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San José en la Pintura Colonial Guatemalteca

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Lb I L3 L I (DT L C.

:t A
DE LA
i:WIMS:DAD DEL VALLE DE RUMA

SAN JOSE EN LA PINTURA COLONIAL

GUATEMALTECA

(SIGLOS XV II Y XVIII)
UNIVERSIDAD DEL VALLE DE GUATEMALA

Facultad de Ciencias Sociales

SAN JOSE EN LA PINTURA COLONIAL

GUATEMALTECA

SIGLOS XVII Y XVIII

CARLOS LARA ROCHE

Traba jo de Tesis presentado para optar


al grado académico de

LICENCIADO EM HISTORIA

Guatemala

1,988
Vo.I3o.

/
(f)
/
Dr. Luis Luján unpz.
Asesor

Tribunal:

(f)
Dr. Luis Luján Wuñoz.

(f)
Licenciada Al ra Goicolea.

(t..)
Daniel "Cnrr-t-

Fecha de aprobación: 15 de junio de 1988


A mi Esposa:
Bessie Kestler de Lara.

A Mis Hijos:
Bessie y Carlos.
Carlos.
Roberto.
Juan Fernando.
Francisco J.
A mi nieta:
Bessie A.

A mis Padres:
Jenaro Lara M.
Alicia Roche de Lara.
(In. Memoriam)

A mis Hermanos:
Luis Roberto.
Mirna Alicia,
Elsa Virginia.

A todos mis sobrinos.


y demás familiares,

Al Padre Juan A. Morán


Misionero joselino.
con mi agradecimiento.
CONTENIDO
Páginas

LISTA DE ILUSTRACIONES 1x

PRIMERA PARTE

I. INTRODUCCION 1

II. DOCTRINA DE LA IGLESIA CATOLICA


SOBRE EL CULTO A LOS SANTOS 13

A. El Dogma de la Intercesion de
los Santos 13

III, DOCTRINA DE LA IGLESIA CATOLICA


SOBRE EL CULTO A LAS IMÁGENES 15

IV. TEOLOGIA DE SAN JOSE 21

A. Patrocinio de San José 2 4

B. Culto debido a San José 25

C. Desarrollo histórico del


Culto a San José 2 5

D. San José en la liturgia


Católica 31

E. Devoción a San José en


el Nuevo Mundo 35

F. El culto a San José en


Guatemala 37

SEGUNDA PARTE

V. ICONOGRAFIA DE SAN JOSE 49

A. San José como personaje único 54


Páginas

E. San José en los Desposorios con


la Virgen. 66

C. San José en la Natividad 69

D. San José en la Huida a


Egipto 76

E. La Sagrada Familia 81

F. La Muerte de San José 85

G. La Natividad en el emblema
Belemita 89

H. San José en el grabado


Guatemalteco 91

VI. COMENTARIOS FINALES 93

Estudio Iconográfico de la Figura


de San José

A. Los Rostros 96

B. Las manos y los pies 99

C. Los paños y Vestiduras 1O3

VII. CONCLUSIONES 1O9

VIII. LISTADO DE LAS PINTURAS DE SAN


JOSE EN GUATEMALA 113

IX. BIBLIOGRAFIA 11 7

X. APENDICE DOCUMENTAL 129


LISTA DE ILUSTRACIONES

Fig. 1
Portada interior del libro de Pedro
de Torres, 1700. Sobre las Excelen-
cias de San Joseph. Biblioteca de
San Francisco el Grande en Antigua
Guatemala.

Fig. 2
Real Cédula, adjudicando derechos de
autor a Pedro de Torres. 17 de
Noviembre 1708.

Fig. 3
Parte de la tabla de contenido del
libro de Pedro Torres. 1700.
Fig. 4
Portada del devocionario de San José,
de Ignacio Vallejo, dedicado a Don
Miguel de Arrese. 1772,

Fig. 5
Grabado de San José, sobre una jacu-
latoria a la inmaculada Concepción.
1773.

Fig. 6
Portada del Devocionario, para cele-
brar la fiesta de San José. 1887.

Fig. 7
Portada interior del libro de Antonio
Palomino. Tratadista Clásico de
Pintura Sagrada. 1747.
Fig. 8
Grabado de la "Theorica de la Pintura"
del libro de Antonio de Palomino.
1715.

ix
Fig. 9
Novenarios dedicados a San José. Museo
del libro Antiguo, Antigua Guatemala.

Fig. 10
Devocionario de San José. 1821, 1827
1720, 1800. Museo del libro Antiguo,
Antigua Guatemala.
Fig. 11
Grabado de la Orden Belemita.1748.
Firmado en México, por Troncoso.
Fig. 12
San José con el Niño; Oleo sobre
tela. Anónimo siglo XVIII (Centro
Universitario, Ciudad Vieja)
Guatemala,

Fig. 13
San José con el Niño; Relieve en ma-
dera, Policromada. Anónimo. Siglo
XVIII.(Museo de Arte Colonial Antigua
Guatemala).

Fig. 14
San José con el Niño; Oleo sobre
tela, Anónimo Siglo XVIII. (Iglesia
San Miguel de Capuchinas).
Nueva Guatemala.

Fig. 15
San José con el Niño; Oleo sobre
tela, Anónimo Siglo XVII. (La Merced
de Antigua).

Fig. 16
San José con el Niño; Oleo sobre
tela, rodeado de una guirnalda de
flores. Posible escuela flamenca o
italiana. Anónimo, (Medallón de un
retablo en la Iglesia de San Miguel
de Capuchinas, Nueva Guatemala).
Siglo XVIII.
Fig. 17
Huida a Egipto. Oleo sobre tela,
Anónimo, Siglo XVII (Retablo de San
José en Iglesia de Santa Rosa, Nueva
Guatemala).
Fig. 18
El Sueño de San José; Oleo sobre
tela, Anónimo, Siglo XVII (Retablo
de San José en Iglesia Santa Rosa,
Nueva Guatemala).

Fig. 19
Muerte de San José; Oleo sobre tela,
Anónimo, Siglo XVIII (Iglesia de
Belén, Nueva Guatemala).

Fig. 20
Los Desposorios de la Virgen; Oleo
sobre tela, autor: Pedro Ramírez.
Siglo XVIII (Catedral Metropolitana)

Fig. 21
Muerte de San José; Oleo sobre tela,
autor: Pedro Ramírez. Siglo XVIII
(Catedral Metropolitana)

Fig.22 San José con el Niño;Oleo sobre tela,


autor: Anónimo. Siglo XVIII
(Colección Privada)

Fig.23 San José con el baño; Oleo sobre tela,


autor: Anónimo. Siglo XVIII
(Colección Privada)

X1
RESUMEN

El presente trabajo es un estudio de la figura

de San José en la pintura colonial guatemalteca,

que abarca los siglos XVII y XVIII,

fundamentalmente.

La primera parte desarrolla los aspectos

doctrinales de la Iglesia Católica acerca del culto

y veneración que se le debe a los santos, así como

tambl6n lo relativo al culto a las imágenes. Los

capítulos siguientes tratan concretamente de la

teología de San José en su varios temas, de donde

se deduce que el Santo Patriarca, es merecedor de

todas estas excelencias. Se estudia también el

desarrollo histórico de la devoción a San Jose en

el mundo, llegando hasta el inicio del culto

josefino en Guatemala. Uno de los aspectos talvez

más interesante de esta parte, sea la publicación

de los documentos inéditos hasta la fecha, de la

erección de la cofradía de San Jos-é en la ciudad de

Santiago Guatemala y de las ordenanzas de la misma

cofradía fechadas en el año 1632.

X11
La segunda parte lo constituye el estudio

iconográfico e iconológico de San José en la

pintura religiosa guatemalteca durante la época

colonial, destacando los atributos personales del

santo y sus características en los diferentes

ternas en las obras estudiadas: San José con el

Niño, La Natividad , La Huida a Egipto, la Sagrada

Familia, los desposorios con la Virgen, la Muerte

de San José. Se hace también una breve

consideración del grabado guatemalteco en el que

aparece San José, como son devocionarios, novenas y

tesis de graduación universitaria.

Parte importantísima de este trabajo es el

listado de pinturas de San José, tanto en la

Antigua Guatemala, como en la Nueva, aunque no en

su totalidad, se escogieron las más representativas

para el estudio; en este listado se detallan, algo

acerca del tema, autor, dimensiones aproximadas,

ubicación actual, estado de conservación y una

descripción breve del cuadro.

X111
La conclusión final fue que la devoción a San

José en Guatemala tuvo y tiene una gran importancia

en la piedad popular y la tradición. Que la figura

de San José fue tratada con frecuencia por nuestros

artistas, representándolo sobre todo en Guatemala

como un varón joven y apuesto, rara vez como un

anciano y que una de las características muy

nuestras es representarlo no solamente en la

pintura sino también en la escultura llevando una

corona real, particularmente a partir del siglo

XVIII, después de su solemne coronación autorizada

por la Iglesia. La comparación con pinturas

europeas nace notar esta diferencia de los San

José de origen guatemalteco.

XIV
I. INTRODUCCION

La pintura colonial hispanoamericana se considera

como una derivación de la pintura europea, ya que siem-

pre estuvo bajo la influencia de los estilos que apare-

cían en el Viejo Mundo aunque un poco pasados de moda,

fenómeno éste que hizo que nuestros artistas recibie-

ran influencia desordenada, dándole al arte americano

una imagen de intemporalidad que le es muy caracterís-

tico,

pues es así como en el siglo XVI se pintaba a la manera

española, flamenca o italiana, se construía tam-

bién en gótico tardío. Moreno Villa, mencionado por

Luján M.(1979).

Reconocemos que la pintura colonial en América in-

diana no fue original, pero hubo lucha y esfuerzo por

realizar y recrear un mundo de simbolismos espirituales

en estos lejanos parajes de la Amrica indohispana y

aportar además en muchas oportunidades, soluciones muy

particulares a las obras de arte.

Dice el gran historiador del arte mexicano, Francisco

de la Maza: (1954;1).
2

"Toda creación es rebeldía y toda escuela es


obediencia y nosotros en la colonia fuimos obe-
dientes, Creamos muy poco y mucho copiamos,pero
eso si, tuvimos buenos maestros".

La pintura primigenia, se quedaba en Europa, el

grabado que era la forma más fácil de transportar venia

a AMórica en donde nuestros artistas copiaban la compo-

sición y le inventaban el color.

Otro aspecto importante de señalar es la presencia

de pinturas importadas de Europa y de Móxico que

indudablemente ejercierón una influencia considerable,

además de enriquecer nuestro patrimonio artístico

En lo que a la pintura colonial en Guatemala se

refiere, estamos conscientes que no hubo una verdadera

escuela pictórica propia, pero aún así, siendo hija de


la pintura europea tiene un carácter mestizo que le dan

un encanto y atracción especiales.

Para comprender el gran espectáculo que constituye

el arte colonial hispanoamericano, es necesario que

comprendamos la realidad social y politica dentro de la


3

cual se desarrolló, dando lugar a esa extraordinaria

eclosión artistica que todavía nos maravilla.

Todo arte se origina siempre en la esencia de una

civilización y si ella es cristiana, el arte será

cristiano. Si tomamos en cuenta esta consideración,

podemos sacar la conclusión que al igual que en otras

regiones del mundo, la pintura religiosa guatemalteca

fue un excelente vehículo para la fortificación de la fl

de nuestros mayores y no una mera expresión artistica


magistral o decorativa. Más bien era la expresión de un

sentimiento y pensamiento escolásticos, con la unidad de

vida, pensamiento y ló de una epóca que persistió

hasta el siglo XVII, cuando el arte toma otros

derroteros y busca otras fuentes de inspiración menos

elevadas y puras, para transformarse en el arte

neoclásico sin ningún sentido religioso.

Con estas reflexiones previas, podemos asegurar que

en el período colonial de casi trescientos años, toda

la pintura fue en su gran mayoría de carácter

religioso. Muy poco retrato, no hay bodegones, ni

paisaje, menos se usa el desnudo.


4

Otra de las características de este periodo del

arte guatemalteco, es su anonimato; pues eran obras de

artesanos de un status social y profesional muy

diferente del que conocemos en la actualidad; eran

gentes modestas con poca ilustración y sometidos a las

regulaciones gremiales; eran muy mal pagados y

naturalmente tenían necesidad de vivir, sin que

existiera el deseo de publicidad o fama; pues antes que

artistas importaba más ser un buen cristiano.

La obra de arte era producto de un equipo de

personas que trabajaban en un mismo taller u obraje, en

las que intervenían aprendices, oficiales y el maestro

que dirigía la obra, lo cual hacia innecesaria la

aparición de una firma, como lo señala Edna de Rodas

( 19 8 3 ; 8 9 ) .

La influencia de las escuelas españolas sobre

nuestros artistas, es evidente, sobre todo durante el

siglo XVII con la escuela sevillana con su más

sobresaliente representante Francisco de Zurbarán. Más

tarde durante el siglo XVIII, se nota la influencia de

los pintores, Bartolomé Estebán Murillo y Juan de Valdez


5

Leal, también sevillanos y por Último es importante la

influencia de Pablo Rubens con sus grandilocuentes

composiciones.

Debe mencionarse también a la escuela mexicana como

factor de influencia en nuesta pintura colonial, con

maestros de la talla de Cristóbal de Villalpando, José

Juárez, Pedro Ramirez, Juan Correa y Miguel Cabrera,

corno los principales, Luján M. L (1981),

Conforme el tiempo avanza, la producción pictórica

va llenando las iglesias de retablos decorados y de

cuadros monumentales, de la vida, pasión y muerte de

Jesucri sto así como de escenas de la vida de la Virgen y

de los santos,

Dentro de este gran periodo colonial, la pintura

religiosa alcanza su apogeo y entre ella sin lugar a

equivocarnos, el estilo barroco es el que sobresale,

reflejando con destellos propios la Epoca de Oro de la

pintura española, El barroco es un estilo de grandes

contrastes y violencias; contrastes de luz y sombra, de

forma y movimiento, de expresión y pasiones; es una

fusión de ardiente sentimentalismo religioso, con


6

intenso realismo. Las pinturas van desde el tenebrisimo

co n colores graves, hasta el colorido vivo de las

pinturas italianas, con sus caracteres de fresco colori-

do y natural.

Las composiciones son asimétricas o diagonales con

un movimiento muy acentuado que es producto del

naturalismo, poniendo de manifiesto las grandes

conquistas del barroco, como son: la luz, el movimiento


.1 el colorido, en otras palabras, el barroco es la

exaltación de todos los elementos de la composición.

Estas pinturas religiosas cargadas de misticismo,

nacían llegar a los fieles el poder tener un contacto

más Cálido Con Dios y para lograrlo los artistas

introducen elementos naturales y efectos teatrales en la

escena, como los grandes rompimientos en gloria con

cielos salpicados de nubes y humo de incienso, con

grupos de rosagantes angelitos,

Los cuadros con escenas de la vida de los santos,

en muchos de los casos son resueltos con suavidad en el

dibujo, rodeando la figura de un ambiente acorde y

reposado, algunas veces el paisaje al aire libre


7

notándose con mucha claridad que no usaban el paisaje

guatemalteco, sino paisajes copiados de grabados o

cuadros europeos, posiblemente como lo requerían las

disposiciones conciliares a propósito del arte

religioso, asi como lo pedían las disposiciones

generales de los libros clasicos: como El Arte de la

Pintura de Francisco Pacheco, La Escala Optica de

Palomino y de Vicencio Carducho, El Arte de la Pintura,

de los cuales existen evidencias que circulaban en la

ciudad de Santiago de Guatemala encontrando estas obras

en listas de testamentos como señala Luján L. (1981:

137).

La ejecución de la figura del santo la lograban

poniendo toda la fuerza expresiva en la mirada, las

manos y el ropaje, en otras palabras, rodeándole de sus

atributos personales que en conjunto nos presentan toda

la explicación iconográfica del personaje.

Para estudiar y entender las pintura colonial es

necesario profundizar en el estudio de las Sagradas

Escrituras, tanto la Evangélica como las Apócrifas, en

los tratados de Teología, en el conocimiento de la


8

liturgia, los sermones de la era patrlstica, la

iconografía, la vida de los santos, el Elms Sanctorun,

el Año Cristiano, etc y poder situar las imágenes en su

medio histórico y extraerle en profundidad todo su con-

tenido intelectual,

Tan importante es este tema que el profesor español

de Historia del Arte Sánchez Cantón (1948:3). se lamenta

de la escasa bibliografía iconográfica sagrada en

España, pais de gran devoción y tradición católicas.

Dice Sánchez C:

"Es muy chocante que la iconografía sagrada


haya logrado tan escasos tratadistas y
aficionados en España, donde los temas
evángelicos y hagiográficos constitu-
yeron la inspiración maxima para los artistas
pl..4st1005".

Creo que son palabras que podíamos adaptar a

nuestro medio, país de tradiciones devotas, procesiones,

en donde nuestro pueblo católico encontrarla un enorme

significado en la iconografía sagrada de la ópoca

colonial y podríamos apreciar en mejor forma corno las

imágenes -fueron y siguen siendo el vehículo por el cual

se asciende a la contemplación de los misterios y de los

dogmas de nuestra fe, además de darnos la plena

satisfacción estética de esta extraordinaria expresión


9

de arte religioso guatemalteco.

La historia de la pintura colonial en Guatemala aún

está por escribirse; se han publicado trabajos aislados

que no han logrado hilvanar una verdadera historia

solamente nos dejan entrever que apenas nos asomamos a

un periodo artístico de una riqueza fabulosa, que

requerimos de estudios mas profundos con el fin de

llegar a conocer el sentir y el pensar de la Guatemala

colonial.

Los objetivos de este trabajo son presentar una

modesta contribución al estudio de la pintura colonial,

refiriéndonos en forma de una monografía a la figura

San José y su importancia iconográfica en la pintura

religiosa guatemalense.

El tema nos pareció muy interesante debido a la

gran devoción que ría existido hacia San José en

Guatemala, y al mismo tiempo tener la oportunidad de

analizar las pinturas del Santo Patriarca en sus

diferentes interprestaciones, sino todas, por lo menos

las mas representativas de esta gran devocion,

Con respecto a la presencia de San José en el arte,


10

nos dice de la Maza (1964;21)

"San José es toda una novedad en el arte, Su


presencia se debe a Santa Teresa, que dice a su
ver:
"Y tomé por ahogado y señor al glorlosisimo San
José y encomendeme mucho a él. VI claro que así
de esta nececidad, como de otras mayores de honra
y pérdida de alma, este padre y Señor mío, me
sacó con más bien que yo le sabía pedir. No me
acuerdo, hasta ahora, haberle suplicado cosa, que
la haya dejado de hacer.
La cosa que espanta las grandes mercedes que
me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado
santo, de los peligros que me ha librado, así de
cuerpo como de alma.
Y muy ufana estaba de haber construido en
Avila una iglesia de San José, que no la ha-
bla".

No es exageración declarar que, con estas palabras

de Santa Teresa nace el culto moderno a San José, y la

importancia que tuvo en el arte al resaltar las virtudes

del santo Patriarca.

Otro aspecto que tratamos de señalar en este

trabajo, es la importancia que tuvo y sigue teniendo en

Guatemala la devoción a San Jos& la iconografía en el

desarrollo de sus temas y buscar si hubo algún elemento

característico especial en los pintores guatemaltecos,

que hagan de este personaje algo más particular en

nuestra pintura.
11

Al emprender esta tarea tropezamos con muchas

dificultades porque no era un camino conocido el qui:,

recorreríamos para presentar un trabajo útil y original.

La mayor dificultad la encontramos en la -falta de

documentación histórica que pudiera recopilarse,

organizarse y analizar los datos encontrados.

Hubo que revisar muchos documentos manuscritos,

bibliotecas públicas y privadas y sólo para localizar

algún dato que después había que confrontar en otras


obras más.

