SISTEMA NERVIOSO
El sistema nervioso está compuesto por una red de neuronas cuya característica principal es generar, modular y
transmitir información entre las diferentes partes del cuerpo humano. Esta propiedad habilita muchas funciones
importantes del sistema nervioso, como la regulación de funciones vitales del cuerpo (latidos del corazón, respiración,
digestión), sensación y movimientos corporales. En definitiva, las estructuras del sistema nervioso presiden todo lo que
nos hace humanos; nuestra conciencia, cognición, comportamiento y recuerdos.
El sistema nervioso consta de dos divisiones:
El sistema nervioso central (SNC) es el centro de integración y control del cuerpo.
El sistema nervioso periférico (SNP) representa las vías de comunicación entre el SNC y el cuerpo. Se subdivide
además en el sistema nervioso somático (SNS) y el sistema nervioso autónomo (SNA).
CÉLULAS DEL SISTEMA NERVIOSO
En el sistema nervioso están presentes dos tipos básicos de células:
Neuronas
Células gliales
Neuronas
Las neuronas, o células nerviosas, son las principales unidades estructurales y funcionales del sistema nervioso. Cada
neurona consta de un cuerpo (soma) y una serie de proyecciones que salen desde la neurona (neuritas). El cuerpo de la
célula nerviosa contiene los orgánulos u organelos celulares y es donde se generan los impulsos neurales (potenciales de
acción). Las proyecciones provienen del cuerpo de la neurona, conectan las neuronas entre sí y con otras células del
cuerpo, permitiendo el flujo de impulsos neuronales. Hay dos tipos de proyecciones neuronales que difieren en
estructura y función; los axones y las dendritas.
Los axones son largos y conducen los impulsos lejos del cuerpo neuronal.
Las dendritas son cortas y actúan para recibir impulsos de otras neuronas, conduciendo la señal eléctrica hacia el
cuerpo de la célula nerviosa.
Cada neurona tiene un solo axón, mientras que el número de dendritas varía. Según ese número, hay cuatro tipos
estructurales de neuronas; multipolar, bipolar, pseudounipolar y unipolar.
La morfología de las neuronas las hace altamente especializadas para trabajar con impulsos neuronales; generan,
reciben y envían estos impulsos a otras neuronas y tejidos no neuronales.
Hay dos tipos de neuronas, las cuales se nombran de acuerdo a si envían su señal eléctrica hacia o desde el SNC:
Las neuronas eferentes (motoras o descendentes) envían impulsos neurales desde el SNC hacia los tejidos
periféricos, indicándoles cómo funcionar.
Las neuronas aferentes (sensitivas o ascendentes) conducen impulsos desde los tejidos periféricos hacia el SNC.
Estos impulsos contienen información sensitiva que describe el entorno del tejido.
El lugar en donde un axón conecta con otra célula para pasar el impulso neuronal se llama sinapsis. La sinapsis no se
conecta directamente con la siguiente célula; el impulso desencadena una liberación de sustancias químicas llamadas
neurotransmisores en el extremo del axón de la neurona. Estos neurotransmisores se unen a la membrana de la célula
efectora, lo que hace que ocurran eventos bioquímicos dentro de esa célula de acuerdo con las órdenes enviadas por el
SNC.
Células gliales
Las células gliales, también llamadas neuroglia o simplemente glía, son células pequeñas no excitatorias que apoyan a las
neuronas, pero no propagan potenciales de acción. En cambio, mielinizan las neuronas, mantienen el equilibrio
homeostático, brindan apoyo estructural, protección y nutrición para las neuronas en todo el sistema nervioso.
Este conjunto de funciones ocurre gracias a cuatro tipos diferentes de células gliales:
La glía mielinizante produce la vaina de mielina aislante del axón. Estos se denominan oligodendrocitos en el
SNC y células de Schwann en el SNP.
Los astrocitos del SNC y las células gliales satélite del SNP comparten la función de sustentar y proteger las
neuronas.
Otros dos tipos de células gliales se encuentran exclusivamente en el SNC. La microglia son los fagocitos del SNC
y las células ependimarias que recubren el sistema ventricular del SNC. El SNP no tiene un equivalente glial a la
microglía, ya que la función fagocítica es realizada por los macrófagos.
