Decretos de la Congregación General 36
Decretos de la Congregación General 36
CONGREGACION GENERAL 36
OCTUBRE-NOVIEMBRE 12 2016
INDICE
Proemio histórico 5
OTROS DOCUMENTOS:
Testigos de amistad y reconciliación. Mensaje orante para aquellos
jesuitas que trabajan en zonas de guerra y conflicto 40
DOCUMENTACIÓN COMPLEMENTARIA
Lista de participantes 84
2
Congregación General 36a: promulgación de los decretos 2017/01
2017/01
A TODA LA COMPAÑÍA
P .C.
3
Sólo confirmando que tenemos puesta toda nuestra esperanza en el Señor
estaremos en capacidad de buscar y hallar su voluntad para ponerla por obra,
como testigos del amor de Dios a todos los seres humanos. María, nuestra Madre,
y su esposo José mostraron a los sencillos de corazón la maravillosa revelación
de Dios en Jesús, el recién nacido por obra del Espíritu Santo. A ellos pidamos
que nos muestren a su Hijo y abramos nuestro corazón a esta maravillosa
revelación para ponernos enteramente a su servicio.
4
PROEMIO HISTÓRICO
Introducción histórica
1. La fase previa
En su carta del 20 de mayo de 2014 (2014/08), el P. General Adolfo Nicolás
informó a toda la Compañía de su intención de convocar, ese mismo año, una
Congregación General. Señaló que, tras haber recibido la opinión favorable de los
Asistentes ad providentiam para realizar una consulta formal sobre la convocatoria
de una Congregación General, había informado de su propósito al Papa
Francisco. El P. Nicolás explicó que había consultado a los Provinciales y a los
Asistentes ad providentiam conforme al procedimiento previsto en la Norma
Complementaria 362. Habiéndole éstos mostrado su aprobación para convocar
Congregación General, anunciaba la cancelación de la reunión de Provinciales
previamente prevista en Yogyakarta para enero de 2015.
5
planificar y supervisar la infraestructura tecnológica y de secretaría para la
Congregación. Severin Leitner (ASR) coordinó la Comisión de Liturgia que con
José Magadia (PHI) y Fratern Masawe (AOR), debía prever la confección de
albas, estolas y ornamentos para los congregados; la organización de las liturgias
eucarísticas plenarias y diarias, así como la elección de Clemens Blatter (GER) de
la dirección de las oraciones matutinas de cada día. Tras el trágico fallecimiento
del P. Leitner, James Grummer (WIS) asumió la dirección de este comité. Daniel
Huang (PHI) y Douglas Marcouiller (UCS), dirigidos por Thomas McClain (CDT),
se encargaron de los procedimientos, presupuestos y aspectos económicos de la
Congregación. El P. Grummer ayudaría a coordinar las tareas de las comisiones
para evitar solapamientos.
2. La fase preparatoria
6
por la integración. En cada región, los jesuitas abogaban por una mayor
integración de la respuesta de la Compañía a los desafíos apostólicos del
momento: atención al medio ambiente humano, social y natural; solidaridad con
los migrantes y otras personas vulnerables; así como la construcción de una
nueva cultura del diálogo y la reconciliación. Al mismo tiempo las Congregaciones
Provinciales pedían a la Compañía que integrara de modo más hondo su
experiencia espiritual con su vida comunitaria como amigos en el Señor y con su
servicio apostólico. Este énfasis en la integración movió al Cœtus prævius a crear
dos comisiones: una que se centró en la llamada a renovar la vida y misión de la
Compañía, y otra en el desafío de buscar un gobierno renovado para una misión
renovada.
3. La fase inicial
La Fórmula de la Congregación General, aprobada por la CG 35, indica que los
trabajos de la Congregación General comienzan cuando el Presidente de cada
Conferencia convoca a todos los Congregados de su Conferencia (FCG 14 §1).
Reuniéndose por su cuenta y en distintos momentos, todas las Conferencias
comenzaron la fase inicial de la CG 36 a lo largo de los meses de octubre y
noviembre de 2015. Los Miembros de las Conferencias de Asia Meridional y de
África-Madagascar se reunieron una segunda vez. Tal como pedía la Fórmula, en
las reuniones de su Conferencia los miembros convocados analizaron el material
que les envió el Cœtus prævius, debatieron el estado de la Compañía y otros
asuntos pertinentes, y además compartieron información sobre quién podía ser
elegido P. General. Eligieron asimismo a uno de ellos para hacer parte de las
siguientes comisiones: (1) La Comisión Coordinadora de la Congregación General;
(2) la Diputación sobre el De Statu Societatis; (3) la Comisión encargada de
preparar la temática relacionada con “La Renovación de la Vida y Misión de la
Compañía”; y (4) la Comisión para estudiar lo concerniente a “Un Gobierno
Renovado para una Misión renovada” (FCG 14 §6).
7
(GER), Timothy Kesicki (CDT), Antonio Moreno (PHI), y George Pattery (CCU).
Inmediatamente después de la elección de los miembros de la Comisión
Coordinadora, el P. Nicolás convocó su reunión inicial, que tuvo lugar durante la
primera quincena de diciembre de 2015, en Roma. Cuando los grupos de trabajo
constituidos por el P. General comenzaron a enviar los frutos de su trabajo a la
Comisión Coordinadora, ésta, en el ejercicio de sus funciones, comenzó a tomar
decisiones sobre los detalles de la Congregación.
8
por cada Conferencia: John Dardis (HIB), Agbonkhianmeghe Orobator (AOR),
Bernardinus Herry Priyono (IDO), Sebasti L. Raj (MDU), Mark Ravizza, (CFN) y
Arturo Sosa (VEN).
Poco después de las reuniones por Conferencias, las comisiones fueron invitadas
a tener su primera reunión en Roma. Tres grupos tuvieron ocasión de encontrarse
simultáneamente en la Curia General entre el 13 y el 16 de enero de 2016: la
Diputación sobre el estado de la Compañía, la Comisión Jurídica y la Comisión
sobre Vida y Misión. La Comisión sobre Gobierno y Misión mantuvo su reunión
entre el 27 y el 30 de enero. Todas las comisiones tuvieron ocasión de encontrase
con el P. General para hacerse más conscientes de sus responsabilidades y
conocer la perspectiva de la Comisión Coordinadora. Los tres grupos que
coincidieron en sus reuniones tuvieron la oportunidad de orar y estar juntos,
haciendo más intensa la sensación de que la Congregación estaba en marcha y
que avanzaba, ya antes de la primera sesión plenaria.
9
El 2 de octubre por la tarde, cientos de jesuitas y amigos de la Compañía se
unieron a los miembros de la Congregación para una concelebración eucarística
en la iglesia del Gesù, que Washington Paranhos (BRA) se encargó de preparar y
coordinar como maestro de ceremonias. Vlastmil Dufka (SVK) fue el director del
coro que mantuvo el tono de oración, logrando la plena y activa participación de
todos los presentes. El P. Bruno Cadoré, O.P., Maestro de la Orden de
Predicadores, presidió y predicó con elocuencia y simpatía. En forma inspiradora,
invitó a todos a proceder “entre el deber de interpelar continuamente a la
Compañía a intentar la audacia de lo ‘improbable’, y la voluntad evangélica de
hacerlo con la humildad de aquellos que saben que, en este servicio al que el ser
humano entrega toda su energía, ‘todo depende de Dios’”.
10
insistencia de Ignacio en los Ejercicios de tener grande ánimo y liberalidad [5], de
reverencia [3] y evitar toda distracción [20].
A la luz de FCG 31, §3, la Congregación confirmó por unanimidad que las normas
sobre confidencialidad que había dictado el P. General para el equipo de
comunicación debían aplicarse a todos. Por lo tanto, los nombres de los oradores,
los resultados numéricos de las votaciones y cualquier cosa todavía por resolver o
que podía cambiar antes del final de la Congregación General, debía mantenerse
en secreto. Timothy Kesicki (CDT) y John Dardis (HIB) recibieron el encargo de
trabajar con el equipo de comunicación organizado por el P. Patrick Mulemi (ZAM),
para ir publicando la información que pareciese adecuada.
11
exhortación el día de la Elección. El Vicario entonces dedicó algunos minutos para
explicar que, al menos en 10 diferentes ocasiones, a lo largo de los días
siguientes, algunos debates prepararían a los Electores para el discernimiento que
constituye el corazón de la Congregación. Estos debates, en 20 grupos pequeños,
permitieron familiarizarse con los materiales preparados para la Congregación
(especialmente el documento De statu Societatis), disponerse a la elección del
Secretario de la Congregación y de sus ayudantes, y conocerse mutuamente en
mayor profundidad. La conversación en grupos permitió la presentación de los
miembros entre sí, el conocimiento del movimiento de espíritus suscitado por los
materiales en estudio, y la localización de temas importantes que merecían ulterior
consideración por parte de todos.
A lo largo de los tres días siguientes, aunque tuvieron lugar en el aula varias
presentaciones de importancia, la Congregación trató sus asuntos principalmente
en grupos pequeños. En estos grupos se debatió la situación actual del mundo, la
situación presente de la Iglesia, la promoción de vocaciones y la formación, la
misión universal de la Compañía en una sociedad global, la situación de la vida
comunitaria, el liderazgo como servicio, la colaboración, y los desafíos que tendrá
que afrontar la Compañía en los próximos diez años. En una sesión de la tarde, el
moderador de la comisión sobre Renovación de la Vida y Misión de la Compañía,
Francis Gonsalves (GUJ), explicó el modo cómo la comisión había llevado a cabo
su labor, presentando a continuación la versión más reciente de un posible
decreto. La tarde siguiente, el moderador de la comisión sobre el Gobierno al
Servicio de una Misión Renovada, Miguel Cruzado (PER), presentó de modo
semejante una visión general del documento a su cargo.
12
redactores de los pequeños grupos - Francis Xavier Periyanayagam (MDU), José
Ignacio Garcia (ESP), Paulin Manwelo (ACE) y Thomas D. Stegman (WIS) -
hicieron un resumen sobre los desafíos que habría de afrontar la Compañía en los
próximos diez años. Los Electores pudieron hacer comentarios y presentar sus
reflexiones hasta el momento de la interrupción, para ir a celebrar la eucaristía en
diversos idiomas.
13
(GAL), a Francisco Javier Álvarez de los Mozos (ESP) y a Devadoss
Mudiappasamy (MDU) que narraran su experiencia personal en el proceso de
recoger información, murmuratio, antes de la elección del P. General. Otros
Electores que también habían asistido a anteriores Congregaciones Generales
añadieron pequeñas observaciones que ayudaron a los presentes a entender
mejor cómo proceder.
5. La fase de Elección
El lunes 10 de octubre el proceso de elección del P. General empezó con una
exhortación del Vicario. El P. Grummer recordó a los Electores la densidad
especial de estos cuatro días. Lo describió como un tiempo de recogimiento
reverente y de hondo respeto por cada persona y por el modo como Dios trabaja,
para que todos busquemos su voluntad con creciente confianza. Con el fin de
crear y facilitar una atmósfera de oración, se dejó expuesto el Santísimo
Sacramento en la Capilla de San Francisco de Borja durante todo el día.
14
entró en el aula el equipo para la comunicación, que debía grabar la profesión de
fe del P. General, el tradicional homenaje que rinden todos los Electores y la
felicitación de todos los jesuitas presentes en la Curia. A continuación, en la
Capilla de San Francisco de Borja, en acción de gracias se entonó el Te Deum. El
día siguiente, por la mañana el P. Sosa presidió la Eucaristía de acción de gracias
en la iglesia del Gesù. Durante su homilía animó a los presentes, no solo a vivir la
“audacia de lo improbable” mencionada por el P. Cadoré, O.P., en la misa
inaugural, sino la “audacia de lo imposible”, acogiéndose a las palabras del
arcángel Gabriel cuando anunció a María: “Nada es imposible para Dios”.
6. La fase ad negotia
En la primera sesión de la fase ad negotia – tiempo para el tratamiento de asuntos
concretos - de la Congregación General 36, los Electores dieron la bienvenida
formal a tres nuevos miembros nombrados previamente por el P. Nicolás: Michael
J. Garanzini (UCS), Secretario de Educación Superior), José Alberto Mesa (COL,
Secretario de Educación) y Thomas W. Smolich (CFN, director del Servicio Jesuita
a Refugiados). El Secretario, P. Torres, advirtió que la Conferencia de América
Latina precisaba elegir un sustituto para reemplazar al P. Sosa en la Diputación
sobre el estado de la Compañía.
15
También, la preparación de ternas para seleccionar Asistentes Regionales y para
elegir Asistentes ad providentiam y un Admonitor, requirió, de todos los miembros
de la Congregación, reflexión personal, diálogo, cuidadosa atención y la
participación activa. Tras haber consultado a los miembros de cada Asistencia y a
los Consejeros Generales, el lunes 31 de octubre, el P. Sosa hizo público el
nombramiento de los primeros miembros de su equipo. Fueron elegidos Asistentes
Regionales Victor Assouad (EOC), Joaquín Barrero Díaz (EMR), Vernon D'Cunha
(ASM), Lisbert D’Souza (ASM), Daniel P. Huang (ASP), Tomasz Kot (ECO),
Douglas Marcouiller (CUS), Fratern Masawe (AFR), Claudio Paul (ALM) y Gabriel
Ignacio Rodríguez (ALS). Designó también a José Magadia (PHI) Consejero
General de Formación y a John Dardis (HIB) Consejero General para el
Discernimiento y la Planificación Apostólica.
16
de marchar a Jerusalén, la Congregación puso de relieve que las comunidades de
la Compañía deben tener en nuestros días unas características que les hagan
capaces de discernimiento apostólico en común. Es así como los miembros de
nuestras comunidades, encendidos en la pasión de dar testimonio del Evangelio,
podrán participar en la misión de Cristo Reconciliador, como lo señala San Pablo
en 2 Corintios 5,18. De este modo todos los ministerios y obras de la Compañía
tendrán un renovado fervor para servir a la reconciliación con Dios, de la
humanidad entre sí y de ésta con la creación.
17
de la Congregación General, que anhelaba expresar su solidaridad con todos los
que dan testimonio del Príncipe de la Paz en lugares altamente conflictivos.
