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Salmo 20

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SALMO 20

“EN LA ADVERSIDAD ¡CONFIARÉ EN DIOS!”


- La nación está al borde de la guerra, antes de conducir sus tropas a la batalla, el
rey David vino al templo a ofrecer sacrificios. Una multitud de súbditos leales le
acompaña, desean que Dios le de el éxito y además suplicarle al Señor que lo
proteja y ayude.
- El futuro del pueblo está ligado a la empresa militar del rey. El buen gobierno, la
prosperidad, bienestar y seguridad de la nación dependen de la destreza
administrativa y militar de los que están en autoridad.
- Por eso debemos de orar por nuestras autoridades, en tiempos como este.
- El bosquejo del salmo es sencillo: (1-5) Oración, (6-8) Confianza y (9) Seguridad.
20:1 “Jehová te oiga en el día de conflicto; el nombre del Dios de Jacob te
defienda”.
- (NVI) “Que el Señor te responda cuando estés angustiado; que el nombre del Dios
de Jacob te proteja”.
- William McDonald cree que el contexto de este salmo fue la derrota de los amonitas
y los sirios por David (2 Samuel 10:15-19).
- En los versículos del 1 al 5 hay una súplica para que el Señor oiga, defienda, envíe
ayuda, sostenga, recuerde, acepte sus sacrificios, de conforme a su corazón, cumpla
sus planes y conceda todas las peticiones del pueblo por su rey.
- Este Salmo nos muestra que podemos orar a Dios en tiempos difíciles, y nada
podrá impedir que Él nos oiga.
- La referencia al Dios de Jacob es la manera de recordar como Dios lo libró en sus
días de angustia. Jacob dijo a su familia, “preparémonos para ir a Betel: Allí haré un
altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y que me ha acompañado
por dondequiera que he andado” (Génesis 35:3).
- También la referencia al Dios de Jacob es la manera de recordar la salvación de
Dios en el pasado en los actos liberadores por su pueblo.
- “Así que no tengas miedo, mi querido siervo Jacob. No tengas ningún temor, Israel,
porque yo te salvaré, a ti y a tu descendencia… Tú, Jacob, volverás y vivirás
tranquilo, en paz, sin que nadie te infunda terror” (Jeremías 30:10).
- Este pasaje de la Biblia está dirigido a ti. Que el Señor te defienda en el día de la
angustia. Que en el nombre del Dios de Jacob seas protegido. Que el Señor te
escuche cuando clames a Él.
20:2 “Te envíe ayuda desde el santuario, y desde Sion te sostenga”.
- (NTV) “Que te envíe ayuda desde su santuario y te fortalezca desde Jerusalén”.
- El santuario en Jerusalén era símbolo visible de la presencia de Dios en medio de
su pueblo y como obraba en favor de ellos.
- “El Señor puso los fundamentos de Sion, y allí encontrarán refugio los afligidos de
su pueblo” (Isaías 14:32).
- La idea de ayuda y sostén, habla de las necesidades apremiantes de la vida, sea lo
que sea que venga a tu vida, puedes pedirle a Dios que te de fuerzas y te sostenga.
20:3 “Haga memoria de todas tus ofrendas, y acepte tu holocausto”.
- (RVC) “Que tome en cuenta tus ofrendas y acepte con agrado tus holocaustos”.
- En Israel era común ofrecer holocaustos antes de emprender una acción militar (2
Crónicas 20; 1 Samuel 7:9-10; 13:9-12).
- Se le pide a Dios que examine las ofrendas y dadivas hechas en su nombre. Es
como si le dijéramos: Dios examina mi vida, ve el testimonio que doy en tu nombre.
- “Nuestras cartas son ustedes, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas
por todos los hombres; siendo manifiesto que son carta de Cristo expedida por
nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de
piedra, sino en tablas de carne del corazón” (2 Corintios 3:2-3).
- ¿Te das cuenta como el Salmo describe la ayuda de Dios en estos tres versículos?
- ¿Experimentaste alguna vez la ayuda de Dios en tiempos de adversidad?
20:4 “Te de conforme al deseo de tu corazón, y cumpla todo tu consejo”.
- (RVC) “Que responda a los deseos de tu corazón y conceda todas tus peticiones”.
- “Deléitate en el Señor y él te concederá las peticiones de tu corazón” (Sal 37:4).
- El autor de Proverbios que el deseo de los justos es solo el bien (Proverbios 11:23).
- ¿Te beneficiaría que Dios te concediera todos tus deseos? ¿Estás seguro?
20:5 “Nosotros nos alegraremos en tu salvación, y alzaremos pendón en el
nombre de nuestro Dios; conceda Jehová todas tus peticiones”.
- (TLA) “¡Lanzaremos gritos de alegría cuando Dios te conceda la victoria, y alabando a
