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Morazán y la identidad nacional en Honduras

El documento analiza cómo la reforma liberal en Honduras adoptó la figura de Francisco Morazán como símbolo de la nación para fortalecer el sentimiento nacional e impulsar la modernización del ejército. También examina cómo los intelectuales nacionalistas crearon instituciones como archivos y bibliotecas para recopilar la historia y tradiciones de Honduras y así distinguirla de otras naciones.
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Morazán y la identidad nacional en Honduras

El documento analiza cómo la reforma liberal en Honduras adoptó la figura de Francisco Morazán como símbolo de la nación para fortalecer el sentimiento nacional e impulsar la modernización del ejército. También examina cómo los intelectuales nacionalistas crearon instituciones como archivos y bibliotecas para recopilar la historia y tradiciones de Honduras y así distinguirla de otras naciones.
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Jorge Alberto Amaya - La reforma liberal y la construcción de la figura de Francisco Morazán como

imaginario de la nación

“En el caso de Honduras pues, es en esta época de la Reforma Liberal en que se


institucionalizó el “Panteón de los héroes nacionales”. Los reformadores tomaron
como arquetipo de “héroe” la figura del General Francisco Morazán. De hecho, ellos
eran conscientes, especialmente Ramón Rosa, de que la Reforma era una empresa
que encarnaba la continuidad del proyecto federalista; así, concebían que la
epopeya morazánica -interrumpida con el triunfo de los conservadores en 1839-
renacía con las revoluciones liberales acaecidas a partir del último cuarto del siglo
XIX; en otras palabras, “imaginaban” que el proyecto inacabado de la Federación -
es decir, la consolidación de la nación-, sería consumado mediante la labor
transformadora de las Reformas Liberales.
Entendemos por “Panteón de los héroes nacionales” la construcción simbólica que
se erige sobre las hazañas efectuadas por personajes históricos excepcionales,
algunas veces deificados y que la mentalidad colectiva ha escogido para celebrar
sus acciones mediante diferentes actividades, sean ellas materiales o
inmateriales”.1
Esto se debe a que para que la reforma liberal tuviera éxito en Honduras el pueblo
hondureño tenia la necesidad de tener una identidad nacional establecida y
arraigada en su ser, adoptando así en parte ideales del general Francisco Morazán
tomando tanto si imagen como la de otros personajes de relevancia histórica para
así fortalecer el amor a la patria a través de las hazañas del mismo, así mismo
aprovechando la imagen del general para fortalecer al ejército del país motivando a
los jóvenes a participar en ello e invirtiendo en la modernización del mismo para
poder estar al nivel de otras naciones en cuestiones de la armada militar.

Marvin Medina-Honduras en el siglo XX : una síntesis histórica

“ El pensamiento de los intelectuales nacionalistas se elaboró, principalmente, en las


instituciones culturales creadas por la reforma, como la Biblioteca y el Archivo nacionales, la
Universidad Central, la Socie- dad Hondureña de Geografía e Historia, el Ateneo de
Honduras y sus publicaciones respectivas. La actividad intelectual desplegada por Antonio R.
Vallejo (1844-1914), desde 1880, muestra la ruta seguida por los intelectuales nacionalistas
hondureños para crear un discurso sobre su nación y fundamentar la existencia legítima de un
Estado nacional. La primera misión que el Estado le asignó a Vallejo fue organizar el Archivo
Nacional, a cuyo efecto trasladó desde Comayagua los documentos históricos que encontró,
formando unos «diez mil volúmenes, entre libros y legajos».
El discurso pronunciado el 27 de agosto de 1880 por Ramón Rosa, ministro de Instrucción
Pública, durante la apertura del Archivo y Biblioteca nacionales, justificó el motivo por el
cual su gobierno se esforzaba en crear dichas instituciones: «Un pueblo sin archivos, sin
historia, sin tradiciones, no puede tener un carácter que lo distinga, que lo haga representar un
papel honroso en las magníficas evoluciones del progreso» . Esta afirmación de Ramón Rosa
no sólo justificaba la creación de tales instituciones; también definía las metas que los
intelectuales nacionalistas debían perseguir: elaborar la historia nacional y recopilar las
tradiciones para darle a la nación los elementos que la distinguieran de otras y la hicieran
entrar en la historia, cuyo destino final era el progreso. Para Ramón Rosa, como para otros
intelectuales nacionalistas, era evidente que antes de formular la existencia de una nación se
debía demostrar el carácter histórico del pueblo que la conformaba, cuyos antecedentes se
encontraban en los documentos conservados en los archivos. El mismo Antonio R. Vallejo
fue comisionado por el Estado para escribir un Compendio de Historia Social y Política de
Honduras, que abarcaba el período comprendido entre la independencia nacional y los
primeros años del gobierno de la reforma (1821-1878), para ser utilizado como texto «en
todas las escuelas de primera enseñanza»”.2
Estos acontecimientos se deben al hecho que como una nación independiente era
indispensable tener registros formales sobre los eventos y costumbres que suceden
entre su pueblo para si poder fomentar una mayor cultura nacional, además de
permitir analizar los problemas sucedidos anteriormente para evitar recaer en estos
en el futuro, asi como poder evitar que el mundo confunda a nuestra patria con
cualquier otra de las naciones centroamericanas, lo cual requiere registros formales
y confiables dado a que la historia centroamericana esta fuertemente enlazada entre
todos los países que la conforma.
Lamentablemente este objetivo de crear una identidad nacional fuerte no se ha
cumplido del todo, ya que con el pasar de los años los hondureños se alejan cada
vez mas de sus costumbres y sus raíces principalmente por la globalización que
vivimos actualmente

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