(Original: inglés)
18
Decreto 1
Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por
Cristo, y nos encomendó el ministerio de la reconciliación. (2 Cor.,
5:18)
2. El Papa Francisco nos recuerda que “no hay dos crisis separadas, una
ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental”2. Esta
crisis única, que subyace tanto a la crisis social como a la ambiental, tiene su
origen en el modo como los seres humanos usamos - y abusamos - de la
población y las riquezas de la tierra. Es una crisis con profundas raíces
espirituales; mina la esperanza y el gozo que Dios proclama y ofrece en el
Evangelio, y afecta también a la Iglesia y a la Compañía de Jesús.
3. Pero si contemplamos la realidad con los ojos de la fe, con la visión a la que
nos ha habituado la Contemplación para alcanzar amor3, advertimos que Dios
actúa en el mundo. Reconocemos las huellas del trabajo de Dios, del gran
ministerio de reconciliación que Dios ha comenzado en Cristo, y que se realiza en
el Reino de justicia, paz e integridad de la creación. La CG 35 se hizo consciente
1 Romanos 8, 22.
2 Laudato si’, 139
3 EE.EE. [236].
19
de esta misión4. La carta sobre la reconciliación del P. General Adolfo Nicolás5 y el
magisterio del Papa Francisco6 han dado a esta visión una elementos centrales en
nuestra misión de reconciliación. Más que preguntarnos qué debemos hacer,
queremos comprender el modo como Dios nos invita - junto a muchas otras
personas de buena voluntad - a participar en esta gran empresa. Solos, nos
reconocemos pequeños, débiles y pecadores. Sin embargo, con el salmista
suplicamos, “muéstranos Señor tu misericordia, y danos tu salvación”7. Por ello,
nos invade, no obstante, la alegría al reconocernos pecadores que, por la
misericordia de Dios, somos llamados a ser compañeros de Jesús y
“colaboradores de Dios”8.
4. No somos los primeros en buscar luz para conocer a qué nos llama Dios. La
historia de los primeros compañeros en Venecia9 representa una imagen poderosa
y un paso importante en la formación de la Compañía. Los compañeros vieron en
aquella ocasión cómo se frustraban sus planes de marchar a Tierra Santa. Esto
les llevó a discernir más profundamente lo que el Señor quería de ellos. ¿A dónde
los estaba guiando el Espíritu? A medida que discernían cómo dar nueva
orientación a su vida, se reafirmaban más en lo que ya habían experimentado
como fuente de vida: compartir una vida en común como amigos en el Señor;
estar muy cercanos a los pobres; predicar con gozo el Evangelio.
4 Cf. GC 35, D. 3, “Desafíos para nuestra misión hoy”. Con estas palabras la CG 35 ampliaba el
mensaje de la CG 32, D. 4, n. 2. “La misión de la Compañía de Jesús hoy es el servicio de la fe,
del que la promoción de la justicia constituye una exigencia absoluta, en cuanto forma parte de la
reconciliación de los hombres exigida por la reconciliación de ellos mismos con Dios”.
5 P Adolfo Nicolás, “Respuesta a las cartas Ex Officio de 2014,” Acta Romana Societatis Iesu Vol.
7 Salmo 85,8
8 1 Corintios 3,9
9 Autobiografía 93-95
20
Compañeros en Venecia tienen que marcar nuestras vidas10. Aquella pobreza que
genera creatividad y nos protege de lo que limita nuestra disponibilidad para
responder a la llamada de Dios. Una pobreza que nos mueve continuamente a
reflexionar sobre cómo podemos vivir más simplemente con menos. En nuestra
oración suplicamos poder entrar cada vez más hondamente en aquella gran
tradición mística que nos legaron nuestros Primeros Padres, que supone siempre
una gracia, pero siempre también un desafío. En último término, pedimos con
insistencia la gracia de saber cómo podemos tomar parte en el gran ministerio de
la reconciliación, sabiendo que, como nos recuerda el Papa Francisco, nuestra
respuesta quedará siempre incompleta11.
10 NC, 143, 159-160. La pobreza es para nosotros madre (Constituciones, 287) y muro
(Constituciones, 553).
11 Entrevista al Papa Francisco, Civiltà Cattolica 2013 III: 449-477.
12 Constituciones, 813.
13 CG35,D.4
14 GG 35, D. 2, n. 19 y D. 3, n. 41 y P. Peter-Hans Kolvenbach, “Sobre la vida de comunidad”, nn. 2
and 10, Acta Romana Societatis Iesu, Vol. XXII (1998): 279-280, 288. Cf. NC, 314-330 3
21
10. En nuestra vida de comunidad debemos crear espacios para el encuentro y el
compartir. Así propiciaremos que la comunidad se convierta en un espacio de
verdad, alegría, creatividad, perdón, y de búsqueda de la voluntad de Dios. De
este modo la comunidad puede llegar a ser lugar de discernimiento.
13. En este mundo nuestro, que conoce tanta división, pedimos a Dios que ayude
a nuestras comunidades a ser verdaderos “hogares” para el Reino de Dios. Nos
sentimos llamados a superar lo que nos separa. La sencillez de vida y un corazón
abierto ayudan a que nos preocupemos unos por otros. Es más, vivir juntos como
amigos en el Señor nutre nuestra vocación y puede animar a otros a entrar en la
Compañía.
14. Es claro que la actitud de escucha del Espíritu en nuestras relaciones debe
incluir a los compañeros de trabajo. No pocas veces ellos nos enseñan esa
apertura al Espíritu. Su palabra y su entrega enriquecen con frecuencia algunos
discernimientos que conciernen a la misión.
15. Resulta vital subrayar la constante importancia que los Primeros Compañeros
daban a la cercanía real a los pobres. Los pobres nos obligan a volver sin cesar a
lo que es esencial en el Evangelio, a lo que en realidad da vida, a reconocer que
mucho de lo que tenemos no es más que una carga. El Papa Francisco nos
recuerda que estamos llamados a descubrir a Cristo en los pobres, a prestarles
nuestra voz en sus causas, pero también a ser sus amigos, a escucharlos, a
interpretarlos y a recoger la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a
través de ellos15. Esta actitud va contra corriente de lo que es normal en el mundo,
en el que, como dice Qohelet, “la sabiduría del pobre se desprecia y nadie hace
caso de sus consejos”16. Junto a los pobres podemos aprender lo que significan
esperanza y valentía.
22
16. En nuestras comunidades y ministerios escuchamos la llamada a redescubrir
la hospitalidad para con los extranjeros, los jóvenes, los pobres y los que padecen
persecución. El mismo Cristo es maestro de esta hospitalidad.
Hombres de ardiente pasión por el Evangelio.
17. Nuestros Primeros Padres fueron capaces de discernir juntos la llamada que
como grupo Dios les dirigía, porque habían tenido experiencia de la gracia de
Cristo que les hacía libres. El Papa Francisco nos urge a pedir con insistencia esa
consolación que Cristo está deseando darnos17. La reconciliación con Dios es
primero, y sobre todo, una llamada a la profunda conversión, de cada jesuita, y de
todos juntos.
18. Una pregunta que confronta hoy a la Compañía es por qué los Ejercicios no
nos cambian tan profundamente como podríamos esperar. ¿Qué aspectos de
nuestra vida, nuestro trabajo o nuestro estilo de vida están impidiendo que
permitamos que la gratuita misericordia de Dios nos transforme? Esta
Congregación está seriamente convencida de que Dios está llamando a la
Compañía en su conjunto a una renovación espiritual. Ignacio insta a cada jesuita
a que “procure tener ante los ojos mientras viva, primero a Dios”18. Por eso los
medios que nos unen directamente con Dios han de ser estimados y puestos en
práctica más que nunca: los Ejercicios Espirituales, la oración diaria, la Eucaristía
y el Sacramento de la Reconciliación, la dirección espiritual y el Examen 19 .
Tenemos que hacer nuestros aún más profundamente, el don de los Ejercicios,
que compartimos con tantas personas, especialmente con la familia ignaciana20, y
las Constituciones que son el alma de nuestra Compañía. En un mundo que
pierde el sentido de Dios, nosotros debemos buscar una más profunda unión con
Cristo en los misterios de su vida. A través de los Ejercicios, nos apropiamos del
estilo de Jesús, de sus sentimientos y de sus opciones.
23
20. “Misericordia”, nos recuerda el Papa Francisco “no significa algo abstracto sino
un estilo de vida que consiste en gestos concretos más que en meras palabras”22.
Para nosotros jesuitas, la compasión es acción y una acción discernida en común.
Más aún, sabemos bien que no existe auténtica familiaridad con Dios si no
permitimos que tanto la compasión como la acción nos lleven al encuentro con el
Cristo que se revela en los rostros doloridos y vulnerables de la gente, y,
naturalmente, en los sufrimientos de la creación23.
21. Como preparación para la Congregación General 36, el P. Adolfo Nicolás invitó
a la Compañía a iniciar un proceso de búsqueda para escuchar “la llamada del
Rey Eterno, y discernir las tres llamadas más importantes que el Señor dirige hoy
a toda la Compañía” 24 . Nuestras Provincias y Regiones respondieron a esta
invitación a través de sus Congregaciones Provinciales y Regionales. Con
frecuencia y con fuerza fue emergiendo la llamada a participar en la obra de
reconciliación que Dios está realizando en nuestro mundo herido. Lo que la CG 35
había localizado como las tres dimensiones de esta labor de reconciliación25, es
decir, la reconciliación con Dios, la de unos con otros y la de los seres humanos
con la creación, ha adquirido nueva urgencia. Esta reconciliación es siempre obra
de la justicia; una justicia discernida y formulada por las comunidades y contextos
locales. En el centro de la obra de la reconciliación de Dios se encuentra la cruz
de Cristo y también nuestra participación en ella. Esta misión puede conducir al
conflicto y a la muerte, como lo hemos testimoniado en la vida de muchos de
nuestros hermanos. Aunque hablamos de tres formas de reconciliación, en
realidad, las tres son una única acción de Dios, interrelacionada e inseparable.
22. Al acogerla, la reconciliación con Dios nos enraíza en la gratitud y nos abre a
la alegría.
El Papa Francisco escribe, “La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida
entera de los que se encuentran con Jesús. (...) Con Jesucristo siempre nace y
renace la alegría” 26 . Anunciar y compartir el Evangelio sigue siendo para la
Compañía la razón de su existencia y su misión: que Jesucristo sea conocido, que
sea correspondido en su amor, y que el amor de Cristo sea fuente de vida para
todos. Él sigue siendo la fuente de gozo y esperanza que ofrecemos a los demás.
Por eso la Compañía debe responder de manera más decisiva a la llamada de la
Iglesia a una nueva evangelización, poniendo un énfasis especial en el servicio a y
con los jóvenes y las familias.
24
23. Una contribución especial que los jesuitas y la familia ignaciana ofrecen a la
Iglesia y a su misión de evangelización es la espiritualidad ignaciana, que facilita la
experiencia de Dios y en consecuencia puede ayudar considerablemente en los
procesos de conversión personal y comunitaria. El Papa Francisco afirma una y
otra vez que el discernimiento debe desempeñar un papel muy especial en la
familia, entre los jóvenes, en la promoción vocacional y en la formación del clero27.
La vida cristiana se hace cada vez más personal a través del discernimiento.
b) [27.] Las injusticias y desigualdades que viven los pueblos marginados: Junto a
un enorme crecimiento de la riqueza y el poder en el mundo, se da un enorme y
25
continuo crecimiento de la desigualdad. Los modelos de desarrollo dominantes
hoy día dejan a millones de personas, especialmente a jóvenes y a personas
vulnerables, sin oportunidades para integrarse en la sociedad. Los pueblos y las
comunidades indígenas, como son los dalits y los tribales de Asia Meridional,
representan un caso paradigmático de este tipo de grupos. En muchas partes del
mundo son las mujeres las que viven esta injusticia de modo particular. Estamos
llamados a apoyar a estas comunidades en sus luchas, reconociendo que
tenemos mucho que aprender de sus valores y su valentía. La defensa y
promoción de los derechos humanos y de una ecología integral constituyen un
horizonte ético que compartimos con muchas personas de buena voluntad, que
buscan también responder a esta llamada.
26
y soluciones de la crisis. El compromiso de la Compañía con regiones como la
Amazonía y la Cuenca del Congo, esenciales reservas ambientales para el futuro
de la humanidad, debe ser apoyado. Hemos de gestionar nuestras inversiones
económicas de modo responsable. Y no podemos olvidar celebrar la creación,
dando gracias por “tanto bien recibido”32.
31. Todos nuestros ministerios deben buscar construir puentes, para promover la
paz33. Para lograrlo tenemos que alcanzar una comprensión más profunda del
misterio del mal en el mundo y del poder transformador de la misericordiosa
mirada de Dios que trabaja por hacer de la humanidad una familia reconciliada y
en paz. Con Cristo, estamos llamados a estar cercanos a toda la humanidad
crucificada. Junto a los pobres podemos contribuir a crear una familia humana a
través de la lucha por la justicia. Quienes tienen cubiertas todas las necesidades y
viven lejos de la pobreza también necesitan el mensaje de esperanza y
reconciliación, que los libera del miedo a los migrantes y los refugiados, a los
excluidos y a los que son diferentes, para abrirse a la hospitalidad y a la paz con
los enemigos.
32. La Congregación hace una llamada a toda la Compañía a renovar nuestra vida
apostólica tomando como base la esperanza. Necesitamos, más que nunca, ser
portadores de un mensaje de esperanza que nazca de la consolación de habernos
encontrado con el Señor Resucitado. Esta renovación centrada en la esperanza se
refiere a todos nuestros apostolados.
27
35. Dada la magnitud y la interconexión de los problemas que enfrentamos es
importante apoyar e impulsar una creciente colaboración entre los jesuitas y entre
las obras de la Compañía por medio de redes. Las redes internacionales e inter-
sectoriales son una oportunidad para reforzar nuestra identidad, pues nos hacen
compartir recursos y compromisos a nivel local, para así servir juntos a una misión
universal.
37. En todo lo que hacemos deseamos seguir al Papa Francisco, que nos urge a
promover dinámicas de transformación personal y social. “Se trata de privilegiar
las acciones que generan dinamismos nuevos en la sociedad”36. El discernimiento
orante debería ser nuestro modo habitual de acercarnos a la realidad, cuando
queremos transformarla.
