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Influencia de Wittgenstein en Filosofía y Ciencias

El autor analiza las dos perspectivas filosóficas sobre el lenguaje de Wittgenstein (el primer y el segundo Wittgenstein) y su influencia en las ciencias sociales, destacando que ambas representan marcos principales en las ciencias sociales contemporáneas.

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Influencia de Wittgenstein en Filosofía y Ciencias

El autor analiza las dos perspectivas filosóficas sobre el lenguaje de Wittgenstein (el primer y el segundo Wittgenstein) y su influencia en las ciencias sociales, destacando que ambas representan marcos principales en las ciencias sociales contemporáneas.

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James Robinson*

Resumen: El autor revisa las implicaciones e influencias que las obras de Wittgestein han
tenido –y tienen– sobre la filosofía y las ciencias sociales, mediante el análisis del “primer” y
del “segundo” Wittgenstein, y de su cambio de enfoque con respecto al lenguaje y la
comunicación.

abstRact: The author reflects on the implications and influences that Wittgenstein’s work has
had –and continues to have– on Philosophy and Social Sciences. This is accomplished by
analyzing both his “first-person point of view” and “second-person point of view” as well as his
change in focus regarding language and communication.

PalabRas clave: Wittgenstein, lenguaje, palabra, singificado, Tractatus, Philosophical


Investigations.

Key woRds: Wittgenstein, language, word, meaning, Tractatus, Philosophical

Investigations.

RecePción: 26 de octubre de 2011. aPRobación: 17 de abril de 2011.

* Departamento Académico de Relaciones Internacionales, itam.

Ludwig Wittgenstein es considerado como uno de los filósofos más importantes del siglo xx. Su
influencia se extiende mucho más allá de la filosofía, hasta ámbitos como la socio logía, la
antropología, la teoría literaria, la ética y la estética. Sin embargo, en ninguna parte es más
notable la importancia de Wittgenstein que en el área de la filosofía del lenguaje.
Sorprendentemente, Wittgenstein esta blece dos posiciones muy distintas sobre el lenguaje
que, a su vez, han tenido enorme influen cia en el desarrollo de dos tradiciones diferentes en
las ciencias sociales. Wittgenstein no se disculpó por la transfor mación radical de su forma de
pensar, del llamado “primer” Wittgenstein al “segundo”, pues su concepción es que el
pensamiento, como el len guaje, evoluciona y no se puede encapsular en una forma o
dictamen eternos.
Sus “primeras” ideas sobre el lenguaje contribuyeron a iniciar el “giro lingüístico”, tanto en la
temprana filosofía analítica británica como en la norteamericana de principios del siglo xx y,
posteriormen te, contribuyó a la adopción y el dominio del positivis mo en las ciencias so
ciales. Mediante la aplicación de la lógica moderna a la metafísica,

el “primer” Wittgenstein redefinió la relación entre len guaje, pensamiento y realidad. Sin
embargo, después de un período de treinta años, final mente rechazó su postura original en
favor de una visión más herme

* Traducción del inglés de José Manuel Orozco Garibay.

néutica del lenguaje, que se articuló plenamente en el trabajo del “segundo” Wittgenstein.
Esta última concepción del lenguaje desde una perspectiva hermenéutica, también ha tenido
influencia en las ciencias sociales y ha contribuido a una tra dición alternativa. Estas dos
perspectivas representan los dos marcos principales en las ciencias so ciales contemporáneas.
Por lo tanto, vale la pena examinarlas, aunque sea someramente, tanto para entender a
Wittgenstein, como para enten der su legado en la ciencia social moderna. Sin embargo, hay
que hacer una advertencia: la obra de Wittgenstein es muy compleja, oscura y difícil de
entender, pues abundan diversas interpretaciones. Por ello, este resumen de sus ideas es, sin
duda, una simplifica ción y una distorsión de la riqueza y la profundidad de su pensamiento.
Sin duda, Wittgenstein desaprobaría el resumen.

Los orígenes de la filosofía analítica y el “giro lingüístico”

A mediados del siglo xix, los movimientos filosóficos en toda Europa continental se habían
desarrollado como reacción a la influencia cre ciente y abrumadora de la ciencia moderna. Con
la aceptación virtual mente universal de la física newtoniana, y luego la revolución industrial, el
darwinismo y el positivismo comteano, el método científico parece haber sido reivindicado y
se estableció como el único fundamento vá lido para el conocimiento en las ciencias naturales
y sociales. Max Weber fue uno de los que se preocuparon de que la racionalidad científica (o
instrumental-tecnológica), hubiera llegado a controlar y dominar la realidad humana. Weber
representó esta situación como la “jaula de hierro” que aprisionó y manipuló la vida humana.
Versiones anterio res de esta crítica habían surgido en todas las artes y la filosofía, por
ejemplo, con Schopenhauer, Kierkegaard y Nietzsche, ensalzando las virtudes humanas que no
podían equipararse con o reducirse a un análisis científico puro. En contra de este bagaje
conceptual e his tórico, los filósofos europeos de fines del siglo xix comenzaron a responder
con argumentos y sutilezas para sustentar la validez de la ciencia y su relación con la filosofía.

A finales del siglo xix, los filósofos estaban lidiando con la cuestión del rol de la filosofía en sí
misma, especialmente en cuanto a los pro blemas del “significado”, la “verdad”, la
“racionalidad”, la “realidad” y los “valores”. Una de las figuras centrales en esta discusión fue
Ernst Mach, que introdujo el “empiriocriticismo”, cuyo objeto era eliminar toda subjetividad
en la investigación de la realidad de la “experiencia pura”. 1 Mach creía que la experiencia
humana podía ser descrita en tér minos puramente fisiológicos, de manera que enunciados
científicos acerca de la experiencia podían obtenerse con enorme precisión objetiva.

Al mismo tiempo, Gottlob Frege y Bertrand Russell estaban logran do avances importantes en
la lógica simbólica. Específicamente, Frege sostenía que las matemáticas y la lógica tenían su
propia estructura intrín seca, independiente del estado mental del matemático o del lógico. 2
De modo similar, Russell decía que la forma lógica de un argumento era más importante que
su contenido real. Su argumento se basaba en la lógica de las proposiciones matemáticas, de
modo que todas las ma temáticas se podrían derivar de varios axiomas lógicos
(deductivamente).3 Russell creía que la lógica era importante porque carecía de contenido
empírico y, por lo tanto, no podía ser distorsionada. Más aún, sostenía que la misma
estructura lógica de las matemáti cas podía ser aplicada a la len gua con el fin de eliminar las
confusiones que se daban en el uso del “lenguaje ordinario”. Fue esta idea fundamental la que
Wittgenstein (estudiante de Russell) adoptaría en el desarro llo de sus propias ideas.