Con el material reunido, nos lanzamos a crear la

armazón intelectual del trabajo que incluyó algunos

capítulos de la teología de San José, la cronología de

su devoción y algunos documentos conciliares que

enmarcan el tema central.

La parte crítica del trabajo, lo constituye en

primer lugar la investigación directa sobre las propias

pinturas de San Jos¿ que estuvieran más a nuestro

alcance, tanto en Antigua corno en la Nueva Guatemala.


Se estudiaron las obras, no solamente desde el

punto de vista formal o sea el tradicional, sino se


12

aplicó el mótodo iconográfico, esa nueva modalidad en el

estudio de la historia del arte, desarrollada

extensamente por Erwin PanolsKy.

Esta nueva modalidad consistió en un desplazamiento

del centro de interós en la Historia del arte, de la

catalogación y la descripción hacia la comprensión

significativa de las obras en relación con el clima

intelectual y social de su propia Epoca y con el legado

del pasado,

Es mi deseo que esta modesta investigación llene

los requisitos necesarios como trabajo de tesis para

optar a la licenciatura en Historia, convencido que es

urgente el estudio de la historia del arte guatemalteco,

para valorar en lo justo todo ese acervo del patrimonio

cultural del que debemos sentirnos orgullosos.

Finalmente quisiera agradecer sinceramente a todas

las personas que en una u otra forma contribuyeron a la

realización de este trabajo, especialmente al Dr. Luis

Luján Muñoz su valiosa asesoria y su irrestricta

colaboración en todo momento.


PRIMERA PARTE

II. DOCTRINA DE LA IGLESIA CATOLICA


SOBRE EL CULTO A LOS SANTOS

A. El dogma de la intercesión de los santos.

En una forma resumida podemos presentar lc

referente al dogma de la acción intercesora de los

santos; Una, estudiando las conclusiones a este

respecto del Concilio de Trent°, y por otra analizando

los escritos de Santo Tomás de Aquino en lo que a éste

tema concierne.

El Concilio de Trento, en la sesión número XXV de 3

y /1 de Diciembre de 1553, mencionado en Llamen

(1953:309) concluye: Que hay un orden establecido por

Dios para que mejor resplandezca su bondad y perfección

divinas, por lo que hace tres afirmaciones: Primera, es

Cierto que los santos que reinan con Cristo ofrecen a

Dios sus oraciones por los hombres; segunda, es bueno Y

provechoso invocarles no sólo en común sino a cada uno

en particular, poniendo por intercesores ante Jesucristo

para obtener de Dios las gracias que necesitamos; y

tercera, esta intercesion de los santos en nada se opone


14

ni disminuye la mediación suprema y universal de Cristo

Redentor y Salvador nuestro y único mediador entre Dios y

los hombres.

Santo Tomás de Aquino en Sppl,q.72, a 2, y ad 1.

mencionado por Llamera (1953:309) razona concisa Y

bellamente la conveniencia de esta intercesión de los

santos y dice así:

"Se ha de saber que este orden está divinamente


establecido en las cosas, a fin de que todas se
dirijan a Dios, por los medios más aptos y pr6xi-
mos a El". (Los Santos).

Estas y otras razones más nos muestran lo que la

Iglesia Católica cree y enseña, que la intercesión de

los santos depende muy particularmente de los méritos

accidentales que adquirieron en sus diversos estados y

ocupaciones de la vida.

For ejemplo el que mereció extraordinariamente una

enfermedad desempeñando un oficio particular debe

tener especial virtud para ayudar a aquellos que padecen

y le invocan en la misma enfermedad o que ejercitan en

el mismo oficio y cumplen los mismos deberes.


III, DOCTRINA DE LA IGLESIA CATOLICA
SOBRE EL CULTO A LAS IMAGENES.

1, Análisis Doctrinal: El culto a las imágenes es una

forma de honrar a las personas que representan. El

hombre necesita sensibilizar lo espiritual, repre-

sentando de alguna manera y viceversa al mismo

tiempo esa representación sensible ayuda a ascender

a lo espiritual. De ahí_ la existencia y la legiti-

midad del recurso a las imágenes en el culto cató-

11co.

Es importante que el culto debe dirigirse a

Dios, como lo hace notar con toda claridad la

doctrina de la Iglesia Católica y no a la imagen,


es decir debe dirigirse a la realidad representada

y no a su representación.

Es por ello que si olvida esta actitud, puede


conducir a la idolatria,

Para evitar ese peligro, en el Antiguo

Testamento se encuentra la prohibición de hacer

representaciones de Dios; pero consumada ya la

revelación, Can la venida de Cristo a la tierra,

ese peligro no se da y desde el principio del


cristianismo se permitió el uso de las imágenes

para el culto.

La historia del culto a las imágenes se puede

sintetizar en tres periodos, cada uno de los cuales

comprende un proceso de expansión, una reacción en

contra y la consiguiente Intervención de la

Jerarquía Eclesiástica para fijar la doctrina.

C. Primer Periodo: Siglos I al X.:

El cristianismo naciente, inicia la decoración

figurativa, primero en las catacumbas y luego en

las basílicas, siendo en general bien aceptadas.

Pinturas al fresco, de Cristo orante o en su

Magestad, profetas, la Virgen con el Niño, mártirr.s

y algunas figuras paganas decoran los primeros

lugares de culto en forma ele pinturas o mosaicos.

La escultura es más bien la excepción.

Estas imágenes tenían, más que una clara razón

de culto en el sentido actual, una función docente,

A este respecto decía San Gregorio Magno (Llamera

19 5 3 ;1 9 0 ) .
17

"Las pinturas son a los analfabetos, lo


que la escritura es a las demás personas".

Fue en Constantinopla donde las imágenes

recibieron verdadero culto, actitud que el pueblo

llegó a exagerar atribuyendo virtudes divinas a las

imágenes en sí mismas.

Esto egendró una reacción que cayó en el otro

extremo, al punto de llegar a crearse la herejía

iconoclasta, encabezada por el Emperador León III y

más tarde la continuaría Constan-tino.

El segundo Concilio de Nicea, convocado por la

Emperatriz Irene; condenó a los iconoclastas y

declaró solemnemente:

"La honra dada a la Virgen, venera en ella


a la persona representada".

3. Segundo Periodo: Siglos XI al XVI,

En el siglo XI la iconografía monumental toma

mucho auge, sobre todo en la iglesia de influencia

cluniacence, en cambio la iglesia del císter se

mantienen por la austeridad asc¿tica, sin pinturas


18

ni relieves, tan sólo una cruz de madera.

Durante el siglo XII es cuando más se

popularizó el uso de las imágenes en Occidente y su

culto se difundio rápidamente.

Se toman diversos santos como abogados para

toda clase de enfermedades, las profesiones tienen su

patrón, las regiones y lugares su protector. Es en este

periodo también que se Mace sentir el exceso en la

atención a los santos y sus devociones, dejando hacia un

lado los actos centrales más importantes como la Misa,

la Comunión, etc.

Es en Oriente también donde se manifestó este exce-

so. El protestantismo aprovecha esta situación para

negar todo culto a las imágenes, argumentando que favo-

recia la idolatría,
El Concilio exigía además de la aprobación

eclesiástica previa para la fabricación de las nuevas

imágenes, la autorización de la Santa Sede para evitar

las insólitas (desacostumbradas).

La Contrarreforma preocupada por detener los

errores protestantes, fue beningna en las Indicaciones


19

tridentinas, pero ef icá z.

Se retiraron algunas imágenes que parecían poco

conformes a las exigencias, tambien se desautorizaron

ciertas leyendas poco edificantes y anacrónicas, algunos

pintores fueron obligados a corregir sus obras, y se

prohibió el desnudo en las escenas de martirio.

Fiel reflejo de estas disposiciones fue el escrito

por el teólogo Molanos, llamado el Libro Vermeculen: De

picturis et imaginibus sacris Lovaina, 1570, (Semina-

rio, Centro Escolar el Roble, Promoción 1986). El Mer-

cencliario Interian de Ayala, profesor en Salamanca se

inspiró en Molanus y redacta otro Libro en Latín y

traducido, llamado: El pintor Cristiano y erudito. Ma-

drid, 1782, Que fue obra muy consultada por los artis-

tas. (Seminario 1986).

De estas obras importantes debemos mencionar, In-

strucciones de la Fábrica y del Ajuar Eclesiásticos,

de San Carlos Borromeo editado en 1577, traducido

recientemente (1985 en México) por Reyes,B (1985), Y una

segunda obra: De Pictura sacra libri duo editada en 16,H :-

Todas estas, verdaderas interpretaciones de las indica-


20

ciones conciliares, sobre todo en lo que respecta a las

artes relacionadas con la religión católica. Reyes B.

(1985),

4. Tercer Periodo: Siglos XVI en adelante.

En este período se produce un cambio de

estilo, y las nuevas imágenes dejan de ser graves,

hieráticas, para convertirse en otro tipo de arte más

paganizado con deseo de volverse a los estilos grecorro-

manos. Con esto las imágenes ganan en humanidad y en

fuerza práctica, como lo demuestran las numerosas

representaciones de la Virgen, de Cristo y de los santos.

A veces se caen en excesos que hacen que la Iglesia

tenga que recordar el sentido de la función de las

imágenes en el culto, aplicando constantemente las dis-

posiciones tridentinas.

En el período barroco, los retablos, las imágenes y

toda la decoración, son un medio de inducción religiosa;

es un arte con afán apostólico y de enseñanza.

Ya en el siglo XIX se nota una clara decadencia del

arte religioso dando nuevamente paso a las inspiraciones

paganas del neoclasicismo y al romanticismo.


IV. TEOLOGIA DE SAN JOSE

El culto y la devoción de San José han adquirido un

desarrollo extraordinario en la liturgia de la Iglesia y

en la piedad del pueblo cristiano.

Isidoro de Solano O.P. autor de la Suma de los

dones de San José, (Llamera D. 1953 ) nos deja una obra

considerada como la más completa y sustanciosa que se

haya escrito sobre el Santo Patriarca. Culmina su obra

con estas proféticas palabras:

"El Espíritu Santo no cesará de mover los


corazones de los fieles hasta que por todo e!
imperio de la Iglesia militante se ensalce al
divino José con nueva y creciente veneración, se
edifiquen monasterios y se levanten iglesisa en su
honor, celebrando todas sus fiestas, ofreciéndole
y rindiéndole a porfía sus votos... Se establecerá
en su honor una fiesta singular y extraordinaria.
El Vicario de Cristo en la tierra, movido por el
Espíritu Santo, mandará que la fiesta del Padre
putativo de Cristo, Esposo de la Reina del mundo y
varón santísimo, se celebre hasta el último confin
de la Iglesia militante".

La profttica aseveración en la primera edición de:

1522, se cumplió y vernos como la devoción a San José se

ha extendido y crecido en todo el pueblo cristiano.

En el año de 1870 el Papa Pio IX lo declara Patrono


22

de la Iglesia Universal.

León XIII en 1889 en su encíclica "Quamquam

piuries" destaca todas las grandezas y privilegios

sobrenaturales de San Jos y expone con toda claridad

el fundamento teológico de la misión sobrenatural, -única

y eminente atribuida a San Jos& por la divina

Providencia -- ser• esposo de la Madre de Dios, Padre

putativo de Cristo y Patrono de la iglesia Universal -

de ahí deriva toda su dignidad, la santidad, la gloria

con la que ha sido colmado.

El Papa Pío XI en su encíclica "Divina Redemtoris"

propone a San José como modelo de los obreros y patrono

-frente al comunismo.

Bonifacio Llamera O.P. en su tesis de doctorado en

Teología (Llamera. B, 1953) se pregunta si es posible

hablar con rigor y seriedad científicas de teología de

San José, y su conclusión dice así:

"Podernos hablar con especial propiedad de


teología de San Josa o tfosefologia; que es una parte
de la ciencia teológica, la cual partiendo de los
principios revelados, estudia al Santo Patriarca
como esposo de la Madre de Dios y padre putativo del
Verbo encarnado, con todas las gracias y privilegios
que de este misterio se derivan".
La teología de San José es pues, una parte de la

teología católica, ya que toda saviduría divina forma

UNA y UNICA ciencia, respaldada por las siguientes

fuentes:

La tradición divino-apostólica, la Sagrada

Escritura, la Iglesia creyentre que guarda y propone

infaliblemente su fe, El romano Pontífice, los

Concilios ecuménicos, los Padres, los teólogos, la razón

y la historia humanas.

Todo esto llega a concluir a la Iglesia Católica,

que la teología de San José se sustenta en las razones

que justifican su culto, (San Mateo.145);

"José esposo de Maria de la que nació Jesüs


llamado el Cristo".

Ese matrimonio verdadero donde la perpetua

virginidad de Maria entraba en los planes de Dios, y

esta virginidad exigía que la limpísima castidad de José

aceptará. su excepcional testigo del origen virginal de

Cristo.

La paternidad de San José concluye, que fue el

padre legal y no natural de Jesús, padre putativo,


24

nutricio, adoptivo, virginal que tuvo verdaderos

sentimientos paternales hacia Jesús.

A. Patrocinio de San José

Basados en los capítulos anteriores desde el punto

de vista religioso católico, se puede considerar que San

José llena todos los requisitos y condiciones para

hacerse acreedor al culto de veneración que se le rinde,

La eficacia de la oración de los santos se define

en dos principios fundamentales, según Santo Tomás

mencionado, por (Llarnera. B 1953).

1. En general, la mayor o menor eficacia y poder

de las oraciones de los santos en el cielo en nuestro

favor, dependen de la perfección de su caridad y de la

mayor unión que tienen con Dios en la gloria y.

2. Más particularmente, la eficacia y poder del

patrocinio de los santos no depende sólo de los méritos

propios y gloria esencial, sino más bien de los méritos

accidentales adquiridos mientras vivieron,

En virtud de estos dos principios, no es dificil

señalar, la eficacia y poder, la extensión y


25

Universalidad del patrocinio de San José; explican

también, la devoción silenciosa y -ferviente del pueblo


cristiano hacia el santo Patriarca.

El patrocinio de San José se considera el más

excelente y poderoso de todos exceptuando el de la


Santisirna Virgen,

Es un patrocinio muy universal ya se extiende a

todas las necesidades, así espirituales corno temporales

o materiales y a todas las personas; pero de un modo


especial recaen sobre:

1. La Iglesia Universal.
2. Las almas especiales de sacerdotes y
religiosos,
3. Todas las familias cristianas; Sobre los
trabajadores y los pobres,
4. Los moribundos,

B, El culto debido a San José

CULTO: Noción Y. División:

El culto seg -an la doctrina católica, implica un

doble elemento; cierto testimonio de la excelencia de

aquel a quien se le tributa y nuestra sumisión al mismo,

C.77)

ID77
11:11\li n'O DEL VALLE DE
26

El culto puede considerarse bajo diversos aspectos,

señalando varias divisiones. Las más conocidas clases

de culto son: Culto de latria., de dalia, la hiperdulia y

y de protodulia.

El culto de latria es el máximo, es de adoración,

que se da o debe dar solamente a Dios, El de duda es

el dado a todos los santos. El de hiperdulia a la

Virgen Santísima, Protodulla seria un poco más especial

que la (Julia. Llamera B(1953).

CULTO debido a San José:

El culto corresponde a la excelencia, por tanto

esta cuestión versa sobre la excelencia de San José o de

su afinidad o proximidad a Dios, por esto a San José se

le tributa culto de protodulia, precisamente por estas


características tan especiales,

C, Desarrollo nitórico del culto a San José.

Es señalado por los diferentes autores el silencio

de los primeros siglos sobre la devoción a San José.


27

Los autores suelen diferenciar entre el culto privado o

devoción del pueblo fiel a San José, y el culto público,

oficial y solemne, aprobado y ejercido por la Iglesia.

La devoción privada hacia el santo Patriarca se

puede decir que existió en el pueblo cristiano desde los

primeros siglos.

En varias de las fiestas que la Iglesia celebraba

durante sus primeros siglos. como el Nacimiento de

Jesús, La Circuncisión, la Adoración de los Reyes, etc.

no cabe ninguna duda de que la memoria de San José iba

unida a la de Jesús y la Virgen Madre.

En la época patristica de la Iglesia los

comentarios a los Evangelios le dedican una especial

atención a San Jos d- .

El culto público en realidad tardó en manifestarse.

En la Iglesia de Oriente le encontramos antes que en

Occidente. La tradición lo remonta hasta el siglo II,

pero en los siglos IV y V ya se encuentran testimonios

más decisivos.

En el siglo IX principia el culto al santo


28

Patriarca en la Iglesia latina y no se generaliza sino

hasta el siglo XIII. Cristiani(1978).

Próspero Lambertini escribe un discurso para

reponer el nombre de San José en las letanías de los

santos:

"El comienzo de este (culto) en la Iglesia


occidental se encuentra a fines del siglo IX".

A partir del siglo XV la devoción al santo se

extiende a toda Europa y de ahí al mundo entero. El

silencio de los primeros siglos lo explica San

Bernardino de Sena, en su sermón a San José,

"La Santa Iglesia no ha mucho que introdujo la


solemnidad de San José, para evitar el escándalo
de los herejes; por eso mismo nunca le llaman
padre a secas sino con el calificativo de puta-
tivo",

El incremento de la devoción a San José se debió en

primer lugar al llamado sentido cristiano de los dogmas

que va madurando por acción del Espíritu Santo para

confirmarse más tarde por razones teológicas.


29

San José en los escritos de los Padres Apostólicos

Los primeros escritos de los Padres de la Iglesia a

los que se les llama Apostólicos, porque fueron los más

próximos a los apóstoles, no hablarán de José y Maria

más que en función de lo que sobre ellos se había dicho

en la predicación oral y en los textos de los

Evangelios,

No se puede pretender que se hubiera rendido culto

a San José en los primeros tiempos después de la muerte

de Cristo, cuando los apóstoles desplegaron su

predicción porque sería ignorar el desarrollo de la

devoción cristiana primitiva y la evolución del culto en

la Iglesia de los primeros siglos.

Lógicamente era de esperarse que toda la atención

de los primeros cristianos se centrara en la vida,

pasión y muerte de Cristo, ni suquiera la Virgen Maria

recibió ningún culto durante varios siglos, ni privado,

ni público,

San Ignacio de Antioquía (año 107), el más antiguo

de los padres muere mártir en Roma, escribe siete cartas


30

a los de Efeso y en una de ellas describe el misterio de

la Encarnación sin hacer mención de San José.

San Justino (año 155) originario de Palestina

menciona varias veces a San José en sus diálogos con

Tritón. Por San Justino sabemos que el nacimiento de

Jesús fue en una gruta y que el oficio de San José era

carpintero. En uno de sus escritos insiste mucho en que:

Cristiani (1978).

"Jesús no era hijo natural de José, sino era


hijo de Dios y que el fruto del seno de Haría era
fruto del Espíritu Santo".

La difusión oficial del culto a San José tuvo lugar

hasta el siglo XV, pudiendo dar la falsa sensación de un

largo olvido inexplicable; pero el estudio de las

fuentes, dice Cristiani (1978) llega a descubrir que la

devoción y veneración a San José tienen su origen desde

fechas antlquisirnas.

Por un lacio todos los calendarios y sinaxarios de

las iglesias orientales conservaron el nombre de San

José en una tradición contante, manifestando una


31

devoción ininterrumpida. Se le encuentra también en la

predicación y liturgia de las iglesias occidentales aún

antes del siglo XV.

D. San Jose en la liturgia católica

La escuela franciscana influyó mucho en los inicios

a la devoción a San José, fue San Buenaventura quien por

el año 1270 en su prédica de Navidad en la Saint-Chapell

menciona por primera vez al patriarca con el nombre de

bienaventurado José o le llama San José y recomienda a

sus -fieles que tengan una gran devoción a al.