Conclusión
39. Desde Venecia, Ignacio y sus compañeros se trasladaron a Roma, para dar
forma allí al cuerpo apostólico de la Compañía y desarrollar una extraordinaria
actividad misionera. Lo hicieron bajo el Romano Pontífice, que confirmó su
carisma. Esta Congregación General ha experimentado, de forma semejante, la
gracia de ser confirmada, apoyada y enviada por el Papa Francisco. El Santo
Padre ha subrayado que no podemos conformarnos con el statu quo de nuestros
ministerios. Nos ha impulsado una vez más al magis, a “ese plus” que llevó “a
Ignacio a iniciar procesos, a acompañarlos y a evaluar su real incidencia en la vida
de las personas”37.
28
toda la creación. Creemos que Dios continúa su obra de “reconciliar el mundo
consigo en Cristo”38. Escuchamos la urgente llamada a unirnos al Señor en la
atención a los más necesitados y a extender la misericordia de Dios allá donde la
injusticia, el sufrimiento y la desesperación parecen desbaratar el plan divino.
Pedimos el valor y la libertad de tener “la audacia de lo ‘improbable’”, en nuestra
respuesta a la llamada de Dios “con la humildad de quien sabe que, en este
servicio en el que los seres humanos comprometemos toda nuestra energía, ‘todo
depende de Dios’” 39 . “Mirad, ¡éste es el tiempo favorable, éste el día de
salvación!”40.
(Original: inglés)
38 2 Corintios 5, 19.
39 Homilía del P. Bruno Cadoré, O.P. en la Misa de apertura de la CG 36.
40 2 Corintios 6, 2
29
Decreto 2
Un gobierno renovado para una misión renovada
Introducción
1. La misión apostólica está en el mismo corazón de la Compañía. Desde sus
primeros días, el discernimiento ha guiado el desarrollo del gobierno para un
mejor servicio y apoyo a la misión de la Compañía, la Missio Dei. El gobierno,
en la Compañía, es personal, espiritual y apostólico. Cada Congregación
General es fuente de inspiración que guía el desarrollo del gobierno en apoyo
de la misión, según vayan cambiando las circunstancias, y la atención a las
personas comprometidas en esa misión del modo más apropiado a los
tiempos.
2. La CG 35 formuló recomendaciones útiles para orientar el gobierno de la
Compañía, de las cuales muchas han sido implementadas. Al revisar los
avances realizados, la CG 36 señala varios aspectos que necesitan más
atención y clarificación. En primer lugar, la CG 36 desea fomentar importantes
rasgos de nuestro modo de proceder que son relevantes hoy. En segundo
lugar, la Congregación reconoce las vías de renovación que se han
emprendido en el gobierno de la Compañía, a diversos niveles, desde la CG
35. En tercer lugar, la CG 36 formula clarificaciones y recomendaciones para el
continuo discernimiento apostólico y planificación.
1 CG35,D.3,n.43.
2 Papa Francisco. Discurso a la CG36, 24 de octubre de 2016.
30
legítima. En la preparación de esta Congregación hemos tenido una
experiencia de discernimiento que comenzó en las Provincias y Regiones y nos
ayudó a identificar los desafíos más importantes de nuestra misión hoy, y
nuestras respuestas a la Buena Nueva de Jesús3. Este proceso de
discernimiento ofrece la base espiritual que hace posible nuestra planificación
apostólica.
3 Cfr. P. Adolfo Nicolás. CG 36, la llamada del Rey Eternal: una meditación (2015/15: 3 de octubre
de 2015).
4 Cfr. P. Adolfo Nicolás. “CP70. De statu S.J.” Acta romana Societatis Iesu XXV, 2 (2012) p. 535.
5 CG35,D.6,n.30.
6 CG34,D.14,n.13.
31
comunidades, Provincias o Conferencias. Necesitamos un discernimiento
inclusivo y una continua planificación y evaluación de nuestros esfuerzos para
superar los obstáculos y para que se normalice la participación de los
colaboradores en la misión, en los diversos niveles de actividad apostólica y en
el gobierno de la Compañía. Es importante así mismo discernir a qué
proyectos, iniciativas o actividades, emprendidas por otros, podríamos ofrecer
nuestro apoyo, sea éste humano, técnico, intelectual o económico.
32
reflexión sobre las estructuras provinciales y regionales con vistas a adaptarlas
a las realidades actuales.
11. Cada uno de estos encargos recibió importante atención; se dedicaron tiempo
y recursos a estas temáticas y es patente un sustancial progreso. La CG 36
expresa su profunda gratitud al P. Adolfo Nicolás y a todos los que tomaron
parte con su esfuerzo en estas realizaciones.
12. Esta Congregación quiere señalar tres temáticas que requieren ulterior
reflexión e intervención:
a. La Compañía debe seguir mejorando sus procesos de discernimiento,
haciéndolos cada vez más coherentes, es decir, más capaces de identificar
y responder a los desafíos a nivel global, en un modo que integre los
niveles de gobierno local, provincial, de conferencia y central. La Compañía
debe seguir desarrollando caminos, a cada nivel, para implementar,
monitorear y evaluar los resultados de las decisiones tomadas.
b. La amplitud y profundidad de nuestros procesos de planificación y revisión
(por ejemplo, del gobierno central y de las estructuras de las Conferencias)
necesitan una mayor atención y desarrollo.
c. Algunas de las peticiones del Decreto 5 de la CG 35 (por ejemplo, la
comunicación, el compartir los recursos económicos o el desarrollo del
liderazgo) han encontrado respuesta, pero todavía son tareas en curso que
requieren atención.
Recomendaciones
7CG34,D.21,n.28.
8 Cfr. P.-H. KOLVENBACH, S. I., “Souhaits de Noël et de Nouvel An : Nos préférences
apostoliques” (1 de enero de 2003), AR 23,1 (2003) 31-36.
33
lo indica la CG 359, el P. General y el Consejo deben establecer
procedimientos para evaluar los complejos y largos procesos de planificación
apostólica a todos los niveles y promover el uso continuo del discernimiento y
de la planificación.
9 CG35,D.3,n.40.
10 CG 35, D. 5, nn. 9-14.
11 CG35,D.5,n.13.
12 CG35,D.5,n.14.
13 CG34,D.21,nn.13-14yCG35,D.6,n.29.
34
19. La CG 36 solicita al P. General que continúe los pasos dados por el P. Adolfo
Nicolás para promover una mayor solidaridad de recursos humanos,
institucionales y económicos en la Compañía, con el fin de lograr una mayor
eficacia apostólica. Específicamente, la Congregación le pide que:
a. Prosiga y lleve a su cumplimiento el proceso de Solidaridad en la
Formación.
b. Revise los objeticos y el funcionamiento del FACSI para promover más
eficazmente la misión universal de la Compañía al servicio de quienes
sufren mayor necesidad.
20. La CG 36 pide que las seis Conferencias, descritas por la CG 35 como “una
iniciativa significativa en la estructura de gobierno de la Compañía”14, realicen
un estudio sobre su modo de proceder, usando las indicaciones del Decreto 5
de la CG 3515 como base para una autoevaluación; estas autoevaluaciones
deberán ser revisadas por el P. General. Reconociendo lo que les diferencia
por su historia, contexto y estilos en la toma de decisiones, tal autoevaluación
deberá conseguir, por lo menos, los siguientes cuatro resultados:
14 CG35,D.5,n.14
15 CG 35, D. 5, nn. 17-23.
16 CG35,D.5,n.20c.
17 Acta romana Societatis Iesu XXII, 3 (1998) pp. 383-391.
35
del Decreto 6 de la CG 3518 en lo que respecta a la colaboración con otros, y
desarrollar y valorar estrategias para promover esta colaboración en la
Conferencia. El reducido número de jesuitas, la proliferación de iniciativas
apostólicas de la Compañía, la cada vez más activa y bienvenida participación
de colaboradores, como el creciente rol de la participación laical en la Iglesia
requiere una mayor reflexión y acción en lo que toca a la colaboración. El
Padre General debe estar informado sobre las estrategias que se siguen, y
aprobar la actualización de las “Orientaciones”.
23. La CG 36 insta a los Superiores Mayores a promover entre los jesuitas a nivel
local la integración de vida y misión, en el contexto de la disminución del
número de jesuitas, del aumento del compromiso de otras personas y del
crecimiento de la vitalidad apostólica. Los Superiores Mayores deben insistir en
la formación de jesuitas que sean capaces de crecer en esta cambiante
realidad. También se anima a los Superiores Mayores a crear y apoyar
dinámicas que cimienten la unión entre jesuitas, fortalezcan la relación entre
éstos y colaboradores, fomenten la animación apostólica y promuevan
iniciativas de colaboración intersectorial. Estas iniciativas podrían incluir
reuniones de Superiores de una misma ciudad o zona, redes o plataformas
apostólicas, comisiones de ministerios u otras estructuras de acompañamiento
mutuo. A la vez, la CG 36 hace un llamamiento a los Superiores Mayores para
apoyar los procesos que generan libertad para dejar obras que ya no son
sostenibles o esenciales para nuestra misión, y para clarificar las relaciones
jurídicas que existen con obras que han pasado a ser más de carácter
ignaciano que jesuita.20
18 CG35,D.6,n.29.
19 CG 35, D. 5, n. 20, c.3.
20 CG 35, D. 5, n. 20, c.3.
36
24. La CG 36 pide a los Superiores Mayores que aseguren que la primera
responsabilidad de un Superior local es animar la comunidad de jesuitas que
se la ha confiado21. Para implementar apropiadamente la NC 35122 es clave
proporcionar una adecuada formación a los Superiores locales y darles una
carga de actividades apostólicas manejable.
Al gobierno local
25. La CG 35 declaró que “el buen hacer del Superior local es esencial para que la
comunidad jesuita tenga vitalidad apostólica”23. El liderazgo apostólico del
Superior local está condicionado hoy por la importancia que se dé a la
promoción del discernimiento, la colaboración y el trabajo en red. La CG 36
insta a los Superiores locales a que ejerzan su servicio a las comunidades
desde esas tres perspectivas, de modo que éstas se promuevan a todos los
niveles de la misión: local, provincial, de conferencia y universal.
26. La CG 36 invita a los Superiores y Directores de obra, así como a todos los
jesuitas y colaboradores en la misión, a promover profundos hábitos de oración y
discernimiento como preludio y acompañamiento de la planificación continua,
como a fortalecer las relaciones interpersonales y la colaboración en la
implementación de los planes. Todo esto implica fomentar un espíritu de
disponibilidad y confianza entre nosotros y con todos aquellos que sirven a la
Missio Dei.
28. El Papa Francisco nos recordó que nuestro “modo de proceder” es un proceso,
un camino. “Me gusta tanto esta manera de ver de Ignacio a las cosas en devenir,
haciéndose”24. Sacamos provecho, indicaba el Papa Francisco, de “unir
tensiones”25 como contemplación y acción, fe y justicia, carisma e institución,
comunidad y misión. Somos peregrinos. Nuestro camino implica afrontar las
tensiones creativas que conlleva la diversidad de personas y obras en la
Compañía. Para buscar el progreso en el seguimiento del Señor, la Compañía
debe constantemente volver a imaginar y discernir cómo nuestras estructuras de
gobierno pueden servir mejor, a la misión que nos ha sido confiada.
(Original: inglés)
37
Apéndice: recomendaciones y resultados clave del Decreto 5 de la CG 35
Revisión integral del gobierno central (nn. 7-11): esta revisión se llevó a cabo con
bastantes resultados concretos: descripciones de los puestos de trabajo de los
miembros del equipo de la Curia, una estructura de comités para planificación
apostólica y consulta, así como Secretariados para el servicio de la Fe y la
Colaboración. La falta de un proceso de evaluación y las actuales inquietudes
acerca del discernimiento apostólico en el gobierno central sugieren aspectos que
requieren una continua atención.
Eficacia y equidad económica (n. 12): se han puesto ya en marcha procesos que
prometen resultados significativos.
38
Obras apostólicas (n. 29): se han desarrollado herramientas para evaluar las
instituciones apostólicas en función de su contribución a la misión.
Formación para el liderazgo (nn. 30-32): se han dado notables pasos adelante
mediante programas iniciados por las Conferencias para jesuitas y colaboradores
laicos.
39
OTROS DOCUMENTOS
40
Comprendemos bien que, repartidos en lugares distantes de este mundo, en
ocasiones se sientan olvidados y al margen de lo que suscita el interés de los
medios de comunicación. Por eso nuestro mensaje desea enviar a todos y cada
uno nuestro recuerdo y nuestra oración, y quiere pedir a toda la Compañía que
haga otro tanto. Les sabemos firmes en las fronteras más difíciles, reconociendo
en los que sufren el rostro de Jesús, siempre fiel, amigo y compañero.
¿Quién nos separará del amor de Cristo?, ¿la tribulación?, ¿la angustia?, ¿la
persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿los peligros?, ¿la espada? ... Pero
en todo esto salimos de sobra vencedores gracias a aquel que nos amó. (Rom 8:
35, 37)
Son muchas las cosas que les ha dado la formación de la Compañía. Les ha
preparado para luchas difíciles y les ha hecho capaces de saber extraer lo mejor
de cada situación. Pueden afrontar confiadamente dificultades y peligros, aunque
siendo muy conscientes de que esas dificultades y esos peligros erosionan su
espiritualidad y liman su afectividad. Por eso, en esas fronteras tan amenazadas
donde trabajan, son de importancia tan fundamental el discernimiento, el cuidar
unos de otros y la solidaridad. Todavía, cuando les invada la impotencia al
contemplar continuamente historias de dignidad herida, o cuando la falta de
sentido mine su interior, tienen como recurso hacer memoria de Jesucristo, víctima
de esa misma impotencia pero con su esperanza puesta en el Padre. Él será su
sostén. Él, que les llamó un día, permanece fiel y trabaja para hacer nuevas todas
las cosas.
41
hacer real nuestra solidaridad. Queremos también hacer llegar hasta cada uno de
ustedes noticias nuestras para que sepan de nuestros triunfos y nuestros fracasos
y así les sea posible alegrarse con nosotros, sufrir y orar con nosotros3.
También nosotros nos sentimos muchas veces impotentes ante las mil complejas
causas de las guerras y la violencia. Son causas que parecen estar, y están casi
siempre, absolutamente fuera de nuestro control. Pero sean las que sean esas
razones, los que las padecen acaban siendo siempre los más pobres de los
pobres. Elevemos unidos nuestro grito de protesta contra la injusticia y el
sufrimiento de tantos inocentes.