El Tractatus logico-Philosophicus

El Tractatus logico-Philosophicus fue publicado por primera vez en alemán en 1921 y luego en
inglés en 1922. 4 Fue el único libro publi 1 Los trabajos más importantes de Mach fueron la
ciencia de la mecánica, 1883, y El análisis de la Sensación, 1886. 2 Gottlob Frege, los
Fundamentos de la aritmética, 1884, y las leyes básicas de la aritmética, 1893, 1903. 3
Bertrand Russell y Alfred North Whitehead, Principia Mathematica, 1913, Cambridge
University Press, Cambridge. 4 Ludwig Wittgenstein, Tractatus logico-Philosophicus, 1961,
London, Routledge & Kegan Paul.

cado por Wittgenstein en su vida. El Tractatus representó tanto una evolución como una
respuesta respecto a los trabajos de Russell y Frege sobre la lógica y el lenguaje. Para
Wittgenstein, el propósito de la filosofía es involucrarse en un tipo particular de actividad:
clarificar los pensamientos o criticar el lenguaje oscuro, y fue esencialmente su misma tarea.
Como lo afirma en el “Prefacio” del Tractatus, los pro blemas de la filosofía pueden ser
resueltos analizando la naturaleza y función del lenguaje, especialmente en términos lógicos,
ya que el lenguaje es la expresión del pensamiento y, al mismo tiempo, una repre sentación de
la realidad. Según él, el lenguaje, el pensamiento y la realidad tienen la misma forma lógica, de
modo que el lenguaje y el pensamiento pueden “pintar” los hechos de la realidad. El
“segundo” Wittgenstein de la “lógica del lenguaje” evolucionó significativamen te (y en
contradicción) a partir de sus primeras opiniones en el Tractatus. Pero esto de ninguna manera
disminuyó la enorme influencia de su incursión inicial en la lógica del lenguaje. 5 El “primer”
Wittgenstein mantenía intrépidamente que todos los problemas fundamentales de la filosofía
podían acotarse por medio de un análisis del lenguaje, y al eliminar las confusiones y malos
entendidos en el uso del lenguaje, uno podía acabar con los problemas bási cos de la filosofía.
6

Medular en el argumento de Wittgenstein era la creencia de que el lenguaje y el pensamiento


contienen una estructura lógica similar que sirve para diferenciar lo que puede ser significativa
y claramente expre sado (o pensado), y lo que constituyen enunciados sin sentido o caren tes
de significado. La estructura lógica del lenguaje y el pensamiento también está relacionada con
la estructura lógica de la realidad. Lo que le preocupa a Wittgenstein es que con mucha
frecuencia los seres huma nos han tratado de expresar lo “indecible” o pensar lo
“impensable”, 5 Su postura sobre el lenguaje evolucionó con claridad, y es extremadamen te
compleja. Dos interesantes intentos por desbrozar este asunto puede verse en Joseph L.
Cowan, “Wittgenstein’s Philosophy of Logic”, Philosophical Review, 1961, vol. 70, pp. 362-75; y
A. B. Levison, “Wittgenstein and Logical Laws”, Philosophical Quarterly, octubre de 1964, vol.
14, 57, pp. 345-54.

6 El Tractatus tiene una forma inusual y sucinta, que consiste en enunciados declarativos que
están numerados jerárquicamente, con siete proposiciones principales del 1-7, y comen tarios
añadidos por el propio Wittgenstein, y numerados de acuerdo a las siete proposiciones
principales, en la forma 1, 1.1, 1.11, 1.12.

lo que simplemente dio lugar a la confusión y el malentendido que es taba en la raíz de los
problemas más polémicos de la filosofía. Sin embargo, para Wittgenstein la determinación de
lo que era “decible” y “pensable” en términos significativos (lógicos), era lo que estaba ligado
intrínsecamente a lo que existía en el mundo como una realidad lógica, empírica.

Wittgenstein señaló que los enunciados podrían ser gramaticalmen te correctos, y no tener
sentido en términos del significado, como es el caso en “Las hamburguesas azules aman los
zapatos adormecedores de Kierkegaard”. Las palabras individuales se pueden entender y estar
gramaticalmente conectadas de manera correcta, pero no tener sentido en este enunciado.
Por lo tanto, Wittgenstein usó el término “propo sición” para referirse a una secuencia
gramaticalmente correcta de

palabras que están puestas juntas de modo significativo, para tener así algún referente
empírico. Un enunciado significativo es, por ende, una propo sición; pero es evidente que no
todas los enunciados son proposiciones.

Las proposiciones o enunciados significativos están conectados con el mundo de forma


empírica, pero es la estructura lógica similar entre el lenguaje y la realidad lo que hace que la
conexión empírica sea rele vante. Tanto en el lenguaje como en la realidad hay estructuras
para lelas que, lógicamente, se ajustan una a la otra. Aquí, Wittgenstein se aparta de Russell al
establecer una distinción entre una “prueba en ló gica” (probar una proposición lógica) y una
“prueba por medio de la lógica” (deducir una proposición empírica).7 Wittgenstein quería esta
blecer una conexión entre la lógica del “lenguaje ordinario” y el mundo empírico. 8 Es decir, el
lenguaje ordinario consiste en su nivel más básico de “nombres” que corresponden al nivel
básico de “objetos” en el mundo. Esta es una visión reduccionista o atomista del mundo,
donde los objetos son los componentes últimos de la realidad, de la misma manera en que los
nombres son los componentes últimos del 7 P.M.S Hacker, Wiitgensteins’ Place in Twentieth
century analytic Philosophy, Blackwell, Oxford, p. 81. Hay literatura importante sobre
Wittgenstein ahí. Entre los estudios igualmente importantes tenemos: Anthony Kenny,
Wittgenstein, 1971, Fontana/Collins, London; David Pole, The later Philosophy of Wittgenstein,
1963, Athlone Press, London; y A. C. Grayling, Wittgenstein, 2001, Oxford University Press,
Oxford.

8 Hacker, op. cit., pp. 36-7.

lenguaje. Es importante señalar que Wittgenstein le daba un signifi cado muy específico al
término “objeto”, que no significaba un objeto físico en el mundo, sino más bien se refería a la
entidad más irreducti ble de la realidad, que era tanto “simple” como particular e inmutable, y
que fue la base de su análisis lógico. 9 Por esa razón, el enfoque de Wittgenstein es a menudo
equiparado al “atomismo lógico”.

