DERECHO DE SUCESIONES
1. LA SUCESIÓN.-
Significa la transmisión de algún bien o bienes de manera que su
titular, por este acto, deja de serlo en favor de otro; hay pues un
fenómeno de sustitución o de subrogación. Según SAVIGNY hay “Una
transformación puramente subjetiva de una relación de derecho”.
En este sentido, COVIELLO señala que la “identidad de la relación
jurídica y la diversidad de los sujetos, constituyen los caracteres
de la verdadera sucesión”.
BONFANTE explica de la sucesión: “se continúa la relación misma del
antecesor, por lo que se sucede también en derechos que de otro modo
serían intransmisibles, y en todos los derechos así adquiridos
continúa siempre para el sucesor el mismo título de adquisición del
causante”.
Implica jurídicamente la transmisión de derechos y obligaciones de
una persona a otra.
En la esfera del Derecho Privado existen derechos que se extinguen
con la muerte de su titular, como el usufructo, uso, habitación,
alimentos y renta vitalicia. Se trata, como señala el maestro
DOMÍNGUEZ, de derechos temporales que fenecen con la muerte del
titular. No puede haber en estos casos sucesión alguna.
En cambio es viable que algunas relaciones jurídicas perduren más
allá del causante. Pueden ser trasmitidas por actos entre vivos -
sucesión entre vivos vía contrato, o por causa de muerte. Aquí estamos
frente a un caso de sucesión en su sentido estricto - mortis causa-
que abarcará todo el patrimonio de aquél y sin que dependa de la
voluntad del causante. La muerte así constituye una conditio juris.
Es un supuesto esencial de la trasmisión, porque con la muerte del
titular de un patrimonio deja, irremediablemente, de ser sujeto de
derecho.
Como señala CLEMENTE DE DIEGO, “la diferencia que existe entre la
sucesión mortis causa y la sucesión inter vivos radica en que la
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primera puede ser universal y singular, mientras que la segunda no
puede ser más que singular”.
HÉCTOR LAFAILLE comparte este criterio al expresar que nos
encontramos, en la ley, con dos acepciones del vocablo sucesión:
1) Una amplia: abarca todos los supuestos de transmisión.
2) La otra limitada: referida a los supuestos originados por el
deceso.
Continua, LAFAILLE, señalando que el derecho de sucesiones comprende
el estudio de la sucesión mortis causa a título universal, con todas
las particularidades y efectos que determina el ordenamiento
jurídico.
PÉREZ LASALA añade que, “en sentido técnico jurídico no es más que
la sucesión universal mortis causa, es decir, la del heredero, y no
la del legatario, que es un simple adquiriente”.
El objetivo fundamental de esta materia es determinar las
consecuencias que produce el hecho de la muerte respecto de las
relaciones jurídicas que tenía el causante, determinando la identidad
de las personas sobrevivientes que van a continuar esas relaciones
jurídicas y de qué modo, siendo de advertir que principalmente son
de naturaleza patrimonial y excepcionalmente, extrapatrimoniales.
2. ETIMOLOGÍA DE LA PALABRA SUCESIÓN.-
MIRANDA citado por Amado (2013) señala que:
“El término de sucesión deriva del verbo latino SUCCEDERE y este del
sustantivo SUCCESSIO”. Sucesión significa entrar una persona o cosa
en el lugar de otra, o seguir después de ella, sustituyéndola”.
Otros autores explican que proviene del latín:
SUCESIO ONIS = Acción de suceder.
SUCCEDER = Entrar en cabeza de.
Es decir, en SENTIDO GRAMATICAL significa: entrada o continuación de
una persona o cosa en lugar de otra. Y en SENTIDO LATO, es cuando una
persona adquiere derechos de otros.
3. DERECHO SUCESORIO: DEFINICIÓN.-
El Derecho de Sucesiones está constituido por el conjunto de normas
jurídicas destinadas a regular el destino del patrimonio de una
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persona, en todo aquello que resulta susceptible de transmisión
patrimonial con posterioridad a su muerte.
4. NOCION DE SUCESION MORTIS CAUSA.-
El término sucesión tiene teóricamente dos acepciones. Una extensiva
y genérica, según la cual se denomina sucesión a toda transmisión
patrimonial, tanto a las efectuadas inter vivos, como a las que
tienen lugar mortis causa. Y otra restringida y específica, limitada
a este último concepto.