Aprovechamos esta ocasión para hacer pública mención del humilde testimonio de
los que han dado la vida en acto de servicio. La lista4 no puede olvidar a Frans van
der Lugt, jesuita sacerdote holandés que trabajaba en Siria y fue asesinado en
Homs el año 2014; a los Jesuitas y sus dos colaboradoras de El Salvador en 1989;
y, más recientemente, tantos otros en diferentes continentes. Es el testimonio del
poder del Evangelio, de la bella y dolorosa fragilidad de la existencia humana, de
la entrega al servicio de la amistad, y de que es necesario confesar, incluso con la
muerte, que el sufrimiento, el riesgo y la valentía forman parte de nuestra vida
como jesuitas y de nuestra vocación cristiana.
3 “Después en Malaca me dieron muchas cartas de Roma y de Portugal, con las quales tanta
consolatión recebí y recibo [todas las vezes que las leo,] y son tantas las vezes que las leío, que
me parece que estoí yo allá, o vosotros, charíssimos Hermanos, acá do yo estoí, y si no
corporalmente, saltem in spíritu.” Francisco Javier, carta a sus compañeros de Europa (10 de
noviembre de 1545) § 2 (MHSI MX I, Carta 52, p. 300)
4 Una lista completa de los asesinados desde 1974 se puede encontrar en Promotio Iustitiae 117
42
palabras del Papa Paulo VI: “Si deseamos la paz, trabajemos por la justicia”5.
Esas palabras nos recuerdan que cuando trabajamos por la justicia en el mundo,
estamos tomando parte en la lucha por la paz.
La lucha por la justicia, por la paz y por la reconciliación, nos remiten a las raíces
de la Compañía expresadas en la Formula del Instituto. La Congregación General
ha insistido en ello, considerando que hoy es algo tan relevante - y urgente - como
lo era cuando nuestros Primeros Compañeros fundaban la Compañía de Jesús.
Esta presencia en la frontera de la guerra y la paz, es misión que nos toca a todos
como jesuitas: novicios, escolares, hermanos, sacerdotes. Es propia de los que
trabajan en un ministerio activo y de los que, ya retirados, se encuentran en
nuestras enfermerías. Nos atañe, ya trabajemos en una parroquia o enseñemos
en una facultad de teología, en un colegio, en un centro de espiritualidad o en
cualquier otro ministerio. Es una misión que nos llama a una vida de comunidad
más intensa, a sanar nuestras heridas y a una verdadera conversión, conscientes
de que, en última instancia, la raíz de los conflictos está en un corazón humano
internamente dividido.
Nuestros corazones pueden estar divididos, pero “Dios es más grande que
nuestros corazones”6. El Espíritu de Dios actúa en este mundo nuestro. El Espíritu
de Jesús Resucitado, que puede cambiar las situaciones que parecen más
desesperadas, puede sanar y traer nueva vida donde la necesidad lo reclama.
Sabemos que nuestra fe puede superar cualquier oscuridad, que nuestra
esperanza puede construir puentes y que nuestro amor puede sanar; pero somos
conscientes de que no hay soluciones fáciles. Se hacen presentes a menudo con
crudeza en nuestras vidas la cruz del Viernes Santo y el silencio expectante del
Sábado Santo. Por eso necesitamos que salga a nuestro encuentro el Señor
Resucitado como Consolador y como Amigo. Y nuestro deseo es extender esta
amistad a todos los que se ven afectados y atormentados por los conflictos, sin
olvidar a los que consideramos nuestros enemigos. No tenemos más armas que
las de nuestra amistad. Ella es la defensa contra la dinámica de la violencia. La
amistad nos reúne como amigos en el Señor y nos llama a amar y a servir en toda
ocasión, unidos a tantos amigos con los que colaboramos, celebramos y
proclamamos el Evangelio. Aun en los momentos en que afrontamos grandes
desafíos y aparentes derrotas, seguimos soñando con ayudar a recrear un mundo
diferente, porque hemos conocido “a Aquel que tiene poder para realizar todas las
5 Paulo VI. Mensaje para la celebración del Día de la Paz, 1o de enero de 1972, AAS 63 (1971),
868
6 I Juan 3: 20
43
cosas incomparablemente mejor de lo que podemos pedir o pensar”7. Por eso nos
mantenemos firmes, “calzados los pies con el celo por el Evangelio de la paz”8.
Venimos ante Ti para orar por nuestros hermanos que te sirven en las
fronteras de la violencia y de la guerra.
Tú, que eres el Padre de la Paz, trae la paz a nuestro mundo. Haz que
crezca en los corazones de quienes deciden los destinos del mundo.
Permite que la paz llegue a todos los habitantes del mundo, sean del credo
que sean. Haz que tu amor sirva de guía al mundo.
7 Efesios 3: 20.
8 Efesios 6: 15.
9 Lucas 12: 49, 20.
44
Recordamos por fin a los que han sido heridos o asesinados mientras
servían a su misión en zonas de guerra. Ellos portan en sus cuerpos las
marcas de la pasión que anima a la Compañía. Que los que están vivos
entre nosotros encuentren consuelo en el pan partido en la Eucaristía y que
los que ya nos han dejado, disfruten de la luz de tu rostro en el Reino de tu
paz.
(Original: inglés)
45
Asuntos confiados al Padre General
(Original: inglés)
46
Modificaciones de Constituciones 701 y 704
(Original: inglés)
1 Derogado por la CG XXXVI (porque las censuras, en el Código de derecho canónico del 1983 y
en el Código de cánones de las Iglesias orientales del 1990, ya no afectan al derecho de elegir).
2 Derogado por la CG XXXVI (porque las censuras, en el Código de derecho canónico del 1983 y
en el Código de cánones de las Iglesias orientales del 1990, ya no afectan al derecho de elegir).
47
Revisión de la Norma Complementaria 362
La CG36 modifica la Norma Complementaria 362 como sigue:
362
§ 1 Aunque el Prepósito General es elegido para toda su vida y no para un
tiempo determinado1, puede en conciencia, según derecho, renunciar a su
cargo por una causa justa y proporcionada2 que lo haga definitivamente no
apto para las tareas propias del mismo3.
(Original: inglés)
48
Revisión de la Norma Complementaria 396
No 396 de las Normas Complementarias se modifica así:
El Prepósito General convoque cada seis años, más o menos, a partir de la
última Congregación General, una reunión de todos los Superiores Mayores
para tratar sobre el estado, problemas e iniciativas de la Compañía
universal y la colaboración supraprovincial e internacional.
(Original: inglés)
49
Discurso del Santo Padre Francisco a los miembros de la
36a Congregación General de la Compañía de Jesús
Aula de la Congregación General – Curia General de la Compañía de Jesús
Lunes, 24 de octubre de 2016
Al rezar pensando qué les diría, recordé con particular emoción las palabras
finales que nos dijo el Beato Pablo VI al comenzar nuestra Congregación General
XXXII: “Così, così, fratelli e figli. Avanti, in Nomine Domini. Camminiamo insieme,
liberi, obbedienti, uniti nell'amore di Cristo, per la maggior gloria di Dio”1.
También San Juan Pablo II y Benedicto XVI nos han animado a “caminar de una
manera digna de la vocación a la que hemos sido llamados (Ef 4, 1)”2 y a
“proseguir por el camino de la misión con plena fidelidad a vuestro carisma
originario, en el contexto eclesial y social característico de este inicio de milenio.
Como os han dicho en varias ocasiones mis antecesores, la Iglesia os necesita,
cuenta con vosotros y sigue confiando en vosotros, de modo especial para llegar a
los lugares físicos y espirituales a los que otros no llegan o les resulta difícil
hacerlo”3. Caminar juntos -libres y obedientes- caminar yendo a las periferias
donde otros no llegan, “bajo la mirada de Jesús y mirando el horizonte que es la
Gloria de Dios siempre mayor, el que nos sorprende siempre”4. El jesuita está
llamado para “discurrir -como dice Ignacio- y hacer vida en cualquiera parte del
mundo donde se espera más servicio de Dios y ayuda de las ánimas" (Co 304). Es
que: “Para la Compañía, todo el mundo le ha de ser casa”, decía Nadal5.
1 PABLO VI, Discorso in occasione della 32a Congregazione Generale della Compagnia di Gesù. 3
de diciembre de 1974. [“Así, así sea, hermanos e hijos. Adelante, in nomine Domini. Caminemos
juntos, libres, obedientes, unidos en el amor de Cristo, para la mayor gloria de Dios”.
(Congregación General XXXII de la Compañía de Jesús, Madrid, 1975). (Nota del editor)]
2 JUAN PABLO II, Discurso a los participantes en la 33a Congregación General de la Compañía de
Jesús. 2 de septiembre de 1983.
3 BENEDICTO XVI, Discurso a los participantes en la 35a Congregación General de la Compañía
de Jesús. 21 de febrero de 2008.
4 FRANCISCO, Homilía en la Iglesia del Gesù. 3 de enero de 2014.
5 MNadal V 364-365.
50
in fieri, fuera de lo necesario (y) substancial”6. Me gusta tanto esta manera de ver
de Ignacio a las cosas en devenir, haciéndose, fuera de lo substancial. Porque
saca a la Compañía de todas las parálisis y la libra de tantas veleidades.
51
esquema mental de unir tensiones.] La armonización de ésta y de todas las
tensiones (contemplación y acción, fe y justicia, carisma e institución, comunidad y
misión...) no se da mediante formulaciones abstractas, sino que se logra a lo largo
del tiempo mediante eso que Fabro llamaba “nuestro modo de proceder”8.
El aprovechamiento, por fin, es “lo que más aprovecha”. Se trata del “magis”, de
ese plus, que lleva a Ignacio a iniciar procesos, a acompañarlos y a evaluar su real
incidencia en la vida de las personas, ya sea en cuestiones de fe, de justicia o de
misericordia y caridad. [Esto de iniciar procesos estaría en contra de estar
ocupando espacios. La Compañía inicia procesos y deja espacios. Es importante,
porque otros religiosos ocupan espacios, los monasterios, pero la Compañía inicia
procesos]. El “magis” es el fuego, el fervor en acción, que sacude dormideras.
Nuestros santos lo han encarnado siempre. Decían de San Alberto Hurtado que
era “un dardo agudo que se clava en las carnes dormidas de la Iglesia”. Y esto
contra esa tentación que Pablo VI llamaba “spiritus vertiginis”, y De Lubac,
“mundanidad espiritual”. Tentación que no es, en primer lugar, moral, sino
espiritual, y que nos distrae de lo esencial: que es ser aprovechables, dejar huella,
incidir en la historia, especialmente en la vida de los más pequeños. “La Compañía
es Fervor” decía Nadal9. Para reavivar el fervor en la misión de aprovechar a las
personas en su vida y doctrina, deseo concretar estas reflexiones en tres puntos
que, dado que la Compañía está en los lugares de misión en que tiene que estar,
hacen más bien a nuestro modo de proceder. Tienen que ver con la alegría, con la
Cruz y con la Iglesia, nuestra Madre; y miran a dar un paso adelante quitando los
impedimentos que el enemigo de natura humana nos pone cuando vamos, en el
servicio de Dios, de bien en mejor subiendo.
52
“el oficio de consolar”, como propio de Cristo Resucitado (EE 224). Es oficio propio
de la Compañía consolar al pueblo fiel y ayudar con el discernimiento a que el
enemigo de natura humana no nos robe la alegría: la alegría de evangelizar, la
alegría de la familia, la alegría de la Iglesia, la alegría de la creación... Que no nos
la robe, ni por desesperanza ante la magnitud de los males del mundo y los
malentendidos entre los que quieren hacer el bien, ni nos la reemplace con las
alegrías fatuas que están siempre al alcance de la mano en cualquier comercio.
10 PIERRE FAVRE, Mémorial, Paris, Desclée, 1959; cfr. Introduction de M. de CERTEAU, pág. 74.
53
por excelencia”, ya que posibilitan el “retomo al corazón, principio de una docilidad
al Espíritu que despierta e impulsa al ejercitante a una fidelidad personal a Dios”11.
Siempre se puede dar un paso más en el dejarnos conmover por el Señor puesto
en cruz, por Él en persona y por Él presente en tantos hermanos nuestros que
sufren - ¡la gran mayoría de la humanidad! El Padre Arrupe decía que allí donde
hay un dolor, allí está la Compañía [o al menos, tiene que estar].
11 Ibíd. 76.
12 IGNACIO DE LOYOLA, Carta 26 a Francisco de Borja, fines de 1545.
13 P. RIBADENEIRA, Vida di S. Ignazio di Loiola, Roma, La Civiltà Cattolica, 1863, 336. [(...) era
tanta la misericordia del Señor y la muchedumbre de la suavidad y dulzura de su gracia para con
él, que cuanto más él faltaba, y más deseaba ser él castigado de esa manera, tanto era el Señor
más benigno, y con mayor abundancia derramaba sobre él los tesoros de su infinita liberalidad. Y
así decía, que creía que no había hombre en el mundo, en quien concurriesen estas dos cosas
juntas, tanto como en él. La primera, faltar tanto a Dios, y la otra, el recibir tantas y tan continuas
mercedes de su mano. (P. RIBADENEIRA, Vida de San Ignacio de Loyola, fundador de la religión
de la Compañía de Jesús, Barcelona, 1863, pág. 532-533.) (Nota del editor)]
54
Al formular Ignacio su experiencia de la misericordia en estos términos
comparativos -cuanto más sentía faltar al Señor, más se extendía Él en darle su
gracia- libera la fuerza vivificante de la misericordia que nosotros, muchas veces,
diluimos con formulaciones abstractas y condiciones legalistas. El Señor que nos
mira con misericordia y nos elige, nos envía a hacer llegar, con toda su eficacia,
esa misma misericordia a los más pobres, a los pecadores, a los sobrantes y
crucificados del mundo actual que sufren la injusticia y la violencia. Sólo si
experimentamos esta fuerza sanadora en lo vivo de nuestras propias llagas [llagas
con nombres y apellidos], como personas y como cuerpo, perderemos el miedo a
dejamos conmover por la inmensidad del sufrimiento de nuestros hermanos, y nos
lanzaremos a caminar pacientemente con nuestros pueblos, aprendiendo de ellos
el modo mejor de ayudarlos y servirlos (Cfr. CG 32, d. 4 n. 50).