En un nivel más complejo de la realidad, los objetos del mundo pueden relacionarse10 para
formar lo que Wittgenstein denomina “esta do de cosas”. De la misma manera, los nombres en
el lenguaje pueden relacionarse entre sí en formas ligeramente más complejas para cons tituir
“proposiciones elementales”. En un nivel más complejo (o más alto) en la estructura de la
realidad, los “estados de cosas” pueden relacionarse entre sí para formar los “hechos”,
mientras que la “totali dad de los hechos” constituye el mundo. Del mismo modo, en el len
guaje el nivel correspondiente a los hechos son las “proposiciones”, que se componen de
“proposiciones elementales”. El lenguaje es la totalidad de las “proposiciones”. Por lo tanto, la
composición estruc tural del lenguaje y el pensamiento (en orden decreciente de comple
jidad), va de “todas las proposiciones”, a las “proposiciones”, a las “proposiciones
elementales”, a los “nombres”, y corresponde a la misma estructura básica del mundo (en
orden decreciente de complejidad), que va de una relación lógica de la “totalidad de los
hechos”, a los “hechos”, a los “estados de cosas”, y a los “objetos”. 11

La ordenación lógica de los “nombres” en la proposición lingüís tica refleja o espejea (como
una pintura) la ordenación lógica de los “objetos” en los “estados de cosas”. En consecuencia,
Wittgenstein propone en el Tractatus lo que se conoce como la “teoría pictórica del
significado”. Cuando el lenguaje se utiliza correctamente, es decir, que los enunciados
lingüísticos tienen significado y son por lo tanto “propo 9 Wittgenstein, Tractatus, 2.02-2.0201.
10 Literalmente traducimos “can come together”como “pueden unirse”; sin embargo, para ser
fieles al sentido del pensamiento de Wittgenstein, usamos “relacionarse”, pues la idea es que
nombres y objetos se van uniendo unos con otros mediante relaciones: un nombre se une a
otro en una relación. El énfasis en la idea de relación es fundamental.

11 Wittgenstein, Tractatus, proposiciones 2 y 3, y subsecuentes.


siciones”, las palabras (“nombres”) en el enunciado pintan o refieren a objetos empíricos en la
realidad. Sin embargo, hay proposiciones verdaderas de la lógica que son tautologías (“Todos
los solteros son hombres no casados”), o proposiciones de las matemáticas que care cen de
referentes empíricos en el mundo. Es decir, son proposiciones que no dicen nada sobre el
mundo. Por esta razón, Wittgenstein afir maba que los “problemas de la vida”, como los que
se expresan en las preguntas de ética y moral, existen fuera del mundo y carecen de refe
rentes empíricos, por lo que nada significativo se puede decir acerca de ellos. Sin embargo, la
ética y la moral son verdaderamente de extrema importancia para Wittgenstein. Sin embargo,
el intento por discutir sobre esos temas conduce a sin sentidos inevitablemente, porque las
proposiciones de la ética y la moral no pueden ser reducidas a proposi ciones empíricas
relativas a cuestiones de hecho. Dado que la estructura lógica del lenguaje está ligada a la
estructura de la realidad empírica, los temas de la moralidad y la ética no pueden ser tratados,
aunque son trascendentales. 12 Wittgenstein adujo que la mayoría del trabajo en fi losofía
carecía de significado; lo que no significa que fuera falso, sino más bien sin sentido. Los
enunciados significativos (esto es, las pro posiciones), están limitados estrictamente, por tanto,
a los enunciados empíricos de la ciencia natural.

El concepto de estructura lógica es central para lo que argumenta Wittgenstein y merece un


comentario adicional. Como se ha señalado, el mundo se compone de objetos que son los
elementos fundamentales de la realidad. Los objetos no se pueden romper o reducirse a
partes más elementales; los objetos no tienen estructura y, por lo tanto, son los ele mentos
constitutivos más básicos del mundo. Sin embargo, los objetos pueden, deben existir en
combinación con otros objetos que constitu yen un “estado de cosas” con su estructura. El
“estado de cosas” cons tituye un “hecho” del mundo. 13 Por lo que un “estado de cosas” y su
estructura puede separarse analíticamente en sus partes componentes más esenciales: los
objetos; a pesar de que los objetos no pueden existir

12 Ibid., 6.4 y 6.5 13 Ibid., 2.034, 2.04, 2.063

nunca independientemente de otros objetos. 14 Conocer un objeto signi fica conocer las
formas en que el objeto se puede unir o combinar con otros objetos. Por lo tanto, conocer las
posibilidades de cómo un objeto se podría combinar con otros objetos es similar a conocer las
propie dades del objeto que no pueden cambiar. Esto conduce a la conclusión lógica de que si
uno pudiera conocer todos los objetos en el mundo (y cómo se podrían combinar con otros
objetos), entonces uno cono cería todos los posibles “estados de cosas” en el mundo.

Cuando los objetos se unen para crear un “estado de cosas” tienen una estructura particular, a
diferencia de las estructuras de otras combi naciones. “Los estados de cosas” son claramente
complejos porque su combinación particular entre objetos podría haber sido otra. En la me
dida en que los “estados de cosas” se unen para formar “hechos”, esta combinación también
tiene una estructura única y definida. De modo que un “hecho” específico tiene una estructura
lógica específica que expresa una combinación estructural única de objetos. Siguiendo la lógica
de Frege, Wittgenstein sostenía que, al entender el modo en que un “estado de cosas”
particular existe, uno era capaz de entender lo que no existía. Es decir, identificar15 la
existencia de las cosas también identifica lo que no existe. En consecuencia, la realidad se
compone de todos los “estados de cosas” que existen y son posibles, así como todo lo que el
“estado de cosas” excluye de la existencia. Siguiendo a Frege, Wittgenstein desarrolló las
“tablas de verdad” para analizar los enunciados en términos de la verdad o falsedad de los
objetos particu lares o de las partes de dichos enunciados. Por ejemplo, el enunciado “El actual
rey de México es sabio” significa que existe algo, llámese x, tal que x es rey de México; y para
cualquier otra cosa, llamada Y, si Y es el rey de México, entonces x e Y son idénticos (con el fin
de mostrar que sólo hay un rey de México), y x es sabio. 16 El enunciado consta de “objetos”
que existen en combinación, tales como el rey, México, y el sabio, que en conjunto constituyen
un particular “estado

14 Kenny, op. cit., pp. 58-9. 15 Para una mejor comprensión del texto hemos introducido
“identificar”, lo que de aquí

en adelante será marcado como nota del traductor (N. del T.).

16 A.C. Grayling., op. cit., pp. 33-4.

de cosas” o un hecho cuya verdad y significado dependen de sus refe rentes empíricos. Si
alguno de los objetos no fuese verdadero, 17 o [el término que lo designa]18 careciera de
referente empírico, el enunciado sería falso o simplemente un sin sentido. La lógica del
enunciado de pende de la verdad o falsedad de los objetos en el enunciado. De esta manera,
Wittgenstein pretende encontrar los límites del sentido en el lenguaje, el pensamiento y el
mundo empírico.

Hay muchos aspectos del Tractatus que requieren más comentarios. Primero, Wittgenstein
desarrolla la teoría “pictórica del significado”,

que sostiene que el lenguaje y los pensamientos “pintan” diversos eventos,

aspectos o cosas de la realidad. 19 Las pinturas resultan de los elemen tos que al combinarse
forman la pintura. La pintura, por lo tanto, es una descripción visual de una relación de
representación. Un elemento individual en la pintura corresponde a un objeto individual en un
hecho. Así, de la misma forma que una combinación entre objetos constituye un “estado de
cosas”, también una combinación entre los elementos constituye una pintura del lenguaje o
del pensamiento que represen ta el “estado de cosas” paralelo. Como Wittgenstein escribió:
“Así, una pintura se liga a la realidad, llega a ella”. 20 La pintura tiene la misma estructura
lógica del “estado de cosas”, es isomórfica. Pero la pintura no puede pintarse a sí misma.
Además, la pintura en el len guaje o el pen samiento no puede pintar una contradicción o una
tauto logía o una proposición lógica, porque ninguna de ellas contiene refe rentes empíricos.
Los “límites del mundo” coinciden con “los límites del lenguaje” y los “límites de la lógica”. Las
proposiciones significa tivas pueden pintar el mundo o un “estado de cosas” particular. Son
bipo lares: son proposiciones verdaderas o falsas de acuerdo con las con diciones lógicas de
verdad de su combinación o estructura únicas. Al ofrecernos la teoría pictórica, Wittgenstein
demostró cómo las propo 17 Es claro que el autor se refiere a objetos de los que afirmáramos
que existen y, sin embargo, al enunciar el término que los designa, esos objetos nos existen en
el mundo. Los objetos por sí mismos no son verdaderos o falsos. (N. del T.)

