reglamento”.

La definición jurisprudencial resalta el carácter secuencial y reglado de la


actuación de los poderes públicos para la consecución de los fines legal y

18 Ver Sentencia T-1263 de 2001.


19 Ver la sentencia T-214 de 2004.
20 Ver sentencia T-502 de 2010.
21 Sentencia T-214 de 2004.

30
Expediente T-2.385.955

constitucionalmente establecidos. Estas actuaciones deben ajustarse al


principio de legalidad y atender otros principios constitucionalmente
relevantes como la buena fe22 y la confianza legítima de los
administrados23.

Este derecho, al igual que el derecho a la igualdad, en ciertos casos tiene


un carácter instrumental pues precisamente del estricto cumplimiento de
las garantías constitutivas del debido proceso administrativo y de las
regulaciones legales que determinan la actuación del poder público, se
deriva la salvaguarda de otros derechos fundamentales, como el derecho
de acceso a cargos y funciones públicas, señalado en el artículo 40 de la
C. P.

En lo que hace referencia a otro de los derechos alegados por el


demandante, el numeral 7º del artículo 40 de la Carta Política consagra el
derecho a “acceder al desempeño de funciones y cargos públicos”.
Desde sus inicios, la Corte ha destacado el carácter fundamental de dicho
derecho. En la sentencia T-003 de 1992, la Corte señaló al respecto:

Está de por medio, sin lugar a dudas, la efectividad de un


derecho que, si bien, dada su naturaleza política, no ha sido
reconocido por la Constitución a favor de todas las personas
sino únicamente a los ciudadanos colombianos que no sean
titulares de doble nacionalidad, tiene, respecto de ellos, el
carácter de fundamental en cuanto únicamente la seguridad de
su ejercicio concreto permite hacer realidad el principio de la
participación, que se constituye en uno de los esenciales dentro
de la filosofía política que inspira nuestra Carta, lo cual
encuentra sustento no solo en la misma preceptiva
constitucional, en su Preámbulo y en sus artículos 1, 2, 3, 40,
41, 103 a 112, entre otros, sino en el texto de la papeleta por
medio de la cual el pueblo colombiano votó abrumadoramente
el 27 de mayo de 1990 por la convocatoria de una Asamblea
Constituyente, cuyo único propósito expreso consistió en
"fortalecer la democracia participativa".

El derecho específico al ejercicio de cargos y funciones


públicas merece protección, a la luz de la Constitución
Colombiana, no únicamente por lo que significa en sí mismo

22Ver sentencia T-502 de 2010.


23Ver sentencia T-048 de 2009.

31
Expediente T-2.385.955

sino por lo que representa, al tenor del artículo 40, como medio
encaminado a lograr la efectividad de otro derecho -genérico-
cual es el de participar en la conformación, ejercicio y control
del poder político, a objeto de realizar la vigencia material de
la democracia participativa”.

Si ello es así, tal protección puede ser reclamada, en casos


concretos, mediante el uso del mecanismo de la acción de
tutela, concebida precisamente como medio idóneo para
asegurar que los derechos trascienden del plano de la ilusión al
de la realidad”.

La jurisprudencia igualmente ha destacado la singular importancia de


este derecho dentro del ordenamiento constitucional, pues constituye
garantía básica para lograr amplios espacios de legitimación
democrática24.

La Corte Constitucional ha hecho referencia a sus distintas dimensiones,


así ha señalado que frente al nivel abstracto -propio de los juicios de
control de constitucionalidad-, interesa determinar si las restricciones,
limitaciones o condiciones de acceso a los cargos públicos son
proporcionados. Por su parte, en sede de tutela corresponde en principio,
establecer si en el caso concreto, a una persona le ha sido desconocido un
derecho subjetivo de acceso a un cargo público determinado. En tales
juicios, prima facie no resulta suficiente la norma constitucional, sino
que ésta ha de ser completada por disposiciones legales relativas al
cumplimiento de condiciones para el acceso al cargo y su permanencia.

Igualmente la jurisprudencia de esta Corporación ha entendido que entran


dentro del ámbito de protección de este derecho (i) la posesión de las
personas que han cumplido con los requisitos para acceder a un cargo 25,
(ii) la prohibición de establecer requisitos adicionales para entrar a tomar
posesión de un cargo, cuando el ciudadano ha cumplido a cabalidad con
las exigencias establecidas en el concurso de méritos 26, (iii) la facultad de
elegir de entre las opciones disponibles aquella que más se acomoda a las
preferencias de quien ha participado y ha sido seleccionado en dos o más

24Sentencia SU-441 de 2001.


25Sentencia T-309 de 1993.
26Sentencia T-313 de 2006.

32
Expediente T-2.385.955

concursos27, (iv) la prohibición de remover de manera ilegítima


(ilegitimidad derivada de la violación del debido proceso) a una persona
que ocupen un cargo público28.

Finalmente, en lo que hace referencia a la igualdad, la jurisprudencia


constitucional ha reconocido que cumple un triple papel en nuestro
ordenamiento constitucional por tratarse simultáneamente de un valor, de
un principio y de un derecho fundamental. Este múltiple carácter se
deriva de su consagración en preceptos de diferente densidad normativa
que cumplen distintas funciones en nuestro ordenamiento jurídico. Así,
por ejemplo, el preámbulo constitucional establece entre los valores que
pretende asegurar el nuevo orden constitucional la igualdad, mientras que
por otra parte el artículo 13 de la Carta ha sido considerado como la
fuente del principio fundamental de igualdad y del derecho fundamental
de igualdad. Adicionalmente existen otros mandatos de igualdad
dispersos en el texto constitucional, que en su caso actúan como normas
especiales que concretan la igualdad en ciertos ámbitos definidos por el
Constituyente29.

La igualdad carece de contenido material específico, es decir, a diferencia


de otros principios constitucionales o derechos fundamentales, no protege
ningún ámbito concreto de la esfera de la actividad humana sino que
puede ser alegado ante cualquier trato diferenciado injustificado. De la
ausencia de un contenido material específico se desprende la
característica más importante de la igualdad: su carácter relacional.

Ahora bien, la ausencia de un contenido material específico del principio


de igualdad no significa que se trate de un precepto constitucional vacío,

27Sentencia T-451 de 2001.


28Sentencia SU-441 de 2001.
29 Por el ejemplo el artículo 42 el cual señala que las relaciones
familiares se basan en la igualdad de derechos y deberes de la pareja y en
el respeto recíproco de sus integrantes, el artículo 53 que consagra entre
los principios mínimos del estatuto del trabajo la igualdad de
oportunidades de los trabajadores, el artículo 70 que impone al Estado
colombiano e deber de asegurar la igualdad de oportunidades en el
acceso a la cultura y reconoce la igualdad de las culturas que conviven en
el país, el artículo 75 dispone la igualdad de oportunidades en el acceso
al espectro electromagnético y el artículo 209 consagra la igualdad como
uno de los principios que orienta la función administrativa.

33
Expediente T-2.385.955

por el contrario, precisamente su carácter relacional acarrea una


plurinomatividad que debe ser objeto de precisión conceptual. De ahí que
a partir de la famosa formulación aristotélica de “tratar igual a los
iguales y desigual a los desiguales”, la doctrina y la jurisprudencia se
han esforzado en precisar el alcance del principio general de igualdad –
al menos en su acepción de igualdad de trato- del cual se desprenden dos
normas que vinculan a los poderes públicos: por una parte un
mandamiento de tratamiento igual que obliga a dar el mismo trato a
supuestos de hecho equivalentes, siempre que no existan razones
suficientes para otorgarles un trato diferente, del mismo modo el
principio de igualdad también comprende un mandato de tratamiento
desigual que obliga a las autoridades públicas a diferenciar entre
situaciones diferentes. Sin embargo, este segundo contenido no tiene un
carácter tan estricto como el primero, sobre todo cuando va dirigido al
Legislador, pues en virtud de su reconocida libertad de configuración
normativa, éste no se encuentra obligado a la creación de una
multiplicidad de regímenes jurídicos atendiendo todas las diferencias, por
el contrario se admite que con el objeto de simplificar las relaciones
sociales ordene de manera similar situaciones de hecho diferentes
siempre que no exista una razón suficiente que imponga la
diferenciación.
Esos dos contenidos iniciales del principio de igualdad pueden a su vez
ser descompuestos en cuatro mandatos: (i) un mandato de trato idéntico a
destinatarios que se encuentren en circunstancias idénticas, (ii) un
mandato de trato enteramente diferenciado a destinatarios cuyas
situaciones no comparten ningún elemento en común, (iii) un mandato de
trato paritario a destinatarios cuyas situaciones presenten similitudes y
diferencias, pero las similitudes sean más relevantes a pesar de las
diferencias y, (iv) un mandato de trato diferenciado a destinatarios que se
encuentren también en una posición en parte similar y en parte diversa,
pero en cuyo caso las diferencias sean más relevantes que las similitudes.
Estos cuatro contenidos tienen sustento en el artículo 13 constitucional,
pues mientras el inciso primero del citado precepto señala la igualdad de
protección, de trato y en el goce de derechos, libertades y oportunidades,
al igual que la prohibición de discriminación; los incisos segundo y
tercero contienen mandatos específicos de trato diferenciado a favor de
ciertos grupos marginados, discriminados o especialmente vulnerables.

34
Expediente T-2.385.955

De los diversos contenidos del principio general de igualdad, surgen a su


vez el derecho general de igualdad, cuya titularidad radica en todos
aquellos que son objeto de un trato diferenciado injustificado o de un
trato igual a pesar de encontrarse en un supuesto fáctico especial que
impone un trato diferente, se trata entonces de un derecho fundamental
que protege a sus titulares frente a los comportamientos discriminatorios
o igualadores de los poderes públicos, el cual permite exigir no sólo no
verse afectados por tratos diferentes que carecen de justificación sino
también, en ciertos casos, reclamar contra tratos igualitarios que no
tengan en cuenta, por ejemplo, especiales mandatos de protección de
origen constitucional.

En el caso concreto el demandante alega la vulneración del derecho a la


igualdad en relación con el acceso a un cargo público, el de Director
Ejecutivo de la Rama Judicial, por tal razón a continuación se hará
algunas consideraciones sobre el procedimiento para proveer este cargo y
los requisitos que deben reunir quienes aspiran al mismo.

