Había una vez un día tranquilo en la ciudad de Pripyat, ubicada cerca de la planta nuclear de
Chernóbil. Los residentes iban sobre sus ac�vidades co�dianas, sin darse cuenta de que una
tragedia inminente estaba a punto de cambiar sus vidas para siempre. El 26 de abril de 1986, una
explosión catastrófica en el reactor número 4 de la planta nuclear liberó una can�dad masiva de
radiación en el aire, contaminando la ciudad y sus alrededores.
En momentos siguientes a la explosión, la población comenzó a experimentar efectos secundarios
alarmantes. Algunos desarrollaron problemas de salud inusuales, mientras que otros comenzaron
a mostrar signos de deterioro �sico y mental. Pero lo que nadie podía prever era la mutación
gené�ca que estaba a punto de desencadenarse en algunas personas.
Unas horas después de la explosión, un pequeño grupo de residentes comenzó a mostrar síntomas
extremadamente extraños. Sus movimientos eran lentos, sus ojos inyectados en sangre y su piel
tenía un tono rojizo. Pronto, los gritos de algunos pobladores eran escuchados por el pueblo,
mientras sus cuerpos sufrían cambios desgarradores y dolorosos, malformaciones brotaban de sus
cerebros, bocas, brazo y estómagos, sus pieles se contraían hasta los huesos mientras estos se
transformaban, se hacían más largos y filoso. Las autoridades no podían entender lo que estaba
sucediendo. Ya no reconocían a sus seres queridos, pues al pasar las horas cada vez sus cuerpos
mutaban a tal punto de parecer monstruos irracionales, sus conductas violentas denotaban que su
conciencia y alma se habían perdido, sus ojos rojos y dilatadas eran la única puerta que indicaba
que lo que esas personas eran, ya no exis�a.
Poco a poco este gen mutante se extendió rápidamente y la ciudad se sumió en el caos. Las
comunicaciones se interrumpieron y la ley marcial se implementó en un intento desesperado por
contener la propagación de la enfermedad. Sin embargo, era demasiado tarde. La mutación
gené�ca causada por la radiación había transformado a estas personas en seres insaciables y
violentos, conocidos monstruos.
Las autoridades al pasar las horas evidenciaron cual era la razón de la mutación tan inusual en las
personas, las altas dosis de radiación rompieron las moléculas de oxígeno que se combinaron con
moléculas de la �erra y un hongo mortal: El Amanita phalloides. Generando así un potente virus
que destroza y muta las células del cuerpo, crea muerte cerebral y las esporas del hongo toman el
cuerpo del portado.
Un pequeño grupo de sobrevivientes inmunes al virus se reunió para luchar contra la amenaza
creciente. Entre ellos se encontraban médicos, cien�ficos y militares que entendían la gravedad de
la situación. Trabajaron incansablemente para encontrar una cura mientras lidiaban con hordas de
los monstruos sedientos de caos.
La historia sigue a estos supervivientes mientras luchan por encontrar una solución. Se enfrentan a
dilemas é�cos y emocionales, ya que algunos de sus propios seres queridos se han conver�do en
alba zombis. La tensión aumenta a medida que el �empo se agota y las hordas de zombis se
vuelven cada vez más di�ciles de contener.
La historia explora temas de la naturaleza humana, la é�ca en la ciencia y la resistencia en �empos
de desesperación. Mientras los sobrevivientes luchan por su vida y por encontrar una cura,
descubren que la verdadera amenaza no son solo los monstruos, sino también los peligros que
surgen cuando el miedo y la desconfianza se apoderan de la humanidad en su lucha por la
supervivencia.