18 N. del T.

19 David Keyt, “Wittgenstein’s Picture Theory of Language”, Philosophical Review, vol. 73,
núm. 4, octubre de 1964, pp. 493-511.

20 Wittgenstein, Tractatus, 2.1511.

siciones del lenguaje funcionan como pinturas o representaciones del mundo.

Wittgenstein estaba preocupado principalmente por la estructura lógica del lenguaje, del
pensamiento y de la realidad. Lenguaje, pen samiento y realidad implicaban pinturas con el
objeto de tener sentido. 21 Así como un músico puede pintar la notación lógica en una
partitura musical –ver cómo se “traduce” en la forma lógica de los sonidos musi cales–, así
también el lenguaje y el pensamiento tienen significado por medio de su capacidad de pintar
aspectos de la realidad. Por lo tanto, las pinturas, ya sea en el lenguaje o el pensamiento,
corresponden a la realidad, y sólo la ciencia natural contiene proposiciones significa tivas en el
sentido de ser capaz de participar en el discurso factual. Pero Wittgenstein también reconoció
que los humanos no pueden ver una proposición como un “estado de cosas” en el mundo, a
pesar de que dicha proposición tiene una “forma pictórica”. Es decir, los humanos no pueden
pensar en una pintura fuera de su forma de representa ción; una pintura no puede representar
a su propia forma pictórica. Este sigue siendo un viejo problema para Wittgenstein, que nunca
resol vió; sin embargo, como resultado de la teoría pictórica del significado Wittgenstein llegó
a la conclusión de que las verdades a priori no exis ten o carecen de significado. 22

A pesar de la creencia obvia de Wittgenstein en la validez de la ciencia, él demostró los límites


lógicos del conocimiento científico, o de lo que podía ser pensado o dicho en sentido empírico.
23 Wittgenstein, explicó irónicamente que el Tractatus contiene dos partes –aquella que él
escribió y la que no escribió. Lo que no escribió se refiere a la creen cia de Wittgenstein de que
los temas en torno a los valores, la ética y la moralidad son más importantes (“lo que es más
alto”), que los temas del conocimiento empírico. 24 La ciencia se ocupa de cuestiones de
hecho, y la realidad de los hechos es siempre contingente o accidental.
21 Si la proposición pinta un hecho del mundo y la forma lógica de esa proposición coin cide
con la forma lógica del hecho del mundo, entonces la proposición tiene significado. La idea de
pensamiento en Wittgenstein se refiere a esa forma lógica, cuya actividad ordenadora opera el
entendimiento.

22 Kenny, op. cit., pp. 46-8. 23 Wittgenstein, Tractatus, 4.113. 24 Ibid., 6.42.

Pero los temas sobre los valores y la ética nunca son accidentales, y, por lo tanto, caen fuera
de los límites del lenguaje, de la ciencia y del mundo. 25 Los reinos de la ciencia y el valor son
completamente dis tintos, y, por lo tanto, el Tractatus de Wittgenstein también puede ser visto
como la defensa de Wittgenstein de la ética y el valor contra las intromisiones potenciales de
la ciencia. Como dijo en la última propo sición del Tractatus, “De lo que no se puede hablar,
mejor es callar”. 26 Dado que la ética y los valores caen, uno nunca puede hablar de ellos en
ninguna forma significativa, y Wittgenstein ha intentado probar este argumento en el
Tractatus mediante su demostración de la conexión lógica entre el lenguaje y el mundo.

Por otra parte, Wittgenstein sostenía que la filosofía no era más que una actividad dirigida a la
“elucidación” o esclarecimiento del pensamiento, aunque la filosofía tiene también
limitaciones. Wittgenstein se dio cuenta de que, si su argumento era correcto con respecto al
len guaje significativo, entonces usar el lenguaje para hablar del lenguaje, como lo hace en el
Tractatus, es hacer declaraciones sin sentido. En sus propias palabras: “Mis proposiciones
sirven como elucidaciones de esta forma: cualquiera que me entienda eventualmente las
recono ce como sin sentidos, una vez que las ha usado –como pasos– para ir más allá de ellas.
(Debe, por así decirlo, tirar la escalera después de haber subido por ella.) Debe trascender
estas proposiciones, y enton ces verá el mundo correctamente”. 27 Tirar la escalera (una
analogía de Arthur Schopenhauer) significaba que si uno entendiera el Tractatus, entonces uno
descubriría el sin sentido total de la filosofía (y “callar”), y por lo tanto tirar el libro titulado
Tractatus (como la escalera).

El positivismo lógico y el Tractatus

Antes de que su libro fuera publicado, Bertrand Russell había inten tado trabajar con las ideas
que había aprendido de Wittgenstein

25 Wittgenstein, Tractatus, 6.41. 26 Ibid., 7. 27 Ibid., 6.54.

durante los años que pasaron juntos en Cambridge, entre 1911 y 1914. 28 La forma del
atomismo lógico de Russell (el término nunca fue usado por Wittgenstein), difería del de
Wittgenstein. El atomismo lógico de Russell se ocupaba más de la relación lógica entre las
cosas, independien temente de su exis tencia. Empero, las cosas para Russell eran epistemo
lógicamente conocidas. Para Wittgenstein, esas “cosas” corresponden a los “objetos” del
mundo y eran conocidos por medio de su combina ción con otros “objetos”, constituyendo los
“estados de cosas”. Como explica Kenny, usando la analogía del juego de ajedrez, las piezas del

ajedrez son “objetos”. Los “objetos” y sus posiciones dan lugar al “estado de cosas”, y el juego
del ajedrez constituye la “totalidad de los hechos”. 29 Clara mente, los reportes lingüísticos
sobre el estatus de un juego de ajedrez tienen la misma forma lógica y limitaciones que las
reglas ló gicas que gobiernan las limitaciones del juego mismo.