Es propio de la Compañía hacer las cosas sintiendo con la Iglesia. Hacer esto sin
perder la paz y con alegría, dados los pecados que vemos, tanto en nosotros
como personas, como en las estructuras que hemos creado, implica cargar la
Cruz, experimentar la pobreza y las humillaciones, ámbito en el que Ignacio nos
anima a elegir entre soportarlas pacientemente o desearlas15. Allí donde la
contradicción era más candente, Ignacio daba ejemplo de recogerse en sí mismo,
antes de hablar o actuar, para obrar de buen espíritu. Las reglas para sentir con la
Iglesia, no las leemos como instrucciones precisas sobre puntos controvertidos
(alguno podría resultar extemporáneo), sino ejemplos donde Ignacio invitaba en su
tiempo a “hacer contra” al espíritu anti-eclesial, inclinándose total y decididamente
del lado de nuestra Madre, la Iglesia, no para justificar una posición discutible, sino
para abrir lugar a que el Espíritu actuara a su tiempo.
El servicio del buen espíritu y del discernimiento nos hace ser hombres de Iglesia -
no clericalistas, sino eclesiales-, hombres “para los demás”, sin cosa propia que
aísle, sino con todo lo nuestro propio puesto en comunión y al servicio.
55
No caminamos ni solos ni cómodos, caminamos con “un corazón que no se
acomoda, que no se cierra en sí mismo, sino que late al ritmo de un camino que
se realiza junto a todo el pueblo fiel de Dios”16. Caminamos haciéndonos todo a
todos con tal de ayudar a alguno.
Este despojo hace que la Compañía tenga y pueda tener siempre más el rostro, el
acento y el modo de todos los pueblos, de cada cultura, metiéndose en todos
ellos, en lo propio del corazón de cada pueblo, para hacer allí Iglesia con cada
uno, inculturando el evangelio y evangelizando cada cultura.
(Original: español)
56
“Tener coraje y audacia profética”
Diálogo del Papa Francisco
con los jesuitas reunidos en la Congregación General XXXVI
***
Santo Padre, Usted es un ejemplo viviente de audacia profética. Cómo hace para
comunicarla con tanta eficacia? ¿Cómo podemos hacerlo también nosotros?
El coraje no es solamente hacer ruido, sino saber hacerlo bien. Hace falta saber
cuándo hay que hacerlo y cómo hay que hacerlo. Y también antes que nada se
debe discernir si se debe hacer ruido o no. El coraje es constitutivo de toda acción
apostólica. Y hoy hace falta más que nunca tener coraje y audacia profética. Es
necesaria una parresía aggiornada, la audacia profética de no tener miedo1. Es
notable que esta haya sido la primera cosa que dijo san Juan Pablo II cuando fue
elegido papa: “No tengan miedo”. Recordó todos los problemas de los países del
este y la audacia le llevó a enfrentarlos todos.
¿Cuál es la audacia profética que se nos pide hoy? Sobre esto hay que hacer un
discernimiento y preguntarse dónde se debe encauzar esa audacia profética. Es
una actitud que nace del magis2. Y el magis es parresía. El magis se funda sobre
1 Parresía es una palabra griega frecuente en el texto griego del Nuevo Testamento. Indica el
coraje y la sinceridad del testimonio. Es una palabra muy usada en la tradición cristiana, sobre todo
a los comienzos, incluso como contraria a la hipocresía.
2 El magis (el más, lo más grande) en la tradición ignaciana viene de la célebre máxima “ad
maiorem Dei gloriam” (a la mayor gloria de Dios) y sintetiza un fuerte impulso espiritual. El obrar del
jesuita se caracteriza por este magis, tensión viva que nos recuerda cómo siempre es posible dar
57
el Dios siempre Mayor. Y entonces, mirando a ese Dios siempre Mayor, el
discernimiento se profundiza y busca los lugares donde encauzar la audacia. Creo
que este es el trabajo de Uds. en esta Congregación: discernir “dónde” tiene que
encauzarse el magis, la audacia profética, la parresía.
Santo Padre, el modo en el que los colonizadores trataron a los pueblos indígenas
ha sido un problema serio. La apropiación de la tierra por parte de los
colonizadores ha sido un hecho grave cuyas repercusiones se sienten hoy. ¿Qué
piensa al respecto?
En primer lugar, es necesario decir que hoy tenemos más conciencia de lo que
significa la riqueza de los pueblos indígenas, justo en la época en que, tanto
política como culturalmente, se los quiere anular siempre más, a través de la
globalización concebida como una “esfera”, una globalización donde todo se
uniformiza. Entonces hoy, nuestra profecía, nuestra conciencia, tiene que ir por el
lado de la inculturación. Y nuestra figura de globalización no tiene que ser la
esfera, sino el poliedro. Me gusta la figura geométrica del poliedro porque es una,
pero tiene caras diferentes. Expresa cómo la unidad se hace conservando las
identidades de los pueblos, de las personas, de las culturas. Esa es la riqueza que
hoy tendríamos que dar al proceso de globalización, porque si no es uniformante y
destructivo.
un paso adelante respecto a donde hemos llegado, porque nuestro caminar está en consonancia
con una manifestación siempre más explícita de la gloria de Dios. Con el discernimiento de
espíritus aprendemos a reconocer el bien que habita en cada situación y a elegir lo que conduce al
bien mayor.
58
este proceso de inculturación, que fue cobrando cada vez mayor importancia a
partir del Vaticano II.
Termino con un recuerdo que toca a la moral. Cuando era estudiante de teología
se me encargó ser bibliotecario. Revisando un texto mexicano de 1700 más o
menos, sobre moral, hecho con preguntas y respuestas, encontré que una de las
preguntas era: “Si es pecado mortal la unión sexual entre el español y la indígena”.
Y la respuesta del moralista me hizo reír: “La materia es grave, por lo tanto es
pecado grave según la materia, pero dado que la consecuencia de esto traería un
cristiano más para agrandar el reino de Dios, no es tan grave como si fuera en
Europa”.
3 Los jesuitas Mateo Ricci (1552-1610) y Roberto de Nobili (1577-1656) fueron verdaderos
pioneros. Misione- ros en China y en India, respectivamente, buscaron adecuar el anuncio del
Evangelio a la cultura y a los cultos locales. Pero esto causó preocupación en algunos y en la
Iglesia se alzaron voces contrarias al espíritu de estos comportamientos, como si fueran una
contaminación del mensaje cristiano.
59
sentido casuístico. Con diferentes formulaciones, se estaría siempre en esa misma
línea. Yo le tengo mucho miedo a esto.
Eso ya lo dije en una reunión con los jesuitas de Cracovia, durante la Jornada
Mundial de la Juventud. Allí los jesuitas me preguntaron qué creía que podía hacer
la Compañía y respondí que una tarea importante de la Compañía era la de formar
a los seminaristas y sacerdotes en el discernimiento.
Nuestra generación, quizás los más jóvenes no, pero mi generación y alguna de
las sucesivas también, fuimos educados en una escolástica decadente.
Estudiábamos con un manual la teología y también la filosofía. Era una escolástica
decadente. Para explicar el “continuo metafísico”, por ejemplo, -me causa risa
cada vez que me acuerdo-, nos enseñaban la teoría de los “puncta inflata”4.
Cuando la gran Escolástica empezó a perder vuelo, sobrevino esa escolástica
decadente con la cual han estudiado al menos mi generación y otras.
Era una moral muy extraña al discernimiento. En aquella época estaba el “cuco”,
el fantasma de la moral de la situación... Creo que Bernard Häring5 fue el primero
que empezó a buscar un nuevo camino para hacer reflorecer la teología moral.
Obviamente en nuestros días la teología moral ha hecho muchos progresos en
sus reflexiones y en su madurez; ya no es más una “casuística”.
En el campo moral hay que avanzar sin caer en el situacionalismo; pero por otro
lado hay que hacer surgir la gran riqueza contenida en la dimensión del
discernimiento; lo cual es propio de la gran escolástica. Cuando uno lee a Tomás
o a san Buenaventura, se da cuenta de que ellos afirman que el principio general
vale para todos, pero - lo dicen explícitamente-, a medida que se baja a los
particulares la cuestión se diversifica y se dan muchos matices sin que por eso
cambie el principio. Ese método escolástico tiene su validez. Es el método moral
que usó el “Catecismo de la Iglesia Católica”. Y es el método que se utilizó en la
última exhortación apostólica Amoris Laetitia, después del discernimiento hecho
por toda la Iglesia a través de los dos Sínodos. La moral usada en Amoris Laetitia
es tomista, pero del gran santo Tomás, no del autor de los “puncta inflata”.
4 El Papa hace referencia a teorías y debates de los inicios del 1600 en los que estaban implicados
también jesuitas como Rodrigo de Arriaga.
5 Bernard Häring (1922-1998) religioso redentorista, fue un teólogo moralista alemán y uno de los
fundadores de la “Academia Alfonsiana”. Su obra tuvo un influjo significativo en la preparación y en
el desarrollo del Concilio Vaticano II.
60
Es evidente que en el campo moral hay que proceder con rigor científico, y con
amor a la Iglesia y discernimiento. Hay ciertos puntos de la moral sobre los cuales
solo en la oración se puede tener la luz suficiente para poder seguir reflexionando
teológicamente. Y en esto, me permito repetirlo, y lo digo para toda la teología, se
debe hacer “teología de rodillas”. No se puede hacer teología sin oración. Esto es
un punto clave. Y se tiene que hacer así.
En torno a la Compañía hay muchas leyendas: positivas, de los que nos quieren
bien, y una leyenda un poco negra por parte de quien no nos quiere. A Ud. que
nos quiere y nos conoce bien quiero preguntarle: ¿a qué cosas tendríamos que
prestarle atención?
Para mí es un poco difícil responder, porque es necesario ver de dónde vienen las
críticas. Es un poco difícil porque, en mi situación y en el ambiente en que me
muevo, las críticas a la Compañía tienen prevalentemente un sabor de tipo
restauracionista. O sea: son críticas que sueñan una restauración, la de una
Compañía que quizás ilusionó en un tiempo, porque ese era su tiempo, pero que
ya no ilusiona porque no es este el tiempo de Dios para la Compañía. Creo que
este tipo de argumentación es el que está detrás. Pero la Compañía en
estepuntoaloque tienequeserlefielesaloqueelEspírituledice.
Las críticas también dependen de quién las hace. Yo creo que a veces, hasta el
más malintencionado, puede hacer una crítica que me ayude. Creo que hay que
escucharlas todas y discernirlas. Y no cerrar la puerta a ninguna crítica, porque
corremos el riesgo de habituarnos a cerrar puertas. Y eso no es bueno. Después
de un discernimiento se puede decir: esta crítica no tiene ningún fundamento y
descartarla. Pero tenemos que someter todo lo que vamos oyendo de críticas a un
discernimiento, yo diría, cotidiano, casero, pero siempre con buena voluntad, con
apertura de corazón y delante del Señor.
Creo que la política en general, la gran política, se ha degradado cada vez más en
la pequeña política. No solo en la política partidista dentro de cada país, sino en
las políticas sectoriales dentro de un mismo continente. A este tema específico
quise responder -porque se me pidió- con los tres discursos sobre Europa, los dos
de Estrasburgo y el del Premio “Carlomagno”. Los Obispos franceses acaban de
sacar una comunicación sobre la política que retoma o sigue una de hace unos
quince o veinte años atrás, “Réhabiliter la politique” que era muy importante.
Aquella declaración hizo época: dio fuerza a la política, a la política como trabajo
artesanal para construir la unidad de los pueblos y la unidad de un pueblo en
todas las diversidades que hay dentro de ellos. En general, la opinión que escucho
61
es que los políticos están de capa caída. Faltan esos grandes políticos que eran
capaces de jugarse en serio por sus ideales y no le tenían miedo al diálogo ni a la
pelea, sino que iban adelante, con inteligencia y con el carisma propio de la
política. La política es una de las formas más altas de la caridad. La gran política.
Y en eso creo que las polarizaciones no ayudan. Por el contrario, lo que ayuda en
la política es el diálogo.
Mi experiencia con los hermanos ha sido siempre muy positiva. Los hermanos con
que me tocó convivir, en mi tiempo de estudiante, eran hombres de mucha
sabiduría. Tenían una sabiduría distinta a la de los escolares o de la de los
sacerdotes. Incluso ahora, hermanos con muchos estudios y que tienen puestos
de dirigencia en las instituciones, tienen un “no sé qué” de distinto a los
sacerdotes. Y creo que esto hay que conservarlo. Esa sabiduría, ese algo
sapiencial que da el ser hermano.
Es más, a mí me impresionaba en los hermanos mayores que conocí, el olfato que
tenían, cuando decían, por ejemplo: “Mírelo mucho a aquel padre, me parece que
necesita especial ayuda...”. Los hermanos que conocí a menudo tenían una
discreción muy grande. ¡Y ayudaban! El hermano se daba cuenta antes que otros
compañeros de comunidad de lo que pasaba. No sé cómo expresarlo, creo que
hay aquí una gracia específica y hay que buscar cuál es la voluntad de Dios sobre
el hermano en este momento y también hay que buscar cómo expresar esto.
Me gustaría oírle decir cuándo se cumplirá la profecía de Isaías: “De sus espadas
se construirán arados...”. En mi continente, África, tenemos ya medios suficientes
para matar diez veces a cada uno de nosotros.
Trabajar por la paz es urgente. Dije, hace más de un año y medio, que estamos en
la tercera guerra mundial, a pedacitos. Ahora los pedacitos se están juntando cada
vez más. Estamos en guerra. No hay que ser ingenuos. El mundo está en guerra y
las consecuencias las pagan algunos países. Pensemos en Medio Oriente, en
África: allí se da una situación de continuas guerras. Guerras que se derivan de
toda una historia de colonización y explotación. Es cierto que hay países que
tienen su independencia, pero muchas veces el país que les dio la independencia
se reservó el subsuelo para sí. África sigue siendo un objetivo de la explotación
por las riquezas que tiene. Incluso por parte de países que antes ni pensaban en
este continente. A África siempre se la mira desde la óptica de la explotación. Y
claramente esto provoca guerras.
62
Con las actitudes cristianas que el Señor nos marca en el Evangelio, se puede
hacer mucho, y se hace mucho y se va adelante. A veces esto se paga a precios
muy caros en la propia vida. Pero se va delante de todas maneras. El martirio
forma parte de nuestra vocación.
¿Nos podemos salvar solos? ¿Qué relación hay entre salvación comunitaria y
salvación personal?