Pedro Olivi seguidor de San Buenaventura escribe

el Primer tratado teológico sobre San Jos8 alrededor de

1310-1312-Cristiani (1978)

Lo que si es seguro es que existía en 1305 muchas

manifestaciones de culto privado o local, pero aún no

existia culto público a San José; prueba de ello son las

antiguas oraciones que se han encontrado dirigidas a San

José, como la de libertino de Casale en su obra Arbor

Vitae que dice así: Cristiani. (1973,185).

"Acue date de nosotros, 1)Jena e22tur'3CIOS Jos5 y por


el sufragio de vuestra oración, procurandnos sin
cesar el pan del cielo (Jesús).
Hacednos igualmente propicia a la bienaventurada
Virgen, vuestra esposa, y obtenednos pese a nuestra
indignidad, que seamos adoptados por ella como hijos
muy queridos",

Fiesta en honor a San Jose.

El Papa Urbano VIII en 1630 permitió por vez

primera se rezara universalmente el oficio de San Jose;

sin embargo durante el siglo XIV los franciscanos ya

celebran en Asís la fiesta de San José en 1399, y

prescriben la celebración en toda la Orden por medio de

un oficio de nueve lecturas con el común de un confesor

no pontífice,

A pesar• de estas manifestaciones se sabe que las

primeras fiestas en honor del santo se celebraron en

Oriente y más precisamnete en Egipto, en el siglo IV y

como lo atestigua el libro apócrifo Hi:tor•ia de


/1/
José el carpintero, cies-pues las fuentes callan hasta el

siglo VIII,

Hacia finales del siglo X el Menologio de Dasillo

II, celebra la fiesta de San Jose el 25 de Diciembre,

mientras que otros calendarios orientales la sitúan el


33

26 de Diciembre o el primer domingo siguiente de

Navidad.

En la Iglesia de Occidente además del martirologio

del siglo VIII, también los de Richenau fechados en el

año 327 y el 842 de Reims, sitúan la fiesta de San José

el 19 de Marzo, como a seguido hasta la fecha.

Las congracaciones Carmelitas también difundieron

mucho la devoción al Patriarca, sobresaliendo en ello

Santa Teresa de Avila y San Juan de la Cruz.

En el año 1621 el Papa Gregorio XV autoriza

oflcl aline -11.e la fi esta de San José.

/1/ APOCRIFO: Quiere decir oculto y proviene del verbo


griego Apo-Kripto-- esconder y se dice de una cosa
sustraídas a la vista, escondida, secreta (Manual
de Sagrada Escritura) Tomo 1 Benjamín Martín
Sanchez. Edil. Palabra Madrid 1980.
Libro Apócrifo: Para la Iglesia Catolica Libro
Apócrifo es igual que el libro No Canónico; un
libro de autor incierto que es semejante a los
libros inspirados en el argumento o en el titulo y
no está incluido en el Canon de la Iglesia.
Estos libros apócrifos del Nuevo Testamento fueron
escritos por los primeros cristianos, la mayor
parte con el objeto de satisfacer la necesidad de
los fieles, y narraban muchas veces cosas
piadosas, otras pueriles acerca de la infancia de
Jesús, del nacimiento de la Virgen, El taller del
carpintero José.
34

La Iglesia Católica para evitar errores de fe no los


ha recibido como canónicos, sin embargo en la tradición
de la misma Iglesia ayudó a los judíos a introducirlos
en las ideas religiosas y morales y que comprendieran
más facilmente el Nuevo Testamneto y por otro lado nos
dan datos historicos importantes no mencionados por los
otros libros. El protoevangelio de Santiago es el
primer documento que nos habla del nombre de los padres
de la virgen(San Joaquín y Santa Ana).
:35

E, Devoción de San José en el Nuevo Mundo

Dado que en el siglo XV se desarrolla con todo

vigor la devoción a San José y al mismo tiempo sucede el

descubrimiento de América, la devoción del santo va a

adquirir• gran importancia en estas regiones recien

descubierta s.

Es indudable que la devoción y culto al Santo

Patriarca en América 1 nclonispana va a ir unida

estrechamente a la gran gesta evangelizadora que se

asoció a la empresa de la conquista y colonización

españolas.

En México fue un humilde -fraile franciscano, Pedro

de Gante, que adenVás de haber fundado las primeras

escuelas para indios corno fue el Colegio de San José de

los Naturales, tiene también en -forma anexa la primera

escuela de Bellas Artes de América, Situada en el

Convento de San Francisco de la ciudad de México,

Esto sucedía por los años de 1523, en los inicios


de la conquista.

En el año de 1555 se celebra el primer Concilio

Mexicano, y en él se proclama a San José como el Patrono


36

General de México o Nueva España.

Una gran afirmación y reflejo de ésta expansión

devocionaria es el hecho de encontrar gran número de

lugares y pueblos que llevan el nombre de San José.

Pero México no es la excepción en el Nuevo Mundo, ya que

se encuentran rasgos análogos en el resto de paises

hispanoamericanos.

En Argentina por ejemplo, se encuentra como patrono

titular a San José, con una basílica menor, 68

parroquias, 144 iglesias pública s, 31 colegios de

varones y 68 de niñas, sin contar las cofradías y

centros de Acción Católica. Las religiosas de San José

en Buenos Aires, poseen 30 puestos de obras sociales.

Cristiani (1978).

En el Brasil no se conoce con exactitud cuando

principia el culto a San José, pero es evidente que fue

importado de Portugal. La predilección por el santo

es tal que C 1.ani (1978). señala que hay regiones:

"..en todos los hombres se llaman José".

En el Canadá la devoción a San José adquirió un

gran auge e incluso, en la actualidad, es uno de los


37

paises con más actividad en las misiones Josefinas. Se

desarrollan Congresos, se mantienen publicaciones y

centros de gran actividad.

Volviendo a México no se puede dejar de mencionar,

unido al culto de San José, al padre José Maria

Vilaseca, nacido en el año 1331, y que tundo en 1872 la

Asociación Universal de la Devoción a San José, así

también, el Colegio Clerical de San José, los misioneros

Josefinas; que tenian como fin principal la conversión de

los indios y funda también las Hermanas Josefinas para

secundar las obras misioneras.

F. El Culto a San José en Guatemala

La devoción y culto a San José en Guatemala, fue

Heredada de los españoles, que al propagar y establecer

en estos países la fe católica nos infundieron ese

sentimiento de amor, respeto y de veneración hacia el

casto esposo de la Virgen Maria..

La devoción josefina bien arraigada en la

inteligencia y corazón de nuestros pueblos dice el padre


38

Antonio Morán (1981)

"nació con la misma obra evangelizadora, creció


al mismo tiempo que las demás obras de la
conquista de nuestras tierras por los españoles y
sobre todo en el siglo XVII".

En la obra publicada en el siglo XVII de Jesús

García Gutierrez Morán, (1981) titulada El Patronato de

San José sobre México no dice:

"Entre los muchos y grandes beneficios que nos


trajo la conquista de la católica España, quiero
en esta ocasión recordar tres: El culto y
devoción al Santísimo Sacramento del Altar, a la
Santísima Virgen Maria y a su Esposo el Patriarca
San ,lose",

De las primeras manifestaciones de la devoción a

San José en Guatemala debe mencionarse el Concilio

Provincial celebrado en la ciudad de México en 1555. y

decimos en Guatemala, ya que nuestro obispado pertenecía

a la arquidiócesis mexicana y que conjuntamente con los

obispados de Puebla, Oaxaca y Chiapas, declaraban

rano de México o Nueva España al santo Patriarca.

Es por ello que podemos deducir que la devoción a

San José se extendiera a mas de la mitad de nuestro

continente.

Los primero testimonios documentales que testifican


39

el inicio oficial de la devoción Josefina en Guatemala,

es el de las Ordenanzas de la Cofradía de San José,

fechado el 22 de Diciembre de 1632 en la ciudad de

Santiago de Guatemala, en la iglesia de Santo Domingo,

como consta en el libro de Cofradías del Archivo

Eclesiástico de Guatemala. (Estrada Monroy.A:1987).

La Cofradía de San José habla sido erigida por el

obispo Agustín de ligarte y Saravia, el 27 ele septiembre

de 1632, siendo una de las primeras cofradias Josefina

en el continente americano.

Durante el siglo XVI únicamente se autorizaron

cinco cofradias en Guatemala: En Almolonga se fundaron

dos; la de la Imaculada Concepción el 27 de febrero de

1527 y la de la Santa Vera Cruz el 9 de marzo de 1533,

Las otras tres se -fundaron ya en Santiago y fueron:

la de Nuestra Señora del Rosario el i de febrero de

1559; la de Nuestra Señora de las mercedes el 24 de mayo

de 1553 y la del Cordón de San Francisco en 1590.

(Archivo Eclesiástico de Guatemala).

Es interesante hacer un breve comentario acerca de

las cofradias, dado su importancia en la organización


elo

social y religiosa que desempeño y continúa desempeñando

en las poblaciones sobre todo indígenas de la

actualidad.

Las ordenanzas dejan ver claramente su función

social, además de satisfacer las necesidades asociativas

y acrecentar la piedad de sus asociados, sobre todo la

devoción a su santo patrono,

El documento mencionado de las ordenanzas de la

Cofradía de San José, originalmente se supone haber sido

escrito en nálhuatl por algunas palabras encontradas

su texto como lo señala Estrada Monroy (1987). Y que

coincide con la descripción que hace Lutz,C.H;(1982),

del conflicto surgido entre guatimaltecos y mexicanos

antiguo; moradores del Barrio de Santo Domingo, que

presentan como testimonio un documento del siglo XVI

escrito en nánuatl, que se considera era el lenguaje

corriente de los moradores de este barrio.

Las cofradías son instituciones que sobreviven afin

en este tiempo, si uiendo en mucho los mismos

lineamientos de las primeras cofradías medievales.

Las hermandades fueron al principio asociaciones de


41

fieles que se erigían para ejercer obras de piedad y se

escogían para dirigirlas a hombres cte. bien y de compro-

bada valía personal, Si se erigían como un cuerpo orgá-

nico recibían el nombre de hermandades; pero si eran

para incrementar el culto público recibían el nombre de

cofradías. El cristianismo popular se puso de manifies-

to, bajo la forma de numerosas devociones especiales,

cada una de ellas d15 nacimiento a muchísimas cofradías.

Estas últimas nacieron como producto espontaneo de la

piedad de las masas en donde se expresa con más exac-

titud el principio religioso de las ordenes mendicantes.

En su obra sobre arte rel gloso, Louis Gillet

(1947), explica, como el fenómeno de asociación en toda

la vida de la Edad Media se manifestaba en el siglo XIII

con las cofradías y es en medio de ellas donde aparecen

las distintas devociones.

Originalmente, las cofradías quedaron reguladas por

bula papal del 7 de Diciembre de 1004, expedido por el

Papa Clemente VIII, en la cual se establecía que su

ré5gimen e institución debían normarse por estatutos


41

fieles que se erigían para ejercer obras de piedad y se

escogían para dirigirlas a hombres de bien y de compro-

bada valía personal. Si se erigían como un cuerpo orgá-

nico recibían el nombre de hermandades; pero si eran

para incrementar el culto píiblico recibían el nombre de

cofradías. El cristianismo popular se puso de manifies-

to, bajo la forma de numerosas devociones especiales,

cada una de ellas dió nacimiento a muchísimas cofradías,

Estas ultimas nacieron como producto espantarle° de la

piedad de las masas en donde se expresa con más exac-

titud el principio religioso de las ordenes mendicantes.

En su obra sobre arte religioso, Louis Gillet

(1947), explica, como el fenómeno de asociación en toda

la vida de la Edad Media se manifestaba en el siglo XIII

con las cofradías y es en medio de ellas donde aparecen

las distintas devociones,

Originalmente, las cofradías quedaron reguladas por

bula papal del 7 de Diciembre de 1004, expedido por el

Papa Clemente VIII, en la cual se establecía que su

re.gimen e institución debían normarse por estatutos


42

aprobados debidamente por la autoridad eclesiástica.

Estas asociaciones llenaron una función social y

evangelizadora, sobre todo en épocas de aislamiento,

pobreza y marginación y en países como Guatemala, en

períodos de persecusión reliogiosa, durante los cuales,

las cofradías fueron el baluarte para sostener vivo el

sentimiento religioso y en lugares a veces muy apartados

de las ciudades. Es así como la vieja hermandad de San

JOsó se transformó en cofradía en el año 1632 y quedó

como su patrono el santo patriarca, del cual tenían ya

dos imágenes en la iglesia de Santo Domingo de la ciudad

de Santiago.

En las ordenanzas de la cofradía de San Jos é- ,

encabezan los fundadores: Tomás Solete, los alcaldes

Domingo Bautista, Gaspar de los Reyes, Juan Bautista,

Pedro Días, Antón Chavez, Francisco Chávez, Diego López,

mayordomos y oficiales de dicha cofradía, año 1632.

Todos estos fundadores se nombran indios naturales

de barrio de Santo Domingo y en su mayoría eran

carpinteros y albañiles.
43

La cofradía quedó con la obligación de la

celebración de ciertos actos lltñrgicos asi mismo

practicar devociones en honor del santo, prestar ayuda a

las viudas, auxilio mutuo en caso de necesidad, etc,

fue un gran avance social para esta época y repleto de

caridad cristiana.

Entre las formas de devoción se encuentran también

la fundación de conventos bajo el patrocinio de San

José. El 22 de Septiembre de 1675, por Real Cédula, se

autoriza la licencia para fundar el convento de San José

para las monjas Carmelitas Descalzas. El 19 de

Septiembre de 1677 se verificó el reconocimiento oficial

del edificio, previo a la conseción de la licencia; el

28 de Septiembre del mismo año se -funda oficilamente el

convento de San José con la llegada de las monjas

carmelitas a ocupar dicho claustro por decreto del

obispo, D. Juan Ortega y Montañez. Aguirre. G:

(1 9 5 5 ; 4 1 ) ,

Otro de los acontecimientos importantes ligados a

la devoción josefina fue la construcción de una pequeña

capilla dedicada al patriarca por iniciativa de José


44

López Hurtado del gremio de zapateros, en el barrio

conocido como El Tortuguero en el año 1740. Dicha

capilla se dedicó a San José el 20 de Febrero de 1762,

en donde se veneraban la imagen que actualmente se

encuentra en la iglesia de San JOS& en la Nueva

Guatemala.

En el año 1789 se lleva a cabo la solemne

coronación de San Jos& ya en este valle de la Ermita,

con procesión y otras celebraciones litúrgicas

importantes.

La devoción profunda y ascendrada del pueblo

guatemalteco a San Jos& se sustentaban en una fuerte

base doctrinal, recibida por los primeros

evangelizadores y más tarde por escritos en forma de

libros de exaltación piadosa hacia el santo; novenarios,

poemas etc; que con la introducción de la imprenta tomó

mucho auge al divulgar los escritos.

Entre los libros clásicos que circulaban en la

ciudad de Guatemala por los siglos XVII y XVIII, se

conocen: el famoso tratado de Pedro de Torres, editado

en Santiago de Chile en el año de 1700. Este sacerdote


45

jesuita dedica el tratado a todo lo referente a San

Jos é , siendo una de las obras más consultadas por los

estudiosos de este tema. Existe un ejemplar que tuvimo..;

la oportunidad de consultar, se conserva en la bibliote-

ca de San Francisco el Grande en Antigua Guatemala. La

obra se titula: Assumptos y Discursos en Plausibles

Alabanzas de gloriossisimo entre todos los santos y

felicissimo entre todas las criaturas El gran matriarca,

S,Joseph, meritissimo Esposo de la Madre de Dios, y

di nissimo padre adoptivo del Hijo de Dios: Pedro de

Torres (1700).

Otra de las obras que circularon por estas fechas,

es el libro de Don José Ignacio Vallejo, sacerdote

jesuita que vivió en Guatemala hasta el año 1767 cuando

fueron expulsados los miembros de la compañia de Jesús.

El libro es un devocionario dedicada a la

nobilísima familia de Don Miguel Arrese. Fue escrito ya

en el exilio, llamando la atención el cariño con que se

expresa de Guatemala, dedicándole un hermoso poema a la

ciudad, en forma que engarza los dos apellidos; Vallejo

y Arrese. Otro poema que aparece tamlén en esta obra es


46

el que se titula: Retrato Fiel, de la bella, I noble

Ciudad de los Cavalleros de Santiago de Guatemala.

El devocionario se titula: Incentivos a la Devoción

del Señor San Joseph. Editado en Italia en 1772.

Entre las manifestaciones de la devoción a San

José, además de la iconografía, están las fiestas

dedicadas al santo que se celebran en Guatemala.

El Calendario de Fiestas de la República, del

Instituto Guatemalteco de Turismo, reporta trece lugares

diferentes en los que celebran la fiesta del santo

patriarca durante el mes de Marzo. Calendario de

Fiestas de la República. (1973). El Diccionario

Geográfico, reporta que en todo el territorio nacional,

existen unos 165 pueblos, lugares, aldeas, caseríos y

municipios que llevan el nombre de San José.

Diccionario Geográfico, (1981). En los libros de

bautismos de siglo XVII, aparece un número crecido de

nuevos cristianos que llevarán el nombre de José. Son

innumerables los devocionarios y novenarios que se

editaban en honor a San José, en su mayoría durante los


47

finales del siglo XVIII.. En diferentes establecimientl ,

comerciales, se ve el nombre del santo patriarca,

tiendas, farmacias, librerías, talleres de diferentes

oficios, que reflejan sin lugar a dudas, que la devoción

a San Jos se mantiene viva en el ambiente popular.

Tenemos la impresión que fue durante el siglo XVIII que

la devoción a San Josó tuvo su máximo apogeo que culmina

cronológicamente, con la erección del templo de San Jos.

en la Nueva Guatemala, el cual se bendijo e inauguró e

25 de Noviembre de 1783.
SEGUNDA PARTE

V. ICONOGRAF1A DE SAN JOSE

Para iniciar esta parte del trabajo creemos

necesario definir algunos conceptos.

El concepto actual de iconografía rebasa en mucho

a lo que tradicionalmente ha sido estimado, fundiéndose

en el campo de la iconología, que es más amplio o

formando parte de ella.

La iconografía, al principio, fue considerada como

una disciplina auxiliar de la Historia; limitaba su

estudio a representaciones de personajes importantes,

quedándose en algunos aspectos de los estudios,

arqueológicos; luego este concepto se amplia hacia el

estudio del análisis formal o sea de la forma de una

imagen o de una obra que permite identificar el signifi-

cado de una representación, La iconografía cristiana

(lió) paso a la introducción en su campo a la simbologia

como uno de los temas característicos de aquella.

Panofsky define la iconografía como la rama de la

historia del arte que se ocupa del asunto o significado


50

de las obras de arte, l'en icdritraposición a su forma.

Panofsky: (1972).

La iconografía implica un método puramente

descriptivo y a menudo estadístico, nos informa por

ejemplo cuándo y dónde se representaba a San José,

viejo o jóven, cómo era su indumentaria, sus colores; en

una palabra recopila y clasifica los datos, pero no

pretende elaborar una interpretación, es más bien un

método de análisis. En cambio la iconología, denota

algo más interpretativo, procede más bien de una

síntesis, que de un análisis como lo es la iconografía.

Confirmando este concepto nos dice Panofsky en la misma

obra:

"Así entiendo yo la iconología, como una


iconografía que se hubiera vuelto interpretativa, y
que por tanto se ha convertido en parte integrante
del estudio del arte".

Estas ideas, consideramos que, presuponen en el caso

de la iconografía cristiana, un conocimiento y

familiaridad con el contenido de las Sagradas Escrituras

y el conocimieto teológico de la religión Católica, para

apreciar y dar el verdadero sentido o interpretación


51

adecuada, en nuestro caso, al tema de San José.