El Círculo de Viena, especialmente Rudolph Carnap y Morris Schlick, quedaron muy


impresionados por el Tractatus y lo estudiaron con pro fundidad con los demás miembros del
Círculo. Mientras rechazaban las ideas de Wittgenstein sobre la ética y los valores (y la
metafísica en general), abrazaron el argumento de que los enunciados significativos tenían que
corresponder a referentes empíricos. Aún más, pensaban, lo mismo que Wittgenstein, que el
lenguaje y la realidad empírica tenían la misma estructura lógica consistente en elementos
(atomísticos) bá sicos. Al desarrollar el positivismo lógico, el Círculo de Viena se centró en la
tarea de crear un lenguaje neutral y universal que pudiera ser usado para eliminar todas las
ambigüedades y confusiones subjetivas en la ciencia. Los positivistas lógicos sostenían que las
verdades cientí ficas tenían que fundarse en realidades empíricas, de modo similar a la “teoría
pictórica del significado”. 30 En el desarrollo del positivis mo lógico, el Círculo de Viena se
centró en crear un lenguaje neutral, 28 Bertrand Russell, “The Philosophy of Logical Atomism”,
The Monist, 1918, vol. 28, pp. 495-527.

29 Kenny, op. cit., pp. 60-2. 30 Ver C. Wayne Mayhall, On logical Positivism, 2003, London,
Thomson-Wadsworth; Julius Rudolph Weinberg, an Examination of logical Positivism, 1963,
London, Kegan Paul, Trench, Trubner & Co.; y Oswald Hanfling, logical Positivism, 1981, New
York, Columbia University Press.

universal, que podría ser utilizado para eliminar todas las ambigüeda des y confusiones
anteriores en la ciencia. Por otra parte, los posi tivistas lógicos sostenían que las verdades
científicas significativas tuvieron que basarse en la realidad empírica, al igual que la “teoría de
la imagen de sentido”. Por lo tanto, el positivismo del Círculo de Viena y el Tractatus de
Wittgenstein compartían muchos argumentos comunes.

Al igual que Wittgenstein, el Círculo de Viena trató de crear un len guaje significativo en el que
las afirmaciones científicas utilizan “la lógica proposicional” (para analizar las propiedades de
las senten cias) y “la lógica de predicados” (que se centran en las frases con las variables).
Gracias a una cuidadosa articulación de las “entidades lingüísticas” o “cláusulas protocolarias”
que se utilizan para describir, tales declaraciones pueden ser verificadas empíricamente a
través de referentes específicos en la experiencia real. El fin del uso de la lógi ca simbólica era
lograr una “reconstrucción racional” de los con ceptos ambiguos en “lenguaje común”, para
que pudieran ser más precisos en el lenguaje de la ciencia. Los términos teóricos de la ciencia
también tuvieron que ser definidos en términos de observación empírica, y la definición de un
término teórico en un plazo de observa ción tuvo que seguir “reglas de correspondencia” muy
específicas. Si “reglas de correspondencia” no puede ser articulado para determina dos
términos teóricos, entonces la teoría tuvo que ser descartada como pseudo ciencia o
metafísica pura. Por lo tanto, la relación entre el “prin cipio de verificabilidad” del Círculo de
Viena, “la teoría referencial del significado”, y “reglas de correspondencia” eran muy similares
a la ló gica estructural del lenguaje de Wittgenstein y su conexión con la lógica estructural del
mundo.

Se ha argumentado también que el Círculo de Viena estaba ya comprometido con el análisis


lingüístico, el positivismo y la lógica simbólica, aun antes de que los miembros del Círculo se
toparan con el Tractatus. Si es así, la influencia más importante en esta dinámica puede haber
sido el rechazo de Wittgenstein al Tractatus, después de que vio la dirección en la que el
Círculo de Viena estaba llevando tanto

el análisis lingüístico como su idea de la ciencia empírica. De hecho, Wittgenstein


eventualmente sostuvo que los positivistas lógicos habían malentendido completamente el
Tractatus, particularmente en términos de su posición trascendental sobre la ética y la
moralidad, y la idea de los límites lógicos del lenguaje y de la ciencia. En cualquier

caso, los positivistas lógicos iban a tener enorme influencia en las ciencias sociales en las
décadas siguientes. Así, el positivismo llegó a ser la perspectiva metodológica dominante.

La influencia de Wittgenstein y el Círculo de Viena sobre las ciencias sociales puede verse en su
énfasis sobre la importancia de validar enun ciados lingüísticos en términos de referentes
empíricos. La idea de que el lenguaje era un espejo o pintura de la realidad se basaba en la
creen cia de que la estructura de la lógica del lenguaje es idéntica a la del

mundo: es decir, son perfectamente isomórficas. En consecuencia, la acep

tación de la opinión de que la estructura lógica del lenguaje era la misma que la del mundo, se
convertiría en el fundamento lógico de la ciencia social positivista para el resto del siglo xx. Sin
embargo, eventual mente esto llegó a ser problemático para los positivistas y para otros, en la
medida en que la “teoría pictórica del significado” y la idea de “corres pondencia” tenían que
congelar la realidad social, aislar las acciones

y sus enunciados correspondientes, y, en esencia, deificar el mundo inclu so antes de que el


análisis empírico pudiera comenzar. Esos problemas indudablemente contribuyeron a la
insatisfacción de Wittgenstein con respecto al Tractatus, y lo condujeron a desarrollar una
visión comple tamente diferente del lenguaje, particularmente en los términos de su relación
con una realidad históricamente cambiante.
Las Investigaciones filosóficas

La posición de Wittgenstein sobre el lenguaje cambió radicalmente en los años 1930 y 1940,
aunque las causas subyacentes de estos cambios permanecen oscuras. Wittgenstein escribió
prolíficamente durante este período, pero su obra no se publicó, al igual que las Investiga
cionesfi losóficas, hasta después de su muerte en 1951. En ellas (publi cadas en 1953),31
Wittgenstein volvió al argu mento de que los proble mas filosóficos tienen sus raíces, en última
instancia, en las confusiones del lenguaje; rechaza la mayoría de sus puntos de vista anteriores
expues tos en el Tractatus, aunque seguía viendo a la filosofía como una acti vidad, de la
misma forma que en un diálogo socrático. Sin embargo, Wittgenstein no abandonó por
completo el Tractatus, afirmando en cambio que sus opiniones anteriores eran como un reloj
que no funcio naba y que simplemente necesitaba ser reparado. 32

Wittgenstein afirmó que su concepción del lenguaje en el Tracta tus era demasiado general,
demasiado estrecha y demasiado esen cialista. El lenguaje opera de diferentes maneras;
intentar reducir el lenguaje a esencias que obedecían sólo una clase de lógica era, final mente,
una idea errónea y distorsionante sobre cómo el lenguaje opera en la realidad. Pero
Wittgenstein fue también muy crítico de otros filó sofos que utilizaron mal el lenguaje y hacían
las preguntas equivocadas. Se propuso aclarar estos asuntos usando la metáfora de “mostrarle
a la mosca el camino para volar y salir de la botella en la que está encerrada”. 33 Entonces,
Wittgenstein quería decir que los pro blemas de la filosofía se podían resolver y desaparecer,
comprendien do la naturaleza del lenguaje y el significado. 34 Esto también significa criticar el
Tractatus por su visión estrecha del lenguaje y su fracaso en el estudio de las múltiples formas
en que el lenguaje puede ser usado, así como la falta en el lenguaje de una correspondencia
directa con el mundo empírico. 35 31 La publicación de las Philosophical Investigations en
1953 consistía de una Parte I, que tenía 693 parágrafos numerados. La Parte II, enfocada a la
psicología filosófica, fue agregada por los editores en las ediciones posteriores.