En la terminología jurídica actual, el vocablo sucesión se emplea
únicamente en su acepción restringida, para designar la transmisión
de derechos y obligaciones que se produce por el fallecimiento de la
persona humana (LANATA, 1981, Tomo 1: 13).
BAQUEIRO ROJAS y BUENROSTRO BÁEZ señalan al respecto lo siguiente:
“En el sentido amplio, por sucesión debemos entender todo cambio de
sujeto de una relación jurídica. Por ejemplo, el comprador que sucede
al vendedor en la propiedad de la cosa vendida; el arrendatario que
sucede a otro en una cesión de derechos personales de arrendamiento.
En cambio, por sucesión en sentido restringido entenderemos la
transmisión de todos los bienes y derechos del difunto, así como sus
obligaciones, que no se extinguen con la muerte. Por ejemplo, la
persona nombrada por el de CUJUS como su heredera universal, le
sucede en la propiedad de su patrimonio”.
Por lo tanto, y en términos generales, debemos entender que: En
materia jurídica la sucesión supone el cambio del titular de un
derecho. El que sustituye a otro es su sucesor.
La sucesión puede ser:
1) A título particular, respecto de un derecho individual como el de
propiedad de una cosa. Por ejemplo, el comprador es el sucesor del
vendedor, el donatario sucesor del donante, el legatario lo es de
cosa determinada.
A su vez esta sucesión puede ser:
a) En vida del primitivo titular; sucesión 'inter vivos':
compraventa, donación.
b) Por la muerte del primer titular: legado.
c) A título oneroso: compraventa.
d) A título gratuito: donación y legado.
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2) A título universal respecto de la totalidad de un patrimonio, la
cual se caracteriza por:
a) Efectuarse sólo por causa de muerte del titular o sucesión
mortis causa, también llamada herencia.
b) Ser gratuita (toda transmisión mortis causa es gratuita)
(BAQUEIRO ROJAS; y BUENROSTRO BAEZ, 1994: 255).
La SUCESIÓN ES MORTIS CAUSA, pues, cuando tiene como presupuesto
indispensable y determinable la muerte del sujeto a quien se habrá
de suceder, al cual se le llama «de cujus».
VALENCIA ZEA dice que, en general, “(…) la trasmisión de derechos
por causa de muerte se denomina sucesión”. Dicho autor agrega que
“en derecho actual, (...) la sucesión por causa de muerte solo realiza
la función de trasmitir derechos patrimoniales”.
LEÓN BARANDIARÁN refiere que, “(…) sea que la sucesión se produzca a
título universal o particular mortis-causa, un bien particular pasa
de una persona a otra, de la que muere a la que sucede en este
patrimonio o cosa que deja, entonces el adquiriente del bien adquiere
la propiedad (porque es la figura típica de adquirir la propiedad),
como propietario. Por consiguiente, la sucesión mortis-causa o
herencia y el legado, es un modo adquisitivo derivado de la propiedad.
De aquí vemos que se conjugan los derechos reales con los derechos
de propiedad. Una de las formas de adquirir la propiedad, es la
herencia, forma derivada, y no originaria, porque la propiedad que
se adquiere le pertenece al fallecido, en virtud de un título
anterior”.
CASTAÑEDA afirma que “la sucesión presupone un vínculo familiar; y
por virtud de ella pasan del causante al heredero, bienes y
obligaciones activas y pasivas”. Dicho autor agrega que “por la
sucesión la ley transmite a una o varias personas las cosas que
pierde el causante y las obligaciones de que era deudor o acreedor”.
PALACIO PIMENTEL entiende por sucesión “(...) el cambio de sujeto de
una relación jurídica patrimonial, es decir, el efecto de entrar una
persona a sustituir u ocupar el lugar de otra”.
SOMARRIVA UNDURRAGA señala respecto de la sucesión por causa de
muerte lo siguiente: “(...) Desde un punto de vista objetivo, la
sucesión de una persona es la masa de bienes, la masa hereditaria
dejada por ella al morir. Se emplea la expresión sucesión en un
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sentido subjetivo para designar a los herederos del causante (…).
Pero con más propiedad, la sucesión por causa de muerte es la
transmisión del patrimonio de una persona o de bienes determinados,
en favor de otras personas también determinadas. En tal sentido, la
sucesión por causa de muerte es un modo de adquirir el dominio”.