nuestro Dios haremos ondear las banderas ¡Que Dios te conceda todo lo que pidas!”
- El pueblo se alegrará de la intervención divina y públicamente mostrará su
agradecimiento.
- “Entonces yo me alegraré en el Señor; ¡me regocijaré en su salvación!” (Sal 35:9).
- “Si el gozo fuera más común entre el pueblo del Señor, Dios sería más glorificado
entre la gente” (Charles Spurgeon).
- Lo que el pueblo realmente pide es que Dios escuche al rey en el día de conflicto,
pues esa acción divina es fuente de esperanza y seguridad para la comunidad.
- ¿No sería hermoso saber que tus autoridades buscan el rostro de Dios para pedir
sabiduría y tomar las decisiones correctas?
20:6 “Ahora conozco que Jehová salva a su ungido; lo oirá desde sus santos
cielos con la potencia salvadora de su diestra”.
- (NTV) “Ahora sé que el Señor rescata a su rey ungido. Le responderá desde su
santo cielo y lo rescatará con su gran poder”.
- Dios salvará a su ungido, lo oirá desde el cielo y lo ayudará con su poder.
- Nos recuerda la exhortación de Ezequías a sus hombres cuando Senaquerib
después de haber sometido a Israel venía con todo para destruir a Judá.
- “Esfuércense y anímense; no teman, ni tengan miedo del rey de Asiria, ni de toda la
multitud que con él viene; porque más hay con nosotros que con él. Con él está el
brazo de carne, mas con nosotros está el Señor nuestro Dios para ayudarnos y
pelear nuestras batallas. Y el pueblo tuvo confianza en las palabras de Ezequías rey
de Judá” (2 Crónicas 32:7-8).
- ¿Cuánto confías en la ayuda de Dios?
- ¿En qué o quién depositas tu confianza, además de ponerla en Dios?
20:7“Estos confían en carros, y aquellos en caballos; mas nosotros del nombre
de Jehová nuestro Dios tendremos memoria”.
- (NBLH) “Algunos confían en carros y otros en caballos, pero nosotros en el nombre
del Señor nuestro Dios confiaremos”.
- La fuerza del pueblo de Dios no está en el poder militar ni en su capacidad bélica,
tampoco en las estrategias para responder a los desafíos que presenta la adversidad
o los conflictos, sino en el poder de Dios, en la ayuda que reciban del Señor en el
momento de crisis.
- “Yo no actúo por medio de un ejército, ni por la fuerza, sino por medio de mi
espíritu, ha dicho el Señor de los ejércitos” (Zacarías 4:6; RVC).
- Cuando David enfrentó a Goliat: “David le respondió: Tú vienes contra mí armado
de espada, lanza y jabalina; pero yo vengo contra ti en el nombre del Señor de los
ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Hoy mismo
el Señor te entregará en mis manos. Te voy a vencer, y te voy a cortar la cabeza...
en todos los pueblos se sabrá que hay Dios en Israel. Toda esta gente va a saber
que el Señor no necesita de espadas ni de lanzas para salvarlos. La victoria es del
Señor, y él va a ponerlos a ustedes en nuestras manos” (1 Samuel 17:45-47).
- ¿Cómo puedes recordar que no debes poner tu confianza en carros ni en caballos?
- Si contamos con el apoyo divino, no hay adversidad que se sostenga por mucho
tiempo contra nosotros.
20:8 “Ellos flaquean y caen, mas nosotros nos levantamos, y estamos en pie”.
- (LBLA) “Ellos se doblegaron y cayeron; pero nosotros nos hemos levantado y nos
mantenemos firmes”.
- “Cantaré al Señor, que se ha engrandecido: ¡Ha echado en el mar caballos y
jinetes! El Señor es mi fortaleza y mi cántico; ¡el Señor es mi salvación! Él es mi
Dios, y lo alabaré; es el Dios de mi padre, y lo enalteceré. El Señor es un valiente
guerrero, y su nombre es el Señor” (Éxodo 15:1b-3).
- ¿En quien estás confiando esta mañana para tener fortaleza?
- Quita tus ojos de los hombres, los cuales serán doblegados y derribados, mas
nosotros, los que confiamos en el Señor, seremos levantados y estaremos firmes.
20:9 “Salva, Jehová; que el Rey nos oiga en el día que lo invoquemos”.
- (NTV) “¡Da la victoria a nuestro rey, oh Señor! Responde a nuestro grito de auxilio”.
- ¡Que el Señor nos escuche cuando lo llamamos!
- Empieza el v.1 y termina el v.9 con la misma frase: “Que el Señor nos oiga”.
- “Y esta es la confianza que tenemos en él: si pedimos algo según su voluntad, él
nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, también
sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho” (1 Juan 5:14-15).
- Oración y llamado.
En tiempos de aislamiento, Lima, 03 mayo, 2020

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