32 G. E. Anscombe, an Introduction to Wittgensteins’ Tractatus, 1971, London, Hutchin son, p.


78; y Norman Malcolm, “Wittgenstein’s Philosophical Investigations”, Philosophical Review,
october, 1954, vol. 63, núm. 4, pp. 530-59.

33 Wittgenstein, Philosophical Investigations,§ 309; los indicadores en la Parte I de las Inves


tigaciones están precedidas por el símbolo §.

34 Wittgenstein, Philosophical Investigations, § 133. Para una crítica de esta idea, ver Richard
H. Schlagel, “Contra Wittgenstein”, Philosophy and Phenomenological Research, junio de 1974,
34, 4, pp. 539-50.

35 Hacker, op. cit., p. 79.


En pocas palabras, Wittgenstein rechazó su anterior idea de que las palabras se entienden por
lo que designan en la realidad, ya sea como

referentes empíricos o representaciones pictóricas en la mente. Wittgenstein no cree ya que


exista una estructura lógica del lenguaje (y del pensa miento), que corresponda a la estructura
lógica del mundo de modo directo. Por el contrario, el uso del lenguaje implica el uso de
numero sos tipos de estructuras, de modo que el significado de una palabra o enunciado
depende del contexto en el cual es usada. Como sucinta mente lo dice Wittgenstein “el
significado de una palabra es su uso en el lenguaje”. 36

El punto de Wittgenstein es que las palabras y los lenguajes no pueden ser reducidos a
esencias o definiciones estrictas. El significa do de una palabra depende, en última instancia,
de la forma en que es usada en un contexto específico, y cuando uno sabe cómo usar una
palabra entonces uno conoce su significado. Sin embargo, saber cómo usar una palabra no
significa tener una definición de la misma. Wittgens tein dio un ejemplo al pedir al lector llegar
a una definición de la pa labra “juego”. 37 Como él señaló, una definición de juego que incluya
la idea de diversión es equivocada, como cuando un jugador de ajedrez de clase mundial está
involucrado en un juego con un oponente. Tam po co debería usarse la idea de competencia
para capturar el significa do del juego, como es el caso de quien juega a solas o a cachar una pe
lota de baseball. El punto de Wittgenstein no era decirnos que es impo sible tener definiciones,
sino más bien enfatizar que esa definición no es necesaria. 38 Incluso sin una definición no
ambigua, la gente sabe cómo usar la palabra “juego” correctamente, así como sabe cuándo es
utilizada de forma incorrecta.

El entendimiento funcional de las palabras, si no hay definiciones, proviene de su uso en


contextos culturales o sociales específicos, o de lo que Wittgenstein refirió como “formas de
vida”. El lenguaje es bas tante parecido a una actividad social en la que la gente aspira a comu
nicarse con otros. Contrariamente a lo argumentado en el Tractatus, donde una palabra
representa un objeto o cosa en el mundo, el signi

36 Wittgenstein, Philosophical Investigations, § 43. 37 Ibid.,

38 Ibid.,

§ 3. § 66.

ficado de una palabra no proviene del objeto o cosa que representa. Antes al contrario, la
palabra gana su significado concre to o particular dentro de la situación social donde es usada
y depende de cómo es usada en tal situación.
La cuestión de la lengua como actividad social es crucial para Wittgenstein en la medida en
que el lenguaje y el significado se ligan a la comunicación y al entendimiento entre seres
humanos. La dimensión social tiene que ver con el hecho de que el “uso significativo” sea com
partido por más de un individuo. Uno podría tener un lenguaje privado, pero si fuese
verdaderamente privado, no podría ser usado para la co mu nicación y el entendimiento con
nadie; las experiencias subje tivas, tales como el dolor, no pueden ser compartidas. Uno podría
describir su dolor particular de modo que los otros sean conscientes del mismo, pero el dolor
pertenece solamente al indi viduo y, por lo tanto, es privado. 39 El lenguaje privado carece de
sig nificado. El len guaje implica necesariamente significados entendidos mutuamente en
contextos compartidos, sean particulares o sociales. Para que el len guaje sea significativo
debe tener un criterio público estándar o crite rio de significatividad. El significado es algo que
ocurre entre indivi duos. Es justamente lo que explica por qué Wittgenstein se refirió a esos
significados como “formas de vida”. Las personas tienen suficientes interacciones con otras en
diversas situaciones para saber lo que es un juego y lo que no lo es; así, esa clase particular de
actividades puede ser clasificada correctamente como un juego o no. Este entendimien to
puede ser meramente intuitivo, basado en la expe riencia, de modo que una definición exacta
de juego no es necesaria para apreciar lo que implica un juego.

Cierto tipo de actividades pueden ser identificadas como juegos, como el tiro al blanco
olímpico, mientras otro tipo de actividades similares no puede ser visto como un juego, como
es el caso del disparo militar. Del mismo modo que podemos intuitivamente ver un “semejanza
de familia” entre ciertos individuos de la misma familia, podemos ver intuitivamente un “aire
de familia” entre ciertas actividades sociales

39 Ibid.,

§ 246-248.

y, por lo tanto, ser capaces de categorizarlas como “juegos” o no. 40 Este reconocimiento no
tiene que ser un proceso totalmente consciente, pero ocurre.

Juegos del lenguaje y reglas

Central en el argumento de Wittgenstein en las Investigaciones es la idea de “juego de


lenguaje”. Abandonando la idea esencialista del len guaje del Tractatus, Wittgenstein sostuvo
que el lenguaje podía usarse de diferentes maneras, y cada una de estas maneras está inserta
en un “juego de lenguaje”. 41 Por ejemplo, se dio cuenta de que en un juego de lenguaje la
palabra “agua” podía ser usada para referirse a un líquido claro. Pero, en otro juego de
lenguaje, la palabra “¡agua!” podría ser usada como demanda para que alguien traiga agua.
Incluso agregó que la palabra “agua” podría usarse en un contexto particular como adver
tencia de que el agua ha sido envenenada. Wittgenstein amplió esta visión acerca de la palabra
a los enunciados cuyo significado también depende del contexto en que son usados. Usó el
ejemplo de “Moisés no existió”. 42 Este enunciado solamente adquiere sentido cuando se lo
dice con un propósito particular en un contexto específico. Por tanto, mantuvo que el
enunciado podía significar que ninguna figura his tórica existió jamás acorde con las
descripciones que se dan de la per sona llamada ‘Moisés’. O que el líder de los israelitas no se
llamaba Moisés. O que nadie satisface todas las cosas que la Biblia atribuyó a Moisés.
Claramente, el significado del enunciado depende del contex to en el que es usado e,
independientemente del contexto, el enunciado carece de significado.