5. Del procedimiento de elección del Director Ejecutivo de


Administración Judicial

Para apreciar más claramente si en el presente caso ha ocurrido una


vulneración de los derechos fundamentales del demandante, es menester
explicar brevemente la normativa que regula el nombramiento del
Director Ejecutivo de administración judicial. El artículo 98 de la LEAJ
señala:

El Director Ejecutivo será elegido por la Sala Administrativa


del Consejo Superior de la Judicatura de tres (3) candidatos
postulados por la Comisión Interinstitucional de la Rama
Judicial.
(…)
El Director tendrá un período de cuatro (4) años y sólo será
removible por causales de mala conducta.

Mientras que el artículo 99 de la misma ley fija las calidades que debe
reunir quien sea nombrado en el cargo:

El Director Ejecutivo de Administración Judicial deberá tener


título profesional, maestría en ciencias económicas, financieras

35
Expediente T-2.385.955

o administrativas y experiencia no inferior a cinco años en


dichos campos. Su categoría, prerrogativas y remuneración
serán las mismas de los Magistrados del Consejo Superior de la
Judicatura.

De esta manera la LEAJ establece los parámetros del procedimiento


administrativo que se debe adelantar para la elección del Director
Ejecutivo de Administración Judicial. Así, la Comisión Interinstitucional
de la Rama Judicial postula tres candidatos, es decir una terna, de la cual
elige la Sala Administrativa del Consejo superior de la Judicatura. Estos
candidatos deben reunir las calidades señaladas en el artículo 99 de la
LEAJ.

Adicionalmente la Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial para


la elección del Director Ejecutivo de la Rama Judicial expidió el Acuerdo
No. 02 de 2009 para regular el proceso de elección del Director Ejecutivo
de la Rama Judicial que dio lugar a la tutela que se examina. El tenor de
dicho acto administrativo es el siguiente:

A C U E R D O No. 02 de 2009
(Febrero 18)
“Por medio del cual se convoca a quienes tengan interés en
desempeñar el cargo de Director Ejecutivo de Administración
Judicial”
La Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial
en uso de las facultades legales y reglamentarias, en especial
de las establecidas en la Ley 270 de 1996, Estatutaria de la
Administración de Justicia y;

C O N S I D E R A N D O:

Que de conformidad con el artículo 98, inciso 2° de la Ley 270


de 1996, Estatutaria de la Administración de Justicia, la
Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial debe postular
tres (3) candidatos para que la Sala Administrativa del Consejo
Superior de la Judicatura elija al Director Ejecutivo de
Administración Judicial.

Que según el inciso 5° de la citada disposición, “El Director


Ejecutivo tendrá un periodo de cuatro (4) años y sólo será
removible por causales de mala conducta”.

36
Expediente T-2.385.955

Que la Sala Administrativa remitió a la Presidencia de esta


Comisión Interinstitucional, la comunicación enviada por el
doctor JUAN CARLOS YEPES ALZATE, informando que su
periodo vence el próximo 31 de agosto de 2009.

Que para efectos de la elaboración de la terna, la Comisión


Interinstitucional, en sesión de la fecha, estimó necesario
convocar a quienes estén interesados en desempeñar la referida
posición y reúnan los requisitos exigidos por la Ley.

Que en virtud de lo anterior,

ACUERDA:

ARTÍCULO PRIMERO: Convocar a quienes estén interesados


en desempeñar el cargo de Director Ejecutivo de
Administración Judicial, para efectos de la elaboración de la
terna que la Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial,
debe enviar a la Sala Administrativa del Consejo Superior de la
Judicatura, a fin de que realice el correspondiente
nombramiento.

ARTÍCULO SEGUNDO: El texto de la CONVOCATORIA es


el siguiente:

“LA COMISIÓN INTERINSTITUCIONAL DE LA RAMA


JUDICIAL A EFECTOS DE ELABORAR LA TERNA PARA
ELEGIR DIRECTOR EJECUTIVO DE ADMINISTRACIÓN
JUDICIAL”

En uso de sus facultades legales,

CONVOCA:

A quienes tengan interés en desempañar el cargo de Director


Ejecutivo de Administración Judicial y que reúnan los
requisitos exigidos en el artículo 99 de la Ley 270 de 1996
Estatutaria de la Administración de Justicia, para que inscriban
su nombre, presentando su hoja de vida, personalmente o por
correo certificado, con los documentos que demuestren las
calidades exigidas para el desempeño del referido cargo, a más
tardar a las 4:00 P.M, del día lunes 4 de mayo de 2009, en la

37
Expediente T-2.385.955

siguiente dirección (Calle 12 No 7 – 65 Palacio de Justicia de


Bogotá – Secretaria de la Comisión – Oficina 501).

REQUISITOS:

Tener título profesional.


Maestría en ciencias económicas, financieras o administrativas.
Acreditar experiencia no inferior a cinco (5) años en dichos
campos.
No estar incurso en ninguna de las inhabilidades e
incompatibilidades, constitucionales y legales.

Esta CONVOCATORIA es pública, abierta y pueden participar


en ella los ciudadanos colombianos que reúnan las exigencias
requeridas,”deberá publicarse en los diarios de circulación
Nacional, el próximo domingo 1 de marzo del año en curso”.

(…)

ARTÍCULO TERCERO: En los tres (3) días siguientes a la


fecha límite de inscripción, la Secretaria General de la
Comisión Interinstitucional, enviará las hojas de vida de los
aspirantes a la Unidad de Administración de la Carrera Judicial
de la Sala Administrativa del Consejo Superior de la
Judicatura, para .que realice el análisis de cumplimiento de
requisitos y elabore el resumen de cada hoja de vida, los cuales
deberán remitirse a la Comisión Interinstitucional, a más tardar
el día 27 de mayo de 2009.

ARTICULO CUARTO: De los aspirantes que reúnan los


requisitos de Ley, la Comisión Interinstitucional, llamará a
entrevista a quienes según su criterio considere pertinente.
Posteriormente, la Comisión, procederá a elaborar la respectiva
terna y la remitirá a la Sala Administrativa del Consejo
Superior de la Judicatura y a los interesados.

ARTICULO QUINTO: Este Acuerdo rige a partir de la fecha


de su expedición y se publicará en el diario oficial.

Como se observa, en el caso concreto, la provisión del cargo de Director


Ejecutivo de la Rama Judicial es un acto complejo, toda vez que combina
un mecanismo dual, la integración de la terna por parte de la Comisión
Interinstitucional y la elección y nombramiento entre los nominados a

38
Expediente T-2.385.955

cargo de la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura. En


esa medida corresponde tanto al nominador, como al órgano encargado
de elegir velar por el cumplimiento de los requisitos legales y de las
calidades que exige el cargo, es decir, tener título profesional; maestría en
ciencias económicas, financieras o administrativas y la acreditación de
experiencia no inferior a cinco años en dichos campos.

Pues a pesar de que se trata de un procedimiento esencialmente


discrecional y, por lo tanto, no es un concurso de méritos al cual sean
aplicables las reglas elaboradas por la jurisprudencia constitucional en la
materia, en todo caso está sujeto a un marco normativo, conformado en
primer lugar por el artículo 99 de la LEAJ que señala los requisitos que
deben reunir los integrantes de la terna y, adicionalmente, por las normas
reglamentarias expedidas por la propia Comisión Interinstitucional, de
manera tal que si desconoce este marco normativo se vulnera el debido
proceso, porque se desatiende el esquema regulador que rige la provisión
de cargo al cual deben ceñirse tanto el órgano nominador como el
encargado de hacer elección. Y el desconocimiento del debido proceso a
su vez acarrea la vulneración prima facie del derecho de acceso a cargos
y funciones públicos.

Entonces, la labor de conformación de la terna de la cual se elige el


Director Ejecutivo de administración judicial por parte de la Comisión
Interinstitucional, a pesar que no esta sometida a las reglas de un
concurso, precisamente porque de ser así existiría la obligación de
nombrar al aspirante con la mejor puntuación y el derecho subjetivo del
mismo a ser nombrado, en todo caso está estrictamente limitada por la
normativa aplicable a este procedimiento a la cual se ha hecho referencia
a lo largo de este acápite.

6. El conflicto de competencias surgido entre la Comisión


Interinstitucional de la Rama Judicial y la Sala Administrativa del
Consejo Superior de la Judicatura con ocasión de la elección del
Director Ejecutivo de Administración Judicial

De las pruebas allegadas al expediente esta Sala de Revisión constata que


durante el proceso de selección del Director Ejecutivo de Administración
Judicial surgió un conflicto entre la Comisión Interinstitucional de la
Rama Judicial y la Sala Administrativa del Consejo Superior de la

39
Expediente T-2.385.955

Judicatura que ha ocasionado que la prolongación del proceso durante


más de un año.

En efecto, mediante Acuerdo 17 de seis (6) de agosto de 2009 la


Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial formuló ante la Sala
Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura la terna para
proveer el cargo de Director Ejecutivo de Administración Judicial. A
partir de entonces esta última Corporación inició el estudio de los
distintos candidatos que formaban la terna y finalmente llegó a la
conclusión que no era aconsejable la elección de ninguno de éstos
porque no reunían los requisitos señalados en el artículo 99 de la LEAJ o
estaban próximos a la edad de retiro forzoso, razón por la cual devolvió
la terna30.