La mayoría de los axones del cuerpo están envueltos por una sustancia aislante blanca llamada vaina de mielina,
producida por oligodendrocitos y células de Schwann. La mielina encierra un axón de forma segmentaria, dejando
espacios no mielinizados entre los segmentos llamados nódulos de Ranvier. Los impulsos neuronales se propagan sólo a
través de los nodos de Ranvier, saltando la vaina de mielina. Esto aumenta significativamente la velocidad de
propagación del impulso neural.
MATERIA BLANCA Y MATERIA GRIS
El color blanco de los axones mielinizados se distingue de los cuerpos neuronales y dendritas de color gris. En base a
esto, el tejido nervioso se divide en materia blanca y materia gris, ambas con una distribución específica:
La materia blanca comprende la capa más externa de la médula espinal y la parte interna del cerebro.
La materia gris se encuentra en la parte central de la médula espinal, la capa más externa del cerebro (corteza cerebral)
y en varios núcleos subcorticales del cerebro en lo profundo de la corteza cerebral.
DIVISIONES DEL SISTEMA NERVIOSO
Entonces, el tejido nervioso, compuesto de neuronas y neuroglia, forma nuestros órganos nerviosos (por ejemplo, el
cerebro y los nervios). Estos órganos se unen según su función común, formando la perfección evolutiva que es nuestro
sistema nervioso.
El sistema nervioso (SN) se divide estructuralmente en dos ramas:
Sistema nervioso central (SNC): formado por el cerebro y la médula espinal.
Sistema nervioso periférico (SNP): reúne todo el tejido neural fuera del SNC.
Funcionalmente, el SNP se subdivide además en dos divisiones funcionales:
Sistema nervioso somático (SNS): descrito informalmente como el sistema voluntario.
Sistema nervioso autónomo (SNA): descrito como sistema involuntario.
Aunque dividido estructuralmente en partes centrales y periféricas, las divisiones del sistema nervioso están realmente
interconectadas entre sí. Los haces de axones transmiten impulsos entre el cerebro y la médula espinal. Estos haces
dentro del SNC se denominan vías o tractos neurales aferentes y eferentes. Los axones que se extienden desde el SNC
para conectarse con los tejidos periféricos pertenecen al SNP. Los haces de axones dentro del SNP se denominan nervios
periféricos aferentes y eferentes.
SISTEMA NERVIOSO CENTRAL
El sistema nervioso central (SNC) está formado por el encéfalo y la médula espinal. Estos se encuentran alojados dentro
del cráneo y la columna vertebral respectivamente.
El encéfalo está formado por cuatro partes; cerebro, diencéfalo, cerebelo y tronco encefálico. Juntas, estas partes
procesan la información que llega desde los tejidos periféricos y generan comandos que le indican a los diferentes
tejidos del cuerpo cómo responder y funcionar. Estos comandos abordan las funciones voluntarias e involuntarias más
complejas del cuerpo humano, desde la respiración hasta el pensamiento.
La médula espinal es la continuación del tronco encefálico. También tiene la capacidad de generar comandos, pero solo
para procesos involuntarios, es decir, reflejos. Sin embargo, su función principal es pasar información entre el SNC y la
periferia.
SISTEMA NERVIOSO PERIFÉRICO
El SNP consta de 12 pares de nervios craneales, 31 pares de nervios espinales y una serie de pequeños grupos
neuronales en todo el cuerpo llamados ganglios.
Los nervios periféricos pueden ser sensoriales (aferentes), motores (eferentes) o mixtos (ambos). Dependiendo de las
estructuras que inervan, los nervios periféricos pueden tener las siguientes modalidades:
Especial: inerva los sentidos especiales (por ejemplo, el ojo) y se encuentra solo en las fibras aferentes.
General: suministra todo excepto los sentidos especiales.
Somático: inerva la piel y los músculos esqueléticos (por ejemplo, bíceps braquiales).
Visceral: abastece a los órganos internos.