SOMARRIVA UNDURRAGA hace estas otras acotaciones sobre la sucesión
por causa de muerte:
▪ La sucesión por causa de muerte es un modo de adquirir
típicamente derivativo, porque el dominio no nace
espontáneamente para el asignatario, sino que se transmite del
causante al heredero o legatario. Antes de que operara la
sucesión por causa de muerte el dominio se hallaba radicado en
el causante, y en virtud del modo de adquirir, pasa a pertenecer
a sus sucesores.
▪ En la sucesión por causa de muerte es precisamente el
fallecimiento de una persona lo que trae consigo la transmisión
de su patrimonio. Se produce la adquisición del dominio por la
muerte de una persona. Y esta muerte puede ser tanto la real
como la presunta, ya que la ley no hace distinciones de ninguna
especie al respecto.
▪ La sucesión por causa de muerte es típicamente un modo de
adquirir a título gratuito, puesto que el asignatario no
realiza ningún sacrificio económico para adquirir la
asignación; nada sale de su patrimonio con ese objeto, nada da
a cambio de lo que recibe. Esto no significa que necesariamente
toda asignación suponga un enriquecimiento para el heredero,
puesto que pueden existir herencias que no le reporten una
ventaja económica o pecuniaria. Tal acontecerá si el patrimonio
del causante está excesivamente gravado, o sea, contiene más
elementos pasivos (deudas) que activos (bienes y derechos).
Como el heredero está obligado a soportar el pago de estas
deudas hereditarias, puede suceder que en definitiva no obtenga
ventaja económica alguna de la herencia recibida.
Un modo de adquirir el dominio puede ser a título universal o a
título singular, según si mediante él se adquiere una universalidad
jurídica o una cosa determinada. La sucesión por causa de muerte
puede ser, según los casos, a título singular o a título universal
(SOMARRIVA UNDURRAGA, 1954, Volumen I: 20).
Para BARBERO, la sucesión significa un sub ingreso de un sujeto a
otro en la titularidad de una relación jurídica, la cual queda
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inalterada en sus datos objetivos, mediante un nexo de derivación
de la relación misma del titular anterior. Es decir, generada la
relación, cambia el titular. El tratadista italiano agrega que la
sucesión, en general, se califica de “mortis causa” por causa de
muerte - en cuanto tiene como presupuesto esencial y caracterizante
la muerte del sujeto a quien se trata de suceder. Y concluye
señalando que, la sucesión mortis causa está caracterizada por la
necesidad de proveer a la sistematización de la posición jurídica
de un sujeto - de todo sujeto - cuando la muerte lo hace salir para
siempre de la escena de este mundo.
A la muerte del sujeto, para algunas relaciones es ineludible la
necesidad, para otras se contempla por lo menos la oportunidad de
considerarlas extinguidas. Así ocurre con muchas relaciones
personales (derechos y deberes de cónyuge, o de padre, o de hijo;
créditos y débitos alimentarios, etc.), y también de alguna de las
relaciones patrimoniales, tanto con carácter real (derecho de
usufructo, de uso o de habitación), como de carácter obligatorio
(deberes, por ejemplo, del mandatario, del trabajador, etc.). En
cuanto a otra gran parte, se contempla la oportunidad de dejarla
sobrevivir al sujeto difunto.
¿Cómo es actuable esto? Dando al difunto un sucesor. Sucesor que en
tanto está precisamente previsto, en cuanto se presupone la muerte
del cujus. Sucesión, por tanto, que bien puede decirse que tiene en
esa muerte su causa (mortis causa) (BARBERO, 1967, Tomo V: 2-3).
Según FERRERO: El término sucesión es sinónimo de trasmisión.
Sucesión es el hecho jurídico por el cual los derechos y las
obligaciones pasan de unas personas a otras. Aquéllas a quienes se
les trasmite estos conceptos suceden a los anteriores titulares
(...).
En el lenguaje jurídico corriente se identifica a la sucesión con
el conjunto de sucesores, con el conjunto de derechos y obligaciones
materia de la trasmisión, y con ambos conceptos juntos. En este
último caso, la doctrina discute si la sucesión es o no una persona
jurídica, si es que tiene o no personalidad propia, distinta a sus
miembros. Encontramos la respuesta negativa, pues los sucesores no
son sino condóminos de todo el patrimonio...» (FERRERO, 2005: 102-
103).