30 Decisión adoptada el catorce (14) de abril de 2010. En el escrito mediante el cual se formaliza esta
decisión se consignan las siguientes razones:
“Conviene expresarle cuáles son los fundamentos de orden jurídico tenidos en cuenta por la Sala
Administrativa, con respecto al análisis de los documentos acreditados por los 3 aspirantes al cargo:
1. La doctora Sandra Lisset Ibarra Vélez, cuenta con una Maestría en Derecho, con énfasis en
Derecho Administrativo, de la Universidad Externado de Colombia. Dicha Maestría, de acuerdo con
el Sistema Nacional de Información de Educación Superior (SNIES) del Ministerio de Educación
Nacional, corresponde al campo de las ciencias humanas y sociales, es decir, que no se enmarca
dentro de las ciencias económicas, financieras y administrativas, criterio que además ha sostenido
reiteradamente, de tiempo atrás, la H. Sala Administrativa en los procesos de selección por concurso
de méritos para ingreso a carrera judicial de los funcionarios de la Rama Judicial.
La norma estatutaria dispone además que la experiencia exigida no debe ser inferior a cinco años en
los campos tantas veces mencionados, vale decir, económicos, administrativos y financieros, motivo
por el cual, demostrada la experiencia jurídica de la Doctora Sandra Lisset Ibarra Vélez, se concluyó
que en este aspecto tampoco se satisface el requisito legal.
(…)
2. Por otra parte, revisada la experiencia acreditada por el aspirante doctor Andrés Hiber Arevalo
Pacheco, no cumple con el requisito legal de los cinco (5) años de experiencia, en las áreas de las
ciencias económicas, financieras y administrativas, toda vez que su ejercicio profesional se centra
básicamente en el desempeño de orden jurídico, como se puede constatar fácilmente en su hoja de
vida confrontada con las funciones de los cargos que ha desempeñado.
Adicionalmente vale la pena agregar que el doctor Arevalo Pacheco, fue nombrado por el Señor
Presidente de la República como Notario Quinto del Círculo de Bogotá, mediante Decreto 5041 del 29
de diciembre de 2009, cargo que actualmente ejerce en carrera.
3. De igual manera, la Sala presenta sus reservas de orden administrativo y de conveniencia, frente a
la inhabilidad sobreviniente en que podría estar incurso otro postulado, el doctor Otto Arnulfo
Bolaños Bolaños, toda vez que el próximo 20 de julio de 2010, cumpliría los 65 años, es decir, que en
tres meses llegaría a la edad de retiro forzoso, contemplado en el artículo 149 de la Ley Estatutaria,
yen ese sentido no podría desempeñar el cargo durante el período institucional de los cuatro años
consagrado por la ley para el Director Ejecutivo de Administración Judicial.
Sin duda alguna, el artículo 149 de la Ley Estatutaria establece expresamente para los servidores
judiciales la edad de retiro forzoso, como causal de cesación definitiva de sus funciones. En ese
sentido, de proceder a su designación a sabiendas de tal circunstancia, implicaría que debería
iniciarse nuevamente, en breve lapso, el proceso de selección de su reemplazo, con el consecuente
desgaste administrativo que conlleva por lo complejo y dispendioso. Adicionalmente, la Sala
Administrativa desde el año 2005 tiene sentada la política de que dicha causal de cesación de
funciones es aplicable a todos los servidores de la Rama Judicial, posición esta que ha sido ratificada
en febrero y mayo de 2007 y en febrero de 2008.”

40
Expediente T-2.385.955

No obstante, la Comisión Interinstitucional sólo procedió a elaborar una


nueva terna para proveer el cargo de Director Ejecutivo de
Administración Judicial en virtud de la orden impartida en segunda
instancia por el Consejo Superior de la Judicatura en el presente
proceso31.

De lo anterior se desprende que se presentó un conflicto entre dos


órganos de la rama judicial, que paralizó la elección de un funcionario
que desempeña importantes atribuciones relacionadas con la
Administración de Justicia en Colombia32, situación del todo anómala y
con potenciales efectos negativos para el funcionamiento de esta rama
del poder público. Ahora bien, a diferencia de otros ordenamientos 33 la
Constitución colombiana de 1991 no estableció ni un ente competente ni
31Así se desprende de los Acuerdos allegados en virtud del auto de prueba proferidos por el
Magistrado Sustanciador en el trámite de la revisión de los fallos de tutela. Específicamente en los
considerando del Acuerdo 21 de de 29 de septiembre de 2010, mediante el cual se designa la nueva
terna para la elección del Director Ejecutivo de Administración Judicial se consigna:
“Que la Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial, mediante el Acuerdo No 17 del 6 de agosto
de 2009, formuló ante la Sala Administrativa del Consejo Superior de Judicatura, la terna para
proveer el cargo de Director Ejecutivo de Administración Judicial.
Que la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura mediante fallo de
fecha 19 de mayo de 2010, dentro del proceso de acción de tutela No. 11001110200020100085301,
resolvió “dejar sin efectos el Acuerdo No. 17 de agosto 6 de 2009, por medio del cual la Comisión
Interinstitucional de la Rama Judicial, formuló ante la Sala Administrativa del Consejo Superior de la
Judicatura la terna de candidatos para proveer el cargo de Director Ejecutivo de Administración”.
Que de igual manera, el mencionado fallo ordenó a la Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial
rehacer y formular ante la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura la terna para
proveer el cargo de Director Ejecutivo de Administración Judicial, escogida discrecionalmente de la
lista de aspirantes efectuada por la Unidad de Administración de Carrera Judicial en la que figuran
las personas que cumplen con los requisitos establecidos en el artículo 99 de la ley 270 de 1996.
Que en cumplimiento de lo anterior la Comisión Interinstitucional profirió el Acuerdo No. 11 del 28 de
junio de 2010, mediante el cual se acordó “dejar sin efectos el Acuerdo No. 17 del 6 de agosto de 2009
proferido por esta Comisión”.
Que en la sesión ordinaria del día de hoy la Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial culminó
el proceso de elaboración de la terna ordenado por la Sala Jurisdiccional Disciplinaria en su citado
fallo.”
32Según el artículo 99 de la LEAJ son funciones del Director Ejecutivo de Administración Judicial:
1. Ejecutar el Plan Sectorial y las demás políticas definidas para la Rama Judicial.
2. Administrar los bienes y recursos destinados para el funcionamiento de la Rama Judicial y responder
por su correcta aplicación o utilización.
3. Suscribir en nombre de la Nación-Consejo Superior de la Judicatura los actos y contratos que deban
otorgarse o celebrarse. Tratándose de contratos que superen la suma de cien salarios mínimos legales
mensuales, se requerirá la autorización previa de la Sala Administrativa del Consejo Superior de la
Judicatura.
4. Nombrar y remover a los empleados del Consejo Superior de la Judicatura y definir sus situaciones
administrativas, en los casos en los cuales dichas competencias no correspondan a las Salas de esa
Corporación.
5. Nombrar a los Directores Ejecutivos Seccionales de ternas preparadas por la Sala Administrativa del
Consejo Superior de la Judicatura.
6. Elaborar y presentar al Consejo Superior los balances y estados financieros que correspondan.
7. Actuar como ordenador del gasto para el cumplimiento de las obligaciones que correspondan.
8. Representar a la Nación-Rama Judicial en los procesos judiciales para lo cual podrá constituir
apoderados especiales y las demás funciones previstas en la ley.

41
Expediente T-2.385.955

un procedimiento para dirimir este tipo de controversias34.

Sin embargo, en virtud de su eficacia normativa, la Constitución permite


no sólo enmarcar y delimitar el alcance de las competencias de los
órganos constitucionales, sino también en virtud de los derechos
fundamentales y de los principios que rigen el ejercicio de la función
pública, de las competencias que ejercen los órganos de carácter legal,
tales como la Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial 35.
Cuando alguno de estos órganos se excede en el ejercicio de sus
competencias, o cuando la norma atributiva de las mismas no es lo
suficientemente clara, se produce un conflicto que es ya de naturaleza
jurídica y cuya solución habrá de buscarse mediante la correcta
interpretación del texto constitucional y de los textos legales. Esta, como
cualquier actividad de interpretación de las normas, debe corresponder a

33El artículo 93 de la Ley Fundamental de Bonn al enumerar en el


artículo I las competencias del tribunal Constitucional alemán incluyen
primer lugar “la interpretación de la Constitución con motivo de los
conflictos acerca de la extensión de los derechos y deberes de uno de los
órganos federales superiores, o de otros interesados que estén dotados de
derechos propios por la Constitución o por el reglamento d en órgano
federal”. Una previsión similar contiene la Constitución italiana que
atribuye a la Corte Constitucional la competencia de resolver los
conflictos de atribuciones entre los poderes del Estado. En España la Ley
orgánica del Tribunal Constitucional le asigna a éste órgano tal función.
34 Aunque en algunos casos la competencia atribuida a la Corte
Constitucional para decidir las excusas de que trata el artículo 137 de la
Constitución puede servir para tal propósito, como lo demuestra el Auto
080 de 1998 mediante el cual se examinaron las excusas presentadas por
el Alcalde de Bogotá para no acudir a la citación formulada por la
Comisión Primera de la Cámara de Representantes, pues en definitiva lo
que se discutía era si el Congreso era competente para ejercer el control
político sobre el burgomaestre.
35La Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial esta prevista por el artículo 96 de la LEAJ, cuyo
tenor es el siguiente:
ARTÍCULO 96. DE LA COMISIÓN INTERINSTITUCIONAL DE LA RAMA JUDICIAL. Habrá
una Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial integrada por los presidentes de la Corte Suprema
de Justicia, la Corte Constitucional, del Consejo de Estado, del Consejo Superior de la Judicatura, el
Fiscal General de la Nación, y un representante de los funcionarios y empleados de la Rama elegido
por éstos en la forma que señale el reglamento.
Dicha comisión servirá de mecanismo de información recíproca entre las Corporaciones judiciales y de
foro para la discusión de los asuntos que interesen a la administración de Justicia.
La comisión será presidida por el Presidente del Consejo Superior de la Judicatura y se reunirá en
forma ordinaria cuando menos una vez al mes, previa convocatoria de dicho funcionario. Se reunirá
extraordinariamente cuando así lo requiera o a solicitud de cuando menos dos de sus miembros. Su no
convocatoria constituirá causal de mala conducta.

42
Expediente T-2.385.955

los tribunales y en última instancia a la Corte Constitucional.

Atribución que ejercen los jueces y tribunales tanto en virtud de las


acciones constitucionales, como mediante las vías ordinarias establecidas
para ejercer el control de legalidad y de constitucionalidad de las
actuaciones de las autoridades públicas, y eventualmente, mediante la
acción de tutela cuando estén en juego derechos fundamentales.