Nervios craneales (pares craneales)
Los pares craneales son nervios periféricos que emergen de los núcleos de los nervios craneales del tronco del encéfalo
y la médula espinal. Inervan la cabeza y el cuello. Los pares craneales se numeran del uno al doce según su orden de
salida a través de las fisuras del cráneo. A saber, son: nervio olfatorio (I), nervio óptico (II), nervio oculomotor o motor
ocular común (III), nervio troclear o patético (IV), nervio trigémino (V), nervio abducens o motor ocular externo (VI),
nervio facial (VII), nervio vestibulococlear (VIII), nervio glosofaríngeo (IX), nervio vago o neumogástrico (X), nervio
accesorio o espinal (XI) y nervio hipogloso (XII). Estos nervios pueden ser motores (III, IV, VI, XI y XII), sensoriales (I, II y
VIII) o mixtos (V, VII, IX y X).
Nervios espinales
Los nervios espinales surgen a partir de los segmentos de la médula espinal. Están numerados según su segmento
específico de origen. Por lo tanto, los 31 pares de nervios espinales se dividen en 8 pares cervicales, 12 pares torácicos, 5
pares lumbares, 5 pares sacros y 1 nervio espinal coccígeo. Todos los nervios espinales son de tipo mixto y contienen
fibras motoras y sensoriales.
Los nervios espinales inervan todo el cuerpo, a excepción de la cabeza. Hacen sinapsis directamente con sus órganos
diana u órganos blanco, o entrelazándose entre sí y formando plexos. Hay cuatro plexos principales que inervan las
regiones del cuerpo:
Plexo cervical (C1-C4): inerva el cuello.
Plexo braquial (C5-T1): inerva la extremidad superior.
Plexo lumbar (L1-L4): inerva la pared abdominal inferior, la cadera anterior y el muslo.
Plexo sacro (L4-S4): inerva la pelvis y la extremidad inferior.
Ganglios nerviosos
Los ganglios son grupos de cuerpos de células neuronales fuera del SNC, lo que significa que son los equivalentes del
SNP a los núcleos subcorticales del SNC. Los ganglios pueden ser sensoriales o viscerales motores (autónomos) y su
distribución en el cuerpo está claramente definida.
Los ganglios de la raíz dorsal son grupos de cuerpos de células nerviosas sensoriales adyacentes a la médula espinal. Son
un componente de la raíz posterior de un nervio espinal.
Los ganglios autónomos son simpáticos o parasimpáticos. Los ganglios simpáticos se encuentran en el tórax y el
abdomen, agrupados en ganglios paravertebrales y prevertebrales. Los ganglios paravertebrales se encuentran a ambos
lados de la columna vertebral (“para” significa al lado), que comprenden dos cadenas ganglionares que se extienden
desde la base del cráneo hasta el cóccix, llamadas troncos simpáticos. Los ganglios prevertebrales (ganglios colaterales y
ganglios preaórticos) se encuentran por delante de la columna vertebral (“pre” - quiere decir delante de), más cerca de
su órgano diana. Además, se agrupan según la rama de la aorta abdominal que rodean; ganglios celíacos, aórtico-
renales, y ganglios mesentéricos superior e inferior.
Los ganglios parasimpáticos se encuentran en la cabeza y la pelvis. Los ganglios de la cabeza están asociados con los
nervios craneales relevantes y son los ganglios: ciliar, pterigopalatino, óptico y submandibular. Los ganglios pélvicos se
encuentran cerca de los órganos reproductores masculinos y femeninos que comprenden los plexos autónomos para la
inervación de las vísceras pélvicas, como los plexos prostático y uterovaginal.
SISTEMA NERVIOSO SOMÁTICO
El sistema nervioso somático es el componente voluntario del sistema nervioso periférico. Está formado por las fibras de
los nervios craneales y espinales que nos permiten realizar movimientos corporales voluntarios (nervios eferentes) y
sentir las sensaciones de la piel, los músculos y las articulaciones (nervios aferentes). La sensación somática se relaciona
con el tacto, la presión, la vibración, el dolor, la temperatura, el estiramiento y el sentido de la posición de estos tres
tipos de estructuras.