Nadie se salva solo. Creo que este principio hay que mantenerlo muy claro: la
salvación es para el pueblo de Dios. Nadie se salva solo. El que pretende salvarse
solo, a través de un camino propio de cumplimiento, termina en ese adjetivo que
Jesús usa tantas veces: hipócrita. Termina en la hipocresía. Salvarse solo,
pretender salvarse solo, en el sentido elitista de la palabra, es una hipocresía. El
Señor vino a salvar a todos.
Laudato si’ es una encíclica en la que han trabajado muchos, y a los científicos
que trabajaron se les pidió que dijeran las cosas bien fundadas y no simples
hipótesis. Mucha gente trabajó en la encíclica; mi trabajo, en efecto, fue el de dar
las orientaciones, dar alguna que otra corrección y después elaborar la redacción
final, esto sí, con mi estilo y retomando algunas cosas. Y creo que hay que seguir
trabajando, a través de movimientos, académicamente y también política- mente.
De hecho, es evidente que el mundo está sufriendo, no solo por el recalentamiento
sino por el mal uso de las cosas y porque la naturaleza es maltratada.
63
sufren las consecuencias son los más pobres, los que son descartados. Es una
encíclica que confronta esta cultura del descarte de las personas. Es necesario
trabajar mucho la parte social de la encíclica, porque los teólogos que trabajaron
en ella se preocuparon mucho en ver cuánta repercusión social tienen los hechos
ecológicos. Ayuda mucho que se la vea como una encíclica social.
¿Desea el Papa Francisco una Compañía pobre para los pobres? ¿Qué consejo
nos da para caminar en esa dirección?
Creo que en este punto de la pobreza San Ignacio nos ha superado en grande.
Cuando leemos cómo concebía la pobreza y el voto que hace emitir de no cambiar
la pobreza a no ser para estrecharla más..., tenemos que reflexionar. Lo de San
Ignacio no es solamente una actitud ascética, como sería la de pellizcarme para
que me duela más, sino que es un amor a la pobreza como estilo de vida, como
camino de salvación, camino eclesial, Porque para él, y estas son dos palabras
claves que usa, la pobreza es madre y muro. La pobreza engendra, es madre,
engendra vida espiritual, vida de santidad, vida apostólica. Y es muro, defiende.
Cuán- tos desastres eclesiales empezaron por falta de pobreza, incluso fuera de la
Compañía, me re- fiero a toda la Iglesia en general. Cuántos escándalos de los
que lamentablemente me tengo que enterar, por el lugar en que me encuentro,
nacen del dinero. Creo que San Ignacio tuvo una intuición muy grande. En la
visión ignaciana de la pobreza tenemos una fuente de inspiración para ayudarnos.
El clericalismo, que es uno de los males más serios que tiene la Iglesia, se aparta
de la pobreza. El clericalismo es rico. Y si no es rico en dinero, es rico en soberbia.
Pero es rico: hay en él un apego a la posesión. No se deja engendrar por la madre
pobreza, no se deja custodiar por el muro pobreza. El clericalismo es una de las
formas de riqueza más graves que se sufre hoy día en la Iglesia. Al menos en
algunos lugares de la Iglesia. Hasta en las experiencias más cotidianas. Una
Iglesia pobre para los pobres es la del Evangelio, la del sermón de la montaña del
Evangelio de Mateo y la del sermón de la llanura del Evangelio de Lucas, como
también del “protocolo” según el cual seremos juzgados: Mateo 25. Creo que
sobre esto el Evangelio es muy claro y es necesario caminar en esta dirección.
Pero yo insistiría también sobre el hecho de que sería lindo que la Compañía
pudiera ayudar a profundizar la visión de Ignacio sobre la pobreza, porque yo creo
que es una visión para toda la Iglesia. Algo que nos puede ayudar a todos.
Estoy hablando en familia, así que puedo decirlo: yo más bien soy pesimista,
¡siempre! No digo que sea depresivo, porque no es verdad. Pero sí que siempre
tiendo a mirar la parte que no funcionó. Así que para mí la consolación es el mejor
antidepresivo que he encontrado. La encuentro cuando me pongo delante del
Señor, y dejo que El manifieste lo que ha hecho durante el día. Cuando al final del
día me percato de que soy conducido, cuando me percato que pese a mis
resistencias, hubo una conducción ahí, como una ola que me llevó adelante: eso
64
me consuela. Es como sentir: “Él está aquí”. Con respecto a mi pontificado me
consuela sentir interiormente: “Está bien. No fue una convergencia de votos los
que me metieron en esta baile sino que está Él metido allí”. Esto me consuela
mucho. Y cuando noto las veces en que han ganado mis resistencias, eso me
pone mal y me lleva a pedir perdón. Es bastante frecuente esto... Y me hace bien.
Darse cuenta de que, como dice San Ignacio, uno es “todo impedimento”,
reconocer que uno tiene sus resistencias y que todos los días las ejercita y que a
veces las vence y a veces no. Esta experiencia a uno lo mantiene en su lugar,
quietito. Esto ayuda. Esta es mi experiencia personal, en los términos más simples
posibles.
Uno de los peligros de los escritos del Papa es que crean un poco de entusiasmo
pero después llegan otros y los precedentes se archivan. Por eso pienso que es
importante ese seguir trabajando, esa indicación final en que se auspicia que se
hagan reuniones y se profundice el mensaje de Evangelii Gaudium: porque en ella
se encuentra todo un modo de encarar diversos problemas eclesiales y la
evangelización misma de la vida cristiana. Creo que te refieres a una exhortación
que está al final y que proviene del documento de Aparecida. En ese pasaje
hemos querido recurrir a Evangelii Nuntiandi, que sigue teniendo la más fresca
actualidad, la misma que tenía cuando salió, y que para mí sigue siendo el
documento pastoral más importante escrito después del Vaticano II. Sin embargo,
no se la menciona, no se cita. Y bien, puede ocurrir lo mismo con Evangelii
Gaudium. Hace unos días leía que haría falta retomar de Evangelii Gaudium el
punto sobre la homilía, porque pasó en silencio. Allí se encuentra algo que la
Iglesia tiene que corregir en su predicación y que, además, la despoja de un
aspecto clericalista. Creo que la Evangelii Gaudium tiene que ser profundizada,
debe ser trabajada en grupos de laicos, de sacerdotes, en los seminarios, porque
es el aire evangelizador que la Iglesia quiere tener hoy. En eso hay que seguir
adelante. No es algo terminado, como si dijéramos “pasó, ahora viene Laudato si’.
Y luego, pasó, ahora está Amoris Laetitia...”. De ninguna manera. Les recomiendo
Evangelii Gaudium que es un marco. No es original, en esto quiero ser muy claro.
Pone juntas Evangelii Nuntiandi y el documento de Aparecida. Si bien vino
después del Sínodo sobre la Evangelización, la fuerza de Evangelii Gaudium fue
retomar esos dos documentos y refrescarlos para volverlos a ofrecer en un plato
nuevo. Evangelii Gaudium es el marco apostólico de la Iglesia de hoy.
La Iglesia experimenta una caída de vocaciones, sobre todo en lugares en los que
se ha sido reticentes en promover las vocaciones locales
A mí me ha pasado en Buenos Aires, como Obispo, que curas muy buenos, más
de una vez, charlando decían: “En la parroquia tengo un laico que ‘vale oro’. Y me
lo pintaban como un laico de primera. Y luego me decían: “¿Qué le parece si lo
hacemos diácono”? Este es el problema: al laico que vale, lo hacemos diácono. Lo
65
clericalizamos. En una carta que recientemente envié al cardenal Ouellet, escribía
que en América Latina, la única cosa que más o menos se salvó del clericalismo
es la piedad popular. Porque, como la piedad popular es una de esas cosas “de la
gente” en la que los curas no creían, los laicos fueron creativos. Quizás haya sido
necesario corregir algunas cosas, pero la piedad popular se salvó porque los curas
no se metieron. El clericalismo no deja crecer, no deja crecer la fuerza del
bautismo. La gracia y la fuerza evangelizadora de la expresión misionera la tiene
la gracia del Bautismo. Y el clericalismo disciplina mal esta gracia y da lugar a
dependencias, que tienen a veces a pueblos enteros en un estado de inmadurez
muy grande. Me acuerdo de las peleas que hubo cuando, siendo yo estudiante de
teología o cura joven, aparecieron las comunidades eclesiales de base. ¿Por qué?
Porque allí los laicos empezaron a tener un protagonismo un poco fuerte y los
primeros que se sentían inseguros eran algunos curas. Estoy generalizando
demasiado, pero lo hago a propósito: si caricaturizo el problema es porque el
problema del clericalismo es muy serio.
Los jóvenes necesitan ser escuchados; y los jóvenes cansan. Vienen siempre con
las mismas cosas y hay que escucharlos. Y claro, para eso hay que tener
paciencia, estar sentados y escuchar. Y también creatividad: para ponerlos a
trabajar en cosas. Hoy, las “reuniones” de siempre ya no tienen mucho sentido, no
son fecundas. Hay que lanzar a los jóvenes a actividades de tipo misionero,
catequético, o de tipo social, eso hace mucho bien.
Una vez llegué a una parroquia de la periferia, en una Villa Miseria. El cura me
había dicho que estaba construyendo un salón de encuentros. Y como este cura
también daba clases en la universidad estatal, como ayudante de cátedra, había
suscitado en chicos y chicas entusiasmo y deseo de participar. Cuando yo les vi
era un sábado y estaban trabajando de albañiles: el ingeniero que dirigía todo era
judío, una de las chicas era atea y el otro no sé qué cosa, pero estaban unidos en
un trabajo común. Eso va creando la pregunta: ¿Puedo hacer algo yo por los
demás y con los demás? A los jóvenes hay que ponerlos a trabajar y escucharlos.
Son las dos cosas que yo diría.
66
La digitalización es el rasgo típico de esta época moderna. Crea velocidad,
tensión, crisis. ¿Cuál es su impacto en la sociedad de hoy? ¿Cómo hacer para
tener velocidad y profundidad?
Los holandeses, hace treinta años o más, inventaron una palabra: “rapidación”. Es
decir, la progresión geométrica en términos de velocidad; y es esta “rapidación” la
que transforma el mundo digital en una posible amenaza. No hablo aquí de sus
aspectos positivos porque los conocemos todos. Destaco, también el problema de
la liquidez, que puede anular lo concreto. Me contaba alguien hace un tiempo de
un obispo europeo que fue a ver a un amigo empresario. Este le mostró cómo en
diez minutos hacía una operación que daba cierta ganancia. Desde los Ángeles
vendió ganado a Hong Kong y en pocos minutos tuvo una ganancia que le fue
inmediatamente acreditada. La liquidez de la economía, la liquidez del trabajo:
todo esto provoca desocupación. Y el mundo líquido. Se siente un reclamo, un
grito de “volver”, aunque no me gusta la palabra porque es medio nostálgica.
¡Volver es el título de un tango argentino! Existe el deseo de recuperar la
dimensión concreta del trabajo. En Italia el 40% de los jóvenes de 25 años para
abajo, están desocupados; en España el 50%; en Croacia el 47%. Es una señal de
alarma que muestra esta liquidez que crea desocupación.
***
67
anunciar mejor el evangelio y para que resplandezca el rostro intercultural de
nuestro Padre común.
(Original: italiano)
68
PALABRAS DE AGRADECIMIENTO
AL P. ADOLFO NICOLÁS, S.J.
Se trata de una tarea que la Compañía le confió hace más de ocho años, el 19 de
enero de 2008, en esta misma Aula, con una elección de amplísima mayoría, que
dejó satisfechos a todos los participantes en la Congregación General 35,
convencidos de que, al poner en sus manos la guía de nuestra Compañía, habían
hecho una elección acertada.
Hoy, cuando volvemos la vista a estos años transcurridos en los que usted ha sido
nuestro Padre General, damos gracias al Señor por tanto bien que en ellos ha
brotado para nosotros, para la Compañía de Jesús extendida por el mundo, para
la Iglesia, y para todas aquellas personas a las que se dirige nuestro servicio.
Gracias por su estilo personal. Todos los que le han conocido y han tenido
contacto con usted hablan de su cordialidad, de su espontaneidad y su sencillez
de trato, de su accesibilidad y su relación amigable con todos, ya fueran personas
humildes o de alto rango. Aquellos que han convivido a lo largo de estos años con
usted en la Curia han quedado impresionados por su mirada siempre sonriente,
por su buen humor; no recuerdan haber visto jamás en usted una expresión
distante, sombría, tensa o, menos aún, irritada.
Gracias por su capacidad para dar inspiración a nuestra vida religiosa y a nuestro
compromiso con la misión.
69
internamente”; a llegar hasta el centro de los problemas, de los desafíos
apostólicos de nuestro tiempo, haciendo uso de la inteligencia, del estudio y del
corazón y, así, mirar al mundo con los ojos de Dios, sabiendo compartir las
alegrías y las angustias, los interrogantes de nuestros hermanos y hermanas,
acompañándoles en la búsqueda y el descubrimiento de los signos de la presencia
y de la voluntad de Dios, o de los movimientos del Espíritu que se ocultan bajo la
corteza de la superficie, de la apariencia exterior de este mundo globalizado y
frenético, marcado por la cultura digital.
Usted nos ha dado ejemplo de una sabiduría serena, expresada en homilías llenas
de imágenes y de propuestas para una reflexión profunda, de invitaciones a ser
coherentes en nuestra vida religiosa y a hacer concreta nuestra conversión
cotidiana. Homilías que nacían de su rica experiencia espiritual y de su vida
apostólica, en las que no raramente se escuchaba el eco de su misión en el
inmenso horizonte de Asia.
Ha tenido a bien recordarnos que el apostolado intelectual debe seguir siendo una
de las características del servicio de la Compañía a la Iglesia y al mundo, y ha
impulsado eficazmente el compromiso contraído por toda nuestra Orden de
70
mantener las instituciones y las misiones que la Santa Sede le tiene confiadas en
Roma, en bien de la Iglesia Universal.
71
Tampoco podemos olvidar la inteligencia con la que, el año 2014, supo aprovechar
la celebración del segundo centenario del restablecimiento de la Compañía, para
reavivar en nosotros el sentido de nuestra extraordinaria historia y de las
responsabilidades que de esa historia se derivan, la conciencia y la auto-
comprensión común de nuestra identidad y de nuestra misión.