Entonces, si bien la acción de tutela prima facie no es la vía idónea para


resolver conflictos de competencia entre autoridades públicas u
organismos estatales, cuando estén en juego derechos fundamentales
indirectamente puede cumplir tal finalidad.

7. Estudio del caso concreto.

Si bien en acápites anteriores de esta providencia se consignaron algunas


reflexiones sobre la procedencia de la tutela impetrada por el Sr.
Abuabara y sobre el cumplimiento del requisito de inmediatez, se
consignarán aquí algunas reflexiones adicionales sobre estos tópicos.

En lo que hace referencia al requisito de inmediatez se debe precisar que,


si bien la tutela fue impetrada pasados siete meses desde el momento en
que la Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial, mediante
Acuerdo 17 de seis (6) de agosto de 2009, formuló ante la Sala
Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura la terna para
proveer el cargo de Director Ejecutivo de Administración Judicial, tal
situación debe ser examinada bajo una doble perspectiva, por un lado, es
menester determinar si la demora en acudir al medio de defensa judicial
ha permitido que se consoliden derechos en cabeza de terceros, y en
segundo lugar si el demandante ha alegado razones plausibles para
justificar su tardanza en impetrar la tutela.

Respecto de la primera condición cabe señalar que en el caso concreto


aún no ha sido elegido el Director Ejecutivo de Administración Judicial,
de manera tal que no se han consolidado derechos en cabeza de terceras
personas que hubiesen hecho improcedente el amparo constitucional
precisamente por la mora en activarlo. Respecto de la segunda condición
encuentra la Sala que el actor sólo pudo tener conocimiento de las
dificultades surgidas en torno a la terna elaborada por la Comisión

43
Expediente T-2.385.955

Interinstitucional cuando esta situación fue ventilada públicamente por


los medios de comunicación, pues antes de que esto ocurriera no contaba
con elementos de juicio que le permitieran percatarse de la presunta
afectación de sus derechos fundamentales debido a que los candidatos
inicialmente propuestos no reunían los requisitos legalmente exigidos.
Esta situación, como antes se consignó, generó un hecho nuevo a partir
del cual ha de contarse el plazo razonable para solicitar la protección de
los derechos conculcados. En esa medida considera esta Sala de revisión
que la tutela fue impetrada de manera oportuna.

Queda por dilucidar si el actor contaba con otros mecanismos eficaces


para la protección de sus derechos fundamentales. Al respeto cabe señalar
que en una reciente providencia la Sala Cuarta de Revisión 36, al examinar
la tutela incoada por la supuesta vulneración del derecho al debido
proceso por una persona que había sido excluida del proceso de
construcción de referentes de calidad por medio del cual se elaboraría la
lista de elegibles presentada ante el Presidente de la República, para
efectos de proveer 5 cargos actualmente vacantes, correspondientes a los
de Magistrado del Tribunal Superior Militar, sostuvo que el mecanismo
constitucional era improcedente porque el actor contaba con otros medios
de defensa judicial, las acciones ante la jurisdicción de lo contencioso
administrativo, y adicionalmente no había logrado acreditar un perjuicio
irremediable. Sin embargo, en esa oportunidad la Sala tomó en
consideración un hecho relevante para establecer la improcedencia del
amparo constitucional: que los cargos en cuestión fueron provistos por el
Presidente de la República durante el trámite de la revisión 37.

36La sentencia T-136 de 2010.


37 Al respecto se sostuvo:
“4.1.3. Conforme con esta situación, para esta Sala es claro que la presunta violación del derecho al
debido proceso administrativo del actor, tiene su origen en el desarrollo del proceso de construcción de
referentes de calidad para la provisión de los cargos de Magistrado de Tribunal Superior Militar,
específicamente, en cuanto tiene que ver con la sesión que fue celebrada el 21 de abril de 2009, por
parte del Consejo Asesor de la Justicia Penal Militar, en la que se resolvió integrar la lista de
candidatos que sería enviada al Presidente de la República, con 5 funcionarios, de los cuales 3
pertenecen al Ejército Nacional, 1 a la Fuerza Aérea y 1 a la Policía Nacional.
En efecto, en dicha sesión, el actor fue excluido de la mencionada lista, al parecer, como lo señaló la
Dirección Ejecutiva de la Justicia Penal Militar, al dar respuesta al requerimiento judicial en sede de
tutela, por cuenta de la declinación que de su candidatura hizo el Comandante General de las Fuerzas
Militares.
4.1.4. Tal perspectiva revela, prima facie, que la pretensión esbozada por el actor en sede de tutela, en
el sentido de ser incluido en la lista de candidatos que eventualmente serían considerados por el
Presidente de la República para proveer los cargos de Magistrados de Tribunal Superior Militar, tal y
como lo prevé la Ley 940 de 2005 "Por la cual se expiden normas sobre requisitos para el desempeño
de cargos en la Jurisdicción Penal Militar”, obedece a la inconformidad surgida, precisamente, de la
confección de la lista de candidatos por parte del Consejo Asesor de la Justicia Penal Militar, en la

44
Expediente T-2.385.955

Mientras que en el caso concreto el cargo de Director Ejecutivo de


administración judicial aún no ha sido provisto, como se desprende de las
pruebas aportadas en sede de revisión, por tal razón el amparo
constitucional es procedente. En efecto, esta circunstancia fáctica permite
que la acción de tutela despliegue todo su potencial de protección de los
derechos fundamentales en juego, pues impide que se consolide la
afectación del debido proceso administrativo y del derecho a acceder a
cargos públicos.

Ahora bien, la acción impetrada no es procedente para ordenar la


inclusión en la terna de elegibles, cual fue la pretensión planteada por el
Sr. Abuabara Eljaude. En efecto, a diferencia de aquellas situaciones en
las cuáles la tutela es incoada por quien ocupó el primer lugar en la lista
de elegibles, luego de un concurso de méritos y no es nombrado, en el
presente caso por las particularidades del procedimiento de
nombramiento del Director Ejecutivo de administración judicial, que no
ha sido previsto por la LEAJ como un concurso de méritos, no hay un
derecho subjetivo de quienes participan en el procedimiento de selección
a ser incluidos en la terna elaborada por la Comisión Interinstitucional de
la Rama Judicial.

Como tampoco tiene el demandante derecho subjetivo a ser nombrado


Director Ejecutivo de administración judicial, a pesar de reunir los
requisitos establecidos en la ley, pues la Sala Administrativa del Consejo

citada sesión del 21 de abril de 2009, en la que, valga reiterar, el actor no fue tenido en cuenta.
4.1.5. No obstante lo anterior, cabe mencionar que, como quiera que ya fueron proveídos los
cargos para los cuales se diseñó el proceso de construcción de referentes de calidad, ningún
efecto podría tener mandato alguno proferido por el juez de tutela en defensa de los derechos
fundamentales, ya que frente a tal coyuntura, la pretensión del actor, encaminada a la inclusión
de su nombre en la lista de candidatos para ocupar los cargos de Magistrado de Tribunal
Superior Militar, no tendría ningún sentido o carecería por entero de eficacia” (negrillas
añadidas).
Más adelante se agrega:
“4.2.5. En las anotadas condiciones, considera la Sala de Revisión que, en cuanto hace al caso
concreto, tampoco por la vía del perjuicio irremediable es posible la procedencia de la presente acción
de tutela, pues el actor no logró demostrar la existencia de un perjuicio de tales características, y
tampoco del análisis de los hechos es posible arribar a esa conclusión.
De hecho, como se anotó en precedencia, el que la pretensión del actor carezca por completo de
eficacia, en razón a que persigue su inclusión en una lista de candidatos que, además de haber sido
enviada al Presidente de la República, culminó con la expedición del Decreto 4547 de 2009, conduce
necesariamente a afirmar que no es posible retrotraer los efectos al momento coyuntural al que alude
como sustento de la vulneración que menciona, como quiera que, de proceder en ese sentido, se
quebrantarían los derechos y garantías de terceros de buena fe que, en el presente caso, se radican en
cabeza de quienes fueron designados finalmente como Magistrados del Tribunal Superior Militar a
través del mencionado Decreto Presidencial.”

45
Expediente T-2.385.955

Superior de la Judicatura tiene un margen discrecional para apreciar a los


distintos candidatos y elegir aquél que considere más idóneo para el
cargo.

No obstante, el demandante al igual que las restantes personas que


participaron en la convocatoria tienen derecho a que el proceso iniciado
para la selección del Director Ejecutivo de Administración Judicial
culmine con el nombramiento de una persona, es decir, tienen derecho a
que el procedimiento de provisión del cargo concluya dentro de un plazo
razonable y no que se dilate de manera indefinida por los conflictos
surgidos entre los órganos que intervienen dentro del procedimiento de
nominación y de selección del cargo que debe ser provisto.

Y este es el derecho que resultó afectado en el caso concreto por las


discrepancias surgidas entre la Comisión Interinstitucional y la Sala
Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura. Este conflicto
resulta evidente en la comunicación signada por el Presidente de la Sala
Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura, fechada el
veintiuno (21) de abril del presente año, mediante la cual se devuelve la
terna propuesta por la Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial,
porque a juicio del órgano encargado de hacer la elección los candidatos
postulados no reunían los requisitos establecidos en el artículo 99 de la
LEAJ.

En dicha comunicación, en primer lugar, se hace referencia al marco


normativo que rige el procedimiento de elección del Director Ejecutivo y
luego se pasa a hacer un análisis detallado de la hoja de vida de cada uno
de los candidatos postulados con el propósito de determinar si reúnen los
requisitos establecidos por el artículo 99 de la LEAJ. Al respecto
manifiesta el Presidente de la Sala Administrativa del Consejo Superior
de la Judicatura:

Conviene expresarle cuáles son los fundamentos de orden


jurídico tenidos en cuenta por la Sala Administrativa, con
respecto al análisis de los documentos acreditados por los 3
aspirantes al cargo:

1. La doctora Sandra Lisset Ibarra Vélez, cuenta con una


Maestría en Derecho, con énfasis en Derecho Administrativo,
de la Universidad Externado de Colombia. Dicha Maestría, de

46
Expediente T-2.385.955

acuerdo con el Sistema Nacional de Información de Educación


Superior (SNIES) del Ministerio de Educación Nacional,
corresponde al campo de las ciencias humanas y sociales, es
decir, que no se enmarca dentro de las ciencias económicas,
financieras y administrativas, criterio que además ha sostenido
reiteradamente, de tiempo atrás, la H. Sala Administrativa en
los procesos de selección por concurso de méritos para ingreso
a carrera judicial de los funcionarios de la Rama Judicial.