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LANATTA define a la sucesión como “la transmisión patrimonial por
causa de muerte”. Dicho autor dice, además, de la sucesión que:
a) Participa de la naturaleza jurídica de los derechos reales.
Siendo la sucesión principalmente, un derecho ejercido por
las personas con respecto a las cosas, constituye un título,
que, como sucede con los derechos reales, puede oponerse a
cualquiera: erga omnes.
b) Es un modo derivativo de adquirir. Dentro de la clasificación
de los modos de adquirir en originarios y derivativos, la
sucesión pertenece a estos últimos, porque los bienes y
derechos que el sucesor adquiere son aquellos de los que el
difunto era titular.
c) Es gratuita. En la transmisión sucesoria no hay
contraprestación, El sucesor no da nada, ni queda obligado de
manera alguna por lo que recibe, salvo, desde luego, el pago
de las deudas del difunto hasta donde le permita el activo y
el caso de ciertos legados que llevan anexas algunas cargas.
d) Es por causa de muerte. (...) No existe (...) herencia de
personas en vida, porque la sucesión supone como elemento
determinante y condición sine qua non, la muerte cierta, o
judicialmente declarada presunta, de una persona, titular del
patrimonio materia de la transmisión...» (LANATTA, 1981, Tomo
I: 19-20).
BARROS ERRÁZURIZ refiere sobre la sucesión mortis causa lo
siguiente: “Sucesión por causa de muerte es un modo de adquirir
los bienes, derechos y obligaciones transmisibles de una persona
difunta, o una cuota de ellos (...); o una o más especies o cuerpos
ciertos (...); o una o más especies indeterminadas de cierto género
(...). La sucesión por causa de muerte toma el nombre de
transmisión, y se contrapone a la palabra transferencia, que se
aplica a la sucesión por acto entre vivos, es decir, a los casos
en que hay tradición.
La sucesión por causa de muerte es un modo de adquirir derivativo,
porque el dominio que en virtud de él adquieren el heredero y el
legatario proviene de un dominio anterior del testador, al cual
suceden en el dominio de la cosa con sus calidades y vicios; es un
modo de adquirir por causa de muerte, pues la adquisición se opera,
por regla general, en el momento de fallecer la persona de cuya
sucesión se trata, si el heredero o legatario no es llamado
condicionalmente y necesita indefectiblemente que ocurra el
fallecimiento del testador o causante, sin lo cual no puede
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existir, por lo que se distingue esencialmente de la tradición,
que es modo de adquirir entre vivos; es gratuito, porque todo el
beneficio lo recibe el heredero o legatario, el cual, por su parte,
puede aceptar o repudiar libremente, porque a ninguno se puede
hacer un beneficio contra su voluntad: Nemo invitus haeres (nadie
es heredero contra su voluntad); sirve para adquirir tanto los
derechos reales como los personales, siempre que sean
transmisibles; y finalmente, es un modo de adquirir ya a título
universal, ya a título singular, en lo que se diferencia de los
otros modos de adquirir, como la ocupación, la accesión y la
tradición, que son por su naturaleza modos de adquirir a título
singular. La sucesión por causa de muerte es el modo ordinario y
adecuado de adquirir la universalidad de los bienes, o sea, el
patrimonio de otra persona; transmisión que sólo se opera al
momento de la muerte y que no puede efectuarse durante la vida,
porque la ley prohíbe vender o donar en vida todo el patrimonio”
(BARROS ERRAZURIZ, 1931, Volumen V: 7-8).
En opinión de LOHMANN LUCA DE TENA: “Conocemos como sucesión mortis
causa aquella en virtud de la cual una o más personas asumen
(ingresan a) las posiciones jurídicas que deja al morir el causante
y que sean transmisibles. La muerte, pues, no transmite por
sucesión todo lo que el causante tenía o debía (una pensión; una
obligación que por sus cualidades personales sólo él podía
cumplir), sino sólo aquello que válidamente podía transmitir (y
que es lo que constituye la herencia).