Leamos ahora a Ernile Mate (1955,p.16).

"La interpretación iconológica para el


filósofo Cassirer es la aprehensión de algo
subyacente al sentido de los fenómenos como al de
los significados que revelan la actitud básica de
una sociedad o de una época cultural".

Es comprensible que la iconología exija un

conocimiento a fondo de materias fronterizas con la

historia del arte, como son: la psicología, el folKlore,

la literatura, etc; y por lo tanto en lo que respecta al

arte religioso, se necesita del conocimieto de la

devoción popular, del dogma y de la liturgia, pues de no

tener todo esto, se desembocará en un estudio falto de

perspectiva y lleno de errores de interpretación.

Vernos que la historia del arte se ha desarrollado

continuamente hasta nuestros días y que es sin lugar a

dudas una de las hijas más jóvenes de la Historia.

. En estos tiempos el historiador del arte, no se

tlsface con la rutinaria acumulacién de datos

fastidiosos; fechas, biografías de artistas, inventarios

de obras, análisis estilísticos que llegan a desentrañar


52

la línea, la forma, el color; en cambio con este nuevo

método, el investigador puede suponer que en cada obra

artística, por debajo del brillante ropaje con que se

reviste el contenido, bulle un mundo de imágenes

mediante el cual el artista nos remite a un rico

trasfondo de ideas e intenciones que constituyen lo que

llamamos cultura.

Jacques Boudoin mencionado por Bialostocki:

(1973,p.11) dice a este respecto:

"Las imágenes que inventa el espíritu son los


símbolos de nuestro pensamiento".

Y es así, que al descifrar ese conjunto de imágenes

que en forma de código coherente apela a las funciones

del pensamiento, va conformando todo un sentido en la

obra de arte ya sea este histórico, filosófico,

religioso, literario y científico.

Esta nueva orientación en la historia del arte nos

nace sentir que la esencia del arte está en la expresión

y no en la forma, la expresión iconográfica sugiere una.

actitud espiritual frente al mundo del artista y su

epoca, y desde este punto de vista, el arte es una de


53

las más significativas y auténticas confesiones que nos

revelan el sentido y el espíritu de una cultura.

Esta metodología iconológica ve la necesidad, de

explicar, interpretar y someter al examen minucioso del

pensamiento, las obras de arte y llegar al último fin de

todas las ciencias humanísticas: al conocimiento y la

comprensión del hombre y de su historia a través del

arte.

Este método entraña la aplicación al campo

especifico del arte, de una interrelación de discipli-

nas, que es tarea dificil; pero por otro lado indispen-

sable como complemento al método positivista y formalis-

ta; a no ser que querramos que el arte se convierta en

mero objeto de complacencia estética, lo que es absolu-

tamente legitimo pero empobrecedor y constrictivo; pues

a lo que debemos aspirar es que el arte se convierta,

más ampliamente, en un método de conocimiento de la

misma realidad histórica. Sebastian, S: (1985).

En la actualidad, la historia del arte tiende a

incluir el estudio iconográfico, porque es ya idea común

que no puede situarse la imágen en su medio histórico,


54

sin conocer su contenido intelectual, Grabar. A: (1985).

Los estudios de iconografía cristiana se proponen

generalmente describir y explicar las imágenes,

refiriéndose para ello a los textos de las Sagradas

Escrituras, la liturgia, los sermones y los tratados de

teología. Este tipo de investigaciones permite

Comprender figuraciones cuyo sentido en muchos casos

seria dificil descifrar,

En esta lectura de imágenes que forman historias y

alegorías hay que ir identificando las series de

imágenes consagradas por una larga tradición, tanto

gráfica como literaria, no olvidando que lo que se

analiza es fundamentalmente obras religiosas que

cumplían la misión de estimular la piedad de los

cristianos cuyo objetivo era conducirlos a su último


fin, Dios, Grabar,A: (1985,14)

A. San Jose como personaje único,

Como personaje único en las obras de arte

pictóricas, San Jos é- es un personaje muy raramente

tratado, debido a que su aparición en el relato


55

evangélico está estrechamente unido a la persona de la

Virgen Maria y al Niño Jesús.

No es querer restarle los méritos altísimos que

merecen su veneración, sino que, San José gana estos

méritos precisamente al ser escogido para desempeñar el

especial papel de esposo de Maria y padre adoptivo de


Jesús.

Algunos de los temas del patriarca, como único

personaje son por ejemplo las escenas de los llamados

sueños de San José en los que se le representa sentado o

recostado dormido, cuando recibe la visita del ángel

que le lleva el mensaje para aclarar sus dudas o temores

acerca de la maternidad santísima de Maria.

De estos pasajes trató pocas veces el arte

cristiano como lo referido por San Mateo. (1.18-19).

"Siendo María desposada con Josh, antes que


vivieran juntos, fue Dallada que habla concebido
del Espíritu Santo, Mas JoSe, su esposo, como era
justo y no quería infamarla, quiso dejarla
secretamente".

Sanchez Cantón (1948;1).14). nos refiere

literariamente, como el teatro cristiano influía sobre

la pintura en la ejecución de los temas.


56

El famoso poeta español José de Valdivielso, en su

obra Vida excelencias r muertes— de San Joseph acertó

a pintar la congoja del santo, desconocedor del

misterio del a Encarnación y dice:

"El noble esposo, como varón justo, reparó


alguna vez, sin hacer caso...
Siente el efecto, aunque la causa ignora y a
solas gime y a escondidas llora...
¡Quien del secreto al cielo reservado decir
pudiera la verdad desnuda/
y sigue diciendo el poeta:

"Y luego con la mano en la mejilla".


Siendo esta la descripción que hace Valdivielso del

sueño de San José, vemos que se ajusta a los datos

gráficos, y es la consagrada actitud durante siglos en

la pintura y esculturas de esta escena.

Existen algunos ejemplos de estas pinturas del

siglo XV en España; pero al parecer fue tema que

interesó poco a los pintores de los siglos siguientes.

Del siglo XVIII se mencionan dos valiosas

representaciones: una de Men gs y otra de Soya, de éste

último hay discusión acerca de su calidad como pintor de

temas religiosos, sin embargo los dibujos de estre sueño


57

de San José, como un aguafuerte de la Huída a Egipto,

aclaran esta duda. Sanchez F:(1948).

Durante el siglo XVIII el carácter de grandeza que

adquirió la Sagrada Familia, fue la representación de la

Virgen Maria, San José y el Niño Jesús, algunas veces se

les hace acompañar de San Joaquín y Santa Ana, los

padres de la Virgen, conocidos estos grupos como la

Sagrada Familia de los cinco señores.

Este auge adquirido por la Sagrada Familia,

contribuyó a la exaltación de la persona de San José que

• había tenido poca importancia en la liturgia como en el

arte de la Edad Media, coincidiendo lógicamente con el

crecimiento de la devoción al Santo Patriarca en estos

siglos.

ATRIBUTOS PERSONALES.

Los artistas pusieron mucho cuidado desde un

principio en dar a cada personaje la indumentaria que le

correspondía según su condición social, o su jerarquía,

o lugar de origen.

Así vemos, como la iconografía cristiana se

enriquece con una simbologia muy extensa; los mártires,


58

por ejemplo, llevan su palma de triunfo en la mano, tal

el caso de San Lorenzo que sufrió el tormento del fuego,

lleva una parrilla, las piedras de San Esteban, etc. A

San Jose se le agrega la vara de azucena y los

instrumentos de trabajo de carpintero o de artesano,

corno dicen los evangelios.

Decir que San Jose era carpintero no es del todo

inexacto ya que, aunque las traducciones de los

evangelios no dan esta certeza; las deducciones son

lógicas.

La Vulgata dice "Faber", termino que según la

opinión más general de los exégetas debe traducirse como

"artesano", un trabajador que ganaba con sus manos el

sustento para si y para los suyos, trabajando materiales

duros corno el hierro y blandos como la madera.

Los evangelios de San Lucas (4:22) y San Mateo

(13:55) llaman a Jesús; hijo del carpintero:

"Y ¿no es acaso el carpintero, hijo de Maria?"

Asignándole dicho trabajo a Jesús hijo de Jose.

Suárez (1983;259).

San Justino, originario de Palestina, menciona en


59

varias ocasiones a San José en su Diálogo con Tritón,

que se fecha en el siglo II, año 155; por él sabemos que

Jesús nació en un gruta y que el oficio de José, era

carpintero, Cristiani. (1978;122).

Más tarde en los evangelios apócrifos, que

indudablemente han tenido una influencia enorme en el

arte religioso en lo referente a la infancia de Jesús,

aparece La Historia de José el Carpintero, publicado en

1722, por G, Wallin, según un manuscrito de la

Biblioteca Real de Paris proveniente de Egipto.

Esta redacción árabe, se cree fue una simple

versión de un original copto; este original bien puede

remontarse al siglo IV o V) en esta historia se menciona

que José era de profesión carpintero, y la tradición lo

ha tomado como cierto. Los artistas que han tratado

dicho tema, lo representan en muchas ocasiones en su

taller de carpintería o rodeado de sus herramientas, sin

faltar la vara de azucena que le es tan característica.

Las representaciones más antiguas de la persona de

San José, que basándose en los relatos de los escritos

apócrifos, lo pintaban como un calvo anciano de barba


60

canada.

Sin embargo no tardó en formularse una duda, que si

realmente debería de representarse al santo patriarca

como un anciano, ya que esto se veía como una manera de

asegurar la virginidad de María durante su matrimonio al

casarla con un decrépito anciano.

Molanus, en su famosa obra sobre San José, dice:

"San José era un hombre joven, fuerte y


vigoroso, que podía servir de protector a la Vir-
gen".

Y es razonable pensar así, ya que un jefe de familia

que trabaja manualmente, necesita de las energías de la

juventud, lo mismo que para realizar largos viajes a

pie, como la huida a Egipto protegiendo a su esposa e

hijo.

Así es como a partir del siglo XVII, no fue raro

encontrar a San José con cabellos negros, sin calvicie,

apuesto y afable, como de treinta a cuarenta años de

edad aparente.

En la escuela francesa por ejemplo, al lado de San

José viejo, de Le Brun, se encuentra el San José joven


61

de Simón Vouet, o el de Stella que tiene la fuerza y la

belleza viriles, ya que se quería que la belleza fuese

uno de los atributos de San José. Mále.E:(1985,284) nos

relata algunas de las opiniones de los artistas de esa

época: "Era dice la Serre,de Huy noble casta, muy


perfecto de espíritu, de cuerpo muy bello".

"Estaba muy bien constituido y con un rostro muy


Dello".

Dice Maria de Agreda.

Gradan y Gerson dicen:

"El nombre que tenia el rostro más parecido a


Jesucristo".

España fue quizá el pais que más mostró ser fiel a

esta nueva concepción del San José jóven. Murillo dice

Mále: (1985,284). es el pintor de San José, dando a

entender que pintó los rostros más bellos del patriarca,

Pero en general en todos los artistas se nota que

lo presentan con todo el vigor• de su juventud, unido ese

vigor a la nobleza moral, mansedumbre y serenidad.

Fueron tantas las excelencias descubiertas en San José,

que artistas como Carlos Maratta lo representa subiendo

al cielo llevado por los ángeles, confirmando lo que


62

dice el padre Francisco Suarez. Morán.J.A: (1982,199).

"No es articulo de fe, pero si articulo de


piedad bien fundada, que San José sobrepasa a
todos los santos en gracia y en gloria y que está
en cuerpo y alma, el más cercano a Jesús y a
Haría, como lo estuvo en la tierra". (DE
INGARNAT.p2 disp.18,sect.2)

Además de pintar a San José joven y hermoso; por

fin se le hizo el honor de representarlo solo.

En Guatemala debido a la gran influencia española

en su pintura barroca, la gran mayoría de cuadros del

santo lo representan joven.

En cuanto a la indumentaria, en la &poca medieval

se vestía a San Jos é


- , con traje sencillo de artesano;

túnica corta y ceñida.

En las escenas de la huida a Egipto se le agrega el

bastón de viaje, sombrero de alas anchas y capa; algunos

le incorporan también alforjas y una calabaza para

llevar agua. (Tecomate)

En épocas más modernas se le viste con tñnica talar

o larga y capa terciada. Los colores de la capa

generalmente son café claro o carmelita y la túnica de


53

un verde aguamarina muy claro, o a veces de un verde más

obscuro. El color carmelita es cosa relativamente

reciente, quizá por haber sido esta orden una de las que

dio gran impulso a la devoción josefina.

Mucho más moderna es la costumbre de vestir al

santo con capa de armiño y corona real, dándole el

carácter a su estirpe real y a su coronación como

patrono de la Iglesia universal, como ya dijimos en

capitUlos anteriores al hablar de la devoción a San

José-.

La vara de azucena, es símbolo de pureza y

castidad, y es de lo más representativo en la figura de

San José, lo cual obedece a los relatos de los evange-

lios apócrifos que refieren la elección de esposo de la

Virgen Maria, en la cual la leyenda cuenta que el símbo-

lo para saber quien era el elegido entre todos los

pretendientes, tenía que florecer la vara de azucena que

cada uno llevaba en sus manos.

El nimbo o aureola aparecen desde el siglo IV para

enaltecer la figura de los santos, con personajes que no

lo eran; este atributo es un elemento prestado del arte


64

pagano grecoromano, que lo usaban para resaltar la

efigie de los emperadores y personajes ilustres,

( 1 9 5 0 , 12 ) .

En las pinturas de San José, como personaje único,

se trata de iluminar un aspecto característico o

determinado de su persona y mostrarlo bajo una

apariencia particular, ya sea cargando en brazos al niño

Jesús, generalmente sobre el brazo izquierdo, o en su

regazo del lado izquierdo, en actitud de padre cariñoso

y cuidadoso que trasluce la ternura paternal de un

hombre joven de apariencia reposada y tranquila.

Para el estudio de la tipología de las pinturas de

San José, creímos necesario ordenar el material,

atendiendo a la sucesión cronológica de los episodios en

donde el santo Patriarca hace su aparición.

En cada caso se trata de retratos drámaticos en los

que se pretende evocar en forma de una síntesis, toda su

personalidad.

Todas las escenas de la vida de San José y en

general las obras de arte sagrada, fueron desarrolladas

por los artistas siguiendo pautas y toda clase de normas


65

dictadas por la tradición tantas veces invocada por la

Iglesia en sus instrucciones sobre el arte religioso.

Muchas de estas indicaciones nacieron como sabemos,

del famoso Concilio de Trento, a raiz de lo cual

aparecieron libros que se constituyeron en los

verdaderos intérpretes de lo dictado en el Concilio.

A pesar de haber mencionado en los artículos y

capítulos referentes a la devoción y veneración de los

santos e imágenes, creemos conveniente aenumerar estos

libros que circulaban, incluso, aquí en Guatemala,

poniendo en evidencia el interés y cuidado que la

Iglesia siempre ha mantenido en todo lo concernientes a

la fe.

Algunos de estos libros son dIficiles de conseguir,

pero en bibliotecas especializadas y referencias de

libros actuales pueden conocerse,

Entre las obras clásicas se mencionan: La obra de

Molanus, De sanctis Imaginibus et picturis (Lovaina

1568); de Francisco Pacheco;El Arte de la Pintura,

(Madrid 1649).

De Antonio Palomino, El Museo Pictórico y_ Escala


56

Optica (Madrid,1715), De Vicencio Carducho, Diálogos de

la Pintura, (Madrid, 1533), De San Carlos de Borromeo,

De Picturis sacra libri duo; (Milán, 1577), Del Padre

Interian de Ayala, mercedario y profesor de Salamanca;

El pintor christiano L erudito (Madrid 1782) redactado

en latín y traducido al castellano por Luis Durán.

La paciente y prolongada recopilación hecha por el

padre jesuita, Cahier; Caracteristiques des Saints dans

l'Art populaire (París, 1867), de Elisa Ricci;Mille

Santi ne l'Arte(Milán 1931) Mencionados todos estos en

la obra de Roig.F: (1950).

B. San José en los Desposorios con la Virgen

Esta escena fue representada en múltiples formas en

la pintura de los siglos XVII y XVIII. Los ambientes


algunas veces fueron fastuosos, otras más modestos; el

sacerdote jodió en el centro revestido para las

ceremonias solemnes de aquella época.

En algunas pinturas los contrayentes permanecen de pié

y San José alarga su mano para colocar el anillo a la

Virgen.
67

En otros obras los esposos estan sentados o

arrodillados, con sendas coronas de flores en la cabeza.

En general esta escena la ajustaban los artistas a

las indicaciones de los censores del Santo Oficio, que

como ya hemos visto regulaban todo lo referente al arte

sacro.

Dice Pacheco. F (1956,228) a propósito de esta

pintura:

"Dlxe que su esposo era de poco más de treinta


años, porque la buena razón no lleva que San
Joseph fuese viejo".

Al explicar porqué debe de pintarse joven, aplica

las palabras de la profecía de Isaías:

"Habitavit juvenis cum Virgine".

y continúa diciendo:

"que la desigualdad trae graves inconvenientes


y, si la edad no era para tener hijos, mal se
pudiera salvar la buena fama de la Virgen, y un
hombre de ochenta años no habla de tener fuerzas
para caminos y peregrinaciones y sustentar su
familia con el trabajo de sus manos".

En sus recomendaciones generales Pacheco nos dice:

"La Virgen y San Josef se han de pintar' muy


hermosos, en la edad referida, vestidos
decentemente con sus túnicas y mantas como se
acostumbran pintar dandose, las manos derechas
con grande honestidad y en medio el sacerdote
68

bendiciéndolos, con el traje que pinatamos a


Zacarras cuando recibe a la Virgen en el
templo",

Agrega Pacheco que se debe pintar un templo

suntuoso con acompañamiento de ministros y gente del

pueblo.

Es de hacer notar que algunos artistas no seguían

las indicaciones conciliares y el mismo Pacheco se

quejaba que Luis Pascual pintó un cuadro de los

desposorios para el coro del convento de la Cartuxa,

donde la Virgen luce con traje profano sin manto, con

una saya veneciana muy metida en cintura, llena de

cintas de colores, mangas grandes, indecente a la

gravedad desta soberana Señora. Pacheco; (1956,229).

Al analizar pinturas españolas o italianas, se

puede ver como van variando según las épocas y los

lugares, adecuando los vestidos y los ambientes a las


modas imperantes.

De los pocos cuadros de los desposorios que logre

localizar en Guatemala, San José luce como un hombre

joven y apuesto, vestido con túnica larga, sencilla de


69

color verde aguamarina y la capa de color café claro o

carmelita, en algunos luce una corona de flores sobre su

cabeza, al igual que la Virgen.

El ambiente en el que se desarrolla la escena es el

clásico de un templo suntuoso, con elegantes cortinajes

como sugiere Pacheco, y el sacerdote aparece revestido

para una ceremonia solemne.

En el cuadro de los desposorios de la Virgen de la

colección de la Catedral de Guatemala, obra del Pintor

mexicano Pedro Ramirez, San José es representado como un

hombre muy joven, casi lampiño, coronado por unas hojas

posiblemente de laurel, la Virgen lleva corona de

flores, es un cuadro que se conserva en muy buen estado

y es de ésta serie uno de los más hermosos.

C. San José en la Natividad

Desde el siglo XIII los artistas representan

escenas del Evangelio como otros tantos misterios en los

que se descubre un profundo sentido simbólico.

En este mismo siglo nos refiere Mále.E: (1952,65)

que la Natividad se presentó de una manera muy singular,


70

en la cual se nota como una falta de ternura en el

rostro de la Virgen, sin nada humano, como un simple

simbolismo de un hecho importante y efectivamente así

es, ya que en esta época el arte sagrado está constitui-

do por imágenes de culto, las cuales usan elementos

primitivos del mundo de las imágenes, o sea las imágenes

elementales. Al contrario de la imágenes de devoción,

que se desarrollan siglos más tarde en la cual se apre-

cia un humanismo un acercamiento a las Imágenes reales,

para convertirse en escenas llenas de ternura, dramatis-

mo y de un hondo sentimentalismo que las pinturas anti-

guas no tenían.