Ese mismo criterio lo sostuvo la Comisión Interinstitucional de


la Rama Judicial para la elección de Director Ejecutivo de
Administración Judicial, periodo 20052010, como se
desprende fácilmente de lo decidido por dicha Comisión en sus
sesiones del 13 de diciembre de 2004 y 19 de enero de 2005,
respectivamente, cuando afirma: "Los miembros de la
Comisión establecieron como criterio para la identificación de
los requisitos para el cargo, que la Maestría en Derecho
Administrativo, no cumple con las exigencias del artículo 99
de la Ley 270 de 1996, para aspirar al cargo de Director
Ejecutivo de Administración Judicial, toda vez que de acuerdo
con la clasificación que hace el Ministerio de Educación
Nacional, ésta corresponde al área de sociales, derecho y
ciencias políticas y, por tanto, no se ajusta a la regulación legal.
"Respecto de la Maestría en Derecho Administrativo, en la
sesión del 17 de enero, la Comisión Interinstitucional ratificó el
criterio adoptado el13 diciembre anterior, en el sentido de que
aquella corresponde al área de sociales, derecho y ciencias
políticas de acuerdo con la clasificación del Ministerio de
Educación Nacional y no a la áreas de ciencias económicas,
financieras o administrativas relacionadas taxativamente por la
ley"). (Subrayado para destacar).

(…)

Vale la pena agregar que la Maestría acreditada por la Dra.


Ibarra Vélez se identifica con el Registro ICFES
170663400001100111100, el cual no corresponde al área de
conocimiento de economía, administración y finanzas y, por lo
demás, analizado el plan de estudios de dicha Maestría, se
encontró que en efecto las áreas mencionadas no son las
centrales en una maestría en Derecho, como la cursada por la
mencionada aspirante.

47
Expediente T-2.385.955

La norma estatutaria dispone además que la experiencia


exigida no debe ser inferior a cinco años en los campos tantas
veces mencionados, vale decir, económicos, administrativos y
financieros, motivo por el cual, demostrada la experiencia
jurídica de la Doctora Sandra Lisset Ibarra Vélez, se concluyó
que en este aspecto tampoco se satisface el requisito legal.

(…)

2. Por otra parte, revisada la experiencia acreditada por el


aspirante doctor Andrés Hiber Arevalo Pacheco, no cumple con
el requisito legal de los cinco (5) años de experiencia, en las
áreas de las ciencias económicas, financieras y administrativas,
toda vez que su ejercicio profesional se centra básicamente en
el desempeño de orden jurídico, como se puede constatar
fácilmente en su hoja de vida confrontada con las funciones de
los cargos que ha desempeñado.

Adicionalmente vale la pena agregar que el doctor Arevalo


Pacheco, fue nombrado por el Señor Presidente de la República
como Notario Quinto del Círculo de Bogotá, mediante Decreto
5041 del 29 de diciembre de 2009, cargo que actualmente
ejerce en carrera.

3. De igual manera, la Sala presenta sus reservas de orden


administrativo y de conveniencia, frente a la inhabilidad
sobreviniente en que podría estar incurso otro postulado, el
doctor Otto Arnulfo Bolaños Bolaños, toda vez que el próximo
20 de julio de 2010, cumpliría los 65 años, es decir, que en tres
meses llegaría a la edad de retiro forzoso, contemplado en el
artículo 149 de la Ley Estatutaria, yen ese sentido no podría
desempeñar el cargo durante el período institucional de los
cuatro años consagrado por la ley para el Director Ejecutivo de
Administración Judicial.

Sin duda alguna, el artículo 149 de la Ley Estatutaria establece


expresamente para los servidores judiciales la edad de retiro
forzoso, como causal de cesación definitiva de sus funciones.
En ese sentido, de proceder a su designación a sabiendas de tal
circunstancia, implicaría que debería iniciarse nuevamente, en
breve lapso, el proceso de selección de su reemplazo, con el
consecuente desgaste administrativo que conlleva por lo
complejo y dispendioso. Adicionalmente, la Sala
Administrativa desde el año 2005 tiene sentada la política de

48
Expediente T-2.385.955

que dicha causal de cesación de funciones es aplicable a todos


los servidores de la Rama Judicial, posición esta que ha sido
ratificada en febrero y mayo de 2007 y en febrero de 2008.

Finalmente concluye:

Por las anteriores razones de orden jurídico, muy


respetuosamente, la Sala Administrativa del Consejo Superior
de la Judicatura, en desarrollo de su competencia legal y
orientada sólo por consideraciones legales, del buen servicio y
de cumplir bien con sus funciones, devuelve sin tramitar la
terna integrada por la H. Comisión Interinstitucional de la
Rama Judicial, mediante Acuerdo 17 de 2009, conscientes de
las responsabilidades de orden legal, administrativo y
disciplinario que podría acarrearle proceder a nombrar Director
Ejecutivo de Administración Judicial sin que todos los
postulados acrediten el lleno de los requisitos establecidos en la
Ley Estatutaria de Administración de Justicia.

A partir de la devolución de la terna inicial se paralizó todo el


procedimiento de selección del Director Ejecutivo de Administración
Judicial, pues durante un prolongado lapso la Comisión Interinstitucional
se abstuvo de nominar una nueva terna, lo que dio lugar a que el Sr.
Abuabara finalmente impetrara la tutela. Esta situación, a su vez, supuso
la afectación del derecho fundamental de acceso a los cargos públicos de
todos los candidatos inscritos pues el proceso de selección quedó
truncado indefinidamente y de esta manera fueron desconocidas sus
legítimas expectativas de que el certamen finalizará con la elección de
uno de ellos.

En otras palabras, ninguno de los aspirantes puede alegar ser titular de un


derecho subjetivo a ser nominado Director Ejecutivo de Administración
Judicial, pero todos los que reunían los requisitos tenían derecho a que el
proceso de selección culminara y finalmente el cargo público fuera
provisto. En esa medida la paralización del procedimiento de selección
afectó el derecho de acceso a los cargos públicos de los participantes,
pues quedó en suspenso la provisión del cargo.

Tal estado de cosas no sólo supuso una afectación de los derechos


fundamentales de aquellos participantes que reunían los requisitos
necesarios para ocupar el cargo sino que repercutió de manera negativa

49
Expediente T-2.385.955

en la Administración de la Rama Judicial pues la Dirección ejecutiva ha


permanecido en interinidad desde entonces, pese a las importantes
funciones que corresponden a este cargo38.

Ahora bien, una vez establecida la vulneración de derechos


fundamentales es menester señalar la medida idónea para repararla. En
todo caso, como antes se consignó, ni el demandante ni quienes
participaron en el proceso de selección tienen un derecho subjetivo a que
la Comisión Interinstitucional los incluya en la terna de la cual debe
elegir la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura para
proveer el cargo.

En efecto, no corresponde el juez de tutela vaciar de contenido las


competencias de los órganos que participan en el proceso de selección,
tales como son la Comisión Interinstitucional de la rama judicial y la Sala
Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura, pues como se ha
insistido a lo largo de esta providencia el proceso de selección del
Director Ejecutivo de administración judicial aunque reglado, en todo
caso permite actuar dentro de un margen de discrecionalidad en la
nominación y en la selección de quien habrá de ocupar ese cargo, lo que
permite aplicar criterios de conveniencia y de oportunidad.

Por tal razón a juicio de la Sala Plena debe adoptarse una orden que
armonice el derecho al debido proceso y de acceso a cargos públicos de
quienes participaron en la convocatoria inicial, con el ejercicio de la
potestad nominadora de la cual es titular la Comisión Interinstitucional

38 Entre las cuales se cuentan, de conformidad con el artículo 99 de la LEAJ:


1. Ejecutar el Plan Sectorial y las demás políticas definidas para la Rama Judicial.
2. Administrar los bienes y recursos destinados para el funcionamiento de la Rama Judicial y responder
por su correcta aplicación o utilización.
3. Suscribir en nombre de la Nación-Consejo Superior de la Judicatura los actos y contratos que deban
otorgarse o celebrarse. Tratándose de contratos que superen la suma de cien salarios mínimos legales
mensuales, se requerirá la autorización previa de la Sala Administrativa del Consejo Superior de la
Judicatura.
4. Nombrar y remover a los empleados del Consejo Superior de la Judicatura y definir sus situaciones
administrativas, en los casos en los cuales dichas competencias no correspondan a las Salas de esa
Corporación.
5. Nombrar a los Directores Ejecutivos Seccionales de ternas preparadas por la Sala Administrativa del
Consejo Superior de la Judicatura.
6. Elaborar y presentar al Consejo Superior los balances y estados financieros que correspondan.
7. Actuar como ordenador del gasto para el cumplimiento de las obligaciones que correspondan.
8. Representar a la Nación-Rama Judicial en los procesos judiciales para lo cual podrá constituir
apoderados especiales; y,
9. Las demás funciones previstas en la ley.

50
Expediente T-2.385.955

de la rama judicial y la competencia de elección de la cual es titular la


Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura.

Para tal efecto, la orden se circunscribirá principalmente a establecer un


límite temporal al proceso iniciado desde hace más de dos años. Así, la
Comisión Interinstitucional deberá presentar una nueva terna a la Sala
Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura dentro de treinta
(30) días contados a partir de la notificación de la presente sentencia.
Para cumplir esta orden deberá adelantar todas las gestiones que
considere pertinentes. La nueva terna puede ser integrada con quienes
participaron en la primera convocatoria o incluso puede abrirse una
nueva convocatoria para efectos de confeccionarla. En todo caso las dos
ternas previamente elaboradas y presentadas a la Sala Administrativa del
Consejo Superior de la Judicatura no resultan vinculantes para la
Comisión Interinstitucional, sin embargo ésta podrá incluir a sus
integrantes en aquella que elabore en virtud de la orden proferida
presente providencia.