Además, su guía alentadora e inspiradora ha sido asimismo muy apreciada más
allá de los límites de la Compañía de Jesús. Fue por un tiempo Vicepresidente y
luego Presidente de la Unión de Superiores Generales. La vida religiosa
masculina, y también la femenina, han sabido estimar y han disfrutado de su
servicio. Los Papas nos han recordado más de una vez que nunca nos haremos
plenamente conscientes de que la Compañía ha jugado siempre un papel de
responsabilidad para con la vida religiosa apostólica en la Iglesia. Usted ha
representado una personificación de esta responsabilidad. No por casualidad le
eligieron los Superiores Mayores como representante suyo en los sínodos de
estos años. Allí sus intervenciones se hicieron notar por su libertad de espíritu, por
su originalidad, su valentía y amplitud de miras, pues manifestaban su amplia
experiencia, su conocimiento de culturas y situaciones de la Iglesia muy diversas,
además de la necesidad de una renovación de la teología de la misión. Tenemos
buenas razones para pensar que el apoyo que recibió el Papa Francisco para
renovar la metodología del Sínodo se debe en parte a usted; no en vano, en los
dos últimos Sínodos dedicados a la familia, fue llamado a formar parte de la
Comisión que trabajó, haciendo un gran esfuerzo de síntesis, en la redacción de la
relación final.
El General nos guía, pero también nos representa en las relaciones con las altas
instancias de la Iglesia y de su gobierno universal. Usted ha puesto mucho
empeño, en primera persona, por garantizar una relación buena y constructiva con
los distintos Dicasterios de la Curia Romana, visitando a sus más altos
representantes con regularidad. Los jesuitas han sentido que estaban en buenas
manos cuando usted se hacía cargo de sus problemas, y saben que usted ha
sabido ponerse de su parte, con claridad y decisión, asumiendo su defensa
cuando ello era justo y necesario. Se han sentido guiados con tranquila seguridad
desde su actitud de servicio no servil, en el espíritu de un leal y adulto sentire cum
Ecclesia, según el deseo de San Ignacio y el estilo de nuestra Compañía.
72
embarazo por la novedad de la situación. La Compañía de Jesús ha seguido
poniéndose, como siempre, a disposición del Papa para ser enviada en misión, a
la vez que sentía con él, en tantos aspectos, esa sintonía espiritual que se deriva
naturalmente de una común identidad y espiritualidad religiosa, y que engendraba
también, posteriormente, un mayor afecto y el deseo de servir al Vicario de Cristo
para el bien de la Iglesia y la humanidad.
Vivir la misión en una Iglesia y con una Iglesia “en salida”, es decir, llamada a
anunciar a Jesús y a servir en las fronteras y las periferias, sintiéndose en camino
con el pueblo de Dios, en solidaridad con los pobres y con todos los que sufren,
buscando y reconociendo a Dios presente y operante en todas las cosas hasta los
confines del mundo y en las profundidades de la historia... Evangelii gaudium, el
gozo de anunciar el Evangelio; tal es la misión de la Iglesia y de la Compañía en la
Iglesia y en el mundo.
Gracias por habernos guiado y acompañado hasta este día, y en este espíritu,
como Cuerpo de la Compañía de Jesús.
73
HOMILÍA P. Bruno Cadoré, O.P.
Esta insistente petición al Señor es la más bella oración que se pueda imaginar
para «abrir» la celebración de vuestra Congregación General. En el Evangelio que
acaba de ser proclamado, Jesús destaca dos razones por las que dicha oración es
tan apropiada. La fe es necesaria – aunque sea tan modesta en apariencia como
un grano de mostaza – porque se trata de arriesgarse a intentar lo improbable:
«podríais decir a este árbol: arráncate de aquí y plántate en el mar, y os
obedecería». Más aún, la fe es necesaria porque se trata de comprender que,
aunque intentemos lo increíble, debemos arriesgarnos a decir: «somos siervos
inútiles: sólo hemos cumplido nuestro deber». Una asamblea como la vuestra,
enraizada en una tradición de evangelización tan rica, y llena de tantas
experiencias de unos y de otros, se desarrollará sin duda entre el deber de llamar
continuamente a la Compañía a intentar la audacia de lo «improbable», y la
voluntad evangélica de hacerlo con la humildad de aquellos que saben que, en
este servicio donde el ser humano pone toda su energía, «todo depende de Dios».
Pero ¿es posible para nosotros tener esa audacia de lo improbable, esa audacia
del Evangelio, la audacia de vuestro fundador Ignacio que establece su Compañía,
pequeña como un grano de mostaza, en un tiempo de crisis, de necesidad de
fraternidad y frente a desafíos inmensos? Me parece que es la pregunta que
atormenta al profeta Habacuc: «¿Hasta cuándo, Señor, pediré auxilio sin que me
escuches? ¿Hasta cuándo te gritaré: ¡Violencia!, sin que me salves?». Muchos de
ustedes podrían enunciar las maldiciones del profeta que explican la fuerza con la
que interpela a su Dios. Hoy todavía el mundo está desfigurado por aquellos que
acumulan lo que no les pertenece, por aquellos que persiguen antes que nada sus
propios intereses, construyen un mundo sobre la sangre de muchos olvidados que
son manipulados, inventan continuamente nuevos ídolos. Violencias, que
desfiguran el rostro de lo humano en las personas, las sociedades y los pueblos.
Lo más improbable, en este contexto, tal vez no sea derrocar con nuestras manos
humanas y dentro de los límites de nuestra inteligencia y de nuestras
capacidades, tales violencias para poner el mundo un poco más al derecho. Es
necesario, por supuesto, arriesgarse a buscar el modo de remendar lo que está
roto. Pero la verdadera audacia de lo improbable ¿no consiste en hacer oír, en
medio de ese trabajo de «remiendo», la voz de Aquel que, contra viento y marea,
conduce a su pueblo y le da la fuerza de vivir por medio de su fidelidad? Que el
Señor os conceda la gracia, a lo largo de vuestras reflexiones y discernimiento, de
74
dejaros guiar, de dejaros engendrar, por la audacia de dar a entender por medio
de vuestro compromiso, vuestras palabras, vuestras solidaridades, la voz siempre
inesperada de Aquel que espera el mundo, que vence la muerte y establece la
vida, Aquel a quien vosotros buscáis darle la mayor gloria.
Aumenta nuestra fe, pedían los apóstoles. Pero, ¿cómo surge esta súplica en
ellos? ¿Cómo responderemos en nuestro tiempo a la necesidad urgente de vivir
como hombres de fe, contemplativos en acción, hombres cuya vida será realmente
entregada por los demás? Recordaréis que, en el Evangelio de Lucas, el pasaje
que hoy hemos escuchado es la continuación de una enseñanza de Jesús sobre
la vida entre los hermanos. Es inevitable que surjan escándalos, y debéis estar
atentos para no llevar al pecado a uno sólo de estos pequeños. A continuación,
está la enseñanza sobre el perdón ininterrumpido concedido al hermano, una vez,
siete veces... Y ¡ahí aparece la súplica de los apóstoles! En el fondo, siempre es lo
mismo: como el Reino, lo improbable nunca está lejos de ti. Sí, por supuesto, es la
búsqueda apasionada de abrir en este mundo caminos para la sabiduría, caminos
donde la palabra y los proyectos humanos cobren sentido intentando construir un
mundo hospitalario para el hombre. Pero aquello que puede dar un fuego interior a
esta búsqueda apasionada es la experiencia concreta, a veces banal y con
frecuencia difícil, del perdón. Es experiencia de sobreponerse a la ofensa para dar,
de nuevo, sin condiciones, la vida en abundancia. Esa experiencia que lleva a
descubrir que uno tiene en sí mismo una vida mucho más fuerte, mucho más
bella, que la que uno creía poseer, una vida que encuentra su verdad plena
cuando se desprende de sí misma para ofrecerse al otro. Experiencia de vida
fraterna, cuyo testimonio es tan importante hoy. Creo que no es gratuito si en el
Evangelio de hoy, Jesús continúa con la evocación del simple servidor. ¿De qué
75
es exactamente servidor? De una mesa, mesa de pecadores, mesa de acogida de
todos donde están invitados ciegos y cojos, fariseos y publicanos, adúlteros y
hombres de bien. Ignacio, vuestro fundador, hacía esta oración: «Señor Jesús,
enséñanos a ser generosos, a amarte como lo mereces, a dar sin medida, a
combatir sin temor a las heridas, a trabajar sin buscar reposo, a gastarme sin
esperar otra recompensa que el saber que estamos haciendo tu Santa Voluntad»
¿No es esta una invitación, hoy todavía, a ponernos al servicio de esa mesa?
Mesa de Emaús, donde el simple servidor aprende su oficio dejándose guiar por
su primer compañero, Jesucristo, el Salvador.
(Original: francés)
76
HOMILÍA
P. James E. Grummer, S.J.
Misa del Espíritu Santo Iglesia de Santo Spirito in Sassia, Roma 14 de
octubre de 2016
San Ignacio no dejó casi nada escrito sobre el Espíritu Santo, si exceptuamos sus
apuntes personales durante la deliberación sobre la pobreza. Quizás le movía la
prudencia, si tenemos en cuenta que no faltaban entre sus contemporáneos
quienes pensaban que su modo de hablar y de actuar respiraba el aire de los
alumbrados. De nuestras clases de historia en el noviciado recordamos que éstos
eran considerados herejes al pretender que poseían canales directos para
comunicarse con el Espíritu Santo y recibir revelaciones directas de su parte.
Juzgado por las apariencias, San Ignacio, a tenor de lo que él mismo escribe en
1545 al rey de Portugal, había sido indagado por varios Inquisidores en al menos 8
procesos y había pasado 64 días en prisión, por sospecha de herejía.
Precisamente por ser tan escasas las referencias al Espíritu Santo que hace
Ignacio en sus escritos, las pocas citas que encontramos resultan de mayor valor.
En los Ejercicios Espirituales se refiere directamente al Espíritu Santo seis veces,
y cinco de ellas son citas de la Sagrada Escritura que aparecen en los puntos que
se añaden al final como ayuda para meditar los misterios de la vida de Cristo
nuestro Señor. Uno de estos pasajes ofrece puntos para orar sobre el pasaje del
Evangelio que acabamos de escuchar. Permítanme citarles esta mañana el
número 304, porque en los tres puntos que propone Ignacio podemos encontrar
un poderoso lente de aumento que nos permite contemplar al Espíritu Santo, cuya
ayuda imploramos en esta Eucaristía.
(1) “los discípulos estaban congregados (por el miedo a los judíos)”, (2) “se les
aparesció Jesús estando las puertas cerradas, y estando en medio dellos
dice: ‘Paz con vosotros’”, y (3) “les da el Spíritu Sancto diciéndoles:
‘Recebid el Spíritu Sancto; a aquellos que perdonáredes los peccados, les
serán perdonados’”. Se puede ver que el movimiento que propone Ignacio
en estos tres puntos es bastante sencillo: es el itinerario que va del miedo a
la alegría, del don a la misión; el itinerario a recorrer por cada jesuita y cada
Congregación General.
Se puede decir que lo que vamos a hacer hoy y en los próximos días está rodeado
de un cierto temor. Quizás tememos pasar el resto de nuestras vidas reunidos en
pequeños grupos de discusión o ¡sentados en el aula con nuestros auriculares!
Seriamente hablando, puede ser que los inquietantes desafíos descritos en el
informe De Statu nos hayan colmado de temor; problemas del corazón humano,
de la Compañía de Jesús, de la Iglesia y del mundo de hoy, pueden intimidarnos.
Tal vez temamos pedir a uno de nosotros que asuma sobre sí el cargo de General
77
en representación de los demás, o quizás nos atemorice lo que el nuevo General
pueda decirnos sobre nuestro nuevo destino.
Sin embargo, nuestros miedos son tan numerosos como infecundos. Más
substancial es la alegría que acompaña a toda experiencia del Señor Resucitado,
capaz de disipar cualquier miedo que podamos sentir. Cuántas veces, en la vida y
en el trabajo, hemos experimentado al Señor Resucitado con sus manos heridas y
su costado abierto, en el último de nuestros hermanos y hermanas o en el espíritu
quebrantado de nuestros amigos y compañeros en el Señor. La semana pasada
tuvimos la gozosa experiencia del Señor Crucificado y Resucitado,
comunicándonos unos con otros, al reflexionar y orar juntos, como al encontrarnos
con antiguos amigos o hacer amigos nuevos en el Señor. A pesar de nuestros
miedos, o quizá precisamente por ellos, Jesús sabe llenarnos de alegría.
El gozo es solo uno de los dones que recibimos del Señor Resucitado. La semana
pasada hemos recibido el gran regalo de reconocer la acción del Espíritu en la
Compañía, en la Iglesia y en el mundo, en cada corazón humano. Hemos
ahondado nuestro aprecio del don que supone la pertenencia a un grupo
entregado a luchar bajo el estandarte de la Cruz. La Contemplación para alcanzar
amor nos pide que pensemos en todos los bienes que hemos recibido, para
ponerlos luego al servicio de Aquel que nos los entrega con el deseo de sanar y
bendecir este mundo caído. ¡Tantos dones, como incesante flujo de las fuentes de
la Plaza de San Pedro!
78
En realidad tengo serias dudas de que haya sido la prudencia la que haya
impedido a Ignacio referirse al Espíritu Santo. Por cierto, la Inquisición jamás le
intimidó, y se sentía lleno de consolación en lo que llamaríamos momentos de
Tercera Semana. Escribiendo al rey de Portugal sobre los procesos de la
Inquisición, decía: “por cuanta potencia y riquezas temporales hay debajo del
cielo, yo no quisiera que todo lo dicho no fuera pasado por mí, con deseo que
mucho más delante pasara, a mayor gloria de su divina Magestad”.
Pienso que Ignacio habló tan poco del Espíritu Santo porque no quería que sus
palabras distrajesen a los que estaban en dudas y a los Inquisidores de las
verdades del Espíritu; quería que experimentasen el gozo, los dones, y la misión
que de Él provienen. El silencio de Ignacio deja espacio para que cada uno
contemple y experimente la acción del Espíritu. Que al celebrar esta mañana la
Eucaristía en este altar, el Espíritu llene nuestro silencio con el gozo y los dones
necesarios para afrontar nuestra misión en el día de hoy, que es elegir a quien el
Señor ha designado.
(Original: inglés)
79
HOMILÍA DEL P. ARTURO SOSA, S.J.