Vemos como ejemplo una Natividad del siglo XIII, en

la que La Virgen Maria aparece tendida en su lecho,

volviendo la cabeza para no ver a su hijo. En lo que al

niño se refiere, no está recostado sobre un pesebre,

sino sobre un altar, simbolizando desde entonces a la

víctima en el mismo altar del sacrificio,

La escena no sugiere desarrollarse en un establo,

sino dentro de una iglesia; San José, incluso, está


71

ausente o se encuentra en un rincón sin hacerse muy

aparente.

Aunque estos comentarios sobre las natividades, no

se relaciones directamente con San José; son muy

importantes porque nos permiten reconocer por el estudio

iconográfico la evolución que ha sufrido este tema ha lo

largo de los siglos.

El conocimiento del relato del. Evangelio de San

Lucas, es importante como necesario, para comprender

mejor las representaciones de las escenas del nacimiento

de Jesús,

En el capitulo primero de éste Evangelio, el autor

nos hace un relato muy escueto y sencillo que no llegó a

satisfacer la imaginación de los fieles; por lo que

pronto los escritos apócrifos se fueron adornando con

pormenores, ya simbólicos, ya enternecedores de la

Natividad.

Al buscar las muestras más antiguas de cómo se

figuró el nacimiento de Cristo. Mále,E:(1985). nos

describe el sarcófago del Museo de Letrán que data de la


7E

primera mitad del siglo XV,

En el relieve que adorna este monumento, se observa

a la Virgen sentada en el portal, el Niño está sobre una

cuna de mimbre y muy cercanos el asno y el buey, obede-

ciendo esta composición a la llamada forma griega, mien-

tras que la otra forma de representar la Natividad se le

llama la forma siriaca, en la que el Niño está en un

pesebre entre los dos animales, la Virgen Maria aparece

acostada en su lecho y San José sentado en un rincón y

cabizbajo.

En algunas pinturas antiguas, no aparece San José- ;

porque los Apócrifos cuentan que había salido a buscar

una matrona o comadrona para atender a la Virgen. En

España este tipo de representación no tuvo éxito,

prefiriendo el más conocido de San José y Maria

adorando y presentando al Niño a los - ilsitantes.

C: 0 TI TOP rne avanza el tiempo las Natividades parecen

ser más humanas, tiernas y dramáticas, como en realidad

fue en la pintura barroca,

El entorno de la escena del nacimiento es variable,

pues va desde una humilde gruta, pasando por portales


73

sencillos de casas semidestruidas, hasta suntuosos

lugares adornados de mármoles y jaspes labrados.

Ya por los siglos XVII y XVIII, las natividades no

son sólamente de tres personajes, sino más ricas en

protagonistas, más luminosas y sombrías, y así

persisten por más de doscientos años.

Grabar: (1985), señala que las escenas medievales

de la Natividad presentan a San José, algunas veces

Ostensiblemente separado de la Virgen y el Niño,

posiblemente queriendo expresar con esa separación que

San José no era el padre natural del Niño que acababa de

nacer.

Como vemos, son muchas las -formas como se


representaba la Natividad en las que San José aparece

acompañando sin ser un personaje principal. Hemos de

señalar que en nuestro medio, en las Natividades pintan

a San José siempre joven, participando de la parte

central de la escena.

Las natividades del siglo XVII en adelante tienen

en general un nuevo carácter; el arte ya no representa a

la Sagrada Familia en ese triste abandono, sino


74

representan el momento que los hombres reconocen por

primera vez al Hijo de Dios.

Por este motivo en muchas Natividades, la Madre

aparta los pañales para mostrar al Niño a los pastores,

ángeles y a los Reyes Magos.

Es esta la forma que encontramos en Guatemala las

pinturas de la Natividad, obras verdaderamente enterne-

cedoras,

El tema no fue muy ejecutado en nuestro medio en

donde se encuentra escasa cantidad de Natividades en

obras pictóricas; contrastando la cantidad de esculturas

fabricados para adornar los tradicionales Nacimientos


-

que constituyen parte importante de nuestro -folklore

navideño.

De las pinturas de la Natividad más antiguas

registradas en Guatemala, Luján L;(1981,48) menciona la

pintura del retablo de la iglesia de San Juan del

Obispo, fechado en 1619; pero como dicho autor, que

seguramente el tema haya sido desarrollado desde apocas

más tempranas,

En varias iglesias de la ciudad capital y en el


75

interior de la República, hemos encontrado algunas

pinturas de la Natividad como son: las de Catedral,

Santo Domingo, San Francisco, la Merced, y San Francisco

El Grande en la Antigua Guatemala,

Exceptuando la Natividad de San Juan del Obispo,

donde se representa a San José de edad avanzada, las

demás lo pintan como un hombre joven como fue lo

corriente desde el siglo XVII.

Uno de los cuadros que llaman la atención, es de la

Natividad que conserva la Catedral Metropolitana, en el

crucero izquierdo de la misma, o capilla de la Virgen

del Socorro. Es un cuadro de forma apaisado, en el que

uni.camente están, Maria, José y el Niño Dios y a los

lados el buey y el asno.

Otro tipo de pintura que se da en Guatemala, sobre

todo en el siglo XVIII, es la llamada Natividad

Eucarística en la que San José y la Virgen María adoran

una hostia refulgente sobre un cáliz; un ejemplo de esta

variedad se encuentra en la iglesia del Cerro del


Carmen.
76

D. San Jose en la Huida a Egipto

Esta escena es muy importante en la iconografía de

San Jos ya que en ella adquiere el carácter de

personaje principal.

Durante siglos, la huida a Egipto ha tenido una

representación casi inmutable; La Virgen con el Niño en

los brazos ve sentada sobre un asno que San \lose, gula,

tirándole de las riendas.

Los Evangelios han sido la fuente de inspiración

para este tipo de pinturas; sin embargo, el Evangelio de

San Mateo que es el único que describe la Huida a

Egipto, lo hace de manera muy breve y escueta; en el

capitulo 2, versículo 13, dice así;

"Des pué s que partieron, ( los Reyes ;tragos) un


ángel del Señor apareció en sueños a José y le
dijo:
Levantate, toma al niño y a su madre y huye a
Egipto, y quédate 3111 hasta que yo te avise;
porque Herodes ha de buscar al Niño para matarle,
Levantándose José, tomó al Niño y a su madre
de noche, y se retiró a Egipto, donde estuvo hasta
la muerte de H e rode s „"

Como vemos el relato es muy sencillo y no es, sino con

los Evangelios Apócrifos que se enriquece la escena con


77

pormenores que facilitan a los artistas el desarrollo

del tema.

El Evangelio del pseudo Mateo, describe la huida,

mencionando que la Virgen viajaba sobre un jumento, y

además informa una serie de incidentes legendarios Y

milagros hechos por el Niño Dios.

Esta circunstancia favoreció que el tema se

desarrollara en varios aspectos por separado. Hay

pinturas del aviso del ángel a San José, mientras

duerme, luego los descansos durante el viaje, el

incidente de la inclinación de la palmera para ofrecer

su frutos a San José y a la Virgen para calmar el hambre.

Basándose en todos estos aspectos, Pacheco recomendaba

a los pintores de esta escena lo siguiente:

"La pintura (testa huida será así: Nuestra


Señora sentada en en su asnita, con su manto azul,
ropa rosada y toca en su cabeza y sombrero de palma
puesto; el Niño envuelto en sus brazos que descubre
algo del rostro; San Josef, haldas en cintas, con
su báculo llevando de diestra la jumenta, y un
ángel volando delante enseñandoles el camino".

Muchas de las pinturas de la huida se han ajustado a las

indicaciones de la Iglesia. Bartolomé Esteban Murillo,


78

considerado como el pintor de San José, permanece fiel

al viejo modelo y pinta la Huida con la Virgen sentada

sobre el asno, lleva tiernamente al Niño en sus brazos,

San José un hombre joven camina al lado con paso firme,

ágil y decidido; en esta pintura dice Male: refiriéndose

a San José:

"Con su gran sombrero y su manta rayada sobre


sus hombros parece un mulero español".

Además, se aprecia en esta pintura que San fosé

lleva un morral sobre la espalda en el que lleva una

escuadra y un martillo, calza sandalias y los rodea un

paisaje imaginado.

Según Sánchez F.J: (1948;15). Los historiadores

más antiguos relatan que la figura del viaje de la

Virgen sobre un asno se encuentra ya en frescos coptos

del siglo VI. El mismo autor nos refiere que de las

representaciones españoles más antiguos sobre la Huida

se encuentra en una plancha de plata repujada en el Arca

Santa de Oviedo; La Virgen viaja a caballo, no en un

asno, San José lo lleva de las riendas, mientras habla

con un ángel que le señala el camino.


79

Desde el siglo XIII se aprecian versiones sobre el

mismo tema del viaje a Egipto, hasta llegar a un

admirable aguafuerte de Francisco de Goya, que para

muchos críticos es una escena de gran realismo pero de

unción deficiente, por concentrar su dibujo en la figur,

del asno: Con esta obra viene a cerrarse el ciclo de

las representaciones de la Huida a Egipto.

En Guatemala, los cuadros de la Huida a Egipto,

practicamente siguen las mismas características de las

pinturas españolas de la época.

En la iglesia de Santa Rosa, que funcionó como la

Catedral provisional, tiene el retablo o altar de San

José a la derecha del altar mayor, el cual contiene

además de la imagen en escultura tallada en madera del

santo Patriarca, dos pinturas que por sus característi-


cas de composición, color y factura, parecen ser de un

mismo pintor.

Una de ellas es la Huida a Egipto, en la que San

José camina erguido con paso decisivo lleva sombrero de

ala ancha y tira de las riendas del burrito, está

representado como un San José joven, calza botas altas,


80

cerradas vistiendo túnica larga y capa carmelita, no

lleva tecomate, ni morral; la Virgen va sentada sobre el

asno, llevando al niño en sus brazos y su nimbo coronado

de siete querubines, posiblemente quiera representar su

linaje de las siete tribus de Israel.

Algunos cuadros de escena del viaje de San José, la

Virgen y un Niño que camina como de siete años, pueden

equivocadamente tomarse por la Huida a Egipto, cuando

real y lógicamente representan el regreso de Egipto,

pues el Niño ya tenia siete años de edad, tiempo que

duró su estadía por aquellas tierras. De este tipo de

pinturas no hemos localizado ninguna en Guatemala.

La otra pintura de este retablo es la del aviso del

ángel a San José, que el peligro de Herodes ha

terminado.

La escena representa un ángel de pie, hablando con

San José que duerme tendido sobre una tarima, tal como

lo indica Pacheco que debe pintarse, no aparecen ni la

Virgen, ni el Niño como seria el aviso del ángel para

huir hacia Egipto.


81

E. La Sagrada Familia.

Como decíamos en capítulos anteriores, que con la

grandeza adquirida por la Sagrada Familia, San José

logra su exaltación al sitio que se merece, pues ahor,

los teólogos ya lo incluyen en sus meditaciones. Poco

más o menos alrededor del ario 1522, Gerson, originario

de Amberes, escribe el poema dedicado a San José que se

intitula Josephina, que fue la inspiración para que el

fraile dominico, Isidorus Isolano, escribiera la obra

cumbre sobre San José: La Suma de los Dones de San José:

Male.E: (1985,283).

La devoción popular amaba la sencillez de San José

lo miraba con ternura, pues él auydaba a la Virgen en

los cuidados del Niño, protegía a su familia del aire

frio de la noche, su figura despertaba mas afecto que

veneración. El pueblo vela en él un retrato del hombre

comían y corriente, dedicado al trabajo y a su familia,

guardando silencio ante los misterios que se realizaban

a su alrededor.

Y fue así como el interés que había suscitado la

infancia de Jesús, hizo ahora que la Virgen y San José


82

aparecieran bajo otro aspecto. Estos personajes junto

con el Niño formaron la Sagrada Familia, naciendo una

nueva devoción desconocida en la Edad Media.

En un principio las familia se representaban con

Santa Ana, San Joaquín, la Virgen Maria, San José y el

Niño Jesús; a este grupo se le conoce como la familia de

los cinco señores; algunas veces les acompañaba San

Juan Bautista también niño. Más adelante las familias

se limitaron a los tres personajes tradicionales: Jesús,

Maria y José.

Las pinturas españolas de la Sagrada Familia

representan diferentes aspectos de la familia de

Nazaret, pero siempre reflejando el aspecto modesto de

vida ordinaria dedicada al trabajo. En estas obras San

José aparece trabajando sentado jugando con el niño Dios.

El tema tradicional es pintar a la familia con los

integrantes sentados, posando para el clásico retrato

familiar.

En la pintura española, es Murillo el que logra con

una gran maestría obras de un valor estético y

espiritual excelentes, sobre todo cuando desarrollaba el


83

tema de la Sagrada Familia.

Consigue obras verdaderamente hermosas, llenas de

contenido humano que nos hablan de ese calor y luz que

emana del hogar de Nazaret, con una ejecución barroca

libre de los delineamientos aprisionantes del manierismo

por ejemplo.

Sánchez Palacios,M:(1955,367) biógrafo de Murillo,

cita una nota del critico y pintor español, Bernardino

de Pantorba:

"Murillo pinta con apretado y abundante pasta


de color; funde, pero funde con brillo; construye
de modo corpóreo sin mezquindades; no acude a la
frialdad de un detallismo inútil, y muy a menudo
resuelve lo que lleva a su pincel con pocos y
enérgicos trazos; se hermana en ciertas obras, con
el varonil Zurbarán".

Permítanme comentar aquí una de sus obras más

conocidas como es el cuadro de la Sagrada Familia,


conocido como "Del Pajarito", Es esta una de las más

agradables escenas de interior que pintó Murillo por la

graciosa y tierna composición en la que el Niño Dios,

junto a sus .divinos padres, juega con un blanco perrito

y en su mano muestra un pajarito, posiblemente un

jilguero, que es el que le da el nombre al cuadro.


84

Este Lienzo se pintó en 1650.

Uno de sus biógrafqs dice a propósito de este

cuadro:

"La hacendosa Virgen y el risueño San José no


pasan bien vistos, en esta obra, de la categoría
de dos artesanos pacíficos, bondadosos„ Nada
denota en este grupoa encantador la naturaleza
bíblica de sus personajes".

De no referirse este cuadro a un conjunto

religioso, esta pintura seria una de las tantas llamadas

de genero, debido a que sus personajes no llevan nimbo,

ni otros atributos que les distingan como protagonistas

de una escena religiosa.

En esta pintura, San José ocupa un lugar

importante, pués el autor trata de resaltar la actitud

del padre de familia amoroso y tranquilo, naciendo

destacar la figura de San José, llena de luminosidad y

colorido.

La presencia del jilguero en el cuadro tiene su

simbolismo iconográfico. George Ferguson en su obra

sobre el simbolismo en el arte cristiano, (1956) explica

que el jilguero es un pajarito que suele alimentarse de

cardos y espinos y que como todos las plantas espinosas


85

en el arte cristiano, hace alusión a la corona de espi-

nas de Cristo, simbolizando su Pasión. El jilguero

aparece en muchas obras con el niño Dios, demostrando la

estrecha conexión entre la Encarnación y la Pasión.

F.La Muerte de San José.

Este tema fue tratado con amplitud por los pintores

del siglo XVII, a pesar de no mencionarse en los relatos

evangélicos; sin embargo para llenar ese vació los

escritos apócrifos describen con detalle la enfermedad,

agonía y muerte de San José.

Este relato se encuetra en la Histora de José el

carpintero; en esa supuesta confidencia que Jesús les

hiciera a sus discípulos en la noche de la oración en el

huerto de los olivos.

El relato es producto de la tradición y fervor

popular, prendió profundamente en el sentimiento de los

pueblos, reflejándose en las numerosas versiones de este

episodio final de la vida del Santo Patriarca en la

pintura del siglo XVII y XVIII.

El texto original de éste apócrifo fue escrito como


86

dije en párrafos anteriores, posiblemente en los siglos

IV o V y traducido de un documento copto.

El relato substancialmente es ortodoxo, aunque se

refiere más a la expresión literaria que al contenido

doctrinal.

Para algunos autores, la forma de presentación

literaria parece dar al escrito el carácter de lectura

litúrgica, siendo usado en los monasterios coptos con

motivo de las fiestas de San José.

De hecho consta que fueron los cristianos de Egipto

(coptos) los primeros en celebrar esta festividad. De

Santos A:(1985,340). Respecto de la fecha de su muerte

no hay más que lo referido en el apócrifo texto copto

donde el día 26 del Epep, que corresponde a nuestro 20

de Julio; fecha en que se celebra actualmente la muerte

de San José; la fiesta del 19 de Marzo ya se explicó en

los primeros capítulos de la devoción a San José.

Algunos sinaxarios dan como fecha de la muerte del

santo, el 2 de Agosto y el 25 de Diciembre.

Al tratar de relacionar cronológicamente la muerte

del patriarca con la vida de Jesús, lo más probable es


87

que muriera antes del bautismo de Cristo; aunque hay

autores que lo hacen vivir hasta el inicio de la vida

pública de Jesús.

La edad de su muerte, según los apócrifos, fue a

los c lento once años; Sin embargo, con nuestra época se

calcula, que si se casó con la Virgen María de poco más

o menos treinta años, más los treinta arios de la edad de

Jesús antes de su vida publica, suman 60 años de nuestra

medida actual como la edad aproximada de la muerte de

San José.

Observando con atención las representaciónes de su

muerte, se nota que la mayoría de cuadros colocan la

figura de la Virgen a la cabecera del moribundo

anciano, y a Jesús en los pies del mismo o viceversa; la

actitud es de asistencia en la agonía debido a su grave

enfermedad, agregados algunos ángeles consuelan a San

José o simplemente asisten corrió acompañantes de la

escena; tal como lo describen los evangelios apócrifos.

El episodio es conmovedor y dramático en el que el

artista pone todo su poder expresivo que invita a la

reflexión y a acudir al patrono de una buena muerte,


88

como se acostumbra en la devoción popular,

Del libro de oraciones a San Jos-d, del sacerdote

jesuita Joseph Antonio Patriñani, obsequio del padre

Antonio Vallejo para don Miguel Arrese (1772) ya

mencionando en otros capítulos; se puede leer esta

oración:

ORACION
PARA PEDIR LA GRACIA DE MORIR BIEN POR
MEDIO DEL SEHOR SJOSEPH.

"Padre Santissimo de Jesfis,blen conozco, que no


tiene hora señalada tu intercession. En todos los
momentos del dia, i de la noche más obscura te
hallan nuestras necesidades, Si te invocan, no
das otra respuesta, que el beneficio, que te
piden. Quien te ha dicho alguna vez: Despierta
Joseph, que parece, que estas dormido?
Te cito para aquel instante formidable, en que
levantado el pecho, cardenos los labios, la
repiración difícil, tremulas palabras, i
palpitante el corazón"...Santo mio: Horiatur anima
mea morte justorum, 1 no suff ras, que sea infeliz
en los abysmos, quien vivió debajo de tu amparo".

Estas oraciones reflejan la gracia que la devoción


popular espera de San Jo.s. c en la asistencia a los

moribundos, ya que - l tuvo la inmensa dicha de morir


é

entre los brazos de Jesús y María.