VI. DECISION

En mérito de lo expuesto, la Sala de Revisión de la Corte Constitucional,


administrando justicia en nombre del pueblo y por mandato de la
Constitución,

RESUELVE

Primero.- LEVANTAR la suspensión de términos decretada en el


presente proceso.

Segundo.- REVOCAR la sentencia de la Sala Jurisdiccional


Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura del 13 de mayo de
2010. Por ende, se deja sin efecto lo actuado o decidido con fundamento
en ella.

Tercero.- ORDENAR a la Comisión Interinstitucional de la Rama


Judicial que en un lapso no mayor a treinta (30) días hábiles, en ejercicio
de sus competencias y atendiendo las circunstancias actuales, provea lo
conducente a la conformación de la terna para la provisión del cargo de

51
Expediente T-2.385.955

Director Ejecutivo de Administración Judicial, recomponiéndola, si es el


caso, total o parcialmente con los aspirantes que al efecto decida tener en
cuenta, y la presente de inmediato a la Sala Administrativa del Consejo
Superior de la Judicatura, la que debe proceder a elegir a dicho
funcionario a más tardar dentro de los diez (10) días hábiles siguientes.

Cuarto. Por Secretaría General líbrese la comunicación prevista en el


artículo 36 del decreto 2591 de 1991.

Notifíquese, comuníquese, publíquese en la Gaceta de la Corte


Constitucional y cúmplase.

JUAN CARLOS HENAO PEREZ


Presidente

MARIA VICTORIA CALLE CORREA


Magistrada
Con aclaración de voto

MAURICIO GONZALEZ CUERVO


Magistrado
Impedimento aceptado

GABRIEL EDUARDO MENDOZA MARTELO


Magistrado

52
Expediente T-2.385.955

JORGE IVAN PALACIO PALACIO


Magistrado
Con aclaración de voto

NILSON ELIAS PINILLA PINILLA


Magistrado
Impedimento aceptado

JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB


Magistrado

HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO


Magistrado

LUIS ERNESTO VARGAS SILVA


Magistrado

MARTHA VICTORIA SACHICA MENDEZ


Secretaria General

53
Expediente T-2.385.955

ACLARACIÓN DE VOTO
DEL MAGISTRADO JORGE IVÁN PALACIO PALACIO
Y DE LA MAGISTRADA MARÍA VICTORIA CALLE CORREA
A LA SENTENCIA SU-339 DE 2011

DEMORA EN PROCESO DE SELECCION PARA CARGO DE


DIRECTOR EJECUTIVO DE LA RAMA JUDICIAL-
Afectación y vinculación de terceras personas amplió el problema
jurídico

PRINCIPIO DE INMEDIATEZ-Aplicación/ACCION DE
TUTELA-Requisito de inmediatez ha de ser valorado teniendo en
cuenta las condiciones y características específicas del caso concreto

ACCION DE TUTELA-Subsidiariedad

PROCESO DE SELECCION DEL CARGO DE DIRECTOR


EJECUTIVO DE LA RAMA JUDICIAL-Hechos específicos del
caso permiten que excepcionalmente, el juez de tutela intervenga en
dicho proceso

JUEZ CONSTITUCIONAL-No puede entrar a resolver cuestiones


que son propias de la Comisión Interinstitucional de la Rama
judicial/COMISION INTERINSTITUCIONAL DE LA RAMA
JUDICIAL-Competencias en el proceso de selección de Director
Ejecutivo de Administración Judicial

PROCESO DE SELECCION DEL CARGO DE DIRECTOR


EJECUTIVO DE LA RAMA JUDICIAL-Dichos de paso y
recomendaciones de la sentencia/DICHOS DE PASO Y
RECOMENDACIONES DE SENTENCIA-Fines

PROCESO DE SELECCION DEL CARGO DE DIRECTOR


EJECUTIVO DE LA RAMA JUDICIAL-Quienes participaron no
tienen un derecho subjetivo a que la Comisión Interinstitucional los
incluya en la terna de la cual debe elegir la Sala Administrativa del
Consejo Superior de la Judicatura

DICHOS DE PASO EN JURISPRUDENCIA DE LA CORTE


CONSTITUCIONAL-Si bien no son vinculantes, si expresan
parámetros de constitucionalidad que han de ser por lo menos

54
Expediente T-2.385.955

considerados/PROCESO DE SELECCION DEL CARGO DE


DIRECTOR EJECUTIVO DE LA RAMA JUDICIAL-Aspectos
centrales que la Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial
debería tener en cuenta

Referencia: expediente T-2735401

Acción de tutela instaurada por Juan


Carlos Abuabara Eljadue contra la
Sala Administrativa del Consejo
Superior de la Judicatura, la Comisión
Interinstitucional de la Rama Judicial
y la Unidad de Administración de la
carrera judicial del Consejo Superior
de la Judicatura

Magistrado Ponente:
HUMBERTO ANTONIO SIERRA
PORTO

Los Magistrados que aclaramos el voto, compartimos las decisiones y


soluciones que la Sala Plena le da a los problemas jurídicos planteados
en el presente proceso de acción de tutela, así como también la orden que
resolvió impartir con ocasión de tales decisiones. Por ello, nuestro voto
acompaña totalmente la decisión de la Sala. No lo salvamos parcial ni
totalmente. No obstante, nos vemos obligados a aclararlo, para dejar
constancia de que no apoyamos los ‘dichos de paso’ [obiter dicta] que se
hacen en el texto de la sentencia, con relación a asuntos que si bien
pueden tener una relación con los problemas jurídicos resueltos por la
Corte Constitucional, constituyen en sí mismos problemas jurídicos
independientes y diferentes. Lo que al respecto se dijo son parámetros y
criterios a tener en cuenta, por la autoridad investida con el poder
jurídico a la que se le encomienda la función de resolver ese eventual
conflicto jurídico, dentro del orden constitucional democrático vigente.

En primer lugar, resumiremos las decisiones adoptadas y lo resuelto por


la Sala. En segundo lugar, se identificarán los dichos adicionales de la
Sala en torno a los eventuales problemas jurídicos adicionales que se
podrían suscitar. Problemas que, como bien se dijo, si bien están
relacionados con el proceso actual, resuelto por la Corte, han de ser
distinguidos. En especial, aquello que es decisión de la Sala en el
presente caso, por ser respuesta al problema jurídico planteado por el

55
Expediente T-2.385.955

accionante, de aquello que no lo es, ha de ser tenido en cuenta,


especialmente, por los funcionarios públicos y las entidades a las cuáles
se les ordena continuar con el proceso de elección del funcionario en
cuestión.

1. Lo decidido y resuelto por la Corte Constitucional en la sentencia SU-


339 de 2011

1.1. De acuerdo con la sentencia SU-339 de 2011, correspondía a la Sala


resolver dos cuestiones jurídicas. Por una parte, la cuestión de fondo. El
problema jurídico planteado por la acción de tutela, que a juicio de la
sentencia es el siguiente:

“El Sr. Abuabara Eljaude impetra tutela contra la Sala


Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura, la
Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial y la
Unidad de Administración de la Carrera Judicial del
Consejo Superior de la Judicatura, entidades alas que
atribuye la supuesta vulneración de sus derechos
fundamentales al debido proceso, a la igualdad y al
acceso a cargos y funciones públicas durante el proceso
de selección del Director Ejecutivo de Administración
Judicial. Alega que participó en dicho proceso y no fue
incluido en la terna elaborada por la Comisión
Interinstitucional de la Rama Judicial, a pesar de reunir
los requisitos señalados por el artículo 99 de la Ley
Estatutaria de Administración de Justicia (en adelante
LEAJ), mientras que ninguno de los integrantes de la
terna cumple las condiciones legales. Considera, por lo
tanto, que al haber sido desplazado por candidatos no
aptos para ocupar el cargo fueron vulnerados sus
derechos fundamentales.”

Pero para resolver esa cuestión de fondo planteada por el demandante, se


requería resolver una cuestión procesal previa, si la acción de tutela es
procedente, teniendo en cuenta la decisión del juez de primera instancia
(Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Seccional de la Judicatura
de Cundinamarca), que consideró que no, por cuanto no se cumplió con
el requisito de inmediatez y por existir otros medios de defensa
judicial.39

39 De acuerdo con la sentencia, el Consejo Seccional declaró


improcedente “[…] el amparo solicitado porque consideró que en el caso
concreto no se cumplía con el requisito de la inmediatez y el demandante

56
Expediente T-2.385.955

1.2. Teniendo en cuenta que las decisiones adoptadas en el presente


proceso, aclara la sentencia SU-339 de 2011, podían afectar a terceras
personas, que hubiesen participado en el proceso de elección del
Director Ejecutivo en cuestión, dentro del proceso se resolvió
vincularlas. Esto, claramente, amplió el problema jurídico en los
siguientes términos: ¿la Sala Administrativa del Consejo Superior de la
Judicatura, la Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial y la
Unidad de Administración de la Carrera Judicial del Consejo Superior de
la Judicatura, violaron los derechos fundamentales al debido proceso, a
la igualdad y al acceso a cargos y funciones públicas del accionante –y
eventualmente al resto de personas que participaron en el proceso de
selección–, por considerar que no se incluyó en la terna elaborada por la
Comisión Interinstitucional a personas que, como él, sí reunían los
requisitos señalados por el artículo 99 de la Ley Estatutaria de
Administración de Justicia, mientras que ninguno de los integrantes de la
terna, a su juicio, cumple las condiciones legales?

1.3. La sentencia SU-339 de 2011 decidió, en primer término, que la


acción de tutela sí era procedente. Esto es, que el juez de tutela sí es
competente para conocer y resolver el caso que se somete a su
conocimiento en el presente proceso. La procedibilidad en el presente
caso dependía de dos cuestiones, la inmediatez, por una parte, y la
subsidiariedad, por otra. En ambos casos, de acuerdo con la Sala, los
requisitos en el presente caso se cumplen.

