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Ana Frank

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FrBibaliografía k
Anne Marie Frank; Frankfurt, 1929 - campo de
concentración de Bergen-Belsen, Alemania, 1945)
Joven de origen judío que dejó testimonio en un
famoso diario de los dos años que vivió oculta
con su familia para escapar al exterminio nazi.
Hija de una familia germana de origen judío, se
trasladó con los suyos a los Países Bajos con la
llegada de Hitler al poder en 1933. Durante la
Segunda Guerra Mundial, después de la invasión
alemana de Holanda en 1940 y de padecer las
primeras consecuencias de las leyes antisemitas,
Ana y su familia consiguieron escondrijo en unas
habitaciones traseras, abandonadas y aisladas,
de un edificio de oficinas de Ámsterdam, donde
permanecieron ocultos desde 1942 hasta 1944,
cuando fueron descubiertos por la Gestapo.
Ana llevó un diario de ese período de reclusión,
que su padre, único superviviente de la familia,
dio a conocer acabada la guerra, después de
que Ana y el resto de la familia hubieran sido
detenidos y confinados en un campo de
exterminio, en donde murieron. El Diario
constituye un conmovedor testimonio de ese
tiempo de terror y persecuciones.
En el Diario, Ana Frank imagina que escribe a
Kitty, una amiga hipotética, para contarle las
peripecias de su vida en el escondrijo donde vivió
desde el 14 de junio de 1942 al 4 de agosto de
1944, cuando la Gestapo descubrió la
"dependencia secreta" en la que vivían la familia
Frank (compuesta por los padres, por Ana y por su
hermana mayor Margot), la familia Van Daan (la
madre, el padre y su hijo Peter) y el dentista
Dussel, con la vana esperanza de escapar a la
captura de los nazis.
Ana cuenta la vida en aquellos pocos metros
cuadrados del refugio en que la convivencia de
ocho personas, arrancadas de la vida normal,
planteaba tantos y tan delicados problemas, y
narra el desarrollo de la existencia cotidiana con
tal sencillez, fuerza y verdad, que ello constituye
el primer encanto de estas páginas. Alejada de
sus coetáneos y de los intereses que sonreían a su
exuberante juventud, pero también, aunque a la
fuerza, de la barbarie del momento, la autora-
protagonista mira y juzga las cosas con un candor
que subyuga.
En las páginas del Diario, a menudo alegres y divertidas, asistimos
al desarrollo intelectual y físico de una muchacha, a la variedad
de sus problemas, de sus estudios y diversiones a pesar de su
reclusión, a sus relaciones y a sus juicios sobre sus familiares y
compañeros de aislamiento y sobre los hombres en general. Los
acontecimientos y fases alternas de la guerra y de la política
mundial, tal como lograban llegar a aquel refugio aislado,
adquieren un aspecto nuevo y diferente, con perspectivas
insospechadas. Y la vida de una reducida colectividad, obligada a
compartir la buhardilla en condiciones tan dramáticas, se ilumina
con episodios singulares, en los que los hechos triviales de la vida
diaria adquieren una importancia particular, y donde una niña con
mirada clara y terriblemente objetiva se juzga a sí misma y a los
adultos, analizándolo todo con gran libertad.
Ana Frank habla de sus aspiraciones a corazón
abierto, y también de los peligros, pero con gran
conocimiento y sin perder la esperanza. Dos
personajes del exterior (el señor Kraler, amigo de
Otto Frank, y Miep, secretaria de Frank y luego de
Kraler) son como seres que pertenecen a otro
planeta y que, como promotores del ocultamiento
de los Frank y favorecedores de los mismos,
parecen redimir al resto de la humanidad de sus
culpas de complicidad y de miedo.
El idilio que se inicia entre Ana y Peter tiene la gracia de una flor
espontánea en sus diversas fases y manifestaciones; la
descripción de la pubertad tiene una delicada naturaleza que
difícilmente se encuentra en otra parte; el afecto por un gato
parece el símbolo de los vínculos deseados pero imposibles con
el mundo externo; las relaciones con los padres (y en particular,
con la madre) se observan con gran madurez. No hay nada que
la induzca a prorrumpir en invectivas y a juzgar con acritud
aquella vida tan injusta y contraria a la naturaleza. "A pesar de
todo, continúo creyendo en la bondad íntima del hombre", afirma
Ana en el Diario; estas palabras constituyen la moral de este libro
que, nacido como de una necesidad personal, tiene la
honestidad genuina e inmediata de un desahogo espontáneo
nunca dirigido a la publicación.
Las alusiones a los problemas judíos (que podrían
parecer frecuentes en una persona que vivía en
aquellas condiciones especiales pura y simplemente por
la "culpa" de pertenecer al pueblo judío) son muy raras,
aunque inspiradas en una extrema dignidad y firmeza:
Ana pertenecía a una de aquellas familias asimiladas
que no habían tenido una profunda cultura hebrea y
que sólo muy tarde se dieron cuenta de todo ello. El
libro, además de sus valores humanos y documentales,
revela en la joven autora cualidades literarias nada
comunes: el mismo hecho de fingir una destinataria
para sus confidencias es ya un índice de madurez
artística.
COMENTARIO

El diario de Ana Frank es un relato atemporal y desgarrador


que nos adentra en la vida de una joven que se esconde de
los horrores del Holocausto. Las palabras de Ana ofrecen una
visión íntima de las luchas, los sueños y los miedos diarios de
una adolescente durante uno de los períodos más oscuros de
la humanidad. Es un libro que sirve como documento histórico
y como poderoso recordatorio de la importancia de la
empatía, la tolerancia y la fuerza duradera del espíritu
humano frente a la adversidad. Leer el diario de Ana no es
sólo una experiencia educativa; es un viaje emocional que
deja un impacto duradero en cualquiera que lo encuentre.
Gracias

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