Las pinturas que desarrollan este tema demuestran

claramente la gran influencia de los apócrifos en su

descripción gráfica e iconografía,


89

G. Natividad en el Emblema de la Orden Belemita

La temática de la representación iconográfica de la

Natividad en la pintura colonial guatemalteca, tiene una

verdadera novedad; se trata del emblema de la orden

Belemita, fundada en Guatemala por el Hermano Pedro de

San José de Batancourt, el cual consiste en un medallón

de cobre o de bronce, de forma ovalada y que mide 10N12

cros, pintado al óleo, representado el Nacimiento de

Jesús en Belén. La pintura tuvo su origen posiblemente

de un grabado hecho por el artista mexicano de apellido

Troncoso y fechado en México en 1748. Estrada Mon-

r o y (1 9 7 2 , 3 0 9 ).

Este grabado representa la adoración de los

pastores y aparece la figura del Hermano Pedro dentro de

la escena. El grabado, posiblemente, servia de gula

para reproducirlo en color, para cada uno de los

medallones que llevarla cada uno de los miembros de la

orden sobre su hábito.

El hallazgo de esta pintura y la importancia de la

Misma en la iconografía de San José, se deben al DR,

Luis Luján M. asesor de este trabajo. Actualmente se


90

puede admirar un original de estos medallones

emblemáticos en la casa Popenoe de Antigua Guatemala.

La factura de la pintura es muy delicada, con la

composición clásica de las natividades del siglo XVII,

las figuras están bien logradas y el colorido es

tenebrista.

El 7 de Diciembre de 1663, el Hermano Antonio de la

Cruz fue enviado a Castilla a gestionar personlamente

ante el Rey Felipe, la autorización de la orden Belemi-

ta.

Al principio, la orden usaba el hábito de los

terciarios franciscanos; pero un día llegó un visitador;

el Padre Cristóbal de Xerez Serrano, que les aconseja

cambiar de hábito, ya que existían roces con los

franciscanos por usar los mismos; y es así como los


guatemaltecos, el día 15 de Octubre de 1667, ven por vez

primera el hábito Belemita, al salir a la calle Fray

Rodrigo de la Cruz y otros hermanos, usando el vestido

color pardo, que constaba de un saco o sotana abierta

por delante, hasta la rodilla y con mangas ajustadas y

abotonadas, capa larga hasta el pie, usaban tambi¿n


91

capuchón.

A estos cambios del hábito se agregó que sobre la

manga izquierda llevara pintada un lámina en forma de

escudo, la Natividad de Jesucristo. Filón M: (1980;199).

H. San José en el grabado Guatemalteco

El grabado como técnica de expresión plástica se

inició en Guatemala en el año 1660, mismo en el que se

introduce la imprenta.

Los grabados se usaban como imágenes decorativas o

ilustrativas en libros y folletos religiosos,

devocionarios y novenarios.

Se usaron también como decoraciones de carátula en

las tesis impresas como tarjas de graduación de doctora-

dos y licenciaturas del Colegio Tridentino.

En algunos de los grabados que se guardan en el

Archivo Histórico Arquidiocesano, se encuetran varios de

San José, llamando la atención uno de ellos por lo poco

tratado del tema, como es la Asunción del patriarca.

El grabado en cuestión representa a San José,


92

elevándose, sentado sobre una nube, lleva en brazos al

Niño Jesús y un ángel le sostiene la vara floreada,

además lleva puesta una corona real. /2/

Este grabado sirvió de portada a la tesis

presentada en examen de Filosofía de Don Sixto José de

Molina, en el Colegio Tridentino, con fecha once de

Enero de 1802, y está firmado por Villavicencio como

grabador, y no tiene pie de imprenta.

Los otros grabados de San José representan la

figura tradicional; de cuerpo entero y cargando al Niño.

En el grabado de la tesis de Filosofía del Pbro.

Fray Mariano de Jesús Lanuza, no tiene firma de grabador

y fue flecho en la imprenta de Arévalo, fechado 24 Mayo

1806. En este se ve a San José de pie con el Niño en su

brazo izquierdo y unas herramientas levantadas en la

mano derecha.

Existe otro más, de la tesis de Derecho de don José

Mariano Carvajal, no tiene firma de autor y se hizo en

la imprenta de Arévalo, con fecha 28 Noviembre 1812.


93

/2/ Conocemos la existencia de un cuadro de óleo sobre


tela, perteneciente a una colección particular, el
cual es de forma ovalada, que recuerda con mucho
detalle este grabado, la Asunción de San José, un
tema escasamente tratado en nuestro medio.
Según la Iglesia Católica, este tema de la
Asunción de José, no es articulo de fe, pero si es
articulo de piedad bien fundado que el santo José
está en cuerpo y alma en el cielo.
Así fue dicho por San Francisco de Sales, San
Bernardino de Sena y otros escritores josefinos,
ya que debido a sus altísimos méritos no parece
justo que su cuerpo se corrompiera, sino por el
contrario, que gozara de la gloria de Dios a la
par de la Santísima Virgen.
VI. COMENTARIOS FINALES

ESTUDIO ICONOGRÁFICO DE SAN JOSE

El arte religioso de los siglos XVII y XVIII, fue

verdaderamente el intérprete de una época; periodo

difícil donde la Iglesia Católica vio separarse de Roma

una gran parte de la cristiandad; tuvo que luchar,

afirmar, refutar y en cierta forma fue la expresión

apologética de la Reforma Católica debido a que

defendía lo que el protestantismo atacaba: la Virgen,

los santos, el papado, a las imágenes y los sacramentos.

Desarrolló algunos temas que el arte anterior

apenas apuntó débilmente, expresó sentimientos distintos

y nuevas formas de devoción.

San José aparece precisamente como una de esas

novedades, que impulsada por Santa Teresa de Jesús

alcanza una difusión extraordinaria, particularmente en

España e Iberoamérica.

En el Nuevo Mundo nace la devoción con el inicio

mismo de la evangelización, apareciendo hermandades,


94

sobre todo, en los barrios de indios como sucedió en el

barrio de Santo Domingo en la ciudad de Santiago de

Guatemala y más tarde estas mismas hermandades se

convierten en cofradías que adquieren una importancia

capital en el desarrollo de la devoción a San José,

agrupando personas con ideales y deseos comunes,

encargando pinturas y esculturas del santo que fueron

enriqueciendo iglesias, capillas, altares y conventos.

Desde el punto de vista estético propiamente

dicho, las pinturas de San José resaltan la figura del

santo, adquiriendo su representación artistica una

importancia que va mucho más allá de su sentido externo.

La obra de arte es creada para que exista y revele todo

ese sentimiento de piedad, veneración y emulación.

Y es así como por todo el Reino de Guatemala se van


dispersando las pinturas de San José que despertó esa

gran devoción.

En estas obras se descubre una riqueza teológica

que acompaña al personaje que, por sus excelencias,

privilegios y virtudes fue escogido para ser el esposo

de María y Padre adoptivo de Jesfis.


95

Las representaciones pictóricas tratan de expresar

y de plasmar en el lienzo o en la tablas toda la ter-

nura, mansedumbre, obediencia al propio tiempo que re-

ciedumbre, entrega a su trabajo y la castidad viril del

varón José.

San José como personaje único es sin, lugar

dudas,la expresión que logra las obras más hermosas del

santo. En las otras escenas se nota la gran influencia

de los escritos apócrifos, con sus relatos sencillos,

ingenuos, llenos de una gran piedad popular, pero

nuestro personaje queda relegado a un papel secundario,

Para terminar el estudio iconográfico de San José

en la pintura Colonial guatemalteca, creemos, que es

importante, el análisis estético de las obras estudiadas

en este trabajo, considerándolas como representativas de

lo que fue la figura del patriarca en el periodo

estudiado.

Cuando se analiza el trabajo de un solo pintor, la

observación es más sencilla, ya que existen caracterís-

ticas que se repiten de uno a otro cuadro; no sucede así

cuando se estudian a varios artistas, ya que entonces

debemos de generalizar caracteres y sacar conclusiones


96

como en el caso particular de este estudio.

A continuación, se analizaran las características

más sobresaliente de los cuadros de San José que

constituyen ésta investigación.

A, Los Rostros

Los rostros y fisonomía que integran la

iconografía de San José son típicos, aunque cada artista

haya tenido sus modelos, reales o imaginarios para sus

personajes pictóricos, sobre todo los religiosos, En el

caso del barroco, tenían que repetir a la fuerza,

ciñéndose a las especificaciones conciliares o al examen

y recomendaciones de los veedores gremiales o inclusive,

al gusto de quien encargaba la obra.


Para San José, en opinión de De la Maza F.

(1964:24) se llega a un personaje especial y

característico. Es siempre un hombre joven, apuesto, de

cabellos y barba castaños, ojos grandes y tranquilos,


serenos o angustiados, como en las escenas de la agonía.

En algunos cuadros, parece como si el pintor,


97

hubiese leido algún párrafo de fray Bernardo de Laredo,

en la Subida al Monte Sión, De La Maza F; (1964,24),

que dice así:

"Un hombre joven, resplandeciente de vida y


hermoso por demás, ya que seria contra toda verdad
y sin fuerza de razón, admitir que Dios haya dado
por custodio y esposo de la !ladre y del Hijo, a un
viejo decrépito como lo representan los bobos„"

En general, podemos decir que en nuestra pintura de

San José, los rostros son hermosos, reflejando en forma

perfecta, la intención que se perseguía.

La expresión de los rostros en la pintura religiosa

de los siglos XVII y XVIII, para algunos conocedores no

tienen el debido realismo en sus gestos, Es posible que

que en algunos casos sea cierto, ya que a una pintura

realista y anecdótica se le debe exigir lo que ella

misma proclama en su temática, asuntos y finalidades,

De La Maza.F.(1964;25).

Lo importante en este asunto, es que no olvidemos,

que estas eran pinturas para estimular las devociones Y

piadosas meditaciones de los fieles, además de decorar y

adornar los retablos, claustros, sacristías, etc. Y es


98

por este motivo que Emile Male recomienda que las obras

de arte religioso deben verse en su emplazamiento o

ambiente para lo que fueron dispuestas; un refectorio,

un convento, etc. y no verlos en los museos como piezas

aisladas en un ambiente diferente, sino en su propio

contexto, para obtener así toda la información Y

comprensión necesarias para valorar las creaciones

artísticas de este género.

En el estudio de la iconografía religiosa de San

José en la pintura guatemalteca, los cuadros del santo

cargando al Niño, son los más representativos y particu-

larmente hacemos referencia al San José que ocupa un

lugar en el retablo dedicado a San Judas Tadeo, en la

iglesia de San Miguel de Capuchinas, de la Nueva Guate-

mala, su factura es realmente bien lograda y cumple a

cabalidad lo que dice Carrillo y Cartel. (1964:160) al

hablar del virtuosismo necesario cte la técnica en

este arte, que consiste en que:

"„. Se puede reconocer al hombre moral a


trav5s del retrato material".
99

B. Las Manos y los Pies.

Otros de los elementos a tomarse en cuenta en el

estudio de la Iconografía cristiana son las manos y pies

de las figuras.

Dado que la libertad de los artistas era limitada

en la interpretación de las figuras de la Historia

Sagrada, las manos y los pies dejan notar cierto

parecido en su ejecución en un mismo artista y a veces

se parecen hasta entre escuelas diferentes.

Las características anatómicas se repiten

calcándose en las normas dictadas por los tratadistas

oficiales de la Iglesia.

Es un hecho conocido entre los pintores, la

dificultad que presenta el dibujo de estas extremidades

y lograr las verdaderas peculiaridades anatómicas en sus

diferentes posiciones que les dan la idea del

movimiento; se observan mejores ejecuciones al pintar

las manos en su aspecto dorsal que el palmar, ya que en

este -último, las eminencias palmares, tenar e hipotenar,

son resueltas muchas veces en un par de esferas

deformes, dándole a la mano un aspecto desagradable; es


100

tan dificil encontrar manos bellamente elaboradas en la

pintura colonial, que hace decir a De La Maza(1964:25),

que quien quiera ver manos mal pintadas que recorra la

Amiirica barroca.

Para explicarse esas fallas en el dibujo, esas

inexactitudes anatómicas, en primer lugar hay que tomar

en cuenta lo dificil que resulta el dibujo de las manos,

y secundariamente lo raro que es encontrar en los

modelos, unas manos y pies bellos.

En defensa de esa falta de esmero en la ejecución

de las manos, algunos críticos opinan que en el Barroco,

lo que importa no es el detalle, sino el conjunto; lo

primario y no lo secundario. El Barroco prefiere la

exactitud pictórica del rostro a todo lo demás.

Tanto es así, que en los talleres de pintura, el


Maestro dibujaba y pintaba los rostros, manos y pies,

como las partes más importantes del cuadro, dejando a

los oficiales y aprendices pintar los fondos, ángeles,

ropaje y los personajes secundarlos.

En el caso especifico de San Jos¿, las manos son

delicadas, no muy detalladas, presentándolas abiertas en


101

algunas Natividades y en otras juntas delante del pecho

en actitud de devota adoración. Acogedoras cuando

tiene al niño en sus brazos y en actitud enérgica cuando

rescata un anima de las garras del demonio, como lo

muestra la alegarla de San José de la luz, que se extube

en el Museo de Arte colonial de Antigua uuatemaia.

uuisieramos comentar esta pintura, ya que es la

Unica que tuvimos la oportunidad de encontrar de este

tema en nuestra investigacion y que refleja lo

estereotipado de la pintura colonial, siendo asi que el

cuadro en cuestión, repite con detalle un antiguo

grabado español, techado en 17bd, de la Virgen de la

luz, que se exhibe en el Museo Diocesano de Barcelona.

El grabado lleva una firma del artista Bustamante,

representa a la Virgen de pie, cargando al Niño en su


brazo izquierdo; el brazo derecho levanta un alma que

rescata de las garras del demonio que también aparece en

el cuadro; del lado izquierdo de la Virgen, un angel

Ofrece al tino Jesüs un azatate o cesto lleno de

corazones ardiente:3(de los Beles). Toda esta

iconogratia se repite en el cuadro de san Jose de la


102

luz. El cuadro se encuentra en mal estado de

conservación y dada su rareza, seria de mucho valor su

pronta restauración.

Los pies casi nunca aparecen desnudos, sino que

calzan sandalias de cuero y de formas diferentes; a

veces son las clásicas, con tiras del mismo material,

otras llevan las sandalias, que recuerda a las de los

romanos que llamaban endroneas, que son una especie de

botas largas que dejan los dedos de los pies visibles.

Un detalle anatómico muy particular en casi todas

la pintura colonial hipanoamericana, es el de dibujar el

segundo dedo del pie sobresaliendo más largo que el dedo

gordo, así lo observamos en las pinturas de Villalpando,

Correa y lo hemos encontrado en las figuras de San José

analizadas. Este detalle parece venir de la técnica

griega, de dibujar según conceptos antiguos de la belle-

za.

En una obra de la "Huida a Egipto", que ocupa uno

de los lugares del retablo de San José en la iglesia de

Santa Rosa en la Nueva Guatemala, el santo lleva botas

altas de cuero y con la punta cerrada, como proteccion


103

talvéz para el largo camino a recorrer.

C. Los Paños y_ Vestiduras,

En cuanto a los lienzos o paños, se presentan

variedades, que según Carrillo y Gariel (1946), pueden

clasificarse en lienzos plegados con superficies palmas,

terminadas en aristas agudas, o superficies planas con

aristas curvas, etc. variaciones que se observan en

todo el desarrollo del Barroco en el que algunas veces,

constituye todo el interés de un cuadro, los suntuosos

plegados de los ropajes.

La buena ejecución de los paños debe permitir

apreciar la clase de tela por su textura y a veces

hasta define al pincel del artista.

Los vestidos de San José guardan una fidelidad a

sus características tradicionales; una túnica larga de

color verde musgo y una capa también larga, de paño

grueso y de café claro o el llamado carmelita.

Los pliegues en las vestiduras de San José, son

modestos y ordenados, nunca con el movimiento de los

arcángeles, de las Virgenes Inmaculadas y de la


Asunción.
104

El pintar a San José coronado, data desde el siglo

XVIII, alrededor del año 1769, donde el Papa Clemente

XIII, concede la coronación del patriarca, con la corona

real, como le vemos representado en algunos de nuestros

cuadros y esculturas.

En conclusión podemos decir, que la devoción a San

José fue y continúa siendo muy importante, lo que se

demostró con la cantidad y temas de pinturas de las

escenas de la vida de San José que enriquecen iglesias,

museos y colecciones particulares.

El apogeo de las pinturas del santo, fue a partir

del siglo XVII en sus finales y todo el siglo XVIII. Se

le representó como personaje único con el Niño, los

sueños de San José, los desposorios con la Virgen. las

Natividades, la Huida a Egipto, la Muerte de San José y

en escasas oportunidades en forma de alegarlas.

Al Igual que la mayoría de la pintura del periodo

barroco las pinturas de san José son anónimas.

Se lograron transcribir algunos documentos 1i-réditos

y de mucha importancia para el tema de estudio; como lo

es la solicitud de los indios del barrio de Santo


105

Domingo en Santiago de Guatemala, para elevar a cofradía

la vieja hermandad de San Josó, así como tambión el

documento de la erección de dicha cofradía en el año de

1632.

Pero nuestro documento más interesante fue la obra

de arte misma el contacto directo con las pinturas en su

propio contexto, en los retablos de las iglesias, mucho

mejor que en los museos, en donde aunque nos ofrecen mil

hechos curiosos,no nos aportan entusiasmo religioso. Es

necesario que la obra se asocie a los horizontes de su

entorno, por ejemplo en Antigua Guatemala hay que

sentarse delante del cuadro durante horas y observarle

detenidamente, y vemos entonces como la obra de arte

pone en movimiento nuestras capacidades interiores; este

es el precio que tenemos que pagar para conseguir que

las obras nos desvelen alguno de sus secretos. Esto

ayudado con la búsqueda de las claves de lectura en los

textos y como asevera E.Mále: que es necesario

sumergirnos en el conocimiento profundo del latín, en la

misma Patrologla y en los Acta Sanctorum.


106

El estudio iconográfico de las pinturas y grabados

nos permiten aseverar que San José siempre fue

representado como un hombre joven y apuesto, influencia

directa de la escuela española sobre todo de Estéban

Murillo. Además que en todas las escenas, los pintores

se ciñeron a las recomendaciones de los tratadistas

clásicos y a los postulados de la Inquisición en esa

época.

En todas las obras estudiadas nunca faltaron los

atributos personales del santo; como son: la vara

floreada, el símbolo que según los Evangelios Apócrifos

fue el distintivo para ser escogido como el esposo de la

Virgen Maria, la varita de azucenas que representa la

pureza y castidad de este varón y el color de sus

vestiduras como fue anotado anteriormente.


Del material iconográfico que ha llegado a nuestro

conocimiento y a nuestas manos, seleccionamos y

utilizamos sólo el indispensable para ilustrar los

diferentes temas y sus principales matices,

Además en los documentos gráficos estudiados no se

hizo hincapié en su valor artístico, sino en su


107

trascendencia iconográfica, como comprobaciones del

dogma, de la piedad y el tolklorismo josefinos que han

dejado su rastro en todas las manifestaciones del arte

religioso,

Nos queda pendiente mucho trabajo de campo para

investigar la iconografía de San José en el interior de

la républica, trabajo que conlleva mucho esfuerzo,

respaldo económico y tiempo,

Creemos que el estudio de la figura de San José en

la pintura colonial guatemalteca nos permite terminar

diciendo, que ella nos ofrece una muestra del espíritu

religiosos de aquella época y la influencia que tiene la

iconografía cristiana sobre la piedad y devoción de todo

un pueblo y una época,


VII. CONCLUSIONES

1. El presente estudio nos permite aseverar, que la

devoción a San José en Guatemala durante los


siglos XVII y XVIII fue de las más difundidas.

2. Que como consecuencia a esa devoción, la figura de

San José fue trabajada por los artistas religiosos

con mucha frecuencia.