1.3.1. La inmediatez demanda de las personas que recurren a la acción


de tutela, el deber de que lo hagan con prontitud. Que reaccionen dentro
de un tiempo y plazo razonable para presentar su reclamo ante la
autoridad judicial competente. No obstante, como lo ha señalado la
jurisprudencia constitucional, y lo reitera la Sala Plena en la sentencia
SU-339 de 2011, este requisito ha de ser valorado teniendo en cuenta las
condiciones y características específicas del caso concreto. En el evento
de la referencia, la Sala consideró que el requisito de inmediatez se había
respetado, a pesar de que la tutela se interpuso al final del segundo mes
de 2010 contra una decisión adoptada en agosto de 2009. Para la Sala, el
reclamo del accionante tenía que ver también con hechos ocurridos con
posterioridad a la presentación de la terna, que sólo pudo conocer por los
medios de comunicación en febrero del año 2010.40

contaba con otros medios de defensa judicial. […]” Corte Constitucional,


sentencia SU-339 de 2011 (MP. Humberto Antonio Sierra Porto, AV
María Victoria Calle Correa y Jorge Iván Palacio Palacio).
40 Al respecto dice la sentencia: “[…] considera la Sala Plena que [le]
cabe la razón al demandante pues el impase que terminaría por paralizar

57
Expediente T-2.385.955

1.3.2. La subsidiariedad de la acción de tutela consiste en que este medio


de defensa judicial no procede cuando existe otro medio de defensa
judicial que sea adecuado para garantizar el goce efectivo del derecho
cuya protección se invoca. La Sala consideró que el hecho de que el
proceso de elección del funcionario siguiera en desarrollo y que se
hubiese detenido de la manera en que se estancó, no habiéndose
seleccionado funcionario alguno aún, implica un eventual impacto sobre
los derechos del accionante y de las demás personas involucradas al
proceso, que justifica la intervención del juez de tutela. Los procesos
contencioso administrativos que eventualmente procederían, no
constituyen medios de defensa judicial eficaces y céleres para los
derechos involucrados, dada la situación fáctica precisa y concreta a la
que se llegó en el caso analizado por la Corte en la sentencia SU-339 de
2011. Aunque los Magistrados que aclaramos el voto no compartimos el
análisis que se hace del precedente aplicable, 41 coincidimos en que los

el procedimiento de selección del Director Ejecutivo de administración


judicial, se prolonga hasta la fecha y ha incidido en la afectación de los
derechos fundamentales de quienes presentaron sus hojas de vida para
participar en dicho proceso, ya que todavía no se ha provisto el cargo.
Por tal razón no es justificable alegar la supuesta falta de inmediatez del
amparo solicitado puesto que, por una parte, el demandante sólo tuvo
conocimiento de las dificultades surgidas en torno a la terna propuesta
cuando esta situación se ventiló públicamente, mientras tanto no podía
suponer que sus derechos fundamentales habían sido conculcados ya que
entendía que los candidatos postulados reunían los requisitos legalmente
establecidos; por otra parte, el proceso de selección del cargo público
disputado aún no culminado y se encontraba paralizado a la fecha en que
se presentó la tutela, motivo por el cual no puede entenderse que la tutela
fue interpuesta fuera de un plazo razonable.” Más adelante retoma la
cuestión y concluye que las situaciones posteriores a la presentación de la
terna implicaron un nuevo hecho “[…] a partir del cual ha de contarse el
plazo razonable para solicitar la protección de los derechos conculcados.
En esa medida considera esta Sala de revisión que la tutela fue impetrada
de manera oportuna.” Corte Constitucional, sentencia SU-339 de 2011
(MP. Humberto Antonio Sierra Porto, AV María Victoria Calle Correa y
Jorge Iván Palacio Palacio).
41 Al respecto la sentencia sostuvo lo siguiente: “Queda por dilucidar si
el actor contaba con otros mecanismos eficaces para la protección de sus
derechos fundamentales. Al respecto cabe señalar que en una reciente
providencia la Sala Cuarta de Revisión [T-136 de 2010], al examinar la
tutela incoada por la supuesta vulneración del derecho al debido proceso
por una persona que había sido excluida del proceso de construcción de
referentes de calidad por medio del cual se elaboraría la lista de elegibles

58
Expediente T-2.385.955

hechos específicos del caso permiten que excepcionalmente, el juez de


tutela intervenga en el presente proceso de selección de Director
Ejecutivo de la rama judicial

1.4. En segundo lugar, con relación al problema jurídico de fondo, la


sentencia SU-339 de 2011 decidió que “[…] la paralización del
procedimiento de selección afectó el derecho de acceso a los cargos
públicos de los participantes, pues quedó en suspenso la provisión del
cargo.”42 A su juicio, “a partir de la devolución de la terna inicial se
paralizó todo el procedimiento de selección del Director Ejecutivo de
Administración Judicial, pues durante un prolongado lapso la Comisión
Interinstitucional se abstuvo de nominar una nueva terna, lo que dio
lugar a que el Sr. Abuabara finalmente impetrara la tutela. Esta
situación, a su vez, supuso la afectación del derecho fundamental de
acceso a los cargos públicos de todos los candidatos inscritos pues el
proceso de selección quedó truncado indefinidamente y de esta manera
fueron desconocidas sus legítimas expectativas de que el certamen
finalizaría con la elección de uno de ellos.”43

1.4.1. Para la Sala, el accionante y las demás personas que participaron


en la convocatoria “tienen derecho a que el proceso iniciado para la
selección del Director Ejecutivo de Administración Judicial culmine con
el nombramiento de una persona”. En otras palabras, reformula la
sentencia, “tienen derecho a que el procedimiento de provisión del cargo
concluya dentro de un plazo razonable y no que se dilate de manera
indefinida por los conflictos surgidos entre los órganos que intervienen
dentro del procedimiento de nominación y de selección del cargo que

presentada ante el Presidente de la República, para efectos de proveer 5


cargos actualmente vacantes, correspondientes a los de Magistrado de
Tribunal Superior Militar, sostuvo que el mecanismo constitucional era
improcedente porque el actor contaba con otros medios de defensa
judicial, las acciones ante la jurisdicción de lo contencioso administrativo
y, adicionalmente no había logrado acreditar un perjuicio irremediable.
Sin embargo, en esa oportunidad la Sala tomó en consideración un hecho
relevante para establecer la improcedencia del amparo constitucional:
que los cargos en cuestión fueron provistos por el Presidente de la
República durante el trámite de la revisión.”
42 Corte Constitucional, sentencia SU-339 de 2011 (MP Humberto
Antonio Sierra Porto, AV María Victoria Calle Correa y Jorge Iván
Palacio Palacio).
43 Corte Constitucional, sentencia SU-339 de 2011 (MP Humberto
Antonio Sierra Porto, AV María Victoria Calle Correa y Jorge Iván
Palacio Palacio).

59
Expediente T-2.385.955

debe ser provisto.”

1.4.2. No obstante, la Sala aclaró que “no hay un derecho subjetivo de


quienes participan en el procedimiento de selección a ser incluidos en la
terna elaborada por la Comisión Interinstitucional de la Rama
Judicial”, así como tampoco tiene “[…] el demandante derecho
subjetivo a ser nombrado Director Ejecutivo de administración judicial,
a pesar de reunir los requisitos establecidos en la ley, pues la Sala
Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura tiene un margen
discrecional para apreciar a los distintos candidatos y elegir aquel que
considere más idóneo para el cargo.”44 Así pues, al no derivarse del
derecho a acceder a cargos públicos el derecho subjetivo invocado por la
parte, la Sala decidió que “[…] la acción impetrada no es procedente
para ordenar la inclusión en la terna de legibles, cual fue la pretensión
planteada por el Sr. Abuabara Eljaude. […]”.45

1.4.3. En resumen, para la Sala “[…] ninguno de los aspirantes puede


alegar ser titular de un derecho subjetivo a ser nominado Director
Ejecutivo de Administración Judicial, pero todos los que reunían los
requisitos tenían derecho a que el proceso de selección culminara y
finalmente el cargo fuera provisto.”46

1.4.4. Finalmente, con relación a la decisión sobre el problema jurídico


de fondo, cabe resaltar que para la Corte no sólo se han afectado los
derechos fundamentales invocados, sino también la institucionalidad
misma de la administración de justicia. En efecto, sostuvo que “tal
estado de cosas no sólo supuso una afectación de los derechos
fundamentales de aquellos participantes que reunían los requisitos
necesarios para ocupar el cargo sino que repercutió de manera negativa
en la Administración de la Rama Judicial pues la Dirección Ejecutiva ha
permanecido en interinidad desde entonces, pese a las importantes
funciones que corresponden a este cargo.”

1.5. Con base en las anteriores decisiones, la Sala resolvió adoptar dos

44 Corte Constitucional, sentencia SU-339 de 2011 (MP Humberto


Antonio Sierra Porto, AV María Victoria Calle Correa y Jorge Iván
Palacio Palacio).
45 Corte Constitucional, sentencia SU-339 de 2011 (MP Humberto
Antonio Sierra Porto, AV María Victoria Calle Correa y Jorge Iván
Palacio Palacio).
46 Corte Constitucional, sentencia SU-339 de 2011 (MP Humberto
Antonio Sierra Porto, AV María Victoria Calle Correa y Jorge Iván
Palacio Palacio).

60
Expediente T-2.385.955

medidas de fondo en el caso.47

1.5.1. La primera de ellas fue revocar la sentencia de la Sala


Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura del 13
de mayo, en la cual se había tutelado el derecho del accionante. El juez
de segunda instancia revocó la decisión de improcedencia de primera
instancia y tuteló el derecho del accionante y de los demás participantes
dentro del proceso de selección del cargo en cuestión. A su juicio, al
haber elegido a dos personas que a su juicio no reunían los requisitos
para pertenecer a la terna implicaba una violación a las reglas mínimas
del debido proceso. Por tanto, se había resuelto dejar sin efecto el
Acuerdo mediante el cual se había conformado la terna y, a la vez,
ordenar a la Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial que en 30
días la ‘rehiciera’ y formulara ante el Consejo Superior de la Judicatura.
El Consejo Superior en su sentencia advirtió que la orden impartida no
implicaba la obligatoriedad de incluir al accionante en la misma.