SISTEMA NERVIOSO AUTÓNOMO
El sistema nervioso autónomo es la parte involuntaria del sistema nervioso periférico. Además, se divide en los sistemas
simpático (SNS) y parasimpático (SNPS), se compone exclusivamente de fibras motoras viscerales. Los nervios de estas
dos divisiones inervan todas las estructuras involuntarias del cuerpo:
Músculo cardíaco.
Células glandulares.
Músculos lisos presentes en las paredes de los vasos sanguíneos y órganos huecos.
El funcionamiento equilibrado de estos dos sistemas juega un papel crucial en el mantenimiento de la homeostasis, lo
que significa que SNS y SNPS no se oponen entre sí, sino que se complementan. Lo hacen potenciando la actividad de
diferentes órganos en diversas circunstancias; por ejemplo, el SNPS estimulará una mayor actividad intestinal después
de la ingesta de alimentos, mientras que el SNS estimulará el corazón para aumentar el gasto cardíaco durante el
ejercicio.
Los nervios autónomos hacen sinapsis dentro de los ganglios autónomos antes de llegar a su órgano diana, por lo que
todos tienen partes presinápticas y postsinápticas. Las fibras presinápticas se originan en el SNC y terminan haciendo
sinapsis con neuronas de los ganglios autónomos periféricos. Las fibras postsinápticas son los axones de las neuronas
ganglionares, que se extienden desde el ganglio hasta los tejidos periféricos. En los nervios simpáticos, la fibra
presináptica es corta ya que los ganglios se encuentran muy cerca de la médula espinal, mientras que la fibra
postsináptica es mucho más larga para llegar al órgano diana. En los nervios parasimpáticos ocurre lo contrario; la fibra
presináptica es más larga que la postsináptica.
SISTEMA NERVIOSO SIMPÁTICO
El sistema nervioso simpático (SNS) prepara nuestro cuerpo para situaciones de mayor actividad física. Sus acciones se
describen comúnmente como la respuesta de "lucha o huida", ya que estimula respuestas como el aumento de la
velocidad de la respiración, el aumento de la frecuencia cardíaca, la presión arterial elevada, las pupilas dilatadas y la
redirección del flujo sanguíneo desde la piel, los riñones, el estómago y los intestinos hacia el corazón y músculos.
Las fibras de los nervios simpáticos tienen origen toracolumbar, lo que significa que provienen de los segmentos de la
médula espinal T1-L2 / L3. Hacen sinapsis con los ganglios prevertebrales y paravertebrales, desde los cuales viajan las
fibras postsinápticas para inervar las vísceras diana.
SISTEMA NERVIOSO PARASIMPÁTICO
El sistema nervioso parasimpático (SNPS) prepara nuestros cuerpos para la conservación de energía, activando el modo
de "descansar y digerir" o "alimentar y reproducir". Los nervios del SNPS enlentecen las acciones del sistema
cardiovascular, desvían la sangre de los músculos y aumentan la peristalsis y la secreción de las glándulas.
Las fibras parasimpáticas tienen un flujo de salida craneosacro, lo que significa que se originan en el tronco encefálico y
en los segmentos de la médula espinal S2-S4. Estas fibras viajan a los órganos torácicos y abdominales, donde hacen
sinapsis en los ganglios ubicados cerca o dentro del órgano diana.
SISTEMA NERVIOSO ENTÉRICO
El sistema nervioso entérico comprende las fibras del SNS y SNPS que regulan la actividad del tracto gastrointestinal.
Este sistema está compuesto por fibras parasimpáticas del nervio vago (X) y las fibras simpáticas de los nervios
esplácnicos torácicos. Estas fibras forman dos plexos dentro de la pared del tubo intestinal que son responsables de
modular la peristalsis intestinal, es decir, la propagación de los alimentos consumidos desde el esófago hacia recto:
Plexo submucoso (de Meissner) que se encuentra en la submucosa de los intestinos y contiene solo fibras
parasimpáticas.
Plexo mientérico (de Auerbach) ubicado en la capa muscular externa de los intestinos, que contiene fibras
nerviosas simpáticas y parasimpáticas.