Lecturas: Eclo 39 : 6-10 (gr) ; Rom 15 : 2-7 ; 16, 17-18. 25-27 ; Mc 13: 33-37
Hace pocos días, en esta misma iglesia del Gesù, donde reposan los restos de
San Ignacio y de Pedro Arrupe, el P. Bruno Cadoré nos invitó a tener la audacia
de lo improbable como actitud propia de las personas que buscan testimoniar su fe
en el complejo contexto actual de la humanidad. Nos instaba a dejar atrás el
miedo y a remar mar a dentro como actitud necesaria para ser al mismo tiempo
creativos y fieles durante la Congregación General.
Pidamos, pues, al Señor esta fe, para que podamos hacer nuestras, como
Compañía de Jesús, las palabras de María al responder a la extraordinaria
llamada recibida: he aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu palabra.
Como Ignacio y los primeros compañeros, como tantos hermanos nuestros que
han militado y militan bajo el estandarte de la cruz, sirviendo sólo al Señor y a su
Iglesia, queremos también nosotros contribuir a cuanto hoy parece imposible: una
humanidad reconciliada en la justicia, que vive en paz en una casa común bien
cuidada, donde hay lugar para todos, porque todos nos reconocemos hermanos y
hermanas, hijos e hijas del mismo y único Padre.
Por eso nos reafirmamos en la convicción que tenía San Ignacio al escribir las
Constituciones: Porque la Compañía, que no se ha instituido con medios
humanos, no puede conservarse ni aumentar con ellos, sino con la mano
omnipotente de Cristo Dios y Señor Nuestro, es menester en Él solo poner la
esperanza (Cons. 812).
80
Con la esperanza puesta en Dios y sólo en Él, la Congregación General
continuará con sus deliberaciones y contribuirá a la responsabilidad del buen
gobierno y conservación y aumento de todo el cuerpo de la Compañía (Cons.
719).
En nuestro camino hacia una mayor colaboración, con la gracia de Dios, vamos a
encontrar siempre nuevos compañeros que hagan crecer el número, siempre
mínimo por grande que sea, de colaboradores, invitados con otros a formar parte
de este cuerpo. No hay ninguna duda acerca de la necesidad de aumentar nuestra
oración y nuestro trabajo por las vocaciones a la Compañía y de continuar el
complejo compromiso de ofrecerles una formación que haga de ellos verdaderos
jesuitas, miembros de este cuerpo multicultural llamado a testimoniar la riqueza de
la interculturalidad como rostro de la humanidad, creada a imagen y semejanza de
Dios.
Apliquémonos, pues, el día de hoy, las palabras del apóstol Pablo: el Dios de la
perseverancia y de la consolación os conceda tener unos con otros los mismos
sentimientos a ejemplo de Cristo Jesús, para que con un solo corazón y una sola
voz glorifiquen a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo (Rom 15, 5-6).
(Original: italiano)
81
HOMILÍA
P. Arturo Sosa, S.J.
Misa de Clausura de la Congregación General 36
Iglesia de Sant’Ignazio, Roma
12 de noviembre de 2016
82
sorprendido la abundancia, la variedad y la profundidad de sus dones. Todo lo que
hemos experimentado ha sido gracia, don gratuito y sorprendente.
Nuestro discernimiento nos lleva a ver este mundo con los ojos de los pobres y a
colaborar con ellos para hacer crecer la vida verdadera. Nos invita a ir a las
periferias y a intentar comprender cómo afrontar globalmente la totalidad de la
crisis que impide las condiciones mínimas de vida a la mayoría de la humanidad y
pone en riesgo la vida sobre el planeta Tierra, para abrir espacio a la Buena
Nueva. Nuestro apostolado es, por lo tanto, necesariamente intelectual. Los ojos
misericordiosos que hemos adquirido al identificarnos con Cristo en cruz nos
permiten afrontar la comprensión de todo lo que oprime a los hombres y mujeres
de nuestro mundo. Los signos que acompañan nuestro anuncio del Evangelio son
los que corresponden a expulsar los demonios de las falsas comprensiones de la
realidad. Por eso aprendemos lenguas nuevas para comprender la vida de los
distintos pueblos y para compartir la Buena Nueva de la salvación para todos. Si
abrimos nuestro corazón a la acción del Espíritu Santo y nuestras mentes a la
verdad del amor de Dios no beberemos el veneno de las ideologías que justifican
la opresión, la violencia entre los seres humanos y la explotación irracional de las
reservas naturales. Nuestra fe en Cristo muerto y resucitado nos permitirá
contribuir, con tantos otros hombres y mujeres de buena voluntad, a imponer las
manos sobre este mundo enfermo y colaborar en su curación.
83
CG 36: LISTA DE LOS PARTICIPANTES
84
Cutinha, Jerome Elector JAM JCS
Dardis, John Presidente Conferencia EUR EUR
Dartmann, Stefan Elector GER EUR
D'Cruz, Wendell Elector BOM JCS
D'Cunha, Vernon Provincial BOM JCS
de Roux Rengifo, Francisco José Elector COL PAL
Del Campo Simonetti, Cristián Provincial CHL PAL
Devadoss Mudiappasamy, Elector MDU JCS
Díaz Marcos, Cipriano Elector ESP EUR
D'Mello, Joseph A. Elector KAR JCS
Dobbelstein, Thierry Elector BML EUR
D'Souza, Lisbert Consejero General CUR JCS
D'Souza, Stanislaus Jerome Provincial KAR JCS
Dubovský, Peter Elector SVK EUR
Dumortier, François-Xavier Elector GAL EUR
Echarte Oñate, Ignacio Oficial mayor CUR EUR
Edema, James Elector JES JES
Eidt, João Renato Provincial BRA PAL
Etxeberria Sagastume, Juan José Elector ESP EUR
Fernandes, George Provincial JAM JCS
Fernandes, Stanislaus Elector PUN JCS
Fernández Dávalos, David de Jesús Elector MEX PAL
Francis Xavier Periyanayagam, Elector MDU JCS
Freire Yánez, Gilberto Provincial ECU PAL
Friedrich, Ryszard Elector PMA EUR
Ganza Gasanana, Jean-Baptiste Elector RWB JES
Garanzini, Michael J. Miembro (FCG7) CUR JCU
García Jimenez, José Ignacio Elector ESP EUR
Gartland, James G. Elector CDT JCU
Geisinger, Robert J. Elector CDT JCU
Gonsalves, Francis Elector GUJ JCS
Greene, Thomas P. Elector UCS JCU
Grenet, Jean-Yves Provincial GAL EUR
Grieu, Etienne Elector GAL EUR
Grummer, James E. Consejero General CUR JCU
Guiney, John K. Elector HIB EUR
Hernandez, Jean-Paul Elector ITA EUR
Herry Priyono, Bernardinus Elector IDO CAP
Heru Prakosa, Yoannes Berchmans Elector IDO CAP
Howard, Damian Elector BRI EUR
Huang, Daniel Patrick L. Consejero General CUR CAP
Hurtado Durán, Manuel Gilberto Elector BOL PAL
85
Hussey, Robert M. Provincial MAR JCU
Iznardo Almiñana, Francisco Elector CAM PAL
Janin, Franck Provincial BML EUR
Jebamalai Irudayaraj L., Elector MDU JCS
Jeerakassery, Sebastian J. Elector DEL JCS
Jeyaraj, Veluswamy Provincial CCU JCS
Kajiyama, Yoshio Provincial JPN CAP
Keller, Herbert B. Elector MAR JCU
Kerhuel, Antoine Consejero General CUR EUR
Kesicki, Timothy P. Presidente Conferencia JCU JCU
Kiechle, Stefan Provincial GER EUR
Kolacz, Jakub Provincial PME EUR
Kot, Tomasz Consejero General CUR EUR
Kowalczyk, Dariusz Elector PMA EUR
Kujur, Joseph Marianus Provincial RAN JCS
Kurien, Francis Provincial HAZ JCS
Kyungu Musenge, Rigobert Elector ACE JES
Lado Tonlieu, Ludovic Elector AOC JES
Lamanna, Thomas J. Elector ORE JCU
Lawler, Thomas A. Provincial WIS JCU
Layden, Thomas Provincial HIB EUR
Lee Hua, John Provincial CHN CAP
Lenk, Martin Elector ANT PAL
Lewis, Michael Presidente Conferencia JES JES
Lobo, John Wilfred Elector DAR JCS
Lombardi, Federico Consejero General CUR EUR
Loua, Zaoro Hyacinthe Provincial AOC JES
Lozuk, Anto Elector CRO EUR
Luna Pastore, Alberto Cristóbal Elector PAR PAL
Magadia, José Cecilio Consejero General CUR CAP
Magaña Aviña, José Francisco Provincial MEX PAL
Magro, Patrick Elector MAL EUR
Malvaux, Benoît Oficial mayor CUR EUR
Mangai, Varghese Poulose Elector CCU JCS
Manickam, Irudayaraj Elector GUJ JCS
Manwelo, Paulin Elector ACE JES
Marcouiller, Douglas W. Consejero General CUR JCU
Maruthukunnel, Jose Jacob Elector KER JCS
Masawe, Fratern Consejero General CUR JES
Mascarenhas, Agnelo Elector GOA JCS
Matarazzo, Gianfranco Provincial ITA EUR
McCarthy, John W. Elector CDA JCU
86
McClain, J. Thomas Oficial mayor CUR JCU
McCoy, Brian Provincial ASL CAP
McFarland, Michael C. Elector UNE JCU
Mercier, Ronald A. Provincial UCS JCU
Mesa Baquero, José Alberto Miembro (FCG7) CUR PAL
Migacz, Andrzej Elector PME EUR
Minaku Lukoli, José Provincial ACE JES
Minj, Francis Elector RAN JCS
Minj, Kalyanus Provincial MAP JCS
Minj, Santosh Elector HAZ JCS
Morante Buchhammer, Juan Carlos Provincial PER PAL
Moreno, Antonio F. Provincial PHI CAP
Morgalla, Stanislaw Elector PME EUR
Mumba, Emmanuel Provincial ZAM JES
Mutholil, George Provincial KER JCS
Nebres, Bienvenido F. Elector PHI CAP
Ngo, Chi Van Elector CFN JCU
Nguyên Hai Tính, Francis Xavier Elector VIE CAP
Nicolás, Adolfo P. General CUR CAP
Odiaka, Jude O. Provincial ANW JES
Oh, In-don Francisco Elector KOR CAP
O'Keefe, Joseph M. Elector UNE JCU
Oliveira, Pedro Rubens Ferreira de Elector BRA PAL
Orobator, Agbonkhianmeghe
Elector AOR JES
Emmanuel
Ortmann, Tomasz Provincial PMA EUR
Palacio Larrauri, Alfonso Carlos Elector BRA PAL
Pallippalakatt, Varghese Provincial DUM JCS
Pandikattu, Kuruvilla Elector DUM JCS
Parmar, Francis Provincial GUJ JCS
Pathirana, Angelo Sujeeva Elector SRI JCS
Pattery, George Presidente Conferencia JCS JCS
Paul, Claudio Elector BRA PAL
Paulson, Brian G. Provincial CDT JCU
Peraza Celis, Arturo Ernesto Provincial VEN PAL
Perekkatt, Varkey Provincial DEL JCS
Pham, Hung T. Elector UCS JCU
Pham Thanh Liêm, Joseph Provincial VIE CAP
Power, Stephen Elector EUR EUR
Preston, Dermot Provincial BRI EUR
Pudota Rayappa John Susai Raj, Elector AND JCS
Puig Puig, Llorenç Elector ESP EUR
87
Rabeson, Solofonirina Jocelyn Elector MDG JES
Raj, Susai Elector PAT JCS
Ramos, Eudson Elector PAL PAL
Ranaivoarson, (Pierre André) Provincial MDG JES
Raper, Mark Presidente Conferencia CAP CAP
Rasiah, Jeyaraj Provincial SRI JCS
Ratsimbazafy, Fulgence Elector MDG JES
Ravizza, Mark A. Elector CFN JCU
Ribeiro, Elton Vitoriano Elector BRA PAL
Roca Alcázar, Fernando Elector PER PAL
Rocha, Rosario Provincial GOA JCS
Rodríguez Tamayo, Gabriel Ignacio Consejero General CUR PAL
Ruiz Pérez, Francisco José Provincial ESP EUR
Rutishauser, Christian Michael Elector HEL EUR
Sakuma, Tsutomu Elector JPN CAP
San Juan, Karel S. Elector PHI CAP
Sansare, Bhausaheb Provincial PUN JCS
Santarosa, Scott R. Provincial ORE JCU
Sarmento, Joaquim Francisco da
Elector ETR CAP
Silva
Sarralde Delgado, Luis Javier Elector COL PAL
Sebasti L. , Raj Provincial MDU JCS
Siebner, Johannes Elector GER EUR
Smolich, Thomas H. Miembro (FCG7) CUR JCU
Sosa Abascal, Arturo Marcelino Consejero General CUR PAL
Spadaro, Antonio Elector ITA EUR
Standaert, Nicolas Elector BSE EUR
Stegman, Thomas D. Elector WIS JCU
Stuchly, Josef Elector BOH EUR
Sugiyo Pitoyo, Agustinus Elector IDO CAP
Sunu Hardiyanta, Petrus Provincial IDO CAP
Susaimanickam, Arul Elector KHM JCS
Talos, Marius Elector ROM EUR
Tigga, Boniface Elector PAT JCS
Tigga, Ranjit Elector MAP JCS
Tilve, Alejandro Provincial ARU PAL
Torres Santos, Luis Orlando Elector UCS JCU
Tshering, Kinley Joseph Provincial DAR JCS
Tustonjic, Ante Provincial CRO EUR
Uher, Rudolf Provincial SVK EUR
Vadassery, Jose J. Provincial PAT JCS
Van Drunen, Theo Elector NER EUR
88
Vaz, Dionysius Elector KAR JCS
Vaz, Thomas Elector JCS JCS
Velasco, Luis Rafael Elector ARU PAL
Veramendi Espinoza, Johnny José Elector VEN PAL
Verschueren, Johan Provincial BSE EUR
Vidal González, Javier Provincial ANT PAL
Vitkus, Gintaras Elector LIT EUR
Vizi, Elemér Elector HUN EUR
Weiler, Michael F. Provincial CFN JCU
Xess, Ajit Kumar Elector RAN JCS
Younès, Dany Provincial PRO EUR
89