1.5.2. La segunda de las medidas que se resolvió adoptar fue la siguiente,

“Ordenar a la Comisión Interinstitucional de la Rama


Judicial que en un lapso no mayor a treinta (30) días
hábiles, en ejercicio de sus competencias y atendiendo las
circunstancias actuales, provea lo conducente a la
conformación de la terna para la provisión del cargo de
Director Ejecutivo Administrativo de la Rama Judicial,
recomponiéndola, si es el caso, total o parcialmente con
los aspirantes que al efecto decida tener en cuenta, y la
presente de inmediato a la Sala Administrativa del
Consejo Superior de la Judicatura, la que debe proceder a
elegir dicho funcionario a más tardar dentro de los díez
(10) días hábiles siguientes.”48

Es claro que la intención de la Corte con esta orden, es reconocer el


amplio margen que asiste a la Comisión Interinstitucional de la Rama
Judicial para conformar la terna. Para la Sala Plena de la Corte es claro
que el juez constitucional no puede entrar a resolver las cuestiones que
son propias de la competencia de la Comisión Interinstitucional. Será
este órgano al que le corresponda (i) evaluar cuál es el estado actual de

47 Tomó una tercera medida de carácter procesal; a saber, ‘levantar la


suspensión de términos decretada en el presente proceso’.
48 Corte Constitucional, sentencia SU-339 de 2011 (MP Humberto
Antonio Sierra Porto, AV María Victoria Calle Correa y Jorge Iván
Palacio Palacio).

61
Expediente T-2.385.955

cosas en que se encuentra el proceso de selección y (ii) cuál es la mejor


forma de proceder, teniendo en cuenta la necesidad de proveer el cargo y
los derechos constitucionales y legales que tengan las personas que,
hasta el momento, han participado dentro de dicho proceso de selección.
En términos de la sentencia SU-339 de 2011, la cuestión se presenta así,

“[…] no corresponde [al] juez de tutela vaciar de


contenido las competencias de los órganos que participan
en el proceso de selección, tales como son la Comisión
Interinstitucional de la Rama Judicial y la Sala
Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura,
pues como se ha insistido a lo largo de esta providencia el
proceso de selección del Director Ejecutivo de
administración judicial aunque reglado, en todo caso
permite actuar dentro de un margen de discrecionalidad
en la nominación y en la selección de quien habrá de
ocupar ese cargo, lo que permite aplicar criterios de
conveniencia y de oportunidad.”49

En tal sentido, con el objeto de que la Comisión Interinstitucional


cumpla la orden de proveer “[…] lo conducente a la conformación de la
terna para la provisión del cargo de Director Ejecutivo de
Administración Judicial, recomponiéndola, si es el caso, total o
parcialmente […]”, dentro de su plena autonomía, la Corte
Constitucional señala que la Comisión Interinstitucional, “para cumplir
esta orden deberá adelantar todas las gestiones que considere
pertinentes.”50

2. Los dichos de paso y recomendaciones de la sentencia SU-339 de


2011

El centro de la cuestión planteada por la acción de tutela, como se dijo,


fue establecer si en los hechos acaecidos durante el proceso de selección
del Director Ejecutivo de la rama judicial, que se había estancado
gravemente, se había incurrido en una violación a los derechos al debido
proceso y al acceso a cargos públicos. En ningún momento el objeto del
proceso fue señalar cuál debía ser la manera en que la Comisión

49 Corte Constitucional, sentencia SU-339 de 2011 (MP Humberto


Antonio Sierra Porto, AV María Victoria Calle Correa y Jorge Iván
Palacio Palacio).
50 Corte Constitucional, sentencia SU-339 de 2011 (MP Humberto
Antonio Sierra Porto, AV María Victoria Calle Correa y Jorge Iván
Palacio Palacio).

62
Expediente T-2.385.955

Interinstitucional debía proceder con relación a la terna. De hecho, como


se resaltó, para la Sala plena fue todo el tiempo un aspecto determinante,
establecer que el juez de tutela no podía suplantar a la Comisión y, so
pretexto de orientarla, condicionar o presionar su actuación. En tal
medida, todas aquellas afirmaciones de la Sala en el sentido de cómo
debería proceder de forma concreta la Comisión, son simples dichos de
paso de la sentencia. No forma parte ni de la decisión ni la resolución de
la acción de tutela. Son parámetros jurisprudenciales que pretenden dar
luces y aspectos constitucionales a tener en cuenta por parte de la
Comisión Interinstitucional al ejercer sus competencias para cumplir la
orden de recomponer la terna.

Así, es necesario distinguir aquellas partes de la sentencia que por ser la


decisión del problema jurídico planteado o de la orden, vinculan a las
partes en concreto, y al resto del ordenamiento jurídico en general, de
aquellas partes que son dichos de la Corte dentro del proceso, pero que
no vinculan a las partes. Son criterios que pueden o no ser tenidos en
cuenta.

2.1. Existen innumerables cuestiones jurídicas que se podrían presentar,


dependiendo de cuáles fueran las acciones de la Comisión
Interinstitucional. Por ejemplo: ¿puede la Comisión recomponer la terna
sin consultar previamente las intenciones de quienes estuvieron incluidos
en la originalmente presentada? ¿Puede la Comisión convocar un nuevo
concurso para recomponer la terna, si aún existen miembros del
concurso previamente realizado, que cumplen los requisitos? Es cierto
que las autoridades que tienen que seguir adelante con el proceso de
selección del Director Ejecutivo en cuestión deben tener en cuenta que
‘ni el demandante ni quienes participaron en el proceso de selección
tiene un derecho subjetivo a que la Comisión Interinstitucional los
incluya en la terna de la cual debe elegir la Sala Administrativa del
Consejo Superior de la Judicatura’, tal y como lo señaló la Corte
Constitucional. Pero ello no quiere decir, por ejemplo, que las personas
que ya venían participando en el proceso no tengan una prelación sobre
quienes entrarían a participar. La Corte Constitucional no definió, y no
era su competencia hacerlo, si la Comisión tiene que respetar un derecho
‘a ser considerados antes’, a las personas que venían siendo parte del
proceso de selección al cargo de Director Ejecutivo de la rama.

2.2. Así, si bien la sentencia establece que “la nueva terna puede ser
integrada con quienes participaron en la primera convocatoria o incluso

63
Expediente T-2.385.955

puede abrirse una nueva convocatoria para efectos de confeccionarla”,51


como una manera de señalar que la Comisión tiene un amplio espacio de
decisión para ejercer su facultad, no aclara en qué condiciones
específicas puede abrir una nueva convocatoria, o qué razones o criterios
concretos pueden llevar a la Comisión a tomar tal decisión. Y está bien
que la Corte no haya entrado en tales pormenores porque, como la propia
sentencia lo estableció, no corresponde al juez de tutela vaciar de
contenido las competencias de los órganos que participan en el proceso
de selección del Director Ejecutivo de Administración Judicial. Es más,
para los Magistrados que aclaramos el voto era preferible no haber hecho
comentario alguno al respecto. Bastaba con señalar la amplitud de la
competencia de la Comisión Interinstitucional. No era necesario plantear
o proponer hipótesis específicas de solución que es, precisamente, lo que
corresponde a la Comisión.

2.3. Ahora bien, los dichos de paso de la jurisprudencia de la Corte, si


bien no son vinculantes, si expresan parámetros de constitucionalidad
que han de ser, por lo menos, considerados. Entre ellos, existen dos
aspectos centrales que fundamentan la sentencia SU-339 de 2011 que la
Comisión Interinstitucional debería tener en cuenta.

2.3.1. Primero, la razón por la cual se concedió la tutela en la sentencia


SU-339 de 2011 es porque al accionante y al resto de personas concretas
y específicas que formaron parte del proceso de selección del cargo de
Director Ejecutivo de la rama judicial se les desconoció su derecho
fundamental a acceder a cargos públicos. En tal medida, la decisión que
adopte la Comisión Interinstitucional debe ser especialmente sensible a
los derechos del accionante y las demás personas aludidas. La medida de
protección adoptada es, ante todo, una forma de reparación de los
derechos fundamentales violados. Debe tenerse presente que la decisión
adoptada por la Corte, según sus propias palabras, busca armonizar “[…]
el derecho al debido proceso y de acceso a cargos públicos de quienes
participaron en la convocatoria inicial, con el ejercicio de la potestad
nominadora de la cual es titular la Comisión Interinstitucional de la
rama judicial y la competencia de elección de la cual es titular la Sala
Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura.”52 En otras
palabras, sería inaceptable que la Comisión Interinstitucional adopte

51 Corte Constitucional, sentencia SU-339 de 2011 (MP Humberto


Antonio Sierra Porto, AV María Victoria Calle Correa y Jorge Iván
Palacio Palacio).
52 Corte Constitucional, sentencia SU-339 de 2011 (MP. Humberto
Antonio Sierra Porto, AV María Victoria Calle Correa y Jorge Iván
Palacio Palacio).

64
Expediente T-2.385.955

dentro de su margen de discrecionalidad una medida que no pondere en


absoluto el derecho al debido proceso y de acceso a cargos públicos de
quienes participaron en la convocatoria inicial.

2.3.2. Segundo, la decisión de la sentencia SU-339 de 2011 se tomó en


gran medida por el impacto que sobre los derechos fundamentales de las
personas involucradas ha tenido el interminable proceso de selección del
Director Ejecutivo de la rama judicial. Por lo tanto, carece de toda lógica
el pensar que la Comisión Interinstitucional pueda optar por el proceso
más demorado, como, por ejemplo, convocar a un nuevo proceso de
selección, con un nuevo concurso, si tales acciones no son estrictamente
necesarias.

3. En conclusión, como se dijo, los Magistrados que aclaramos el voto a


la sentencia SU-339 de 2011, compartimos las decisiones y soluciones
de la Sala Plena a propósito de los problemas jurídicos planteados en el
presente proceso de acción de tutela, así como también la orden que
resolvió impartir con ocasión de tales decisiones. Pero a la vez nos
apartamos de los ‘dichos de paso’ que se mencionan con ocasión de
problemas jurídicos eventuales que no han sido sometidos a
consideración de la Corte Constitucional.

Fecha ut supra

MARIA VICTORIA CALLE CORREA


Magistrada

JORGE IVAN PALACIO PALACIO


Magistrado

65

También podría gustarte