3. Las pinturas de San Jos6 de origen guatemalteco

presentan una característica muy especial, sobre

todo a partir del siglo XVIII, como es, la de

llevar puesta la corona real, más que todo en la


escultura.

4. La figura del patriarca se le representó casi

siempre como un hombre joven y fuerte.

5. La varita floreada o de azucena siempre aparece en

todas las escenas representadas. Los colores

verde y café carmelita, siempre son los de sus

vestiduras en la mayoría de las obras.


no

6. Se presenta un listado de pinturas de San José,

que fue posible estudiar iconográficamnete, tanto

de Antigua como de la Nueva Guatemala.

7, En el apéndice documental, se presentan las

transcripciones paleográficas de importantes

documentos: La solicitud de erección a cofradía,

de la vieja hermandad de San José en la ciudad de

Santiago de Guatemala y las ordenanzas de la

mencionada cofradía.

8, Del estudio de la pintura religiosa guatemalteca,

en especial las que representan a San José,

podemos sacar la conclusión, que ésta pintura fue

la fiel intérprete de una época, en la que los

artistas sin a veces querelo, sobrepasan el puro

aspecto estético, para llenar una función didác-

tica y estimulante a la vez al fervor y devoción

de los fieles.

9. Las pinturas de San José en Guatemala analizadas

en esta investigación, repiten en muchos de sus


111

detalles a las pinturas europeas de la misma

?poca; demostrando con ello que la pintura

colonial guatemalteca estuvo bajo la influencia

de las escuelas pictóricas del Viejo Continente.

10. Que esta aparente falta de originalidad, no se

debió a la ausencia de genio o creatividad, sino,

a que los artistas se reglan a las normas dictadas

por la Iglesia Católica en cuanto al arte sagrado

se refiere.
LISTADO DE PINTURAS DE SAN JOSE

TEMA AUTOR FECHA PROBABLE USICACION MATERIALES FORMA DIMENSIONES UP1CACION ESTADO
OFICINA! APROX. ACTUAL LOUSERVA

Personaje
Ur n Anónimo Siglo XVIII cllen-itr,
el Nilo particular 0.T. Rectang 1 1 0.75 CUCV Exoelentp

Personaje Retablo Inles::


Unico, con Anónimo Siglo XVIII Iglesia Capuchinas Excelente
el Nilo Capuchinas O.T. Ovalada 1 g.

Personaje Iglesia
Unico, con Anónimo Siglo XVIII Catedral de Santa Rosa Malo
el Nilo Antigua? Rectang 1 0.75 Sacristia

Personaje
Unico Anónimo Siglo XVIII !derrito
del CArHIpr P i Recta no Ret2b- L7

del [orcen Bueno

Personaje
Unico de Anónimo Siglo XVII !a Merced
cuerpo en - Antigua U. T, Med t ang ¿25* 1.50 Herrad de Maar' nr

Personaje
Unico de Setable San
cuerpo en- Anónimo Siglo XVIII Iglesia Judas Tadeo Excelente
entero Capuchinas O.T. Recteng I.25*0.50 Capuchinas

Abreviaturas: O.T - Oleo sobre Tela


0,M - Oleo sobre Madera
0.L - Oleo sobre Lámina
C.O.C.V - Centro Universitario Ciudad Vieja
114

TEMA AUTOR FECHA PROBADLE UBICACION MATERIALES FORMA DIMENSIONES UBICACION ESTADO
ORIGINAL APROX, ACTUAL CONSERVA

Personaje
maiio, le
Asunción Anónimo Siglo MI! Ovalada Privada Muy Bueno
de San

San iosé Museo arfe


con el NI- Anóni*e Siglo XIX M.T. Rectang 1+0,84 Moderno
Ao Mazare- Liudad Gua, heno
no

San José
con el Ni- Museo
lo y lleva Anónimo Siglo XIX O.T. Rectang 0.56*0.4u Arte MG-
Corona domo Muy Bueno

San José
coronado
con el Anónimo Siglo XVIII 0,T,
nilo Maza-
AnHnue

Desposo- Pedro
rio de la Ramírez Siglo XVIII O.T. Rectang 2.7541.50 Catedral
Virgen Guate Muy Bueno

Desposo-
rios de Anónimo Siglo XVIII O.T. Rectang P a laci o
la Virgen A110bi5p11
Guatemala

Desposo-
riog de Anónimo Siglo XVIII 0.1. Rectano 1*.75 Iglesia
la Virgen la Merced Muy Bueno
Guatemala
115

TEMA AUTOR FECHA PROBABLE UBICACION MATERIALES FORMA DIMENSIONES UBICACION ESTADO
ORIGINAL APROX. ZriOAL CONSERVA

Desposo-
Retablo
rios de Anónimo Siglo XVII 0.1. kectamg :le S. Tose
la Virgen iglesia Regular
San Roo.
Antigua

Natividad Pedro
con pasto- Ramírez Siglo XVII Catedral O.T. Rectang 2.25*1.5 Catedral
F2S Have Central ML: Bueno

Natividad Anónimo Siglo XVII Catedral 0.1, Arco Capilla


Feo. Mon- Virger Soco-
tufar rro, Catee. Bueno

Natividad Anónimo Siglo XVIII 0.1. Rectang 110.75 Santo


Pastores Domingo Muy Bueno

Natividad
Pastores Anónimo Siglo XVII O.M. Rectang PO, 75 Retablo
San Juan Muy Buena
del Obispo

Huid.;'. a
Egipto Pedro
Ramírez Siglo XVII 0.T. Rectang 2.25-11.5 Catedral
Guatemala Regular

Huida a Anónimo Siglo, XVII O.T. Rectang Palacio


Egipto Arzobispal

Huida a
Egipto Anónimo Siglo IVII Catedral U.T. Rectang 1.251.5 Retablo de
Antigua? San José Bueno
Santo. Pesa
116

TEMA AUTOR FECHA PROBABLE UBICACION MATERIALES FORMA DIMENSIONES UB1CACION ESTADO
ORIGINAL APROX. ACTUAL CONSERVA

Sagrada
Familia José Siglo XVII Colección O.T. Rectang 2+1.5 C.U.C.V. Excelente
5 señores Juarez particular
individual

Sagrada
Familia Anonimo Siglo XVII Individual O.T. Rectang 2*1.60 La Merced
5 señores
Antigua Malo
Sagrada
Familia Juan Siglo XVII Individual O.T. Rectang 2.54'1.75 Museo
5 señores Correa
Colonial Malo
Antigua

Muerte
de San Anónimo Siglo XVIII Individual O.T. Rectang 2*1 Iglesia
José
de Belén Excelente

Muerte de Anónimo Siglo XVIII Individual O.T. Rectang Calvario


San José
Antigua Regular

Muerte de Pedro Siglo XVII Individual O.T. Rectang 2.25*1.50 Catedral


San José Ramírez
Guate Regular

Suelto de Anónimo Siglo XVIII Individual O.T. Rectang Santo


San José
Domingo Malo

Suelo de Anónimo Siglo XVIII Retablo de O.T. Rectang 1.25*0.50 Santa


San José San José Rosa Bueno

San José
de la luz Anónimo Siglo XVIII Individual O.T. Rectang 1.50*2 mt, Museo de
Alegoria
Arte colo- Malo
nial, Anti-
gua.
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DOCUMENTOS

Archivo Eclesiástico de Guatemala. "FRANCISCO DE PAULA


GARCIA PELAEZ;

Libro de Cofradías.

Instituciones y Ordenanzas de la Cofradía de San José.


1632.
APENDICE DOCUMENTAL

A. Documento de Petición para la autorización y


erección de cofradia de San Josó presentada al
obispo Augustin de Ugartes Saravia,

B. Ordenanzas que reglan la cofradia de San José.

C. Documento de Petición ante el Obispo Augustin


de Ugarte Saravia. Presentado por los indios de
Barrio de Santo Domingo para que no les quiten
su imagen de San Jos&

D. Documento del alegato entre los indios del


barrio de Santo Domingo y los del barrio de San
Francisco. Acerca de una imagen de San José.
.
DOCUMENTO DE AUTORIZACION PARA ERECCION
DE COFRADIA DE SAN JOSE

Nos el Dr, Don Augustin de Ugarte Saravia por


la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólico
Obispo de Guatemala y de la Verapaz del concejo de su
Magestad por quanto Tomas Solete alcalde Domingo
Bautista Gaspar de los Reyes y Juan Bautista Pedro
Diaz Andres de Chaves Francisco de Chaves Diego Lopez
mayordomos y oficiales de la congregación y ermandad
de los indios del gloriosso San Joseph del barrio de
Santo Domingo por si y en nombre de todos los demas
oficiales indios del dicho barrio carpinteros y alba-
ñiles por una petision que a este nos presentaron nos
hicieron relacion diciendo que ellos ha muchos años
que tienen la debosion y ermandad del gloriosso San
Joseph ymagen en que en un tabernaculo esta puesto el
dicho santo y asi mismo tienen otro santo de bulto
pero mas pequeño con sus andas para las prosessiones
con todas las insignias pendones y estandartes sin
que les falte cosa alguna y que estos no tienen
lisensia ni sus antepasados la han pedido a los
obispos nuestros antecessores para haser la dicha
hermandad y cofradia y porque agora dessean le sea
para ganar las grasias y previlexios que los romanos
pontífices han concedido y en adelante concediesen y
las que nos concedermos no suplicaron les diessemos
nuestra lisencia para erigir y fundar la ermandad en
cofradía del gloriosso patriarcha San Joseph y asi
mismo nos presentaron para que les aprobassemos las
ordenanzas las quales por nos vistas y su petision
erigimos creamos y fundamos la diche ermandad del
santo Joseph en cofradia la que ha de estar en la
capilla del rossario de los Indios de Santo Domingo y
les damos licensia poder y facultad para que puedan
ussar de la dicha cofradia y que para su buen gobier-
no ussen guarden las ordenanssas que ante nos presen-
taron que por todas son quinse que ban firmadas del
infrascripto secretario las quales para el dicho
efecto nos aprobamos y damos la lisencia para que los
domingos de todo el año puedan pedir limosna en el
132

dicho su barrio para la dicha cofradia y mandamos al


mayordomo que ay que haga dos libros en el uno ponga
esta muestra licensia y ordenansas por cavesa y en el
se escrivan las visitas quentas vecinos de la dicha
cofradia y en el otro gastos y para que tan sancta
obra baya cada dia a mayores aumentos les consedemos
quarenta dias de indulgensia a cada uno que entrase
en la dicha cofradia y todas las veces que los
cofrades se juntasen a tratar del bien y aumento de
ella o a desir alguna missa o obra pia que por las
ordenansas o cofrades se ordenare en testimonio de lo
qual mandamos dar el presente firmado de nuestra mano
sellado con el sello mayor de nuestra dignidad y
refrendado del infrascripto nuestro secretario de
camara en la ciudad de Santiago de Guatemala a veinte
y sies dias del mes de septiembre del mil seisientos
treinta y dos años.

Ao Obispo de Guatemala

Por mando del illustrissimo ministro

Don Diego Servantes SalVatlerra

Secretario

+ Se conservó la ortografía original, unicamente


se ampliaron las abreviaturas, desarrollándolas
para facilidad de los lectores, en los cuatro
documentos que se adjuntan.
ORDENANZAS DE LA COFRADIA DEL GLORIOSO PATRIARCA..
SAN JOSE, FUNDADA EN SANTIAGO GUATEMALA, EN
LA IGLESIA DE SANTO DOMINGO, EL AMO 1632.

En el nombre de la Santísima Trinidad, Padre Hijo y


Espíritu Santo, tres personas y un sólo Dios
verdadero y de la Virgen Santísima, madre de Dios y
Señora nuestra.- Y en el nombre de nuestro glorioso
San Joseph, patriarca y nuestro patrón; debajo de
cuya razón y amparo, nos ponemos, nos, los indios
naturales del barrio de Santo Domingo desta ciudad de
Guatemala. Conviene a saber: Los oficiales de
carpintería y los albañiles vecinos y naturales de
dicho barrio. Por nos y en nombre de los que
adelante fueren, fundamos e instituimos estas
ordenanzas y constituciones, para que por ellas se
rija y gobierne esta santa cofradía, que con licencia
del señor obispo, de este obispado o de otro juez que
lo pueda hacer, las guarden y cumplan, así los que de
presente somos, como los que adelante -fuéremos, a
honra y gloria de nuestro Señor y del glorioso San
Joseph, padre putativo suyo. Las cuales con
aprobación y confirmación de quien lo pueda hacer,
las han de guardar, cumplir y entrar en esta
- cofradía, las cuales son en la manera siguiente:

1.- Item, hordenamos y mandamos que todos los que


quisieren entrar a ser cofrades y ganar estas
indulgencias, tengan obligación de dar de limosna
po la entrada: tres reales; y si fuere mujer, dos
reales y el mayordomo los han de recibir, asentando
por (11;_i mes y año, los nombres y entrada de jos
dichos cofrades y en otro libro del servicio y gastos
se han de asentar estas limosnas.

2.- Item, ordenamos que en el día de nuestro patrón


y patriarca San Joseph, se diga misa cantada solemne-
mente, con diácono y subdiácono, la cual se ha de
decir en el altar que tenemos en la capilla del
rosario de los indios, donde está colocado el glorio-
134

so santo y donde lo tenemos por ser nuestro y de


nuestra limosna y se le dé, de limosna a nuestro
vicario para el y los diáconos, ocho tostones,

3 Item, ordenamos que tres días antes del


día y fiesta de este Santo Glorioso, todos los
cofrades y hermanos, tengan obligación precisa
de confesarse, para comulgar en el día de la
fiesta.

4-.- Item, ordenamos y mandamos que cada año e


un día después de la fiesta de este glorioso
patriarca, los hermanos y cofrades se junten a
cabildo, en el cual elijan dos mayordomos, dos
diputados y un alcalde. Y así mismo señalarán
dos indias, las más devotas que se hallaren, que
sirvan de tenanses, para la limpieza y limosna
de la dicha cofradía. Y el alcalde nuevo que se
nombrare y los dos mayordomos así, de tomar
cuenta de las limosnas del año precedente, a los
mayordomos viejos, lo cual se ha de hacer por
este, También que ha de haber nombrado por el
dicho cabildo y junta, y el alcance que se
hiciere, se ha de meter en una caja que para
este efecto se ha de comprar luego; de las
cuales limosnas y de la elección que se hiciere,
de alcalde y oficiales, se ha de dar cuenta y
noticia al padre Vicario, de los dichos indios,
para que vea si son a propósito y los confirme y
apruebe,

5. Item, ordenamos y mandamos que un día en la


semana, el que señale su señor ilustrísimo del
señor obispo u otro que lo pueda hacer, en su
nombre, se pida limosna por el barrio (por) dos
cofrades, con dos baras y sus casas, en la forma
que lo hacen las demás cofradías. Y si los
cofrades que señalaren, el alcalde y mayordomos,
no quisieren obedecer ni pedir la dicha limosna,
135

pueda el alcalde que condenarlos en dos reales de


pena cada uno, salvo los que estuvieren enfermos e
impedidos legítimamente,

Item, ordenamos que cuando estuviere enfermo alguno


de los cofrades y fuere tan pobre que no tuviere con
que curarse, los mayordomos tengan cuidado de visitarlos
y socorrerlos, con alguna limosna, para que compren
gallinas y lo que fuere menester y por consiguiente las
tenanses, las cuales han de ser obligadas, a visitar
y consolar los enfermos y enfermas, sin que halla en
esto descuido.

7.- Item, ordenamos y mandamos que en muriéndose algu-


nos de nuestros cofrades, las tenanses amortajen el
cuerpo y los demás oficiales y mayordomos soliciten su
entierro al cual asistan todos los hermanos, encomendan-
do a Dios el ánima de quel difunto, por el cual han de
decretar una tercia parte del rosario y si fuere difunto
muy pobre, la cofradía le dé mortaja con que se pueda
enterrar.

8.- Item, ordenamos y mandamos que en muriendo indio


casado, las tenanses tengan especial cuidado de consolar
la viuda y si al caso el difunto dejara hijos, que
queden huérfanos de padre y madre, el alcalde y diputa-
dos cuiden de aquellos muchachos con autoridad de la
justicia; se pongan en oficios con indios del propio
barrio, para que asi no se distraigan no se echen a
perder y lo propio hagan las tenanses, si los huérfanos
-fueren hijas por casar, cuidando siempre de su amparo

y de que tomen estado, para que asi sirvan mejor a


Nuestro Señor; y porque lo que en esto del cuidado de
los enfermos, tenga la mejor ejecusión que se pretende,
queremos que el hermano que siendo nombrado no acudiere
a los enfermos, incurra en pena de dos reales para el
común de esta cofradía.
136

9,- Item, ordenamos y mandamos que de los


bienes comunes de nuestra cofradía, se haga una
cruz con su manga negra pequeña y dos varas, en
las cuales ha de estar pintada de la una parte,
la imagen de nuestro patriarca y patron san
Joseph y de la otra parte, un escudo de nuestra
Señora del Rosario. Lo cual todo sirve para que
con ello acudamos al entierro y acompañamiento
de nuestros cofrades.

10.- Item, ordenamos y mandamos que el día que


su Señoría Ilustrísima se sirva de señalarnos
para pedir limosna, u otro juez en sustitución,
el alcalde nombre cada semana, dos hermanos para
que pidan la dicha limosna; y las tenanses
nombren dos hermanas, para que repartiéndose el
trabajo entre todos, una semana pidan la limosna
hombres y la otra mujeres; para la cual nadie se
pueda escusar, sin legitima causa, pena de dos
reales, para nuestra cofradía.

11,- Item, ordenamos y mandamos que en cada un


año, en el día de los finados u otro siguiente,
si no hubiere lugar, se diga una misa cantada de
requiem, por las ánimas de todos los hermanos
difuntos y para ello se ponga una tumba en medio
de la capilla, con muchas candelas y autoridad y
se dé de limosna a nuestro Vicario, cuatro tos-
tones, a que han de asistir todos los hermanos,

12.- Item, ordenamos y mandamos que el alcalde


de la cofradía, tenanses, tengan muy gran cuida-
do de que entre nuestros , hermanos y cofrades se
quiten cualesquier pecados, estorbando que unos
no hablen mal de otros, principalmente de casa-
dos, haciendo que nadie sea haragán, ni vagabun-
do, sino que todos trabajen, para ganar de
comer; y el que fuere inobediente a los consejos
137

y reprensiones de los oficiales de la cofradía, sea


hombre o mujer, habiéndole reprendido un mismo pecado
tres veces, no se queriendo enmendar, se borre y
quite de nuestra hermandad.

13.- Item, ordenamos y mandamos y queremos que para


mayor aumento del Santo Patriarca, se haga un
pendón blanco que sirva en las procesiones de el
corpus, cuando vamos a la catedral; el cual ha de
tener dos imágenes grandes, De la una parte el
glorioso San Joseph, con el niño y de la otra la
Virgen Nuestra Señora.

14,- Item, queremos y ordenamos


que en la eleccion de cada año se hiciere de ofi-
ciales, para que rijan y gobiernen, esta santa cofra-
día, se críe y nombre asi mismo, un indio hombre de
bien, el cual -------- sea muñidor (el que avisa) de
la dicha cofradía, para llamar con una campanilla y
una opa azul. A los cofrades que acudan y vengan a
los cabildos y lecciones; y que sea como fiscal, para
los llamamientos que el alcalde y mayordomos hicieren
a los demás hermanos; y que ejecute todo lo que ellos
mandaren; y mandamos a todos los cofrades obedezcan y
cumplan lo que les mandaren, el alcalde y mayordomos
y demás ministros y el que no lo quisiere y
cumpliere, lo puedan penar y echar de la cofradía.