Sucesión mortis causa es, por lo tanto, aquella figura por la cual
una o más personas sustituyen al difunto en la posición jurídico-
patrimonial que deja vacante con su fallecimiento. (...) La
sucesión no solamente es la transmisión (...) o la subrogación en
el activo (bienes y derechos) o pasivo (deberes y obligaciones)
del causante por parte de los sucesores. (...) La muerte determina
ipso jure que la herencia quede automáticamente puesta a
disposición del llamado a la herencia, por lo que no es del todo
cierto que desde el momento de la muerte se sea heredero y que se
produzca la transmisión a éste. Se producirá, sí, pero sólo si
hubiera aceptación a la calidad de heredero y por ende a la
recepción del patrimonio relicto” (LOHMANN LUCA DE TENA, 1995,
Tomo 1: 33-34).
5. FUNDAMENTO DE LA SUCESION MORTIS CAUSA.-
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Entre las teorías que pretenden fundamentar la sucesión mortis causa
tenemos las siguientes:
1) Teoría del derecho natural:
Teoría basada en el atributo principal del hombre, el derecho de
propiedad, cuya característica principal y natural es la de poder
disponer de los bienes de que es dueño. Esta disposición tiene que
ser permanente, no sólo durante la vida sino también en el momento
de la muerte sin límite de plazo. Establecida la existencia de la
propiedad privada, se entiende que a su muerte los bienes se
transmiten a quien la voluntad del causante o el mandato de la ley
lo han dispuesto.
2) Teoría biológica:
Conforme a esta teoría, la sucesión no es sino una consecuencia de
seguir el orden natural o biológico, en razón de que la muerte
importa la continuidad del individuo a través de sus descendientes.
Las normas sucesorias deben obedecer a esa ley fisiológica. Se
aprecia que la explicación resulta insuficiente y no alcanza a dar
la respuesta acerca del fundamento de la transmisión a los
ascendientes o a los parientes lejanos.
3) Teoría del efecto presunto del causante:
Esta teoría se basa en la prevalecencia de la voluntad del difunto,
expresada en el acto del testamento. Si no lo hubiera redactado el
causante, la ley tiene que organizar un sistema que responda a la
presunción de cuál hubiese sido su última voluntad. De tal forma
que el sujeto puede omitir la manifestación de su voluntad, pues
es conocedor de que la ley procederá a interpretar su silencio. No
obstante fundarse en un principio incuestionable, tal teoría se
torna parcial por el respeto desmedido que asigna a la voluntad
individual. Cabe indicar que dicha voluntad se encuentra limitada
por el legislador cuando se debe atender a principios superiores,
como, por ejemplo, cuando se regula el sistema legitimario.
4) Teoría de la copropiedad familiar:
Esta teoría es totalmente opuesta a la anterior, pues rechaza la
voluntad del autor, postulando que el derecho del heredero
derivaría de su copropiedad sobre el patrimonio que pertenecería
a toda la familia. En esta teoría puede apreciarse limitaciones,
por cuanto no se explica el llamado de los herederos lejanos.
5) Teoría utilitaria:
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Para esta corriente doctrinaria, el sistema sucesorio tiene que
ser organizado por el Estado, basándose en principios económicos
y políticos que se sujeten a la forma de organización del Gobierno.
Esta teoría resulta incompleta porque aborda sólo uno de los
aspectos de la cuestión que no es, como es obvio, la única.
6) Teoría negatori:
Las teorías anteriormente señaladas reconocen en esencia el derecho
de propiedad. Para la teoría socialista (como se denomina a la
teorías negatoria), al no tener validez o reconocer el domicilio
privado y, por ende, de propiedad, niega la esfera privada de la
titularidad del individuo y solo se remite al análisis general del
reconocimiento del Derecho de Sucesiones.
Se puede observar que las teorías reseñadas precedentemente centran
su atención en tan sólo uno de los aspectos del problema sucesorio y
resultan insuficientes para explicarlo cabalmente. En tales teorías
se puede encontrar una razón válida y si se asume una posición
ecléctica se puede apreciar que, si bien la voluntad del causante
tiene un rol preponderante, tal voluntad está constreñida por razones
de orden social y ético que son las que mueven al legislador para
condicionarla. Ello sin que se reste importancia a las razones
político-económicas que tienen que ver con el movimiento de los bienes
y el resguardo de la organización democrática del Estado.
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Fuente bibliográfica:
Ferrero Costa, Augusto. Tratado de Derecho de Sucesiones
Ferrero Costa y otros. Código Civil Comentado – Gaceta Jurídica.
Jara Quispe, Rebeca. Manual de Derecho de Sucesiones.
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