Por lo tanto, las palabras y los enunciados no son etiquetas o pintu ras que correspondan
directamente a la realidad, como Wittgenstein

40 Ibid.,

§ 66-71.

41 Ibid., § 7, § 23. Para un examen más detallado del concepto de Wittgenstein de “juego de
lenguaje” ver: J. F. M. Hunter, “Wittgenstein on Language and Games”, Philosophy, julio de
1980, 55, 213, pp. 293-302; y Bernhard Erling, “Language Games and Contexts of Meaning:
Wittgenstein and Anders Nygren”, Journal of the american academy of Religion, diciembr de
1984, 54/4, pp. 691-708.

había argumentado en el Tractatus. Las palabras y enunciados son más bien ambiguos y
dependen del contexto, comparten reglas de signifi cado, diversas lógicas e interacciones
sociales.

La idea del “juego de lenguaje”, como la de “semejanza de familia” y “forma de vida”, se


constituye sobre la base de reglas, y por ello, el concepto de regla es crítico para el argumento
de Wittgenstein. 43 Cualquier acción humana puede ser entendida en términos de la idea de
seguir una regla, pero en consecuencia la regla no puede ser utili zada para explicar la acción.
44 Es evidente que seguir una regla es un tipo de actividad social, como hacer un
“movimiento” en un juego; si uno sigue realmente una regla correctamente (a los ojos de los
demás), esta actividad será consistente con las reglas de una “forma de vida” particular
entendida por los otros. Es significati vo que Wittgenstein hizo hincapié en que un “juego de
lenguaje” era un “todo consistente de lenguaje y de las acciones con las que está entretejido”.
45 El signifi cado fue entendido no meramente en términos de palabras y enunciados, sino a
partir de todas las acciones humanas.

Las reglas sirven para definir el contexto social de las interaccio nes significativas, en las que las
reglas tanto constriñen a los individuos en términos de definir lo que constituye una acción
“significativa” (incluyendo las acciones lingüísticas) en un contexto, como constriñen lo que
está prohibido y más precisamente lo que no tiene significado. En las “formas de vida” de
Wittgenstein, el lenguaje y la vida implican el movimiento, más que seguir simplemente una
lógica, obteniendo pinturas reificadas, y esto se debe a que las reglas evolucionan y refle jan
múltiples lógicas. En efecto, las reglas gobiernan el modo como los seres humanos pensamos y
actuamos en contextos sociales (“juegos”), proporcionando diferentes fundamentos lógicos
para atribuir signifi cado a las interacciones sociales.

Wittgenstein fue enfático al decir que seguir reglas no era lo mismo que interpretar reglas.
Como explicó, “hay una forma de captar una 43 En las Philosophical Investigations, § 23,
Wittgenstein proporcionó una lista impre sionante de ejemplos de juegos de lenguaje.

44 Wittgenstein, Philosophical Investigations, § 54, 201 Ver también Leonard Linsky,


“Wittgenstein on Language and Philosophy”, Journal of Philosophy, 54, 10, mayo 9, 1957, pp.
285-93.

45 Wittgenstein, Philosophical Investigations, § 7.

regla que no es una interpretación, sino que es exhibida en lo que llama mos ‘obedecer una
regla’ o ‘ir en contra de ella’ en casos reales… nosotros deberíamos restringir el término
‘interpretación’ a la substi tución de una expresión de la regla por otra”. 46 Las reglas (y por
ende la lógica de un juego) pueden ser más o menos estables, ser formales o informales,
institucionalizadas o no; pero las reglas siempre son cons titutivas de patrones de conducta, y,
por tanto, no deben ser vistas como ‘lentes’ a través de los cuales ver o interpretar el mundo.

Seguir una regla es un proceso sutil.47 Las reglas no coercionan, sino que guían. No son
externas y objetivas, tanto como compartidas y de costumbres. Como lo explica Wittgenstein,
un cartel en un camino indica la dirección en la que uno debería ir. La regla no obliga, guía, y
acostumbra en el sentido de que es una costumbre usar carteles que funcionan como
indicadores. Para él, “una regla está ahí como una señal”. 48 Por otra parte, se sigue una regla
sin reflexionar, simplemen te porque la regla está ahí y es costumbre seguirla. Como explicó
Wittgenstein, no tiene sentido preguntar “¿Por qué el rey en el ajedrez solamente se mueve
un cuadro cada vez?” Lo hace simplemente por que es una de las reglas del ajedrez. De modo
similar, en diferentes juegos de lenguaje hay reglas que están ahí y definen la naturaleza del
juego. Si uno escogiera ignorar las reglas del juego, no podría partici par en esa forma de vida.
Los seres humanos normalmente escogen par ticipar y seguir las reglas sin necesidad de tener
una reflexión conscien te sobre su uso.

La gramática y las formas de vida

Después de haber abandonado la noción lógica de la “teoría pictórica del significado” en favor
de la idea de reglas que constituyen el signi ficado dentro de juegos de lenguaje, Wittgenstein
“giró el eje de la refe
46 Ibid.,

§ 201.

47 Para tener acceso a diferentes ideas de lo que es seguir una regla en Wittgenstein, ver:
Norman Malcolm, “Wittgenstein on Language and Rules,” Philosophy, enero de 1989, 64, 247,
pp. 5-28; y Andrew Lewis, “Wittgenstein and Rule-Scepticism”, Philosophical Quarterly, julio de
1988, 38, 152, pp. 280-304.

rencia”, de modo que la lógica significa ahora “seguir una regla”. En el Tractatus, la lógica se
concebía en términos de una “pureza cristalina” inmutable y a priori, que captaba la “esencia”
de los objetos y hechos del mundo. En las Philosophical Investigations, la “esencia” de las cosas
está “determinada por la gramática, por las reglas para el uso de las expresiones en cuestión,
que establecen lo que tiene sentido decir”. 49 La naturaleza de las investigaciones cambia en
el “segundo Wittgenstein”. Como explicó, “sentimos como si tuviéramos que penetrar en los
fe nómenos: nuestra investigación, sin embargo, no se dirige a los fenó menos sino, podríamos
decir, a las ‘posibilidades’ de los fenómenos Nos acordamos nosotros mismos de la clase de
enunciado que hacemos acerca de los fenómenos. Nuestra investigación es, por ende, de tipo
gramatical”. 50 Por lo mismo, una “investigación gramatical” es la que identifica las
posibilidades de una cosa, o más precisamente “la gramá tica nos dice la clase de objeto que
algo es”. 51 El “objeto” podría ser una cosa, un hecho, una palabra, un enunciado, o cualquier
acción humana, con sus “posibilidades” dentro del rango de significatividad limitado por las
reglas de la gramática que gobierna un juego deter minado. La gramática del lenguaje, por
tanto, incluye todas las posi bles identidades, acciones, enunciados y objetos conectados a una
“forma de vida”. Evidentemente, hay muchas lógicas y gramáticas en el mundo.