15,- Item, ordenamos y queremos que los mayordomos


que agora son, compren dos libros, uno para asentar y
trasladar estas ordenanzas y la licencia de el señor
obispo. Y así mismo en otra parte se vayan asentando
todos los que fueren hermanos y hermanas, por sus
nombres, para que conste en todo tiempo. Y en el
otro
138

libro, se han de asentar todas las limosnas que


se dieren en la iglesia y las que se juntaren en
arca; y todos los cargos que se fueren
haciendo, con día, mes y año, con advertencia
que no se gasten mal gastados los bienes de la
cofradía, por la cuenta que dello han de dar a
Dios Nuestro Señor y al juez que se la pidiere.
Con lo cual se acabaron las dichas ordenanzas y
que en todo y por todo se guarden y cumplan
siempre en la ciudad de Santiago de Guatemala, a
veinte y dos días de el mes de Diciembre, de mil
y seiscientos y treinta y dos años. Don Diego
de Servantes Salvatierra. Secretario.
ALEGATO ENTRE LOS INDIOS DEL BARRIO DE SANTO
DOMINGO Y LOS DEL BARRIO DE SAN FRANCISCO.
ACERCA DE UNA IMAGEN DE SAN JOSE.

Nos el Dr. Don Agustín de ligarte Saravia

por la divina clemencia obispo del arzobispado

de Guatemala y de la Vera Paz del consejo 'de su Majestad

Thomas de Culeta Domingo Bauptista y Gaspar de Los

Reyes indios vecinos del barrio de Sancto Domingo desta

ciudad alcalde y mayordomo que dixeron ser de esta

cofradia de San Joseph por persona y que ante nos

propusieron nos hicieron relacion diciendo que las

dichas cofradias eran muy antiguas y como tal preferían

la imagen del dicho Santo... de San Joseph del

barrio de San Francisco y que en esta possesion estaban

de cinquenta años de esta se hagan y que les liberasemos

de ese mandamiento para que los del dicho barrio de San

Francisco no les inquietasen en el dicho lugar— y los

demas que alegaron

Del cual mandamos dar traslado a los del dicho barrio

de San Francisco hablermlose notificado conparescleron

Juan Luis Alcalde Joan y Gaspar de los Reyes mayordo


138

mos que dixeron ser de la congregación y ermandad de San

Joseph del officio de carpinteria del dicho barrio de

San Francisco y por petision alegaron ser mas antigua

la posesion de la dicha imagen del barrio y que siempre

a preferido a la imagen del mismo San Joseph del barrio

de Santo Domingo que sean amparados en su petision que

lo alegado por ambas partes recurrimos a la

con cierto termino con todo cargo de publicación y conclusion

despues de lo que ambas partes alegaron que atento a estar

muy proxima la fiesta del Corpus Cristi si perjuiccio

de fondos proveyemos lo que mas conviniesse y pudieran

y por esto mandamos dar y dlmosle presente por lo cual

mandamos se guarden la costumbre esta la cual guarden

y cumplan los dichos y los otros sin que lo susodicho del

ni passe en manera alegan en la forma que dispone

la Real Cedula en la ciudad de Santiago de Guatemala

en cinco dias del mes de junio de mil e seis cientos y


treinta y dos anos

Obispo de Guatemala
Por Mandato de su
Illustrisimo ministro
Don Diego de Cervantes
Salavatierra,
? 1"1./{ 2 bb 21c'e p•C‘1" V:1 F 1 `3
aztel ca9)5.-segc€11teffrSess§rtaletwcwyál-35cES-31.95t,
o1-mho me;15 MACW-1,11 1,151,1,515 PEA:al:14 alt:
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S, te_ -*; ARA EMPENAR. •y•gnfro'fo einpleó .;peánvodd todas
•••.• lq lengua en los elo-• 1-as criaiurisdc1iIg1éGaMí1içaflté,
clokm zios de el Optimo Triunfahte. Yaúnque me :eónfidcrá
'47 ximó San lofeph: puéfto en :la infitna es fera de'micortél
:,:- 1. • - Tara levantar idos frienio .5 empero por la aliiira dé la
typ
- fublimephjeto:pára emplear emprelTa me .contemplo en-,álas •del
en'taindaffnmpto eldifcurfb,y excitar difendo colocado en la eut-Mbre del
•el ikplendió- ideledrazbn en tan dulce, eminente trono del man Jofcpli.10
• cha:
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t1 y
-z• 2,7110 ': ?"121).11;r:iC
Zsp;',...24k:c112_! ,•r
< 79-rt LD I r.';

Or quanto pciipatte•dt vos. Pedro de Torres de la Compa-


ñia de JESVS , natural del Reyno de Chile, en las Indias
Occidentales, fe me ha reprefentado aviais compueflo v n
..3(ribro intituladól.:i_ accetencias Sai; y ofeph. Y porque
,elefcavais facarle á luz, mediante ayer obtenido licencia de vuefIro
:Superior, me fhplicaffeis; fneffefervido concederos licencia para
::que le pudi effeis imprimir, defpacEando privilegio por tiernpo de.
-• diez años, remitiendole para fu cenFara á la perfona que me pare-
cieffe. Y viflo por los de mi Confejo, y las diligencias que fobre
ello fe hizieron, y clikponela Pragmátida'eriiirdená la impreffion
dedos Libros;-iferaCordó_expedir refla,rni-Cedula,porlamuabos-cloy
liceneia; yp crrniffion, -para que:por iierripo .de dieziallos:;39u1San
teVie'iár 'á' ¿ei di a fdél 'él' di a, de` fébha éfl'apddais
e IM i'Éfé t 11)• Libro, o?'EÑk-el e ‘tii7 e S 71
gfrpAGI yil7 en CreiL riii5;;S;
49161Sr ill;)3T
jotta;,por i el:ofikinályijuedn*i.mICofei6,,feevió:
37(piF,YAsirpori-
- cado depon jofeph de Ladalid y Ortúlia,,miTfcrivanadWtria--
if:Pétfdelion que antes que fe venda le traygaís al
mi Confejo juntamente con-el original, y_fe cafre al precio á que fe
ha de vender: y mando al Impreffor que 1 • p rimiere
e im • • , no •im-
?-?1-frn
r 15 f
7 :Pi p7ri;i:}/ ptiegTo djét‘,"filleñtregue fra'sí re 'e o
c
C& v.ss, ,rigLy a a
1 1 A tu o , "o "pe tfa,1/4•:--iá
r rfora
on a cuy coil a f.e IITI rinnere,
a aasluctfi .Pputela13, taffad o por los de mi Confejo frisPde
otra maneraspueda imprimir el referido pri ncipio , y donde fe ha
de poner efla mi cedilla :y aprobaciones , taifa, y erratas, pena de
incurrir en las impueffas por las Leyes, y Pragmaticas de ellos
Rey n os, que fobre eflo tratan. Y mando, que ninguna perfona fin
vueffra licencia pueda imprimirle, y fi lo hiziere , aya y pierda to-
dos, y qualefquier Libros, y moldes, que para ello tuviere, y mas
:`incurra en pena de cinqnenta mil maravedis , la tercera paite para
F i6. 2 mi
mi Camara, la otra mitad para el denunciador, y lá otra para
Juez que lo fentenciare. Y ifíando á los de mi Confejo, Prefiden.._
re, y 011:Si-es- de znis Audiencias , y Cbancillerias , y á todos los:
CorregidoreWf1FhT, gr)-v-ern adores, Te-118c i,,aYores,
Ordinarios, y pyros jtitzag, duffiCias qualerquiel-deVod as las
dades, V illas,-)Atu giarestc'd e efidinis Re ynesly,.Seric■rios, y á cadal ,i
vno, y qualquier de ellos, aíJi á los que aora fon, como á los que fe_ t:
rán de aqui adelante, que guarden, y cumplan todo lo que vá ex-
preffado en ella mi cedula , fin contravenirlo en ninguna manera.
Dada en Madrid, á diez y Rete dias del mes de Noviembre de mil ‘'
fetecientos y ocho.
• fr;rric.: ) kn: yyo rk,,REY.-,
C91
on.epric;r-7r..J O.
I 4, I- Por xnandado del Rey, nnefiroferior.
cti:2:91 :; .
;:•;::(:; ti3L-.•
L3
l'On.•:;:i : • -r •
. :1-5 02ari i : , D. LolaénÉo'de c()it anon Anzuto..1-..: , :,!,.:.;
- I . s:s. i l..-,, , , . : .1 7Li. .:.-LI_ ;Liar:, -ti : )
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-751 - L-4 7118 •911'
.flbrilórepit7del,lélálid ÉfcrvanO C amara del Reir nüéfird
i.:U11.1 Señor de los que en fu Con-Cejo refiden;
certifico hue,por decreto de los
feñores del; d e catorze deftc Mes:, ta frarOn cite libro.inrituladó bcceleticias de
s.joieph, compuello por el 73,saire,7?e:rire de»;:e- eTtlili ti 0.7,;- ?»nia' di esrbs ,)
ochomaraTíedis cada pliego y 1-Cfte preció; y bol mas n1/4ipdaroríféVeiidá a
;y quo
efta certificado n fe ponga al principio de cada libro Í, para-que confié los'pliegos
- que tiene, y al-pre:Ciblque.ft-hat
_aeverider:Ydo firnie. eirMadiid,a diez ry:feisidc
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tat:_rdAntepálfadoji yiniendb - del ReYno Mtirdast
lquale's bi-iHá Corno Albo de primera magnitud el llriftriffirrin:.•
.1keverendiflitri o feñor Do&or_Don BartoloméGonfllet -
beda, Inquifidoir del Santo Tribunal de -Lima., .PrIfidedte de
‘ReálAndienciade ChuquilaCa, y fu digniffimo Ancjobirpo-;',:dit .
-rayo.s.;,Corno de Planeta tan cercano participan losfeño,d1j011
res Drinlartbolorné Marin de Pobeda , Capellan de honor' dé i
1Mageftad, kedor.quetue de la Santa Iglefia de Potofi Corniffaz
no del:Santo Oficio,y -V ifitador del Ar9nbiCpado de Cbuquifacá l
y el feñor Don Joaquin Marin dr Pobeda , Canon ¡go Magiftraj
de fu Santa Iglefia: los feñores Don Andrés, y Don Antonio
rin de Pobeda Cavallerbs del Orden de Santiago- ; y el feñor
Don Francifco Marin de Pobeda. , • Alguacil .mayor
Santo Oficio en la Villa de Lucar,,-Alcaycle del y forta-::
-leza dela de Arniti5a, Governador de-fu Efládo, y - Capitan ;fifS
Milicias. No esmenos calificado el apellido de Marin, que fu Se-T
Boda poffee- por la - linea paterna'; pues es tan antiguo-, corno rice.
Poblac. Eccic. -ble'• y pbr los años de 800. yá :contaba iluftres fugetos y entré
fiaff.2.13. -ellos dos Summos Ponrifices,,Marino Primero, y Segando
fobrino, natrirales iiel-Reyno. de Galicia, á donde es tenido, y db.-. :;
niado por vilo de fas mas nobles linages.; y fecundo en fugetos en
todas fuertes grandes: • .
- He aqui, Señora, en algun modo fomb r eada la barandeza de Y;
V.S. por tantos titulos,Tbotivos acreedora de mirefpedo, y ve.:
neracion en cae hirinilde obfequio , . con que en parte demúeffro
lo mucho, que U.S. merece; y yó defeoTervir ; teniendo por
gulár- blafon de ibis 'devotos efctitos ;qué U.S..los - patrocine -.con
la benevoléncia, que acollumba ; ;á-cuya fombra :Cal e -effe,pere,-
grino a correr:. pOr-el_Orbe itierra_;' y bufa ThofpicioIegu'rb
en fu ..a'gra dablé próteccion.:,-trY.altakfombra 'en.:él Itrionte.eini- •
nenté dé lagrandeza de V.S.;pan defenderfe del ormaljolo
de la detracción:; yvolar fegtiro las alas, que leelá favor-de
quien" porla devoción del foberanO 'objeto, á cuya alabaina
fe dirige, difculpara mi audacia , y,alénrarl: la efperana con qué
llego á los magnificos vmbralesde la luciente cata del Sol de.V.S.
a mendigar luzes para iluffrar mis fonibras, y. á folicitar fu alta
fombra para engrandecer la pequeñez .de mis luzetl ; y ferá retotj
noiton que la magnificencia de VS. gratificará el humilde ,afe-
do, con que llego reverente á prefentarle la eminente palrria de
mi feñor San jofeph , en ferial de los triunfos, que fe ;prognoftica
mi corto difcurfo contra las efpadas de las lenguas., animado con
la
-;
atittnteecipndeotratindente Debbora. -Que fi la qué celebra la.
lifforiafagractifhe Governadora del Rey no deIfraél,U S lo es
'11CIReyno de Chile.- Si la otra vivia debaxo de vna Palma; for
mandodofel frOndofdropage de fus hojas: Erat diiteniDa/- ludir. ..
boia, gtueirsdttatt t poprstum. Et fide bat iub palma ; V. S. vive d e-
-bazo del ampardde otra Melcir Palma, Varon de la Iglefia, como
ella l'e Canta á San Jofeph. Y finalmente , fi la otra canró-viao- r. 5. Do.
r ias, y eternizó fu fama con plaufibles trofeos, por vivir de- ncc forgcret
Dtlybora. No-
baxo de vria palma ; V. S. que no fofo vive debaxo de la' va bella clegic
Palma de San Jofeph, fino que la tiene de continuo en las Darnions
manos de fu devocion, debe prorrieterfe triunfos, y felicidades, no portas honiu m
fólóenia tierra, fino en el Cielo ; y yo tarnbien contra los de_ ipre fubvertir.
trat-tores , pues falgo en campo debaxo de tan nube Debbora,
affiflida de las Palmas del Gloriofo ferior San Jofeph. El con fa
interceflion guarde., y profpere la filiare persona de V.S. con las
felicidades, que le defeo. Santiago, y Noviembre z6.de 17oo.

B. L. M. de V. S.
fu mas obligado fervidor, y Capellad

redro de,Torres.

. TY z GEN-
72fatil, (DE:LOS :-elSkStVAIPTOS; nrylk.reTsRsos
11; Librri. '• I


PT.0 . PRIMERO. ASSUMPTO SEGVNDO:
o
Rió Diosa San Jofepli Cielo her- Dela gloria de Jofeph.
1,_, mofo en el principio de la Ley de
Gracia. , . fol. i. • . DISCVRSO PRIMERO. •
.Joleph Cielo de Gloria. fol.39.
DISCVRSO PRIMERO.
Sube el difeurfo con la introducion al • DISCVRSO SEGUNDO:
Cielo oteen de Joleph. fol. t. Trono eminente, que fe le dió en la
Gloria Jofeph por fu ruma gracia.folsy.
DISCURSO SEGVNDO.
Proprierlades de Cielo pie tuvo San DISCURSO TERCERO.,
Jofeph. • fol.: z. coligefe de la Efe' iptura (agrada la
mayoria de Jofeph.. . fol.6o.
•DISCURSO TERCERO. ..
. Siete Myfleriofos Planetasinfluyen , y • DISCVRSO QVARTO.' • •
relplandecen en el Ciclo deJofeph. fol,ts. Razones , que prueban la mayoria de
Jofeph labre todos los Santos. ; yo:
DISCVRSO QUARTO.
San Jofeph, Ltina hermola en el Cie- DISCVRSO QUINTO.
lo defugrandeza.; -;,. , • . • 61.19. Profigue la mama ;materia ; con orrac
• • • , •, , razones, y pruebas de la mayoría de Jo-
DISCVRSO QUINTO. feph, , fol.84,
Jofeph Planeta ,Saturnoirpor fas
Buenas, y calidades. ., DISCURSO SEXTO.
• joleph es Sol, guando delante dél es el
". DISCURSO . SEXTO. . gran Eaptilla Luzero , y los demás San-
Jofeph, My fleribfo plan etaluYiter.f.m. tos Eftrellas. fol.99.
DISCVRSO SEPTIMO.
DISCURSO SEPTIMO. Jofeph Superior á los Angeles. fo 1.117.
Jofeph Marte Planeta guerrero.. •fol.zy.
DISCURSO .00TAVO.
- DISCURSO OCTAVO.. Serjofeph excedido es excelTo , que
DI-113h con mayores realces contiene bate á todaslas criaturas. fol.zz3.
las calidades delPlaneta Venus. ..,fol.ay.
ASSVMPTO - TERCERO.
. DISCURSÓ NONO. •
Jolphinyíteriofo Mercurio.- ; -fol.28. Del imperio,y reynado deJofeph.fol.zz7:.

DISCVRSO DEZIMO. DISCURSO PRIMERO.


Otras eircunftancias del Cielo material, Es:Jofeph Rey_Soberano. - fol•tal:
que le hallan con excelencia en . el Cielo DISCURSO SEGVNDO.
de Jofeph. Trono del Rey Jofeph: • 2 f01.2437
o DISCVRSO TERCERO.
DISCVRSO VNDECIMO. Cetro del Rey Jofeph. . fol. 2.yo:
Nubes dcl Cielo de Jofeph y en ellas
el Arce, Iris. , fol 3z. DISCVRSO QVART O. ;
Corona del Rey Jofeph.
DISCVRSO DVODECIMO.
DISCURSO • QVINTO.
Generacion del Cielo de Jofeph , y fu De erras circunflancias de la dignidad
continuo movimiento. fo1.36, real de Jofeph.
DIS:
FiG. 3
2- 4 - • ' «, , . - • 4- ... -, ,.. ..-•.: 1) ---.---: .---.;:r,---•-0 .r- .•-•:".••--,'^2-2.5 ,,, I

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PNCLÍTO PATRIARCA -

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PARA CELEBRAR EL DIA


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YUÉVA. IMPRENTA "LA CoNcoranA,"
15 Ca lle Po-u ic2/ 117227n. 1.
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BENDITA
Y ALA BADA SEA LA SANTA E
INMACULADA CONCEPCION
DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN
MA RIA.
tz. Por decir devotamente esta Jaculatoria, concedió el Señor
,- Gregario XV, cien anos de indulzencla, y la confirmó el Se—
Est Clemente XII. año de 173.
Vide Ferrazia Verb. Indulgentla, Art. 6, Núm. 10.

F iC. Co
• W-70 DI-e TO •••••01. •••
9

; SCAlfli A ó '2 T I C A.

_,P; A „D st
irri. PINTURA,
r2„N QUE SE DESCRIBE

S • 1 S' 1N
. inodN 71 SPECIES
CONI‘Tr LOS DEMÁS ACCIDENTES
-. --rytt4 T.NRIQTJECEN

• .r„r
1,BAN CON DEI1/21017STRACIONES
.'"
.2ICAS Y FILOSOFICAS SUS MAS RADICALES

. DAME ?•T 0 5.
E,

p DON ANTO N 1 O .P4


DE CA.S211 - -

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- - E .S A 1`,;(' C"
fs:26 I) M , D C C . ;1C C V. ✓

6r. 97;••••=1: Librería e Q(2 -7.,VriJrirziiirja-r —'-

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Y ESCALA OPTDCA.

'CTICA DP, LA PINTURA,

EN QUÉ SE TRATA
DEL MODO DE PINTAR XET,
e.si PIE, Y FRESCO, CON LA RESOL OLIO >
UCION DE TODAS LAS DUDAS
QUE EN SU MANIPTJLACION PUEDEN OCURRIR,,-11?

Y DE LA PERSPECTIVA COMM,

LA DE TECHOS , ÁNGULOS , TEATROS , Y _MONUMENTO?


PE y'ECTIVA Y OTRAS COSAS MUY ESPICIALES , CON LA DIRIzeCION
DOCUMENTOS PARA LAS IDEASU AiUNTOS DE LAS 0111EAS
DE QUE SE PONEN ALGUNOS EXEMPLA.R.ES.
1

POR DON ANTONIO PALOMINO


DE CASTRO Y VELASCO.

TOMO SEGUNDO.

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