Puede que no sea posible identificar la gramática de un juego de lenguaje o de una forma de
vida, al menos de entrada. Wittgenstein advirtió que en ocasiones uno debe “mirar y ver”
cómo las palabras, los enunciados y las acciones humanas adquieren significados espe cíficos
en un contexto especial determinado. Como enfatizaba, “¡No pienses, mira!”52 El significado
es siempre compartido como algo social e intersubjetivo, donde el significado se establece por
medio de cri terios sociales. No es subjetivo, objetivo o arbitrario, es fluido y diná mico; refleja
las interacciones humanas dinámicas. Para Wittgenstein, conocer el significado de las palabras,
del lenguaje, quiere decir

49 Wittgenstein, Philosophical Investigations, § 371; y Hacker, op. cit., p. 81. 50 Wittgenstein,


op. cit., § 90. 51 Ibid., § 373. 52 Ibid.,

§ 66, § 67.
saber cómo usar las palabras y el lenguaje de manera apropiada en un contexto social, que
significa conocer la gramática de ese juego de len guaje específico.

Cuando afirma que las reglas y la gramática del lenguaje se ligan a formas de vida, lo que dice
es que el significado y el conocimiento están vinculados íntimamente a entendimientos
compartidos dentro de una comunidad lingüística. Eso significa que es imposible para un indi
viduo entender sólo unas cuantas palabras o enunciados, pues el enten dimiento
necesariamente implica entender el juego de todo el lenguaje, así como todas las reglas y
gramáticas que definen el uso lingüístico encarnado en una forma particular de vida. 53 Así
como uno no puede jugar el juego del ajedrez sin conocer todas las reglas, así también debe
entender completamente la gramática, la lógica y las reglas de un juego de lenguaje con el
objeto de participar de mane ra significativa en esa forma particular de vida.

El argumento de Wittgenstein en las Philosophical Investigations es que no hay esencias


externas en la realidad, no hay criterios objeti vos para establecer los “hechos” o “verdades”
del mundo. Por lo tanto, se sigue lógicamente que el significado y el entendimiento y estableci
miento de las verdades es una función del acuerdo humano. Wittgenstein reconoció
completamente las implicaciones de su argumento, declarando: “Por tanto, ¿estás diciendo
que el acuerdo humano decide sobre lo que es verdadero y lo que es falso? –Es lo que los
seres humanos dicen lo que es verdadero o falso; y se ponen de acuerdo en el lenguaje que
usan. No es un acuerdo de opiniones sino de una forma de vida”. 54 Lo que justifica la verdad,
los hechos y el significado de las palabras y los enunciados descansa en formas de vida pública
o compartida.

Como es lógico, el argumento hace que parezca que el lenguaje y el conocimiento se


autodeterminan, más que ser dependientes de algo objetivo en la realidad externa. La
realidad, entonces, no es ex terna, objetiva, o independiente del lenguaje, como se ha argu
mentado en el Tractatus. Consecuentemente, algunos han contraargumentado que los puntos
de vista de Wittgenstein constituyen una forma de anti

53 Ibid., § 19, § 23, §241. 54 Ibid.,

§ 241.

realismo. 55 La posición de Wittgenstein sigue siendo muy ambigua en este asunto. Es


evidente que para el “segundo” Wittgenstein la expli cación y la justificación no pueden ir más
allá de la forma de vida. Al señalar esto, Wittgenstein demostró su oposición a los criterios
empíri cos de conocimiento adoptados en el Tractatus, así como la noción cartesiana de que el
conocimiento comienza en una conciencia indivi dual y es, por ende, privado, no es un juego
de lenguaje o una forma de vida. Su carrera como filósofo se ocupó principalmente del uso y el
significado del lenguaje –en palabras, enunciados, y pensamientos– y, finalmente, la
justificación para sus actividades y la validez de sus ideas descansaba en su propia forma de
vida. Como él explicó: “esto es simplemente lo que yo hago”. 56 En el ajedrez, el rey
solamente se puede mover una casilla a la vez porque es lo que hace. De modo similar, una
forma de vida no es correcta o equivocada, simplemente es.

Conclusión

La transición del Tractatus a las Philosophical Investigations repre sentó un cambio radical de
su visión inicialmente sistemática, rígida y esencialista del lenguaje a una concepción mucho
más matizada, ambigua y metafórica. El “segundo” Wittgenstein fue deliberadamen te vago,
general, obscuro e inespecífico, tal como se puede ver en su discusión sobre los “juegos”,
“gramáticas”, “reglas” “seguir una regla”, “parecido de familia” y “formas de vida”, justamente
porque no creía que los significados y las funciones del lenguaje se restringieran o li mitaran
dentro de fronteras artificiales o precisas. En las Investigations, Wittgenstein buscó establecer
la necesidad de una ausencia de fronte ras y la distancia de lo exacto, que quedó expuesta en
el concepto de “parecido de familia”. Sin embargo, puede ser criticado en su intento de limitar
el significado de una palabra o frase a su uso. No siempre es el caso, pues el significado puede
trascender el uso y el uso no consti tuye significado de modo inmediato. Críticas similares
podrían aplicar

55 Graying, op. cit., pp. 116-17. 56 Wittgenstein, Philosophical Investigations, § 217.

se virtualmente a todas sus ideas centrales. No es de sorprender que siga habiendo un


considerable desacuerdo sobre la importancia de Wittgenstein y su influencia en la filosofía y
las ciencias sociales.

Así como el “primer” Wittgenstein influyó en la llamada filosofía analítica y el “giro lingüístico”
en los años 1920, también el “segundo” Wittgenstein estimuló el desarrollo de los estudios
hermenéuticos hacia mediados del siglo xx. Desde antropólogos culturales, como Clifford
Geertz, a filósofos de las ciencias sociales, como Peter Winch, 57 el concepto del significado de
Wittgenstein como uso en los contextos sociales ha llegado a ser una herramienta estándar de
análisis en gran parte de las ciencias sociales. El interés creciente en la etnometodo logía, la
etnografía, el interaccionismo simbólico, la semiótica, el constructivismo social, reflejan el
alcance teórico dado a los conceptos de Wittgenstein sobre los juegos de lenguaje, las formas
de vida, las gramáticas y las reglas del lenguaje. Tan diversos enfoques han abraza do un tema
fundamental en los escritos del “segundo” Wittgenstein: el lenguaje no puede ser reducido a
esencias, pinturas, o estructuras ló gicas, sino que más bien debe ser visto como diverso y
multifacético en sus usos y funciones, al crear conocimiento y significado. Con todo, la
importancia de Wittgenstein para la filosofía y las ciencias sociales aún ha de ser determinada.
Empero, en la medida en sigan las inter pretacio nes alternativas sobre el “primer” y
“segundo” Wittgenstein, los debates sobre la influencia y el significado de sus escritos perma
necen como preocupación importante para los filósofos y científicos sociales. De cualquier
manera, esto demuestra que Wittgenstein ha cambiado la forma en que pensamos acerca del
lenguaje, el significa do y la realidad.

57 Clifford Geertz, The Interpretation of culture, 1973, New York, Basic Books, y Peter Winch,
The Idea of Social Science, 2007, New York, Routledge.

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